LA MALDAD CRECIENTE

 

Por Dr. Javier Rivas Martínez (M.D)

 

.  .  .  «y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará» (Mt.24:12).

 

El mundo camina irremediablemente a un destino ya determinado proféticamente por Dios: A la era  de mayor oscuridad que jamás haya presenciado y vivido desde su creación hasta el día de hoy (Mt.24:21).

Personalmente, con realidad y firmeza, sé que esos días vienen, que habrán de aparecer, ya que Dios en su soberanía, los tendrá que permitir. Sé que debo estar preparado para soportar, en caso de presenciarlos,  la inclemencia de los tétricos tiempos que se muestran casi  surgiendo ya en la línea del  horizonte no lejano. 

 Sé, que la única manera de no negar el Nombre de Dios y de su Cristo, es estando bien cimentado en la Palabra Santa, que fortalece  con convicción sobrenatural, de otra manera, será fácil caer bajo las ruedas del sistema del mundo y de la cobardía al sufrimiento en esa época tan escabrosa y sombría. 

Sé, que tengo esposa e hijas: que debo, como cabeza del hogar, enseñarles y prepararlas con responsabilidad por medio de la Biblia de las eventualidades futuras que pondrán a muchos cristianos no sinceros a temblar, y que decidirán por las cosas de abajo y rechazarán al Creador Divino, quienes por tratar de salvar la vida del martirio, la perderán para siempre, tal como lo dijo nuestro amado Señor Jesucristo.   

Hermanos: En este pensar corto, exhorto con todo mi corazón, a que se apoderen  sinceramente de la Palabra del Bendito, para poder soportar la prueba de terror, de angustia y de muerte que vendrá sobre los moradores de la faz terráquea en un futuro con fecha incierta. Es de importante decir, que los cambios de impiedad que van en aumento asombrosamente, determinan que en cualquier momento es factible que podamos experimentar dicha prueba. Solamente en la firme voluntad del cielo se podrá agradar a Dios ante tanta adversidad escatológica, y de esa forma obtendremos la corona que Dios tiene preparada a los que le aman (Stg.1:12):

 

«Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran la tierra» (Ap.3:10). 

 

Dios les bendiga hermanos y amigos.

 

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