Archive for marzo, 2009


apologista31Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Una de las enseñanzas de la Watchtower es que los ungidos que van muriendo no necesitan esperar el día de la resurrección para vivir nuevamente, puesto que ellos son transformados después de morir para reinar con Cristo desde los cielos. En este sentido, los Testigos de Jehová enseñan que los difuntos Russell, Rutherford, Knorr, Franz y Henschell (todos ellos de la clase ungida o gobernante) ya están reinando con Cristo desde los cielos y dirigiendo la obra en la tierra.

Lo que nos llama mucho la atención es que aún existan las tumbas de estos ex presidentes ungidos de la Watchtower, cuando en realidad, según sus enseñanzas, los ungidos no están en tumbas conmemorativas sino en el cielo. Es de suponer que nada de sus restos subsista en sus sepulcros, ni siquiera un pequeñito hueso, ya que ellos, supuestamente, fueron transformados y están vivos con Jesús en su trono celestial. Recordemos que los Testigos de Jehová no creen que el hombre tenga un alma inmortal que es independiente del cuerpo y que parte al cielo al momento de morir. Ellos creen que sus ungidos difuntos fueron totalmente transformados y cambiados a cuerpos espirituales para reinar con Cristo. Esto sólo puede significar que en sus tumbas no hay absolutamente nada de ellos. Tal vez alguna joyita, pero nada más.

Creemos que los dirigentes de los Testigos de Jehová tienen una magnífica oportunidad para demostrarle al mundo que ellos son la verdadera “organización de Jehová”— ¿cómo?— por medio de abrir las tumbas de sus ungidos difuntos para mostrarles a los fieles y detractores por igual que éstas están totalmente vacías, y que, efectivamente, aquellos “elegidos” ya están en el cielo reinando con Cristo en cuerpos espirituales (transformados). ¿Pero se atreverían a hacerlo? He aquí el dilema! ¡Se vendrían abajo! Desde ahora habría que poner guardias en sus tumbas, pues no vaya a ser que desaparezcan los huesos por arte de magia (ver vídeo que adjuntamos).

 

 

SALMO 83 Y GOG & MAGOG

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Por Phillip Goodman

El salmo 83 es la llave Bíblica para contestar dos preguntas presentadas ante nosotros del pasaje de la invasión “RUSA-ISLÁMICA” de Israel” en Ezequiel 38-39. Aquí están las preguntas:

1.

¿Quiénes son los muchos pueblos contigo” (38:6) que se unen a Rusia, Irán, Sudan-Etiopía, Libia, y Turquía mencionados en 38:5-6? La respuesta: Éstos son las naciones que están listadas en el Salmo 83.

2. Ezequiel 38:17 formula esta pregunta acerca de “Gog/Magog” (Rusia y las naciones islámicas); ¿No eres tú aquel de quien hablé yo en tiempos pasados por mis siervos los profetas de Israel, los cuales profetizaron en aquellos tiempos que yo te había de traer sobre ellos?  Nuestra pregunta: ¿Dónde en la Biblia hablaron “los profetas de Israel” en “anteriores días” (Antes de que Ezequiel fuera escrito 592-570 AC) acerca de la invasión de Gog-Magog sobre Israel? La respuesta: El salmo 83.

El salmo 83 es seguramente una profecía que se está cumpliendo ante nuestros ojos. El contexto está determinado claramente en los últimos días; los enemigos de Israel son destruidos para siempre (v. 17), y el Señor impera sobre toda la tierra (v. 18). Aquí están los primeros 8 versos (las notas explicativas insertadas en negrita):

1Oh Dios, no guardes silencio; No calles, oh Dios, ni te estés quieto. 2. Porque he aquí que rugen tus enemigos, Y los que te aborrecen alzan cabeza. 3. Contra tu pueblo han consultado astuta y secretamente (Note que los que odian a Dios v.2, también odian a Israel v.3), Y han entrado en consejo contra tus protegidos. 4. Han dicho: Venid, y destruyámoslos para que no sean nación (tal como dice el actual presidente Iraní), Y no haya más memoria del nombre de Israel. 5. Porque se confabulan de corazón a una (Estar en contra Israel es estar en contra Dios), Contra ti han hecho alianza 6.Las tiendas de los edomitas (Jordania) y de los ismaelitas (Arabia Saudita), Moab (Jordania) y los agarenos (Arabia Saudita); 7. Gebal (Jordania), Amón (Jordania) y Amalec (Egipto), Los filisteos (Gaza Palestiniana) y los habitantes de Tiro (Líbano). 8.También el asirio (Siria e Iraq) se ha juntado con ellos; Sirven de brazo a los hijos de Lot (esparcidos por el Medio Oriente) . Selah

Todas las naciones alistadas en el Salmo 83 son naciones musulmanas hoy, y son enemigas de Israel. Indudablemente se le unirán a aquellas naciones islámicas listadas en Ezequiel 38-39, con Rusia como el líder ateo, para intentar su destrucción sin éxito y su genocidio de Israel y el pueblo judío.

a-buzzardPor Anthony Buzzard

Hay tres “pruebas de texto” dirigidas hacia el Hijo en Heb 1.8-13. No hay ninguna indicación en el texto que se refieran a alguien más que al Hijo. El v. 8 comienza: “Pero del Hijo [Dios] dice:…” A continuación hay 3 diferentes citas. La serie termina con el v. 13 cual prueba que Jesús no fue un ángel: “Pero, ¿a cuál de los ángeles [Dios] ha dicho jamás…?” Sal 110.1 después es citado como refiriéndose al Hijo, Jesús. 

Gran parte de Heb 1 compara al Hijo de Dios con ángeles, demostrando que el Hijo nunca fue un ángel y es superior a ellos. ¡Esto demuestra que el Hijo no puede ser Dios! No es necesario demostrar que Dios es superior a los ángeles. Es algo obvio. Igualmente claro es el hecho de que el Hijo no puede ser un ángel o arcángel, como lo creen los Testigos de Jehová. ¡Tanto los ángeles, como los arcángeles, son ángeles! Jesús nunca fue un ángel, ya que los sumos sacerdotes son “escogidos de entre los hombres” (Heb 5:1). Y los santos ángeles son inmortales (Lu 20:36), lo que haría la muerte de Jesús, el Hijo, algo imposible.

 

Entonces, ¿qué de Heb 1.10? ¿En qué sentido es el Hijo el fundador de los cielos y la tierra? ¿Cómo puede ser esto ya que Jesús nunca declaro ser el creador y no fue Jesús, sino Dios, quien descansó el séptimo día (Heb 4:4)? “Dios [no Jesús] los hizo varón y hembra» (Mar 10:6) y “El Señor Dios [no Jesús] formó al hombre del polvo de la tierra” (Gen 2:7). 50 textos dicen que Dios, Padre, ha creado los cielos y la tierra. Lu 1:35; Mat 1:18, 20; 1 Juan 5:18 (no en la RV) dicen que el Hijo no existía hasta que fue creado/engendrado en María. ¿Era Jesús ambo 6 meses más joven que Juan el Bautista y miles de millones de años mayor? ¿Tenía Jesús 30 años de edad cuando comenzó su ministerio público y, sin embargo, en realidad miles de millones más 30 años de edad? ¿Qué parte de Jesús era 30 y qué parte era miles de millones de años de edad? Jesús no puede ser dividido de tal manera o partido en 2. María concibió a un ser humano. Ella no concibió a un ángel. Ella no dio a luz a Dios. No dio a luz una “naturaleza impersonal humana”, como lo dice la teoría Trinitaria. María dio a luz a un lineal, biológico Hijo de David. Ya que esto lo hubiera descalificado como el Mesías.

 

Dios no puede ser engendrado y el Hijo de Dios fue engendrado. El Dios inmortal (1 Tim 6:16) no puede morir. El Hijo de Dios murió. Dios no puede ser tentado (Santiago 1:13), pero el Hijo de Dios fue tentado. Al no observar estas diferencias categóricas es tirar las instrucciones preciosas de la biblia.

Heb 1:1-2 dice que Dios no habló a través de un Hijo en la época del AT. El v. 2 también dice que Dios hizo los siglos a través de Jesús. Esto podría referirse a futuros siglos o puede referirse a Jesús como la razón por la cual Dios hizo a toda la creación. Heb 1:5, citando la profecía de Sal 2.7, habla de la existencia venidera de Jesús, el Hijo: “Hoy te he engendrado”. El mismo verso habla de la promesa de 2 Sam 7:14, dada mil años antes del nacimiento de Jesús, donde Dios “será un Padre para él, y él será un hijo.” Esa promesa fue dada a David como refiriéndose al Mesías que estaba por venir. El comienzo de la existencia del Mesías, es el momento cuando Dios viene a ser Padre del Mesías. Hech 13:33 se refiere también al comienzo de la existencia de Jesús, quien es levantado (no por segunda vez, como erróneamente es traducido en la Versión Inglesa de la King James) y el v. 34 alude a su resurrección. El mismo comienzo del Hijo es exactamente lo que encontramos en Luc 1:35; Mat 1:20 (“lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es“).

 

Isa 44:24 dice que Dios, solo, sin ayuda, creó los cielos y la tierra de Génesis. Él estaba totalmente solo. “¿Quién estaba conmigo?” En el momento de la creación de Génesis no había ningún Hijo con Él (cf. Heb 1:1-2).

 

Dios no habló en un hijo hasta el NT. Entonces, quien dijo, ¿”hágase la luz”? Sería una clara contradicción de Heb 1:1-2 decir que era el Hijo. El Dios del AT es muy distinto que Su único Hijo. Este tuvo su genesis en Mat 1:18 (“el nacimiento-genesis de Jesús fue así”). ¡La Biblia se convierte en un libro de acertijos incomprensibles si Dios tiene un hijo antes que lo trajera a existir! Luc 1:35 describe cómo el Hijo de Dios vino a existir. Fue engendrado. El engendrar en la Biblia y en nuestro lenguaje es una palabra que, más que toda otra palabra, denota un antes y después. Por lo tanto, el Hijo tuvo un comienzo. Hubo un tiempo antes de que fuera engendrado, antes de que existiera. Si ya existía, estos testimonios en Mat 1; Luc 1 son tonterías. María dio a luz a un ser humano y no a Dios o a un ángel. De madres humanas nacen seres humanos. No cabe duda que María no sólo dio a luz una “naturaleza humana” y esta “naturaleza humana”, como el hijo de María, no sería el descendiente de David y, por lo tanto, el Mesías.

 

La noción de que el Hijo de Dios, en realidad también es Dios, hiciera una farsa de toda su lucha en obedecer a Dios y ser el modelo y Salvador para nosotros. El objetivo de un Sumo Sacerdote es que debe ser seleccionado de entre los hombres (Heb 5:1). Él es el “hombre [anthropos-ser humano] Mesías Jesús” en contraste con su Padre (1 Tim 2:5). El Padre en Juan 17:3 es “el único que es Dios.” Si Dios es el único que es Dios, nadie más puede ser Dios sino el Padre.

Esto es exactamente lo que Pablo declara cuando ensaya el credo en 1 Cor 8: “No hay ningún Dios excepto el único Dios Padre” (combinando vv. 4, 6).

 

Si el hijo fuera Dios, hubiera 2 Dioses. Llamarles a Jesús Dios y al Padre Dios no es monoteísmo, por más que esta etiqueta sea aplicada [por el trinitario[1]].

 

La complicación de Heb 1:10 es debido al hecho de que el escritor cita Sal 102 de la versión griega (LXX[2]) y no la versión Hebrea. La LXX tiene un sentido completamente diferente en Sal 102:23-25. Introduce pensamientos que no se encuentra en el texto Hebreo. La LXX dice: “Él [Dios] le respondió a él [suplicante]…Dime [Dios hablando al suplicante]… Tú, Señor [Dios refiriéndose a alguien más quien le llama  'señor']“. Sin embargo, el texto Hebreo dice “Él [Dios] debilitó mí fuerza… Yo [el suplicante] dije, Dios mío…” [RV]

 

Por lo tanto, la LXX introduce a un segundo señor a quien Dios se dirige: “En el comienzo fundaste la tierra y los cielos son las obras de tus manos” (v. 25). El escritor a los Hebreos tenia ante el abierto la versión griega del AT y no el Hebreo (como que hoy en día alguien cite la NVI en lugar de la RV). El erudito Americano F.F. Bruce en el Nuevo Comentario Internacional sobre Hebreos explica:

“En el texto de la Septuaginta la persona a la que estas palabras ["desde antigüedad fundaste la tierra"] se refieren es explícitamente mencionada como “Señor”, siendo Dios quien le llama así. Mientras que en el texto hebreo el suplicante es el altavoz desde el principio hasta el final del salmo, en el texto griego su oración llega a su fin con v. 22, y las siguientes palabras leen así: “Él [Dios] le contesto [al suplicante] en el camino de su fuerza: «Declararme mis cortos días: Traedme no en medio de mis días. Tus [el suplicante] años son a través de todas las generaciones. Tú, Señor [el suplicante, considerado como el Mesías por Hebreos], en el principio fundaste la tierra.”[3] Ésta es la respuesta de Dios al suplicante; ofreciéndole que reconozca el tiempo acortado de Dios (para la restauración de Jerusalén, como en el v. 13) y no pedirle a Él [Dios] actuar cuando el tiempo ya establecido esta por medio vencimiento, mientras que Él [Dios] le asegura [al suplicante] que él y los niños de su siervos serán preservados para siempre…

[El erudita] Bacon sugiere que en el hebreo, así como en el griego, el texto de este salmo formo una base para la escatología mesiánica, en particular su referencia al “acortar” los días de Dios, ej., el período destinado a transcurrir antes de la consumación de su propósito [la llegada del, aun, futuro Reino mesiánico sobre la tierra]; el encontró aquí en el AT la base para  Mat 24:22, 13:20; Mar 13.20 y Ep. Barn[4] (“corno dice Henoch; pues el Dueño [Dios] abrevió los tiempos y los días, a fin de que se apresure su Amado y venga a su heredad.’”)…”

¿Pero a quien (el lector cristiano de la LXX podría preguntarse) le puede Dios hablar palabras como estas? ¿Y a quien, el mismo Dios, se dirige como “Señor”, como el fabricante [o fundador] de la tierra y el cielo?[5]

 

Al leer la LXX el escritor de Hebreos ve una clara referencia a los cielos y la tierra nueva del futuro Reino de Dios y mira a Dios dirigiéndose al Señor mesiánico en conexión con las profecías del resto de Sal 102 que habla de “la generación por venir” (v. 18) y de la hora establecida por YHWH para levantar a Sión y aparecer en Su gloria.

 

El articulo importante del erudito B. W. Bacon (citado por Bruce arriba) da énfasis al hecho que “la palabra ‘señor’ es totalmente ausente del texto hebreo [y sus traducciones] de Sal 102.25.” Pero sí aparece en la LXX citada por Hebreos:

“[Con la traducción en la LXX “le contesto a él"], todo el pasaje al final del salmo se convierte en la respuesta de YHWH al suplicante, quien consecuentemente aparece dirigido como Kurie [señor] y creador de los cielos y la tierra…En vez de entender el verso como una queja por el salmista en acortar sus días antes de tiempo, LXX y la Vulgata entienden el anuncio ser la respuesta de YHWH a los ayees del salmista que El va a intervenir para salvar a Sión , porque “es tiempo de tener piedad sobre ella, sí, el tiempo ha llegado” (v. 13). Está prohibido reconocer (¿o prescribir?) del corto tiempo establecido por YHWH y de no convocar cuando aun no a ni expirado medio tiempo. Por otra parte él [señor Mesiánica] es prometido que los niños de sus siervos permanecerán para siempre.”[6]

 

Este es exactamente el punto y sólo puede hacerse evidente cuando vemos que 1) el escritor de Hebreos está leyendo de la LXX, no del texto hebreo, encontrando allí una maravillosa profecía del siglo venidero (Reino, la restauración de Israel) cual encaja exactamente su contexto y que 2) hay un Señor Mesiánico a quien le habla YHWH e invitado a iniciar el fundamento de los cielos y la tierra, el nuevo orden político en Palestina, tal y como dice Isa 51:16. Este es probablemente el mensaje que el escritor de hebreos quiere transmitir acerca de la superioridad de Jesús sobre los ángeles. Jesús es el fundador del venidero Reino y su nueva orden. El escritor a los Hebreos nos dice expresamente en 2.5 que se trata de la tierra habitada del futuro “cual estamos hablando.”

 

Cuando la diferencia de la LXX se explica, esto realmente no es tal difícil de entender. Ambos Sal 102; Heb 2:5 y, por lo tanto, todo el primer capítulo de Hebreos se refiere a la nueva orden de cosas iniciadas por Jesús y no importaría si la viéramos también como la nueva orden iniciada por su ascensión (“Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra“, Mat 28.18), o en la segunda venida [parusía].

 

Todo el Sal 102 es acerca la nueva era de la restauración y el Reino de Jerusalén en el milenio (véase vv. 13-22). La mirada del escritor esta en vista a la restauración de la ciudad cuando Dios aparezca en Su gloria (v. 16). El Salmo está escrito para la “venidera generación” (v. 18) y la nueva población creada en el futuro del Reino sobre la tierra. Hebreos no está hablando de la creación de Génesis, pero la “venidera economía” (2.5).

 

Isa 51.16 confirma esta explicación. Habla sobre un agente de Dios en quien Dios pone sus palabras en su boca y cual usa para plantar “los cielos, echando los cimientos de la tierra” [RV1995]. El Comentario de la Palabra Bíblica [Word Biblical Commentary] dice:

Eso no tiene sentido si se refiere a la creación original [Génesis]… En los otros casos, Dios actúa por sí solo, usando ningún agente. Aquí al que El ha escondido en la sombra de su mano es su agente. Cielos y la tierra aquí se deben de referir metafóricamente a la orden total en Palestina, cielos refiriéndose a la amplia estructura general del Imperio, mientras que la tierra es la orden política en la propia Palestina.”[7]

 

Así que, ambos Sal 102 (LXX) y en Isaías el Mesías es el agente quien Dios utilizará para establecer el nuevo orden político del venidero siglo. Heb 1:10 es una profecía, escrito en sentido pasado (como acostumbran ser las profecías), pero refiriéndose a la “tierra habitada del futuro acerca de cual estamos hablando” (Heb 2.5). Esa es la preocupación en Heb 1:10. Jesús es el “padre de la era venidera” (Isa 9:6, LXX).

 

Por último, en Heb 9:11 el escritor habla de “los bienes venideros [futuros]“, como cosas “no de esta creación”.  Esto quiere decir que las cosas que están por venir son de la futura y nueva creación (véase Heb 2.5). Esa creación se está llevándose a cabo desde que Jesús fue exaltado a la diestra de Dios, donde el ahora es co-creador, bajo El Padre, de la nueva creación, teniendo “toda autoridad en el cielo y en la tierra” (Mat 28.18). Aun el siglo del futuro milenio también será reemplazado por una nueva renovación de los cielos y la tierra (Ap. 20:11, 21:1).

 

Una vez más, escatología es el gran factor en la revelación de la verdad. Dios tiene una nueva creación en Jesús y vamos a ser nuevas criaturas en Cristo (2 Cor 5:17). El mundo será renacido y vendrá bajo la supervisión de Jesús y sus seguidores (Mat 19.28, etc.). Tenemos que resistir la tentación de estar mirando hacia atrás a Génesis cuando todo el libro de Hebreos nos ofrece ver hacia adelante a la “tierra habitada del futuro” (Hebreos 2.5). Tenga en cuenta que en varios lugares Hebreos habla de la redención eterna, la herencia, pacto, juicio, salvación y espíritu “de la era [venidera]” (aionios). Aionios se refiere a la era del Reino venidero y no sólo a eternidad. Cristianos hoy en día reciben este “Espíritu Santo de la promesa” (Efe 1:13, RV).


[1] Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso…” Credo de Niceno Constantinopolitano, 381DC. Ed.

[2] Mejor conocida como la Biblia de los LXX (70), o Septuaginta, representa la más antigua e importante entre las colecciones de textos y escritos sagrados judíos, bastante más antigua que la Tanach judía palestinense, conjuntamente con la cual constituye la fuente para el AT de las Biblias cristianas.

[3] La razón por las diferentes traducciones, entre el griego y hebreo, son los puntos vocales del hebreo. Su sentido puede ser modificado si los puntos vocales son cambiados y a veces no es claro cuál de los sentidos es el correcto. Por lo tanto, en el hebreo el significado de innah es “Él [Dios] inflicto” (v. 23), pero la LXX repunta los mismos consonantes hebreos como anah, que significa “Él [Dios le] respondió [a él].” De manera que en la LXX Dios le responde al que esta orando y llamándole a esa persona “señor”. LXX añade “señor” en el v. 25. A continuación, el hebreo tiene omar eli (“Yo dije, Dios mío”, v. 24). Pero la LXX lee estas consonantes como emor elai (“Dime a mí”, v. 23b, ej., la persona que está orando es mandado por Dios a decirle a Dios). La idea es que se le pide a Dios acortar los días que deben transcurrir antes de que el Reino venga (cf. Mat 24:22). Sal 102 es en gran parte sobre la era venidera y la restauración de Israel en el Reino futuro y así totalmente apropiado como prueba de texto para Heb 1 en respecto a lo que el Hijo está destinado a hacer en el futuro, su papel en la nueva creación y no la creación de Génesis. ¡Este sentido es reversado cuando se usa para apoyar ideas no bíblicas de que Jesús era el Creador en Génesis!

[4] Epístola de Barnabas, un tratado cristiano de 22 capítulos, escrito en griego, con algunas características de epístola, preservado en el Codex Sinaiticus del siglo 4, donde aparece al final del NT. Tradicionalmente es atribuida a Bernabé, colaborador y compañero de Pablo de Tarso, mencionado en el libro de Hechos; también ha sido a otro cristiano notable, Barnabas de Alexandria, o a cualquier pedagogo cristiano desconocido.

[5] F.F. Bruce, Epístola a los Hebreos [The Epistle to the Hebrews], Nuevo Comentario Internacional del Nuevo Testamento [New International Commentary on the New Testament), Eerdmans, 1990, p 62-63.

[6] B.W. Bacon, “Heb 1:10-12 y la prestación de la Septuaginta sobre Sal 102.23 [“Heb 1.10-12 and the Septuaginta rendering of Ps. 102:23”], Zeitschrift für die Neutestamentliche Wissenschaft 3, 1902, p 280-285.

[7] Word Biblical Commentary: Isaiah 34-66, Word Books, 1987, 212.

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Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

 

“La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo, sean con todos ustedes. Amén”.

 

Si digo: Que el genio de Einstein, la filosofía de Descartes, y la fuerza del tornado estén con todos ustedes”, ¿Acaso esto significaría que todos los tres están unidos en una “trinidad o que Einstein es igual a Descartes, o que Descartes es igual al tornado, o que el tornado es igual a Einstein?

En otros pasajes el apóstol Pablo parece que se olvida del Espíritu Santo y dice simplemente: “Gracia, misericordia, y paz, de Dios Padre y de Jesucristo nuestro Señor” (1. Tim. 1:2; 2 Tim. 2:2). Esto nos parece extraño si se considera que el Espíritu Santo es una Persona Divina o la Tercera Persona de la Trinidad. Sin embargo, en estos pasajes sí se menciona un trío compuesto por la gracia, la misericordia y la paz;  aunque claro,  nadie pensaría que estas 3 cualidades son iguales o que componen una trinidad co-substancial.

