Introducción:
El evangelio [las buenas nuevas] del Reino de Dios y de la salvación a través del nombre de Jesucristo
“Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio [las buenas nuevas] del Reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.” Hech 8.12
Propósito: aclarar en lo que se basa el Reino de Dios. Hay iglesias que enseñan que el Reino es la iglesia en si (¿Cuál de ellas?), algo ‘espiritual’ que se encuentra sólo en el corazón, o en un evangelio basado en la prosperidad financiera. Estas ideas parecerán absurdas cuando venimos a entender en lo que verdaderamente está basado el Reino de Dios.
Esta lección no puede ser entendida apropiadamente sin la información vital contenida en el AT sobre palabras claves como ‘promesa’, ‘herencia y ‘pactos’. El concepto empieza con las promesas que Dios le hizo a Abraham [Gen 12:1-3, 7; 13:14-15; 15.18; 17:7-8; 24.7].
Entendiendo el Evangelio de Jesucristo:
Evangelio significa literalmente “buenas noticias” o “buenas nuevas”, ¿De qué se tratan esas buenas noticias? Necesitamos entender con la mente e inteligencia lo que Cristo vino a anunciar hace 2 milenios (Efe 1:17,18; 5.17; Rom 12.2; Col 2.2). Millones están ciegos porque Satanás es experto obscureciendo el evangelio salvador de Cristo. Este adversario del hombre no quiere que el mundo perdido vea la luz del evangelio de la gloria de Cristo (2 Cor 4:3-7). Aunque es duro decirlo, lo cierto es que si usted no quiere creer o entender el evangelio de Cristo, es porque usted está cegado por el dios de este mundo—El Diablo. El enemigo le hará creer o entender que usted está oyendo una locura de fanáticos religiosos (1 Cor 2:14; 1:18-21).
Jesús a menudo, al hablar del evangelio, usa una frase más grande: “predicando el evangelio del Reino” [Mat 3.2; 4.17, 23; 6.10; 10.7; Mar 1.14-15; Lu 4.43; 8.1; 10.9; 11.20; 16.16; 21.31]. Él dijo que fue enviado para anunciar el Reino de Dios. Él vino a proclamar un mensaje glorioso para todos los pueblos y naciones de la tierra, nunca antes predicado por hombre alguno (Hech 10:36). A este Reino de Dios Jesús lo llamó: “El evangelio”. Jesús luego dirá que el mensaje que predicarán sus verdaderos seguidores será: El Evangelio del Reino de Dios [Mat 24:14].
No es sorprendente que los judíos se reunieran para escuchar a Jesús. ¡En su comprensión, él estaba hablando sobre un nuevo día para Israel, la restauración de Israel en el Reino de Dios!
El Significado de la Palabra Reino: una forma de gobierno o monarquía real con un rey, territorio, gobernadores, y leyes. La Biblia habla de reinos [Dan 2:37-39], donde un reino es una monarquía real, con un soberano autoritario y poderoso. Daniel profetizó que en los días de 10 reyes o líderes mundiales venideros (representados por los 10 dedos de una colosal imagen), el Dios del cielo levantaría un reino (Gobierno) mundial que desplazaría y destruiría precisamente a estos 10 países confederados. Luego el profeta ve que dicho reino divino (representado por una roca—la cual simboliza al Mesías y su reino) cubre todo el planeta tierra. Aquí el profeta está viendo el reinado milenario y mundial del Mesías, con todo su poder y gloria, inmediatamente después de su Parusía [Segunda Venida] personal a la tierra.
El Reino de Dios es un gobierno político y teocrático, el cual traerá la paz y la justicia verdadera a la tierra [Isa 9:7] Este rey gobernará con “vara de hierro” [Ap 12:5; cp. Isa 32:1].
