Archive for julio, 2009


 

 

 

Antes de que venga el Reino, un tiempo terrible de oscuridad, violencia, y tribulación vendrá. Justo cuando parezca que toda esperanza está perdida, Jesús vendrá en las nubes, resucitará a sus seguidores, y establecerá su reino en la tierra. Durante los primeros mil años, Jesús gobernará la tierra desde Jerusalén. Durante este tiempo, muchas personas comunes también estarán viviendo. Por lo tanto, será responsabilidad de los seguidores de Cristo funcionar como sacerdotes para estas personas y administrar el gobierno. Mientras esta nueva teocracia esté desarrollándose, la tierra misma será restaurada, como un carro antiguo, a su estado anterior de perfección (el Huerto del Edén). Después de los mil años, todos los que no formaron parte de la primera resurrección serán juzgados, Satanás será destruido, y entonces Dios Mismo vendrá a morar perpetuamente en la tierra con Sus hijos.

Con el fin de darle un entendimiento del Reino, hemos seleccionado diez atributos para explicar:

  1. Los fieles de todas las edades heredarán la tierra que fue originalmente prometida a Abraham. El planeta Tierra será totalmente restaurado en Paraíso. No habrá hambruna, contaminación, tiempo inclemente, desastres naturales, ni desiertos. La creación entera será cambiada para facilitar la adoración de Dios. En realidad, una ciudad adornada de joyas, diseñada a la medida por Dios Mismo, la Nueva Jerusalén, descenderá del cielo y será establecida sobre la Antigua Jerusalén. Esta nueva ciudad será elaborada con toda clase de piedras preciosas y oro. Puede que usted haya oído sobre las “puertas del Paraíso”; ellas son una característica de esta masiva y bella Nueva Jerusalén.

  1. Los santos disfrutarán de cuerpos resucitados por toda la eternidad. Esto quiere decir que ellos nunca más serán afligidos con huesos rotos, deterioro, mala vista, golpes, rasguños, incapacidades, etc. Los que son cojos hoy en aquel día saltarán como ciervos, y los que son ciegos hoy verán con perfecta claridad en el Reino. Los cuerpos serán inmortales; así que, no importa lo que suceda, la muerte no es una preocupación.

  1. Recompensas serán dadas a los santos por las obras que hayan hecho en esta vida. Aquellos que hayan soportado persecución o que hayan sido martirizados, recibirán recompensas por su fiel servicio al Soberano del cielo y de la tierra.

  2. Habrá paz—no más guerra, violencia, ira, intimidación, ni ansiedad. De hecho, aun los animales estarán en paz unos con otros y con el hombre. Eso quiere decir que usted podría tener un león como animal doméstico. Los animales carnívoros serán cambiados a herbívoros y no tendrán más temor de los humanos.

  3. La justicia se extenderá por todo el Reino. Los pobres, los huérfanos, los desvalidos, y los menos afortunados recibirán su justo merecido. Los arrogantes, los malvados, y rebeldes serán destruidos para que nunca más haya alguien que se aproveche o que haga daño al pueblo de Dios.

  4. Todas las personas en el Reino final de Dios serán santas. Ellas nunca más serán tentadas a pecar. La batalla habrá sido ganada, y habrán sido facultadas para vivir rectamente cada momento de cada día para siempre. Nunca más tendrán los santos que arrepentirse, sentirse culpables, ni experimentar vergüenza delante de Dios debido a los pecados cometidos.

  5. Los ciudadanos del Paraíso de Dios serán colmados de gozo inimaginable. Canto, baile, y celebración abundarán. Además, no habrá nada en existencia que pueda quitar el gozo—no más dolor, sufrimiento, ni llanto. Las únicas lágrimas que brotarán serán de alegría.

  6. Usted podrá tener comunión con los santos. Abraham, Isaac, Jacob, David, Isaías, Jeremías, Ezequiel, Daniel, Pedro, Pablo, y Juan le prepararán su cena en compañía de todo el que haya entrado al Reino. Los seres amados se reunirán y pasarán juntos todo el tiempo de calidad que deseen. Lo que es más, Jesús mismo estará presente y disponible para conversar y acompañar. Debido a que usted tendrá tiempo infinito, podrá pasar todo el tiempo que quiera con cada persona que esté viviendo en el Reino de Dios.

  7. Recibiremos nuestro conocimiento de Dios directamente de la Fuente. Ya no habrá más ideas equivocadas sobre Su naturaleza, Su plan, y Sus intenciones. Dios Mismo, Yahvé, el Padre de todos, nos enseñará todo lo que necesitamos saber. Lo conoceremos tan bien como Él nos conoce a nosotros hoy.

  8. El Padre morará en la tierra; nosotros viviremos con Él para siempre. La Biblia enseña que Él iluminará la Nueva Jerusalén de modo que aun el sol oscurecerá comparado con Su gloria. Nosotros podremos hablar con Él cara a cara y gozaremos de Su amor directamente. Veremos al Santo y Lo conoceremos de primera mano.

Este Reino, este Paraíso, esta Utopía está en marcha. Su llegada es inminente. Dios Mismo lo ha prometido y lo cumplirá a Su tiempo. ¿Por qué no ha regresado Jesús todavía? ¿Qué está tomando tanto tiempo? La Biblia enseña que Dios es muy paciente porque Él quiere que todos (incluyéndolo a usted) tengan una oportunidad de aceptar el mensaje antes de que sea demasiado tarde.

¿Está usted listo? Si no, hay ciertas acciones requeridas que usted debe tomar. Como cuando uno emprende un largo viaje, hay preparativos que hay que hacer. Según Jesús, usted debe oír, entender, aceptar, y retener el evangelio del Reino, y entonces usted debe dar fruto—vivir de la manera que él ha ordenado.

Oír: Todo comienza con esto. Si usted no oye el mensaje de salvación, entonces usted está perdido. Pero oír no es suficiente…

Entender: No existe ninguna fórmula mágica en el cristianismo. Decir simplemente las palabras de la oración del pecador no es suficiente. Usted debe verdaderamente entender que el Reino viene y que Jesús murió por sus pecados para que usted pudiera entrar. En adición, usted debe entender dos palabras claves: (1) Cristo y (2) Señor. El término “Cristo” significa “ungido”. ¿Pero ungido con qué propósito? Jesús es el Cristo ungido para ser el Rey del Reino. Por lo tanto, cada vez que usted lea Cristo, usted puede sustituir mentalmente: el Rey del Reino. Segundo, “Señor” significa jefe o maestro. Si Jesús es su Señor, entonces usted hará lo que él dice. Aun así, tener este entendimiento no es suficiente…

Aceptar: Usted tiene que aceptar el evangelio como verdad. La fe es el fundamento de todo. En adición, es necesario que haya arrepentimiento—verdadera tristeza que provenga del fondo del corazón y un deseo para cambiar lo que sea y todo por el que murió por sus pecados. Confiese que Jesús es su Señor y sea bautizado en su nombre. Comprométase a seguir sus palabras por el resto de su vida. Sin embargo, aun la aceptación y la creencia no son suficientes…

Retener: Dios honra su derecho a escoger. Si usted cambia de opinión y decide que no quiere estar en el Reino, Él no lo va a forzar para que esté allí. Si usted verdaderamente decide estar con Él en el Paraíso, entonces no habrá cosa que Él no haga para ayudarle a que llegue allí. Como con los corredores de maratones, el principio de nuestra fe no es tan importante como el final. Dios no quiere parte de usted, Él quiere su vida entera. Aun así, retener su fe hasta el final no es suficiente…

Dar fruto: Su vida como cristiano es como un árbol frutal. Si usted ha recibido la semilla del evangelio y ésta ha echado raíces en fe, entonces usted tendrá el correspondiente fruto—acciones. En vez de vivir a la manera de antaño según sus propios deseos, usted necesita vivir de acuerdo a lo que Dios desea para usted. Aquellos que demuestran el fruto de inmoralidad, impureza, sexo fuera de matrimonio, celos, arranques de ira, y borracheras no heredarán el Reino de Dios. Sin embargo, el fruto del espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, y templanza.

Todos estos elementos son esenciales. Usted tiene que oír el mensaje de salvación (el Reino y la Cruz). Usted tiene que aceptarlo (creerlo, arrepentirse, confesar, y ser bautizado). Usted tiene que retenerlo la vida entera. Usted tiene que dar fruto—comportarse de la manera que Dios desea. El cristianismo no es camino fácil, pero el glorioso Reino venidero y la comunión con Dios hoy, hacen que todo valga la pena.

 

Más sobre el Reino de Dios en:

 

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LOS POBRES Y EL REINO DE DIOS

Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

   

“Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?”  (Santiago 2:5) 

Es impresionante contemplar la gran masa de pobres que hay en nuestro mundo, pobres que no tienen un futuro, una esperanza, y un horizonte claro dónde mirar y apuntar. Hay innumerables niños, jóvenes, adultos, y ancianos de ambos géneros que deambulan por las calles mendigando por un pedazo de pan, que viven sin un hogar, y que no tienen una educación básica. Gente que es despreciada o vista con indiferencia por quienes si han tenido la suerte de haber nacido en otras condiciones y con muchos privilegios. Pareciera que este problema jamás tendrá una solución, pues es una situación que se viene dando desde que el hombre vino a existir en nuestro mundo. Jesús declaró algo muy cierto hace dos milenios: “Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros, mas a mí no siempre me tendréis” (Juan 12:8).

Jesús, el libertador de los pobres y oprimidos

Las Escrituras nos dicen que Cristo vino a anunciar el evangelio a los pobres: “Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio” (Lucas 7:22). Sí, fue a los pobres a quiénes Cristo dirigió su mensaje o Buenas nuevas del Reino, pues estos eran los que responderían a su oferta sin mayores obstáculos u objeciones, pues no tenían nada que perder, sino más bien, mucho que ganar. Pero los ricos de este mundo encontraban la propuesta del reino como un obstáculo para sus vidas cómodas y de liviandad, ya que Jesús exigía dejarlo todo por el reino: padre, madre, hijos, hijas, esposa, y las riquezas temporales de este mundo pasajero (Mateo 19:21). Las riquezas de este mundo se convierten en un verdadero escollo para que un individuo pueda entrar en el reino. El joven rico no estaba dispuesto a dejarlo todo por Cristo, en cambio Cristo se complació de Zaqueo cuando éste le confesó que daba la mitad de sus bienes a los pobres (Luc. 19:8). Sin duda, Jesús vio que Zaqueo tenía un corazón recto, justo, y humanitario y entonces Jesús no tardó en decir: “Hoy ha venido la salvación a esta casa” (Luc. 19:9).

Sin duda Jesús tuvo una especial predilección por los pobres de este mundo, e incluso él mismo se presentó pobre a los pobres, dando ejemplo de una vida perfecta dentro de su condición de pobre y desposeído. Y aunque era rico, porque Dios le había prometido darle todas las riquezas de este mundo en su reino venidero, él prefirió confundirse con los que no tenían nada para hacerlos ricos en fe, y herederos del reino que Dios ha prometido a todos los que le aman. Dice Santiago 2:5: “Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?” .

¿Riquezas para hoy?

Hoy, los falsos evangelistas nos quieren presentar a un Cristo rico que buscó que todos sus seguidores fueran ricos y prósperos en esta vida presente. Ellos dicen que Cristo no desea ver a sus hijos pobres y miserables, sino príncipes, vistiendo ropas finas y viviendo en mansiones lujosísimas. Estos engañosamente tuercen las Escrituras para su propio beneficio y justificar una vida de opulencia y despilfarro.

No, mi amigos, Jesús no era amigo de los ricos y prepotentes de su tiempo. El los denunció abiertamente y exclamó: “¡Cuán difícil es que un rico entre en el reino de Dios”! (Mateo 19:24). Y en otra ocasión dijo en presencia de los fariseos avaros: “Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Luc 16:13). 

Para ingresar al reino uno debe estar dispuesto a poner los intereses de Cristo antes que los personales. El que quiere servir a Cristo y a las riquezas no puede acceder al reino eterno de Cristo. La renuncia a todo lo que es amado o querido antes que a Dios debe ser acatada para ganar el favor del Señor. El que se aferra a lo mundano, a lo que no es realmente valioso, no puede ser digno del reino. No se puede estar con un pie en el reino de Dios y con el otro en el infierno.

Nuevamente el mensaje del reino es para los pobres, y a ellos principalmente es anunciado esta Buena Nueva de salvación y dicha eternas.

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Se han hecho muchas declaraciones formales en cuanto al reino, pero solo hay una definición verdadera: El Reino de Dios será cuando el Hijo del hombre abiertamente ejerza Su poder y visiblemente traiga todas las cosas a sumisión en Su reinado justo sobre la tierra. La ignorancia Bíblica, el prejuicio denominacional, y el fanatismo han obscurecido el significado verdadero del reino. Cada Cristiano profesante debe confesar que lo que Dios dijo es cierto, pero lo que el expositor de la Escritura dice puede o no puede ser cierto. La única manera para determinar la autenticidad del expositor es comparar lo que él dice con el registro Divino de la verdad.

El significado del reino puede ser determinado solamente por una investigación completa de todos los datos Bíblicos acerca del tema. Su definición no debería ser determinada por unos pocos pasajes asilados de la Biblia. Los Cristianos solamente tienen una llave para revelar la interpretación verdadera del reino. Puesto que los Cristianos poseen la unción Divina (I Jn. 2:20, 27), ellos deben correlacionar toda la información desde la primera profecía hasta el cumplimiento de la profecía en el establecimiento del reino. El reino de Cristo es uno de los temas grandes de la profecía Bíblica. Fue el tema principal de los profetas del Antiguo Testamento, Juan el Bautista, Jesucristo, y los apóstoles. Si alguien objeta a este hecho, esta es la respuesta: No puede haber reino sin Rey. Además, el ser Rey es subsiguiente al ser Salvador.

Un entendimiento correcto del reino es necesario para adecuadamente enseñar las Escrituras. El reino de Dios es el objeto de los pactos. Mediante la verdad del nuevo pacto, que está operando en esta edad, los elegidos están siendo llamados para llegar a ser herederos del reino. Por lo tanto, la asamblea es una etapa preparatoria para el reino venidero. El reino es un honor especial dado por el Padre a Jesucristo como el Hijo del Hombre. Se da mucha de la Santa Escritura al tema del reino, porque es la perfección de toda obra y honor de Cristo.

Hay poco acuerdo entre muchos expositores en cuanto a la connotación del reino. La palabra griega para “reino” es basileia. Algunos dicen que no se puede divorciar el reino de Dios de la actividad presente y personal de Dios. Ellos dicen que si reino significa un reino futuro sobre el cual reina un rey, se excluiría el reino espiritual sería excluido. Así, ellos concluyen que el reino no puede ser algo que ha venido y no ha venido. Aquellos que aceptan el reino espiritual presente en la asamblea fracasan en no diferenciar la soberanía del señorío. Dios siempre ha sido el Señor y Príncipe soberano sobre todas las naciones, pero no era el Rey teocrático de ninguna nación hasta que Dios llamó al Israel elegido. Además, mientras Dios mandó a Israel como su Rey teocrático, Él no cesó en ejercer Su soberanía. Por lo tanto, el reino que Cristo ascendió para recibir — el reino futuro — pertenece a Él como el Hijo del Hombre, el Hijo de David. Mientras el Hijo del Hombre ascendido no está reinando presentemente sobre el reino futuro como el Hijo de Dios, Él será el Príncipe soberano sobre el universo. En Su capacidad Real, Él reina sobre todos; pero este reinado no es el reinado de promesa como el Hijo del Hombre. El reinado de promesa será una manifestación externamente visible del Hijo del Hombre en el reino que Él ha ido a recibir.

Serios defectos existen en un sistema que requiere muchas interpretaciones diferentes del reino, tales como el reino siendo definido como (1) el reinado espiritual en la asamblea (Mat. 3:2), (2) orando para el adelanto del evangelio (Mat. 6:10), (3) los efectos del evangelio (Mat. 13:24), (4) la nueva dispensación (Mat. 13:44), (5) cada hombre que está instruido en el evangelio (Mat. 13:51-53), (6) la asamblea en la tierra (Mat. 16:19), (7) aquellos que prontamente llegan a ser Cristianos (Mat. 21:31), (8) la recepción como hijos de Dios (Mat. 25:34), y (9) el cielo donde el reinado de Dios será totalmente establecido (Mat. 26:29). No se puede interpretar Bíblicamente el reino para inferir todas estas cosas.

Chiliasmo es la doctrina teológica que Jesucristo establecerá un reino teocrático en la tierra por mil años. La palabra “chiliasmo” viene de la palabra griega chilioi, que significa un mil. Se usa la palabra diez veces en el Nuevo Testamento (II Ped. 3:8; Apoc. 11:3; 12:6; 14:20; 20:2, 3, 4, 5, 6, 7). La palabra “milenio,” una palabra latina que significa la misma cosa, ha tomado su lugar.  Él es el Rey de las edades.

Los Cristianos esperan no solamente por la redención del cuerpo pero también la

renovación de la tierra: “Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo?” (Rom. 8:18-24). Puesto que toda la creación ahora está bajo la maldición, el mundo animado e inanimado está sujeto a la vanidad. Los amilenialistas preguntan, ¿Dónde dice la Escritura que habrá un milenio? No se menciona el milenio, pero se hace referencia al quitamiento de la maldición en el reino de Cristo. Habrá un cambio en el mundo material cuando Cristo venga. La idea principal es la transición, no la extinción. El verbo “pereció” de II Pedro 3:6 se refiere a la gente sobre la tierra que pereció, no a la tierra misma. Pedro, hablando del mundo viejo, dijo, “Mediante que el mundo en aquel entonces pereció, siendo inundado por agua” (traducción). El verbo griego traducido “serán desechos” de II Pedro 3:12 describe la redención más bien que el aniquilamiento. Puesto que se usa este verbo griego luo para soltar, aliviar, o liberar, la condición presente de la tierra dará lugar a una condición mejor. Gimiendo y dolores de parto, que ocurren en el mundo material, dará el lugar al gloriarse y triunfarse en el reino.

El reino será lleno de la justicia. Cada bendición del Cristiano es el fruto de la obra redentora de Cristo. Nosotros frecuentemente oímos la pregunta, ¿Hay sanidad Divina en la expiación? Algunos contestan en el afirmativo y otros en negativo. La respuesta Bíblica afirmativa exige una explicación. Por el mérito de Jesucristo, toda buena dádiva y todo don perfecto desciende del Padre (Sant. 1:17). La resurrección del cuerpo del creyente es incluido en la expiación, pero todavía no es nuestra. El pedido para sanidad puede o no puede ser otorgada presentemente. La restauración de la salud está sujeto a la voluntad de Dios. Los Cristianos esperan la glorificación de nuestros cuerpos. Seremos perfeccionados espiritualmente y físicamente en el reino.

El reino involucrará el mundo entero. Comprenderá la eternidad y no sólo el milenio. Abraham llegará a ser heredero del mundo (Rom. 4:13). No se dio la promesa a Abraham, según los amilenialistas, sobre el nivel natural sino sobre lo sobrenatural. Ellos dicen que lo que se puede involucrar en la simiente numerosa está en lo sobrenatural y nunca en la esfera natural. Ellos ridiculizan lo que ellos llaman la interpretación segmentaria e fragmentaria de la Biblia.

El argumento del reino para lo sobrenatural es recomendable. Este argumento comienza por mostrar que Dios prometió a Abraham lo humanamente imposible. Isaac fue concebido sobrenaturalmente por los lomos muertos de Abraham y el vientre muerto de Sara. Las promesas hechas a Abraham fueron hechas mediante Cristo (Gál. 3:16-29). Todos los salvos han nacido sobrenaturalmente (Juan 1:12, 13; 3:8). Estos constituyen la simiente espiritual de Abraham. No hay argumento con estos hechos Bíblicos, pero la teoría de ningún reino futuro falla cuando se dice que la promesa a Abraham no incluyó la tierra. La promesa terrenal, ellos dicen, fue condicional; pero se ha violado cada condición.

La verdad revela si los amilenialistas o los milenialistas son fragmentarios y segmentarios en la interpretación Bíblica. Los amilenialistas, que aceptan la doctrina de la libre gracia, enseñan que el pacto de Dios con referencia a la soteriología (salvación) es incondicional. Por otra parte, ellos dicen que el pacto con referencia a la escatología (últimas cosas) es condicional. Esto es dividir el propósito eterno de Dios en segmentos contradictorios, así reduciendo el propósito de Dios en partes incompletas. Los milenialistas que adoptan la doctrina de la libre gracia aceptan el pacto incondicional de Dios con referencia a la soteriología y la escatología. Así, ellos no dividen el propósito de Dios en segmentos incompletos.

El propósito de Dios claramente muestra que Él destina el establecer un reino visible sobre esta tierra (Gén. 1:26-28). Sin embargo, el poder del hombre para regir, fue perdido por la caída. Inmediatamente después de la caída del hombre, Dios reveló Su propósito de no solamente salvar a Sus elegidos sino también darnos el descanso eterno en el reino. Este propósito fue gradualmente desplegado. El plan de Dios fue revelado en el significado de los nombres de los hombres desde Adán hasta Noé: (1) Adán — hombre, (2) Set — designado, (3) Enós — mortal, (4) Cainán — la misericordia fija u objetiva, (5) Mahalaleel — la alabanza de Dios, (6) Jared — descenderá, (7) Enoc — dedicado, bajo la disciplina de Dios, (8) Matuselén — paciencia, (9) Lamec — humillado o derrocado, y (10) Noé — descanso (Gén. 5). Cuando estos nombres son conectados como una cadena de eventos históricos, ellos revelan que el hombre designado a morir está ante la misericordia objetiva, alaba a Dios, desciende, y llega a ser dedicado. Dios es paciente para los elegidos, y cuando los transgresores de la ley han sido humillados, el descanso será experimentado en el reino. El propósito Divino llega a ser más detallado, específico, y cierto en Abraham. Dios reveló más de los particulares de Su propósito en la salvación por distinguir a Abraham de los otros en la raza humana. Él hizo un pacto con él en cuanto a la simiente y la tierra y lo confirmó con un juramento.

Jesucristo, la simiente de Abraham (Gál. 3:16), es el heredero designado de todas las cosas (Heb. 1:2). Los Cristianos, la descendencia espiritual de Abraham (Rom. 4:13-25), son los coherederos con Cristo (Rom. 8:17). Los amilenialistas dudan la atracción de Cristo reinando sobre el trono de David. Ellos fracasan en no distinguir la soberanía absoluta de Cristo, que es Suya eternamente como el Hijo de Dios, de Su señorío, que es dado a Él por la promesa como el Hijo del Hombre. Ellos ignoran la verdad que aquellos que heredan el reino eterno no estarán en carne y sangre, sino que estarán en carne y hueso, como Jesucristo (Luc. 24:39). Además, ellos representan el reino como un reino material sobre la tierra que está bajo la maldición. En contraste a su representación, se quitará la maldición será quitada. Los cielos nuevos no estarán sobre una tierra maldecida con pecado sino sobre una tierra renovada (II Ped. 3:10-13).

Los milenialistas Bíblicos no creen que el reinado de Jesucristo será limitado a una sola ciudad, sino que Él reinará sobre el mundo renovado — el cielo nuevo y la tierra nueva. La autoridad absoluta pertenece eternamente a Cristo, y Él no abandonará esa autoridad sobre todas las cosas para reinar como Rey sobre un área limitada. Se reconocerá visiblemente Su autoridad absoluta sobre toda las cosas como el Hijo de Dios cuando el Hijo del Hombre reine como Rey. Cuando uno argumenta que los patriarcas esperaron por el reino, no ofrecemos ninguna objeción, si esto no significa que el reino será o la asamblea de Cristo o un período de solo mil años. La esperanza de los patriarcas del Antiguo Testamento y los santos del Nuevo Testamento es el reino venidero: “Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros” (Heb. 11:39, 40).

Los Cristianos no tienen duda de que Lucas 19:11-27 se refiere a la segunda venida actual de Jesucristo. Este pasaje claramente muestra que el reino visible no aparecerá hasta el regreso del Señor Jesucristo. Cristo recibirá el reino, no la asamblea, del Padre. Así que, Él volverá con el reino para su establecimiento sobre la tierra (II Tim. 4:1; Apoc. 11:15; 5:10).

En Lucas 19:11-27, se deben observar tres cosas: (1) El reino por el cual los judíos miraron no aparecería inmediatamente (vers. 11) — la palabra “manifestaría” describe una apariencia positiva. (2) El período entre la ascensión y la segunda venida de Cristo es uno en el que los siervos esperan y tienen responsabilidades (II Tes. 3:10). (3) Habiendo recibido el reino del Padre, Cristo volverá en poder y gloria. Él no recibirá el reino de los hombres sobre la tierra. El Antiguo y Nuevo Testamento es ocupado con tres grandes hechos: Cristo viene; Él ha venido; y Él vendrá otra vez. Esta edad es el tiempo de la ausencia personal de Cristo en la tierra.

El arminianismo y el amilenialismo son ambos contraprobados en Lucas 19. En los primeros diez versículos, Jesucristo se presentó a Sí Mismo como “el Hijo del Hombre,” que significa el Mediador que debe estar entre Dios y los elegidos (I Tim. 2:5). En Lucas 19:10, se expresa el propósito de Cristo para venir al mundo — “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.” No se podría frustrar Su propósito. Las mentes modernas han sido condicionadas por la enseñanza falsa en pensar en la cruz como una redención que hace menos de lo que se propuso realizar. Por el contrario, todo lo que Dios se propuso será realizado. Definitivamente se nos ha dicho quien busca a quien. Los pecadores no buscan a Dios (Rom. 3:11), pero el Hijo del Hombre busca y salva a aquellos por quienes Él murió (Juan 10:11-16). El arminiano erróneamente pone al hombre antes que Dios. En el caso de Zaqueo, el Invitado llegó a ser el Huésped cuando Cristo dijo, “…hoy es necesario que pose yo en tu casa” (Luc. 19:5). Luego, Cristo dijo a Zaqueo, “Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham” (Luc. 19:9). Así que, él había sido elegido libremente a la salvación. Aunque Zaqueo era un publicano, él llegó a ser descendiente espiritual de Abraham por la regeneración. Por lo tanto, Zaqueo llegó a ser heredero del reino escatalógico que Cristo explicó en la parábola del hombre noble en los versículos que siguieron (Luc. 19:11-27).

Jesucristo ha ido para recibir para Sí Mismo un reino y para volver. Los amilenialistas niegan un reino futuro sobre la tierra. Ellos enseñan que Jesucristo recibió el reino en el cielo y presentemente reina como Rey sobre toda la raza humana sobre la tierra. Concisamente dicho, los amilenialistas creen que el reino es celestial más bien que terrenal, es espiritual más bien que político, es presente más bien que futuro, y ha sido inaugurado en la primera venida más bien que esperando la segunda; y el Rey del reino está en el cielo más bien que volviendo a la tierra para reinar. Ellos también igualan el reino con la asamblea. Al contrario, Jesucristo ha ido para recibir el reino en el cumplimiento de la profecía del Antiguo Testamento: “Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido” (Dan. 7:13, 14). Cuando Él recibe el reino, el Hijo del Hombre volverá a la tierra, así uniendo el cielo y la tierra. Entonces, se hará la voluntad de Dios como en el cielo, así también en la tierra.

