Congregación de los Santos

Proclamando La Buenas Nuevas del Reino de Dios

 

Misión

 

“…y les dijo: Id por todo el mundo y enseñad el evangelio a toda criatura…”

(Marcos 16. 15)

 

Visión

 

·        Modelar a través de nuestro testimonio a la familia de Dios.

·        Que cada hogar de los Santos de Cristo, sea un lugar de adoración y completa obediencia a Yahvéh y a nuestro señor Jesucristo.

·        Instruir a los cristiano en la sana doctrina y apego estricto a la Palabra de Dios.

·        Mostrar el amor  y compasión para con los necesitados y a nuestros enemigos.

·        Ser apegados oradores e intercesores dando gracias a Dios por sus misericordias.

·        No esperar nada de este mundo, pues solamente estamos de tránsito por él, ya pues somos ciudadanos del Reino de Dios.

 

La Fe de los Santos de Cristo

 

Los Santos de Cristo somos una comunidad mundial de estudiantes de la Biblia, la consideramos la mayor autoridad de Dios sobre la tierra y ningún santo puede contradecirla. Somos un grupo laico, sin cuerpo directivo mundial que nos mande qué creer y como comportarnos, pues estamos regido únicamente por la ley del espíritu y el amor a nuestro Dios. Lo que nos une son nuestras creencias únicas en el mundo, convicciones a las que cada miembro llega libre e independientemente.

 

Los Santos de Cristo creemos que Jesús el Cristo es el Hijo de Dios, y que vino a cumplir los grandes pactos del Antiguo Testamento entre Dios y la humanidad, principalmente los pactos con Abraham y David. Creemos que Jesús es un hombre, quien fue tentado y probado al igual que todos nosotros, resistiendo la tentación hasta la muerte. Tres días después, el único Dios verdadero, el Padre lo resucitó a vida eterna, para que después ascendiera al lado de su Padre a esperar el día señalado para su regreso.

 

Los Santos de Cristo abrigamos la esperanza de resurrección a vida eterna cuando Cristo retorne a la tierra, lo que acontecerá muy pronto. Ese día, el Reino de Dios será plantado en Jerusalén, creciendo hasta abarcar el mundo entero, ofreciendo libertad, esperanza y salvación a todo el mundo.

 

Los Santos de Cristo creemos que la salvación se logra mediante la fe en Cristo. Por fe nos bautizamos en Cristo para perdón de pecados, y por medio de ese bautismo entramos a participar en las promesas a Abraham: de heredar la tierra para siempre.

 

Doctrinalmente, los Santos de Cristo somos únicos en el mundo Cristiano en nuestra comprensión de la naturaleza de Cristo, y la forma en que somos redimidos por su muerte. Rechazamos la idea que Cristo haya muerto en lugar nuestro. Es por su sacrificio que alcanzamos el perdón de pecados, pero solo si caminamos por el sendero de abnegación que el trazó.

 

 

Una Comunidad de Estudiantes de la Biblia

Los Santos de Cristo creemos que los 66 libros de la Biblia son inspirados por Dios, y son la completa y suficiente fuente del conocimiento que lleva a salvación. No creemos que ningún Santos de Cristo, en el presente o pasado, haya recibido alguna revelación especial. Creemos que solo por la lectura de las Escrituras y la oración es que se puede llegar a una comprensión del propósito de Dios en el mundo y en nuestras vidas.

 

 

Organización

Los Santos de Cristo no tenemos ningún cuerpo directivo a nivel mundial. El nivel mas alto de organización es la iglesia particular, cuyo liderazgo está compuesto de un grupo fluctuante de los miembros más maduros (llamados “ancianos” o “Jueces”). Para mantener la comunicación entre iglesias viajamos para visitar o exhortar, y llevamos a cabo Escuelas Bíblicas y Días de celebración.

