OTRA INTERESANTE PREGUNTA DE UNA SIMPATIZANTE DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ Y SU RESPECTIVA CONTESTACIÓN

El Ungido “Rey David”
SR MARIO OLCESE:
GRACIAS POR RESPONDERME VIA E-MAIL Y A TRAVÉS DE ESTA PÁGINA. USTED Y YO INVESTIGAMOS LA BIBLIA, PERO DÉJEME DECIRLE Q NO CREO Q ESTÉ USTED VERSADO EN LA MISMA, SIN ÁNIMOS DE OFENDERLE, NI MUCHO MENOS, IRRESPETARLO… PERO EN LA BIBLIA, VALGA LA REDUNDANCIA, DICE: “Y EL HOMBRE POR MUCHO QUE DIGA SABER, NUNCA SABRÁ LAS COSAS DE DIOS…ME GUSTARIA POR FAVOR QUE ME RESPONDIERA, SI NO ES MUCHO PEDIR, EN DONDE ESTÁN LOS VERDADEROS UNGIDOS DE JEHOVÁ Y DE SU HIJO AQUI EN LA TIERRA PARA ASISTIR A SUS REUNIONES, Y ZAMBULLIRME O BAUTIZARME EN LA IGLESIA VERDADERA, YA QUE COMO JESÚS DIJO, EL ÁRBOL SE CONOCE POR SUS FRUTOS…Y SEGÚN SUS ESTUDIOS DE LA PALABRA, SR OLCESE, TODAS LAS CONGREGACIONES HABIDAS HASTA AHORA SON FALSAS. Y NO QUIERO ENTRAR EN GUARIDA DE DEMONIOS, YA Q EL MESÍAS NOS MANDÓ A INVESTIGAR Y A NO SER CIEGOS ESPIRITUALES. SIN MÁS POR AHORA, ESTARÉ A LA ESPERA DE SU RESPUESTA.
HASTA PRONTO, Y QUE DIOS JEHOVA LO ILUMINE. CUÍDESE.
UN ABRAZO…..MASSI
RESPUESTA DE APOLOGISTA
Estimada hermana Massiel,
Nuevamente muchas gracias por escribirme a fin de formularme una interesante pregunta que merece una respuesta oportuna y puntual de vuestro servidor.
Es cierto que por más que queramos conocer todo de Dios será imposible, porque nuestra mente es finita y Dios es infinito. Sin embargo, nuestro Creador Dios mandó a Su Hijo Jesucristo al mundo para que éste revelara al mundo Su carácter y la voluntad, de suerte que el hombre pudiera servirlo y amarlo con todo su ser (mente, alma, y corazón). Claramente lo expresa el apóstol Juan, así: “Empero sabemos que el Hijo de Dios es venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero…” (1 Juan 5:20). Así que Jesús vino al mundo para dar a conocer al Padre para que los hombres pudieran ganar la vida eterna. Además, en Juan 17:3 Jesús dice que la vida eterna se logra conociendo al único Dios verdadero y a Jesucristo, el enviado del Padre. Esto sería una mera ilusión si en verdad Cristo hubiera fracasado en su misión de dar a conocer al Padre.
Este conocimiento del Padre no vino entonces a través de ningún hombre nacido de padres humanos, o de una organización religiosa, sino de Cristo mismo, el Hijo de Dios. De modo que si usted quiere conocer a Dios, debe empezar conociendo a Cristo y oyendo sus enseñanzas. Sólo en Cristo usted llega a conocer al Padre, el conocimiento fundamente y suficiente para que usted pueda ganar la vida eterna. Usted debe entender bien que no necesita a ningún “esclavo fiel y discreto”, o a ninguna jerarquía supuestamente elegida e iluminada, para saber o conocer quién es Dios y cuál es Su voluntad. Para eso está Su Palabra, la Palabra de Dios, que fue proclamada por el Hijo al mundo en su ministerio de tres y medio años. El dijo que sus palabras no eran suyas sino de Su Padre. Así, pues, cuando Cristo enseñaba, era como si el Padre mismo estuviese enseñando entre los hombres. Los llamados “canales iluminados” son una farsa para someter a los ingenuos a los intereses de hombres corruptos y diabólicos que lo único que buscan en su propia gloria y autoridad sobre los demás. El día que los miembros de sectas entiendan esta verdad fundamental, entonces dejarán de ser parte de esos grupos o cultos religiosos peligrosos que no tienen nada de iluminados.
