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padresPor: Erick Vivanco


La doctrina de la Trinidad señala en su credo que las personas que la componen son enteramente iguales en autoridad y poder, es decir; El Padre no es mayor al Hijo, ni el Hijo al Padre, y éstos no son mayores al Espíritu Santo, ni el Espíritu Santo es mayor que el Padre y el Hijo. El Credo de Atanasio, formulado en año 500 d.C, sirvió para confeccionar definitivamente el dogma de la trinidad, en él leemos la siguiente expresión:

“Cuál es el Padre, tal es el Hijo; y tal el Espíritu Santo. El Padre no creado, el Hijo no creado, y el Espíritu Santo no creado. El Padre inmenso, el Hijo inmenso y el Espíritu Santo inmenso. El Padre Eterno, el Hijo Eterno y el Espíritu Santo Eterno. Con todo eso no son tres eternos; mas un eterno. Como ni hay tres inmensos, ni tres no creados; mas un no creado y un inmenso. Asimismo el Padre es todopoderoso, el Hijo todopoderoso y el Espíritu Santo todopoderoso. Y con todo eso no son tres todopoderosos; mas un todopoderoso.

Como podemos apreciar, en las personas de la trinidad no hay superioridad de una sobre otra. Esto es bajo la lente, influenciada por la filosofía humana y pagana, en la doctrina de la “Santísima Trinidad”. Pero no lo es en las sagradas escrituras, pues YHWH el Padre es superior a todos, es por todos y en todos, como veremos en este estudio.

La declaración de Yeshua es clara y escueta, respecto de este asunto, el declara abiertamente que su Padre es Mayor que él:

“Habéis oído que yo os he dicho: Voy, y vengo a vosotros. Si me amarais, os habríais regocijado, porque he dicho que voy al Padre; porque el Padre mayor es que yo” (Juan 14:28)


Desde una perspectiva trinitaria, este pasaje vendría a ser una muestra de la condición humana y de siervo de Yeshua, por lo cual al decir que su Padre es mayor que él, solo demostraría su condición de hombre siervo ante Elohim. Sin embargo cuando nosotros que no creemos en dicha trinidad, decimos que Yeshua nació como hombre, su naturaleza es humana, vivió como un hombre apartado para YHWH, fue igual a sus hermanos en todo, es el mayor entre muchos hermanos humanos, murió como hombre, y resucito como un hombre en cuerpo glorificado, es entonces cuando se nos dice que Yeshua fue 100 % “Dios” y 100% Hombre. Es decir a la interpretación trinitaria, cuando le conviene Yeshua fue un hombre y cuando no le conviene fue “Dios”. ¿Es esto así? Por supuesto que no. Ante todo Yeshua es el Mesías que siempre fue hombre para salvar a los hombres y siervo, pues es él enviado de Elohim. ¿Cuál es la correcta interpretación de este pasaje? No se necesitan estudios teológicos, ni saber griego o hebreo para darse cuenta de la verdad clara y escueta que nos muestra este pasaje, la cual es; “EL Padre YHWH es Mayor que su hijo Yeshua”. Esta escrito que el siervo nos es mayor que su Adon/Señor, ni es mayor el enviado que aquel que le envía, ¿Cómo puede entonces el Hijo ser igual al Padre en autoridad y poder? Tal idea doctrinal, contradice las escrituras y al mismo Mesías, veamos:

“Âmên, ‘âmên les digo: El siervo no es mayor que su amo; tampoco el enviado es mayor que el que le envió.” (Yôjânân/Jn. 13:16)

“No puedo hacer nada por mi mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, ya que no busco mi voluntad sino la voluntad del que me envió: La del Padre.” (Yôjânân/Jn. 5:30)

“Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra” (Yôjânân/Jn. 5:30)

¿Es el Mesías Yeshua, el enviado de su Padre YHWH, es el siervo de Elohim? Por supuesto que si ¿no? Por lo cual deberíamos hacernos las siguientes preguntas; ¿Es mayor el enviado que el que envía? ¿Es mayor el siervo que el Señor? ¿Lo puede ver? Espero que sí. Sin embargo luego dirán algunos; “lo dijo en condición de hombre” ¡Vaya!, Si Yeshua es hombre (1Tim. 2:5) (1Cor.15:45) (Rom. 5:15), por lo cual siempre su Padre YHWH, que es él Elohim Único y Verdadero será mayor que él.

Pero nos encontramos ante un dilema, cuando vemos a un hombre, haciendo milagros, deteniendo los vientos y ordenando al mar, calmando la tempestad, multiplicando los panes y los peces, caminado sobre las aguas, es ahí cuando la perspectiva según se interprete la escritura condicionara al lector a darle un sentido correcto o equivoco. Bajo la lente pagana, politeísta y griega, cuando vemos a un hombre con tales características, se dice; “dioses en forma de hombres están entre nosotros”. Tal cual le sucedió a Shaul/Pablo y barajaba/Bernabé en Atenas ciudad pagana y politeísta. Pero cuando el mismo hecho ocurre bajo un contexto monoteísta y hebreo, que es el contexto bajo el cual se escribieron las escrituras, ocurrirá tal como le sucedió a Yeshua, cuando levanto al paralítico, el texto dice; “Daban gloria a Elohim que había dado esa autoridad a los hombres”. ¿Lo puede ver? Es decir cuando leemos en Mateo 28:19 que Yeshua dice tener toda potestad y autoridad, lo leemos bajo la lente monoteísta y hebrea sabiendo que él mismo reconoce en ese pasaje que dicha potestad y autoridad le fue dada de lo alto, es decir en un momento dado no le perteneció.

“Y Yeshua se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra” (Mateo 28:18)

Así también cuando el Mesías habla de la autoridad y el poder que ha recibido de su Padre, lo hace aclarando que él es el enviado y que nada hace sin que su Padre se lo ordene, veamos:

“Respondió entonces Yeshua, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente” (Yojanan/Juan 5:19)

“No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre” (Yojanan/Juan 5:30)

Es decir el Hijo Yeshua hace igualmente lo que su Padre hace, porque ante todo su Padre es quien lo hace PRIMERO. Yeshua aclara esto diciendo; “no puedo hacer nada por mí mismo”. ¿Qué quiere decir esto? Que si no puede hacer nada por sí mismo, es porque naturalmente es el Padre quien lo autoriza y le delega su poder primero antes de todo, por lo cual no es Yeshua el proveedor natural de esa autoridad y poder, sino que YHWH, pues solo es el Padre, el que tiene el poder y la autoridad y la vida, de forma Intrínseca (nadie le dio aquellas cualidades, le pertenecen por naturaleza) siendo entonces solo él, Mayor sobre todos. Sigamos viendo:

“Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo; y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre. (Yojanan/Juan 5:26-27)

El maestro nos indica una tremenda verdad, es solo el Padre quien tiene la vida en sí mismo. Es importante destacar que el Padre Elohim es Eterno, que no puede morir, pues solo de él emanan y proceden todas las cosas (1Cor. 8:6). Pero entonces; ¿La segunda persona de la trinidad si puede morir? ¿No que Elohim es uno y a la vez tres? Pregunto de esta manera para que el lector entienda que si Elohim es eterno e inmortal (1Timoteo 1:17) (1Timoteo 6:1), no puede morir, Yeshua no puede ser en consecuencia la segunda persona de la Trinidad, a la cual ellos llaman “Dios”, pues entonces en ese momento de la historia, cuando la segunda persona de la trinidad murió (Jesús según dictan ellos), la trinidad dejo de existir. ¿?. Si usted lo nota bien, el pasaje dice que el Padre le ha dado al Hijo Yeshua también tener la vida en sí mismo. Esto quiere decir que un momento anterior, el Mesías, no tuvo esa vida en sí mismo. ¿Lo ve? Si el Padre le da la vida es porque no la tenía, si el Padre tiene la vida en sí mismo, es porque nadie se la ha dado.

Yeshua en la condición de hombre y siervo que siempre tuvo, esto es antes de ascender a la gloria y sentarse a la diestra de la Majestad, y ahora como Rey Sacerdote, mediador entre Elohim y los hombres, siempre nos muestra la realidad bíblica que él tiene sobre él un Elohim y un Padre. Aquello significa que no puede ser superior a su Padre YHWH, pues; ¿Cómo puede ser Yeshua él Elohim, la segunda persona de la trinidad, y a la vez tener sobre él un Elohim y Padre? Para asombro de los trinitarios, binitarios y los que creen dogmas semejantes, es el mismo Mesías Yeshua quien ya resucitado y también ascendido reconoce tener sobre él un “Elohim”, es decir; un ser poderoso sobre él, a éste llama su Padre, veamos:

“Yeshua le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Elohim y a vuestro Elohim. (Yojanan/Jn 20:17).

“Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Elohim, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Elohim, y el nombre de la ciudad de mi Elohim, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Elohim, y mi nombre nuevo” (Apocalipsis 3:12)

Estas palabras del Mesías Yeshua vienen a ratificar lo que el mismo anteriormente había señalado acerca de su Padre como el Elohim Único y Verdadero. Pues la vida eterna consiste en conocer a ese Elohim Único y Verdadero y a su enviado Yeshua.

“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Elohim verdadero, y a Yeshua el Mesías, a quien has enviado” (Yojanan/Jn 17:3)

“Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viniere en su propio nombre, a ése recibiréis. ¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Elohim único? (Yojanan/Juan 5:43-44)

¿Pero creyeron los discípulos del Mesías que el Padre es mayor en autoridad y poder que Yeshua? ¿Cuál fue la enseñanza que recibieron del Maestro? Los emisarios jamás hubieran enseñado lo contrario al Mashiaj, sino mas bien afirmaron sus enseñanzas, por lo cual; si es que los emisarios recibieron de Yeshua la enseñanza de la trinidad, ¿Qué problema había con que la manifestaran claramente, como se hizo siglo después por Roma? Si los enviados del Maestro pensaban que Yeshua era igual al Padre en poder y autoridad lo hubieran dejado claramente pasmado en las escrituras, sin embargo vemos con gran luz lo contrario. Esto es que realmente es el Padre YHWH quien es mayor sobre todos y es en todos, veamos:

“Acerca, pues, de las viandas que se sacrifican a los ídolos, sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un Elohim. Pues aunque haya algunos que se llamen elohim, sea en el cielo, o en la tierra (como hay muchos elohim y muchos adoni/señores), para nosotros, sin embargo, sólo hay un Elohim, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Adon/Señor, Yeshua el Mesías, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él” (1Corintios 8:4-6)

Este pasaje escrito por el emisario Shaul/Pablo es importantísimo, pues él viene hablando de los ídolos, aquellos que no pueden ser nuestros “elohim”. El enviado nos confirma la existencia de “elohim” es decir seres poderosos, que han recibido o tienen poder de una u otra manera, estos están el cielo o en la tierra, estos pueden ser ídolos a los que el mundo pagano sirve, como también hijos de Elohim a los cuales él ha constituido con poder sobre determinados asuntos. También nos dice que hay muchos señores, amos, dueños. Como sabemos que es cierto, pues lógicamente un empleado es siervo de empleador respecto del trabajo, convirtiéndose el empleador en Señor/Amo. En definitiva, Shaul nos viene aclarando que es cierto que hay ídolos, y seres poderos incluso puestos por Elohim, pero que para nosotros sin embargo solo hay Un Elohim el Padre, y un Adon/Señor el Mesías Yeshua, quien a sido hecho Adon/Señor por Elohim, gracias a la autoridad que recibió de él.

“Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Yeshua a quien vosotros crucificasteis, Elohim le ha hecho Adon/Señor y Mashiaj/Mesías” (Hechos 2:36)

Note lo que nos dice Kefas/Pedro; es Elohim quien hizo a Yeshua Adon/Señor y Mashiaj/Mesías, no dice que ya era Señor, no dice que siempre fue Señor. ¿Lo puede ver? Esto está totalmente acorde con los que nos dice Shaul/Pablo, tenemos un Elohim el Padre de quien PROCEDE todo, y un Adon/Señor el Mesías Yeshua constituido por el Elohim Padre, por medio del cual el Padre YHWH hace todo.

“Un cuerpo, y un ruaj/espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Adon/Señor (Yeshua), una fe, un bautismo, un Elohim y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos. (Efesios 4:4-6)

¿No que las personas de la trinidad eran iguales en todo? ¿Cómo Shaul nos dice que es el Padre él Elohim que esta sobre todos, por todos y en todos? Evidentemente alguien miente, pero no es Shaul/Pablo.

Otro pasaje aun mucho más revelador en cuanto a la Autoridad y el Poder del Padre YHWH sobre todos, y que le ha delegado al Mashiaj/Mesías, es el pasaje de 1Corintios 15:24-28. Veamos:

“Luego el fin, cuando entregue el reino al Elohim y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. Porque preciso es que él reine (Yeshua) hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte. Porque todas las cosas las sujetó (el Padre) debajo de sus pies (a Yeshua). Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él (a Yeshua), claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas (el Padre). Pero luego que todas las cosas le estén sujetas (al Padre), entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas (al Padre), para que Elohim (el Padre) sea todo en todos” (1Corintios 15:24-28).

Shaul/Pablo nos dice que al fin de los tiempos, el mismo Mesías Yeshua se sujetara al Padre YHWH, pues es el Padre quien le sujeto al Mesías todas las cosas, y al sujetarle todas las cosas, (entre ellas su asamblea y pueblo) claramente se exceptúa de aquellas cosas, pues repetimos el Padre es mayor que todos. Lo curioso aquí es la interpretación trinitaria de este pasaje, se dice que solo tiene relación con la función mediadora del Hijo Yeshua y no con su divinidad, por lo cual no sería nunca inferior al Padre. Pero eso es una pura invención, aquí leemos claramente que es él Padre quien sujeta al Hijo todas las cosas, no habla de mediación, aunque Yeshua es el mediador, sino de la autoridad y el poder que el Mesías tiene ahora sobre el pueblo de Elohim, pues a sido constituido; Cabeza del cuerpo que es la asamblea de Yeshua, nuestro Adon/Señor, nuestro Mesías/Ungido, nuestro hermano mayor, nuestro sumo sacerdote siendo el él único mediador entre él Elohim y los hombres, nuestro cordero, el camino, la puerta, etc. La función de Yeshua siempre es de Adon/Señor sobre el pueblo puro y también de mediador ante el Padre YHWH, es decir lo uno no quita lo otro. Lo claro aquí es que es el Padre Elohim quien da todas las cosas y quien en definitiva será en todos y sobre todos.

¿No era esta una buena oportunidad para que Shaul/Pablo trata la trinidad? ¿Dónde se dice que al espíritu santo también se le dio todo el poder y la autoridad o que le fueron sujetas todas las cosas? Se ignora que el ruaj/espíritu de Elohim es el medio por el cual el Padre y Yeshua hacen todas las cosas, pero no la tercera persona de la trinidad, eso no lo enseña la escritura. ¿Por qué al fin de todo los tiempos no se dice que Padre, Hijo, Espíritu Santo será sobre todos, sino que se Dice el Padre Elohim recibirá el reino? La respuesta es sencilla los emisarios nunca tuvieron la doctrina de la trinidad por enseñanza o dogma, tal idea politeísta tuvo su origen en Roma siglos después de la muerte de los emisarios.

¿Existe tal igualdad en las personas de la trinidad? Quizás en la trinidad si. Pero en la escritura no, vea:

“Pero quiero que sepáis que el Mesías es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Elohim la cabeza del Mesías. (1Corintios 11:3)

Shaul/Pablo nos da el ejemplo acerca del orden que Elohim ha establecido para las familias, no es la mujer la cabeza del hogar ni la autoridad máxima en él, sino que el hombre. Así también el hombre creyente tiene sobre él una autoridad, esta es el Mesías, (recuérdelo a quien Elohim constituyo Adon/Señor), sin embargo es el mismo Shaul/Pablo quien aclara que Yeshua también tiene una autoridad sobre él, una cabeza, y esta es el Padre YHWH. Por lo cual no hay posibilidad de igualdad entre Yeshua y YHWH el Padre, más bien la supremacía del Padre YHWH sobre todos. Cabe destacar que si Shaul/Pablo hubiera creído en la trinidad, ¿Por qué no nos menciono al espíritu santo también como autoridad sobre el hombre?

Pero bien, si hubiera evidencia en las epístolas de que Yeshua es igual en autoridad y poder al Padre, por lo menos los emisarios hubiera escrito aquella igualdad, o por lo menos la hubieran dado a entender, sin embargo leemos en las doxologías lo contrarios, encontramos una separación del Padre Elohim y del Mesías Yeshua, y en algunos pasajes vemos al Padre como él Elohim de Yeshua, veamos algunos ejemplos:

“Bendito sea el Elohim y Padre de nuestro Señor Yeshua, Padre de misericordias y Elohim de toda consolación” (2 Corintios 1:3)

“Bendito sea el Elohim y Padre de nuestro Señor Yeshua que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en el Mesías” (Efesios 1:3)

“Y a todos los que estáis en Roma, amados de Elohim, llamados a ser santos; Gracia y paz a vosotros, de Elohim nuestro Padre y del Adon/Señor Yeshua el Mesías” (Romanos1:7)

“Gracia y paz a vosotros, de Elohim nuestro Padre y del Adon/Señor Yeshua el Mesías” (1a. Corintios 1:3)

“Gracia y paz a vosotros, de Elohim nuestro Padre y del Adon/Señor Yeshua el Mesías” (2a. Corintios 1:2)

“Gracia y paz sean a vosotros, de Elohim el Padre y de nuestro Adon/Señor Yeshua el Mesias” (Galatas 1:3)

“Gracia y paz a vosotros, de Elohim nuestro Padre y del Adon/Señor el Mesías Yeshua” (Efesios 1:2)

“Gracia y paz a vosotros, de Elohim nuestro Padre y del Adon/Señor Yeshua el Mesías” (Filipenses 1:2)

“A los santos y fieles hermanos en el Mesías que están en Colosas: Gracia y paz sean a vosotros, de Elohim nuestro Padre y del Adon/Señor Yeshua el Mesías” (Colosenses 1:2)

“Shaul/Pablo, Silvano y Timoteo, a la asamblea de los tesalonicenses en Elohim Padre y en el Adon/Señor el Mesías Yeshua: Gracia y paz sean a vosotros, de Elohim nuestro Padre y del Adon/Señor Yeshua el Mesías” (1a. Tesalonicenses 1:1)

“Gracia y paz a vosotros, de Elohim nuestro Padre y del Adon/Señor Yeshua el Mesías” (2a. Tesalonicenses 1:2)

“A Timoteo, verdadero hijo en la fe; Gracia, misericordia y paz, de Elohim nuestro Padre y del Mesías Yeshua nuestro Adon/Señor.” (1a. Timoteo 1:2)

“A Timoteo, amado hijo: Gracia, misericordia y paz, de Elohim nuestro Padre y del Mesías Yeshua nuestro Adon/Señor” (2a. Timoteo 1:2)

“A Tito, verdadero hijo en la común fe: Gracia, misericordia y paz, de Elohim Padre y del Adon/Señor Yeshua el Mesías nuestro Salvador.” (Tito 1: 4)

“Gracia y paz a vosotros, de Elohim nuestro Padre y del Adon/Señor Yeshua el Mesías” (Filemon 1:3)

Esta inmensa y amplia lista de saludos y despedidas (doxologías) bíblicas, no buscaban para nada dar a entender una trinidad, ni la igualdad entre las personas de ésta. Si no más bien son el fiel reflejo de la fe pura del primer siglo de la asamblea de Yeshua. ¿No era esta también una buena oportunidad para decir: “Que nuestro Elohim/ “Dios”; Padre, Hijo, Espíritu Santo les de gracia y paz? Claro que lo era, pero debido a que esa nunca fue la fe de los emisarios de Yeshua, sino que fue; un Solo Elohim el Padre, un Adon/Señor y Mesías Yeshua que fue hecho por Elohim a esa calidad y constituido como poderoso sobre la asamblea, por ser él el Rey Soberano de Israel, a quien el Padre le ha dado el cetro de su reino, el cual a su vez será entregado a él al fin de los tiempos (1Cor. 15:24-28), siendo el Padre YHWH el mayor sobre todos, Shaday/Todopoderoso, él Único Elohim Verdadero (Yojanan/Juan 17:3) Mayor a Yeshua en todo, por ser su Padre y Elohim (Yojanan/Juan 14:3) de quien proceden todas las cosas y que por su voluntad existen (1Cor. 8:6) el Elohim de la asamblea y el Elohim de Yeshua, (Apo.3:12), la autoridad y cabeza del Cordero el Mesías (1Cor. 11:3) quien puso al Mashiaj/Mesías como cabeza sobre la asamblea, él tan solo él, no hay otro antes, ni después de él fue formado otro, es el mayor de todo, sobre todos y por todos. Amén.

