Por Sir. Anthony F. Buzzard
Nuestra tesis debe ser cuidadosamente chequeada frente a la evidencia del Nuevo Testamento. ¿Dónde está colocado el reinado compartido de Cristo y de los fieles? Mateo ha registrado las palabras de Jesús que proveen una respuesta. Los santos llevan adelante su oficio real con Cristo cuando El regresa: “Cuando el Hijo de Dios venga en Su gloria, entonces él se sentará en el trono de Su gloria…En la nueva era cuando el Hijo de Dios se siente sobre el trono de Su gloria, ustedes también se sentarán sobre tronos administrando a las doce tribus de Israel” (Mat. 25:31; 19:28).
El Reino es un regalo para los discípulos: “Yo os asigno un reino como mi Padre me lo asignó a mí, a fin de que puedan comer y puede beber en mi Reino y se sienten sobre tronos gobernando a las doce tribus de Israel” (Lucas 22:28-30).
En la parábola del hombre noble (Cristo), el Reino está igualmente ubicado en el regreso del Mesías, cuándo El destruya a Sus enemigos y ponga a Sus siervos a cargo de las poblaciones urbanas: “Cuando él regresó, habiendo recibido el Reino, él dijo, ‘tráiganme acá a mis enemigos que no desearon que yo gobernase sobre ellos y decapitadlos delante mí… [A los discípulos] les dijo, ‘Tengan autoridad sobre diez ciudades’” (Lucas 19:15, 17, 27).
Jesús claramente no pensó que el Reino había venido, ni que Sus discípulos estuvieran en él: “Porque os digo que no comeré más de ella, hasta que se cumpla en el reino de Dios. Porque os digo, que no beberé más del fruto de la vid, hasta que el reino de Dios venga” (Lucas 22:16, 18).
Jesús les dijo a los discípulos que esperen la llegada del Reino cuando él regrese. Hasta entonces El (y ellos) estarán esperando “hasta que Sus enemigos sean puestos bajo Sus pies”. Lucas nos dice decisivamente que el Reino coincidirá con Su regreso espectacular: “Cuando ustedes vean todas estas calamidades [precediendo a la Segunda Venida] aconteciendo, sepan que el Reino de Dios está cerca ["por venir", Biblia Buenas Nuevas]” (Lucas 21:31). “Acuérdate de mí cuando vengas a establecer tu Reino…” A lo cual Jesús contestó, “Estarás conmigo en el Paraíso” (Lucas 23:43). El Reino es equiparado con el Paraíso venidero.
La Tendencia de Colocar el Reino Mesiánico en el Presente
Mientras que se sostenía que los santos habían sido transferidos al Reino del Hijo de Dios, en el sentido de que la posesión del Espíritu les garantizó una herencia futura,20 Pablo no obstante corregió la noción falsa, sostenida por algunos de los Corintios, de que los santos ya están reinando. Escribiendo primero en un tono de ironía y luego expresando su anhelo por el gobierno asociado futuro de Cristo y los santos, él dijo: “Ya estáis saciados, ya estáis ricos, sin nosotros reináis. ¡Y ojalá reinaseis, para que nosotros reinásemos también juntamente con vosotros!” (1 Cor. 4:8).
Él estaba indignado con los Corintios porque se habían olvidado de uno de los primeros principios de la fe —la perspectiva de los creyentes de reinar con Cristo en el futuro: “¿No saben ustedes que los santos deberán administrar el mundo? ¿Y Si el mundo estará bajo vuestra jurisdicción, son ustedes incompetentes para arbitrar sobre insignificancias?” (1 Cor. 6:2). Por contraste, “los injustos no heredarán el Reino de Dios” (1 Cor. 6:2, 9). La una interpreta a la otra: Heredar el Reino es definido como “administrar el mundo”. Tenemos aquí una explicación aclarativa del significado de lo que Jesús y Pablo quisieron decir por “heredando el Reino”. Apunta a un tiempo cuando el mundo viene a estar bajo la juridicción de los santos. Semejante noción tan política bien puede venir como una sacudida, pero es precisamente lo que nosotros esperaríamos de todo lo que hemos leído acerca del Reino en su trasfondo Hebreo. No hubo duda de que el mundo estaría bajo la jurisdicción de Pablo cuando él les escribió a los Corintios. Él específicamente había dicho que su trabajo en este tiempo presente era administrar sólo a aquellos dentro de la Iglesia (1 Cor. 5:12) y que como un Apóstol, el mundo lo consideró como “la escoria de la tierra” (ver 1 Cor. 4:9-13). El tiempo estaba llegando, sin embargo, cuando, como un himno Cristiano bien conocido en la Iglesia apostólica recordó a los creyentes: “Si sufrimos con El [ahora], reinaremos como reyes con El [entonces]” (2 Tim. 2:12).
El coro angélico resumió el Plan entero de la salvación con una cántico de alabanza a Jesús que celebra el hecho de que la Iglesia de todas las naciones “reinará como reyes sobre la tierra” (Rev. 5:10). La Biblia Nueva Jerusalén hace el texto más que claro: “Los has hecho [a los creyentes] una línea de sacerdotes y reyes para que Dios rija el mundo”. No es de extrañar, entonces, que Jesús, como el demandante del trono de la casa real de David, fuese visto como uno subversivo en el imperio Romano. El Cristianismo es ciertamente una amenaza política para presentar a los sistemas del mundo.
