Por Gonzalo vega
Objetivo del estudio: Dejar la necedad humana por la sabiduría divina
Cita base: Efesios 5:15: “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios”.
En la Biblia hay varios hombres calificados de sabios; de ellos destacan cuatro que seguramente usted conoce (Alguno dirá: Salomón). Siempre que se cita al hombre más sabio, citamos a Salomón, pero hoy veremos que hay Uno mejor y más sabio que Salomón.
Salomón, José, Moisés y Jesucristo, mostraron a lo largo de su vida, tener una sabiduría fuera de serie, es decir, que Dios se revelaba y estaba con ellos ¿Qué tipo de sabiduría tenía cada uno? ¿De dónde vino a ellos esa sabiduría?
En el primer caso, Dios dijo a Salomón: he aquí que te he dado corazón sabio y entendido (1Re 3:10). Y Dios dio a Salomón sabiduría y prudencia muy grandes (1Re 4:29). Era mayor la sabiduría de Salomón que la de todos los orientales, y que toda la sabiduría de los egipcios. Aun fue más sabio que todos los hombres (1Re 4:30). Y para oír la sabiduría de Salomón venían de todos los pueblos y de todos los reyes de la tierra, adonde había llegado la fama de su sabiduría. Y todos los reyes de la tierra procuraban ver el rostro de Salomón, para oír la sabiduría que Dios le había dado (1Re 4:34).
Nos cuentan las crónicas que la Reina de Saba estaba asombrada de este rey, pero al final de su vida, sus mujeres le hicieron pecar y al parecer Salomón no usó o por las faldas femeninas, perdió al final, esa su sabiduría (Moraleja, varones, cuidado con las féminas).
El segundo caso es José. Nos cuenta en Génesis que los patriarcas, movidos por envidia, vendieron a José para Egipto; pero Dios estaba con él, y le libró de todas sus tribulaciones, y le dio gracia y sabiduría delante de Faraón, el cual lo puso por gobernador sobre Egipto y sobre toda su casa (Hch 7:9-10).
José demostró el uso de la sabiduría que Dios le había dado y con ello, no sólo sacó a Egipto del conflicto, sino que fue grato ante los ojos de Dios.
El tercer caso es Moisés. Dice en el libro de los Hechos que Moisés fue enseñado en toda la sabiduría de los egipcios; y era poderoso en sus palabras y obras (Hch 7:22). Pero Moisés con todo y lo que Dios puso en él, cometió errores que le produjeron no entrar a la tierra prometida; algo pasó con su sabiduría.
El cuarto caso es Jesucristo, cuya sabiduría está fuera de discusión, por cuanto está escrito: Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios (1Co 1:24).
Dos de los casos: José y Jesucristo usaron un tipo de sabiduría que venía de lo alto, pero Salomón y Moisés usaron de sabiduría, que al final se torció.
Si analizamos los 4 casos, entenderemos, que hay dos clases de sabiduría:
- La que viene de Dios y
- La que viene del mundo
La Biblia enseña esto en forma muy sencilla:
1 Corintios 2:6: Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen. Pablo establece la diferencia entre una y otra sabidurías, cuando distingue ahí sabiduría no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo; está aludiendo a todo el saber humano.
Bibliotecas enteras, millones de libros se han escrito en todo el mundo. Ahí está el compendio de la sabiduría de este siglo y de los príncipes de este siglo, solo que dice Pablo, que perecen, como diciendo “está bien que el mundo progrese y la ciencia se aumente, pero todo ese saber se quedará en esta tierra; no trascenderá”; en cambio hay otra sabiduría a la que es preciso apegarse y en los dos versículos siguientes la define:
1 Corintios 2:7-8: 7 Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, 8 la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria.
Ahora está definida: sabiduría de Dios y sabiduría del mundo. Curiosamente es calificada como sabiduría oculta, es decir, algo desconocido a los príncipes de este siglo, y digo que no la conocen, porque de conocer esa sabiduría de Dios no hubieran crucificado al Señor de gloria.
Es importante la ciencia y los avances tecnológicos, pero ¿Sabe usted cómo considera Dios la sabiduría de este mundo? como insensatez.
1 Corintios 3:19-20: 19 Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios; pues escrito está: El prende a los sabios en la astucia de ellos. 20 Y otra vez: El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos. Y es que los sabios según el mundo, se vanaglorian de su ciencia, y hasta llegan a querer alternar con la sabiduría de Dios, por eso la Biblia habla fuerte.
Santiago 3:15: porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica.
Aquí el Señor está calificando a todo eso pseudo espiritual, que quiere aparecer como ciencia sin serlo, por ejemplo, las ciencias ocultas, usted habrá mirado cómo el mundo exalta a los astrólogos, que pretenden ver el futuro; exalta a los hechiceros a los brujos, a los esotéricos que han querido hacer del campo del ocultismo algo “científico”. Por eso las llamadas psico ciencias, no son nada, son simplemente pseudo sabiduría, terrenal, animal, diabólica.
