Archive for abril, 2009


balanzaPor Eliécer Guillén

Para las escuelas de teología comprometidas a la creencia en la palabra autoritativa de la Escritura, hay otras formas de evadir el Evangelio del Reino. Una tradición popular del Evangelio ha erigido un esquema por el cual el Evangelio del Reino no es específicamente el Evangelio de salvación para ser ofrecido ahora a los creyentes potenciales. Es un sistema conocido como “dispensacionalismo”. Todos los estudiantes de la Biblia reconocen que Dios destinó diferentes acomodamientos o “dispensaciones” para los diferentes períodos de la historia. La dispensación Mosaica, por ejemplo, hizo distintas exigencias en los fieles de aquellas requeridas bajo el Evangelio del Nuevo Testamento. Pero el “dispensacionalismo” va más lejos. Sostiene que el Evangelio del Reino fue predicado por Jesús sólo a los judíos, hasta que ellos rehusaron la oferta del Reino; después de lo cual un Evangelio diferente, el Evangelio de la gracia, fue introducido por Pablo. La teoría sostiene luego que el Evangelio del Reino será reinstalado siete años antes del regreso de Cristo, un tiempo cuando, de acuerdo también con el dispensacionalismo, la Iglesia habrá sido removida de la tierra por el así llamado “rapto pretribulacional.”

El sistema dispensacionalista ha sido impuesto a la fuerza en el texto de la Escritura en los intereses de una teoría ajena a la Biblia. Como hemos señalado, Lucas hizo todo lo posible para demostrar que el Evangelio de Pablo no era diferente al de Jesús. Ambos hombres predicaron el Evangelio acerca del Reino. Pablo, en contra del dispensacionalismo, no supo nada de una diferencia entre “el Evangelio de la gracia” (Hechos 20:24) y “predicando el Reino” (Hechos 20:25). Él deliberadamente los iguala. Como dice F.F. Bruce: “es evidente de una comparación de Hechos 20:24 con el siguiente verso que la predicación del Evangelio de la gracia es idéntica con la proclamación del Reino.” Esta prueba incontrovertible es rotundamente contradicha por el dispensacionalismo contemporáneo. Dr. Erwin Lutzer, de Radio Moody Church Ministries, afirma: “creo que el evangelio del reino es diferente al evangelio de la gracia de Dios… el evangelio de la gracia de Dios no tiene nada que ver con el Reino per se.” Pero esta confusión del único Evangelio de la salvación fue aprendida de la tradición no examinada, no de la Biblia. Por medio de presentar “dos formas del Evangelio,” los dispensacionalistas han inventado una muy desafortunada distinción que no existe en el texto bíblico.

El dispensacionalismo formalmente cancela el Evangelio como Jesús lo predicó. ¿Pudo haber sufrido la iglesia un mayor desastre que este acortamiento sistemático del propio Evangelio de Jesús que El predicaba? A.C. Gaebelein fue un exponente destacado de la teoría del “evangelio dividido”. En lo referente a las palabras de Jesús en Mateo 24:14, “Este Evangelio del Reino será predicado en todo el mundo para testimonio a todas las naciones,” él escribió:

La predicación que es mencionada es aquella del Evangelio del Reino, pero ese Evangelio no es ahora predicado, pues predicamos el Evangelio de la gracia…Con la lapidación de Esteban la predicación del Evangelio del Reino cesó. Otro Evangelio fue predicado. El Señor se lo dio al gran Apóstol. Y Pablo llama a este Evangelio “mi Evangelio”. Es el Evangelio de la Gracia gratuita de Dios para quienes crean, el evangelio de la Gloria de Dios…Ahora, durante el tiempo en que el Reino fue predicado como que estaba a la mano, el Evangelio de gracia no se oyó, y durante el tiempo en que el evangelio de gracia es predicado, el Evangelio del Reino no es predicado.

Por este extraordinario disparate exegético, el Evangelio Cristiano del Reino fue descartado de la corte —descartado como suspendido, y decretado inaceptable para el tiempo actual. La situación parecería demandar un arrepentimiento profundo y el restablecimiento del Evangelio completo de Jesús en el corazón de evangelismo. ¿Puede haber tal cosa como una evangelización que no sostiene en el más alto honor y énfasis el mismo Evangelio anunciado por Jesús y ordenado por la Gran Comisión hasta el fin de la era? Si Pablo hubiera predicado de hecho, como Gaebelein dice, “otro Evangelio”, él se habría puesto bajo su propia maldición (Gál. 1:8, 9). Él habría estado violando las instrucciones de Jesús de que Sus enseñanzas debían ir al mundo entero.

El artículo sobre “el Evangelio” en el Diccionario de la Biblia de Unger representa la misma tendencia común dispensacionalista de desviarse del Evangelio como Jesús lo predicó. Esta clase de pensamiento acerca del Evangelio y de la salvación ha tenido una inmensa influencia, particularmente en América, pero sus efectos son sentidos a todo lo largo del mundo evangélico: Las formas del Evangelio a ser diferenciadas. Muchos maestros de la Biblia hacen una distinción en lo siguiente:

(1) El Evangelio del Reino. Las Buenas Nuevas de que el propósito de Dios es establecer un reino terrenal de un intermediario en el cumplimiento del pacto Davídico (2 Sam. 7:16). Dos proclamaciones del evangelio del reino son mencionadas, una, pasada, comenzando con el ministerio de San Juan Bautista, llevado a cabo por nuestro Señor y Sus discípulos, y que termina con el rechazo Judío del Mesías. La otra predicación es aún futura (Mat. 24:14) durante la gran tribulación, y que presagia el Segundo Advenimiento del rey.

(2) El Evangelio de Gracia de Dios. Las Buenas Nuevas de la muerte, sepultura y la resurrección de Cristo como fue provista por nuestro Señor y predicado por Sus discípulos (1 Cor. 15:1-4).

La trágica supresión del Evangelio del Reino es evidente en la Nueva Biblia de Referencia de Scofield en Revelación 14:6. El sistema de la definición del Evangelio descrito en esta nota ha afectado la totalidad de la presentación evangélica de la salvación, aun donde Scofield no está específicamente reconocido. Scofield empieza por definir el Evangelio salvador como el Evangelio de la gracia de Dios, el cual, él sostiene, está recluido a los hechos acerca de la muerte y la resurrección de Jesús. Scofield luego procede a hablar de “otro aspecto de las buenas noticias”, el “evangelio del Reino”. Somos informados de que Cristo predicó este Evangelio del Reino en Su primera venida, y “será proclamado durante la gran tribulación”. Scofield así descarta el Evangelio del Reino del mensaje presente de salvación manifestando que el Evangelio Cristiano se trata ahora sólo de la muerte expiatoria de Jesús y Su resurrección. De esta manera Jesús es cortado de Su propio Evangelio que El predicó. Bien podemos observar que el truco maestro de Satanás es separar a Jesús de Su enseñanza. Uno puede proclamar a “Jesús” con toda seriedad, ¿pero puede el Jesús verdadero ser dado a conocer aparte de Su Evangelio y enseñanza completa? Jesús supo bien el peligro que representaba predicar la “fe en Jesús” sin realmente informarle al público acerca de las “palabras de Jesús”. Sólo aquellos cuya fe está fundada en la roca sólida de la enseñanza /evangelio de Jesús están en tierra sólida (Mat. 7:24-27; Mar. 8:35-38; y ver todo el Evangelio de Juan con su constante insistencia en la palabra /palabras / enseñanza de Jesús).

La incertidumbre acerca del Evangelio Cristiano no es sorprendente cuando semejante evidente lectura errónea de la Biblia se forja en un sistema con una influencia masiva en los púlpitos y en la literatura Cristiana. Seguramente las palabras de Pablo en Hechos 20:24, 25 deberían descartar la distinción artificial propuesta por el Diccionario de la Biblia y la Biblia de Scofield. Pablo evocó su carrera y reparó en que él había “terminado su carrera, el ministerio que recibí del Señor Jesús para dar testimonio solemnemente del Evangelio de la gracia de Dios para todos ustedes entre quienes pasé predicando el Reino”. Claramente no hay diferencia entre el Evangelio de la gracia y el Evangelio del Reino. Es cierto, claro está, que Jesús inicialmente no predicó Su resurrección como parte del Evangelio. La muerte y la resurrección de Jesús fueron más tarde elementos críticos en la proclamación de Pablo. Ellos, sin embargo, no reemplazaron la predicación del Reino, el cual permaneció tanto como el corazón de Evangelio de Pablo tal como había sido el centro del propio Mensaje de Jesús.

Cuando Jesús se embarcó en su intensiva campaña evangelizadora en Galilea aproximadamente el de 27 dC, él convocó a Su audiencia para un cambio de parecer radical basado en la creencia nacional de que Dios iba a conducir el Reino mundial prometido por Daniel y todos los profetas. La creencia inteligente en la promesa del Reino es el primer paso del discípulo, acoplado con un viraje importante en U en el estilo de vida. De este modo los hombres y las mujeres se pueden poner en línea ellos mismos con el gran propósito de Dios para la tierra.

La naturaleza de la actividad de Jesús fue aquel de un heraldo haciendo un anuncio público en nombre del único Dios de Israel. El empuje del Mensaje fue que cada individuo debería emprender una redirección radical de su vida ante la certeza del Reino venidero de Dios. Esto fue, y aún lo es, la esencia del Evangelio Cristiano. ¿Cómo puede ser de otra forma, cuando es el mensaje del Evangelio que viene de los labios de Cristo Mismo?

Es cuestión de sentido común reconocer que usando la frase “reino de Dios” Jesús habría evocado en las mentes de Su audiencia, empapados como estaban en la esperanza nacional de Israel, un gobierno mundial divino en tierra, con su capital en Jerusalén. Esto es lo que el Reino de Dios ciertamente habría significado para Sus contemporáneos. Las escrituras de los profetas, las cuales Jesús como judío reconoció como la Palabra de Dios divinamente autorizada, habían unánimemente prometido la llegada de una nueva era de paz y prosperidad. El Reino ideal dominaría por siempre. El pueblo de Dios sería victorioso en una tierra renovada. La paz se extendería a lo largo del globo.

Así, anunciar la llegada del Reino involucró ambos una amenaza y una promesa. Para aquellos que respondieron al Mensaje creyéndolo, y consecuentemente reordenando sus vidas, había una promesa de un lugar en las glorias del gobierno divino futuro. Para el resto, el Reino amenazaría destrucción, cuando Dios ejecute juicio en cualquiera no hallado digno de entrar en el Reino cuando éste llegue. Este tema gobierna todo el Nuevo Testamento. En la luz de este concepto primario, la enseñanza de Jesús llega a ser comprensible. Es una exhortación para ganar la inmortalidad en el Reino futuro y escapar de la destrucción y de la exclusión del Reino.

 

 

playas-nudistasBrasil, (entrecristianos.com / valorescristianos.net) Como Adán y Eva en el Paraíso: integrantes de iglesias evangélicas en Brasil dicen que han descubierto que el nudismo pude formar parte de tener de comunión con Dios y por lo tanto no hay nada de malo ir a la playa desnudos.

Un paraíso ecológico, no hay ropa… pero no falta la Biblia. Puede parecer contradictorio, pero según quienes participan en esta nueva tendencia el naturismo forma parte de la fe. En Río de Janeiro hay pastores evangélicos que se han bronceado en playas frecuentadas por nudistas. Carlos Moreira comerciante de 44 años es miembro de una iglesia evangélica tradicional desde hace 7 años y es nudista desde hace 15. Moreira, 44 años, es uno de los que sostienen que no existe ninguna barrera entre la fe y el desnudo y asevera que “el pecado no está en el cuerpo desnudo, sino en la malicia de la gente. Mi corazón es puro”.

Tener comunión con Dios y ser nudista le ha costado caro al arquitecto Stephen Prestes de 31 años. Ha sido miembro de una iglesia evangélica desde hace 14 años y frecuenta la playa del Pino hace 3. Fue expulsado de Iglesia Cuadrangular en la que era maestro de la escuela dominical. “Cuando descubrieron que frecuentaba esa playa, se convocó al consejo pastoral y se me acusó formalmente de tener un comportamiento inmoral”, declaró Esteban que ahora es miembro de la Iglesia Presbiteriana. “No oculto que soy nudista, pero tampoco voy con una insignia. Los que saben y me aceptan”.

A Stephen le gusta orar en la playa y leer la Biblia – desnudos, por claro está: “La experiencia naturalista me acerca a la espiritualidad. Tengo momentos de comunión con la naturaleza, con Dios y con el prójimo”.

Una pastora pentecostal también practica el nudismo

El desnudo evangélico es un concepto tan difícil e innovador que muchos prefieren el anonimato, como le pasa a Marcia, líder pentescostal desde hace 15 años, Marcia tiene 48 años y ha cambiado su nombre para que no la reconozcan. La pastora practica el nudismo desde hace tres años, después que visitó la playa Olho de Boi de Búzios. “Me encantó el respeto y la pureza. Estar al natural es estar en contacto pleno con el Señor “, afirma.

Marcia dice que como se dio cuenta que el nudismo no tiene una connotación sensual. “Nosotros vemos con los ojos del espíritu, la desnudez, sin malicia”, afirma la pastora y lamenta el perjuicio a los que se enfrentan. “La iglesia evangélica está llena de dogmas y tabúes. Se nos enseña a vernos y a ver el mundo de una manera tal como no es. No puedo manifestar mis puntos de vista a los fieles pues causaría una gran polémica” Marcia comparte la Palabra de Dios con los que frecuentan este tipo de playas. “Una vez, una mujer estaba en serios problemas espirituales y se entregó allí en un sitio nudista”, recuerda.

Para la gran mayoría de los pastores evangélicos, sin embargo, la idea es inaceptable. “Esto es un escándalo. Es falta de conocimiento de la Palabra. Aquí, en mi iglesia no hay espacio para personas con comportamiento en mi iglesia”, asegura el pastor Manoel da Silva, de la Iglesia Bautista Nueva Jerusalén

Se apoyan en porciones de la Palabra

Según dice la Biblia, al comer el fruto prohibido, Adán y Eva son conscientes del bien y del mal y cubrieron sus cuerpos desnudos por vergüenza al Creador. Y pareciese insólito saber que el mismo pasaje del libro de Génesis se utiliza para condenar o defender la práctica del nudismo. Según la tendencia algunas personas se cubren de ropa de la cabeza a los pies mientras que otros practican el nudismo en playas y zonas permitidas para ello.

Según Marcia, “La desnudez es el pecado. El nudismo lleva a la gente a la fase inicial de inocencia, reactivando el plan de la Creación”. Sin embargo Francisco Almeida pastor de la Iglesia Sara Nossa Terra en Río tiene otra visión. “El desnudo sólo era posible mientras que no había malicia en el corazón del hombre. Desde que ocurrió el pecado, los patriarcas fueron enseñados por Dios para que se cubrieran con ropas, principio que ha sido trasmitido por generaciones”.

Otro pastor que va en la misma línea es el bautista Luis da Costa Odalírio quien ha manifestado que “Probar la fruta prohibida trajo la malicia a Adán y Eva la malicia. Es una falta de conocimiento bíblico”. Por otro lado Suzana Viana pastora de la Iglesia Metodista afirma que el nudismo no es pecado pero si que golpea la conciencia de las personas. “Tenemos que respetar al prójimo tal y como Dios manda”.

“La pureza no está vinculada a la ropa”

Hay muchos nudistas evangélicos en el Brasil y según ellos la pureza del alma no está conectada con la ropa. “Pienso que el ir al natural es el plan del Creador. Las personas todavía tienen prejuicios contra el desnudo sin razón alguna. Siempre he sido activo en la iglesia y no esperaba que me expulsasen de una manera tan desagradable. A pesar de ello mi fe no ha dejado de estar en mi vida día a día. Hablo con Dios en cualquier lugar. No niego que soy nudista. No tengo porque avergonzarme” manifiesta Stephen Prestes.

“No me siento pecador”

He practicado el nudismo antes de ser cristiano. Hace siete años me convertí. No me siento pecador por ir a una playa nudista. ¿Dónde dice en la Palabra de Dios que está prohibido estar desnudo? Tenemos un espíritu libre y puro”, afirma por su lado Carlos More ira.

Nudistas evangélicos buscan paraísos ecológicos

No sólo en Río hay evangélicos que se quitan la ropa. La playa de tambaba, en Paraíba, considerada como paraíso de la naturaleza, es frecuentada por lo menos por 15 cristianos, según afirma Nelci Rones Pereira, expresidente la Sociedad Naturista de Tambaba.

Nacido en una familia evangélica, es Nelci naturista desde hace más de 20 años. “No me gusta la ropa, lo que no quiere decir que no tengo a Dios en mi corazón. Inmoral es lo que está sucio con el cuerpo”, argumenta.

Por su lado a sus 52 años Antonio Carlos Pereira de Moraes y quien está jubilado afirma sentirse “incómodo con el conservadurismo y el fanatismo. Prefiero el elemento natural y libre. Ser cristiano es predicar el Evangelio en cualquier lugar”.

israel1Según informa el diario Haaretz, los restos arqueológicos que se descubrieron en el valle del Jordán, evidencian las primeras construcciones levantadas por los israelitas al entrar en Canaán. El equipo de excavación, liderado por Zertal, encontró cinco evidencias arqueológicas en un lugar considerado como el Gilgal bíblico. El descubrimiento más importante de Zertal, son rastros arqueológicos en el Monte Ebal y por los cuales el científico indica, “fue el lugar donde se celebró el pacto relatado en el Libro de Josué”. El científico Zertal es uno de los pocos arqueólogos que han encontrado evidencias que demuestran la entrada a Canaán del pueblo de Israel, y ha manifestado que las piezas con forma de pies humanos fueron utilizadas durante las ceremonias tras la entrada en la tierra de Canaán.

Fuente: Valorescristianos.net

 

EL MITO DEL JESÚS ZEUS

topUna de las acusaciones comunes en contra del nombre Jesús en el movimiento del Nombre Sagrado es que la forma Griega IhsouV (pronunciada Iesus), del cual se derivada finalmente el nombre castellano “Jesús”, es una corrupción Griega que invoca a Zeus. La discusión principal en apoyo de esta aseveración es la similitud en el sonido entre la última sílaba de la forma castellana “Je-sús” y el sonido del nombre Zeus. La teoría es propuesta en un número de publicaciones del Nombre Sagrado incluyendo el diccionario al final de las Escrituras, una versión “restaurada” de la Biblia publicada por el así llamado Instituto para la Investigación de la Escritura, y el éxito editorial las Costumbres Fosilizadas “de Lew White.

Cito de Las Costumbres Fosilizadas. p.18 donde Lew White, en aparente aprobación, cita de un libro llamado Diccionario de Tradición y Leyenda Cristiana por J. C. J. Metford:

“Se sabe que los nombres Griegos que terminan en sus, seus, y sous, (que son pronunciaciones fonéticas para Zeus) fueron aplicados por los Griegos a nombres y áreas geográficas como una manera dar honor a su deidad suprema, Zeus. Ejemplos son…Parnaso (Parnassus en inglés, una montaña sagrada en Grecia; La deidad Griega del vino y el hijo de Zeus, Dionisio (Dionisius, en inglés); El héroe Griego de la Guerra Troyana fue Odiseo (Odysseus, en inglés). Hay un montón de otras palabras Griegas que terminan con “sus” como la ciudad de Tarso (Tarsus en inglés) que significa (“sudor de Zeus”) y Pegaso (Pegasus en inglés).

La anteriormente cita también aparece en el libro Las Escrituras, una versión “restaurada” de la Biblia publicada por el así llamado Instituto para la Investigación de la Escritura.

Antes de que nos veamos un poco más cerca a las afirmaciones anteriormente citadas, primero veamos cómo es pronunciado el nombre Zeus en Griego, porque, después de todo, son los Griegos los que están supuestos haber complicado todo completamente. En inglés Zeus es pronunciado como “züs” porque la – eu toma el sonido de – u o el sonido de uno -oo como “zoológico”.

 

En Griego, sin embargo, el nombre Zeus está escrito y es pronunciado como “Zefs” (con una e firme y un sonido fuerte) como sigue:

 

Z  Suena como la – z de zapato

 

e

Suena como – e de eso

 

u

Suena como la – u de uno

 

V Suena como la – s en salsa

 

Ahora, puedo oírle pensando, ¿cómo podría en el mundo la letra “u” sonar como una “f”. Es muy simple. En el Griego cuando la letra “u” sigue a la letra “e o la letra “a” suena como una “f” o como una “v” (a menos que dos puntos sean colocados encima de ella como éste: ϋ). Esta combinación eu o au es llamado un diptongo y es una de las reglas más simples de pronunciación en el lenguaje Griego. Cada Griego lo sabe.

Además, mientras la letra s en español puede sonar casi como una z como en el caso con la primera  ‘s’ en la palabra Jesús, en el Griegos/V siempre tiene una pronunciación suave claramente distinguible del sonido de la z. Otra vez, ésta es una regla muy simple de pronunciación Griega de la que cada Griego está al tanto.

 ¡Si usted juntara los dos pedazos de información de arriba se hace evidente que en el lenguaje Griego ZeuV y IhsouV no suenan del mismo modo en absoluto!

.. ZeuV tiene un fuerte sonido de la z; Un sonido fuerte de la e; y un sonido claro de la f; todo de lo cual falta en  IhsouV.

IhsouV Tiene un sonido suave; Y un sonido de la u (ou en Griego concuerda con el español – u y es pronunciada como la u de unidad); Ambos de los cuales falta en ZeuV.

¡De hecho, la única similitud de sonido entre las dos palabras en Griego es el sonido final de la s, lo cual resulta ser el final más común en el idioma Griego!

Ahora, una palabra acerca de la ‘s’ final y la cita que di arriba del libro Costumbres Fosilizadas. ¿Es cierto que los Griegos sumaron a nombres que terminan en sus, seus o sous para hacerles sonar como a Zeus? La respuesta es un rotundo NO. La persona que escribió esto (y aquellos que los citan) obviamente saben poco del lenguaje Griego.

Ante todo, algunos de los nombres a los que él se refiere como Parnaso y Tarso No son aun Griego. ¡Cada lingüista Griego digno de respeto sabe que a la toponimina y las palabras Griegas que terminan en ‘sus’ como a Parnaso (parnasus en inglés), son de hecho pre-Griegas, o sea estaban funcionando antes de que los Griegos llegaran y antes de que Zeus viniera en la escena!

En segundo lugar, Parnaso (parnasus en inglés), Tarso (Tarsus en inglés), Odiseo (odysseus, en inglés), pegaso (pegasus, en inglés)  y las otras palabras a las que él se refiere como los ejemplos de finales parecidos a Zeus, en el Griego no terminan en sus, eus o  sous.

Parnaso (Parnasus, en inglés). En Griego es deletreado y pronunciado como Parnassos.

 

Tarso (Tarsus, en inglés). ..Es deletreado y pronunciado como Tharsos.

 

-  Odiseo (Odysseus, en inglés) es deletreado y pronunciado como Odysseas.

 

- Pegaso (pegasus, en inglés) es deletreado y pronunciado como Pegasos.

 

Es evidente que ninguno de estos, o cualquiera de los demás que él menciona suena o se parece a la pronunciación Zefs que vimos arriba, es la forma que los Griegos pronunciaron Zeus.

Finalmente, es digno de notar que cualquier sugerencia de que la ‘s’ final en la palabra Jesús se agregó para hacer que el nombre sonara más como el nombre Zeus es una pura mentira. La letra ‘s’ es simplemente el final más común no sólo de nombres masculinos sino que también de sustantivos masculinos en general, y también de adjetivos y pronombres. Su propósito no es recordarles a las personas de Zeus sino simplemente facilitar la variación de la declinación (variación de la forma del sustantivo, adjetivo, pronombre, o verbo).

Hemos visto arriba que en el lenguaje Griego no hay similitud de sonido u ortografía entre Zeus y Jesús. Alguien que sabe aun un poco de Griego conoce esto. La pregunta por consiguiente que se levanta es ésta: Si no hay similitud en Griego entre Zeus y Jesús, ¿por qué hacen esta asociación J. Metford, Lew White, el Instituto para Investigación de la Escritura y muchos maestros del Nombre Sagrado? ¿Por qué persiste este mito entre los grupos del nombre Sagrado?

Hay dos opciones. Ya sea estas personas saben que la asociación no es válida pero prefieren usarla puesto que satisface sus propósitos, en cuyo caso manifiestamente mienten; O, no saben casi nada acerca del idioma Griego. Me gustaría pensar que las personas del nombre Sagrado son lo suficientemente honestas para no mentir. Esto nos deja sólo la segunda opción, a saber, que no saben casi nada acerca del idioma Griego.

Esta ignorancia de su parte no es excusable. Cuando dicen que el nombre que Jesús está relacionado con Zeus, es una acusación muy seria. Ellas deberían hacer alguna investigación SERIA antes de que hagan tal afirmación. Digo, ¿acusaría alguien a su vecino de robar un millón dólares si él no tuviese alguna evidencia sólida para respaldar la acusación? Si nosotros no nos atrevemos a radicar una acusación y condenar a los humanos asociados sin una prueba tangible, ¿cómo pueden hacer tales reclamos acerca del nombre del Salvador sin primero hacer alguna investigación básica?