“Vosotros sois mis testigos, dice YHWH, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado elohim, ni lo será después de mí. Yo, yo YHWH, y fuera de mí no hay quien salve. Yo anuncié, y salvé, e hice oír, y no hubo entre vosotros elohim ajeno. Vosotros, pues, sois mis testigos, dice YHWH, que yo soy Elohim” (Isaias 43:10-12)

 

 

 

MALJUT YHWH (EL REINADO DE YHWH)

david-reyPor David Mena

Las Escrituras Sagradas nos revelan que YHWH, el Di-os de Israel entregó SU reino a David, está escrito en el Tanaj lo siguiente:

“¿No sabéis vosotros, que YHWH Elohim de Israel dio el reino a David sobre Israel para siempre, a él y a sus hijos bajo pacto de sal?” (2 Cro 15:5)

El contexto de este pasaje habla de cuando la Casa de Israel o Reino del Norte (10 tribus) ofrecieron batalla a la Casa de Judá. Lo que yo quiero rescatar de este pasaje es la declaración del profeta Abías, pues YHWH hablando por medio de su profeta y estas palabras tienen un peso MUY IMPORTANTE para entender el reinado milenario del Mesías. ¿Qué dijo el profeta Abías? que YHWH dio el reino a David sobre Israel ¿hasta cuándo? ¿30 años? ¿100 años? ¿1000 años? no, para siempre. Aquí hay una promesa de YHWH que ha entregado UN REINO a David sobre Israel PARA SIEMPRE, ojo!, que dice para siempre. Bien, ahora la pregunta importante:

¿Qué reino es el que entregó YHWH a David sobre Israel?

Bueno, la respuesta inmediata no las ofrece el profeta Abías cuando dice:
“Y ahora vosotros tratáis de de resistir al reino de YHWH en mano de los hijos de David…” (2 Cro 15:8)Esto es muy importante entenderlo, porque muchos teólogos y estudiantes sinceros de las Escrituras han omitido, han ignorado y hasta despreciado estas palabras del profeta Abías. ¿Cuál es la revelación aquí?

1.- Que YHWH entregó un reino a David (y sus hijos, es decir, descendencia).

2.- Que la entregó sobre ISRAEL para siempre.

3.- Que el reino entregado a David es ni más ni menos que el REINO DE YHWH.

En los días finales de esta edad presente, se levantaran las naciones para resistir el REINO DE YHWH en la tierra, será un tiempo conocido en el cristianismo como Armagedón, pero YHWH ha levantado un hijo a David que está en condiciones de reclamar ese trono eterno, para siempre, porque no existe hoy en día ningún hombre, ningún ser humano inmortal que pueda reinar para siempre y sentarse en ese trono de David, sin embargo, como ya he dicho y tu ya sabrás, YHWH levantó a su Hijo predilecto de entre los muertos y por medio del don de la inmortalidad y la resurrección, Yeshúa el Mesías de Israel es el único hombre que puede sentarse en ese trono y reinar para siempre. El judaísmo tradicional que no cree y a veces odia a Yeshúa no se da cuenta de su necedad, de que cualquier persona que diga ser el Mesías que ellos esperen y no se siente en el trono de la Casa de David PARA SIEMPRE, será un falso mesías, porque un hombre sin la resurrección no puede vivir para siempre y Yeshúa es ahora, el único candidato a ese trono. Pero bueno, continuando. Un pasaje que nos habla más de esa realidad bíblica es el siguiente:

“Y de entre todos mis hijos [de David] (porque YHWH me ha dado muchos hijos), eligió a mi hijo Salomón para que se siente en el trono del reino de YHWH sobre Israel” (1 Cor 28:5)

Note una cosa, David, Salomón y demás reyes se sentaron en el trono del reino de YHWH, pero no pudieron reinar para siempre ese reino, tenían que sucederle los hijos, pero en la manifestación completa del reino de YHWH, cuando el Mesías Yeshúa regrese, el podrá sentarse en ese trono para siempre como dijo el profeta Isaías (Is 53:10) cuando vea “varios días” una alusión profética a la inmortalidad. Ahora, ¿cómo entender todo esto a lo que hemos aprendido? ¿por qué el mensajero celestial cuando habló a Miryam dijo que reinará sobre la casa de Yaakov? ¿por qué Israel? Para entender esto hay que tener en cuenta que hubo una interrupción en la dinastía del rey David, en el Tanaj encontramos lo siguiente:

“Y tú, profano e impío príncipe de Israel, cuyo día ha llegado ya, el tiempo de la consumación de la maldad, así ha dicho YHWH el Señor: Depón la tiara, quita la corona; esto no será más así; sea exaltado lo bajo, y humillado lo alto. A ruina, a ruina, a ruina lo reduciré, y esto no será más, HASTA QUE VENGA AQUEL CUYO ES EL DERECHO, Y YO SE LO ENTREGARÉ” (Ez 21:25-27)

En el tiempo del rey Sedequías, el mismo YHWH interrumpe el reinado (SU REINO) que dio a David y sus hijos y note lo que dice en letras mayúsculas: “hasta que VENGA AQUEL cuyo es el derecho, y YO (YHWH) se lo entregaré”, desde entonces no ha habido Rey en Israel, en la actualidad existe una democracia en la tierra de Israel, sin embargo se tiene que establecer una teocracia para que se cumpla el propósito de Di-os. Sin necesidad de ser un teólogo podemos comprender lo dicho en esta profecía, usted sabe que se refiere a Yeshúa el Mesías, y es en Yeshúa el Mesías donde YHWH reinstaurará EL REINO CAIDO que dio a David. ¿Va conmigo hasta aquí? ahora podemos entender las palabras de los emisarios cuando le preguntaron a Yeshúa antes de su partida y note algo, esta pregunta se la hicieron justo de pues de que los emisarios habían estado recibiendo unas clases intensivas (de 40 días) con respecto al reino según lo documentado al comienzo del rollo de ‘Hechos de los emisarios’ ¿qué le preguntaron?, vayamos al texto:

“Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?” (Hch 1:6).

Ahora entiende a qué reino se referían los emisarios! ellos están preguntando por el REINO DE YHWH. Lamentablemente muchos creyentes hoy en día ignoran y en el peor de los casos rechazan esta verdad bíblica, porque Roma les ha heredado un prejuicio anti-hebraico y todo lo que sea de Judá o Israel es rechazado. Bendito sea Yah que no es vuestro caso. Bien, continuando, Yeshúa no les responde que no habrá reino, porque ÉL (Yeshúa) es “aquel” del cual habló el profeta Ezequiel de quien es el Derecho a quién YHWH entregaría el Reino nuevamente y sería un absurdo teológico ignorar esta realidad bíblica, Yeshúa les informa que no les corresponde conocer los tiempos que solo YHWH en su autoridad conoce y sabrá establecer. Nuevamente repito, Yeshúa es el único que puede reclamar ese trono y en él se cumplirá profecía, ya lo dijo el emisario Shimon Kefas (Pedro) y lo dijo bajo la unción de la Ruaj haKodesh (Espíritu Santo):

“Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento YHWH le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría el Mesías para que se sentase en su trono…” (Hch 2:30)

Todas estas referencias al trono son más claras cuando tenemos presente lo dicho por el mensajero celestial cuando habló a la bendita Miryam y dijo:”Entonces el ángel le dijo: Miryam, no temas, porque has hallado gracia delante de YHWH. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Yehoshúa. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y YHWH Elohim le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin” (Lc 1:30-33). Veamos la conexión de estas palabras con la profecía de Ezquiel:

“…HASTA QUE VENGA AQUEL CUYO ES EL DERECHO, Y YO SE LO ENTREGARÉ” (Ez 21:27b)

¿Se va o no a cumplir esta profecía? Tiene que suceder y cuando el Mesías regrese lo implantará este Reino de Di-os, lo hará con justicia y rectitud (derecho). En Revelaciones leemos sobre el reinado del Mesías por mil años cuando ponga a todos sus enemigos a sus pies, esto lo sabéis no tengo que explicarlo así que paso directo al texto fundamental, Shaul en una de sus cartas escribió lo siguiente hablando de la resurrección y el regreso del Mesías (tenga presente el contexto en el que está hablando Shaul y lo escrito en Revelaciones 20):

“Porque así como en Adán todos mueren, también en el Mesías todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Mesías (el primero), las primicias; luego los que son del Mesías, en su venida (1ra. Resurrección). Luego el fin (¿el fin de qué?), cuando entregue el reino al Eloha y Padre (YHWH), cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia.” (1 Cor 15:22-24)

Vemos algo importante en estas palabras, no podemos equivocarnos, si hacemos a un lado el prejuicio veremos y leeremos lo evidente, que habrá un tiempo en que el Hijo entregará el Reino, SU REINO a YHWH, ÈL se lo entregó a David y un hijo de David (Yeshúa el Mesías) se lo devolverá. Que más nos dice Shaul:

“Porque preciso es que él reine (¿que reine quién? el Mesías Yeshúa, ¿hasta cuándo?) hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies” (1 Cor 15:25)

¿Has leído eso? No se trata de abdicar reinos y destronizaciones, se trata de exigencias PROFÉTICAS, nosotros podemos decir lo que pensemos, pero la evidencia bíblica es clara y Shaul mismo hace una declaración para que no haya dudas de lo que él está hablando, para que no haya malas interpretaciones:

“Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies (Yeshúa con su autoridad de Elohim someterá a los enemigos). Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa AQUEL que sujetó a él todas las cosas (¿de quién se trata? así es amigo mio, de YHWH, Él es aquél que se exceptúa). Pero luego que todas las cosas le estén sujetas (al Mesías Rey, es decir, cuando el Mesías haya sometido a sus enemigos), entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas (YHWH el Rey del Universo), para que YHWH sea todo en todos.” (1 Cor 15:27-28)

Shalom, en nombre de Su Majestad, el Rey de Israel, Yeshúa el Mesías.

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Uno de los aspectos más desconocidos de algunos vegetales es su capacidad para evitar la formación de coágulos

Es sabido que las frutas y hortalizas contienen antioxidantes y que su consumo en una cantidad adecuada se asocia a una disminución del riesgo cardiovascular. Sin embargo, su efecto antitrombótico (antiagregante plaquetario, anticoagulante y fibrinolítico) es poco conocido. La uva negra, la piña, el kiwi, los ajos y las cebollas son algunos de los alimentos vegetales a los que se atribuyen algunas de estas propiedades.

  • Autor: Por ELENA PIÑEIRO
  • Fecha de publicación: 14 de abril de 2009


- Imagen: Richard Sweet

La investigación sobre la influencia de la alimentación en los factores de riesgo de enfermedad cardiovascular constituye un gran aporte en el diseño de líneas de prevención en salud pública y en la dietoterapia de apoyo al tratamiento médico de estas enfermedades. En España, las patologías del sistema cardiovascular son responsables de casi 300.000 muertes al año y constituyen la primera causa de muerte y hospitalización.

Más sobre vegetales cardioprotectores

Como bien recuerda a los ciudadanos la Sociedad Española de Cardiología y la Fundación Española del Corazón, “una alimentación adecuada es la clave del éxito en la prevención y abordaje de las enfermedades cardiovasculares”. Si no se sigue una alimentación equilibrada, el riesgo de aparición de problemas cardiovasculares a partir de la mediana edad se multiplica y estos suelen conllevar consecuencias más graves. Asimismo, en las personas que ya han padecido un accidente cardiovascular, una dieta adecuada es esencial para mejorar su pronóstico y evitar complicaciones.

En la actualidad, se conocen alimentos dañinos y alimentos beneficiosos para el corazón y, aunque es sabido el papel benefactor que juegan fruta y hortalizas, todavía queda mucho camino por recorrer, en cuanto a investigación se refiere, para descubrir todo su potencial como alimentos cardioprotectores.

El efecto antitrombótico de estos vegetales es uno de los menos explorados. El Programa de Investigación en Factores de Riesgo de Enfermedad Cardiovascular del Departamento de Bioquímica Clínica e Inmunohematología de la Universidad chilena de Talca se ha revisado el efecto antitrombótico de algunas frutas y hortalizas y su potencial efecto protector sobre las enfermedades cardiovasculares.

Entre las frutas destacan la piña y el kiwi como las más completas de las que se han estudiado, debido a que las dos tienen más de un efecto antitrombótico. Entre las hortalizas, el ajo y la cebolla muestran ambas efecto antiagregante plaquetario, anticoagulante y efecto fibrinolítico, tres claves en la prevención de accidentes cerebrovasculares, cardiopatía coronaria, trombosis y embolias, entre otras patologías que afectan al corazón y a los vasos sanguíneos.

Frutas, verduras y trombosis

Dentro de las hortalizas, el ajo y la cebolla muestran efecto antiagregante plaquetario, anticoagulante y efecto fibrinolítico

La trombosis es un proceso patológico por el que se forma un coágulo en el interior de un vaso sanguíneo. Las plaquetas, que son células que se encuentran en la sangre y que cumplen un papel fundamental en la coagulación, se agregan construyendo el coágulo, que forma una oclusión que obstruye total o parcialmente el paso de la sangre por el interior del vaso. Esta situación es de extrema gravedad, pues el territorio más allá del trombo deja de recibir irrigación sanguínea produciéndose en un inicio isquemia (sufrimiento celular por falta de oxígeno en los tejidos) y luego muerte de los tejidos. Por ejemplo, un infarto de miocardio se puede producir tras el impedimento de la llegada de sangre al corazón a causa de un trombo en una arteria principal.

En la última década, diversos centros de investigación acreditados han dado a luz estudios sobre el efecto antitrombótico de algunos alimentos que despejan el camino al desarrollo de políticas alimentarias de prevención, como la campaña internacional de promoción de frutas y hortalizas “Cinco al día”, y al desarrollo de tratamientos tanto farmacológicos como dietoterapéuticos.

Aunque aún falta tiempo y esfuerzo para conseguir la evidencia científica, en un primer paso se ha demostrado, tanto en laboratorio como en estudios con personas, que la uva negra, la piña, la fresa y el kiwi, además del ajo, la cebolla, el tomate, la soja y el melón, son alimentos que contienen sustancias capaces de impedir la agregación de las plaquetas, la formación de trombos y que, además, pueden destruir un coágulo.

Por ejemplo, los autores han observado en el laboratorio que 5mg de extracto de kiwi dan lugar a un 11% de inhibición de la agregación de las plaquetas para formar el coágulo; y con un extracto de kiwi de 20mg se llega hasta un 96% de inhibición. También se ha evaluado si el consumo de esta fruta modula la actividad plaquetaria. La prueba la hicieron un grupo de personas con edades comprendidas entre los 20 y los 51 años, que consumieron dos kiwis al día durante 28 días, y se observó que la agregación plaquetaria disminuyó de manera significativa.

Este hecho es tan sólo un antecedente que abre la puerta a más investigación, en la que podría indicarse el consumo de kiwi para prevenir el desarrollo de eventos trombóticos, tal y como apuntan investigadores del Departamento de Nutrición de la Universidad de Oslo. La bromelina es una enzima proteolítica que contiene azufre y que es extraída del tallo y de la fruta de la piña (Ananas comosus). También en el laboratorio, se ha observado que la bromelina puede inhibir la agregación plaquetaria e incrementar la actividad fibrinolítica, es decir, la destrucción del coágulo sanguíneo una vez formado.

Alimentos anticoagulantes

El ajo y la cebolla han sido utilizados históricamente como alimento con propiedades medicinales para tratar una gran variedad de enfermedades, entre ellas, las cardíacas. Esta sabiduría popular en años posteriores se ha explicado por el efecto antiagregante plaquetario e hipotensor de los miembros de la familia Allium (cebollas, puerros, ajos y cebolletas). El consumo prolongado de ajo crudo, ajo en polvo, aceite de ajo o extracto de ajo desecado inhibe la agregación plaquetaria en plaquetas humanas, tal y como consta en los más recientes estudios, como los recién publicados sobre el tema en la revista “Pharmacology”.

En nuestro país, investigadores de la Sección de Endocrinología y Nutrición Clínica, Unidad de Apoyo a la Investigación del Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid han revisado las evidencias sobre el consumo de ajo y la reducción del riesgo cardiovascular. Los autores del estudio concluyen que queda demostrado que la ingesta de este alimento tiene un potente efecto sobre la destrucción de los coágulos sanguíneos y está relacionada con la reducción de la aparición de la trombogénesis.

No obstante, es necesario demostrar la disminución de los eventos cardiovasculares y describir la cantidad de ajo que hay que tomar para obtener sus efectos beneficiosos y para ello son necesarios aún más estudios complementarios.

ESTUDIO ENRICA


- Imagen: Christa Richert

La investigación a gran escala sobre la relación entre la alimentación y las enfermedades cardiovasculares en miles de personas, es otro de los pasos importantes para dar luz y comprobar la eficacia de la ingesta cotidiana de un tipo de alimentos en lugar de otros. En nuestro país, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), en colaboración con la Consejería de Sanidad de la Generalitat de Cataluña y los laboratorios Sanofi-Aventis, ha iniciado el estudio epidemiológico ENRICA (Estudio de Nutrición y Riesgo Cardiovascular), el primero de este tipo en España que analizará, durante 2008 y 2009, los factores de riesgo cardiovascular en cerca de 13.000 personas.

Fuente:

http://www.consumer.es

 

6a00d09e8280e5be2b00e398c98c800002-500piHemos visto aparecer un nuevo viento de doctrina, conocido alternativamente como “Efraimita”, “Restauración de la casa de Israel”,  “Doctrina de las dos casas” o solamente “Mesianismo” sin usar el término de “Judaísmo” antes o simplemente “Israelismo”. Los proponentes de estas doctrinas sostienes que un segmento importante de los “Los nacidos de nuevos”, la iglesia cristiana, son de hecho descendientes por consanguinidad de los antiguos israelitas que resultaron exiliados en la invasión Asiria a Israel en el 722 A.E.C. Los principales proponentes, de este movimiento son la Sra. Batya Wooten y Marshall o el llamado “Moshe” Koniuchowsky.

Los proponentes de esta doctrina han buscado dar respuesta a cuestiones aparentemente no respondidas claramente en las Escrituras acerca de las relaciones de la iglesia Gentil e Israel, mediante la especulación seudo – histórica, en especial lo relacionado con el mito de las “Diez tribus perdidas”. Este mito fue responsable de la creación de algunas denominaciones fundadas a fines del siglo XIX y comienzos de siglo XX como lo son el “Israelismo Británico”, y la “Iglesia de Jesucristo de los Últimos Días”.

El rabino Shaul en Hechos capitulo 17 verso 11 nos recomienda: “escudriñar las Escrituras para ver si estas cosas eran así…” y buscar  todo el consejo de Dios” del que hablaba en 20:27 del mismo libro.

Hemos compartido nuestras inquietudes con los líderes del moviendo Judío mesiánico internacional y hemos percibido que el Ruaj HaKodesh ha puesto un mismo sentido en el análisis de estas doctrinas teniendo todos la convicción de que no está alineada con la palabra de Dios tanto de la Tanaj como de los Escritos Apostólicos de Habrit Hajadashá, por lo que concluimos que no es Revelación sino doctrina de hombre

¿Exégesis o Eisegesis?

Exégesis sobre el texto bíblico conlleva el mensaje que el Eterno tiene para los destinatarios originales del mismo el cual debe ser respetado cuando buscamos elaborar doctrinas para otras generaciones, mientras que la  Eisegesis busca “acomodar” el texto original a doctrinas previamente formuladas. La Sra. Batya Wooten y Marshall “Moshe” Koniuchowsky construye su teología de la iglesia como el “Israel Físico” sobre sospechosas lecturas tipológicas y gramaticales de la historias de los patriarcas bíblicos y la caída del reino norteño de Israel el año 722 a.e.c.

