Algunos extractos de “Los Errores de la Trinidad”, el libro que costó la vida a Servet

Miguel Servet

“Los filósofos han inventado un tercer ser aparte, totalmente distinto a los otros dos y al que llaman Tercera Persona, o Espíritu Santo; y así es como han inventado una Trinidad imaginaria, tres seres en una sola naturaleza. Pero en realidad se trata de tres Dioses, o un Dios triple, que tratan de imponernos bajo la pretensión y en nombre de la Unidad… Para ellos parece muy fácil, tomando las palabras en su sentido más estricto, admitir la existencia de tres seres que dicen ser simple y realmente distintos; pero dicen que uno nace del otro, y cada uno procede del aliento del otro, y sin embargo los tres están encerrados en un mismo recipiente. Como no estoy dispuesto a hacer mal uso de la palabra Personas, los denominaré el primer ser, el segundo ser y el tercer ser, ya que en las Escrituras no encuentro otra forma de llamarlos… Al admitir a estos tres seres, que en su lenguaje particular llaman Personas, admiten también una pluralidad de seres, una pluralidad de entidades, una pluralidad de esencias, una pluralidad de substancias, y si tomamos la palabra Dios en su sentido más estricto, acabarán por tener una pluralidad de dioses”.

Servet continúa diciendo:

“Si es este el caso, ¿por qué entonces se culpa a los Tritoritas, que afirman la existencia de tres dioses? Ellos también han inventado tres dioses o uno que es triple. Estos dioses triples forman una sustancia compuesta. Y aunque hay, algunos que no utilicen esta palabra insinuando con ello que los tres han sido unidos, lo que sí hacen es usar una palabra que indica que están constituidos juntos y que Dios está constituido de tres seres. Está claro en consecuencia que son Tritoritas y que lo que nos dan es un Dios triple. Nosotros mientras tanto, nos hemos convertido en ateos, en gente sin Dios. Puesto que cuando intentamos pensar sobre Dios nos encontramos con tres fantasmas y ya no nos queda el menor atisbo de Unidad. ¿Qué otra cosa es estar sin Dios sino el no poder pensar en Él cuando está siempre presente en nuestra comprensión una confusión obsesiva causada por tres seres, una confusión que nos engaña al suponer que estamos pensando sobre Dios … ? Los que esto afirman parecen vivir en otro mundo en el que sueñan estas cosas; mientras tanto, el reino de los cielos no sabe nada de estas insensateces; y cuando las Escrituras hablan del Espíritu Santo, lo hacen de una manera que éstos no conocen”.

Y luego añade:


“¡Sólo Dios sabe la irrisión que ha causado entre los musulmanes esta tradición de la Trinidad! Los judíos tampoco quieren sumarse a este capricho nuestro y se ríen de nuestra locura con respecto a la Trinidad; y a causa de las blasfemias que contiene ni siquiera creen que se trate del Mesías prometido en su Ley. Y no sólo se burlan de nosotros los musulmanes y los hebreos, sino que las mismas bestias de los campos se reirían de nosotros si entendieran nuestros desvaríos, ya que todos los trabajadores del Señor bendicen al Dios único… Esta plaga devastadora, en consecuencia, ha sido añadida y sobre impuesta, como si dijéramos, sobre los nuevos dioses que han venido recientemente y que nuestros padres no adoraban. Esta plaga de la filosofía la trajeron los griegos, puesto que de entre todos los hombres ellos son los más dados a la filosofía; y nosotros, fascinados con sus discursos, nos hemos convertido en filósofos, mientras que los griegos jamás ha entendido los pasajes de las Escrituras que citan con respecto a estas cuestiones”.

Servet insiste en la verdadera naturaleza de Jesús:

“Algunos se escandalizan de que llame profeta a Cristo porque ellos no le aplican el epíteto; les ha dado por pensar que a los que hacemos esto se nos puede acusar de Judaísmo y Mahometanismo, sin tener en cuenta que las Escrituras y los escritores más antiguos lo llaman el Profeta” .

Miguel Servet fue uno de los críticos más valientes de la Iglesia establecida de su época. Ello le valió el ser quemado en la hoguera por los Católicos ayudados por los Protestantes. Servet aunaba en su persona lo mejor del Renacimiento y de la Reforma y se acercó mucho a la encarnación del ideal de su época, el “hombre universal” dotado de conocimiento “pansófico”. Era un experto en temas tales como la medicina, la geografía, la erudición Bíblica y la teología. La diversidad de su conocimiento daba a Servet una amplitud de miras que estaba negada a personas menos educadas que él. Es posible que el episodio más importante de su vida fuera la confrontación con Calvino. No cabe duda de que se trataba de un conflicto personal, pero al mismo tiempo era más que eso: era también el rechazo de una Reforma que estaba dispuesta a cambiar la forma pero no el contenido de una Iglesia decadente. Esto le costó la vida; pero aunque está muerto, su creencia en la Unidad Divina aún perdura entre nosotros. Hay muchos que todavía lo consideran el “fundador del Unitarismo moderno”.

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