Ahora bien, usted me pregunta en dónde se pueden encontrar los verdaderos ungidos de Dios para que usted pueda asociarse con ellos y bautizarse. En primer lugar, Massiel, quiero decirle que no sólo los “Testigos de Jehová” sostienen que existen hombres selectos, escogidos, y hasta superiores de entre la gran masa de fieles y que los llaman “UNGIDOS”. Ellos nos dicen que los “UNGIDOS” son aquellos de entre la gran masa de sus seguidores que tienen una esperanza mejor o superior, que es el de morar en el cielo con Cristo, en tanto que el resto estará confinado a quedarse como súbditos de esta elite en la tierra. Estos falsos maestros parecen desconocer que Pablo dijo a los creyentes de Éfeso que sólo había UNA esperanza para los creyentes, no dos o más: “Un cuerpo, y un Espíritu; como sois también llamados a una misma esperanza de vuestra vocación” (Efesios 4:4).
Entre los evangélicos carismáticos, los UNGIDOS son aquellos que tienen el don de hacer milagros. Por ejemplo, tenemos que los evangélicos consideran a Carlos “Cash” Luna, a Benny Hinn, a Kenneth Copeland, y a otros teleevangelistas como verdaderos “UNGIDOS”, unos seres cuasi divinos, intocables, y “tocados” porque supuestamente tienen el don de hacer milagros y curaciones a granel y porque aparentemente tienen palabra de profecía y de sabiduría difícilmente encontrada en otros hombres. En todo caso, el engaño de que sólo cuatro gatos cristianos son “ungidos” tiene con propósito básico someter y controlar a la gran masa de seguidores para que sigan a ciegas a sus líderes “ungidos” como si fueran realmente voceros infalibles de Dios y de Cristo. De ese modo pueden enriquecerse fácilmente de sus ingenuas “ovejitas” que están convencidas de que tienen que apoyar financieramente la “comisión divina” de esos sátrapas que se disfrazan de ovejas cuando en realidad son verdaderos lobos rapaces, inclinados a la carnalidad y a la mundanidad. De éstos, Pedro dice: “Y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas, sobre los cuales la condenación ya de largo tiempo no se tarda, y su perdición no se duerme”(2 Pedro 2:3).
Pero la verdad sobre los Ungidos es simple. Enseguida le voy a presentar DOS estudios que escribí sobre los ungidos, en dónde demuestro que los verdaderos ungidos son aquellos que han sido bautizados en agua y han recibido el Espíritu Santo. En estos estudios creo demostrar que todos los salvos bautizados y que han creído en el evangelio del reino, son UNGIDOS, es decir, los escogidos para salvación. Espero que estos dos estudios que aparecen a continuación (abajo) la iluminen y conozca lo que en verdad dice la Biblia sobre los verdaderos ungidos y su destino final.
Atte,
Ingª. Mario Olcese (Apologista)
¿QUIÉNES SON LOS UNGIDOS DE DIOS?
Por Ingª. Mario Olcese (Apologista)
Es triste realmente cuánta ignorancia y sandez hay en la gente que dice ser cristiana, supuestamente conocedora de la Biblia, y amante de la verdad. Y es que esta gente que me viene con esos textos ignoran que TODO CRISTIANO VERDADERO ES UN UNGIDO DEL SEÑOR según está revelado en las mismas Escrituras.
Yo soy un UNGIDO del Señor, y nadie debe o puede tocarme a mí, o a usted, si en verdad es un cristiano, sin tener luego que pagar un precio muy caro. Yo me considero un UNGIDO del Señor, y si usted no se considera así, entonces usted no ha entendido lo que significa ser un cristiano o un ungido.