 

 

Los Pactos

 

Creemos que el Cristo y su misión solo pueden comprenderse a la luz de un claro entendimiento de los pactos que vino a cumplir. Cumplió la promesa a Eva, que su simiente aplastaría la serpiente (Gn. 3:15). Cumple también el pacto de Dios con Abraham, que en su simiente serían benditas todas las naciones del mundo. (Gn 22:18, Gal. 3:16). Y cumplirá el pacto de Dios con David, que uno de sus descendientes reinaría desde Jerusalén para siempre, y establecería una casa eterna para Dios – la familia de Dios, que es la iglesia. Estas personas de fe siempre entendieron que el Cristo sería uno de sus descendientes.

 

¡¡Jesús NO es Dios Creador!!

Los Santos de Cristo creemos que la Biblia muy claramente presenta que Jesús es un hombre como nosotros, con origen divino por ser el Eterno quien intervino directamente en su formación (Isaías 49. 5) y no hombre mortal, además por ser él la promesa divina dada por Yahvéh para redención de los pecadores. La vasta mayoría del mundo “Cristiano” actual basa toda su fe en la idea que Jesús es Dios creador. Esto es falso, por las siguientes razones, y muchas más:

·         Dios es Uno. Puede haber solo un verdadero Dios. Es innegable que Jesús hacía referencia a Dios como persona aparte. Decir que ambos son Dios es entrar a en lo que se conoce como paganismo: todos sabemos la sentencia Bíblica a la multiplicación de dioses. Y decir que Jesús es Dios, por muchas vueltas que se le den, es politeísmo, pues son dos seres distintos.

·         La mortalidad y la inmortalidad son características absolutas. No se puede ser las dos cosas. Dios es inmortal, y no puede morir. Jesús murió.

·         Jesús siempre se muestra como sujeto a Dios: en poder, enseñanza y en la vida misma. Decir que son iguales simplemente no es Bíblicamente posible.

·         Creemos que Jesús “es como Dios” por autoridad delegada, pues a Él, como Hijo unigénito, se le entrega “toda autoridad en la tierra y en los cielos”, pero nunca ocupa el lugar de Dios como padre y creador, sino que recibe heredad del Eterno Dios como el primero en ser obediente para mostrarnos el camino y llegar a coheredar “como dioses” [como hijos con autoridad] (Heb 8:17, Salm 82:6, Jn 10:34) el reino que Dios tiene para nosotros en la tierra.

 

 

El Dios de la Biblia

Los Santos de Cristo creemos que el Dios de la Biblia es uno, el Padre (1 Cor. 8:6). Dios es único en el universo, y el que forma la luz y las tinieblas, que hizo la paz y creo la adversidad’ (Is. 45:5-7). Rechazamos la idea de un Dios de personalidades múltiples e independientes. El puede poner su espíritu sobre hombres y ellos son “como dioses” ante sus hermanos, pero por autoridad delegada.

 

 

La Esperanza de la Resurrección

Creemos que las promesas a Abraham enmarcan nuestra fe. A Abraham y a sus descendientes les fue prometida la tierra por heredad (Gn 26:3-4, Rom 4:13, Ps. 37). La epístola a los Hebreos señala que Abraham no recibió nada, y que los pactos se cumplirían en la resurrección. (Heb. 11:39-40) Creemos que la tierra literal, restaurada y renovada, es la herencia de Abraham y sus descendientes en la fe. Mientras espera su herencia, yace en el sueño de la muerte, en total inconsciencia. (Slm 146: 3-4, Ecl. 9:10).

 

 

El Reino de Dios como herencia

Creemos que Dios establecerá su Reino aquí en la tierra al volver Cristo. Será una restauración del reino de David, con Jerusalén como su capital eterna, en cumplimiento del pacto de II Samuel 7. Vemos el Reino de Dios de 2 formas:

 

  1. Espiritual: el cual fue anunciado y mostrado por Nuestro señor Jesucristo, a través de las señales y prodigios que realizó cuando estuvo físicamente entre nosotros. Este fue dado a la Iglesia para su formación (Dones) por el Espíritu del hijo para que se den los resultados que el Señor espera de nosotros (frutos). Esto es pues somos embajadores del Reino de Dios en este mundo.