El reino no fue establecido en la primera venida de Cristo. Él ha ido para recibirlo. Hay un paralelo interesante en la carrera del Rey David, el ascendiente mayor de Jesucristo. Cuando David fue escogido y ungido rey de Israel, él no ocupó inmediatamente el trono (I Sam. 16:1, 13). Él era un fugitivo mientras que Saúl usurpó el trono por un tiempo (I Sam. 15:28). Sin embargo, durante el tiempo en que David era un fugitivo, muchos se reunieron a sí mismos lealmente a él (I Sam. 22:1, 2). Cuando el reinado de Saúl fue terminado por la derrota y la muerte, el reino de David, que era un tipo de Cristo, fue establecido sobre Israel. Jesucristo es el cumplimiento de la profecía dada al Rey David. Cristo fue elegido, ungido, y ha sido enaltecido para ser el Rey mesiánico (Hech. 2:36). Él ha ido a la diestra del Padre para recibir el reino. En el curso de Su ausencia de la tierra, Satanás es el usurpador porque él es el dios de este siglo (Ef. 2:1-3). Sin embargo, los elegidos de Cristo están siendo reunidos en Él como herederos del reino (Hech. 15:13-17; Sant. 2:5). El reinado de Satanás será terminado por la muerte y la derrota final cuando Cristo regrese para establecer Su reino (Apoc. 19:11-16).

El reino no será establecido en poder y gloria hasta que Jesucristo regrese. Puesto que el reino es celestial, debe ser recibido del Padre, no de los hombres. “Tuyo es el reino” (Mat. 6:13) prueba que el Padre debe darlo. “Venga tu reino” de Mateo 6:10 refiere al reino futuro distintivo. No hay dos o más, uno dentro del otro, o uno que precede al otro. Puesto que los creyentes han de orar por la venida del reino, no existe presentemente.

Los Cristianos son responsables en estar ocupados hasta que regrese Cristo. Los derechos de Jesucristo se Le negaron por los hombres mientras que estaba sobre la tierra, pero Él había ido al lugar donde todos los derechos se Le dan. Estos derechos deben ser mantenidos por los Cristianos en el testimonio sobre la tierra. El testimonio de Cristo es la doctrina de Cristo (II Jn. 9-11). Los creyentes deberían contender fielmente por la fe a través de la ausencia de Cristo (Jud. 3). Se da el carácter del testimonio de Cristo en la continuación de Su ausencia en Lucas 19:28-40. Aunque Cristo es enaltecido sobre todos los cielos con respecto a Su lugar en lo alto, Él es el Humilde con respecto a Su testimonio sobre la tierra (Fil. 2:5-11). Por lo tanto, el Señor selecciona personas humildes para sostener el testimonio del Humilde (I Cor. 1:26-31). El Obrar y el velar son los dos deberes de los siervos de Cristo (Mar. 13:32-37). Se representa la ausencia de Cristo como durando un día y una noche. El día y la noche describen los dos deberes que Él da a todos los Cristianos — obrar en el día y velar en la noche.

La narración de Mateo de la parábola de un hombre que entrega los bienes a sus siervos antes de irse lejos (Mat. 25:14-30) es parecida al registro de Lucas de un cierto noble que entregó una mina a cada uno de sus diez siervos antes de irse a un país lejano (Luc. 19:11-27). La diferencia importante entre ellas es la distribución desigual de los bienes en Mateo y la distribución igual de las minas en Lucas. Mateo acentuó la soberanía de Dios que reparte a cada hombre en particular como Él quiere (I Cor. 4:7; 12:11). En contraste, Lucas retrató la responsabilidad de los recipientes; cada uno recibió una mina. Mateo, como Lucas, habló de la ausencia prolongada del distribuidor de los dones. Se retrata la ausencia de Jesucristo como una vigilia de la noche (Mat. 14:22-33).

Después del milagro de alimentar la multitud con cinco panes y dos pescados, Cristo hizo a Sus discípulos ir a la “otra ribera” (Mat. 14:22). Los discípulos en la barca simbolizan el pueblo de Cristo en el mundo cuando encaran el mar de la humanidad, las tinieblas de la depravación, y el viento de la doctrina falsa. La fe y la obediencia de los discípulos fueron probadas (Mat. 14:24, 28); no obstante, Cristo volvió para traer a Sus discípulos a su asilo deseado (Mat. 14:25-33).

El Rey volverá con Su reino. Cuando el hombre noble volvió, “…después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos…” (Luc. 19:15). ¿Quién puede negar que esto se refiere a la venida de Cristo? Esta parábola distingue los siervos de los ciudadanos. Los ciudadanos rechazaron y crucificaron a Cristo. Israel rechazó al Mesías. Después de Su regreso al Padre, ellos enviaron una embajada, diciendo: “…No queremos que éste reine sobre nosotros” (Luc. 19:14). Se ve el rechazamiento continuo de Israel de Cristo a través de los Hechos de los Apóstoles (capítulos 2, 3, 7, 13, 15, 28). Los siervos fueron llamados al noble que volvió — Cristo. Estos diez siervos no podrían ser los apóstoles. Había doce apóstoles al principio, y había once después de la apostasía y la muerte de Judas.

Los diez siervos sugieren la idea de la responsabilidad. Los Cristianos letárgicos de Tesalónica que se extraviaron al creer que la resurrección se había llevado a cabo habían cesado ya de obrar. Por lo tanto, Pablo les recordó, “Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma” (II Tes. 3:10). Los Cristianos deben despertarse de la apatía y asumir la responsabilidad de aprovechar bien el tiempo, porque los días son malos (Ef. 5:14-16). Entre la ascensión de Cristo y Su regreso, nos esperamos expectativamente y buscamos para Su segunda venida. La mina dada a cada de los siervos no significa la gracia especial. Se obró la gracia especial en sus corazones y no simplemente se entregó a ellos. Nunca se quita de uno a quien se da (Rom. 11:29). (Estudie Rom. 8:28-31.) La mina refiere al testigo de Dios que hace a cada hombre inexcusable (Rom. 1:19-28; Sal. 19:1-14).

El Rey vuelto mandó llamar a todos los siervos ante Él en el juicio. La primera persona que vino fue fiel en ejercer su responsabilidad. Él reconoció que Dios es soberano y le había dado la capacidad de ser fructífero (Luc. 19:16, 17). (Estudie Hech. 9:5, 6; I Cor. 15:10.) La segunda persona no fue tan fiel como el primero; por lo tanto, se omitió la recomendación dada a la primera persona para esta segunda persona (Luc. 19:18, 19). Las recompensas están según el grado de la fidelidad. “Vino otro, diciendo: Señor, aquí está tu mino, la cual he tenido guardada en un pañuelo” (Luc. 19:20). Se reconoció el señorío, pero esto se entiende en la luz de la confesión del señorío de Cristo por los no salvos (Fil. 2:9-11; Mat. 7:21-23). Él era un arminiano en su concepto de la teología. Él dijo, “Porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo…” (Luc. 19:21). Severo significa duro, fiero, y no compasivo. Un recipiente de la gracia no traería tales acusaciones contra el Dios del favor inmerecido, que dijo que Su yugo es fácil y Su carga es ligera. El Rey vuelto usó la declaración falsa del siervo mismo para condenarlo. Vas a observar que el Rey volvido primero tratará con los siervos fieles y finalmente con los malos. No se menciona un elemento de tiempo aquí porque se pone el énfasis sobre la diferencia entre los siervos falsos y los verdaderos. El Hijo del Hombre abiertamente ejercerá Su poder y visiblemente traerá todas las cosas en sumisión a Su reinado justo sobre la tierra en el reino escatológico.

El dominio de Adán sobre la tierra prueba el propósito de Dios para reinar mediante el Hijo del Hombre sobre la tierra (Gén. 1:26-28). El reinado de Jesucristo como el Hijo del Hombre señala hacia atrás al fracaso de Adán en el huerto y delante a Jesucristo, mediante quien las bendiciones decomisadas son restauradas. El hombre fue hecho poco menor que los ángeles, y él fue el príncipe no disputado del mundo más inferior (Gén. 1:28; Sal. 8:4-9). En la capacidad de príncipe, Adán se vistió con la imagen de Dios; él representó a Dios sobre la tierra. El dominio de Adán era universal en cuanto a la creación más inferior. Sin embargo, ese dominio fue perdido en la caída. El dominio que fue perdido en Adán será restaurado en Jesucristo, el segundo Adán. Se aplica el Salmo 8 directamente a Jesucristo en Hebreos 2:6-7. Así que, el reinado de Cristo será universal. Como la tierra y las criaturas sobre la tierra habían de participar en el descanso sabático, ¿cuánto más sus antitipos (Rom. 8:18-24)? El reinado visible de Cristo no debe ser debilitado por hacerlo significar nada más que Su reinado en el corazón. El escritor de Hebreos nos enseña que el Salmo 8 no se ha cumplido aún en el Hombre preeminente, Jesucristo, el Hijo de David: “…Pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas. Pero vemos a aquel que fue hecho uno poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa de padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos” (Heb. 2:8, 9).

El alcance de la caída de Adán será recobrado por Jesucristo, el segundo Adán. Como el segundo Adán, Jesucristo derrochará el imperio de Satanás y recobrará el dominio que Adán perdió. Por lo tanto, Su redención lleva tan lejos como las consecuencias de la caída ha alcanzado. Puesto que se invalidará la maldición, se debe experimentar su alcance. El hombre es literalmente depravado (Rom. 5:12). La creación más inferior está literalmente bajo la maldición. Así que, hubo un Edén, una serpiente, una caída, y una maldición literal. Los dolores de parto de la mujer, el trabajo y la corrupción del hombre, y las espinas y cardos en la tierra son literales.

Por Su redención, Jesucristo conquistó las consecuencias de la caída y recobró lo que Adán perdió. Por lo tanto, el hombre es renovado literalmente por la obra del Dios… Todos los departamentos de la creación más inferior involucrados en las consecuencias de las derrotas vergonzosas del primer hombre deben mostrar los frutos de la victoria magnífica del segundo Hombre. Romanos 8 enseña la redención de toda la creación visible. Esto no indica el progresar desde lo material a lo espiritual y después retroceder a lo material. Significa el proceder desde la promesa hasta su cumplimiento. Un reino de regla separado de la creación renovada sería inconsistente.

Un extracto del libro “El Reino de Cristo es Futuro” de W.E. BEST

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Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

El anuncio salvador o condenador de Jesucristo

Nuestro mismo Señor Jesucristo nos reveló que fue enviado por Dios para anunciar el evangelio (=El mensaje, La palabra, La Buena Nueva) a todos los hombres (Lucas 4:43), y en particular, a los pobres de esta tierra (Lc. 7:22). Este anuncio esperanzador y divino Jesús lo llamó el Reino de Dios (Marcos 1:1,14,15), y dijo que el que creyere en él será salvo, y el que no, será condenado (Marcos 16:16). Así que el evangelio es un anuncio vital que salva o condena a los hombres según sea el caso. Es importante entender que la salvación viene por la fe en Cristo y Su Mensaje. No se puede creer en Cristo y rechazar su mensaje, sustituyéndolo por otro que es espurio y diabólico. Así que es necesario saber exactamente qué es el evangelio y qué significa creer en Cristo (=creer a Cristo) para ser salvo. Jesús dijo: “De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte” (Juan 8:51). Así que es vital creer y guardar la palabra de Cristo, pues es la mismísima palabra o mensaje del Padre para los hombres, el evangelio de nuestra salvación. Ese singular o único mensaje es el Reino de Dios, las buenas noticias para el mundo que anda en tinieblas espirituales, la única esperanza que tiene el género humano para ser realmente feliz.

Satanás es el enemigo del anuncio Salvador

Es lógico suponer que si la creencia en el anuncio o mensaje de Cristo es vital para nuestra salvación, el diablo pretenda entenebrecerlo o pervertirlo para que nadie se salve. El plan de este espíritu caído y maléfico e introducir falsos evangelios o falsos mensajes “divinos” para confundir y engañar a los incautos. El sabe que si distrae a los potenciales creyentes hacia un evangelio trucado, ellos jamás podrán ser salvos de la condenación. Entonces durante siglos el diablo ha usado a hombres “intelectuales”, “progresistas”, “humanistas”, y “libre pensadores” para sembrar doctrinas que Pablo llama “de demonios” (Col. 2:8; 1 Tim. 4:1). Y millones están creyendo en cualquier cosa menos en el evangelio salvador de Cristo que es el Reino de Dios. Este evangelio divino del reino en la tierra ha sido olvidado en las prédicas de las mayorías de las iglesias de hoy, y si alguno osa predicarlo, es considerado como “carnal”, Judío”, y obsoleto. Realmente pocos ponen atención en el reino de Dios, y peor aún, muchos cristianos no tienen una idea clara de lo que éste es en realidad. Muchas ideas e interpretaciones se han dado del reino, pero poco o nada tienen que ver con el verdadero y original reino predicado en toda la Biblia.

El Apóstol Pablo fue enfático al decir: “Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Cor. 4:3,4). Así que el diablo tiene una meta: cegar el entendimiento de los incrédulos para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria (= Reino, comparar Marcos 10:37 y Mat. 20:21) de Cristo. De modo que el diablo odia a Cristo y su mensaje salvador del reino de Dios.

En la Parábola del Sembrador Jesús enseña que la semilla es la Palabra de Dios pero luego el diablo viene y quita del corazón del potencial creyente la Palabra sembrada ¿para qué? Para que no crean y se salven (Lucas 8:11,12). En otra ocasión Jesús se refiere al reino como “la Palabra” (Ver Mateo 13:19). Así que el diablo quita del potencial creyente la palabra del reino de su corazón para que no se salve. El mensaje del Reino ha sido por todos los medios posibles obscurecido y olvidado en los sermones dominicales y en las grandes campañas de “evangelización”, pero yo, apologista, tengo como cometido reponer este evangelio vital y prístino en su verdadero lugar que le corresponde. ¿Me ayudará usted?

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Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

Es interesante lo que los discípulos le preguntaron a su Maestro poco antes de su ascenso al Padre, pues—¡fue la última pregunta que le hicieron! Y es que la mayoría de estudiantes bíblicos no comprenden que esta última pregunta encierra toda la esperanza apostólica y cristiana. Por tanto, es muy importante destacarla y entenderla para ser auténticos discípulos de Cristo.

La última pregunta de los discípulos se halla en el libro de los Hechos de los Apóstoles, capítulo 1 y verso 6, y que dice: “Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿RESTAURARÁS EL REINO A ISRAEL EN ESTE TIEMPO?”. Nótese que los discípulos que se habían reunido le preguntaron LO MISMO, al UNÍSONO: “Señor, ¿RESTAURARÁS EL REINO A ISRAEL EN ESTE TIEMPO?”.  Y, ¿por qué le preguntaron eso exactamente? La razón se encuentra en el verso 3, donde dice: “a quienes también, después de haber padecido, se presentó (Jesús) vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles ( a sus discípulos) durante cuarenta días y HABLÁNDOLES ACERCA EL REINO DE DIOS” (el evangelio).

Jesús había resucitado, y por cuarenta días (mes y medio aproximadamente) se les había estado apareciendo a sus seguidores, para hablarles más sobre el REINO DE DIOS. Sí, durante ese periodo de tiempo, Jesús aleccionaba a sus discípulos sobre el tema del Reino de Dios, y de este punto no se movió para nada durante ese mes y medio. De modo que este asunto del Reino de Dios fue algo crucial e importantísimo para Jesús, pues lo motivó a hablarlo durante sus días finales en esta tierra. Debemos entonces tomar conciencia de lo crucial de este tema del Reino de Dios, ya que si no lo comprendemos en su real dimensión, no captaremos la entera misión de Jesucristo como Salvador, Señor, y Mesías. Recuerde que él mismo confesó: “…es necesario que también a otras ciudades anuncie EL EVANGELIO DEL REINO DE DIOS, PORQUE PARA ESTO HE SIDO ENVIADO” (Lucas 4:43).  Entonces está claro que Jesús comenzó (Marcos 1:1,14,15) y finalizó (Hechos 1:3) su ministerio hablando sobre el evangelio del Reino de Dios. ¡Esta fue la verdadera razón por la cual Su Padre lo envió a este mundo hace dos milenios! Ahora es menester que entendamos qué es ese Reino de Dios en su real dimensión.

                        La Pregunta Oportuna de los Discípulos

Hemos visto que la pregunta de los discípulos se produjo justamente porque Jesús se la había pasado hablando con ellos sobre la restauración del Reino de Dios a los ISRAELITAS, durante su seminario intensivo de cuarenta días. Seguramente que el tema de ese seminario debió titularse: “El Evangelio de la Restauración del Reino De David a Israel”,  Lo interesante e importante es que finalmente  los discípulos le hicieron una pregunta oportuna y muy sugestiva a su Maestro, la cual  encerraba y resumía toda la misión de Jesús en la tierra. Para entender lo que Jesús quiso decir por el Reino de Dios, debemos fijarnos en el contenido de la pregunta que le hicieron todos los discípulos reunidos en ese seminario intensivo de cuarenta días. Obviamente aquella última pregunta de los discípulos encerraba todo lo enseñado por Jesús sobre su reino venidero en la tierra, y que involucraba e incumbía a los ISRAELITAS. Ahora bien, dicha pregunta NO fue—como sostienen algunos— inoportuna, torpe, aislada, y errada de un discípulo lento en entendimiento—¡Fue, más bien, la pregunta de TODOS los discípulos al unísono! Entonces: ¿fueron todos los discípulos torpes para no entender lo enseñado por Jesús durante esos cuarenta días?¿Fue acaso Jesús un pésimo Maestro? ¡No lo creo! Jesús no hablaba oscuramente a sus seguidores, sino sólo a sus detractores (Marcos 4:11.12).

Pues bien, si ellos— como discípulos— pudieron entender el tema del Reino de Dios, es obvio que usted—como discípulo de Jesús—puede igualmente entenderlo si dispone su mente y corazón, y extirpa sus prejuicios o ideas preconcebidas que sobre este tema ha recibido de personas indoctas.

                         ¿Qué es el Reino de Dios Exactamente?

El tema central de Cristo fue, sin duda alguna, las buenas nuevas (=evangelio) del Reino de Dios (Lucas 4:43). Como vimos, Jesús comenzó y finalizó su ministerio hablando precisamente de ese reino que se restablecería en la tierra prometida, en ocasión de su segunda venida. Sus discípulos igualmente difundieron este mismísimo evangelio del Reino de Dios por todos lados a donde iban (Lucas 9:1,2).

El Reino de Dios se inaugura en el Antiguo Testamento cuando los israelitas le pidieron a Samuel que constituyera en Israel un rey y un reino como las demás naciones alrededor de ellos. En 1 Samuel 8:5 leemos: “Y le dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones”.      

El reino hebreo comenzó con Saúl, quien vino a ser un hombre rebelde o desobediente a los ojos de Dios. Finalmente este rey fue destituido y reemplazado por un pastor de ovejas llamado David. Con David Dios hace un pacto solemne que decía: “…Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente” (2 Samuel 7:16). Además le prometió Dios: “Para que conforme Jehová la palabra que me habló, diciendo: Si tus hijos guardaren mi camino, andando delante de mi con verdad, de todo su corazón y de toda su alma, jamás, dice, faltará varón en el trono de Israel” (1 Reyes 2:4).                  

El último rey que tuvo la dinastía del rey David fue Sedequías, quien en 586 AC fue destituido del trono de David a manos de Nabuconodosor, rey de Babilonia. Desde esa fecha Israel se quedó temporalmente sin rey y sin reino debido  la infidelidad de muchos de sus reyes. Pero en Ezequiel 21:25-27 veremos que el reino sería finalmente estable eternamente con un príncipe o varón Judío, quien sería justo y recto. Este príncipe aparecería todavía en el futuro, pero cuando lo hiciera, traería—por fin— la justicia y la paz verdaderas al mundo. Sí, Ezequiel, el profeta, anunció que por muchos días Israel estaría sin un rey y reino, hasta que “viniera aquel cuyo es el derecho y a él se lo daría Dios”.

Jesucristo es aquel personaje que tiene el derecho de heredar el reino davídico, puesto que él es el descendiente directo del rey David (Mateo 1:1). Por eso, cuando él vino a la tierra, confesó que había nacido para ser rey. Así se lo manifestó a Pilatos mismo cuando era juzgado por él (Juan 18:37).

Ahora entendemos porqué los discípulos le preguntaron a Jesús si en verdad él iba a restaurar el reino inmediatamente a Israel. Ellos sabían, por los pactos y promesas revelados a los profetas, y a los padres, que un Ungido—el Cristo—reanudaría el reino suspendido de David en Israel. Ellos estaban seguros que Israel sería una monarquía nuevamente, con un rey poderoso y glorioso—¡y lo creyeron inminente!

                 Dios No ha Rechazado a Su Pueblo Ni a Su Tierra

Millones de Cristianos suponen que el Reino de Dios no es otra cosa que “el reinado de Cristo en nuestros corazones”. Suponen, estos “Cristianos”, que Israel perdió el favor de Dios, y por tanto Dios ya no trata más con su pueblo de antaño porque suponen que “mataron a su Mesías”. Por tanto, los tales llamados “cristianos” enseñan ahora que el reino de Dios es uno de naturaleza “espiritual”, implantado en “el corazón de los hombres”. Otros “cristianos” sostienen que el reino prometido por Cristo es “su iglesia”.  Estas ideas preconcebidas son falacias que deben ser extirpadas de nuestras mentes, pues Pablo fue claro cuando dijo que Dios no ha desechado a Israel al cual desde antes conoció: “Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera, porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín. No ha desechado Dios a su pueblo (Israel), al cual desde antes conoció…” (Romanos 11:1,2).

Estamos viendo que Pablo afirma que Dios NO ha desechado a Su pueblo Israel al cual desde antes conoció. Esta enseñanza paulina desecha la idea preconcebida de que los Judíos han sido desechados para siempre por Dios “porque supuestamente mataron a su Mesías”. ¿Acaso los apóstoles Judíos mataron a Su Mesías? ¡Absurdo! ¿Acaso no fue la primera iglesia, Judía?

También el apóstol Pablo, como Judío creyente, dice: “Que son israelitas, de los cuales SON la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas” (Romanos 9:4). Nótese que San Pablo dice que de los israelitas SON (no “ERAN”)—entre otras cosas—las promesas. Las promesas que Dios les hizo a los padres (Abraham, Isaac, Jacob, y David), son para los israelitas primeramente, y luego también para los no israelitas convertidos (Gálatas 3:16,29). Entre las promesas que Dios hizo a los padres están la posesión de una “tierra prometida” (Génesis 12:1,2; 13:15, 15:18), y la perpetuidad del Reino de David —llamado igualmente: “El Reino de Dios” (ver 1 Crónicas 28:5)—Ver también: Salmo 132:11, y 2 Samuel 7:12,13. En estos versículos Ud. verá que Dios prometió perpetuar el trono de David, o también llamado: “El Reino de Dios”. Dios le dice a David esto:”Para siempre confirmaré tu descendencia, y edificaré tu trono por todas las generaciones. Él me clamará: Mi padres eres tú, Mi Dios, y la roca de mi salvación” “Yo también lo pondré por primogénito, el más excelso de los reyes de la tierra. Para siempre le conservaré mi misericordia y mi pacto será firme con él. Pondré su descendencia para siempre, y su trono como los días de los cielos. Una vez he jurado por mi santidad, y no mentiré a David. Su descendencia será para siempre, y su trono como el sol delante de mí” (Salmo 89:4,26-30,35,36). En otras palabras, Dios le prometió A David que su reino se extendería hacia el futuro, y que sería para el beneficio de todas las naciones de la tierra, Además, Dios le dijo a él que tendría un descendiente justo que se convertiría en rey, y que sería el Hijo de Dios predilecto, obediente, sabio, y perfecto (véase Hechos 2:29,30; Isaías 9:6,7). Por esta razón David habló de su descendiente, así: “Todos los reyes se postrarán delante de él; todas las naciones le servirán. Será su nombre para siempre. Se perpetuará su nombre mientras dure el sol. Benditas serán en él todas las naciones” (Salmo 72:11,17). Es por eso que la última pregunta de los discípulos concuerda perfectamente con esta promesa divina de un Reino de Dios restaurado en Israel. ¿Acaso no Recordamos que David reinó sobre Israel por cuarenta años, siendo su capital final, Jerusalén?¿acaso no recordamos que Jesús mismo afirmó que Jerusalén sigue siendo la ciudad capital del “gran rey” venidero? (Mateo 5:33-35). Este es precisamente el Reino que Cristo predicó y prometió restaurar. Ahora los discípulos, viendo que Jesús se iría en breve al cielo, le preguntaron si ya era inminente el establecimiento del reino davídico en Israel, pues él lo había estado predicando,  anunciando, y también confirmando, por más de tres años y medio (Lucas 8:1; Romanos 15:8).

              El Tiempo de la Restauración Sólo lo Sabe el Padre

La pregunta de los discípulos a Jesús era obviamente justa, correcta, e inevitable, pues estaban finalmente muy interesados en saber el tiempo exacto para la cristalización de la prometida restauración del reino del padre David. En una ocasión anterior—recordemos— cuando Jesús estaba por entrar en Jerusalén —la capital del Reino Davídico— los discípulos pensaron que el Reino prometido sería inmediatamente restaurado con Cristo a la cabeza (Marcos 11:10). En Lucas 19:11 vemos que Jesús se ve precisado a pronunciar una Parábola, con el propósito de hacerles entender que aún no era el tiempo señalado para la tan anhelada restauración del reino davídico. Explicó en su “Parábola de Las Diez Minas”  que “un hombre noble”—él mismo—tenía que ir primero al cielo para recibir la corona de Rey y el reino, y luego volver para tomar su trono en la tierra (v.12). Pero ahora, estando él ya próximo para regresar al cielo, sus discípulos le preguntaron finalmente si su reino se establecería próximamente en Israel  o todavía no. Entonces Jesús sólo se limitó a decirles que el tiempo de la tan anhelada restauración del reino a los israelitas, sólo lo sabe Dios Hechos 1:7). Sin embargo, recordemos que ya antes Jesús había afirmado que “de aquel día y la hora” de su regreso como Rey, nadie lo sabía, ni él ni los ángeles del cielo, sino sólo Su Padre (Marcos 13:32).

Aquí vemos nuevamente que Cristo NO reprende a sus discípulos por aquella inevitable pregunta, diciéndoles algo así como: “Están errados, pues ya nunca más será restaurado el Reino a Israel debido a que me rechazaron mis paisanos”. NO!— Él no les dice eso, ni nada parecido. Simplemente les dice que sólo Dios sabe el tiempo exacto para la tan anhela restauración del reino a Israel. Es decir, Jesús valida la pregunta como correcta y oportuna, pero afirma no saber el tiempo exacto para dicho evento glorioso. Es, pues, más que evidente que durante esos cuarenta días que duró el seminario intensivo de Cristo, él se la pasó explicándoles a sus discípulos acerca de cómo sería su reino milenario en Israel, y qué benéficos le traería al mundo entero.

                                  ¿Es el Reino sólo para los Judíos?

En Lucas 12:32 Jesús se dirige a sus discípulos como su “manada pequeña”, y a éstos les ofrece su reino. Les dice textualmente así: “No temáis manada pequeña, porque a vuestro Padre os ha placido daros el reino”. Aquí Jesús les habla a Judíos que son sus seguidores. Esta promesa es dada esencialmente a los que le siguen, a los que le sirven y creen, aunque es verdad que éstos eran Judíos de raza. ¿Es entonces el reino para los Judíos de raza únicamente? ¿Qué hay de nosotros, que somos creyentes, y no somos Judíos? ¿Hace Dios distinción entre los creyentes en función a sus razas?¿Heredan los creyentes gentiles (no Judíos) el cielo, mientras que los creyentes Judíos se quedan en la tierra para heredar y restaurar el reino de David? Hay iglesias cristianas que dicen que el reino de David— en Israel— será sólo para los Judíos conversos y no para los creyentes gentiles. ¿Qué dice la Biblia al respecto?