Melo Ha Goyim

La traducción  “su simiente será multitud de los pueblos” es una traducción literal que nunca los intérpretes rabínicos interpretaron multitud de gentiles,  más bien en su contexto y por los variados significados de la palabra Melo como “su simiente será famosa entre los pueblos”. Por otro lado la palabra Goy no siempre se refiere a gentiles o extranjero, también significa pueblo. La Sra. Batya Wooten argumenta que la promesa de Jacob a Efraim, predijo la trasformación de los Efraimitas en gentiles y afirma que la Escritura todas las veces que  la palabra Goy se refiere a gentiles o a naciones gentiles. Esta afirmación es incorrecta, tanto en la Biblia Hebrea como los Escritos Apostólicos (Brit Jadashá) la palabra Goy puede referirse a nación (en castellano) o  Ethnos (en griego); también puede referirse a nación gentil o extranjera o también referirse a la nación de Israel.

El termino Goy es usado para referirse a la nación de Israel o al pueblo Judío en Éxodo 19:6; Duet. 32:28; 32:45; Josué 10:12-13; Isa. 1:4; Isa 26:2; Jer: 31:36; Sofonia 2:9.  S nos detenemos en Jer. 31:35 (36Rv) “Si llegaran a faltar estas leyes delante de mi, dice el Eterno, también faltaría la descendencia de Israel, y dejaría de ser para siempre una nación Goy delante de Mi”.

En los escritos Apostólicos Griegos (Brit Jadashá) se utiliza la palabra Ethnos para referirse al pueblo Judío en Lucas 7:5; 23:2; Yojanan  11:48-52; 18:35; Hechos 10:22; 24:2,10 17; 26:4; 28:19; 1º de Corintios 10:18; Filipenses 3:5

La primera afirmación de La Sra. Batya Wooten de que Goy o Goyim siempre se traduce como Gentil, Extranjero o Gentil es incorrecta. Basados en este error, tanto Wooten como Koniuchowsky argumenta que todas las bendiciones  a los herederos físicos de Abraham y José son de hecho, bendición prometidas a gentiles. Pero debido a que la premisa (siempre Goy quiere decir Gentil) es errónea, la conclusión también errónea.

El polvo de la Tierra

Otra piedra fundamental de esta enseñanza es que ízale histórico y social no puede cumplir las promesas de la multiplicidad física para que fuera igual “a la arena del mar” el “polvo de la tierra” o las “estrellas del cielo”.  Tal lectura súper literalita de estas frases la cual rige su sentido común de interpretación ignora la escritura. En  2a Crónicas 1:9 declara que el pueblo sobre el cual reino Shlomo Hamelej era “numeroso como el polvo de la tierra”.  Isaías 10:20 también se refiere al pueblo de Israel siendo “como la arena de mar” en número. Reconocer el uso de la hipérbole como recurso literario en la Biblia no es materia de “espiritualización” de las promesas como Wooten y Koniuchowsky sostiene. Es materia de conocer los recursos retóricos utilizados por los escritores bíblicos.

Universos Paralelos

Lo más importante de esta enseñanza es su visión sospechosa de la historia. En uno de sus escritos que aparecen en el Internet, Wooten argumenta que las tribus norteñas israelitas tomadas cautivas por los Asirios en el 722 a.c. “… Nunca más fueron llamados judíos…”

Para la  Sra. Batya Wooten los exiliados del reino del norte automáticamente se convirtieron en Gentiles. Wooten y Koniuchowsky tratan de establecer que los miembros de las antiguas tribus  del reino del norte nunca más pudieron ser llamados judíos en el periodo post exilio. Si eso es cierto, entonces podíamos preguntarle cual es la explicación que ellos dan de ¿Cómo pudo Dios permitir que 10 de las 12 tribus de (85%) de pueblo de Dios fueran aniquiladas?

La repuesta obvia es que Dios no permitió tal aniquilación, por lo cual Wooten y Koniuchowsky tratan de demostrar  que estas “tribus perdidas” estaban ocultas y son los “cristianos”. No habían sido aniquiladas, sino que estaban esperando estos tiempos de cumplimiento profético para revelar su verdadera naturaleza. Como Wooten declara en el Internet, Dios permitió que se mantuvieran ocultas entre las naciones. El les permitió ser el “Israel Gentil”. El intento de  Wooten es hacer una fuerte distinción entre judá post – exilo  e Israel citando a Jeremías 11:10 “la casa de Israel y la casa de Judá quebrantaron mi pacto…” Basada en este fraseo sostiene que hay dos casas distintas.

En esta interpretación nuevamente se están subestimando los recursos literarios que aparecen en la Biblia, refiriéndose separadamente a Efraín a Judá, o Israel, pero cuando aparecen esos términos separados no son para separarlos, es un paralelismo que se usa para igualarlos, es un modo poético de hablar sinónimamente para los dos grupos. Como cuando el salmista canta “Dios es conocido en Judá; y su nombre es grande en Israel”  (Salmo 76:1), la intención no es separar a Israel de Judá sino de igualarlos.

Otros ejemplos los encontramos en Salmo 114:2; Isa.5:7; Jer.23:6; 50:20; Os.5:12-14; 8:14; 11:12; 12:1-2; Miq 1:5; Mal 2:11.Jer.23:3.

¿Quién es Israel?

Wooten y Koniuchowsky aportan evidencia contradictoria para explicar como todos los creyentes cristianos a través de la historia serian físicamente descendientes de los antiguos exiliados israelitas norteños. A veces argumentan que toda la población de la tierra son físicamente descendientes de Israel  y otras veces hacen concesiones de que “quizás hay algunos verdaderos gentiles entre los creyentes” (Full Restoration” de Koniuchowsky y “Olive Tree” de Batya Wooten). A veces llaman  a los seguidores creyentes en Yeshúa “otra secta del Judaísmo” sin explicar ¿cómo pueden ser secta de Judaísmo sin ser judíos? Esto es evidentemente contradictorio.

Wooten  después confunde más las cosas afirmando que los gentiles se transforman automáticamente en efraimitas en el momento en que son “injertados” al árbol de olivo de Israel y no antes. En su esfuerzo por encontrar una explicación convincente de que los gentiles son los descendientes naturales de los antiguos israelitas entran en esta contradicción.

¿Qué dicen acerca de la Genealogía?

Aparte de las hipótesis de que toda la raza humana desciende de una familia común que pudieran respalda los conceptos bíblicos de una pareja ancestral, no es sostenible una teoría que afirme  que toda la humanidad descienda de un solo individuo, en este caso de Abraham Avinu convirtiéndolo en un “nuevo Adán”. Sabiendo lo débil de esta teoría,  Wooten trata desesperadamente de apoyarse en otro Angulo, argumentando que los actuales seguidores de Yeshúa no identificados con el efraimismo, aunque considerados gentiles, son descendientes físicos de los primeros judíos y samaritanos que siguieron a yeshúa.

Estos no son efraimitas según la definición de la señora Wooten; todos estos argumentos encierran una mezcla de argumentos contradictorios que prácticamente hacen insostenible a esta doctrina, desde el punto de vista estadístico (probabilidades) e históricos, pues no hay argumento genealógico ni registros históricos que confirmen esa interpretación de la Escritura.

Otro aspecto que debemos destacar en cuanto a a la propuesta de Wooten y Koniuchowsky es la afirmación de que los descendientes físicos de las tribus del antiguo Israel unido, se encuentran dispersos en Occidente. No obstante, si alguna persona cristiana de hoy puede sentirse con derecho a proclamarse descendiente de los primeros judíos seguidores de Yeshúa, serían los cristianos del norte de África, de Chipre, de Egipto, de Siria de Etiopia  y de la misma Palestina, la mayoría de ellos de raza distinta a la raza blanca.

Sin embargo, la doctrina de Wooten y Koniuchowsky enfoca su esperanza, principalmente en los pueblos de raza blanca y reservado a las etnias de Palestina y del norte de África, promesas de aniquilación. Wooten y Koniuchowsky pretenden concluir que los argumentos acerca de la herencia de Israel, reservadas mayoritariamente a los descendientes de las 10 tribus “perdidas” o Efraín son argumentos “físicos” y no “espirituales”. Físicos, pues están relacionados con una herencia genética (para lo cual no presentan evidencia probatoria) pero los argumentos son totalmente subjetivos, “cuando lo conoces en tu convicción” como afirma la señora Wooten en sus escritos “Olive Tree”, “Muddled” y “Who is Israel”. Ahora que sus argumentos son débiles por la vía física, debieran  decidirse por la vía espiritual, vía que no aceptan al basarlos, fundamentalmente, en un enfoque racial.

Este enfoque racial que existe “solo si tú lo conoces en tu corazón” resulta realmente controversial y a nuestro modo de ver, desesperado. Como conclusión debemos decir que el parentesco que tradicionalmente está establecido entre los judíos de todas las generaciones difiere drásticamente de las “nuevas” relaciones de parentesco formuladas por Wooten y Koniuchowsky. Los judíos establecen su parentesco sobre la base de compartir memorias comunes soportadas por una rica historia de literatura, arqueologías evidencia epigrafa (incripciones y escrituras antiguas), lo mismo es valido para distintos grupos y etnias de todo el mundo que se mantienen unidos sobre tal base (gitanos, samaritanos, indios americanos, rusas, las comunidades judías sefaradies y askenazis, mulsumanes shiitas y sunitas, etc., etc.). En el caso judío el factor de unidad no es basado en una raza sino en una selección, de una decisión de compartir elementos comunitarios, culturales, religiosos e históricos.

Todo Israel

A pesar de sus argumentos, la Biblia nos dice que mucho de las tribus del reino de Israel se reconciliaron con el reino del Sur tanto antes como después del exilio, basado en esto es que la Biblia sostiene que los judíos actuales representan a “todo Israel”, el termino Israel gentil usado por la señora Wooten es un contrasentido en términos del universo de las ideas bíblicas, no obstante Wooten considera un contrasentido el termino Cristiano Gentiles.

Jeremías 30:10 se dirige a los exiliados Judáitas “tu, pues, siervo mió Jacob, no temas dice el Señor; no te atemorices Israel, porque he aquí yo soy el que te salvo de lejos…” Jeremías 31:17-20 reporta que Efraín se arrepintió (tiempo pasado) y describe a Efraín avergonzándose de sus propios actos. Esdras 2:70 declara, refiriéndose a los que retornaban del exilio babilónico,  que “Habitaron los cohanim, los leviim, los del pueblo, los cantores y los sirvientes del Templo en sus ciudades. Todo Israel habito pues, en sus ciudades”.   de Crónicas 9:2 dice, hablando de los repatriados de Babilonia, que Los primeros habitantes que entraron en sus posesiones en la ciudades, fueron israelitas, cohanim, livim y sirvientes del templo”.

Zacarías a los retornados del imperio Medo – Persa como “… casa de Judá y casa de Israel…” (Zac. 8:13) y los distingue del pueblo de las naciones. En el capítulo 8 de Zacarías hay promesas para el pueblo de Dios y no precisa si son únicamente para Judá y no aplicable a Israel. Los que retornaron del exilio se identificaban como judíos y pueblo de Israel pues ello afirmaban el reino teocrático de Dios centrado en Jerusalén, la capital del antiguo reino unido de irreal y posteriormente de Judá (Yejudá).

La frase “pueblo Judío” se transformo en el titulo para todo Israel, el término “Judío” acompañado a todos los que fueron tomados cautivos por los babilonios, tanto antiguo israelitas como judíos, el  “remanente de Israel” (Jer. 31:7; Cf. Jer. 50:33).

Neh. 12:47 reporta: “y todo Israel, en día de Zorobabel, y en días de Nehemías, daba alimentos a los cantores y a los porteros, cada cosa en su día. Daniel 9:11 y Lamentaciones 2:5 se refieren a “Israel” y a “todos Israel” como los cautivos de Judá por los Babilónicos. En los tiempos de los escritos de Ester, el término “Judío” derivado de Judá, se aplico a miembros de la tribu de Benjamín.

En El Tobito Griego 11:17 en una clara referencia a los exiliados asirios se declara “… en ese día había regocijo entre todos los judíos que estaban en Ninive”.

Esta designación se difundió tanto en el tiempo del periodo helénico, el término Judío identificaba a los integrantes de las antiguas tribus que permanecían en la diáspora y quienes afirmaban un sistema religioso común. Por lo anteriormente expuesto, la afirmación de la señora Wooten de que después del exilio asirio los israelitas nunca más fueron llamados judíos por los escritores bíblicos, es falsa.

Israel en la Era Apostólica

Sabemos que los escritos apostólicos reflejan los usos helenísticos. En Hechos 2:22 Kefa, llamado Pedro se dirige a los judíos congregados en Jerusalén para la fiesta de Shavuot como “varones israelitas”. Igualmente ocurre en Hechos 2:36 llamándolos “casa de Israel”; Hech.4:10 “pueblo de Israel”; Hech. 5:21 “hijos de Israel”; Hech.10:36 y 21:28 “Israelitas”. En Hechos 13:24 se registra la proclama de Yojanan Hamatvil (Juan el inmersor) del “bautismo de arrepentimiento” a “todo el pueblo de Irreal”. En Hechos 26:7.

Shaul, llamado Pablo dice que la promesa de Elohim dio a los padres (patriarcas) es una “promesa cuyo cumplimiento esperan (tiempo presente) que han de alcanzar nuestras doce tribus, sirviendo constantemente a Dios, de día y noche”. Y en ninguna parte se nombra a Israel para designar a unas supuestas “tribus perdidas” pues están activas y ocupadas, “sirviendo constantemente a Dios, de día y de noche”. Lucas 2:36 menciona a Ana como perteneciente a la tribu de Asher, por lo visto Ana, siendo de una de las tribus norteñas no se asimilo ni se convirtió en gentil. Rabino Shaul. Llamado Pablo se identifica  como de la tribu de  Benjamín (Romanos 12:1 y Fil. 3:5).Aquellos miembros de la tribu no judía mantenían en su memoria las afiliaciones tribales originales. Y el propio Mesías Yeshúa llama a sus seguidores judíos a sentarse “sobre los doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel (Mat. 19:28; Lucas 22:30), siendo su función la de ser representantes de todas las doce tribus de Israel.

Los Escritos Apostólicos del Habrit Hajadashá no hacen ninguna mención al rescate de los  Efraimita perdidos. Al contrario presentan la unión con los gentiles como algo nuevo, como un mover inesperado en la historia de la redención y el inicio a la presente era final del plan de redención divina. En Romanos 11:17-14, Rab. Shaul declara que la salvación ha venido a los gentiles para ocasionar celo a Israel, si los gentiles son Israel. ¿Cómo puede Israel poner celoso a Israel? Notemos que Pablo hace una clara distinción a lo largo de sus escritos, entre Gentiles y Judios. Los Judíos Mesiánicos de Iberoamérica se identifican con el actual pueblo Judío y aspiran que Israel progresivamente vaya identificándose más y más con Yeshúa el Mesías de Israel y del mundo, para que en su retorno todo Israel congregado en Jerusalén, la capital del Reino Mesiánico le puede decir al único Judío que aun está exiliado: el Rey Yeshúa.

Peligros de este Movimiento Religioso

Lo que preocupa e inquieta del Efraimismo es la imagen que está proyectando hacia el futuro, pues aparte de su reclamo doctrinal de que los Efraimitas son el Israel físico, también esperan algún día tomar el control territorial del 10/12, más del 80% del territorio de Israel y tomar los territorios de los antiguos limites tribales de Israel. Han creado “un enemigo” que incluye a los actuales judíos que ocupan los territorios que pertenecen a los Efraimitas. Para los palestinos, ellos plantean su total erradicación de Israel. En las páginas de sus escritos asumen algunas veces en forma implícita y otras veces explícitamente que la tierra les pertenece (junto a los judíos quienes son “minoritarios” con solo 2/12 del territorio). Para los proponentes de de “las dos casa “la tierra de Israel “es su tierra.

Supremacía Blanca

Unos de las mayores coincidencias entre los Anglo-Israelitas y la “teoría de las dos casas” es el elemento racial encontrado en ambas. La señora Wooten agrega otros términos raciales como “linaje de sangre israelita”, aunque está consciente de la disolución de los linajes sanguíneos” y se refiere a los judíos actuales (al igual que lo hacen los mormones) como “Judíos biológicos”.

Podemos afirmar con el respaldo de la Escritura, que la relación de Dios con Israel no es racial. El pueblo histórico-social de Israel nunca reclamó supremacía racial sobre la base de su relación de pacto con Dios. Las familias de los patriarcas eran integradas por individuos provenientes de diferentes etnias de entre los pueblos. Moisés, David, Salomón integraron a Israel a distintos grupos, tribus y pueblos que se unieron a los judíos en distintas épocas, por lo que no se puede hablar de una pureza racial israelita como si fuera un verdad absoluta. La identidad judía no está basada en deliberaciones raciales sino en una memoria comunal compartida y la escogencia de un destino común.

La misma exégesis, las mismas etimologías controvertidas, las mismas historias construidas, el mismo enfoque racial blanco anglosajón, los mismos argumentos contra la iglesia y contra los judíos hacen  que los paralelos sean inequívocos e innegables. Wooten y Koniuchowsky. Han construido su teoría de de “las dos casas” con la misma arena de la teología anglo-israelita, por lo cual la inquietud y el interés que esto levanta entre los judíos, sean mesiánicos, rabínicos o seculares y en los cristiano no Judíos. Es evidente. En conclusión el mensaje efraimita desvaloriza el gran poder de los Escritos Apostólicos del N.T cuando trata de cambiar el mensaje de confianza y esperanza para todos los pueblos sin importar su herencia, su procedencia, color o condición de vida, por un mensaje racista o un plan de salvación basado en la raza de los pueblos que están ligados genéticamente por consanguinidad con el pueblo judío.

Rab. Eliézer Bograd

Sinagoga Bet El Shadai

Caracas,

Veenzuela

 

Shalom amigo Apologista Mario:

 
Sobre esta entrada que ha publicado del maestro mesiánico Eliézer Bograd solo quisiera plasmar mi opinión. Con respecto a las Escrituras los teólogos tienen un término llamado “escatología” que usted seguramente conoce. Bien, a mi no me gusta mucho usar ese término, y eso no significa que esté mal, pero yo prefiero hablar de “profecía”. Hay ciertos puntos que Eliézer Bograd ignora en su comentarios sobre el efraimismo, y con esto tampoco quiero decir que comparto plenamente lo presentado por Wooten y Koniuchowsky, de hecho hay cosas que me parecen absurdas como la teoría de los dos YHWH. Pero bueno, independientemente de las discrepancias y las coincidencias yo creo que hay suficiente evidencia bíblica e histórica para sostener la “gentilización del Reino del Norte” es decir, las 10 tribus perdidas, aun con esto, los verdaderos estudiantes de las Escrituras tienen que responder una auténtica paradoja teológica ¿cómo pueden salir gentiles (no israelitas) de Israel? ya que está escrito: “Yo soy el Dios omnipotente: crece y multiplícate; una nación y conjunto de naciones procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos” Cabe destacar que estas palabras de YHWH fueron dichas después de cambiarle el nombre a Jacob por Israel y dice “una nación” aquí en el hebreo es usada la palabra goy y nosotros sabemos cuál es esa nación, Israel con sus doce tribus, sin embargo El Eterno dice que también de Israel saldrán congregaciones de naciones, como bien dice Eliézer goy es usada para referirse a Israel en algunos casos, pero mayormente es usada para referirse a naciones-gentiles y cuando es empleada a Israel el contexto identifica que se trata de Israel, pues bien, aquí tenemos este caso profético ¿cómo explicar bíblicamente que de Jacob, que es Israel, saliera Israel, como nación y asambleas de naciones? La clave es la asimilación del Reino del Norte y Oseas habla de esto y Ezequiel habla de esto y en sí la Escritura responde esta aparente paradoja, entiendo el esfuerzo de Wooten y Koniuchowski, yo considero que está mal enfocado, Efraim no son todos los cristianos, y así como de Judá, es decir los judíos fueron asimilados cuando eran obligados a convertirse al catolicismo romano perdiendo su identidad judía, así también los efraimitas perdieron su identidad, ahora bien, que como mucho se sabe, nuestro Maestro santo dijo que venía por lo que estaba perdido, por las ovejas perdidas de la Casa de Israel, sabemos que no habla de Judá, si es verdad que Yeshúa (Jesús) es el Mesías ¿Habrá encontrado esas ovejas perdidas de la Casa de Israel? Shalom para usted y para mí.