El hecho que el así llamado Instituto para la Investigación de la Escritura también regurgite este mito hace una farsa del reclamo de que ellos son un Instituto de Investigación. Digo, ¿qué clase de investigación hicieron en este asunto? ¿Se molestaron aun en preguntarle a un griego acerca de eso? ¿Inspeccionaron para ver la pronunciación Griega? Cualquier Griego les pudo haber dicho qué tan tonta es la aseveración. Realmente, ¿qué clase de investigación hicieron antes de publicar tal basura?

Una de las cosas que aprendí desde la infancia es que la verdad puede pasar por la prueba del escrutinio. Los invito a las buenas personas involucradas en el movimiento del nombre Sagrado a estudiar bien antes de publicar tales acusaciones superfluas y tontas porque al fin, no es sólo su registro que deslustran; también cargan al hombro la responsabilidad por los pobres almas que conducen al engaño.

apocalipsis1

 

La opinión del Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

 

 

«Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta…» (Ap. 1:10). 

Algunos expositores teológicos consideran que en este texto Juan se está refiriendo en la locución «En el Día del Señor» (en ho kuriakos hemera, gr.) al día domingo en el que recibió la visión apocalíptica de «las cosas que deben de suceder pronto» (Ap.1:1). Esto no puede ser, porque bíblicamente el día domingo es menionado como «el primer día de la semana», como veremos en los siguientes textos:    

«El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro» (Jn. 20:1).  

«Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros» (Jn. 20:19). 

 «El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche» (Hech. 20:7).  

«Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas» (1 Co. 16:2). 

 No fue sino hasta después que el Nuevo Testamento quedó escrito (Se ha dicho que a finales del siglo I y a principios del II siglo, la colección del Nuevo Testamento variaba de una Iglesia a otra, aunque se estipula que para la última parte del siglo II el reclutamiento de los libros que lo conformaban era casi el mismo en Oriente que en Occidente) cuando se aplicó el término «EL Día del Señor» para designar el día domingo con la finalidad de celebrar el triunfo de Cristo sobre la muerte en su resurrección (1 Co. 15:54-55), que festeja la Nueva Creación de Dios en Cristo (Ro. 8:17-23), que se centra en el glorioso Reinado Venidero Milenial (Ap. 20: 4, 6), y en el que serán coherederos  juntamente con el Mesías y Rey (Ro. 8:17) todos aquellos que habrán de hacerse partícipes de la naturaleza divina (2 P. 1:4), ya sea en su resurrección o en su transformación gloriosa, en el caso de esto último, si es qué viven en el manifiesto de la Parusía (Lc. 21:27; 1 Ts. 4:16-17). 

Un ejemplo fuera de las Escrituras del siglo II en el que se menciona «El Día del Señor» como el día domingo, lo encontramos con Ignacio de Antioquía, discípulo del apóstol Pablo: 

    «Los que vivían según el orden de cosas antiguo han pasado a la nueva esperanza, no observando ya el sábado, sino el día del Señor (domingo) en que nuestra vida es bendecida por Él y por su muerte» (Ignacio de Antioquía, a los Magnesios 9:1). 

«En el día del Señor reuníos y romped el pan y haced la Eucaristía, después de haber confesado vuestros pecados, a fin de que vuestro sacrificio sea puro» (La Didaché de los Apóstoles, cap. 14:1, escrita entre el 65 y 80 d. C.). 

Se tendrá en cuenta que la  expresión «del Señor» es una traducción del vocablo «kyriakê», un adjetivo griego que significa  «imperial». Puede ser que esta palabra esté involucrada con el día de la autoridad suprema de Dios a través de Jesucristo, cuando venga éste al mundo a gobernarlo con esplendor y largura de días, con poderosa vara de hierro (véase Sal. 2; Is. 9:7; Zac.14:9; Mt. 25:31; Ap. 2:26-27), entre otras cosas. 

«El Día del Señor» es  la  expresión novo testamentaria que corresponde a «El Día de Jehová» del Antiguo Testamento, y por lo que veremos, será un día de juicio, de oscuridad, de tinieblas y desolación, y por su naturaleza, escatológico:    

«El Día de Jehová» en el Antiguo Testamento:   

« ¡Ay de los que desean el día de Jehová! ¿Para qué queréis este día de Jehová? Será de tinieblas, y no de luz…» (Am.5:18). 

 «Tocad trompeta en Sion, y dad alarma en mi santo monte; tiemblen todos los moradores de la tierra, porque viene el día de Jehová, porque está cercano. Día de tinieblas y de oscuridad, día de nube y de sombra; como sobre los montes se extiende el alba, así vendrá un pueblo grande y fuerte; semejante a él no lo hubo jamás, ni después de él lo habrá en años de muchas generaciones» (Jl. 2:1-2).  

«Porque día de Jehová de los ejércitos vendrá sobre todo soberbio y altivo, sobre todo enaltecido, y será abatido… (Is. 2:12).

«He aquí, el día de Jehová viene, y en medio de ti serán repartidos tus despojos » (Zac.14:1).  

«El Día del Señor» en el Nuevo Testamento:

«Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán» (1 Ts. 5:2-3).  

«…que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca» (2 Ts. 2:2).  

« Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas» (2 P. 3:10). 

Modificación del hebreo al griego:  

No existe diferencia alguna entre «El Día de Jehová» del Antiguo Testamento y «El Día del Señor» del Nuevo Testamento, porque Pedro en Hech. 2:20 utiliza el texto profético de Jl. 2:31 donde se ha modificado la frase «El Día grande y espantoso de Jehová (Jehová: Ieue, Yahweh) » por la de «El Día del Señor, grande y manifiesto», es decir, la expresión hebraica «ium ieue e- gdul u- e- nura »  por la griega del texto original que es «hemera kurios ho mega kai epiphanes»:  

 Veamos:     

«El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová» (Jl.2:31).   

«El sol se convertirá en tinieblas, 
Y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, 
Grande y manifiesto…» (Hech. 2:20).  

«El Día del Señor», va más allá del milenio. En 2 P. 3:10, el apóstol refiere que en «El Día del Señor (hemera kurios, gr.) los cielos pasarán con terrible estruendo, que los elementos serán desechos, y que la tierra y sus obras que están en ella serán quemadas además» (véase Ap. 20:11, texto que alude este hecho posmilenial: «De delante del cual huyeron la tierra y el cielo»: hou apo prosopou ephugen he ge kai ou ouranos, gr. Lo perecedero de la materia en una enseñanza mostrada en el AT: Sal. 97:5; 102:27; Is. 56:6). El propósito de este acontecimiento es para dar paso a un nuevo orden universal de fundamento divino: la aparición de nuevos cielos y nueva tierra, en que la justicia divina será eterna norma. Es evidente el carácter cosmológico de «El Día del Señor» (véase también Is. 66:22; 2 P. 3:13; Ap. caps. 21, 22).  

«El Día de Jehová» o «El Día del Señor» involucra el juicio de las naciones después de que finalice la gran tribulación escatológica. No hay nada en la Biblia que nos muestre que ese «Día» tenga alguna afinidad con la gran tribulación final. Los prodigios en el cielo y en la tierra, el fuego, y las columnas de humo, son fenómenos sobrenaturales de parte de Dios que se darán en la gran tribulación final, «antes que venga el día grande y espantoso de Jehová», de acuerdo a Jl. 2:31.   

 El oscurecimiento del sol y el enrojecimiento de la luna son fenómenos celestes que preceden la venida de Cristo y la manifestación de «El Día del Señor»: 

«E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria» (Mt. 24:29-30). 

Por lo tanto, se puede inferir de modo correcto, que «El Día de Jehová» o «El Día del Señor», según Jl. 2:31 y Hech. 2:20, no vendrá  sino antes de la conmoción cosmológica que afectará con visible claridad la luna y el sol, un poco después «de la tribulación de aquellos días», la grande, la final; en ese momento Cristo entonces aparecerá ante los hombres en gloria y en poder para descender en el Monte del Olivet (Zac. 14:4). Después, juzgará con equidad en su trono las naciones de la tierra (véase cap. 25 de Mt.). 

 El juicio de las naciones es ya antes mencionado en el Antiguo Testamento por profeta Joel. Dicho juicio se efectuará en el «valle de Josafat» (el Señor es el Juez), que formaba parte del  valle de Cedrón, llamado también «el valle de la decisión», lugar futuro del veredicto judicial y final de parte de Dios para todos los pueblos del mundo (véase además: Jl. 3: 1-2): 

«Despiértense las naciones, y suban al valle de Josafat; porque allí me sentaré para juzgar a todas las naciones de alrededor. Echad la hoz, porque la mies está ya madura. Venid, descended, porque el lagar está lleno, rebosan las cubas; porque mucha es la maldad de ellos. Muchos pueblos en el valle de la decisión; porque cercano está el día de Jehová en el valle de la decisión, lugar del veredicto final de parte de Dios para todos los pueblos del mundo» (Jl.3:12-14).  

«El Día del Señor» es un concepto definido sin artículo. «Manifiesto» (epiphane, gr.), que viene de la raíz epifanía (epiphaneia, gr.), palabra empleada para la segunda venida de Cristo, para el caso, como Juez (véase: 2 Ts. 2:8; 1 Ti. 6:14; 2 Ti. 4:1; Tit. 2:13). Aquí  es la traducción del término hebreo «espantoso». Está relacionado con el juicio terrenal de las naciones del mundo, no hay nada en la Escrituras que afirme  o diga que los juicios de la gran tribulación final,  simbolizados por siete sellos, por siete trompetas y siete copas estén involucrados en este trascendente e importante «Día», de eternas y patéticas consecuencias para los infieles: 

«Porque he aquí que en aquellos días, y en aquel tiempo en que haré volver la cautividad de Judá y de Jerusalén, reuniré a todas las naciones, y las haré descender al valle de Josafat, y allí entraré en juicio con ellas a causa de mi pueblo, y de Israel mi heredad, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y repartieron mi tierra; y echaron suertes sobre mi pueblo, y dieron los niños por una ramera, y vendieron las niñas por vino para beber» (JL.3:1-3).  

«Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartarálos unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos?   ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles» (Mt. 25:31-41). 

Así sea. 

 

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¡EL NUEVO ORDEN SOCIAL QUE VIENE!

lion20lamb20and20dovepor Mauro Apolos González Hummerich

 

 

 El Reino de Dios debería ser una de las expresiones más pronunciadas por los seres humanos, y los que están llamados a predicarla, sólo la mencionan someramente y muy eventualmente en sus homilías, y muchos aun no la entienden en su real dimensión.

 

Dicen algunos eruditos de habla inglesa que el “Reino de Dios” ha sido extirpado de los sermones de las iglesias y que es casi imposible encontrar este tema en las enseñanzas de las religiones tradicionales, protestantes o católicas. El panorama en los países de habla hispana parece tener una ligera variación ahora: es decir, las iglesias SÍ mencionan mucho el Reino de Dios por nombre. Lo mencionan, lo invocan en sus discursos, en sus predicaciones, hasta en sus lemas.

 

Dos de las sectas más populares de los últimos años aluden al Reino oficialmente de forma directa. Por ejemplo, los miembros de la Watchtower afirman en la revista “Atalaya”, que venden a un precio voluntario y simbólico, estar “anunciando el reino de Jehová (es decir de Dios). Por otra parte, lo que la gente conoce popularmente como la “Iglesia Pare de Sufrir” tiene como nombre oficial “Iglesia Universal del Reino de Dios”.

 

Y no son pocas las iglesias evangélicas que dicen hablar del “reino de Dios” en sus publicaciones, libros y campañas. Sin embargo, todos estos grupos han perdido el sencillo sentido original de la expresión.

 

Si les preguntamos a los llamados cristianos por el significado de la frase “Reino de Dios”, la respuesta suele ser confusa. La mayoría no tiene claro el significado ni se ha puesto a pensar al respecto. Algunos dirán que significa que “Jesucristo reina en los cielos” y que el reino de Dios es allá mismo en los cielos. Otros dirán que el Reino de Dios es la Iglesia de Dios en la tierra o que es Cristo reinando en el corazón de cada creyente. Para los miembros de la Watchtower el Reino de Dios es la ida al cielo de 144.000 elegidos literales, desde ese cielo gestionarán un reparto de parcelas en una tierra donde no explican específicamente como estará gobernada, ya que si los gobernantes estarán en el cielo, ¿de qué manera podrán gobernar la tierra? Y si nombraran algunos representantes en la tierra como especulan algunos de ellos: ¿para que se necesita entonces llevar a 144.000 creyentes al cielo? Eso sería como decir que para gobernar Uruguay yo necesito trasladar a 144 senadores a Ecuador y que desde allí los senadores van a gobernar Uruguay, pero mediante representantes locales. Realmente confuso.

 

¿Apoya la Biblia semejante confusión? ¿Qué enseña la Biblia respecto al Reino de Dios?

 

“Reino de Dios” en la Biblia significa precisamente eso: un reino, es decir, una monarquía divina, un territorio, gobernadores, y súbditos; siendo Dios el gobernante absoluto, y su representante designado, el Mesías.

 

Si buscamos la palabra “Reino” en una concordancia de la Biblia versión Valera de 1995, veremos que la primera vez que aparece este vocablo es en Génesis 10:10 que se refiere a Nimrod, un violento cazador y opositor de Jehová. Se nos dice de este personaje, lo siguiente:

 

“Y fue el comienzo de su reino Babel, Erec, Acad y Calne, en la tierra de Sinar. “

 

Aquí tenemos el primer registro de un gobierno humano sobre la tierra. Antes de Nimrod, el único gobernante que habían conocido los humanos había sido el propio Yahweh, el Dios Creador en el jardín de Edén, hasta que optaron por desobedecerlo y rechazarlo injustamente como su gobernante.

 

Allá, en los tiempos de Nimrod, fueron los primeros tiempos en que, como diría más tarde Salomón en su libro de Eclesiastés: “el hombre se enseñorea del hombre para mal suyo” (Eclesiastés 8:).

 

A partir de entonces, los gobiernos humanos se hicieron más y más sofisticados… ¡y también más organizados y ambiciosos en sus metas! Los pequeños reinos locales se transformaron en potencias, y las potencias en imperios.

 

A esa dominación, a ese ejercicio del poder por parte de un ser (o grupo de seres) sobre una nación y territorio, a eso se refieren las Escrituras como “Reino”, tal como lo podemos apreciar en el primer texto en que la expresión aparece. Aún hoy día, ciertas potencias que conservan el sistema monárquico se refieren a sí  mismas como “Reinos”, tal como el Reino de España o el Reino Unido (Inglaterra).

 

Dios, el soberano legítimo del universo, permitió estas formas de gobierno humano inspiradas en el espíritu independentista de la serpiente original, por varias razones. Por un lado para que quedara patentemente claro el fracaso de los intentos humanos (y demoníacos) para traer la felicidad a los humanos sin la guía de su Creador. También estos gobiernos traerían, dentro de su imperfección, un cierto orden mínimo sin el cual la vida misma en el planeta podía haber llegado a la extinción hace mucho tiempo.

 

Sin embargo, el hecho de que Dios tolere a estos gobiernos humanos desde el principio no quita que El tiene sus propios planes al respecto. Veamos la primera vez que aparece la palabra “Reino” en las Escrituras con referencia a Dios, es decir, la primera alusión directa al Reino de Dios. Se encuentra en el libro de Éxodo 19:6. Allí, Yahweh, el Dios de Israel, les promete a los israelitas que si guardan sus mandamientos y su pacto, con el tiempo llegarían a ser parte del gobierno de Dios sobre la tierra. Así Dios deja en claro que el cumplimiento de las promesas de heredar la tierra hecha a Abraham en el pasado, se llevarían a cabo mediante un proceso político terrestre:

 

“Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.” (Éxodo 19:5,6)

 

Así es estimados: si los israelitas cumplían el pacto con Dios, ellos serian privilegiados sobre todos los pueblos, porque nótese lo que dice Dios “mía es toda la tierra”.  Y sobre esa tierra es que llegarían a ser un  Reino de Sacerdotes y gente santa.

 

Aunque los israelitas en su conjunto no cumplieron el pacto y sólo un resto permaneció fiel, esto no anuló los planes de Dios. Por el contrario, la promesa de llegar a ser parte de un gobierno político que cambiaría la realidad de la sociedad humana fue extendida a los no israelitas (o gentiles) siglos después, de lo cual quedó el registro en las Escrituras Griegas Cristianas.

 

El libro de Apocalipsis promete que llegará el día en que estos elegidos por Dios de Israel y de entre las naciones gentiles gobernaran en la tierra:

 

“y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.”  (Apocalipsis 5:10)

 

Aquellos que especulan y afirman que los 144.000 escogidos de Israel de que habla el Apocalipsis forman en realidad “un nuevo Israel” que irá a gobernar al cielo, en tanto que una “gran muchedumbre tomada de todas las naciones” forman un grupo que vivirá en la tierra, tienen un problema con el texto de Apocalipsis 5:9, 10. Allí dice claramente que quienes gobiernan son “de todo linaje y lengua y pueblo y nación”, descripción idéntica a la que se da de la Grande Muchedumbre.

 

El mensaje de las Escrituras es claro: habrá un tiempo en que un Mesías, junto a un grupo de escogidos, gobernará el planeta tierra. Esa fue la esperanza de los judíos de la antigüedad, y es también la esperanza de muchos judíos incluso hoy día, y la de cristianos verdaderos por siempre.

 

El mismo hecho de que el Mesías designado por Dios requiera de los servicios de co-gobernantes adicionales nos indica que el gobierno es un gobierno político literal sobre el planeta. Como el Reino se extenderá por todo el mundo habitado, gobernantes designados de ese Reino deberán vivir en cada región del mundo para hacer cumplir las leyes de Dios.

 

Notemos que interesante lo que dice el Salmo 47:8,9:

 

“Reinó Dios sobre las naciones;

    Se sentó Dios sobre su santo trono.

 Los príncipes de los pueblos se reunieron

    Como pueblo del Dios de Abraham”

 

Quizá este Salmo tenga un sentido profético y aluda al momento en que Dios comenzará a reinar sobre las naciones de la tierra mediante su propio Hijo, el Mesías y mediante los príncipes elegidos. De estos príncipes también habla el Salmo 45:16:

 

“En lugar de tus padres serán tus hijos,

    A quienes harás príncipes en toda la tierra.”

 

Piense estimado en lo siguiente.¡La esperanza cristiana es una esperanza muy dinámica!

 

La mayoría de las religiones tienen promesas de vida más allá de la muerte, de maneras extrañas, inimaginables pero generalmente pasivas. Muchos orientales creen en la esperanza de que sus “almas” sean liberadas del ciclo de reencarnaciones y entren un estado llamado “Nirvana” de descanso eterno. Otras religiones, incluyendo el cristianismo apóstata dan a sus fieles una visión de la esperanza cristiana totalmente pasiva, donde el creyente “vuela” al lado de Dios en el cielo y ahí se queda en su presencia simplemente a descansar y a ser feliz.

 

¡Pero la verdadera esperanza cristiana es mucho más maravillosa! Dios nos promete para el futuro, no simplemente un “lugar de descanso”, nos promete trabajo. MUCHO TRABAJO. Como gobernantes, primero que nada para administrar el territorio de su Reino en manos de su Mesías. Este Mesías, Jesús fue el que prometió claramente estas funciones a sus seguidores en armonía con las promesas previas de su Padre:

 

“Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel.” (Lucas 22:29,30)

 

Asi que : ¡nada de descansar en una nube tocando el arpa! La Biblia lo que promete no es una experiencia pasiva, sino una muy activa en un Reino totalmente real, es decir, un gobierno organizado sobre un territorio, sobre la tierra. Solo en la tierra podrían los apóstoles sentarse en una mesa a comer y beber, ¿cierto?. Y solo en la tierra podrían ellos juzgar a las 12 tribus de Israel.

 

Pablo nos recuerda varias veces esas responsabilidades a futuro que vendrán con la inmortalidad y la vida eterna:

 

“¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas?” (1 Corintios 6:2)

 

Creo que hay pocos textos en la Biblia más claros que éste, para demostrar que el Reino de Dios es un suceso político sobre el planeta que estamos pisando: la tierra y no un concepto abstracto en el corazón de los seguidores. Allí el apóstol dice claramente que el mundo sera “juzgado por los santos”. Lo dice dos veces en un solo versículo. Y como para realmente establecer que no se trata de ningún evento “figurativo” compara ese acto de juicio sobre el mundo en el futuro con el acto de juzgar cosas pequeñas aún en este.

 

La idea del versículo de Pablo es clara: si el planeta tierra va a ser juzgado por los cristianos, los cristianos ya deberían ser capaces de juzgar asuntos menores entre ellos. (como por ejemplo, pequeños pleitos y cosas así).

 

Es imposible comprender la Biblia desde el principio al fin si uno no acepta la realidad de que el Reino de Dios es un sistema político organizado sobre la tierra, del cual participan:

 

1- Dios como organizador.

2- El Mesías, Jesús, como regente supremo y juez.

3- Los seguidores del Mesías como co- regentes.

 

No hay ningún texto bíblico que contradiga esta noción, y si hay un texto atrás de otro que afirma esa clara idea.

 

Así que la próxima vez que escuche la frase “El Reino de Dios”, no se imagine unas cuantas nubes con angelitos en ellas y tal vez a “San Pedro” con un manojo de llaves al cinto de su túnica blanca abriendo la puerta. La próxima vez que escuche la frase “El Reino de Dios” , sepa que la Biblia promete que es un GOBIERNO REAL y MUNDIAL del cual usted está invitado a formar parte.

 

Hay muchos candidatos políticos que solicitan de sus seguidores que apoyen las campañas políticas y luego, en caso de ganar, los premian con algunos cargos de gobierno. Y sus seguidores les sirven encantados, en miras a dicha recompensa, sean estos candidatos justos o no.

 

¿No deberíamos nosotros ser sabios y hacer “campaña” a favor del Reino de Dios ahora, no solo sabiendo que seremos premiados con altos cargos en el mismo, sino que ese Reino es la solución total a los problemas que han afligido a la humanidad?

 

No necesita una carrera previa amigo. No necesita conocimientos previos. No necesita títulos. Ni dinero. Solo necesita sed y hambre de justicia. Porque Jesús , el rey principal de ese futuro Reino prometió claramente que quienes tuvieran hambre y sed de justicia serían saciados.

 

Usted está llamado a involucrarse. A ser parte de ello, aún desde ahora. La causa es justa como ninguna. El premio es incomparable. ¡Que Dios le conceda apreciar esta oportunidad única y que sea usted uno de aquellos destinados a gobernar junto al Mesías en el Reino venidero sobre una tierra renovada!

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EL APÓCRIFO 1 Jn. 5:7

Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

Apócrifo, fa. (Del lat. apocryphus, y este del gr. πκρυφος, oculto). Adj. Fabulosa, supuesto o fingido. 2. Dicho de un libro atribuido a autor sagrado: Que no está, sin embargo, incluido en el canon de la Biblia.

Espurio, ria. (Del lat. spurĭus). adj. Bastardo (ǁ que degenera de su origen o naturaleza). 2. Falso (ǁ engañoso). V. hijo ~.

«Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno» (1 Jn. 5:7).

Debemos recordar necesariamente, por la exigencia de la ignorancia empedernida en querer encumbrase sobre la verdad, a pesar de nuestros claros y bien intencionados escritos anteriores del tema a tratar nuevamente aquí ahora, que 1 de Jn. 5:7 es en realidad un texto espurio, es decir, uno no inspirado divinamente sino por hombres imperfectos y mortales que han buscado en todo tiempo sus propios beneficios personales, en medio de una religión torcida y maligna como es la del catolicismo romanista, ya qué los manuscritos originales, los MSS. griegos, carecen de él con completa seguridad.

La Vulgata Latina, en el Textus Receptus, explica que dicho texto no aparece en ningún MS. griego, pero si en dos cursivos tardíos, el 162 en la Biblioteca Vaticana, del siglo quince, y en el 34 del siglo dieciséis en el Trinity Collage de Dublín. Se sabe que en la primera edición de la Vulgata Latina, Erasmo de Rótterdam no lo incluyó. Erasmo consideró dejarlo si un solo MS. griego lo presentaba. Así, qué, para el cumplimiento de condicionante propuesta, le fue otorgado un manuscrito, el número 34, cumpliéndosele el sugerido “pedido”, agregándolo a la Vulgata bajo fuerte presión ejercida por el sistema romanista católico.

La edición espuria, quedó establecida en aquel momento de esta manera:

«En töi ouranöi ho patër, ho logos kai to hagion neuma kai houtoi hoi treis hen eisin kai treis eisin hoi marturountes en tëi gëi» (en el cielo, el Padre, el Verbo, y el Espíritu Santo: y estos tres son uno).


El texto espurio, también conocido como la Coma Juanina, Paréntesis Juanino, Apócrifo Juanino, se encuentra en la mayor parte de las traducciones bíblicas que datan desde 1522 hasta la parte final del siglo XIX, y esto se debió al uso ampliamente difundido de la tercera edición del Textus Receptus, realizado por el mismo Erasmo.

Sin la menor duda, no son tan pocos los que desconocen el origen espurio de 1 Jn. 5:7, creído y etiquetado erróneamente como inspirado por Dios y que ha sido manipulado hasta hoy mismo para debatir y justificar la abominable doctrina de la Trinidad que surgió de las corrientes tenebrosas del paganismo religioso y filosófico y que vino a instalarse oficialmente como dogma “cristiano” bajo las demandas de los concilios de Nicea y de Constantinopla, en un principio de nuestra era, afectando no tan sólo al “mundillo” católico religioso sino además al denominado como cristiano protestante.