En primer lugar leamos lo que dice Pablo en Gálatas 3:16,29: “Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice a sus simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. Y si vosotros (Creyentes Gálatas gentiles) sois de Cristo (cristianos), ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” . En los versos anteriores (7,9,14) leemos: “Sabed, por tanto, que los que son de fe (no Judíos de raza necesariamente), éstos son hijos de Abraham…de modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham…para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles…”. También es interesante lo que dice Pablo a los creyentes de Efeso (gentiles), lo siguiente: “Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne. En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos (a la ciudadanía de Israel) por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación…porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo espíritu al Padre. Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios” (Efesios 2:11-14,18,19). “Que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del Evangelio” (Efesios 3:6).

Entonces la promesa del Reino de Dios recae también sobre todos aquellos creyentes gentiles (no Judíos) que han creído en Cristo. Peruanos, Argentinos, Bolivianos, Canadienses, Italianos, Franceses, Ingleses, Senegaleses, Congoleses, Tibetanos, chinos, Coreanos, Japoneses, etc, pueden heredar el reino de David si creen en Cristo. Dios no hace acepción de personas, pues dice Pablo: ”Porque no hay acepción de personas para con Dios” (Romanos 2:11),

       Jesucristo Volverá Para Restaurar el Reino de David en Israel

El Apóstol Pedro dijo: “y él (Dios) envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado: a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas” (Hechos 3:20,21). Compárese esta palabra “restauración” con la de la última pregunta de los discípulos en Hechos 1:3. Es claro, entonces, que el reino israelita lo restaurará Jesucristo cuando regrese por segunda vez al mundo. Así lo afirmó Jesús mismo cuando dijo: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él entonces se sentará en su trono de gloria…entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo” (Mateo 25:31,34). Aquí es importante la segunda venida de Cristo como Rey, ya que ello significará la transformación física de los herederos del reino, pues como Pablo había dicho correctamente: “Pero esto digo, hermanos, que la carne y la sangre (los mortales) no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción. “He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, En un momento, en un abrir y cerrar de ojos; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados” (1 Corintios 15:50-52). Entonces, cuando los cristianos logren o ganen su transformación física, recién entonces podrán ver y entrar en el reino glorioso de Cristo—¡No antes! La iglesia de Jesucristo está llamada a participar del reino  de Dios (Santiago 2:5), pero debe antes crecer en el conocimiento de Dios y de Cristo (Juan 17:3) y en los atributos cristianas (2 Pedro 1.5-11). Hoy los incrédulos y los pecadores pueden ver y entrar en la iglesia de Señor sin ser bautizados o convertidos, pero para ver y entrar en el reino de Dios, hay que ser hombres “perfectos”, hombres de Dios, probos, santos, fieles, e inmortales. Esta es la gran diferencia entre la iglesia del Señor y el Reino de Dios. Al Reino de Dios sólo lo podrán ver e ingresar los que son “santos y perfectos” y que han merecido su transformación física— o su inmortalización—- que es lo mismo (1 Corintios 15:53,54). En buena cuenta, los que hereden y sean parte del reino de Dios, gozarán de la vida eterna con todos los salvos de todas las naciones y épocas.

Recordemos que Jesús volverá a esta tierra, no sólo para transformar o inmortalizar a sus seguidores, sino también para sentarse en su trono de gloria, lo cual indica que él se  posará en un trono en la tierra. Este trono será el de David su padre, según está especificado en Lucas 1:31-33, y que dice: “Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús (La Anunciación del ángel). Este (Jesús) será grande y será llamado Hijo del Altísimo: y el Señor Dios le dará el trono de David su padre, y reinará sobre la casa (país) de Jacob (Israel) para siempre, y su reino no tendrá fin”. Por cierto que los cristianos también se sentarán en sus respectivos tronos de gloria en el reino de Dios, pues Jesús les dijo a sus apóstoles: “Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mi, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel” (Lucas 22:29,30), Obsérvese que siempre el reino tiene que ver con Israel. Pero lo trágico es que millones de “cristianos” no quieren tomar literalmente estas profecías, y más bien prefieren darles una explicación “alegórica” o “espiritual”. Pero si quieren hacer esto, entonces la Anunciación deberá ser igualmente interpretada “alegóricamente” o ”espiritualmente”.  Pregunto: ¿nació realmente y literalmente Jesús de una mujer joven y virgen? ¿estuvo literalmente embarazada María? o, ¿entenderemos la anunciación como algo “simbólico” también?

                             El Reino es la Esperanza de la Iglesia

Jesucristo enseñó que “busquemos primero el reino de Dios y su justicia” (Mateo 6:33). También enseñó a que orásemos por su venida para que se haga— por fin— la voluntad de Dios en la tierra como se hace en el cielo (Mateo 6:10). Del mismo modo, Jesús afirmó que aquellos que “miran hacia atrás” no son dignos de su reino (Lucas 9:62). También aseveró que “difícilmente un rico puede entrar en él” (Mateo 19:23). A Nicodemo Jesús le dijo que “tenía que nacer de nuevo” para ver y entrar en su reino (Juan 3:3,5). De modo que el Reino es algo que se puede ver y entrar si se “renace” en Cristo.

Aun los apóstoles creyeron en el reino venidero de Jesús. Por ejemplo, el apóstol Pablo afirmó “que es a través de muchas tribulaciones que entraremos en el reino de Dios” (Hechos 14:22). Por su parte Pedro dijo en 2 Pedro 1:5-11, y en especial en el versículo 11, lo siguiente: . Tamb“Porque de esta manera (madurez espiritual) os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y salvador Jesucristo”. También Pablo dijo que los pecadores incorregibles no podrían de ningún modo entrar en él, salvo que se arrepintieran a tiempo (Gálatas 5:19-21). Santiago afirma que sólo los “ricos en fe”, serán los herederos de ese magnífico reino en la tierra (Santiago 2:5).

Entrar, pues, en el reino, es obtener la vida eterna y la salvación, según se desprende del diálogo del joven rico con Jesucristo de Mateo 19:16-23. En estos versos aparecen las frases “vida eterna”, “reino de Dios”, y “ser salvo”, Aquellos que no logren entrar en el reino de Dios, se deberá únicamente al hecho que no fueron dignos de él (2 Tesalonicenses 1:5). Es por esto que es muy importante buscar el reino de Dios y su justicia, porque ello significa ganar la salvación —¡Esto no lo comprenden millones de Cristianos!

Es verdad que el Reino de Dios es un “reino celestial”, porque precisamente es “de Dios”. Por tanto, las frases: “Reino de Dios” y “Reino de los cielos” son equivalentes. Nótese que nunca aparece en la Biblia la frase: “Reino EN los Cielos” sino “Reino DE los cielos”. Es decir, que procede de los cielos—¡De Dios! Es trágico que millones confundan el reino de los cielos con el mismo CIELO. Sí, hay millones de “cristianos” que sostienen que heredar el “reino de los cielos” significa heredar el mismo cielo—¡Craso error! Definitivamente ni Jesús, ni sus apóstoles, enseñaron que iríamos al cielo para vivir con Dios y los ángeles (Juan 13:33) (Véase también Mateo 5:5; Salmo 37:9,11,22,29,34, Proverbios 2:21,22—nótese que dice: “los perfectos permanecerán en la tierra”).

El Reino de Dios Significará La Justicia y la Paz  Mundiales

El Reino de Dios significará la justicia y la paz en la tierra, pues recordemos que Jesús nos mandó a “buscar el reino de Dios y su justicia” (Mateo 6:33). Y el profeta Isaías claramente anuncia: “He aquí que para justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en Juicio” (Isaías 32:1). Y también Isaías predijo: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto” (9:6,7). Y en 2 Samuel 23:3,4 se nos anuncia lo siguiente: “El Dios de Israel ha dicho, me habló la Roca de Israel: Habrá un justo que gobierne ENTRE los hombres, que gobierne en el temor de Dios. Será como la luz de la mañana, como el resplandor del sol en una mañana sin nubes, como la lluvia que hace brotar la hierba de la tierra” .

Por otro lado, la influencia mundial del reino de Cristo se deja ver en los siguientes pasajes de la Escritura: Daniel 2:44, que dice: “Y  en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre”. También el salmista David (72:7-9,11) lo anuncia diciendo: “Florecerá en sus días justicia, y muchedumbre de paz, hasta que no haya luna. Dominará de mar a mar, y desde el río hasta los confines de la tierra. Ante él se postrarán los moradores del desierto, y sus enemigos lamerán el polvo…todos los reyes se postrarán delante de él; todas las naciones le servirán”. Leer todo el Salmo 72, También Daniel 7:13,14 y Miqueas 4:1-4. Todas estas profecías aseguran que sólo habrá un solo gobernante mundial que domine con autoridad de Dios, y con vara de hierro. ¿Se imagina usted un mundo con un solo gobernante mundial?¿Se imagina usted que las naciones del mundo se sujetarán de buena gana a este magnífico líder mundial que está por venir desde los cielos? Será ciertamente: “¡El deseado de todas las naciones!” (Hageo 2:7). Sí, será el gobernante ideal que todo pueblo ha anhelado tener en el poder.

¿Está Ud. buscando y pidiendo este estupendo reino de Dios y su justicia? (Juan 6:10,33). ¡Es un mandamiento de Jesucristo! Sin embargo, cuántos aún ignoran que este reino milenario es la única esperanza que tiene la humanidad para tener paz y justicia verdaderas. No es “escapando al cielo” como vamos a lograr obtener la felicidad, la justicia, y la paz que anhelamos. Eso querría decir que el diablo triunfó al lograr la destrucción de la tierra, y arrojar a los hombres al cielo. ¿acaso no recordamos que Dios creó la tierra para que fuese habitada por los hombres? (Salmos 115:16). ¿Trastocará el diablo los propósitos de Dios para con la tierra? ¡De ningún modo! Pero los que afirman que iremos a vivir en el cielo, están desvirtuando todo el propósito de Dios de restaurar todas las cosas como eran al principio. Es obvio que la palabra restaurar quiere decir “reponer, recuperar, recobrar, reparar, renovar o devolver a una cosa su estado o estima original”. En buena cuenta, Dios pondrá todas las cosas como él se lo propuso en un principio. La restauración de un mundo paradisíaco significará el fin de la violencia humana y animal, y también el final de  la depredación de la flora y fauna, y de la contaminación ambiental. Además significará la destrucción de todos los perversos e incorregibles del planeta (Salmo 37:9). Será el fin del dominio de los hombres para dar paso a la gobernación de Dios en la tierra como se efectúa en el cielo. 

Desgraciadamente, La gran mayoría de los hombres están buscando solucionar sus problemas a espaldas de Dios, como si Él no existiera. La ONU, por ejemplo, fue creada para traer la paz en el mundo, y ya vemos cómo ésta no ha podido lograr la tan anhelada paz mundial. Hoy más que nunca, el mundo está envuelto en guerras interminables que aniquilan a miles y miles de hombres inocentes. El hombre no sabe que el problema del mal está en el hombre mismo, en su naturaleza pecaminosa y egoísta. Los hombres no entienden que ellos no pueden corregir los males del mundo por sí mismos, pues se encuentran lejos de su Hacedor.  La mayoría de ellos únicamente viven sólo para satisfacer sus deseos egoístas, sin importarles sus semejantes. Sólo un necio corrupto puede decir que no hay Dios (Salmo 14:1). 

                         Jerusalén, La Ciudad Capital del Reino

La Biblia es clara cuando dice que Jerusalén será la ciudad capital del reino venidero de Dios. Dice el profeta Jeremías así: “En aquel tiempo llamarán a Jerusalén: Trono de Jehová, y todas las naciones vendrán a ella en el nombre de Jehová en Jerusalén; ni andarán más tras la dureza de su malvado corazón” (3:17). Hay infinidad de pasajes en la Biblia donde se menciona a Jerusalén como una ciudad superimportante del futuro, y en donde confluirán todos los pueblos de la tierra. Será la capital mundial y el centro del mundo—el lugar donde estarán los tronos de los futuros gobernantes inmortales. Dice también el salmista David sobre Jerusalén, así: “Porque Jehová ha elegido a Sión; la quiso por habitación para si. Este es para siempre el lugar de mi reposo; aquí habitaré, porque la he querido…allí haré retoñar el poder de David; he dispuesto lámpara a mi ungido. A sus enemigos vestiré de confusión, más sobre él florecerá su corona” (132:13,14,17,18). También dice el salmista, de este modo: “Jerusalén, que se ha edificado como una ciudad que está bien unida entre sí. Y allá están las sillas del juicio, los tronos de la casa de David. Pedid por la paz de Jerusalén: Sean prosperados los que te aman” (122:3-6). Nótese que se habla de “los tronos” de la casa de David (en plural). Esto concuerda con lo prometido por Jesucristo a sus apóstoles, en el sentido que ellos también se sentarían en sus propios tronos, en el reino restaurado de David en Jerusalén (Mateo 19:28). Ahora bien, Jesús extiende su invitación para que todos sus seguidores permanezcan fieles para que puedan participar en su trono y reino. Dice él, así: “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono” (Apocalipsis 3:21). Además él prometió también: “Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones” (Apocalipsis 2:26). Y para terminar este acápite sobre Jerusalén, sería bueno recordar Miqueas 4:1-3, que dice: “Acontecerá en los postreros tiempos que el monte de la casa de Jehová será establecido por cabecera de montes, y más alto que los collados, y correrán a él los pueblos. Vendrán muchas naciones, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, y a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará en sus caminos, y andaremos por sus veredas; porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová. Y él juzgará entre muchos pueblos, y corregirá a naciones poderosas hasta muy lejos; y martillarán sus espadas para azadones, y sus lanzas para hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se ensayarán más para la guerra”. 

                      El Reino de Dios es el Evangelio Verdadero

Sí, el Reino de Dios es el evangelio de Cristo. En diferentes pasajes de la Escritura veremos que el Reino de Dios y el evangelio, son sinónimos. En Marcos 1:1,14,15 encontramos un excelente ejemplo de esto. Dicen estos versículos de este modo: “Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios…después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado, arrepentios, y creed en el evangelio”. En la cita bíblica mostrada arriba, es obvio que cuando se habla de creer en el evangelio, lo que se quiere decir es que creamos en el Reino de Dios, y en su Rey, Jesucristo.  Además, Pablo dice que el evangelio es poder de Dios para SALVACIÓN para todos los que lo creen de todo corazón (Romanos 1:16). Y cuando Jesús dejó señales concernientes a los últimos días, él dijo que antes de su regreso en gloria para establecer su reino, sus verdaderos discípulos estarían proclamando dicho reino por todo el mundo para testimonio a todas las naciones. Dice así en Mateo 24:14: “Y será predicado este evangelio del Reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin”.  Entonces,  ¿qué más pruebas podemos pedir para saber y entender lo que es verdaderamente el evangelio de Cristo?

Finalmente veremos a Pablo predicando este mismo evangelio del Reino en diferentes partes del mundo, según lo podemos constatar en Hechos 19:8;20:25;28:23,30,31. Es claro que el asunto del reino de Dios era de primera importancia para Cristo y sus apóstoles (Lucas 9:1,2), ¿Lo es para Ud., estimado hermano? Pablo dijo que seamos sus imitadores, así como él lo era de Cristo mismo (1 Corintios 11:1). ¿Lo está Ud. imitando a él en este quehacer evangélico? Muchos—desgraciadamente—no lo están haciendo, pues han pensando que el evangelio es solamente Cristo mismo, es decir: Su Muerte, su sepultura, y su resurrección al tercer día (1 Corintios 15:1-6). Esta creencia es media verdad, pues ya hemos visto que Jesús mismo tilda al Reino de Dios con el título de: “el evangelio” (Lucas 4:43, Mateo 24:14)—¡Y fue el principio de su evangelio! (Marcos 1:1,14,15). Por eso, predicar el evangelio es predicar el reino de Dios, como también lo es sobre la muerte, sepultura y resurrección de Jesús—¡Todo junto!

 

Ring any bells?

Heil Hitler…Ajtung!

Bashar Al-Asad, Basharu l-Assad, Bashir el-Asad, Bashar Al-Assad, Bassar Al-Asad.If you would like to include information you have found…send it to us!SOURCES INCLUDE Wikipedia, Encyclopedia of the Orient, Answers.com, etc…Born September 11th, 1965 in Damascus, Syria – Dimashq ash-Shâm (Ash-Shâm) is an Arabic term for NORTH, NORTHERN or “land to the north.”Often called “Guardian Hunter” in his military career, a name given to him after the Greek Orion who was “the archer” in the heavens. Nimrod was also called the “Mighty Hunter” of men and was a rebel against YHWH from Assyria.Son of Hafez al-Asad, formerly Hafez al-Wahash (the beast), the “Sphinx of Damascus” and former President of Syria. A sphinx is a Cherub or Karab in Hebrew.Alawite Muslim – highly secretive splinter sect of Shia Islam incorporating Christopagan, Islamic, Gnostic & Zoroastrian beliefs including but not limited to:Belief that in each world age special prophets like Jesus or Mohammed came to show the right path.Belief in metempsychosis, the soul ascends into the heavens via a series of transformations.Raised primarily in Qardaha\Latakia, Syria (Laodecia, Syria)Former Chairman of the Syrian Computer SocietySyrian & UK educated OphthalmologistSpeaks Arabic, English & French. 

Not only are both the ram and the goat mentioned in the Tanakh as symbols of power, but Cumont has noted that different lands were assigned to the signs of the Zodiac according to astronomical geography. In this view, Persia is thought of as under the zodiacal sign of Aries, the “ram,” and Greece as sharing with Syria, the principal territory of the Seleucid monarchy, the zodiacal sign of Capricorn, the “goat.” The word Capricorn is derived from the Latin, caper, a goat and cornu, a horn. 

The Syrian Antichrista commentary & outline discussing his attributes to be used with the scriptures…(KJV, NKJV, NASB, NLT & NIV as well as Hebrew, Greek & Aramaic cited)Written in April 1997The Antichrist is a man of war who manifests during a cry for peace and yet his desire is to destroy – Yeshua is the Prince of PeaceThe Antichrist is “the lie” – Yeshua is the truthThe Antichrist is the embodiment of sin, wickedness, craft and deceit – Yeshua was without sin, wickedness, craft or deceitThe Antichrist will exalt himself in his heart – Yeshua humbled Himself publiclyThe Antichrist is the chief persecutor of Israel – Yeshua will deliver IsraelThe Antichrist gets his power from Satan – Yeshua gets His power from YahwehI am sure you get the gist of it. The Antichrist is a tool of Satan and he himself is deceived by the “serpent of old”. He is the opposite of Christ! Israel will never receive him as their messiah. Instead, they look to him, a Gentile ruler, for peace and security. This angers Yahweh because of their refusal to look to Him for peace and security. It stands to reason, that the world wants peace without the Prince of peace and love without loving. Unfortunately, the church is plagued by false prophecies. Wicked men and women often devise schemes to manipulate new believers into doing what they wish in the name of “the prophetic”. Not every “word” from a believer is a “word” from Yahweh. It is the responsibility of each and every believer to measure prophecy against what is clearly written in the text. If it doesn’t line up, toss it out! I hope you appreciate the disciplined approach I use in this brief exposition.When studying prophecy we should always interpret literally unless it is clear that the revelator is speaking allegorically or symbolically. If symbolism is used it is important that we rigorously comb through the scriptures to look for a location where that symbol might be described as to its meaning. The books of Daniel and Revelation, although penned centuries apart, are inseparable and should be studied together. These two books go through an irrefutable and systematic process of giving us the precise geographical location that brings forth The Antichrist and The False Prophet. For all intents and purposes that very subject is what I intend to discuss. Although prophecy is precise and worthy of exhaustive, date inclusive, historical representation, that is not the focus of this study.The purpose of this short exposition of prophecy is to provide a solid scriptural basis for the unveiling of The Antichrist. Prophecy is so precise that it can often baffle the finite capacity of the mind, especially mine.I strongly suggest a good understanding of Daniel before diving into the book of Revelation. 

It is the revelation of Yeshua, given to the apostle John while in exile on the island of Patmos. He was placed there because of his effective testimony of Yeshua. The revelation was given to him in approximately 96 A.D. Many people struggle through the book of Revelation because they fail to realize the visions John saw are interwoven with the visions described in detail in the book of Daniel. Daniel’s visions occurred six centuries before John’s visions.Isaiah calls him the King of Assyria and The AssyrianIf we believe in the literal interpretation of scripture, we can gain understanding as to the location of this latter day deceiver, The Assyrian or The Antichrist. Isaiah names him in numerous locations. I use the Complete Jewish Bible for the first passage from Isaiah. The King James Version is the source for the rest of the passages taken from Isaiah. Using several translations yields a more vivid picture of this complex and composite individual, The Antichrist. If you happen to be a “King James only” person, it is in that version as well. I made certain of this prior to my journey throughout the various texts.Notice the actions and attributes that I have underlined, so that you can look for them when you see this man. Keep in mind that the serpent Satan used in the garden did not enter the scene as a roaring lion. He entered craftier and more cunning than all the others. Satan’s tools are craft, deceit, cunning and conspiracy. It is only when his plans begin to fall apart that he becomes the tyrant. Such is the case with The Antichrist. He enters the scene and establishes his power through his deceitful policies and cunning…just as Hitler did. Here are a few references to The Assyrian.“Therefore when the Lord has done everything He intends to do to (against) Mount Zion and Jerusalem1. He will say, ‘I will punish the King of Assyria for the boasting that comes from his proud heart and from reveling in his arrogant looks.’ For he (the King of Assyria) says, ‘with my own strong arm I have done this, and with my wisdom, because I’m so clever! I erased the boundaries between the peoples, I plundered their stores for the future; as a mighty man, I subjugated (put down) the inhabitants. My hand found the riches of the peoples like a nest; and as one gathers abandoned eggs, I gathered the whole earth! Not one wing fluttered, not one beak opened or even let out a chirp!’ ‘Should the axe glorify itself over the one who chops with it? Should the saw magnify itself over the one who moves it? It’s as if a stick could wave the hand that raises it up, or as if a wooden staff could shake itself as though it were not made of mere wood.’2” – (Isaiah 10:12-15) 1 

At this juncture we are either to assume that the Lord has finished executing judgment against Jerusalem or these events are still to come. It will be clear as we continue that these events are still to come.2Yahweh laughs at the foolish boasting that proceeds from the heart of the King of Assyria and all the while Yahweh considers him an instrument of judgment. A tool, in whose hand is Yahweh’s indignation (wrath). He is a tool that shall be broken when it is no longer necessary. I find it rather comical. Here we have the most powerful dictator on earth and Yahweh laughs at him. Arrogance and boasting cannot exist in the presence of Yahweh. He alone will be exalted.“The Lord of hosts hath sworn, saying, surely as I have thought, so it shall come to pass; and as I have purposed, so it shall stand: That I will break the Assyrian in my land, and upon my mountains tread him underfoot1: then shall his yoke depart from off them, and his burden from off their shoulders. This is the purpose that is purposed upon the whole earth: and this is the hand that is stretched out upon all the nations2. For the Lord of hosts hath purposed, and who can annul it? And his hand is stretched out, and who shall turn it back?” – (Isaiah 14:24-27)1We clearly have an individual being singled out for personal punishment from the Lord of hosts, Yeshua. The Lord of hosts is going to “tread him underfoot”. This in no way applies to any event in the past, but is still yet future. The location of this judgment couldn’t be clearer. It is in Yeshua’s land.2I think it is important to point out the broad scope of judgment. This is clearly occurring alongside the judgment of all the nations at Yeshua’s return.“Behold, the name of the Lord cometh from far, burning with his anger, and the burden thereof is heavy: his lips are full of indignation, and his tongue as a devouring fire: And his breath, as an overflowing stream, shall reach to the midst of the neck, to sift the nations with the sieve of vanity (futility): and there shall be a bridle in the jaws of the people, causing them to err (stumble). Ye shall have a song, as in the night when a holy solemnity is kept; and gladness of heart, as when one goeth with a pipe to come into the mountain of the Lord, to the mighty One of Israel. And the Lord shall cause his glorious voice to be heard, and shall show the lighting down of his arm, with the indignation of his anger, and with the flame of a devouring fire, with scattering, and tempest, and hailstones1. For through the voice of the Lord shall the Assyrian be beaten down2, which smote with a rod. And in every place where the grounded staff shall pass, which the Lord shall lay upon him3, it shall be with tabrets (tambourines) and harps4: and in battles of shaking will He fight with it. For Tophet5 is ordained of old; yea, for the king (the King of Assyria) it is prepared; He hath made it deep and large: the pile thereof is fire and much wood; the breath of the Lord, like a stream of brimstone, doth kindle it”. – (Isaiah 30:27-33)1This is clearly paralleled in Revelation 11:19. 

The apocalyptic overtones can hardly be trivialized. 2Here we have a direct assault on the King of Assyria. He is being beaten down by the voice of the Lord, Yeshua. This is paralleled in many locations. Paul writes concerning “the man of sin” being slain by the breath of Yeshua and destroyed at the brightness of His coming in 2 Thessalonians 2:8.3The Lord’s recipient of judgment in this passage is a single individual, The Assyrian.4The joyous harps and tabrets (tambourines) are noted in Revelation 14. The reason for the celebration is the judgment of the Lamb of God, Yeshua…the Christ. He is finally pouring out judgment on those who hate Him, the wicked.5The Hebrew word (Tophet) means – a place of burning or cremation. Yahweh has already prepared The Antichrist’s place of torment. It is important to touch on the topic of predestination at this point. Yahweh does not put people on earth to go to Hell. He is a loving father. On the other hand, Paul tells us in 2 Thessalonians 2 that the “son of perdition” is doomed for destruction. So what are we to believe? Are we to believe that this man was created for a predestined place of burning? Certainly not! Yeshua cast a vote for him by the shedding of His blood. On the other hand, Satan continually accuses him before Yahweh. Satan is the accuser of the brethren, constantly broadcasting our sins and failures in front of Yahweh. So it stands to reason, the vote that breaks the tie must belong to the individual…to us. I am thankful that Yahweh loves us enough to write down the destruction that would come from this wicked tyrant, The Assyrian. Yahweh is not bound by time. Time exists in Yahweh. This is how He knows the end from the beginning.“For thus hath the Lord spoken unto me, Like as the lion and the young lion roaring on his prey, when a multitude of shepherds is called forth against Him, He will not be afraid of their voice, nor abase (concern) Himself for the noise of them: so shall the Lord of hosts come down to fight for mount Zion, and for the hill thereof. As birds flying, so will the Lord of hosts defend Jerusalem; defending also He will deliver it; and passing over He will preserve it1. Turn ye unto Him from whom the children of Israel have deeply revolted. For in that day every man shall cast away his idols of silver, and his idols of gold, which your own hands have made unto you for a sin2. Then shall the Assyrian fall with the sword, not of a mighty man; and the sword, not of a mean man, shall devour him: but he shall flee from the sword3, and his young men shall be discomfited. And he shall pass over to his stronghold for fear, and his princes (officers) shall be afraid of the ensign (anointing), saith the Lord, whose fire is in Zion, and his furnace in Jerusalem”. – (Isaiah 31:4-9)1Liberal scholars can’t even deny this immutable truth. There can be absolutely no question as to the timing of, or circumstances surrounding, this event. It clearly states that the Lord shall “come down to fight for Mount Zion”. These events have not occurred in the past in any way. They are still to come…soon.2Every man has not yet cast away his idols; therefore, this event can in no way apply to the past. Idolatry is still rampant.3In Revelation 19:11-20, Yeshua is implementing judgment at His return. 

