
Escucha Carlos Cash Luna:
Está atento á mi sabiduría, y á mi inteligencia inclina tu oído. Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, y que obtiene la inteligencia; Porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, y sus frutos más que el oro fino. Más preciosa es que las piedras preciosas; y todo lo que puedes desear, no se puede comparar a ella. Vanidad y palabra mentirosa aparta de ti; di, no me des pobreza ni riquezas; mantenme del pan necesario; no sea que te sacies, y niegues a Dios, y digas: ¿Quién es Jehová? O que siendo tú pobre, hurtes, y blasfemes el nombre de Dios. No te afanes por hacerte rico; sé prudente, y desiste. ¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán alas como alas de águila, y volarán al cielo. El hombre de verdad tendrá muchas bendiciones; mas el que se apresura a enriquecerse no será sin culpa. Hay quienes pretenden ser ricos, y no tienen nada; Y hay quienes pretenden ser pobres, y tienen muchas riquezas. Mejor es adquirir sabiduría que oro preciado; y adquirir inteligencia vale más que la plata. Mejor es el pobre que camina en su integridad, que el de perversos caminos y rico. El que ama el dinero, no se hartará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad. De más estima es la buena fama que las muchas riquezas; y la buena gracia más que la plata y el oro (Prov. 3:13,14, Prov. 30:8-9, Prov. 23:4,5, Prov. 28:20, Prov. 13:7, Prov. 16:16, Prov. 28:6, Ecl. 5:10, Prov. 22:1).
