LOS GENUINOS POBRES: ¡LA VERDAD QUE POCOS ENTIENDEN!

 

 

 

Dígame Sr. Apologista,

 

¿Es usted pobre? Respóndame. Y también dígame si cree que un Cristiano debe andar envidiando a los demás y ser bien pobre. Sé que seremos bendecidos “allá”, pero también aquí en la tierra. Claro que no todos, ojo, sino sólo para los que cumplan aquí en la tierra su voluntad. ¿Qué opina usted?

 

Gracias,

 

Vivian

 

Comentario de Apologista:

 

Estimada Vivian, ¿qué si soy pobre? Si usted me comparara con Donald Trump seguro que yo sería un hombre muy, pero muy pobre. Pero si me compara con aquellos que son los llamados “homeless” y que viven en los barrios marginales, y en las calles, yo seguramente soy un hombre bendecido. Todo depende con quién nos comparemos. Ahora bien, lo que yo creo que es más importante es saber cómo define Dios al verdadero pobre. La Biblia dice: Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. 18 Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas” (Apo. 3:17-19). Así que para Dios, nuestro Padre, el verdadero pobre no es aquel que no tiene nada, sino aquel que teniéndolo todo, está muerto espiritualmente.

 

Note usted que hay MUCHOS hombres que se sienten orgullosos de sus enormes bienes o riquezas, y aparentemente nada les falta, pues son HOMBRES PROSPERADOS Y PODEROSOS. Sin embargo, para Dios, estos hombres son unos DESVENTURADOS, MISERABLES, POBRES, CIEGOS Y DESNUDOS. En contraposición, hay quienes sí son ricos para Dios porque compraron su oro refinado en fuego, pues obedecieron lo que Él dijo: yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego - Esto es comprar el evangelio sin precio (Is. 55:1, Ap. 21:6), verdadera riqueza sin precio, es decir la salvación que es libre. En 21:6 Dios ofrece tomar libremente a los sedientos de la fuente de vida; en 22:17 la invitación a los sedientos se da de parte de la iglesia para tomar libremente el agua de la vida. Los laodicenses estaban confiando en sus propias riquezas sin fe en Cristo. El oro representa la fe en Cristo (ver 1 Pedro 1:7), más que confiar en su propia riqueza que perece. Sólo pueden conseguir este oro de Cristo. No pueden llevarse su riqueza con ellos después de la muerte, pero su obra de fe los sigue (14:13).  Por eso Salomón sabiamente dijo: “Hay quienes se hacen ricos, y no tienen nada: Y hay quienes se hacen pobres, y tienen muchas riquezas (Prov. 13:7).  

 

Por su parte, Santiago fue claro y tajante al decirnos que Dios ha escogido a los pobres de este mundo para que sean RICOS EN FE, y herederos del reino que él ha prometido a los que le aman (Santiago 2:5). En ningún momento Santiago escribió que Dios escogió a los pobres de este mundo para que sean RICOS EN DINERO, JOYAS y MANSIONES, ¡SINO ‘RICOS EN FE’!  Desafortunadamente muchos cristianos se han enredado en los negocios de esta vida creyendo que Dios los prosperará, y han sufrido infinidad de dolores y tentaciones innecesarias (1 Tim 6:10: “Porque el amor del dinero es la raíz de todos los males: el cual codiciando algunos, se descaminaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. Y 2 Tim 2:4:Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado”).  Y Salomón dijo: “¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas?” (Prov. 23:5).

 

Pablo mismo dijo que todas las cosas que antes él consideró de valor,  ahora él las veía como basura para ganar a Cristo (Fil. 3:8). Y él mismo nos dice que le imitemos a él, tal como él imitaba al Señor (1 Cor. 11:1). Sin duda Pablo jamás predicaría algo así como: “Dios quiere que seas rico ahora, y que disfrutes en abundancia de todas las cosas que te fascinan” o “Dios quiere que tú seas millonario en este mundo, y que vistas ropas costosísimas, y que seas admirado por la sociedad como un hijo poderoso Suyo”.

 

Muchos cristianos creen de manera errada que la pobreza es una verdadera maldición de Dios, y que si Dios no nos prospera es porque hemos defraudado a Dios. Sin embargo, esto no es lo que pensó David cuando dijo: Mejor es lo poco del justo, Que las riquezas de muchos pecadores” (Sal. 37:16). Nótese que David dice que un hombre justo puede tener poco, lo que significa que un hombre justo no tiene porqué ser necesariamente rico o próspero, materialmente hablando.

 

La actitud sabia es la que mostró Salomón al pedir a Yahweh: “No me des pobreza ni riquezas; Manténme del pan que he menester” (Prov. 30:8). Aquí se deduce que para Salomón los pobres son aquellos que no tienen pan para comer. Sin embargo, hay cristianos que viven al día,  pero que comen y cubren sus necesidades básicas sin problemas… ¡y aun así se consideran pobres! Estos no son ricos, pero tampoco son verdaderos pobres. Así que como hombres sensatos y sabios, debemos pedirle al Señor que no nos dé pobreza (para no renegar de Él) ni riqueza (para no olvidarnos de Él).

 

Su servidor,

 

Apologista

 

www.yeshuahamashiaj.org

www.elevangeliodelreino.org

 

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