¡Una historia Increíble, aunque no poco frecuente!
Estimado hermano en Cristo, con toda sinceridad mi deseo es que Dios cuide de usted y le siga iluminando su mente para que continúe escribiendo estos importantes artículos.
Yo soy un cristiano convertido de una Iglesia “X”, y tenemos doctrinas conservadoras que guardamos, aunque antes mi iglesia era aún más tradicional, pero ahora algunas de las iglesias de esta misión están cambiando mucho.
Yo quería pedirle el favor que me mande algunas explicaciones con respecto a lo siguiente: Últimamente he leído muchos artículos suyos y algunos otros más por allí, y gracias a ellos llegué a notar algunas falencias en la iglesia a la cual asisto. Una de ellas es el asunto del diezmo para el salario del pastor y otros gastos.
En la iglesia donde me congrego, últimamente hasta se ponen sobres con los nombres de los miembros para que den sus diezmos, y yo, durante algún tiempo, también estuve diezmando. Pero quiero contarle esto que sucedió hace poco conmigo, y lo que me dijo el pastor de la iglesia por el hecho. Sucede que un día en que mi esposa y yo apartamos el diezmo para darlo a la iglesia, llegó una madre cristiana muy pobre con sus 3 hijos a la congregación y comentó algunas necesidades que debía cubrir, como era el tratamiento de la enfermedad de una de sus pequeñas hijas, entre otras cosas. Yo, movido a misericordia, decidí dar a tal hermana todo mi diezmo que había dispuesto en mi corazón para la iglesia, para que ella pudiera dar de comer a sus hijos en ese día y para que pudiese comprar medicinas para su hijita enferma. Conmovido por esta situación, por la noche le pedí al pastor que deberíamos ser más misericordiosos con los hermanos de más bajos recursos, y le comenté el asunto de la hermana que había venido por la mañana a la iglesia con esa gran necesidad. Le expliqué que yo tomé el diezmo que debía depositar en el altar, y decidí por motu proprio dárselo a esta hermana. Y grande fue mi sorpresa cuando el pastor casi me reprendió diciéndome que cómo podía yo haber hecho tal cosa…. que el diezmo es sagrado y que yo no puedo disponer como yo quiera de él. Además, me dijo que con mis ofrendas podría hacer lo que yo quiera, pero no con el diezmo. Fue desde entonces que comencé a indagar al respecto, preocupado por tal legalismo.
Así que ahora, después de haber leído la palabra de Dios, y los estudios con respecto al diezmo, estoy completamente convencido de que definitivamente la ley fue para el pueblo de Israel antes de la venida de Cristo… y ahora con tal conocimiento, de vez en cuando comparto con algún hermano de la iglesia respecto a mi posición sobre el diezmo y se sorprenden de lo que les digo…que yo ya no doy mis diezmos.
Recientemente un pastor muy reconocido en la misión, que sin duda ha levantado dos iglesias relativamente grandes, fue a predicar a la congregación donde yo me congrego, y nos llamo “cristiano ladrones” si no dábamos nuestros diezmos… y créame que yo estaba tan triste al oír decir esto a este hermano, que faltó muy, pero muy poco, para ponerme de pie delante de toda la congregación y decirle que con qué autoridad él nos acusaba de ladrones… pero después pensé y me dije que tal vez sería un tropiezo para muchas hermanos nuevos, y me abstuve de protestar.
Ahora lo que yo le pido es que me aconseje cómo debo yo proceder ante los predicadores que nos enseñan sobre el diezmo y que nos acusan de ladrones.
Desde ya, muchas gracias, Apologista.
Su hermano en Cristo
Respuesta:
Sin duda, lo que le dijo su pastor denota una carencia de amor y preocupación por su feligresía. Y créame que la llamada de atención de su pastor por su acto de amor no es porque usted trasgredió un mandamiento divino, sino porque su bolsillo (el del pastor) en alguna medida se vio afectado con menos billetes para gastar en sabe Dios qué cosas.