La brujería trata de hacerse notar como algo “espiritual” sin serlo; el materialismo dialéctico, todo lo que el mundo defiende como ciencia, siento oculta, no afecta al espíritu, cuando mucho al alma, incluso hay eso que llaman “espiritualismo” que mencionan al mismo Dios que los abomina.
Destruiré la sabiduría de los sabios y desecharé el entendimiento de los entendidos, dice Dios (1Cor 1:19) Hoy encontramos a muchos, encaramados en altos puestos del saber y la ciencia humanas, haciéndose pasar por sabios y por entendidos; por eso estamos como estamos.
Nosotros como varones cristianos hemos de buscar la sabiduría correcta, para que no nos suceda lo que a Moisés, o lo que le sucedió a Salomón. Quizás a muchos hombres les gustaría tener 1000 mujeres, pero ¿Le gustaría quedarse fuera de la tierra prometida?
Con todo y lo que Dios ya nos ha dado, alguno podría quedarse fuera o por cometer errores, o por coleccionar mujeres. Mejor aprendemos de la sabiduría de José o de Jesús ¿No le parece?
Veamos estos dos últimos casos. Primeramente a José:
Cuando este joven interpreta el sueño a Faraón, es José mismo quien le dice: Por tanto, (41:33) provéase ahora Faraón de un varón prudente y sabio, y póngalo sobre Egipto. Esto haga Faraón.
José fue muy valiente, dando órdenes al que mandaba en todo Egipto, pero debió quedarse sorprendido cuando Faraón contestó: Pues que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni sabio como tú. Tú estarás sobre mi casa, y por tu palabra se gobernará todo mi pueblo (Gn 41:39).
¿Qué veía Faraón en José? sabiduría, porque no había habido ninguno que pudiera interpretar su sueño y José, inspirado por el Dios a quien obedecía, le dio la interpretación exacta, sin saber qué había soñado el fulano.
Ahora veamos al modelo por excelencia de varón sabio: Jesucristo.
Jesús, debió ser bien guiado por sus padres terrenales, porque desde niño supo encontrar la línea de la sabiduría divina:
Lucas 2:39-40: 39 Después de haber cumplido con todo lo prescrito en la ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. 40 Y el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él. El verso 39, da idea de la obediencia de los padres, por cuanto no volvieron a Galilea, hasta haber cumplido con todo lo prescrito en la ley del Señor. Como buenos judíos, otro José, el esposo de María, hacía cumplir a toda su familia con la ley que Dios había dictado sobre su pueblo. Por eso Jesús siendo niño, crecía y se fortalecía y se llenaba de sabiduría. Dígame: ¿En qué se le ocurre a usted que José y María instruían a Jesús niño, para que creciera fuerte y se llenara de sabiduría? No había Biblias impresas, pero seguro al cumplir con la ley, leían y oían en el templo o en la sinagoga de su tiempo, la Palabra escrita en el Antiguo Testamento. Tenían la “Torá” y a “Tanaj“, además de las leyes orales.
Y así como hoy los padres cristianos ministran a sus hijos desde el vientre materno y luego recién nacidos, así Jesús debió ser ministrado desde la cuna, para así aprender a llenarse de esa sabiduría que viene de lo alto. Ya hemos dicho que como varón, aún siendo niño, Jesús no era un chico rebelde, sino que en su propia sabiduría, estaba sujeto a sus padres, porque tenía padres que le guiaban.
Lucas 2:51-52: 51 Y descendió con ellos, y volvió a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón. 52 Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres. ¿Tendría Jesús, siendo Hijo de Dios, que sujetarse a sus padres? Sí, pero solamente para darnos ejemplo. Ese verso 52, ya no refiere tanto a los 12 años de Jesús, sino que lo proyecta más allá de la adolescencia. Muchos dicen que no hay datos de la vida del Señor hasta que inicia ministerio, pero yo siempre he creído que ese verso 52, habla de Jesús, entre los 12 y los 30 años. Siéntalo ahí… no por estar pegado al v51 refiere a los 12 años, sino que por ser conclusión del capítulo, vislumbra la vida oculta. Prueba de ello es que desde el inicio del capítulo 3, ya habla de Jesús adulto.
Sujetarse a sus padres, le hizo crecer no sólo en estatura, sino en sabiduría y en gracia.
Reciban eso aquí los jóvenes solteros.
Cuando Jesús inicia su ministerio, la gente alrededor lo veía; era según se creía hijo de un humilde carpintero en una sencilla familia nazarena ¿Quién podría verle como el Mesías? Natanael veía a Jesús y decía: ¿De Nazaret puede salir algo bueno? (Jn 1:46).