El dogma trinitario, es un falso y mórbido concepto de un Dios constituido por tres personas distintas y coliguales entre sí, extraño al fundamento monoteísta revelado desde el Antiguo Testamento, que afirma un Dios Unipersonal y no una deífica quimera tricefálica:

«Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios» (Is. 44:6).

Referencias: Wikipedia, la enciclopedia libre.

Comentario al Texto Griego del Nuevo Testamento, A.T. Robertson, pag. 695.

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Es asombroso ver cómo algunos “evangelicatólicos” (es decir, los tibios) actúan en  estos días. Este fin de semana apareció un artículo sobre este asunto acerca de Rick Warren básicamente vendiéndose a los sodomitas.

Ahora si usted no está al corriente de lo que tuvo lugar, aquí hay una cita rápida

“Rick Warren el pastor de la mega iglesia de California y autor del Purpose Driven Life (Vida Conducida con Propósito) dice que él se disculpó ante Sus amigos homosexuales por hacer comentarios en apoyo de la Proposición 8 de California, y ahora afirma que él ‘nunca alguna vez dio un endoso ‘de la enmienda del matrimonio”.

Rick Warren y la mofa que él está haciendo de nuestro Señor, Su Palabra y del Cristianismo me molesta grandemente, quiero decir realmente que me produce asco. Él ha vendido su alma a la sodomía y los sodomitas que viven el estilo de vida muy sucio; Y, no obstante, todo el mundo en la Cristiandad todavía piensa él es lo mejor que hay después de pan de molde cortado.

Pero lo que más me asombra y molesta es de todas esas personas ignorantes que insisten en llamarle un cristiano.

Aquí está lo que la Sagrada Escritura dice sobre los falsos ministros:

Isa 8:20 (KJV) “A la ley y al testimonio: Si no hablan según esta palabra, es porque no hay luz en ellos.

Amigos, Rick Warren está conduciendo a la gente por el camino ancho que de conduce a la perdición y Satanás se ríe de cada paso que él toma y los sodomitas están justo allí riéndose también.

Déjeme dejarle bien en claro esto, a estos sodomitas radicales con quienes Rick Warren se besa, no les importa que sean pecadores en necesidad de un salvador. De hecho, le aseguro que muchos de ellos saben y han oído el evangelio y no hacen caso. Todo por lo que se preocupan es ser aceptados y que los demás respeten su estilo de vida, que por cierto es muy sucio y depravado.

Aceptar a los sodomitas es más importante para Rick Warren que prestar atención a la palabra de Dios.

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EL RAPTO— ¿CUÁNDO?

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Por Anthony Buzzard

 

Todos nosotros creemos en el “RAPTO” — el acontecimiento por el cual los cristianos vivos serán cogidos desprevenidos en el aire (“raptados”) para encontrarse con Cristo mientras él baja hasta la tierra en Su venida. (1 Tes. 4:13-18). Sin embargo, en los 1830s surgió una opinión completamente nueva de la Segunda venida. Fue sugerido por algunos de los hermanos del (Plymouth Brethren) que la Segunda venida ocurrirá en dos etapas bien definidas:

1) Cristo llegará a quitar (raptar) a la iglesia por siete años.

2) Cristo llegará siete años más tarde con la iglesia para castigar el mundo y establecer el Reino de Dios en tierra.

Desde el principio esta nueva opinión de la Segunda venida causó una aguda división. Sobre los pasados 150 años ha creado una gran cantidad de conflicto. Los exponentes principales del así llamado “rapto pretribulación” está la facultad del Seminario Teológico de Dallas. La enseñanza se ha propagado en muchas iglesias fundamentalistas americanas.

Un número de eruditos ha escrito libros para refutar el rapto pre tribulacional que les fue enseñado cuando niños. Puesto que la pregunta tiene que ver con el horario de Dios, es un asunto importante. Somos urgidos para hablar unánimemente en estos asuntos (1 Cor. 1:10).

Cuando el rapto pre tribulacional fue introducido en el movimiento de Hermanos en Inglaterra en el último siglo, no debe suponerse que todos los hermanos aceptaron los nuevos puntos de vista. El siguiente extracto de las escrituras de George Muller, el “apóstol” de la fe y fundador de orfanatos en Inglaterra, es significativo. Preguntado poco antes de su muerte si los cristianos debían esperar el regreso de nuestro Señor de un momento a otro, o si ciertos acontecimientos deben cumplirse antes de que él venga otra vez, Muller contestó como sigue:

“Sé que en este tema hay una gran diversidad de juicio, y no tengo el deseo de forzar en otras personas la luz que tengo para mí mismo. El tema, sin embargo, no es nuevo para mí; Porque habiendo sido un estudiante cuidadoso, diligente de la Biblia por cincuenta años, mi mente por mucho tiempo ha estado decidida en este punto, y no tengo la menor sombra de duda acerca de ella. Las Escrituras dan explícitamente fe de que el Señor Jesús no vendrá hasta que la Apostasía haya tenido lugar y el hombre de pecado (el anticristo) haya sido revelado, como se ve en 2 Tes. 2:1-5. Muchas otras porciones de la Palabra de Dios claramente enseñan que ciertos acontecimientos deben cumplirse antes del Regreso del Señor Jesucristo ” (citado en El Advenimiento Venidero de Cristo, por Alexander Reese, Gran Rapids: Publicaciones Internacionales, p. 27).

Un predicador londinense destacado, Cambell Morgan, el “Dwight Moody” de Inglaterra, le preguntaron lo siguiente durante el curso de una conferencia pública:

“Después de su largo estudio y exposiciones extensivas de la Biblia, Dr. Morgan, ¿encuentra usted alguna autorización para las distinciones que muchos maestros de la Biblia provocan entre la segunda venida del Señor por los suyos (El rapto) y la venida del Señor con los suyos (El Apocalipsis), con un lapso de tiempo de tres y  medio o siete años entre estos dos acontecimientos “?

¡”Enfáticamente no”!, contestó el Dr. Morgan. “Sé a fondo esa opinión, pues en anteriores años de mi ministerio lo enseñé y lo incorporé en uno de mis libros titulado el Método de Dios con el Hombre. Pero un estudio adicional me convenció del error de esta enseñanza que yo en realidad me metí a comprar las placas de ese libro a mi propio editor publicista y las destruí. La idea de una venida separada y secreta de Cristo para raptar a la iglesia antes de su venida en poder y gloria es un capricho de interpretación profética sin ninguna base bíblica del todo” (el Trasfondo para el Dispensationalism, por clarence Bass, la Cámara del Libro Baker, p. 17, énfasis añadido).

Ningún estudiante de la Escritura necesita tener alguna duda acerca del orden de  los acontecimientos descritos por Pablo:

1) La Apostasía (desviándose de la fe) (2 Tes. 2:1-3).

2) El hombre de Pecado (el anticristo) revelado. (2 Tes. 2:1-3).

3) Cristo viene a recoger a la iglesia (2 Tes. 2:1, 8).

Contradiciendo a Pablo, el Dispensacionalismo y la teoría del rapto pre tribulacional desde 1830 enseña:

1) Cristo viene en secreto a recoger a la iglesia.

2) El hombre de Pecado está revelado.

3) Cristo viene públicamente con la iglesia.

Pablo específicamente advirtió en contra de los maestros que prometieron que el día del señor y nuestro encuentro juntos con Jesús antecederían al anticristo y la tribulación (vea a 2 Tes. 2:1-3). En los intereses de una comprensión evidente de la Biblia, el lector es urgido para releer a Mateo 24 y 2 Tesalonicenses 2:1-10:

Primero el anticristo y la tribulación (Mat.24:15ff.)

Después de la gran tribulación, la venida de Jesús para congregar a los santos (Mat. 24:31).

Note también: Los cristianos continuarán experimentando problemas hasta la venida pública y espectacular de Jesús para castigar el mundo. Pablo difícilmente pudo haber escrito 2 Tesalonicenses 1:7 si él hubiese creído en una “venida” anterior. En ese verso él manifiesta que a los cristianos les será concedido alivio del sufrimiento, “cuando el Señor sea revelado del cielo en fuego llameante tomando venganza en aquellos que no obedecen el Evangelio”. Hasta que Cristo venga en poder para establecer el Reino de Dios en  la tierra, los creyentes deben resistir las adversidades que acompañan la vida como un cristiano. No hay alivio de la angustia siete años antes de la llegada pública de Jesús.

¿JESÚS = ZEUS?

 

zeus

Muchas personas del movimiento del nombre sagrado creen y abiertamente propagan el mito de que el nombre de Jesús está de algún modo vinculado o derivado etimológicamente con el nombre Zeus. Algunos lo creen, pero saben que no puede ser substanciado por la investigación y son silenciosos acerca de ello. Las personas más informadas dentro del movimiento abiertamente niegan la verdad de eso. Algunos de estos parecen querer fingir que el mito nunca fue enseñado por los antiguos agitadores y hombres de acción del movimiento y no está ahora siendo enseñado dentro del movimiento.

Se me ha dicho burlonamente e insultantemente, que por afirmar “que Eeyaezus [Jesús?] no tiene nada que hacer con Zeus” es mi máximo obstáculo intelectual”. Esto vino de un hombre inteligente que quiso tratar la doctrina de la revelación del nombre sagrado conmigo en un nivel más alto. Algunas personas del nombre sagrado enseñan esta doctrina falsa; Algunos no lo hacen. A pesar de la posición que una persona individual del Nombre sagrado pueda tomar, queda este hecho: Un segmento grande del movimiento todavía cree esta mentira. Promover el mito Jesús= Zeus a los nuevos conversos es una forma fácil para apartarlos de mencionar el nombre de Jesús. Les da una razón para mirar por encima del hombro, aun odiar, el nombre de Jesús. Los maestros del movimiento usan esta mentira como un anzuelo por la necesidad que muchas personas tienen de poseer un conocimiento esotérico que les dé una superioridad sobre otros. Ellos podrían decir: “Sabemos más de lo que usted sabe y si usted supiese dónde se originó el nombre de Jesús, usted no lo estaría usando”.

Excepto en las mentes de numerosas personas del nombre sagrado, no hay absolutamente conexión alguna entre el nombre Jesús y el nombre Zeus. Es fácil, sin embargo, que maestros del nombre sagrado saquen este conejito doctrinal del sombrero del movimiento del nombre sagrado y conduzcan a las personas con engaño a pensar que es real. No es de cualquier sustancia. Es especialmente fácil engañar a las personas que están deseosas de creer algo. Muchos de ellos no están interesados en ir más allá y están adiestrados para no pedir documentación de investigación. Usted puede estar seguro de una cosa, cuando esta conexión mítica entre Jesús y Zeus es antepuesto a un grupo de gente, el maestro del nombre sagrado emite calumnias y desdén sobre el nombre de Jesús.

Sea establecido primero y con énfasis que no todas las personas del nombre sagrado creen que el nombre Jesús es derivativo del nombre Zeus. Es, después de todo, una mentira. No tiene fundamento en alguna investigación legítima. La enseñanza es denegada por algunos; debería ser denegada por todas las personas del nombre sagrado. Esta enseñanza es el producto de las imaginaciones fértiles de maestros del nombre sagrado.

Primero, esta doctrina ha sido enseñada y reproducida en diversas publicaciones del nombre sagrado desde los tempranos días del movimiento del nombre sagrado. Podemos tener la seguridad de que fue enseñado desde los púlpitos del nombre sagrado mucho antes. Está todavía siendo enseñado ambos oralmente y en impresión por numerosos grupos. Una mayoría grande de creyentes del nombre sagrado se inclina a esta enseñanza falsa y lo promueven como si fuera un hecho.

En segundo lugar, el nombre Jesús tiene una sana historia etimológica, fácilmente investigable, y bien establecida. No es ahora, ni ha sido alguna vez conectado etimológicamente con el nombre Zeus. Las personas del nombre sagrado fácilmente podrían encontrar esta etimología, si ese fue su deseo. Algunos han hecho eso.

EL NOMBRE DE JESÚS TIENE UNA HISTORIAL ETIMOLÓGICA REAL

A pesar de una preponderancia de la ficticia tontería presentada por el movimiento del nombre sagrado, el nombre Jesús tiene una historia muy distinta y trazable. El hecho de que muchas personas del nombre sagrado no parecen poder averiguar la raíz del nombre de Jesús, de ninguna manera disminuye la verdad sobre el nombre. No tenemos que confiar sobre trabajo de conjetura y suposición para averiguar sobre su nombre.

CREER LA MENTIRA DE JESÚS= ZEUS: NO TODAS LAS PERSONAS DEL NOMBRE SAGRADO LA CREEN

Algunas personas del nombre sagrado han hecho investigación con una mente abierta y están convencidas que ellos no deberían ya promover la falsedad  de Jesús = Zeus. Un antiguo creyente del nombre sagrado que no es un cristiano y aún tiene mucho amor por la gente en el movimiento, me comentó de esta manera sobre el mito Jesús = Zeus: “como probablemente sabes, esta doctrina simplemente no es verdadera.” Él anima a los editores de movimiento del nombre sagrado a quitar esta enseñanza falsa de su literatura.

Otro maestro del nombre sagrado que es conocido entre la comunidad de Internet del nombre sagrado, dice que él ha venido a creer que Jesús no es sacado de Zeus. Él ahora piensa que IhsouV, Jesús, es una tentativa muy pobre de transcribir el nombre Yahshua en el griego.

Estos hombres y otros dentro del movimiento han venido a darse cuenta que la promoción de esta mentira simplemente los hace, el movimiento mismo, y otras enseñanzas del movimiento, sospechosas. Esto muestra que ellos no han hecho y quizás no saben hacer una investigación de calidad. La gente del nombre sagrado más astuta e informada y mejor ha parado o está en el proceso de parar la propagación de esta mentira.

¿DE DÓNDE VINO EL NOMBRE JESÚS?

Un poco de investigación nos informará en cuanto a la derivación del nombre de Jesús. Los diccionarios ayudarán a aquellos que tienen una buena voluntad de aprender. Estas clases de libros están a la mano para la mayor parte de las personas. No hay ninguna excusa. No hay absolutamente ninguna excusa para la propagación continuada de esta mentira.

Podemos investigar el Antiguo Testamento, escrituras apócrifas, el Nuevo Testamento, y escrituras seculares a partir del período de tiempo relevante a nuestro estudio.

El DICCIONARIO 

Jesús: [a. L. Iesus, a. Gr. 'IhsouV, ad. Jeshua Heb. tardío o Aramaico, para  Jehoshua o Joshua temprano (explicado como ‘Jah [o Jahveh] es la salvación’), un nombre personal judío frecuente.”

Guillermo Little, et al., editores., el Diccionario Oxford Universal sobre Principales Históricos,

(Londres: Prensa de la Universidad de Oxford, 1955).

Aquí, puede verse que el castellano Jesús se ha derivado del latín, Iesus. Iesus entonces, es del griego IhsouV, que es por su parte del Jeshua hebreo tardío o Aramaico. Jeshua fue sacado del hebreo más temprano Jehoshua – nuestro Josué en español.

EL DICCIONARIO DE LA BIBLIA

Del Diccionario de Westminster de la Biblia, sobre Jesús:

“(je’zus) [Lat. Del Gr. Iesous, que es para el Heb. Jeshua, una forma tardía de Jehoshua o Joshua ...]“

John D. Davis, el Diccionario de Westminster de la Biblia, (Filadelfia, la Prensa de Westminster, 1944).

El maestro promedio del nombre sagrado puede citar nueve clases de la investigación intentando demostrar su doctrina. Por qué no pueden ellos simplemente leer el diccionario sobre la derivación del nombre de Jesús. No es derivada de la palabra Zeus.

LA ORTOGRAFÍA CAMBIÓ CON LOS AÑOS

En vista del hecho que el Nuevo Testamento no fue escrito en hebreo o en Arameo, ningún manuscrito antiguo del Nuevo Testamento en estas lenguas existen. Por  lo tanto los maestros  del nombre sagrado están compelidos a ir al Antiguo Testamento en una tentativa de recuperar un nombre hebreo que podría haber sido llamado nuestro Salvador. Ellos van, por supuesto, al nombre de Josué.

Desatendiendo los aproximadamente cuatrocientos años de lapso entre la escritura del último libro del A.T. y el nacimiento del Mesías estos maestros esperan que nosotros creamos que la ortografía hebrea y la pronunciación del nombre de Josué permanecieron estáticas durante estos años. A ninguno le importa ocuparse de las tres ortografías y pronunciaciones para el nombre de Josué durante el tiempo del A.T

Hay tres ortografías diferentes para el nombre Josué en el Antiguo Testamento. Yeshua en ambos el arameo temprano como el hebreo moderno es hwhy. La ortografía para este nombre evolucionó, junto con la lengua hebrea, por el período de aproximadamente mil años, el tiempo de la escritura del Antiguo Testamento.

Las variaciones en la ortografía del nombre de Josué han llegado a nosotros en letras hebreas convencionales. Las letras hebreas convencionales son en verdad el alfabeto Aramaico. Este se parece bastante al alfabeto castellano que es simplemente el alfabeto romano con variaciones leves. Los Judíos abandonaron su propio alfabeto y comenzaron a usar el Aramaico después del cautiverio babilonio.

Las ortografías son escritas hyiwvhy, iwhy, e ivwvhy. Las referencias bíblicas para estas tres formas bíblicas para saber escribir correctamente y pronunciar el nombre de Josué el hijo de Nun, son:

 * Nehemiah 8:17 iwhy

 * Número 13: ¿16 c? ¿x c w? h y u c w h y

* Juzga 2: 7 ivwvhy

Sería una buena idea, para alguien suficientemente interesado, comprobar el texto hebreo del A.T. para estas referencias. No es comúnmente reconocido entre la gente de movimiento del nombre sagrado que hay tres ortografías para el nombre de Josué. La razón de esto es que para el nombre del Mesías, muchos de ellos arbitrariamente picotean una ortografía y pronunciación en la exclusión de las otras dos.

 

LA TRANSCRIPCIÓN DEL NOMBRE JOSUÉ EN LA VERSIÓN DE LOS SESENTA

Quizás, el primer uso registrado del nombre griego Jesús, IhsouV, entre la gente judía es una transcripción para el nombre hebreo iwvhy – Joshua – está en la Versión de los sesenta. La Versión de los sesenta es a veces referida como los LXX. Esta traducción del Antiguo Testamento hebreo al griego comenzó aproximadamente 270 A.C. y siguió durante algunos años después. Cuando el nombre hebreo está en el texto, sin falta, es transcrito en el griego como IhsouV, Jesús.

La cuestión que los maestros del nombre sagrado, que propagan esta mentira de Jesus=Zeus, deben dirigirse es cómo y por qué los eruditos judíos habrían elegido una palabra que significa al hijo de Zeus para ponerle como nombre al gran héroe de su pasado.

Estos Rabinos no convirtieron el nombre de aquel gran héroe israelita en el Hijo de Zeus, Curando Zeus, y seguramente no Ie-Zeus. Este parece obvio a cada uno excepto a la gente de nombre sagrado que todavía propaga esta mentira. Muchos de ellos la han dejado.

EL NOMBRE JESÚS EN LOS LIBROS APÓCRIFOS DE LA BIBLIA

El libro apócrifo de Eclesiástico, también llamado la Sabiduría de Jesús el hijo de Sirac, fue probablemente escrito a principios del tercer siglo A.C. Al principio escrito en el hebreo por un Josué hijo de Sirac, fue traducido en el griego aproximadamente 132 A.C.

Lea este pasaje corto de la introducción escrita por el nieto de Josué que tradujo el trabajo en el griego.

“Alguien que valora el aprendizaje debería ser capaz de ayudar a otros por lo que él mismo dice y escribe. Por eso mi abuelo Jesús se dedicó a la lectura de la Ley, los Profetas, y los otros libros de nuestros antepasados.”

El nombre del abuelo es iwvhy, Josué. Su nieto tradujo el libro en el griego, la lengua que muchos de los Judíos aprendieron de la infancia. Al mismo tiempo, él transcribió el nombre de su abuelo en el griego como IhsouV, Jesús. Debería ser entendido que en este tiempo en la historia, no todos los Judíos hablaron hebreo. Quizás sería bueno leer del capítulo de dos de Hechos.

Hechos 2:5. Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo. 6 Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua. 7 Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan? 8 ¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido?9 Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia, 10 en Frigia y Panfilia, en Egipto y en las regiones de Africa más allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos, 11 cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios. 

Como hoy, así también en aquel día, no todos los Judíos hablan Hebreo. De hecho la mayor parte de Judíos no hablan Hebreo. El Hebreo no era la lengua de los Judíos de la Diáspora. El Hebreo no era la lengua de los Judíos de Judea. Esto había dejado de ser tantos años antes de que Josué, hijo de Sirac, escribiera su libro de la sabiduría. Por lo tanto, su nieto vio la necesidad de traducir su trabajo en el Griego. El Antiguo Testamento Hebreo había sido traducido ya en el griego por la misma razón.

La gente del nombre sagrado que todavía se agarra a la doctrina Jesús=Zeus, espera que nosotros creamos que el traductor eligió una palabra griega que significa Hijo de Zeus y lo usó para el nombre de su abuelo.

Que alguien debiera creer tales tonterías, es absurdo y simplemente no es el caso. Él realmente transcribió el nombre Hebreo completamente bien. Este ha sido usado durante siglos desde entonces. [NOTA: traducir significa traer, tan aproximadamente como sea posiblemente, el sentido de una palabra de una lengua a la otra. Un ejemplo es la palabra Griega ballw, ballo. La traducción castellana de esta palabra es el TIRAR.

Transcribir significa traer, tan cerca como sea posiblemente, el sonido de una palabra de una lengua a la otra. Por ejemplo, la palabra castellana Bautizar es una traducción de la palabra Griega baptizw, baptizo  (La traducción sería inmersión). De Modo que en la nueva lengua la palabra suena lo mismo o casi lo mismo.]

Una observación interesante consiste en que mientras la gente del nombre sagrado es rápida para informarnos que ellos no creen en una traducción inspirada de la Biblia, ellos seguramente creen en las transcripciones inspiradas de los nombres sagrados. Éstas, por supuesto, son siempre sus propias traducciones y unas aprobadas por ellos.

EL NOMBRE DE JESÚS EN EL NUEVO TESTAMENTO

El nombre de Nuestro Salvador le fue dado del cielo aproximadamente cuatro a ocho años de la Era Cristiana. Parece obvio que le dieron el mismo nombre que llevó el gran líder de Israel, Josué, él el hijo de Nun. No sabemos y no podemos saber cómo su nombre fue escrito o dicho en el Hebreo. El nombre puede nunca puede sido escrito en el hebreo en absoluto, sino en Aramaico.

Sin embargo, aun si su nombre fue escrito en el Hebreo o Aramaico, no tenemos ningún registro de ello. Los maestross del nombre sagrado nos dicen que su nombre tuvo que haber sido dicho en el Hebreo. Más probablemente éste era Aramaico. Ya sea uno o el otro, no hay aún ningún registro de ello.

Tenemos realmente el registro histórico. Este es el Nuevo Testamento. En cada caso donde los escritores de este libro transcribieron el nombre del Mesías en el griego ellos eligieron IhsouV, Jesús, como la transcripción correcta.

Cuando Jesús nació dentro de la cultura mezclada Hebrea, Griega, y cultura romana de Judea y Galilea, se conocía ya cómo su nombre debería ser transcrito en el Griego. Este había sido establecido aproximadamente trescientos años antes. Aquel Jesús que vivió en una cultura variada se muestra, entre otras cosas, en el letrero encima de él en su muerte. Este estaba en tres lenguas, Hebreo, Griego, y Latín. Tenga en cuenta que Galilea, debido al dominio Gentil (griego), es llamada en la Escritura, Galilea de los Gentiles. El área había estado en la dominación griega desde Alejandro el Grande, siglos antes de que Jesús naciera.

La transcripción de iwvhy (independientemente de la ortografía del nombre del Mesías que pudo haber sido usado entonces), hecha por los apóstoles y hombres apostólicos cuando ellos escribieron el Nuevo Testamento, es IhsouV, Jesús. No Zeus. Ningún hijo de Zeus. No Ie-Zeus. Sólo Jesús.

Aquí está una pregunta para todos nosotros. ¿Confiaremos que la transcripción hecha por los maestros del nombre sagrado o confiaremos en la transcripción hecha por los hombres que escribieron el Nuevo Testamento? Creo que me sujetaré al libro del Nuevo y sus escritores. Uno es capaz de ver que en este punto así como en numerosos otros, los maestros del nombre sagrado son dejados en una posición de vergüenza.

EL NOMBRE JESÚS EN DOCUMENTOS SECULARES

La transcripción del nombre Hebreo y Aramaico de Josué el hijo de Nun en el Griego como IhsouV durante el tiempo tanto antes como después del Salvador vivió es certificada por las pruebas de manuscritos. Éstos están disponibles para el estudio en cualquier biblioteca de universidades principales. En éstos también no podemos encontrar ninguna conexión de Zeus en el nombre de Jesús.

Yo Podría sugerir un manuscrito para la consideración. Este es 5/6 Hever Babatha Archivo, el Documento 2 griego (5/6 HevBA 2).

Una copia del manuscrito en película, con todos sus rasgones, daño, y otras imperfecciones, puede ser encontrada en el E. L Sukenik Volumen Conmemorativo (1889 – 1953), redactores N. Avigad, y. Al-., Sociedad de Exploración de Israel, Jerusalén, 1976.

