Una Puntual Refutación a la Tesis de Tito Martínez

Por Ing°.Mario A Olcese (Apologista)
El Milenio Apocalíptico
Las Santas Escrituras nos hablan de una era o edad venidera de justicia, en donde el mal y los malhechores serán historia. La Biblia es clara al decirnos que se restaurará el reino de Dios en la tierra en la persona de Su Hijo Yahsúa ha Mashiaj, el cual “no tendrá fin” (Lucas 1:31-33). Este insigne personaje fue profetizado por los santos profetas del Antiguo Testamento. Isaías habla de él como “el príncipe de paz” que traerá la justicia y la paz sin límites y “para siempre” a la tierra (9:6,7).
¿Cuánto durará el reino de Cristo?
Con respecto a la duración del tiempo del reinado de Cristo, hay quienes vienen enseñando que Jesús el Mesías reinará ETERNAMENTE, y por tanto su reino mesiánico no será MILENARIO. Estos falsos maestros tuercen las Escrituras para su propio beneficio y condenación. Por ejemplo, existe una página web de la “Verdadera Doctrina Cristiana” de un tal teólogo bíblico, Sr. Tito Martínez, y que viene propagando la falsa esperanza de un reino ETERNO del Cristo, y que coloca al Hijo en el mismo NIVEL que Dios el Padre. Este Señor ignora textos clave de las Escrituras que afirman sin rodeos que el reinado de Cristo durará un tiempo limitado prefijado por el Padre. Estas son las palabras del Sr. Tito Martínez con respecto a su teoría del Reino de Cristo:
“Quiero dejar claro también que yo NO CREO EN NINGUN FUTURO REINO “MILENARIO” DEL CRISTO. Me explico: Yo creo en el futuro Milenio literal DESPUES de la Segunda Venida del Cristo, ¡Pero rechazo rotundamente esa falsa doctrina de que el Cristo reinará solamente MIL años! La Biblia jamás enseña esa doctrina de un futuro “reino de mil años” de Cristo Yahúshua, ¡y esto lo dice un Premilenario! Esa falsa doctrina del Reino milenario del Cristo la enseña la secta del Jehovismo Atalayado, y otros “Cristianos”, sin embargo, esta es una doctrina absolutamente anticristiana, porque el evangelio dice bien claro que el Cristo se sentará en el trono de David, y su reinado no tendrá fin (Luc. 1:32), y el propio Apocalipsis dice bien claro que el trono de Dios y del Cristo estará en la Nueva Jerusalén que descenderá del cielo DESPUES del milenio (Apo. 22:1-3).
Por consiguiente, puesto que el trono significa reinado o gobierno, y el trono de Cristo seguirá existiendo después del milenio, ¡esto demuestra que Cristo seguirá reinando después del milenio! Así que esa doctrina de que el Cristo reinará sólo mil años es totalmente falsa.
El Milenio mencionado en Apo. 20:1-7 será solamente los primeros mil años del reinado SIN FIN de Cristo sobre las naciones de la tierra….de modo que enseñar que el reinado del Cristro tendrá fin y que durará sólo mil años es una doctrina ridícula, falsa, demencial, y antibíblica.
Si leemos atentamente Apo. 20:4-6 veremos que ese pasaje no dice por ninguna parte que el Cristo reinará sólo mil años, lo que dice es que los santos mártires resucitarán y reinarán con el Cristo durante mil años, es decir, esos mil años es periodo de tiempo que los santos mártires reinarán con el Cristo sobre las naciones de esta tierra ¡Pero no es el tiempo que durará el reinado de Cristo!”
Como se puede ver, el Señor Tito Martínez ignora deportivamente lo que San Pablo les dijo a los Corintios con respecto al reinado del Cristo. En 1 Corintios 15:24-27 Pablo escribió claramente y sin rodeos:
“Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. Porque preciso es que él (Cristo) reine HASTA que haya puesto a todos sus enemigos bajo sus pies. Y el postrer enemigo que será destruido será es la muerte. Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies. Yb cuando dice que todas las cosas han sido sujetas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas”.
Aquí claramente dice Pablo que Cristo reinará HASTA que haya puesto a sus enemigos bajo sus pies. Luego entregará el reino a su Padre para que el Eterno sea sobre todos y en todos. Esta verdad es pasada por alto por personas como Tito Martínez.
El Sr. Martínez sostiene que durante los primeros mil años del reino, el Cristo reinará con su iglesia lado a lado, pero que después de ese periodo milenario él y Su Padre reinarán sobre todos los redimidos. Es decir, la iglesia, que primero gobernaba con Cristo a su lado, estará en la eternidad bajo Cristo y Su Padre. Pero el Sr. Martínez, insisto, ignora lo que enseñó Pablo sobre el reino cuando reveló que éste pasará a manos del Padre quien será el soberano en la eternidad.
