El escrito principal de Agustín sobre el tema del milenio es encontrado en el libro Veinte de la Ciudad de Dios. Discutiendo Rev 20:1-6, donde el reinado de mil años es presentado, Agustín estaca dos posiciones posibles. El primero es lo que llamo la posición “Postmilenial presente”. El Postmilenialismo afirma que Cristo aparecerá al final del milenio. La mayor parte de escritores Postmilenialistas asumen que el inicio del milenio debe aún venir. Así, la mayor parte de Postmilennialistas son más exactamente descritos como “Postmilenialistas Futuros.” Sin embargo, Agustín sugiere que el milenio ya ha comenzado y alcanzará su punto culminante algún día en el futuro; de ahí, él es “Postmilenialista presente.” La segunda posición a la cual Agustín asigna ha sido diversamente llamada la Interpretación “Espiritual”, “Amilenial”, o la interpretación “Inmanente”. En este caso, un reinado literal de mil años de Cristo es reservado a favor de una explicación más alegórica o figurada. Cada uno de estas dos posiciones merece consideración adicional.
En la Ciudad de Dios, Libro XX, Capítulo 7, Agustín escribe: “ahora los mil años puede ser entendido de dos modos, hasta donde se me ocurre: estas cosas o pasan en el sexto milenio de años o sexto milenio (la última parte que está pasando ahora)…” Este pasaje hace referencia al punto de vista de Agustín de la historia universal en la cual seis años de la historia humana deben ser seguidos de una séptima edad “chialistica”. Durante esta séptima edad, los santos y los justos hombres de Dios disfrutarán de su sábado en la tierra. En esencia, Agustín vio la edad en la cual él vivió como el milenio mismo en el cual “… el reino de Dios estaba ya manifiesta en la Iglesia … la edad entre el Pentecostés y el regreso de Cristo era el mismo milenio mismo, marcado por la influencia creciente de la iglesia en el derrocamiento del mal …”
O, Agustín sugiere, “… él (Juan) usó los mil años como un equivalente para toda la duración de este mundo, empleando el número de perfección para marcar la plenitud de tiempo.” (Ciudad de Dios, XX, 7). En esta interpretación Amilenial o Espiritual, los mil de años se refiere a una envergadura de tiempo entre la vida de Cristo (datado de la Encarnación o Pentecostés) hasta la Parusía. Esta interpretación Espiritual del milenio es consecuente con la resistencia de Agustín a la comparación de los acontecimientos históricos con las profecías citadas en el Libro de Revelación. Como nuestro texto indica, en la apertura de la Ciudad de Dios, Agustín hace referencia al saqueo de Roma por el Rey Gótico de Oeste Alarico en 410. Considerando la severidad y las consecuencias extendidas de este ataque, hubiera sido completamente tentador para Agustín para referirse a las profecías de Revelación como realizadas. Él no lo hizo. Del mismo modo, Agustín resiste a la identificación de Gog y Magog con cualquier país en particular o entidades políticas del tiempo: “Porque estas naciones que él llama Gog y Magog no deben ser entendidas de algunas naciones bárbaras en alguna parte del mundo, si el Geta y Masageta, como algunos concluyen de las cartas iniciales, o algunas otras naciones extranjeras no bajo el gobierno romano” (Ciudad de Dios, XX, 11).
El ofrecimiento de Agustín de dos explicaciones del milenio – el Presente Postmilenario y el Amilenial – puede representar un cambio incompleto en su pensamiento en la materia. En general, cuando él se volvió más viejo, la opinión de Agustín de la Escritura se hizo más literal en el carácter. Él estuvo preocupado de que su uso de explicaciones alegóricas y figuradas de la Escritura en escritos más tempranos fuera excesivo y por demás secular. Curiosamente, su aceptación de una opinión Amilenial de los mil años parece inconsecuente con el endurecimiento aparente de su interpretación bíblica mientras envejecía. Sin embargo, en otros aspectos, su interpretación posterior de Revelación refleja realmente el literalismo. Por ejemplo, él creyó realmente en la futura aparición de un Anticristo, él anticipó un reinado específico para el Anticristo de tres años, seis meses, y él habló con mucho detalle sobre atar/soltar del diablo.
Con cualquiera de las dos interpretaciones – el Presente Postmilenario o con el Amilenial – Agustín creyó que él vivió en el período del milenio. De la perspectiva de los Cristianos, él vio el curso de la historia como mejorando generalmente. El Edicto de Constantino de la Tolerancia en el Cuarto siglo era claramente un triunfo para la Iglesia y puede haber apuntado para que Agustín concluya, “Por lo tanto, la Iglesia ahora mismo es el reino de Cristo y el reino del cielo. En consecuencia, ahora mismo Sus santos reinan con Él …” (Ciudad de Dios, XX, 9). En la opinión de Agustín, la Iglesia era capaz de progresar en estatura y grandeza porque Satán sólo estuvo parcialmente atado. Es decir, Satán podría influir en el mundo pero él fue lo suficientemente atado de modo que él no pudiera montar un conflicto general con las fuerzas del bien. De la perspectiva de Agustín, la sujeción del Diablo ocurría cada vez que la Iglesia extendía su influencia por la evangelización y cada vez que un individuo era convertido a Cristo. Desde luego Agustín sabía que la liberación de Satán vendría un día y él emprendería una guerra masiva contra Dios. Este conflicto era necesario, según Agustín, para mostrar al piadoso y justo el poder de su Dios en el vencimiento de los asaltos del Diablo.
John M. Hutchinson
