¿PREDICÓ JESÚS A LOS ESPÍRITUS ENCARCELADOS?

 

¿COMO INTERPRETAR 1 PEDRO 3:18-22 DE UNA FORMA ARMÓNICA Y LÓGICA?

Por Lic. David Macías Isaza

 

Gracias al Dr. Javier Rivas Martínez pude ver que este estudio necesitaba una revisión, ésta versión ha sido revisada para evitar posibles malentendidos, aquí presento la investigación que he logrado hasta este punto, para proponer las interrogantes que personalmente me plantea el tema. Antes de comenzar con su desarrollo, quiero invitar a los lectores a ojear la postura del erudito Anthony Buzzard, quien tiene muchos años investigando el asunto y propone una perspectiva que puede presentar respuestas para varias de nuestras preguntas al respecto. Su estudio titulado “Ángeles, demonios y Elohim” pueden encontrarlo en apologista.blogdiario.com, haciendo clic sobre el subtítulo de ángeles que está en la columna derecha, o localizándolo en el buscador. Quiero aprovechar también para agradecer a todos los lectores que se han tomado el tiempo para leer mis estudios, para escribirme preguntas o para demostrarme con palabras muy gratas cuanto valoran mis esfuerzos, esto me anima a profundizar más y me ayuda en éste camino de escribir estudios que nos ayudan a todos a interpretar la Biblia como debe ser interpretada, aportar mi grano de arena en la predicación del reino venidero y a tener una mirada mucho más crítica frente a las escrituras y las posturas que se nos presentan… sin más preámbulos vamos a nuestro tema en cuestión. maciasdavid@hotmail.com

Un gran debate sobre unos pocos versículos 

Sin lugar a dudas 1 Pedro 3:18-22 es uno de los pasajes más difíciles de entender de toda la Biblia, un enigma y una piedra de tropiezo para muchos indoctos y principiantes en la lectura y estudio de la palabra. Seguramente también ha sido el tema de debate de muchas reuniones de traductores de la Biblia y podríamos afirmar que aún no se ponen de acuerdo las escuelas de interpretación; y es que este singular pasaje, si lo viéramos por sí mismo, lejos del contexto en que se encuentra, nos daría mucha tela para cortar, nos daría pie para creer que de alguna forma la Biblia se contradice, afirmando que hay “vida después de la muerte”, es decir, que existe un alma inmortal inherente en el hombre, como muchos lectores suponen cuando abordan dicha lectura. Como hemos visto en estudios anteriores, la Biblia descarta totalmente la existencia de un “alma inmortal” en muchos pasajes claros y enfáticos y por las escrituras también sabemos muy bien que el Mesías vino a establecer la esperanza en una resurrección de entre los muertos en el día final (Juan 6:39-40) y no a ofrecernos un lugar en el cielo, como enseñan los filósofos griegos y las multitudes de falsos maestros “pseudo-cristianos” ; sabemos también que la teología tradicional ha pasado por alto muchas verdades hebreas y que muchos hombres que se autodenominan “cristianos” sostienen la creencia griega de la inmortalidad del alma y la creencia pagana de tener un lugar en el cielo como destino final para los creyentes fieles; éstas creencias sí contradicen las enseñanzas de Jesucristo y los profetas y alejan al hombre de entender y conocer la verdad. ¿Qué encierran entonces dichos versículos en realidad? ¿Qué quiso decirnos Pedro en ellos?  Yo creo que con un análisis serio, podemos fácilmente entenderlo. Acompáñenme en este estudio, con seguridad muchas preguntas quedarán claras después de mirar con cuidado en la misma palabra de Dios. Analizaremos diferentes traducciones del mismo texto y nos inclinaremos hacia las verdades reveladas que concuerdan a lo largo de toda la escritura, para evitar sacar conclusiones fuera de contexto, que no tengan sustento bíblico en otros pasajes, es decir, que no concuerden.  

Versiones que dicen cosas totalmente diferentes  

En la versión reina-valera antigua encontramos este pasaje traducido así: 

Porque también Cristo padeció una vez por los injustos, para llevarnos á Dios, siendo á la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; En el cual también fué y predicó á los espíritus encarcelados; Los cuales en otro tiempo fueron desobedientes, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, cuando se aparejaba el arca; en la cual pocas, es á saber, ocho personas fueron salvas por agua. A la figura de la cual el bautismo que ahora corresponde nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como demanda de una buena conciencia delante de Dios,) por la resurrección de Jesucristo: El cual está á la diestra de Dios, habiendo subido al cielo; estando á él sujetos los ángeles, y las potestades, y virtudes. (1 Pedro 18-22) 

Muchos intérpretes creen ver en esta porción, que Pedro quiere decir que de alguna forma Cristo fue “en el espíritu” a predicar a los espíritus encarcelados desde el tiempo de Noé, es decir, lo que generalmente escuchamos en los púlpitos y estudios tradicionales es que Jesús, después de morir, siguió vivo como un espíritu y fue a predicarles a los espíritus que estaban encarcelados, pero ¿Es posible seguir vivo estando muerto? dicha lectura de este versículo presentaría muchos problemas doctrinales a la hora de compararlos con el pensamiento hebreo y con los demás versículos de la escritura que nos hablan sobre la muerte. Para los hebreos, la muerte es  inexistencia, para el pensamiento judío, los muertos no saben nada. Por esto creo que este tipo de interpretación tradicional está muy influenciada por la filosofía griega (pagana) y su espiritismo que ha hecho tantos estragos en la humanidad, basta ver la imaginación de los escritores de las películas de Hollywood, donde los cuerpos mueren pero algo sobrevive a esa muerte y permanece la figura de la persona tal como era, pero con la naturaleza etérea de un fantasma. Es importante entonces comenzar por esta pregunta: 

De acuerdo con la Biblia, ¿Existen los fantasmas?

Parece ser que el único lugar donde existen los fantasmas, es en la imaginación de los hombres alimentada por las mentiras del maligno. La Biblia afirma muchas veces desde Génesis hasta Apocalipsis que los muertos nada saben y no pueden hablar ni comunicarse con los vivos, en uno de los libros escritos por el ungido Salomón, tenemos el siguiente ejemplo: 

Porque los que viven saben que han de morir: mas los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido. También su amor, y su odio y su envidia, feneció ya: ni tiene ya más parte en este siglo, en todo lo que se hace debajo del sol. (Eclesiatés 9:6) 

Para el pensamiento hebreo, el muerto está muerto y no tiene más participación en nada de lo que se hace bajo el sol, es decir, el muerto está “dormido” en la tumba o sepulcro, nada más. En el libro de los salmos del ungido profeta y rey David (padre de Salomón) encontramos lo siguiente: 

Los cielos son los cielos de YHWH: Y ha dado la tierra á los hijos de los hombres.