Conclusión:
• La predicación del Reino de Dios termina con la Parusía [Mat 25.14, 31 19.28];
• Jesús lo describe como la entera proclamación Cristiana [53 en Mat 3.2; 4.17, 23; 6.10; 8.11; 18 en Mar 1.15; 9.47; 10.23; 43 en Lu 4.43; 8.1; 9.11; 3 en Juan 3.3, 5; 18.36; cp. Hech 28:23);
• No es un programa social, o un compañerismo espiritual que es disfrutado ahora por el creyente;
• No es una sociedad Demócrata Americana mejorada [1Cor 15.50];
• No es un lugar en el cielo donde uno va cuando muere, más bien se realizará perfectamente, estableciéndose totalmente aquí en la tierra [Mat 5.5; Sal 37.11; Ap 5.10];
• Es el imperio mundial de Dios – el Reino divino en lugar de toda monarquía terrenal [Dan 2.44; Isa 60.12; Ap 11.15; 12.10];
• NT usa diferente terminología como “la Palabra”, “el Misterio”, “la Verdad”, “la Gracia”, “la Gloria”, “la Doctrina”, “la Fe”, etc., para describir el mismo concepto [Apéndice 1];
• Este es el fundamento del evangelio Apostólico de la Iglesia Primitiva [Hech 1.3, 6; 8.12; 14.22; 19.8; 20.24-25; 28.23, 31].
Lección 1: Los Pactos Bíblicos
Los pactos contenidos en las Escrituras son de importancia primaria para todo estudioso de la Biblia. Estos pactos deben estudiarse profundamente para comprender mejor los tratos de Dios a través de ellos y el significado del Reino así como Jesús lo predico.
¿Qué es un pacto? la palabra pacto ocurre con frecuencia tanto en el Antiguo como en el NT. Se usa para indicar las relaciones entre Dios y el hombre, entre el hombre y hombre, entre nación y nación. Algunos ejemplos los hallamos en los siguientes pasajes: (Gen 21:31-32; 26:28; 1 Sam 18:3-4; Oseas 12:1)
1. Noédico [Gen 8-9]: después del diluvio, aplicable a toda la humanidad. Dios bendice su familia y ordena que se multipliquen; plantas y animales bajo su poderío; prohibición de comer carne sin desangrar; no matar; matar a asesinos; nunca pasar otro diluvio; el arcoíris como señal del pacto
2. Abrahámico [Gen 12-17]: primero de 4 pactos hechos por Dios con los patriarcas, representantes de la nación de Israel [Lot, Jacob, Moisés, David]. Este pacto tiene una influencia importante sobre la salvación a través del nombre de Jesucristo. Se puede decir que este pacto es la base de los demás pactos.
3. Palestino [De 29:1-29; 30:1-10]: La nación sería arrancada de la tierra por su infidelidad (28: 63-68; 30: 1-3); habría un arrepentimiento futuro de Israel (28: 63-68); el Mesías regresaría (30: 3-6); restauración de Israel en la tierra (30: 5); Israel se convertiría como nación (30: 4-8; cp. Rom. 11: 26-27); los enemigos de Israel serían juzgados (30: 7); la nación recibiría entonces la plena bendición (30: 9).
4. Davídico [2 Sam 7; 1 Cro 17; cp. Gen 3.15]: El énfasis a través de estos pactos es de “tierra y descendencia”. Las promesas de la tierra son ampliadas y confirmadas en el Pacto Palestino. En el Pacto Davídico Dios amplía y confirma las promesas de la descendencia. Esto se observa en 2 Sam 7:12-16; cp. Sal 89: 3-4; Jer 33: 25-26. Las promesas de este pacto no se han cumplido a plenitud ya que deben cumplirse como todas las promesas que Dios ha dado tocante al pueblo de Israel (Sal 89: 34-36; 110.4).
