¿Sábado o Domingo?

Abril 2007
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Por Wolfgang Streich.

 

A menudo, recibo preguntas sobre el día de reposo, ¿Sábado o Domingo? Si tratamos de ser radicales con respecto a uno u otro día nunca daremos el gusto a nadie. Pero no se trata de darles el gusto a algunas personas, sino de saber cuál es la voluntad de Dios en todo esto.

Como saben, hay fuertes emociones en cuanto al día de reposo tanto entre personas que abandonaron la iglesia Adventista como también entre los adventistas evangélicos que permanecen bajo la estructura de la denominación.

Algunos ex adventistas sugieren que no  existe una dirección clara en cuanto al día de reposo y otras festividades bajo el Nuevo Pacto. Otros tratan de ser radicales en que el sábado sigue vigente.

Creo que es innecesario exigir que todo el mundo haga las cosas de la misma manera. Esto significa que tenemos que sacrificar la “necesidad” de que todos se sientan exactamente de la misma manera acerca de todo, y la “necesidad” de que todos se conformen a todas las mismas cosas. Y significa que tenemos que dejar la tentación de satanizar a los que no piensan de la misma manera; en vez de tolerar, a la gente que no puede ver o entender lo que pensamos que vemos y entendemos.

Por favor, no malentiendan. Hay principios bíblicos que no pueden modificarse, verdades centrales del Evangelio. Pero hay lugar para la diversidad dentro de cuestiones segundarias. Lo importante es comprender que el día de reposo no es cuestión central en el Evangelio de Jesucristo.

Es importante también comprender que  Jesús vive en nosotros, y Jesús ama a todas las personas, aún a aquellas que difieren de nosotros en la interpretación de un aspecto de la vida cristiana. Por eso debemos respetar a los que no llegan al entendimiento o la comprensión bíblica según nuestro parecer.

Necesitamos la tolerancia “estilo Romanos 14″. Es una mentalidad como la siguiente: “A medida que nos esforzamos por obtener un conocimiento más profundo de la voluntad del Señor para con nosotros, démonos mutuamente la libertad de servir al Señor en quien confiamos de acuerdo con nuestras conciencias”.

Tanto si yo realizara una declaración de que el sábado está vigente, o de que no lo está, estaría en conflicto con muchas personas.

El evangelio se concentra también en la muerte y resurrección de Jesucristo (1 Corintios 15:3-4). Algunos hermanos creen que el domingo, la Navidad y la Pascua de Resurrección están más abiertamente conectados a Cristo que el día sábado. No obstante, el punto del evangelio es el significado, el sentido de Jesús y su resurrección, no cuál día elegimos para alabarlo y conmemorarlo a Él. Necesitamos distinguir entre forma y sustancia, símbolo y realidad.

No podemos concentrarnos en las diferencias sobre qué día se debe observar a costa de perder de vista el verdadero significado de lo que Jesús hizo por nosotros y por todos los humanos mediante su nacimiento, muerte, resurrección y ascensión.

El verdadero significado es que Él nos abrió de par en par las puertas del reino de Dios, aunque indignos, y adquirió la gracia eterna de Dios para nosotros. El Nuevo Testamento critica fuertemente a aquellos que se concentraron en ciertos días como obligatorios. La gracia debe triunfar sobre la conformidad, si deseamos permanecer fieles a Jesús.

Por lo tanto creo que no debemos ser legalistas ni del sábado, ni legalistas del domingo, ni de ningún otro aspecto referente a cuestiones externas. El verdadero evangelio tiene que ver con actitudes del corazón, y debemos entender que el Señor espera adoradores que lo adoren los 7 días de la semana.

Hay principios mucho más importantes que la elección de guardar tal o cual día. La elección no es entre este o ese día, es entre la severidad y la amabilidad, entre una unidad externamente impuesta y una unidad producida por la fe, entre el legalismo y la gracia.

Si tratamos de imponer un día en vez del otro y todavía tratamos de predicar gracia y libertad en Cristo, estamos entonces tratando de mezclar el agua con aceite.

Si hemos nacido de nuevo, en Cristo, en su reino de la gracia, debemos abolir el legalismo referente a imposición de días, horas y fechas. En otros artículos he condenado la enseñanza de que la observancia del sábado es necesaria para la salvación y todos saben que actualmente mi ministerio (Alfalit del Paraguay) requiere que mayormente viaje a distintas iglesias dando cursos los sábados.

Por otro lado, no puedo tomarme el atrevimiento de condenar a los que consideran necesario seguir adorando al Señor Jesús en el día sábado. Hacer esto sería volver de nuevo al legalismo que Jesús me guió a abandonar.

La salvación no se encuentra en días. La justicia no se encuentra en días. La salvación y la justicia están en Jesucristo. Somos salvos por la gracia de Dios al poner nuestra confianza en Jesús. La confianza en días, ya sea el domingo, la Navidad, la Pascua de Resurrección y Pentecostés por un lado, o el sábado por el otro, es confianza impropia. Predicamos a Jesucristo, no días de adoración.

No es un camino fácil

No me imagino que sería fácil para una iglesia salir del legalismo (ya sea adventista, evangélica o católica) Tampoco es fácil para personas individuales. No es fácil descartar los conocimientos adquiridos anteriormente, especialmente cuando hacíamos muchas cosas pruebas del verdadero cristianismo.

Necesitamos paciencia, y la paciencia y la tolerancia no vienen fácilmente. Necesitamos equilibrio y tolerancia, con un deseo de aprender. El mandamiento de Jesús es que nos amemos los unos a los otros, no que nos denigremos unos a otros en nombre de los “días santos”.

Mientras que los judíos y samaritanos discutían acerca del lugar apropiado para adorar, Jesús declaró que lo más importante acerca de la adoración es la actitud, no el lugar (Juan 4:20-22).

Yo creo que Jesús daría una respuesta similar a la pregunta de los días de adoración hoy en día: No alabarán al Padre en este día o ni en ese; los días ya no serán la mayor preocupación. La hora viene y ahora es cuando los verdaderos adoradores le adorarán en espíritu y en verdad, sin tener una excesiva obsesión acerca de cosas externas tales como el lugar o el tiempo.

Esas cosas pueden ser importantes para algunos, pero no son necesarias para la verdadera adoración. Conociendo eso, y confiando en que Jesús nos salva, podemos tolerar esta diversidad en unos y otros.

Esto es lo importante acerca de la adoración: Jesús es digno de adoración. Él es la verdad, y el camino. Nadie puede venir al Padre si no es por Jesús, y nadie puede honrar al Padre sin darle igual honor a Jesús. Él es nuestro juez, nuestro defensor y nuestra fuente de justicia. Pongamos nuestros ojos en Jesús, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. ¡Busquémoslo, escuchémoslo y señalémoslo! Todo lo demás va a ser mucho más fácil de llevar, una vez que esté dentro del contexto de Jesús, la Verdad de Dios.

Todos los que están trabajados y cargados, vengan a Jesucristo, y Él les dará descanso. Tomen su yugo y aprendan de Él, porque es manso y de humilde corazón, y hallarán descanso para sus almas. Su yugo es fácil y ligera su carga. Si parece muy pesado en ocasiones, quizá es que estemos tratando de hacer mucho por nuestra propia cuenta.

www.yeshuahamashiaj.org

www.elevangeliodelreino.og

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