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Por Gary Shogren

Profesor de Biblia y rector del seminario ESEPA en Costa Rica

 

Supongamos que usted asiste a una iglesia. Un día su líder decide asistir a un retiro de pastores en una mega-iglesia. Regresa expresando el cambio espiritual y la renovación que experimentó. Empieza a hablar del “Ministerio Quíntuple” y, especialmente, sobre el nuevo apostolado que el Señor le ha regalado a la iglesia. Reclama que el Espíritu le ha mostrado que su iglesia debe estar bajo la “cobertura” de un apóstol sin la cual no experimentará la bendición del Señor

 

Pensemos en las preguntas más comunes que se hacen con respecto a este tema del apostolado:

 

¿Eran Doce apóstoles en el Nuevo Testamento o había más? 

 

Cristo escogió a Doce para servir como sus enviados especiales; probablemente representaban las Doce Tribus de Israel. Con la muerte de Judas, los demás siguieron el consejo del Antiguo Testamento y oraron; luego “la suerte cayó sobre Matías; y fue contado con los once apóstoles.” (Hechos 1:14-26 – Acts 1:14-26). No hay ninguna referencia sobre reemplazar a aquellos que iban muriendo, por ejemplo, Jacobo en Hechos 12:2 (ver Apocalipsis 21:14 – Rev. 21:14; 1 Cor.15:8).

 

Ahora sí había unas personas quienes se llamaban apóstoles, probablemente en el sentido más genérico de “enviado”: por ejemplo, Andrónico y Junias en Rom. 16:7; Tito y ciertos hermanos en 2 Cor. 8:23; Bernabé en Hechos 14:14 – Acts 14:14. Ellos no fueron escritores del Nuevo Testamento, ni tuvieron autoridad apostólica sobre redes de iglesias. Más bien, fueron enviados o pioneros del evangelio.

 

Para captar el uso de los términos, podemos hablar de los Doce Apóstoles (en mayúscula), más Pablo como el Último, más una cantidad de “apóstoles” (en minúscula).

 

¿Cuáles son las características de un Apóstol (en mayúscula) según la Biblia?

 

Podemos concluir de la Biblia esta definición: Un Apóstol es un enviado especial de Cristo, el cual tiene un llamado directo y un don específico; es testigo ocular de la resurrección; se dedica a transmitir la doctrina de Dios. También, se puede ver que, un Apóstol predica; hace milagros; es pionero; sufre mucho; es ambulante (viajero). Es el llamado por Dios y el don es dotado por el Espíritu.

 

Según lo que anteriormente vimos sobre la descripción de un Apóstol, ¿qué contraste vemos con los apóstoles de hoy en día?

1.      Existe un anhelo de ser reconocido como “apóstol” y hay una cantidad de nuevos apóstoles.

2.      “Apóstol” se define hoy en términos de autoridad y control, tanto como un obispo católico.

3.      Algunos apóstoles de hoy aparentan impartir nuevas enseñanzas, especialmente en cuanto a la naturaleza de la guerra espiritual, espíritus regionales, la segunda venida de Cristo, o la manera de discipular a la iglesia. 

4.      El apostolado moderno no tiene el vínculo bíblico fuerte con el sufrimiento físico. 

Uno puede aprender mucho sobre un apóstol por lo que le pide a su gente. Si alguien pide su dinero u obediencia, usted tiene el derecho de rechazarlo. Cristo es quien merece obediencia y, aunque su iglesia necesite de su apoyo financiero, usted tiene el derecho de verificar que su dinero se esté utilizando sabiamente, sin enriquecer a un líder cuando hay personas en necesidad económica. Usted, como miembro del real sacerdocio (1 Pe. 2:9) es por definición una de las personas ungidas del Señor. Tiene tanto el derecho como la responsabilidad de pedir prueba bíblica. Usted no tiene que soportar insinuaciones ni acusaciones de que es rebelde contra el plan divino, nuevamente revelado. La frase “no toquéis al ungido del Señor” aplica tanto a su persona como a cualquier cristiano.

 

Escrito con Osías Segura

¿QUÉ ES LA SEPTUAGINTA?

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Regresemos a los alrededores del segundo siglo antes de Cristo, a la ciudad de Alejandría en Egipto. En aquellos tiempos se estaban juntando libros para la famosa biblioteca de Alejandría. Un día el rey de Egipto (ya no tenían faraones) le preguntó a Demetrio de Falerum, el encargado de la Biblioteca, porqué no había una copia de la ley de los judíos, pues él había oído que eran buenos libros. Demetrio le contestó que había que traducirlos, pues estaban escritos el dialecto hebreo que usaba un alfabeto muy peculiar.

 

Esto le pareció bien al rey y envió una carta al sumo sacerdote  del templo de Jerusalén para pedir su ayuda.  En la carta preguntó si sería posible enviar 6 representantes – hombres sabios y educados en la ley de Moisés – de cada una de las doce tribus de Israel para ayudar en la traducción de la ley de Moisés para la biblioteca de Alejandría. El sumo sacerdote concordó y envió los 72 eruditos a Egipto, los cuales asombraron al rey con su sabiduría. El rey les dio un lugar amplio con mucha luz para trabajar y después de 72 días de labor se completó la traducción del pentateuco (los cinco primeros libros de la Biblia). Después reunieron a todos los judíos de Alejandría para que ellos vieran el resultado del trabajo de los 72 y al leer la traducción los judíos de Alejandría declararon que era perfecta y no requería cambio alguno. Y así se dice que se completó la traducción de la ley de Moisés del hebreo al griego por 72 traductores en 72 días.

 

Esta historia viene de un documento antiguo llamado La Carta de Aristeas, escrita, se piensa, un poco después de esa época. Pero el problema con esta interesantísima historia es que la carta es casi por seguro una invención que tiene poco que ver con lo que realmente ocurrió. Pero sí sabemos que había una traducción griega del Antiguo Testamento en los siglos antes de Cristo, la cual todavía tenemos hoy.  Alejandría parece ser el lugar en donde se hizo, pues sabemos por medio del autor judío Filón, también de Alejandría, que la traducción griega era muy venerada allí. Entonces no todo es inventado en La Carta de Aristeas. Lo inventado es la historia de los 72 hombres y 72 días y la traducción perfecta. Muchos piensan que la Carta de Aristeas fue creada para darle es sello de apruebo a la traducción, pues era la Biblia de muchísimos judíos. Pero hay otro detalle importante que surge de la historia, que es el nombre de la traducción: Septuaginta. En latín quiere decir “de los setenta” – o sea, la traducción de los setenta (aparentemente decir “setenta y dos” costaba demasiado). A veces también se denomina como LXX y en círculos académicos se le suele decir “la ele-ele-exis”. Ahora ¿Por qué nos importa esta traducción, además de que la leyenda de su producción es entretenida? ¿Qué tiene que ver con la Biblia que nosotros usamos hoy?  La respuesta es que tiene muchísimo que ver. 

 

1.      Nos ayuda a entender el griego del Nuevo Testamento.

La Septuaginta fue escrita en un tipo de griego peculiar llamado koiné, que quiere decir “común”. No era el griego literario de los filósofos y escritores griegos, sino el de la gente. Bueno, este es el mismo griego en que fue escrito el Nuevo Testamento. Entonces, la Septuaginta es como una base de datos que nos ayuda a entender mejor las palabras que se usan en el Nuevo Testamento. Es más, como los autores del Nuevo Testamento conocían esta traducción y usaban las mismas palabras de la Septuaginta para explicar la revelación de Dios en Jesucristo, sabemos que hay una conexión muy íntima entre el sentido de palabras en la Septuaginta y el sentido de palabras en el Nuevo Testamento. ¡La Septuaginta nos ayuda a entender mejor las palabras griegas del Nuevo Testamento! Ejemplo: La palabra griega ekkleisia quiere decir iglesia. En el mundo antiguo se usaba para referir a la asamblea democrática de una ciudad.  Pero quizás el uso en el Nuevo Testamento es más basado en la Septuaginta, donde ekkleisia es la palabra que se usa para denominar a la asamblea de Israel. También es interesante lo que ocurre con la palabra griega kurios (“señor”). En la Septuaginta el nombre de Diosen hebreo (YaHWeH)  siempre se traduce con kurios. Es interesante que en el NT kurios es efectivamente el título de Jesús, especialmente en las cartas de Pablo.  

 

2.      Fue usada por los Autores del Nuevo Testamento.

 

Los autores del Nuevo Testamento citan la Septuaginta directamente. Por ejemplo, hay pasajes en donde Pablo reproduce una frase o un versículo del Antiguo Testamento y podemos comparar letra por letra ese pasaje con la Septuaginta y ver que es una cita literal y directa de esa traducción.  Casi todas las citas al Antiguo Testamento en el libro de Hebreos vienen de la Septuaginta. En otros lugares los autores del Nuevo Testamento parecen estar haciendo su propia traducción del hebreo. Como el evangelio cristiano salió al mundo griego muy de prisa, el cristianismo de los primeros siglos de la iglesia era primordialmente algo griego. Por eso muchos de esos cristianos que no sabían hebreo (seguramente la gran mayoría) usaron la Septuaginta. No es demasiado decir que la Septuaginta era el Antiguo Testamento de los primeros cristianos.  Tanto que los judíos dejaron de usarla y crearon una nueva traducción, pues ya estaban artos de cristianos que usaban la Biblia Judía griega para mostrarle pruebas de que Jesús era el mesías. 

 

3.      Nos ayuda a entender el hebreo del Antiguo Testamento. 

 

En los tiempos antes del Nuevo Testamento había varias versiones hebreas del Antiguo Testamento en circulación. No eran radicalmente diferentes. Pero en algún momento en los primeros siglos de la iglesia los judíos determinaron que solo iba a haber una versión de la Biblia, la llamada versión Masorética, y esa fue la que se guardó y copió a través de los siglos y es la que al final es la base de nuestras Biblias hoy día. Interesantemente, la Septuaginta nos ha ayudado a aclarar algunas cosas difíciles de entender en la versión Masorética del Antiguo Testamento, pues nos lleva a una época anterior donde había diferentes versiones del hebreo en circulación. Por ejemplo, en Isaías 29:3 el hebreo masorético parece decir: “Encamparé alrededor de ti cómo un círculo” (así lo traducen casi todas las versiones). En la Septuaginta dice “Encamparé alrededor de ti como David”. La diferencia entre círculo y David en el hebreo es cosa de cambiar una letra con otra letra muy similar (resh por dálet). Entonces, puede ser que “círculo” fue un error tipográfico. Claro, la diferencia para el significado del pasaje es pequeñísima.  El estudio de la Septuaginta no es para todos, pero es un área de estudios bíblicos esencial si uno quiere indagar el sentido de las palabras griegas del Nuevo Testamento.

 

Por Osías Segura (foto)

 

oseguraSan Pablo nos recuerda: “Nosotros no andamos negociando con el mensaje de Dios, como lo hacen muchos” (2 Corintios 2:17a). Un mensaje válido para aquellos que una vez fueron pastores evangélicos de origen humilde, sencillos, ganando un salario mínimo. Con grandes costos lograron terminar su secundaria, y hoy algunos son millonarios, pues se llevan cada domingo grandes sumas de dinero en efectivo. ¿Los tendrá el Ministerio de Hacienda bajo control?

 

¿Cómo lo hacen?

 

Ellos predican una teología que refuerza pragmáticamente las propuestas básicas de una economía de mercado, y con ella justifican bíblicamente el consumismo y el goce pleno y egoísta de los bienes terrenales. Así producen bienes, como corbatas ungidas para la buena suerte, agua bendita para sanidad, pulseras del pacto, entre otros productos religiosos.

 

Principios mágicos. ¿Qué predican?

 

Ellos se guían por ciertas leyes o principios bíblicos de la prosperidad financiera. Estos principios o leyes son mágicos pues no tienen exigencias éticas por parte de Dios, quien se ve atado a responder a tales leyes. Lo que los humanos deben hacer es cumplir con tales principios y esperar, pues “como hijos de Dios son herederos de sus riquezas”.

 

De esta manera, pareciera que las leyes del mercado gobiernan al Dios todopoderoso y su santísima voluntad. Bíblicamente esta ley del mercado parece encontrarse en ciertos temas teológicos como “el pacto”, “la siembra y la cosecha”, “el diezmo y las ofrendas”, y “el ciento por uno”. Estos temas bíblicos contienen un principio de causa y efecto: “El que quiere recibir debe dar en abundancia”. El necesitado le pide a Dios una bendición y, si recibe tal bendición, el necesitado debe dar de su parte, y así bendecir el ministerio del profeta o apóstol que facilitó el pacto. ¿Quién fue en realidad el bendecido en esta transacción?

 

¿De dónde salieron?

 

El Pentecostalismo se debe distinguir en tres olas o movimientos históricos. Primero, el Pentecostalismo clásico llega a nuestro país a mediados del siglo XX. La segunda ola durante los años 70 nos trae el movimiento carismático. Este movimiento afectó a toda denominación protestante, y hasta la Iglesia Católica Romana. Finalmente, el último movimiento es el neopentecostal, o de la tercera ola, que se desarrolló a inicios de los años 90, y hoy se encuentra en su plenitud como parte de los nuevos movimientos religiosos latinoamericanos (NRM). Una aclaración es válida: No toda iglesia evangélica o pentecostal debe ser confundida con estos grupos neo-pentecostales. La diferencia yace en las características aquí mencionadas.

 

¿Quiénes son ellos?

 

Los líderes neopentecostales una vez fueron parte de los movimientos pentecostales, pero se separaron de sus denominaciones para “ser fieles al mover del Espíritu Santo”. Muchos de ellos hoy son líderes de megaiglesias (iglesias con una asistencia semanal de más de 2.000 personas). Con el tiempo ellos han subido de rango religioso. Algunos de pastores pasan a ser profetas, y de profetas, a apóstoles, y de apóstoles unos pocos han llegado a convertirse en apóstoles de apóstoles. Así como se aumentan de rango, se aumentan el salario.

 

¿Qué servicios ofrecen?

 

Además de ser empresarios con canales de televisión y estaciones de radio en algunos países, también son buenos chamanes. Hay cierto tipo de espíritus, sanidades, limpias y bendiciones que solo ellos pueden brindar. Prometen sanidades y bendiciones materiales a cambio de “una donación” que se siembra o pacta con Dios.

 

El dinero del pacto

 

Pero ¿quién se lleva el dinero del pacto o de la siembra con Dios? Para nadie es una sorpresa la respuesta. Los costarricenses deberíamos preguntarnos: ¿Declaran estos líderes sus impuestos de acuerdo con sus ingresos reales y con sus múltiples propiedades? ¿Quién mantiene a cuentas a tales personalidades autoritarias?

 

¿Son decorosos los servicios religiosos y promesas que ofrecen? ¿Cuándo se pronunciará la Alianza Evangélica Costarricense contra tales abusos, o será que su silencio otorga? ¿Podrán nuestras leyes poner en su lugar a tales estafadores religiosos? ¡El pueblo tiene la palabra!

 

Fuente:

http://www.nacion.com/ln_ee/2009/febrero/04/opinion1863458.html

 

Esqueletos como este de gallinas bípedas como el ser humano , como mas de 100.000 años prueban mas alla de toda duda de que son nuestros antepasados.

Esqueletos como este de gallinas bípedas como el ser humano , como mas de 100.000 años prueban mas alla de toda duda de que son nuestros antepasados

Se cumplen ya casi 200 años desde que el célebre naturista Charles Dublin hiciera su famóso viaje por las islas Martín García y descubriera allí , tras observar la diferencia de tamaño de los huevos que las gallinas de los lugareños ponían, que todos los huevos tenían un antecesor en común: la gallina. Este importante descubrimiento solo podía llevar a una conclusión: los seres humanos y las gallinas tenemos un antepasado en común. Y hay un sinnúmero de evidencias que el naturista Charles Dubin presentó en su época pese al rechazo social del que fue objeto para probarlo:

la similitud de los huevos de gallina con los testículos del hombre
la gallina no tiene pelos, el hombre tampoco
la gallina es bípeda, el hombre también
la gallina no puede volar  , el hombre tampoco

Además de estas evidencias existen muchas otras tales como la presencia de órganos gallinales en los hombres, que son vestigios de que alguna vez tuvimos antepasados gallinescos.  Por ejemplo, la dificultad de algunas personas en pronunciar las dos sílabas “CRRI CRRI” es una evidencia, más allá de toda discusión, de que originalmente los hombres cacareábamos y que se nos fue atrofiando esa capacidad.

El coxis es un vestigio de una rabadilla de gallina y desde luego que es fácil ver en nuestros dientes un pico modificado que fue sufriendo mutaciones y partiéndose hasta convertirse en dos hileras de dientes ordenados con el tiempo.

En cuanto al origen de la vida, el propio naturista Charles Dublin nunca pudo explicar completamente este hecho y dijo: “Si si, la verdad que eso está difícil… es como querer explicar qué vino primero, si el huevo o la gallina”.

Y de esa frase célebre suya, algunos sucesores mediante experimentos concluyentes (aquí hablamos sólo de HECHOS,  no de teorías) comprobaron que la vida en la tierra se formó hace aproximadamente entre 100 mil años y 400.012 millones de años atrás, cuando en medio de una formación de barro, y gracias al constante hostigamiento de los rayos ultravioletas (que en general son malos para los huevos, pero no en este caso), se formó casualmente un pequeño huevo por puro azar.

Este primer huevo, pese a no tener cerebro, tenía la capacidad de pensar, aunque aún no entendemos bien cómo pero eso está más allá de toda duda, y dedujo que tenía que reproducirse. No entendemos bien cómo pero su deseo se hizo realidad y se partió en dos formando otro huevo diminuto. Con el tiempo todos estos huevitos decidieron y pensaron pese a no tener cerebros que juntos les iba a ir bien y se pusieron de acuerdo en unirse formando diferentes tipos de seres vivos.

Craneo de gallina y craneo de hombre: las similitudes son evidentes. Esto es prueba de que uno desciende del otro.

Cráneo de gallina antigua y cráneo de humano. Las similitudes son abrumadoras obviamente debido a que el ser humano desciende de las gallinas.

Pero algunos mantuvieron su forma oval. Es evidente que todo esto no aparece en el registro fósil porque sucedió hace demasiado tiempo, y además, los huevos no podían dejar fósiles porque no tenían huesos. Sin embargo hoy día ninguna persona seria dudaría de estos hechos absolutamente demostrados ya que negarlos nos dejaría como única opción el creer que la vida en la tierra fue creada por un plato de tallarines (no hay otra opción) y eso es algo absurdo.

De uno de estos huevos se formó el primer gallináceo: un ser bípedo, sin pelos y con pico que a la larga “huevolucionaría” hasta llegar a parecerse a un ser humano pasando por diversas etapas como ser:

 

-gallinaceos plumadis
-gallinaceos non plumadis
-gallinaceos pelis
-gallinaceos hominis
-hominis gallinaceos
-hominis non gallinaces

Y este sería el hombre moderno que vemos a nuestro alrededor. Está claro que todo este proceso se dio  debido a que en la tierra hay viento. El viento arrastra las cosas y las cosas se chocan. Los choques entre dos seres vivos provocan moretones como todos podemos apreciar y estos moretones a veces si son útiles la especie lo conserva dando origen a una nueva especie. A este proceso se llama “selección moretonal” o “supervivencia del más machucado”.

Es un honor para mí darles la bienvenida al sitio oficial del Huevolucionismo que pretende terminar de una vez por todas con la ignorancia de este planeta y demostrar a toda la gente ignorante (lo digo con respeto por supuesto) que el universo no fue creado por un plato de tallarines sino que el universo “huevolucionó” de manera fortuita de huevo en huevo y las formas de vida  huevolucionaron de huevo en huevo hasta llegar a los gallináceos y de ahí al hombre.

Pretende pues este sitio ser una enciclopedia libre donde se podrá discutir cualquier clase de teoría EXCEPTO QUE TENGA RELACIÓN CON LOS TALLARINES. No es que seamos de mente cerrada sino que creer que fuimos creados por un plato de tallarines es simplemente estúpido y propio de otras eras.

Presentaremos los hallazgos arqueológicos, fotos tomadas de los museos que PRUEBAN y CONFIRMAN lo que el visionario Charles Dublin bien apreció cuando tenía sólo 15 años y andaba jugando con las gallinas en un corral: el hombre tiene un antepasado común con las gallinas.

Bienvenidos a la nueva era del conocimiento: la teoría de la HUEVOLUCIÓN.

http://www.huevolucion.com/

¿ES JESÚS EL HIJO ETERNO?

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Por Roberto Figueroa

 

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. (Juan 3:16).

Uno de los versos más aprendidos de memoria y citados es Juan 3:16. En un resumen, éste es parte del Evangelio de Jesucristo. Mientras usamos principalmente este verso para enfatizar el amor del Padre, también éste tiene que ver con el nacimiento y punto de partida del Hijo del Hombre, Jesucristo. ¿Es Jesús el Hijo eterno? Este término “Hijo eterno” nunca es usado en la Biblia y contradice completamente el significado de la palabra engendrar, así como muchos otros versos de las Escrituras. La palabra engendrar significa procrear. Así que engendrado indica un punto específico en el tiempo en el cual el comienzo toma lugar. Tal como nuestros padres vivieron antes de nosotros, así Dios vivió antes del Jesús engendrado. El Hijo de Dios tuvo un comienzo. También vemos al autor de hebreos escribir sobre el mismo tema en Hebreos 1:5:

“¿Porque ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Mi Hijo eres tú, Yo te he engendrado hoy, y otra vez: Yo seré a él Padre, Y él me será a mí hijo?”

Dios sólo dijo esto acerca de su único Hijo – nunca a alguno de los ángeles o a nadie respecto a eso. Este verso declara la grandeza del Hijo de Dios sobre los ángeles. Dios nunca les dijo esto a los ángeles, pero Él declaró que Jesús fue engendrado en un cierto día.

Si creyéramos que Jesús es el “Hijo eterno” sería como decir que un padre y su hijo nacieron al mismo tiempo. Esto es imposible, ya que uno tiene que ser antes del otro. El Salvador fue creado o fue pensado en la mente de Dios antes de la fundación del mundo; Lo mismo que una idea de la pareja acerca de tener hijos aparece antes  de que realmente éstos vengan a la existencia.

¿Cuándo fue el punto de partida real de Jesús? Su punto de partida fue Su nacimiento. Anunciado para María en el sexto mes durante las Ley por el Ángel Gabriel hablando en el tiempo futuro. El anuncio fue que la virgen María debía concebir al Hijo de Dios llamado Jesús. María preguntó, “cómo puede ser esto? Ella fue adiestrada inmediatamente por el ángel en Lucas 1:35, así:

Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios”.

La relación padre-hijo empezó el día que Jesús nació. En otras palabras, la relación entre la humanidad de Jesús y la naturaleza divina de Dios comenzó. Todo esto debía ocurrir en la plenitud de los tiempos, un cierto tiempo en el futuro. Entonces, ¿es Jesús el Hijo eterno? Claro que no, pues la Palabra de Dios declara que hubo un comienzo para el Hijo de Dios. Juan 3:16 nos ayudará a entender y defender nuestra doctrina preciosa acerca del amor de nuestro Padre, pero también que Jesucristo no es el Hijo eterno.