Un juego de copia no manuscrito en el tipo moderno (es más fácil leer) puede ser visto en el libro, Eretz-Israel, Estudios Arqueológicos, Históricos y Geográficos, Volumen Ocho, la Universidad hebrea de Jerusalén, el Santuario del Libro, et. al., pg. 50. Esta copia tiene tanto textos Aramaicos como Griegos.

Otra copia en el tipo moderno está en la página 162 de un Manual de Textos Palestino Aramaico, (Segundo siglo A. C.—Segundo siglo A. D.), editor Joseph A. Fitzmyer, S.J., et.al., Prensa de Instituto Bíblica, Roma, 1978. Esta copia tiene sólo la sección de Aramaico, líneas 11, 12, y 13. Esta tiene una traducción inglesa agradable en la página opuesta.

Este interesante manuscrito si algo inusual fue encontrado en Nahel Hever. Seguramente es conmovedor a nuestra discusión de la transcripción del nombre de nuestro salvador en el Griego en los siglos primero y segundo de la era común.

El documento lleva la fecha 19 de agosto, A. D. 132. Este es un recibo dado por Babatha al guarda judío de su hijo para el pago de seis denarios para el alimento y vistido para su hijo, Jesús. Está escrito tanto en Aramaico como en Griego.

En la línea 12, en la porción Aramaica, dos veces repetido está el nombre del muchacho, iwhy. Este es la forma acortada del nombre comúnmente usado durante este período. En la línea 16 de la porción Griega, está la transcripción, IhsouV. En documentos seculares, el nombre Jesús es la transcripción para el nombre Josué.

La información entomológica con relación al nombre JESÚS está bien documentada. Y la documentación está fácilmente disponible. No hay excusa para que las personas del movimiento del nombre se revuelquen en el error en el que ellos están. No hay excusa que los maestros del nombre sagrado continúen en este fraude.

www.apologista.blogdiario.com

www.retornoalparaiso.blogspot.com

www.yeshuahamashiaj.org

LO QUE NOS DICEN NUESTROS LECTORES

 

plastic_penEstimado Apologista, mil gracias por tu blog y por el tiempo que le dedicas a él todos los días para brindarnos “pastos frescos”, alimento que realmente nutre. Te confieso que he aprendido mucho de tus estudios, y siento que mi vida ha cambiado mucho.

Mil gracias,

J.T

Venezuela

Hermano Mario, lo felicito por su excelente blog, el cual visito regularmente para ver qué nuevos estudios hay. Debo decirle que su blog es el mejor que he visto hasta el momento. Siga adelante con su ministerio y que el Señor lo siga bendiciendo grandemente.

Su amigo y hermano,

P.M

México, D.F

Apologista, aunque no lo conozco personalmente, siento que usted ya es parte de mi familia, ya que todos acá visitamos su sitio para aprender más de las cosas de Dios, y en especial, sobre el evangelio del reino que usted tanto predicado. Sus enseñanzas son muy edificantes, y la forma cómo expone las verdades de Dios es muy sutil e inteligente. Que el Señor bendiga su ministerio grandemente.

Su servidor,

S.R

El Salvador

Estimado hermano Mario Olcese (Apologista), desde que visito su blog mi fe en la Palabra de Dios ha crecido mucho, ya que usted me ha ayudado a darme cuenta de que la doctrina de la Trinidad no se puede realmente fundamentar en la Biblia, sino en la tradición católica. Usted realmente demuestra saber lo que dice, y observo que no habla por hablar como tantos otros maestros que predican sin mayor profundidad. Siga, pues, adelante en su misión, que a su debido tiempo usted cosechará los frutos de su arduo y desinteresado trabajo.

Su hermano,

B.Z

Guatemala

 

Estimado hermano Mario, debo admitir que si bien usted es a veces irónico o sarcástico, no deja de tener razón en mucho de lo que dice. Y aunque no estoy 100% de acuerdo con usted, debo confesarle que la mayoría de sus enseñanzas tienen un sólido asidero bíblico que nadie puede disputar sin meter la pata. Personalmente le agradezco infinitamente por sus estudios y la dedicación mostrada en su blog para dar a conocer el evangelio de nuestro Señor Jesucristo, que sin duda no es otro que el Reino de Dios. Mi familia y yo somos fieles partidarios de este reino glorioso, y ya estamos haciendo nuestra parte para darlo a conocer a nuestros amigos y conocidos. Nuevamente mil gracias por su ministerio.

Su Servidora,

A.G

Perú

 

Señor Olcese, aunque soy un “devoto” Católico Romano, no dejo de visitar su blog, el cual me ha abierto los ojos para descubrir cosas que antes desconocía. El tema de los santos católicos me ha estremecido mucho, y ahora comprendo que todos los creyentes somos santos…y en vida. Esto me pone entre la espada y la pared, porque desde niño me enseñaron los “curitas” que los santos son sólo aquellos que han logrado la cuasi perfección, y además, que están sólo en el cielo. El hecho de que en la iglesia católica no haya ningún santo vivo es alarmante, y ni siquiera el Papa de turno, el cual debe hacer sus méritos para alcanzar ese “rango”. En fin, extraño en verdad, y más aún cuando recordamos que siempre son llamados “Su santidad” o “Santo Padre” en  su función.

Bueno, que continúen los éxitos y ya estaremos conversando más en otra ocasión.

Su amigo,

C.S

Bolivia

Apreciado señor Mario, yo antes creía que usted era un maldito hereje porque negaba la doctrina católica de la Trinidad, pero a medida que pasaba el tiempo, y después de haber examinado sus estudios al respecto, me he dado cuenta de que usted no estaba tan loco como pensaba, sino que tenía sus buenas razones para ser unitario. Y aunque aún tengo algunos textos problemáticos a favor del trinitarismo, los del unitarismo son más convincentes. Por mi parte seguiré estudiando más sobre esta doctrina-misterio para convencerme al ciento por ciento de que no es bíblica. Que nuestro Señor le siga iluminando y bendiciendo.

Su hermano,

E.S.

Ecuador

Señor Olcese, al principio creí que usted era uno de esos ilusos religiosos que aparecen de vez en cuando por allí para enseñar “novedades” o “cuentos chinos”, pero a medida que iba visitando su blog, me di cuenta que en él había pura “carnecita” para comer, espiritualmente hablando.  Le confieso que me encantan sus estudios sobre la Trinidad y el Reino de Dios. En ningún otro sitio he encontrado tremendos estudios como estos dos. Siga sin desmayar en su misión evangelizadora, y que el Señor me lo bendiga.

Su lector,

M.P

Colombia

Señor Mario Olcese, usted es un hereje y un arrogante que se cree el dueño de la verdad. Sus estúpidas ideas, y sus locas interpretaciones, están desviando al pueblo de Dios tras el error. Usted es un candidato seguro para el infierno, y será atormentado día y noche por haber sido causa de tropiezo para miles.

Hasta nunca,

G.S

Honduras

Estimado Mario, ¿de qué vive usted? ¿Por qué dedica tanto tiempo a su ministerio y no pide contribuciones?¿Quién lo sostiene?¿Quién está detrás de usted? Creo que nadie puede estar tantas horas en el ordenador y vivir del aire. ¿No será usted un mercenario agazapado? Ahora nadie predica sin pedir dinero a cambio, aun el mismo “Cash” Luna vive de las ofrendas y diezmos. Así que sería bueno saber cuáles son sus fuentes de ingreso para que sus lectores lo sepan.

Gracias por su tiempo.

R.T

Guatemala

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“Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas; desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas” (Lucas 21:26)

 

James Petras

Rebelión
Traducido por Sinfo Fernández y S. Seguí. Revisado por Caty R.
13/04/09

Todos los ídolos del capitalismo de los tres últimos decenios se han venido abajo. Los dogmas y lugares comunes, los paradigmas y los diagnósticos de progreso indefinido bajo el capitalismo liberal de mercado libre no han resistido la prueba de la realidad. Estamos viviendo el fin de una época y los expertos de todo el mundo atestiguan el hundimiento del sistema financiero de EEUU y del mundo entero, la falta de crédito al comercio y la falta de financiación de la inversión. Se está perfilando una depresión mundial en la que el paro se cierne sobre la cuarta parte de la fuerza laboral mundial. El mayor descenso del comercio en la historia reciente –bajada del 40% anual– define el futuro. Las quiebras inminentes de las empresas fabricantes más grandes del mundo capitalista atormentan a los líderes políticos occidentales. Se han desacreditado el mercado como mecanismo de asignación de recursos y el gobierno de EEUU como líder de la economía global. (Financial Times, 9 de marzo de 2009); y todas las suposiciones sobre la “autoestabilización” de los mercados son claramente falsas y obsoletas. El rechazo a la intervención pública en el mercado y la defensa de la economía de la oferta se han desacreditado hasta para sus incondicionales. Incluso los círculos oficiales reconocen que la desigualdad de las rentas ha contribuido a la quiebra económica y debe corregirse. La planificación, la propiedad pública y las nacionalizaciones están en el orden del día, mientras que las alternativas socialistas han llegado a ser casi respetables.

 

Con el inicio de la depresión se han abandonado todos los mantras del último decenio. A medida que fallan las estrategias de crecimiento basadas en las exportaciones, resurgen las políticas de sustitución de importaciones. A medida que la economía mundial se desglobaliza y se repatrían los capitales para salvar las casas matrices casi arruinadas, se propone la propiedad pública. A medida que miles de millones de dólares-euros-yenes en activos se destruyen y devalúan, los despidos masivos extienden el desempleo por todas partes. El miedo, la ansiedad y la incertidumbre acechan a los ministerios del Estado, las instancias directivas financieras, las oficinas centrales, las fábricas y las calles.

 

Entramos en una época de agitación, en la que se fracturan profundamente los fundamentos del orden político y económico mundial, hasta el punto de que nadie puede imaginarse una restauración del orden político-económico del pasado reciente. El futuro promete caos económico, agitación política y empobrecimiento de las masas. De nuevo, el espectro del socialismo se cierne sobre las ruinas de los anteriores gigantes de las finanzas. A medida que se hunde el capitalismo de libre mercado, sus defensores ideológicos abandonan el barco y los antiguos estribillos sobre la bondad del mercado, y proponen un nuevo eslogan: el Estado como salvador del sistema, una propuesta incierta cuyo único resultado será prolongar el pillaje del tesoro público y posponer la agonía del capitalismo tal como lo hemos conocido.

 

Teoría de la crisis del capital: la desaparición del experto económico

 

Las fallidas políticas económicas de los líderes de la política y la economía se basan en el funcionamiento del capitalismo de mercado. Para evitar una crítica del sistema capitalista, los tratadistas echan la culpa a los líderes y a los expertos financieros por su incompetencia, su avaricia y sus defectos individuales.

 

La charlatanería ha sustituido al análisis razonado de las estructuras, las fuerzas materiales y la realidad objetiva que impulsan, motivan y ofrecen incentivos a los inversores, los responsables políticos y los banqueros. Cuando las economías capitalistas se derrumban, los dioses enloquecen a los políticos y los articulistas, los priva de la capacidad de razonar sobre los procesos objetivos y los envía a las tinieblas de la especulación subjetiva.

 

En vez de examinar las estructuras de oportunidad creadas por el enorme excedente de capital y los márgenes de beneficio realmente existentes, que impulsan a los capitalistas a la actividad financiera, nos dicen que ha sido un “fracaso de liderazgo”. En vez de examinar el poder y la influencia de la clase capitalista sobre el Estado, en especial en la selección de unos responsables políticos y unos reguladores económicos que permitan maximizar sus beneficios, nos dicen que ha habido una “falta de comprensión” o una “ignorancia intencionada de lo que requieren los mercados.” En vez de analizar concretamente las clases y relaciones sociales reales –en particular las clases capitalistas históricas que actúan en los mercados reales– los charlatanes postulan un mercado abstracto poblado por capitalistas imaginarios (racionales). En vez de examinar cómo el aumento de los beneficios, los mercados en expansión, el crédito barato, el trabajador sometido y el control sobre las políticas y los presupuestos del Estado crean la confianza de los inversores –y cómo su ausencia destruye esta confianza–, los charlatanes afirman que la pérdida de confianza es la causa del derrumbe económico. El problema objetivo de la pérdida de las condiciones específicas para la producción de beneficios, que conduce a la crisis, se convierte en una opinión sobre esta pérdida.

 

La fe, la esperanza y la confianza en las economías capitalistas proceden de unas relaciones y unas estructuras económicas que producen beneficios. Estos estados psicológicos provienen de resultados exitosos, es decir, de las transacciones, las inversiones, el aumento de valor de las acciones y la multiplicación de beneficios presentes y futuros. Cuando las inversiones fracasan, las empresas pierden dinero y quiebran, y los perjudicados dejan de confiar en los propietarios y sus agentes; cuando sectores económicos enteros perjudican seriamente a toda la clase de inversores, depositarios y prestatarios, se produce una pérdida de confianza en el sistema.

 

La charlatanería es el último recurso de los ideólogos, académicos, expertos y editorialistas financieros capitalistas. Poco dispuestos enfrentarse al desglose de los mercados capitalistas realmente existentes, escriben y recurren a vagas utopías como los “mercados apropiados” distorsionados por “determinados modos de pensar.” Es decir, para salvar su fallida ideología, basada en los mercados capitalistas, se inventan un ideal moral: el mercado y el modo de pensar capitalista apropiados, divorciado de cualquier comportamiento real y de los imperativos y contradicciones económicas inscritos en la lucha de clases.

 

Los argumentos económicos inadecuados y faltos de rigor que impregnan los escritos de los ideólogos capitalistas están en un plano paralelo a la quiebra del sistema social en el que se enmarcan. El fracaso intelectual y moral de la clase capitalista y sus seguidores políticos no son defectos personales, sino que reflejan el fracaso económico del mercado capitalista.

 

La quiebra del sistema financiero de EEUU es síntoma de un hundimiento más profundo del sistema capitalista, que tiene sus raíces en el desarrollo dinámico del capitalismo de los tres últimos decenios. En el sentido más amplio, la depresión mundial actual es el resultado de la formulación clásica resumida por Karl Marx hace más de 150 años: la contradicción entre el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de la producción existentes.

 

A diferencia de los teóricos que sostienen que han sido las finanzas y el capitalismo postindustrial los que han destruido o “desindustrializado” la economía mundial y han puesto en su lugar una especie de capitalismo de casino, o capitalismo especulativo, es evidente que hemos sido testigos del crecimiento a largo plazo más espectacular de la historia del capitalismo industrial, que ha llegado a emplear más trabajadores industriales asalariados que nunca en la historia. Impulsadas por unas tasas crecientes de beneficios, las inversiones a gran escala y largo plazo, cada vez mayores, han sido la fuerza motriz de la penetración del capital industrial y conexo hasta las regiones subdesarrolladas más remotas. Los países capitalistas, nuevos y viejos, han visto nacer y crecer imperios económicos enormes que han derribado barreras políticas y culturales, permitiendo con ello la incorporación y la explotación de miles de millones de trabajadores, nuevos y viejos, en un proceso implacable. Dado que la competencia de los nuevos países industrializados se ha intensificado, y dado también que los crecientes beneficios han llegado a exceder la capacidad de reinvertirlos provechosamente en los antiguos centros capitalistas, grandes masas de capital han migrado hacia Asia, América Latina, Europa del Este y, en menor grado, a Oriente Medio y África meridional.

 

Los enormes beneficios excedentarios se volcaron en los servicios, entre otros los financieros, el sector inmobiliario, los seguros y las grandes propiedades de tierras, urbanas y rurales.

 

El dinámico crecimiento de las innovaciones tecnológicas del capitalismo encontró su expresión más clara en un mayor poder social y político, que eclipsó a los trabajadores organizados limitando su capacidad de negociación, y permitió multiplicar los beneficios. Con el crecimiento de los mercados mundiales, los trabajadores pasaron a ser considerados, simplemente, como costes de producción, no como consumidores finales. Los salarios se estancaron, los beneficios sociales se limitaron, recortaron o trasladaron a los trabajadores. En esta situación de crecimiento capitalista dinámico, el Estado y sus políticas se convirtieron en un instrumento totalmente al servicio del capital: se debilitaron las restricciones, los controles y las reglamentaciones. Lo que se denominó neoliberalismo abrió nuevos ámbitos a la inversión de los beneficios excedentes: se privatizaron las empresas, la tierra, los recursos y los bancos públicos.

 

A medida que se intensificaba la competencia y surgían nuevas potencias en Asia, el capital de EEUU invertía cada vez más en actividades financieras. En los circuitos financieros se elaboraron toda una serie de instrumentos financieros que atrajeron la riqueza y los beneficios de los sectores productivos.

El capital de EEUU no se “desindustrializó”, sino que se desplazó a China, Corea y otros centros de crecimiento, no a causa de la caída de los beneficios, sino por los beneficios más altos que obtienen las empresas fabricando en ultramar.

En China, La apertura al capitalismo proporcionó a centenares de millones de trabajadores empleos sometidos a una brutal explotación con salarios de subsistencia, ningún beneficio social y escaso o ningún poder social organizado. Una nueva clase de colaboradores capitalistas asiáticos, consolidada y fomentada por el capitalismo asiático de estado, aumentó el volumen enorme de beneficios. Las tasas de inversión alcanzaron proporciones desorbitadas, teniendo en cuenta las enormes desigualdades entre la clase de los propietarios y los trabajadores asalariados. Los enormes excedentes aumentaron, pero con una considerable limitación de la demanda interna. El crecimiento de las exportaciones y los consumidores de ultramar se convirtieron en la fuerza impulsora de las economías asiáticas. Los fabricantes de EEUU y Europa invirtieron en Asia para exportar de nuevo a sus mercados interiores, lo que desplazó la estructura del capital interno en favor del comercio y las finanzas. Los bajos salarios pagados a los trabajadores llevaron a una gran expansión del crédito. La actividad financiera creció en proporción a la entrada de mercancías de los dinámicos países de reciente industrialización. Los beneficios industriales se reinvirtieron en servicios financieros. Los beneficios y la liquidez crecieron en proporción a la decadencia relativa del valor real generado por el paso del capital industrial al capital financiero-comercial.

 

Los superbeneficios generados por la producción, el comercio y las finanzas mundiales, y el reciclaje en EEUU de las ganancias obtenidas en ultramar a través de los circuitos financieros, tanto estatales como privados, crearon una enorme liquidez. Mucho más alta que la capacidad histórica de las economías de EEUU y Europa para absorber tales beneficios en sectores productivos.

 

La explotación dinámica y voraz del enorme excedente de mano de obra de China, la India y otros lugares, el pillaje total y la transferencia de cientos de miles de millones de dólares de la Rusia ex comunista y la América Latina neoliberalizada llenó las cajas de instituciones financieras nuevas y viejas.

 

La sobreexplotación del trabajo en Asia y la sobreacumulación de liquidez financiera en EEUU llevaron a la ampliación de la economía de papel y a lo que los economistas liberales llamaron luego desequilibrio global entre los ahorradores-inversores-exportadores (en Asia) y los consumidores-financieros-importadores (en EEUU). Los enormes excedentes comerciales del Este se titularizaron mediante la compra de bonos del Tesoro de EEUU. La economía estadounidense estuvo respaldada, precariamente, por una economía de papel cada vez más inflada.

 

La expansión del sector financiero fue el resultado de las altas tasas de rendimiento y se aprovechó de la economía liberalizada impuesta por el poder del capital de inversión diversificado en los decenios anteriores. La internacionalización del capital, su crecimiento dinámico y el crecimiento enorme del comercio progresaron con una aceleración mayor que los salarios estancados, los beneficios sociales decrecientes y el gran excedente de mano de obra. Temporalmente, el capital intentó potenciar sus beneficios por medio de la propiedad inmobiliaria inflada gracias a la ampliación del crédito, la deuda altamente apalancada y una serie de instrumentos financieros claramente fraudulentos (activos invisibles sin valor.) El hundimiento de esta economía de papel dejó al descubierto un sistema financiero hipertrofiado y forzó su desaparición. La pérdida de recursos financieros, crédito y mercados repercutió en todas las potencias industriales orientadas a la exportación de bienes industriales. La falta de consumo social, la debilidad del mercado interior y las enormes desigualdades negaron a los países industrializados cualquier tipo de mercado compensatorio para estabilizar o limitar su deslizamiento hacia la recesión y la depresión. El crecimiento dinámico de las fuerzas productivas basadas en la sobreexplotación del trabajo, llevado hasta la hipertrofia de los circuitos financieros, puso en movimiento el proceso de expulsión –feeding off– de la industria y de subordinación del proceso de acumulación al capital altamente especulativo.

 

La mano de obra barata, las fuentes de beneficio, la inversión, el crecimiento comercial y las exportaciones a escala mundial ya no podían sostener, a la vez, el pillaje por parte del capital financiero y el mantenimiento de un mercado para el sector industrial dinámico. Lo que se interpretó erróneamente como una crisis financiera, o más particularmente una crisis de la vivienda y las hipotecas, fue simplemente el pistoletazo de salida del hundimiento de un sector financiero hipertrofiado. El sector financiero, que en un primer momento surgió de la expansión dinámica del capitalismo productivo, se puso más tarde contra éste. Los vínculos históricos y los lazos globales entre la industria y el capital financiero llevaron inevitablemente a una crisis capitalista sistémica, implícita en la contradicción entre una empobrecida fuerza de trabajo y la concentración del capital. La depresión mundial actual es un producto del proceso de sobreacumulación del sistema capitalista, en el que la quiebra del sistema financiero fue el detonador pero no el determinante estructural. Esto se demuestra por el hecho de que países industriales como Japón y Alemania experimentaron una caída de la exportación, la inversión y el crecimiento mayor que otros países financieros como EEUU y Reino Unido.

 

El sistema capitalista en crisis destruye el capital para purgarse de las empresas y los sectores menos eficaces y competitivos y más endeudados, y para reconcentrar el capital mientras se reconstruye la capacidad de acumulación, dadas las condiciones políticas necesarias. La recomposición del capital surge del pillaje de los recursos del Estado, es decir de los llamados rescates y otras transferencias masivas de la Hacienda pública (léase, de los contribuyentes), que resulta de la reducción salvaje de transferencias sociales (léase, servicios públicos) y del abaratamiento de los salarios conseguido mediante despidos, desempleo masivo, reducciones salariales, de pensiones y sanitarias, y el empeoramiento general de las condiciones de vida que permitan aumentar la tasa de beneficio.

 

La depresión mundial: un análisis de clase

 

Los indicadores económicos generales del auge y el declive del sistema capitalista mundial son de escaso valor para la comprensión de las causas, la trayectoria y el impacto de la depresión mundial. En el mejor de los casos, describen la carnicería económica; en el peor, ofuscan a las clases sociales dominantes y gobernantes –con sus complejas redes y transformaciones que dirigieron la expansión y el hundimiento económico– y a las clases trabajadoras asalariadas –que produjeron la riqueza que alimentó la fase expansiva y ahora pagan el coste del hundimiento económico-.

 

Ya es una perogrullada decir que los que causaron la crisis son también los mayores beneficiarios de la generosidad de los gobiernos. La simple observación cotidiana de que las clases gobernantes produjeron la crisis y la clase trabajadora está pagando la factura, con un coste mínimo para aquéllas, es un reconocimiento de la utilidad del análisis de clase a la hora de descifrar la realidad social que se oculta detrás de los datos económicos generales. Tras la recesión de principios de los 70, la clase capitalista industrial occidental consiguió asegurarse una financiación que le permitió iniciar un período de crecimiento extenso y profundo que cubrió todo el globo. Los capitalistas alemanes, japoneses y del Sureste Asiático prosperaron, compitieron y colaboraron con sus homónimos de EEUU. Durante este período, el poder social, la organización y la influencia política de la clase trabajadora perdió importancia, tanto en términos absolutos como relativos, en paralelo al descenso de su participación en la renta material. Las innovaciones tecnológicas, incluida la reorganización del trabajo, compensaron las subidas salariales con la reducción de la masa de trabajadores, y en particular de su capacidad de ejercer presión sobre las prerrogativas de la gestión. Se consolidó la posición estratégica capitalista en la producción y sus dueños pudieron ejercer un control casi absoluto sobre la localización y los movimientos del capital.

 

Los poderes capitalistas establecidos –especialmente en el Reino Unido y EEUU— con grandes reservas de capital y enfrentados a una creciente competencia por parte de los capitalistas alemanes y japoneses, completamente recuperados, intentaron ampliar sus tasas de rentabilidad trasladando sus inversiones de capital a las finanzas y los servicios. Al principio, esta iniciativa estaba vinculada y dirigida a la promoción de las ventas de sus productos manufacturados, proporcionando para ello el crédito y la financiación para las compras de automóviles o productos electrodomésticos. Los capitalistas industriales menos dinámicos deslocalizaron sus fábricas de montaje hacia las regiones y países con salarios más bajos. El resultado fue que los capitalistas industriales de EEUU tomaron más un aspecto de financieros manteniendo su carácter industrial en la operación de sus filiales manufactureras de ultramar y sus proveedores satélites. Al mismo tiempo, la fabricación en países de bajos salarios y los rendimientos financieros en el propio país hincharon los beneficios generales de la clase capitalista. Mientras que la acumulación de capital se extendía en el país de origen, los salarios nacionales y los costes sociales sufrían presiones a medida que los capitalistas trasladaban los costes de la competencia a las espaldas de los asalariados por mediación de la colaboración sindical en EEUU y de los partidos políticos socialdemócratas en Europa. Las limitaciones salariales, la vinculación de los salarios a la productividad de una manera asimétrica y los pactos entre capital y trabajo aumentaron los beneficios. Los trabajadores de EEUU recibieron compensaciones mediante importaciones baratas de productos de consumo, producidas por los trabajadores sometidos a salarios más bajos de los países de reciente industrialización, y mediante el acceso al crédito fácil.