The objects of His wrath in the passage are The Antichrist and The False Prophet, as well as the remaining ungodly. The instrument of wrath is a “sword” that is proceeding from His mouth. This “sword” mentioned above is clearly not the sword of a man. The reason Yahweh distinguishes between the “sword” of a man and this “sword” is for clarity. Sennacherib was an Assyrian King in the past that was slain by a literal “sword” of a man. This “sword” is a judgment spoken in truth. Just as the Lord spoke the world into existence, so He will speak The Antichrist out of existence.“For the word of God is quick, and powerful, and sharper than any two edged sword, piercing even to the dividing asunder of soul and spirit, and of the joints and marrow, and is a discerner of the thoughts and intents of the heart”. – (Hebrews 4:12)“And out of his mouth goeth a sharp sword, that with it He should smite (strike) the nations: and He shall rule them with a rod of iron: and He treadeth the winepress of the fierceness and wrath of Almighty God…And the remnant were slain with the sword of Him that sat upon the horse, which sword proceeded out of his mouth”. – (Revelation 19:15, 21)The Assyrian and The Antichrist are slain by the same person…Yeshua, in the same place, at the same time, with the same mechanism (the sword), and for the same reasons. Two of the many reasons are his proud heart and arrogant looks. This reveals that The Antichrist and The Assyrian are one and the same. The influence of The Assyrian Empire spread into what is modern day Turkey, Iraq, Iran, Saudi Arabia, Jordan, Syria and Egypt. Isaiah prophesied seven hundred years before the birth of Yeshua. As time passed, the Assyrian peoples began to migrate northwest along the Tigris and Euphrates Rivers, finally settling into what is modern day Syria, north of Israel. Syria is the willful “King of the North” mentioned throughout Daniel Chapter 11. Daniel’s visions go through a systematic process, covering what is known as “the times of the Gentiles”. The book of Daniel details the time frames in which these Gentile nations will be allowed to rule over the Israelites. In Daniel 11:35 the focus jumps to “the time of the end”.READ THE NEXT PARAGRAPH A FEW TIMES SO YOU WILL KNOW WHAT TO LOOK FOR!The process works like this. The Antichrist is “The Assyrian” or “The King of Assyria” in numerous locations throughout the book of Isaiah. Ezekiel calls him the prideful “Prince of Tyre”, Tyre is in Lebanon and Lebanon is Syria’s puppet. Syria is the primary power broker in the Middle East. This influence will continue to increase to the point where the inhabitants of the earth will say, “Who can make war with him”. Daniel gives us a general backdrop of all the Gentile empires in Daniel Chapter 2 and Daniel Chapter 7. Daniel Chapter 7 gives us the first mention of The Antichrist in Daniel, or the “little horn” and the “ten kings” out of the landmass of the old Roman Empire that will give him their power to rule. 

Next, Daniel Chapter 8 sharpens the focus to four nations out of the Grecian Empire (the third Empire from Daniel’s time), down to the division that was southeast of Greece and close to the “beautiful land (palestine) ”, or Syria. Finally, Daniel brings closure to the matter in Chapter 11, where we have a description of the willful “King of the North” or the Antichrist, from Syria. Keep your eyes peeled and refer back to this section if needed. This section is a general summary and brief overview of this rather complex process. Daniel narrows the possibilities down to one nation and one nation only, Syria. It fits together like concentric circles, where the smallest movement creates vicissitudes throughout the scriptures.Ezekiel calls him The Prince of TyreIn Ezekiel Chapter 28 he is called the “Prince of Tyre”. Tyre is in Lebanon, and Lebanon is controlled by a puppet government that operates in submission to Syria. Lebanon and Syria are collectively a part of what is called “Greater Assyria”. In this section pertaining to Ezekiel Chapter 28 Yahweh speaks to The Antichrist as well as the governing force that he yields to, Satan. In the first half of the passage Yahweh addresses the “Prince of Tyre” or the Antichrist. During the second half of the passage Yahweh speaks to the satanic influence that governs him, the “King of Tyre”. 

The prince\king relationship denotes a hierarchy. It is a reference to The Antichrist and the ultimate authority that governs him, Satan. It is important to note, that throughout history tyrants have almost always considered their tyranny as being ordained by god. Such will be the case with The Antichrist. He acknowledges Allah, the god that contributes to The Antichrist’s success. He will acknowledge this god (Allah) and advance its glory while considering himself superior in his heart according to Daniel 11:38-39. Take time to study this passage. It gives us insight into the corrupt nature of The Antichrist.“The word of Jehovah (Yahweh) came again unto me, saying, Son of man, say unto the Prince of Tyre, Thus saith the Lord Jehovah (Yahweh): Because thy heart is lifted up, and thou hast said, I am a god, I sit in the seat of God, in the midst of the seas; yet thou art man, and not God, though thou didst set thy heart as the heart of God;–behold, thou art wiser than Daniel; there is no secret that is hidden from thee; by thy wisdom and by thine understanding thou hast gotten thee riches, and hast gotten gold and silver into thy treasures; by thy great wisdom and by thy traffic (trading) hast thou increased thy riches, and thy heart is lifted up because of thy riches; therefore thus saith the Lord Jehovah (Yahweh): Because thou hast set thy heart as the heart of God (Yahweh), therefore, behold, I will bring strangers (foreigners) upon thee, the terrible (mightiest) of the nations; and they shall draw their swords (metaphor for violence) against the beauty of thy wisdom, and they shall defile thy brightness. They shall bring thee down to the pit; and thou shalt die the death of them that are slain, in the heart of the seas. Wilt thou yet say before him that slayeth thee, I am God? but thou art man, and not God, in the hand of Him (Yeshua) that woundeth thee. Thou shalt die the death of the uncircumcised by the hand of strangers (foreigners): for I have spoken it, saith the Lord Jehovah (Yahweh). Moreover the word of Jehovah (Yahweh) came unto me, saying, Son of man, take up a lamentation over the king of Tyre, and say unto him, Thus saith the Lord Jehovah (Yahweh): Thou sealest up the sum, full of wisdom, and perfect in beauty. Thou wast in Eden, the garden of God; every precious stone was thy covering, the sardius, the topaz, and the diamond, the beryl, the onyx, and the jasper, the sapphire, the emerald, and the carbuncle, and gold: the workmanship of thy tabrets and of thy pipes was in thee; in the day that thou wast created they were prepared. Thou wast the anointed cherub that covereth: and I set thee, so that thou wast upon the holy mountain of God (Yahweh); thou hast walked up and down in the midst of the stones of fire. Thou wast perfect in thy ways from the day that thou wast created, till unrighteousness was found in thee. By the abundance of thy traffic (trading or commerce) they filled the midst of thee with violence (he becomes filled with violence), and thou hast sinned: therefore have I cast thee as profane out of the mountain of God (Yahweh); and I have destroyed thee, O covering cherub, from the midst of the stones of fire. Thy heart was lifted up because of thy beauty; thou hast corrupted thy wisdom by reason of thy brightness: I have cast thee to the ground; I have laid thee before kings, that they may behold thee. By the multitude of thine iniquities, in the unrighteousness of thy traffic (trade or commerce), thou hast profaned thy sanctuaries; therefore have I brought forth a fire from the midst of thee; it hath devoured thee, and I have turned thee to ashes upon the earth in the sight of all them that behold thee. All they that know thee among the peoples shall be astonished at thee: thou art become a terror and thou shalt nevermore have any being”. – (Ezekiel 28:1-19)Daniel calls him The Little horn and the King of the NorthAs we study the books of Daniel and Revelation, it is imperative that we understand how Yahweh uses these various Gentile empires with respect to Israel. 

We read in Daniel 10:20, that the angel Gabriel visits Daniel to explain a vision. However, the angel Gabriel was delayed twenty-one days by the Prince of Persia until the archangel Michael (Israel’s guardian angel) was dispatched to Gabriel. After the prince of Persia was bound and defeated, Gabriel told Daniel that the Prince of Grecia would soon come. He did, the Grecian Empire with the help of the Grecian prince1 was the next empire. You will hear more about this in Daniel Chapter 8. It is important to note that each empire is listed several times throughout scripture. Therefore, we have no need for extra-biblical sources, unless we wish to study each of these empires in depth.1This Grecian prince is the same type of spiritual principality as the “beast out of the Abyss” in Revelation. The divisions of the Grecian Empire were eventually absorbed into the Roman Empire.As you read this booklet there are spiritual wars going on in high places, the results of which transpire into events on earth. When an empire begins to overstep Yahweh’s plan for Israel and humanity in general, He sends angels to bind the spiritual forces fighting for control over that empire…then the empire diminishes. These wars continue even as I type. Daniel Chapter 2 – a magnificent statue or imageI have chosen to keep the scriptural references concise for Daniel Chapter 2, as well as, Daniel Chapter 7. The bulk of the material regarding The Antichrist is in Daniel Chapter 8 and Daniel Chapter 11. However, there are a few very important physical attributes listed in Daniel Chapter 7. Be sure to remain attentive, so as not to miss some key features related to this wicked abomination of a man. In Daniel Chapter 2, Daniel interprets a vision for the Babylonian king, Nebuchadnezzar. It is a vision of a statue containing five main components. Notice that the strength of the metals increase as did the empires military might. The dates listed do not represent the entire duration of the empire, just the amount of time they were used by Yahweh to chasten Israel. Any good father disciplines his children.Daniel explains what King Nebuchadnezzar saw:Head (Gold) – (Daniel 2:32)Breast and Arms (Silver) – (Daniel 2:32)Waist and Thighs (Bronze or Brass) – (Daniel 2:32)Legs (Iron) – (Daniel 2:33)Feet and toes (Iron and Clay) w/ the rock cut out of it – (Daniel 2:33-34)“Thou, O king, sawest, and behold a great image. This great image, whose brightness was excellent, stood before thee; and the form thereof was terrible. This image’s head was of fine gold1 (Babylonian Empire), his breast and his arms of silver2 (Medo-Persian Empire), his belly and his thighs of brass3 (Grecian Empire), His legs of iron4 (Roman Empire), his feet partly of iron and partly of clay5 (the Antichrist’s Revised Roman Empire). Thou sawest till that a stone was cut out without hands6 (Yeshua’s Millennial Kingdom on earth), which smote the image upon his feet that were of iron and clay, and broke them to pieces. Then was the iron, the clay, the brass, the silver, and the gold, broken to pieces together7, and became like the chaff of the summer threshing floors; and the wind carried them away, that no place was found for them: and the stone that smote the image became a great mountain, and filled the whole earth”. – (Daniel 2:31-35)1The Babylonian Empire reigned over the Israelites from approximately 606 BC – 536 BC. See Jeremiah 25:11 for confirmation regarding the 70 year time frame that the Jews were to serve under Babylonian captivity. 

The Babylonian Empire is the first of the four empires Daniel describes in succession. The seat of the Babylonian Empire is modern day Iraq. 2Here we have the second empire from Daniel’s time and its two divisions, the Medo-Persian Empire. The Medo-Persian Empire was not nearly as grandiose as the Babylonian Empire (i.e. silver is the lesser when compared to gold, yet not as strong); however, the Medes and the Persians overthrew the Babylonian Empire by sheer numbers. Cyrus Artaxerxes of Persia granted the Israelites the right to return to Jerusalem. The overwhelming majority (over 90%) of the Israelites stayed in Babylon and adopted pagan customs. 3This is the third empire from Daniel’s time, the Grecian Empire under Alexander the Great, the first king and son of Phillip of Macedon. This empire trampled the Medes and the Persians very quickly. Adolph Hitler used many tactics Alexander the Great used. 4The fourth empire from Daniel’s time was the Roman\Byzantine Empire. The legs are the longest portion of the statue and are also composed of the strongest metal, the iron. This Roman Empire lasted the longest and was the mightiest. The Roman armies (10th Legion from Syria) destroyed the temple in Jerusalem in 70 AD, precisely as Yeshua prophesied in Matthew 24:2. There was not one stone left on another. When the temple was burned, the gold décor melted and ran into the cracks between the large stones. The Roman soldiers actually turned the stones over to retrieve the gold that had melted from the fire. In doing so, they fulfilled Yeshua’s prophetic exclamation with surgical precision. 5Feet and toes are merely extensions of the legs. The ten toes (ten assumed) correspond to the ten kings you will hear about in the next section. These ten kings are to come out of the landmass of the old Roman Empire (Europe, the Middle East, and North Africa). They will give The Antichrist their power to rule for 42 months. That is enough for the time being, this will be clear as we progress. 6The stone that was cut out without hands is Yeshua’s Millennial Kingdom, wrought by the hand of Yahweh.7It is absolutely imperative that we understand the following statements, so as to bring clear understanding and revelation to the timing of these events. The stone (Yeshua’s Millennial Kingdom) strikes the statue on the feet (The Antichrist’s Empire) and not the legs (the old Roman Empire). Some scholars have missed this simple concept. This is a representation of the physical kingdom on earth. There is one more very important factor that needs to be pointed out. When this stone strikes the statue on the feet, every attribute is crushed at the same time or “together”. This is fundamental if we hope to get a clear picture of the composition of The Antichrist’s Kingdom. His kingdom possesses the traits of all of the kingdoms mentioned in this passage. All of the precious metals were destroyed by Yeshua’s Millennial Kingdom, so too, all characteristics must be in existence at the time of its implementation.Daniel explains the meaning of what King Nebuchadnezzar saw:The following will verify what I pointed out in the previous paragraphs. Please read slowly… “This is the dream; and we will tell the interpretation thereof before the king. Thou, O king, art a king of kings: for the God of heaven hath given thee a kingdom, power, and strength, and glory. And wheresoever the children of men dwell, the beasts of the field and the fowls of the heaven hath He given into thine hand, and hath made thee ruler over them All. Thou art this head of gold (King Nebuchadnezzar is the head of gold). And after thee shall arise another kingdom inferior to thee (the Medo-Persian Empire), and another third kingdom of brass (the Grecian Empire), which shall bear rule over all the earth. And the fourth kingdom shall be strong as iron (the Roman Empire): forasmuch as iron breaketh in pieces and subdueth all things: and as iron that breaketh all these, shall it break in pieces and bruise. And whereas thou sawest the feet and toes, partly of potters’ clay, and partly of iron, the kingdom shall be divided (the Roman Empire was divided); but there shall be in it of the strength of the iron, forasmuch as thou sawest the iron mixed with miry clay. And as the toes of the feet were part of iron, and part of clay, so the kingdom shall be partly strong, and partly broken (or brittle). And whereas thou sawest iron mixed with miry clay, they shall mingle themselves with the seed of men: but they shall not cleave one to another, even as iron is not mixed with clay. And in the days of these kings (during the ten toes or ten kings under The Antichrist) shall the God of heaven set up a kingdom, which shall never be destroyed: and the kingdom shall not be left to other people, but it shall break in pieces and consume all these kingdoms, and it shall stand for ever. Forasmuch as thou sawest that the stone was cut out of the mountain without hands, and that it brake in pieces the iron, the brass, the clay, the silver, and the gold; the great God hath made known to the king what shall come to pass hereafter: and the dream is certain, and the interpretation thereof sure”. – (Daniel 2:36-45)Head of Gold – the Babylonian Empire: under King Nebuchadnezzar and others – (Daniel 2:38)Breast and Arms – the Medo-Persian Empire: was inferior to Babylon yet overthrew them by brute force – (Daniel 2:39a)Waist and Thighs – the Grecian Empire: overthrew the Medo-Persian Empire and trampled it quickly – (Daniel 2:39b)Legs – the Roman Empire: absorbed the others (Mediterranean Region) including modern day Europe, the Middle East, and North Africa – (Daniel 2:40-43)Feet and Toes – Antichrist Empire: the distant future with respect to Daniel’s time (our present era) – (Daniel 2:40-43) 

The two legs – two divisions of the old Roman Empire: Just as Iron won’t mix with clay, this Roman Empire would not remain united. The landmass of the old Roman Empire yielded the most fragmented portion of the earth. This took place precisely as prophesied, hundreds of years earlier in Daniel’s writings. Just as there are two legs, so there were two primary influences, spiritually speaking.West – ruled by the Papal Church (Roman Catholicism)East – ruled by the Byzantine Greek Church (Anglican)The ten toes – ten individual nations within the territory controlled by the old Roman Empire. These ten kingdoms are to come out of the landmass of these former kingdoms and remain for “a little while”. Just as toes and feet are merely extensions of the legs (the old Roman Empire). They will be of like mind regarding their view of Israel and they give their power to The Antichrist, who will come from an eleventh nation. The Antichrist’s whereabouts will be made abundantly clear as we progress.The rock that destroyed the statue – Yeshua’s Millennial Kingdom“And in the days of these kings (or the ten toes of the Revised Roman Empire under The Antichrist) shall the God of heaven set up a kingdom (the rock), which shall never be destroyed: and the kingdom shall not be left to other people, but it shall break in pieces and consume all these kingdoms, and it shall stand for ever”. – (Daniel 2:44-45)The Antichrist’s Empire is described as a composite beast in Revelation 13, possessing the traits of all of the empires before it. It will possess traits that are Babylonian, Medo-Persian, Grecian, and Roman & Islamic. Likewise, it will cover the same landmass. I am not going to expound on Revelation Chapter 13 until later. I will touch on Revelation Chapter 13 after the exposition of Daniel is complete. Yeshua’s Millennial Kingdom kicks into high gear when He sets foot on the Mount of Olives, binds The Antichrist and The False Prophet, casting them alive into a lake of fire (Revelation 17:19-21). Isaiah called it “Tophet”, or the ordained place of burning.If the empires mentioned throughout Daniel were in existence today, they would possess the following landmass. This is important if we wish to understand the strategic alignment of powers under The Assyrian Antichrist. His empire will possess the traits of all of the empires mentioned in Daniel.

The central location or seat of each empire is listed first and the principle influence of these empires is as follows: 

Babylonian Empire: Iraq, Syria, Saudi Arabia, Jordan, and Egypt.Medo-Persia Empire: Iran, Iraq, Saudi Arabia, Jordan, and Syria.Grecian Empire: Greece, Macedonia, Turkey, Pakistan, Iran, Iraq, Saudi Arabia, Jordan, Egypt, and Syria.Roman Empire: most of Europe, the Middle East, and North Africa including Egypt, Sudan, Libya, Tunisia, Algeria, and Morocco. Daniel Chapter 7 – four beastsThe purpose of Daniel Chapter 7 is to show that what man (King Nebuchadnezzar) views as a magnificent statue, Yahweh views as beastly. Daniel has a vision of his own in this chapter. In this chapter we have the same four empires mentioned earlier. However, the focus is on The Antichrist and his ten kings out of the landmass of the old Roman Empire (Europe, the Middle East, and North Africa), or the fourth nondescript beast. It is important to note, all of these empires rising and falling happened with incredible precision. Daniel received these visions detailing the events that would come to pass, hundreds of years in advance.Daniel explains what he saw:1. Lion – the Babylonian Empire – “and a man’s heart was given to it1” – (Daniel 7:4)2. Bear – the Medo/Persian Empire – “raised up itself on one side2, and it had three ribs3…” – (Daniel 7:5)3. Leopard – the Grecian Empire – “four wings and four heads4” – (Daniel 7:6)4. The Terrifying Beast – the Roman Empire – “iron teeth5” – (Daniel 7:7)Ten horns out of the fourth beast – ten kingdoms out of the landmass of the old Roman Empire – (Daniel 7:7)The Little Horn – The Antichrist – (Daniel 7:8 & Daniel 7:20) 1This is a reference to the restoration of King Nebuchadnezzar’s sanity after he was made to live like the beasts of the field. Yahweh turned him over to his reprobate and rebellious mind because of his wickedness. Then Yahweh restored sanity to him after he acknowledged Yahweh by turning his eyes to Him, thus restoring his human heart \countenance. – (Daniel Chapter 4)2This is a reference to the dominating force of the Medo-Persian Empire, the Persians. Persia is modern day Iran. 3The three ribs correspond to Egypt, Lydia, and Babylonia. These smaller kingdoms stood together for a short time to resist being pummeled by the Persians; their cooperation was a failure and the Persians triumphed.4A reference to the four military divisions and four commanders of the Grecian Empire after Alexander the Great: Cassander, Lysimachus, Seleucus, and Ptolemy. The Grecian Empire was the third empire from Daniel’s time. Likewise, it is represented by the third beast, the leopard.5The iron corresponds to the iron legs (the old Roman Empire) of the statue in Daniel Chapter 2, previously discussed. This passage draws together the sequential order of the empires, as well as the symbolism (various metals) mentioned in the last section pertaining to Daniel Chapter 2.Now for the interpretation of what Daniel saw:PAY SPECIAL ATTENTION TO THE ANTICHRIST’S PHYSICAL ATTRIBUTES“These great beasts, which are four, are four kings which shall arise out of the earth (in succession: Babylonian, Medo-Persian, Grecian and Roman). But the saints of the Most High shall take the kingdom, and possess the kingdom for ever, even for ever and ever”. – (Daniel 7:17-18)“Then I would know the truth of the fourth beast, which was diverse1 from all the others, exceeding dreadful, whose teeth were of iron, and his nails of brass (or bronze)2; which devoured, brake in pieces, and stamped the residue with his feet; And of the ten horns that were in his head, and of the other3 which came up, and before whom three fell; even of that horn that had eyes4, and a mouth that spoke very great (boastful\pompous) things, whose look was more stout than his fellows5”. – (Daniel 7:19, 20)1It is different because it had purpose in the distant future as well. 

The ten horns on its head represent ten nations that would form within the old Roman Empire and give their power to The Antichrist.2The final empire under The Antichrist possesses traits that are both Grecian and Roman. These empires were the third and fourth empires from Daniel’s time. They were also the third and fourth precious metals (brass and iron, respectively) described in the statue mentioned in Daniel Chapter 2.3Daniel clearly distinguishes between the “ten horns” and this “little horn” coming up among the ten. He is an eleventh horn. It is also clear that this “little horn” is different, so we must keep looking for answers. The answer is in the next chapter. So for the time being, just remember that the “little horn” is different from the “ten horns”.4This is the second reference to The Antichrist in the book of Daniel. The first mention of The Antichrist is in Daniel 7:8.The phrase “had eyes” comes from two root words:1. a supplied verb usually meaning – to perceive, understand, have insight into or contemplate with pleasure2. (ayin) the noun meaning – eyes, vision or sightHence, he will perceive, understand, have insight into, or contemplate with pleasure: eyes, vision or sight.5The word rendered “stout” is the Hebrew word (rab) and it means – sizeable, lengthy, upright or abundant.His appearance is to be more sizeable, more upright, more abundant, or lengthier than his fellows, associates or peers.“I beheld, and the same horn1 made war with the saints, and prevailed against them; Until the Ancient of days came, and judgment was given to (in favor of) the saints of the Most High; and the time came that the saints possessed the kingdom. Thus he said, the fourth beast shall be the fourth kingdom upon earth, which shall be diverse from all kingdoms, and shall devour the whole earth, and shall tread it down, and break it in pieces. And the ten horns out of this kingdom are ten kings that shall arise: and another shall rise after them; and he shall be diverse from the first2, and he shall subdue three kings3. And he shall speak great (blasphemous) words against the Most High, and shall wear out the saints of the Most High, and think to change times and laws4: and they shall be given into his hand until a time and times and the dividing of time5 (3.5 years). But the judgment (court) shall sit, and they shall take away his dominion, to consume and to destroy it unto the end. And the kingdom6 and dominion, and the greatness of the kingdom under the whole heaven, shall be given to the people of the saints of the Most High, whose kingdom is an everlasting kingdom, and all dominions shall serve and obey Him”. – (Daniel 7:20-27)1 

Once again, we have a reference to the “little horn”, The Antichrist.2Notice that scripture distinguishes between the first “ten kings” and the other king, he also arrives after the ten kingdoms have formed within the confines of the Middle East, and North Africa.3This is a clear reference to The Antichrist rising to power after the ten kings and subduing three of the ten kings. These three kingdoms will either be subdued by war or crafty diplomacy.4The appointed feasts (holidays) outlined in Torah. These feasts are outlined in Exodus, Leviticus and described throughout the Hebrew scriptures. The changing or abolition of these prescribed Hebrew festivals will be part of an effort by Satan to thwart Yahweh’s prophetic schedule largely propagated by Syria, and many other Islamic nations with help from Christopaganism.5The Antichrist is seen in John’s vision (Revelation 13:5) as having dominion over all ten of the kings. Biblical time frames are always based on the Hebrew calendar. The word “time” is the Hebrew word (iddan) and means – literally one year. Now read verse 25 replacing “time” with “1 year” – year (1) + years (2 plural) + (1\2) of a year. The three and one half years, correspond to “the Great Tribulation”. Yeshua’s triumphant return to the Mount of Olives is after Israel forms a bitter covenant with The Antichrist. This covenant will be under duress and international pressure where The Antichrist will divide the “land for gain” (Daniel 11:39). It will be “a land for peace” deal. His direct dominion consists of ten kingdoms although his mandate is nearly global. The Antichrist is granted power to rule Jerusalem for 3.5 years.6This is a reference to the millennial reign under the rule of Yeshua (my savior), from the city of Jerusalem.Let us take one last glance back to the fourth beast…the old Roman Empire and The Antichrist’s Empire.“…And it was diverse from all the beasts that were before it; and it had ten horns. I considered the horns (the ten), and, behold, there came up among them another little horn (an eleventh), before whom there were three of the first horns (three of the first ten) plucked up by the roots: and, behold, in this horn were eyes (Aramaic – understanding of vision) like the eyes of man, and a mouth speaking great (blasphemous) things”. – (Daniel 7:7c-8)When carefully studying this we clearly see that The Antichrist will rise up after the ten separate kingdoms have formed within the confines of the Middle East, and North Africa; and he will subdue three of the ten, either by war or diplomacy, but his nation is separate from the ten. It is an eleventh nation.Daniel Chapter 8 – a ram and a rough male goatFor the purpose of easy reading, I chose to use The American Standard Version for the majority of the body text for Daniel Chapter 8. It is imperative that we draw attention to a few simple facts. These facts are more difficult to point out using the Queen’s English of the King James Version, although they are present. The focus of Daniel Chapter 8 with respect to the coming of The Antichrist is to show that the nation that will bring forth The Antichrist is within the confines of the Grecian Empire. When Alexander the Great died, the Grecian Empire began to diminish in power. His empire was divided among four commanders into four main areas: Macedonia, Thrace or Asia Minor (modern Turkey), Syria, and Egypt. Daniel starts by describing the overthrow of the Medo-Persian Empire by the Grecian Empire centuries before the miraculous incarnation of Yeshua. Then, the focus changes to “the time of the end”.The puzzle regarding the “little horn” of Daniel Chapter 7 is solved in this section as well. The “little horn” mentioned in the last chapter was clearly diverse from the ten horns that rise out of the landmass of the old Roman Empire. We find out in this section that the “little horn” arises from one of the four divisions of the Grecian Empire, as will be clear shortly. These divisions of the Grecian Empire were eventually placed under Roman rule, nearer to the time of Yeshua’s birth. In the last chapter we were told that The Antichrist will uproot three of the ten horns (ten kingdoms), but he was said to be different from the ten.Once again, the Grecian Empire was the third empire from Daniel’s time, the empire that was portrayed as a leopard with four heads and four wings. Daniel received these visions during his service in Babylon under the Babylonian kings; or the first empire mentioned in the book of Daniel. The heart of Babylon is modern day Iraq. Saddam Hussein actually used several of the bricks with King Nebuchadnezzar’s inscription to rebuild his many palaces. Daniel envisioned himself in the Citadel in Shushan. Shushan is in Elam, a province of Persia, or modern day Iran. This is the region north of the Persian Gulf.When the phrase “time of indignation”, “time of wrath”, or “time of the end” is used; it references the end of the dispensation of the Gentiles and their trampling over Israel. This is the primary focus of the book of Daniel. 