El Significado de “Eterno” y “para Siempre” (Isaías 9:7)
En Isaías 9:7 el profeta dice del reino del Cristo, así:
“Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David…desde ahora y para siempre”.
Y en 2 Pedro 1:11 el apóstol Pedro se refiere al reino del Cristo como el “reino eterno”.
Es verdad que Isaías y Pedro hablan que el reino del Cristo será “para siempre” y “eterno” respectivamente. Pero ¿qué significa “para siempre” y “eterno”? ¿Son éstas acaso expresiones que indican en todos los casos una duración sin fin, cuantitativamente hablando?
Cuando los esposos se juran “amor eterno” suelen decir que se amarán “por siempre y para siempre”, pero sabemos que la muerte termina ese juramento. De modo que acá tenemos un ejemplo de la aplicación de las frases “amor eterno” y “para siempre” que no implican necesariamente un tiempo sin final, cuantitativamente hablando.
En la Biblia tenemos casos parecidos e interesantes en donde “eterno” y “para siempre” no implican tiempo sin final. Por ejemplo, el rociamiento de la sangre en la Pascua fue una “ordenanza eterna” (Exodo 12:24). Igualmente el sacerdocio Aarónico (Exodo 29:9; 40:15; Levítico 3:17). También la herencia de Caleb (Josué 24:9). El templo de Salomón (1 Reyes 8:12,13). El periodo de la vida del esclavo (Deuteronomio 15:7), la lepra de Giezi (2 Reyes 5:27). Indudablemente todas estas cosas NO duraron para siempre o eternamente, aunque se dijo que serían “para siempre” o “eternas”.
Otro caso interesante es el del profeta Jonás, a quien Dios castigó por su desobediencia dentro del vientre de un gran pez por espacio de 3 días y 3 noches. Tomemos nota lo que Jonás dijo en esa ocasión:
“Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó; desde el
seno del Seol clamé, y mi voz oíste. Me echaste a los
profundo, en medio de los mares, y me rodeó la
corriente; todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mi.
Entonces dije: Desechado soy de delante de tus ojos;
mas aún veré tu santo templo. Las aguas me rodearon
hasta el alma, rodeóme el abismo; el alga se enredó en
mi cabeza. Descendí a los cimientos de los montes; la
tierra echó sobre mi sus cerrojos PARA SIEMPRE
(eternamente); más tú sacaste mi vida de la sepultura, oh
Jehová Dios mío.” (Jonas 2:1-6).
¿Le pregunto a las personas como Tito Martínez si acá la palabra “para siempre” implica eternidad? Por supuesto que No. Jonás no estuvo eternamente en el vientre del pez, sino sólo 3 días y 3 noches.
¿Y qué diremos del sacerdocio del Cristo? La Biblia dice:
“Tú eres sacerdote PARA SIEMPRE según la orden de
Melquisedec” (Hebreos 5:6; también ver 6:20;
7:17,21,24,28)
Sin duda alguna, los efectos del sacerdocio de Cristo son eternos (cuantitativamente), pero: ¿Es su sacerdocio “eterno”?¿Va Cristo a continuar funcionando como sacerdote para siempre (eternamente)? ¿Acaso la iglesia glorificada va a necesitar un sacerdote para siempre? Pues, no.
Con respecto al llamado “propósito eterno de Dios” la Biblia dice:
“A fin de que la infinita sabiduría de Dios sea ahora dada
a conocer por medio de la iglesia a los principados y
potestades en los lugares celestiales, conforme al
PROPÓSITO ETERNO que llevó a cabo en Cristo Jesús
nuestro Señor.” (Efesios 3:10-11).
Si (Gr.“aiónios”) significa “eterno” cuantitativamente hablando, entonces estamos creando un problema en vez de hallar una solución. Si el propósito es “eterno” (cuantitativamente) entonces obviamente nunca será cumplido.
Otro caso interesante es el referido a la destrucción de las ciudades de Sodoma y Gomorra. ¿Que nos informa Judas 7? Dice:
“Como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las
cuales de la misma manera que aquellos, habiendo
fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza,
fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del
“fuego eterno”.
Aquí viene otra pregunta: ¿Están Sodoma y Gomorra sufriendo hoy el castigo del “fuego eterno”? La respuesta es que NO. Hoy no existen esas ciudades y menos el fuego que las consumió. Pero, ¿cómo entonces se entiende que estén sufriendo el castigo del “fuego eterno”? El simbolismo es claro: quiere decir que las consecuencias del castigo son eternas e irreversibles. Su destrucción se efectuó una vez y para siempre.