David .M .Mena

 

 

 

UNIÓN DE IRAELISTAS Y GENTILES

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En el antiguo pacto sólo Israel era pueblo de Dios. Nosotros, los gentiles, éramos tenidos como perrillos de afuera (Mt.15: 21-28). Jesús fue enviado primeramente a los suyos, a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Y cuando él envió a sus apóstoles a predicar, les dijo que no fueran a los gentiles ni a samaritanos (gentiles que vivían en Samaria), sino a las OVEJAS PERDIDAS DE LA CASA DE ISRAEL (Mt.10: 5,6). Entiéndase que gentil era toda persona que no pertenecía al pueblo de Israel.

 

Pero Dios había anunciado que nos daría también una oportunidad de ser parte de su pueblo escogido (Is.14:1). Debe comprenderse que esta unión no sería tan sencilla para los gentiles, porque el Eterno puso condición para ello. La oportunidad se nos daría siempre y cuando guardemos y abrasemos su pacto (Is.56:1-8). Par asumirlo, tendríamos que saber primero en qué consiste el PACTO y cómo se hace.

 

Las puertas del reino estarían abiertas para todo gentil que aceptara las condiciones que Dios puso, y en efecto, serian parte del pueblo escogido. Sin embargo, esto no se llevaría a cabo antes de la muerte, resurrección de Cristo y su ascensión al Trono de Dios en el cielo, Jesús frecuentaba y a un comía con los gentiles, pero la orden de hacer participar a los gentiles vino después de tirar la pared de separación que nos dividía (circuncisión en la carne) (Ef.2: 11-14), lo cual se concreto con su muerte.

 

Cuando Jesús llegó al trono de Dios, recibió facultad para llevar al cabo la expansión de su plan también entre nosotros, los gentiles. Él dijo: ”Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por lo tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y el Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándole que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mt.28: 18-20).

 

Más tarde el Señor llamó a Pablo, que era un israelita perseguidor de la iglesia, y por medio de un duro azote, le hizo cambiar el rumbo de su vida. El entonces llamado Saulo, se había criado junto a un judío que era doctor de la ley bíblica llamado Gamaliel, y celoso de ella. Saulo además de tener una buena preparación intelectual, tenia amplio conocimiento bíblico, con lo cual reunía las condiciones para ser un instrumento escogido para el ministerio a recibir (Hch.5: 34 y 22:3). Cuando Saulo fue llamado, iba hacia Damasco en busca de los que creían en Jesús. Llevaba cartas con orden del sumo sacerdote para traer presos a Jerusalén, a todos los que invocaban el nombre de Jesús (Hch.9: 1,2).

 

Cuando Jesús le salió al encuentro y lo dejo ciego, se humilló sobremanera y no dudando que Jesús era el Mesías anunciado, le dijo: “¿Qué quiere que haga, Señor? Él le dijo: levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer” (Hch.9:6). Mas Saulo no veía, de modo que lo tuvieron que llevar de la mano hasta Damasco. Como se trataba sólo de un fuerte azote de parte del Señor, él mandó a Ananías, para que le ponga las manos a fin de que recuperase la vista. Ananías era un discípulo de Jesús que perseveraba ya hacia un tiempo, y conocía a Pablo como un cruel perseguidor de la iglesia; por consiguiente, se resistió a ir donde estaba Pablo. Mas el Señor le dijo:”Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel” (Hch.9: 13-15).
Además le dijo que él le mostraría cuanto iba a padece por su nombre (Hch.9:16). Justamente, después de que Pablo se paso a la colectividad de los fieles y se puso a trabajar por el imperio de la vida, los que estaban del otro lado empezaron a perseguirlo, y el apóstol fue medido con la misma vara con la que él lo había hecho. Más tarde, en una de las persecuciones que le tocó enfrentar, Pablo relata su conversión ante el rey Agripa, con las siguientes palabras: “ocupado en esta persecución de los fieles, iba yo a Damasco con poderes y en comisión de los principales sacerdotes; cundo a mediodía, oh rey, yendo por el camino, vi una luz en el cielo que sobrepasaba el resplandor de sol, la cual me rodeó y a los que iban conmigo”.

 

Y habiendo caído todos nosotros en tierra, oí una voz que me hablaba, y decía en lengua hebrea: “Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguijón. Yo entonces dije: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor dijo: yo soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto te he aparecido a ti, para ponerte por miembro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti, librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío, para que abras su ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciba, por la fe que es en mí, perdón de pecados y”… (Hch.26:12-18).

 

Pablo tenía claro que para los gentiles, ya estaba dada la posibilidad de pertenecer al pueblo escogido; mas Pedro, que era quien había quedado encargado de la iglesia, no tenía entendido todavía este designio de Dios. Pero aquí si el Señor dispuso a revelarle este misterio también a Pedro, y lo hace por medio de una visión. Esto ocurre cuando llamó al primer gentil, un grande del ejercito romano. Este se llamaba Cornelio, y era centurión de una compañía del ejército romano. Este hombre era grande, pero respetuoso de Dios. El Señor oyó sus ruegos, y tuvo en cuenta las limosnas que hacía a los pobres. En efecto, le mostro lo que tenía que hacer para pertenecer al pueblo de Dios (ISRAEL). A su vez, le mostro en visión a Pedro (por medio de un lienzo), en el cual había de toda clase de reptiles y animales inmundos (no autorizados para comer (Lv.11: 1-47. nótese el vers. 44,45 y Dt.14: 3-21)), y le dice: “Levántate, Pedro, mata y come. Entonces Pedro le dijo: No; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás. Volvió la voz a él la segunda voz: lo que Dios limpio, no lo llames tu común”. (Hch.10: 1-15).
Luego Dios muestra a Pedro, en visión, a los hombres enviados por Cornelio, y le dice que no dude en ir con ellos porque él los enviaba (Hch.10: 16-20). A esta altura de los hechos, ya a Pedro le estaba quedando claro el significado de la visión, y yendo con ellos hacia Cornelio, al llegar y ver la multitud de gentiles que lo esperaban, confesó su convencimiento y dijo:”VOSOTROS SABÉIS CUÁN ABOMINABLE ES PARA UN VARÓN JUDÍO JUNTARSE O ACERCARSE A UN EXTRANJERO; PERO A MI ME HA MOSTRADO DIOS QUE A NINGÚN HOMBRE LLAME COMÚN O INMUNDO; por lo cual, al ser llamado, vine sin replicar”… (Hch.10: 21-29).
De aquí en adelante se nos dio a los gentiles, definitivamente la posibilidad de pertenecer al pueblo escogido por Dios; y se nos asignó por ministros, también a un instrumento escogido por Él, esto es a Pablo, quien pertenecía a la tribu de Benjamín (Ro.11: 1). El apóstol, además de ser un doctor de la ley, fue instruido en la reforma del nuevo pacto por el mismo Jesús en revelación (Gá.1:11-24). El siervo de Dios, después vuelve a mencionar su conversión a Cristo, y su responsabilidad asignada a favor de los gentiles (Ef.3:1-7).

 

La participación de los gentiles se nos dio en el pueblo escogido, no se debe tomar como libertad para establecer distintas denominaciones y diferentes doctrinas. Mucho menos cambiarle el nombre a la iglesia. ISRAEL es el nombre que el Padre le puso a su pueblo, COMO SU PUEBLO Y CONGREGACIÓN (Gn.32: 22-28 y 1 Cr.28:8), y este perdurara hasta el final (Gá.6:15,16 y Ap.21: 12). Respecto de la unidad con este pueblo, se debe tener presente que Jesús dio su vida por ello. El precio por esta unión se pagó con la sangre de él, como de un cordero sin mancha y sin contaminación (1 P.1: 18-21). FUIMOS COMPRADOS POR PRECIO (1Co.6: 19,20). Ahora ya NO SOMOS EXTRANGEROS NI FORASTEROS del pueblo santo, SINO CONCIUDADANOS Y MIEMBROS DE LA FAMILIA DE DIOS (Ef.2: 11-19). Ya fuimos injertados al buen olivo, que es ISRAEL (Jer.11: 16,17 y Ro.11: 11-25).

 

Jesús no vino a dar la libertad para que se levanten distintas denominaciones religiosas por doquier; sino a darnos la posibilidad de ser injertados al buen olivo y de esta manera ser un solo pueblo junto con el escogido de Él (Ro.11: 11-32 y Ef.2: 11-19). Aquí en su epístola a los Efesios, Pablo nos dice que nosotros (los gentiles) estábamos alejados de la ciudadanía de Israel (Es.2: 12). Luego nos dice que por el sacrificio de Jesús fuimos UNIDOS al pueblo de Dios (Is.14:1 y Ef.2: 19).

 

Israel, aunque todavía no acepte al Mesías como su rey, fue y sigue siendo el Israel de Dios (Gá.6: 15,16). Además se debe comprender que siempre hubo un pequeño remante escogido de este pueblo, el cual aceptó a su rey. Con este remante, entre los cuales estaban los 12 apóstoles, hizo Jesús el nuevo pacto (Jer.31:33 y 2 Co.3: 1-6), y todos los que se convirtieron hasta que fue llamado Pablo, y esos 3.000 que se convirtieron en un día (Hch.2: 41) eran todos judíos. El primer gentil que fue llamado fue Cornelio, y eso sucedió como cuarenta años después del nacimiento de Jesús. Por otra parte nunca se debe intentar que los judíos vengan y acepten doctrina llamadas cristianas, sino que los gentiles somos los que tenemos que unirnos a ellos (Ro.11:11-26, Ef.2:11-19, Ap.2: 9, Ap.3: 9).

 

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Antiguo Testamento

La primera pregunta que uno puede plantarse es si verdaderamente Jesús es Rey. Para encontrar la respuesta hemos de acudir forzosamente a la Revelación. ¿Qué nos enseña el mismo Dios acerca de esta materia?

Si acudimos a la Sagrada Escritura en busca de textos que den fe de la realeza de Cristo nos encontramos que es como ir en busca de agua al mar. El carácter real del Mesías prometido por Dios y aguardado por Israel es una idea dominante en todo el Antiguo Testamento.

Ya en el libro de los Números, Balaán pronuncia el oráculo en el que manifiesta que contempla, aunque no de cerca, como “una estrella sale de Jacob, un cetro surge de Israel” Núm.24, 17, y “de Jacob sale un dominador”Núm.24,19.

En los textos del Profeta Isaías la tradición cristiana ha interpretado un anuncio del Mesías que se ha visto cumplido en Jesús y en el reino inaugurado por Él: “Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado. Sobre sus hombros descansa el poder, y es su nombre: “Consejero prudente, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de la paz”. Dilatará su soberanía en medio de una paz sin límites, asentará y afianzará el trono y el reino de David sobre el derecho y la justicia, desde ahora y para siempre” Is. 9, 5-6.

El carácter real del Mesías como descendiente de la casa de David aparece con toda claridad en las palabras del Profeta.

En la misma línea, el Profeta Jeremías predice en su oráculo: “He aquí que vienen días, oráculo del Señor, en que yo suscitaré a David un descendiente legítimo, que reinará con sabiduría, que practicará el derecho y la justicia en esta tierra”. Jer. 23,5

El Profeta Daniel anuncia como “el Dios del cielo hará surgir un reino que jamás será destruido y cuya soberanía no pasará a otro pueblo. Pulverizará y aniquilará a todos los otros y él mismo subsistirá por siempre” Dan. 2, 44. Y en la primera de sus visiones narra, “vi venir sobre las nubes alguien semejante a un hijo de hombre; se dirigió hacia el anciano y fue conducido por él. Se le dio poder, gloria y reino, y todos los pueblos, tacones y lenguas le servían. Su poder es eterno y nunca pasará, y su reino jamás será destruido” Dan. 7, 13-14

Con toda la carga expresiva de los términos empleados, la clara referencia a la estirpe de David y las connotaciones que los Profetas aplican al reino anunciado, especialmente su carácter de soberanía absoluta y universal, así como su característica de eternidad, es imposible no ver una clara referencia a Nuestro Señor Jesucristo en quien, según sus propias palabras, se cumplen todas las Escrituras: “Escudriñad las Escrituras, ya que en ellas creéis tener la vida eterna, pues ellas dan testimonio de mí, y no queréis venir a mí para tener la vida” Jn. 5,39

Después de estas palabras contundentes del Señor bien podemos culminar estas referencias a algunos de los Profetas con la visión casi fotográfica del Profeta Zacarías:

“Salta de alegría, Sión, lanza gritos de júbilo, Jerusalén, porque se acerca tu rey, justo y victorioso, humilde y montado en un asno, en un joven borriquillo”Zac.9,9

El libro de los Salmos canta también la realeza de Cristo y sus desposorios místicos con su Esposa la Iglesia: “Tu trono, como el de Dios, es eterno, un cetro de equidad es el cetro de tu reino. Amas la justicia y odias la maldad, por eso te ha ungido el Señor tu Dios con perfume de fiesta entre tus compañeros” Sal.44.

Nuevo Testamento

Como no podía ser de otra manera toda la doctrina acerca de la realeza de Cristo que venimos entresacando del Antiguo Testamento se ve confirmada en el Nuevo, manifestándose así la plenitud de la Revelación.

En los umbrales mismos del Nuevo Testamento se nos da autorizada carta de presentación de Jesús de Nazaret, el Hijo de María la Virgen. Tal carta de presentación nos la relata el Santo Evangelio en la Anunciación que el Arcángel San Gabriel hace a la Virgen elegida por Dios para que a través de ella se cumplan las promesas realizadas por Dios a su pueblo: “No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios, y concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y llamado Hijo del Altísimo, y le dará el Señor Dios el trono de David, su padre, y reinará en la casa de Jacob por los siglos, y su reino no tendrá fin”. Lc. 1,30-33

Podríamos continuar con otra serie de textos entresacados del Evangelio, de las cartas del Apóstol San Pablo y del Libro del Apocalipsis. En todos ellos encontraríamos apoyatura más que suficiente para presentar a Nuestro Señor Jesucristo como verdadero y auténtico Rey de los nuevos cielos y de la nueva tierra, y a su Santa Iglesia como verdaderos herederos del “reino de Cristo sobre la tierra”, destinada a extenderse a todos los hombres y a todas las naciones”.

Todos los textos de la Sagrada Escritura gozan de la autoridad divina y son verdad infalible revelada por Dios que ni se engaña Él mismo, ni nos engaña a nosotros. Sería suficiente una sola referencia a la realeza de Cristo para que esta fuese una verdad e fe. No tenemos una, sino abundantes referencias. Sin embargo, quizás la verdad adquiera una carga de profundidad asombrosa y una severidad majestuosa y divina cuando brota de los labios mismos de Nuestro Señor Jesucristo.

“Le dijo entonces Pilato: ¿Luego tú eres rey? Respondió Jesús: Soy rey, como tú dices. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad; todo el que es de la verdad oye mi voz”. Jn. 18, 37

La verdad que perseguimos acerca de la condición de Cristo la obtenemos de sus propias palabras, “soy rey”. Esta es la verdad testimoniada por quien ha venido al mundo para dar testimonio de ella. Todo el que es de la verdad oye la voz de Jesucristo y reconoce su testimonio: “Yo soy el Alfa y el Omega, el Principio y el Fin”. Él es, por lo tanto la razón de la creación. Es el “Rey de los reyes y Señor de los señores” Ap. 19, 16.

scalesEl Reino de Dios: presente y futuro

Rev. Héctor F. Ortiz Vidal; Consultor

 

 

Creo  que  la  metáfora  del  “Reino  de Dios  puede ayudarnos  a  profundizar nuestra   comprensión   de   la   Iglesia   y   la   Transformación”.   La   misma constituyo el principal tema en el ministerio de Jesús.

 

El teólogo Hans Kung, en su voluminoso libro De Cristología Ser Cristiano” (Ediciones  Cristiandad,  Madrid,  Espa:1987), define  el  Reino  de  Dios simplemente como la causa de Dios  en el mundo”. En efecto, el Reino de Dios  no  se  refiere  sólo  un  lugar,  sino  al  reinado,  a  la  actividad,  al  dominio,  al gobierno,  al  orden  de   Dios  en  el  mundo.  El  reinado  de  Dios  equivale  a  la causa de Dios.

 

“No  es  un  nuevo  territorio  sino  un  nuevo  orden”  nos  dice  el  teólogo brasilo  Leonardo  Boff  Jesucristo  el  Liberador”  (Buenos  Aires:  Latino- América Libros, 1974, paginas 71 en adelante).

 

El mismo Kung, resume el concepto de Jesús del Reino en contraste con las concepciones y expectativas de su época:

 

1.   El  Reino  de  Dios  no  es  solamente  el  gobierno  continuo  de  Dios desde los albores de la creación, como lo entendían los líderes de Jerusalén, sino el futuro Reino escatológico de Dios.

 

2.   El   Reino   de   Dios   no   es  la democracia o como los revolucionarios zelotes querían establecer por la  fuerza,  sino  la  inmediata  e  irrestricta  soberanía  de  Dios  sobre todo el mundo, a ser esperado sin recurrir a la violencia.

 

3.   El  Reino  de  Dios  no  es  el  juicio  vengativo  a  favor  de  una  élite  de los  perfectos,  como  la  entenderían  los  esenios  y  los  monjes  de Qumran,  sino  las  buenas  noticias de  la  infinita  bondad  y la  gracia incondicional   de   Dios,   particularmente   de   los   abandonados   e indigentes.

 

4.   El Reino de Dios no es un reino construido por los seres humanos mediante   el   exacto cumplimiento   de   la   ley   y   de   la   más   alta moralidad tal como lo entenderían los fariseos, sino un reino a ser creado por un acto libre de Dios.

 

¿Qué es entonces, para Jesús, el reinado de Dios?

 

1.   Será  un  Reino  donde,  de  acuerdo  con  la  oración  de  Jesús,  el nombre  de  Dios  será  verdaderamente  santificado,  su  voluntad hecha en la tierra, los humanos tendrán todo en abundancia, todo pecado será perdonado y todo mal será vencido.

 

2.   Será un Reino donde, de acuerdo con las promesas de Jesús los pobres, los hambrientos, los que lloran y son quebrantados sen reivindicados; donde el dolor Y el sufrimiento y la Muerte terminarán.

 

3.   Será un Reino que no puede ser descrito, sino dado a conocer en metáforas: como el nuevo pacto, la semilla que crece, la cosecha madura, el gran banquete, la fiesta real.

 

4.   Será,  por  lo  tanto,  un  Reino,  tal  como  los  profetas  lo  anunciaron, de absoluta justicia, de intrépido amor, de reconciliación universal, de  paz  eterna.  En  este  sentido,  por  consiguiente,  será  un  tiempo de  salvación,  de  plenitud,  de  consumación,  de  la  presencia  de Dios: el futuro absoluto.

 

Proclamar  el  evangelio  del  Reino  de  Dios  nos  dice  el  erudito  bíblico  Oscar Cullman es afirmar la tensión  existencial que  produce  el  ya y el todavía no” del mismo. El Reino de Dios ya irrumpió en la historia y  ahora solo falta su consumación futura.

 

………………………..

 

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“Venga tu reino, hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” (Mateo 6:10) 

Esta oración es parte de la Escritura conocida como el padre nuestro y es una de las más repetidas del mundo. Muchas personas saben el padre nuestro de memoria. Sin embargo, aunque muchos lo repiten cada día, cuantos se ponen a pensar en su significado? Por haberlo aprendido cuando eran niños, algunos lo repiten sin considerar lo que significa. 