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“Y fue él mismo una persona divina” (Edward Harwood, H KAINH DIAQHKH. Londres, 1776, 2 vols; Ed. 2 1784, 2 vols. 1768)

“Y la palabra fue un dios” (Newcome, 1808)

“El Verbo era de Dios” (Crellius, tan citado en El Nuevo Testamento en una Versión Mejorada)

“Y el Verbo fue un ser divino.” (La Biblia La du Centenaire, L’Evangile Selon Jean, por Maurice Goguel, 1928)

“El Logos era un dios” (John Samuel Thompson, El Montessoran; O La Historia de Evangelio de acuerdo a los Cuatro Evangelistas, Baltimore; Publicado por el traductor, 1829)

“La palabra era divina” (Goodspeed es Una Traducción Americana, 1939)

“La palabra era un dios.” (Versión Revisada-Mejorada y Corregida)

“Y de forma de dios era la Palabra.” (profe. Felix Just, S.J. – La Universidad Loyola Marymount)

“El Logos era divino” (La Biblia de Moffatt, 1972)

“La Palabra era Dios  (Deidad, Divino, que es una mejor traducción, porque el artículo Griego Definido no está presente antes de esta palabra Griega—el Nuevo Testamento extremo de la Biblia Inglesa Internacional, 2001)”

“Y la palabra era un dios” (Reijnier Rooleeuw, M.D. – El Nuevo Testamento de Nuestro Señor Jesucristo, traducido del Griego, 1694)

“como un dios era” (Hermann Heinfetter, Una Traducción Literal del Nuevo Testamento, 1863)

“La Palabra era un Dios” (Abner Kneeland El Nuevo Testamento en Griego e inglés, 1822)

“y un Dios” (o sea un ser divino) era la palabra (Robert Young, LL.D. Comentario sucinto de la Santa Biblia [Grand Rapids: Baker, n.d . ], 54). 1885)

“La palabra era un dios” (Belsham N.T. 1809)

“y el Logos era un dios” (Leicester Ambrose, La Teología Final, el Volumen 1, Nueva York, Nueva York; M.B. Sawyer y Compañía, 1879)

“La Palabra era Deísta = La Palabra era divina (Charles A.L. Totten, El Evangelio de Historia, 1900)

”Y era un dios” (J.N. Jannaris, Zeitschrift fur die Newtestameutlich Wissencraft, (la publicación alemana) 1901, International Bible Translators N.T. 1981)

“Una persona divina.” (Samuel Clarke, M.A., D.D., rector de St. James, Westminster, Una Paráfrasis en el Evangelio de Juan, Londres)

“Un dios” (Joseph Priestley, LL.D., F.R.S. [Philadelphia: Thomas Dobson, 1794 ], 37).

“Un dios” (Lant Carpenter, LL D (en unitarismo en los Evangelios [London: C. Stower, 1809 ], 156).)

“Un dios” (Andrews Norton, D.D. [Cambridge: Brown, Shattuck, And Company, 1833 ], 74).

“Un dios” (Paul Wernle, (en Los Comienzos de Cristiandad, vol. 1, la Subida de Religion 1903, 16).)

“Y la palabra marcial era un dios.” (Siglo 21 Literal)

“Y un dios era la palabra” (George William Horner, La Versión Copta del Nuevo Testamento, 1911) Dios fue la palabra.

“Y la palabra era de naturaleza divina” (Ernest Findlay Scott, La Literatura del Nuevo Testamento, Nueva York, Columbia University Press, 1932)

“Y la palabra era un Dios” (James L. Tomanec, El Nuevo Testamento de nuestro Señor y Salvador Jesús Ungido, 1958)

“La palabra tenía la misma naturaleza como Dios” (Philip Harner, JBL, Vol. 92, 1974)

“y un dios (o, de una clase divina) era el Verbo” (Siegfried Schulz, Das Evangelium Nach Johannes, 1975)

“Y de tipo de Dios era el Logos” (Johannes Schneider, Das Evangelium Nach Johannes, 1978)

“La palabra era un ser divino” (Versión del Erudito- los cinco Evangelios, 1993)

“La palabra y sabiduría Divina estaba allí con Dios, y era lo que Dios era” (J. Madsen, Una Traducción del Nuevo Testamento, 1994)

“Un dios era la palabra/logos” (Jurgen Becker, Das Evangelium Nach Johannes, 1979)

“La palabra era por sí misma un ser divino.” (Curt Stage, el Nuevo Testamento, 1907)

“El Verbo era de clase divina” (Lyder Brun (profe. de teología NT), 1945

“Era de clase divina” (Fredrich Pfaefflin, El Nuevo Testamento, 1949)

“La palabra del mundo fue un ser divino” (Smit, 1960)

“Y la palabra era divina” (William Temple, arzobispo de York, Lecturas en el Evangelio de St. Juan, Londres, Macmillan y Co., 1933)

“Y la palabra de Discurso era un Dios” ( John Crellius, forma latina de alemán, Los 2 Libros de John Crellio Fanco, Un Dios el Padre, 1631)

“La palabra estaba con (Alá) Dios y la palabra era un dios” (Calendario árabe/ Ortodoxo Griego, incorporando porciones de los 4 Evangelios, Patriarcado Ortodoxo Griego o Beirut, mayo, 1983)

“Y la palabra era divina” (Ervin Edward Stringfellow (el Profe. del idioma del NT  y literatura /Univ. Drake, 1943)

“Y el logos era divino (un ser divino)” (Robert Harvey, D.D., Profesor de Idioma del Nuevo Testamento y Literatura, Westminster College, Cambridge, en el Jesús histórico en el Nuevo Testamento, Londres, Prensa Movimiento Estudiantil Cristiano 1931)

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Todos bajo una sola cobija

Para un observador desinformado, no deja de ser algo extraño que Samuel Moreno Rojas, recién elegido alcalde de Bogotá, católico practicante, supersticioso al extremo, adorador de la virgen María y socialista cofundador del Polo Democrático, haya asistido a una multitudinaria reunión de “cristianos evangélicos” de una de las mega-iglesias –Avivamiento, de Ricardo Rodríguez- que han surgido en Colombia de un tiempo hacia acá.

A esto se suma que Samuel Moreno fue elegido con el apoyo de la guerrilla de las FARC, narcoterroristas que también apoyaron al ultracatólico Andrés Pastrana para la presidencia de Colombia

Sin duda alguna, catolicismo, socialismo, brujería, terrorismo, narcotráfico y “cristianismo” pueden estar aparentemente tan alejados como mercurio de neptuno. Pero no es así. Están mucho más unidos de lo que algunos quieren aceptar.

Conozco muy de cerca las minucias y argucias de las iglesias “cristianas” de Avivamiento, de Ricardo Rodríguez y Patricia R.; a la Misión Carismática Internacional G12, de César Castellanos y su esposa Claudia Rodríguez –senadora de la República-; y a Manantial de Vida Eterna, de Eduardo Cañas y su esposa Fulvia. En todas ellas, para mi sorpresa, siempre se habla del papa de Roma como “un hombre de Dios”, y se hace referencia a los obispos y arzobispos como “nuestros hermanos en Cristo”.

 

Tiempo atrás, cuando era ignorante en los manejos de estos estafadores y mercachifles de la fe, yo no podía concebir cómo era posible que líderes “cristianos” aseguraran que el papa Juan Pablo II, el mayor idólatra de toda la historia, un hombre sanguinario y corrupto, fuera un “hombre de Dios”. Tampoco entendía qué hacían pastores “cristianos” en las filas socialistas del Polo, un partido pretendidamente ateo por lo comunista. También me preocupaban los extraños vínculos de Claudia Rodríguez de Castellanos y de César, su esposo, con el narcotráfico y el lavado de activos. Y ni qué decir de la constante insistencia para mostrar a los fieles que los jesuitas, esa siniestra orden, eran algo así como la mano derecha de Cristo en la tierra, un cuerpo de soldados de Cristo, indescifrable pero aprobado por Dios. ¡Qué barbaridad..!

De todos es sabido que los amos y dueños de estas iglesias evangélicas, pastores poderosos a quienes sus fieles obedecen como borregos a la hora de elecciones políticas, últimamente son buscados por quienes sueñan con ser elegidos para cargos públicos. Estos pastores se han convertido en políticos aviesos que no dudan en hacer alianzas con quien sea si esto redunda en beneficio propio; para el caso en Colombia tenemos a César y Claudia Castellanos, Enrique Gómez, Eduardo Cañas, Ricardo Rodríguez, Lucho Salas, Chucho Bernal, Luis Felipe Barrios, Clara Sandoval, Orlando Castañeda, Angélica Tovar (estos tres últimos, al servicio de los Castellanos) y muchos más. Muchos políticos van a sus cultos durante las épocas preelectorales con el ánimo de ganar simpatías, pero jamás se había visto que un socialista –pretendidamente ateo-, ya encaramado en el poder, acudiera a una de ellas…. hasta ahora.

Los inocentes pueden suponer que esto se debe a que se está llegando a una etapa de acercamiento entre catolicismo y protestantismo, o entre socialismo y ultraderecha, o entre superstición y “genuinos milagros”, o entre idolatría y fe. Pero la verdad es que lo que hemos visto es la prueba de que los jesuitas han cumplido perfectamente con el trabajo propuesto cuando nacieron en las entrañas del movimiento de los Iluminados en España, con Ignacio de Loyola.

El primer objetivo de la Orden jesuita, era –desde el principio- acabar con la Reforma Protestante de Lutero de dos maneras: con la confrontación frontal, mediante la Inquisición, con el asesinato de cristianos verdaderos, y mediante la infiltración de los grupos protestantes por parte de jesuitas sin sotana que fingieran y fungieran como líderes espirituales evangélicos. Por eso, no nos resulta extraño que César Castellanos y demás pastores evangélicos hayan acudido a Roma para pedir la bendición papal de manos del jerarca romano. Allá han ido famosos predicadores evangélicos como Billy Graham, Benny Hinn, K. Kulman, Marcos Witt y muchos más; todos jesuitas sin sotana.

Sin embargo, los jesuitas no buscan simplemente colocar a los protestantes bajo el yugo papal, o eliminarlos definitivamente; esta demoniaca orden, eufemísticamente llamada “Compañía de Jesús” va mucho más allá. Busca ubicar al papa romano como cabeza espiritual y política del mundo. Y para lograrlo, la Orden está dispuesta a hacer cualquier cosa… en realidad, ha hecho de todo para lograrlo. Desde pasar como pastores “cristianos” para engañar a quienes buscan a Jesús, hasta crear monstruos como Hitler y asegurar de ellos que son “siervos defensores de la fe cristiana”.

Michael Schmaus, sacerdote, profesor de la facultad de Teología de Munich dijo lo siguiente durante el ascenso de Hitler en el poder: “Las leyes del nazismo y las de la Iglesia Católica tienen el mismo objetivo”. Pío XII no solamente no lo reprendió, sino que alabó al sacerdote refiriéndose a él como “príncipe de la Iglesia”.

Schmaus también afirmó: “Imperio e iglesia es una serie de escritos que deberían contribuir al desarrollo del tercer Reich porque une a un estado nacional socialista con el cristianismo católico.”

El Vaticano es el poder internacional más antiguo del mundo y, como tal, ha ejercido su influencia para consolidar regímenes totalitarios –que luego firmarán Concordato con la Santa Sede; y para esto no ha dudado en urdir y promocionar las guerras más sangrientas y las masacres más infames que la humanidad haya visto jamás. Apoyaron y patrocinaron a Hitler, Mussolini, Franco, Pinochet, Stalin y muchos más dictadores que han traído la guerra y la miseria a las naciones. ¿Por qué..? Porque las guerras consolidan el poder del Vaticano.

Después de cada guerra, de cada desastre, el Vaticano aprovecha porque es el tiempo preciso para tomar control sobre las masas dominadas por el miedo y la desesperanza. La Iglesia Católica siempre, siempre se ha beneficiado de la muerte, las masacres y la miseria ya que la gente que ha sufrido indefectiblemente se mueve a buscar el falso consuelo de las prácticas religiosas que no hacen otra cosa que sumir más al pueblo en la ignorancia, la pobreza y la esclavitud.

En Colombia, las iglesias católicas y las denominaciones “cristianas” (que no son más que instrumentos del papa) se llenan hasta reventar y sus pastores y sacerdotes viven llenos de lujos desvergonzados que contrastan con la pobreza de los fieles, verdaderas víctimas de los reales instigadores de nuestro conflicto armado. Mientras en los templos católicos se dice que la pobreza es sinónimo de santidad, en las iglesias evangélicas se enseña que la riqueza es prueba de santificación. Como es evidente que la casi absoluta mayoría de los fieles “cristianos” pasan trabajos económicos, los pastores –que viven en la opulencia- aducen que las dificultades financieras de sus feligreses se deben a pecados ocultos de ellos o de sus antepasados hasta la décima generación. La manera de romper las maldiciones financieras, dicen estos timadores, es dando más y más dinero a los pastores. ¡Cómo pisotean el nombre de Dios..!

El conflicto colombiano, auspiciado por el Vaticano, ha sido aprovechado inteligentemente por los jerarcas católicos para consolidar su poder político y espiritual en el país. Los jefes de Estado los consultan, los nombran como mediadores entre el gobierno y la guerrilla ignorando -a propósito o inocentemente- que los creadores de las guerrillas colombianas han sido precisamente sacerdotes católicos quienes desde los púlpitos alientan al pueblo a tomar las armas, o las toman ellos mismos para pelear como “adalides” de la libertad. Una libertad que es despreciada desde las entrañas mismas del trono papal.

Durante el siglo XX, el Vaticano gobernó la política exterior e interior de la mayoría de los países. Mediante los partidos católicos controló cada paso en búsqueda de sus intereses. Recordemos que fueron partidos políticos católicos los que subieron al poder a Hitler, Mussolini, Franco y Pinochet entre otros. Pavelic, el líder terrorista que masacró al pueblo croata con la anuencia de Pío XII, recibió de manos de este pontífice un pasaporte –junto a su comando de asesinos donde había varios jesuitas con sotana- para ir a una de las “naciones amigas” del Vaticano: Argentina. Perón protegió a este sicario hasta cuando su régimen colapsó. Igualmente, muchos de estos asesinos nazis (jesuitas y masones) tuvieron acogida en Colombia bajo las presidencias de Eduardo Santos –dueño de El Tiempo-, y de Alfonso López Pumarejo, ambos pertenecientes a poderosísimas familias colombianas.

Donde quiera que los jesuitas han puesto su mano, también colocan su firma: consagran ejércitos, ciudades y países al Sagrado Corazón de Jesús y a la Virgen María. Esta es una práctica cargada de sentido mágico impuesta por los jesuitas; ellos son los inventores de la adoración al Sagrado Corazón ya que fue desde la Basílica del Sagrado Corazón, ubicada en la colina de Montmartre donde Ignacio de Loyola y sus compinches partieron para conquistar el mundo.

Y, recuerden, Colombia fue en el pasado consagrada al Sagrado Corazón; tenemos la marca de los asesinos. Y desde antes de la consagración, los jesuitas, los asesinos al servicio del papa han tenido a nuestro país en continuas guerras. Pocos años después de la independencia -cuando se establecía la República- el Vaticano, previendo el peligro de la democracia para sus intereses organizó y llevó a cabo las cruentas guerras civiles de la segunda mitad del siglo XIX.

Pero, miremos un poco los antecedentes de la Iglesia Católica en la empresa conquistadora y el establecimiento de las colonias españolas.

Colonialismo es catolicismo

Es sabido de todos que el catolicismo es una religión que fue utilizada grandemente –aún lo es- para conseguir el sometimiento de grupos incultos como fueron los indios, mestizos y negros. Fue un instrumento del imperio para la conquista y la explotación logradas inculcando en la mente de los infelices la creencia de que la resignación y el sometimiento eran virtudes cristianas, así como la aceptación de la clase dominante que, dice la teología católica, ha sido puesta por el mismo Dios para probar los corazones de los creyentes.

Cualquier creencia religiosa diferente al dogma católico ha sido vista como evidencia de rebelión y desafío contra el orden divino en el cielo y en la tierra y, por tanto, suficientemente legitimadora de una respuesta opresora por parte de la clase dominante. En realidad, el ejército español fue usado por el papa para establecer su dominio en el Nuevo Mundo; se sabía que era Dios –mediante el papa- quien confería el poder terrenal a príncipes y reyes y, a cambio, estos príncipes debían obediencia y lealtad al pontífice romano. Donde quiera que los monarcas y gobernantes no se sujetaran a la autoridad papal, los jesuitas impugnaban esa autoridad y la combatían por todos los medios. Y así ha sido hasta hoy.

Como quiera que el sistema colonial empezaba a hacer crisis los jesuitas instaron al clero a tomar partido a favor de cualquier de los dos bandos, el realista o el patriota, con la certeza de que, ganara quien ganara, el papa terminaría beneficiado. Por supuesto, la Compañía de Jesús veía con mejores ojos la permanencia de la monarquía que sustentaba al mismo tiempo el poder temporal del papa; pero las ideas reformadoras provenientes de los pensadores protestantes llegaron pronto a la aristocracia criolla y sembraron en ellos el deseo de independizarse del yugo español pero, y eso fue una constante, a su vez someter al pueblo “libertado” bajo su propio yugo.

Así, aunque tanto Pío VII como León XII instruían a sus arzobispos y obispos para que predicaran la obediencia debida a Fernando VII, los jesuitas se colocaron también al lado de los patriotas en espera de retomar el camino de la obediencia al papa, que es su máximo fin.

Como lo previeron los jesuitas, la independencia no tenía el mismo espíritu cristiano de la independencia de los Estados Unidos, país de mayoría protestante. Por el contrario, se hizo evidente que la mayoría abrumadora de los dirigentes políticos de la guerra independentista despreciaban la causa de los humildes, es decir, de los pobres, negros, indios y mestizos que fueron desdeñados tan pronto terminó la guerra y no se necesitó más de que lucharan por la clase gobernante.

Cualquier parecido con la actual situación no es coincidencia. El Polo Democrático, que cacarea a los cuatro vientos la defensa de los humildes, no bien sube al poder se olvida de ellos clavándoles impuestos impagables para sustentar su medio de vida y la perpetuidad de su poder. En el Polo también hay jesuitas, consejeros espirituales de sus líderes, y no faltan los evangélicos que engañan a los fieles a cambio de los contratos y prebendas del régimen. Mientras, por un lado, el Vaticano tiene a las FARC y los carteles de la droga sembrando el terror, por el otro tiene al socialismo y los partidos tradicionales. De cualquier forma salen ganando.

Así, pues, la Independencia de la corona española, realmente beneficio en exclusiva a los ricos oligarcas descendientes de españoles pero nacidos en suelo americano. Simón Bolívar era un oligarca que pretendió coronarse como rey de la Gran Colombia; Santander y otros granadinos frenaron sus aspiraciones pero ellos mismos no trajeron mejoría a los pobres de estos cinco países de la Gran Colombia.

En la rapiña que surgió después de la Independencia, a la clase dominante no le interesaba para nada ofrecer participación política ni económica a las clases populares, quienes fueron las que pusieron la mayor cuota de sacrificio y sangre en la lucha. A pesar de los discursos de igualdad, los “padres de la patria” extrajeron ideas de aquí y allá que les permitieran adueñarse de tierras y de control político y económico. Y así fue.

Debido a que parte del clero católico había participado en la lucha patriota, éste ejerció presión desde púlpitos y curules para que la Constitución de la naciente república decretara que la religión católica seguiría siendo la religión del Estado.

Para infortunio de la Iglesia Católica, no todos estaban de acuerdo con ello y, a pesar de que Bolívar y Santander conocían y temían el poder del clero sobre el pueblo, los partidarios de mermar la influencia de la iglesia pronto tomarían partido decisivo en esta pugna. Entretanto, los estadistas empezaron a considerar cómo conciliar los poderes civiles y eclesiásticos. Y los jesuitas empezaron a redactar el concordato.

Los liberales que se inclinaban por las tesis norteamericanas y francesas no sopesaron suficientemente el poder de la iglesia católica y se dieron a la tarea entusiasta de promover la erradicación del control papal en la vida de la república. Los jesuitas, y en general el clero, sacaron el as que tenían oculto bajo su manga: El control del sistema educativo.

No en vano el clero llevaba educando a ricos y pobres desde el mismo momento en que desembarcaron los europeos. Su influencia en el pueblo era indiscutible. Durante más de 300 años habían sembrado en las masas el temor y el fanatismo religiosos. Es más, fueron precisamente estas armas las que usaron para influenciar sobre el pueblo para que éste se persuadiera de combatir por la causa patriota. El influjo de los curas sobre el pueblo era muy superior al de los liberales libertarios. La iglesia católica había hecho bien su trabajo de penetrar en todas las esferas de la sociedad granadina y colocarse como confesores adiestrando las mentes de mujeres y niños, los futuros hombres que tendrían en sus manos el destino de la nación.

Y no solamente el clero tenía influencia en la educación y desde los confesionarios…. también era sumamente poderoso económicamente hablando. Y para colmo, también tenían puestos de control político claves desde los primeros años posteriores a la Independencia.

El exagerado lujo y las inmensas riquezas de los sacerdotes contrastaban –igual que hoy- con las enormes penurias económicas del pueblo raso. Los líderes anticlericales criticaban a la Iglesia por sus exorbitantes riquezas y la acumulación de ellas en manos del clero, pero implícitamente buscaban que esas mismas riquezas, una vez fuera despojado el clero, pasaran a sus propias manos.

Santander, civilista convencido, era partidario de la exclusión de la Iglesia del control del sistema educativo. Bolívar, por otro lado, y debido a las continuas pugnas con Santander que hacían peligrar su poder en la Gran Colombia, decidió apoyar a la iglesia mostrándose partidario de que el clero siguiera controlando colegios y universidades.

Como era innegable el poder enorme del papa, y la necesidad de éste que tenía la clase gobernante colombiana, Santander buscó por todos los medios que el pontífice reconociera la independencia colombiana. Tan solo hasta 1835 se efectuó el reconocimiento de la independencia por parte del papa, pero el Estado colombiano se vio obligado a comprometerse en la firma de un concordato. Nadie quiso escuchar a Robert McAfee, diplomático norteamericano protestante, cuando advirtió del peligro que entrañaba para las libertades individuales y el desarrollo económico en justicia de la nación, la firma de un concordato. Nadie quiso escucharlo porque nuestros dirigentes estaban más interesados en conseguir beneficios y prebendas para ellos, que en regresar al pueblo el justo pago por su sangre derramada en esa lucha patriota: Libertad y derechos fundamentales.

Igual que hoy, los dirigentes solamente buscaban sus propios intereses.

En la siguiente parte veremos cómo la iglesia Católica gestó la guerra civil que ha mantenido a Colombia –hasta el día presente- bajo el yugo del Vaticano y sus esbirros. Veremos de qué manera inventó el socialismo como otra forma de subyugar al pueblo y mantener el poder de una clase dominante, fiel al papa romano.

Ver: www.seadiosveraz.blogspot.com

Ricardo Puentes M

san20ignacio20de20loyola

Es mi opinión en cuanto a que si las libertades de este país,
los Estados Unidos de América, llegan a desaparecer,
habrá sido por la sutileza de los sacerdotes Jesuitas católico romanos,
ya que son los más astutos, y peligrosos enemigos
de las libertades civiles y religiosas.
Ellos han instigado la mayor parte de las guerras en Europa
Maríe Joseph Motier, marqués de La Fayatte

Quien hizo este fuerte pronunciamiento fue el general francés La Fayette, (1757-1833) se destacó en la guerra de Independencia de los Estados Unidos, siendo considerado como héroe, y participó de una manera importante en la Revolución Francesa.

El marqués de La Fayette no tuvo reparos en hacer estos calificativos a los jesuitas, orden religiosa que ha sido expulsada de un sinnúmero de países debido a sus arteras maquinaciones; mismos países que tarde o temprano han sufrido la venganza terrible de estos asesinos disfrazados de humildad.

En la época de Ignacio de Loyola –fundador de la Compañía de Jesús, también conocida como “jesuitas” o “La Sociedad”- la Reforma protestante había causado daños muy serios al poder del Vaticano. Loyola concluyó que la iglesia Católica únicamente sobreviviría si iniciaban una serie urgente de acciones tendientes a fortalecer la figura del papa y de la iglesia Católica. Alberto Rivera, un cristiano que otrora fuera un jesuita de altísimo rango y que muriera asesinado por haberse atrevido a denunciarlos, nos cuenta que Loyola, para lograr su fin, le propuso al papa Pablo III que debían no sólo destruir físicamente a las personas “como lo estaban haciendo los sacerdotes dominicos mediante la Inquisición- sino que se infiltrarían en todos los sectores de la vida. El protestantismo debía ser vencido y usado para el beneficio de los papas.”

