HAGA DE SU MATRIMONIO UNA AVENTURA EXCITANTE

 

Muchos matrimonios hoy están en crisis por falta de valores cristianos y por la ausencia de un compromiso serio y profundo para llevar adelante la relación. Los más de los que se casan lo hacen pensando en que si la cosa no anda bien podrán separarse en un santiamén y a comenzar de nuevo. Sin embargo, es muy probable que este tipo de personas tampoco halle una verdadera estabilidad con una nueva pareja porque el problema está en la carencia de valores profundos sobre la santidad y la indisolubilidad del matrimonio.

Sin duda, el matrimonio es un estado que muchos consideran ideal, pues otorga estabilidad y seguridad a las parejas y a sus hijos. ¡Y por supuesto que lo es!, pero hay que saber llevarlo adelante según las reglas que Dios dicta para los que lo componen.

He aquí algunas pautas para un matrimonio Feliz:

 

En Primer Término: Decidiendo por una pareja Idónea:

Muchos matrimonios terminan mal porque comenzaron mal, porque los esposos no fueron los adecuados. Por ejemplo, el arado se debe jalar con animales de la misma especie. No se puede usar buey y caballo juntos. Asimismo, en el matrimonio, los esposos deben ser idóneos, deben ser iguales, deben aspirar a apuntar a lo mismo. Ellos deben estar dispuestos a caminar por el mismo surco o sendero en el campo de la vida. La Biblia enseña que no puede haber comunión entre la luz y las tinieblas, entre el creyente y el incrédulo.

El matrimonio mixto fue prohibido en el Antiguo Testamento. Los Hebreos no podían casarse con los paganos porque eso ofendería a Dios y les acarrearía su perdición. Hoy, muchos cristianos optan por un esposo o esposa que tienen creencias diametralmente opuestas al cristianismo, y luego pagan caro su desatino. Estos viven una vida tortuosa y desdichada y terminan divorciándose con los hijos desperdigados por todos lados. Así que el primer principio de un matrimonio feliz es SABER ELEGIR A LA IDÓNEA O AL IDÓNEO.

En segundo término: el amor nunca muere.

Cuando dos personas se casan, lo deberán hacer motivados por un amor genuino el uno por el otro. El amor verdadero lo definió el apóstol Pablo en 1 Corintios 13:1-8, y todo buen cristiano debería leerlo siempre en su Biblia. Ahora bien, la cosa es simple: El verdadero amor NUNCA muere, ¡y lo dijo el mismo Pablo por inspiración! Si el amor de una pareja DESAPARECIÓ es porque sencillamente nunca fue un amor verdadero. Las personas deben comprender que el verdadero amor no muere, no desaparece, no decae…PERMANECE y aún crece. Así que, cualquier pretexto que justifique la muerte del amor es una mentira. Por eso es que es necesario asegurarnos que lo que nos mueve al matrimonio es un amor genuino y divino hacia nuestra pareja, y no un interés para asegurarnos un futuro económico o un estatus dentro de la sociedad.

En Tercer Término: Necesitamos del Espíritu de Dios

El amor verdadero viene de Dios, y de hecho es el primer fruto del Espíritu Santo de Dios. Si vamos a Gálatas 5:22, el amor es mencionado por Pablo como el primer fruto del Espíritu Santo. Así que el amor divino, el verdadero que nunca muere, viene del Espíritu de Dios. Aquí está pues el secreto del éxito matrimonial: Poder recibir de Dios su amor eterno. Necesitamos que Dios nos regale su amor, y nos dé de Su Espíritu para que nuestro matrimonio funcione a pesar de los vaivenes de la vida. Este es un secreto que pocos entienden, porque es sobrenatural. El hombre natural no puede entenderlo, y su mente lo rechaza porque lo percibe como un cuento de Hadas. Sin embargo, la realidad es que si el Espíritu de Dios no toma el control de nuestras acciones, cualquier empresa que iniciemos tendrá serios problemas. Así que, los hombres deben buscar llenarse del Espíritu de Dios para tener éxito en su hogar. Entiendan bien esta tercera regla.    

En Cuarto Término: Necesitamos aceptar el arreglo divino

En cualquier empresa existen manuales de funciones para el buen desempeño de sus integrantes. Cada quien sabe lo que tiene que hacer y hasta dónde llegan sus responsabilidades. En el matrimonio Dios le ha dado al esposo una función clara, y a la esposa, otra. Invertir los papeles es peligroso e incluso mortal. Se debe reconocer en principio que la CABEZA del hogar es el HOMBRE, y esto significa que la guía y la dirección del hogar viene del esposo. El es el “capitán” del barco, y la esposa debe aceptar este principio y no pretender tomar el puesto del hombre pretextando que las mujeres y los hombres tienen los mismos derechos. El hecho de que el hombre sea la CABEZA del hogar no significa que él deba ser un tirano o un déspota con el resto de su cuerpo. Él, como cabeza, cuidará de su cuerpo y de sus miembros, y los mantendrá sanos y fuertes. Nadie que se ama a sí mismo se heriría o se mal trataría, sino todo lo contrario. Recordemos que el mismo Jesús, nuestro Señor, reconoció tener su propia cabeza, y dio ejemplo de sumisión.  Y recordemos además que la iglesia igualmente (compuesta de hombres y mujeres) tiene el deber de someterse a Cristo como cabeza. Así que esposas, no tienen porqué sentirse discriminadas.