 

Durante la década de los 90, el pillaje occidental de la ex URSS, con la colaboración de gángsters oligarcas locales, condujo a una fuga masiva del capital saqueado hacia los bancos occidentales. La transición china al capitalismo en los años 80, que se aceleró en los 90, amplió la acumulación de beneficios industriales derivados de la explotación intensiva de decenas de millones de asalariados con sueldos a niveles de subsistencia. Mientras el pillaje de billones de dólares en Rusia y toda la ex Unión Soviética hinchaba el sector financiero de Europa Occidental y EEUU, el crecimiento masivo de miles de millones de dólares en transferencias y el blanqueo de dinero ilegal hacia bancos de EEUU y Reino Unido contribuyó a la hipertrofia del sector financiero. El alza de los precios del petróleo y de los beneficios de los capitalistas rentistas añadió una nueva fuente de beneficios y de liquidez financieros. El pillaje, las rentas y el dinero negro proporcionaron una vasta acumulación de riqueza financiera desconectada de la producción industrial. Por otra parte, la rápida industrialización de China y otros países asiáticos proporcionó un gran mercado para los fabricantes alemanes y japoneses de producto de gama alta: suministraron maquinaria y tecnología de alta calidad a las fábricas chinas y vietnamitas.

 

Los capitalistas de EEUU no se desindustrializaron, quien lo hizo fue el país. Al deslocalizar la producción a ultramar e importar los productos acabados, y al centrarse en el crédito y financiación, la clase capitalista de EEUU y sus miembros se volvieron diversificados y multisectoriales. Multiplicaron sus beneficios e intensificaron la acumulación de capital.

 

Por otra parte, los trabajadores estaban sometidos a múltiples formas de explotación: los salarios se estancaron, los acreedores incrementaban sus intereses y los puestos de trabajo de altos salarios y alto nivel se transformaron en empleos de servicios con sueldos más bajos, lo que redujo constantemente el nivel de vida de aquéllos.

 

El proceso básico que ha conducido a la debacle estaba bien claro: el crecimiento dinámico de la riqueza capitalista occidental estuvo basado, en parte, en el pillaje brutal de la URSS y América Latina, que sufrieron un descenso acentuado de sus condiciones de vida durante los años 90. La explotación intensificada y salvaje de centenares de millones de trabajadores chinos, mexicanos e indonesios mal pagados, y el éxodo forzado de campesinos a la industria produjo altas tasas de acumulación. La decadencia relativa de salarios en EEUU y Europa Occidental también contribuyó a la acumulación de capital. El énfasis alemán, chino, japonés, latinoamericano y europeo oriental en un crecimiento impulsado por el sector exportador contribuyó al desequilibrio o contradicción entre la riqueza capitalista concentrada y la propiedad y la creciente masa de trabajadores de bajos salarios. Las desigualdades a escala mundial crecieron geométricamente. El proceso dinámico de acumulación excedió la capacidad del sistema capitalista, altamente polarizado, de absorber el capital en sus actividades productivas dadas las altas tasas existentes de beneficio. Esto condujo al crecimiento multiforme y a gran escala del capital especulador que infló los precios e invirtió en el sector inmobiliario, las materias primas, los fondos de capital de riesgo, los valores bursátiles, la financiación de la deuda y las fusiones y adquisiciones, actividades todas divorciadas de la producción de valor real. El auge industrial y las restricciones de clase impuestas a los salarios de los trabajadores socavaron la demanda nacional e intensificaron la competencia en los mercados mundiales. La actividad financiera especulativa, provista de una liquidez masiva, ofreció una solución a corto plazo: los beneficios basados en la financiación de deuda. La competencia entre prestatarios fomentó la disponibilidad de crédito barato. La especulación inmobiliaria llegó hasta la clase trabajadora, a medida que trabajadores asalariados sin ahorros personales o activos se aprovecharon de su acceso a préstamos fáciles para unirse al frenesí inducido por los especuladores, basándose en la idea de un incremento incesante del valor de las viviendas. El inevitable hundimiento repercutió en todo el sistema y detonó la parte inferior de la cadena especulativa. De los últimos participantes hasta los detentores de los productos hipotecarios subprime, la crisis ascendió hasta afectar a los bancos y las sociedades más grandes, implicados en rescates y adquisiciones, altamente endeudados. Todos los sectores diversificados, de la manufactura a las finanzas, la especulación comercial y de materias primas, sufrieron las consecuencias. Toda la panoplia de capitalistas se enfrentó a la quiebra y los exportadores industriales alemanes, japoneses y chinos que descansaban en la explotación del trabajo fueron testigos del hundimiento de sus mercados de exportación.

 

El estallido de la burbuja financiera fue resultado de la sobreacumulación de capital industrial y del pillaje de la riqueza a escala mundial. La sobreacumulación se arraiga en la relación capitalista más fundamental: las contradicciones entre la propiedad privada y la producción social, la concentración simultánea del capital y el declive de las condiciones de vida.

 

Encontramos por doquier indicadores de la creciente depresión de 2009:

 

* Las quiebras aumentaron en un 14% en 2008 y pueden incrementarse otro 20% en 2009 (Financial Times, 25 de febrero de 2009; p.27);
* La depreciación de los grandes bancos occidentales ya está en torno a un billón de dólares y sigue creciendo (según el Institute for International Financing, grupo de presión en Washington de los grupos bancarios.) (Financial Times, 10 de marzo de 2009 p.9);* Y según el mismo Financial Times, las pérdidas que sufren los bancos que tienen que ajustar a la baja sus inversiones a los precios de mercado ya alcanzan los tres billones de dólares, equivalentes al valor anual de la producción económica británica. Como se cita en el mismo informe, el Banco Asiático de Desarrollo estima que los activos financieros a escala mundial se han reducido en más de 50 billones de dólares, una cifra equivalente a la producción global anual. Para 2009, EEUU tendrá un déficit presupuestario del 12,3% de su PIB y unos déficits fiscales que pueden llevar a la ruina de las finanzas públicas.

 

Los mercados mundiales experimentan una caída vertical:

 

* El índice Topix ha caído de 1.800 a mediados de 2007 a 700 a principios de 2009;
* Standard & Poor de 1.380 a principios de 2008 a 700 en 2009;

* FTSE 100 de 6.600 a 3.600 a principios de 2009;

* Hang Seng de 32.000 a principios de 2008 a 13.000 a comienzos de 2009 (FT,25 de febrero de 2009; p.27);

* En el cuarto trimestre de 2008, el PIB se redujo en un porcentaje anual del 20,8% en Corea del Sur, 12,7% en Japón, 8,2% en Alemania, 2,9% en el Reino Unido y 3,8% en EEUU (FT, 25 de febrero de 2009; p.9);

* El índice Dow Jones ha disminuido de 14.164 en octubre de 2007 a 6.500 en marzo de 2009;

* El porcentaje de decrecimiento anual de la producción industrial fue del 21% en Japón, el 19% en Corea del Sur, el 12% en Alemania, el 10% en EEUU y el 9% en el Reino Unido (FT, 25 de febrero de 2009; p.9);

* Se prevé que los flujos de capital privado netos dirigidos a los países capitalistas menos desarrollados por los países imperiales se reduzcan en un 82% y los flujos de crédito por un valor de 30.000 millones de dólares (FT, 25 de febrero de 2009; p.9);

* La economía de EEUU disminuyó en un 6,2% en los últimos tres meses de 2008 y cayó aún más en el primer trimestre de 2009 a consecuencia de una reducción acentuada de las exportaciones (23,6%) y gastos de consumo (4.3%) en el último trimestre de 2008 (BBC, 27 de febrero de 2009).

 

Con más de 600.000 trabajadores que pierden mensualmente sus empleos en los tres primeros meses de 2009 y muchos más que han visto reducidas sus horas extraordinarias, o las verán durante 2009, el desempleo real y camuflado puede alcanzar hasta el 25% a finales de año. Todo apunta a una depresión profunda y prolongada:

 

* Las ventas de automóviles de General Motors, Chrysler y Ford se redujeron casi el 50% de 2007 a 2008. El primer trimestre de 2009 registró otra disminución del 50%;

 

* Los mercados extranjeros se están agotando a medida que la depresión se extiende a ultramar;

 

* En el mercado interior de EEUU, las ventas de mercancías duraderas están disminuyendo en un 22% (BBC, 27 de febrero de 2009); y

 

* Las inversiones residenciales cayeron un 23,6% y la inversión empresarial en un 19,1%, reducción liderada por un descenso del 27,8% en bienes de equipo y programas informáticos.

 

La desinversión liderada por la actividad empresarial privada es la que impulsa la depresión. Los stocks empresariales en aumento, la inversión decreciente, las quiebras, las ejecuciones hipotecarias, los bancos insolventes, las pérdidas masivas acumuladas, el acceso restringido al crédito, la caída del precio de los valores y una reducción del 20% de la riqueza de los hogares (más de 3 billones de dólares) son causa y consecuencia de la depresión. Como resultado del hundimiento de los sectores industrial, minero, inmobiliario y comercial, hay por lo menos 2,2 billones de dólares de deuda bancaria tóxica en todo el mundo, mucho más que los fondos de rescate asignados por la Casa Blanca en octubre de 2008 y febrero y marzo de 2009.

 

La depresión está disminuyendo la presencia económica mundial de los países imperiales y además socava las estrategias de exportación financiadas por capital extranjero en América Latina, Europa del Este, Asia y África.

 

Casi todos los economistas, expertos, asesores de inversiones, historiadores de la economía y conocedores variopintos comparten una fe común de que, a largo plazo, el mercado de valores se recuperará, la recesión terminará y el gobierno se retirará de la economía. Anclados en conceptos relativos a modelos cíclicos y tendencias históricas del pasado, estos analistas pierden de vista las actuales realidades sin precedentes: la naturaleza mundial de la depresión económica, la velocidad sin precedente de la caída, los niveles de deuda contraídos por los gobiernos para sostener los bancos e industrias insolventes y los extraordinarios déficits públicos, que absorberán recursos durante muchas generaciones.

 

Los profetas académicos del largo plazo seleccionan arbitrariamente marcadores de tendencia del pasado que se establecieron en un contexto político-económico radicalmente diferente del actual. La charla ociosa de los economistas de la postcrisis desatiende los parámetros abiertos y en constante variación, con lo que pasan por alto los verdaderos marcadores de tendencia de la depresión actual. Como observa un analista, “ninguna condición de partida que seleccionemos entre los datos históricos disponibles puede dar una réplica exacta de las condiciones de partida en cualquier otro momento, porque, en ambos casos, los precedentes nunca son idénticos” (FT, 26 de febrero de 2009; p.24.) La actual depresión estadounidense tiene lugar en el contexto de una economía desindustrializada, un sistema financiero insolvente, con déficits fiscales récord, déficits comerciales récord, una deuda pública sin precedentes, una deuda exterior “multibillonaria” y más de 800.000 millones de dólares asignados a los gastos militares de varias guerras y ocupaciones en curso. Todas estas variables desafían los contextos en los que tuvieron lugar las depresiones anteriores. Ninguno de dichos contextos previos a una crisis del capitalismo se parece a la situación de hoy. La actual configuración de estructuras económicas, políticas y sociales del capitalismo incluye niveles astronómicos de pillaje del tesoro público con el fin de apuntalar bancos e industrias insolventes, lo que implica un volumen de transferencia de rentas sin precedentes de los salarios a los rentistas no productivos, los capitalistas fallidos, los receptores de dividendos y los acreedores. El índice y los niveles de apropiación y reducción del ahorro, los planes de pensiones y los planes sanitarios, todo sin ninguna compensación, ha desembocado en la más rápida y extensa reducción de las condiciones de vida y el mayor empobrecimiento masivo en la historia reciente de EEUU.

 

Nunca en la historia del capitalismo ha tenido lugar una crisis económica profunda sin que hubiera algún movimiento, partido o estado socialista alternativo presente para plantear una alternativa. Nunca los estados y gobiernos han estado bajo un control tan absoluto de la clase capitalista, especialmente en la asignación de recursos públicos. Nunca en la historia de una depresión económica se ha destinado tanto gasto público, tan unilateralmente, a la compensación de una clase capitalista fallida ni se ha destinado tan poco a los asalariados.

 

Los nombramientos y las políticas económicas del gobierno de Obama reflejan claramente el control total de la clase capitalista sobre los gastos del Estado y la planificación económica.

Obama y la crisis capitalista: un análisis de clase

 

Los programas elaborados por la UE y EEUU, junto a capitalistas de otras regiones, ni siquiera consiguen reconocer las bases estructurales de la depresión.

 

En primer lugar, Obama ha asignado un billón de dólares a la compra de activos bancarios sin valor y más del 40% de su paquete de estímulo, 787.000 millones, irá a bancos insolventes y desgravaciones fiscales, en vez de ir destinado al sector productivo, y todo ello con el fin de salvar a los propietarios de acciones y bonos, mientras más de 600.000 trabajadores pierden mensualmente sus empleos.

 

En segundo lugar, el gobierno de Obama destina más de 800.000 millones de dólares a la financiación de las guerras de Iraq y Afganistán, con el fin de sostener la construcción imperial basada en el sector militar. Esto constituye una transferencia masiva de fondos públicos de la economía civil al sector militar, lo que obliga a decenas de miles de jóvenes desempleados a alistarse en el ejército (Boston Globe, 1 de marzo de 2009.)

 

En tercer lugar, la comisión creada por Obama para supervisar la reestructuración de la industria del automóvil estadounidense ha apoyado los planes de la industria de cerrar docenas de fábricas, eliminar los planes de salud financiados por las empresas en beneficio de sus jubilados y forzar a decenas de miles de trabajadores a aceptar reducciones brutales en atención sanitaria y pensiones. Toda la carga que implica reintegrar la industria del automóvil, de propiedad privada, a la senda de los beneficios, se carga sobre las espaldas de los trabajadores asalariados y retirados y las de los contribuyentes estadounidenses.

 

En su conjunto, la estrategia económica del gobierno de Obama consiste en salvar a los poseedores de acciones mediante la asignación interminable de billones de dólares en sociedades insolventes y la compra de deuda sin valor y activos fallidos de empresas financieras. Al mismo tiempo, su gobierno evita realizar cualquier tipo de inversión estatal directa en empresas productivas de propiedad estatal, que proporcionarían empleo a los diez millones de trabajadores desempleados. Mientras que el presupuesto de Obama dedica más del 40% a gastos militares y pago de la deuda, uno de cada diez estadounidenses ha perdido de su hogar, el número de ciudadanos sin empleo está llegando a porcentajes de dos cifras y el número de los que reciben bonos de racionamiento (food stamps) para cubrir sus necesidades básicas de alimentación se está incrementando durante 2009 en millones de personas.

 

El sistema de creación de empleo de Obama canaliza miles de millones hacia las grandes empresas privadas de telecomunicaciones, construcción, medioambientales y de la energía, en las que la mayor parte de los fondos del gobierno va a la gestión mayor y al personal y proporciona beneficios a los titulares de valores, mientras que una menor parte irá a trabajadores asalariados. Por otra parte, la mayor parte de los trabajadores desempleados en los sectores de la manufactura y los servicios no es ni remotamente empleable en los sectores beneficiarios. Solamente una fracción del paquete de estímulo se asignará en 2009. Su propósito e impacto consistirá en mantener las rentas de las clases dirigentes, financiera e industrial, y aplazar su desaparición, necesaria desde hace tiempo. Su efecto será aumentar las desigualdades socioeconómicas entre la clase gobernante y los trabajadores asalariados. Los incrementos fiscales en las rentas más altas se producirán paulatinamente, pero las deudas masivas resultantes de los déficits fiscales recaen ya sobre las espaldas de los contribuyentes asalariados.

 

Obama asume con todo entusiasmo y apoyo la construcción militar del imperio, incluso en pleno déficit récord del presupuesto y del comercio y ante una depresión de avance inexorable, lo que lo define como un militarista sin par en historia moderna. A pesar de las promesas en contra, el presupuesto militar para 2009-2010 excede al del gobierno de Bush por lo menos en un 4%. El número de fuerzas militares de EEUU aumentará en centenares de miles. El número de tropas de EEUU en Iraq seguirá estando cercano a su cifra más alta, y aumentará en decenas de miles las destacadas en Afganistán, por lo menos a lo largo de 2009 (a pesar de las promesas en contra.) Los ataques estadounidenses, por tierra y aire, contra Pakistán han aumentado en proporción geométrica. Los nombramientos de más alto rango en materia de relaciones exteriores que ha realizado el presidente Obama en el Departamento de Estado, el Pentágono, el Tesoro y el Consejo de Seguridad Nacional, especialmente en todo lo que se relacione con Oriente Medio, son sionistas predominantemente militaristas con una larga tradición de defensa de la guerra contra Irán y con lazos estrechos con el alto mando israelí.

 

En resumen, las principales prioridades del gobierno de Obama son evidentes en su asignación de recursos financieros y materiales, en sus nombramientos de los principales responsables de políticas económicas y exteriores, y en los términos en los que las diferentes clases sociales se benefician o resultan perjudicadas bajo su gobierno. Las políticas del Obama demuestran que su gobierno está totalmente comprometido con la salvación de la clase capitalista y el imperio de EEUU. Para ello, está dispuesto a sacrificar las necesidades inmediatas más básicas, los intereses futuros y el nivel de vida de la gran mayoría de estadounidenses trabajadores y propietarios de viviendas, que son los más directamente afectados por la depresión económica nacional. Obama ha aumentado el alcance de la construcción del imperio y ha potenciado la posición de poder de los militaristas pro Israel en su gobierno. La recuperación económica de Obama y sus estrategias de escalada militar son financiera y fiscalmente incompatibles; el coste de éstas socava el impacto de aquéllas y deja un agujero tremendo en cualquier esfuerzo para contrarrestar el hundimiento de los servicios sociales, el incremento de las ejecuciones hipotecarias de viviendas, las quiebras empresariales y los despidos masivos.

 

Las transferencias horizontales de riqueza pública realizadas por el gobierno de Obama en favor de la clase económica dirigente no tienen un efecto de goteo –trickle down– sobre los empleos, el crédito y los servicios sociales. Intentar convertir bancos insolventes en empresas saneadas y capaces de generar crédito es una incongruencia. El dilema central de Obama es cómo crear las condiciones para restaurar la rentabilidad a los sectores fallidos de la economía existente en EEUU.

 

Su estrategia plantea varios problemas fundamentales:

 

En primer lugar, la estructura económica de EEUU que en su día generaba empleo, beneficios y crecimiento ya no existe. Se ha desmontado en el curso del desvío de capitales hacia otros países y hacia los instrumentos financieros y otros sectores económicos improductivos.

 

En segundo lugar, las políticas de estímulo de Obama refuerzan el dominio financiero sobre la economía y canalizan gran cantidad de recursos a este sector en vez de reequilibrar la economía en beneficio del sector productivo. Incluso dentro de este sector productivo, los recursos del Estado van a parar a manos de las élites capitalistas que han demostrado su incapacidad para generar empleo sostenible, estimular la competitividad del mercado e innovar según las preferencias e intereses de los consumidores.

 

En tercer lugar, la estrategia económica de Obama de recuperación de arriba abajo malgasta la mayor parte de su impacto en subvencionar a capitalistas fallidos en vez de aumentar los ingresos de las rentas de la clase trabajadora, duplicando el salario mínimo y los subsidios de desempleo, que es la única base real para aumentar la demanda y estimular la recuperación económica. Dadas las condiciones de vida decrecientes derivadas de la decadencia del país y la expansión del imperio de base militar, ambas cuestiones enraizadas en el fundamento institucional del Estado, no hay posibilidad de transformación estructural que pueda invertir las políticas de arriba abajo, y absorber las políticas imperiales promovidas por el gobierno de Obama.

 

La recuperación de la creciente depresión no reside en poner en marcha la máquina de imprimir billones de dólares, que solamente crea condiciones para la hiperinflación y la degradación del dólar. La causa profunda es la sobreacumulación de capital derivada de la sobreexplotación del trabajo, que ha conducido a aumentos de las tasas de beneficio y al hundimiento de la demanda. La vasta disparidad entre la expansión y decadencia del consumo de los trabajadores preparó la escena para la burbuja financiera.

 

El reequilibrio de la economía significa crear demanda (no de un sector productivo privado completamente postrado o de un sistema financiero insolvente) sino por medio de la propiedad directa del Estado y la inversión a largo plazo y de gran envergadura en la producción de mercancías y servicios sociales. Toda la superestructura especulativa, que creció hasta proporciones enormes cebada por el valor creado por el trabajo, se multiplicó en una miríada de instrumentos de papel divorciados de cualquier valor de uso. Es preciso desmantelar toda la economía de papel para liberar las fuerzas productivas de las trabas y los obstáculos impuestos por los capitalistas improductivos y su entorno. Es preciso establecer un vasto programa de reciclaje para convertir a los corredores de bolsa en ingenieros y trabajadores productivos. La reconstrucción del mercado interior y la creación y aplicación de innovaciones que aumenten la productividad requieren desmontar masivamente el imperio mundial. Las onerosas e improductivas bases militares, elementos esenciales para la construcción imperial basada en la fuerza militar, deberían ser liquidadas y reemplazadas por redes comerciales en el extranjero, mercados y transacciones económicas vinculadas con los productores que operan lejos de sus mercados interiores. La inversión de la decadencia nacional requiere el fin del imperio y la construcción de una república socialista democrática. Para desmontar el imperio es fundamental poner fin a las alianzas políticas con los poderes militaristas de otros países, en especial con el estado de Israel, y desarraigar en su totalidad su configuración de poder en nuestro país, que socava los esfuerzos para crear a una sociedad democrática abierta que sirva los intereses de los ciudadanos estadounidenses.

 

Impacto regional de la crisis global

 

La depresión mundial tiene algunas causas comunes y otras específicas, y se ve afectada por las interconexiones entre economías y estructuras socioeconómicas precisas. A escala general más global, la tasa creciente de beneficios y la sobreacumulación de capital, que condujeron al frenesí especulativo inmobiliario y a su quiebra, afectó a la mayor parte de los países directa o indirectamente. Al mismo tiempo, aunque todas las economías regionales sufran las consecuencias del avance de la depresión, las diferentes regiones se sitúan en la economía mundial de manera diferente, por lo que los efectos varían sustancialmente.

 

América Latina

Con sus políticas de libre mercado en pleno desorden y con enormes divisiones de clase que socavan cualquier recuperación nacional, la vertiginosa caída de sus exportaciones y producción industrial está llevando a Brasil hacia una recesión profunda a pesar de la jactancia y las declaraciones de Wall Street y del favorito de la Casa Blanca, su presidente Lula da Silva.

 

En enero de 2009, la producción industrial cayó un 17,2% anual. El producto interior bruto se contrajo el 3,6% en el último trimestre de 2008 (FT, 11 de marzo de 2009). Todo indica que el crecimiento negativo persistirá y se profundizará durante el resto de 2009. La inversión extranjera directa y los mercados de exportación, que han sido las fuerzas impulsoras del crecimiento en el pasado, están en recesión aguda. Las políticas de privatización de Lula han traspasado a manos extranjeras gran parte del sector financiero, que ha transmitido las crisis de EEUU y la UE. Sus políticas de globalización fomentan la vulnerabilidad de Brasil en paralelo al hundimiento del comercio exterior. Los flujos de capitales son ampliamente negativos. Cientos de miles de trabajadores perdieron sus empleos entre diciembre de 2008 y abril de 2009. Los cinco millones de trabajadores rurales pobres sin tierra y los diez millones de familias que viven con un dólar gracias a la subvención de la canasta básica del Estado están excluidos de la demanda nacional efectiva, al igual que las decenas de millones de trabajadores de salario mínimo que viven con 250 dólares al mes. El poder adquisitivo de los pequeños agricultores familiares altamente endeudados no es ningún sustituto de la demanda exterior, cada vez más pequeña. Todos los sectores, rurales y urbanos, de la clase capitalista congelan sus nuevas inversiones a medida que el crédito privado se evapora, los inversores exteriores huyen y el consumo interior se encoge frente a la profundización de la recesión. Las propuestas de Lula de desvinculación –decoupling– y sus proyecciones de crecimiento de un 4% anual se consideran ilusiones que sirven para encubrir el inicio de una recesión económica severa. El respaldo ciego de Lula a la globalización y al mercado libre es un determinante central de la profundización de la recesión en Brasil.

 

La reducción del crecimiento del PIB de Brasil a tasas negativas es la pauta en toda la región. Argentina va hacia un 2% negativo, México a menos 3% y Chile a un crecimiento cero, o menor. América Central y el Caribe, altamente integrados en la economía de EEUU y mundial, están experimentando con toda la fuerza la depresión mundial, con tasas altísimas de desempleo derivadas del hundimiento del sector turístico, la demanda decreciente de materias primas y un descenso acusado de las remesas de sus trabajadores en el extranjero. Se producirá un incremento agudo de la pobreza extrema, de la delincuencia y de un potencial de agitación social y popular contra los gobiernos de derecha e izquierda en el poder.

La extensión del capital imperial por todo el mundo, calificada de globalización por sus defensores y de imperialismo por sus críticos, ha conducido a la rápida expansión de la crisis financiera y a la crisis en los países más estrechamente vinculados a los circuitos financieros de EEUU y la UE. La globalización ligó las economías latinoamericanas a los mercados mundiales a expensas de sus mercados interiores, y con ello aumentó su vulnerabilidad a la caída vertical en la demanda, precios y el crédito que hoy vemos. La globalización, que promovió anteriormente la afluencia de capitales, ahora, con el inicio de la depresión, facilita su salida masiva. Estados Unidos, que está absorbiendo el 70% de los ahorros mundiales en su esfuerzo desesperado para financiar sus monstruosos déficits comerciales y presupuestarios, ha expulsado a sus socios comerciales latinoamericanos del mercado global del crédito. La depresión muestra con total claridad las trampas de la globalización centrada en el imperio, y la ausencia notoria de cualquier remedio para sus colaboradores en América Latina. La desintegración de la economía global centrada en el imperio es evidente en el creciente proteccionismo y en las subvenciones estatales de miles de millones de dólares destinadas a apuntalar a los capitalistas de los estados imperiales en los sectores de la banca, los seguros, el sector inmobiliario y el manufacturero. La depresión mundial no solamente revela las fallas intrínsecas de la economía globalizada, sino que también garantiza su liquidación en última instancia en una multiplicidad de unidades en competencia mutua, en la que las naciones, cada una dependiente de su propia Hacienda y sectores del Estado, confía en salir de la creciente depresión de profundización a expensas de sus anteriores socios. La depresión mundial está estimulando la vuelta al Estado-nación a medida que la globalización se acelera.

 

Un elemento paralelo e íntimamente relacionado con el desmoronamiento del mercado mundial es el ascenso del Estado capitalista como pieza central de salvamento del tesoro nacional, con capacidad para exigir un tributo exorbitante de los fondos de pensiones, de salud y salariales de miles de millones de trabajadores, pensionistas y contribuyentes. El creciente capitalismo de Estado en tiempos de hundimiento capitalista no sólo surge para salvar al sistema capitalista de los fracasos capitalistas, como afirman sus promotores. Para hacerlo utiliza la riqueza colectiva de toda la población. La nacionalización o estatificación de bancos e industrias insolventes es la culminación del capitalismo depredador. En vez de una explotación por parte de las empresas individuales o incluso una explotación sectorial de los trabajadores asalariados, es el Estado capitalista quien se aprovecha de la clase productora de riqueza en su totalidad.

 

Las opciones de América Latina giran alrededor del reconocimiento y la aceptación de que la globalización ha muerto y de que solamente bajo control democrático popular las naciones pueden generar riqueza y crear empleo, en vez de servir para canalizar y redistribuir recursos hacia arriba y hacia afuera, en beneficio de la clase capitalista fallida y arruinada.

 

Europa del Este y los países ex comunistas

 

La conversión del comunismo en capitalismo en Europa del Este siguió a un proceso de privatización, en muchos casos basado en el pillaje generalizado, las apropiaciones ilegales de recursos públicos, la caída en picado de las condiciones de vida en los países y la producción durante la primera mitad de los años 90. Aprovechándose de la mano de obra barata, el acceso fácil a oportunidades lucrativas en todos los sectores económicos, capitalistas de Europa Occidental y de EEUU tomaron el control de los sectores manufactureros, mineros, financieros y de comunicaciones. Al mismo tiempo que las barreras entre el Este y el Oeste caían, hubo un flujo masivo de trabajadores cualificados hacia Europa Occidental. La recuperación económica y el crecimiento subsiguiente en Europa del Este y los países ex comunistas se basaron en su dependencia del desarrollo de la inversión y el crédito del capitalismo occidental, en forma de deslocalización de la producción, afluencia del capital especulativo financiero e inmobiliario, acceso a los mercados occidentales en expansión y, especialmente, la financiación de deuda de los gastos de consumo estimuló el crecimiento del Este. Por consiguiente, la región recibió golpes por dos lados durante la crisis económica: un hundimiento engendrado por una especulación interna insostenible y por el impacto de su dependencia del capital, el crédito y los mercados de una Europa Occidental deprimida. Las economías capitalistas de los Estados bálticos, Europa del Este y Rusia se desmoronaron rápidamente. A medida que los mercados de crédito se anquilosaban y la desinversión multinacional se afincaba, las monedas locales se devaluaron y los mercados de ultramar desaparecieron. Todo el modelo de desarrollo dependiente basado en la desarticulación de los mercados locales y en los flujos de capital exterior socavó los esfuerzos internos para contrarrestar el hundimiento. Su única opción fue conseguir transfusiones masivas de ayuda financiera del FMI y los bancos, en términos onerosos, que limitaron las posibilidades de un plan fiscal nacional de estímulo.

 

Los vínculos de las regiones con los mercados mundiales, basados en relaciones de subordinación y dependencia con los capitalistas occidentales, propiciaron que carecieran, en primer lugar, de los mercados interiores y el capital para amortiguar la caída y, en segundo lugar, que al secarse los flujos de entrada de capital exterior se profundizara y ampliara la depresión. Del Báltico a los Balcanes, de Europa del Este a Rusia, la gran fuerza de la depresión ha producido paro de larga duración y gran envergadura y quiebras generalizadas de las industrias, los servicios y los bancos satélites y subsidiarios locales. Han surgido movimientos populares que ponen en cuestión las políticas de libre mercado de los gobiernos y, en algunos casos, rechazan el modelo capitalista dependiente de las exportaciones.

 

Asia: el fin de las ilusiones de desacoplamiento y crecimiento autónomo

 

La Gran Depresión de 2009 está afectando adversamente a todas las economías asiáticas que dependen de los mercados internacionales, financieros y de materias primas. Incluso los países más dinámicos, como Japón, China, India, Corea del Sur, Taiwán y Vietnam, no han escapado de las consecuencias de las drásticas caídas en comercio, empleo, inversión y nivel de vida. Dos decenios de expansión dinámica, fuerte crecimiento y márgenes de beneficios cada vez mayores, basados en los mercados de exportación y en la intensa explotación de la mano de obra, llevaron a una sobreacumulación de capital. Muchos expertos asiáticos y occidentales defendieron un ‘nuevo orden mundial’ guiado y dirigido por las emergentes potencias económicas asiáticas, especialmente China, donde el poder se basaría cada vez más en su “autonomía regional”. En realidad, el dinámico crecimiento industrial de China estaba profundamente empotrado en una cadena mundial de producción en la que los países industriales avanzados, como Alemania, Japón, Taiwán y Corea del Sur, proporcionaban las herramientas de precisión, maquinaria y piezas para que China montara los productos y después los exportara a los mercados asiáticos, europeos y estadounidenses. El “desacoplamiento” no era más que un mito.

 

El crecimiento derivado de la exportación se vio impulsado por una explotación salvaje de la mano de obra, el desmantelamiento de inmensas áreas de servicios sociales (a saber, atención sanitaria gratuita, pensiones, subsidios para alojamiento, alimentación y educación) y la inmensa concentración de la riqueza en una élite diminuta de nuevos ricos multimillonarios (Economic and Political Weekly, Mumbai, 27 de diciembre de 2008, págs. 27-102). El crecimiento de China y del resto de Asia se basó en la contradicción entre la expansión dinámica de las fuerzas de producción y la creciente polarización de las relaciones de clase productivas. Las altas tasas de beneficios llevaron a una sobreacumulación de capital –tasas altas de inversión-, que a su vez llevó a un inmenso presupuesto y a un superávit comercial que se derramó en los sectores financieros, en la expansión exterior (o blanqueo de dinero) y en la especulación inmobiliaria.

 

El edificio económico de Asia se levantó de forma precaria sobre las espaldas de cientos de millones de trabajadores que casi no tenían ningauna capacidad como consumidores y sobre una creciente dependencia de los mercados de exportación exteriores. La crisis mundial deflactó los mercados de exportación, poniendo en evidencia la vulnerabilidad de las economías asiáticas y originando una caída masiva del comercio y de la producción y un crecimiento enorme del desempleo. Los esfuerzos de China y otros países asiáticos para contrarrestar el colapso de los mercados exportadores mediante inyecciones masivas de capital público que estimularan la liquidez financiera y el desarrollo de infraestructuras fueron insuficientes para detener el crecimiento del desempleo y la bancarrota de millones de empresas vinculadas con la exportación.

 

La clase capitalista asiática y su élite gubernamental son totalmente incapaces de “reestructurar” la configuración social y económica y sustituir la demanda interna una vez derrumbado el mercado exterior. Hacer eso implicaría llevar a cabo diversas transformaciones profundas en la estructura de clases. Dichas transformaciones supondrían trasladar las inversiones basadas en la alta rentabilidad hacia otras con bajo margen productivo y en servicios sociales para los cientos de millones de trabajadores con escasos ingresos y campesinos. Requeriría la transferencia de capital desde el sector inmobiliario privado, los mercados de valores y las compras de bonos en el exterior (como los bonos del Tesoro de EEUU) para financiar una atención sanitaria universal, educación y pensiones y el restablecimiento de la tierra para uso productivo en vez de promover la desposesión y la especulación inmobiliaria.

 

Toda la dinámica de crecimiento de Asia, construida en torno a la especulación de capital, altos beneficios y bajos salarios, está tratando de sobrevivir a costa de empobrecer aún más la mano de obra despidiendo masivamente a los trabajadores, de inmensos flujos de emigrantes en sentido contrario que vuelven a los campos devastados y de un aumento del excedente de la fuerza de trabajo. La expulsión de la mano de obra, la solución capitalista habitual, a la que meramente se traslada, intensifica las contradicciones incrementando el conflicto entre el capital urbano basado en el sector financiero/industrial y los cientos de millones de trabajadores y campesinos empobrecidos, desempleados y subempleados. Las inyecciones estatales de capital para estimular la economía pasan a través del filtro de las élites estatales regionales y la clase capitalista, que absorbe y utiliza el grueso de este capital para apuntalar empresas a punto de venirse abajo, todo lo cual apenas impacta de forma positiva en las masas de trabajadores desempleados.

La propiedad privada y el control capitalista del Estado descartan el tipo de transformación social que puede recuperar el crecimiento a través de la expansión de las economías internas.

 

La “locomotora del crecimiento inverso” china ha socavado, necesariamente, a sus socios comerciales que dependen de las exportaciones industriales y de materias primas a China. El colapso de la demanda en los mercados europeos y estadounidenses está destruyendo toda la arquitectura de las industrias exportadoras chinas. La explotación salvaje de la mano de obra y el poder de la nueva burguesía china no proporcionan muchas posibilidades de recuperación de la demanda doméstica desde el interior.

 

La recuperación económica de China depende de una nueva transformación socialista que haga de la demanda interna masiva el motor real de crecimiento.

…CONTINUARÁ

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Jesucristo dijo, “No soy del mundo” (Juan 17:14). Nuestro Señor también les dijo a sus apóstoles privados, “ustedes no son  del mundo.” (John 15:19) ¿Qué quiso decir Jesús por estas declaraciones? ¿Qué, exactamente, es el “mundo” y por qué no fueron los “amigos” de Jesús parte de éste? (Juan 15:14).

¿Qué es el “Mundo”?

La palabra castellana “mundo” es la traducción general del vocablo Griego kosmos. Las raíces de donde proviene la palabra castellana “mundo” es sacada de “la edad (era) del hombre” y puede referirse a la tierra y todos sus habitantes.

Referente al Griego kosmos el Diccionario de Teología del Nuevo Testamento (Volume 1, Págs. 521f), hace un comentario del significado y del uso de la palabra: “el sustantivo kosmos, atestiguado de Homero hacia adelante, denotó originalmente edificio y construcción. … Pero más específicamente denota orden. … más tarde la regulación de la vida en la sociedad humana… También a menudo quiere decir ornamento y adorno (las mujeres esp.)… En la filosofía Griega kosmos es el término básico para el orden mundial, el sistema mundial, la suma total de cosas preservadas por este ordenamiento, el mundo en el sentido espacial.”

En la Biblia cristiana la palabra kosmos ocurre 185 veces y generalmente siguen los significados citados anteriormente. Esta se subdivide en varias categorías o matices:

1] El “mundo” puede ser la suma total las cosas creadas. [Ver notas sobre Juan 1:3 en el Comentario Nazareno; Hechos 17:24 ]

2] La esfera o el lugar de la vida humana. [Mar. 8:36; Mat. 4:8 ]

3] O, la humanidad, el mundo del género humano. [Juan 3:16, 19; 2 Corintios 5:19].

“La fundación del mundo” comenzó con el nacimiento de Abel y así todos los que han nacido han venido al mundo. [Lucas 11:50, 51; ver notas sobre Mat. 25:34; Juan 17:24 ; ver notas sobre Efe.1:4]. Este mundo que Dios ha tenido en mente una manera de salvación por medio de Su Hijo. Juan 3:16.

Sin embargo, ¿quién es el “gobernante del mundo”? ¿Quién presentemente ejercita autoridad sobre el mundo? La Biblia aclara que Satanás el Diablo es el gobernante mundial. Notamos en la tentación de Cristo que, sin objeción de él, Satanás reclamó la autoridad de todos los reinos de mundo: “Satanás le mostró a Jesús los reinos de todo el mundo y luego le dijo:Todo esto te daré si me  haces una reverencia y me adoras.‘” Mat: 4: 8, 9.  Lucas 4:6 añade, “Yo, Satanás, te daré esta autoridad y su gloria, porque a mí me ha sido dada.” Jesús parece referirse a Satanás cuando él le llama “el gobernante de este mundo.” Juan 12:31.

El apóstol Pablo también identifica a Satanás con este mundo cuando él le llama “el dios de este mundo.” 2 Corintios 4:4, al describir la guerra cristiana, Pablo dice: “No traemos entre manos una guerra en contra de algo humano, sino una pelea en contra de los gobiernos celestiales, las autoridades demoníacas, los gobernantes oscuros de este cosmos, espíritus malignos en las regiones celestiales” [Ver Efe. 6:12). El apóstol amado Juan también escribe referente a la influencia en este mundo: “Somos conscientes de que somos de Dios; Pero el mundo entero yace bajo el poder del Malvado.” 1Juan 5:19

Como su “dios” y “su gobernante” Satanás ha cegado virtualmente la tierra habitada entera para que no les amanezca la luz del evangelio (del reino) de la gloria de Cristo (2 Cor. 4:4). Juan escribe de esto en el Apocalipsis: “El gran Dragón fue arrojado a tierra, la Serpiente antigua, el mismo llamado el Diablo y Satanás el cual engaña al mundo entero” (Apo. 12:9). En este contexto Satanás es descrito como un Dragón de siete cabezas. Muchos estudiosos ven a estas siete cabezas como potencias mundiales alrededor del mar Mediterráneo. Esto está de acuerdo con lo que leemos más temprano acerca del poder de Satanás sobre los reinos del mundo. Además, Apocalipsis 12:9, 11 muestra que el mundo entero de la humanidad ha sido inducido al error salvo por aquellos Cristianos Santos que ahora se han opuesto al Dragón y siguen al Cordero a donde quiera que vaya.

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oedictionaryCuando leemos el Nuevo Testamento podríamos preguntarnos esta misma pregunta: ¿Cómo revelaría Dios que él es una Deidad plural de Tres personas y no simplemente de una persona? Decir que nuestro Dios es tres Personas distintas no es nada difícil”, sin embargo, nada leemos ni remotamente sobre esta Deidad de tres Personas en el NT.

Jesús el nazareno tuvo bastantes oportunidades para utilizar el número tres en alguna conexión con Dios. Observe Juan 8:16-18: “El padre que me envió está conmigo. También, en vuestra propia Ley está escrito: El testimonio de dos personas es verdadero.’ (Deuteronomio 19:15) Yo soy el que da testimonio acerca de mi, y el Padre que me envió da testimonio acerca de mi.” ¿Puede alguno negar que hay una magnífica oportunidad aquí para usar el “tres” en Deuteronomio 19:15 para revelar la naturaleza Trina de Dios. Jesús no habría tenido dificultad en decir: “Como declara vuestra ley: El testimonio de tres personas es verdadero.’ Soy uno que da testimonio de mí mismo, y el Padre da testimonio de mí, y el Espíritu Santo también rinde testimonio.’” Jesús realmente pudo haber usado el mismo vocabulario Trino que existe el texto falso de 1 Juan 5:7 si él hubiese sido un trinitario.

Pablo no es ignorante del número tres pues él lo usa en 2 Corintios 12:2 (tritou), 14 (tritón); 13:1 (tritón, trion), el posterior en el contexto de citar a Deuteronomio 19:15 y una pluralidad de personas. Pablo también cita a Deuteronomio 19:15 pero él añade “tres” mostrando que Jesús pudo haber hecho lo mismo.

Parece extraño ciertamente que si Jesús fuera parte de una deidad trinitaria— él seguramente conocería esto— y no perdería  su oportunidad de revelarlo en Juan 8:17, 18. Es probablemente justo manifestar que un trinitario verdadero no habría incluido sólo dos en este caso sino que habrían evocado a 1 Juan 5:7.

Jesús tiene otra oportunidad cuando él cita la Shema de Deuteronomio 6:4 en Marcos 12:29: “Jesus contestó, El primero es “Oye, Israel, el Señor nuestro Dios, uno es”.’” Comprendiendo lo que quiso decir Jesús, el judío escriba dijo: ” Tienes razón, Maestro, tú verdaderamente has dicho que él es uno,  y no hay ningún otro más.’”Para lo cual Jesús dice que el hombre no está muy distante del Reino de Dios” (Marcos 12:29-34 RSV). Jesús fácilmente pudo haber dado la explicación trinitaria del Hebreo echad o del Griego heis como que indica a tres personas. Más bien, el nazareno alaba al escriba por su conclusión: “(Dios) es Uno, y fuera de él no hay ningún otro”. Algo que no podría decirse si Dios fuera Tres.

Esta oportunidad para involucrar a tres en una fórmula ocurre también en Mateo 11:27: “Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo  y a cualquiera que el Hijo escoge revelarle. (RSV) ¿Por Qué omitiría el Hijo a la Tercera Persona de la Santa Trinidad? Pues seguramente si la trinidad es verdad, el Espíritu conocería al Padre y al Hijo también. Habría sido fácil decir: “Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y el Espíritu Santo conoce a ambos al Hijo y al Padre como él es conocido por ellos”.

Pablo también aclara que “Dios es Uno”, ignorando cualquier oportunidad para explicar el Misterio de la Trinidad. Dos veces en los contextos de otros pasajes — con la oportunidad para formar alguna pluralidad trina— Pablo enfatiza “que Dios es uno”. Primero, en Gálatas 3:20: “Y el mediador no lo es de uno solo; pero Dios es uno. ‘ho de theos heis estin’”. Pablo hace nuevamente esto en 1 Tim 2:5: “Pues hay un Dios ‘heis gar theos’; Hay también un mediador entre Dios y el género humano”. Tal como sólo hay “un mediador” y no algún mediador plural, hay  un solo Dios.

En el mismo contexto de la pluralidad de “dioses” Pablo habla de sólo un Dios: ” No hay Dios sino uno. … Aún para nosotros hay un Dios, el Padre, de a quien son todas las cosas y para quien existimos, y un Señor Jesucristo, a través de quien son todas las cosas y a través de quien existimos” (1 Cor.8:4, 6 RSV). Algo se abre de pronto con un pequeño sonido explosivo directamente por la página: El Espíritu Santo perdido. Con la completa oportunidad y un dominio claro del lenguaje, Pablo pierde aparentemente la ocasión para declarar: “Para nosotros Dios es tres: El Padre, el Señor Jesús, y el Espíritu Santo”. Es una oración simple. ¿Por qué perdería Dios Mismo esta oportunidad para inspirar a Pablo a declarar a una Divinidad trina?

Finalmente, algunos inmediatamente querrán saltar a Efesios 4:4-6 y se declarará que es una fórmula trina. Léalo claramente y honestamente: “un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos”. Sólo “uno”  es declarado ser Dios en estos versos. En vez de ser una fórmula trina, abarca a sietes unidades (“uno”). Es el “único Dios”  que está por encima de “todo” que incluiría al “cuerpo” cristiano y al “único Espíritu” y al “único Señor”.

¿De haber sido Pablo un trinitario y de haber tenido un Dios trinitario que le inspiró, habría él escrito Efesios 4:4-6 de esta manera? Pues él omite el espíritu y a Jesús de su declaración de “un Dios” e incluye sólo al Padre que está por encima de “todo” inclusive el espíritu y Jesús.

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EL MITO DE LA RELIGIÓN VERDADERA

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Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Cuántas veces hemos escuchado a personas que afirman estar en “la religión verdadera”. Algunos declaran con orgullo: “Mi religión es la única y la verdadera” o “mi religión es la más antigua y la que Cristo fundó” o también, “mi religión es verdadera porque tiene muchos feligreses, muchas riquezas y  mucho poder”. Sí, muchos creen que su religión es la única y la que Cristo fundó. Aun los musulmanes y los Judíos ortodoxos creen lo mismo de su religión.

Definiendo el vocablo “religión”

¿Pero qué es por definición “religión”? Según Wikipedia “La religión es un elemento de la actividad humana que suele componerse de creencias y prácticas sobre cuestiones de tipo existencial, moral y sobrenatural. Se habla de «religiones» para hacer referencia a formas específicas de manifestación del fenómeno religioso, compartidas por los diferentes grupos humanos. Hay religiones que están organizadas de formas más o menos rígidas, mientras que otras carecen de estructura formal y están integradas en las tradiciones culturales de la sociedad o etnia en la que se practican. El término hace referencia tanto a las creencias y prácticas personales como a ritos y enseñanzas colectivas”— http://es.wikipedia.org/wiki/Religi%C3%B3n.

Vemos entonces que una religión se compone de las creencias y prácticas personales, así como de ritos y enseñanzas colectivas. ¿Pero podemos hablar de verdaderas creencias y prácticas personas y/o de verdaderos ritos y enseñanzas colectivas? Los diferentes grupos o sectas del judaísmo y del cristianismo difieren en sus prácticas religiosas y en la interpretación de la Biblia, y cada quien tienen sus razones para sostener su verdad, apoyándose en las mismas Escrituras que comparten como prueba de sus prácticas y creencias, aunque claro el catolicismo ha agregado algunos libros extras llamados deuterocanónicos dentro del canon selecto, escrituras éstas que los protestantes rechazan tajantemente por no ser inspirados y porque son una amenaza para la verdad revelada.

Las religiones no son perfectas

Algunas religiones ciertamente están más cerca de la verdad que otras. A veces las ideas personales de un líder o grupo de líderes se apartan de las Escrituras radicalmente como ocurre en las religiones dogmáticas e intolerantes (llamadas “cultos”). Así que para poder demostrar a ciencia cierta que tal o cual religión es la verdadera resulta ser una tarea de titanes, una de nunca acabar.

Sinceramente creo que las creencias religiosas han dividido a las personas y han creado cismas y persecuciones inhumanas innecesarias. El Catolicismo Romano, iglesia considerada verdadera por casi mil millones de feligreses, tiene una historia vergonzosa y oscura de sangre y muerte por su pasada intolerancia, su fanatismo ciego y su persecución religiosa contra todos aquellos que se apartaron de su control férreo y que duró varios siglos. Aun hoy la iglesia Católica Romana se cree, al igual que sus contrapartes protestantes, la única y verdadera iglesia que Cristo fundó hace dos milenios. Además, ella  considera a todos aquellos que están aún fuera de ella como simplemente “hermanos separados”, y a sus iglesias, como sectas. Y aunque ciertamente el catolicismo no persigue a ningún detractor, y menos, hasta la muerte, sus sentimientos por los Judíos, musulmanes y protestantes siguen siendo prácticamente los mismos de hace 500 años, pero matizados de una aparente tolerancia y de un acercamiento piadoso.

Ahora bien, los protestantes mismos no estuvieron libres del delito de la ignominiosa persecución religiosa, pues hubo episodios en que ellos mismos se acusaban, se odiaban y hasta se perseguían por discrepancias en sus creencias y prácticas religiosas. Estos, desafortunadamente, cayeron en la misma intolerancia fanática del romanismo. Así tenemos, por ejemplo, el encono que sentía el reformador francés Juan Calvino por su contraparte Miguel Servet de España, y que terminó con la muerte cruel y desesperante de este último en la hoguera.

Una adoración en el espíritu y en la verdad

Jesús ciertamente no vino a introducir una religión organizada verdadera sino una adoración y fe verdaderas. En principio, Jesús dijo que los que adoran a Dios deben hacerlo en espíritu y en verdad (Juan 4:24). Esta declaración hace de los rituales de sacrificios de animales, las procesiones de imágenes, y cosas como éstas, nada efectivas para la redención del hombre. Tales prácticas no encajan con la adoración en el espíritu que nos habla el Señor. Una religioso que hace de la adoración meramente un ritual o en un sacrificio, debe recordar que Dios se place más de la obediencia que de los sacrificios (1 Sam. 15:22). Pero muchas personas creen que cumpliendo con los rituales y sacrificios de su iglesia pueden estar en paz con Dios aunque sus vidas no estén mucho en armonía con Su palabra. Sin embargo, la Biblia nos dice que religión del tal es simplemente vana (Santiago 1:26). Obviamente Santiago no veía mal que un hombre fuese religioso o devoto, pero si éste fallaba en algo tan importante como era mantener su lengua refrenada, esa forma de religión se convertía en vana y podríamos decir que hasta en falsa. Así que si hay alguna falla condenable en el practicante religioso, su religión se convierte automáticamente en inoperante, vana, fútil. En conclusión, si alguien viene proclamando que su religión es verdadera, pero su hablar es condenable, su religión es simplemente nada o vana.

El apóstol Pablo observó que los paganos eran muy religiosos por la cantidad de ídolos que tenían en el Areópago de Grecia (Hechos 17:22). Estos Griegos tenían sus imágenes de muchas deidades que los hacían ver como personas muy religiosas y devotas. Pero claro, Pablo no creyó que aquella forma de religión de los Griegos fuese buena por el simple hecho de ser ellos muy religiosos. Ellos evidentemente desconocían al Dios verdadero al cual Pablo presentó como alguien que no habita en templos hecho por hombres (v.23,24).

Los Judíos

Los mismos Judíos devotos de la época de Jesús le objetaron a Jesús diciendo que ellos eran hijos de Abraham, como queriendo decir que ellos estaban en una relación muy favorecida con Dios, como sus verdaderos y únicos elegidos frente a los demás. Ellos se creían que tenían la religión única y verdadera que Dios aprobaba (Juan 8:33). Sin embargo, Jesús tuvo que decirles que ellos necesitaban ser libres: “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” (v.31,32). Sin Jesucristo ellos estaban esclavos al pecado. Por lo tanto,  el hecho de ser descendientes naturales de Abraham no los salvaría en absoluto de la condenación eterna. Sin duda ellos necesitaban sujetarse y mantenerse en la palabra anunciada por Jesús, convertirse en sus discípulos, para ser verdaderamente hombres libres y adoradores verdaderos. Mientras tanto, ellos seguirían siendo hijos del mismo diablo (v.44).  

Cristo está entre sus seguidores

Jesús dijo que dónde hay dos o más reunidos en su nombre, allí está él en medio de ellos. Con esto Jesús nos hace ver que hasta un grupo pequeño que se reúne para adorar a Dios y a recordar a Jesús como Su salvador y Señor, él los aprueba y los bendice. Este grupito se le puede considerar devoto y religioso mientras guarde la Palabra del Señor y lo ponga en práctica. No se requiere que pertenezcan a una religión organizada y vertical que tiene un logo distintivo y un credo inflexible o infalible para convertirse en la verdadera religión. Recordemos que en el primer siglo no había ninguna iglesia cristiana organizada y dirigida por líderes que después fueron llamados reverendos, cardenales, papas, arzobispos, y títulos semejantes. Estos pequeños grupos no estaban ligados a ninguna santa sede o conferencia general para que fuesen consideradas verdaderas o auténticas iglesias.

 Conclusión:

La religión verdadera empieza con uno mismo, siendo consecuentes con las palabras de Jesús, que son claras y simples. Sus mandamientos basados en el amor deben regir nuestras vidas como verdaderos cristianos. Recién entonces la religión verdadera estará en ese hombre, dentro de su ser, no fuera de él, en una relación íntima con el Señor.

Recuerde que cada uno puede hacer su religión (su relación con Dios) genuina y pura en tanto permanezca en él la Palabra del Señor, y obre siempre por amor. El fundamento de la religión verdadera está en la guarda de la palabra del Señor y en el amor a Dios y al prójimo como a uno mismo. Sin estos dos ingredientes, cualquier forma externa de religión es fútil y por tanto inoperante.

jean-troy-the-ascension-1721Juan 14:19 está delante de nosotros: “Todavía un poco y el mundo no me verá más”. Es sugerido por algunos estudiantes sinceros de la Biblia que este comentario por el nazareno prueba que la Parusía del Hijo del Hombre es invisible. Por supuesto, necesitamos comparar el contexto así como también otros versos relacionados que se ocupan del tema del Regreso o el arribo de Cristo. Primero, considere el contexto. Los versos previos establecen el caso en cuestión: Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis. No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. (Juan 14:18,16) ¿Es posible, y justo indicar, que Jesús puede referirse a su aparición después de su resurrección? Juan 14:21 infiere lo mismo: Le amaré yo  me manifestaré a él”.‘ Esta palabra “manifestaré” es el Griego EMPHANISO y es diversamente traducida: manifestar, aparecer, mostrar, revelar. Este mismo grupo de palabras ocurre en el Evangelio de Juan después de que el nazareno es resucitado. Note Juan 21:1,Después de esto, Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos junto al mar de Tiberias; y se manifestó de esta manera”¿No parecería esto confirmar que Juan 14:19 habla acerca de esa época después de la Resurrección y antes de la Ascensión?

Pedro revela esta verdad en Hechos 10:40, 41, A éste levantó Dios al tercer día, e hizo que se manifestase; no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios había ordenado de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de los muertos”.  Pablo está de acuerdo con esto, pues él le escribe a los Corintios: Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez” (1 Cor. 15:6). Así, parece justo concluir que Juan 14:19 está hablando de las apariciones de Jesús entre su resurrección y la ascensión.

¿Se apareció el nazareno alguna vez ante incrédulos en el mundo siguiendo su resurrección? Pablo dice, sí. 1 Corintios 15:8 reporta: Y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí”. ¿Es justo preguntar en qué estado estaba Pablo cuando el Señor se le apareció a él? ¿Como parte del mundo? A juzgar por las tres cuentas de la experiencia de Pablo en la carretera de Damasco tendríamos que contestar que alguien en el mundo vio al Señor glorificado después de su ascensión. Referente a esto, Pablo le recuerda a los Corintios: “¿No he visto yo el Señor?‘(1 Cor. 9:1). Sin Embargo, le preguntamos al estudiante sincero de la Biblia: ¿Qué dijo Jesús, el nazareno, en otro sitio sobre su Parusía? ¿Sería visible o invisible?

¿Indicó Jesús claramente que su Parusía sería visible o invisible?

Lea lo siguiente y pregúntese cómo podría el nazareno haberlo dicho más claro que esto: Y os dirán: Helo aquí, o helo allí. No vayáis, ni los sigáis. Porque como el relámpago que al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro, así también será el Hijo del Hombre en su día. Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste. Dos mujeres estarán moliendo juntas; la una será tomada, y la otra dejada. Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.  (Lucas 17:23, 24, 30, 34, 35; Mateo 24:27, 30).

¿Cómo lee usted esto? ¿Con toda justicia, leyendo la profecía como está presentada sin una severa manipulación? ¿Acaso no “verá”  la humanidad en la tierra su regreso en el tiempo de la Parusía? ¿Acaso no se lamentarán simultáneamente en pena todas las tribus de la tierra porque ellas sí “ven” algo? El ejemplo de las dos clases de personas que estarán vivas en su venida, una durmiendo y otra trabajando, parecerían sostener que esta aparición ocurre dentro de un solo día cuando es día en un lado de la tierra y noche en el otro. Compare Marcos 13:35 dónde ese tiempo puede ser cualquiera de los cuatro periodos de tiempo: El atardecer, la medianoche, el gallo cacareando, o la salida del sol. ¡Esto estrecharía las posibilidades dentro de un período de doce horas!

Para estas razones no podemos mirar a Juan 14:19 como la prueba de un regreso invisible de Cristo.

Lo antedicho debería ofrecer una fuerte evidencia de que la Parusía de Cristo será visible para el mundo en general, y que Juan 14:19 no prueba un regreso invisible de Cristo sino sus apariciones privadas que siguieron a su resurrección y antes de su ascensión.

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Por Ing°. Mario A Olcese Sanguineti

El cielo no es nuestro Destino

 

La mayoría de las iglesias cristianas enseña que el destino o paradero final del creyente cristiano es el cielo. La Iglesia Católica, por ejemplo, enseña que los muertos en Cristo están ahora en el cielo con Jesús. Aun los “evangélicos” enseñan lo mismo al entonar himnos en ese sentido.

Es cierto que los creyentes en Cristo tendremos un cuerpo glorificado al resucitar—no al morir— con el cual podremos vivir para siempre con el Padre y Su Hijo Jesús. Sin embargo, Jesús nunca enseñó que nuestro paradero final y permanente será el cielo. Aún Jesús mismo no ha subido al cielo para permanecer allí permanentemente, pues dijo que volvería nuevamente a la tierra para restaurar todas las cosas (Hechos 3:19-21). Sí, ahora Jesús permanece en el cielo hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que hablaron los santos profetas de Dios. No hay testimonio bíblico que sustente la hipótesis de una “estadía eterna en los cielos” de Cristo y su iglesia.

Abraham: El Padre de la Fe

Es interesante lo que dijo Pablo a los Gálatas: “De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham” (3:9). ¿Ha notado usted lo interesantes que son estas palabras de Pablo? Él dice que los cristianos y Abraham serán bendecidos con lo mismo, idénticamente. Pablo NO dice que una será la bendición de Abraham, y otra, la de los cristianos. Lo que el apóstol verdaderamente afirma es que todos los creyentes en Cristo serán bendecidos con el creyente Abraham. Sí, Abraham creyó en la buena nueva de Dios referente a un Salvador, y que, a través de él, todas las naciones serían benditas (Gálatas 3:8).

Millones de Cristianos creen que irán al cielo para morar con Dios y Cristo por la eternidad. Pero si esto es cierto, entonces Abraham tuvo que haber creído en lo mismo, puesto que él y los creyentes cristianos recibirán lo mismo. Pero: ¿Creyó Abraham que iría al cielo para estar con Dios? La verdad es que no encontramos ninguna evidencia bíblica para tal esperanza. Lo que sí hemos encontrado en la historia de Abraham, es que a él Dios le prometió otra cosa, y por extensión, a todos los creyentes. Veamos la sorprendente promesa que millones de Cristianos ignoran, debido a que no leen su ‘Biblia’ con atención. Está en Génesis 12:1,2 donde se lee: “…vete de tu tierra (Ur) y de tu parentela, y de la casa de tu padre, A LA TIERRA QUE TE MOSTRARÉ. Y haré de ti una nación grande y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición”. Este pasaje tiene relación directa con Gálatas 3:9, pues Abraham sería bendición—¿para quién? ¡Para los de la fe! No se nos dice que la bendición de Abraham sería sólo para una raza, la semita, sino para todos los fieles en general. Esto es sumamente importante.

En Génesis 13:14,15 encontramos la promesa claramente expresada con estas palabras: “Y Jehová dijo a Abraham, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar que estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra QUE VES, la daré a ti y a tu descendencia PARA SIEMPRE”. ¿Hay algo en esta promesa en el sentido que Abraham iría al cielo después de morir, o en la segunda venida de Cristo? Pues no, Dios nunca le dijo a Abraham que mirara al cielo, sino hacia los cuatro puntos cardinales de la tierra (norte, sur, este y oeste). Su herencia sería esta tierra misma, y con él, su misma descendencia física y espiritual.

En Génesis 15:18 Dios le especifica a Abraham cuál sería la parte de la tierra que le tocaría recibir, y en donde residiría con su descendencia física y espiritual. El texto dice: “En aquel día hizo Jehová un pacto con Abraham diciendo: A tu descendencia daré ESTA TIERRA, desde el río de Egipto hasta el río grande, el rió Eufrates.” Notemos nuevamente que para nada Dios le menciona a Abraham el cielo, sino “la tierra prometida”, la tierra de Canaán. Queda demostrado, por tanto, que Dios no le prometió el cielo a Abraham sino la tierra—¡ esta misma tierra!.

Tanto en Génesis 13:14,15 como en Génesis 15:18 se nos informa que la singular descendencia de Abraham también recibirá la tierra prometida como herencia. Pues bien: ¿Quién es esa singular descendencia de Abraham? La respuesta nos la da el mismo apóstol Pablo, cuando al escribirles a los gálatas, les dice: “Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente (descendencia). No dice: Y a sus simientes, como si hablase de muchos, sino de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. Y si vosotros sois de Cristo (cristianos), ciertamente linaje (descendencia) de Abraham sois, y herederos según la promesa” (Gálatas 3:16,29). ¿Se da cuenta del significado de todo esto? Abraham, Cristo, y los fieles creyentes de todas las épocas, y naciones, recibirán la tierra como herencia. Nosotros, los no judíos, nos convertimos en “judíos espirituales” a través de la fe en Cristo. Nos convertimos en hijos de Abraham, y hermanos del judío Jesucristo (Gálatas 3:7). Nos constituimos en herederos de nuestro padre como hijos legales y reconocidos. Sí, nuestra fe nos da ese derecho de filiación con el padre Abraham—¡Y con Dios el Padre! (Romanos 8:15-17). Somos herederos de Dios por ser sus hijos adoptivos. Y Dios nos ha prometido darnos ¡EL MUNDO VENIDERO DE JUSTICIA!

¿Hay algún texto bíblico que nos diga que Cristo heredará el mundo? Sí, en Romanos 4:13 donde dice: “Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa que sería HEREDERO DEL MUNDO, sino por la justicia de la fe.” ¿Se da cuenta? Jesús será el heredero del mundo en la “Era Venidera”. Si él, como nuestro hermano mayor, recibirá la tierra como herencia: ¿No participaremos con él de la misma herencia por ser sus hermanos, e hijos del mismo Padre? (Ver Romanos 8:17).

La Influencia de Platón

Es lamentable que los creyentes hayan olvidado esta promesa de Dios reemplazándola con una esperanza etérea que es ajena a la Biblia. La Biblia NO enseña que al morir iremos a vivir en el cielo para estar con la Deidad. Esa creencia provino de los llamados gnósticos (una secta híbrida del judaísmo y del helenismo de los primeros dos siglos de la Era Cristiana). Sin duda Platón (427-347 A.C) inspiró a los gnósticos en la creencia de un “alma inmortal” que abandona el cuerpo en ocasión de la muerte física. Platón, el filósofo Griego no cristiano, creyó y enseñó que el hombre tiene un alma inherentemente inmortal que sobrevive a la muerte física. Se sabe que Platón influyó sobre los Padres de la Iglesia como Orígenes. También influenció sobre Agustín de Hipona, principal teólogo del catolicismo (Siglo IV). En la Edad Media el platonismo estuvo en pleno auge en el cristianismo Latino. Platón, a su vez, estuvo influenciado por los Misterios Órficos y de los conceptos pitagóricos y zoroastrianos.

El Testimonio Apostólico

Nuestra pregunta es: ¿Platón o Cristo? Nosotros preferimos a Cristo y a su evangelio de la inmortalidad condicional, es decir, que ésta se gana bajo ciertas condiciones y exigencias. Jesús enseñó que la vida eterna sería para el “siglo venidero” (Lucas 18:30). Y Pablo dice que la inmortalidad se gana perseverando en el bien hacer (Romanos 2:6,7). Si ya tenemos la inmortalidad, ¿por qué hay que esperarla hasta el siglo venidero? Y si los muertos siguen vivos en el cielo, ¿para qué predicar la resurrección de los muertos? Hay algo que no anda bien con la teología católica, obviamente.

San Juan coincide con Pablo cuando escribió: “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser (inmortales); pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es”. (1 Juan 3:2). Aquí Juan dice que veremos a Jesús tal como él es (inmortal, glorioso) cuando él se manifieste, y cuando seamos semejantes a él. Además, observemos que no será cuando nosotros muramos que le veremos tal como él es, sino cuando él se manifieste personalmente en su segunda venida. Aquí Juan no está pensando de la vida futura como lo piensan muchos católicos, sino como lo enseñó Jesús. En ninguna parte de la Biblia encontramos que seremos semejantes a Cristo cuando abandone, nuestra supuesta alma inmortal, nuestros cuerpos muertos. Lo que se dice es que Cristo se manifestará a los suyos al volver al mundo, y les dará la inmortalidad esperada (Ver 1 Corintios 15:51-54).

Según la enseñanza paulina, todos los cristianos—de todas las épocas— recibirán la inmortalidad JUNTOS (simultáneamente) al volver Jesús en persona (ver 1 Tesalonicenses 4:13-17). Sin embargo, la teología católica afirma que la glorificación ocurre progresivamente, a medida que los cristianos vayan muriendo. Para el catolicismo, el cielo va recibiendo a los creyentes de a pocos, no de golpe todos juntos. Pero el fiel Job no creería en dicha exégesis católica si viviera hoy. Y es que él dijo: “Yo sé que mi Redentor vive, y al final se levantará sobre el polvo; y después de desecha esta mi piel, EN MI CARNE (no dice: “en mi alma inmortal”) he de ver a Dios; al cual veré por mí mismo, Y mis ojos lo verán, y no otro, aunque mi corazón desfallece dentro de mí” (Job 19:25-27).

Los Padres Apostólicos

Los Padres Apostólicos fueron: Clemente de Roma, Ignacio de Antioquia, Hermas de Roma, Policarpo de Esmirna, y Papías. Estos caminaron de la mano con el último de los apóstoles y abarca desde el año 100-155 D.C.

Clemente de Roma, quien muriera en el año 100 D.C en el tercer año de Trajano, y contemporáneo con el apóstol Juan, creyó que el hombre no tiene una inmortalidad innata ni que existía un tormento eterno. En su Primera Epístola de Clemente a los Corintios, capítulo 35, él dice que la inmortalidad será uno de los DONES gloriosos de Dios a los redimidos. “La vida en inmortalidad”, como lo dice él, es un regalo de Dios para los justos. Y “es preparado para los que le esperan”. También Clemente enseñó que los impíos tampoco poseen inmortalidad por naturaleza o que lo obtendrían para siempre. Además sostuvo que la muerte es la cesación de la vida. Dijo además que los impíos perecerían, serán destruidos y cesarán de existir (Obra citada de Clemente, caps. 12,39,51,55).

La opinión del Anglicano Constable, después de examinar esta cita de Clemente a los corintios en 1866 es: “No hay duda de los puntos de vista de Clemente sobre el castigo futuro. Por su silencio y por sus palabras él no dice qué era eso. Con él no había inmortalidad para ninguno sino para los redimidos de Cristo. Vida eterna era, con él, para aquellos que la usarán para la gloria del Dador. Para todos los demás había, después de la resurrección y el juicio, la sentencia de la segunda muerte, la pérdida de la existencia para siempre” (Constable, obra citada sobre su sumario de la obra de Clemente, p.170).

Ignacio de Antioquia, presumiblemente el siguiente en tiempo entre los Padres Apostólicos, también llamado Teóforo (107 D.C), Obispo de Antioquia y quien también sufrió el martirio al ser lanzado a las bestias en el Anfiteatro Flaviano, en la Segunda mitad del reinado de Trajano (98-117 D.C). Escribió La Epístola a los Efesios, y en esta carta él habla de que Cristo “fue ungido de modo que pueda soplar inmortalidad a su iglesia.” En el capítulo 18 habla de “la provisión de la cruz como un don a nosotros de salvación y vida eterna”, En su capítulo 20 se refiere “al pan de vida, el cual es la medicina de la inmortalidad, y el antídoto para prevenirnos de morir, pero que causa que podamos vivir para siempre en Jesucristo” (Ibid, Cap.XX). De modo que al escribir a los efesios, Ignacio sostiene que la “inmortalidad” y “la vida eterna” para los justos son los exactos contrarios al “perecimiento” de los impíos.

La Epístola a los Magnesianos de Ignacio, habla de Cristo como “la constante fuente de nuestra vida” (capítulo i). Dice que Dios nos ha puesto por delante de nosotros la vida y la muerte, y que cada uno irá hacia su propio lugar (capítulo v). Si Cristo no nos recompensa, dijo, cesaremos de ser (capítulo x). En la Epístola a los Tratianos, habla de Cristo como nuestra esperanza de la resurrección, y dice que creyendo en su muerte, podemos escapar de la muerte (En la introducción, Capitulo II). También les dice que “Después nos levantará de la muerte, quienes creemos en Él por Cristo Jesús” (capítulo ix).

Ignacio al escribir su Epístola a los Romanos, enseña que la resurrección sigue al sueño de la muerte (capítulo iv). Y en su Epístola a Policarpo, obispo de Esmirna, le dice en el Capítulo II: “Sé sobrio como un atleta de Dios, el precio puesto delante de ti es la inmortalidad y vida eterna de las cuales también has sido persuadido”. (capítulo II). También es interesante lo que le dice en el capítulo vi sobre “dormir juntos” y “despertar juntos”. En ninguna de sus epístolas mencionadas, y las que no hemos mencionado, por falta de espacio, Ignacio sugiere alguna idea de un alma inmortal inherente en el hombre.

En cuanto a la DIDACHE o LA ENSEÑANZA DE LOS DOCE APÓSTOLES, habla de “los dos senderos o caminos, uno de vida y otro de muerte”. Para los buenos es el de la vida, para los impíos es el de la muerte. Los buenos irán a la resurrección y al reino eterno en la segunda venida, y los malos a la destrucción final. En esta obra no hay nada que se asemeje ni remotamente a la innata inmortalidad del alma, ni en palabra ni en pensamiento.

El Pastor de Hermas (154 D.C), una colección popular de instrucciones alegóricas—cinco así llamadas visiones, doce mandamientos, y diez similitudes o parábolas, que estuvo en circulación en los siglos II, III, y IV. Esta obra fue mencionada por anti y post escritores nicenos de la iglesia cristiana. También fue leída en las adoraciones públicas en las iglesias. En esta famosa obra se enseña sobre “el camino de vida” y “el camino de muerte”. A los justos que viven en Dios son destinados a la vida eterna, o vida en el mundo venidero. Los impíos serán destinados a la muerte, perderán la vida, y posterior destrucción. También se dice que “benditos son aquellos que practican la justicia, porque nunca serán destruidos por Dios para la vida eterna” (Pastor de Hermas, Visión II, Cap.iii). “Y aquellos que oyen y guardan los mandamientos, vivirán para Dios” (Ibid Cap.ii). También nos habla de “los elegidos de Dios para vida eterna” (Ibid, cap.iii). En el Pastor de Hermas no encontramos la enseñanza de un alma inmortal inherente en el hombre. Veamos lo que dice el Pastor de Hermas, en el capítulo vii: “Sólo aquellos que temen al Señor y guardan sus mandamientos tienen vida eterna con Dios (o “vivirán para siempre”, según la tradición de Dressel); pero aquellos que no guardan sus mandamientos, no hay vida en ellos.” (Pastor de Hermas, mandamiento vii). “Teman a Aquel que tiene todo poder, ambos de salvar y destruir, y guarden sus mandamientos, y ustedes vivirán para Dios.” (Ibid, cap.ii).

El Testimonio de Policarpo, el venerable Padre Apostólico del 155 D.C, y discípulo del apóstol Juan según Ireneo, Tertuliano y Eusebio, es interesante. Antes de morir en el martirio manifestó creer en la resurrección del alma, como del cuerpo. De varios escritos de Policarpo, sólo uno ha sido preservado—su corta epístola a los Filipenses. En él nos dice: “Trabajen juntos unos con otros; esfuércense juntos en compañía; sufran juntos; duerman juntos (en muerte); levántense juntos (en la resurrección), como los mayordomos, y asociados, y siervos de Dios” (La epístola de Policarpo a los Filipenses, cap.vi). “Si le agradamos a él en este mundo presente, recibiremos también el mundo futuro…nos levantará nuevamente de la muerte…y reinaremos también con él” (ibid, cap.v).

Policarpo, cuando estaba siendo martirizado en una estaca, dijo sus últimas palabras. En ellas se resume su fe: “Oh Señor Todopoderoso, el Padre del amado y bendito Jesucristo…te doy gracias porque me has contado digno de este día y esta hora, de modo que pueda tener parte en el número de tus mártires, en la copa de tu Cristo, para la resurrección de vida eterna, ambas alma y cuerpo, a través de la incorrupción (impartida) por el Espíritu Santo” (La Epístola Encíclica de la Iglesia de Esmirna concerniente al martirio del Santo Policarpo, cap. xiv). No hay nada, pues, que sugiera que Policarpo creyera en un alma inmortal inherente en el hombre que abandona el cuerpo en ocasión de la muerte. ¡Y Policarpo fue un discípulo del apóstol Juan!.

La Creencia de los Apologistas y Polemistas

Entre los Apologistas (defensores de la fe cristiana) están Justino Mártir de Samaria, Tatiano de Asiria y entre los Polemistas están Ireneo de Lyons., Teófilo de Antioquia, , Novaciano de Roma, Arnobio de Sica, etc, fueron condicionalistas. También el grupo de creyentes del periodo anti-niceno era condicionalista. Este último periodo mencionado se extiende del año 150 D.C, con Justino Mártir, hasta el año 325 D.C, la fecha del Concilio de Nicea. No obstante, las ideas platónicas ya estaban en acción en el Primer Siglo de la Era Cristiana, socavando las enseñanzas literales de la Segunda Venida personal de Cristo, y la resurrección corporal de los muertos. Algunos escritos patrísticos reflejan esta ponzoñosa influencia dentro de la iglesia cristiana. El Dr. John Laidlaw, en su lectura Cunningham, en la Escuela de la iglesia libre de Edimburgo, en 1877 declaró: “Gradualmente, en las escuelas cristianas, la influencia Griega prevaleció, y aun en la iglesia cristiana la idea de la inmortalidad del alma por largos siglos tomó el lugar de la doctrina de la Escritura concerniente a la vida futura”. Es así que en la Edad del Oscurantismo, en los siglos siguientes (XII-XVI), la influencia neoplatónica ya había penetrado hondamente en el cristianismo profesante. Es así como aparecieron las dos corrientes o escuelas del pensamiento, los proponentes del alma inmortal inherente, y los condicionalistas. Los católicos, por ejemplo, reflejan el pensamiento de Platón (neoplatonismo). Pero esta división se remonta mayormente con los padres post nicenos, cuando prevalecían ambas escuelas del pensamiento. Sólo la minoría mantuvo la idea condicionalista (literalista), en tanto que la mayoría de ellos adoptó el nuevo concepto de la inmortalidad innata.