Y es que si usted ve Nazaret; hoy es una aldea árabe y en aquel tiempo debió ser más pequeña aún; humilde, diríamos despreciable, como para que de allí pudiera salir alguien con sabiduría, con gracia de Dios, con poderes sobrenaturales, para que de su mano se produjeran milagros. Por eso cuando veían a Jesús y a su familia, la gente alrededor criticaba su sabiduría.
Marcos 6:1-3: 1 Salió Jesús de allí y vino a su tierra, y le seguían sus discípulos. 2 Y llegado el día de reposo, comenzó a enseñar en la sinagoga; y muchos, oyéndole, se admiraban, y decían: ¿De dónde tiene éste estas cosas? ¿Y qué sabiduría es esta que le es dada, y estos milagros que por sus manos son hechos? 3 ¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él.
¿De dónde tiene éste esta sabiduría? ¿No es el hijo del carpintero?
No podían mirar al varón sabio, porque Nazaret era una aldea tan corriente, como sencilla era la familia de Jesús; cuatro hermanos, y por lo menos dos hermanas ¡en una carpintería!… Es como si usted va hoy con un artesano mexicano y ve al carpintero todo trazudo, manejando el cerrote y la garlopa, no puede decir: ¡este es algo especial!
Así veían al Señor, pero sólo se cumplía en ese momento otra profecía de los Salmos.
Salmos 69:8: Extraño he sido para mis hermanos, Y desconocido para los hijos de mi madre.
Sus mismos paisanos no podían verle como un varón sabio y menos aún sus hermanos, o como son llamados por el salmista: los hijos de mi madre.
Jesús es el varón sabio de donde todos hemos de tomar ejemplo. Salomón fue, dijimos, el hombre más sabio que ha existido sobre la tierra, pero Jesús le aventaja, porque no es sólo un hombre sabio como Salomón, sino un varón sabio, que sabe expresar y también delegar su sabiduría. El Señor lo declara de una manera elegante en el evangelio:
Mateo 12:42: La reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar. La declaración es magnífica: he aquí más que Salomón en este lugar. Jesús se estaba auto calificando, con mayor sabiduría que el propio Salomón. Por eso cuando hablamos en la Iglesia de quién tiene mayor sabiduría, no decimos Salomón, sino que señalamos sin pensarlo mucho a Jesús. Y reconocemos así al Señor, pero lo que más nos lleva a exaltarle, es que El no quiere quedarse con esa su sabiduría, sino que nos da la facultad de usarla. Lucas 21:15: porque yo os daré palabra y sabiduría, la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se opongan. La promesa es para usted y para mí; sólo tenemos que obedecerle y recibir en nuestro corazón su Palabra, porque con ella viene su sabiduría, la cual no podrán resistir todos los que se opongan ¡Qué proposición! ¡Qué oferta!
Cuando usted está con un amigo, familiar, cliente, cualquier persona y discutiendo usa la Palabra de Dios, hay tanta sabiduría en ella, que ninguno que se le oponga la resistirá. Yo recuerdo haber tenido discusiones especialmente con religiosos o sectarios, con quienes no conocen la Biblia; toda discusión se acaba cuando sin decir capítulo, ni versículo, cito la Palabra y ¿sabe qué ocurre? la gente se calla y acaba la discusión. Gloria al Señor!.
Yo os daré palabra y sabiduría, la cual no podrán resistir ni contradecir. La posibilidad es enorme, porque esa será la prueba de que Jesús está con nosotros. Un servidor en la iglesia, mostrará sabiduría de Jesús, de lo alto. Hechos 6:3 dice: Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo.
Los diáconos, todo servidor mostrará entre sus virtudes sabiduría y fijarse que dice lleno del Espíritu Santo y de sabiduría, de donde entendemos que la sabiduría está conectada con el Espíritu Santo; de El viene. Y es la iglesia la encargada de divulgarla, anunciarla, comunicarla, difundirla.
Efesios 3:10: que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales. La tarea es precisa, es la iglesia quien ha de dar a conocer la multiforme sabiduría de Dios, conforme al propósito eterno.
Dijo el Señor una vez: La sabiduría es justificada por sus hijos (Lc 7:35). Y toca a usted y a mí, no sólo recibirla por el Espíritu Santo, sino extenderla a nuestro alrededor para que la gente que puebla esos principados y potestades en los lugares celestiales, pueda hacerse de esa sabiduría.
Termino con dos características sencillas del varón sabio (una en al Antiguo Testamento y otra en el Nuevo Testamento):
Exodo 35:10: Todo sabio de corazón de entre vosotros vendrá y hará todas las cosas que Dios ha mandado.
Estamos obligados s obedecer todas las cosas que Dios ha mandado.
Romanos 16:19: Porque vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos, así que me gozo de vosotros; pero quiero que seáis sabios para el bien, e ingenuos para el mal.
La obediencia a Dios es la que da sabiduría.
Sabios para el bien e ingenuos para el mal… ¿Cuántos?