En Quinto Término: Criando hijos con responsabilidad

Los esposos deben hacer todo decentemente y en orden. Es decir, el matrimonio implica tener hijos, pero esto debe estar bien planificado. Cuando una mujer se casa, ella anhela tener el mayor número de hijos posible, pero esto muchas veces acarrea responsabilidades y gastos que pueden ocasionar un malestar innecesario en el matrimonio. En realidad de lo que se trata es tener calidad de hijos y no tanto cantidad. Mejor se educan dos o tres hijos que ocho. Es necesario sujetarse al presupuesto presente y no hacer inversiones o gastos que no podremos afrontar luego. Si se es joven, primero es sabio dar prioridad a la adquisición de una casita propia y luego pensar en tener un hijo. Tenemos que aprender a usar bien el dinero, y saber decidir sobre las prioridades. Se requiere sabiduría en todo lo que hagamos.

Si el marido es joven, y busca superarse, no sería sabio que tenga hijos inmediatamente si es que tiene la intención de seguir estudiando una profesión o una maestría. Muchas veces estos estudios de postgrado son costosísimos, y requieren una dedicación constante por parte del esposo, quien ya tiene simultáneamente que salir a trabajar para traer el pan a la casa. Hay que saber decidir por las prioridades. De esta forma, esposo y esposa pueden lograr sus metas con más facilidad. Si ella pospone la crianza de hijos por unos años, y apoya al marido trabajando a medio tiempo por su cuenta, lograrán mejor sus metas.

En Sexto Término: Tiempo para Dios

Hay que siempre mantener la llama del Espíritu Santo encendida, y para ello hay que darle tiempo al Señor. La oración en familia, y la lectura de la Santa Escritura por parte de la cabeza, alimentará y vivificará al hogar constantemente. El padre de familia debe recordar que no sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

En Séptimo Término: Tiempo para la Esposa

Los esposos deben comprender que el trabajo de la esposa es muy agotador y merece reconocimiento constante por parte del marido. La esposa espera ese reconocimiento a través de gestos o actitudes de amor y consideración. Si el hombre puede apoyar a su mujer es los quehaceres del hogar, ya sea lavando los platos, o lustrando los muebles, o lo que sea, sería para ella de gran felicidad. Las mujeres necesitan consideración, afecto, apoyo, y sobre todo gratitud por parte de su esposo y de sus hijos. El esposo tiene que andar sabiamente con ellas, y darse un tiempo para escucharlas y saber cuáles son sus necesidades y anhelos inmediatos.

También sería ideal que el marido invite a su esposa a un fin de semana juntos, y alejados de la responsabilidad del hogar, para que revivan su amor como si recién estuvieran casados, en un bello lugar con el consentimiento de los hijos. El hombre no tienen porqué buscar escapar de la monotonía saliendo con los amigos cuando lo puede hacer muy bien con su mujer en un lugar distinto como si fueran amantes que se esconden tras la oscuridad. El hombre debe ser sabio con su esposa y hacer de su vida íntima una aventura y una travesura interminables.

En Octavo Término: Tiempo para Ejercitarse

Los esposos deben mantener la ilusión física que entra por los ojos, y esto implica mantenerse en lo posible en forma. Es sabio que tanto marido y mujer se mantengan bellos, agradables, y “atléticos” dentro de su edad. Claro que el tiempo hace estragos en el cuerpo y la belleza, pero si hacemos un esfuerzo para mantener esa ilusión y seducción inicial, cuidando el cuerpo, mejor aún. No es sabio que una mujer se vuelva obesa porque descuida su apariencia comiendo en exceso, o que huela mal porque no se lavó después de cocinar o de trabajar en los quehaceres del hogar. Igualmente el hombre debe cuidarse y estar siempre agradable para su esposa dentro de su edad. No se espera que un hombre de 50 tenga todos los atributos de un hombre de 25, pero al menos debe estar “presentable” y limpio para ella y los demás. No está demás decir que esta limpieza debe abarcar a los hijos y a la misma casa.

 En Noveno Término: El Carácter

El carácter es importante para la armonía del hogar. No hay cosa más tediosa para el marido que una esposa quejumbrosa e inconforme. Sin duda todo hombre quiere encontrar un oasis en su casa cuando llega de un día duro de trabajo. El espera encontrar a su amada esposa con un rostro feliz y lista a atenderlo con su comida caliente en la mesa, y para decirle lo mucho que lo extrañó todo el día. Esto parece muy romántico, pero creo que todo esposo espera lindas palabras de su esposa, y no quejas a quemarropa.

La mujer sabia sabrá “torear” al marido cuando llega algo molesto por lo que su jefe le dijo, y no sumarle problemas a los que ya trae. La mujer insensata no sabe esperar el momento oportuno para decirle a su esposo lo que podría molestarlo al momento de entrar a la casa agotado y cansado por un día difícil. La mayoría de los esposos valoran la prudencia y el carácter suave y discreto de sus esposas.  Sin embargo Salomón también escribió: “Mejor es morar en tierra desierta que con mujer rencillosa e iracunda” (Prov. 22:19).

Si usted, esposa, tiene a su esposo lejos de usted, ¿no será que usted tiene un carácter imposible de soportar?¿No será que usted con sus actitudes, gritos, quejas, celos, reclamos, comparaciones, lo está alejando de su vida? ¡Piénselo! El mal carácter es causa frecuente de separación y divorcio. ¡Cambie su carácter y cambiará su matrimonio para bien!

Se lo dice, Apologista.

 

 

 

www.elevangeliodelreino.org

www.yeshuahamashiaj.org (Inglés y español)

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