The timing for the arrival of the “little horn” or The Antichrist is made clear in numerous locations throughout this chapter. I have listed a few of them below.“So he came near where I stood; and when he came, I was affrighted, and fell upon my face: but he said unto me, Understand, O son of man; for 1) the vision belongeth to the time of the end. Now as he was speaking with me, I fell into a deep sleep with my face toward the ground; but he touched me, and set me upright. And he said, Behold, 2) I will make thee know what shall be in the latter time of the indignation; 3) for it belongeth to the appointed time of the end”. – (Daniel 8:17-19)Daniel explains what he saw:The Ram – the Medo-Persian EmpireThe Rough Goat – the Grecian Empire“In the third year of the reign of King Belshazzar a vision appeared unto me, even unto me, Daniel, after that which appeared unto me at the first. And I saw in the vision; now it was so, that when I saw, I was in Shushan the palace, which is in the province of Elam; and I saw in the vision, and I was by the river Ulai. Then I lifted up mine eyes, and saw, and, behold, there stood before the river a ram which had two horns: and the two horns were high; but one was higher than the other, and the higher came up last1. I saw the ram pushing westward, and northward, and southward2; and no beasts could stand before him, neither was there any that could deliver out of his hand; but he did according to his will, and magnified himself. And as I was considering, behold, a he-goat came from the west over the face of the whole earth, and touched not the ground: and the goat had a notable horn between his eyes3. And he came to the ram that had the two horns, which I saw standing before the river, and ran upon him in the fury of his power. And I saw him come close unto the ram, and he was moved with anger against him, and smote the ram, and brake his two horns; and there was no power in the ram to stand before him; but he cast him down to the ground, and trampled upon him; and there was none that could deliver the ram out of his hand. And the he-goat magnified himself exceedingly: and when he was strong, the great horn was broken; and instead of it there came up four notable horns4 toward the four winds of heaven. And out of one of them came forth a little horn5, which waxed (grew) exceeding great, toward the south, and toward the east, and toward the glorious land6. And it waxed (grew) great, even to the host of heaven; and some of the host and of the stars it cast down to the ground, and trampled upon them7. Yea, it (the little horn) magnified itself, even to the prince of the host8; and it took away from Him the continual burnt offering, and the place of his sanctuary was cast down. And the host was given over to it together with the continual burnt offering through transgression (rebellion); and it cast down truth to the ground, and it did its pleasure and prospered. Then I heard a holy one speaking; and another holy one said unto that certain one who spake, How long shall be the vision concerning the continual burnt offering, and the transgression that maketh desolate, to (literally – until) give both the sanctuary and the host to be trodden under foot9. And he said unto me, Unto two thousand and three hundred evenings and mornings10; then shall the sanctuary be cleansed”. – (Daniel 8:1-14)1This is a reference to the two divisions of the Medo-Persian Empire (Media and Persia), with emphasis on the second horn (Persia). The Persian influence of the Medo-Persian Empire started later but grew to be the major influence of that empire.2This is a clear reference to the growth pattern of the Medo-Persian Empire with respect to Daniel’s location in the vision, Elam or modern day Iran.3This is a reference to Alexander the Great and the speed in which the Grecian Empire attacked. The seat of the Grecian Empire (Greece) is west of Persia and the Grecian Empire crushed the Persians approximately 330 BC.4This is a reference to the four divisions listed above that sprang up at the height of the Grecian Empire precisely as prophesied by Daniel. Alexander the Great, the son of Phillip of Macedon, died in 323 BC at the age of 33. Four of his commanders: Cassander, Lysimachus, Seleucus, and Ptolemy; divided his kingdom after he died.5The riddle in the previous chapter regarding the location of the “little horn”, or The Antichrist is solved. Scripture clearly and emphatically states that he is to come “out of one them”, when referencing the four divisions of the Grecian Empire. If we believe in the literal instruction of scripture, we have no basis to search anywhere outside of the four divisions listed above. This is also within the confines of what Isaiah established by calling him, The Assyrian and The King of Assyria.  

Later prophetic revelation never contradicts earlier revelation; it operates within the confines of the previous revelation.6It grew up to the south and east with respect to the last point of reference, Greece, or the seat of the Grecian Empire. The passage clearly states that he is to come “out of” one of the four divisions of the Grecian Empire. He comes from the division that is south and east of Greece and toward the beautiful land, or Palestine (presently Israel). This location only applies to Syria and no other nation. Scripture will further substantiate this as we progress.7The “stars” are a reference to the twelve stars, or twelve tribes of Israel mentioned in Revelation Chapter 12. In that passage we have Israel portrayed as a woman fleeing from the persecution of the Dragon, or Satan and his instrument of wrath, The Antichrist. He is the result of man’s sin and rebellion. He is not the cause of it. The events regarding Satan being cast down and his transfer of greater power and authority to The Antichrist and The False Prophet takes place 1260 days before the return of the Yeshua (Revelation 12:6).8This is paralleled in numerous locations throughout scripture. One instance resides in the next section covering Daniel Chapter 11. The Antichrist is called the willful “King of the North”, or Syria. His actions are described in greater detail in that chapter. You will notice many of the same words describing his actions.9The “transgression that maketh desolate”, which is more commonly known as “the abomination of desolation”, is described in numerous locations throughout scripture. The Antichrist will post an image of himself on Temple Mount in Jerusalem. The Holy of Holies is the place where man “ought not stand”. The word “image” is the Greek word (eikon), or a copy derived directly from the prototype, or the original. The False Prophet, or second beast mentioned in Revelation Chapter 13 calls on the world to make an image or likeness of the first beast, The Antichrist. He received the wound by a “sword”, which is the Greek word (machaira). This word is used metaphorically throughout scripture to represent general dissension from peace or an act of violence.10The abomination of desolation and the giving of the host (Israel) to be trampled underfoot occur at the same time. In Matthew 24:15, Yeshua spoke concerning these matters.Now for the interpretation of what Daniel saw:“The ram which thou sawest, that had the two horns, they are the kings of Media and Persia (modern Iran), near the Persian Gulf. And the rough he-goat (male goat) is the king of Greece: and the great horn that is between his eyes is the first king (Alexander the Great). And as for that which was broken (Alexander the Great dying), in the place whereof four stood up, four kingdoms shall stand up out of the nation (regions mentioned earlier), but not with his (Alexander’s) power. And in the latter time of their kingdom1, when the transgressors are come to the full2, a king of fierce countenance3, and understanding dark sentences4, shall stand up. And his power shall be mighty, but not by his own power (Satan’s gives him his authority in Revelation 13:4-5); and he shall destroy wonderfully (fearfully), and shall prosper and do his pleasure (according to his own will); and he shall destroy the mighty ones and the holy people. And through his policy (and cunning) he shall cause craft (deceit) to prosper in his hand; and he shall magnify himself in his heart, and in their security shall he destroy many: he shall also stand up against the Prince of princes5; but he shall be broken without hand. And the vision of the evenings and mornings, which hath been told is true: but shut thou up (seal up) the vision; for it belongeth to many days to come6. And I, Daniel, fainted, and was sick certain (many) days; then I rose up, and did the king’s business: and I wondered at the vision, but none understood it”. – (Daniel 8:20-27)1Here we have another clear reference to the latter time of those four kingdoms.2I prefer the New International Version for this passage. It reads – “when rebels have grown completely wicked”. The Living Bible reads – “when they have become morally rotten”3I prefer the Morris Literal Translation for this passage. It reads – “strong of face, skilled in intrigue”. The New King James Version reads – “having fierce features”4I decided on the New King James Version for this passage. It reads – “who understands sinister schemes”5The name above all names, Yeshua…the Messiah.6Yet another clear reference detailing the timing of the events described. Daniel prophesied approximately six centuries before the incarnation of Yeshua and all of these empires rose to power within that time frame. However, the coming of this “little horn” warranted the use of the phrase “many days to come”, what is considered “the distant future” in many translations. This passage clearly propels these events into the present era, or the “time of the end”. If we believe scripture to be the authoritative word of Yahweh, then we have to stand in awe of a creator that loves us enough, to give us written instructions detailing the very location of “the beast” that will cause such astounding devastation. I praise a Yahweh; He loves me despite my sinful nature. He is truly poised for forgiveness and always waiting with open arms for those who chose to love Him. Until this exposition of Daniel Chapter 8, the nation that The Antichrist comes from was somewhat mysterious. 

However, as we are seeing throughout this study, Yahweh is righteous and just to warn us. Satan, The Antichrist, and The False Prophet are separate throughout scripture.So far we have determined that The Antichrist is to come “out of” one of the four divisions of the Grecian Empire. He comes from the division that is southeast of Greece and toward the beautiful land, or Syria (Daniel 8:9). But this can be further solidified…in the next section. It is important to note that all four divisions of the Grecian Empire were eventually placed under Roman rule. So you know, each and every empire listed in this exposition can be found in scripture. We don’t even have to look to another source. If you insist, the encyclopedia would be a wonderful place to start. History, science, and understanding in general are all headed to the same location. That location is truth, made manifest in the person of Yeshua. He cannot be studied as merely a figure in history, or separately as a spiritual figure. For to seriously consider one is to ultimately discover the other. The two cannot be studied apart from one another because they are in fact one and the same. Daniel Chapter 11 – the willful King of the NorthI chose to use the American Standard Version for this section covering Daniel Chapter 11, unless noted otherwise. The purpose of the prophecies in Daniel Chapter 11 is to show the series of wars and retreats that took place between the “King of the North”, Syria, and the “King of the South”, Egypt. Daniel Chapter 11 focuses on these to nations, as well as “the glorious land”, or Israel. It details the various conflicts that were yet future from Daniel’s day between the Ptolemaic (Egyptian) and Seleucid (Syrian) dynasties. These events transpired between Alexander’s death and the rise of the old Roman Empire, from approximately 323 BC until 165 BC. However, prophecy takes a huge leap to “the time of the end” in verse 35. These sporadic leaps into the distant future are commonplace among prophetic passages. This chapter also clearly identifies the nation that brings forth The Antichrist, Syria – the willful “King of the North”. Many of the actions of the “King of the North”, or Syria will be familiar by this time. They are heralded throughout this exposition and throughout scripture in general. I know this process is lengthy, but the benefits are long lasting when considering the edification of the believer.Since the focus of this brief commentary is The Antichrist, I will refrain from exhausting the history behind the battles that took place between Syria and Egypt. You are welcome to blow the dust off of your encyclopedia and check it out if you so desire. I anticipate that you would rather I spend time explaining the future than resurrecting the past. It is a fine line the teacher of prophecy must walk. Too much history will bore most readers. Too little history lacks continuity and is therefore deemed unscholarly. I hope and pray that this is a happy medium. 

When Alexander the Great died, Syria and Egypt were settled by two of his four commanders, Seleucus and Ptolemy, respectively.This chapter covers what is called the wars between the “Kings of the North” (Syria) and the “Kings of the South” (Negev – southern Israel).The willful “King of the North” appears and becomes the focus of the rest of the chapter. North of Israel is Syria of course, still within the confines of Assyria as desribed by Isaiah. The word in verse 40 is the Hebrew word (negev), or southern Israel. The timing is also made clear in verse 40 where once again we have the phrase “the time of the end”. It is the end of Gentile rule on the earth.“…even until the time of the end; because it is yet for the time appointed. And the king shall do according to his will; and he shall exalt himself, and magnify himself above every god, and shall speak marvelous things against the God of gods; and he shall prosper till the indignation be accomplished; for that which is determined shall be done1. Neither shall he regard the gods of his fathers, nor the god desired by women, nor any god, for he shall magnify himself above all. But in their place shall he honor the god of fortresses2; and a god whom his fathers knew not, shall he honor with gold, and silver, and with precious stones, and pleasant things. And he shall deal with the strongest fortresses by the help of a foreign god: whosoever acknowledges him he will increase with glory; and he shall cause them to rule over many, and shall divide the land for a price3. And at the time of the end shall the king of the south4 (negev – Israel) contend with (attack) him; and the king of the north (Syria) shall come against him (Israel) like a whirlwind, with chariots, and with horsemen, and with many ships; and he shall enter into the countries, and shall overflow and pass through. He shall enter also into the glorious land5, and many countries shall be overthrown; but these shall be delivered out of his hand: Edom, and Moab, and the chief of the children of Ammon6. He shall stretch forth his hand also upon the countries; and the land of Egypt shall not escape. But he shall have power over the treasures of gold and of silver, and over all the precious things of Egypt; and the Libyans and the Ethiopians shall be at his steps (some translations say “follow at his heels”). But tidings (news) out of the east and out of the north shall trouble him; and he shall go forth with great fury to destroy and utterly to sweep away many. And he shall plant the tents of his palace between the seas and the glorious holy mountain7, yet he shall come to his end, and none shall help him”. – (Dan 11:36-45)1These actions should be familiar by now. This is closely paralleled in 2 Thessalonians 2 in the person known as Paul’s “man of sin”, as well as Ezekiel’s “Prince of Tyre”. Tyre is in Lebanon (Ezekiel 28). Lebanon is part of “Greater Assyria” and is currently a Syrian puppet. It is another clear reference to The Antichrist or the willful “King of the North”. The nation of Syria is the “King of the North” throughout the entire chapter, a literal truth without exception.2This word comes from the Hebrew word (mauz) and means – a military stronghold of munitions. Thus, he will honor or pay lip service to a god propelled by the military force of men, while in his heart considering himself superior to any god. This is of course the god of Islam, Allah.3I prefer the New King James Version for this passage. It reads: “…and divide the land for gain”. It will be a land for peace deal where the nation of Syria is a major beneficiary. Once again, Israel will look to a Gentile ruler for peace, instead of Yahweh and His Son, Yeshua…the Prince of Peace. The framework of this agreement is already well underway. The lands that are annexed are the Golan Heights, the West Bank and of course Jerusalem.4The word “south” is the Hebrew word (negev), or southern Israel.5Most translations say Philistia or Palestine, which is presently Israel, as it should be.6Edom, Moab, and Ammon are locations in Jordan. Amman (Ammon) is the capital of Jordan.7The “Holy Mountain” is between the Mediterranean Sea, the Dead Sea, and the Sea of Galilee. Upon Yeshua’s return, he will slay The Antichrist by His spoken word and implement his physical dominion on earth. No votes in the United Nations will be required or requested at this juncture.Paul calls him the man of sin and the son of perditionIn 2 Thessalonians Chapter 2 the apostle Paul calls The Antichrist a horrible name. He is called “the man of sin”. What a name. He is the representation of all that is evil, crafty, and arrogant. He is the fullness of rebellion against Yahweh in one individual. He is the result of sin and not the cause of sin. It is important to note, The Antichrist is elected and approved by an overwhelming majority of the nations. Many nations appease him in order to broker a false peace with Israel. This land for peace treaty will ultimately be a covenant with death. It is a covenant which will not remain standing. Yeshua will crush the nations who come against Israel at His return. Carefully examine the sequence of events and the reason for the judgment of Yahweh.“Now we beseech you, brethren, by the coming of our Lord Jesus Christ, and by our gathering1 together unto him, That ye be not soon shaken in mind, or be troubled, neither by spirit, nor by word, nor by letter as from us, as that the day of Christ is at hand. Let no man deceive you by any means: for that day shall not come, except there come a falling away first2, and that man of sin be revealed, the son of perdition3; Who opposeth and exalteth himself above all that is called god, or that is worshipped; so that he as God sitteth in the temple of God, shewing himself that he is God. Remember ye not, that, when I was yet with you, I told you these things? And now ye know what withholdeth that he might be revealed in his time. For the mystery of iniquity doth already work: only he who now letteth (restrains) will let (restrain), until he be taken out of the way (restrains no longer). And then shall that Wicked be revealed, whom the Lord shall consume with the spirit of his mouth, and shall destroy with the brightness of his coming: Even him, whose coming is after the working of Satan with all power and signs and lying wonders, And with all deceivableness of unrighteousness in them that perish; because they received not the love of the truth, that they might be saved. And for this cause God shall send them strong delusion, that they should believe a lie4: That they all might be damned who believed not the truth, but had pleasure in unrighteousness”. – (2 Thessalonians 2:1-12)1This corresponds to the passage in 1 Thessalonians Chapter 4 regarding the resurrection of the saints to meet Yeshua in the air.

The dead in Messiah Yeshua rise first, then those who are alive are changed into a heavenly body.2Here we have a prerequisite prior to the “gathering” or the resurrection of the righteous in Messiah. Paul clearly states the “falling away” must take place first. Many translations say “the rebellion” or “the apostasy” in place of “the falling away”. It is a reference to a global revolt against Yahweh and Yeshua. The result of this global revolt against Yahweh and Yeshua is the rise and reception of the “man of sin”.3A second prerequisite is the revelation of the man of sin, the son of perdition.4The reason for the judgment is made clear in this segment. Yahweh allows men to believe a lie because they refuse to receive the love of truth. Regardless of how this deception might transpire, it is clear that there will be immense deception when Satan (the adversary) is cast down to earth.As promised earlier, I will compare the visions John saw to the visions Daniel saw. These visions cannot be understood apart from one another. They are intertwined, although they were penned nearly centuries apart. As we have seen throughout this study, Yahweh uses various Gentile kingdoms to chasten Israel because of her disobedience and refusal to look to Him for sustenance. Until this section, the focus was on the empires from the time of Daniel (approx. 606 BC forward). I purposely disregarded the two empires prior to Daniel’s service under the Babylonian Empire. I did this in order to cut down on some of the imagery and history until it was necessary. Now it is necessary if we wish to understand Revelation Chapter 13 and Revelation Chapter 17. The two empires that I left out are the Egyptian (at the time of Moses) and the Assyrian empires prior to Daniel’s prophetic service in Babylon, or modern day Iraq. Below is a list of the empires Yahweh used to chasten Israel from her creation until the present. The final empire is developing as you read and will submit to The Antichrist.1. Egyptian (before Daniel)2. Assyrian (before Daniel)3. Babylonian4. Medo-Persian5. Grecian6. Roman1 (Byzantine -Eastern)7. Ummayad Caliphate – Built The Dome of The Rock in Jerusalem and was centered in Damascus, Syria.8. Antichrist’s Kingdom – a composite kingdom that possess traits of all of the others before it. A revived caliphate…in the heart of Ancient Babylon.1The Roman Empire was the empire at John’s time during the end time Revelation of the person of Yeshua.In Revelation Chapter 17, John had a vision of a beast with a harlot (whore) sitting on it. The vision of the Beast and the harlot is a description of several things. Now we can dismember all of the various components of this beast, or The Antichrist’s Kingdom.The Antichrist & the beast out of the seaThis beast that the harlot sits on is The Antichrist’s empire. It is composed of the following traits.1) Seven heads, 2) ten horns having ten crowns, 3) like unto a leopard, 4) with feet like a bear, 5) and a mouth like a lion.The harlot is the system of worship that has committed spiritual adultery.The bible describes the true church as “the bride of Christ”. The harlot or whore is the pretender\imposter. The whore is “the apostate church” that has committed spiritual adultery and fornicated with other religions, compromising the truth of Yeshua. She is not the real deal just as a man’s mistress is not his real wife.“And I stood upon the sand of the sea, and saw a beast rise up out of the sea, having 1) seven heads and 2) ten horns, and upon his horns ten crowns, and upon his heads the name of blasphemy. And the beast which I saw was 3) like unto a leopard, and 4) his feet were as the feet of a bear, and 5) his mouth as the mouth of a lion: and the dragon (Satan) gave him his power, and his seat, and great authority”. – (Revelation 13:1-2)1) Seven heads – seven kingdoms“The seven heads are seven hills on which the woman (harlot) sits1. They are also seven kings2. Five have fallen (before John’s time) – 1) Egyptian, 2) Assyrian, 3) Babylonian, 4) Medo-Persian, and 5) Grecian, one is (at John’s time) – 6) Roman (Byzantine), the other has not yet come or 7) Ummayad Caliphate, but when he does (Umayyad)he must remain for a little while. The beast who once was (before John’s time – the Umayyad Caliphate), and now is not (because he was bound at John’s time) is an eighth king – 8) Revived Caliphate (in the heart of Ancient Babylon). He belongs to (proper translation “is out of”) the seven3 (because he (Caliphate) existed already and will be resurrected to revive the Babylonian influence of The Antichrist’s Kingdom) and is going to his destruction”. – (Revelation 17:9-14)1Rome is the city on “seven hills” as well as “the great city that rules over the kings of the earth” (at John’s time) spoken of in Revelation 17:18. Roman Catholicism is that Babylonian Harlot / Prostitute mentioned earlier. Roman Catholicism is deeply rooted in Babylonian worship, many customs dating back to the Tower of Babel and Nimrod…the church that has committed spiritual adultery by fornicating with other world religions.

The church that appeases and as a result denies the power of Yahweh yet has an outward appearance of godliness. This includes many Protestant practices which carried over from the “mother church” of Rome. Remember, she is the “Mother of Harlots”. In order to be a mother you have to have offspring. The beast and his ten kings will hate the whore (the false church, mothers and daughters) and burn her with fire (Revelation 17:16). Remember, the majority of the beast’s influence is Islamic. They have never forgotten the Crusades…they desire revenge. It is also important to note that apostate Jerusalem is also described as a whore as well. The Antichrist’s Kingdom will burn her with fire and trample her down as well. She too, has committed spiritual adultery by fornicating with the enemies of Yahweh.2The word “kings” is the Greek word (basileus) – a sovereign foundation of power or kingdom.3Here we have seven spiritual principalities that Satan uses to gain control of the empires listed above. The eighth is the out of the first five. This Satanic principality will be released from bondage in “the Abyss” to revive the final influence of this final empire under The Antichrist. Hence, “the beast that was (before John’s time), and now is not (at John’s time) is the eighth”. Yahweh has structure in His kingdom and so does Satan. You can read about how spiritual principalities fight for control in Daniel Chapter 10.2) Ten horns with ten crowns – ten kings out of the landmass of the old Roman Empire who will give The Antichrist their power to rule“And the ten horns which thou sawest are ten kings, which have received no kingdom as yet; but receive power as kings one hour with the beast1. These have one mind (are of the same mindset), and shall give their power and strength unto the beast (The Antichrist). These shall make war with the Lamb, and the Lamb shall overcome them: for He is Lord of lords, and King of kings: and they that are with Him are called, and chosen, and faithful”. – (Revelation 17:12-14)1They have received no kingdom at John’s time or Daniel’s time. They give their authority to the beast as one kingdom. The consolidation of The Antichrist’s empire is complete 3.5 years prior to the return of Yeshua.Let us quickly refer back to Revelation Chapter 13 for clarity.“And there was given unto him a mouth speaking great things and blasphemies; and power was given unto him to continue forty and two months1. And he opened his mouth in blasphemy against God, to blaspheme his name, and his tabernacle, and them that dwell in heaven”. – (Revelation 13:5-6)1The Antichrist’s Kingdom is consolidated and ordained to rule for “forty and two months” on the Hebrew calendar.3) The primary beastly feature is described as being like unto a leopardThe Grecian Empire was the third leopard-like beast or empire described in Daniel Chapter 7 and the third precious metal described in Daniel Chapter 2. The Grecian Empire was the fifth empire in succession: Egyptian, Assyrian, Babylonian, Medo-Persian, Grecian. This explains why the preponderating feature (the body) of The Antichrist’s Kingdom is leopard like, the third beast and third empire from Daniel’s time. As a refresher let us examine the proper scripture.“After this I beheld, and lo another (the third), like a leopard, which had upon the back of it four wings (four divisions of the Grecian Empire) of a fowl; the beast had also four heads (Alexander’s four commanders); and dominion was given to it”. – (Daniel 7:6)4) Having feet like the feet of a bearThe word “foot” is the Greek word (pous) and means – a foundation on which to stand, as well as a literal foot.

The Antichrist’s Kingdom was described as having feet like a bear. In Daniel Chapter 7, the second beast or empire was the Medo-Persian Empire and was described as a bear. Hence, the foundation on which The Antichrist and his empire will stand is Medo-Persian. Medo-Persia is modern day Iran (Shia Islam), near the Persian Gulf. Iran and Syria are the closest of friends. Don’t forget that the foundation of The Antichrist’s Kingdom is Persia. This will be important if we wish to determine the location that The False Prophet will come from. The Antichrist is exalted and lifted up by the miracle working power of The False Prophet, likely the Islamic “Isa” or Jesus. Miracles are not always evidence of Yahweh’s hand. Faith is the substance of things hoped for and the evidence of things not seen according to Hebrews 11:1. Without faith it is impossible to please Yahweh according to Hebrews 11:6. The deceit at the hand of The False Prophet will be unparalleled. It will be physically tangible and visually stimulating so as to deceive those who refuse to receive the love of Yeshua in their hearts, but are yet carnally minded and guided by sight, miracles, signs and wonders. This will serve to deceive the overwhelming majority of the sensual and apostate charismatic church who left the God of Israel a long time ago. The scripture reference is listed here…“And behold another beast, a second, like to a bear, and it raised up itself on one side (the Persian influence was stronger), and it had three ribs in mouth of it between the teeth of it: and they said thus unto it, Arise, devour much flesh”. – (Daniel 7:5)5) A mouth as the mouth of a lionThe lion was the first beast or empire mentioned in Daniel Chapter 7. It was the empire at the time of Daniel, the Babylonian Empire.“The first was like a lion, and had eagle’s wings: I beheld till the wings thereof were plucked, and it was lifted up from the earth, and made to stand upon the feet as a man, and a man’s heart was given to it”. – (Daniel 7:4)We clearly see that The Antichrist’s Kingdom will possess traits that are Babylonian, Medo-Persian, Grecian and Roman. His ten kingdoms will come from the same area. This explains why every precious metal was destroyed by Yeshua’s Millennial Kingdom during the vision in Daniel Chapter 2. That statue was a parallel containing all of the attributes of The Antichrist’s Kingdom mentioned in Revelation. The description of The Antichrist’s Empire in Revelation Chapter 13 and Revelation Chapter 17 is a conglomeration of all of the empires mentioned in Daniel Chapter 7.The Babylonian Empire is the Lion in Daniel Chapter 7 and the Gold Head in Daniel Chapter 2The Medo-Persian Empire is the Bear in Daniel Chapter 7, the Silver Breast and Arms in Daniel Chapter 2, and the Ram in Daniel Chapter 8:The Grecian Empire is the Leopard in Daniel Chapter 7, the Bronze Waist and Thighs in Daniel Chapter 2, and the Male Goat in Daniel Chapter 8:The Roman Empire is the terrible beast with ten horns in Daniel Chapter 7 and the Iron Legs and Feet in Daniel Chapter 2:The feet and toes (ten toes assumed) were to come out of the legs or the landmass under the old Roman Empire. They correspond to the ten horns out of the fourth beast in Daniel Chapter 7. They are also paralleled in the ten horns of The Antichrist’s composite empire mentioned in the above passages regarding Revelation Chapter 13 and Revelation Chapter 17.The False Prophet & the beast out of the earthAs we discovered in the previous section regarding The Antichrist’s Kingdom or the “Beast out of the Sea”, the foundation or “feet” of that empire was described as “like a bear” or Medo-Persian – the second beast and second empire described in Daniel Chapter 7. Once again, Persia is modern day Iran. The False Prophet is the “Beast out of the Earth” mentioned in the last half of Revelation Chapter 13. His purpose will be to exalt The Antichrist, a political dignitary. The False Prophet will be a religious leader and will be Islamic, most likely out of Shia Islam supported by Persia or Iran. The False Prophet will likely be the Islamic version of Jesus…the Son of Mary or Isa. Both Syria and Iran are Islamic nations. The religious system under The False Prophet (Islam) will serve as a foundation for The Antichrist’s political rule. The Antichrist comes from Syria and The False Prophet supports him with miracles that deceive those who perish. Let us look into the scriptures for increased understanding.

