¿CÓMO ENTENDER LA “PRESENCIA” DEL REINO EN ESTA ERA MALIGNA?

a-buzzard4Por Sir Anthony F. Buzzard

Mientras el Reino es explícitamente un acontecimiento futuro en el Nuevo Testamento, hay algunos versos que presentan, en otro sentido, el Reino como activo en el ministerio de Jesús. Una seria distorsión de la enseñanza de Jesús ha ocurrido cuando los textos minoritarios son usados, para la exclusión de la mayoría, para hacer a Jesús el maestro de un Reino presente “en el corazón”.

De principio a fin el registro de Marcos del ministerio Jesús hace al Reino un acontecimiento que está “a la mano” (Mar. 1:14, 15) pero todavía no presente. Al final del Evangelio de Marcos, el discípulo José de Arimatea estaba todavía esperando “el Reino de Dios” (Marcos 15:43). Mateo y Lucas, sin embargo, mientras que presentan exactamente el mismo cuadro de un Reino aún por venir, ocasionalmente miran el Reino en una luz diferente. Mateo y Lucas registran a Jesús que dice: “Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios” (Mat. 12:28; Lucas 11:20). Obviamente la llegada de la restauración mundial del Reino Davídico en Jerusalén no puede ser el significado del vocablo “reino” en estos versículos. No obstante, puesto que la mente hebrea “capta la totalidad de una idea “el Reino de Dios” puede algunas veces ser extendido para referirse al poder del Reino futuro desatado en el presente. Ese poder del Espíritu, o el poder del Reino, fue manifestado como señal de la Mesiandad de Jesús, y el mismo poder es ofrecido a los Cristianos como una prima o garantía de su herencia futura del Reino (2 Cor. 1:22; 5:5; Efe. 1:14).

Hay otra explicación posible para la expresión inusual traducida “ha venido sobre ustedes”. El mismo verbo recurre en 1 Tesalonicenses 2:16 en conexión con la ira de Dios que ha venido sobre los Judíos. Pablo realmente creyó que el juicio de Dios estaba todavía en el futuro como “la ira venidera” (1 Tes. 1:10). Lo que Pablo pudo haber querido decir es que los Judíos estaban destinados a la ira (futura) de Dios. De la misma forma que Jesús pudo haber implicado que aquellos a los cuales los demonios les fueron expulsados están “destinados para el Reino”.

Hay otro sentido en el cual puede decirse que el Reino está presente. El Reino de Dios estaba desde el comienzo asociado con el personal que forjaría la elite gobernante (los elegidos) en el Reino. Israel fue Hijo de Dios y primogénito (Exo. 4:22), y como tal constituyeron una familia real: “Ustedes me serán un Reino de sacerdotes” (Exo. 19:5, 6), una asignación que formó la base del pacto. El Nuevo Testamento enseña que este honor de realeza potencial es ahora ofrecido para la Iglesia. Jesús “nos ha hecho un Reino, sacerdotes para Su Dios y Padre” (Rev. 1:6). Así bien puede ser que cuando Mateo registra a Jesús que dice “Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan” (Mat. 11:12), el significado es que la familia real está siendo maltratada por los gobernantes hostiles de los sistemas malignos presentes. Una referencia similar a la presencia del Reino en su persona real es encontrada en Lucas 17:20, 21 donde Jesús desvía la atención de los fariseos fuera del Reino futuro en un esfuerzo para obligarles a ver que el Reino de Dios, en la persona de su monarca, está de pie justo en su presencia —”está entre vosotros ” (Lucas 17:21).

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