Provisiones: (1) David había de tener un hijo, que lo sucedería a él y establecería su reino [presente Salomón; futuro Jesucristo]. (2) Este hijo (Salomón) construiría el templo en vez de David. (3) El trono de su reino [Jesucristo] sería establecido para siempre. (4) El trono no le sería quitado aunque sus pecados justificasen el castigo [Salomón]. (5) La casa, el trono y el reino de David serían establecidos para siempre.5. Nuevo Pacto [Jer 31.27-40; cp. Joel 2]: pacto incondicional de gracia, que descansa sobre la frecuencia del uso de las palabras “haré, tomé, daré, seré” nos hablan de que toda iniciativa es tomada por Dios. (2) Es llamado eterno en Jer 31: 36; 32: 39-40 (3) Promete impartir una mente y un corazón renovados, regeneración, el perdón y la justificación de Israel [Jer 31.34; Eze 36.26-27], el derramamiento del Espíritu Santo con sus ministerios [Jer 31.34], la reunión y restauración al lugar de bendición, todo fundado sobre la sangre de Jesucristo [Zac 9.11].
Estos pactos están vigentes hasta el retorno de Cristo. Las bendiciones previstas en el pacto no serán realizadas hasta que Israel se arrepienta y confesé el nombre de Jesús cual “Dios le ha hecho Señor y Cristo” [Hech 2.36], porque “en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos”. [Hech 4.12; cp. Mat 1.21; Lu 24.47; Juan 20.31; Hech 10.43; 1 Tim 2.5]
Conclusión: 4 de los pactos de Dios con Israel han sido estudiados. Estos pactos tendrán su cumplimiento pleno en un futuro no lejano. Siete grandes rasgos son determinantes en ellos: (1) una nación perpetua, (2) una tierra perpetua, (3) un Rey perpetuo, (4) un trono perpetuo, (5) un reino perpetuo, (6) un corazón de carne, y (7) bendiciones perdurables.
Lección 2: Pacto con Abraham: Gen 12-17; Hech 7.2-8 Gen 12.2:
La promesa hecha a Abram es el hilo conductor de la historia patriarcal narrada en el libro de Génesis. En los capítulos siguientes, esta promesa va a confirmarse una y otra vez, con sus dos elementos esenciales: una descendencia numerosa (Gen 13.16; 15.5; 17.6; 22.17-18; 26.4; 28.14) y la posesión de la tierra en la que Abraham, Isaac y Jacob vivieron como extranjeros (Gen 15.18-21; 26.3; 28.15; 50.24).
Gen 12.3: Las palabras claves de esta promesa divina son bendecir, bendición y benditas, que aparecen cinco veces en solo dos v. La bendición prometida a Abram y, a través de él, al pueblo de Israel y a la humanidad entera, está destinada a destruir la maldición que el pecado de los seres humanos hizo recaer sobre la tierra (Gen 3.17; cf. 4.11; 5.29; 8.21; 9.25).
Estas promesas abarcan 2 conceptos:
• Dios le prometió a Abraham que a través de su descendencia vendría alguien por el cual el mundo sería bendecido (salvo), el Mesías Jesús. Pablo lo confirma en Hechos 3:22-26 [cp. De 18:15, 18, 19; Hech 3.13; 7:37].
• La tierra prometida a las familias que serán bendecidas son las familias de la tierra. Y es en la tierra que las familias serán bendecidas. Dios específicamente le promete a Abraham la tierra (o nación, como se le refiere en algunos casos) como su herencia [Gen 13.14-15; 17.7-8].
El Mesías Jesús vino a confirmar y a proclamar las promesas hechas a Abraham y los patriarcas. Esta es la razón por la cual Jesús vino. Como consecuencia de su muerte nuestros pecados son perdonados (somos bendecidos), y a través de su gobierno como nuestro rey en la tierra (la segunda venida de Jesús), Abraham y sus descendientes (los resucitados en Cristo, la Iglesia) heredarán la tierra como su heredad perpetua.
“La fe de Abraham” [la fe (creencia) que nos justifica]: Rom 4 [15. 8; Gal 3.7-9; 15-18; 2 Cor 1.18-20]
• La “fe de Abraham” [Rom 4.16] es la fe que define al Cristiano como un “descendiente espiritual” de Abraham [Gal 3.29].