Nos cuenta también que los jesuitas pusieron de inmediato manos a la obra “infiltrándose secretamente en TODOS los grupos protestantes, incluyendo sus familias, lugares de trabajo, hospitales, escuelas, universidades, etc. En la actualidad los jesuitas casi han cumplido esa misión”.

Sabiendo que los jesuitas dominan la masonería –ya veremos de qué manera- no es extraño ver que sectas como la de los Testigos de Jehová, ampliamente difundida, fueron también infiltradas –o tal vez creadas por ellos desde el principio- por la masonería. Rusell, el fundador de la secta fue masón y actualmente está enterrado en un cementerio masón ubicado cerca de las oficinas de los testigos en Pensilvania. Los líderes religiosos de este grupo llaman a su organización religiosa como “La Sociedad” (acortando el nombre de Sociedad Torre del Vigía) y utilizan muchísimos simbolismos masones, además de muchos conceptos masones acerca de Jesús, sin que sus seguidores se percaten del engaño. Igual sucede con la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los últimos días, o mormones, cuyos seguidores tristemente viven en el engaño, contentos con el tipo de vida en “bendición” que llevan desde que abrazaron las doctrinas de Joseph Smith. Igual sucede con todas las iglesias cristianas con fuertes estructuras de autoridad donde los pastores enseñan a sus seguidores que “desobedecer al pastor es lo mismo que desobedecer a Cristo”, enunciado neta y convenientemente jesuita ya que su fin, como vimos, es penetrar todas las iglesias protestantes y someterlas a la autoridad papal. Los más importantes líderes religiosos “cristianos” ya han iniciado su camino hacia el ecumenismo y muy pronto el resto de pastores de otras denominaciones, que se han erigido sobre el resto de creyentes -sobre las conciencias de ellos-, seguirán el ejemplo. De eso no hay duda.

Ignacio de Loyola, el fundador de la Compañía de Jesús, tuvo una juventud –según algunos de sus biógrafos- tormentosa, llena de fallas y de crímenes atroces. En la época en que sirvió como soldado, fue calificado como “traicionero, violento y vengativo”. Según su secretario Polanco, Loyola “llevó una vida sin control en lo concerniente a mujeres, juegos de azar y duelos” (Robert Rouquette, S.J., “Saint Ignace de Loyola”, p. 6. Edit. Albin Michel, París). Esto fue citado por Rouquette, un jesuita que trataba de justificar el temperamento brutal y la vida disipada de Loyola.

Habiendo sido paje en la corte de Fernando el Católico, se enroló luego como soldado para defender a Pamplona de los franceses. En esta guerra una bala de cañón le quebró una pierna y, derrotado su ejército por los franceses, estos lo enviaron a su castillo natal donde se sometió a varias operaciones dolorosas –tuvieron que romperle de nuevo la pierna para acomodarla mejor- de las que salió cojo de por vida. Fue en este espacio de tiempo que –según él- recibió el “don de las lágrimas”, tan común es las iglesias pentecostales de hoy día. Mientras estaba convaleciente, leyó dos libros (“la vida de Cristo” y “la vida de los Santos”) que le impactaron terriblemente y que lo llevaron a experimentar sobrenaturalmente la angustia de Cristo en la cruz, igual que dice haberlo experimentado Claudia de Castellanos líder de la MCI-G12 a nivel mundial; en realidad, este martirio ha sido “revelado” a casi todos los líderes de las grandes denominaciones “cristianas” de hoy.

Después de muchos ires y venires, y de pasar un tiempo prolongado en oración, ayuno y súplica, flagelándose constantemente, Loyola experimentó varias “visiones celestiales”, en las cuales le fue concedida la “revelación” que lo llevó a fundar la Sociedad jesuita, siendo aprobados sus estatutos por el papa Pablo III. Inmediatamente organizaron el concilio de Trento que tiene como fin repudiar el protestantismo. Trento fue plenamente controlado por los jesuitas mediante Laínez y Salmerón dos miembros de la Orden escogidos por el papa para representarlo directamente como “teólogos pontificios”. En Trento, los jesuitas cumplieron su labor a cabalidad defendiendo la autoridad suprema del papa, la no demostración de los dogmas mediante las Escrituras; proclamaron la infabilidad papal (instituida en el Concilio Vaticano, 300 años después). Debido a que la Reforma protestante sustentaba la libertad de conciencia y los derechos humanos fundamentales, los jesuitas condenaron estas premisas como “heréticas”, igual que los enunciados bíblicos que los protestantes sacaron a la luz, y que se referían a que para la salvación no se necesitaba la mediación de hombres “superiores espiritualmente” o “líderes religiosos”. En la cuarta sesión del Concilio de Trento, los jesuitas lograron que los jerarcas católicos condenaran la libertad de expresión y la libertad de conciencia. De allí en adelante, ningún hombre podía escoger libremente su propia manera de adoración –que no sea la manera católica-, ni ninguno tenía derecho a publicar lo que considerara la verdad; tampoco nadie tendría de ahí en adelante derecho a la libertad de conciencia. Cualquier parecido con los regímenes totalitarios, de izquierda o de derecha, no son, de ninguna manera, coincidencia.

Desde su creación, los jesuitas han sido entrenados para sujetarse sin condiciones a la autoridad reconocida. A su vez, cuando infiltran iglesias protestantes, ellos han enseñado esto en las denominaciones “cristianas”. Mediante esta sujeción sin condiciones los adoctrinados se convierten en instrumentos dóciles en las manos de sus líderes religiosos y poco a poco se convierten en radicales enemigos de toda clase de libertad. Loyola escribió: “Estemos convencidos de que todo es bueno y correcto cuando lo ordena un superior. (…) Incluso si Dios les diera un animal sin raciocinio como señor, no vacilarán en obedecerle como amo y guía, porque Dios ordenó que así fuera..” Nuevamente, cuando los pastores “cristianos” enseñan en sus iglesias que “quien desobedece al pastor, desobedece a Cristo”, ya sabemos de dónde procede esta inspiración espuria. Igual que para los jesuitas, ver a su superior es como ver al mismo Cristo, para los “cristianos” modernos ver a su pastor es ver al mismo Cristo.

Loyola, en su “Sententiac asceticae” dice: “Un buen pastor de almas tiene que saber cómo ignorar muchas cosas y pretender que no las entiende. Una vez que sea el amo de las voluntades, podrá guiar sabiamente a sus estudiantes hacia donde él elija”. Igual que en Asambleas de Dios, la Misión Carismática Internacional y el resto de denominaciones que manejan Encuentros Espirituales y Seminarios Bíblicos, Loyola –en sus Ejercicios Espirituales, da instrucciones precisas sobre la manera de impactar la psiquis de los oyentes mediante los ritmos de respiración, las pausas, los llantos, los gritos y la música. Leer los ejercicios hace que uno se sienta como en un Seminario de Asambleas de Dios o en uno de los Encuentros del G12.

El papa Pablo III les confirió poderes especiales a los jesuitas; los absolvía de antemano de cualquier tipo de pecado, incluidos la herejía y la falsificación de la Biblia. El papa Gregorio XIII les concedió después el derecho de hacer negocios comerciales y bancarios sin necesidad de ser supervisados por ningún otro jerarca ni gobierno. Para defender estos derechos, los papas recurrieron a reyes y gobernantes mediante lo que hoy conocemos como Concordatos.

A través de los siglos, los jesuitas lograron afincarse en Alemania, Italia, Portugal, España, Suiza, Polonia, Suecia, Inglaterra y Francia, países que arruinaron y de los cuales los expulsaron; pero siempre regresaron. También, durante los siglos XIV y XV establecieron misiones en India, China y Japón, pero allí tuvieron mucha resistencia y no regresarían sino hasta siglos después.

Los jesuitas en América

Descubierto el Nuevo Mundo, los jesuitas intuyeron acertadamente que éste era mucho más favorable para sus intereses que el continente asiático. Conocedores de que el Nuevo Mundo estaba habitado en su mayoría por bandas de cazadores-recolectores, inferiores técnica y militarmente al europeo, los jesuitas se concentraron en esta clase de pobladores americanos dejando las civilizaciones más “avanzadas”, como incas y mayas, en manos de dominicos y franciscanos.

Caso especial fue el de Paraguay, país que en época de la Colonia abarcaba un territorio extenso que incluía parte Brasil, Uruguay y Argentina. Allí los jesuitas trabajaron con los guaraníes, cazadores nómadas dóciles y amables que no ofrecieron resistencia ante la evangelización jesuita siempre y cuando fueran provistos de alimento y tabaco.

Fue con ellos que los jesuitas, en el siglo XVII, empezaron a experimentar su modelo “comunista” de organización política, una especie de colonia de Dios hecha a la medida de sus intereses. Despojándolos de su forma de vida, estos cazadores nómadas fueron obligados a vivir encerrados en estas “reducciones” (así se llamaban) cobijados y supervisados por los jesuitas que ejercían su dominio paternalista sobre los indígenas. Igual que lo establecerían muchos años después en la Rusia de Stalin, en la Cuba de Castro o en la Venezuela de Chávez, los jesuitas anularon la propiedad privada en todos los ámbitos de la vida del guaraní: “Todo lo que el cristiano posee y usa, la choza donde vive, los campos que cultiva, el ganado que provee alimento y vestimenta, las armas que lleva, las herramientas con que trabaja, aún el único cuchillo de mesa que se le da a cada pareja joven cuando establece su hogar, es `Tupambac’, propiedad de Dios..”

Los indígenas ni siquiera podían disponer de sus propias vidas ni la de sus hijos. No les pertenecían. Un bebé lactante estaba bajo cuidado de la madre, pero tan pronto podía caminar se colocaba bajo el poder del Superior jesuita o sus agentes. Les impedían aprender a escribir en español para que no se “contaminarán” con los blancos. A los jóvenes de 14 ó 15 años los casaban para evitar el pecado de fornicación. Además, a los guaraníes les negaban la posibilidad de ser sacerdotes o monjas; cuando iban a trabajar a los campos, debían ir cantando algún tema religioso mientras llevaban una imagen sagrada en procesión. Por las noches debían rezar el rosario y escuchar el catecismo. Los tiempos y maneras de recreación también eran controladas por los jesuitas para evitar los pecados de la carne. Para castigarlos por sus faltas, los jesuitas usaban el látigo, el ayuno, la prisión, la vergüenza pública y la penitencia en la iglesia. También era obligatorio que el castigado recibiera la humillación con gratitud. Los guaraníes de las reducciones se convirtieron en católicos devotos y místicos que veían milagros en todas partes y que disfrutaba del sufrimiento de la penitencia. Aprendió a obedecer ciegamente a los líderes jesuitas. Es decir, los jesuitas enseñaron lo que ellos mismos aprendieron en una educación que todavía dura más de catorce años al final de los cuales ya han renunciado totalmente a todo criterio personal, a toda iniciativa propia mientras se sujetan totalmente sus superiores. (H. Boehmer, “Les Jesuites”, U. De Bonn, citado por Edmond Paris).

En general, debido a la doctrina medieval de que el Pontífice tenía plena soberanía sobre los territorios ocupados por “infieles”, los papas tenían pleno y reconocido derecho para hacer traspaso de estos a manos de los monarcas católicos. Fueron los papas quienes dividieron el Nuevo Mundo repartiéndolo entre las coronas europeas. La América hispana de hoy fue otorgada en ese entonces por el papa al Rey español bajo el compromiso de predicar el “evangelio”.

Esa ideología de la dominación reconocía el poder papal sobre toda autoridad regia. Tomás de Aquino, por ejemplo, era un defensor acérrimo de la pirámide de autoridad que hoy esgrimen por igual las iglesias católica y evangélicas, y que incluía de igual manera la aceptación doctrinal de la desigualdad humana y, por tanto, de la esclavitud.

Así pues, lo que los jesuitas instalaron en Latinoamérica no fue otra cosa que su visión cosmogónica de un Estado totalmente jerarquizado dominado por el rey, sustentado en la práctica social por la existencia de una pirámide social basada en premisas religiosas que aceptaban la desigualdad social. Para los indígenas guaraníes, como ya se dijo, que no tenían contacto con el europeo conquistador, se estableció un sistema donde ellos –los jesuitas- eran la única autoridad mientras los guaraníes eran los esclavos.

Debido al permiso “divino” que idearon los jesuitas en el Concilio de Trento para exterminar a todo aquel que no pensara lo mismo que el Vaticano, los europeos tuvieron la bendición del papa para aniquilar a todos los indios que consideraran peligrosos para su dominio, excusándose en la maldición de Trento que culpaba a los indios del pecado de idolatría, suficiente para ser condenados a muerte.

La iglesia Católica, entonces, sostuvo y propagó el oscurantismo hacia Latinoamérica tanto tiempo como fue posible. Mientras tanto, países de influencia netamente protestante y liberal, como Inglaterra, impusieron el libre mercado y las autoridades coloniales españolas no pudieron controlar el contrabando hacia sus dominios. Este comercio ilegal fue satanizado desde los púlpitos donde los sacerdotes católicos esgrimían la protección a la nacionalidad asegurando que el contrabando era un pecado que los condenaría al castigo del fuego eterno.

Los criollos –españoles nacidos en América- siendo menospreciados en esta pirámide social ideada por los jesuitas, empezaron a anhelar la libertad y las oportunidades comerciales que veían en Norteamérica. Hombres poderosos económicamente, no veían con buenos ojos el estar socialmente por debajo de los europeos y empezaron a manifestar abiertamente su inconformidad. Los jesuitas, hábiles en advertir y aprovecharse de los cambios sociales, y siendo consejeros personales de la élite criolla, alentaron la insurrección al mismo tiempo que apoyaban al rey de España en el intento de sofocar la rebelión, a sabiendas de que en cualquier bando ganarían consiguiendo su propósito de defender la soberanía del papa.

Vencida la corona española –y la portuguesa en Brasil- los jesuitas no estaban dispuestos a permitir que las ideas de democracia y libertad, difundidas en la Norteamérica protestante, se extendieran a sus dominios. Teniendo el control de la masonería americana que ideó la independencia, la usaron hábilmente para la intriga y los asesinatos que originaron la guerra civil en las recién “independizadas” colonias. No en vano, altos jerarcas de la iglesia católica se colocaron astutamente en ambos lados del conflicto –el americano y el de la corona española- conociendo que de cualquier forma el papa ganaría en poder. En las actas constituyentes de la República, firmadas tanto en Tunja, Angostura y Cúcuta, siempre aparecen obispos signatarios que serían elegidos miembros del Senado y que, a la postre –ese era su propósito-, ejercerían toda su influencia para alcanzar el Patronato (o Concordato) entre el Vaticano y las nacientes repúblicas. Bolívar y Santander, ambos masones, fueron grandes impulsadores del “concordato” durante la Gran Colombia. De esta manera, los ideales de verdadera libertad y democracia se diluyeron instantáneamente dejando vigente la misma estructura económica y social de la Colonia. La única diferencia fue el cambio de mando de los europeos a los criollos, los oligarcas nacidos en suelo americano. Todo el armazón de dominación siguió intacto: los privilegios de clase, los diezmos a la iglesia católica, los monopolios, la dominación de la oligarquía para legislar y para establecer las condiciones económicas, políticas y sociales que aseguraran su permanencia en el poder durante generaciones hegemónicas, todo eso sirvió a los propósitos del Vaticano que puedo dominar fácilmente a los nuevos dueños de las repúblicas.

Hábilmente, los jesuitas ratificaron el control de la iglesia sobre la educación republicana y sobre sus fuentes de financiamiento. Los gobiernos liberales de Mosquera y Herrán –en Colombia, no consiguieron el establecimiento de un Estado seglar, debido a que durante varios siglos de paciente trabajo, la iglesia Católica se había establecido firmemente en la mente de los colombianos convirtiéndolos en personas obedientes a la jerarquía católica a la cual –a la vez- temían profundamente por las consecuencias escatológicas de la “rebeldía” a ella.

Fieles a sus objetivos, los jesuitas habían penetrado todos los ámbitos sociales. Colocaron religiosos bajo su control en todas las juntas y organizaciones posibles de la nueva república con el fin de que nada escapara a su manejo. Incluso en las guerras de independencia, los clérigos “rebeldes” a la Corona española, usaban el fanatismo religioso como arma para impulsar a los incautos campesinos a pelear para defender los derechos de quienes se convertirían en sus nuevos amos. Hoy en día, sobre todos en Estados Unidos, son los pastores evangélicos los que azuzan a los “cristianos” para que peleen contra los herejes islámicos so excusa de defender la supremacía de los gringos. Pastores reconocidos, como Antonio Bolainez y D. Ureña, escriben acalorados discursos de tinte profético y apocalíptico donde se anima al cristiano hispano a defender a Estados Unidos -una “nación cristiana”- de perversos seres malignos como Sadam Hussein (hermano masón de Bush, su asesino), aseguran estos pastores que el cristianismo debe ser beligerante y nacionalista, que pelear en la guerra contra el Islam es pelear al lado de Dios. Dicen que Bush es un cristiano, un hombre bueno a quien “le toca hacer a veces cosas malas para que la profecía se pueda cumplir..” Por su parte, Bush, delirante de misticismo protestante, asegura que el Señor Jesús le habla al oído y le ordena ir a bombardear Irak o Afganistán. Lo mismo asegura Hugo Chávez, otro deschavetado caudillista que es apoyado por la iglesia católica y por el concilio de iglesias evangélicas. De Castro, ni hablar.

Durante el establecimiento de la república, a Colombia llegó un diplomático estadounidense, protestante, llamado Robert McAfee. En una misiva oficial remitida a su gobierno, aseguró que a pesar de haber transcurrido 300 años en la Nueva Granada, “el pueblo carece aún de libertad de conciencia” y dijo que la influencia del clero católico se constituía en una “implacable dominación ejercida por la Iglesia sobre un pueblo que se suponía libre..” (Robert McAfee. “Despachos Diplomáticos”, 1834. citado en Mito, 1975, p. 334, Bogotá, Instituto Colombiano de Cultura)

A pesar de esta declaración cierta, los protestantes estadounidenses, defensores de la democracia y la libertad, también se vieron infiltrados por los jesuitas logrando que masones como George Washington imprimieran en la Constitución de ese país algunas de sus concepciones. Sin embargo, y es justo reconocerlo, los protestantes norteamericanos influyeron mayormente en esta acta que se ha constituido como modelo en todas las democracias del mundo entero.

En Estados Unidos, un país mayoritariamente “protestante” los jesuitas controlan mediante masones y judíos sionistas (fieles al papa) todo el mercado del entretenimiento, el deporte, el juego, la mafia y el licor. Hollywood está en manos de ellos. ¿O acaso no se han preguntado por qué razón en las películas gringas, siempre se hace apología al catolicismo..? En un país mayoritariamente protestante esto es muy extraño. Walt Disney, masón grado 33 fue muy usado por los jesuitas; la mayoría de los equipos de fútbol, como los Leones de Detroit, los Pittsburgh Steelers y otros, son propiedad de algunos Caballeros de Malta, orden religiosa católica de caballería creada y controlada por los jesuitas. El centro de juego de la ciudad de Las Vegas, también está controlado por ellos mediante la Comisión de la Mafia.

La Compañía de Jesús ha dividido el mundo en 83 regiones. En cada región hay un provincial Jesuita. En solamente Estados Unidos hay 10 provinciales debido a la importancia estratégica de este país. Centroamérica solamente tiene un provincial. Irlanda tiene uno. Es mediante esos provinciales que el General jesuita, el máximo jerarca de la Orden, el llamado Papa Negro, puede controlar sus dominios.

Entre tanto, en Latinoamérica el asunto no es muy diferente. Son ellos quienes controlan el tráfico de drogas –fuente enorme de recursos financieros-, utilizando a las guerrillas en Colombia (de origen e influencia eclesiásticos), o los grupos paramilitares también conformados por creyentes fieles a Roma; comandantes paramilitares que se han entregado a la justicia hablan de altos jerarcas católicos que pertenecen al grupo de 6 personas que dirigen desde la oscuridad a toda la infraestructura paramilitar. Los vínculos de la guerrilla colombiana con el clero católico son inocultables. Los vínculos de la aristocracia colombiana con sus aparentes contradictores –la guerrilla- también son evidentes. El oligarca Alfonso López Michelsen, relacionado con la mafia, también tuvo fuertes vínculos con la guerrilla maoísta del ELN. Incluso, siendo presidente, cuando las fuerzas militares estaban a punto de dar el golpe final para acabar con el ELN, López les ordenó a sus comandantes no perseguirla más. Y hay muchos ejemplos más de esto.

Es esta relación perversa entre iglesia católica, mafia y familias oligarcas la que ha tenido sumida en la más infame pobreza a nuestro pueblo que sigue llenando a reventar iglesias católicas y “protestantes” en búsqueda de una iluminación que jamás les llegará por esa vía.

Hoy, la Orden de los jesuitas está más activa que nunca. Predicando un “evangelio marxista”, tipo socialismo bolivariano de Chávez, está colocando al mundo al borde de una Tercera Guerra Mundial ignorando –o tal vez no- que de un tercer conflicto sólo quedarían cenizas. Los jesuitas saben mejor que nadie que Estados Unidos está en el umbral de su poderío, que pronto dejará de ser potencia mundial, y por ello están apoyando abiertamente a Rusia a pedido de las convenientes “apariciones” de la virgen María en las cuales ella ha ordenado la conversión de los rusos. Ya colocaron un papa comunista polaco y ahora establecen concordatos con los gobiernos socialistas que han ayudado a escoger.

En el próximo artículo –ahora sí- podemos ahondar en el papel que desempeñaron los jesuitas en las dos Guerras Mundiales, en el régimen de Stalin, en el holocausto judío, en el socialismo de Hitler, de Mussolini y de Franco.

Gracias a Dios nada de lo que estos sanguinarios personajes hagan podrá en modo alguno frenar su inevitable y próxima caída.


Ricardo Puentes M.
 

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La pregunta es ¿existe una indicación bíblica para que la iglesia sostenga económicamente a los “pastores” o “líderes” de la iglesia…?

Lamentablemente para muchos, no hay indicio de ello.

Al contrario, la exhortación de Pablo es no convertirse en carga para nadie. A pesar de que algunas veces recibió ayuda, lo hizo de manos de los más pobres para demostrar a los cristianos ricos la actitud con que debería darse. Por otro lado, en 2 Corintios 11:8-12, Pablo contrasta su actitud de predicar el evangelio gratuitamente, con la de los súper apóstoles, los falsos maestros, quienes lo hacían esperando retribución económica.

Quienes apoyan una respuesta afirmativa, citan 1 Timoteo 5:17-18

Los presbíteros que presiden bien merecen un doble honor, sobre todo los que se esfuerzan en la predicación y en la enseñanza. Pues dice la Escritura: “No pondrás bozal al buey que trilla”, y “el obrero merece su salario”.

Con el falso argumento de que “presbiteros” significa “pastores”, muchos líderes religiosos reclaman para sí como obligación el que la iglesia los mantenga económicamente.

Como primera medida, la palabra “presbíteros” no significa pastor (que es Poimén), sino “anciano”, “hombre mayor edad”. Y esto concuerda con el sentido amplio de las Escrituras.

Si observamos bien el pasaje, notamos que Pablo dice que los ancianos sean tenidos en doble honra, y “mayormente los que trabajan en predicar y enseñar”, mostrando con esto que pudieron haber ancianos que no trabajaban en predicar y enseñar, asunto que desmonta totalmente la teoría de que los llamados “ancianos” eran los que hoy se conocen como “pastores”. Para no alargarnos en este tema, quienes deseen saber quiénes eran y qué hacían los ancianos en la iglesia apostólica pueden ver el estudio de “¿Tienen los pastores autoridad espiritual sobre la grey…?” publicado en este sitio. Allí encontrarán evidencia bíblica de que los “ancianos” (presbíteros) eran precisamente eso: “personas de mayor edad” a quienes acudían los nuevos cristianos en busca de dirección, consejo y guía.