En el Nuevo Testamento se nos dice que todos los cristianos hemos sido UNGIDOS por el Señor, y es por eso que tenemos el Espíritu Santo y somos sacerdotes de Dios y los futuros reyes del reino por venir. Esto parece que es ignorado por quienes se dicen ser Cristianos, llenos del Espíritu Santo.
A los Corintios el Apóstol Pablo les dice que Dios los ungió a ellos con su Espíritu Santo, con estas solemnes palabras: “Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios, el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones” (2 Corintios 1:21,22). Así que Pablo enseña que todo cristiano que tiene el Espíritu de Dios es un UNGIDO de Dios, pero los más de los evangélicos creen erradamente que los únicos UNGIDOS del Señor son sólo aquellos del calibre de J. Swaggart, J.Bakker, B.Hinn, B. Graham, J. Falwell, T.D. Jackes, K. Copeland, J. Kennedy, y otros destacados predicadores de grandes masas. ¡¡¡Nada más falso!!!
Si captamos que todos los cristianos son ungidos, y están llenos del Espíritu Santo, entonces no deberíamos pensar que los UNGIDOS son una súper clase de cristianos más dotados o santificados para ocupar una posición de privilegio dentro de la comunidad cristiana. Si usted cree todavía que los UNGIDOS del Señor son gente que está por encima de usted, entonces usted está caminando en tierra movediza y terminará ahogándose.
Dice así Pablo a los creyentes de Roma: “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” (Romanos 8:14-17).
Usted debe entender que Dios no hace acepción de personas, y si usted quiere realmente ser Su hijo, deberá recibir Su Espíritu Santo para lograr la adopción y convertirse automáticamente en Su UNGIDO y en parte de su familia. Es una pena que aún haya gente que se llame cristiana y tenga una autoestima muy pobre, conformándose con migajas cuando en realidad tienen un banquete frente de ellos a su disposición. Tenemos que admitir que hay aún millones de cristianos que todavía no entienden esta verdad del ungimiento, de la elección, y de la santificación, creyendo que sólo lo pueden lograr un grupito selecto de Cristianos que viven como beatos o mojigatos en los seminarios bíblicos o conventos.
Así que para mí el vocablo “UNGIDO” no tiene la connotación que le dan la mayoría de los evangélicos que se dicen llamar cristianos bíblicos. Y ciertamente no significa que alguien es un súper hombre, o un súper ministro, o un súper evangelista, o lo que fuere. Es simplemente alguien que ha sido adoptado por Dios para ser parte de Su familia, y que debe batallar todos los días para alcanzar la perfección mínima requerida para ser aprobado por Dios.
SI USTED ES UN CRISTIANO… ¡ENTONCES USTED ES UN UNGIDO DE DIOS!
Millones de cristianos bautizados ignoran que ellos se han constituido automáticamente en ungidos de Dios por su fe y obediencia al Señor . Y es que a estos cristianos se les ha hecho creer que los ungidos del Señor siempre fueron una minoría que habían alcanzado una posición encumbrada por su total consagración a Dios, y por su suprema espiritualidad frente al resto de la feligresía. ¡Esta es una falacia de marca mayor para someter y dominar a las grandes mayorías dentro del cuerpo de Cristo!
