¿GUARDÓ O NO LOS MADAMIENTOS EL JOVEN RICO?

Decálogo de Jekuthiel Sofer, 1768, que imita la distribución en dos tablas. Bibliotheca Rosenthaliana, Amsterdam

Por Ingª Mario A Olcese (Apologista)

Durante mucho tiempo he estado meditando sobre el diálogo que sostuvo el joven rico con nuestro Señor en Mateo 19:16-25. En este diálogo el Señor Jesús me permitió descubrir lo que verdaderamente es la salvación para él y sus discípulos. Ustedes pueden descubrirlo también leyendo mi estudio sobre la salvación que encontrarán en este blog. No se lo pierdan!

Ahora bien,  este diálogo de Jesús con el joven rico no sólo me permitió descubrir lo que es la salvación, sino también entender la importancia de obedecer los mandamientos del Padre celestial y de seguir a Su Hijo para ingresar al reino venidero de justicia, o lo que es lo mismo decir, heredar la salvación.

Analizando el diálogo entre Jesús y el Joven rico

Dice Mateo 19:16-22, así: Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? Él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta? Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones”.

En este diálogo interesante, el joven rico le pregunta al Señor sobre las cosas que debe hacer para ganar la vida eterna, y Jesús inmediatamente le responde que lo primero que debe hacer es guardar los mandamientos de Dios, especificando 5 de los 10 mandamientos que contiene el decálogo para no dejar ninguna duda acerca de qué mandamientos él se estaba refiriendo. Sin embargo, aquí viene lo que a mí me llama mucho la atención: ¿Por qué Jesús mandaría al joven rico guardar los mandamientos del decálogo si supuestamente nadie puede cumplirlos y que estarían muy pronto clavados en la cruz y convertidos en obsoletos? Y lo segundo que me llama la atención es que Jesús no objetó la confesión del joven rico de que guardaba dichos mandamientos desde su juventud, sino que lo acepta y lo cree como verdad, aunque enseguida Jesús le dice que para ser perfecto él debe dar sus riquezas a los pobres y luego seguirle a él. Es decir, el joven rico aparentemente guardaba sin fallar el decálogo desde muy joven, pero le faltaba dejar sus riquezas a los pobres y seguir a Cristo para así ser realmente perfecto. La observancia de la ley por sí sola no hace perfecto a nadie sino se sigue a Cristo. El es el modelo ideal de alguien que guardó los mandamientos del Padre celestial a la perfección.

Con Cristo lo que importa es el espíritu de la ley y no la letra misma. Jesús le dio a la ley de Su Padre “espíritu” para que estuviera grabada en nuestros corazones. La antigua ley manda a no asesinar a nadie, pero Jesús le da un sentido más profundo al decir que el que odia a su hermano ya es homicida, y como tal, no heredará el reino venidero. Asimismo Jesús afirma que aquel que mira a una mujer con el deseo de poseerla sexualmente, ya cometió adulterio con ella, y como adúltero, tampoco heredará el reino. Es claro que Jesús no le estaba demandando al joven rico observar una ley imposible de cumplir y que sería abrogada en muy poco tiempo. Jesús creyó que el ser humano sí está en condiciones de guardar las leyes de Dios, y más, si es fortalecido por Cristo. Pablo dijo: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Fil. 4:13).

Un malentendido generalizado

Desafortunadamente millones de cristianos sostienen que ya no están obligados a observar los mandamientos del decálogo para ganar la vida eterna porque creen que todos ya fueron clavados en la cruz por Cristo y hechos caducos para siempre. Estas personas ahora dicen que siguen una “nueva ley” que es “la ley de Cristo”. No obstante, estas mismas personas parecen ignorar que fue el mismísimo Señor Jesucristo quien demandó al joven rico observar los mandamientos de Su Padre si es que en verdad él quería ganar la vida eterna.

Aquellos cristianos que dicen no estar bajo los mandamientos del Padre sino bajo los mandamientos de Cristo se olvidan que los mandamientos de Cristo son los del Padre pero magnificados. Jesús nunca se le hubiera ocurrido decir a sus seguidores algo asì como: “Amigos, ahora ustedes pueden quitarle la vida a sus enemigos, pero de ninguna manera odiarlos”. Tampoco a él se hubiera atrevido a enseñar: “Amigos, ahora ustedes pueden acostarse con la mujer de su vecino, pero de ningún modo desearla con lujuria”. Simplemente hubiera sido un grave desvío por parte de Jesús si él hubiera enseñado así a los hombres.

¿No hay justo ni aun uno?

Se nos dice que Pablo afirmó que no hay justo ni aun uno (Rom. 3:10-12: “Como está escrito: No hay justo ni aun uno; No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios; todos se apartaron, a una fueron hechos inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno”). ¿Acaso Pablo está insinuando que la ley de Dios es inoperante y que a nadie perfeccionó o hizo recto y justo?  Pero si esto se toma de manera general y universal, ¿por qué la Biblia llama a Noé, justo? (Génesis 6:9). Sencillamente porque Noé sí buscó a Dios y camino con Él obedeciendo fielmente su Palabra. Y en Job 1:8, el mismísimo Yahweh le dice a Satanás: “¿No has considerado á mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios, y apartado de mal?”. Así que Job era un paradigma de la rectitud y perfección, un hombre verdaderamente apartado del mal y temeroso de Dios. Y de Abel se dice que también era justo (Mat. 23:35). ¿Podría Pablo haberse equivocado cuando dijo que no hay ni un solo justo cuando en realidad en AT nos presenta a varios paradigmas de la justicia? Muchos creen que ningún hombre ha sido perfecto y justo, pero la verdad es que hubo hombres que anduvieron perfectamente con Dios, escuchando y obedeciendo Sus leyes escritas en sus corazones. Todo parece indicar que Pablo se dirigía a los paganos que andaban en la carne, alejados de Dios e ignorantes de Sus eternos preceptos.

La Ley de Dios es Justa, santa, y Buena

Debemos admitir que la ley de Dios fue dada para nuestro bien, y sin ella el mundo estaría de cabeza, como de hecho lo está ahora por desconocerla. Es necesario admitir que no debemos ignorar los mandatos de Dios si es que en verdad queremos ser parte de su reino futuro, el cual será regido por Sus leyes justas, santas y buenas que perfectamente podràn ser observadas por el cristiano (Isa. 2:3).

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