Parece que el Pastor se olvida que aquel que no provee para los que son de la fe, es peor que un incrédulo, pues muchas veces a los que llamamos incrédulos suelen ser más compasivos que muchos que se hacen llamar cristianos. Jesús espera que cada uno sea compasivo y dé de su dinero a los pobres. El diezmo ya no está vigente hoy, como usted muy bien lo ha podido comprobar en los estudios que ya están publicados en mi blog. Recuerde que la Biblia manda a compartir con los más necesitados según haya prosperado cada uno.
Sin duda, las iglesias implantan el diezmo porque resulta más “rentable” que sólo recibir migajas en forma de ofrendas. Generalmente las ofrendas son mucho menos “jugosas” que los diezmos, y no cubren los gastos de la iglesia, empezando con los sabrosos salarios de los pastores. Sin embargo, la práctica del diezmo según el AT no tenía nada que ver con el 10% del sueldo mensual, o con dinero en efectivo, sino con cosechas (¡y ojo que había dinero o monedas de valor en aquellos tiempos bíblicos!), y era sólo para la tribu de Leví, la única tribu Israelita sin herencia de tierra.
Acá en Perú, como en muchas partes del mundo hispano, y en Norteamérica, la práctica del diezmo ha hecho ricos a muchos predicadores, brindándoles una vida de millonarios como si el reino ya estuviera presente y establecido en la tierra. Realmente es un asco ver cómo las iglesias sacan dinero por los diezmos, ofrendas, y mil otros recursos que realmente si Jesús estuviera presente, él expulsaría a latigazos estos nuevos mercaderes de sus templos.
El problema que tiene usted es que su voz no será oída por toda su iglesia, y menos, por su pastor, el cual lo acusará de rebelde y “ladrón” hasta que usted se aburra y se vaya para siempre de la iglesia. Recuerde esto, aunque algunos lo apoyarán “por debajo de la mesa”, finalmente será el pastor y sus secuaces quienes saldrán ganando e imponiendo su autoridad, porque jamás abandonarán la práctica del diezmo que les reporta jugosas entradas al “alfolí” (es decir, a la cuenta del pastor o pastores en el Banco Santander, o en el Bank of America). A usted no le quedará otra cosa que mantener la boca cerrada, o irse a su casita misma para adorar al Señor como lo hacían los primeros cristianos (Vea Filemón 2). Y le diré algo más: al menos los Adventistas del Séptimo son más consecuentes con la guarda del diezmo junto con el Sábado que los mismos evangélicos, quienes se resisten a guardar el sábado alegando que es un mandato obsoleto o abolido, pero cuando se trata del diezmo, ¡Ah, no…eso sí está vigente por los siglos de los siglos…Amén!
Creo que finalmente a usted sólo le quedarán dos alternativas: Seguir en su iglesia sin dar el diezmo, pero soportando la crítica o indiferencia de sus líderes; o salirse de ella y buscar otra iglesia que no ponga en práctica el diezmo. Usted decide.
www.yeshuahamashiaj.org (Inglés y Español)
Archivado bajo: General | Etiquetado: diezmos, ofrendas, pastor
Sin duda alguna hay un desinterés entre los creyentes para sostener la obra del Señor, o apoyar a los pastores financieramente. Aunque el diezmo no es una práctica que se deba establecer en la iglesia, los hermanos deben preocuparse por los que nos enseñan, o son líderes, para facilitar su trabajo. Una ofrenda especial para los pastores estaría muy bien si lo hicieran los hermanos por voluntad e iniciativa propia y sin presión. Sin embargo, debemos recordar que ser anciano o pastor de la iglesia no es una profesión propiamente dicho, sino un “cargo” que se debe ejercer sin pensar en un sueldo mensual. Así fue al principio, y nosotros debemos imitar ese ejemplo de los cristianos primitivos.
Tal vez los pastores puedan ayudarse con la venta de Biblias, cassettes de prédicas, T shirts, panderetas, y cosas como éstas, lo cual no lo veo mal, pero de ningún modo usar su puesto para reclamar fondos para él y su familia y usar el diezmo como el anzuelo.
Lo ideal sería que el Pastor tenga su profesión (abogado, ingeniero, profesor, técnico, etc) y en la iglesia sea uno de los pastores que administran la iglesia. Para que no todo el peso caiga sobre un hombre, lo prudente y bíblico sería que haya por lo menos dos pastores en la iglesia.
Apologista