La identidad de Jesús, El Cristo: “El escogido del Padre”

 

(Por Esteban Roque Galindo)

 

 

“El siervo de Adonai”: Isaías 42:1-4

 

“1He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones. 2No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles. 3No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia. 4No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia; y las costas esperarán su ley”.

 

La Naturaleza de Jesús  ¿Divina o Humana?

 

Muchos son los estudios teológicos acerca de la naturaleza de nuestro señor Jesús. Este punto ha sido tema de debate desde los principios de la “Iglesia”, tomando mayor fuerza cuando el emperador Romano Constantino I comenzó a tomar posesión de todo el imperio romano unificándolo, faltando así tan solo tener una religión oficial para este gran imperio, para ello Constantino toma  para sí el “Cristianismo”. Luego realiza un llamado a todos los líderes religiosos de aquel tiempo, estando presente entre ellos muchos de aquellos que habían sido perseguidos por este imperio, y llevando aun en sus cuerpos las marcas de aquella persecución. Estos, cansados de todo lo pasado, asisten, naciendo así entonces el primer concilio ecuménico (Nicea 325), en donde el tema precisamente consistía en unirse y así conformar parte del estado, recibiendo por supuesto todas las regalías que éste ofrecía. Mas este punto y este aire de paz, que se suponía iba a reinar en dicha reunión, se vio afectado por causa de uno de los obispos asistentes, y entonces el tema principal pasó a ser el expuesto por este obispo llamado Eusebio de Nicomedia, quien seguía la teoría de Arrio, éste decía que “Jesús era creación y no creador”, lo que para la “iglesia” de ese entonces era una herejía y afectaba las relaciones entre la mayoría de los allí presentes. Debido a esto, y no pudiendo debatir “escrituralmente” con dicha teoría, es donde nace lo que hoy conocemos como cánones (reglas o preceptos de la iglesia romana). Esta palabra, es decir, canon, quiere decir también lo siguiente: decisión o regla establecida en algún concilio de la Iglesia católica sobre el dogma o la disciplina. También en dicha reunión se instaura el siguiente credo:

 

“Creemos en un Dios, Padre todopoderoso, Creador de todas las cosas visibles e invisibles, Y en el Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, Engendrado del Padre y el único engendrado, Es decir, de la esencia del Padre, Dios proveniente de Dios, Luz proveniente de Luz, verdadero Dios proveniente del verdadero Dios, Engendrado, no hecho, De una esencia con el Padre. A través del cual todas las cosas fueron hechas, tanto las cosas en el cielo como las cosas sobre la tierra, Quien para nosotros los hombres y para nuestra salvación, Descendió y se hizo carne y se hizo hombre, Sufrió y resucitó al tercer día, y ascendió a los cielos, Y vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creemos también en el Espíritu Santo”.

 

A pesar del planteamiento de Arrio, no estamos declarando que  sus teorías eran exactas, sino que es necesario tomar este punto para el tema en el cual nos adentraremos ya que es en este concilio en donde por primera vez, y de forma abierta, se inyecta la creencia de este dios encarnado (doctrina y práctica común entre las religiones paganas como la de los egipcios, babilonios, griegos y romanos). ¿Cuál es realmente su naturaleza? y ¿Por qué es tan importante entenderla hoy? ¿Es Jesús coeterno con el padre?, y lo mas importante ¿Cual es su simiente?

 

A continuación veremos de una forma sencilla (y no por ello menos veraz), cómo a través de la doctrina apostólica dada en las escrituras tenemos la claridad acerca de este punto tan importante para el pueblo de Dios en pleno siglo XXI. Nuestra intención no es otra que llevarte a la verdad establecida por nuestro Dios y Padre sobre su Hijo, nuestro señor Jesucristo, y no tiene ningún fin proselitista. Oramos para que Dios derrame sobre ti una unción de revelación y entendimiento por medio de su Santo Espíritu. Así sea.

 

“Jesús el Hijo del hombre”: Juan 5:25-27

 

25De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán. 26Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo; 27y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre.