En Hebreos encontramos las siguientes expresiones o sustantivos que significan ACTOS o PROCESOS como distintos a personas o cosas: “salvación eterna” (5:9), “juicio eterno” (6:2), “redención eterna” (9:12). En Marcos 3:29 encontramos “pecado eterno”, en Mateo 25:46 “castigo eterno” y en 2 Tesalonicenses 1:9 “destrucción eterna”.
La salvación “eterna” no quiere decir que Cristo nos estará salvando todos los días hasta la eternidad. Su salvación es única y sus efectos son imperecederos. Igual ocurre con el “juicio eterno”, el cual no se efectuará todos los días hasta la eternidad, sino que se efectuará una vez, y sus resultados son eternos. La “redención eterna” no es una que se efectuará todos los días hasta la eternidad, pues Cristo nos redimió una vez y para siempre, y sus resultados son para siempre. El “castigo eterno” no es un castigo diario y por la eternidad, sino que será una vez y los resultados serán eternos: “Eterna destrucción” (2 Tes. 1:9). ¿y qué diremos del “pecado eterno”? ¿Habrá pecados que se cometerán todos los días y por la eternidad? Claro que no. El “pecado eterno” es aquel que no recibe perdón, uno que no puede ser pagado.
De modo que todo este testimonio Escriturario nos guían hacia un mejor y más exacto entendimiento de las expresiones “eterno” y “para siempre”. Tomar la palabra Griega “Aion” siempre literalmente nos podrá conducir a problemas hermenéuticos o exegéticos muy serios. Todo esto parece ignorar el Sr. Tito Martínez.
“Y su reino no tendrá Fin” (Lucas 1:33)
En Lucas leemos que:
“Y reinará (Cristo) sobre la casa de Jacob para siempre,
y su reino no tendrá fin”.
Hemos ya visto que la frase “para siempre” no siempre implica eternidad en el tiempo, sino que implica una característica cualitativa del Reino de Cristo. No obstante, alguno podría preguntar: ¿no escribe Lucas que el reino de Cristo NO TENDRÁ FIN?¿No prueba esto que el reino nunca acabará y que será eterno? Pues No. Ya vimos que para siempre no implica en todos los casos eternidad, como tampoco la frase “NO TENDRA FIN”. Me explicaré:
Veamos lo que nos dice el profeta Daniel con respecto al Imperio Babilónico para entender la frase “NO TENDRA FIN”. Este imperio estaba profanando los utensilios del templo de Yahweh en un bacanal impío. Dios sentencia una condena contra Babilonia en el capítulo 5 versos 26-28 Así:
“Esta es la interpretación del asunto: Mene: Contó Dios
tu reino, y LE HA PUESTO FIN. Tekel: Pesado has sido
en balanza, Y FUISTE HALLADO FALTO. Peres: Tu reino
ha sido roto, Y DADO A LOS MEDOS Y A LOS PERSAS”.
Examinemos un poco y preguntémonos: ¿por qué PUSO FIN Dios al reino de Babilonia? Sin duda fue porque fue hallado FALTO y por eso fue entregado a otro imperio invasor, el Imperio Medo-Persa. Según la visión de Daniel 2, antes que se establezca el Reino de Cristo, vendrían reinos humanos que se desmoronarían a manos de invasores. Babilonia cayó en las manos de los Medos y Persas. Los Medos y Persas cayeron bajo Alejandro Magno, y su imperio Greco-Macedonio. Este último a su vez cayó a manos de los Romanos. Todos tuvieron su fin porque fueron hallados corruptos y viles a los ojos de Dios. Sin embargo, el reino de Cristo “NO TENDRÁ FIN” porque nadie lo interrumpirá violentamente y finalizará felizmente su periodo estipulado de mil años sin revueltas ni apostasías. Por tanto, cuando las Escrituras nos dicen que el reino de Cristo NO TENDRA FIN no quiere decir que será eterno cuantitativamente hablando, sino que será un gobierno o reinado cualitativamente perfecto que no sufrirá el derrocamiento de su rey por incapacidad moral. Será un reino temporal, pero perfecto, justo, y recto que no será interrumpido violentamente. Será un reino que no será dejado a otro imperio invasor, ni su rey será castigado y olvidado. Los mil años de reinado milenario se cumplirán sin que el Cristo haya sido depuesto por otro invasor enemigo. Más bien los enemigos del Cristo serán subyugados por el rey mesiánico y éste dominará de mar a mar hasta los confines de la tierra sin agitación política y social.
