David Du Plessis
Otra de las figuras clave en la apostasía de la actualidad y co-fundador del movimiento carismático (1905-1987) es David DuPlessis, quien también conocido como “Mr. Pentecostés”.
David Duplessis pretendió que tuvo una experiencia Pentecostal de bautismo del espíritu en 1918, y en 1930 fue ordenado predicador Pentecostal. Seis años más tarde el evangelista Pentecostal Smith Wigglesworth profetizó sobre Duplessis que él sería uno de los instrumentos de Dios en un inminente avivamiento ecuménico mundial. Para la década de 1950 Duplessis llegó a estar inmerso en la tarea del ecumenismo. Él predicó que Dios estaba derramando el poder de la lluvia tardía justo precediendo al retorno de Cristo. Viajó extensamente, visitando a los líderes apóstatas de las denominaciones principales. Llegó a ser amigo de los líderes modernistas del Concilio Mundial de Iglesias y participó en la segunda asamblea del Concilio en 1954 y en la tercera asamblea en 1961. Fue invitado al Vaticano a hablar personalmente con el Papa Juan XXIII y fue el único Pentecostal invitado a concurrir al Concilio Católico Romano Vaticano II de mediados de la década de 1960. En su autobiografía él testifica que su corazón se quebró y él literalmente lloró durante la realización de una misa Católica (Un Hombre Llamado Mister Pentecostés, p. 215). A lo largo de esas experiencias, Duplessis pensaba que él estaba guiado por el Señor a causa de las “profecías” que él había recibido y también a causa de varias poderosas experiencias emocionales y espirituales. Cuando él se encontró con 24 líderes ecuménicos modernistas en 1956, por ejemplo, dijo que “sintió un tibio resplandor viniendo sobre mí” y que su actitud de juzgar la doctrina se deshizo. “Sentí tal amor y compasión por esos líderes eclesiásticos que yo más bien habría muerto por ellos que dictarles sentencia”. El contrastó eso con los “viejos días” cuando él hubiera denunciado su falsa teología (Un Hombre Llamado Mister Pentecostés, p. 181). Cuando primero visitó el Vaticano, Duplessis pretendió que una experiencia similar causó que su prejuicio contra el Catolicismo se deshiciera de modo que en lo sucesivo él podría fácilmente aceptar a los sacerdotes católicos como hermanos en Cristo sin ningún enjuiciamiento de ninguna clase considerando su doctrina. Por poderosas experiencias emocionales en misa durante el concilio Vaticano II, Duplessis dijo que fue depurado enteramente de la suspicacia sobre la doctrina Católica (p. 216).
Cuando joven Duplessis fue preparado para el engaño que experimentó en el movimiento ecuménico. Él pretendió que obtuvo su guía de Dios en revelaciones directas y también a través de “lenguas”. En su autobiografía, dijo que en su temprana vida espiritual Dios le mostró que las lenguas eran un medio para determinar la voluntad divina. “… la luz se encendió. Yo estuve ablando a Dios en lenguas, y Él estuvo hablándome de vuelta en mi mente. Comencé a encontrar bellas revelaciones de ese modo. ….Orar en lenguas probó ser un maravilloso paso en abrirme paso hacia afuera de tal punto muerto [en no ser hábil para discernir la voluntad de Dios]. Yo meramente oraría en lenguas, y si la idea se mantenía firme, entonces yo sabría que ella era real” (Un Hombre Llamado Mister Pentecostés, pp. 76-78). Este testimonio refleja la profunda y espeluznante ignorancia espiritual que causó que Duplessis fuera guiado de engaño a engaño a través de su vida. El movimiento Pentecostal ha estado caracterizado por esta confusión y engaño a través de toda la centuria. Aunque Duplessis perdió sus credenciales ministeriales con las Asambleas de Dios por algún tiempo por su radical ecumenismo, él retuvo su membresía en una congregación de Asamblea de Dios y sus credenciales ministeriales fueron formalmente rehabilitadas por las Asambleas de Dios en 1980.
La revista Time describió a David Du Plessis de la siguiente manera:
“Nadie en el siglo XX ha podido tan efectivamente unir a los tres principales movimientos religiosos, tal como lo hizo “Mr. Pentecostés” David Du Plessis: El movimiento Pentecostal, el movimiento ecuménico y el movimiento carismático” (op.cit Pág.23) .