 

¿Es Jesús un dios que se hizo hombre? o ¿es él un hombre en el cual el Padre mostró todo Su poder y el cumplimiento de un tiempo señalado por Él? Debemos de preguntarnos porqué la iglesia católica romana guarda con tanto recelo este punto y porqué las iglesias evangélicas tienen el mismo credo (Jesús es Dios) ya antes mencionado como declaración de Fe. No queremos con estas preguntas herir la susceptibilidad de nadie, pues no estamos en contra de  las personas que siguen a estas religiones sino que simplemente queremos dar a entender lo que realmente nos dice la doctrina apostólica dada por nuestro Padre a Jesús y por medio de Él a todos los suyos.

 

Todas las reformas que se han llevado a cabo han tenido como protagonista principal “la palabra de Dios”, y la revelación de ésta es lo único válido en este punto. Es por ello que nos sujetaremos a lo allí establecido, sea por parte de Jesús mismo, o por sus apóstoles, que el Espíritu de Dios te guíe. Así sea. La palabra dice en el libro de Mateo 28: 18-20 “18Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”. Lo que hoy debe prevalecer es lo que Jesús nos enseñó. A continuación te ofreceremos tan sólo algunas citas bíblicas, y te pedimos por sobre todas las cosas, que antes de emitir cualquier juicio frente a esto, orar al Padre y escudriñar las escrituras como lo declara el relato del libro de Hechos 17: 10-11: “10Inmediatamente, los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas hasta Berea. Y ellos, habiendo llegado, entraron en la sinagoga de los judíos. 11Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así”.

 

Jesús no se identificó con ninguna religión, y nosotros tampoco lo haremos; sólo diremos que formamos parte del pueblo que Dios esta levantando en este tiempo. Que la bendición del Padre y el amor de nuestro señor Jesucristo sea sobre ti.

 

Para comenzar a dar las citas bíblicas en donde tú podrás comprobar la identidad de “Jesús el escogido del Padre”, nos pondremos como textos anclas los siguientes:

 

Mateo cap. 1: 1. Dice:   Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.”

 

Lucas cap. 3: 23. Dice:  “Al comenzar su Ministerio, Jesús tenía como treinta años. Él era (según se creía) hijo de José.”

 

Partamos de la base que nos presentan estos pasajes, o sea,  Jesús es: 1-Hijo de Abraham, 2-Hijo de David, y 3-Hijo de José”. Lo más lógico es que partamos con su Padre Abraham. Veamos el origen de todo esto desde que Dios interviene en la vida de este Hombre. Para ello nos iremos al momento en que comienza el maravilloso plan de nuestro Dios y Padre. Veamos.

 

“Jesús hijo de Abraham” Génesis cap. 12: 1-3.

 

“1Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. 2Y haré de ti una nación grande, y te Bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. 3Bendeciré a los que te bendijesen, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra”.

 

Separemos esta cita en dos partes: primero, el Padre promete a Abraham que de él hará “una gran nación”; y la otra parte es que el Padre a su vez amplia el plan para toda la humanidad: “en ti serán Benditas todas las familias de la tierra”. Quizás en este momento no le encuentres sentido a este pasaje, pero no sigamos adelante sin antes hacer el siguiente paréntesis: recordemos que en el principio nuestro Dios creó todo perfecto, desde lo micro hasta lo macro. Y por sobre toda esta creación Dios pone al ser humano, hecho a imagen y semejanza de Él (Satanás es quien destruye esa imagen en el hombre por medio de la mentira)

 

Génesis 1:26-31 dice lo siguiente: “26Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. 27Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. 28Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.29Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer. 30Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así. 31Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.

 
Satanás, el enemigo de todo lo que es de Dios, en su soberbia y rebelión contra el Dios todopoderoso, afecta en el ser humano la imagen y la semejanza que éste tenía con su Hacedor, trayendo así la maldición sobre toda la tierra. Génesis 3: 17. Nos dice así: “17Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida”.

 

Mas el Padre que es rico en misericordia se prepara un plan para que por medio de éste sean reconciliados consigo mismo el hombre y toda la creación. Veamos colosenses 1: 19-20:

“19por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, 20y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz”. Pablo hablando de Jesús.