Repito una vez más lo que dije arriba: Cuando se dice que el reino de Cristo NO TENDRA FIN lo que se quiere decir es que este reino no será interrumpido por el derrocamiento de su rey a manos de algún invasor impío, y que cumplirá su periodo de 1000 años como Dios lo determinó. No será un reino como el Babilónico al cual se le PUSO FIN POR SUS FALTAS MORALES. Este punto debe quedar bien establecido.
¿Cuándo bajará la Nueva Jerusalén?
El Sr. Tito Martínez afirma que la Nueva Jerusalén bajará después del Milenio, y que el trono de Dios y del Cordero estará en esa Nueva Jerusalén post milenaria (Apo.22:1-3). El deduce que ésta es una “evidencia” de que Jesús seguirá reinando por la eternidad sobre todas las criaturas redimidas y los ángeles ¿Pero es exacta la afirmación de Tito Martínez? Bajará la Nueva Jerusalén en realidad DESPUÉS DEL MILENIO? Veamos los hechos reales:
Apo. 21:1-4 Isaías 65:1,2,25
Vi un cielo nuevo y una tierra Porque he aquí que yo cre-
Nueva; porque el primer cielo aré nuevos cielos y nueva
Y la primera tierra pasaron, y tierra; y de lo primero no
El mar ya no existía más. Habrá memoria, ni más ven
-drán al pensamiento.
Y yo Juan vi la santa ciudad,
La nueva Jerusalén, descen- …yo traigo a Jerusalén ale
der del cielo, de Dios, dispu- -gría, y a su pueblo gozo.
esta como una esposa atavia- Y me alegraré con Jerusa-
da para su marido. lén, y me gozaré con mi
pueblo; y nunca más se
Y oí una gran voz del cielo oirán voz de lloro, ni voz
Que decía: He aquí el taber- de clamor.
náculo de Dios con los hom-
bres, y él morará con ellos El lobo y el cordero serán
como su Dios; y ellos serán apacentados juntos, y el
su pueblo, y Dios mismo es- león comerá paja como el
tará con ellos como su Dios. Buey.
Enjugará Dios toda lágrima Ezequiel 37:27
de los ojos de ellos; y ya no
habrá más muerte, ni habrá Estará en medio de ellos
más llanto, ni clamor, ni dolor; mi tabernáculo, y seré a
porque las primeras cosas ellos por Dios, y ellos me
pasaron”. Serán por pueblo. Y sabrán
las naciones que yo santifi-
co a Israel, estando mi san-
tuario en medio de ellos pa-
ra siempre.
Cuando leemos Apocalipsis 21:1 nos encontramos con un “cielo nuevo y una tierra nueva”. En estos “nuevos cielos y nueva tierra” desciende la Nueva Jerusalén. Esto se parece a lo dicho por Isaías 65:17 (un capítulo mesiánico milenario, ya que habla de niños que vivirán hasta los 100 años y lobos y corderos viviendo juntos!). En este mismo libro de Isaías 65, después de revelar la intención de Dios de crear nuevos cielos y nueva tierra, el verso 18 dice que Dios traerá alegría a Jerusalén, y a su pueblo gozo. El verso 19 de Isaías 65 dice que ya “no se oirán voz de lloro, ni voz de clamor”…¡exactamente como dice Apocalipsis 21:4! En Ezequiel 37:27 encontramos una declaración similar a la de Apocalipsis 21:3 (“He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, Y Dios mismo estará con ellos como su Dios”). Pero Ezequiel 37:1-28 tiene un fuerte sabor milenario…¡no post-milenario!
Hay, pues, muchos indicios que apuntarían a que la “Nueva Jerusalén” descenderá a la tierra en el periodo milenario, y no en el post milenario. Este puede ser un tema de agotadores debates, sin duda.
El Sr. Tito Martínez sostiene que Cristo seguirá reinando con su Padre después del milenio, y para ello se respalda en Apocalipsis 22:1-3. Los versos 1 y 3 dicen: “…que salía del trono de Dios y del Cordero…y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán.”
Lo primero es que acá yo no leo que hayan dos tronos: Uno para el Padre y el otro para el Hijo. Si observamos bien, el texto NO dice que “el trono de Dios y del cordero ESTARAN (plural) en ella” como se esperaría en el caso de que hubiesen DOS TRONOS. En realidad lo que dice el texto es que “El trono de Dios y del Cordero ESTARA (singular) en ella, y sus siervos LE (no, “les”) servirán”. Lo segundo es que tampoco veo que esta escena es post-milenaria. Me pregunto: ¿A quién LE sirven los siervos y quién está sentado en ese singular trono? Meditemos en esto.
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