• El evangelio es recibido creyendo en los pactos de Dios cual implica un bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados y creer en él [Mar 1.15].
Resumen: El reino de Dios es el tema principal de la Biblia. Empezando con las promesas que Dios les hizo a Abraham y los patriarcas. Cada profeta ha tenido que decir algo de este tema. Dios a través de los profetas añadió mas detalles hasta que Jesús vino para confirmar y proclamar el venidero Reino de Dios, no solamente a los judíos, sino al mundo entero (bendiciones, Gen 12:3). Abraham y sus descendientes nunca han poseído la tierra prometida, el mundo. Ellos todos murieron en fe (Heb 11:13), por eso es que habrá una resurrección, para que las promesas de Dios sean cumplidas. Un evento que sucederá en los últimos días de este presente siglo, en la venida de la nueva era (que se inaugurará en el regreso de Jesús). Es aquí cuando Abraham y sus descendientes serán herederos del mundo [Lu 14.14; 18.20; 20.35; Mar 10.30; Juan 11.23-24].
“El plan de salvación pronosticado por los autores sagrados, detallado y explicado por ellos, es hallado como la verdadera palabra de Dios en los libros del Antiguo Testamento. El propósito principal en el cual el antiguo pacto fue dirigido fue para preparar para la venida de Cristo, el redentor de todos y el del reino mesiánico, para anunciar esta venida mediante la profecía.
Otro tema importante en predicación profética es el mesianismo. Dios castiga la infidelidad a Su pacto. Israel ha sido humillado por sus pecados. Pero en alguna fecha futura el reino de Dios en la tierra será restaurado. El vicegerente de Dios, el Mesías, ungido de una dignidad majestuosa, reinará en ese reino. Usted debe de prestar atención a esta expectación mesiánica en la literatura hebrea. Esto es necesario para entender la literatura del Nuevo Testamento, la cual ve el cumplimiento de esta profecía mesiánica en Jesús de Nazaret. En otras palabras, el movimiento del Nuevo Testamento es el cumplimiento de la Biblia hebrea. Jesús de Nazaret proclama que él es el Mesías prometido (ungido) rey venidero, para estabilizar el reino (reinar, gobernar) de Dios, por el cual el Antiguo Testamento predico.” Nueva Biblia América, p 15, 24.
• Hacer del nómada Abran [“exaltado padre” 12.1-17.5] una gran nación, bendiciendo o maldiciendo a toda persona a través de él.
• darle a su descendiente [simiente, Gen 3.15] la “tierra prometida” [la de Canaán, Palestina, Israel 15.13-31].
• Heredar [Gal 3.29]=Tierra prometida [Gen 12.2-3]=Mundo [Rom 4.13]=Reinar [Ap 5.10; 20.4]
• sello de circuncisión como muestra del pacto [17.9-14].
• Dios cambia su nombre a Abraham [“padre de multitud” 17.5].
Conclusión: Una vez que usted entienda en lo que está basado el evangelio de Jesucristo, el Reino de Dios (las promesas hechas a los patriarcas), entonces usted verá fácilmente el error en creer que el Reino de Dios es la iglesia, o que está en su corazón o un evangelio basado en prosperidad financiera. Nuestra fe Cristiana es más que solo creer en que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios.
Nuestra fe depende en saber que es el Reino, para así cumplir con el trabajo de la Gran Comisión que Jesús nos dejo [Mat 28.18-20]:
“Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos… ¿Quién es el que me ama? El que hace suyos mis mandamientos y los obedece. Y al que me ama, mi Padre lo amará, y yo también lo amaré y me manifestaré a él.” Juan 14.15, 21 [23; 15.10; 1Jn 5.3; 2Jn 1.6]
Lección 3: Pacto Davídico: 2 Sam 7:12-19 1 Cro 17:11-17
• Estableceré tu simiente después de ti.
• Él construirá una casa para mi nombre.
• Estableceré su trono para siempre.
• Seré su padre y él será mi hijo.