 

Para llevar a cabo este plan, el Padre escoge a un hombre para hacer que de este hombre una familia; y luego hacer de esta familia una nación; y mediante esta nación darse a conocer a toda la humanidad. Veamos Isaias 43: 21:

 

21Este pueblo he creado para mí; mis alabanzas publicará”.

 

Lo explicaremos de una forma resumida. Dios se manifiesta a Abraham por medio de su ángel, y Abraham al oír el mandato de Dios cree y obedece (Gen.12: 1-9)

 

1Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. 2Y haré de ti una nación grande, y te Bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. 3Bendeciré a los que te bendijesen, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. 4Y se fue Abram, como Jehová le dijo; y Lot fue con él. Y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán. 5Tomó, pues, Abram a Sarai su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y todos sus bienes que habían ganado y las personas que habían adquirido en Harán, y salieron para ir a tierra de Canaán; y a tierra de Canaán llegaron……. Por eso se dice en el libro de Santiago: “23Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios”. (Stgo 2: 23). Es muy importante volver a destacar las dos partes de la promesa que Dios hace a Abraham: una es a “el y su familia” (Gen. 12: 1-2.),  y  la otra “para el resto de la humanidad” (Gen. 12: 3.). Hablar de esa nación grande que Dios promete a Abraham tanto en ese momento como en estos días pareciera ser algo difícil de creer, pero Dios va a cumplir la palabra dicha a Abraham sobre esta nación (Israel). Para entender cómo Dios podía a través de este hombre bendecir a todas las familias de la tierra debemos mirar los siguientes eventos bíblicos:

 

Dios dice a la mujer en el huerto de Edén: Génesis 3: 15. 15Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar”.

 

Miremos también lo que se le dice a Abraham: Génesis 22:18. 18En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz”.

 

Luego a Isaac se le dice: Génesis 26. 4. 4Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente”.

 

Y también a Jacob se le dice: Génesis 28: 13-14. “13Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. 14Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente”.

 

La pregunta que de inmediato surge es ¿qué es simiente? Nosotros por supuesto te daremos el significado de esta palabra, para ello nos apoyaremos en un diccionario bíblico.

 

Semilla O Simiente (= hebreo, zera’; griego, sporos). Grano que cuando germina reproduce la planta que lo produjo (Gn 1.11–13, 29). Su sinónimo «simiente» se aplica a descendencia humana o animal (Gn 3.15), con especial referencia a Cristo, lo vemos en (Gl 3.16).

1.-Agricultura. El sembrador llevaba sus semillas en su prenda de vestir vuelto hacia arriba, arrojándolas mientras caminaba. El grano era sembrado al comienzo del invierno, después de las primeras lluvias (Marcos 4:1-20; Lucas 8:5-15). La tierra era medida por la cantidad de semilla que pudiese ser sembrada en ella (Levítico 27:16).

2.-Fisiología. (Ciencia que tiene por objeto el estudio de las funciones de los seres orgánicos.) “Derramamiento de semen”  o “emisión de semen” es una expresión frecuente en las leyes hebreas de limpieza (Levítico 15:16). El NT habla de los cristianos como habiendo sido engendrados por Dios (1 Pedro 1:23; 1 Juan 3:9).

3.-Figurado.  Aquí simiente significa “descendientes” (Génesis 13:16; Gálatas 3:16) “linaje” (Esdras 2:59; Nehemías 7:61) o una clase de gente (“generación de malignos”, Isaías 1:4). “La simiente santa” (Esdras 9:2;  Isaías 6:13) simboliza al pueblo de Israel.

 

Bien, para poder seguir adelante era muy necesario este paréntesis ya que el entender el significado de esta palabra es fundamental para nuestro estudio. Ahora sí podemos avanzar. Debemos de recordar que en Jacob  recién se cumple  la promesa que Dios el Padre había dado a Abraham acerca de la nación en la que lo convertiría. Veamos Gen.32:22-28:

 

“22Y se levantó aquella noche, y tomó sus dos mujeres, y sus dos siervas, y sus once hijos, y pasó el vado de Jaboc. 23Los tomó, pues, e hizo pasar el arroyo a ellos y a todo lo que tenía. 24Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. 25Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba. 26Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices. 27Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob. 28Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel”.

