“SALVE…LLENA ERES DE GRACIA!”

 

(Lucas 1:28)

por Daniel Sapia

 

 

 

La plenitud de gracia en María

Leemos en la Sagrada Escritura que el Arcángel Gabriel la saluda diciendo: “Dios te salve, llena eres de gracia” (Lc. 1,28). Estas palabras manifiestan con toda claridad la santidad completa del alma de María, en virtud de que son irreconciliables el pecado y la gracia, como lo son la luz y las tinieblas. Hemos visto [en el número anterior] que la Virgen Santísima además de no haber contraído el pecado original, tampoco tuvo durante su vida falta alguna incluso venial; por tanto, si en el alma se da la ausencia total de pecado, debe haber en ella la presencia total de gracia, como dice explícita­mente la Escritura con las palabras del Arcángel.

Citado de un artículo del portal católico Encuentra.com

 

« Salve!.. llena de gracia.! » 

Nunca a tan pocas palabras quisieron hacerle decir tanto…

 

«Llena de gracia…»

La expresión traducida por la mayoría de las versiones católicas como “llena de gracia” (Lucas 1:28) corresponde al original griego “kejaritomene“, que en realidad significa “[muy] agraciada” – “[muy] favorecida“. Así lo traduce, por ejemplo, la versión de la Biblia católica Latinoamericana “Alégrate tú, la Amada y Favorecida; el Señor está contigo..” o la versión también católica de Mateos-Schökel “Alégrate, favorecida, el Señor está contigo..” (ambas versiones con su correspondiente aprobación de la censura eclesiástica). Si este texto es tan importante a la hora de buscar algún fundamento bíblico de la exención de pecado en María, llama la atención que estas 2 conocidas versiones católicas no se ajusten a la necesaria traducción “llena de gracia” que Roma alienta. Más aún: la palabra “LLENA” no figura en el original griego, sino que fue “interpretada” de esa manera en la mayoría de traducciones católicas. Donde SI figura textualmente la expresión “LLENO DE GRACIA” es en Juan 1:14 [1] (refiriéndose a Jesús) y en Hechos 6:8 [2] (refiriéndose a Esteban). Con lo cual es para Esteban que la Escritura afirma una condición realmente “lleno de gracia”, pero no lo hace para María (sino -según vimos- como “muy agraciada”, “muy favorecida”), por más que el Magisterio de Roma fuerce Lucas 1:28 para intentar justificarlo.

El remate del argumento católico es que “si María estaba LLENA de Gracia (plena-completa), pues no había lugar para el pecado y eso garantiza su condición de inmaculada, pues donde hay plenitud de gracia no hay lugar para el pecado…” [3]. Si esto fuera cierto, entonces Esteban también merecería ser considerado “Inmaculado”. Pero más allá de eso, mientras Esteban es taxativamente reconocido en la Escritura como LLENO (textual del griego “PLERES”) DE GRACIA, a María se la reconoce como MUY agraciada-favorecida, y “muy” en ningún caso significa “plenitud 100%” (como sería el caso de “lleno”), con lo cual el argumento católico sustentado en Lucas 1:28 pierde toda eficacia.

“-¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo..” (Lc 1:28 Reina-Valera 1995)

“¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo” (Reina-Valera 1960)

“¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo” (Reina-Valera 1909)

“Tengas gozo, altamente favorecida, el Señor es contigo..” (Reina-Valera 1865)

“¡Salve, muy favorecida! el Señor es contigo:..” (Reina-Valera Antigua)

“¡Te saludo, muy favorecida! El Señor está contigo..” (Reina-Valera Textual)

“¡Alégrate, muy favorecida! ¡El Señor está contigo..” (Castilian)

“-¡Dios te ha bendecido de manera especial! El Señor está contigo..” (Biblia en lenguaje sencillo)

“¡Salve, muy favorecida! El Señor está contigo;..” (Biblia de las Américas)

“¡Te saludo, tú que has recibido el favor de Dios! El Señor está contigo..” (NVI)

Con lo cual no sólo María no es “llena de gracia” (conforme el texto griego de Lucas 1:28) sino que además esa expresa condición (de llenura) SI es reconocida inspiradamente en otro “personaje bíblico”, orientada hacia Esteban [2].

Finalmente, no cabe la menor duda de que la virgen hebrea María, madre de Jesús, ha sido dichosa, agraciada, bienaventurada, más que ninguna otra mujer de la historia, habida cuenta de que fue elegida por Dios mismo para engendrar humanamente a Su Hijo. Pues, los hijos de Dios no tenemos inconvenientes en reconocer este enorme e irrepetible privilegio del que goza nuestra amada María.  Pero ello no le otorga a la virgen hebrea atributos místicos per-sé, tal como la teología católica se empeña en adjudicar.