Según vemos en el contexto de 1 Timoteo 5, la iglesia debía mantener a las viudas mayores que no podían trabajar y que no tenían medio de sustento ni familiares que la sostuvieran. También se debía sostener a los ancianos que cumplieran estos requisitos, mayormente si estos trabajaban en predicar y enseñar; esto significaba “doble” honor.

El término griego “Poimén” que significa “pastor”, es utilizado muy pocas veces en el Nuevo Testamento. Aparte de las menciones hechas por Jesús a sí mismo, como el Buen Pastor, encontramos esta palabra una vez en Efesios 4:11; una vez en Hebreos 13:20 (refiriéndose a Cristo), En 1 Pedro 2:25 (citando a Isaías en referencia a Cristo) y de nuevo en 1 Pedro 5:4 (archipoimén), texto que también se refiere a nuestro Señor Jesucristo.

Los “pastores” que se auto nombran así, o quienes han sido designados por otros “pastores” para erigirse como gobernantes del rebaño de Cristo, usurpando el derecho del Señor, son calificados por Jesús como impostores que de ninguna manera son dueños de las ovejas. El único dueño de las ovejas es Cristo Jesús, nadie más. Otros hombres, como se lo ordenó a Pedro, pueden apacentarlas, pero no son más que meros “asalariados” que pueden huir cuando se aproxima el devorador. Cristo es el único que da la vida por sus ovejas, por eso es el Pastor Supremo:

De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador. Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca. Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.” Esta alegoría les dijo Jesús; pero ellos no entendieron qué era lo que les decía. Volvió, pues, Jesús a decirles: “De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas. Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas. Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor. Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.” Volvió a haber disensión entre los judíos por estas palabras. Muchos de ellos decían: Demonio tiene, y está fuera de sí; ¿por qué le oís? Decían otros: Estas palabras no son de endemoniado. ¿Puede acaso el demonio abrir los ojos de los ciegos? Celebrábase en Jerusalén la fiesta de la dedicación. Era invierno, y Jesús andaba en el templo por el pórtico de Salomón. Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente. Jesús les respondió: “Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí; pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.”

No hay duda de que muchos siervos de Dios quieren imitar al Gran Pastor, Jesucristo, ministrando a los nuevos creyentes y “discipulándolos” amorosamente hasta llevarlos a la altura de Cristo. Pero hay muchísimos más que fueron profetizados por Ezequiel:

Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños? Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas. No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia. Yo salvaré a mis ovejas, y nunca más serán para rapiña; (Ezequiel 34:1-4,22)

Aquí, el profeta habla acerca de los “pastores” que se lucran de las ovejas de Cristo sin importarles las necesidades de ellas; antes bien, se han enseñoreado sobre ellas con dureza y con violencia. Dios promete rescatarlas para que nunca más sean rapiña de estos infames. Pero dependerá de cada oveja si quiere seguir siendo objeto de rapiña, esclavizada y débil o, por el contrario, quiere seguir la voz del Buen Pastor, Cristo Jesús.

Alrededor del mundo, están surgiendo personas que abandonan las denominaciones religiosas a las que han estado afiliados, porque no reconocen la voz del Buen Pastor en los lugares donde asisten. No encuentran refrigerio, consuelo ni descanso para sus atribuladas vidas sino que, en cambio, solamente escuchan un ensordecedor llamado a la sumisión a hombres. Claramente esa voz de estos “asalariados”, no sintoniza con la instrucción que Jesús dio a sus discípulos cuando dijo:

Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, (Mateo 20: 25-26)

Así que, una pregunta que pondrá en aprietos a cualquier líder religioso, será esta: “¿Con qué autoridad haces estas cosas…?” Fue la pregunta que le hicieron a Jesús quien obviamente sí tenía autoridad para hacer lo que hizo. Dudo muchísimo que los líderes religiosos modernos puedan contestar satisfactoriamente a esta interrogación.

Otro texto en que se apoyan quienes pretenden vivir de la iglesia esgrimiendo su “autoridad pastoral”, es el de Lucas 10:4, pasaje donde vemos a Jesús enviando a los setenta a predicar el evangelio (También Mateo 10 contiene instrucciones similares dadas a los 12) y diciéndoles que no lleven provisión ya que Dios los suplirá mediante la hospitalidad de los creyentes. Es cierto que dice: “el obrero es digno de su salario” pero no es menos cierto que Jesús insta a confiar en Dios para que esas necesidades sean suplidas sin que los obreros del evangelio sientan que sea una obligación de los hermanos creyentes el sostenerlos.

Por otro lado, este texto nos habla a todos los cristianos, no a una clase particular sacerdotal. Teniendo en cuenta que todos somos sacerdotes y que todos tenemos la obligación de predicar el evangelio de Cristo, ¿debe la iglesia mantenernos económicamente…? La respuesta es no. El mismo principio que se aplica a lo largo y ancho del Nuevo Testamento, debe ser aplicado aquí: Las ofrendas deben destinarse solamente a quienes realmente tengan necesidad de ellas, no a quien no quiera trabajar bajo pretexto de estar predicando el evangelio.

El mayor ejemplo de esto nos lo da el apóstol Pablo. En su Primera Carta a los Corintios, capítulo 9, vemos que Pablo menciona que su oficio apostólico le daba ciertos privilegios (no por el hecho de tener título de apóstol sino por su trabajo fundando la iglesia de Cristo, lo que por obvias razones le impedía tener un empleo fijo), entre los cuales estaba el que la iglesia le solventara todas sus necesidades.

Con todo el derecho de vivir de la iglesia, Pablo renunció a ese privilegio por el bien de la iglesia misma y del evangelio de Cristo. Aún a pesar de que Pablo podía legítimamente solicitar manutención de las iglesias que él fundó, jamás lo hizo y antes bien prefirió trabajar con sus manos haciendo tiendas “para no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo” (1 Corintios 9:12). Pablo dice correctamente que Cristo ordenó que quienes anuncian el evangelio, vivan del evangelio, refiriéndose a la misión de los doce y de los setenta, pero también dice que él no se ha aprovechado de este privilegio:

Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio! ¿Cuál, pues, es mi galardón? Que predicando el evangelio, presente gratuitamente el evangelio de Cristo, para no abusar de mi derecho en el evangelio. (1 Corintios 9:16,18)

La mayor gratificación para Pablo era predicar gratuitamente el evangelio de Cristo.

Al comparar Jesús a quienes ocupan su tiempo en la evangelización con los jornaleros del campo, se estaba refiriendo a la ley mosaica que obligaba al empleador pagar diariamente el trabajo del jornalero teniendo en cuenta que era pobre y dependía totalmente de su trabajo para sostenerse él y su familia. Era aberrante el que el patrón guardara el pago hasta el día siguiente y se hacía merecedor de un severo castigo si así lo hiciere.

Lo que nos muestra la Escritura al respecto, es que la iglesia reunida debe considerar quiénes están necesitados de apoyo económico. Como vimos, la preponderancia la tienen las viudas ancianas que no tienen a nadie ni medios de sustento, los huérfanos, a los ancianos que tampoco tengan medios de subsistencia y “mayormente los que trabajan en predicar y enseñar”, o sea ancianos pobres que además se ocupen en el servicio a los demás miembros de la iglesia; y, en general, la iglesia es exhortada a ayudar económicamente a quien tenga necesidad de ser ayudado, no a quien no quiera trabajar. Pablo es muy claro en esto:

Pero os rogamos, hermanos, que abundéis en ello más y más; y que procuréis tener tranquilidad, y ocuparos en vuestros negocios, y trabajar con vuestras manos de la manera que os hemos mandado. (1 Tesalonicenses 4:10-11)

¿Alguna duda…?

Para recalcarlo tenemos un texto clarísimo donde Pablo exhorta a los creyentes que pretenden vivir cómodamente a costa del evangelio:

Porque vosotros mismos sabéis de qué manera debéis imitarnos; pues nosotros no anduvimos desordenadamente entre vosotros, ni comimos de balde el pan de nadie, sino que trabajamos con afán y fatiga día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros; no porque no tuviésemos derecho, sino por daros nosotros mismos un ejemplo para que nos imitaseis. Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma. Porque oímos que algunos de entre vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entremetiéndose en lo ajeno. A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo, que trabajando sosegadamente, coman su propio pan Y vosotros, hermanos, no os canséis de hacer bien. Si alguno no obedece a lo que decimos por medio de esta carta, a ése señaladlo, y no os juntéis con él, para que se avergüence. (2 Tesalonicenses 3:7-14)

En resumen, podemos afirmar lo siguiente:

1. El dar diezmo y ofrendas no pueden obligar a Dios a que nos bendiga. No es posible chantajear a Dios.

2. Los cristianos no estamos obligados a dar diezmos.

3. Los cristianos podemos dar ofrendas, esto es agradable a Dios siempre y cuando consideremos este asunto privadamente con Él, sin pretender gloriarnos ante los hombres y sin esperar “recompensa”, sin hacerlo por necesidad ni con tristeza. Dios ama al dador alegre.


4. Nadie puede reclamar en derecho que la iglesia esté obligada a sostenerlo a él y a su familia arguyendo que está ocupado predicando el evangelio.

5. La Biblia apoya el que sostenga a quienes realmente tengan necesidad y carezcan de medios de subsistencia.

6. La Biblia es clara al afirmar que nadie que pueda trabajar debe constituirse en carga para la iglesia. Pablo es enfático en afirmar que “el que no trabaje, que no coma”.

7. La Escritura no es tajante sobre a quién debe entregarse la ofrenda. Sin embargo nos da pautas para dejarnos guiar por el Espíritu Santo en oración. No es cierto que las ofrendas deban ser entregadas a los líderes de la iglesia. Sin embargo, cuando una iglesia es sana y permite la dirección del Espíritu Santo, la iglesia –en conjunto-, siguiendo la dirección del Espíritu Santo, bien puede nombrar a algunos hombres probados para que administren bajo su guía el destino de las ofrendas, cuidándose de rendir cuentas claras a la congregación.

Para concluir, con toda la prueba escritural que habla en contra de las personas que pretenden vivir del evangelio convirtiéndose en una carga para la iglesia, los cristianos somos libres de decidir si honramos con nuestras ofrendas a hombres dedicados al evangelio, ejemplo a la grey, que se esfuerzan por rendir un servicio sagrado a la iglesia universal de Cristo. Conozco a muchos siervos dedicados que ministran en denominaciones de Asambleas de Dios, y en la Misión Carismática Internacional, que no reciben ayuda económica alguna porque todavía no son “pastores” y, por tanto, no tienen “derecho” a tal ayuda. Ellos trabajan diariamente barriendo, limpiando baños, arreglando sillas, adecuando el sonido, visitando enfermos, alentando a los nuevos y, en general, haciendo lo que creen correcto, y tristemente no reciben muestras de misericordia ni aprecio por su trabajo. En contraste, los “pastores” que están sobre ellos, “enseñoreándose” de la grey, viven cómodamente sin trabajar, se pasan la mayor parte de su tiempo viendo programas de televisión, durmiendo en sus casas, viajando por otros lugares con el dinero de la iglesia so pretexto de evangelizar, hospedándose en hoteles costosos, divirtiéndose con sus familias y gastándose impropiamente el dinero que debería ser utilizado para ayudar a los necesitados de la iglesia.

Estos “pastores”, después de suplir sus propias necesidades, colocan en segundo lugar de prioridades la compra de sillas, la adquisición de equipos, la construcción de templos, los “viajes misioneros” y otras cosas superfluas, ignorando que, al igual que con la ley mosaica, el propósito supremo de las ofrendas es mostrar amor y misericordia por el necesitado.

Porque es en esto que probamos amar a Dios.

Dios los bendiga.

Ricardo Puentes M

predicador

Por: Ricardo Puentes Melo

Lo que nos muestra la Biblia

PRIMERA PARTE

Una respuesta positiva a esta pregunta nos llevaría obligatoriamente a aceptar una diferencia en el pueblo de Dios y la existencia de clase clerical y legos. O, dicho en otras palabras, al responder positivamente la pregunta del título estaríamos dando por hecho que la iglesia de Cristo está dividida entre una clase sacerdotal (que dirige) y una clase de legos (pueblo, que obedece a la clase sacerdotal). Esto, queridos hermanos, es falso. Las Escrituras nos muestran que los pastores, ancianos, líderes, presbíteros, superintendentes, o cualquier otro título que se le dé a un hombre para investirlo de un nivel superior espiritual, es una interpretación incorrecta de la Palabra de Dios que va en contra del mensaje del Evangelio, como lo vamos a demostrar siempre teniendo como base la bendita Biblia, entendida como un todo y no –como hacen algunos- sacando textos de su contexto y del mensaje principal de las Sagradas Escrituras. Un precioso hermano, a quien admiro y respeto mucho, me envió las siguientes reflexiones acerca del tema de la autoridad, con relación al punto de vista que defiendo:

Por eso digo que enfrentamos un grave problema, que en realidad es un pecado. Pensemos que la rebelión fue el pecado por excelencia de Lucifer. (…)Ese mismo espíritu mentiroso y rebelde ha entrado subrepticiamente en la iglesia local, y muchos determinan qué está bien y qué está mal en función de su entendimiento, su sola conciencia, sus intereses o excusas diversas y relativas a la “paz que sienten”, etc. y no en función de lo que dice la Palabra de Dios. (…) Jesús no está aquí con nosotros como persona física, como venimos diciendo, ahora es el Espíritu Santo el que debe gobernar la Iglesia. Para ello, también cuenta con sus colaboradores. (énfasis mío) (….) En la iglesia local, el Señor ha levantado a hombres idóneos, a los cuales se les llama ancianos (presbiteros o episkopes en gr.) como administradores de Dios. Son los responsables ante Dios del buen funcionar en la iglesia local. (…)Veamos Tito 1: 7, 9; “Es necesario que el obispo (anciano) sea irreprensible como administrador de Dios…retenedor de la palabra fiel tal y como ha sido enseñada, para que pueda también exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen” Si nos damos cuenta, en la iglesia local los ancianos, comúnmente llamados pastores, tienen la responsabilidad ante Dios de, entre otras cosas: 1) Ser retenedores de la Palabra. 2) Con ella exhortar y convencer a los que contradicen. Esto implica autoridad espiritual. Esa autoridad espiritual es siempre conforme a la Palabra de Cristo, y no conforme a opiniones o voluntades personalistas. Pero si es conforme a la Palabra de Cristo, entonces el poder no es el del pastor como hombre, sino el de la misma Palabra de Cristo. (…)”El que a vosotros oye, a mí me oye; y el que a vosotros desecha, a mí me desecha; y el que me desecha a mí, desecha al que me envió” (Lucas 10: 16) (Jesús definió una paridad importante: Si se desecha al que tiene la autoridad delegada por Cristo, se desecha al mismo Cristo.) (subrayado mío) (….) Por lo tanto, la Palabra enseña que los miembros de una congregación de Cristo, estén sujetos al pastor y ancianos de esa congregación, así como a los responsables delegados. Veremos que esa sujeción y obediencia a los ministros congregacionales, son siempre en cuanto a la autoridad de la misma Palabra de Cristo. El hermano cita Hebreos 13:17: “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso” Y pasa a explicar este texto frase por frase, de una manera extraordinaria –como suele hacerlo- pero que en esta ocasión no comparto por no tener suficiente soporte Bíblico ni estar de acuerdo con el mensaje de Cristo al respecto.

Pero vamos por partes.

Contexto histórico y antecedentes de la epístola a los Hebreos

El libro de Hebreos, como todos sabemos, fue escrito antes de la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C. y tuvo como objetivo principal exhortar y alentar a los primeros cristianos –de origen judío- que esperaban vacilantes la Segunda Venida del Señor y que dudaban de si habían tomado la decisión correcta al convertirse a Cristo. Muchos estaban considerando seriamente regresar al judaísmo. Aunque esta carta estaba dirigida a los cristianos hebreos, no sobra recordar que sus enseñanzas también son aplicables a los cristianos gentiles. En la introducción a la carta a los Hebreos, el comentarista de The Expositor’s Greek Testament hace estas observaciones importantes: El objetivo del escritor (…) era desvelar el verdadero significado de Cristo y de Su obra, y de ese modo eliminar los escrúpulos, las vacilaciones y las suspicacias que rondaban las mentes de los cristianos judíos, turbando su fe, limitando su disfrute, y rebajando su vitalidad. (…) Rara vez, si acaso alguna, se ha emplazado a los hombres a que efectúen una transición de similar coyuntura y acompañada de tanta oscuridad. (…)Habiendo sido educado en una religión de la que había sido persuadido a creer que era de autoridad divina, se le pedía ahora al judío que considerase como anticuada una gran parte de su creencia. Acostumbrado a enorgullecerse de una historia marcada en ciertas etapas por visitas angélicas, voces divinas e intervenciones milagrosas, se le invita ahora a desplazar su fe desde instituciones y personas venerables a una Persona, una Persona en la cual la gloria terrenal brilla por su ausencia y en la que aquellos aparentemente mejor cualificados para juzgar no pudieron descubrir nada excepto la impostura que le mereció una muerte de malhechor. (…) Habiendo atesorado con extraordinario entusiasmo, como su herencia exclusiva, el Templo con todas sus asociaciones reverenciadas, su Dios residente, su altar, su majestuoso sacerdocio, su relación completa de ordenanzas, ahora el instinto de cristiano recién convertido lo obsesiona de que hay una carencia esencial en todos esos arreglos y de que para él son irrelevantes y obsoletos. (…) Para el judío, en unas palabras, Cristo debe haber creado tantos problemas como los que resolvió (…) muchos cristianos judíos deben haber pasado aquellos primeros días en una inquietud angustiosa, llamados a confiar en Jesús por todo lo que sabían de Su santidad y verdad y, no obstante, penosamente perplejos e impedidos de una confianza perfecta por la espiritualidad inesperada de la nueva religión, por el desprecio de sus antiguos correligionarios, por el abandono obligado de todos los adornos y la gloria externos, y por la aparente imposibilidad de encajar en un todo consistente la magnificencia de lo viejo y la exigüidad de lo nuevo. (Tomo IV. Pp 237-238).

Es evidente que lo “viejo” estaba lleno de magnificencia, pompa, esplendor… Todo lo que necesitaba de los sentidos físicos para poder ser apreciado. Ahora, bajo el Nuevo Pacto, era necesaria la fe, que no se basa en nuestros sentidos físicos, sino en las realidades seguras e invisibles, eternas de la palabra de Dios. Por fe andamos, no por vista (2 Cor. 5:7). Pablo contrasta la fe con la vista, la antepone. Igual hace el escritori de Hebreos: (fe) es la convicción (o evidencia segura) de lo que no se ve (Hebreos 11:1). Lo “viejo” echaba mano del mundo visible con el propósito de impresionar y atemorizar. Todo tenía ese objetivo: la majestuosidad del templo, la solemnidad de los coros, la enormidad en número de sus trabajadores, su atuendo ceremonial, la actividad de los sacerdotes y levitas cuando hacían de mediadores ante Dios a favor del pueblo. El pueblo de Israel creía que en el templo la presencia de Dios era especialmente evidente y, de esta manera, para acercarse a Él, acudían allí con ofrendas tangibles para celebrar las fiestas sagradas que tenían lugar tres veces al año. Nada… Nada de esto estaba presente en la nueva fe cristiana. No había edificios, no había coros solemnes con individuos especialmente preparados para ello, tampoco había trabajadores en el templo porque no había templos cristianos sino que se reunían en hogares privados comunes y corrientes; la fe cristiana no necesitaba tampoco esas fiestas especiales tres veces al año, no había rituales ni clase sacerdotal, ni altares ni sacrificios materiales; tampoco se necesitaba en la fe cristiana ningún símbolo especial. Incluso en la celebración de la cena del Señor, se empleaban cosas extremadamente corrientes: pan y vino, normales en todas las mesas de creyentes y gentiles. Definitivamente, como dice el comentarista arriba citado, era la “exigüidad de lo nuevo”.

Los cristianos hebreos tuvieron que aprender que el servicio a Dios, su adoración, no dependía de asistir a ningún “sitio sagrado” especial ni necesitaba de una “clase sacerdotal” nombrada por Dios para que lo gobernara en los asuntos espirituales. Tuvieron que aprender también que el reunirse no era un acto especialmente “religioso” más que otros aspectos de su vida cotidiana como el comer en familia, asistir a los enfermos o visitar a los hermanos en desgracia. Las reuniones de esos cristianos tenían como objetivo el amor fraternal, el animarse unos a otros (Hebreos 10:25) para edificación mutua, evidenciando que había una relación de familia bajo la jefatura del Hijo de Dios –no de ningún hombre-, donde todos los reunidos eran iguales ante Dios, sin rangos espirituales. Lamentablemente, muchos de esos cristianos hebreos estaban regresando a las cosas “viejas”, a las cosas que necesitaban de los sentidos físicos, como la pompa, la clase separada sacerdotal de “siervos o ministros de Dios” con vestidos y funciones especiales; empezaron a necesitar de nuevo los edificios especiales sagrados, los altares visibles, los coros y todas las demás cosas que impresionaban la vista y los demás sentidos físicos. La “solemnidad” de los nuevos lugares especiales sagrados encontró nicho en las emociones de los creyentes quienes “sentían” algo especial cada vez que llegaban a estos edificios “sagrados” del cristianismo. Tal como lo vemos hoy. De igual manera, la Cena del Señor, que estaba caracterizada por la informalidad y el compañerismo cristiano cálido en un ambiente de familia, se fue convirtiendo en una ceremonia revestida por la religiosidad de lo “viejo”. Como sucede hasta hoy en muchas iglesias “cristianas”, quien administra el “sacramento” es el pastor, ministro, reverendo, o como quiera ser llamado pero que no es otra cosa que un oficiante separado del laicado, con presunto derecho divino para “administrar el sacramento” a la iglesia. Nada más alejado de la “exigüidad de lo nuevo”, de la guía del Espíritu Santo, por fe y no por vista.