Por Ing°. Mario A Olcese
INTRODUCCIÓN
Algunos de nuestros amigos se escandalizan cuando les decimos que Dios nos ha escogido para que nos convirtamos en cristos (ungidos). Y es que eso es precisamente lo que significa el vocablo cristo: ¡Ungido! (Gr. Kjristós, Heb. Mashiaj) Los patriarcas fueron llamados “ungidos de Dios” (Salmo 105:15), y los profetas (1 Reyes 19:16); así como los sacerdotes (Ex. 28:41) y reyes (1 Sam. 10:1). Además, en cierto sentido todo el pueblo de Dios fue su “ungido” porque se entendía que todos ellos habían de ser profetas Núm. 11:29 y sacerdotes (Isa. 61:6). Así tenemos que algunos hombres insignes como Aarón, Natán, etc, eran ungidos. El sumo sacerdote de Israel era “el ungido” de Dios también (Lev. 4:3,5,16; 8:12; Heb. 5:1). Samuel habló de Saúl como ‘kjristós’ en 1 Samuel 12:3, según la versión de los LXX: “Guárdame Jehová de extender mi mano—exclamó David— contra el ungido (kjristós) de Jehová”. Y Eliseo, el profeta, fue igualmente ungido de Dios (1 Reyes 19:16).
LOS REYES UNGIDOS
Hemos visto que TODOS los reyes de Israel eran ungidos para tomar sus cargos de liderazgo de la nación de Dios. Saúl, el primer rey de Israel, fue ungido por Samuel, quien fue un prominente profeta y juez de Israel. En 1 Samuel 10:1 leemos: “Tomando entonces Samuel una redoma de aceite, la derramó sobre su cabeza, y lo besó, y le dijo (a Saúl): ¿No te ha ungido Jehová por príncipe sobre su pueblo Israel?”.
Más adelante, Saúl se convertiría en un hombre rebelde a Jehová y terminaría siendo finalmente rechazado por Dios como rey de Israel. En su lugar, sin embargo, sería ungido por elección de Dios, un joven pastor de ovejas llamado David, el cual reinó 40 años como rey de Israel hasta su muerte natural. “Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David.” (1 Samuel 17:13).
JESÚS ES UNGIDO POR DIOS
El Señor Jesucristo igualmente fue ungido por el Espíritu Santo para convertirse en el rey de Israel. Las Escrituras nos dicen que lo siguiente: “Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; cetro de equidad es el cetro de tu reino. Has amado la justicia, y aborrecido la maldad, por lo cual TE UNGIÓ Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros…” (Hebreos 1:8,9).
Cuando Jesús retornó del desierto, se dirigió directamente a la sinagoga para iniciar su ministerio. Sus primeras palabras fueron una cita de Isaías 61:
“El Espíritu del Señor es sobre mí, Por cuanto me ha ungido…para pregonar á los cautivos libertad…” (Lucas 4:18). Por tanto, El sabía que esto era verdad, más allá de toda sombra de duda. La luz del verdadero Espíritu de Dios había sido vertido sobre su vida y había consagrado su mensaje desde el momento en que fue bautizado por Juan el Bautista.
LOS DISCÍPULOS DE JESUCRISTO SON CRISTOS
Como dice claramente Pablo a los corintios, en 2 Cor. 1:21: ” el que nos ungió, es Dios, el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras de Su Espíritu en nuestros corazones”. Tomemos nota que Pablo dice —en tiempo pasado— que Dios nos ungió a nosotros con Su Espíritu. Los primeros creyentes no estaban esperando una experiencia futura de ungimiento del Espíritu Santo, porque Dios ya los había ungido el mismo día de su conversión y bautismo, de lo contrario no podrían haber sido considerados cristianos, ni menos, ser parte de la iglesia de Corinto. Lo mismo descubrimos en 1 Juan 2:20,27: “vosotros TENÉIS la UNCIÓN del Santo”… “la UNCIÓN que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros“. En el capítulo 3:2 se nos revela que se los está diciendo a todos los que somos “hijos de Dios”, los que seremos semejantes al Señor. Aquí aclara en el capítulo 3:2 que se lo está diciendo a todos los que “ahora somos hijos de Dios”, a los que seremos semejantes a él.
Ahora bien, “Ungidos con el Espíritu Santo” resalta otras bendiciones colaterales que Dios nos añade cuando nos entrega el Espíritu Santo. Todos los cristianos fuimos ciertamente “ungidos por Dios”, pues sin este ungimiento no podríamos ser cristianos (Rom. 8:9). Y al tener el Espíritu Santo nos constituimos en hijos y herederos de Dios, así como coherederos con Jesús (Rom 8:17).
