¡USTED PUEDE ESTAR CONTROLADO POR UN ESPÍRITU!

¡Los hombres no saben que están  siendo guiados por un espíritu, ya sea éste impuro o santo!

“…y el mundo entero está bajo el maligno” (1 Juan 5:19) 

“…el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad” (Juan 16:13) 

Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)  

Poderes en conflicto

Millones de personas ignoran completamente que están siendo guiados  por fuerzas e inteligencias invisibles de maldad supra mundanas. El apóstol Pablo remarcó que la lucha del cristiano no es contra seres de carne y huesos,  sino contra los principados, potestades, gobernadores, y huestes de maldad en las regiones celestes. Estas son sus palabras: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12). 

Algunos han sostenido que lo que Pablo se refirió por principados, potestades, gobernadores y huestes, son hombres con autoridad: reyes, jueces, etc, etc. Sin embargo, éste no parece ser el caso, ya que Pablo dice claramente que nuestra lucha no es contra sangre y carne (los humanos en general) sino contra huestes de maldad en las regiones celestes (no en las regiones de la tierra).

Cuando el Apóstol Juan dijo que “todo el mundo está bajo el diablo” (1 Juan 5:19) él no se estaba refiriendo al diablo como si fuera una persona humana en particular, ya que ningún hombre tiene el dominio sobre toda criatura del planeta, por más poderoso que sea. Sin embargo, acá Juan se expresa del mundo como equivalente a una humanidad impía o pagana. Así, por ejemplo, cuando Juan mismo dice: “tanto amó Dios al mundo que envió a Su Hijo unigénito para que todo aquel que cree en él no se pierda más tenga vida eterna”, él se refería a la humanidad caída (Juan 3:16). Sí, Jesús vino a rescatar al mundo que estaba bajo el poder del diablo.

Pablo concuerda con Juan cuando al escribirles a los Colosenses, les dice: “el cual nos ha librado de la potestad (dominio) de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo” (Col. 1:13).

Jesús y los Fariseos

El Señor Jesús fue constantemente asediado y atacado por los líderes religiosos de su época. Los Fariseos fueron los que más se inquietaron por él y procuraban asesinarlo para evitarse problemas futuros con el pueblo Judío y con las autoridades romanas. En Juan 8:44 leemos que Jesús los acusa de ser hijos del diablo porque estaban siguiendo los deseos malévolos de su padre Satán. Estas son sus palabras: Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira” (Juan 8.44). Así que tanto el homicidio como la mentira son armas que usa Satanás para destruir a los que no le quieren seguir a él, induciendo a sus “hijos” a que procedan a difamar y a matar a los santos. Hay, pues, una guerra espiritual entre los hijos del diablo y los hijos de Dios que se viene extendiendo desde la misma creación.

El Apóstol Juan dice además de este diablo, así: El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1 Juan 3:8).  Si usted practica el pecado, entonces es del diablo, es decir, le pertenece a Satanás porque usted ha dado lugar al diablo para que lleve a cabo sus sugerencias maléficas. Desgraciadamente muchos no han llegado a entender que el espíritu satánico está presto para inducir a cualquier hombre al pecado, y usted se hace culpable porque ha dado pie al diablo y no ha sabido decidir sabiamente antes de actuar (Efesios 4:27 dice: “ni deis lugar al diablo”). 

¿Un Satanás Seductor?

Muchos afirman que lo que decimos son boberías, ya que si existiera el diablo y sus demonios, entonces él, y no nosotros, sería el verdadero responsable de nuestros pecados, al habernos nublado el sano juicio para que no podamos reflexionar y obrar con sensatez. Y aunque esto parezca “lógico”, la verdad es que el diablo no tiene el poder total sobre nosotros, ya que podemos escoger a pesar de las tentaciones que se nos presentan. El diablo no nos puede forzar a pecar, y Dios no lo permitirá, por supuesto (Ver 1 Cor. 10:13).

Así que lo máximo que el diablo puede hacerte es sugerirte, tentarte, ponerte malos deseos y malos pensamientos en tu mente y hasta herirte de muerte, pero jamás te obligará a pecar. Eres tú quien finalmente decidirás por el pecado o por la santidad (“Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal…escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia” Deut. 30:15,19). Por ejemplo, a Eva el diablo la sedujo con un pensamiento único: “No moriréis…seréis como Dios, conociendo el bien y el mal, si comes del fruto”; y sabiendo que todo hombre tiene la inclinación por el poder y la vanagloria de la vida, la primera pareja se dejó seducir y cayó. El diablo es definitivamente alguien que te habla al oído y te dice: “Esto puede ser tuyo, tómalo”, “Tú eres tu Dios”, “Tú puedes ser el dueño del mundo”, “Tú no necesitas obedecer ni oír a nadie”, “Tú eres tu amo”, “Tú estás por encima de todo y de todos”, “Todo te pertenece”, “tus metas son infinitas”, “Déjate llevar por tus propios instintos”, “Dios es un mito, tú eres real”, “Saca provecho de los demás… tú eres primero”, “Los fines justifican los medios”,  “la vida en una sola, aprovéchala” y locuciones como éstas.

Así que ahora más que nunca debemos comprender que podemos dejarnos manipular por el espíritu satánico sí permitimos al diablo actuar libremente en nosotros. Debemos hacer todo lo posible para que el diablo huya de nosotros y restringirlo a una prudente distancia con la ayuda del único Dios y juez. Dice Santiago: “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Santiago 4:7). 

Permitiendo que Otro Espíritu Tome el control de nuestras vidas

Ya que hemos decidido que el espíritu satánico no influya sobre nuestro ser, ni tome el control de nuestras vidas con sus sutiles sugerencias, el creyente tiene la opción de permitirle al Espíritu de Dios morar en él para que le recuerde todas las cosas que Cristo enseñó cuando estuvo en la tierra. Jesús dijo: Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad (Juan 16:13). Aquí Jesús es claro al decir que hay un espíritu que puede guiar a los hombres a la verdad en contraste con el espíritu diabólico. Este Espíritu puede morar en uno para guiarlo a la verdad haciendo que recordemos las palabras o enseñanzas de Jesucristo para no fallar o pecar. Esto no significa que el Espíritu de Dios nos impulsará o nos obligará a hacer siempre el bien sin fallar. Si este fuera el caso, jamás tendríamos mérito alguno para ganar nuestra salvación, ya que nuestras buenas obras las haríamos impulsados de manera irresistible por el Espíritu Dios, y no por voluntad o decisión propia debido al amor y a la fe puestos en el Señor.

Aquellos que sostienen que el diablo no puede existir porque eso significaría que él es único responsable de nuestras malas acciones por la acción de su espíritu seductor en nosotros, se verían igualmente forzados a decir que Dios tampoco existe porque eso significaría que si somos justos y santos es porque Él nos impulsó irresistiblemente a hacer el bien a través de su Espíritu que mora en nosotros.  Así que no se puede negar la existencia de los espíritus impuros sin negar al mismo tiempo la existencia de los espíritus santos. Si se niega el espíritu del diablo, se debe negar también el espíritu de Dios. Pero si se va a aceptar la existencia del Espíritu de Dios, entonces tendremos que aceptar la existencia del espíritu del dios de este mundo, el diablo.   www.yeshuahamashiaj.org (Inglés y Español) www.elevangeliodelreino.org 

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