
Por Dr. Javier Rivas Martínez.
Cristo Jesús, la vara del tronco de Isaí (Is.11:1), el Hijo de David (Lc.1:32), el Hijo del Dios Altísimo (Mr.1:1; Lc.1:32) que está sentado a la diestra del poder de Dios (Hech.7:55), el único mediador que existe entre Dios y los hombres (2 Tim.2:5), el Mesías Ungido que vendrá al mundo en gloria esplendorosa (Mr.13:26), en terrible ira para destruir a sus enemigos en la batalla de Armagedón (Ap.6:16; 16:16: cap.19), el que todo ojo terreno mirará majestuosamente, y los pueblos y naciones que le negaron harán lamentación por él (Ap.1:7), que habrá de sentarse en el trono de David para juzgar a las naciones del mundo (Mt.25:31-33), para condenar a los rebeldes al evangelio e incrédulos que no conocieron a Dios (2 Ts.1:7-8), y por otra parte, para dar vida eterna (Jn.3:16; 17:3) a quienes lo oyeron y se sujetaron a la voluntad del Padre (Mt.7:21) y que por tal causa recibirán el Reino de luz, de paz, de justicia, de misericordia, de bendición, y de amor incalculable (Is.1:26; 4:2; 9:7; 11:1-10; 16:5; 35:1, 7-10; 61:3-11; Zac.8:12-13; Mt.25:34; Ap.20:6).
Cristo Dijo que era el camino, y la verdad y la vida, nunca sostuvo ser una alternativa religiosa para llegar al Padre y Dios (Jn.14:6), porque las que existen no proporcionan salvación alguna (Hech.4:12). Quien cree en Cristo, verá la vida, pero quien lo rechace su condenación será indefectiblemente segura (Jn.3:36).
Amigos que nos visitan y no conocen al único y verdadero Redentor del mundo: Si creen en el Hijo de Dios como Señor y Salvador y creen además con sinceridad que Dios le levantó de los muertos, serán salvos. Sigan y amen a Dios y preparen sus vidas bajo los estatutos divinos de la Palabra Santa para que puedan ser merecedores del Reino venidero que se establecerá en la Tierra.
«Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad» (Mt.5:5).
«Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Pues la escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado» (Ro.10:8-11).
Amén.
LUZ ANTIGUA
Letal celeste de grandes penas,
Lucero Antiguo que Dios creó,
Protervo ente que impone reglas
De muerte y duda, de puro hedor.
Criatura blanca, azahar y estrella,
Querube insigne de gran honor,
Sirvió gustoso en la Alta Esfera,
Al Dios glorioso que tanto amó.
Ahora mora en esta Tierra,
Lanzado fue en rojo ardor
Del pulcro cielo con huestes secas,
Cayó maldito por el error.
El es el dios que mentes llena
De vana escoria y vil pasión,
El día viene, con él la quema
De aquel demonio que ruina dio.