En 1 Cor. 12:13 dice: “Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a TODOS se nos dio a beber de un mismo Espíritu”. En este pasaje el bautismo con el Espíritu Santo tiene relación directa con nuestro ingreso al cuerpo de Cristo, el cual es su iglesia. Cada uno de nosotros pasamos a ser miembros con diferentes funciones, pero el cuerpo y la cabeza no se desunen, de lo contrario moriríamos todos. La cabeza es la que dirige, y el cuerpo obedece las órdenes. Por lo tanto, el Cristo completo es cabeza y cuerpo, y cuando Cristo se siente en su trono, se sentará él con su cuerpo completo. La cabeza y el cuerpo estarán juntos, y donde quiera que vaya la cabeza, allí estará su cuerpo. De modo que ambos: cabeza y cuerpo disfrutarán de todas las bendiciones de Dios Padre. Es por eso que Jesús promete a su iglesia participar de su propio trono, para que se sienten con él como sus cristos menores (Apo. 3:21). El desea que su cuerpo sea tan ungido como él lo es a través del Espíritu Santo. La cabeza no puede ser ungida con un cuerpo carente de ungimiento, pues el Espíritu es lo que da vida al cuerpo entero (Gál. 5.25). Tanto cabeza y cuerpo son santos y puros, y deben trabajar armoniosamente hacia una misma meta, pues respondemos al mismo llamamiento del cielo (Heb. 3:1). En consecuencia, debe existir una comunión total, la unidad que Cristo pidió al Padre para su iglesia (Juan 17:21). Los llamados preteristas extremos, y los amilenialistas en general, sostienen que Cristo empezó a reinar en el primer siglo al poco tiempo que se fue al cielo. Pero esto no es del todo cierto, ya que Cristo no puede reinar sin sus otros cristos menores que se van uniendo a su cuerpo progresivamente. Jesús prometió que nos sentaríamos con él en su trono, y que juntos con él reinaríamos el mundo (Apo. 2:26,27; 3:21; 20:4,5, Isa. 32:1).
Los Testigos de Jehová sostienen que la iglesia está compuesta únicamente por Cristo y 144,000 personas de su organización. El resto de sus miembros son las “otras ovejas”, o una “grande muchedumbre” sujeta a Cristo y su iglesia. Ellos enseñan que Cristo y su minúscula iglesia de 144,000 personas vivirán en el cielo, en tanto que el resto de los conversos de su culto se quedarán en la tierra. Esta es una blasfemia y una vulgar distorsión de la verdad bíblica. Jesucristo estará con sus seguidores a donde quiera que él vaya. Sus seguidores (los miembros) no pueden estar separados de la cabeza, pues eso los aniquilaría por completo. Desgraciadamente millones de Testigos de Jehová permanecen decapitados, ya que se les ha enseñado que no tienen ninguna posibilidad de pertenecer al cuerpo del Señor.
LOS CRISTOS SON HIJOS DE DIOS
Cuando Jesús preguntó qué pensaban los hombres de él, Pedro le respondió correctamente, y dijo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.” (Mateo 16:16). Y en otra oportunidad Pedro le dice a Jesús: “Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Juan 6:69). Por tanto, se hace evidente que tanto los títulos “Cristo” e “Hijo de Dios” van de la mano. Ser Hijo de Dios es ser un Cristo.