Los cristianos permitieron poco a poco que hombres –una nueva clase sacerdotal- se colocaran como mediadores entre ellos y Dios y regresaron a la comodidad de lo “viejo” en virtud de considerarse justos por seguir instrucciones de la nueva clase sacerdotal y asistir regularmente a los servicios religiosos. El pertenecer como “miembros” a un sistema religioso les dio –todavía lo hace- un sentimiento de seguridad y justicia. Dejaron de apreciar el inmenso valor espiritual del regalo que Dios estaba haciendo bajo el Nuevo Pacto, regresaron a la seguridad que les daba la gloria externa de lo “viejo” y despreciaron los deseos de Dios para darle importancia a lo que ellos consideraban como correcto. Pablo nos lo dice: Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios. (Romanos 10:3)

Muchos pastores cristianos intentan que la grey regrese a lo “viejo” estableciendo su propio punto de vista de lo que es agradable a Dios, sin tener en cuenta las palabras del profeta: Y todas nuestras justicias (son) como trapo de inmundicia. (Isaías 64:6) La palabra es clara. No importa lo que nos parece justo a nosotros; no interesa qué tan “espiritual” pueda parecer cierto arreglo en la iglesia. Si no se ciñe a la palabra de Dios, no son más que trapos de inmundicia. Así, pues, los cristianos estaban regresando a la guía y dirección que les imponían seres humanos –bien o mal intencionados- olvidando que Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. (Romanos 8:14) Y: Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. (Gálatas 5:18) Es decir, la ley, “lo viejo” con toda su pompa, sus ceremonias, su clase sacerdotal, sus coros, sus edificios especiales sagrados, sus altares visibles, sus ofrendas visibles, su distinción entre clero y laicado, todo eso quedó abolido por el sacrificio de nuestro Señor. Los cristianos debían de ahí en adelante permitir la guía invisible del Espíritu Santo, y el aceptar ese guía invisible mostraba que eran hijos de Dios. Todo lo que les daba sentido seguridad: templos sagrados, clase sacerdotal, altares visibles, etc., fue hecho obsoleto mediante el sacrificio bendito de Cristo. Las rutinas religiosas y las personas que antes reverenciaban como sus sacerdotes, sumando las cosas visibles ya descritas, se habían evidenciado como tremendamente deficientes y conducentes a error fatal. Después de que Pedro habló a los judíos todavía incrédulos, acerca de la clase sacerdotal que había repudiado a Cristo empujando al laicado a repudiarlo también; y después de que les dijo que ya no necesitaban esa estructura religiosa porque el Espiritu Santo sería el guía particular de cada individuo, los oyentes dijeron compungidos: “Varones hermanos, ¿qué haremos..?” (Hechos 2:37)

Aunque es evidente que hoy en día no existe una clase sacerdotal “cristiana” que rechace de plano a Cristo, cada uno de nosotros debe decidir si obedece a Dios o a los hombres, si acepta la jefatura de los pastores, sacerdotes o ministros “cristianos”, por considerarlo más conveniente y práctico, o se coloca bajo el mando directo de Jesucristo. Cada uno de nosotros debe decidir si acepta sin cuestionar ni verificar las instrucciones de los pastores o, por el contrario, escudriñan las Escrituras para ver si la exhortación tiene fundamento bíblico, siguiendo el ejemplo de los cristianos de Berea quienes no se atemorizaron ni reverenciaron la investidura apostólica de Pablo cuya autoridad –él sí que la tenía– le había sido dada directamente por Jesucristo. Pablo no se ofendió con ese proceder ni reclamó su legítima autoridad apostólica sino que, por el contrario, llamó “nobles” a estos cristianos.

Igual que los hebreos a quienes fue dirigida la carta, a muchos cristianos de hoy en día se les hace difícil aceptar esta verdad bíblica. No pueden entender cómo es posible seguir la guía del Espíritu Santo sin necesidad de un “intérprete” o “mediador” humano.”; igual que los primeros cristianos hebreos, muchos cristianos de hoy encuentran sumamente complicado aceptar un servicio sagrado sin necesidad de “edificios sagrados”, coros especiales, personal de la iglesia dividido –como en la antigüedad precristiana- en diversos oficios dentro del “templo de Dios”, ujieres, diáconos, líderes, pastores, profetas, apóstoles y todo ese complicado cuerpo “ministerial” que niega la simplicidad y sencillez del verdadero cristianismo y su apelación a la fe que encuentra su fuerza y poder en lo que no se puede ver, en lo eterno; en contraste, la mayoría de “cristianos” de hoy encuentran más conveniente seguir siendo guiados por vista y no por fe, contradiciendo el mandato divino.

Una diferencia entre el viejo pacto de la Ley y el Nuevo pacto de la gracia, es que la ley de Dios está ahora escrita en los corazones de quienes voluntariamente se acogen bajo la “ley de la gracia” o “ley de la libertad”. Y esto permite que cualquier persona, no solamente una clase sacerdotal especial (llámense pastores, ministros, ancianos, etc., cuyos significados veremos más adelante), pueda ofrecerse ELLA MISMA como ofrenda viva en servicio a Dios, en adoración a Él, de tal manera que su vida entera sea de adoración a Dios y no limitar este servicio a ciertas actividades o lugares, sólo cuando se va a la iglesia-edificio dejando de ofrecerse como sacrificio vivo el resto del tiempo. Pablo, en su carta a los Romanos, en el capítulo doce habla de un abanico extenso de actividades que son consideradas por el apóstol como parte de “ofrecerse en sacrificio vivo”, y que abarca expresiones de afecto, humildad, amabilidad, vivir en paz no solo dentro de la comunidad cristiana sino con todo el mundo. Cuando el apóstol Pablo define cómo se ofrece esa “ofrenda viva”, no menciona en ningún lugar la asistencia a los cultos, el servicio en alguna sede institucional religiosa, la participación en los coros, o la especial deferencia con alguna clase sacerdotal. Pablo nos dice que sirvamos al Señor orando, compartiendo para los hermanos en necesidad, sirviendo a los otros miembros del cuerpo cuya única cabeza es Cristo. No podemos, pues, esgrimir argumentos de ignorancia acerca de tales cosas porque ya contamos con la advertencia del apóstol Pablo: Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. (Col 2:8) Conforme a esta advertencia del apóstol Pablo contra el engaño, y retomando la advertencia del amado hermano que me hizo llegar sus reflexiones acerca del tema, con una advertencia bien intencionada: “enfrentamos un grave problema, que en realidad es un pecado. Pensemos que la rebelión fue el pecado por excelencia de Lucifer”, vamos pues a seguir la guía del Espíritu Santo, mediante la palabra de Dios para escuchar atentamente lo que el Señor nos quiere decir respecto al tema; asumamos la actitud de Cornelio:Ahora, pues, todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios, para oír todo lo que el Señor te ha mandado. (Hechos 10:33)

 

¿Es pecado de rebeldía no obedecer ni someterse a los pastores o ancianos de la iglesia..?

Ese es, creo yo, el punto central del asunto. El hermano que me envió sus reflexiones asegura que sí es pecado esa desobediencia y que es un asunto grave de rebeldía. Dice también que “es el Espíritu Santo el que debe gobernar la Iglesia. Para ello, también cuenta con sus colaboradores”. Arguye el hermano que tales colaboradores son los pastores y que al ser delegados por Dios para “administrar” sus bienes, eso implica ya, de por sí, una autoridad espiritual. Escribe una frase el hermano que resume su posición frente al tema:

Jesús definió una paridad importante: Si se desecha al que tiene la autoridad delegada por Cristo, se desecha al mismo Cristo

Lamentablemente, no tengo más remedio que estar en desacuerdo con este querido hermano de quien, entre otras cosas, he aprendido muchísimo y me ha guiado con sabiduría hacia el conocimiento de Cristo. Pero tampoco puedo ignorar que esto que asegura es totalmente contrario al espíritu cristiano. Es, en cambio, la misma actitud mostrada por los escritores cristianos del siglo II cuando, y tal como el apóstol Pablo había predicho, algunos ancianos perdieron gradualmente la dirección de la pauta establecida por nuestro Señor para regular todas las relaciones cristianas. En vez de dar pleno énfasis a la única autoridad de Dios y Cristo, estos ancianos comenzaron a enfatizar cada vez más su propia autoridad recordando, por supuesto, y tal como me recuerda mi querido hermano, que esa autoridad provenía de Dios y de Cristo. Muertos los apóstoles, entonces, se empezó a manifestar sutilmente el hombre de iniquidad. En las Homilías Clementinas se dice lo siguiente a un superintendente: Y su trabajo consiste en clarificar lo que es apropiado, lo que deben seguir y no desobedecer los hermanos. Por tanto, la sumisión habrá de salvarlos, pero la desobediencia les acarreará el castigo del Señor, ya que al presidente [el superintendente presidente] se le ha confiado el lugar de Cristo. Por lo que, en efecto, el honor u honra mostrados al presidente se consideran como dirigidos a Cristo y, mediante Cristo, a Dios. Y lo que he dicho es que esos hermanos no pueden ignorar el peligro en el que incurren al desobedecerle, ya que quien desobedece sus órdenes a Cristo desobedece, y quien desobedece a Cristo ofende a Dios.
Es indiscutible que el desobedecer a un superintendente que pregona ocupar el lugar de Cristo, era una orden del “obispo” que cualquier cristiano estaría obligado a desobedecer. Nadie puede ocupar el lugar de Cristo. Incluso, si tales órdenes del “obispo” no fueran frontalmente contrarias a la Escritura, esas órdenes –según la Biblia- pueden ser cuestionadas como instrucciones que, sin embargo, sobrepasan lo que especifica la Sagrada Escritura y, por tanto, pueden someterse si así lo prefiere el cristiano, a lo que su juicio personal y su propia conciencia le dicten. Esa injerencia del autoritarismo –tanto en esa época como ahora-, es un intento para recubrir a los humanos imperfectos con el honor que tan sólo pertenece al Maestro perfecto, nuestro único Salvador Jesucristo.

Lo que menciona mi querido hermano, pues, no es de ninguna manera un razonamiento nuevo. Una llamada similar a la obediencia implícita en la congregación y a un respeto reverencial hacia la autoridad humana se encuentra también en los escritos de Ignacio de Antioquía, a principios del siglo segundo, en los que utiliza los siguientes términos: Por nuestra parte debemos recibir a cualquiera a quien el Maestro de la casa envió para estar al frente de sus domésticos, como lo haríamos con El que le envió. Está claro, pues, que hemos de tener al obispo (el superintendente único) en la misma estima en la que tendríamos al Señor mismo. (¡Vaya si se extralimita don Ignacio..!) Ignacio, al equiparar la obediencia al obispo [o superintendente] -siendo él “obispo de Antioquía”- a los presbíteros [ancianos] y a los diáconos con la obediencia a Cristo, “quien los ha nombrado” (nunca se nos dice cómo), consecuentemente está diciendo que el desobedecerlos constituye también una `desobediencia a Cristo Jesús’. Ignacio no deja lugar a una posible motivación correcta, a una eventual desobediencia a los hombres para obedecer a Dios, cuando dice: “Quien no rinde obediencia a sus superiores se muestra autosuficiente, pendenciero y arrogante.” O, en palabras de mi querido hermano: quien no obedece a un pastor, se muestra”rebelde” y peca contra Dios mismo. ¿La Biblia apoya esta enseñanza..? No, de ninguna manera. Es una enseñanza de muchas iglesias “cristianas”, especialmente de Asambleas de Dios, (de donde procede este hermano) que la autoridad es un principio divino (lo cual es cierto) y que todo aquel que tiene autoridad está bajo autoridad (también es cierto). Lo que tuercen deliberadamente u ocultan por desconocimiento es que la única autoridad del cristiano es Cristo, no hombre alguno. Esa es la única autoridad que debe reconocer todo cristiano. La autoridad que se adquiere es sobre el pecado y sobre Satanás, no sobre otros cristianos; y tal autoridad procede de Jesús cuando obedecemos sus mandamientos.
No es cierto que Jesús delegue a cierta clase sacerdotal (o pastoral según el caso) para ejercer como autoridad espiritual sobre otra clase de cristianos legos. El hermano cita 1 Corintios 4:1 para apoyar su punto:

Téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios” (1 Corintios 4: 1)

¿A quién se refería Pablo..? ¿A alguna clase sacerdotal especial..? ¿A los pastores, ancianos, líderes o superintendentes..? No. Pablo se refería a TODOS los cristianos, a todos nosotros que somos ministros o siervos del Señor. Sus palabras estaban dirigidas a quienes hemos nacido de nuevo y somos hijos de Dios con derecho a “administrar” sus misterios. “A vosotros se os ha concedido el conocer los misterios del Reino de Dios, pero a los demás, sólo a través de parábolas, de modo que “viendo no vean y oyendo no entiendan”. (Lucas 8:10) Esa responsabilidad no es otra que la de predicar la salvación mediante la fe en la muerte de nuestro Señor en la cruz, su sepultura y su resurrección al tercer día. La administración de estos “misterios” no debe colocarnos en posición de superioridad respecto a otros hombres, ni siquiera de los incrédulos, como nos muestra el capítulo 3 de la carta a los Corintios. El hermano avanza en sus reflexiones asegurando correctamente que el Espíritu Santo puede hablar (incluso a los pastores) a través de cualquier hermano cristiano: “no importa cual sea su don o ministerio; si lleva cuarenta años en el Evangelio, o si sólo dos semanas; si es pastor o si es “simple” oveja. Todo ello nos mantiene humildes.” Cuando el hermano dice que escuchar a cualquier hermano sea un pastor o una “simple” oveja, “nos mantiene humildes”, presumo que se refiere a los pastores que muestran humildad cuando el Espíritu Santo les habla por medio de una “simple” oveja. Esto lo ratifica el hermano citando a Tito 1:7-9:Es necesario que el obispo (anciano) sea irreprensible como administrador de Dios…retenedor de la palabra fiel tal y como ha sido enseñada, para que pueda también exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen” (Énfasis suyo)

Y agrega: Si nos damos cuenta, en la iglesia local los ancianos, comúnmente llamados pastores, tienen la responsabilidad ante Dios de, entre otras cosas: 1) Ser retenedores de la Palabra.2) Con ella exhortar y convencer a los que contradicen. Esto implica autoridad espiritual.

En realidad, no es exacto lo que el hermano menciona aquí, que los “ancianos” eran comúnmente llamados “pastores”. La palabra griega para “anciano” es “presbíteros”, mientras que la palabra griega para “pastor” es Poimén. Ambos términos designan diferentes funciones o servicios. Y vamos a ver qué significado tenían según el sentido con que fueron escritas.

 

FIN DE LA PRIMERA PARTE

¿TIENEN LOS PASTORES AUTORIDAD SOBRE LA IGLESIA (SEGUNDA PARTE)

Antes de entrar de lleno al tema, es necesario recalcar lo dicho antes, que cada cristiano del primer siglo mantenía una relación personal con Dios a través de Jesucristo, el Sumo Sacerdote, sin la mediación innecesaria de otra persona humana. Cada cristiano, incluso las “simples” ovejas eran parte integrante del sacerdocio real. En realidad, nunca existió en la mente de estos cristianos primeros nada semejante a categorías como ovejas “simples”, o legos, y ovejas “especiales” o pastores.

Es muy cierto que los ancianos cristianos tenían autoridad bíblica. Pero era una autoridad para exhortar, enseñar y reprender. Esta autoridad era para emplearla en el servicio a otros, no para tenerlos subordinados bajo ningún punto de vista. Un cristiano podía libremente desobedecer a un anciano si las instrucciones de este siervo fueran contrarias a la Escritura o, aún no siendo contrarias, si la conciencia del reprendido así se lo dictaba. Un hijo de Dios, una persona que ha nacido de nuevo, es guiada por el Espíritu Santo. Si tal guía es genuina, jamás se opondrá a la enseñanza y a las directrices bíblicas.

La autoridad de los ancianos era usada para apoyar, aconsejar, incluso reprender, pero jamás para dominarlos o someterlos esgrimiendo amenazas ni exigiendo la misma obediencia que a Cristo. Cuando surgía el error escritural, los ancianos lo refutaban con argumentos bíblicos, a través de la persuasión, sin intimidación ni la tiranía de la autoridad. Aún con todo, si los argumentos no convencían al hermano, éste estaba en libertad de actuar guiado por su conciencia. Evidentemente, en una iglesia guiada por el Espíritu Santo –repito- no ocurrirán estos enfrentamientos sin fin, sino que las partes en disputa, bajo la guía del Espíritu de Dios llegarán a conclusiones que favorezcan la obra del Señor. Es decir, los ancianos –que eran personas de mayor edad y no una especie de “cargo” o posición”- usaban la autoridad de la Palabra para aconsejar a un hermano sin exigir nunca obediencia a ellos sino a la Palabra. De igual manera, el exhortado tenía la libertad de defender su posición y de asumir una actitud de acuerdo a su consciencia. No por esto era tachado de pecador o rebelde. Claro, si el asunto no envolvía un tema claramente doctrinal estipulado específicamente en las Escrituras.

Al abordar el tema de la autoridad y, en general, cualquier texto referente a las relaciones que deben existir entre los cristianos, siempre debemos tener presente la máxima de nuestro gran Maestro: “

Porque uno solo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos”. (Mateo 23:8)

Con esto claro, que todos somos hermanos y que nuestro único cabeza es Cristo, razón por la cual no estamos obligados a obediencia a otro hermano, analicemos el texto de Hebreos 13:17:

“Obedeced a vuestros dirigentes y someteos a ellos, pues velan sobre vuestras almas como quienes han de dar cuenta de ellas, para que lo hagan con alegría y no lamentándose, cosa que no os traería ventaja alguna”.

Es de anotar que el texto no dice que hay que obedecer a los “pastores” (Poimén en griego) ni a los ancianos (presbíteros, en griego). La palabra usada aquí es una forma verbal que denota más una acción que un cargo (literalmente “quienes guían” “quienes los estiman”)

Sea cual sea la palabra, dando por hecho que sea “dirigentes”¿Implica eso automáticamente una virtual sumisión hacia personas que llevan la delantera? De ninguna manera, puesto que el mandato de Cristo no se limitaba sólo a la prohibición de ser llamados “líderes”, sino que estaba en contra de que alguien asumiera la posición o el oficio de líder, llevando a la práctica ese tipo de control autoritario. Y autoritario significa reclamar obediencia a sí mismo, así sea bajo la excusa de que “yo sólo ordeno lo que está en las Escrituras”. Nada puede ser usado como pretexto para exigir hacia nosotros ni siquiera un mínimo de obediencia invistiéndonos de una inexistente autoridad espiritual que Cristo jamás delegó a ningún hombre. (excepto a sus apóstoles en esa dispensación especial, pero ni aún ellos tenían derecho a reclamar obediencia)

De la palabra griega (peithomai) que se traduce como “ser obediente” u “obedecer” , el Theological Dictionary of the New Testament (Abridget Edition) dice:

Esta palabra asume acepciones tales como `confiar’, `estar convencido’, `creer’, `seguir’ e incluso `obedecer’.

La acepción “obedecer” es tan sólo una de las varias traducciones posibles de la palabra usada (peithomai) y en este caso se alista en último lugar. Otras traducciones, como la Reina-Valera 2000, y la SSE vierten esta palabra como “escuchar”.

De hecho, el escritor inspirado de Hebreos, en el versículo 7 del mismo capítulo 13 deja en claro que quienes “toman la delantera” no habrían de transmitir su propio punto de vista, ni interpretaciones ni mandamientos, sino la “palabra de Dios”

 

El comentarista bíblico Albert Barnes, dice que la expresión “quienes toman la delantera” (o “jefes” en otras traducciones) tiene el sentido de “guías”, o maestros que actúan dirigiendo las ovejas hacia Cristo no hacia sí mismos. Si esa guía se acomoda a las enseñanzas de Cristo, una respuesta positiva sería lo pertinente y el camino correcto en cuanto que representaría la sumisión a sus enseñanzas. Incluso en asuntos no tratados especificamente por las Escrituras, dice Barnes, el cristiano habría de cooperar libremente mientras ese consentimiento no rebasara los dictados de la conciencia propia.

Pero nada hay que indique una sumisión automática, servil e incuestionable, como la que existe hacia una autoridad superior con el derecho a exigir obediencia, con la capacidad de amenaza de exclusión sobre cualquiera que no le obedezca, o con el peligro de que: Si se desecha al que tiene la autoridad delegada por Cristo, se desecha al mismo Cristo.

Alberto Ribera, ex sacerdote jesuita de alto rango, gran conocedor de la historia de la iglesia y asesinado por denunciar y desenmascarar la Orden jesuítica y sus maquinaciones para corromper la iglesia de Cristo, menciona que: “Los `primeros Padres’ (de la iglesia) seguían la mayor parte del antiguo sistema babilónico, además de la teología judía y la filosofía griega. Pervirtiendo la mayoría de las enseñanzas de Cristo y Sus apóstoles, prepararon el camino para la maquinaria católica romana que se iniciaría. Con fervor atacaron a la Biblia y la corrompieron añadiéndole y quitándole palabras. [...] A través de los años, los jesuitas lograron tomar ese poder (el de los pastores protestantes) para ponerlo en manos de las sedes denominacionales, y ahora han empujado a casi todas las denominaciones protestantes hacia los brazos del Vaticano“. (La Historia Secreta de los Jesuitas, pp. 8,9).

Evidentemente, la obediencia debida hacia las Escrituras, fue desviada hacia los hombres –incluso pastores y ancianos cristianos- y esto ha favorecido a la Iglesia Católica, la Gran Ramera, para la consolidación de una iglesia universal que será controlada por el Anticristo mediante el Falso Profeta.

Otro comentarista nos dice que: “El significado básico del término griego utilizado (peithomai) implica que el consentimiento voluntario otorgado por la persona cristiana surge como resultado de tener `confianza’ primero, de estar `convencido’ y `creer’ en lo que proviene de esos hermanos cristianos, y sobre esa base él o ella responden positivamente. Como hermanos y hermanas cristianos, han entrado en una asociación voluntaria de creyentes, y a lo que se incita es a una respuesta libre y de buena gana, sobre la base de trato amable, ya que así se llevarán a cabo los trabajos de pastoreo de esos hombres con mayor gozo, y hacerlo de otra manera no reportaría ventajas para aquellos mismos a quienes se sirve. No se realiza como consecuencia de una obligación que la “autoridad” de una organización tenga el derecho a exigir de ellos.”

Así que la respuesta a nuestro subtítulo: ¿Pastores, están sobre la grey..? no puede ser más que un rotundo No.

La autoridad, desde el punto de vista del evangelio de Cristo.

Sucedió un día, que enseñando Jesús al pueblo en el templo, y anunciando el evangelio, llegaron los principales sacerdotes y los escribas, con los ancianos, y le hablaron diciendo: Dinos: ¿con qué autoridad haces estas cosas? ¿o quién es el que te ha dado esta autoridad? (Lucas 20:1,2)

La autoridad era un asunto fundamental del cual nacía el conflicto entre Jesús y los líderes religiosos de su día. La clase sacerdotal entendía que la autoridad residía en ellos mismos y se extendía hacia aquellos en quienes ellos la delegaban; exactamente igual a como sucede en la inmensa mayoría de las iglesias “cristianas” de hoy. Igual que en el tiempo de Jesús, la clase sacerdotal “cristiana” reclama para sí una autoridad divina para nombrar otros “pastores” y “ancianos” que al ser nombrados se colocan sobre el resto de cristianos en una relación “especial” con Jesucristo. La mayoría de las denominaciones de hoy no aceptan a nadie que se llame a sí mismo “pastor” si no demuestra con credenciales o carnets lo que dice ser. Asambleas de Dios, por citar un ejemplo conocido, carnetiza a sus pastores y demás “líderes” con diferentes tipos de credenciales según el rango que ocupen en la aristocracia espiritual. Alegan en Asambleas de Dios que “nadie puede tener autoridad si no está bajo autoridad” torciendo esta enseñanza para validar la dinastía sacerdotal a la que sólo llegan ciertos privilegiados anulando de un brochazo el sacrificio de Cristo quien al morir permitió que TODOS fuéramos parte del sacerdocio real. En Asambleas de Dios y la gran mayoría de denominaciones que proceden o pertenecen a este concilio se enseña que nadie tiene derecho a enseñar la palabra si no se ha pasado por su escalera de éxito “subiendo” las posiciones necesarias hasta el pastorado local o la “superintendencia” regional, nacional o continental. Igual sucede en las denominaciones pequeñas. Un cristiano maduro que llega a una de estas “iglesias” a servir, es instado a que enseñe sus credenciales y recomendaciones pastorales. Nada de esto sería necesario si se aceptara la guía del Espíritu Santo quien es el único que confiere autoridad, quien recomienda y quien nombra sin necesidad de expedir carnés de cristiano. ¿Cómo saber si alguien es cristiano o es un infiltrado..? Fácil, dejándose guíar por el Espíritu Santo, no entendiendo esto como esperar a recibir una revelación extrasensorial y milagrosa (que puede ocurrir) sino por medio de su bendita palabra. El Espíritu Santo y la Biblia nunca se contradicen.

Las autoridades religiosas del tiempo de Jesús veían en él una amenaza para la estructura de su autoridad. Para ellos Jesús no era más que un intruso, un maestro no carnetizado, ni autorizado, una persona religiosamente sediciosa, alguien que minaba su posición ante la gente, un “aparecido” que no les había solicitado permiso a ellos para enseñar siguiendo el conducto regular establecido. Sus enseñanzas eran heréticas y peligrosas, ya que no se amoldaba a las normas establecidas por los líderes religiosos, las interpretaciones elaboradas por los maestros para la comunidad del pueblo del pacto de la ley mosaica.