 

Es en este momento cuándo se comienza a gestar la nación de Israel, o sea, es aquí donde vemos parte del propósito de Dios en pleno desarrollo, mas  no podemos dejar de mirar cómo Dios a través de Abraham también mostraba su maravilloso plan a través de lo que  Él va viviendo. Veamos Génesis 22: 1-24(veremos desde el verso 9 y hasta el verso 19)9Y cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y lo puso en el altar sobre la leña. 10Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. 11Entonces el ángel de Jehová le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí. 12Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único. 13Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. 14Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto.15Y llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el cielo, 16y dijo: “Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo; 17de cierto te Bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. 18En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra”, por cuanto obedeciste a mi voz. 19Y volvió Abraham a sus siervos, y se levantaron y se fueron juntos a Beerseba; y habitó Abraham en Beerseba”.

Y aunque no profundizaremos en algunos puntos (que por el momento no tienen una mayor relevancia en este estudio), como lo es la relación entre  este pasaje, y el que se encuentra en el evangelio de Juan capitulo 3:16 (Léalo y comprenderá). El plan que el Padre se ha preparado sigue su curso también en Isaac como lo veremos a continuación en libro de Génesis25: 19-26. Leamos.

 

19Estos son los descendientes de Isaac hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac, 20y era Isaac de cuarenta años cuando tomó por mujer a Rebeca, hija de Betuel arameo de Padan-aram, hermana de Labán arameo. 21Y oró Isaac a Jehová por su mujer, que era estéril; y lo aceptó Jehová, y concibió Rebeca su mujer. 22Y los hijos luchaban dentro de ella; y dijo: Si es así, ¿para qué vivo yo? Y fue a consultar a Jehová; 23y le respondió Jehová: Dos naciones hay en tu seno, Y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas; El un pueblo será más fuerte que el otro pueblo, Y el mayor servirá al menor. 24Cuando se cumplieron sus días para dar a luz, he aquí había gemelos en su vientre. 25Y salió el primero rubio, y era todo velludo como una pelliza; y llamaron su nombre Esaú. 26Después salió su hermano, trabada su mano al calcañar de Esaú; y fue llamado su nombre Jacob. Y era Isaac de edad de sesenta años cuando ella los dio a luz”.

 

Es en este pasaje dónde vemos el nacimiento del odio perpetuo entre  las naciones de Israel y la descendencia de Ismael (de la cual Esaú tomó mujer. Ver Gen.16:1-12; Gen.21:8-21). Pero volvamos a Jacob y sus dos hijos, ya que es aquí donde se sueltan profecías muy importantes para nuestro estudio. Por ejemplo, veamos que le dice Isaac a sus hijos. Veamos lo que le dice a Jacob en Génesis 27:28-29.

 

“26Y le dijo Isaac su padre: Acércate ahora, y bésame, hijo mío. 27Y Jacob se acercó, y le besó; y olió Isaac el olor de sus vestidos, y le bendijo, diciendo: Mira, el olor de mi hijo, Como el olor del campo que Jehová ha bendecido; 28Dios, pues, te dé del rocío del cielo, Y de las grosuras de la tierra, Y abundancia de trigo y de mosto. 29Sírvante pueblos, Y naciones se inclinen a ti; Sé señor de tus hermanos, Y se inclinen ante ti los hijos de tu madre. Malditos los que te maldijeren, Y benditos los que te bendijesen”.

 

Luego dice a Esaú  en Génesis 27:38-40: “38Y Esaú respondió a su padre: ¿No tienes más que una sola bendición, padre mío? Bendíceme también a mí, padre mío. Y alzó Esaú su voz, y lloró. 39Entonces Isaac su padre habló y le dijo: He aquí, será tu habitación en grosuras de la tierra, Y del rocío de los cielos de arriba 40Y por tu espada vivirás, y a tu hermano servirás; Y sucederá cuando te fortalezcas, Que descargarás su yugo de tu cerviz”

 
Todas estas palabras son proféticas y hoy toman más fuerza que nunca ya que llegan a su fin. (Conflicto de Medio Oriente).