Ahora bien, el propósito de Dios es tener una familia grande, y para ello Él adoptó más hijos para llevarlos a su gloria, gloria que recibió Jesucristo primeramente de parte de Dios y luego nosotros. En Hebreos 2:10 leemos: “Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que HABIENDO DE LLEVAR A MUCHOS HIJOS A LA GLORIA, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos.” Entonces se hace muy claro que Dios tuvo en mente llevar a más hijos a su gloria por su medio de la adopción. Dice Pablo: “Porque todos los que sois guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el Espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de ADOPCIÓN, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!” (Rom. 8:14,15). Esto significa que al convertirnos en hijos de Dios (cristos), nos hacemos acreedores de los bienes del Padre, los cuales Jesús compartirá con nosotros. Dice Pablo nuevamente: “Y si hijos (cristos), también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, PARA QUE JUNTAMENTE CON ÉL SEAMOS GLORIFICADOS” (Rom. 8:17). Tome nota que juntamente con Jesús seremos glorificados, es decir que ambos: cabeza y cuerpo recibiremos una gloria semejante. Por eso también Jesús dijo: “La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno” (Juan 17:22,23). Por tanto, es claro que los cristianos están llamados a ser como el Cristo Mayor, el Señor Jesucristo. Dios desea tener más cristos-hijos dentro de Su familia a fin de que ellos hereden el mundo venidero (Romanos 4:13).
LOS CRISTOS SON LOS ELEGIDOS DE DIOS
En Lucas 23:35 leemos: “…a otros salvó; sálvese a sí mismo, si éste es el Cristo, EL ESCOGIDO de Dios”. De modo que el Cristo era reconocido como alguien que era escogido de Dios. No obstante, las Escrituras nos dicen que Dios también escogió o otros hombres para que fueran sus ungidos o cristos menores al servicio del Cristo Mayor, Jesucristo. Dice Pablo en Efesios 1:4,5,11-13, así: “Según NOS ESCOGIÓ en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser ADOPTADOS hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad…en él asimismo tuvimos HERENCIA, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo. En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, FUISTEIS SELLADOS CON EL ESPÍRITU SANTO DE LA PROMESA.” Por su parte el apóstol Pedro dice sobre los escogidos lo siguiente: “Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo…mas vosotros sois linaje ESCOGIDO, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios…” (1 Pedro 2:4,5,9). ¿nos damos cuenta que Jesucristo y nosotros somos “piedras vivas”, y linaje escogido, para ser parte de la casa o templo espiritual de Dios, para ofrecer sacrificios de alabanza? Entonces es evidente que tanto Jesucristo, el escogido de Dios, y nosotros, los otros escogidos deL Padre, somos cristos de Dios para participar dentro de la familia divina. Por eso Pablo tiene razón cuando escribió en 2 Tes. 2:13,14, lo siguiente: “Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que os haya ESCOGIDO desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad, a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar LA GLORIA de nuestro Señor Jesucristo”.
LOS CRISTOS SON REYES Y SACERDOTES
En Lucas 23:2 la muchedumbre acusa a Jesús de estar propagando la idea de que él era el Cristo, un rey. Dice el pasaje, así: “Y comenzaron a acusarle, diciendo: A éste hemos hallado que pervierte a la nación, y que prohíbe dar tributo a César, diciendo que él mismo es el Cristo, un rey”. Esto es interesante, pues aquí vemos que hay una asociación del título ‘Cristo’ con el cargo de ‘un Rey’. De igual modo, los Cristianos, o los otros cristos, están llamados a ser reyes asociados con el Rey mayor, Jesucristo. Dice Apo 5:10: “y nos has hecho para nuestro Dios REYES y SACERDOTES, y reinaremos sobre la tierra”. Como vemos, Jesucristo nos ha hecho reyes para Dios a través de su sacrificio expiatorio, al redimirnos de la condenación y la muerte eternas. Estamos llamados a ser como Su Hijo Unigénito, y coparticipar con él de sus riquezas como parte de Su familia. Esta era dorada fue vislumbrada por los profetas del Antiguo Testamento. Por ejemplo, Isaías dice: “He aquí que para justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en juicio” (Isa. 32:1). “Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra” (Isa. 2:4). El profeta Daniel escribe sobre esa era del reino de Cristo y de sus santos, diciendo: “Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un Hijo de Hombre, que vino hasta el Anciano de Días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido…y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán” (Daniel 7:13,14,27). De modo que todos los cristos tendrán dominio y gloria en el reino milenario de Dios.
