Por Dr. Javier Rivas Martínez (M.D)

T.A. McMahon, del ministerio -El llamado de Berea-, famosa página apologética, hace el comentario, refiriéndose a Rick Warren, «que tiene una pobre opinión de la profecía, de acuerdo a lo escrito en Una Vida Con Propósito»:
«Cuando los discípulos quisieron hablar de profecía, Jesús cambio rápidamente la conversación a evangelismo. El quería que se concentraran en su misión en el mundo. En síntesis él les dijo: No se preocupen por los detalles de mi regreso. Ocúpense en la misión que le he dado. Enfóquense en ella» (Pág. 309): McMahon dice que lo declarado por Warren en su libro, rompe definitivamente con el mensaje de los últimos tiempos que el Señor les dio en los Olivos.
Jesús habla en las señales antes de su venida, para que no sean engañados en el error doctrinal de los falsos maestros y Cristos de muerte:
«Mirad que nadie os engañe» (Mt.24:4).
El Señor jamás cambio la conversación rápidamente como Warren afirma. Él se enfoca, primeramente, ante toda cosa, no en las señales cosmológicas, sino en algo más importante que eso: En el -engaño religioso-, que ha hecho caer a muchos hoy en día y no menos mañana, de acuerdo a la profecía bíblica (Mt.24:11).
En Una Vida Con Propósito, libro que posee una venta tremenda en el mundo, más que en todas las épocas, no se presenta una enseñanza bíblica de estar alerta del engaño religioso de los postreros tiempos, que llevará a apostatar a muchos en el mundo, como lo profetizó Pablo y el mismo Señor Jesucristo.
Vemos que los fines son diferentes, ya que muestra una cara motivacional práctica, psicológica, aparentemente saludable, pero que no deja de ser del mundo, atractiva para el creyente por su carácter agradablemente humanista.
Cada día, la iglesia se ha hecho más secular por estos agregados naturales terrenales, y a muchos, el sujetarse a la Palabra Verdadera les ha provocado una convicción que lo lleva al -no sacrificio de sufrir la sana doctrina-, para evitar el dejar -las cosas buenas- que el sistema ofrece.
Es por eso, que los cristianos no definen su trayectoria, a causa de haber puesto un pie entre lo santo y lo profano, ya que la mezcla doctrinal los ha moldeado espiritualmente mal, fuera del carácter del Dios Eterno, envolviéndolos en un ideal evaporado de cristianismo indulgente, creyendo ellos, por la mentira bien conformada, que Dios se agrada de grotesca forma, fuera de sus alcances visuales para pesarla correctamente.
No se sujetan a la voluntad divina, y por su capacidad ínfima de discernimiento, ponen por obra en sus vidas un cristianismo inaceptable y, es, así, que las congregaciones se llenan con -súbditos de la psicología motivacional- y adeptos a la poca Palabra Divina, que si la hay, está torcida a la conveniencia de las cabezas –espirituales- en las congregaciones.
!Cuánto engaño hay en las iglesias! Y la culpa es del mismo cristiano perezoso y falto de interés, que no ha logrado comprender que su vida entera ha sido puesta en una cuerda delgada que está punto de romperse y cuya caída libre sea detenida por los suelos de la condenación irreversible, cuando todo haya concluido: «No los conozco», dirá airado el Señor en aquel día.
Herejes como Warren, seguirán haciendo de la suyas, cautivando a creyentes carnales que no se preocupan por su crecimiento espiritual y salvación, que en vez de entregar completamente su vida a Dios, la han dado puerilmente a aquellos que los han tornado en -hijos del infierno- (Mt.23:15), que poco les importa la vida de los incautos, a quienes han burlado magistralmente.
Es hora que la iglesia se limpie de la -peste motivacional-, y siga al Dios vivo. El creyente no necesita de personas como Warren para que guíen sus vidas espirituales. Si cada persona se pusiera a investigar el trasfondo de cada libro sincrético motivacional-espiritual propagado, y entendiera el significado realmente de cada uno de ellos, tengan por seguridad que muchos anaqueles de creyentes timados quedarían vacíos al saber la verdad, pero desafortunadamente, en las iglesias, en su mayor parte, sólo se promocionan libros con esa textura, fachados seductivamente de gloria, de bienestar y de paz.
El cristiano requiere en estos tiempos malos que presagian prontamente el fin, el estudiar más y más, en todo momento, las Sagradas Escrituras; requiere también de teología sistemática sana, de artículos con base bíblica fundamental, y no de escritos plasmados -caricaturescos- que parecen estar santificados celestialmente, pero que son falsos, espurios, destructivos por su naturaleza doctrinal errada.
Dios les bendiga.