 

La descendencia de Abraham

 

Aunque quisiéramos avanzar más rápido, nos vemos en la necesidad de tomar algunos puntos que sí son relevantes en la vida de Abraham, como por ejemplo, su descendencia. El primero en transformarse en reino fue Ismael y lo vemos en Génesis 25:12-16:

 

“12Estos son los descendientes de Ismael hijo de Abraham, a quien le dio a luz Agar egipcia, sierva de Sara; 13estos, pues, son los nombres de los hijos de Ismael, nombrados en el orden de su nacimiento: El primogénito de Ismael, Nebaiot; luego Cedar, Adbeel, Mibsam, 14Misma, Duma, Massa, 15Hadar, Tema, Jetur, Nafis y Cedema. 16Estos son los hijos de Ismael, y estos sus nombres, por sus villas y por sus campamentos; doce príncipes por sus familias”.

 

Luego lo hace Israel (ya que Isaac tan solo tuvo a Jacob y a Esaú, y este último se unió a Ismael), veamos en el libro de Éxodo capitulo 1: 1-5:

 

1Estos son los nombres de los hijos de Israel que entraron en Egipto con Jacob; cada uno entró con su familia: 2Rubén, Simeón, Leví, Judá, 3Isacar, Zabulón, Benjamín, 4Dan, Neftalí, Gad y Aser. 5Todas las personas que le nacieron a Jacob fueron setenta. Y José estaba en Egipto”.

 

Es importante destacar que de ambos salen doce príncipes: de Ismael sale todo el mundo árabe (Ismaelitas); y de Israel, el mundo Judío (israelitas). Además, estos representan a dos de las tres religiones monoteístas de mayor importancia en todo el mundo como lo son el Judaísmo y el Islamismo (La otra es el “cristianismo”).

 

Dios había dicho a Abraham que su pueblo estaría bajo opresión por 400 años. Eso lo vemos en Génesis 15: 13-14. Leamos: “13Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años. 14Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza”.

 

Esta palabra se cumple por medio de uno de los hijos de Jacob, y este hijo es José, quien con su vida y través de sus sufrimientos mostraba al Mesías. Por dar algunos aspectos de esto miremos lo siguiente:

 

Amado por su padre: (Gen.37:3)

3Y amaba Israel a José más que a todos sus hijos, porque lo había tenido en su vejez; y le hizo una túnica de diversos colores.

 

Odiado y vendido por sus hermanos: (Gen.37:27-2 8)

“27Venid, y vendámosle a los ismaelitas, y no sea nuestra mano sobre él; porque él es nuestro hermano, nuestra propia carne. Y sus hermanos convinieron con él. 28Y cuando pasaban los madianitas mercaderes, sacaron ellos a José de la cisterna, y le trajeron arriba, y les vendieron a los ismaelitas por veinte piezas de plata. Y llevaron a José a Egipto”.

 

Llevado preso injustamente: (Gen.39: 19-21)

“19Y sucedió que cuando oyó el amo de José las palabras que su mujer le hablaba, diciendo: Así me ha tratado tu siervo, se encendió su furor. 20Y tomó su amo a José, y lo puso en la cárcel, donde estaban los presos del rey, y estuvo allí en la cárcel. 21Pero Jehová estaba con José y le extendió su misericordia, y le dio gracia en los ojos del jefe de la cárcel”.

 

Finalmente pasa a ser el segundo en el reino(esto es muy importante en lo tocante a Jesús) (Gen.40: 37-46)

“37El asunto pareció bien a Faraón y a sus siervos, 38y dijo Faraón a sus siervos: ¿Acaso hallaremos a otro hombre como éste, en quien esté el espíritu de Dios? 39Y dijo Faraón a José: Pues que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni sabio como tú. 40Tú estarás sobre mi casa, y por tu palabra se gobernará todo mi pueblo; solamente en el trono seré yo mayor que tú. 41Dijo además Faraón a José: He aquí yo te he puesto sobre toda la tierra de Egipto”.