Desde entonces, la cuestión de la autoridad espiritual ha surgido una y otra vez. Increíblemente, quienes un día habían resistido valerosamente a la “tiranía de la autoridad”, señala un comentarista, “con frecuencia ellos mismos han sido seducidos después por la llamada a lo que parecía “práctico” desde el punto de vista humano, o por las oportunidades de dominio sobre otros que se presentaron”. Quienes una vez conocieron a Cristo y avanzaron en su conocimiento y fe, cuando tuvieron posibilidades de ejercer control sobre otros –ya sea debido a su conocimiento avanzado u otra cosa- no desperdiciaron esta oportunidad de vanagloriarse y recibir una “merecida” honra. Cuando esto sucede, la verdad es reemplazada por razonamientos engañosos y por apariencias de algo plausible. La conciencia deja paso a la conveniencia. La integridad es sustituida por el pragmatismo y por el punto de vista de que el fin justifica los medios. Qué triste.

La pregunta es, en concreto y de nuevo, ¿existe algún tipo de autoridad humana legítima en la iglesia..? Claro que existe. Pero no entendiendo la “autoridad” como un permiso para controlar, bajo ningún pretexto y en ningún grado, a otro hermano en la fe. La autoridad es y será siempre de la Palabra, sin que esto signifique –como algunos lo pretenden- que la bendita Palabra, de algún modo especial y confuso, entregue su autoridad a alguna persona para que ésta la ejerza sobre otros seres humanos. La autoridad de la Palabra nunca es delegada. El único papel que debe ejercer un ministro (servidor, que todos lo somos) es el de citar la Palabra a un pecador o discípulo, y la autoridad de ésta actuará sobre quien lo permita. De esta manera, se cumple perfectamente el principio básico de que TODOS podemos y debemos exhortarnos unos a otros.

Vigilad, hermanos, para que ninguno de vosotros tenga un corazón malvado y sin fe que le haga apostatar del Dios vivo; al contrario, exhortaos mutuamente todos los días, mientras perdura aquel “hoy”, para que nadie se endurezca por la seducción del pecado.

(Hebreos 3:12-13)

De igual manera, todos debemos someternos a nuestros hermanos cristianos: Someteos unos a otros en el temor de Dios. (Efesios 5:21) Obviamente, siempre en el temor a Dios, no al hombre.

El someterse, el obedecernos unos a otros, no significa que cada uno tenga, a su vez, el derecho legal y divino de ejercer dominio sobre otros. Esta también es una premisa jesuita para obtener el control sobre todo hombre y organización de cualquier tipo, incluso religiosa. Edmond Paris, otro mártir que denunció la satánica Orden de los Jesuitas, nos dice que la disciplina eclesiástica y el concepto de subordinación son importantes para los objetivos de Satanás; y que “sólo hay que leer esos textos (de Ignacio de Loyola) para percibir el carácter extremo, si no monstruoso, de la sujeción del alma y del espíritu que se impone a los jesuitas haciéndolos instrumentos dóciles en las manos de sus superiores; y peor aún, convirtiéndolos desde el principio en enemigos naturales de toda clase de libertad. (…) No solo la voluntad sino el razonamiento y los escrúpulos morales deben sacrificarse para dar lugar a la virtud primordial de la obediencia.. (Loyola) declaró: `incluso si Dios les diera un animal sin raciocinio como señor, no vacilarán en obedecerle como amo y guía, porque Dios ordenó que así fuera’ (…) tal obediencia requiere que se sacrifique la voluntad y el criterio propio.“. (La Historia Secreta de los Jesuitas, pp. 28,29) La misma excusa que utilizan, sin prueba alguna, la mayoría de pastores y ancianos “cristianos”, que Dios ordenó la sujeción a ellos, es usada como argumento contundente y de obligatorio cumplimiento entre los jesuitas. Sintómatico.

Aunque uno, como cristiano, no debe obediencia a ningún hombre, evitando obvios peligros de apostasía, un cristiano en uso de su libertad cristiana, aceptará de buena gana una exhortación que tenga base bíblica sólida; y esta exhortación no dependerá del ropaje de “autoridad espiritual” de hombre alguno sino de la bendita palabra de Dios, razón más que suficiente para obedecer la invitación. Aún con todo, cada persona es libre y personalmente responsable ante Dios –y sólo ante Él- de si obedece o no. Nadie tiene el derecho de juzgar sobre otro hermano si éste es guiado por su consciencia y el asunto no es claramente probado en las Escrituras. Nadie tiene derecho a exigir obediencia sobre otro hermano.

Pongamos un ejemplo concreto: Yo, Ricardo Puentes, supongo que tengo conocimiento suficiente de las Escrituras para entender que no debo aceptar más guía que la del Espíritu Santo. Sabiendo esto, busco apoyar a otras personas que, aunque llevan varios años “en Cristo”, no lo conocen ni han nacido de nuevo; y empiezo a enseñarles los rudimentos básicos del cristianismo –rudimentos sin los cuales es absolutamente imposible avanzar hacia la perfección en Cristo. Mi hasta entonces “pastor” cree que estoy subvirtiendo la autoridad y me llama “rebelde” echándome fuera de lo que él llama “su” iglesia, ignorando conscientemente que las enseñanzas que predico tienen fundamento bíblico y entonces el pastor previene a los hermanos que yo no tengo “carnet” ni autorización de Asambleas de Dios para enseñar. El pastor en cuestión no utiliza la Biblia para refutar lo que digo sino que esgrime su “autoridad” entregada a él por otro pastor de Asambleas de Dios. Saca sus credenciales y carnets y yo, para evitar conflictos mayores me voy de “su” iglesia advirtiéndole que cumpliré sus deseos de no acercarme –por iniciativa propia- a ninguna de las ovejas bajo su “mando” pero que siempre estaré dispuesto a obedecer primero a Dios antes que a los hombres, así estos tengan carnets o credenciales de pastor. Le digo que si alguna persona me busca o me la encuentro en la calle e inicia ella la conversación, estaré dispuesto a compartir el mensaje del evangelio con ella. Al poco tiempo algunas personas nos visitan a mi esposa y a mí, buscando tan solo que escuchemos sus problemas y angustias. No solo las escuchamos sino que les damos consejo basado en la Biblia y usando únicamente la autoridad de la Palabra. Comenzamos la instrucción de los rudimentos de la doctrina cristiana sin necesidad de que yo tenga un carnet que me dé permiso para ello. ¿Tengo autoridad para enseñar…? Claro que sí. Si todo lo que enseño está basado en la Biblia y si acepto la guía del Espíritu Santo para ello. ¿Necesito que algún tipo de autoridad humana me delegue su autoridad para enseñar, exhortar y ayudar a otros hermanos cristianos..? No, de ninguna manera. Nadie la necesita.

 

Mirando el asunto desde el otro punto de vista, desde la perspectiva de las personas a quienes estoy enseñando, ¿tengo yo autoridad sobre ellos..? ¡Jamás permita el Señor esto..! Sería un insulto al sacrificio de Cristo. Todos los días oro y le pido al Señor que no permita que yo me enseñoree sobre mis hermanos más débiles, sino que cumpla con la gran Comisión, cual es enseñarles lo que dice la Biblia, aconsejarles en sus problemas no con base en mi entendimiento sino con la Escritura y conducirlos paciente y laboriosamente hacia Cristo. Cuando cada nueva oveja llegue a la estatura de Cristo, a su conocimiento pleno, mi labor como “guía” cesa inmediatamente. Esta oveja ya no necesita de ser guiada porque ya ha encontrado a Cristo y debe dejarse llevar por la guía invisible del Espíritu Santo, quien, además, lo ha guiado desde el comienzo haciendo que el creyente evalúe cada enseñanza y dándole la medida de fe necesaria para avanzar de gloria en gloria, tal y como promete la bendita palabra. Por esa razón, una persona que ha nacido de nuevo, que ha aceptado la guía del Espíritu Santo, que ha aceptado el sacrificio de Cristo como su único medio de salvación, ya pertenece a la iglesia de Cristo. No es necesario que se inscriba como “miembro” en alguna denominación ni que reciba una certificación escrita de ninguna “autoridad” humana, para que Cristo ya la vea como parte de su iglesia. Evidentemente, este ser nacido de nuevo debe buscar reunirse con otros compañeros de creencia pero jamás, por ningún motivo, debe permitir ser esclavizado por otros hombres, así estos esgriman una “autoridad espiritual”. Si debe sacrificar su libertad cristiana en aras del compañerismo cristiano, la persona debe decidir por sí misma preguntándose qué haría Jesús en esas circunstancias y qué enseña el ejemplo neotestamentario al respecto.

Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo. (Efesios 4:14-15)

El objetivo de cada maestro, pastor, evangelista, etc., no es el de constituir una pirámide de autoridad ni conformar una especie de cuerpo sacerdotal. Cada término de estos (pastor, maestro, evangelista) designa una función, no un cargo. Es decir, yo no puedo ser “nombrado” pastor, maestro, etc., sino que, ejerciendo una de esas funciones, o cualquier otra al servicio de otros cristianos, (que es la única manera de ejercerlas) cumplo con la orden de Cristo para cada uno de nosotros: la de servir.

Entonces, ¿cuál es el objetivo, la meta, de nuestro servicio como pastores, maestros, etc..? Que sea la misma palabra la que nos conteste:

Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. (Efesios 4:11-13)

Ahí esta la razón de pastorear, evangelizar y enseñar: Para que todos lleguemos a la unidad de fe y del conocimiento de Cristo; para que todos consigamos la estatura de la plenitud de Cristo.

La función de un pastor no es pretender que cada cristiano recién convertido esté perpetuamente bajo su “cobertura”, sino que cada uno crezca hasta alcanzar la madurez.

¿Quiere decir esto, por ende, que una vez alcanzada la madurez, yo no necesito consejo de otros cristianos..? No. Cada uno de nosotros, como lo requiere Cristo, está para apoyar y ser apoyado, para aconsejar y ser aconsejado, para exhortar y ser exhortado. Eso es cristianismo en acción. Nadie debe gloriarse de su “espiritualidad” o conocimientos bíblicos. Antes bien, como dice el apóstol inspirado, hay que estar permanentemente alerta para no caer.

Esa es la clase de autoridad que apoya la Biblia. No es una autoridad sustentada en la persona o su posición en el rango sacerdotal; la autoridad no descansa sobre la persona y sí sobre la Escritura; la función de la persona es guiar hacia la autoridad bíblica sin exigir un derecho –que no existe- a ninguna recompensa por hacer lo que está obligado a hacer, ni reclamar un honor que no le corresponde y que sólo es debido al Gran Pastor, Maestro y Salvador, nuestro Señor.

Así que, el asunto está en la clase de autoridad, su finalidad y qué limites tiene.

Entendiendo que TODOS somos iguales y que no tenemos derecho a reclamar obediencia de otros hermanos, hallamos sentido a la enseñanza de Jesús de que la iglesia es una familia cuya cabeza es él mismo. Cualquier cosa que afecte esa relación de hermandad no puede ser genuinamente cristiana. Cualesquiera títulos o posiciones oficiales que, de por sí, coloquen a alguien en un nivel espiritual diferente al de los demás o que de alguna manera llegue a entrometerse en el exclusivo derecho del Hijo de Dios como Amo y Maestro de sus seguidores, es -fuera de cualquier duda- una desviación perversa del espíritu del cristianismo. Cualquiera que reclame un honor u autoridad sobre sus hermanos, está desviándose de la verdad; el ejemplo de los apóstoles no le apoya… la Biblia no le apoya.

Por otro lado ¿Qué hay en cuanto a lo que encontramos en las Escrituras Cristianas sobre denominaciones, tales como “pastor”, “maestro”, “profeta”, “anciano”, y demás? Un comentarista bíblico dice que: “Era evidente que todas eran referidas, no a cargos o posiciones oficiales en una estructura de autoridad, sino a los servicios que habían de prestarse a la comunidad de hermanos, se trataba de cualidades y habilidades personales puestas al servicio de otros. La autorización para que dichas personas ejercieran esos servicios no los constituía en cabezas espirituales sobre sus hermanos”. Y la razón, queridos hermanos, es porque “Cristo es la cabeza de todo varón”, no hombre alguno.

 

Esos servicios, las cualidades y las habilidades estaban orientadas hacia la ayuda de las personas en su “crecimiento” como cristianos maduros, no para que permanecieran mental y espiritualmente como bebés, constantemente necesitados de la asistencia de otros para pensar, para tomar de sus decisiones, y ser así fácilmente llevados de una enseñanza a otra. Habían de ser como niños en su relación con Dios y Jesucristo, pero no con respecto a los hombres. El propósito de asociarse en congregación era el de facilitar su crecimiento como “personas maduras”, capaces de tomar sus propias decisiones, hombres y mujeres “plenamente adultos” que correctamente no admiten otro cabeza espiritual que a Cristo. Ninguno de los que enseña a otros deben intentar hacer pensar a los discípulos que están en deuda con él; ni pretender que los demás obedezcan sus sugerencias o guías ni hacer que quienes no lo hagan se sientan irrespetuosos, desobedientes, rebeldes o cualquier otra cosa que no tiene, de ninguna manera, base bíblica:

¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. (1Cor.3:5-7)

El escritor inspirado lo dice: Sólo somos servidores (o ministros) por medio de los cuales otras personas creen. Ni el que planta es algo, ni el que riega. Sólo Dios. Amén.

Pablo, escribiendo a Timoteo, describió la comunidad cristiana en términos de una relación familiar. (1Timoteo 5:1,2). Los hermanos que eran ancianos en edad y en experiencia cristiana podrían desempeñar correctamente un papel similar al de un hermano mayor dentro de la familia. Como ejemplo ilustrativo, si faltaba el cabeza de una familia, sus hijos mayores podían encargarse de hacer cumplir las instrucciones de ese cabeza de familia, exhortar al apego a las instrucciones dadas por el padre. Pero los hijos mayores JAMÁS podrían actuar como si en realidad fueran ellos el cabeza de familia, como si a ellos correspondiera el establecer las normas de conducta para la familia más allá de lo que hubiera establecido y encomendado el cabeza legal de la misma. Tampoco podrían, por ende, esperar, sugerir o exigir el reconocimiento y la sumisión que apropiadamente correspondía tan sólo al cabeza de la familia. De modo que así debería ser en la familia o casa cristiana, que tiene a Cristo como su Cabeza y Dueño, regida mediante las instrucciones dadas por él mismo, ya fuera directamente o a través de los apóstoles que eligió.

Pastores y ancianos… ¿Están sobre la grey..?

¿POR QUÉ UN MILENIO?

¿Realmente necesita Jesús regresar a la tierra para reinar?

 

Por Dr. David R. Reagan

 


Cuando empecé a estudiar la profecía bíblica, la pregunta, “¿Qué propósito cumpliría el Milenio?”, realmente me molestaba. La Palabra claramente enseña que el Señor va a regresar a esta tierra para reinar por mil años. Pero yo seguía preguntando, “¿por qué?”

Desde entonces he descubierto que la mayoría de los amilenialistas sienten de esa misma forma. Ellos preguntarán, “¿por qué querría el Señor regresar a este mundo putrefacto? ¿Cuál posiblemente podría ser Su propósito para regresar a este mundo para reinar por mil años? ¿Por qué necesitan el Señor o el mundo un Milenio?”

Mi estudio de la Palabra me ha llevado a la conclusión de que Dios tiene varios propósitos de vital importancia para el Milenio.

Promesas a los judíos

 

La primera razón por la que debe haber un Milenio es que Dios ha hecho promesas a los judíos que El cumplirá durante esa época.

Dios ha prometido que El reunirá en la tierra de Israel al remanente de judíos que acepten a Jesús como su Mesías al final de la Tribulación (Ezequiel 36:22-28 y Zac. 10:6-9). El derramará Su Espíritu sobre este remanente (Is. 32:15; 44:3), aumentará grandemente su número y su tierra (Ez. 36:10-11; 48:1-29) y los hará la nación más importante de todo el mundo (Is. 60-62).

 

Servirán como una lección objetiva de la gracia y la misericordia que Dios otorga a aquéllos que se vuelven a El en arrepentimiento: “Y sucederá que como fuisteis maldición entre las naciones, oh casa de Judá y casa de Israel, así os salvaré y seréis bendición” (Zac. 8:13).

Zacarías dice que las bendiciones de Dios sobre el remanente judío serán tan grandes en esos días que “…diez hombres de las naciones de toda lengua tomarán del manto a un judío diciendo: ‘Iremos con vosotros, porque hemos oído que Dios está con vosotros’” (Zac. 8:23).

Promesas a la Iglesia

 

Una segunda razón para el Milenio se relaciona con una promesa que Dios ha hecho a la Iglesia. Dios ha prometido que los Redimidos en Cristo reinarán sobre todas las naciones del mundo.

Esta promesa fue dada a través del profeta Daniel en las siguientes palabras: “Y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán” (Daniel 7:27).

En el Nuevo Testamento, Pablo repitió la misma promesa en los términos más sencillos: “Si sufrimos, también reinaremos con él” (2 Ti. 2:12). Jesús afirmó la promesa en Su carta a la iglesia de Tiatira cuando escribió: “Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro…” (Ap. 2:26-27).

Cuando Juan fue llevado al Cielo para visitar el salón del trono de Dios, escuchó una hueste celestial entonando un cántico que contenía el siguiente versículo: “Y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra” (Ap. 5:10).

Esta promesa a la Iglesia de dominio mundial va a ser cumplida durante el Milenio. Eso es a lo que Jesús se estaba refiriendo en el Sermón del Monte cuando dijo: “Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad” (Mt. 5:5).

Jesús reinará como rey del mundo desde el Monte Sión en Jerusalén (Is. 24:23 y Zac. 14:9). Los Redimidos, en sus cuerpos glorificados, le ayudarán con Su reinado sirviendo a nivel mundial como administradores, jueces y tutores espirituales de aquéllos que entren en la carne al reino – y de sus hijos (Dn. 7:18,27; Jer. 3:15; Lc. 19:11-17)

Promesas a las naciones

 

Dios ha prometido que vendrá un tiempo cuando las naciones serán provistas con su más grande sueño – a saber, la paz mundial. Éste ha sido un sueño internacional desde el comienzo del tiempo, pero ha demostrado ser imposiblemente evasivo.

 

Conferencia de paz tras conferencia de paz han sido llevadas a cabo. Múltiples tratados han sido firmados. Organizaciones mundiales han sido formadas. Y aún, la guerra continúa causando estragos a las naciones.


Dios ha prometido darle a la Humanidad y a la tierra un descanso de sus guerras. Pero esa paz no vendrá hasta que el Príncipe de la Paz regrese. Sólo entonces las naciones “volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces”. Sólo entonces veremos el sueño de un mundo donde “no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra” (Is. 2:4).


Dios ha prometido que inundará la tierra con paz, rectitud, justicia y santidad: “La tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar” (Is. 11:9). Incluso las campanillas en los frenillos de los caballos y las ollas de las cocinas llevarán la inscripción “Santidad a Jehová” (Zac. 14:20,21).

Estas gloriosas promesas de paz, reposo y rectitud serán cumplidas durante el Milenio.

Promesas a la Creación

Dios también ha hecho promesas a Su creación, las que cumplirá durante el Milenio. Dios ha prometido remover la maldición que puso sobre la creación debido al pecado del Hombre. Él ha prometido liberar a la creación de su atadura de corrupción y restaurarla a su belleza, balance y paz originales (Ro. 8:18-23).

 

Los animales carnívoros se convertirán en herbívoros (Is. 11:6). Los animales mortíferos dejarán de ser venenosos (Is. 11:8-9). El reino vegetal florecerá y producirá abundantemente (Is. 35 y Ez. 34:25.31). La tierra de Israel será transformada tan radicalmente que los visitantes proclamarán en asombro: “Esta tierra que era asolada ha venido a ser como huerto del Edén” (Ez. 36:35).

Promesas a Jesús

La razón más importante para el Milenio es que Dios va a usarlo para cumplir las promesas que ha hecho a Su Hijo.

Dios le ha prometido a Jesús que será glorificado en la historia para compensarlo en parte por Su humillación en la historia. La Biblia dice a quemarropa que Jesús regresará para manifestar Su gloria (Is. 24:23; 66:18-19; 2 Tes. 1:7-10).

Dios también ha prometido que le dará a Jesús dominio sobre todo el mundo y que El reinará sobre todas las naciones desde el Monte Sión en Jerusalén (Dn. 7:13-14; Is. 2:2-4; Zac. 14:1-9).

El Salmo 2 presenta un buen resumen de estas promesas. Comienza examinando la rebelión de los líderes políticos del mundo contra Dios y Su Hijo, mencionado en el pasaje como “Su Ungido” (versículos 1-2). Este salmo describe el desprecio de éstos hacia el Señor (versículo 3).

Pero el salmo dice que Dios está sentado en los cielos y se ríe y se burla de ellos porque El ha señalado un día de cuentas cuando “los aterrará en Su furor” (versículo 5). Ese será el día cuando El ponga a Jesús como “Rey sobre Sión” (versículo 6).

Después habla Jesús y cuenta de la promesa que Su Padre le ha hecho: “Yo publicaré el decreto; el Señor me ha dicho: Mi Hijo eres Tú; Yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra. Los quebrantarás con vara de hierro…” (Salmo 2:7-9).

Debe mantenerse presente que Jesús actualmente es un “rey en espera”. Al igual que el Rey David, quien tuvo que esperar muchos años después de que fue ungido antes de que pudiera convertirse en rey de Israel, Jesús ha sido ungido Rey de reyes y Señor de señores, pero aún no ha empezado a gobernar.

Actualmente está actuando como nuestro Sumo Sacerdote ante el trono de Dios (Heb. 8:1). El está esperando la orden de Su Padre para regresar y reclamar todos los reinos de este mundo (Heb. 2:5-9 y Ap. 19:11-16).

Una razón final

Hay otro propósito para el Milenio que debería tenerse en cuenta. Creo que Dios va a usar el Milenio para demostrarle al Hombre de una vez por todas que la religión de Satanás, el Humanismo, está totalmente en bancarrota.

Todos los Humanistas, sin importar su etiqueta política o teológica, coinciden en que la fuente del mal en el mundo es externa al Hombre. Miran al mal arraigado en la corrupción de la sociedad. Creen que la solución a todos los problemas del Hombre puede encontrarse en una reforma social.

Tome, como un ejemplo, su actitud hacia el crimen. Ellos creen que la sociedad es la causa raíz del crimen. Todo lo que tenemos que hacer para eliminar el crimen, argumentan, es proveerles a las personas un trabajo garantizado que les suplirá el ingreso suficiente, de modo que puedan vivir en un bonito suburbio.

Pero tales reformas no transforman la naturaleza básica de las personas. En el gueto, un hombre pagará 25 dólares por una prostituta. En el suburbio, perseguirá a la esposa de su vecino. En el gueto, lanzará una piedra a una ventana y robará un aparato de televisión. En el suburbio, se pondrá su traje de tres piezas, irá a la oficina, manipulará la computadora y desfalcará un millón de dólares.

Usted no cambia la naturaleza básica de las personas cambiando su ambiente. Cambiar su ambiente simplemente los convierte en pecadores más sofisticados.

El enfoque Humanista es absolutamente contrario a las Escrituras. La Palabra de Dios enseña que la fuente del mal está arraigada en la naturaleza caída del Hombre y que es el Hombre, no la sociedad, quien necesita ser cambiado (Gn. 8:21; Jer. 17:9-10; Mr. 7:20-23). La Palabra también enseña que la única manera en que este cambio puede ocurrir es a través de la labor del Espíritu Santo dentro de una persona que ha puesto su fe en Jesús.


