PELÍCULAS Y FOTOS PORNOGRÁFICAS

¿Qué tiene de malo con sólo verlas?

 

http://seaspray-itsawonderfullife.blogspot.com/2007_03_01_archive.html

 Rompiendo cadenas

 

Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

No hace mucho me escribió un señor confesándome que era un adicto a la pornografía, y que se le hacía muy, pero muy difícil abandonar ese hábito que lo tenía esclavizado y sin fuerzas para poder liberarse de él a pesar de todos sus esfuerzos. Me pidió que le diera algunas sugerencias para poder escapar de la lujuria a la que estaba sumido y que reconocía como mala o dañina para todo su ser.

En realidad, no hay mejor consejero que la Biblia para escapar del pecado, aunque también son útiles las pautas o consejos de alguno que estuvo esclavo a ese vicio y que ya no lo está gracias a su fe y a su entrega genuina a Cristo. Personalmente yo, apologista, nunca tuve problemas con la pornografía, ya que mi formación cristiana recibida desde que era muy niño me hacen automáticamente odiar todas esas representaciones denigrantes y  pecaminosas que utiliza Satanás vía pornógrafos y productores de filmes de adultos que se enriquecen con este negocio vil.

El Señor que me escribió es uno de millones que existen y que viven esclavizados a la pornografía, la cual acceden principalmente vía internet. Hoy, las páginas más vistas en el internet son las pornográficas, y son las que más abundan y las que más están corrompiendo a niños, jóvenes, y adultos por igual. Incluso cristianos supuestamente “renacidos” en los E.U reconocen que están visitando esas páginas pornográficas regularmente y que no pueden dejar de hacerlo. La trampa del demonio ya ha sido colocada para envenenar las mentes de los incautos para que se vuelvan adictos al sexo ilícito, lascivos, y hasta violadores y pedófilos consumados. La mayoría de los violadores y asesinos en serie son personas que están esclavizadas a la pornografía más repulsiva y degradante que consiguen fundamental por el internet.

El pecado de la Pornografía

Sin duda la pornografía es una forma de fornicación, pues Jesús dijo que “cualquiera que mira a una mujer con el deseo de tener sexo con ella, ya fornicó (o adulteró, según sea el caso) en su corazón” (Mat. 5:28). Por lo tanto, toda persona que se “recrea” con la pornografía es ya culpable del pecado de fornicación (o adulterio, según sea el caso) aunque no se haya unido físicamente con aquella mujer que ve en la foto o en la película. Así que la pornografía induce a la fornicación, y los que fornican no podrán entrar en el reino de Dios.

Cuando a una persona que está sumida en este vicio se le presenta esta verdad de su segura condenación si persistiere en este hábito, ésta bien podría  llegar a sentir temor por lo que le espera después de “partir”, y a la vez una necesidad urgente de escapar de esa trampa diabólica antes de que sea demasiado tarde. De manera que toda persona esclavizada debe entender que quien lo oprime pueden ser varios espíritus inmundos que buscan destruirlo en el “castigo eterno”. Lamentablemente, son muchos los que aún no se dan cuenta que están siendo manipulados, sugeridos, impulsados, por fuerzas oscuras de maldad que se ríen de ellos como si fueran sus marionetas sin voluntad y sin juicio propios. La Biblia dice que el “dios de este mundo ha cegado el entendimiento de los incrédulos para que no vean la luz del evangelio de la gloria de Cristo” (2 Cor. 4:4). Todos los hombres impíos están con una venda en los ojos que ha sido puesta por el mismísimo Satanás para que no vean la luz que viene del evangelio. Estos necesitan ver la luz a través de la Palabra de Dios (el evangelio) que Cristo predicó. “Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres”(Juan 8:36), dijo el Señor.

Amor a Dios, temor al castigo,  y odio al pecado: Un Trío Perfecto

Una buena fórmula para la liberación de las garras satánicas es el amor genuino a Dios (Sal. 91:14), pero a la vez, un temor al castigo que nos espera si persistimos en rebelarnos contra Su autoridad (Salmo 34:9; 85:9). También es importante llegar a odiar el pecado, la injusticia, o la maldad (Ver Salmo 45:7). Tenemos que sentir un odio profundo por la maldad, o por el pecado, porque a nadie le beneficia o le hace bien las malas acciones egoístas de los pecadores.  Sabemos que quiénes practican el pecado son siervos del diablo, y son como sus marionetas estúpidas que caminan por allí sin juicio alguno (Juan 8:44). Debemos comprender que el Diablo se ríe de cada uno de nosotros cuando nos hacemos sus siervos, oyendo y poniendo en acción sus seducciones sin vacilación alguna.  Realmente no creo sinceramente que a nadie le guste ser el hazmerreír de alguno por allí. ¿Quiere ser usted el hazmerreír del diablo y de sus demonios? Pues si no desea serlo, déle una patada en el trasero a estos malos espíritus, y entonces usted finalmente se reirá de ellos, exclamando: “No me atraparán más, ya me escapé de ustedes, y he puesto mi confianza en alguien realmente Altísimo y Supremo…no me podrán tocar más, pues ya soy verdaderamente libre…¡váyanse al diablo!”  

 

www.elevangeliodelreino.org

www.yeshuahamashiaj.org (Inglés y Español)

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