 

Y así cumplió con el propósito de Dios: (Gen.45: 3- 8)

“3Y dijo José a sus hermanos: Yo soy José; ¿vive aún mi padre? Y sus hermanos no pudieron responderle, porque estaban turbados delante de él.4Entonces dijo José a sus hermanos: Acercaos ahora a mí. Y ellos se acercaron. Y él dijo: Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto. 5Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros. 6Pues ya ha habido dos años de hambre en medio de la tierra, y aún quedan cinco años en los cuales ni habrá arada ni siega. 7Y Dios me envió delante de vosotros, para preservaros posteridad sobre la tierra, y para daros vida por medio de gran liberación. 8Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios, que me ha puesto por padre de Faraón y por señor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto”.

 

Pero aun con todo lo maravilloso que vemos a través de la vida de José, no es él quien recibe la simiente para llevar a cabo el plan de Dios, sino su hermano Judá. Judá es el cuarto de los hermanos, mas nosotros vemos que en  la tradición judía, era el primogénito quien heredaba todo (Éxodo 13: 1-16). Pero el plan de nuestro Padre es perfecto y vemos cómo desde Abraham la primogenitura no vale en el momento de cumplir propósitos. Abraham tiene a su primogénito Ismael, pero Dios dice: no te heredara éste, sino el hijo de la promesa. Veamos Gen.21: 8-13.

 

8Y creció el niño, y fue destetado; e hizo Abraham gran banquete el día que fue destetado Isaac. 9Y vio Sara que el hijo de Agar la egipcia, el cual ésta le había dado a luz a Abraham, se burlaba de su hijo Isaac. 10Por tanto, dijo a Abraham: Echa a esta sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de heredar con Isaac mi hijo. 11Este dicho pareció grave en gran manera a Abraham a causa de su hijo. 12Entonces dijo Dios a Abraham: No te parezca grave a causa del muchacho y de tu sierva; en todo lo que te dijere Sara, oye su voz, porque en Isaac te será llamada descendencia. 13Y también del hijo de la sierva haré una nación, porque es tu descendiente”.

 

Luego Isaac tiene gemelos, siendo Esaú el primogénito. Mas Dios nuevamente dice: él no sino Jacob. Gen. 27:32-37. “32Entonces Isaac su padre le dijo: ¿Quién eres tú? Y él le dijo: Yo soy tu hijo, tu primogénito, Esaú. 33Y se estremeció Isaac grandemente, y dijo: ¿Quién es el que vino aquí, que trajo caza, y me dio, y comí de todo antes que tú vinieses? Yo le bendije, y será bendito. 34Cuando Esaú oyó las palabras de su padre, clamó con una muy grande y muy amarga exclamación, y le dijo: Bendíceme también a mí, padre mío. 35Y él dijo: Vino tu hermano con engaño, y tomó tu bendición. 36Y Esaú respondió: Bien llamaron su nombre Jacob, pues ya me ha suplantado dos veces: se apoderó de mi primogenitura, y he aquí ahora ha tomado mi bendición”.  

 

Finalmente, y como lo veníamos viendo, es Judá quien obtiene la bendición de su padre Jacob. Pero la pregunta es por qué razón se da esto. Es fácil de entender y por medio de las escrituras es como lo da a conocer. Ismael era hijo de una egipcia, por tanto idólatra, y no es fruto del milagro que Dios había declarado. (Ver Génesis 21: 8-12), Esaú miró con desdén su primogenitura y no agradó a Dios (Ver Gen. 25: 27-34), Y por último, tenemos a los hijos de Jacob que son: primero Rubén, quien ensució el lecho de su padre (Ver Génesis 49: 3-4); luego Simeón y Leví, quienes derramaron sangre inocente por venganza (Ver Gén. 34:1-34). Por consecuencia es Judá quien hereda la bendición de la simiente, veamos lo que nos dice Génesis 49: 8-12:

 

8Judá, te alabarán tus hermanos; Tu mano en la cerviz de tus enemigos; Los hijos de tu padre se inclinarán a ti. 9Cachorro de león, Judá; De la presa subiste, hijo mío. Se encorvó, se echó como león, Así como león viejo: ¿quién lo despertará? 10No será quitado el cetro de Judá, Ni el legislador de entre sus pies, Hasta que venga Siloh; Y a él se congregarán los pueblos. 11Atando a la vid su pollino, Y a la cepa el hijo de su asna, Lavó en el vino su vestido, Y en la sangre de uvas su manto. 12Sus ojos, rojos del vino, Y sus dientes blancos de la leche”.