Dios va a demostrar este punto usando el Milenio como un gran laboratorio experimental. Va a colocar a la Humanidad en un ambiente perfecto de paz y prosperidad durante mil años. Satanás estará atado. La rectitud abundará.

Sin embargo, al final, cuando Satanás sea soltado, la mayoría de las personas se unirán a él cuando llame a las naciones a rebelarse contra Jesús (Ap. 20:7-10). El Milenio demostrará que el Hombre no necesita una nueva sociedad, sino un nuevo corazón.

Esencial para el Plan Maestro

El Milenio es esencial para el cumplimiento de todas las promesas que Dios ha hecho a los judíos, la Iglesia, las naciones y la creación.

También es esencial para Su determinación de demostrar que la fuente de todo mal es la naturaleza caída del Hombre, no la corrupción de la sociedad, y que la única esperanza para este mundo es Jesús, no reformas políticas.

Más importante, el Milenio es esencial para el propósito de Dios de glorificar a Su Hijo. El va a manifestar la gloria de Jesús ante Sus santos redimidos y ante todas las naciones del mundo.

 

“Se acordarán, y se volverán a Jehová todos los confines de la tierra, y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti. Porque de Jehová es el reino y El regirá las naciones… La posteridad le servirá.; esto será contado de Jehová hasta la postrera generación. Vendrán y anunciarán su justicia; a pueblo no nacido aún, anunciarán que El hizo esto” (Salmo 22:27-31).

 

La Fidelidad de Dios

 

El Creador de este universo es un Dios de pactos que es fiel a todas Sus promesas. El no puede mentir (Heb. 6:18). El no puede olvidar una promesa (Dt. 4:31). El es fiel incluso cuando nosotros somos infieles (2 Ti. 2:13)

 

Así como El cumplió todas las promesas relacionadas con la Primera Venida de Su Hijo, El va a cumplir todas aquéllas que se relacionan con Su Segunda Venida, incluyendo la promesa de un reinado milenario.

 

Muchos en la Iglesia pueden ignorar Sus promesas aún no cumplidas. Otros pueden haberlas olvidado. Pero Dios no lo ha hecho. El pretende cumplir cada una de ellas.

 

Tenemos el privilegio de vivir en una época en la que podemos ser testigos de la forma en que Dios está orquestando los eventos de este mundo hacia el cumplimiento de todas las promesas en Su plan maestro.

 

Engrandeced a nuestro Dios.
El es la Roca, cuya obra es perfecta,
Porque todos sus caminos son rectitud;
Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en El;
Es justo y recto.
(Dt. 32: 3b-4)


Preguntas rápidas acerca del Milenio

 

1)      ¿Quiénes poblarán la tierra durante el Milenio?

A aquéllos que estén vivos al final de la Tribulación y que hayan aceptado a Jesús como su Señor y Salvador se les permitirá entrar al Milenio en la carne (Mt. 25:3-46). Todos los incrédulos sobrevivientes serán consignados a la muerte (Lc. 17:26-37).

 

Éste será un pequeño número de personas, porque la mayoría de aquellos que pongan su fe en Jesús durante la Tribulación serán martirizados por su fe (Ap. 7:9-14).

 

Los creyentes que entren al Milenio en la carne empezarán a propagarse, y la población del mundo crecerá exponencialmente. La razón por la que el crecimiento será tan rápido se deberá a que los lapsos de vida se expandirán y la muerte será reducida.

 

Isaías dice que la gente vivirá tanto como un árbol (Is. 65:22) y ya no habrá más infantes que vivan sólo unos pocos días (Is. 65:20). Aquéllos que mueran a los 100 años de edad serán considerados jóvenes y sólo aquéllos que rechacen aceptar al Señor morirán a esa edad (Is. 65:20). La implicación de la profecía de Isaías es que durante el Milenio el lapso de vida de aquéllos en la carne regresará a cómo era antes del diluvio, cuando las personas vivían entre 800 y 1000 años. Si esto es así, entonces para el final del Milenio la población de la tierra podría exceder fácilmente los 6 billones actuales.

 

2)      ¿El Milenio se llevará a cabo en esta tierra o en una nueva?

 

El reinado Milenial de Jesús se llevará a cabo sobre esta tierra, pero la tierra será grandemente cambiada en su naturaleza.

 

La primera tierra, la tierra de Adán y Eva, era perfecta. No había plantas o animales venenosos. No había animales carnívoros. No había cataclismos naturales como terremotos, maremotos o huracanes. El Hombre y la naturaleza vivían juntos en perfecta armonía.

 

Pero cuando el Hombre pecó, Dios puso una maldición sobre la tierra y la naturaleza de la tierra cambió radicalmente. La muerte entró al mundo. La naturaleza se volvió contra la Humanidad. Esta nueva tierra, la número 2, existió hasta la época de Noé.

 

Cuando ocurrió el diluvió universal, esta segunda tierra fue “destruida” (2 P. 3:6) en el sentido que cambió radicalmente otra vez. La capa de vapor de la tierra colapsó, su masa terrestre se separó en continentes, la tierra giró sobre sus ejes y la presión del agua forzó la formación de nuevas cordilleras montañosas. Hemos estado viviendo en la tierra número tres desde entonces.


 

Cuando Jesús regrese a reinar, la tierra cambiará radicalmente una vez más. Los agentes de cambio serán terremotos y fenómenos sobrenaturales en los cielos (Ap. 6:12-14). Todas las islas serán movidas (Ap. 16:18-20). Cada valle será alzado y cada monte será bajado (Is. 40:4). La topografía de Israel cambiará radicalmente, con Jerusalén convirtiéndose en el lugar más alto sobre la tierra (Is. 2:2)

LA SABIDURÍA CRISTIANA

rey-david

La Sabiduría

 

He notado en varios artículos, he incluso en las enseñanzas de muchos hermanos, que han tomado la palabra sabiduría para denotar conocimiento. Ante todo debemos saber cuáles son los verdaderos significados de estas palabras.

 

Sabiduría: Conducta sensata en la vida y en los negocios.

 

Conocimiento: Acción y efecto de conocer. Conocer es: Averiguar la naturaleza, cualidades y relaciones de las cosas. También es entender.

 

Con estos dos vocablos notamos la enorme diferencia que existe entre conocimiento, que está relacionado con nuestro intelecto; y sabiduría que se relaciona con nuestras acciones. Si no fuera así, porque Isaías menciona que hay siete espíritus de Dios, entre ellos el de sabiduría y también el de conocimiento (Isaías 11 También podemos mencionar los dones del Espíritu, el don de Palabra de Sabiduría nos trae dirección e instrucción de lo que debemos hacer (acciones a seguir), mientras que el don de Palabra de Conocimiento nos trae información del pasado, solo conocimiento.

 

La Sabiduría viene del Antiguo Testamento del vocablo hebreo JOKHMAH, la cual contiene varios significados, pero casi siempre, según el pensamiento hebreo, es en un sentido práctico. Al igual que en Nuevo Testamento proviene de la voz griega SOFHIA que tiene el mismo significado que en el AT.

 

Muchos creemos que nuestra sabiduría está en la mente, lo cual es un error, la sabiduría se encuentra en el corazón. Por ejemplo, podemos ver la oración de Moisés:

 

“Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría.” Salmos 90:12

 

También podemos ver lo dicho por Salomón:

 

“Cuando la sabiduría entrare en tu corazón…” Proverbios 2:10

 

La sabiduría es un Don o Regalo de Dios, y esta se contrapone a la sabiduría del mundo, diabólica. La sabiduría del mundo es hacer lo que uno quiere para su propio provecho, este fue el engaño de Satanás con Eva en el Huerto de Edén.

 

Génesis 3:6 dice: “Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar sabiduría…”

 

Sabiendo muy bien las consecuencias que tuvo la humanidad tras ese evento, quiero hacer hincapié en el hecho de que después que comieron del árbol y conocieron su condición, empezaron a coserse hojas y se hicieron delantales, y cuando escucharon la voz de Dios huyeron por temor. Esto es lo que produce la sabiduría del mundo, hacer lo que queremos y alejarnos de Dios. Esta es la sabiduría que heredamos todos, la que nos lleva a los celos, a las contiendas, y podría decir todos los frutos de la carne. Pero fijémonos que estas cosas están en el corazón del hombre (ver Santiago 3:14-16).

 

Pablo nos dice en su carta a los Corintios, lo siguiente:

 

1 Corintios 3:19 “Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios…”

La Sabiduría Pura solo la recibimos de Dios, podemos ver a Josué (Deut. 34, David (2 Samuel 14.20) y Salomón (1 Reyes 4:29). Como podemos ver esta sabiduría no es terrenal, Job declara lo siguiente: Job 28:12 “Mas ¿dónde se hallara la sabiduría? ¿Dónde está el lugar de su inteligencia? 13 No conoce su valor el hombre, Ni se halla en la tierra de los vivientes.”


Solo podemos acceder a esa sabiduría a través de Cristo, quien es la esencia de la Sabiduría de Dios (1 Corintios 1:24,30), la cual El mismo nos ha provisto la verdadera sabiduría, veamos el siguiente ejemplo:

 

Colosenses 2:2 “para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo. 2:3 en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.”

 

Como es la Sabiduría:

 

Cuando hemos aceptado a Cristo, la sabiduría desciende a nuestros corazones, esta nos lleva a respetar todos los conceptos del evangelio, y a entenderlo, el principio de la fe más importante es “que Jesucristo es el Señor”, y de allí mana toda sabiduría.

 

Esta sabiduría es pura, pacifica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbres ni hipocresías (Santiago 3:17). Luego en el verso 18 vemos que dice que el fruto de la JUSTICIA (obras justas) se siembra en paz. Con este verso dejamos en claro que la sabiduría son nuestras obras, nuestra manera de vivir. Es de vital importancia para nuestras vidas, por tal motivo Salomón nos dice: “Sabiduría ante todo, adquiere sabiduría; Y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia”” Prov. 4:7


No se han preguntado por qué dice ¿“y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia”? Esto es muy simple nos quiere decir que conforme a nuestra obediencia vamos a ser prosperados y luego Dios nos dará la habilidad para manejarlas. Para comprender mejor esto les traigo una breve enseñanza sobre los 7 espíritus de Dios, ya que hay cuatro dimensiones del mover del Espíritu, uno de ellos es el Espíritu de Sabiduría e Inteligencia, este trae restauración, provisión, la salud, el bienestar, etc.(estudio tomado de la escuela de profetas Ministerio Luz a las Naciones).

 

Volvamos al ejemplo de Salomón cuando Dios derramo sobre el sabiduría, leamos lo siguiente:

 

1 Reyes 4:29 “Y Dios dio a Salomón sabiduría y prudencias muy grandes…”

 

Notemos que prudencia es una virtud que consiste en discernir lo bueno de lo malo, para seguirlo y huir de ello. Entonces podemos decir que Dios le dio a Salomón discernimiento de lo bueno y lo malo, y la capacidad para hacerlo (sabiduría).

 

Pero es importante acotar que no es solo aprender el bien y el mal, sino que es la obediencia y la desobediencia, el problema no es el mandamiento, el problema es obedecer o no el mismo, o respetamos o no, obedecemos o no, es obedecer la voz del espíritu o la de la carne. Por ese motivo tuvo Dios que derramar la Sabiduría a través de Cristo, porque sin la cual estábamos condenados bajo el régimen del pacto con Moisés.

 

Para concluir este estudio, les traigo el verso en el cual Dios abrió mi entendimiento. En Santiago 1:5 vemos que nos dice “que si alguno de nosotros es falto de sabiduría pídala a Dios”. Muchos de nosotros conocemos La Palabra, pero ante situaciones adversas no podemos ponerla por obra, entonces es aquí cuando debemos clamar a Dios para tener sabiduría, la cual nos capacita para obrar de acuerdo a la Palabra de Dios, cuyo agente es el Espíritu Santo quien nos dé esa fuerza.  AMEN.

 

Héctor Vallejos

nicolassarkozy 

Por Rodrigo Silva

 

”. . . Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones.  ” (Daniel 9:26)

Este pasaje en Daniel nos dice que el pueblo del príncipe (el anticristo) que vendrá destruiría Jerusalén y el Templo Judío. Esta profecía se cumplió en 70 dC cuando el ejército romano invadió Jerusalén.

En nuestros artículos El Pueblo del Príncipe que ha de venir: ¿Quiénes Son? Y Desenmascarando al Anticristo europeo vimos que los soldados de las legiones particulares que destruyeron el Templo fueron de etnicidad siria (asirio) aunque fueron considerados ciudadanos romanos puesto que desde la última mitad de primer siglo E.C cuando el gobierno romano les dio la nacionalidad romana a las gentes a todo lo largo del imperio ya sea que ellos fueran griegos, britanos, españoles, galos, sirios, egipcios, árabes etcétera.

Muchos escritores de profecía deniegan este hecho y sostienen la opinión que los que destruyeron el Templo fueron romanos étnicamente, por consiguiente, el pueblo que dará a luz al anticristo debe ser de origen romano. Supongamos por un momento que esto es cierto y examinemos algunos de las teorías modernas con relación a la nacionalidad del anticristo.

Ha habido mucha especulación concerniente sobre quién es el anticristo hoy. Hay aquellos que sostienen que Javier Solana de España que es el Secretario General de la Unión Europea es el anticristo. Otros siguen sugiriendo que el presidente Francés Nicolás Sarkozy es el anticristo. Unos cuantos años atrás algunos dijeron que el rey Juan Carlos de España era el anticristo y un libro entero estaba dedicado a probar que el Príncipe Carlos de Inglaterra es el anticristo. ¡Pero espere un minuto! ¿No se supone que el anticristo debe ser de origen romano según estos escritores? ¿No fueron los romanos quienes destruyeron el Templo Judío en el 70 AD?

La mayoría ciertamente sostendrá la opinión que fueron los romanos que destruyeron el Templo, pero señalarán a un candidato para el anticristo que no tiene origen romano en absoluto. El problema principal es que la mayoría de la gente hoy tiende a igualar todos los europeos con los romanos que según su opinión destruyó el Templo en 70 dC. Cualquier búsqueda rápida sobre los romanos originales que los romanos demostrará que fueron un grupo latino que más tarde conquistó todas las tribus itálicas antes de que Roma se convirtiese en un imperio. Los romanos no representaron a todas las tribus europeas de la antigüedad.

Por el final del quinto siglo de la E.C muchas tribus europeas como los galos, los Francos, los alemanes, el Anglos, los sajones, los celtas, etc, comenzaron a invadir áreas dominadas por los romanos y formaron sus reinos independientes. Aunque estos grupos estaban bajo la yema del Imperio Romano, ninguno de ellos fue de origen romano. Los romanos fueron asociados con tribus Latinas itálicas.

El mapa de Tribus Europeas no romanas alrededor del 500 dC

Hoy tenemos los franceses que salieron de los galos y los Francos, tenemos al británico y el inglés que salieron de los britanos, los Anglos y los sajones, tenemos los alemanes que salieron los pueblos germanos, tenemos al español y el portugués que salieron de los ibéricos y los celtas, etcétera. Estos grupos étnicos no tuvieron la conexión con los romanos étnicos antes que el Imperio Romano conquistara estas regiones. Pudo haber habido muchos intermatrimonios entre los romanos y estos grupos étnicos diferentes después de que los romanos conquistaron sus áreas pero ellos mantuvieron su identidad étnica en la mayoría de los casos.

Si los romanos fueron los que destruyeron el Templo en el 70 DC como es sostenido por muchos y los romanos fueron asociados con tribus latino itálicas de Italia, entonces por qué toda esta confusión señalando a líderes europeos que no tienen origen romano como el anticristo?

Consideremos al presidente francés Nicolás Sarkozy por ejemplo. Se dice que él es el hijo de un padre inmigrante húngaro aristocrático y se dice que su madre lo es de descendencia Católica francesa y Judía sefardí Griega. Me parece que él no tiene trasfondo romano a menos que él tenga alguna ascendencia romana lejana. Discutir eso sería mera especulación.

Javier Solana de España – se dice – es de una familia española bien conocida y es el sobrino del diplomático Salvador de Madariaga. Su ascendencia probablemente vuelve a los pueblos ibéricos de Hispania, no a los romanos que destruyeron el Templo en 70 dC. Discutir eso sería mera especulación.

El príncipe Carlos de Inglaterra es creído por algunos que es el anticristo. Dicen que su nombre arroja 666, ambos en inglés y en hebreo. Un escritor de profecía que cree que el Príncipe Carlos es el anticristo dice que el anticristo debe ser un príncipe de ascendencia romana, pero en su investigación él menciona el linaje del príncipe Carlos remontándolo a los escandinavos, Merovingianos, franceses y la realeza británica y aun al rey David de Israel y Mahoma, el fundador de mahometismo, ninguno de los cual tiene nada que hacer con un origen realmente romano.

Un autor de profecía dice que él cree que el anticristo será un romano de descendencia italiana. Aunque estoy en desacuerdo con él debido al hecho que los soldados que destruyeron el Templo en el 70 dC fueron de etnicidad siria (asiria), él parece ser el único que está siendo honesto con su opinión del Anticristo romano diciendo que él debe ser de descendencia italiana. Hemos visto que los romanos estuvieron asociados con tribus Itálicas latinas de la península italiana de la sureña Europa, no con algunas otras tribus europeas donde los franceses, los británicos, los alemanes, los españoles se originaron. Otro escritor de profecía muy prominente al escribir acerca de la nacionalidad del anticristo dijo que el anticristo podría ser un Judío americano. ¿Cómo puede ser él un Judío americano si las personas que destruyeron el Templo fueron los romanos como fue indicado por este mismo escritor? Los romanos originales fueron italianos paganos de las tribus Itálicas latinas de la Península Italiana en la sureña Europa, no judíos de ascendencia hebrea del Oriente Medio.

Parece que hay una contradicción enorme con la idea de un Anticristo romano siendo asociado con otros pueblos europeos como los franceses, británicos, alemanes, etc. ¿Si están tan seguros de que el anticristo será de descendencia romana, entonces por qué señalar a líderes europeos que no tienen conexión con la etnicidad romana original? Ni un francés, ni un británico, ni un español, ni un líder alemán pudieron ser escogidos como un candidato para el anticristo a menos que su genealogía claramente demuestre que sus antepasados se casaron con romanos étnicos, y como dije antes, discutiendo eso sin ninguna prueba sería mera especulación.

Aplicando mal las Sagradas Escrituras a estos Líderes Europeos

Cada vez  que líderes europeos como el presidente francés Nicolás Sarkozy, Secretario General de la Unión Europea Javier Solana de España o algún otro aparecen en la plataforma internacional ofreciendo para agenciar la paz en el Oriente Medio, hay aquellos que se saldrán de control citando un pasaje específico de Daniel que dice:

”. . . Con su sagacidad hará prosperar el engaño en su mano; y en su corazón se engrandecerá, y sin aviso destruirá a muchos; y se levantará contra el Príncipe de los príncipes, pero será quebrantado, aunque no por mano humana. .” (Daniel 8:25)

Éste es un pasaje popular en lo referente al anticristo que a las personas les gusta aplicarlo a los líderes europeos, pero completamente ignoran la conexión geográfica para el anticristo que estos pasajes hacen referencia.

En Daniel 8 leemos acerca de la conquista del Imperio Medo-Persa por el Imperio Griego que está representado por una cabra con un cuerno grande. Más tarde el cuerno grande es quebrado y otros cuatro cuernos crecen en su lugar. El personaje que es dicho que destruirá a muchos por la paz – se dice – que subirá de uno de los cuatro cuernos y es llamado el cuerno pequeño.

“Y el macho cabrío se engrandeció sobremanera; pero estando en su mayor fuerza, aquel gran cuerno fue quebrado, y en su lugar salieron otros cuatro cuernos notables hacia los cuatro vientos del cielo. Y de uno de ellos salió un cuerno pequeño, que creció mucho al sur, y al oriente, y hacia la tierra gloriosa. Vino luego cerca de donde yo estaba; y con su venida me asombré, y me postré sobre mi rostro. Pero él me dijo: Entiende, hijo de hombre, porque la visión es para el tiempo del fin. En cuanto al carnero que viste, que tenía dos cuernos, éstos son los reyes de Media y de Persia. El macho cabrío es el rey de Grecia, y el cuerno grande que tenía entre sus ojos es el rey primero.  Y en cuanto al cuerno que fue quebrado, y sucedieron cuatro en su lugar, significa que cuatro reinos se levantarán de esa nación, aunque no con la fuerza de él. Y al fin del reinado de éstos, cuando los transgresores lleguen al colmo, se levantará un rey altivo de rostro y entendido en enigmas. Y su poder se fortalecerá, mas no con fuerza propia; y causará grandes ruinas, y prosperará, y hará arbitrariamente, y destruirá a los fuertes y al pueblo de los santos. Con su sagacidad hará prosperar el engaño en su mano; y en su corazón se engrandecerá, y sin aviso destruirá a muchos; y se levantará contra el Príncipe de los príncipes, pero será quebrantado, aunque no por mano humana”.  (Daniel 8:8-9,17, 20-25).

Aquí aprendemos que el cuerno pequeño que destruirá a muchos por la paz se levanta de uno de los cuatro cuernos de la cabra que concuerda con las cuatro divisiones del Imperio Griego que son:

1 Macedonia, Grecia

2 Tracia, Asia Menor (Turquía)

3 Egipto

4 Siria- Asiria, Babilonia y Persia

El cuerno pequeño es también dicho que se levantará durante el tiempo final de su reino (Griego dividido), destruirá al poderoso y al pueblo santo (los judíos) y se opondrá al príncipe de príncipes (Jesucristo). Muchos dirán que éste se cumplió en la vida de Antíoco Epífanes. Aunque Antíoco pudo haber cumplido con una parte de esta profecía, el cumplimiento final tendrá lugar cuando el anticristo aparezca, pues Antíoco no destruyó al pueblo santo, sus ejércitos fueron derrotados por la rebelión Macabeana en 165 B.C.. Antíoco no se levantó en contra del Príncipe de príncipes (Jesucristo) quien aún no había nacido. Además, la visión en este capítulo – se dice – es para el tiempo del fin.

En Daniel 11 que tenemos la versión literal de esta profecía con muchos más detalles sumados. Leemos acerca de la división del Imperio Griego y las luchas más recientes entre dos de esas divisiones, a saber los Reyes del sur también conocido como la dinastía ptolemaica en Egipto y los Reyes del norte también conocido como la dinastía Seleucida en Siria que incluyó Asiria. Según Daniel 11:30-45, el anticristo será el último gobernante Seleucida o la división siria del Imperio Griego, así el cuerno pequeño en Daniel 8 que es también el anticristo viene del cuerno que representa la división siria.

Como podemos ver, hay una conexión geográfica para el anticristo en estos pasajes y esa conexión es la región de Siria que incluyó Asiria en la antigüedad, no Roma o Europa como un todo. Algunos podrían discutir y podrían decir que este pasaje de Daniel 8 sólo le puede aplicar a Antíoco Epífanes, no para el anticristo futuro. Entonces pregunto: ¿De ser así, entonces por qué ellos aplican el verso 25 a líderes europeos si el pasaje entero sólo se refiere a Antíoco Epífanes? La gente tiene que ignorar el contexto entero y tomar y escoger versos para aplicar a los líderes europeos para probar sus puntos de vista pero el capítulo entero de Daniel cuando es leído en el contexto no tiene prevista esta clase de interpretación.

Conclusión

Como hemos visto, hay mucha contradicción que rodea la idea de un Anticristo romano. Muchos sostienen la opinión de que el anticristo debe ser de origen romano, pero escogen a líderes europeos como sus candidatos favoritos para el anticristo que no tienen origen romano.

 

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