 

  1. Físico: Este fue que el maestro enseñó a sus discípulos que deberían esperar y que sería establecido a la segunda venida de Nuestro señor Jesucristo.

El pueblo de Dios: Israel

El pueblo de Israel juega un papel importante en los planes de Dios. Esto no es por que se lo merezcan o tengan méritos; al contrario, la Biblia tanto como la historia humana los muestran como un pueblo rebelde (semejantes a todos nosotros). Sin embargo, Dios se ve comprometido por su pacto eterno con Abraham de cuidar de su pueblo para siempre. Los de la fe pueden unirse con este pueblo en heredar las promesas, pero nunca les quitarán su lugar. (Rom 11:1, 11, 25-29; Jer 33:25-26).

 

 

El Bautismo

Los Santos de Cristo creemos que el bautismo es un señal externa de un corazón arrepentido, de una persona acusada en si misma de la culpabilidad de sus pecados, y deseosa de la redención. Creemos que el por el bautismo participamos simbólicamente en el sacrificio, la muerte y resurrección de Cristo, y por ese medio logramos el perdón de pecados. No creemos que el bautismo sea opcional. (Marcos 16: 15-16; Jn. 3:3-5).

 

NO murió en nuestro lugar, el Señor Jesús

Muchos cristianos creen que Cristo murió en lugar nuestro. Esto no es correcto: Cristo murió por nosotros, y para nosotros, pero no en nuestro lugar. Pues si Cristo hubiera muerto en nuestro lugar, el precio de nuestros pecados se habría pagado del todo, y no necesitaríamos el perdón de pecados.

 

Imagínese el caso de un hombre con una gran deuda, como la nuestra hacia Dios, por nuestros pecados. Para que se elimine esa deuda hay dos alternativas: O alguien le puede pagar en nuestro lugar, o la persona a quien se lo debemos la puede perdonar.

 

La percepción habitual es que Jesús pagó la deuda por nosotros. Pero si este es el caso, el Eterno no tiene que perdonar nada, pues la deuda se ha cancelado! Esto no es correcto, pues la Biblia es clara que necesitamos del perdón de pecados constantemente.

 

La muerte de Jesucristo abrió nuestro camino hacia Dios; como dice en Hebreos, con su muerte se rompió el velo ante el lugar santísimo dando libre acceso, no solo para el sumo sacerdote, sino a todos. Y ese acceso lo necesitamos para comparecer delante del trono de Dios para pedir perdón por nuestros pecados.

 

El espíritu santo como la autoridad de Dios

 

Creemos que el espíritu santo es la autoridad que se delega a los hombres y mujeres santos que reconocen y creen en el hijo amado de Dios, se arrepienten de sus pecados, son bautizados con agua y fuego,  y  esperan el establecimiento de su Reino celestial sobre la tierra. Los santos de Cristo creemos que la manifestación visible de la presencia del espíritu santo sobre la vida de una persona son los frutos de este.

 

Los dones son para edificación de la iglesia y estos deben estar sujetos a la autoridad de Cristo en la iglesia para que sean utilizados libremente, pero en orden.

 

No nos referimos al espíritu santo como una persona que conforme a un Dios trino, sino como la presencia manifiesta del hijo (la autoridad) que habita en aquellos  que han nacido de nuevo y Cristo vive en ellos a través del espíritu de santidad.

 

La autoridad de los santos

 

Creemos que Los Santos de Cristo, tenemos autoridad que se nos fue delegada por Jesucristo para anunciar su evangelio a toda criatura y para hacer las señales del Reino de Dios, las que van estrechamente ligadas como una condición invariable como dice en el evangelio según San Marcos:

 

“…Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que crea y sea bautizado, será salvo; pero el que no crea, será condenado. Estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas, tomarán serpientes en las manos y, aunque beban cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán…”

 

www.elevangeliodelreino.org

www.yeshuahamashiaj.org

 

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