No alabarán los muertos á JAH, Ni cuantos descienden al silencio. (salmo 115:16-17) 

Éste salmo además de revelar que el cielo es solo de Dios y que él ha dado la tierra para los hombres, revela que los muertos no pueden alabar a Dios (Jah). Es decir, los muertos no pueden ir al cielo, puesto que ése no es el lugar de los hombres y mucho menos ir a alabar a Dios por toda la eternidad, como sostienen las creencias paganas. Este singular versículo de los salmos es pasado por alto siempre por los predicadores modernos (salvo algunas rarísimas excepciones). ¿Es que debemos ser eclécticos en nuestra predicación y excluir lo que no va con nuestras creencias? o más bien ¿Adaptar nuestras creencias paganas a la revelación bíblica? Estoy seguro que el lector sabe muy bien qué es lo correcto en cuanto a este tema, la creencia en el alma o espíritu inmortal es una creencia de éste mundo, nacida en la mente del maligno, como veremos a continuación, por creencias como éstas el apóstol Pablo dijo:  

Y no os conforméis a este mundo; mas transformaos por la renovación de vuestra mente… (Romanos 12:2) 

Generalmente escuchamos que los muertos van al cielo en espíritu a alabar a Dios. Tal afirmación contradice la ley y los profetas y debemos tener en mente que la Biblia no puede contradecirse y que Jesús no vino a cambiar la ley y los profetas sino a darles cumplimiento (Mateo 5:17). Las escrituras declaran que el único que ha subido al cielo es El hijo del hombre (Jesús el Mesías) y sólo subió allá después de resucitar, el propósito de su ascensión fue ser glorificado, es decir, recibir el reino que el va a traer a la tierra el día final, el día del fin de éste siglo malo; además el Mesías declaró a sus discípulos que ellos no podían ir a dónde él iba, cuando estaba a punto de ser llevado al cielo y les prometió la resurrección de entre los muertos en su segunda venida, nunca les prometió un lugar en el cielo con él, como dicen creer muchas personas actualmente.

El espiritismo: 

Origen y sustento de ésta creencia 

Después de revisar cuidadosamente la Biblia, nos damos cuenta que seriamente la ley de Moisés prohíbe todo tipo de espiritismo, que fue una práctica común de los pueblos paganos de la antigüedad, basadas en la rebelión contra Dios y en creencias alejadas de la verdad, todas ellas inspiradas por el príncipe de la potestad del aire, por el dios de este siglo, es decir, el enemigo declarado de Dios: El Maligno, llamado también la serpiente antigua, el diablo, Satanás, Lucifer o Belcebú. Todas las culturas antiguas estaban y están bajo el dominio de este ser perverso que engañó a la mujer en el jardín del Edén. Todos los hombres excepto los que han nacido de Dios y viven para él, los cuales dice la escritura que el maligno no los puede tocar (1 Juan 5:18). Pues sí, en la ley de Moisés se prohíbe el espiritismo puesto que pertenece al maligno y por lo tanto es mentira. Jesús dice que el diablo es el padre de mentira y que no hay verdad en él: 

Vosotros de vuestro padre el diablo sois, y los deseos de vuestro padre queréis cumplir. Él, homicida ha sido desde el principio, y no permaneció en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira. (Juan 8:44) 

El espiritismo es una de las mentiras más grandes que el diablo ha sembrado en la humanidad para que los hombres no crean en la resurrección, que es la verdadera esperanza profética. Ésta mentira es tan antigua que la encontramos en la Biblia desde el episodio del Génesis, donde el diablo le dijo a la mujer que al comer del fruto del conocimiento del bien y el mal no morirían, sino que se volverían más sabios y serían como Dios (Génesis 3:4-5).  

También en la escritura encontramos un ejemplo de un Israelita que consultó con una espiritista o médium; se trata del rey Saúl, quien era codicioso y no obedeció a Dios y por esto Dios lo desechó y quitó su Espíritu Santo de él, así vino un espíritu malo (demonio) a atormentarlo y éste terminó por revelarse más contra Dios y su palabra y se fue a consultar los muertos. Aunque el pasaje es tomado por algunos como una prueba de que el espiritismo es una verdad bíblica, el relato muestra que la adivina o agorera a quien visitó Saúl, fue la única que “vio” al espíritu del profeta Samuel subir de la tierra, lo que claramente muestra que la supuesta aparición es un engaño del maligno para confundir a los inconstantes, es decir, los demonios se hacen pasar por los muertos y engañan a la gente para que no se acerquen a la verdad (1 Samuel 28). Le aconsejo al lector que lea el pasaje y compruebe cómo éste incidente le costó la vida a Saúl.

¿Cómo se infiltró el espiritismo en la iglesia? 

Sabemos que la verdadera iglesia de Dios está esparcida por el mundo (1 Pedro 1:1-2), no tiene denominación ni es una secta, sino que la conforman los hombres y mujeres elegidos por Dios. En este mundo siempre va a haber hombres que introducirán falsas enseñanzas paganas y filosóficas, dando como resultado las divisiones, las sectas y las denominaciones. Un buen ejemplo de esto es el espiritismo que estaba muy bien arraigado en la filosofía griega, en la escuela platónica y gnóstica. Recordemos que Platón estudió y sacó gran parte de su doctrina de las religiones paganas del misterio cuando visitó Alejandría, sus enseñanzas son carnales e inspiradas por el maligno, una muestra de ello es su moral sodomizada (se dice que Platón fue homosexual). Cuando murieron los apóstoles, los discípulos de ellos quedaron a cargo del mensaje de Cristo (el reino venidero), y luego de que fueran martirizados, comenzaron a surgir con mayor fuerza falsos apóstoles, falsos maestros y falsos cristianos, entre ellos varios filósofos griegos que cambiaron la interpretación de la Biblia y dejaron de anunciar el reino venidero de Dios; tuvieron que desechar el antiguo testamento y parte del nuevo, porque sus creencias espiritistas gnósticas no hayan verdadero sustento bíblico y no concuerdan con el pensamiento hebreo. Entre éstos falsos cristianos encontramos por ejemplo a Orígenes de Alejandría, a Agustín de Hipona y más tarde a Constantino, quien combinó todas las creencias falsas (sincretismo) sentando las bases para que se formara lo que se conoció después como la Iglesia Católica Romana, que es la secta más grande de todos los tiempos, puesto que se atribuyen el ser portadores de la única y absoluta verdad (crearon el dogma), siendo una iglesia anti-cristiana y apóstata según la revelación bíblica y lo que la historia cuenta. De ésta falsa iglesia Católica Romana también nació lo que se conoce hoy día como la iglesia Católica protestante con sus innumerables denominaciones. En la doctrina de ésta falsa iglesia católica romana y protestante, se infiltró todo el pensamiento filosófico griego y su espiritismo, y fueron ellos quienes mataron (inquisición) a todos los verdaderos cristianos que en los últimos dos mil años se han levantado contra las falsas doctrinas, defendiendo la verdadera fe de Cristo (el reino venidero de justicia) el lector entenderá que debo ser muy enfático en esto.

¿Qué creen los filósofos griegos? 

La diferencia más grande y definitiva entre las mentalidades hebrea y griega, la encontramos en su definición del ser. Para los filósofos griegos, alma y espíritu son sinónimos. Para ellos  esa “parte” del ser sobrevive después de la muerte del cuerpo. En las creencias filosóficas, el hombre muere pero su alma o espíritu (que para ellos son lo mismo) permanece inmortal y puede tener diferentes destinos de acuerdo al conocimiento que haya adquirido en vida; puede irse a reencarnar, puede quedar desencarnada o puede ir a las “islas bienaventuradas” que es como llaman ellos el lugar ideal de descanso. ¿Recuerdan lo que le dijo la serpiente a la mujer en Génesis? Pues aquella mentira es la base de estas creencias, son ás antiguas que el mundo griego, pero sabemos que la cultura griega fue la que estaba de moda en la época de los apóstoles. Estas creencias paganas fueron lo que dieron pie a que los griegos malinterpretaran a Jesús y los profetas, y de ellas nacieron las falsas doctrinas seudo cristianas; doctrinas como la de la “encarnación” o la que los cristianos inmediatamente después de su muerte son juzgados y van al cielo o al purgatorio y en el peor de los casos, al fuego eterno, llamado también infierno. Es importante aclarar que ninguna de estas creencias se pueden sustentar con las escrituras hebreas, antes bien, las escrituras describen un panorama totalmente diferente.  

En todas las religiones falsas encontramos el mismo paisaje de creencias, por ejemplo, los musulmanes creen que al morir irán al paraíso a encontrarse con muchas vírgenes con las que podrán gozar de placeres perpetuos; esta es claramente una religión basada en la lascivia y la promiscuidad, una doctrina meramente carnal y maligna. En el Catolicismo romano encontramos la falsa creencia de que al morir se va al cielo, al purgatorio o al infierno, y en muchas sectas cristianas no se cree en dicho purgatorio pero también se enseña la falsa esperanza de un lugar en el cielo, pero como vamos a ver, las escrituras nos prometen destinos muy diferentes y además mucho más razonables, y si cabe, mucho más terrenales. 

La Biblia en contraste nos promete la resurrección de entre los muertos y posteriormente nos promete un reino en la tierra que será perfecto, en verdadera armonía con la naturaleza, en paz y en amor divino; sin lágrimas, sin sufrimiento y con vida eterna (inmortalidad). Éste bendito reino será el mismo paraíso en la tierra, la restauración de todas las cosas.  La escritura enseña que quienes sean tenidos por dignos de él, tendrán el derecho a comer del árbol de la vida eterna, a ser inmortales (Apocalipsis 2:7). 

Creencias hebreas 

Para los hebreos (incluido Jesús el Mesías) la vida termina con la muerte. Como vimos anteriormente, no existe una vida espiritual (como fantasma) después de la muerte en las escrituras, los muertos nada saben y no pueden alabar a Dios. Aunque el maligno se las ha arreglado para engañar de ser posible a los mismos elegidos de Dios, torciendo algunos pasajes de las escrituras para mantener a la gente en la ignorancia. Así es que el espiritismo ha ganado un terreno muy amplio y hoy en día muchas personas en congregaciones cristianas, afirman hablar con sus parientes muertos. Predicadores famosos declaran que visitan las tumbas de los muertos para recibir unción y dirección espiritual. En muchas congregaciones actuales se enseña a los discípulos a hablar con los familiares muertos para perdonarlos o como terapia de sanidad, y muchos católicos hacen rezos infinitos por las ánimas que se encuentran “purgando” sus pecados, o le piden intercesión a santos difuntos; todas éstas prácticas nacidas en la mente del maligno, fueron inducidas por los griegos gnósticos y por las religiones paganas, como también veremos a continuación, hay que decir que quienes tienen dichas creencias y practican esas cosas NO SON CRISTIANOS, según lo que la Biblia define por el término “cristiano”. 

Para no desviarnos del tema, estábamos diciendo que 1 Pedro 3:18-22 ha sido sin duda una porción difícil de entender y seguramente de traducir también, pero se ha hecho mucho más difícil por la influencia del espiritismo y por el desconocimiento de los términos bíblicos. Es por eso que para poder entender lo que Pedro quiere decir aquí, tenemos que mirarla a la luz de todo el contexto bíblico y de las verdades reveladas con toda claridad en otros pasajes. Es muy probable que por ser de difícil traducción, los traductores hayan cometido errores al colocar el orden de las palabras o la puntuación, debemos recordar que en el idioma griego, que es en el que se encuentran los manuscritos más antiguos, no existe la puntuación, así que fácilmente los traductores hicieron lo que pudieron, pero definitivamente podría haber una traducción más acertada, es decir, una traducción que no presente contradicciones con otros pasajes de la Biblia; también por esto es bueno mirar varias versiones y traducciones. Antes de entrar en el tema en cuestión me gustaría proponer unos razonamientos que nos ayuden a encaminarnos en la dirección correcta de interpretación: 

1) – Jesús había dicho: 

Porque como estuvo Jonás en el vientre de la ballena tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches. (Mateo 12:40) 

Es interesante que Jesús predijo que estaría en el corazón de la tierra tres días y tres noches para después resucitar. Nótese que de ser así, Jesús estaba literalmente muerto y en el sepulcro, hasta que resucitó o volvió a la vida. “El corazón de la tierra” es sin duda una metáfora para la tumba, puesto que no hay forma de que estuviera en otro lugar, ya que estaba muerto y como vimos anteriormente, los muertos nada saben ni recuerdan nada. Si Jesús no estuvo tres días y tres noches muerto y sepultado en el corazón de la tierra, entonces su declaración sería una farsa, pero lo cierto es que así fue, estuvo muerto tres días y tres noches, luego Dios lo resucitó, como declaran las escrituras. Ésta es la base de nuestra fe en la resurrección y en el reino venidero de justicia.  

2) – En el idioma griego muchas palabras tienen varios significados: un significado literal, un significado filosófico, otro mitológico otro técnico y demás. Es mejor siempre inclinarnos hacia el significado literal, ya que los escritores bíblicos no eran filósofos ni creían en los mitos. Eran en su mayoría hebreos que escribían para hebreos.

3) – Debemos repasar el significado que le damos a algunas palabras, ya que en la Biblia encontramos diferentes términos, con diferentes significados, que han sido traducidos con una misma palabra castellana, por ejemplo, la palabra “infierno”. Esto es un velo que nos puede alejar de lo que las escrituras realmente nos quiere revelar. En el diccionario dice de la palabra infierno: del latin inferum. Es la raíz de la palabra inferior. La palabra infierno significó la parte inferior literalmente, pero la influencia filosófica de dio posteriormente unos significados diferentes. En algunas partes de la escritura donde aparece la palabra Hades, ha sido traducido como infierno pero como sepulcro, abismo, fosa, hoyo en otras. En la enciclopedia libre de wikipedia encontramos ésta declaración:

 

“Ha causado mucha confusión y desconcierto el que los primeros traductores de la Biblia tradujesen sistemáticamente el Seol hebreo y el Hades y el Gehena griegos por la palabra infierno. La simple transliteración de esas palabras en ediciones revisadas de la Biblia no ha bastado para paliar de modo importante esta confusión y malentendido” The Encyclopedia Americana (1956, vol. 14, pág. 81) 

Como vemos, los primeros traductores cometieron errores al traducir. Varios términos griegos fueron traducidos con una misma palabra. Por ejemplo los términos hades y gehena, se tradujeron al latin como inferum y de allí al español infierno. Esto ha creado una confusión de la que no se ha podido recuperar la doctrina tradicional, aunque las traducciones posteriores transliteraron las palabras, es decir, las copiaron en su lenguaje original, aún así, los significados de dichas palabras o términos, ya están viciados y tenemos una idea turbia e incorrecta. Por esto es que hoy en día, la mayoría confunde el significado de infierno (entendido como hades) por el de gehena (fuego eterno), siendo dos conceptos completamente diferentes. El verdadero significado de las palabras ha cambiado por malas traducciones aferradas a creencias griegas y malos traductores aferrados a la filosofía. Por esto debemos revisar primero los términos y a continuación les presento un cuadro para despejar las dudas. 

Entendiendo los términos para poder interpretar bien 

En éste estudio sólo vamos a mirar los términos que tienen que ver con el tema en cuestión, porque es necesario aclarar de una vez por todas, dónde estuvo Jesús cuando murió y también dónde estaban los espíritus encarcelados, además también necesitamos saber quiénes son estos espíritus encarcelados. En el hebreo aparece la palabra “seól”  traducida al griego por la palabra “hades”. Ambas definiciones concuerdan en que es el equivalente a la palabra en castellano “sepulcro”, al latín fue traducida como “inferum”, al español como infierno. Con esto sabemos que la palabra infierno antes significaba “la parte inferior”, el sepulcro, es decir, el lugar donde van los muertos. Posteriormente las doctrinas paganas hicieron pensar en el infierno como un lugar de fuego donde está el diablo, puesto que ésa es la visión de varias mitologías, pero no es la visión hebrea ni judeo – cristiana. En la visión hebrea, el diablo está en el aire en lugares celestiales (Efesios 2:2) y gobierna éste mundo malo (1 Juan 5:19), pero un día será atado en el abismo (Apocalipsis 20:2) cuando vuelva Jesucristo a reinar, posteriormente será arrojado a un lago de fuego y azufre conocido también como gehena (Apocalipsis 20:10). Muchas personas confunden el abismo con el infierno, porque los primeros traductores no tenían conocimiento de la cultura hebrea y leían la Biblia con mentalidad griega. Como los mismos diccionarios aún están confusos en éstos términos, vamos a hacer de una vez por todas las definiciones correctas. Tenemos entonces:

 

Hebreo                    Griego                   Español

 

Seól                         Hades                    Sepulcro, fosa o tumba (en sentido general)

Ge Hinnom             Gehena                  Lago de fuego y azufre

Abadón                   Tártaro                  Abismo, pozo sin fondo 

Con éste cuadro ya no quedarán más dudas de lo que significan las palabras,  lo que ha hecho difícil conciliar los términos, es que la influencia de las mitologías y filosofías griegas, han causado un dilema ante el que nos vemos ignorantes de los significados originales de las palabras. Lastimosamente los traductores han vertido todos estos términos como infierno, siendo conceptos tan diferentes, por esto los cristianos de hoy no entendemos bien a que se refiere la escritura en muchas porciones donde aparece la palabra infierno. Sabemos que en el Apocalipsis se ve claramente que el abismo no es lo mismo que el lago de fuego y azufre. También sabemos que el sepulcro no es lo mismo que el abismo y el lago de fuego;. Jesucristo predicó acerca del sepulcro cuando dijo que resucitaría a los que están en los sepulcros (Juan 5:28,29) y también habló de la gehena, cuando se refirió a los que serían atormentados por la eternidad después del juicio de Dios (Mateo 18:9). Si escudriñamos profundamente, nos encontramos ante tres términos diferentes bien definidos. Otro tropiezo es el desconocimiento de los juicios de Dios que aparecen en la escritura.

La verdad sobre el juicio o “los juicios” de Dios 

Existe una escuela de interpretación de la Biblia que afirma que el hombre es juzgado inmediatamente después de su muerte, esta escuela de interpretación está basada en un singular versículo:  

Y de la manera que está establecido a los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio. (Hebreos 9:27) 

Los que interpretan que el juicio del creyente ocurre en el momento de su muerte, están desechando muchas declaraciones de Jesús y los apóstoles que revelan que el primer juicio está reservado para la segunda venida del Mesías, Jesús dice esto en Mateo 19:28: 

Y Jesús les dijo: En verdad os digo que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, os sentaréis también sobre doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel

Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con Él, entonces se sentará sobre el trono de su gloria; y todas las naciones serán reunidas delante de Él; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos; y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a la izquierda. Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. (Mateo 25:31-34) 

Jesús es el encargado de juzgar a los vivos y a los muertos cuando regrese, la palabra después del apóstol Pablo no necesariamente indica inmediatez. En hechos de los apóstoles en mismo Pablo declara: 

Por cuanto ha establecido un día en el cual ha de juzgar al mundo con justicia, por aquel varón a quien Él designó; dando fe a todos con haberle resucitado de los muertos. (Hechos 17:31)

En la regeneración ocurrirá la primera resurrección, conocida también como la resurrección de los justos, que será cuando venga Jesús como rey y juez. La Biblia enseña que el castigo de algunos será después de este primer juicio y será decretado por Jesús, el juez de vivos y muertos, ese día resucitarán los creyentes fieles y dignos pero perecerán los incorregibles, Cristo establecerá su reino por mil años y luego del reino milenario de Cristo con sus fieles, posteriormente el Juicio final que será ejecutado por Dios mismo, será después de que resuciten todos los muertos que han vivido y serán juzgados delante del trono blanco conforme a sus obras, los que no estén escritos en el libro de la vida serán arrojados, ahí sí, a un lago de fuego y azufre (Apocalipsis 20).  La secta Católica Romana y gran parte de la protestante no cree en el reino milenario de Cristo, por ende, no cree que el juicio sea futuro, sino que es algo que ocurre a cada creyente en el momento de su muerte. Esta posición se conoce como amilenialismo y contradice mucho la verdad bíblica, es una interpretación amañada y errada de las escrituras.

En el Apocalipsis nos dicen qué es el lago de fuego y azufre donde serán arrojados el diablo, sus secuaces angélicos y humanos y todos los que se dejaron engañar por él. Pero éste lago de fuego no aparece en la historia, sino hasta que vuelva el Mesías por segunda vez, cuando serán arrojados vivos la bestia y el falso profeta (Apocalipsis 19:20), y después del reino milenario de Cristo en la tierra, cuando será arrojado Satán con sus seguidores (Apocalipsis 20:10).  Dios mismo será el juez de éste juicio final y ya no será Cristo el Rey y Juez, porque Cristo mismo le entregará el reino a Dios (1 Corintios  15:24). 

El verdadero significado de la palabra gehena

En español no tenemos un término que designarle a la palabra Gehena, por esto la vierten como infierno, pero para que se entienda lo que Jesús quiso decir con ella, es necesario conocer un poco de historia hebrea. La palabra en hebreo deriva de Ge hinnom (el valle de hinón), es un valle ubicado al sur de la antigua Jerusalén, que fue usado como relleno sanitario o basurero municipal, allí había un fuego que nunca se apagaba quemando los desperdicios que la ciudad producía, así como también algunos hombres condenados a muerte por cometer algún crimen o por cometer un pecado muy grave. También es conocido porque algunos israelitas tiraban a sus recién nacidos allí, para ofrecerlos a un ídolo pagano; por éste pecado el pueblo de Israel fue severamente juzgado en el pasado. De éste concepto Jesucristo se valió para predicar sobre el juicio final y el destino de los injustos e incorregibles en una “Gehena de Dios” (El lago de fuego y azufre).

Con todo este análisis vamos acercándonos a una respuesta a las preguntas que planteamos al principio. Ya hemos visto que en el ambiente bíblico es imposible el espiritismo y por eso no podríamos interpretar que “Jesús predicó a los espíritus encarcelados estando vivo en el espíritu” puesto que sería una interpretación basada en el paganismo y la filosofía griega. Para entender mejor, debemos mirar otras posibles traducciones. La versión de las américas la vierte así:

Porque también Cristo murió por los pecados una sola vez, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, muerto en la carne pero vivificado en el espíritu; en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, quienes en otro tiempo fueron desobedientes cuando la paciencia de Dios esperaba en los días de Noé, durante la construcción del arca, en la cual unos pocos, es decir, ocho personas, fueron salvadas a través del agua. (1 Pedro 3:18-20) 

Esta versión es prácticamente igual a la reina-valera, con excepción de un solo detalle: la puntuación aparece diferente. Con esta versión cualquiera saca la conclusión de que Cristo murió pero solo su cuerpo, su espíritu resucitó. Por esto es que otra versión (la Biblia en lenguaje sencillo) lo vierte así: 

Porque Cristo murió una vez y para siempre para perdonarnos nuestros pecados. Él era bueno e inocente, y sufrió por los pecadores, para que ustedes pudieran ser amigos de Dios. Los que mataron a Cristo destruyeron su cuerpo, pero él resucitó para vivir como espíritu. De este modo fue a anunciar su victoria a los espíritus que estaban presos.

 

Podemos ver que ésta versión se aleja mucho mas de las otras dos que vimos anteriormente y dice que solo murió el cuerpo de Cristo pero que él resucitó como espíritu. Esta forma de traducción tiene muchos problemas doctrinales: 

- Contradice la declaración de la escritura de que a Cristo no le rompieron ni un solo hueso (Juan 19:33-37) y además Jesucristo mismo, después de resucitar, dice en Lucas 24:39: 

Mirad mis manos y mis pies, y si queréis, tocadme y comprobaréis que soy yo. Porque los fantasmas no tienen carne ni huesos, como yo tengo

Y en otra versión está así: 

Mirad mis manos y mis pies, que soy yo mismo; palpadme y ved, porque un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo

Claramente Cristo declara que resucitó en un cuerpo de carne y hueso, y no como un espíritu. Así que tendríamos un problema doctrinal al aceptar la traducción de la Biblia en lenguaje sencillo; es muy posible que los traductores hubieran estado influenciados por el gnosticismo, el espiritismo y las doctrinas paganas. Pero no todas las versiones lo vierten así. La versión en castellano traduce el pasaje de 1 Pedro 3:18-20 de la siguiente forma:  

Ya sabéis que también Cristo padeció una sola vez a causa de los pecados, el justo por los injustos, para llevaros a la reconciliación con Dios. Ciertamente murió en el cuerpo, pero lo resucitó el Espíritu Santo, en el cual fue y predicó a los espíritus encarcelados, aquellos que en los días de Noé se rebelaron contra Dios, quien pacientemente los había esperado mientras Noé construía el arca, en la cual sólo se salvaron las ocho personas que navegaban dentro de ella, en medio del diluvio. 

En esta versión se ve un punto de vista muy diferente, es lógico que haya una versión que está correcta y la otra no, puesto que dicen cosas totalmente opuestas. Aunque sigue habiendo un dilema y muchos interrogantes. Es más, yo me atrevo a afirmar que éste pasaje no está del todo bien traducido en ninguna de las versiones conocidas. Es contradictoria la supuesta revelación que se da aquí. En una versión más moderna está vertida así: 

Sufrió la muerte en su cuerpo pero volvió a la vida por medio del Espíritu. Por el Espíritu, Jesucristo fue y proclamó su victoria a los espíritus que estaban presos. 

Es inquietante la diferencia tan grande que hay en las versiones de traducciones de la Biblia. Para mi queda muy claro que es un pasaje difícil de traducir, pero creo también que los traductores han seguido la pista equivocada, porque, ¿De qué serviría que Jesucristo le predicara a los espíritus presos? Esto no tiene ninguna razón doctrinal posible, puesto que seguiría siendo un punto de vista espiritista. Yo me inclino a pensar que el texto podría tener una lectura mucho más armónica, y es porque en su segunda carta, Pedro vuelve a tocar el tema, como queriendo aclarar algo que tal vez hubiera podido quedar en la penumbra para algunos.  

Además si Cristo fue y predicó a los espíritus presos, ¿Con que fin lo hizo? ¿Para llevarlos al cielo? Ya hemos visto que los muertos nada saben y que el cielo no es el lugar para los creyentes fieles, en el cielo no hay nadie, salvo Dios, Jesús y los ángeles; además si decimos que esos espíritus escucharon a Jesús, entonces afirmaríamos que cuando la gente muere, su espíritu sigue vivo. ¿Se contradice la Biblia después de todo? ¿Existe un alma o espíritu inmortal en el hombre? Las escrituras declaran que no. Para el pensamiento Hebreo un muerto no puede escuchar ni hablar con nadie. Tal vez haya una forma de interpretar el pasaje que no contradiga otras revelaciones bíblicas. ¿No sería mucho más lógico interpretar que Noé fue el que predicó en el Espíritu Santo, la victoria del Mesías, a la gente de su generación?  Vimos también que Jesús resucitó en un cuerpo de carne y hueso, como él mismo dijo. Ese cuerpo no tenía sangre, ya que Jesús la derramó toda, recordemos que cuando le pasaron la lanza, le salió un poco de sangre pero después le salió agua, y los científicos afirman que cuando le sale agua a una persona es porque ya agotó toda su sangre, así que Jesús resucitó con un cuerpo, que ya no tenía la vida en la sangre sino que vivía por el Espíritu. Es decir, Jesucristo resucitó en un cuerpo espiritual de carne y hueso.  

¿Qué es un cuerpo espiritual? 

Un cuerpo espiritual es un cuerpo que es sustentado por el espíritu, la sangre ya no tiene nada que ver con él, por esto dice también la escritura que carne y sangre no pueden heredar el reino de Dios (1 Cor 15:50), puesto que la sangre es corruptible y en la sangre está la condena de muerte que heredamos todos los hijos de Adán, pero ahora tenemos la esperanza que así como Cristo resucitó, así resucitaremos en un cuerpo espiritual de carne y hueso, para vivir sobre la tierra en el reino milenario de Cristo (si es que somos tenidos por dignos de alcanzarlo), así recibiremos la inmortalidad. Por esto Pablo dice que con toda certeza todos los días muere, él sabía que estaba condenado a morir, pero milagrosamente a resucitar también.

Texto y contexto

Así que para poder llegar a una interpretación correcta de éste pasaje tenemos que tener en cuenta los manuscritos griegos y además otros pasajes de la escritura que también tocan el tema. Algunos eruditos exegetas dicen que Jesucristo predicó a los muertos, pues más adelante en la misma carta, Pedro dice lo siguiente:

Por esto también se les predicó el evangelio aun a los muertos, para que, a pesar de haber sido juzgados según criterios humanos en lo que atañe al cuerpo, vivan conforme a Dios en lo que atañe al espíritu. (1 Pedro 4:6)

Las opiniones también están divididas en éste punto, pues algunos creen que aquí Pedro está confirmando lo que había declarado al principio, es decir, que Jesucristo fue en el espíritu a predicar a los espíritus encarcelados, pero quedaría un punto sin aclarar… Los espíritus encarcelados que se refiere antes, son las personas del tiempo de Noé que no quisieron obedecer y fueron juzgadas y condenadas por Dios, porque seguramente Dios ya no vio ninguna forma de corregirlos, así que no fueron juzgados según criterios humanos como dice aquí. Los que fueron juzgados según criterios humanos y murieron pero van a resucitar, son los mártires de la época de Pedro y los apóstoles. Mártires como Esteban y otros muchos. Es claro que Pedro aquí se refiere a éstos que fueron juzgados por hombres, según criterios humanos, pero que Dios aprobó según la fe de Cristo: a los mártires. Más adelante, en su segunda carta, Pedro expresa lo siguiente:

Recordad que Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que los arrojó al abismo (tártaro), y hasta el día del juicio los mantiene encadenados en prisiones tenebrosas. Y tampoco perdonó al mundo antiguo, salvo a Noé, pregonero de las verdades divinas, con sus siete familiares; sino que mandó el diluvio para destruir el mundo de los impíos. (2 Pedro 2:4-5)

Es interesante notar que Pedro toca el tema de nuevo y nos dice que Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, que los tiene encadenados a las tinieblas hasta el día del juicio y que los ha arrojado al abismo, es necesario plantearse aquí unas preguntas: ¿Es el abismo un lugar físico o es una posición espiritual? ¿Dónde están estos ángeles caídos?

El abismo también es traducido como el pozo sin fondo, el que los ángeles hubieran sido arrojados allí, puede significar que estarían en una condición de “estar cayendo” por siempre, ya que fueron expulsados del cielo, ésta podría muy bien ser la metáfora que nos da la escritura, para que entendamos que ellos nunca serán redimidos. Si  interpretamos el abismo como un lugar físico donde están encadenados los ángeles caídos, atados a las tinieblas, sería contradictorio; ya que sabemos por los evangelios y las cartas apostólicas, que éstos ángeles son los mismos demonios que están en el aire y que poseen a las personas incrédulas. Son las potestades y principados de éste mundo malo del que habla Pablo y son los mismos que le gritaban a Jesús:

Y he aquí, clamaron diciendo: ¿Qué tenemos que ver contigo, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo? (Mateo 8:29)

Estos demonios o ángeles caídos, son los que se rebelaron con Lucifer y ahora están en la tierra tratando de dañar la creación de Dios porque saben que serán juzgados y que han sido condenados. Si interpretamos que los ángeles caídos están en un lugar  encadenados, entonces nos quedaríamos sin saber cuál es el origen de los demonios, o tocaría inventar una teoría intrincada sobre otros ángeles que también se rebelaron. El que estén encadenados a las tinieblas puede ser interpretado como que están atados al reino de las tinieblas de Satán y no se pueden soltar del mal, hasta el día del juicio, cuando serán arrojados al lago de fuego y azufre, puesto que ya han sido condenados. Ésta posición es mucho mas armónica y concuerda con toda la escritura, y sería la explicación lógica del por qué los demonios están tan airados con Dios y su pueblo.

La palabra abismo ha sido traducida del griego tártaro, que es la raíz de la palabra en castellano tortura. Tiene sentido que los ángeles caídos estén siendo torturados mientras son juzgados, ésta es otra evidencia de que el juicio no ha ocurrido aún, pero los ángeles que pecaron son torturados o atormentados hasta aquel día, y están en una posición espiritual de condenados. Por esto Jesucristo declara que los demonios vagan por lugares secos buscando descanso (Lucas 11:24) Éstos demonios no están en el sepulcro o hades y ciertamente tampoco están en el lago de fuego o gehena, pues este es el lugar donde serán arrojados por Dios después del juicio, por ésta razón los demonios le gritaban a Jesucristo que por qué había venido a atormentarlos antes de tiempo. En el glosario de algunas Biblias está la palabra abismo explicada como un lugar diferente al seol o hades, pero que algunas veces han traducido como sinónimo. Es claro que los traductores influenciados por la mitología y filosofía griegas han tratado de conciliarlos, pero las escrituras diferencian muy bien estos dos términos y además muestra una diferencia muy clara entre los “ángeles caídos” y los “espíritus encarcelados” de la época de Noé. Algunos estudiosos interpretan que estos ángeles caídos son los mismos espíritus encarcelados, pero la escritura dice así:

…en el cual fue y predicó a los espíritus encarcelados, aquellos que en los días de Noé se rebelaron contra Dios, quien pacientemente los había esperado mientras Noé construía el arca, en la cual sólo se salvaron las ocho personas que navegaban dentro de ella, en medio del diluvio.

Si nos dicen que pacientemente los había esperado, es lógico que se trata de los seres humanos del mundo antiguo de la época de Noé, puesto que Dios no perdonó a los ángeles que cayeron ni les dio oportunidad de arrepentirse. Además las escrituras también nos dicen que Noé era pregonero de las verdades divinas y en otra versión está traducido como predicador de justicia. Esto quiere decir que Noé obedecía al Espíritu Santo de Dios y predicaba la verdad, pero nadie lo escuchó. El apóstol Pablo también habla de Noé así:

Por la fe Noé, cuando Dios le advirtió acerca del diluvio que iba a sobrevenir, y antes de apreciarse el más leve indicio de su llegada, comenzó a construir con diligencia el arca en la que él y su familia habían de salvarse. Con su fe puso Noé de relieve el pecado y la incredulidad del resto del mundo, y obtuvo la aprobación de Dios, que por esa fe lo aceptó como justo. (Hebreos 11:7) 

Noé es un hombre Justo según la Biblia y un hombre que escuchaba a Dios, la Biblia dice que Dios es Espíritu y que es un Espíritu Santo. Para Noé poder lograr esto, tuvo que haber sido por medio de la fe que da el Espíritu Santo. Mi punto aquí es que tal vez la porción de 1 de Pedro 3:18-20 podría ser interpretada y leída desde éste punto de vista. Teniendo en cuenta que Noé predicó a los hombres de su época pero ellos fueron condenados, es decir, encarcelados hasta el día del juicio. Con esta lectura podemos traducir el pasaje así: 

Ya saben que también Cristo padeció una sola vez a causa de los pecados, el justo por los injustos, para llevaros a la reconciliación con Dios. Ciertamente murió en el cuerpo, pero lo resucitó el Espíritu Santo, en el cual (Noé) fue y predicó a los espíritus que ahora están encarcelados, aquellos que en sus días (de Noé) se rebelaron contra Dios, quien pacientemente los había esperado mientras Noé construía el arca, en la cual sólo se salvaron las ocho personas que navegaban dentro de ella, en medio del diluvio. 

Ésta versión se logra solo cambiando de lugar el sustantivo “Noé”. Recordemos que el griego no tiene signos de puntuación y que el orden de los sustantivos, pronombres y verbos no funciona igual al español, sino que el traductor elige el orden de acuerdo al contexto y a lo que él considera que el autor quiso decir. A mí personalmente me parece más lógico y más armónico esta forma de verlo, ya que así no aparece una imagen borrosa y espiritista de Cristo y además queda un mensaje más claro: El Espíritu que estaba en Jesús es el mismo que estuvo en Noé; quien cumplió en su tiempo al pie de la letra, lo que le había advertido acerca del juicio y del diluvio; así que el mensaje es una advertencia para nosotros, para  recordarnos que Dios cumple lo que promete, y que así como advirtió sobre el diluvio y luego lo envió, así también será cuando regrese el Mesías, el día menos pensado, con poder y gran gloria, como rey y juez de vivos y muertos. Vemos que los traductores tradicionales han estado muy influenciados por el gnosticismo, el arrianismo, la filosofía griega y han hecho de éste pasaje un enigma, pero ahora con ayuda de otros pasajes, podemos ver un mensaje mucho más claro y lo que es más impresionante: Más sencillo. 

A manera de conclusión 

Algunos dicen que Jesús predicó a los espíritus encarcelados después de morir, esto sería ver un Jesús desde la perspectiva griega gnóstica (espiritista); otros dicen que después de resucitar fue y predicó su victoria a dichos espíritus, ésta versión también es espiritista, puesto que tendríamos que aceptar que los espíritus sobreviven a la muerte y aquellos propiamente dichos escucharon a Jesús; esto contradice las creencias hebreas que hemos estudiado, ya que los hebreos creen que el espíritu es el aliento de vida que sostiene nuestros cuerpos, que vuelve a Dios al morir. A mí personalmente no me cabe ninguna de estas ideas en la cabeza y es que no veo ninguna razón doctrinal posible para que Jesús hubiera hecho ésta predicación, supongamos por un momento que lo hizo después de morir, ¿No dice la Biblia que los muertos están muertos y su memoria esta en el olvido? Si Jesús quedó vivo después de morir, entonces realmente no murió, así que nosotros no estamos redimidos, y si no murió entonces tampoco resucitó… Supongamos también por un momento que predicó después de resucitar, como sostiene el sr. Anthony Buzzard, surge el mismo problema ¿Cómo va a predicarle Jesús a los que están muertos? ¿No dice la Biblia que los muertos nada saben?  

Por estas razones me parece más armónico interpretar que fue Noé quien predicó a esas personas en su tiempo, mientras aún vivían, ellos no lo escucharon y  fueron juzgados y están sepultados esperando el juicio final, cuando serán resucitados para ser juzgados. Pedro usa la frase “espíritus encarcelados” pero creo que no debe tomarse desde el punto de vista espiritista sino como una metáfora literaria, ya que el Eclesiastés afirma que los muertos nada saben y que sus cuerpos vuelven a la tierra y el espíritu (aliento de vida) vuelve a Dios. Dios les devolverá el aliento de vida para juzgarlos, por ahora están encarcelados, personalmente entiendo por “encarcelados” como personas que están condenadas a ser juzgadas. En la ley secular tradicional se sabe que una persona que va a ser juzgada es puesta en prisión mientras llega el juicio, y me parece que Pedro quiso valerse de esta comparación para hacernos entender la posición de los humanos que no escucharon a Noé en su tiempo, y que están “encarcelados” mientras esperan el juicio final, aunque ya recibieron un juicio y un castigo por su extravío (el diluvio), serán nuevamente juzgados como lo expresa Jesucristo en mateo 10:15: 

Os aseguro que, al llegar el día del juicio, el castigo de Sodoma y Gomorra será más soportable que el de aquella ciudad. 

Con ésta declaración de Jesús queda claro que Sodoma y Gomorra fueron juzgadas y destruidas para que la maldad no se propagara más, ya que sus habitantes habían llegado a una perversión incorregible, pero todos ellos serán juzgados nuevamente el día del juicio final. Esto queda claro, pero entonces surge la pregunta de siempre ¿donde está la gente de Sodoma y Gomorra? ¿Dónde está la gente del mundo antiguo pre-diluviano? ¿Dónde van los muertos? Según el pensamiento hebreo, ellos están muertos en el sepulcro, hades o seól. Están dormidos en el polvo de la tierra. Tendrán parte en el juicio final después de la resurrección de todos los muertos, como lo reporta Apocalipsis 20:11-15. Podríamos decir que ellos están encarcelados hasta el día del juicio, donde se decidirá si merecen el reino de Dios en la tierra y la vida eterna o el lago de fuego y azufre, que es la muerte segunda.  

En cuanto a los ángeles caídos sabemos que ahora son los demonios que están atados a las tinieblas y le sirven a Satán hasta que venga el ángel del abismo y abra las puertas del abismo, que es una profecía en lenguaje simbólico que se encuentra en Apocalipsis 9 (le recomiendo al lector que se tome un momento para leer éste capítulo). Claramente éste pasaje no debe ser tomado literalmente, puesto que son imágenes puramente simbólicas. El que los demonios sean desatados del abismo, puede significar que van a hacer un trabajo para Dios. Ya hemos visto que estar en el abismo es estar alejados de la voluntad de Dios y de la presencia de Dios, en un estado de constante caída. Pero al final, el Apocalipsis nos revela que Dios va a usar a los demonios para cumplir sus juicios, para hacer su voluntad, ya que se les da la orden de dañar y atormentar por cinco meses a los hombres que no tengan la marca de Dios. Éste trabajo que van a cumplir para Dios no quiere decir que Dios los vaya a perdonar, sino que Dios es el ser más poderoso y soberano y él obra de tal forma que todo salga de acuerdo con su voluntad (Efesios 1:11). Por eso cuando el Apocalipsis dice que la ciudad (babilonia) “sube” del abismo, tampoco debe tomarse como una declaración literal, sino una forma simbólica de decir que está predestinada a caer, que viene del maligno, que viene de la rebeldía contra Dios, que es una ciudad en constante caída. 

Para terminar, un lector me escribió preguntándome si los espíritus encarcelados ahora Dios les había dado un cuerpo de muerte. Para responder a su pregunta debo decir que es necesario esclarecer lo que un cuerpo de muerte es: Todos los seres vivos nos encontramos en un cuerpo de muerte, los vivos que aún no hemos sido transformados o inmortalizados, como lo dice Pablo en Romanos 7:23-24. En el pensamiento bíblico, un cuerpo de muerte es el que tenemos los mortales, ya que estamos condenados a morir, un cuerpo que tiene tendencia al pecado y a la muerte. Los creyentes somos librados del pecado por la obra del Espíritu santo de Dios en nosotros, el cual podemos recibir únicamente porque fuimos perdonados a través del sacrificio del Mesías, este espíritu que recibimos es la garantía de que seremos resucitados con un nuevo cuerpo que vive por el espíritu de Dios, es un cuerpo espiritual, pero no etéreo, sino de carne y hueso, como vimos anteriormente, tal como el cuerpo con el que resucitó Jesús, que tenía carne y hueso y comía pescado como vemos en Lucas 24:36-53. 

Otras personas confunden a los espíritus a quienes predicó Jesús con los ángeles que pecaron, y dicen que estos ángeles que pecaron son los que reporta Génesis 6. Supuestamente el pecado de ellos fue tomar hijas de los hombres como esposas y tener hijos con ellos. Incluso los rabinos Judíos antiguos veían en dicho pasaje de la historia un coito entre ángeles y mujeres. Otras personas dicen que dicha interpretación corresponde a mitos y leyendas judías. 

A mí personalmente no me parece ésta doctrina coherente. Yo entiendo que los ángeles son seres asexuados, no tienen forma de reproducirse. Muchos rabinos tomaron la palabra Elohim en este contexto como ángeles, pero personalmente creo que esa palabra es para designar a los descendientes de Set que fueron llamados hijos de Dios debido a su obediencia, por ejemplo se nos dice de Enoc, que aunque murió  a temprana edad, fue declarado justo por Dios y no verá muerte, puesto que vivió conforme a la voluntad de Dios. La escritura nos dice que los hijos de Dios son los que hacen su voluntad (Romanos 8:14), por esto yo me atrevo a afirmar que cuando la escritura dice “Los hijos de Dios” (Elohim) en el contexto de Génesis 6, se está refiriendo a los descendientes de Set, contrastando con “las hijas de los seres humanos” (Simiente maldita) que es como la Biblia nombra a la descendencia de Caín. La pregunta sería: ¿Por qué nacieron hombres gigantes entonces? posiblemente por alguna malformación genética. Los hombres de aquel entonces tenían menos genes dañados en su ADN, eran mucho más longevos que nosotros y pudo haberse ocasionado una especie de gigantismo por el cruce de la “simiente bendita” de Set con las hijas de la “simiente maldita” de Caín, también debemos recordar que en ese tiempo aún los reptiles tuvieron gigantismo (dinosaurios) y hay teorías y posturas científicas al respecto que son interesantes de considerar.   

Personalmente me gusta más esta posición pues me parece más armónica, sencilla y creíble, de otra forma habría que pensar que Dios creó una especie diferente de ángeles en el pasado, que sí se podían reproducir sexualmente, lo que me parece una aseveración mas forzada y fantástica, que enredaría muchos otros pasajes de la escritura. 

Espero que haya servido de algo éste estudio, cualquier inquietud adicional, con gusto la responderé, que tengan abundante gracia y paz,  

¡Bendiciones para Todos!

 

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2 pensamientos en “¿PREDICÓ JESÚS A LOS ESPÍRITUS ENCARCELADOS?

  1. que cree usted de la doctrina de la iglesia de la unificacion ,con respecto a el mundo espiritual de nuestros antepasados. que ya murieron . pueden hellos resivir alluda de sus familiares aqui en la tierra ,y como iterpretamos el amor de DIOS para los que ya murieron sin la salvacion.que DIOS te siga usando amoado hermano en CRISTO.

    • Hermano José, esa iglesia es más falsa que un billete de tres dólares. No conozco todas sus enseñanzas, pero sé que si fundador es un falso Mesías, y como tal no podemos fiarnos en lo que enseña. Ahora bien, los que murieron sin conocer a Cristo serán juzgados por lo que Pablo llama “La ley natural”. Si ellos fueron contra la ley natural que está en todo hombre, están perdidos. Véase todo Romanos 2. Bueno, eso es lo que yo entiendo.

      Apologista.

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