The Islamic Mahdi (guided one) is The Antichrist and the Islamic Isa (Jesus…Son of Mary) will likely be The False Prophet. “And I beheld another beast coming up out of the earth (The False Prophet); and he had two horns1 like a lamb, and he spake as a dragon2. And he exerciseth all the power of the first beast (The Antichrist) before him (in The Antichrist’s presence), and causeth the earth and them which dwell therein to worship3 the first beast (The Antichrist), whose deadly wound was healed. And he doeth great wonders, so that he maketh fire come down from heaven on the earth in the sight of men, and deceiveth them that dwell on the earth by the means of those miracles which he had power to do in the sight of (in the presence of) the beast (The Antichrist); saying to them that dwell on the earth, that they should make an image to the beast4, which had the wound by a sword5, and did live. And he had power to give life6 unto the image (copy or likeness) of the beast, that the image (copy or likeness) of the beast should both speak, and cause as many as would not worship the image of the beast (likeness of The Antichrist) should be killed. And he causeth all, both small and great, rich and poor, free and bond, to receive a mark7 in their right hand, or in their foreheads: And that no man might buy or sell, save (unless) he had the mark..”. – (Revelation 13:11-17) 1The only other prophetic mention of “two horns” is in Daniel Chapter 8. The two horns were Media and Persia, modern day Iran, near the Persian Gulf. The Antichrist’s and The False Prophet’s whereabouts are both revealed in Daniel Chapter 8.2The dragon is Satan. This is clearly stated in Revelation 12:9.3The word “worship” is the Greek word (proskuneo) and it means – to fawn over, to crouch to, or to submit to. A good example is a dog licking out of his master’s hand. Sometimes it means to fall prostrate in someone’s presence.4The word “image” is the Greek word (eikon) and it means – a copy derived directly from the original or prototype, a representation, or likeness. Hence, The False Prophet will call on the world to make a copy or likeness of the first beast, or The Antichrist.5The word “sword” is the Greek word (machaira) and it means – any form of violence of dissension from peace. This word is used metaphorically throughout scripture as a reference to violence.6The word “life” is the Greek word (pnuema) and it means – the vital principle of life, spirit, or mind.7The word “mark” is the Greek word (charagma) and it means – a scratch, etching, stamp, insertion, prick or incision. This will be in the form of a radio frequency identification device. This technology is widely available and has been for years. This is one of the many ways we identify The Antichrist, his championing of this mark. This will be in place of money as a means of exchange under his rule.The Antichrist, the willful King of the North, The Little Horn, the son of perdition, the man of sin, and the beast are the same and can be proven by examining the following scripture references:1. All do according to their own will for the same length of time – Dan 7:25; 8:14; 11:36; 2 Thes 2:10-12; Rev 13:5-72. All will exalt themselves above every god – Dan 7:25; 8:25; 11:36-37; 2 Thes 2:4; Rev 13:1-183. All are conquerors in the same territory at the same time – Dan 7:8, 20-24; 8:23-25; 11:40-45; Rev 13:1-184. All speak blasphemies against Yahweh at the same time – Dan 7:8,11,20-25; 8:23-25; 11:36; 2 Thes 2:4; Rev 13:155. All prevail against the saints during the tribulation – Dan 7:21-26; 8:24; 11:40-41; 12:1-7; Matthew 24:15-22; Rev 13:1-18; 14:9-11; 15:1-4; 20:4-66. All come to power among ten kingdoms of Revised Rome, get power over them, and reign over them until they are destroyed at Armageddon1 -Dan 7:7,8,23,24; 8:9,22-25; 11:40-45; Rev 13:1-4; 17:9-17; 19:19-217. All change times and set laws (feasts) for a time -Dan 7:11,21-27; 8:22-25; 11:35-45; 12:7; 2 Thes 2:1-13; Rev 13:1-88. All reign until the second coming of Christ -Dan 2:44, 7:11-14,18,21-26; 8:23-25; 9:27; 11:36-45; 12:7-13; 2 Thes 2:8-12; Rev 17:9-17; 19:19-219. All continue the same duration -Dan 7:21-26; 8:22-25: 9:27; 11:40-45: 12:7-13; 2 Thes 2:8-13; Rev 13:5; 17:9-17; 19:19-2110. All will be alive when Yeshua comes to set up His kingdom -Dan 2:44; 7:11-14,18-26; 8:22-25; 9:27; 11:40-45; 12:7-13; 2 Thes 2:8-13; Rev 17:14; 19:19-21; 20:1-1011. All cause the greatest tribulation that ever will be on earth -Dan 7:21-27; 8:19,24,25; 9:27; 12:1,7; Matt 24:15-22; 2 Thes 2:1-12; Rev 7:14; 13:1-18; 14:9-11; 15:2-4; 20:4-6; Jer 30:3-712. All will blaspheme Yahweh in Israel -Dan 8:9-14; 9:27; 11:45; 12:7; 2 Thes 2:4; Rev 11:1,2; 13:1-1813. All will disregard the god of their ancestors -Dan 7:11, 19-25: 8:22-25; 9:27; 11:38-39; 2 Thes 2:1-12; John 5:43; Rev 13:1-814. All get their power from Satan -Dan 8:24; 11:35-45; 2 Thes 2:9; Rev 13:1-415. All will do away with the daily sacrifice and cause the abomination of desolation -Dan 7:25; 8:11-14; 9:27; 11:35-45; 12:11; Matt 24:15-22; 2 Thes 2:4; Rev 13:1-1816. All will be slain by Yeshua at His return -Dan 2:44,45; 7:11,21-26; 11:45; 2 Thes 2:8-12; Rev 19:19-211Har-Megiddo in the Hebrew or the hill of Megiddo is between Damascus, Syria and Jerusalem, Israel. This is the final battleground for the many nations at war during the tribulation. This is where we get the term Armageddon.The apostle John referred to The Antichrist as “the beast”, and we know from numerous locations that he is a Syrian Arab. In Arabic “the beast” is Al-Wahash (the-beast). The current tyrant of Damascus, Syria is of the Al-Wahash (the beast) family line. The family name was changed to Al-Asad (the lion). Apparently, “the beast” was unbecoming of an international dignitary.This teaching is strict and literal but it does not stand alone. Yahweh is smarter than that. Clarence Larkin, in his book Dispensational Truth (approximately one hundred years ago) and Finis Jennings Dake in the Dake Annotated Reference Bible (more than 50 years ago) stuck to literal interpretation of scripture when it wasn’t popular. I highly recommend either of these books for a balanced and disciplined approach to prophecy. Israel wasn’t even a nation when these men completed their works.We are supposed to view the world through the eyes of Yahweh in light of the atonement provided by His Son, Yeshua. Needless to say, in an era where we are more interested in how God manifests than who He is, sensationalism can take the place of disciplined understanding. Now we find ourselves in a condition where this message straight from Yahweh’s word is treated with uncertainty. It is my prayer that you take this to heart. Pray over it and share it with someone you love!

Blessings in Yeshua,

Scot Dryer

Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

  Texto clave:

 “Pues si por transgresión de un solo hombre reinó la muerte, con mayor razón los que reciben en abundancia la gracia y el don de la justicia REINARÁN EN VIDA por medio de un solo hombre, Jesucristo” (Rom. 5:17–NVI).

Gracia y Reinado

En el texto de arriba Pablo escribe que todos aquellos que han recibido en abundancia la gracia y el don de la justicia, reinarán en vida. Nótese que Pablo no sólo dice que los justificados tendrán la vida, sino que reinarán en vida, ¡y esta vida será vida eterna! (“…y la gracia que nos trae justificación y vida eterna por medio de Jesucristo, nuestro Señor”—Rom. 5:21. También Tito 3:7). Desgraciadamente millones de cristianos no entienden que la gracia de Dios nos conducirá a un reinado con vida eterna. Y si hablamos de un reinado, estamos implicando un reino necesariamente. De allí que el evangelio de la gracia para Pablo se equipara con la predicación del Reino de Dios. Estas son sus palabras: “…que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios. Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro” (Hechos 20:24,25).

Es imperioso entender que la gracia de Dios nos justifica para poder reinar en vida eterna. Pero este reinado no se produce inmediatamente después de nuestra conversión, ni mientras seamos mortales y corruptibles. Es imposible pensar en un actual reinado de mil años de los santos en nuestra condición de hombres mortales y corruptibles, y cuando sólo podemos vivir hasta los 70, 80 o 90 años de edad. Algunos cristianos del primer siglo parece que olvidaron esta verdad, y creyeron estar ya en una posición de reyes en ejercicio. En 1 Corintios 4:8 Pablo les dice irónicamente a los creyentes corintios que se creían reyes, lo siguiente: “Ya estáis saciados, ya estáis ricos, sin nosotros reináis, ¡Y ojalá reinaseis para que nosotros reinásemos también juntamente con vosotros!” (1 Corintios 4:8). Sin duda alguna, muchos de los creyentes primitivos habían entendido mal la doctrina de la justificación por la gracia que Pablo había estado predicando. Creyeron que su acceso a la gracia los convertía inmediatamente en hombres ricos y con poder cuando en realidad no tenían ningún poder de gobernar el mundo de entonces. Ellos no entendieron que su reinado se produciría en la transformación, cuando recibieran el cuerpo incorruptible e inmortal en la parusía de Jesús.

Gracia y Salvación

Hasta ahora hemos visto que la gracia va estrechamente ligada al reinado futuro de los santos con cuerpos inmortales. Ahora veremos que el apóstol Pablo vincula la gracia con la salvación. Esto lo descubrimos cuando Pablo le escribió a Tito, lo siguiente: “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres” (Tito 2:11). Recapitulando, la gracia de Dios se traduce en nuestro reinado, y este reinado es el resultado de nuestra salvación que viene por la gracia de Dios. Esta verdad se deja ver en el diálogo del joven rico con Jesús y sus apóstoles en Mateo 19:11-25, y en donde justamente las tres frases: ‘vida eterna’, ‘el reino’ y ‘la salvación’ se hacen notorias. ¡Ustedes necesitan examinar cuidadosamente cada palabra de esos versículos de Mateo 19! Estamos viendo que la salvación por gracia y el reino de Cristo van de la mano, y ambos están estrechamente ligados como gemelos idénticos en una sola placenta. Los que sostienen que la gracia de Dios no tiene nada que ver con el reino de Dios están engañados. El evangelio del reino de Cristo es el mismo evangelio de la gracia de Pablo. Y Pablo enseñó que su evangelio era el evangelio de Cristo, el mismo inalterable evangelio del reino que él lo llamó “la gracia” (Romanos 15:19; Gál. 1:6-9, Hechos 20:24,25).

La gracia y la Gloria

El apóstol Pedro escribió lo siguiente: “Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada… Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria…  Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca… Por conducto de Silvano, a quien tengo por hermano fiel, os he escrito brevemente, amonestándoos, y testificando que ésta es la verdadera gracia de Dios, en la cual estáis”. 

Estas palabras de Pedro han sido pasadas por alto, o bien, incomprendidas por millones de cristianos. Y es que Pedro mismo dice que la verdadera gracia de Dios es aquella que tiene que ver con la participación de la gloria que será revelada. Esto debe grabárselo bien en su mente, pues si no lo entiende, tampoco comprenderá el mensaje y el propósito de la venida de Cristo al mundo.

Aquí está la verdadera gracia que no es predicada por los más populares evangelistas de hoy. La mayoría de ellos predican una gracia totalmente distinta y paganizada, como es la de “recibir a Cristo por la fe para obtener el perdón de los pecados y después partir a  la morada final y eterna en el cielo como almas inmortales”. Aunque es verdad que unos pocos predicadores admiten que el reino será efectivamente establecido y otorgado a los santos, éstos yerran al decir que sólo será para los santos Judíos.

Nuevamente regresemos a Pedro. El dice en 1 Pedro 5:12 que “ésta es la verdadera gracia”—¿cuál?— Según el contexto (versos 1,5,10) la gracia verdadera es la esperanza de ser parte de la gloria que será revelada en la parusía. Definitivamente también la gracia y la gloria van de la mano. ¡Esto está más claro que el agua cristalina! Y Pablo también coincide con Pedro al escribir a los Tesalonicenses: “a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio (de la gracia o del reino), para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo”. (2 Tes. 2:14).

La gloria y el Reino

Debe quedar en bien claro que la verdadera gracia es la participación de la gloria que será revelada en la parusía. La gloria, a su vez, está vinculada con el Reino. Siempre recuerde que el reino está envuelto en todos estos vocablos clave (salvación, vida eterna, gloria, gracia, etc). Por ejemplo, a los Tesalonicenses Pablo les escribe lo siguiente: “y os encargábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su reino y gloria” (1 Tes. 2:12). En los evangelios sinópticos vemos que un evangelista usa para narrar un mismo acontecimiento el vocablo ‘reino’, mientras que otro usa la palabra ‘gloria’. Por Ejemplo: Mateo 20:21: “El le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda”. Marcos 10:36: “El les dijo: ¿Qué queréis que os haga? Ellos le dijeron: Concédenos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda”. Así que el reino de Dios va siempre asociado a los términos gloria, salvación, gracia, evangelio, vida eterna.

En conclusión

Estamos, por la gracia de Dios, llamados a participar de la gloria venidera del reino de Dios con vida eterna. Este es el evangelio o buenas nuevas de la gracia de Dios. Es la Buena Nueva de salvación para la participación (por su gracia) en el reino venidero de Cristo con vida eterna. Esta es la salvación final o escatológica que nos traerá Cristo en su parusía (Heb. 9: 28). ¡Y éste es el verdadero evangelio de la gracia!

               ”Señor, acuérdate mi cuando vengas en tu reino…”

Por Ing°. Mario A Olcese (Apologista)

El carcelero de Filipos y su conversión 

El Apóstol Pablo y Silas estando en prisión tuvieron una liberación milagrosa que sirvió de ocasión para la salvación del carcelero de la ciudad de Filipos que vigilaba la prisión. Tenemos su historia registrada en el libro de los Hechos. Dice así: “Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron. Despertando el carcelero, y viendo abiertas las puertas de la cárcel, sacó la espada y se iba a matar, pensando que los presos habían huido. Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí. El entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas; y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos. Y llevándolos a su casa, les puso la mesa; y se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios” (Hechos 16:25-34). 

Examinando esta historia de la conversión del carcelero de Filipos, se destaca la pregunta crucial que el carcelero que vigilaba la prisión hizo a los reclusos Pablo y Silas: “¿Qué debo hacer para ser salvo?” Esto me hace pensar que Pablo y Silas estuvieron predicando en la misma prisión sobre la necesidad de la salvación de los pecadores, de lo contrario, ¿cómo explicar la importante pregunta de todos los tiempos formulada por el carcelero?¿O es que tal vez el carcelero ya sabía algo del mensaje apostólico por boca de otros conversos? No lo sabemos, pero todo parece indicar que este hombre ya había oído algo sobre la necesidad de ser salvo del castigo divino. Pero lo interesante es que Pablo y Silas le dijeron simplemente: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa”. ¿Qué podría significar creer en el Señor Jesucristo para Pablo, Silas y aún más, para el carcelero de Filipos?¿Sería simplemente por creer en que Jesús es el Hijo de Dios? Si es así, nos preguntamos: ¿Acaso no creen igualmente los demonios que Cristo es el Hijo de Dios?¿Serán salvos acaso los demonios por esa convicción? (Santiago 2:19).  

La Palabra del Señor es el Evangelio del Mensajero 

Jesucristo es el último y gran Mensajero de Dios que vino a traer el evangelio a los hombres. Dice Pablo así: “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo”.  Aquí Pablo nos dice que Jesucristo es el vocero del Padre en estos “postreros días”. Esto coincide perfectamente con lo dicho por Pablo en Hechos: “Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; éste es Señor de todos” (Hechos 10:36). Debemos entender que Jesucristo es el Mensajero o vocero de Dios para estos postreros tiempos, y que el Padre espera que nosotros creamos en el mensajero y en Su mensaje para alcanzar la salvación. Dice Pablo: “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego”. (Rom. 1:16).  

Creer en Cristo tiene que ver con el creer (o recibir) Su Palabra (o mensaje) 

En Juan 3:36 Jesús dice así: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él”. Pero en Juan 5:24 Jesús dice lo siguiente:  “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida”.  Notemos la frase  “tiene vida eterna” de los dos textos citados.  En Juan 3:36 Jesús dice que el que cree en el Hijo tiene vida eterna, pero en Juan 5:24 Jesús dice que el que tiene vida eterna es el que “OYE SU PALABRA”. Entonces es claro que CREER EN CRISTO= OIR (CREER) SU PALABRA. En Juan 6:68,69 Pedro le dijo a Jesús: “¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”. En resumen, la vida eterna se gana oyendo la Palabra de Cristo. Pero, ¿sólo oyendo? ¡No! En Juan 8:51 Jesús dirá que es necesario GUARDAR o RETENER en uno su Palabra cuando dice: “De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte”. En Juan 14:23 añade: “El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él”. En Juan 12:48 Jesús asocia el rechazo a su persona con el rechazo a su Palabra o mensaje, cuando dice: “El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero”. En otra ocasión Jesús asocia el recibir su palabra con el recibirle o creerle a él y a Su Padre: “Porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste” (Juan 17:8). Ver también Juan 1:12 donde se habla de recibir a Cristo como sinónimo de creer en él: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”. En Juan 8:30 se lee, además: “Hablando él estas cosas (la Palabra de Dios), muchos creyeron en él”. Observen que los que creyeron en Jesús, primero tuvieron que oírle hablar la palabra o mensaje que portaba.  En Juan 15:3-7 Jesús asocia el permanecer en él con el permanecer en su Palabra o mensaje divino: “Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.  Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.  Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.  El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.  Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho”.  Acá es más claro aún que no se puede permanecer en Cristo sin permanecer en su palabra, que es la palabra del Padre, Su doctrina y evangelio completos. En Marcos 1:14, 15 leemos que Jesús predicaba el evangelio diciendo: “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio”. Notemos que acá Jesús no pide que creyeran en él de manera tácita, sino más bien en el evangelio que estaba anunciando. ¿Es que acaso no es necesario creer en él? ¡Claro que es necesario! pero creer en el Evangelio es creer también en él, porque el evangelio habla o trata de él. De modo que bien podemos decir que creer en Cristo es creer en su mensaje o evangelio.   

 La Palabra del Reino

 La parábola del sembrador ilustra la necesidad de creer y retener la palabra del Señor para ser salvo. Dice Lucas 8: 4-15: “Juntándose una gran multitud, y los que de cada ciudad venían a él, les dijo por parábola: El sembrador salió a sembrar su semilla; y mientras sembraba, una parte cayó junto al camino, y fue hollada, y las aves del cielo la comieron.  Otra parte cayó sobre la piedra; y nacida, se secó, porque no tenía humedad.   Otra parte cayó entre espinos, y los espinos que nacieron juntamente con ella, la ahogaron.  Y otra parte cayó en buena tierra, y nació y llevó fruto a ciento por uno. Hablando estas cosas, decía a gran voz: El que tiene oídos para oír, oiga. Y sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Qué significa esta parábola?  Y él dijo: A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan. Esta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios (la cual es la palabra del Reino, según Mateo 13:19).  Y los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra (del Reino, según Mateo  13:19), para que no crean y se salven. Los de sobre la piedra son los que habiendo oído, reciben la palabra (del Reino, según Mateo 13:19) con gozo; pero éstos no tienen raíces; creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan. La que cayó entre espinos, éstos son los que oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto.  Mas la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra (del Reino, según Mateo 13:19) oída, y dan fruto con perseverancia”. 

En esta Parábola del Sembrador el Señor Jesucristo da suprema importancia a la palabra sembrada, la cual tiene que ver con el Reino de Dios (el evangelio). De modo que la creencia en Cristo para ser salvo equivale a creer en la palabra que él sembró, que es la palabra del Reino. No se puede ser salvo en completa ignorancia del verdadero evangelio que él vino a proclamar desde el comienzo hasta el final de su ministerio en la tierra. Su insistencia fue constante en la creencia y la RETENCIÓN de SU PALABRA, que era la Palabra de Dios, la Palabra salvadora, la Palabra de vida, la Palabra del Reino.  En la gran y final comisión para sus discípulos,  Jesús les dijo: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere (en el evangelio) y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere (en el evangelio), será condenado” (Marcos 16:15,16). Pero es muy lamentable que millones de predicadores estén anunciando todo menos lo relacionado con el Reino de Cristo en la tierra. Este mensaje es tildado de Judío y carnal, y es considerado como obsoleto y abrogado por millones de Católicos y Protestantes por igual. El mensaje o palabra salvadora ha sido distorsionada nada menos que por Satanás, el enemigo de Dios y del mensaje (evangelio  o palabra) salvador. Pablo es enfático al decirnos: “En los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Cor. 4:4).  

Recibir la Palabra, ¿Qué Más Abarca?

En Hechos 8:5-14 leemos: “Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio. Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo… Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres… Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan…”. Aquí vemos que recibir la Palabra equivale a creer en el nombre de Jesucristo y en su evangelio del Reino.  Un ejemplo del binomio “recibir-creer” lo encontramos en estas palabras de Jesús: “porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste” (Juan 17:8). Si alguno dice creer en Cristo, entonces deberá recibir su Palabra, o lo que es lo mismo decir, deberá creer en la palabra o mensaje del evangelio del Reino. Las Parábolas del Reino tienen esa finalidad, y en especial, la del sembrador. 

Jesucristo como la Verdad 

Jesús dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6). ¿Qué significa que Cristo sea la verdad? Jesús responde: “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad”. Jesús es la verdad porque su palabra es la verdad. También él dijo: “Pero ahora procuráis matarme a mí, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios…”(Juan 8:40). Aceptar a Cristo es aceptar la verdad que él oyó de Dios, y aceptar la verdad es aceptar la Palabra de Dios. Jesús es la Palabra de Dios encarnada (Juan 1:14). En Juan 1:17 leemos: “…la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo”. Es decir, Jesús es la verdad, porque por medio de él vino la verdad al mundo. El era el portador de la verdad, que es la palabra de Dios o el evangelio o mensaje para los hombres. Pablo dice: “para que la verdad del evangelio permaneciese con vosotros” (Gál. 2:5). Esto se asemeja a lo dicho por Jesús en Juan 15:3-7: Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros. Acá está muy claro que “la verdad del evangelio” y “las palabras de Cristo” son equivalentes. En Efesios 1:13 Pablo dice: “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa”. Acá nuevamente se percibe la asociación entre la palabra o evangelio salvador oído con la creencia en Cristo. Creer en Cristo es creer en la palabra de verdad que es el evangelio de nuestra salvación. En 2 Tes. 2:12 Pablo dice que aquellos que no creen en la verdad, o en el evangelio de Cristo, no se salvarán: “a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad (que representó Cristo y su palabra o mensaje), sino que se complacieron en la injusticia”.  En cambio, los que vienen al conocimiento de la verdad serán salvos: “el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad (del evangelio o mensaje)” (1 Tim. 2:4). Realmente uno se purifica cuando obedecemos a la verdad. “Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad (de Cristo y su palabra)” (1 Pedro 1:22). Y para Juan su gozo fue grande al oír que los creyentes andaban firmes en la verdad, es decir, en Cristo y en su palabra: “No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad” (3 Juan 4).  

Regresando al Carcelero de Filipos 

El carcelero de Filipos, era hombre que estuvo conciente de su necesidad de salvación. Su enfermedad espiritual dio como resultado una “receta” o “pócima” divina, y que consistía en aceptar o “creer” en Cristo para ser curado completamente. Pero el carcelero debía de entender las bondades del remedio llamado “Jesucristo” y para eso Pablo y Silas le hablaron LA PALABRA DEL SEÑOR: “Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos”. Es decir, para que el carcelero pudiese creer en el Señor Jesucristo, él tenía primero que conocer LA PALABRA DEL SEÑOR para finalmente ser bautizado para el perdón de sus pecados, y junto con él, su casa. El punto es que no se puede creer a ciegas, pues se requiere tener un conocimiento fundamental de las bondades de los componentes del remedio. Siempre buscamos saber qué es lo que vamos a tomar para poder creer que será un remedio efectivo y no un paliativo. Así que creer en Cristo viene por medio de oír la Palabra del Señor ¡Este es el punto de partida para la creencia efectiva en Jesucristo! Desgraciadamente muchos cuando leen la historia del carcelero de Filipos se quedan en el verso 31 y no leen los siguientes versículos donde se habla de la necesidad de escuchar LA PALABRA DEL SEÑOR para creer de verdad.  Dice Romanos 10:16,17: “Mas no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio (La Palabra)? Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”.  

Así que no se puede creer sin oír y creer en la Palabra de Dios pregonada por el Mensajero. Es vital que primero prediquemos la Palabra para que los hombres puedan creer en el Hijo de Dios. En Juan 17:20 Jesús ora algo muy interesante, diciendo: “Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos”. Nótese que Jesús dice que los que creerán en él serán aquellos que creerán por la Palabra que prediquen sus discípulos, la cual es el mismo mensaje que el Señor trajo al mundo por encargo de Su Padre. Pablo afirmó que no había muchos evangelios o mensajes divinos, sino sólo uno, el único predicado por Cristo (Gál. 1:6-9). De modo que cuando escuchamos a los fieles discípulos predicando el evangelio del Reino de Dios es como si escuchásemos al mismo Jesús predicándonos Su mensaje. El mensajero puede no ser Cristo mismo en persona, pero sí su mensaje. 

Es imposible esperar que alguien crea a ciegas en Cristo sin el conocimiento del mensaje o Palabra de Dios. Los que dicen creer en Cristo pero no saben nada de su mensaje o enseñanza, no pueden ser verdaderos creyentes. La creencia en Cristo no sólo consiste en creer en que él fue un personaje real y que cambió la historia, sino que también es necesario creer en sus palabras. Allí reside el problema con muchos Judíos, Musulmanes, Hinduistas, ateos, etc, etc. Creen que Cristo existió y que fue un hombre real que creo una religión, pero no aceptan su mensaje o enseñanza como si viniese de Dios mismo. Creen que lo dicho por Jesús es simplemente ilusiones de un orate, sin poder entender que “agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación (de la Palabra)… y para los gentiles locura” (1 Cor. 1:21,23).  

Resumen

  1. Creer en Cristo es creer a Cristo: en su mensaje (la Palabra) y en su nombre.

  2. La vida eterna se gana creyendo en Cristo, que es lo mismo que creer en su Palabra o mensaje divino.

  3. Permanecer en Cristo es permanecer en su Palabra.

  4. La semilla que crece en un buen terreno es la Palabra del Reino.

  5. Recibir la Palabra es creer en el evangelio del Reino y en el nombre de Jesús.

  6. Cristo es la verdad porque es el portador de la Palabra de verdad del Padre.

  7. La gracia como la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

  8. La Palabra de verdad es el evangelio de la salvación.

  9. Obedecer la verdad purifica nuestras almas.

  10. La fe viene por el oír, y el oír por la Palabra de Dios.

  11. Somos salvos por la “locura” de la predicación.

 

 

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

La Fe de Jesús

Es interesante lo que Pablo les dice a los Gálatas con estas puntuales palabras: “Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado” (2:16). El Apóstol Pablo es muy claro cuando dice que los creyentes son justificados por ‘la fe de Jesucristo’. Sin embargo, la gran mayoría de cristianos dicen haber alcanzado la justificación por el solo hecho de haber creído en Jesucristo pero sin entender nada en absoluto lo que es la fe de Jesucristo o la fe que tuvo Jesucristo. Sí, Jesús fue un hombre de fe, y él tuvo una fe que debiera ser también la nuestra. Esto, desgraciadamente, no lo entienden millones de católicos y evangélicos, y la mayoría de las sectas modernas de hoy.

Aquellos hombres que creen que pueden agradar a Dios guardando todas sus leyes, pero sin la fe de Cristo, están perdidos. Muchos ciertamente tienen la fe en Cristo pero no la fe de Cristo. Y esto lo quiero nuevamente subrayar para que no lo olviden. Usted debe conocer la fe de Jesucristo para obtener la justificación de Dios. Desafortunadamente la mayoría de los cristianos profesantes no tienen la fe de Cristo sino sólo la fe en Cristo. Usted puede preguntarle a cualquier “cristiano” sobre cuál fue la fe de Cristo que nos puede salvar y se sorprenderá de encontrar que casi todos le responderán de manera distinta.