• Tu casa y tu reino serán establecidos para siempre ante ti.
El trono de Dios en la tierra: El trono de David es el trono de Dios en la tierra. Dios está sentado sobre Su trono en el cielo. Sobre todo el universo. (Sal 11:4, 47:7,8, 93:1,2, Isa 66:1,2). De todas las naciones, Dios escogió a Israel para ser Su reino especial en la tierra, y Jerusalén es Su ciudad escogida. (1 Cro 28:5, De 14:2, 2 Cro 6:6, Zec 2:12).
Este pacto con David fue un pacto eterno. Nunca acabará. David siempre tuvo un hijo para sentarse sobre su trono. David nunca carecerá de un hombre para sentarse sobre su trono. Esto convenio es tan seguro como el día y la noche (Jer 33:17-21; cp. Sal 89:20-29, 34-37).
El hijo de David, Salomón, se sentó en ese trono. (1 R 2:12). Muchos reyes de Israel y Judá se sentaron sobre ese trono: David, Salomón, Roboam, Abija, Asa, Josafat, Joram, Usías, Ezequías. Sus reinados están Registrado en 1-2 Reyes, 1-2 Crónicas. Algunos de ellos fueron justos, y algunos fueron malvados. Porque fueron tan malvados, Dios retiró Su trono en la tierra por un tiempo (Ez 21:24-27).
Profecía Mesiánica: El hecho de que Dios hizo con David un pacto que se refiere a Cristo, es colocado fuera de toda duda por la declaración de Pedro en el día de Pentecostés Hech 2.30; 13.23; Sal 89.3-4; 34-36; 132.11; Lu 1.69-70.
Estas citas de las Escrituras establecen primero, que Dios celebró algún trato o compromiso con David, rey de Israel, para sostener su reino en un futuro ilimitado; y segundo, que el compromiso, pacto, o juramento se refería a Jesús. Las últimas palabras de David confirman esta conclusión: “No es así mi casa para con Dios; sin embargo, él ha hecho conmigo pacto perpetuo, ordenado en todas las cosas, y será guardado, aunque todavía no haga él florecer toda mi salvación y mi deseo” (2 Sam 23:5). Este es obviamente el mismo pacto al que se refieren las Escrituras citadas arriba, como lo establece el contexto inmediato [2 Sam 23.2-5]:
Verdad Pasada, Presente, Futura:
Que las cosas afirmadas tuvieron un paralelo en los sucesos del reino de Salomón, no puede ser negado. Tanto David como Salomón las entendieron en este sentido (1 R 5:5; 8:20; 11:38; 1 Cro 22:7; 28:3).
Verificado por Salomón [Pasada]:
• hijo de David, pero en cierto sentido Dios era su padre, pues lo tomó bajo Su especial cuidado y lo dotó de un grado de sabiduría que lo hizo más famoso que todos los reyes.
• Se sentó en el trono de David, delante de David (es decir, en su presencia), siendo ascendido a la corona, antes que David muriese, por las propias instrucciones de David, y continuó después que David fue reunido con sus padres.
• Salomón construyó el templo de Dios en Jerusalén, según los planes trazados por David bajo la inspiración divina (1 Cro 28:12,19).
• Fue un hombre de paz.
• Cometió iniquidad y fue castigado en el desagrado divino por medio de adversarios levantados cerca del final de su reino; pero la misericordia de Dios no se apartó de él como ocurrió con Saúl, pues se le permitió reinar hasta que la muerte lo removió.
Cumplido por Jesucristo [Presente]:
Hasta este punto, el pacto con David fue verificado en días de Salomón; pero decir que esta realización parcial fue la totalidad de las cosas prometidas es contradecir el testimonio de las Escrituras, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. David y Salomón no parecen haber previsto su alcance total. Los profetas generalmente no entendían todo el efecto de sus palabras (1 Pe 1:10-12):
• La entera nación judía esperaba que un hijo de David fuera el Mesías;
• Todos los profetas hablaron de él como de un descendiente de David, señalándolo variadamente como una vara del tronco de Isaí (padre de David, Isa 11: 1);
• Renuevo justo levantado a David (Jer 23:5);
• Un niño nacido y un hijo dado para sentarse sobre el trono de David y sobre su reino (Isa 9:6).