El apologista y cristiano anti-niceno llamado Justino Mártir defendió la fe cristiana condicional. Él escribió entre los años 148 D.C y 165 D.C varias defensas o apologías del cristianismo. Aproximadamente en el año 148 D.C escribe su Diálogo con el Judío Trypo (un distinguido judío de la época) y su primera exposición elaborada sobre su creencia de Cristo como el Mesías prometido del Antiguo Testamento y sus profecías. Se piensa que Trypo fue un judío fariseo, y por tanto, un creyente en la inmortalidad inherente. Ahora bien, Justino Mártir creyó profundamente en la resurrección, y rechazó aquel cristianismo que afirmaba que las almas van al cielo en ocasión de la muerte. Él le dijo a Trypo:

“Si te has encontrado con algunos que se llaman cristianos, pero que no admiten esta verdad (de la resurrección), y se atreven a blasfemar al Dios de Abraham, y al Dios de Isaac, y al Dios de Jacob; diciendo que no hay resurrección de los muertos y que sus almas, cuando mueran, son tomadas al cielo; no te imagines que ellos son cristianos” (Justino Mártir. Diálogo con Trypo, Cap. 80).

En cuanto a Tatiano de Asiria (110-172 D.C), un cristiano apologista, amigo y correligionario de Justino Mártir, creyó que el hombre vino a existir de un estado de “no existente”, antes de nacer. Él dijo que él vino a existir o a ser, a través de la resurrección, de su estado de “no existencia”, Tatiano afirmó: “Existiré nuevamente”. También escribió:

“Así como no existía antes de nacer, no supe quien era yo, y sólo existo y en la materia carnal…cuando nací, después de un estado de nada. Yo he obtenido a través de mi nacimiento la certeza de mi existencia; de la misma manera, habiendo nacido, y a través de la muerte no existiré más, yo he de existir nuevamente…” (Tatiano, Dirigido a los Griegos, Cap. VI).

También Tatiano creyó no sólo que antes de nacer nada era o no existía, sino que el alma NO es inmortal inherentemente. Sobre este asunto él escribió:

“El alma no es inmortal en sí mismo, o griegos, sino mortal. No obstante, es posible para él no morir. Sí, verdaderamente, él no conoce la verdad, muere, y es disuelto con el cuerpo, para recibir la muerte como castigo en inmortalidad. Pero, nuevamente, si el alma busca el conocimiento de Dios y la adquiere, no muere, aunque por un tiempo será disuelta. Intrínsecamente es oscuridad, y no hay nada luminoso en él y este es el significado de la declaración: “La oscuridad no comprendió a la luz” (Tatiano, Dirigido a los Griegos, Cap. XIII).

En cuanto a Teófilo de Antioquia (muerto en 180 D.C) y sexto Obispo de Antioquia en 168 D.C, fue discípulo de Policarpo de Esmirna (discípulo de San Juan apóstol), quien también era condicionalista. Teófilo no creyó en la inmortalidad del alma, al sostener que sólo somos inmortalizados por y en Cristo. También creyó que el hombre no fue creado mortal (esto es, con la certeza de morir, ni todavía inmortal (esto es, con la certeza de nunca morir), sino que Dios lo creó capaz para ambos destinos, y dueño de su propia suerte o destino. Además sostuvo que la pena por el pecado es terminable—que la pena verdadera del pecado es sin fin porque es destrucción final, de la cual no hay retorno (Teófilo a Autolico, Libro I, Cap.i). En su corto capítulo 27 acerca de “La Naturaleza del Hombre”, Teófilo trata con la naturaleza del hombre en la creación. Allí él le dice a Autolico lo siguiente:

“Pero alguno nos dirá: ¿Fue el hombre hecho por naturaleza mortal? Ciertamente no. ¿Fue él, entonces, inmortal? Tampoco afirmamos eso. Pero alguno dirá: ¿Fue él, entonces, nada?…él fue por naturaleza ni mortal ni inmortal –pues si Él(Dios) lo hubiera hecho inmortal desde el principio, Él lo hubiera hecho a él Dios (“venir a ser Dios”). Nuevamente, si Él (Dios) lo hubiera hecho mortal, entonces Dios hubiera parecido ser la causa de su muerte. Entonces, Dios no lo hizo inmortal ni tampoco mortal, pero como hemos dicho antes (arriba), capaz de ambos; de modo que si él se inclinase a las dos cosas de la inmortalidad, guardando los mandamientos, recibiría como recompensa de Dios la inmortalidad. Y vendría a ser como Dios; pero sí, por otro lado, se volviera a las cosas de la muerte, desobedeciendo a Dios, él mismo sería la causa e su propia muerte.” (Teófilo a Autolico, Cap. XXVII).

Es interesante oír también lo que nos dice Ireneo (130-202 D.C), -Obispo de Gaul. Este Padre Anti-Niceno fue condicionalista como su maestro Policarpo de Esmirna. Su famosa obra “Contra las Herejías” refuta la falsa “gnosis” (conocimiento). Él refutó el postulado pagano de la inmortalidad innata del alma, afirmando que ella se obtendrá por la gracia, majestad, y poder de Dios y no de nuestra propia naturaleza, pues es un don o regalo de Dios para los fieles. También sostuvo que los impíos serán castigados con la completa cesación de su ser o existencia; y esto resultará en el fin de todo mal. Además decía: Ser privado de los beneficios de la existencia es el más grande castigo, y ser privado de él para siempre es sufrir “castigo eterno”.

El historiador de la iglesia cristiana Philip Schaff declaró que Ireneo fue el representante más importante de la escuela juanina en la segunda mitad del siglo II, el campeón de la ortodoxia en contra de la herejía gnóstica, “el más ortodoxo de los padres anti-nicenos” (ver Historia de a Iglesia Cristiana de Philip Schaff, Vol. 2, pág. 751).

Ireneo sostuvo, además, que la entera naturaleza humana fue creada para la inmortalidad, pero era mortal, y que todavía no poseía la inmortalidad (Ireneo, Contra las Herejías, Libro IV, cap. 39). Decía que sólo los creyentes recibirán la inmortalidad (Contra las Herejías, cap.20, sec.2,5,6; cap.28, sec.2). También dijo que la continuidad eterna del hombre o la “inmortalización” es “dada” o “impartida” (Contra las Herejías, cap.34, sec.3). Afirmaba que la inmortalidad se recibe sólo a través de Cristo (Contra las Herejías, libro V, cap.1,Sec 1). Y también Ireneo enseñó la aniquilación total de todos los impíos.

En cuanto a Lactancio Firmiano (250-330 D.C), un conspicuo Padre latino, fue una de las luces eminentes del siglo IV. Creyó también en la inmortalidad condicional, aunque no siempre fue consistente. Su obra más famosa “Las Instituciones Divinas” (Divinae Institutiones), la que fue una apología del cristianismo a hombres de letras. Él escribió en las Instituciones Divinas lo siguiente:

“Este argumento enseña que el hombre es nacido mortal; pero que finalmente será inmortal, cuando él empiece a vivir en conformidad con la voluntad de Dios, esto es, seguir la justicia.” (cap.v). También afirmó lo siguiente: “Dios busca ser adorado, y ser honrado por el hombre como un Padre, de modo que él pueda tener virtud y sabiduría, que sólo produce inmortalidad. Porque no otro sino Dios mismo es capaz de conferir esa inmortalidad, debido a que Él sólo la posee, la conferirá al hombre pío…”

Además dijo:

“…nosotros lo adoramos para este fin, para que podamos recibir inmortalidad como la recompensa de nuestras labores.” (cap v). “Después de estas cosas Dios va a renovar el mundo, y transformar a los justos en la forma de ángeles, de modo que, presentados con la vestimenta de inmortalidad, ellos puedan servir a Dios para siempre”.

Arnobio de Africa abrazó el cristianismo entre los años 303-310 D.C. publicó un ataque abierto al paganismo en su obra “Adversus Gentes” (En Contra de los Paganos). En sus escritos se ve que Arnobio creía que un “eterno tormento” era un cuestión de fe cristiana. El alma, creía él, sólo puede ser mortal y estaba convencido que esta opinión era el punto de vista del cristianismo ortodoxo. Su idea del castigo de los malos no se basa en un tormento eterno en un infierno de fuego literal. Creyó que los impíos serían “aniquilados” y “dejarán de ser” en “destrucción eterna” (Arnobio, “En Contra de los Paganos). También Arnobio se refiere como extravagantes de sí mismos, a quienes opinan que las almas son inmortales (cap.XV). Luego dice Arnobio de los tales: “Dejarán a un lado su habitual arrogancia, O hombres, que claman que Dios es vuestro Padre, y sostienen que son inmortales, tal como Él es?…. consideren en el silencio de vuestros pensamientos que somos criaturas igualmente como el resto, o separados por no una gran diferencia? (cap.xvi). “Ninguno, sino el Dios Todopoderoso puede preservar las almas…Él quien solo es inmortal y eterno, y no restringido con límite de tiempo” (cap. LXII).

Novaciano de Roma (210-280 D.C), prominente presbítero de Roma, escribió si obra “Tratado Concerniente a la Trinidad” en 257 D.C aproximadamente. Él escribió de la inmortalidad lo siguiente:

“Porque Él es incorruptible, Él es luego inmortal; y porque Él es inmortal, Él es ciertamente incorruptible…la inmortalidad proviene de la incorrupción, tal como la incorrupción viene de la inmortalidad.” (Tratado Concerniente a la Trinidad, cap. IV).

Para Novaciano ningún creyente puede tener la inmortalidad inherentemente, pues el creía que ésta sólo se obtiene con la incorrupción en la resurrección. Su posición en cuanto a la naturaleza del hombre es así:

“Pero porque escogió erróneamente “la mortalidad” recayó sobre él, porque buscó ser como Dios, bajo la influencia del “consejo perverso” (Tratado Trinidad, cap.i).

Resumiendo todo lo expuesto en las páginas anteriores, diremos que los primeros cristianos entre los años 100-150 D.C eran condicionalistas (es decir, que creyeron que la inmortalidad se gana cumpliendo ciertos requisitos o exigencias), y muchos, entre los años 150-325 D.C (Padres Anti-Nicenos), también los fueron. Y esto es interesante, pues tenemos las evidencias que demuestran que los discípulos de los apóstoles NO eran creyentes en un alma inmortal inherente que abandona el cuerpo en ocasión de la muerte.

Es histórico sostener, que los cristianos del primer siglo tuvieron que enfrentar una amenaza del Platonismo. Éste estaba muy bien representado en los movimientos gnósticos de la época, y que amenazaban con contaminar la sana doctrina. Ya los apóstoles Pablo y Juan estuvieron en contra de las enseñanzas gnósticas de su tiempo. Así, por ejemplo, Pablo dice:

“Oh, Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia (refiriéndose a los gnósticos), la cual profesando algunos, se desviaron de la fe. La gracia sea contigo. Amén.” (1 Timoteo 6:20,21).

A los colosenses Pablo les dice algo similar, con estas palabras:

“Mirad que nadie os engañe por medio de las filosofías (entre ellas las de Platón y los gnósticos) y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.” (Colosenses 2:8).

Entre las creencias de los llamados “gnósticos” de la época de Jesús, y me estoy refiriendo a los llamados “gnósticos cristianos”, era que Cristo no era de carne y huesos, sino que tenía la “apariencia” de un humano. Para esos creyentes influenciados por el gnosticismo, la materia era mala y el espíritu bueno. Por tanto, era imposible que Jesús—siendo bueno— tuviera carne como la nuestra. El apóstol Juan se vio precisado a condenar a estos seudos cristianos diciendo:

“Y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido EN CARNE, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo…” (1 Juan 4:3).

Muchos cristianos parecen no entender que el cristianismo primitivo estuvo en contacto con la herejía del paganismo. Y es por eso que Pablo estaba muy preocupado de que después de su muerte la herejía corrompiera la sana doctrina. ¡Y así sucedió después de su muerte!

Los judíos jamás recibieron de Dios y sus profetas alguna enseñanza de un alma inmortal inherente que abandona el cuerpo en la muerte. Uno puede examinar todo el Antiguo Testamento, y jamás encontrará ni la más mínima doctrina al respecto. No obstante, los judíos aprendieron algunas cosas sobre el alma inmortal cuando estuvieron cautivos en Egipto. Allí aprendieron sobre la trasmigración del alma. En Persia aprendieron sobre las futuras retribuciones. La resurrección del cuerpo y la eterna recompensa de los justos en el juicio futuro, y el correspondiente castigo de los impíos. En Grecia, durante el periodo de Alejandro y sus sucesores, los judíos se pusieron en contacto con la doctrina de la inmortalidad innata del alma y la retribución futura basada no en una revelación profesa, sino en una especulación filosófica o razonamiento. Esto incluía la preexistencia y la trasmigración de las almas, basados en que el alma es divina, inmortal, y por naturaleza, eterna; como una especie de una deidad eterna auto existente. Estas ideas fueron desarrolladas por Platón, repetidas por Cicerón como derivadas de Platón, puesto que los sistemas filosóficos de los griegos y romanos eran sustancialmente los mismos. Este periodo de Alejandro se extiende hasta la época de Cristo. En este tiempo o época de Cristo, los judíos palestinianos contendían con los judíos alejandrinos y su antropología platónica. En esa época aparece el judío Filo (20 A.C-50 D.C) con sus ideas extravagantes. Él trajo una “nueva forma” de interpretación de las Escrituras (“sistema alegórico”) usando la terminología griega para hablar sobre el origen, naturaleza y destino del hombre a los judíos. El infierno, traído como un lugar de tormento eterno, no provino del judaísmo, sino del paganismo. Por eso, no es correcto afirmar que fue una creencia hebraica, como algunos han sostenido, sino que muchas ideas antropológicas adoptadas por los judíos provinieron de Egipto, Babilonia, Persia, y Grecia; donde estuvieron viviendo los judíos que mencionamos por muchas generaciones, durante el exilio. Se considera que fue en el periodo Inter-Testamentario, entre los Macabeos y la época de la formación del Nuevo Testamento, donde se fue mezclando en el pensamiento religioso, lo revelado con lo pagano. En este periodo o era de los macabeos, los fariseos y saduceos se estaban desarrollando, y las ideas de la inmortalidad inherente del alma, y del castigo eterno del impío, se estaban imponiendo fuertemente.

En el periodo Inter-Testamentario imperó dos puntos de vista con respecto a la vida y muerte. Los libros Apócrifos (no inspirados por Dios) de la época reflejan estas dos corrientes del pensamiento judío de la época que abarcan desde el 200 A.C al 150 D.C.

Los que reflejan el pensamiento de la INMORTALIDAD CONDICIONAL son:

1.- Libro de Tobias (190-170 A.C)

2.- Eclesiástico (180 A.C)

3.- Oráculos Sibilinos Judíos (140 A.C)

4.- Enoc Etiópico (150 A.C-60 D.C)

5.- Enoc Eslavónico (1-50 D.C)

6.- Apocalipsis Siríaco de Baruc (75-78 D.C)

7.- 2 Esdras (90-100 D.C)

8.- Rollos del Mar Muerto (Esenio)(170 A.C-68 D.C)

Los que reflejan la INMORTALIDAD INHERENTE y el TORMENTO ETERNO son:

1.- 2 Macabeos (130-125 A.C)

2.- Libro de los Jubileos (153 A.C-105 A.C)

3.- Sabiduría de Salomón (48-40 A.C)

4.- Libro de Judith (10 A.C-1 D.C)

5.- 4 Macabeos (100 A.C-70 D.C)

6.- Filo (20 A.C-50 D.C)

7.- Josefo (77 D.C- 94 D.C)

La filosofía platónica se fue infiltrando en la iglesia del Señor a través de Filo, quien era el representante de ala Alejandrina de la iglesia judía. Cuando Roma conquistó a Grecia, las dos naciones empezaron a mezclarse. Pronto la religión y las filosofías griegas comenzaron a florecer en Roma, y fueron asimiladas por los conquistadores. Así, entre los romanos, los platónicos, los pitagoreanos, los estoicos, los epicurianos, y otros, tuvieron gran acogida. El romano Cicerón adoptó la idea de la inmortalidad innata de alma de los filósofos griegos (106-43 D.C). En este contexto se desarrolló la iglesia de Dios, con ideas populares y paganas.

Es lamentable que los cristianos de hoy no se percaten del error de esta doctrina de la inmortalidad innata del hombre. La gran mayoría de Cristianos no sabe quien fue Platón, el filósofo Griego, quien creó, basándose en razonamientos personales, la idea del alma inmortal del hombre. El neoplatosnismo influyó sobre la iglesia cristiana pervirtiendo la verdad de Dios. Esto ocurre en el siglo III en adelante. El movimiento Gnóstico decía tener las respuestas sobre el problema del origen del universo y del mal. Estos gnósticos tomaron para sí ciertas terminologías bíblicas o del cristianismo para captar la atención de los cristianos ortodoxos y convencerlos para sus filas. Las ideas de los gnósticos habían sido una mezcla de filosofías paganas, mitologías orientales, de cábalas judías, y de términos cristianos. Ellos mezclaron la filosofía esotérica de Egipto con el dualismo común del zoroastrismo, del viejo babilonialismo, platonismo, y aun de la cábala judía. También adoptaron el concepto de las sucesivas emananciones del Ser Absoluto del Brahamismo. También el gnosticismo adoptó del Budismo la creencia o concepto del antagonismo del espíritu y la materia y la irrealidad de la existencia derivada. Además, el gnosticismo adoptó del Budismo la creencia de un dios en proceso de desarrollo, y almas espirituales deseando ser liberadas de las ataduras de la materia y alzarse sobre las cosas del sentido—y finalmente ser reunido con la fuente de la vida divina. Por eso hay teólogos que han definido el gnosticismo como la “helenización del cristianismo”.

Los gnósticos hacen una sutil distinción entre el remoto y el desconocido Ser Supremo, o Gran Dios (el Originador de Todo), y del “Demiurgo”, que se creía era uno de los “Aeons” (o poderes autoexistentes) que progresivamente emanaron de Dios y subsisten en Él. Estos “Aeons” forman “el Pleroma” (plenitud) o el mundo invisible. Este “Demiurgo” era considerado como el “Dios Creador”, y como el inmediato originador del mundo visible y el originador de la materia. El “Demiurgo” ocupaba el lugar intermedio entre el Dios Supremo y el mundo material. Pero también decían los gnósticos que este “Demiurgo” estaba en rebelión contra el Dios Supremo. El “Demiurgo” no era originalmente malo, sólo limitado o imperfecto. Creían que este “Demiurgo” creó al hombre, impartiéndole sólo su propio principio imperfecto y débil—el alma sensual. Sólo el Altísimo y verdadero Gran Dios podía impartir el alma racional divino. Se creía que este “Demiurgo” no podía traer a sus criaturas el verdadero conocimiento de Dios, y era sólo el dios de los judíos, y hasta cierto punto, del cristianismo. Así Jesús, venido como el Mesías prometido, sólo pudo preparar el camino de la redención.

La creencia gnóstica era que el hombre tenía tres elementos y proporciones variadas: física, espiritual, y carnal. Los espirituales son como los “Aeones”, y capaces de ser perfectos. Los físicos tienen la naturaleza del “Demiurgo”, y con cierto poder para levantarse contra la materia. Los carnales son los que están bajo el control de la material y destinados a un trágico destino.

Los Gnósticos pensaban que tenían el conocimiento que los llevaría a la inmortalidad, pues creían que las almas de los hombres espirituales son inmortales. Sostenían que su conocimiento esotérico y su vida ascética los llevaría a la salvación. Para ellos la redención era la liberación del espíritu de su conexión con la materia. También el gnosticismo propagó la idea Persa del dualismo, es decir, creían que el mundo fue originado por dos principios iguales y eternos, pero distintos y perfectamente conflictivos. El bien y el mal, el espíritu y la material, luz y tinieblas. El maniqueísmo propagó esta idea en la iglesia, y ha hecho del diablo un jefe perpetuo de un reino imperecedero de pecadores inmortales como él, en un infierno de fuego eterno. Sin embargo, el cristianismo original fue MONÍSTICO, es decir, que todo lo que existe fue creado por una fuente u origen singular—el Absoluto infinito Dios del Antiguo Testamento. San Pablo dice que sólo Dios tiene inmortalidad (1 Timoteo 6:16). El Monismo sostiene que llegará el día en que la maldad y el maligno serán erradicados del universo, quedando el Todopoderoso Dios y los justos. No obstante, los que creen que el diablo y los malvados irán al infierno de tormento eternamente, están basándose en el dualismo Persa, y no en la Biblia.

Los Gnósticos prácticamente sostenían que el espíritu del hombre espiritual va al Pleroma (la habitación de los “Aeones”), Los gnósticos valentinianos, en cambio, sostenían que si bien el alma sobrevive a la muerte física, ésta debe esperar en un lugar intermedio—-una especie de embrión de purgatorio—antes de llegar al cielo. La porción material pasa a la destrucción, mientras que el alma animal se queda con el DEMIURGO en el lugar intermedio para siempre.

En resumen, los errores de los gnósticos fueron los siguientes:

1.- Dualismo: La oposición coexistente de dos principios contrarios y eternos, con la materia considerada como mala, y por tanto, no creada por el Ser Supremo. Hubo una repugnancia a todo lo material.

2.- Emanaciones: Relacionado con los Aeones provenientes del Ser Supremo. En lugar de una creación directa, finalmente la emanación produjo el mundo.

3.- Demiurgo: El más degradado de los Aeones, identificado con el Dios de los judíos, y el inspirador del Antiguo Testamento.

4.- Hostilidad hacia el Judaísmo: Jehová fue visto como maligno, y por ello hostiles al Dios Supremo.

5.- Docetismo: El cuerpo del Mesías sólo tenía la apariencia de tal, o que fue usado sólo temporalmente.

6.- Rechazo a todo el Antiguo y Nuevo Testamentos, excepto las epístolas paulinas. Pedro y Santiago considerados como siervos del “Demiurgo”.

7.- Dieron énfasis a los ritos y pompas ceremoniales.

8.- Aristocracia Arbitraria: El hombre sólo escala en función a su conocimiento de supuestos “misterios”.

9.- Fatalismo: La presente condición del hombre no es por su propia decisión, sino es el resultado del método de su creación. Y no hay nada que él pueda hacer para liberarse a si mismo.

10.- La materia es inherentemente mala. Se practicaba el ascetismo.

11.- Incluyó la idea de la redención. Una divina interposición en el mundo y sus asuntos era, sin embargo, concebida, para liberarse del dominio del mal.

12.- Cristo degradado: Pusieron a Cristo en la categoría de las otras criaturas de menor naturaleza.

13.- Trasmigración: Que el alma migra de cuerpo en cuerpo hasta completar su purificación total. Así, ellos se diferenciaban, marcadamente con el cristianismo que sostenía la resurrección del cuerpo.

En los siglos IV y V se presentó la amenaza del Maniqueísmo en la iglesia Post- Nicena. Los maniqueos eran dualistas, un movimiento que siguió al gnosticismo. Fue el desarrollo del gnosticismo con el elemento cristiano reducido al mínimo, y con un dualismo zoroastriano, acompañado con la adoración de la naturaleza babilónica, y otros elementos orientales. Su organización fue jerárquica, con Manes a la cabeza como “un apóstol de Cristo” y considerado como el Paracleto que completaría la obra de Cristo: El Papado Maniqueo tuvo su centro en Babilonia por siglos. Este Manes se rodeó de 12 apóstoles y 70 obispos. Su enseñanza era que el alma pertenece al reino de la luz, en tanto que el cuerpo al reino de las tinieblas. Sostenían los maniqueos que Cristo nunca murió pues no tuvo un verdadero cuerpo. Sostenían que Cristo no tuvo un nacimiento humano, y que su sufrimiento y muerte fue una verdadera ficción. Creían en la trasmigración de las almas de los impuros (sucesivas reencarnaciones) en los cuerpos de animales u otras cosas hasta que hayan expiado sus pecados. La reencarnación es rechazada, y la salvación se obtendrá exterminando los deseos carnales. Su política era la abstinencia. La existencia del demonio era considerada como eterna, como la de Dios. El dualismo fue muy marcado.

Los ritos maniqueístas fueron realizados con gran pompa y ceremonia. En especial, el bautismo y la comunión, como lo hace la iglesia Católica. Los elegidos eran un grupo sacerdotal que practicaban el ascetismo budista, no poseían propiedades, eran célibes (celibato sacerdotal), se abstenían del vino, no tomaban la vida animal, y se sujetaban a estrictas regulaciones en su vida. Insistieron en que eran “el único cristianismo verdadero”, exaltando el ascetismo, las ceremonias pomposas, y afirmaban que sus ministros eran intermediarios entre Dios y los hombres, y enseñaban una especie de purgatorio. En un comienzo Agustín de Hipona era un maniqueo. Parece que Agustín (Padre y Teólogo de la Iglesia Católica) arrastró con él la idea maniquea del alma inmortal.

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Publicado por apologista en 21:02

Etiquetas: ALMA INMORTAL, CRISTIANOS, PRIMITIVOS

 

 

 

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