Una Asombrosa y Crasa Ignorancia
Hace ya mucho tiempo que se viene predicando la doctrina de la Trinidad como doctrina ortodoxa, y que sostiene que el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo son un solo Dios en TRES PERSONAS DISTINTAS. Sí, por casi 17 siglos se viene enseñando que el Espíritu Santo es una persona divina desde que se convocó el Concilio de Constantinopla en el año 38l, y que declaró explícitamente que el Espíritu Santo era Dios igual que el Padre y el Hijo como recita en el Credo: “Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria”. Así se completó el Credo que por esta razón se le llama Niceno-constantinopolitano, por haberse confeccionado en los dos primeros concilios. Sin embargo, en los primeros 381 años de la Era Cristiana la iglesia no había formulado el dogma Trinitario tal como se conoce hoy, y es probable que ni Cristo ni sus apóstoles lo hubieran formulado de esa manera, ya que Cristo mismo reconoció que sólo Su Padre es el único Dios verdadero (Juan 17:3).
¿Pero cuál es el nombre de la “Persona” del Espíritu Santo?
Es de suponer que toda persona tenga su nombre propio. El nombre identifica a un individuo y su ascendencia. Sin nombre un individuo no es nada, no existe. Por eso sabemos que Dios mismo se dio a conocer y reveló Su nombre personal— “Yahweh” (Sal 83:18; Isa. 42:8). De igual manera, el Hijo de Dios tiene su nombre propio, el cual es Jesús (Lucas 1:31). Pero cuando llegamos al Espíritu Santo nos vemos en problemas al tratar de descubrir su supuesto nombre personal. Uno puede leer desde el Génesis hasta el Apocalipsis y no podrá hallar el nombre del Espíritu Santo. Ante esta dificultad los Trinitarios sostienen que el nombre del Espíritu Santo es “Consolador”, pero esto no es posible, pues este adjetivo “consolador” denota la función del Espíritu Santo, la cual es consolar a los creyentes. Es como querer decir que el nombre del Hijo de Dios es “Salvador” o “Creador” el del Padre. Jamás se dice en la Biblia que el Espíritu Santo se llama “Consolador”, y sólo está en la mente de los Trinitarios. Por tanto, si el Espíritu Santo no tiene su nombre personal es lógico concluir que no sea una persona sino alguna otra cosa.
¿Qué otros Detalles podemos señalar sobre el Espíritu Santo?
1.- En la Biblia la palabra espíritu es neutro en género. Los artículos y pronombres que se refieren a “él” son también neutros. Así que no es exacto traducir “el Espíritu Santo” sino simplemente “Espíritu Santo”.
2.- Ninguna oración, loa, o adoración es dirigida al Espíritu Santo en la Biblia. Esto demuestra que “éste” no es una persona como lo es El Padre y Su Hijo, quienes si reciben loas, alabanzas, y plegarias de los hombres. De hecho, jamás se nos manda amar, adorar, y alabar al Espíritu Santo.
3.- El Espíritu Santo no está incluido o mencionado en las salutaciones apostólicas. Por ejemplo, el Espíritu Santo no está mencionado por Pablo en sus salutaciones a las iglesias (Rom. 1:7; 1 Cor 1:3; 2 Cor. 1:2; Gál. 1:3; Efe. 1:2; Fil. 1:2; Col. 1:2; 1 Tes. 1:1; 2 Tes. 1:2; 1 Tim. 1:2; 2 Tim. 1:2; Tito 1:4; Fil. 3).
4.- Tampoco se le ve al Espíritu Santo entronizado como ocurre con el Padre y como ocurrirá con el Hijo en el milenio.
5.- No está relacionado con el Padre como si fueran UNO como sí ocurre con el Padre y Su Hijo (Juan 10:30).
Todos estos detalles deben ser considerados con atención y seriedad antes de afirmar que el Espíritu Santo es una persona divina.
Para mayor información sobre la Trinidad, ver el sgte. sitio web: