EL ARGUMENTO PRETRIBULACIONISTA DE LA INMINENCIA: “VINIENDO COMO UN LADRÓN”

ladrones

El Pretribulacionismo insiste impropiamente que la doctrina del regreso inminente de Cristo está indicada así:

Cristo puede y debería ser esperado que regrese y rapte a la iglesia de un momento a otro. Ninguno de los acontecimientos proféticos intervendrán entre ahora y el rapto de la iglesia.

Para apoyar esta definición de la inminencia, son citados Juan 14:3 y 1 Tes. 4-5. Pero una sola lectura de estos pasajes revela que la venida del Señor no se discute como un acontecimiento a esperarse de un momento a otro. Aún cuando Pablo escribe que el día del señor viene como un ladrón en la noche (1 Tes. 5:2), él hace énfasis que ese es el caso sólo para los incrédulos. Él claramente manifiesta que el día no alcanzará a los Tesalonicenses como un ladrón (1 Tes. 5:4).

1 Tes 4-5 enseña la inminencia del “día del Señor” (1 Tes. 5:2). El día del Señor es un límite de tiempo con acontecimientos que preceden, asisten, y siguen la venida de Jesús. Esto queda en evidencia en Apo. 1:10. Así, decir que “Jesús puede llegar en cualquier momento y raptar a la iglesia” es diferente a decir que los acontecimientos que señalan Su venida podrían comenzar en cualquier momento.

El pretribulacionismo no se apega al regreso inminente como él lo ha definido. Su literatura contiene comentarios que sugieren que la venida del Señor está ahora más cercana que nunca antes cuando ciertos acontecimientos corrientes se han desarrollado como la realización de la profecía. ¿Cuán frecuentemente ha sido sugerido que el Señor está más cercano por la reunión de Israel como una nación en 1948? Esto es específicamente mencionado como un cumplimiento de la profecía de Ezequiel 37:12. ¿Pudo regresar el Señor antes de 1948? ¿Es la inminencia (como es definida arriba por el dispensacionalismo) verdad sólo desde 1948? ¿O qué acerca de la reconstrucción propuesta del templo que tantas veces se ha rumoreado por los anfitriones de la TV cristiana pretribulacionista?

Puesto que estas Escrituras no enseñan el regreso inminente como es definido por el pretribulationismo, un autor razona de la siguiente manera:

“Si la enseñanza de Cristo había sido con la intención de mostrar que Su venida por ellos sería después de la Gran Tribulación, es difícil ver cómo este mensaje (Juan 14) habría sido una fuente de paz para sus corazones preocupados”. The Rapture Question, pg. 73 John Walvoord.

Si nuestra fuente de alegría o pesar está relacionada con nuestras circunstancias personales de sufrimiento o la falta de ella en esta vida, entonces comprendo la declaración de Walvoord. Pero si la fuente de alegría de los discípulos (y nuestra) consiste en estar con el Señor, de quien estamos ahora separados, entonces la declaración de Walvoord es enigmática. Las palabras de Jesús en Juan 14 y 1 Tes. 4:13-18 es una fuente ilimitada de consuelo en que sabemos que a pesar de la muerte o la tribulación, Jesús ha vencido el mundo y viene otra vez por nosotros. Asumir como premisa, como Walvoord, que Jesús estaba consolando a Sus discípulos asegurándoles que no tendrían ninguna tribulación, o un envolvimiento en una gran tribulación, virtualmente contradice todo lo que Cristo les había dicho hasta ese punto.

Si es verdad que aún un acontecimiento profético queda por cumplirse antes de la venida de Cristo, entonces la inminencia como es definida por la hipótesis pretribulacionista, está desprestigiada. (El lector es urgido para revisar las cosas que precederán a “nuestra reunión con él” en 2 Tes. 2:1-7.)

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