 

Y entonces desde Judá se transfiere la simiente hasta llegar al “Rey David”, en quien nos vamos a centrar en la segunda parte de este estudio, pero no sin antes mirar la historia de la descendencia de Juda en donde volvemos a ver el asunto de la primogenitura. Leamos Génesis 38: 24-30:

 

24Sucedió que al cabo de unos tres meses fue dado aviso a Judá, diciendo: Tamar tu nuera ha fornicado, y ciertamente está encinta a causa de las fornicaciones. Y Judá dijo: Sacadla, y sea quemada. 25Pero ella, cuando la sacaban, envió a decir a su suegro: Del varón cuyas son estas cosas, estoy encinta. También dijo: Mira ahora de quién son estas cosas, el sello, el cordón y el báculo. 26Entonces Judá los reconoció, y dijo: Más justa es ella que yo, por cuanto no la he dado a Sela mi hijo. Y nunca más la conoció. 27Y aconteció que al tiempo de dar a luz, he aquí había gemelos en su seno. 28Sucedió cuando daba a luz, que sacó la mano el uno, y la partera tomó y ató a su mano un hilo de grana, diciendo: Este salió primero 29Pero volviendo él a meter la mano, he aquí salió su hermano; y ella dijo: ¡Qué brecha te has abierto! Y llamó su nombre Fares. 30Después salió su hermano, el que tenía en su mano el hilo de grana, y llamó su nombre Zara.

 

Y luego vemos que a pesar de la poca información que se nos entrega por parte de la palabra de Dios acerca de algunos de los descendientes desde Judá hasta el rey David. Vemos que si hay uno que se considera más, no en el relato sobre su vida, sino más bien sobre su esposa,  éste es Booz. Leamos Rut 4:13-32:

 

13Booz, pues, tomó a Rut, y ella fue su mujer; y se llegó a ella, y Jehová le dio que concibiese y diese a luz un hijo. 14Y las mujeres decían a Noemí: Loado sea Jehová, que hizo que no te faltase hoy pariente, cuyo nombre será celebrado en Israel; 15el cual será restaurador de tu alma, y sustentará tu vejez; pues tu nuera, que te ama, lo ha dado a luz; y ella es de más valor para ti que siete hijos. 16Y tomando Noemí el hijo, lo puso en su regazo, y fue su aya. 17Y le dieron nombre las vecinas, diciendo: Le ha nacido un hijo a Noemí; y lo llamaron Obed. Este es padre de Isaí, padre de David. 18Estas son las generaciones de Fares: Fares engendró a Hezrón, 19Hezrón engendró a Ram, y Ram engendró a Aminadab, 20Aminadab engendró a Naasón, y Naasón engendró a Salmón, 21Salmón engendró a Booz, y Booz engendró a Obed, 22Obed engendró a Isaí, e Isaí engendró a David.

 

Y por último llegamos a Isaí, padre de David, donde veremos que nuevamente la primogenitura no vale en el momento de la elección de Dios.

 

Entonces tenemos que Dios a través de la descendencia de Abraham va transmitiendo el plan del cual se ha provisto para reconciliar a toda la creación consigo mismo, y a la vez va cumpliendo con las promesas hechas a éste. Pero nuevamente te pedimos que no te olvides que el punto que estamos tratando es la naturaleza de nuestro señor Jesús, y es por ello que hemos resaltado algunos textos con negrita para que le pongas atención. Amados esta es la primera parte de este estudio la cual esperamos sea de gran bendición para usted. Créame que si no tuviésemos la certeza, la convicción y la seguridad de lo que le estamos compartiendo con usted es verdad, no lo anunciaríamos, pero hemos orado y también leído acerca de este punto. Queremos que usted nos haga llegar sus observaciones a ya que estamos a su disposición crea que con mucho gusto responderemos cada una de ellas.

 

Deseando que la bendición del padre y el amor de nuestro señor Jesús a quien amamos sean sobre cada uno de ustedes.

 

Nos despedimos.

 

Esteban Roque Galindo

“VENGA TU REINO”

Puerto de San Antonio-V región-Chile

maranata_vtr@hotmail.com

 

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