Pero antes de continuar veamos antes dos pasajes más que nos hablan de ‘la fe de Jesús’. Seguramente usted los ha leído mil veces, pero no se ha detenido a reflexionar qué quiere decir esa locución precisamente.

Romanos 3:26 “y al que justifica al que es de la fe de Jesús”

Apocalipsis 14:12: “Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús”.

Estos dos textos, junto con el de Gálatas 2:16, son más que suficientes para demostrarnos que hay una fe de Jesús, o una fe que tuvo Jesús, y que es vital conocerla y creerla para ser verdaderamente justificados y finalmente salvos.

La Fe de Abraham

A los Romanos Pablo les dice: “Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia (Cristo) la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe. Porque si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada la promesa. Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión. Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros… Pues bien, resulta ahora que no sólo debemos tener la fe de Jesús, sino también la fe de Abraham. ¿Es que debemos tener dos clases de fe: una Abrahámica y otra Cristiana?

¿Más de una Fe en la Biblia?

Hemos visto que Pablo habla a los Gálatas de la Fe de Cristo, y a los creyentes de Roma les habla de la fe de Abraham. ¿Será que ambas frases son equivalentes o que encierran lo mismo? ¡Pues seguro que sí! ¿Dónde está la prueba? La prueba se encuentra en Efesios 4:4-5, donde Pablo dice lo siguiente: “Un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, UNA FE, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos”. Así que si hay sólo UNA esperanza, y UNA sola FE, es lógico concluir que la fe que tenía Jesús es la misma fe que tenía Abraham. Por lo tanto, nosotros, los gentiles creyentes, debemos tener la misma fe que tuvo nuestro Señor Jesucristo, y que fue la misma fe que tuvo su padre ancestral Abraham, el padre de todos los creyentes. Pero, ¿sabe usted cuál fue la fe de Abraham?

¿Cuál era la fe de Abraham?

En Hebreos 11:8-10 Pablo comenta sobre la fe de Abraham con estas palabras: “Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia” (Ver Génesis 12:1-3); y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios”. 

Entonces Abraham, por su fe, obedeció a Dios para salir hacia la tierra prometida, esperando la venida de la ciudad celestial. Él tuvo fe de que heredaría una tierra y una ciudad en un futuro, y salió para morar como extranjero y peregrino en ella.

En Génesis 12:3 Dios le dice a Abraham: “Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra (este es el evangelio según Gálatas 3:8)”. Entonces Abraham creyó que a través de él serían benditas todas las familias de la tierra—¡El creyó en el evangelio de Dios!

En Génesis 13:15 Dios le vuelve a decir a Abraham: “Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre”. En este pasaje Abraham recibe la promesa de que su descendencia igualmente recibiría la tierra para siempre”.

En Génesis 15:18 Dios se le aparece nuevamente a Abraham para decirle: “En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates”. 

Resumiendo, la fe de Abraham constaba, a). La herencia de una tierra prometida en un área geográfica bien definida, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates. b). Y sería igualmente una herencia para siempre para su simiente o descendencia. c). Y todas las familias de la tierra serían benditas a través de él. Todos estos 3 puntos integran el evangelio de Dios, que es el evangelio predicado por Cristo.

En Romanos 4:18 Pablo dice: “El (Abraham) creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia”. Así que Abraham tuvo fe en el evangelio (de que a través de él y de su descendencia —Cristo— sería el heredero del mundo).

Y en cierto modo Jesús, como Abraham, es enviado por Dios al mundo y a la tierra de promisión (eretz-Israel) para residir como extranjero y peregrino,  para proclamar y confirmar esas mismas promesas hechas a Abraham y para toda su descendencia. En Lucas 4:43, Jesús dice: “Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado”. Y Pablo dice en Romanos 15:8: “Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres”.

Vemos, pues, que Jesús vino a anunciar y a confirmar las promesas hechas a los padres. Esa fue su misión en sus tres y medio años de ministerio terrenal. Y claro, si él predicó y confirmó las promesas prístinas hechas a los padres, es que todo eso era también su fe.

La Fe de Abraham, como la Fe de Jesús, estaba relacionada con una promesa, y esa era que Abraham y Cristo serán los herederos del mundo. Recuerde que a Abraham se le predicó el evangelio de antemano, y que consistía que a través de una descendencia suya vendría la bendición para el mundo. Dice Pablo: “Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva (El evangelio) a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones” (Gál. 3:8).

 La fe de Abraham, como la fe de Jesús, estaba enfocada en una misma promesa o esperanza que enseguida descubriremos. Leemos en Romanos 4:13-16, lo siguiente: “Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia (Cristo) la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe. Porque si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada la promesa. Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión. Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros… El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. Y no se debilitó su fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; por lo cual también su fe le fue contada por justicia. Y no solamente a él se escribió que le fue contada, sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación”Esta es la fe de Abraham. Y esa misma fe que tuvo Abraham la tuvo Jesús, al confirmar las mismas promesas o las Buenas Nuevas a sus paisanos Judíos proclamadas de antemano a los padres. Esto lo dice claramente Pablo en Romanos 15:8, cuando les dice a los creyentes de Roma: “Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres (de una tierra y un reino)”. Esta tarea de confirmar las promesas hechas a los padres del AT era la fe de Jesús, y la razón de su venida hace dos milenios (ver Lucas 4:43).  Ahora le pregunto: ¿Es ésa la misma fe que tiene usted? ¿Tiene usted la misma fe de Jesús y de Abraham de que El Hijo de Dios y los fieles serán los herederos del mundo venidero de justicia en el reino milenario? Usted seguramente está pensando que esa promesa es sólo para los Judíos, y no para la iglesia, a quien Jesús le ha prometido el “reino de los cielos”. Pero deténgase un instante para entender que Pablo dijo que “Abraham es el padre de todos nosotros”, y cuando él dijo eso, se lo dijo a la iglesia de Roma. Si Abraham es el padre de la fe, entonces nosotros somos sus hijos por la fe y herederos de la misma promesa o de la misma fe. Es decir, si tenemos la fe de Abraham, entonces también tenemos la fe de Jesús.

La fe de los héroes del Antiguo Testamento

En Hebreos 11:4-39 leemos: “Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella. Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe. Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. Por lo cual también, de uno, y ése ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar. Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad (por venir, según Heb. 13:14). Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia; pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir. Por la fe bendijo Isaac a Jacob y a Esaú respecto a cosas venideras. Por la fe Jacob, al morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyado sobre el extremo de su bordón. Por la fe José, al morir, mencionó la salida de los hijos de Israel, y dio mandamiento acerca de sus huesos. Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres por tres meses, porque le vieron niño hermoso, y no temieron el decreto del rey. Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado,  teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón.  Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible. Por la fe celebró la pascua y la aspersión de la sangre, para que el que destruía a los primogénitos no los tocase a ellos. Por la fe pasaron el Mar Rojo como por tierra seca; e intentando los egipcios hacer lo mismo, fueron ahogados. Por la fe cayeron los muros de Jericó después de rodearlos siete días. Por la fe Rahab la ramera no pereció juntamente con los desobedientes, habiendo recibido a los espías en paz. ¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas;  que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros. Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; mas otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección. Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados;  de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra. Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido”. 

Todos los héroes de la fe murieron sin haber recibido la promesa, la promesa de una nueva tierra y una ciudad celestial en ella. Así que todos los hombres de la fe esperaban lo mismo, la venida de la ciudad o Nueva Jerusalén a la tierra prometida. Esto era justamente lo que el evangelio encerraba, una nueva sociedad con un gobierno celestial en la tierra, con Dios mismo morando entre los hombres para siempre (Apo. 21:1-3).

La Iglesia es Simiente de Abraham

A los Gálatas Pablo les dice: “Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo”. Y si vosotros sois (de la fe—Rom. 3:26) de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa (Gál. 3:16,29). De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham”…¡y con Cristo!

Fe y obras

Jesús mostro su fe obrando en consecuencia. Por ejemplo, él inicia su ministerio hablando de la cercanía del Reino y llamando al arrepentimiento (Marcos 1:1,14,15). Y también prometida la herencia de la tierra prometida para los mansos (Eretz Israel) en Mateo 5:5, diciendo: “Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad”.

 Sus parábolas, llamadas “las parábolas del Reino”, nos hablan de su reino venidero y de las bendiciones que éste traerá cuando se establezca. A sus discípulos le ofrece un reino y después los manda a predicar y a anunciar el reino de Dios a todos los hombres (Lucas 8:1; Lucas 9:1,2; Mat. 24:14). A otro le dice que deje que los muertos entierren a sus muertos y que vaya y anuncie el reino de Dios (Lc. 9:60). A otros les dice que busquen primero el Reino de Dios y su justicia (Mat. 6:33) y después de resucitar, Jesús se la pasa hablándoles a sus discípulos el Reino de Dios por espacio de 40 días (Hechos 1:3,6). Es claro que el reino de Dios era el tema de toda la predicación de Cristo, y la razón de ser de su venida como mortal (Lucas 4:43). Todo esto nos hace comprender que el reino de Dios era la fe de Jesús. Recuerde que de la abundancia del corazón habla la boca.

 

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El manuscrito de la Biblia más antiguo que se conserva podrá leerse en Internet a partir de hoy, informaron la British Library de Londres y la Biblioteca Universitaria de Leipzig.

El “Codex Sinaiticus”, de más de 1.600 años de antiguedad, fue reconstruido pieza a pieza por expertos de Reino Unido, Alemania, Rusia y Egipto. Ahora unas 800 de las 1.460 páginas del documento griego pueden verse en www.codex-sinaiticus.net.

Las hojas originales se encuentran repartidas entre la Universidad de Leipzig, la British Library, el monasterio de Santa Catalina, en la península de Sinaí, y en la Biblioteca Nacional en San Petersburgo, Rusia. El proyecto lleva años gestándose.

El manuscrito da una visión sobre el desarrollo temprano del cristianismo y muestra cómo el texto bíblico fue transmitido de generación en generación, explicó Scot McKendrick, de la British Library.

El “Codex Sinaiticus” es “uno de los tesoros más valiosos del mundo”. “Investigadores de la Biblia pueden trabajar ahora online en todo el planeta. Eso no era posible hace unos pocos años”, añadió.

La versión digital va más allá de reproducir el texto, que está escrito sólo en mayúsculas, sin espacios ni dibujos. Los usuario
s pueden pasar las páginas de forma digital, ampliar secciones o ver la transcripción griega moderna. De algunas partes hay también una traducción inglesa y alemana.

El texto, escrito en cuatro columnas en griego antiguo, es uno de los más grandes libros de pergamino de la Antigüedad. Durante siglos se lo guardó en el Monasterio de Santa Catalina en Egipto, hasta que en 1844 el teólogo alemán Konstantin von Tischendorf encontró las hojas de 33,5 por 37,5 centímetros en un cesto de basura del centro religioso.

Los monjes le permitieron llevarse a Leipzig 43 de las 129 páginas encontradas y el manuscrito fue dividido entre los cuatro países.

Para celebrar el lanzamiento online, la British Library inauguró hoy una exposición que estará abierta hasta el 7 de septiembre.

Fuente: Noticia Cristiana.

¿Por qué todas las religiones cristianas, y hasta los judíos más ortodoxos, quienes dependen de la Torah (Ley), que la leen diariamente en su idioma hebreo, la estudian, que hacen filosofía de su contexto, (para comprender el contexto tradicional), y que la aman más que sus propias almas, no prohiben el uso médico de la sangre? ¿Sería razonable que los Testigos de Jehová sean los únicos “iluminados”  para que entiendan y difundan esta supuesta ”prohibición bíblica”?¿Tan brutos y ciegos son los líderes religiosos de los demás grupos cristianos como para no querer acatarla como lo hacen ellos? 

Ver siguientes vídeos (Partes 1 y 2):

Parte 1:

Parte 2:

 

 

sealed-144000Siendo este blog un sitio “pluralista” en donde se permiten los comentarios de partidarios y detractores por igual, he decidido publicar este estudio sobrio para vuestra consideración, aunque no esté de acuerdo con el mismo en muchos de sus puntos.

Por Armando López Golart

 
Una de las discusiones más destacadas de los últimos tiempos, acerca del texto bíblico y en concreto, en lo que tiene que ver con los 144.000 de Rev. 7:4 y 14:1, continua con especial virulencia entre aquellos que se dicen “ungidos” y que perpetran toda clase de ataque furibundo contra los Testigos de Jehová, por el mero hecho de que estos, en su enseñanza, adjudican esta cantidad a la completa totalidad de los escogidos por Jehová o “ungidos” y al resto de los mortales les adjudican el papel de meros comparsas, que al igual que vulgares ciudadanos “de segunda”, salen menos favorecidos a la hora del reparto (eso según sus detractores, claro está). Se les acusa por tanto, entre otras cosas, de dar a entender que Dios hace acepción de personas, o sea, de tener favoritismo hacia unos, en detrimento de otros.

Es cierto que los TJ, no se han distinguido por sus aciertos, sino más bien por sus clamorosos errores en cuanto a la interpretación de la profecía bíblica (aparte de otras doctrinas más o menos dudosas, para ser suaves, pero que no tienen nada que ver con lo que estamos comentando). También es cierto que se han equivocado en lo de los 144.000, pero solo en un sentido. Se han equivocado en el sentido de que ellos dicen que solo son “ungidos” los miembros de una clase selecta de entre ellos mismos y que el resto de entre ellos (más/menos unos siete millones), pertenecen a la denominada “grande muchedumbre” de Rev. 7:9 que saldrá indemne de la “gran tribulación” y con la esperanza, por tanto, de heredar los beneficios del Reino. Pero en lo que no se han equivocado, es que en efecto, los miembros del grupo de los “ungidos”, son un número determinado, completo y cerrado de integrantes (144.000), hermanos de Jesucristo y en consecuencia, coherederos del Reino. Pero dicho esto, dejemos a los TJ para mejor ocasión y pasemos a tratar el asunto de sus detractores, esos supuestos “ungidos”.

Convendría, no obstante, antes de entrar en materia, hacer una pequeña aclaración, aunque sólo sea para establecer un terreno común, que nos permita saber de qué estamos hablando y así poder entendernos. En la Palabra de Dios nos encontramos, por ejemplo, con distintos pactos, distintos protagonistas de los mismos, así como distintos propósitos para cada unos de ellos y que por supuesto, aplican en sus propios tiempos particulares y por lo tanto, porciones que nos aplican a nosotros en nuestros días y otras que no nos aplican. Añadámosle a ello el hecho de que la Palabra de Dios ha sido inspirada por el propio Señor Soberano Jehová (2 Tim. 3:16), transmitida por su Espíritu Santo (2 Pedro 1:21) y que por tanto no hay porción de ella, ni punto, ni coma, ni matiz alguno que no cumpla un objetivo. Resumiendo, en ella no hay desperdicio, todo tiene su debida importancia. Todo ello nos da a entender, que hay que ser muy cuidadoso a la hora de interpretar cualquier porción de ella. Podríamos decir que hay que saberla diseccionar de la forma correcta. Es la Palabra de Dios la que debe condicionar nuestro entendimiento y no nuestro entendimiento, el que condicione lo que la palabra de Dios tiene que decir para que se ajuste a nuestros intereses. Una vez aclarado este punto y esperando que todos estemos de acuerdo con él, adentrémonos en la cuestión.

Ante todo una pregunta ¿Por qué esta objeción de esos supuestos “ungidos” a los TJ, acerca de los 144.000? Pues porque si los TJ tienen razón, en cuanto a que es un número determinado, completo y cerrado de integrantes, ellos se quedan con menos posibilidades, si acaso alguna, de formar parte del grupo; así de simple (yo al menos no le veo otra razón). Ahora bien, ¿eso lo dicen los TJ o lo dice la Biblia? Es evidente que eso lo dice la Biblia, concretamente en Rev. 7:4: “Y oí el número de los que fueron sellados, ciento cuarenta y cuatro mil, sellados de toda tribu de los hijos de Israel”. No olvidemos en ningún momento que estamos en el ámbito de una revelación divina según Rev. 1:1 y que por tanto todo lo que Juan nos dice, le fue dicho o le fue mostrado, luego Juan no escribió nada que fuera fruto de su interpretación personal. (Rev. 4:1). Digo esto, porque una de las objeciones que presentan los que hoy día se auto proclaman “ungidos”, es la de que el número dado en Rev. 7:4, es simbólico, puesto que según ellos, al mismo se le tiene que añadir la “grande muchedumbre” que sale de la “gran tribulación” y todos juntos conformar un grupo compuesto de miles de millones de hermanos de Jesucristo y en consecuencia, coherederos del Reino. Eso, creo yo, se aparta de lo que la mayoría de los mortales entendemos como sentido común y por lo tanto y desde el máximo respeto para quién defienda tal razonamiento, no puedo más que considerarlo un disparate. Ese disparate se produce, entiendo yo, cuando no se lee la Biblia con la atención y sentido de la lógica con que hay que leerla, o cuando se pretende que esta diga lo que no dice, en beneficio de intereses espurios. Veamos.

Según Rev. 1:1, el Altísimo le da en su momento oportuno, una revelación a Jesucristo ya ensalzado en los cielos (en espera de su entrada en funciones como Rey) y que este, a su vez y mediante un ángel, se la transmite al envejecido apóstol Juan. Como hemos mencionado, este oye la cantidad de los que fueron sellados y como tal la escribe. Luego siguiendo una secuencia lógica de lo acontecido, tenemos: que Dios le da una cantidad determinada de escogidos/as a Jesucristo, este la oye y a su vez se la da al ángel, que a su vez, oyéndola, se la transmite a Juan, quién oyéndola, la escribe. La pregunta es: si el origen de este número de integrantes está en Jehová Dios y estamos hablando de una revelación, Su revelación, ¿sería razonable pensar que Jehová diera un número simbólico, en vez de un número literal y con ello llevarnos a confusión? Recordemos que el sentido de la palabra revelación, es el de “quitar la cubierta” o “desvelar” (quitar el velo), en definitiva, apartar un obstáculo para obtener una visión nítida y clara de algo oculto o confuso. De lo contrario, ¿de qué tipo de revelación estaríamos hablando entonces? Dos hechos, entre otros, nos muestran que ese número no puede ser simbólico. El primero de ellos es que Juan oye además, otras cantidades que también le son dadas y que como hemos argumentado antes, no pueden ser producto de una interpretación privada por parte del mismo, luego el desglose del total de los 144.000, también le fue dado en la Revelación, lo cual y es una opinión muy personal, me parece demasiada concreción para tratarse de una cantidad simbólica. Este desglose se halla en los versículos del 5 al 8, de ese capítulo siete, en donde se le especifica al apóstol, la procedencia del total de los 144.000, o sea, 12.000 de cada una de las doce tribus de Israel. Tengamos en cuenta que Juan era judío natural y en consecuencia, para él, esta subdivisión tenía la idea de lo completo como estructura organizativa, aunque en este momento ya no se le estaría hablando del Israel natural, sino del Israel espiritual (Gálatas 6:16). Esto era así, porque, por ejemplo, la lista de los nombres no encaja con la del Israel natural registrada en el primer capítulo de Números. Además, el templo de Jerusalén, el sacerdocio y todos los registros tribales del Israel natural fueron destruidos, perdidos para siempre y con ellos, la identidad como pueblo o nación que ostentaban los judíos, mucho antes de que Juan tuviese su visión, más o menos, cerca del año 96 E.C. Pero aún más importante, es que cuando Juan recibió su visión, tuvo como telón de fondo los acontecimientos ocurridos desde el Pentecostés de 33 E.C. en adelante y que por estar estos accesibles a cualquier persona interesada en el registro bíblico, no hace falta añadir más a este comentario, por demás ya muy extenso.

El otro punto a tener en cuenta, es que dicho número aparece de nuevo, en un contexto diferente y es en Rev. 14:1, en donde leemos lo siguiente: “Y vi, y, ¡miren!, el Cordero de pie sobre el monte Sión, y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tienen escritos en sus frentes el nombre de él y el nombre de su Padre”. Notamos que en esta ocasión, Juan no oye el número, sino ve a esos 144.000, acompañando al cordero ya en su calidad de Rey al servicio de Jehová. Pero ¿nos permite el registro bíblico afirmar tal extremo?. Por supuesto que sí. Para ello no hay más que citar el Salmo 2:5-6 que proféticamente nos dice lo siguiente: “En aquel tiempo les hablará en su cólera y en su ardiente desagrado los perturbará, 6 diciendo: “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña”. Entonces lo que Juan vio, era el cumplimiento de esas proféticas palabras de Jehová, o sea, a Jesucristo entronizado y claro, junto a él, a sus hermanos y cogobernantes (Mateo 19:28). Pero notamos que lo que Juan continúa viendo y eso es lo importante, es el mismo número de 144.000 integrantes y se supone que, puesto que ya están en activo como cogobernantes con Cristo, ya no puede haber variación en el número de ellos. Pero Juan nos da otro detalle y es el siguiente: Juan vio que tenían algo escrito en sus frentes e identifico que era: “el nombre de él y el nombre de su Padre”. Debemos tomar muy en cuenta, que esa circunstancia se produjo estando Juan bajo el poder del Espíritu Santo y por eso él pudo ver el número exacto de miembros y lo que llevaban escrito en sus frentes sin margen de error posible, pero por la misma razón, él podía haber identificado otro número si lo hubiere habido y sin embargo no lo hizo ¿porqué?. Pues porque lo que Juan vio, se ajustaba a lo que él había oído. Entiendo que a partir de este punto, afirmar que el número de 144.000 es simbólico, es casi acusar a Jehová, de mentirle a Juan y por extensión, a todos los que ciframos fe en el libro de Revelación (Apocalipsis). Pero claro, una incógnita que no hemos despejado con todo lo explicado, es la de si hoy en día pueden haber o no, personas receptoras del Espíritu Santo de Jehová y por tanto, considerarse “ungidos/as”, porque esa es, como hemos señalado en un principio, realmente la cuestión que subyace tras de este debate. La respuesta (al menos desde mi punto de vista) y lo lamento por aquellos que así se consideren, es que al presente no hay nadie que pueda, razonablemente, considerarse como tal. Y quede claro que con esto, no estoy diciendo que en este momento, no haya personas con las apropiadas cualidades espirituales, para que en un futuro, puedan gozar de tan alto privilegio. Solo digo que en este momento, en nuestros días, no hay nada parecido a un grupo como “clase ungida” u otro como la clase de la “grande muchedumbre” de Rev. 7:9. Veamos porqué.

El argumento utilizado por los que hoy se proclaman “ungidos”, sea cual sea su filiación religiosa (si la tienen), es el de que desde los tiempos de Jesús, la obra de recolección de tal clase ungida, no se ha detenido hasta nuestros días. De ello que entiendan, razonablemente, que será un número elevadísimo, que tiene que exceder por muchísimo al de 144.000 integrantes y puesto que la obra no ha cesado, nadie puede negarles el derecho a ostentar la condición de “ungidos/as”. Y para que les cuadren las cuentas, tienen que añadirle a un grupo determinado y concreto de 144.000, dado por el propio Jehová, otro grupo correspondiente a la grande muchedumbre de Rev. 7:9 y que según el texto bíblico “ningún hombre podía contar” y que para más desconcierto, este último grupo aparece en la secuencia del relato, después de instalado el Reino aquí en la tierra (Mateo 25:31-46). En mi modesto entender, es esta una visión simplista del relato bíblico, tendente a favorecer pretensiones personales de poder o prominencia. Evidentemente, las Escrituras parecen dar una versión bastante más razonable. Si tenemos en cuenta que Rev. 14:4 nos menciona que estos miembros “ungidos”, han sido “comprados de entre los hombres, como primicias, para Dios y para el Cordero” y que según Rev. 11:3-6, se nos habla de un resto de esas primicias que aún tiene que aparecer (1Tes. 4:17), es lógico pensar que en algún punto de la historia tuvo que haber un cesar en la obra de recolección de este Israel espiritual, para reanudarse en un futuro. En Mateo 16:18, encontramos unas palabras de Jesús que nos dan alguna pista. El mencionó que su congregación no sería subyugada por las puertas del Hades, con lo cual podríamos entender, que durante algún tiempo dicha congregación permanecería en un estado de inactividad, como muerta, pero que sin embargo saldría de tal situación. El apóstol Pedro y contrastando con tiempos pretéritos, esbozó la secuencia de cómo se producirían tales hechos en su segunda carta, cap.2, v.1-3, lo cual nos muestra que los discípulos de Jesús, tenían perfectamente clara esa situación futura, pero es que además, tenemos las palabras inspiradas del envejecido apóstol Juan, en su primera carta (1Juan 2:18), en el sentido de que la “última hora había llegado”. Ello era así, porque con Juan se acababa la “cosa que obraba como restricción” y que Pablo menciono en 2Tes. 2:6-7, en referencia al ya inminente aparecimiento del compuesto hombre de desafuero y que llevaría a la congregación verdadera a la apostasía total. Con Juan desaparecía el último de los apóstoles, guardianes de la verdadera enseñanza de Jesús y ello permitiría que dentro de la misma congregación, floreciera la influencia destructora de la apostasía (Heb. 6:4-6; 2Cor. 11:13-15; 1Juan 2:19). Pensemos que ya en tiempos de Pablo, este mantuvo una lucha continua para reprimir los frecuentes intentos de influencia apóstata y que según sus propias palabras, tales enseñanzas falsas, avanzarían como gangrena (2Tim. 2:16). De hecho, en su carta anterior a Timoteo, el propio Pablo reconoce que ya algunos habían abandonado la verdad (1Tim. 6:21). De todo lo citado podemos deducir, que a partir del primer siglo hasta el día de hoy, ha habido un tiempo improductivo, de inactividad en cuanto tiene que ver con la congregación verdadera y puesto que aún no ha llegado el tiempo de “la siega”, debemos de concluir que aún no han aparecido ese resto de las “primicias” de las que nos hablo el apóstol Pablo (1Tes. 4:17). Por lo tanto, podemos llegar a la conclusión razonable, de que a día de hoy no pueden haber “ungidos/as”, a menos que alguno de ellos presente sus “credenciales” (entiéndase obras poderosas) como tal, pero eso ya me parece un poco más difícil. Vamos a ver porque.