Algo que debe considerarse es cómo una predicción puede tener dos cumplimientos y propósitos; presente y futuro. Esto es evidencia de la extensión de la palabra profética divina; pero no refuta la realidad de que la predicción en su último y completo significado se refiere a Jesús. Esto es demostrado en tantas formas como para eliminar cualquier duda momentánea: Heb 1:5; Hech 2:30; Mat 22:41-44 [cp. Sal 110:1]; Ap 22:16; 3:7.
Cosas que están por cumplirse [Futura]:
• No sé ha sentado en el trono de su padre David [Hech 2.30] ya que está en ruinas [Sal 89.38-44; Ez 21.25-27];
• En algún tiempo futuro, Jesús deberá retornar y restablecer el trono de David, y presidir en él por Dios, como David lo hizo [Hech 15.16; cf. Isa 9.6-7; Jer 31.27-28; 32.42; 33.14-15; Miqueas 4.6-7; Ez 37.21-22; Isa 61.4]
• La promesa a todos los fieles es que ellos heredarán el reino de Dios (Lu 22:29,30; Mat 19:28; Sant 2:5; Lu 13:28,29; 12:32,36; 2 Pe 1:11);
• David, los patriarcas y profetas serán vistos en el reino de Dios [Hech 2.34; 2 Sam 7,19, 29; Jer 33.17, 25-26], esto solo puede pasar en la resurrección de los muertos [Dan 12.2; Isa 26.19; Ez 37.12-14; 1Cor 15].
• Construcción de un nuevo Templo para sacrificios [Ez 40-44] contemporáneo con la división de la futura tierra prometida a las 12 tribus de Israel (Ez 48)
El trono y casa de Dios: El trono de David es el trono de Dios en la tierra y no será ocupado hasta que su hijo Jesús venga, el cual tiene el derecho legítimo (Mat 25:31). Dice en Lu 1:30-33 que El Señor Dios le dará (Jesús) el trono de su padre David. Note las genealogías de Mateo 1 y Lucas 3. Jesús es el hijo de ambos, de Abraham y de David, a quienes los 2 pactos eternos [Abrahámico, Davídico] fueron hechos y que conciernen a nuestra salvación [Isa 9:6,7; Sal 2:6-12; 45; 72; Zac 6:12,13].
En Mat 25:31-34 dice que Jesús vendrá en Su gloria con Sus ángeles. Entonces él se sentará en el trono de David y asumirá la autoridad de la tierra. Luego él separará a las naciones, invitando a algunas personas a la herencia dentro del reino de Dios, y arrojando algunos en el lago de fuego, para allí morir la segunda muerte (Ap 20:15; Mat 19:28).
¿Qué es la casa de Dios? La casa de Dios es la iglesia de Dios. Jesús está desde el cielo construyendo la Iglesia hoy (1 Tim 3:15). Esa casa de Dios que Jesús está construyendo hoy— la iglesia o los santos—reinará con él cuando el venga (Mateo 25:31-46, Rev. 19:14-21). Él reinará sobre la tierra para 1000 años (Rev. 20:4-6). Su pueblo reinará con él (Dan 7:18, 22,27; Rev.20:6).
AHORA, EN LA ERA ANTES DE QUE CRISTO VENGA Y REINE, PRESTE ATENCIÓN CÓMO ÉL ESTÁ CONSTRUYENDO UNA CASA PARA EL NOMBRE DE DIOS (cp. 2 Sam 7:13). Jesús dijo, “edificaré mi iglesia” (Mat 16:13-19). La roca en la cual él la construye no es Pedro, sino la confesión de Pedro, o sea que Jesús es el Mesías, Hijo del único verdadero, Altísimo Dios. En la casa de Dios (el grupo familiar) hay muchos lugares habitables. Jesús ascendió al cielo para preparar un lugar en la casa de Dios para nosotros. Él vendrá otra vez (Juan 14:2,3).