En el mismo libro de Apocalipsis, Jesús específicamente le promete al creyente un lugar en el Reino futuro: “Yo le daré autoridad sobre las naciones, la cual a mí Mismo me ha sido dada por Mi Padre para gobernar” (Rev.2:26, refiriéndose al Salmo 2 Mesiánico)”. “Le concederé [al creyente] que se siente Conmigo en Mi trono, así como yo me he sentado con Mi Padre en Su trono” (Rev.3:21). Los dos tronos deben ser cuidadosamente distinguidos. Cristo ahora no está sentado sobre Su trono. 21 Él lo hará cuando él empuñe el cetro en la tierra en Su Segunda Venida, como está predicho por el Salmo 2. Las promesas de autoridad con Jesús son para aquellos que se mantienen firmes hasta El que venga”: “Manténgase firmes hasta que yo venga. A aquellos que resulten victoriosos y se mantienen trabajando para mí hasta el fin, les daré autoridad sobre los paganos ” (Rev, 2:25, 26).
Este texto demuestra que la autoridad no es prometida para el presente, sino para el tiempo subsiguiente a la futura venida de Jesús; Y como recompensa por el servicio fiel en la vida presente.
Es en la última trompeta que “Los reinos del mundo han venido a ser los reinos de nuestro Señor, y de su Cristo: y reinará para siempre jamás” (Rev. 11:15).
Hacia ese momento futuro es que los ancianos celestiales dicen, “Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu grande potencia, y has reinado… El tiempo de los muertos, para que sean juzgados [Ha llegado]”. (Rev. 11:15-18)
¿Cuándo es ese tiempo? En la última trompeta. La última trompeta señala la resurrección de los fieles muertos (1 Cor. 15:23, 52).
Exactamente el mismo esquema aparece en Apocalipsis 19, donde un futuro comienzo del reinado del Mesías está descrito: “¡Aleluya! Porque nuestro Dios el Señor Omnipotente ha comenzado Su reinado…Porque el día de la boda del Cordero ha llegado” (Rev 19:6, 7)
Jesús es el Hijo varón “destinado a regir a todas las naciones con vara de hierro” (Rev. 12:5). “Él los pastoreará con vara de hierro” Rev. 19:15). Estos pasajes muestran que el Salmo 2 no ha sido abandonado o “espiritualizado”. Hasta que el gran momento para el establecimiento del Reino llegue, Jesús debe permanecer en el cielo: “El cielo debe retenerlo hasta que llegue el tiempo de la restauración de todas las cosas acerca de las cuales hablaron todos los profetas” (Hechos 3:21). Jesús, por consiguiente, está “esperando desde entonces hacia adelante hasta que Sus enemigos sean hechos un banquillo para Sus pies” (Heb. 10:13). El punto del tiempo del cual Jesús espera está indicado en un verso atrás. Desde el tiempo de la ascensión Jesús ha estado temporalmente ausente (Heb. 10:12), y ese período de anticipación llegará a un final cuando El regrese a inaugurar el Reino en todo el mundo.
Con toda esta clara evidencia ante nosotros, llegamos finalmente al disputado pasaje milenario en Apocalipsis 20. Aquí se nos informa que los santos “vinieron a la vida y reinaron con Cristo por mil años…Esta es la primera resurrección. Ellos reinarán con Cristo por mil años” (Rev. 20:4-6). Nosotros nos hemos referido a unos veinte pasajes del Antiguo y Nuevo Testamentos que describen el reinado unido de Cristo y los santos. En cada caso el reinado es presentado después de la Segunda Venida. Comienza con el regreso de Cristo. En Apocalipsis 20 llegamos al cumplimiento largamente esperado del Reino esperado.
Colocar este pasaje en discordia con los otros veinte pasajes afirmando que es ya un reinado en progreso antes de la Segunda Venida es quebrantar el primer principio de la sana interpretación. Nuestro pasaje describe, como lo hacen sus paralelos a todo lo largo de la Biblia, un reinado o el Reino que sigue a la resurrección de los Cristianos martirizados (decapitados) 22 y que sigue a la venida de Jesús en poder y gloria. Hablar en estos textos de un reinado presente de Dios “en el corazón”, o en la Iglesia, es rehusar una información simple acerca del Reino futuro de Dios. Todos los textos en el Nuevo Testamento, sin excepción, que hablan de los Cristianos que reinan como reyes, lo hacen así con verbos en tiempo futuro.23 Ningún texto convierte la herencia de los creyentes en un hecho presente. Carne y sangre, ciertamente, no pueden heredar el Reino de Dios (1 Cor. 15:50).
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Por el erudito británico, Sir Anthony F. Buzzard


Ambos candidatos están haciendo todo lo que pueden para ganar el apoyo de los partidos políticos más pequeños para poder formar un gobierno de coalición.