 

Un saludo… ¿imperial?

No hace mucho un católico “crítico examinador de mis escritos”, dijo:

“Cuando el arcángel le dice a María “Ave!” no la adora pero si le muestra un respeto mucho mayor que el que María, (pobre, humilde, niña judía) pudiera recibir al cruzarse con alguien conocido en la calle. Ave es la exclamación del pueblo ante sus césares (“Ave Caesar moritori te salutant!”) El ángel sabe quién es María y por eso le rinde honores como si fuera una emperatriz. ¡Algo inaudito! ¡Un arcángel que mora en la inmediata presencia de Dios saluda a una muchachita de esa manera!”

Pareciera que cualquier cosa fuera útil a la hora de intentar ensalzar a la bienaventurada María con prerrogativas místicas. Por supuesto este despliegue “Mariológico” carece de todo valor, como intentaré exponer.

En la Escritura, el sentido del saludo del ángel no es en absoluto en tono de “honores imperiales” como sugiere el texto citado. Allí la intención, como bien lo expresan las traducciones católicas que cito a continuación, es saludar con una expresión de júbilo: “ALÉGRATE..! Dichosamuy favorecida agraciada. Lejos está este saludo de ser una manera de “rendir honores imperiales”

“Alégrate tú..” (Biblia Latinoamericana – católica)

“¡Alégrate!…” (El Libro del Pueblo de Dios – católica)

“-Alégrate…” (Mateos-Schökel – católica)

“¡Alégrate…” (de Jerusalén – católica)

Si la expresión griega “CHAIRÖ” significara alguna especie de “rendir honores imperiales”, entonces de igual manera Jesús (en persona) se los habría rendido a “María Magdalena y la otra María..” (Mateo 28:1), porque allí se utiliza similar saludo al que el ángel Gabriel tuvo para con María..

“En esto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: «¡Dios os guarde!» Y ellas, acercándose, se asieron de sus pies y le adoraron..” (Mateo 28:9 BJ)

Dios os guarde…” (Vulgata Latina trad. Torres Amat – católica”

Alégrense…” (El Libro del Pueblo de Dios – católica)

Paz a ustedes..” (Latinoamericana – católica)

“Jesús salió al encuentro diciéndoles: Salve.” (Nacar-Colunga – católica)

“.. y las saludó diciéndoles: “Alégrense“..” (El Libro de la Nueva Alianza – católica)

“.. y las saludó diciendo: -¡Alégrense!..” (Mateos-Schökel – católica)

¡Todas versiones católicas de la Biblia! Y no se percibe “saludo imperial” por ningún lado.

“Y entrando, le dijo: «Alégrate…” EWTN

“Y entrando, le dijo: «Alégrate,..” Catholic.net

“En el relato de la Anunciación, la primera palabra del saludo del ángel ―Alégrate― constituye una invitación a la alegría…” Vatican.va, Juan Pablo II, Audiencia Gral. 8/08/1996.

“La primera palabra que quisiera meditar con vosotros es el saludo del ángel a María. En la traducción italiana el ángel dice:  “Te saludo, María”. Pero la palabra griega original —”Kaire”— significa de por sí “alégrate“, “regocíjate. Vatican.va, Benedicto XVI, Homilía 18/12/2005

 

Con lo cual, el ángel Gabriel, que mora en la presencia inmediata de Dios, saludó a “la muchachita” (textual de las palabras del católico citado) de una manera que, lejos de demostrar “honra imperial”, manifestaba el júbilo por la noticia que le venía a traer. Pretender del saludo del ángel algo adicional a lo señalado es forzar la Escritura para que parezca sustentar las prerrogativas místicas que la teología católica adjudica a la bienaventurada María.

Bendiciones en Cristo

Daniel Sapia

 

 


 

Notas

[1]“Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.” (Juan 1:14 BJ)

[2]“Esteban, lleno de gracia y de poder, realizaba entre el pueblo grandes prodigios y señales..” (Hechos 6:8 BJ)

[3] En palabras de una sacerdote católico:«Leemos en Lucas 1, 28 que Dios por medio de Gabriel llama a María muy favorecida (Sof 3, 14, Jl 2, 21; Zac 9,9), que en griego es KECHARITOMENE (llena de gracia) o “la perfección de gracia“. La raíz de esta palabra es caris que significa gracia. De hecho, la forma de la palabra en griego hace entender que María YA ES (pasado) perfeccionada en la gracia. Y, como dice Pablo (Fil 3, 9s), el pecado es incompatible con esta. Es decir que en María no hay espacio, en su alma y corazón, para pecados. La gracia se opone al pecado…» (P. Daniel Gagnon, redimir.org. Resaltado agregado)

 

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