La casa [iglesia] de Dios, compuesta por todos sus santos, tendrá la herencia del reino de Cristo (Rom 8.29-30; Ap 3:21; 2:26,27; 5:10; cp. Sal 149:5-9; 2 Tim 2:12; Ap 20:4-6). Los creyentes van a recibir la misma gloria de Jesucristo (Rom 8:17). Observe ahora que nuestra glorificación tiene que ver con heredar de Dios y coheredar con Cristo, si es que padecemos juntamente con él. ¿Qué heredaremos de Dios y qué coheredaremos con Cristo? Mat 25:31-34. La glorificación implica entonces nuestra coronación para ser reyes en el reino de Cristo que se establecerá en esta tierra [Ap 5.10].
EL PACTO ABRAHÁMICO Y EL PACTO DAVÍDICO SON EL FUNDAMENTO DEL EVANGELIO DEL REINO DE DIOS. Uno ofrece vida eterna y herencia eterna en la tierra, el otro autoridad y dominio con Jesús en el Reino de Dios (Num 14:21, Isa 11:9, Hab 2:14).
Sinónimos del Evangelio del Reino de Dios
Esta lista da los diferentes sinónimos y expresiones equivalentes al título del Evangelio del Reino de Dios en el NT. El evangelismo de la Biblia es el del Reino de Dios como Jesús lo predico. Conteniendo una invitación de obtener salvación y no de “ir al cielo”, más bien heredar la tierra [mundo] prometida del Reino. La palabra Cristiano significa el profesar una creencia en Jesús como el Cristo y por lo tanto basar nuestra vida en la vida de él y sus enseñanzas. Esto implica usar su terminología: hablar, hacer y pensar como Jesucristo.
Hay alrededor de 325 referencias al Evangelio del Reino de Dios en el NT, haciéndolo la llave clave de los secretos ahora revelados a través de la Palabra de Dios [el evangelio]. Esto nos da a conocer el plan de salvación de toda la humanidad y el futuro de este mundo. Jesús es el mensajero principal de este mensaje, cuya definición el especifica alrededor de 18 veces: Mat 3:2; 4:17, 23; 24:14; 9:35; Lu 4:43; 8:1; 9:2, 6, 11, 60; 10:9; 16:16; Hechos 8:12; 19:8; 20:25; 28:23, 31.
Varias frases intercambiables describiendo el Evangelio del Reino de Dios:
• La Palabra del Reino (Mat 13:19; 2 Tim 4:1-2; Ap 1:9)
• El Evangelio del Reino de Dios (Mar 1:14 = “creer en el Reino” v. 15; Rom 1:1; 15:16; 2 Cor 11:7; 1 Tes 2:2, 8, 9; 1 Pe 4:17)
• El Evangelio (Mat 11:5; Mar 13:10; 14:9; 16:15; Lu 3:18; 4:18; 7:22; 9:6; + 80 veces)
• El Evangelio del Reino (Mat 24:14)
• Este Evangelio (Mat 26:13)
• El Evangelio de la Gracia de Dios (Hechos 20:24)
• Predicando el Reino de Dios (Hechos 20:25)
• Anunciando todo el consejo de Dios (Hechos 20:27)
• El Evangelio de Salvacion (Efe 1:13; Rom 1:16)
• El Evangelio de Jesucristo (Mar 1:1)
• El Evangelio de Cristo (2 Cor 9:13)
• El Evangelio de la Gloria de Cristo (2 Cor 4:4)
• El glorioso Evangelio del Dios bendito (1 Tim 1:11)