La oración es una súplica para que el reino de Dios venga y que la voluntad de Dios sea hecha en la tierra, así como siempre se hace en el cielo. Entonces, vemos que el reino de Dios va a estar en la tierra y que todos harán la voluntad de Dios cuando el reino se establezca. 

Cuando estudiamos la historia y observamos el mundo actual, es claro que el reino de Dios todavía no ha sido establecido. Ahora los hombres reinan el uno sobre el otro y el resultado es injusticia, opresión y violencia. Aunque hay muchos que tratan de hacer el bien, son abrumados por los otros que hacen lo que bien les parece, no importándoles quien resulte perjudicado. 

No es la voluntad de Dios que el hombre pase por alto el bienestar de su vecino. Dios quiere que haya paz, armonía y justicia entre los hombres. De hecho, Dios dio mandatos a los hombres prohibiéndolas hacerse daño el uno al otro: 

Así ha dicho Jehová: Haced juicio y justicia, y librad al oprimido de mano del opresor, y no engañéis ni robéis al extranjero, ni al huérfano ni a la viuda, ni derraméis sangre inocente en este lugar.”(Jeremías 22:3)   

Desafortunadamente, los mandatos de Dios han sido pisoteados y olvidados. Las guerras en las cuales han muerto millones de personas demuestran cuanto el hombre ha sufrido por rechazar los mandatos de Dios.

Cuando oramos “venga tu reino.” estamos pidiéndole a Dios que establezca Su reino y que se acaben la violencia e injusticia que existen actualmente.

 

Dios va a enviar a Jesucristo a la tierra para establecer un gobierno mundial que cambiara la vida completamente. La meta de este reino será volver el mundo en un lugar de paz, justicia y bendición. 

El antiguo reino de Dios 

Hace unos 3.000 anos, había un reino de Dios en la tierra. El reino existía en la época cuando los reyes de Israel reinaban sobre el pueblo de Israel: 

“Jehová eligió a mi hijo Salomón para que se siente en el trono del reino de Jehová  sobre Israel.” (1 Crónicas 28:5)

“Y se sentó Salomón por rey en el trono de Jehová en lugar de David su Padre” (1 Crónicas 29:23) 

El trono sobre el cual se sentaron los reyes David y Salomón estaba en Jerusalén y desde aquella ciudad ellos reinaron sobre la tierra de Israel. Dios había escogido a Jerusalén para ser la capital del reino (1 Reyes 11:13). 

Que el reino de Israel fue llamado el reino de Dios? Porque Dios mismo se lo dio a los israelitas. ¿Por qué el trono fue llamado “el trono de Jehová”? Porque David, Salomón y los reyes que les siguieron reinaban de parte de Dios sobre la nación de Israel. 

El reino de Dios derrocado 

Cuando Dios estableció la nación de Israel, fue con la esperanza de que ellos fueran “un reino de sacerdotes, y gente santa” (Éxodo 19:5-6). La misión de Israel era la de mostrar y enseñar a las otras naciones los caminos de Dios. Sin embargo, Israel se desvió de los caminos de Dios y por esa razón no podía llevar la Palabra de Dios a las demás naciones. 

Entonces, Dios permitió que fuera derrocado el rey y que Israel fuera llevado cautivo. Al pronunciar el final del reino, el profeta Ezequiel dijo: 

“A ruina, a ruina, a ruina lo reduciré, y esto no será más, hasta que venga aquel cuyo es el derecho, y yo se lo entregare.” (Ezequiel 21:27)

El reino de Dios fue arruinado por complete cuando vino el rey de Babilonia y conquisto a la nación de Israel, desoló a la tierra y llevo a la gente en cautiverio. Ud. puede leer acerca de esto en Jeremías 52.

 La restauración del reino de Dios 

Cuando el profeta Ezequiel profetizo el fin del reino, también profetizo que este mismo seria restablecido: “…y esto no será más hasta que venga aquel cuyo es el derecho…” Jesucristo es “aquel cuyo es el derecho.”

Encontramos la prueba de esto en el evangelio de Lucas: 

“Y llamaras su nombre Jesús. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre” (Lucas 1:31, 32) 

Los discípulos de Jesús esperaban que estableciera el reino de Dios en su primera venida. Antes de que Jesucristo subiera al cielo después de su resurrección, ellos le preguntaron: 

“Señor, ¿restauraras el reino a Israel en este tiempo?” (Hechos 1:6) Jesucristo les contesto: 

“No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad.” (Hechos 1:7) 

Los discípulos comprendían que el reino seria restablecido pero no les fue revelado cuando acontecería esto. Jesucristo les había ensenado que el trono y el reino volverían a existir: 

“Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentareis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.” (Mateo 19:28) 

Jesucristo también iba por todas partes predicando que el reino seria restablecido. Leemos que:  

“Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino. y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.” (Mateo 9:35) 

La palabra “evangelio” quiere decir buenas noticias. Las buenas noticias que Jesús predicaba eran que el mundo disfrutaría de paz, justicia y bendición cuando se estableciera el reino de Dios. 

El reino de Dios y nosotros

Tal vez Ud. está pensando: “^Por que debemos orar que venga el reino de Dios si va a ser un reino israelita?” Aunque la capital va a estar en Jerusalén, será un reino mundial para todos los pueblos. Por esta razón, las buenas noticias del reino de Dios fueron predicadas a todos los pueblos, razas y lenguas. 

En el Nuevo Testamento aprendemos que Dios está llamando a todos a arrepentirse, creer y bautizarse en el nombre de Jesucristo. Tales personas llegan a ser el pueblo de Dios por la relación que tienen con Dios, no importando su raza, lengua o la nación de donde vengan: 

“Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.” (Gálatas3:27, 28) 

En el Apocalipsis esta el cántico que las personas redimidas de las naciones van a cantar a Cristo en el reino: 

“Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tu fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.” (Apocalipsis 5:9, 10) 

Entonces, podemos tener la esperanza de estar en el reino si nos acercamos a Dios por medio de Jesucristo y llegamos a ser su pueblo por medio de las aguas del bautismo. Por la misericordia de Dios podemos disfrutar del nuevo mundo que será renovado por Jesucristo. Si Dios quiere, veremos más detalles acerca de las bendiciones del reino de Dios en la próxima lección.

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Para muchos que de repente sienten interés en la Biblia, les toma por sorpresa descubrir que hubo un reino de Dios en la tierra en el pasado y que ese reino estaba administrado por gobernantes mortales.

 

Cuando Moisés sacó a los hijos de Israel de Egipto, el Padre les prometió que si obedecían su voluntad, “Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra [...], te confirmará Jehová por pueblo santo suyo” (Deuteronomio 28:1, 9). Que el Padre mantuvo su promesa, está bien corroborado por la Escritura y la historia, e Israel llegó a ser el reino de Dios, tal como lo muestran claramente los siguientes pasajes de la Escritura:

 

1 Crónicas 29:23 – “Y se sentó Salomón POR REY EN EL TRONO DE JEHOVÁ en lugar de David su padre”.

 

2 Crónicas 9:8 – “Bendito sea Jehová tu Dios, el cual se ha agradado de ti [Salomón] PARA PONERTE SOBRE SU TRONO COMO REY PARA JEHOVÁ TU DIOS”.

 

Ese reino llegó a su término en el año 588 a.C. por causa de su iniquidad, cuando Nabucodonosor, Rey de Babilonia, tomó cautivo a su último rey, mató a sus hijos delante de él y a él le sacó los ojos.

 

EL REINO SE HA DE REESTABLECER

 

Como ya ha habido un reino de Dios en la tierra, hombres de fe en nuestros días se han convencidos por ciertas palabras proféticas como las de Jeremías 3:17 – “En aquel tiempo llamarán a Jerusalén: TRONO DE JEHOVÁ”, que el Padre restablecerá su reino en la tierra, tal como lo prometió a Daniel: “Y en los días de estos reyes [en los últimos días] el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido [...]; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre” (Daniel 2:44).

 

El Señor Jesús fue muy preciso al confirmar la promesa que fue hecha al profeta Daniel, puesto que instruyó al apóstol Juan a escribir proféticamente: “Los reinos del MUNDO han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo” (Apocalipsis 11:15). Que los judíos de Israel, en los días de nuestro Señor Jesús sabían que el reino había de restablecerse, no puede haber duda, porque los discípulos consultaron al Señor Jesús sobre ese punto, preguntando: “Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?” (Hechos 1:6).

 

¿UN REINO EN LA TIERRA O EN EL CIELO?

En ningún pasaje de la Biblia hay alguna promesa de que el reino de Dios se reestablecerá en el cielo. En cambio, el Señor Jesucristo es enfático al declarar que el reino estará en la tierra. En cierta ocasión instruyó al apóstol Juan para que escribiera en Apocalipsis 5:10 una descripción de los ‘redimidos’: “Y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra”. La palabra “nos” se refiere a la misma gente de la que habla el profeta Daniel en Daniel 7:27 donde él también habla de los redimidos: “Y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos DEBAJO DE TODO EL CIELO, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán”. No sólo eso, sino que Jesús tuvo cuidado de enseñar: “Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad” (Mateo 5:5). La Escritura no nos deja en duda de que el futuro reino estará en la tierra.

 

¿QUÉ CIUDAD SERÁ SU CAPITAL?

 

Las ciudades famosas del género humano han sido Babilonia, Roma, Londres, Nueva York, y Moscú, pero la Biblia no las menciona como las ciudades importantes del futuro. En cambio, la única ciudad significativa que se menciona como la fuente futura de todo el poder y fuerza gobernante es Jerusalén. El profeta miqueas escribió por inspiración divina: “Fortaleza de la hija de Sión, hasta ti vendrá [...] el reino” (Miqueas 4:8). Y en el mismo capítulo Miqueas escribe acerca del futuro, diciendo: “En los postreros tiempos [...] vendrán muchas naciones, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová [...]; porque de Sión saldrá la ley, y de JERUSALÉN la palabra de Jehová” (Miqueas 4:1-2).

 

El profeta Ezequiel confirma las palabras de Miqueas porque él escribió según las instrucciones del Señor: “Hijo de hombre, este es el lugar de mi trono, el lugar donde posaré las plantas de mis pies, en el cual habitaré entre los hijos de Israel para siempre” (Ezequiel 43:7). Cuando Ezequiel escribió estas palabras, él estaba hablando de la casa de oración para todas las naciones que se ha de construir en Jerusalén.

 

El profeta Isaías, escribiendo 700 años antes de los días del Señor Jesús, previó un tiempo cuando la iniquidad de Israel había llegado a su término y él escribe: “Cuando Jehová de los ejércitos reine en el monte de Sión y en Jerusalén” (Isaías 24:23). Con tan abrumadora evidencia ya presentada, no puede haber duda de que el venidero reino de Dios se restablecerá en la tierra, y estará centrado en Israel, y el Señor Jesús, ya regresado, reinará desde la futura y nueva capital del mundo, Jerusalén. Jeremías escribe acerca de Jerusalén: “Todas las naciones vendrán a ella” (Jeremías 3:17), y el rey David escribió: “Al monte que deseó Dios para su morada. Ciertamente Jehová habitará en él para siempre” (Salmos 68:16), en tanto que el profeta Joel escribe: “Porque en el monte de Sión y en Jerusalén habrá salvación” (Joel 2:32). El profeta Zacarías añade: “Y vendrán muchos pueblos y fuertes naciones a buscar a Jehová de los ejércitos en Jerusalén” (Zacarías 8:22).

 

¿CUÁNDO SUCEDERÁ TODO ESTO?

 

Cuando los discípulos hicieron esta pregunta al Señor Jesús, esta fu su respuesta: “No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad” (Hechos 1:7). En otro pasaje el Señor Jesús nos asegura que ni siquiera él sabe la fecha y el tiempo del restablecimiento del reino (Mateo 24:36), PERO el profeta Amós asegura a sus lectores que el Señor NO HARÍA NADA “sin que revele su secreto a sus siervos los profetas” (Amós 3:7).

 

Por lo tanto, se nos asegura que hay ciertas indicaciones en la Biblia acerca de los tiempos del cumplimiento de todas las promesas del Padre. Una cosa que tenemos que recordar es que NO puede haber ningún reino de Dios en la tierra hasta que el Señor Jesús regrese para establecerlo, y no es coincidencia que el rey David, el salmista, escribiera: “Por cuanto Jehová habrá edificado a Sión, y en su gloria será visto” (Salmos 102:16). Estamos viendo que esto sucede delante de nuestros propios ojos como el pueblo de Dios, los judíos, regresan a su tierra para reconstruir y replantar la tierra. El primer paso ya ha sido dado y pronto el Señor Jesús “con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo” (1 Tesalonicenses 4:16).

 

La ‘reconstitución de Sión’ ha necesitado el regreso de Israel desde los cuatro rincones del mundo, y en los últimos 100 años, más de cuatro millones de judíos han sido dirigidos a regresar a su antigua tierra, en preparación para el restablecimiento del reino de Dios en la tierra.

 

Todo hombre y mujer está invitado a ser parte del futuro reino, el cual ‘desmenuzará y consumirá a todos los reinos’. La promesa de la Biblia es vida eterna en un mundo renovado. Qué necios seríamos de ignorarla cuando se ofrece gratuitamente.

 

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EL REINO DE DIOS

1.- ¿Qué es el reino de Dios?

R. Es un gobierno monárquico que Dios establecerá sobre la tierra y que reemplazará a todos los demás gobiernos.

Daniel 2:44; Hageo 2:22; Daniel 7:13,14; Zacarías 14:9; Apocalipsis 11:15

2.- ¿Quién reinará sobre el reino de Dios?

R. El rey será Jesucristo.

Hechos 17:7; Miqueas 4:7: Apocalipsis 11:15; Salmos 2:6

3.- ¿Reinará únicamente Cristo en el reino de Dios, o habrá otros que reinen con él?

R. Otros reinarán con él: los santos.

2 Timoteo 2:12; Apocalipsis 5:10; Isaías 32:1; Daniel 7:22; Daniel 7:18; 1 Corintios 6:2; Salmos 149:7-9; Mateo 19:28

4.- ¿Quiénes son los santos?

R. La palabra santo designa una persona santificada o apartada por Dios para servirle por medio de la creencia y obediencia del evangelio, y que fielmente sigue el ejemplo de Jesús.

1 Corintios 1:2; 2 Tesalonicenses 2:14; Efesios 1:1,13; Levítico 20:26; Éxodo 29:27 (ver la explicación en la parte inferior de la página); Salmos 50:5

5.- ¿Existió un reino de Dios sobre la tierra en el pasado?

R. Sí, el reino de Israel fue el reino de Dios, particularmente cuando reinaron David y Salomón.

Salmos 114:1-2; 2 Crónicas 13:8; 1 Crónicas 29:23

6.- ¿Qué sucedió al reino de Dios en el pasado?

R. Dios lo redujo a ruina a causa de la iniquidad del pueblo judío, y desde ese entonces ha permanecido así.

Ezequiel 21:25-27; Oseas 3:4

7.-El reino de Dios, en el cual reinarán Cristo y los santos, ¿tendrá alguna relación con el reino divino de Israel que existió en el pasado?

R. Sí. El reino de Israel será restaurado y formará el núcleo del futuro reino de Dios, el cual comprenderá el mundo entero. Jerusalén será la capital y desde allí reinará Jesús, no solamente como rey de los judíos, que serán reunidos en su propia tierra de Palestina, sino como rey del mundo entero.

Isaías 11:12; Jeremías 31:10; Ezequiel 37:21,22; Isaías 1:26; Amós 9:11; Miqueas 4:2; Salmos 72:8,11

8.- ¿Por qué nadie puede heredar el reino ahora?

R. Porque carne y sangre no pueden entrar en él (1 Cor. 15:50). Por lo      tanto, se requiere antes una transformación sobrenatural de nuestros cuerpos mortales y esto sólo puede suceder cuando el Rey Jesucristo regrese a este mundo en gloria y poder.

9.- ¿Por qué poco se oye del reino de Dios en las iglesias?

R. Sencillamente porque Agustín de Hipona, el principal padre y teólogo de la iglesia Católica, le dio a este término un significado distinto como si fuera un sinónimo de la iglesia misma y no como se entendía originalmente, es decir, un futuro reino o gobierno davídico restaurado desde Jerusalén. Creo que el prejuicio y el odio hacia los judíos (antisemitismo) fue el principal propulsor de este fatal cambio que opacó el mensaje verdadero del Reino de Cristo, el Judío.

10.- ¿Se perderán aquellos que creen en un evangelio distinto del reino de Dios?¿Qué hay de aquellos que creen que el evangelio es Cristo y su muerte vicaria o que es la Biblia misma?

R. Si Cristo vino a predicar el evangelio, él no pudo haber sido propiamente el evangelio. Jesús no se predicó a sí mismo, sino el mensaje que Su Padre le encargó para anunciar a su pueblo, que es el reino mesiánico, el cual él lideraría en su segunda venida (Luc. 4:43). La Biblia no es el evangelio, pero en ella está la doctrina o la Palabra de Jesús con relación al evangelio del reino. Un evangelio distinto, así como un Cristo distinto, no salvan a nadie. Sólo hay un evangelio en la Biblia, y ése es el Reino de Dios (Gál. 1:6-9), aunque siendo añadido después, como parte del evangelio, la muerte, sepultura y resurrección de Cristo al tercer día.

11.- Habrá diferentes cargos de autoridad en el reino?

R. Sí. En la parábola de las Diez Minas de Lucas 11, Jesús explica que es según las obras realizadas en esta vida el número de ciudades que recibirá cada santo para regir en el reino.

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En primer término, debemos volver a definir lo que quiere decir “evangelio”. Esta palabra viene del griego “evangelon” que quiere decir: “buenas nuevas” o “buenas noticias”. En hebreo se dice «HaBesoráh».

De modo que El Mesías fue Portador de Buenas Noticias para un mundo sin esperanza y sin rumbo. Él predicó las Buenas Noticias del Reino de YHWH y también su muerte y resurrección al tercer día para nuestra redención, para hacer posible ser coherederos de dicho Reino.

Algunas denominaciones “cristianas” sostienen que el Reino de YHWH no es otra cosa que “Cristo reinando en nuestros corazones”. Otras sostienen que “el Reino de Dios es la iglesia que Cristo fundó hace dos milenios”. No obstante, el Reino de YHWH no es ninguna de esas dos definiciones del mundo cristiano. La Escritura enseña que un Reino es una forma de gobierno como lo es el reino de España, o el reino unido de Gran Bretaña. Esto implica un Rey, una monarquía con súbditos, leyes, y territorio. De modo que el Reino de YHWH es la monarquía de YHWH, con un soberano, súbditos, leyes y territorio.

En el Tanakh (conocido como Antiguo Testamento en occidente) encontramos reyes y reinos. El reino de Babilonia con su rey Nabucodonosor; el reino de Grecia con su rey Alejandro el Grande; el reino de Persia con su rey Ciro; el reino de Israel con su rey David, por citar los más importantes. Ahora bien, Israel tenía una monarquía real que formalmente comenzó con David. Este reino de David y de sus descendientes fue llamado: “el Reino de YHWH” .

Está escrito en 1 Crónicas 28:5, «y de todos mis hijos —porque YHWH me ha dado muchos hijos— eligió a mi hijo Shelomoh (Salomón) para que se sentara en el trono del reino de YHWH sobre Yisrael».

Cuando David murió, su hijo Shelomoh lo reemplazó, y así sucesivamente, hasta que en el año 587 A.C, el rey de Yisrael —Sedequías— fue derrocado por Nabucodonosor. Desde esa fecha, Yisrael no ha tenido más reyes. Pero el Reino de YHWH significará que YHWH restaurará nuevamente la línea real de los reyes de la Casa de Judáh en la persona de otro judío noble, descendiente de David (Ez. 21:25-27).

Efectivamente, el reino de YHWH será restaurado nuevamente en Israel a través de un descendiente de David, el rey (Hch. 1:6). ¿Quién será? La respuesta está en Matityah (Mateo) 1:1 que dice: «Este es el registro de los antepasados de Yahoshúa (Jesús) el Mashíaj (el Mesías), hijo de Dawid, hijo de Avraham». Aquí tenemos un hecho irrefutable, y es que Yahoshúa el Mesías desciende de un rey de Israel. En buena cuenta, Yahoshúa (Jesús) es de “sangre azul” y con el derecho legítimo de tomar nuevamente el territorio israelita, y el trono de su ancestro David.