Me parece un poco más difícil digo, sencillamente porque no hay nadie en la tierra que actualmente pueda hacer ostentación de las tales “obras poderosas” en este momento, al menos, no tenemos conocimiento de ello. Y si no hay obras poderosas, no hay Espíritu Santo, si no hay Espíritu Santo, no hay “ungidos”. Así de sencillo. Creo que refuerzan mi idea, las últimas palabras que Jesús dirigió a sus apóstoles, según la versión de Marcos 16:15-20: “Y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen las buenas nuevas a toda la creación. 16 El que crea y sea bautizado será salvo, mas el que no crea será condenado. 17 Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas, 18 y con las manos tomarán serpientes, y si beben algo mortífero no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos, y estos sanarán.” ¿Acompañaron estas señales, la predicación de los apóstoles, probando con ello que realmente habían sido “ungidos” y comisionados por Jehová Dios?. Evidentemente. En este mismo capítulo de Marcos y en el último verso (20) así lo constata. Tenemos además, el libro de Hechos de los Apóstoles, en el cual las referencias a las obras poderosas realizadas por todos aquellos que aceptaron el mensaje y fueron ungidos con Espíritu Santo, abundan en todo el relato. El mismo apóstol Pablo corrobora con sus palabras tal circunstancia en muchos de sus escritos. Por ejemplo, en Rom. 15:18-19 dice así: “Pues no me atreveré a decir una sola cosa si no es de aquellas cosas que Cristo obró mediante mí para que las naciones sean obedientes, por palabras y hechos, 19 con el poder de milagros y prodigios y con el poder de espíritu santo; de modo que desde Jerusalén y en todas direcciones hasta Ilírica, he predicado cabalmente las buenas nuevas acerca del Cristo.” Está claro que su labor y la de otros muchos, fue apoyada por la fuerza del Espíritu Santo, en forma de manifestaciones poderosas, más allá del alcance del poder humano y que no podemos pasar por alto, que de igual modo tiene que ocurrir, cuando aparezca el resto citado por Pablo, según Rev.11:3-6. Y aquí está la raíz del problema de los que hoy se auto proclaman “ungidos”: ellos no pueden realizar ninguna manifestación portentosa que denote ayuda sobrenatural y claro, la pregunta es la siguiente: si las palabras de Jesús se cumplieron cabalmente en aquellos primeros discípulos, se tienen que volver a cumplir en un futuro cercano, tal y como hemos visto y teniendo en cuenta que hay un mismo y solo Espíritu Santo ¿cómo es que hoy, no hay la menor manifestación entre estos supuestos “ungidos ” de que el tal espíritu, está activo en ellos? Si hay personas que se declaran “ungidas” ¿por qué no muestran por medio de sus obras poderosas, tal condición? Porque esta es la credencial que se les exige, que mediante el Espíritu Santo de Jehová, realicen obras portentosas que los identifiquen ante los demás, como siervos directos del Altísimo, tal como ocurrió en un principio y que según Jesús, tenía que seguir ocurriendo en un futuro. No podemos olvidar las palabras de Pablo en 1Cor. 4:20: “Pero iré a ustedes dentro de poco, si Jehová quiere, y llegaré a conocer, no el habla de los que están hinchados, sino su poder. 20 Porque el reino de Dios no estriba en habla, sino en poder.” El mismo reconoció en su segunda carta a la congregación de Corinto, cap. 11y v.6, como cierta la acusación vertida sobre él (2Cor. 10:10), acerca de su dificultad en cuanto al habla, pero estaba claro que su capacidad para realizar portentos, estaba fuera de toda duda (Hechos 20:9-10; 28:4-6) y evidentemente, esa era (y es, según Jesús) la credencial que identifica a uno como siervo del Dios Altísimo, comisionado para realizar cualquier servicio, demandado por Él. ¿Puede alguien hoy día, realizar tales obras poderosas? ¿No? Pues que cada uno saque sus propias conclusiones.

Me gustaría concluir, manifestando que no es de ninguna manera mi intención, ni la de sentar cátedra ni la de establecer doctrina alguna con este comentario. Lejos está de mí la capacidad para ello y si de vez en cuando escribo algún artículo en este blog, no es debido a mis méritos o conocimientos, sino a la exquisita generosidad de mi buen amigo y hermano Apologista. Como titula este comentario, no se trata más que de una reflexión en voz alta y por supuesto, susceptible de ser corregida. Acepto y agradezco cualquier discrepancia que me permita seguir aumentando en el conocimiento de la Palabra de Jehová, mediante el intercambio de opiniones. Solo por eso, ya vale la pena cualquier esfuerzo.

Un abrazo para todos.

Armando

Palabras adicionales de apologista:

En este blog hemos estado presentado los distintos puntos de vista sobre los 144,000 de Apocalipsis 7 y 14 para que los lectores puedan sacar sus propias conclusiones en cuanto a si es un número literal o no y de las contradicciones que podrían presentar ambas posiciones.

Sin embargo, creemos que afirmar que sólo 144,000 son hijos de Dios, y hermanos de Cristo, convierte automáticamente al resto de creyentes en hijos y hermanos de nadie, en individuos sin una familia espiritual, sin ningún derecho a ser herederos de las riquezas y promesas de Dios. Esto significa, además, que si la mayoría de los creyentes no son hijos de Dios, éstos no están haciendo la voluntad de Dios. Recordemos que Jesús dijo que aquellos que hacen la voluntad de Dios son sus hermanos, y en consecuencia, hijos del mismo Padre. Si la gran mayoría de creyentes no son hijos de Dios, ¿la voluntad de quién están haciendo? Además, los hijos de Dios son aquellos que creen en el nombre de Jesús (Jn.1:11,12). Si la mayoría de creyentes no son hijos de Dios, ¿debemos concluir que éstos no han creído en el nombre de Jesús?

Afirmar, pues, que Dios sólo tiene 144,000 hijos, y nada más, es temerario, pues significa que la gran masa de cristianos son entes de cuarta categoría, sin filiación alguna, sin privilegios, sin participación en el cuerpo de Cristo, y sin ungimiento del Espíritu Santo.

Sostener que sólo los 144,000 tienen el Espíritu Santo es peligroso y engañoso, pues eso significaría que la gran mayoría de cristianos NO ESTÁN EN CONDICIONES DE MOSTRAR O REFLEJAR LOS FRUTOS DEL ESPÍRITU QUE SE TRADUCEN EN EL AMOR, GOZO, PAZ, ETC. Repito: Si a la gran mayoría de cristianos se les niega la guía y la posesión del E.S, entonces éstos no podrían sentir verdadero gozo y paz en sus vidas, y menos, un auténtico amor por el prójimo. 

Cuando un cristiano se bautiza en agua, las Escrituras nos dicen que éste recibe el Espíritu Santo, y es añadido a la iglesia del Señor que es el cuerpo de Cristo, el cuerpo que reinará con él en su reino. Si esto es verdad, y no lo dudamos que lo sea, TODOS los que han sido bautizados en agua se han convertido en hijos de Dios y en hermanos de Cristo, porque sencillamente han recibido el E.S (Ver Hechos 2:38-47). No se puede recibir un bautismo sin ser sellado por el Espíritu Santo. El bautismo nos hace parte del cuerpo reinante de Cristo, no de otro cuerpo disminuido con otra cabeza distinta.

Las Escrituras presentan a la “grande muchedumbre” como vestidos de blanco. Esto es significativo, pues las Escrituras nos dicen que los que venzan serán vestidos de blanco y reinarán con Cristo. Esto lo hemos tratado antes en un estudio sobre la grande muchedumbre vestida de blanco que está publicado en este mismo blog.

También es importante destacar que Pablo dice que si alguno tiene el Espíritu de Dios, este Espíritu Santo que mora en él lo resucitará en el día postrero. Si la grande muchedumbre no tiene el Espíritu Santo, ¿Cómo podrán resucitar en el día postrero?

Jesús dijo que sus verdaderos seguidores serían reconocidos por el amor que reflejan entre ellos. Pero para reflejar el amor uno tiene que tener el Espíritu Santo. No se requiere que uno haga milagros y portentos como el autor de este escrito sostiene para “descubrir” que uno tiene el espíritu santo y es ungido. El Espíritu Santo se manifiesta por dones y/o frutos. Por tanto, si un creyente no tiene el E. S, ¿cómo vamos a esperar que éste muestre los frutos del espíritu que lo distingue como verdadero creyente? Definitivamente debe tenerlo, de lo contrario lo está contristando. Además, La Biblia nos dice que el Espíritu Santo nos guía a la luz y la verdad de Dios. Si uno no tiene el Espíritu Santo, ¿entonces cómo puede alguno entender las cosas espirituales de Dios?

Por todas estas razones, la literalidad del número 144,000 presenta serios inconvenientes y problemas que no podemos pasar por alto. Recordemos que la ciudad celestial tiene 12,000 estadios de altura, la cual es una medida extraordinariamente alta, inimaginable para cualquier arquitecto si la tomamos literalmente. Igual ocurre con los 200 millones de soldados del oriente. ¿Acaso son 200 millones, ni más ni menos? Resulta extraño. Por eso sería bueno que revisen los estudios que demostrarían que el número en simbólico y que ya están publicados en este mismo blog.

Vuestro Servidor

Apologista

De acuerdo a la Watchtower en los tiempos apostólicos un “CUERPO GOBERNANTE” de cristianos en Jerusalén dirigía el trabajo y servía de canal para brindar el “Alimento Espiritual” a todos. La Atalaya 15/7/57 pág 436, pár.3.

Para ganar entendimiento de la palabra de Dios y su propósito, uno tenía que dirigirse a este “CUERPO GOBERNANTE” o a sus representantes. Básicamente lo que la Watchtower está afirmando es que después de la Cristianidad, la obra se expandió más allá de Jerusalén y Judea.

El argumento que la Iglesia es el cumplimiento de todas las profecías de la Biblia acerca del Reino no es el único error del Amilenialismo. Un error igual de serio es la aseveración que la Iglesia ha sustituido a Israel. A esto se le llama Teología del Reemplazo.

 

El argumento por lo general va así: “Dado que los judíos rechazaron a Jesús como su Mesías, Dios los rechazó a ellos. El derramó Su ira sobre ellos, los esparció por toda la tierra y transfirió las promesas hechas a ellos al ‘Israel Espiritual’, la Iglesia. Dios ya no tiene ningún propósito para los judíos. El reestablecimiento del moderno Israel es, por lo tanto, simplemente un accidente de la historia sin un significado espiritual”.

Este punto de vista es sostenido por la mayoría de las principales denominaciones liberales antiguas como los Metodistas, Presbiterianos y Episcopales. También es sostenido por algunos grupos conservadores como las Iglesias de Cristo y la Iglesia de Dios de Anderson, Indiana. Defensores de este enfoque pueden encontrarse incluso entre los Bautistas del Sur, aunque la mayoría de los Bautistas lo rechazan.

Yo afirmo que el enfoque es completamente antibíblico.

La posición de los judíos con Dios

No hay duda que en el Primer Siglo Dios derramó Su ira sobre el pueblo judío en respuesta a su rechazo de Su Hijo, Jesús, como su Mesías. Y no hay duda de que hasta este día han permanecido bajo la disciplina de Dios. Pero eso no significa que hayan sido rechazados por Dios.

Dios ama al pueblo judío, incluso en su rebelión. En el eterno Pacto Abrahámico, Dios le dijo a Abraham que El bendeciría a aquéllos que bendijeran a Israel y maldeciría a aquéllos que los maldijeran (Gn. 12:3). De forma similar, El le dijo al profeta Zacarías que el que toca a Israel, “toca la niña de Sus ojos” (Zac. 2:8).

Isaías proclamó que Dios nunca podría olvidar a Israel porque El los tiene “esculpido en las palmas de Sus manos (Is. 49:14-16). Jeremías declaró que el pueblo judío existiría como nación por siempre (Jer. 31:36). Y profeta tras profeta afirmaron que, en los tiempos del fin, un gran remanente de los judíos será salvo cuando acepten a Jesús como su Mesías (Is. 10:20-22; Jer. 31:1-7; 31-34; Ez. 6:8-10; Dn. 12:1; Os. 2:14-20; Jl. 2:31-32; Mq. 7:18-20; Sof. 3:12-13 y Zac. 12:10).

El Punto de vista de Pablo

“Pero”, dicen los amilenialistas, “todas estas promesas fueron anuladas por el rechazo de los judíos de Jesús como su Mesías”. Esta afirmación explica el porqué los capítulos 9 al 11 de Romanos han sido los capítulos más ignorados y despreciados del Nuevo Testamento a través de la historia de la Iglesia. A menudo, estos capítulos son simplemente desestimados como un “paréntesis irrelevante” en el libro de Romanos.

Pero la verdad es que son cualquier cosa menos eso. En estos capítulos, Pablo usa al pueblo judío como el ejemplo por excelencia de la gracia de Dios. A pesar de su historia de rebelión contra la voluntad de Dios, y su continuada rebelión, Pablo enseña que Dios aún los ama, todavía tiene un propósito para ellos y todavía está determinado a traer a la salvación en Jesús a un gran remanente de ellos.

De hecho, Pablo repudia la Teología del Reemplazo incluso antes de que llegue a estos capítulos. El empieza el capítulo 3 con dos preguntas retóricas:

1. ¿Tienen los judíos alguna ventaja con Dios?
2. ¿Ha anulado su incredulidad la fidelidad de Dios?

Históricamente, la Iglesia ha respondido la primer pregunta con un “¡No!”, a pesar del hecho que Romanos 1:16 dice deliberadamente que el Evangelio es poder de Dios para salvación para “el judío primeramente”.

Con respecto a la segunda pregunta, la Iglesia ha contestado consistentemente con un resonante “¡Sí!”, argumentando que Dios se ha “lavado Sus manos de los judíos” debido a su incredulidad.

Pero, ¿cómo responde el apóstol Pablo estas preguntas? El responde exactamente de forma contraria. El declara que los judíos tienen una ventaja porque “les ha sido confiada la Palabra de Dios” (Ro. 3:2). Esto es una referencia al hecho de que cada libro de la Biblia (sí, yo incluiría el Evangelio de Lucas y el libro de los Hechos) fue escrito por un judío. Con respecto a la segunda pregunta en cuanto a que si Dios ha rechazado o no a los judíos, Pablo responde con gran emoción, “¡De ninguna manera!” (Ro. 3:4)

La verdad de Romanos 9-11

Pablo regresa a este tema en los capítulos 9-11. El empieza hablando acerca de cuán importantes han sido los judíos en la historia redentora de Dios y cuán importantes continúan siendo (Ro. 9:3-4):

“…mis hermanos, los que son mis parientes según la carne; que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas…”

Note que Pablo está hablando acerca de judíos físicos, no espirituales, y note que hace referencia a la validez continua de las promesas de Dios hacia ellos. En Romanos 9:27 él se refiere a la promesa del Antiguo Testamento que Dios salvará un día un gran remanente de los judíos, citando específicamente Isaías 10:22.

El empieza el capítulo 11 con otra pregunta retórica: “Digo pues: ¿Ha desechado Dios a Su pueblo?”. Por 2,000 años la Iglesia Católica ha respondido a esta pregunta con un dogmático “¡Sí!”. Cuando ocurrió la Reforma, las iglesias Protestantes resultantes se unieron al coro. Pero Pablo la responde diciendo: “En ninguna manera… No ha desechado Dios a Su pueblo, al cual desde antes conoció” (Ro. 11:1-2).

 

La Iglesia ha sido injertada en el Buen Olivo

 

Otra vez, él afirma que un remanente será salvo (Ro. 11:5) por gracia después que “haya entrado la plenitud de los gentiles” a la Iglesia (Ro. 11:25). Luego, mientras Pablo considera la terquedad de sus hermanos en contraste con la paciencia y bondad de Dios hacia ellos, grita desde su corazón: “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son Sus juicios, e inescrutables Sus caminos!” (Ro. 11:33).

El Plan de Dios para Israel

Es sólo cuando usted entiende cuánto ama Dios al pueblo judío y cuán determinado está El a traer a la salvación a un gran remanente, que usted puede empezar a entender qué es lo que está ocurriendo hoy en el Medio Oriente. La Biblia revela claramente que la reunión del Siglo XX del pueblo judío desde los cuatro ángulos de la tierra de regreso a su patria es un acto sobrenatural de Dios que es el primer paso para dar lugar a la salvación de un remanente (Is. 11:10-12).

Específicamente, las Escrituras enseñan que una vez que los judíos sean reunidos en incredulidad y su nación sea reestablecida, Dios traerá a todas las naciones de la tierra contra ellos por el asunto de quién va a controlar a Jerusalén (Zac. 12:2-3). El odio hacia los judíos y la oposición a su estado alcanzará su clímax durante la última mitad de la Tribulación, cuando el Anticristo se volverá contra ellos e intentará aniquilarlos de la faz de la tierra (Ap. 12:12-17). Durante este periodo de tres años y medio, el Anticristo logrará matar 2 tercios del pueblo judío (Zac. 13:8).

Esas son las malas noticias. Pero las increíbles buenas noticias es que aquéllos que queden serán traídos al final de ellos mismos y, en su total desesperación, volverán sus corazones hacia Dios. En ese momento, Jesús aparecerá en los cielos y el remanente judío “mirarán a Mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito” (Zac. 12:10). Ellos invocarán el nombre del Señor (Joel 2:31-32) y gritarán “¡Baruch Haba Bashem Adonai!”, que quiere decir “¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!” (Mt. 23:38-39).

La asombrosa Gracia de Dios

Cuando empecé a predicar acerca del amor de Dios por el pueblo judío y de Su determinación para perseguirlos hasta que un gran remanente se arrepienta y acepte a Su Hijo como su Mesías, mi esposa me dijo: “¡Me haces querer ser un judío!”.

“No”, le respondí, “no querrías ser un judío, porque las posibilidades abrumadoras son de que si tú fueras un judío, tendrías un velo espiritual sobre tus ojos (2 Cor. 3:14), y rechazarías reconocer a Jesús como tu Mesías”.

Luego hice un punto que le animé a no olvidar jamás: “Ann, Dios no está haciendo algo por el pueblo judío que El no esté dispuesto a hacer por todos nosotros”.

Mantenga en mente que el pueblo judío es el Pueblo Escogido de Dios (Dt.7:6). Eso no significa que ellos son salvos. Por el contrario, significa que ellos fueron llamados por Dios para ser testigos de El (Is. 43:10-12). Por consiguiente, cuando usted estudia su historia, puede llegar a un entendimiento de lo que significa tener una relación con Dios. Su historia muestra que cuando usted es fiel, Dios lo bendice. Cuando usted se rebela, El disciplina. Y cuando usted se arrepiente, El perdona y olvida y empieza a bendecir otra vez (lea el libro de Jueces).


Actualmente, el pueblo judío está bajo disciplina. Lo han estado por dos mil años. Pero un día cercano sus ojos serán abiertos a la realidad de Jesús como su Mesías. Cuando eso ocurra, serán abrumados con aflicción, serán barridos por el arrepentimiento y un gran remanente será salvo por gracia a través de la fe.

El continuo amor de Dios por los judíos a pesar de su persistente rebelión espiritual es una gran demostración del significado de la gracia – superada sólo por la misma Cruz. Las personas a menudo me dicen, “¿Cómo podría Dios posiblemente estar detrás de la reunión mundial del pueblo judío cuando aún están atrapados en incredulidad? Lo única cosa que se merecen es la muerte”.

Pero ése es exactamente el punto. La única cosa que cualquiera de nosotros merece es la muerte. Pero: “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquél que en El cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Jn. 3:16).

Podemos agradecer a Dios que aquéllos de nosotros que hemos puesto nuestra fe en Jesús nunca recibiremos lo que merecemos. ¡Alabe a Dios por Su gracia maravillosa! Y alabe a Jesús por Su disposición a sufrir y morir para que pudiéramos ser reconciliados con el Padre.

 

 

 

Está Nostradamus de acuerdo con el calendario maya sobre un próximo cambio?

Por Stephen Wagner

El 10 de julio de 2009, The History Channel transmitió un documental de dos horas sobre las profecías de Nostradamus y la forma en que podrían referirse a 2012. Fue la última en un creciente cúmulo de información, teorías, temores, advertencias, iluminación y ansiedad sobre el año 2012, así que quizás es el momento de “tirar mis dos centavos”.

Nunca he puesto mucha atención en la supuesta profecía Maya que marca el fin del mundo para el 2012, el fin de una época o como lo quieran ver. Quiero decir, ¿acaso no hemos estado en estos cómputos innumerables veces? Algunos predijeron el 5 de mayo de 2000  como día del juicio, porque los planetas se encontrarían en alineación para entonces. Luego fue la histeria sobre el milenio y el Y2K. Y, por supuesto, diversos cultos religiosos han dado fechas tras fechas para el fin del mundo, todas las cuales iban y venían como un hipo.

2012 no será diferente. Sí, el tema es la venta de un lote de libros, atraer grandes audiencias de radio y hasta para contar con un montón de visitas a determinados sitios web, pero creo que eso es lo que tendremos más o menos hasta el 2012. Y pasará la fecha sin un cambio importante en el planeta. ¿Acaso todos no lo intuyen después de tantas fechas pronosticadas y nada ha ocurrido?

La promoción de los cambios de 2012 se han lanzado a una amplia gama de posibilidades de lo que podría suceder – todo desde un literal fin del mundo, a los dramáticos trastornos sociales, económicos, políticos y climáticos, a un “despertar espiritual”, que, por supuesto, podría significar casi cualquier cosa.

¿POR QUÉ 2012?

Y en qué se basa esta fecha? En primer lugar, es sobre la base de un antiguo calendario maya, tallado en piedra, que según los cálculos, marca hasta el 21 de diciembre de 2012 y señala el final de una era de 5126 años. Sin duda, los antiguos mayas eran notables matemáticos y astrónomos, pero ¿podemos realmente tomar esta “profecía” en serio? En primer lugar, no es siquiera una profecía. Pasa a ser sólo un largo calendario que termina en una fecha. ¿Por qué debería que tener alguna importancia para nosotros?

La segunda razón por la que los proponentes de este próximo apocalipsis creen que está en camino el fin es que en 2012 habrá una especie de alineación con el centro de nuestra galaxia. Debido a que la Tierra oscila lentamente mientras rota (una vez cada 26.000 años), el sol aparecerá aumentado en la alineación con el centro de la Vía Láctea. Interesante, sí, pero no parece haber pruebas cosmológicas de algún tipo de que esto debe tener un efecto sobre nuestro planeta, físico, social o incluso espiritualmente.

La tercera razón promocionada es que el sol está previsto que esté en un “máximo solar” en ese año, un momento en que las manchas solares y las erupciones solares son muy activas. Este tipo de actividad puede realmente causar problemas. Esta actividad puede desactivar y dañar los satélites y puede tener un dramático efecto en el clima de la Tierra. El pronóstico se basa en patrones pasados de ese tipo de actividad, pero no tenemos forma de saber si va a pasar en el año 2012, y si ocurre, cuan grave puede ser.

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1.- Sobre Dios:

Creo en un solo Dios verdadero y Todopoderoso, que es el Padre Yahweh. Es el único Dios eterno que subsiste por sí mismo y a quien todos los hombres deben adorar con devoción  (1 Cor. 8:4-6; Juan 17:3).

2.- Sobre Jesucristo:

 Es el Hijo unigénito del Padre, engendrado, no creado (Apo. 5:13), el Mesías esperado, el dios de la era o mundo venidero, el que destronará a Satanás del dominio mundial (Apo. 20:1-5). El es el mediador entre los hombres y el único Dios (1 Tim. 2:5), y el enviado de Dios para salvar al mundo a través de su sacrificio vicario y el que nos introducirá al reino milenario, lo cual consolidará nuestra salvación eterna (este es el evangelio de Dios). Creo que Jesús se ganó una posición sumamente exaltada sólo después de haber sido obediente hasta la muerte, y muerte de cruz (Fil. 2:9). Antes de eso Jesús aún no gozaba de una posición sumamente exaltada.

3.- El evangelio:

Jesús mismo dijo que fue enviado por su Padre para anunciar el evangelio del reino de Dios (Lucas 4:43). De modo que el evangelio o buenas noticias tienen que ver con el reino de Dios. Jesús esperó que sus potenciales seguidores creyeran en su mensaje del reino para poder ser bautizados y ser parte de él en la parusía (Marcos 16:15,16; Mateo 25:31,34). Más adelante el apóstol Pablo sumaría al mensaje del reino, la muerte, sepultura y resurrección de Cristo como parte del evangelio que debía creerse para ser salvo (1 Cor. 15:1-50). Este mismo mensaje deberá ser anunciado al mundo entero antes de que Cristo pueda volver a la tierra en gloria (Mateo 24:14).

4.- El Reino de Dios:

El reino de Dios es el reino davídico en Jerusalén, el cual, momentáneamente, está suspendido hasta el regreso del heredero al trono y a la corona, el Mesías Jesús (Eze. 21:23-25). Jesús restaurará finalmente el reino de los judíos, y gobernará con sus santos el mundo entero por diez siglos (Hechos 1:3,6,7; Daniel 7:13,14,18; Isa. 32:1). Será una era de paz y rectitud nunca antes vistas (Isa. 9:6,7), y en dónde las guerras y las penurias serán cosas del pasado. Será una era de verdadera prosperidad para todos.

5.- La Segunda Venida de Cristo

La segunda venida de Cristo será post-tribulacional y pre milenaria. Jesús fue claro al decir que DESPUÉS de la gran tribulación de aquellos días finales, él vendría nuevamente a la tierra (Mateo 24:29,30). Así como la primera iglesia fue probada por una cruel persecución y tortura, así lo será la iglesia final. En realidad la iglesia de Cristo ha sufrido constantemente persecución y dolor durante los siglos, y en especial, en la Edad del Oscurantismo, la Edad Media, a manos del romanismo (Hechos 14:22). Y cuando Cristo aparezca visiblemente, la iglesia, su cuerpo místico (sus hermanos ‘cristos’), se unirá al novio en matrimonio, y heredará finalmente las promesas y reinará con él en su reino restaurado en Jerusalén. Los sobrevivientes de las naciones serán súbditas del reino de Cristo (Zac. 14.16).

7.- La iglesia:

La iglesia es el cuerpo de Cristo, la que reinará con Cristo en su reino milenario. En buena cuenta, son todos aquellos miembros bautizados que se reúnen en privado para adorar a Dios y a estudiar las Escrituras. No es un cuerpo donde puedan asistir los inconversos y blasfemadores, sino sólo los que están consagrados al Señor. Es un cuerpo santo que no admite mancha ni arruga de afuera, de aquellos que están en pecado y en rebelión. Esto no significa que la iglesia no acepte a los inconversos para convertirlos e introducirlos a la iglesia o cuerpo de Cristo. Lo importante es que los convertidos son los únicos que pueden asistir a los cultos, y los únicos que pueden participar de la cena del Señor.

8.- La comunión:

Todos los cristianos bautizados están llamados a comer del pan y beber del vino en la conmemoración de la cena del Señor. Esta celebración puede hacerse una vez al año o más, pero no todos los días para que no se convierta en una comida común. Es necesario celebrarla  con dignidad y santidad, comprendiendo siempre su verdadero significado para nosotros.

9.- Sobre el Alma:

Creemos que nadie tiene la inmortalidad inherentemente, sino que estamos en la búsqueda de ella (Rom. 2:6,7). Si esto es lo que la Biblia dice, sería imposible que alguno posea la inmortalidad ahora. En tal sentido, la inmortalidad del alma ahora es una imposibilidad. La inmortalidad es un regalo de Dios para los justos, no para los injustos. 

10.- El Castigo de los impíos:

Siendo que los impíos y píos no tienen inmortalidad, pues ésta es un regalo de Dios sólo para los justos en la era venidera (Rom 2:6,7; 1 Cor. 15:53), creemos que los impíos no podrían ser atormentados eternamente en el infierno de tormento simplemente porque no lograron obtener la tan anhelada inmortalidad. En todo caso, el castigo eterno de los impíos es un castigo cuyas consecuencias son eternas, es decir, que una vez castigados y destruidos (los impíos), nadie podrá revocar la condenada…pues será eterna.

11.- La importancia de las profecías bíblicas:

Estamos convencidos de que las profecías bíblicas iluminan el andar del creyente, dándole un entendimiento cabal de lo que sucede en el mundo,  y relacionando los eventos mundiales más trascendentales y dramáticos del momento con la inminente venida de Cristo y el consiguiente establecimiento de su reino milenario de justicia (Prov. 29:18; 1 Tes. 5:20; 2 Pedro 1:19).

12.- Llamar a la gente al arrepentimiento para que se dejen de boberías pensando que esta vida es todo cuanto hay y que nada ni nadie la cambiará. Nuestro interés es desperar las conciencias dormidas de muchos de nuestros visitantes para que examinen las Escrituras y comprueben que efectivamente pueden encontrar esperanza en ellas.

 

Millones de Testigos de Jehová creen que son parte de una organización divina que se caracteriza por ser diferente a las demás organizaciones religiosas del mundo. Ellos creen que están sirviendo a Dios mismo a través de su supuesta organización en la tierra. Pero los hechos demuestran todo lo contrario, de que están sirviendo al mismo Satanás.

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