• El Misterio del Evangelio (Efe 6:19; cp. Rom 16:25)
• Tu (Dios) Palabra(s) (Juan 17:6; 17:8: “entregado las palabras”)
• La Palabra de Dios (37 TIMES) = Su Palabra (Tito 1:3; 1 Juan 2:5)
• La Palabra (46 times)
• La Palabra de Verdad (2 Cor 6:7; Efe 1:13; Col 1:5; 2 Tim 2:15; Santiago 1:18)
• El conocimiento de la Verdad (1 Tim 2:4; 2 Tim 2:25; 3:7; Tito 1:1; Heb 10:26)
• La Verdad (50 times)
• Arrepentimiento y perdón de pecados en el nombre de Jesucristo (Lu 24:47)
• La Palabra del Señor (Hech 8:25; 12:24; 13:44, 48, 49; 15:35, 36; 16:32; 19:10; 19:20; 1 Tess 1:8; 4:15; 2 Tes 3:1; 1 Pe 1:25)• La Palabra del Evangelio (Hechos 15:7)
• Nuestro Evangelio (1 Tes 1:5; 2 Tes 2:14; 2 Cor. 4:3)
• El Evangelio de nuestro Señor Jesucristo (2 Tes 1:8)
• La Palabra de Su gracia (Hechos 14:3; 20:32)
• Gracia y Verdad (Juan 1:14, 17)
• La Palabra de la Cruz (1 Cor 1:18)
• Las Palabras de Dios (Juan 3:34; 8:47; Ap 17:17; 19:9)
• Palabras de vida eternal [era venidera] (Juan 6:68)
• Mi [Jesús] Palabra (Juan 5:24; 8:31, 37, 43, 51, 52; 14:23, 24; 15:20; Ap 3:8)
• Mis [Jesús] Palabras (Mat 24:35; Mar 8:38; 13:31; Lu 6:47; 9:26; 21:33; Juan 5:47; 12:47, 48; 14:10, 24; 15:7)
• Mi doctrina, enseñanza (Juan 7:16; 2 Tim 3:10)
• Estas Palabras (Mat 7:24, 26)
• Mi [Pablo] Evangelio (Rom 16:25)
• Hablo [Pablo] palabras (Hech 26:25; 1 Cor 2.4)
• El misterio(s)[secretos] del Reino de Dios (Mat 13:11; Mark 4:11; Lu 8:10)
• La Predicación de Jesucristo (Rom 16:25)
• El misterio [secreto] de Cristo (Col. 1.27; 4:3; Efe 3:4)
• El misterio [secreto] (Rom 16:25; Efe 1:9)
• El misterio [secreto ] de la fe (1 Tim 3:9)
• El misterio [secreto] de la piedad [evangelio] (1 Tim 3:16)
• La Palabra de vida (Fil 2:16; 1 Juan 1:1)
• El misterio [secreto] de Dios (Ap 10:7)
• La Palabra de fe (Rom 10:8)
• La Palabra de Cristo [Dios] (Hechos 10:36; Rom 10:17; Col. 3:16)
• Mediante la Palabra de Dios (1 Pe 1:23)
• La Palabra implantada [sembrada] de Dios (Santiago 1:21)
• Nuestro mensaje [anuncio] (“la palabra que se oye”) (Juan 12:38; Rom 10:16)
• La fe (32 times)
• La Palabra de esta salvación (Hechos 13:26)
• Esta salvación (1 Pe 1:10)
• Esta salvación de Dios (Hechos 28:28)
• “la salvación que tenemos en común…la fe encomendada una vez por todas a los santos” (Jud 3)
• La manifestación de la verdad (2 Cor 4:2)
• La palabra de la reconciliación (2 Cor 5:19)
• La espada del espíritu (Efe 6:17)
• La palabra de justicia (Heb 5:13)
• La palabra de mi paciencia (Ap 3:10)
• La palabra del testimonio de ellos (Rev. 12:11)
• El testimonio de Jesús (Ap 1:2, 9; 12:17; 19:10; 20:4)
• El evangelio eterno [de la era venidera] (Rev. 14:6)
Por Carlos Javier
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