LOS CRISTOS TIENEN SUS TRONOS
San Juan dice: “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad para juzgar…y vivieron y reinaron con Cristo mil años.” (Apo. 20:4). Y en el Salmo 122:3-5 dice: “Jerusalén, que se ha edificado como una ciudad que está bien unida entre sí. Y allá subieron las tribus, las tribus de Yah, conforme al testimonio dado a Israel, para alabar el nombre de Jehová. Porque allá están las sillas del juicio, los tronos de la casa de David.” No es sorpresa, entonces, que Jesucristo les haya ofrecido a sus apóstoles tronos para que se sienten sobre ellos para que sean co-gobernantes con él en su reino venidero. Pero esos tronos serán ocupados cuando Jesucristo regrese en toda su gloria divina, pues así lo dijo el Señor en Mateo 25:31,34. Por tanto, ningún cristiano está reinando en estos momentos sobre las naciones (Apo. 2:26). Los que dicen que ya están reinando en el reino de Cristo están errados porque ignoran las dispensaciones de Dios. Recordemos que Pablo les había escrito irónicamente a los creyentes de Corinto para burlarse de sus creencias erradas sobre un supuesto “reinado” ya consumado sobre la tierra (1 Cor. 4:8).
LOS CRISTOS (UNGIDOS) TIENEN LA MISIÓN DE SALVAR A OTROS
El Señor Jesús es nuestro Salvador, ya que con su sangre nos redimió de la condenación eterna, y nos introdujo en su familia a fin de participar de los bienes de Su Padre. Es por eso que él es nuestro querido Salvador, porque nos dio vida estando muertos; nos abrió el camino para ser hijos y herederos de Su Padre, y coherederos con él del mundo de la era venidera (Romanos 8:17). Estamos llamados, pues, a recibir todo lo que Jesucristo recibió en su resurrección, sin excepción alguna. La gloria que Cristo recibió la recibimos nosotros también por la fe. Por eso Jesús pidió al Padre para que los suyos estuviesen con él en el mismo lugar en dónde él iba a estar. Sus palabras son como siguen: “Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde la fundación del mundo” (Juan 17:24). Y en Apocalipsis 3:21 Jesús dice: “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”.
De igual modo, todos los Cristianos deben hacer su parte como administradores de esa salvación, llevando el evangelio salvador a todo el mundo habitado. En buena cuenta, el Cristiano está llamado a salvar a otros con el evangelio de Cristo. Dice Judas 23 dice: “A otros salvad, arrebatándolos del fuego…” Y Pablo dice: “Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos” (1 Cor. 9:22). A Timoteo le dice: “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren” ( 1 Tim. 4:16). De modo que los Cristianos salvan a otros a través de la administración del evangelio de Cristo, poniendo sus vidas al servicio y en sacrificio de los que son predestinados para la salvación. Por tanto, no es de extrañarse que Pablo dijera: “…fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio…” (1 Tes. 2:4)–¿y cuál es la razón para esto? Pues Jesús “sacó a la luz la vida y la inmortalidad por el evangelio” (2 Tim. 1:10).
TESTIMONIO DE AGUSTÍN DE HIPONA
Es muy interesante la explicación que nos ofrece San Agustín del Salmo 26. Escribe así: «David fué ungido rey. En aquel tiempo, se ungía sólo al rey y al sacerdote. En estas dos personas se encontraba prefigurado el futuro único rey y sacerdote, Cristo (y por esto “Cristo” viene de “crisma”). Pero no sólo ha sido ungida nuestra Cabeza, sino que también hemos sido ungidos nosotros, su Cuerpo (…). Por ello, la unción es propia de todos los cristianos; mientras que en el tiempo del Antiguo Testamento pertenecía sólo a dos personas. Está claro que somos el Cuerpo de Cristo, ya que todos hemos sido ungidos, y en Él somos cristos y Cristo, porque en cierta manera la cabeza y el cuerpo forman el Cristo en su integridad».
Más sobre los Ungidos y el Reino de Dios en:
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