El multimillonario imperio de Rodolfo Font y su Concilio

  

“Entréguenme sus billeteras, hermanos, o sino se irán al Infierno pobres”

 

El pentecostalismo, desde su inicio en Los Ángeles, California, en el 1906, ha engendrado, generación tras generación, gran número de movimientos, concilios y “ministerios” más o menos parecidos al de Rodolfo Font y Concilio Fuente de Agua Viva.

 

El Reverendo Font, durante su sermón, dijo que Dios le había revelado que el fin del mundo se acercaba. Que sólo los que le siguieran se salvarían y obtendrían la vida eterna. Que Dios le reveló que el diezmo no era suficiente para salvarse, que tenían que dar más, que entre más dinero den a su iglesia, más bendiciones serían derramadas sobre ellos.  La congregación entró en pánico, les arropaba el miedo.

 

Todo el país sabía de la proximidad del fin de la humanidad, todos los feligreses se desbordaron en donaciones a la empresa del Reverendo, como si quisieran comprar su salvación. Se podían ver abogados arrodillados pidiendo perdón por sus mentiras mientras firmaban cheques para causas benéficas. Los muchachos del Hogar Crea vendieron todas sus mercancías en menos tiempo que nunca, quebrando la marca establecida el día antes del Y2K. Los tecatos de las luces no tenían donde guardar tanto dinero. Esposos y esposas revelándose sus infidelidades. Las filas en los confesionarios de las iglesias eran la orden del día. La iglesia del reverendo Font recibía ofrendas por televisión, teléfono, correo, internet, y por debajo de la mesa. Gobernantes aceptando su mediocridad, era un caos. El proselitismo estaba más fuerte que nunca. Todos haciendo bien al prójimo, era una lucha contra el reloj, una lucha contra la conciencia.

 

Llegó la noche y la iglesia había recibido una fortuna, los ladrones y los violadores habían pedido disculpas, todo parecía en orden y todos habían comprado la vida eterna.

 

Y amaneció. Hacía un día precioso, libre de toda la descripción infernal que había dado el reverendo. Todo estaba en orden, la gente no le compró más a los del Hogar Crea, los abogados cancelaban los pagos de los cheques que firmaron y los tecatos se volvían a puyar. La gente se preguntaba por el Reverendo. Este se encontraba en la colocación de la primera piedra de su nuevo templo, con valor incalculable, gracias a las miles de ofrendas de ‘última hora’. Es inmenso, puede ‘acomodar’ a miles de ‘hermanos de la fé’, siempre y cuando paguen. Dicen que va a tener una fuente, una de agua viva.

 

Pero el Reverento Font, como en la mayoría de las iglesias de corte pentecostal, los pastores se dedican a hacer mercadería, bien sea cobrando diezmos, los que fueron abolidos en la cruz al ser cambiado el sacerdocio (Hebreos 7:12), o mediante negocios montados por ellas y la venta de artículos de toda suerte. Descaradamente, “por avaricia” y “con palabras fingidas” (2 Pedro 2:1-3), abusan de un pueblo creyente que desconoce las directrices neo   testamentarias de Cristo y los apóstoles para el sostenimiento de la obra del Señor en la tierra (1 Corintios 16:1-2; 2 Corintios, los capítulos ocho y nueve, Filipenses 4:10-20, entre otros). Fulminando y amenazando en el nombre del Espíritu Santo, entre sus temas más tratados figura el de “diezmos, ofrendas, prosperidad material, contratos con Dios”, etcétera. Aunque se libren de las cortes terrenales, Dios ha emitido ya su juicio: Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme” (2 Pedro 2:3).

 

¡Qué tales pentecostales!…se llevan la plata en penta-costales (¡¡¡en 5 costales llenos!!!) 

 

www.elevangeliodelreino.org

 

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