La resurrección de Cristo: ¿Ocurrió verdaderamente?

Y en segundo lugar, hubo testigos presenciales de este evento (o sea, la resurrección.) Por ejemplo, los apóstoles Juan y Pedro fueron testigos de la resurrección. Ellos vieron con sus propios ojos al Cristo resucitado. Estos argumentos indican que la resurrección es un evento histórico.
¿Qué le pasó al cuerpo de Jesús después de su muerte? Hay cuatro razones por lo cual la resurrección es la única explicación razonable. Primeramente, Jesús en varias ocasiones dijo que iba a morir y resucitar al tercer día (vea Mat. 16:21; 20:18-19). Segundo, Cristo murió en la cruz (vea Juan 19:17-18;30-35; Marcos 15:42-46). Tercero, el día domingo la tumba donde Jesús había sido sepultado estaba vacía (vea Mat. 28:1-7;11-15; Juan 20:1-9). Y por último, Jesús resucitado se apareció en varias ocasiones y a diferentes personas. El Nuevo Testamento menciona un total de 12 apariciones (por ejemplo, vea Lucas 24:36-43; Juan 20:26-27; 1 Cor. 15:6).
No obstante, durante la historia del cristianismo han surgido teorías que han intentado refutar la resurrección de Cristo. Una de estas teorías es conocida como “la teoría del desmayo.” Esta teoría dice que Jesús no murió en la cruz, sino que solamente sufrió un desmayo. Los soldados pensaron que estaba muerto, por lo tanto lo bajaron de la cruz y lo llevaron a la tumba. Ya en la tumba, Jesús despertó de su desmayo y se recupero de sus heridas. Al tercer día, Jesús sale de la tumba, se aparece a sus discípulos y les proclama que él ha resucitado. Así es como esta teoría intenta explicar el origen de la creencia en la resurrección.
¿Acaso tiene validez esta teoría? La verdad es que la Biblia es clara en decirnos que Jesús murió en la cruz (Juan 19:30,33). Además, un soldado romano traspaso el costado de Jesús (Juan 19:34). Si suponemos que Jesús todavía no estaba muerto, la lanza definitivamente le hubiera quitado la vida. Por último, Pilato se aseguró de que Jesús estaba muerto antes de entregarle el cuerpo a José de Arimatea (Marcos 15:43-45). Así que no cabe duda alguna de que Jesús murió en la cruz. La premisa principal de esta teoría es falsa. Jesús no sufrió ningún desmayo. Por lo tanto, podemos descartar esta teoría como una posible explicación.
Una segunda explicación dice que los discípulos fueron a la tumba y robaron el cuerpo de Jesús. Después, los discípulos proclamaron al pueblo que Jesús era el Cristo y que había resucitado.
Esta explicación no es razonable porque, en primer lugar, tenemos que recordar que los discípulos (después de la crucifixión) estaban escondidos y atemorizados. En ese momento lo único que tenían en sus mentes era salvar sus vidas. Es ilógico pensar que estos mismos hombres (llenos de temor) hubiesen planeado algo tan arriesgado. En segundo lugar, la tumba estaba muy bien vigilada por una guardia de varios soldados (Mat. 27:62-66). Además, la entrada de la tumba fue sellada con una piedra muy grande (Marcos 16:3-4). Estos factores nos dicen que este arriesgado plan nunca hubiera funcionado.
Algo importantísimo que hay que señalar es que si esta explicación es cierta, esto quiere decir que todos los discípulos murieron por una causa que ellos mismos sabían que era una mentira. Es cierto que muchos han muerto por causas que ellos mismos creían que era verdad, pero nadie estaría dispuesto a morir por algo que uno mismo sabe que es falso. Otras teorías son más improbables todavía. Algunos dicen que las autoridades romanas/judías (o José de Arimatea) tomaron el cuerpo de Jesús después de su sepultura. De esta manera tratan de explicar el hecho de la tumba vacía. ¿Tiene sentido esta explicación? Si las autoridades tenían el cuerpo, lo único necesario para acabar con la idea de la resurrección era presentar el cuerpo de Jesús. En ese momento se hubiera acabado el cristianismo. Pero no lo pudieron hacer, ¡las mismas autoridades sabían que la tumba estaba vacía (Mat. 28:11-15)!
Otros dicen que las apariciones de Cristo después de su resurrección fueron alucinaciones. En otras palabras, los discípulos verdaderamente creyeron que Jesús había resucitado, pero en realidad eran solamente alucinaciones. La dificultad con esta explicación es el hecho de que en una ocasión el Jesús resucitado se le apareció a más de 500 personas a la vez (1 Cor. 15:6). ¿Por qué señalar esto? Porque una alucinación es algo subjetivo (o sea, es algo que solamente el individuo experimenta). Es improbable (casi imposible) que 500 personas experimenten la misma alucinación y al mismo tiempo. Por lo tanto, las apariciones de Cristo no pueden ser alucinaciones.
He escuchado inclusive algunos que dicen ¡que Jesús tenía un hermano gemelo! Estas personas afirman que el hermano gemelo de Jesús (por supuesto, solamente Jesús sabía que existía) fue el que murió en la cruz. Al tercer día, Jesús se aparece a sus discípulos y les proclama que ha resucitado. Pero ¿qué evidencia histórica existe que nos indique que Jesús tuvo un hermano gemelo? ¡Ninguna! Creo que esta teoría más bien nos demuestra hasta qué extremos recurren aquellos que no quieren creer en la resurrección.
El problema fundamental con estas explicaciones (además de los ya mencionados) es que son incapaces de explicar dos hechos indudables: 1) la tumba vacía y/o 2) el origen de la fe cristiana y la creencia en la resurrección de Jesús. Por ejemplo, la “teoría del hermano gemelo” y la “teoría de la alucinación” son incapaces de explicar la tumba vacía. ¿Por qué? Debemos recordar que (suponiendo que estas teorías son ciertas) todavía existe un cuerpo que está sepultado en la tumba. Estas dos teorías dan posibles explicaciones de cómo surgió la creencia en la resurrección por parte de los primeros cristianos. Sin embargo, fallan rotundamente en explicar la tumba vacía.
Para que una teoría (sobre la resurrección) sea razonable o probable, tiene que explicar adecuadamente la tumba vacía y el origen del cristianismo. Como hemos visto, la resurrección es la única explicación razonable. La tumba estaba vacía y el cristianismo surgió precisamente porque Jesús se levantó de entre los muertos.
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