En efecto, en Lucas 1:31-33 leemos: «Mira, vas a concebir en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Yahoshúa. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y Elohim YHWH le dará el trono de su padre Dawid. Reinará sobre la casa de Yaaqov (Jacob) para siempre, y de su reino no habrá fin». Esto es clarísimo. El Mesías reinará en el trono de Su Padre en la carne, David. Su territorio y sus súbditos serán Israel y los israelitas. Recuerde que YHWH le cambió a Yaaqov de nombre. Su nuevo nombre fue: Israel. Entonces El Mesías reinará sobre la casa de Israel, y Jerusalém será la ciudad capital del Reino del Mesías, también llamado: El Reino de YHWH.

Está escrito en Jeremías 3:17, «En ese tiempo a Yerushalem la llamarán “Trono de YHWH”, y todas las naciones se reunirán allá, en el nombre de YHWH, en Yerushalem. No seguirán más la disposición de su malvado corazón». (véase también Mateo 5:35). Los discípulos del Mesías sabían que su Maestro era aquel que restauraría el Reino caído o suspendido del rey David. En Maaseh (Hechos) 1:6 los discípulos le preguntaron a Yahoshúa si era inminente la restauración del Reino de YHWH en Israel, a lo cual Yahoshúa sólo se limitó a decirles que únicamente YHWH Elohim sabía la fecha de esa crucial restauración del Reino de David en Israel.

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Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

Es interesante lo que los discípulos le preguntaron a su Maestro poco antes de su ascenso al Padre, pues—¡fue la última pregunta que le hicieron! Y es que la mayoría de estudiantes bíblicos no comprenden que esta última pregunta encierra toda la esperanza apostólica y cristiana. Por tanto, es muy importante destacarla y entenderla para ser auténticos discípulos de Cristo. 

La última pregunta de los discípulos se halla en el libro de los Hechos de los Apóstoles, capítulo 1 y verso 6, y que dice: “Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿RESTAURARÁS EL REINO A ISRAEL EN ESTE TIEMPO?. Nótese que los discípulos que se habían reunido le preguntaron LO MISMO, al UNÍSONO: “Señor, ¿RESTAURARÁS EL REINO A ISRAEL EN ESTE TIEMPO?”.  Y, ¿por qué le preguntaron eso exactamente? La razón se encuentra en el verso 3, donde dice: “a quienes también, después de haber padecido, se presentó (Jesús) vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles ( a sus discípulos) durante cuarenta días y HABLÁNDOLES ACERCA EL REINO DE DIOS” (el evangelio)

Jesús había resucitado, y por cuarenta días (mes y medio aproximadamente) se les había estado apareciendo a sus seguidores, para hablarles más sobre el REINO DE DIOS. Sí, durante ese periodo de tiempo, Jesús aleccionaba a sus discípulos sobre el tema del Reino de Dios, y de este punto no se movió para nada durante ese mes y medio. De modo que este asunto del Reino de Dios fue algo crucial e importantísimo para Jesús, pues lo motivó a hablarlo durante sus días finales en esta tierra. Debemos entonces tomar conciencia de lo crucial de este tema del Reino de Dios, ya que si no lo comprendemos en su real dimensión, no captaremos la entera misión de Jesucristo como Salvador, Señor, y Mesías. Recuerde que él mismo confesó: “…es necesario que también a otras ciudades anuncie EL EVANGELIO DEL REINO DE DIOS, PORQUE PARA ESTO HE SIDO ENVIADO (Lucas 4:43).  Entonces está claro que Jesús comenzó (Marcos 1:1,14,15) y finalizó (Hechos 1:3) su ministerio hablando sobre el evangelio del Reino de Dios. ¡Esta fue la verdadera razón por la cual Su Padre lo envió a este mundo hace dos milenios! Ahora es menester que entendamos qué es ese Reino de Dios en su real dimensión.  

La Pregunta Oportuna de los Discípulos

Hemos visto que la pregunta de los discípulos se produjo justamente porque Jesús se la había pasado hablando con ellos sobre la restauración del Reino de Dios a los ISRAELITAS, durante su seminario intensivo de cuarenta días. Seguramente que el tema de ese seminario debió titularse: “El Evangelio de la Restauración del Reino De David a Israel”,  Lo interesante e importante es que finalmente  los discípulos le hicieron una pregunta oportuna y muy sugestiva a su Maestro, la cual  encerraba y resumía toda la misión de Jesús en la tierra. Para entender lo que Jesús quiso decir por el Reino de Dios, debemos fijarnos en el contenido de la pregunta que le hicieron todos los discípulos reunidos en ese seminario intensivo de cuarenta días. Obviamente aquella última pregunta de los discípulos encerraba todo lo enseñado por Jesús sobre su reino venidero en la tierra, y que involucraba e incumbía a los ISRAELITAS. Ahora bien, dicha pregunta NO fue—como sostienen algunos— inoportuna, torpe, aislada, y errada de un discípulo lento en entendimiento—¡Fue, más bien, la pregunta de TODOS los discípulos al unísono! Entonces: ¿fueron todos los discípulos torpes para no entender lo enseñado por Jesús durante esos cuarenta días?¿Fue acaso Jesús un pésimo Maestro? ¡No lo creo! Jesús no hablaba oscuramente a sus seguidores, sino sólo a sus detractores (Marcos 4:11.12).

Pues bien, si ellos— como discípulos— pudieron entender el tema del Reino de Dios, es obvio que usted—como discípulo de Jesús—puede igualmente entenderlo si dispone su mente y corazón, y extirpa sus prejuicios o ideas preconcebidas que sobre este tema ha recibido de personas indoctas 

¿Qué es el Reino de Dios Exactamente?      

El tema central de Cristo fue, sin duda alguna, las buenas nuevas (=evangelio) del Reino de Dios (Lucas 4:43). Como vimos, Jesús comenzó y finalizó su ministerio hablando precisamente de ese reino que se restablecería en la tierra prometida, en ocasión de su segunda venida. Sus discípulos igualmente difundieron este mismísimo evangelio del Reino de Dios por todos lados a donde iban (Lucas 9:1,2). 

El Reino de Dios se inaugura en el Antiguo Testamento cuando los israelitas le pidieron a Samuel que constituyera en Israel un rey y un reino como las demás naciones alrededor de ellos. En 1 Samuel 8:5 leemos: “Y le dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones”.        

El reino hebreo comenzó con Saúl, quien vino a ser un hombre rebelde o desobediente a los ojos de Dios. Finalmente este rey fue destituido y reemplazado por un pastor de ovejas llamado David. Con David Dios hace un pacto solemne que decía: “…Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente (2 Samuel 7:16). Además le prometió Dios: “Para que conforme Jehová la palabra que me habló, diciendo: Si tus hijos guardaren mi camino, andando delante de mi con verdad, de todo su corazón y de toda su alma, jamás, dice, faltará varón en el trono de Israel (1 Reyes 2:4).                    

El último rey que tuvo la dinastía del rey David fue Sedequías, quien en 586 AC fue destituido del trono de David a manos de Nabuconodosor, rey de Babilonia. Desde esa fecha Israel se quedó temporalmente sin rey y sin reino debido  la infidelidad de muchos de sus reyes. Pero en Ezequiel 21:25-27 veremos que el reino sería finalmente estable eternamente con un príncipe o varón Judío, quien sería justo y recto. Este príncipe aparecería todavía en el futuro, pero cuando lo hiciera, traería—por fin— la justicia y la paz verdaderas al mundo. Sí, Ezequiel, el profeta, anunció que por muchos días Israel estaría sin un rey y reino, hasta que “viniera aquel cuyo es el derecho y a él se lo daría Dios”

Jesucristo es aquel personaje que tiene el derecho de heredar el reino davídico, puesto que él es el descendiente directo del rey David (Mateo 1:1). Por eso, cuando él vino a la tierra, confesó que había nacido para ser rey. Así se lo manifestó a Pilatos mismo cuando era juzgado por él (Juan 18:37). 

Ahora entendemos por qué los discípulos le preguntaron a Jesús si en verdad él iba a restaurar el reino inmediatamente a Israel. Ellos sabían, por los pactos y promesas revelados a los profetas, y a los padres, que un Ungido—el Cristo—reanudaría el reino suspendido de David en Israel. Ellos estaban seguros que Israel sería una monarquía nuevamente, con un rey poderoso y glorioso—¡y lo creyeron inminente!

Dios No ha Rechazado a Su Pueblo Ni a Su Tierra

Millones de Cristianos suponen que el Reino de Dios no es otra cosa que “el reinado de Cristo en nuestros corazones”. Suponen, estos “Cristianos”, que Israel perdió el favor de Dios, y por tanto Dios ya no trata más con su pueblo de antaño porque suponen que “mataron a su Mesías”. Por tanto, los tales llamados “cristianos” enseñan ahora que el reino de Dios es uno de naturaleza “espiritual”, implantado en “el corazón de los hombres”. Otros “cristianos” sostienen que el reino prometido por Cristo es su iglesia”.  Estas ideas preconcebidas son falacias que deben ser extirpadas de nuestras mentes, pues Pablo fue claro cuando dijo que Dios no ha desechado a Israel al cual desde antes conoció: “Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera, porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín. No ha desechado Dios a su pueblo (Israel), al cual desde antes conoció…” (Romanos 11:1,2). 

Estamos viendo que Pablo afirma que Dios NO ha desechado a Su pueblo Israel al cual desde antes conoció. Esta enseñanza paulina desecha la idea preconcebida de que los Judíos han sido desechados para siempre por Dios “porque supuestamente mataron a su Mesías”. ¿Acaso los apóstoles Judíos mataron a Su Mesías? ¡Absurdo! ¿Acaso no fue la primera iglesia, Judía?

También el apóstol Pablo, como Judío creyente, dice: “Que son israelitas, de los cuales SON la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas (Romanos 9:4). Nótese que San Pablo dice que de los israelitas SON (no “ERAN”)—entre otras cosaslas promesas. Las promesas que Dios les hizo a los padres (Abraham, Isaac, Jacob, y David), son para los israelitas primeramente, y luego también para los no israelitas convertidos (Gálatas 3:16,29). Entre las promesas que Dios hizo a los padres están la posesión de una “tierra prometida” (Génesis 12:1,2; 13:15, 15:18), y la perpetuidad del Reino de David —llamado igualmente: “El Reino de Dios(ver 1 Crónicas 28:5)—Ver también: Salmo 132:11, y 2 Samuel 7:12,13. En estos versículos Ud. verá que Dios prometió perpetuar el trono de David, o también llamado: “El Reino de Dios”. Dios le dice a David esto:”Para siempre confirmaré tu descendencia, y edificaré tu trono por todas las generaciones. Él me clamará: Mi padres eres tú, Mi Dios, y la roca de mi salvación” “Yo también lo pondré por primogénito, el más excelso de los reyes de la tierra. Para siempre le conservaré mi misericordia y mi pacto será firme con él. Pondré su descendencia para siempre, y su trono como los días de los cielos. Una vez he jurado por mi santidad, y no mentiré a David. Su descendencia será para siempre, y su trono como el sol delante de mí(Salmo 89:4,26-30,35,36). En otras palabras, Dios le prometió A David que su reino se extendería hacia el futuro, y que sería para el beneficio de todas las naciones de la tierra, Además, Dios le dijo a él que tendría un descendiente justo que se convertiría en rey, y que sería el Hijo de Dios predilecto, obediente, sabio, y perfecto (véase Hechos 2:29,30; Isaías 9:6,7). Por esta razón David habló de su descendiente, así: “Todos los reyes se postrarán delante de él; todas las naciones le servirán. Será su nombre para siempre. Se perpetuará su nombre mientras dure el sol. Benditas serán en él todas las naciones (Salmo 72:11,17). Es por eso que la última pregunta de los discípulos concuerda perfectamente con esta promesa divina de un Reino de Dios restaurado en Israel. ¿Acaso no Recordamos que David reinó sobre Israel por cuarenta años, siendo su capital final, Jerusalén?¿acaso no recordamos que Jesús mismo afirmó que Jerusalén sigue siendo la ciudad capital del “gran rey” venidero? (Mateo 5:33-35). Este es precisamente el Reino que Cristo predicó y prometió restaurar. Ahora los discípulos, viendo que Jesús se iría en breve al cielo, le preguntaron si ya era inminente el establecimiento del reino davídico en Israel, pues él lo había estado predicando,  anunciando, y también confirmando, por más de tres años y medio

El Tiempo de la Restauración Sólo lo Sabe el Padre

La pregunta de los discípulos a Jesús era obviamente justa, correcta, e inevitable, pues estaban finalmente muy interesados en saber el tiempo exacto para la cristalización de la prometida restauración del reino del padre David. En una ocasión anterior—recordemos— cuando Jesús estaba por entrar en Jerusalén —la capital del Reino Davídico— los discípulos pensaron que el Reino prometido sería inmediatamente restaurado con Cristo a la cabeza (Marcos 11:10). En Lucas 19:11 vemos que Jesús se ve precisado a pronunciar una Parábola, con el propósito de hacerles entender que aún no era el tiempo señalado para la tan anhelada restauración del reino davídico. Explicó en suParábola de Las Diez Minas”  que “un hombre noble”—él mismo—tenía que ir primero al cielo para recibir la corona de Rey y el reino, y luego volver para tomar su trono en la tierra (v.12). Pero ahora, estando él ya próximo para regresar al cielo, sus discípulos le preguntaron finalmente si su reino se establecería próximamente en Israel  o todavía no. Entonces Jesús sólo se limitó a decirles que el tiempo de la tan anhelada restauración del reino a los israelitas, sólo lo sabe Dios Hechos 1:7). Sin embargo, recordemos que ya antes Jesús había afirmado que “de aquel día y la horade su regreso como Rey, nadie lo sabía, ni él ni los ángeles del cielo, sino sólo Su Padre (Marcos 13:32).

Aquí vemos nuevamente que Cristo NO reprende a sus discípulos por aquella inevitable pregunta, diciéndoles algo así como: “Están errados, pues ya nunca más será restaurado el Reino a Israel debido a que me rechazaron mis paisanos”. NO!— Él no les dice eso, ni nada parecido. Simplemente les dice que sólo Dios sabe el tiempo exacto para la tan anhela restauración del reino a Israel. Es decir, Jesús valida la pregunta como correcta y oportuna, pero afirma no saber el tiempo exacto para dicho evento glorioso. Es, pues, más que evidente que durante esos cuarenta días que duró el seminario intensivo de Cristo, él se la pasó explicándoles a sus discípulos acerca de cómo sería su reino milenario en Israel, y qué benéficos le traería al mundo entero. 

¿Es el Reino sólo para los Judíos?

En Lucas 12:32 Jesús se dirige a sus discípulos como su “manada pequeña”, y a éstos les ofrece su reino. Les dice textualmente así: “No temáis manada pequeña, porque a vuestro Padre os ha placido daros el reino. Aquí Jesús les habla a Judíos que son sus seguidores. Esta promesa es dada esencialmente a los que le siguen, a los que le sirven y creen, aunque es verdad que éstos eran Judíos de raza. ¿Es entonces el reino para los Judíos de raza únicamente? ¿Qué hay de nosotros, que somos creyentes, y no somos Judíos? ¿Hace Dios distinción entre los creyentes en función a sus razas?¿Heredan los creyentes gentiles (no Judíos) el cielo, mientras que los creyentes Judíos se quedan en la tierra para heredar y restaurar el reino de David? Hay iglesias cristianas que dicen que el reino de David— en Israel— será sólo para los Judíos conversos y no para los creyentes gentiles. ¿Qué dice la Biblia al respecto? 

En primer lugar leamos lo que dice Pablo en Gálatas 3:16,29: “Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice a sus simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. Y si vosotros (Creyentes Gálatas gentiles) sois de Cristo (cristianos), ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa . En los versos anteriores (7,9,14) leemos: “Sabed, por tanto, que los que son de fe (no Judíos de raza necesariamente), éstos son hijos de Abraham…de modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham…para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles…”. También es interesante lo que dice Pablo a los creyentes de Efeso (gentiles), lo siguiente: “Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne. En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos (a la ciudadanía de Israel) por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación…porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo espíritu al Padre. Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios (Efesios 2:11-14,18,19). “Que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del Evangelio” (Efesios 3:6).  

Entonces la promesa del Reino de Dios recae también sobre todos aquellos creyentes gentiles (no Judíos) que han creído en Cristo. Peruanos, Argentinos, Bolivianos, Canadienses, Italianos, Franceses, Ingleses, Senegaleses, Congoleses, Tibetanos, chinos, Coreanos, Japoneses, etc, pueden heredar el reino de David si creen en Cristo. Dios no hace acepción de personas, pues dice Pablo: Porque no hay acepción de personas para con Dios” (Romanos 2:11),  

Jesucristo Volverá Para Restaurar el Reino de David en Israel 

El Apóstol Pedro dijo: “y él (Dios) envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado: a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas” (Hechos 3:20,21). Compárese esta palabra “restauración” con la de la última pregunta de los discípulos en Hechos 1:3. Es claro, entonces, que el reino israelita lo restaurará Jesucristo cuando regrese por segunda vez al mundo. Así lo afirmó Jesús mismo cuando dijo: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él entonces se sentará en su trono de gloria…entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo (Mateo 25:31,34). Aquí es importante la segunda venida de Cristo como Rey, ya que ello significará la transformación física de los herederos del reino, pues como Pablo había dicho correctamente: “Pero esto digo, hermanos, que la carne y la sangre (los mortales) no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción. He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, En un momento, en un abrir y cerrar de ojos; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados (1 Corintios 15:50-52). Entonces, cuando los cristianos logren o ganen su transformación física, recién entonces podrán ver y entrar en el reino glorioso de Cristo—¡No antes! La iglesia de Jesucristo está llamada a participar del reino  de Dios (Santiago 2:5), pero debe antes crecer en el conocimiento de Dios y de Cristo (Juan 17:3) y en los atributos cristianas (2 Pedro 1.5-11). Hoy los incrédulos y los pecadores pueden ver y entrar en la iglesia de Señor sin ser bautizados o convertidos, pero para ver y entrar en el reino de Dios, hay que ser hombres “perfectos”, hombres de Dios, probos, santos, fieles, e inmortales. Esta es la gran diferencia entre la iglesia del Señor y el Reino de Dios. Al Reino de Dios sólo lo podrán ver e ingresar los que son “santos y perfectos” y que han merecido su transformación física— o su inmortalización—- que es lo mismo (1 Corintios 15:53,54). En buena cuenta, los que hereden y sean parte del reino de Dios, gozarán de la vida eterna con todos los salvos de todas las naciones y épocas.

Recordemos que Jesús volverá a esta tierra, no sólo para transformar o inmortalizar a sus seguidores, sino también para sentarse en su trono de gloria, lo cual indica que él se  posará en un trono en la tierra. Este trono será el de David su padre, según está especificado en Lucas 1:31-33, y que dice: “Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús (La Anunciación del ángel). Este (Jesús) será grande y será llamado Hijo del Altísimo: y el Señor Dios le dará el trono de David su padre, y reinará sobre la casa (país) de Jacob (Israel) para siempre, y su reino no tendrá fin”. Por cierto que los cristianos también se sentarán en sus respectivos tronos de gloria en el reino de Dios, pues Jesús les dijo a sus apóstoles: “Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mi, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel(Lucas 22:29,30), Obsérvese que siempre el reino tiene que ver con Israel. Pero lo trágico es que millones de “cristianos” no quieren tomar literalmente estas profecías, y más bien prefieren darles una explicación “alegórica” o “espiritual”. Pero si quieren hacer esto, entonces la Anunciación deberá ser igualmente interpretada “alegóricamente” o ”espiritualmente”.  Pregunto: ¿nació realmente y literalmente Jesús de una mujer joven y virgen? ¿estuvo literalmente embarazada María? o, ¿entenderemos la anunciación como algo “simbólico” también?

El Reino es la Esperanza de la Iglesia

Jesucristo enseñó que “busquemos primero el reino de Dios y su justicia” (Mateo 6:33). También enseñó a que orásemos por su venida para que se haga— por fin— la voluntad de Dios en la tierra como se hace en el cielo (Mateo 6:10). Del mismo modo, Jesús afirmó que aquellos que “miran hacia atrás” no son dignos de su reino (Lucas 9:62). También aseveró que “difícilmente un rico puede entrar en él” (Mateo 19:23). A Nicodemo Jesús le dijo que “tenía que nacer de nuevo” para ver y entrar en su reino (Juan 3:3,5). De modo que el Reino es algo que se puede ver y entrar si se “renace” en Cristo.

Aun los apóstoles creyeron en el reino venidero de Jesús. Por ejemplo, el apóstol Pablo afirmó “que es a través de muchas tribulaciones que entraremos en el reino de Dios (Hechos 14:22). Por su parte Pedro dijo en 2 Pedro 1:5-11, y en especial en el versículo 11, lo siguiente: “Porque de esta manera (madurez espiritual) os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y salvador Jesucristo. También Pablo dijo que los pecadores incorregibles no podrían de ningún modo entrar en él, salvo que se arrepintieran a tiempo (Gálatas 5:19-21). Santiago afirma que sólo los ricos en fe”, serán los herederos de ese magnífico reino en la tierra (Santiago 2:5). 

Entrar, pues, en el reino, es obtener la vida eterna y la salvación, según se desprende del diálogo del joven rico con Jesucristo de Mateo 19:16-23. En estos versos aparecen las frases “vida eterna”, “reino de Dios”, y “ser salvo”, Aquellos que no logren entrar en el reino de Dios, se deberá únicamente al hecho que no fueron dignos de él (2 Tesalonicenses 1:5). Es por esto que es muy importante buscar el reino de Dios y su justicia, porque ello significa ganar la salvación —¡Esto no lo comprenden millones de Cristianos!

Es verdad que el Reino de Dios es un “reino celestial”, porque precisamente es “de Dios”. Por tanto, las frases: “Reino de Diosy “Reino de los cielos son equivalentes. Nótese que nunca aparece en la Biblia la frase: “Reino EN los Cielos” sino “Reino DE los cielos”. Es decir, que procede de los cielos—¡De Dios! Es trágico que millones confundan el reino de los cielos con el mismo CIELO. Sí, hay millones de “cristianos” que sostienen que heredar el “reino de los cielos” significa heredar el mismo cielo—¡Craso error! Definitivamente ni Jesús, ni sus apóstoles, enseñaron que iríamos al cielo para vivir con Dios y los ángeles (Juan 13:33) (Véase también Mateo 5:5; Salmo 37:9,11,22,29,34, Proverbios 2:21,22—nótese que dice: los perfectos permanecerán en la tierra).

El Reino de Dios Significará La Justicia y la Paz Mundiales

El Reino de Dios significará la justicia y la paz en la tierra, pues recordemos que Jesús nos mandó a “buscar el reino de Dios y su justicia (Mateo 6:33). Y el profeta Isaías claramente anuncia: He aquí que para justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en Juicio” (Isaías 32:1). Y también Isaías predijo: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto” (9:6,7). Y en 2 Samuel 23:3,4 se nos anuncia lo siguiente: “El Dios de Israel ha dicho, me habló la Roca de Israel: Habrá un justo que gobierne ENTRE los hombres, que gobierne en el temor de Dios. Será como la luz de la mañana, como el resplandor del sol en una mañana sin nubes, como la lluvia que hace brotar la hierba de la tierra”

Por otro lado, la influencia mundial del reino de Cristo se deja ver en los siguientes pasajes de la Escritura: Daniel 2:44, que dice: “Y  en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre”. También el salmista David (72:7-9,11) lo anuncia diciendo: “Florecerá en sus días justicia, y muchedumbre de paz, hasta que no haya luna. Dominará de mar a mar, y desde el río hasta los confines de la tierra. Ante él se postrarán los moradores del desierto, y sus enemigos lamerán el polvo…todos los reyes se postrarán delante de él; todas las naciones le servirán”. Leer todo el Salmo 72, También Daniel 7:13,14 y Miqueas 4:1-4. Todas estas profecías aseguran que sólo habrá un solo gobernante mundial que domine con autoridad de Dios, y con vara de hierro. ¿Se imagina usted un mundo con un solo gobernante mundial?¿Se imagina usted que las naciones del mundo se sujetarán de buena gana a este magnífico líder mundial que está por venir desde los cielos? Será ciertamente: “¡El deseado de todas las naciones!” (Hageo 2:7). Sí, será el gobernante ideal que todo pueblo ha anhelado tener en el poder. 

¿Está Ud. buscando y pidiendo este estupendo reino de Dios y su justicia? (Juan 6:10,33). ¡Es un mandamiento de Jesucristo! Sin embargo, cuántos aún ignoran que este reino milenario es la única esperanza que tiene la humanidad para tener paz y justicia verdaderas. No es “escapando al cielo” como vamos a lograr obtener la felicidad, la justicia, y la paz que anhelamos. Eso querría decir que el diablo triunfó al lograr la destrucción de la tierra, y arrojar a los hombres al cielo. ¿acaso no recordamos que Dios creó la tierra para que fuese habitada por los hombres? (Salmos 115:16). ¿Trastocará el diablo los propósitos de Dios para con la tierra? ¡De ningún modo! Pero los que afirman que iremos a vivir en el cielo, están desvirtuando todo el propósito de Dios de restaurar todas las cosas como eran al principio. Es obvio que la palabra restaurar quiere decir “reponer, recuperar, recobrar, reparar, renovar o devolver a una cosa su estado o estima original”. En buena cuenta, Dios pondrá todas las cosas como él se lo propuso en un principio. La restauración de un mundo paradisíaco significará el fin de la violencia humana y animal, y también el final de  la depredación de la flora y fauna, y de la contaminación ambiental. Además significará la destrucción de todos los perversos e incorregibles del planeta (Salmo 37:9). Será el fin del dominio de los hombres para dar paso a la gobernación de Dios en la tierra como se efectúa en el cielo.  

Desgraciadamente, La gran mayoría de los hombres están buscando solucionar sus problemas a espaldas de Dios, como si Él no existiera. La ONU, por ejemplo, fue creada para traer la paz en el mundo, y ya vemos cómo ésta no ha podido lograr la tan anhelada paz mundial. Hoy más que nunca, el mundo está envuelto en guerras interminables que aniquilan a miles y miles de hombres inocentes. El hombre no sabe que el problema del mal está en el hombre mismo, en su naturaleza pecaminosa y egoísta. Los hombres no entienden que ellos no pueden corregir los males del mundo por sí mismos, pues se encuentran lejos de su Hacedor.  La mayoría de ellos únicamente viven sólo para satisfacer sus deseos egoístas, sin importarles sus semejantes. Sólo un necio corrupto puede decir que no hay Dios (Salmo 14:1).

Jerusalén, La Ciudad Capital del Reino

La Biblia es clara cuando dice que Jerusalén será la ciudad capital del reino venidero de Dios. Dice el profeta Jeremías así: “En aquel tiempo llamarán a Jerusalén: Trono de Jehová, y todas las naciones vendrán a ella en el nombre de Jehová en Jerusalén; ni andarán más tras la dureza de su malvado corazón” (3:17). Hay infinidad de pasajes en la Biblia donde se menciona a Jerusalén como una ciudad superimportante del futuro, y en donde confluirán todos los pueblos de la tierra. Será la capital mundial y el centro del mundo—el lugar donde estarán los tronos de los futuros gobernantes inmortales. Dice también el salmista David sobre Jerusalén, así: Porque Jehová ha elegido a Sión; la quiso por habitación para si. Este es para siempre el lugar de mi reposo; aquí habitaré, porque la he querido…allí haré retoñar el poder de David; he dispuesto lámpara a mi ungido. A sus enemigos vestiré de confusión, más sobre él florecerá su corona” (132:13,14,17,18). También dice el salmista, de este modo: “Jerusalén, que se ha edificado como una ciudad que está bien unida entre sí. Y allá están las sillas del juicio, los tronos de la casa de David. Pedid por la paz de Jerusalén: Sean prosperados los que te aman” (122:3-6). Nótese que se habla de “los tronos” de la casa de David (en plural). Esto concuerda con lo prometido por Jesucristo a sus apóstoles, en el sentido que ellos también se sentarían en sus propios tronos, en el reino restaurado de David en Jerusalén (Mateo 19:28). Ahora bien, Jesús extiende su invitación para que todos sus seguidores permanezcan fieles para que puedan participar en su trono y reino. Dice él, así: “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono” (Apocalipsis 3:21). Además él prometió también: “Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones(Apocalipsis 2:26). Y para terminar este acápite sobre Jerusalén, sería bueno recordar Miqueas 4:1-3, que dice: “Acontecerá en los postreros tiempos que el monte de la casa de Jehová será establecido por cabecera de montes, y más alto que los collados, y correrán a él los pueblos. Vendrán muchas naciones, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, y a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará en sus caminos, y andaremos por sus veredas; porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová. Y él juzgará entre muchos pueblos, y corregirá a naciones poderosas hasta muy lejos; y martillarán sus espadas para azadones, y sus lanzas para hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se ensayarán más para la guerra”.  

El Reino de Dios es el Evangelio Verdadero

Sí, el Reino de Dios es el evangelio de Cristo. En diferentes pasajes de la Escritura veremos que el Reino de Dios y el evangelio, son sinónimos. En Marcos 1:1,14,15 encontramos un excelente ejemplo de esto. Dicen estos versículos de este modo: “Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios…después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado, arrepentios, y creed en el evangelio. En la cita bíblica mostrada arriba, es obvio que cuando se habla de creer en el evangelio, lo que se quiere decir es que creamos en el Reino de Dios, y en su Rey, Jesucristo.  Además, Pablo dice que el evangelio es poder de Dios para SALVACIÓN para todos los que lo creen de todo corazón (Romanos 1:16). Y cuando Jesús dejó señales concernientes a los últimos días, él dijo que antes de su regreso en gloria para establecer su reino, sus verdaderos discípulos estarían proclamando dicho reino por todo el mundo para testimonio a todas las naciones. Dice así en Mateo 24:14: Y será predicado este evangelio del Reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin”.  Entonces,  ¿qué más pruebas podemos pedir para saber y entender lo que es verdaderamente el evangelio de Cristo?

Finalmente veremos a Pablo predicando este mismo evangelio del Reino en diferentes partes del mundo, según lo podemos constatar en Hechos 19:8;20:25;28:23,30,31. Es claro que el asunto del reino de Dios era de primera importancia para Cristo y sus apóstoles (Lucas 9:1,2), ¿Lo es para Ud., estimado hermano? Pablo dijo que seamos sus imitadores, así como él lo era de Cristo mismo (1 Corintios 11:1). ¿Lo está Ud. imitando a él en este quehacer evangélico? Muchos—desgraciadamente—no lo están haciendo, pues han pensando que el evangelio es solamente Cristo mismo, es decir: Su Muerte, su sepultura, y su resurrección al tercer día (1 Corintios 15:1-6). Esta creencia es media verdad, pues ya hemos visto que Jesús mismo tilda al Reino de Dios con el título de: “el evangelio” (Lucas 4:43, Mateo 24:14)—¡Y fue el principio de su evangelio! (Marcos 1:1,14,15). Por eso, predicar el evangelio es predicar el reino de Dios, como también lo es sobre la muerte, sepultura y resurrección de Jesús—¡Todo junto!

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Más Información sobre el Reino en:

www.elevangeliodelreino.org

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Contradiciendo los pronósticos recesivos de organismos como el BM, OCDE y CEPAL, en los últimos días circularon rumores sobre la aparición de “indicios positivos” en la economía mundial, que intentaban fundamentar una versión optimista sobre la “lenta recuperación” de EEUU. Desde Obama y el presidente de la Reserva Federal hasta los principales analistas y medios especializados del Imperio opinaban que se empezaba a ver “una luz al final del túnel” del proceso recesivo estadounidense. A contramano de la “buena onda” oficial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó el jueves un informe demoledor en el que estima probable que la recesión actual sea “excepcionalmente larga y profunda”, mientras que la recuperación tenderá a ser “lenta” y “débil”.
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Sobre la base del análisis de recesiones pasadas, y su comparación con la vigente, el organismo afirma que la salida de la crisis llevará un buen tiempo, debido a la combinación de dos factores:

Por un lado, se trata de una profunda crisis financiera, enraizada en el otorgamiento insensato de créditos en Estados Unidos, que coincide con la lentificación sincronizada de las otras economías desarrolladas.

Por otro, las recesiones vinculadas a crisis financieras, dice el FMI, son particularmente difíciles de superar, puesto que conllevan una caída de la demanda combinada con una retracción del comercio de exportación e importación.

 

En un informe divulgado la semana pasada, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) afirmaba que la economía mundial se encuentra en medio de la más marcada y sincronizada recesión, causada por una crisis financiera y global, y acentuada por el colapso del comercio mundial”, afirmó la OCDE en su previsión económica trimestral.

La OCDE dijo que la economía de sus treinta países miembros se contraería un 4,3 por ciento este año, frente a la previsión anterior del -0,4 por ciento realizada en noviembre pero en línea con la cifra adelantada por su secretario general Ángel Gurría este lunes.

La recesión llevará a una brusca subida del desempleo, que tocará techo en 2010 o principios de 2011, con muchos países alcanzando tasas de doble dígito por primera vez desde principios de la década de 1980, precisó el informe de la OCDE.

El FMI coincide con la OCDE en que la recesión es “sincronizada”, es decir, que afecta al menos a diez economías avanzadas en el mundo, lo cual constituye un factor adicionalmente negativo, tanto para la duración de la crisis como para la recuperación.

Según las estadísticas que maneja el Fondo, una recesión típica se prolonga en promedio casi cuatro trimestres mientras que para las de carácter financiero y las sincronizadas la duración es de seis y cinco trimestres, respectivamente.

Lo que tarda la economía en recuperar la actividad es también bastante más en el caso de las crisis de origen financiero y generalizadas.

El pronóstico del FMI, que contradice las versiones más optimistas de los presidentes de EEUU, Barack Obama, y de la Reserva Federal Ben Bernanke, surge del análisis de los episodios de recesión y de recuperación de la economía registrados en los países más desarrollados del mundo desde 1960.

Según el estudio, las recesiones vinculadas a crisis financieras, como es el caso del actual, “suelen ser más graves” de lo normal y generan recuperaciones lentas.

La afirmación del FMI está basada en las conclusiones de dos de los capítulos de su próximo Panorama Económico Mundial, que se publicará la semana próxima.

El estudio completo verá la luz al tiempo que se celebrará en Washington la reunión primaveral del organismo.

El FMI envía con este informe una señal pesimista que opaca la noticia de que JP Morgan Chase, uno de los mayores bancos estadounidenses, ha percibido ganancias inesperadas y tiene pensado amortizar su deuda con el gobierno, que lo rescató de en medio de la tormenta.

El director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, complementó el tono pesimista del informe publicado por el organismo y predijo el jueves en Washington que 2009 será “un año horrible”, en el que se registrará una recesión mundial “profunda”.

Strauss-Kahn condicionó la recuperación en 2010 a que los gobiernos de los principales países del mundo aumenten sus intervenciones en la economía. “2009 será casi con seguridad un año horrible. Prevemos que el crecimiento entre en territorio negativo profundo”, afirmó el máximo responsable del FMI en un discurso en el Club Nacional de la Prensa.

Completando el cuadro de “pesimismo”, el jueves el Buró Nacional de Estadísticas (BNS) informo oficialmente que el crecimiento chino se desaceleró al 6,1% en un año.

En los tres primeros meses del año 2008 la economía china había aumentado un 10,6% en cálculo anual, pero luego desaceleró fuertemente, afectada por la crisis financiera y económica internacional.

China, la primera economía “emergente” asiática, y la tercera a nivel global después de EEUU y la UE, continúa dando peligrosas señales de desaceleración que ya se expresan principalmente en una caída abrupta de su comercio de exportación y en una reducción del consumo interno, que impacta en el mercado laboral.

Esta declinación acentuada en sus indicadores económicos a su vez ya repercute en la reducción de sus reservas en moneda extranjera, que han sufrido su peor descenso en nueve años. Esta sumatoria de datos negativos -según los analistas- comienza a desvanecer la esperanza de pronta “recuperación” anunciada por el gobierno chino.

China es la tercera economía mundial detrás de EEUU y la Unión Europea, cuyos desarrollos productivos-altamente entrelazados al comercio chino- también afrontan desigual y combinadamente un proceso recesivo, que se proyecta en la baja de las exportaciones e importaciones a escala global.

Ignorando los datos de los organismos internacionales sobre el agravamiento de la crisis recesiva global, el martes pasado, Barack Obama señaló que había “motivos de esperanza” para la economía de su país.

El pronóstico difundido el jueves por el FMI cayó como un “balde de agua fría” sobre los vaticinios de los principales medios y analistas económicos de EEUU que, sumándose al “optimismo” de Obama, en los últimos días habían augurado que la recuperación de la economía estadounidense estaba en ciernes.

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LOS MALOS PAPAS DEL VATICANO

capillasixtinaconclave

Los Malos Papas

E. R. Chamberlin

Título original «The Bad Popes» – Primera Edición Diciembre 1972


 

(E.R.Chamberlin, The Bad Popes, parte II, página 77)

Los Malos Papas

E.R. Chamberlin

PRIMERA PARTE

La Ciudad Dorada

- Roma, 900 años después de Jesucristo . . . . . . . . . .  11

- El Señor de Roma . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  19

- La Donación de Constantino . . . . . . . . . . . . . . . . . .  23

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SEGUNDA PARTE

La Casa de Teofilato

Marozia, Senadora de Roma (926-932)

- Auge de los Teofilato  . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  35

- La «papisa Juana»  . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  42

Octaviano, Papa Juan XII (955-963)

- El papa-rey  . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  50

- La llegada del emperador  . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  56

Teofilato, Papa Benedicto IX (1032-1046)

- El gobierno del mago  . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  72

- La venta del Papado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  77

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TERCERA PARTE

El Señor de Europa

Benedicto Gaetani, Papa Bonifacio VIII (1294-1303)

- La gran negativa  . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  89

- Consolidación  . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  99

- El pecador generoso . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  117

- Desafío y respuesta (bula Unam Sanctam)  . . . . . . . .  127

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CUARTA PARTE

El Papa Errante

Bartolomeo Prignano, Papa Urbano VI (1378-1389)

- Aviñón, septiembre de 1376  . . . . . . . . . . . . . . . . .  137

- Cisma: Roma, 1378 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  146

- La larga marcha . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  157

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QUINTA PARTE

El Toro Español

Rodrigo Borgia, Papa Alejandro VI (1492-1503)

- El cardenal Rodrigo Borgia . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  173

- La familia Borgia  . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  184

- Invasión: 1494  . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  192

- Asesinato del duque de Gandía  . . . . . . . . . . . . . . .  199

- César Borgia  . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  204

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SEXTA PARTE

La Edad de Oro

Giovani de Médicis, Papa León X (1513-1521)

- El alto Renacimiento   . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  221

- Triunfo de los Médicis   . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  238

- La conspiración de los cardenales . . . . . . . . . . . . . .  244

- Lutero . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  250

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SEPTIMA PARTE

El Último Día de Roma

Giulio de Médicis, Papa Clemente VII (1523-1534)

- Giulio de Médicis  . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  263

- La tormenta . . . . .  . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  273

- El saco de Roma  . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  283

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APENDICE

- Las fuentes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  299

- Bibliografía  . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  303

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LA OBRA

Sobre el telón de fondo de seis siglos tumultuosos (X-XVI), el autor estudia la vida pública y privada de siete papas. Nos muestra a Juan XII, príncipe romano disoluto; Benedicto IX, que fue causa de una grande ignominia para la Iglesia; Bonifacio VIII, que llevó hasta el más alto grado las ambiciones temporales de los papas y en ello encontró su ruina; Urbano VI, el indómito napolitano, cuyas histrionescas brutalidades ensancharon la escandalosa fisura producida por el Gran Cisma; Alejandro VI, el valenciano que introdujo en el Papado las intrigas propias de la familia Borgia; León X, refinado, cortés, que acogió con altiva indiferencia las preces de un monje agustino de Alemania llamado Lutero; por fin, Clemente VIl, un Médicis, zorro inhábil, que cayó engañado por el emperador Carlos V y arrastró a Roma en su caída. A grandes rasgos, E. R. Chamberlin nos cuenta la historia, de colores subidos, de estos siete pontífices que gobernaron la Iglesia de Roma en períodos especialmente críticos. Esos papas mandaron ejércitos, hicieron el amor y la guerra, conspiraron para escalar el poder y utilizaron las técnicas de la corrupción y el asesinato siempre apañados en la autoridad de la Iglesia. Lúcidamente apoyada en fuentes tanto católicas como protestantes, LOS MALOS PAPAS es una obra esencial y objetiva, en la que son descritos sin velos los abusos y depravaciones papales que llevaron finalmente a la Reforma.

EL AUTOR

E. R. Chamberlin nació en 1926, y hoy figura entre los más prestigiosos historiadores británicos de las nuevas generaciones. Ha publicado The Count of Virtue, biografía de Giangaleazzo, duque de Milán (1965); Everyday Life in Renaissance Times (1966); Life in Medieval France (1967). Ha colaborado con artículos de su especialidad en “The Times”, “The Guardian”, “The Daily Telegraph”, “The Observer”. The Bad Popes, apareció en 1969. Traducido a varios idiomas, en todas partes está alcanzando una excelente acogida.

 

 ÍNDICE

Daniel Sapia – “Conoceréis la Verdad”

Apologética Cristiana – ® desde Junio 2000

www.conocereislaverdad.org

upcae3rhzmcaf94omgcav33lf8ca3bh83rcavjku64ca911d9zca2oe08ecalj0owicaajrt3fcavhuukzcargnjarcay02ww8caxb7nrfcagrsz3zca2wr08pcasg4r6oEL REINO DE DIOS ESTÁ EN TODA LA BIBLIA

Y el séptimo ángel tocó la trompeta, y resonaron grandes voces en el cielo que decían: Los reinos del mundo han venido a ser los reinos de nuestro Señor y de su Cristo: y reinará por siempre jamás. (Apocalipsis 11:15)

Y en los días de estos reyes, levantará el Dios del cielo un reino que nunca jamás se corromperá: y no será dejado a otro pueblo este reino; el cual desmenuzará y consumirá todos estos reinos, y él permanecerá para siempre (Daniel 2:44)

Y le fue dado señorío, y gloria, y reino; y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron; su señorío, señorío eterno, que no será transitorio, y su reino que no se corromperá. (Daniel 7:14)

Entonces Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será único, y Único será su nombre. (Zacarías 14:9)

Y juzgará entre las gentes, y reprenderá a muchos pueblos; y tornarán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces: no alzarán la espada gente contra gente, ni se entrenarán más para la guerra. (Isaías 2:4)

No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra estará llena del conocimiento de Jehová, como cubren las aguas el mar. (Isaías 11:9)

Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová: porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová: porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado. (Jeremías 31:34)

Y cada uno se sentará debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá quien amedrente: porque la boca de Jehová de los ejércitos así lo ha dicho. (Miqueas 4:4)

Versículos acerca de la fiel herencia del Reino:

No temáis, pequeño rebaño; porque al Padre se ha complacido en daros el reino. (Jesús, en San Lucas 12:32)

Yo, pues, dispongo para vosotros un reino, como mi Padre lo dispuso para mí; 30  para que comáis y bebáis en mi mesa en mi reino, y os sentéis sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel. (Jesús a sus discípulos, en San Lucas 22:29, 30)

Entonces el Rey dirá a los de su derecha: “¡Venid, benditos de mi Padre! Heredad el reino que ha sido preparado para vosotros desde la fundación del mundo. (Jesús, describiendo cómo recompensará a los fieles a su regreso. Note que esto es parte del plan, el plan de Dios, ¡existente desde el comienzo!) (Mateo 25:34)

Y que el reino, y el señorío, y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo sea dado al pueblo de los santos del Altísimo; cuyo reino es reino eterno, y todos los señoríos le servirán y obedecerán. (Daniel 7:27)

Y al que hubiere vencido, y hubiere guardado mis obras hasta el fin, yo le daré potestad sobre las gentes; 27. y las regirá con vara de hierro, y serán quebrantados como vaso de alfarero, como también yo la he recibido de mi Padre. (Apocalipsis 2:26,27)

Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos, y les fue dado juicio; y vi las almas de los degollados por el testimonio de Jesús, y por la palabra de Dios, y que no habían adorado la bestia, ni a su imagen, y que no recibieron la señal en sus frentes, ni en sus manos, y vivieron y reinaron con Cristo mil años. (Apocalipsis 20:4)

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas (Jesús, en Mateo 6:33)

    Hay más de 110 referencias al reino en los cuatro relatos de la vida de Jesús, los libros de San Mateo, San Marcos, San Lucas y San Juan. Hay muchas más referencias en otros libros de la Biblia. EL reino de Dios, que con frecuencia se le llama “el reino de los cielos” en el libro de San Mateo, fue un tema central de las enseñanzas de Jesús. Jesús usó muchas parábolas para enseñar acerca del reino, muchas de ellas ilustrando lo que se debía hacer para heredarlo.

    Jesús no hizo promesas acerca de vivir en el cielo para siempre; más bien prometió vida eterna y una herencia en el reino de Dios. El primer pedido en el “Padrenuestro” es para que venga el Reino de Dios:

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. 10. Venga a nosotros tu reino. Sea hecha tu voluntad, en el cielo, como así también en la tierra. (Mateo 6:9,10)

    Desafortunadamente algunos se han confundido por la afirmación de Jesús: “…el Reino de Dios está en medio de vosotros” (Lucas 17:21). Claramente los versículos anteriores muestran que el Reino de Dios llegará a la Tierra con un poder dramático, visible, y físico…y cuando Cristo regrese y gobierne el mundo, Su Reino realmente estará establecido en la Tierra.

    La voluntad de Dios es que los fieles hereden el reino de Dios, ha sido el plan de Dios desde “la creación del mundo”. Hemos visto que los fieles resucitados “serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años” (Apocalipsis 20:6). Pero, ¿qué sucede después de los primeros mil años del Reino de Dios en la Tierra? ¿Cómo es entonces Reino un “reino eterno”? La palabra “eterno” tiene que ver con la vida en la era venidera. El reino eterno es entonces el reino “de la era venidera”, la era de la justicia y de la paz. Asimismo, la “vida eterna” es la vida en la era venidera.

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EL TEMA CENTRAL DE LA BIBLIA

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Por Ralph A. Smith

¿Cuál es el tema central de la Biblia? Para responder esta pregunta debemos considerar una que es más fundamental: ¿Tiene la Biblia un tema central? Para que la Biblia sea realmente un libro la respuesta debe ser un sí. Ciertamente esta es la respuesta del pueblo Cristiano de toda tierra, lengua y cultura que, por casi 2,000 años, han confesado que la Biblia es la revelación unificada de Dios. La Biblia misma confirma este testimonio. Aunque fue escrita por alrededor de 40 autores en un período de casi 1,500 años, la Biblia presenta una cosmovisión integrada en sus doctrinas con respecto a Dios, el hombre, la ley, la historia y la salvación. La armonía de la enseñanza Bíblica es de las más maravillosas puesto que representa un crecimiento orgánico de la revelación en el desempeño histórico de la relación pactal de Dios con Su pueblo desde la creación original hasta el fin del mundo.

Los Cristianos de todos los tiempos han confesado la unidad del mensaje Bíblico, pero no han encontrado la unidad de la Biblia en los mismos temas. Algunos, por ejemplo, han sugerido la idea de la redención. Ahora, la historia Bíblica ciertamente es el desenvolvimiento de un drama redentivo. La Biblia nos dice cómo el hombre cayó en pecado y cómo Dios en Su Gracia salvó al hombre (Gén 3:1-15). Nos dice del gran amor de Dios para con los hombres pecadores y de la muerte de Jesús para redimir al hombre (Juan 3:16). La Biblia nos enseña que el Espíritu Santo fue enviado al mundo para aplicar la obra redentora de Jesús al hombre (Rom 8:1-14). En el clímax de la historia, miraremos el mundo redimido y la plena manifestación de la gloria de Dios (1 Cor 15:22-28).

La redención es, ciertamente, uno de los grandes temas de la Biblia. Pero la redención no parece ser un tema de una amplitud suficiente como para incluir todos los otros tópicos. Para ser específico no parece ser lo suficientemente amplio para incluir tópicos como la creación, la cual ocurre antes de que haya alguna necesidad de redención y parece ser más importante en la Biblia que ser solamente el trasfondo informativo para la redención. Sería difícil con un tema central tan estrecho como la redención encontrar un lugar adecuado para otros temas tales como los ángeles, Satanás, los ángeles caídos, el infierno, y así sucesivamente.

Otros han sugerido que el tema central de la Biblia es Cristo mismo. Esto debe ser verdad en un sentido pues Cristo es el Creador del mundo y la Palabra de Dios encarnada (Juan 1:1-3). Desde la caída hasta la consumación de la redención, el mensaje Bíblico se centra en la persona de Cristo como el Salvador del mundo. Él es prefigurado en tipos, y predicho en profecía (Lucas 24:25-27). Cualquier respuesta que uno de a la pregunta sobre el tema central de la Biblia, Cristo debe ser una parte de la respuesta. Pero, ¿es posible encontrar una respuesta que sea más concreta? ¿En qué sentido debiésemos pensar de Cristo como el centro?

La idea del pacto también ha sido sugerida como el tema más importante en la Biblia. Una vez más, el pacto es definitivamente un tema crucial. La Biblia cuenta la historia de los pactos de Dios con Adan y Cristo (Rom 5:12ss). Nos dice cómo Adán quebrantó el pacto y trajo a la raza humana, que él representaba, a la condición de pecado y juicio. A Noé, Abraham, Moisés y David le fueron dadas promesas pactales que representaban una renovación del pacto con Adán y la promesa de un mejor pacto por venir. Ese mejor pacto, claro, es el nuevo pacto en Cristo. Él vino para ser nuestro nuevo representante, para tener éxito allí donde Adán fracasó. Por su muerte en la cruz nos redimió del pecado y del juicio – la maldición Adámica. En su resurrección se nos da vida. Así, desde la creación a la redención todo el mensaje Bíblico es pactal.

Al igual que la redención, el pacto es definitivamente un tema unificante de la Biblia, pero también parece ser inadecuado para unir el amplio espectro de la revelación bíblica. Por sí mismo, la noción de pacto tiende a ser abstracto y difícil de definir. Lo que se necesita es un tema que sea lo suficientemente amplio para abarcar toda idea Bíblica mayor, un tema que incluya la redención, que de el honor apropiado a Cristo como el Creador y Salvador, y también haga justicia a la centralidad de la idea pactal.

Tal tema es el reino de Dios. En el reino de Dios todos los otros mayores temas sugeridos son incluidos y se les da su lugar apropiado. Además, el reino de Dios incluye otros temas importantes para nuestro entendimiento de la Biblia, tales como la creación, la enseñanza Bíblica acerca de los ángeles y los demonios, la doctrina del juicio final y del castigo eterno. Cristo mismo permanece como un tema central de la Biblia porque como el Rey, Él es el centro del reino, su misma esencia. La redención como un tema central es entendido como el drama de la restauración del reino por parte de Dios a su propósito original. Pues después de que Dios creó Su reino el hombre pecó a través de una rebelión pactal.

También, el tema del pacto encuentra su lugar apropiado cuando se reconoce que el pacto es la constitución del reino, la definición de la relación Celestial del Rey para con Su pueblo. En la historia bíblica reino y pacto son casi sinónimos y, al menos, concepciones mutuamente dependientes. El pacto define y establece el reino; el reino en su esencia es una relación pactal extendida.

Génesis comienza con la creación del reino de Dios y la rebelión del hombre bajo la dirección de Satanás. El resto de la Biblia nos cuenta cómo Dios restaura el reino para consigo mismo y vuelve al hombre de regreso a la posición de la gloria del reino que Dios originalmente diseñó para él. La Historia es la historia de la guerra de Dios contra Satanás. Dios derrota a Satanás y reconstruye Su reino por medio de Cristo, haciendo que ocurra Su propósito original para la creación.

El Evangelio que Cristo predicó fue el Evangelio del reino de Dios: “Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, predicando el evangelio del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo” (Mat 4:23; cf. 9:35; 4:17; 5:3, 10; 6:33; 10:7; 12:28; 13:11ss; 16:19, 28; 18:3-4; 19:14; 21:43; 24:14; 25:34). Pablo, el gran apóstol, predicó el mensaje del reino: “Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían. Predicaba el reino de Dios y enseñaba acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento” (Hch 28:30-31; cf. 14:22; 19:8; 20:25; 28:23). El último libro de la Biblia celebra el eterno establecimiento del reino de Dios: “El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: «Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos»” (Apoc 11:15; cf. 1:9; 12:10). El mismo fin del libro de Apocalípsis describe a la nueva Jerusalén, la ciudad celestial, el cumplimiento del propósito de Dios para la creación y la manifestación final del reino de Dios (Apoc 21-22).

Cristo como la cabeza del nuevo pacto trae el reino de Dios, cumpliendo las promesas hechas a Abraham y David, cumpliendo todo lo que Dios había diseñado para el hombre en la creación original. El intento de Satanás por destruir el reino es destruido por el Mesías quien salva al mundo y establece el reino eterno.

Así que, el reino pactal de Dios es el tema central de la revelación Bíblica. Todos los hombres temas centrales sugeridos se incluyen de manera natural dentro de éste pues el pacto es la constitución del reino, Cristo es el rey, y la redención es la obra de Dios de restauración del reino de manera que el hombre como el vice regente de Dios pueda cumplir sus propósitos originales.

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Cierta vez escuché a un líder de jóvenes preocupado pues era enero y muchos jóvenes de su iglesia se habían desaparecido durante las festividades decembrinas. Sabía que tendría un inicio de año difícil, tratando de restaurar a la perniquebrada y buscar a la perdida. Era un año para volver a comenzar, mucho del trabajo realizado el año anterior se había perdido y los jóvenes se habían dejado deslumbrar nuevamente por el mundo y sus placeres.

Meditando en esto me fui para mi casa muy triste y preocupada, pensando en que esto no debe ser así, nos hemos acostumbrado a pensar que los jóvenes son inconstantes, que un día están y al otro no, que tenemos que hacer cosas para entretenerlos y que no se aburran en la iglesia y se ve como algo normal que los jóvenes se desaparezcan por algunas temporadas de la iglesia.

¿Está de acuerdo Dios con esta visión del joven? No critico la situación del líder pues él seguía firme y estaba muy preocupado por los jóvenes de su congregación y dispuesto a trabajar. Pero me preocupaba el pensar que se levantara en nuestras iglesias una generación de jóvenes fluctuantes, inseguros, indecisos, sin convicciones firmes y carácter suficiente para decir: no al maligno en el nombre de Jesús. Vencer la tentación e impactar al mundo.

Para Dios tu juventud no es sinónimo de inmadurez, debilidad, ausencia de fruto y vanidad si estás con él, pues eres su hijo y eres un arma poderosa para influenciar al mundo y cambiar las circunstancias que te rodean como testimonio de Cristo. A continuación basada en el pasaje de 1 de Timoteo 4:12 te mostraré lo que demanda Dios de ti para que seas reflejo de su hijo Jesús.

NINGUNO TENGA EN POCO TU JUVENTUD, SINO SE EJEMPLO DE LOS CREYENTES EN PALABRA, CONDUCTA, AMOR, ESPÍRITU, FE Y PUREZA. 1 TIMOTEO 4:12

PALABRA: El mundo necesita escuchar las palabras de Jesús, no las nuestras, para esto debemos leer diariamente la Biblia y hacer nuestras las palabras del Señor. Así cuando hablemos impactaremos al mundo y daremos la palabra adecuada en cada situación. El joven cristiano debe tener cuidado de no ofender o ser grosero, ni ser tropiezo con su boca para quienes aun no son cristianos

Entre tanto que voy, ocúpate de la lectura, la exhortación y la enseñanza. 1 Timoteo 4 13

Hijo mío, si haces tuyas mis palabras y atesoras mis mandamientos… entonces comprenderás el temor del Señor y hallarás el conocimiento de Dios. Proverbios 2: 1 y 5

CONDUCTA: El Señor nos demanda que no nos dejemos engañar por los pecadores ni nos dejemos tentar por las cosas que ellos hacen. Lo mejor frente a la tentación es alejarse de ella. Que tu conducta sea recta y limpia testimonio del cambio que Jesús hizo en ti. Que sea firme, que tu si, sea si y tu no sea no.

Cualquier cosa por la que cambiemos al Señor es basura y nos llevará a la perdición sino la detenemos. No te dejes deslumbrar por lo que parece oro pero solo es una imitación

Hijo mío, si los pecadores quieren engañarte, no vayas con ellos. ¡Pero no te dejes llevar por ellos, hijo mío!¡Apártate de sus senderos. Proverbios 1: 10 y 15

AMOR: Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo; porque fuere como la muerte es el amor; Cantares 8:6

Ama al Señor con todo tu corazón, piensa en que debes agradar solo a El que es nuestro más grande amor, quien dio su vida por nosotros para darnos salvación. Acércate cada día más a El, búscale en oración y ponlo en primer lugar. Muestra su amor a otros en todo lo que hagas. El amor es el mayor evangelista.

ESPÍRITU: La niñez y la juventud son las mejores épocas para acercarse a Jesús y tomar la decisión de andar con él. Pues tendremos más tiempo para conocerle y andar en su presencia, tendremos una juventud plena y al servicio de El. Podemos utilizar nuestro vigor, alegría, fuerza, creatividad e inteligencia para alcanzar a otros y ser testimonio de que El vive.

Acuérdate de tu creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento. Eclesiastés 12:1

FE: La niñez y la juventud son las etapas más colmadas de sueños, anhelos y proyectos. Dios nos pide fe para hacerlos realidad. Para que se cumplan sus promesas en nosotros y no se vean estorbadas por nuestro temor o nuestras malas decisiones. Dios te pide fe para que seas el joven que él sueña.

No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio. 1Timoteo 4: 14

PUREZA: Aunque te tilden de mojigato, mantente puro en palabra, conducta y hechos y siéntete orgulloso de eso. No te desanimes porque la gente te rechace, sería peor que no fuéramos aprobados delante del Señor. Si el eterno nos aprueba no necesitamos nada más. Busca amistades puras que te ayuden a seguir adelante y mantengan conversaciones sanas. Amigos con los que puedas divertirte, realizar diferentes actividades deportivas y culturales sin desagradar al Señor.

Aun el muchacho es conocido por sus hechos, si su conducta fuere limpia y recta. Proverbios 20: 11

Para Reflexionar

¿Existe algo o alguien en la tierra tan valioso como Jesús para hacerte dudar si le sigues o no?

¿Son acaso los placeres de esta tierra mejores que la Gloria de conocer a Jesús y andar con él?

¿Es acaso Cristo responsable de que una institución, persona o líder te hayan fallado?¿Te ha fallado El?

Joven: Jesús espera que tomes una decisión radical por él. Que decidas seguirle de corazón, con tus ojos puestos solo en el sin mirar atrás ni dejarte deslumbrar por las cosas de este mundo. Que te niegues a ti mismo y tomes su cruz y le sigas.

Verás cuan valiosa es tu juventud en las manos de El, dejarás de ser un problema para los que te rodean, y serás una solución y un testimonio de Cristo en la tierra.

NINGUNO QUE MILITA SE ENREDA EN LOS NEGOCIOS DE LA VIDA, A FIN DE AGRADAR A AQUEL QUE LO LLAMÓ POR SOLDADO. 2 TIMOTEO 2: 4

Sandra Milena Jara

Ministerio Agua de Vida

 

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