Archive for septiembre, 2009


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Por Ing° Mario A Olcese (Apologista

Hace unos días estuve navegando por godtube y me llevé una tremenda sorpresa cuando escuché a un pastor enseñar que Pablo predicó un mensaje distinto al de nuestro Señor. Es decir, aquel pastor enseñaba que Jesús predicó el evangelio del reino sólo a los Judíos, en tanto que el apóstol Pablo predicó el evangelio de la gracia a los no judíos.

La verdad de los Hechos

Si Pablo predicó un evangelio diferente al de Jesús, nuestro Señor, ¿Por qué les dijo a los gálatas que sólo había un solo evangelio si en realidad había otro distinto para los judíos? (Gál. 1:6-9). ¿Por qué Pablo llamó a su evangelio “el evangelio de Cristo” si el evangelio de Cristo era supuestamente distinto al suyo? (Gál. 1:7). ¿Y por qué Jesús mandaría a sus apóstoles a hacer discípulos de gentes de todas las naciones, si el evangelio que ellos recibieron y aceptaron era sólo para los Judíos (Mateo 28:19, Marcos 16:15,16)?

¿Pero predicó Pablo el reino de Dios? 

Si en verdad el evangelio del reino era sólo para los judíos, ¿por qué se lee en Hechos que Pablo predicaba el reino de Dios a los no Judíos?¿Por qué omiten esta información muchos llamados “evangelistas”?¿Es que hay algún antisemitismo escondido en algunos de estos falsos predicadores? No lo sé, pero la verdad es que Pablo predicó el evangelio del reino tanto a judíos como a no Judíos. Veamos los textos que así lo demuestran: 

“Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios” (Hechos 19:8). Aquí Pablo, si bien es cierto predicó el evangelio del reino en una sinagoga de los Judíos, el hecho es que él no desatendió el reino de Dios en su predicación. 

“Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro” (Hechos 20:25). El contexto apunta al hecho de que Pablo estuvo predicando el reino de Dios a la Iglesia de Éfeso así como a los Judíos opositores (Verso 21). 

“Y después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios” (Hechos 14:21,22). Aquí vemos a Pablo confirmando los ánimos de los creyentes gentiles en listra, Iconio y Antioquía con la esperanza del reino de Dios. 

“Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas… Sabed, pues, que a los gentiles es enviada esta salvación de Dios; y ellos oirán. Y cuando hubo dicho esto, los judíos se fueron, teniendo gran discusión entre sí. Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento” (Hechos 28:23,29-31). Aquí tenemos a Pablo predicando dos años enteros en Roma, tanto a Judíos como a gentiles el evangelio del reino de Dios y acerca de Jesucristo. 

Todos estos versículos tapan la boca de aquellos falsos evangelistas que vienen predicando que el reino de Dios no es el evangelio para los gentiles sino únicamente el evangelio de la gracia de Dios. 

¿Anunció Pablo dos evangelios? 

Ahora bien, es cierto que Pablo predicó el evangelio de la gracia y el evangelio del reino…¡y también el evangelio de la paz, el evangelio de la gloria de Cristo, el evangelio de vuestra salvación, el evangelio de aquella promesa, y el evangelio de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. ¿Pero acaso son todos éstos, distintos evangelios? Si la respuesta es afirmativa, ¿cómo entender las palabras de Pablo en Gálatas 1:6-9 cuando afirma que hay sólo un evangelio? La única explicación posible es que el evangelio de la gracia es el mismo evangelio del reino y viceversa, y es también lo son el evangelio de la paz, de la gloria de Cristo, de la salvación, y de aquella promesa. 

En Hechos 20:24,25 tenemos la evidencia más clara y contundente de que el evangelio de la gracia es el evangelio del reino que Cristo, y después todos los apóstoles, predicaron. Veamos estos versos: 

“Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios. Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro”. Nótese cuán claro está el asunto del reino y la gracia en estos versículos. Pablo dice en el verso 24 que él daba testimonio del evangelio de la gracia, y en el siguiente, el 25, dice que él se la había pasado predicando el reino de Dios. ¡No es lógico e inteligente concluir que el evangelio de la gracia y el reino de Dios están íntimamente ligados como gemelos idénticos en una sola placenta?¿Acaso no predicó Pablo un evangelio diferente a los Corintios? 

Un buen número de Cristianos sostienen que Pablo no predicó el evangelio del reino de Dios a los corintios sino el evangelio de la muerte, sepultura, y resurrección de Jesucristo. Ellos se basan en el pasaje de 1 Corintios 15: 1-8, que dice: “Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí”. ¿Acaso descuidó Pablo anunciar el reino de Dios a los corintios?¿Les estaba privando del mensaje del reino por ser Griegos? ¡De ningún modo! Si usted no escudriña cada palabra que dice Pablo, usted andará ciego y en tinieblas. Fíjese lo que dice él en el verso 3 de 1 Cor. 15. Allí verá La palabrita clave “PRIMERAMENTE”. Es decir, la muerte, sepultura y resurrección de Cristo es lo primero que anunció Pablo a los corintios como el evangelio salvador, ¡pero no fue lo único! Lo primero indica que hay un segundo anuncio o tal vez un tercer y cuarto. Pues bien, ¿dónde está el mensaje del reino en 1 Corintios 15? Pues en el verso 50, que dice: “Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción” (1 Cor 15:50). ¿Se dan cuenta que Pablo pone el reino de Dios en todo su mensaje como la meta o esperanza para la iglesia, y como tal, es parte importante del único evangelio salvador? 

Note, sin embargo, que Pablo comienza predicando como el evangelio salvador a Cristo, su muerte, su sepultura y su resurrección gloriosa al tercer día, ¿por qué? Porque si Cristo no hubiera resucitado, tampoco nosotros tendríamos esperanza de resucitar para heredar el REINO DE DIOS. No es que la muerte, sepultura y resurrección de Cristo reemplace el reino de Dios, sino que ambas buenas noticias van ligadas estrechamente. Si no hay resurrección, no hay reino…¡así se simple es la cosa! Y si usted no cree en la resurrección de Cristo, entonces usted no puede creer que algún día resucitará también del sepulcro, y entonces se perderá para siempre. 

Aquellos, pues, que nos quieren engañar con el cuento de que el reino no debe ser predicado a los gentiles, son enemigos del evangelio, porque entenebrecen la buena nueva salvadora de Cristo. Y eso es precisamente lo que el diablo quiere que usted crea, en un evangelio trucado, desligado del mensaje salvador del reino de Dios, que es la esperanza que consuela a los creyentes. Recuerde lo que escribió Pablo en Col. 1:23: “Si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro”. Así que usted no debe moverse del evangelio que ha oído a través de los escritos de Pablo, y que es el mismo que anunció Jesús a sus paisanos, y para el cual Pablo fue hecho ministro para los gentiles. 

Más sobre el verdadero reino de Dios en: 

www.yeshuahamashiaj.org
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jesucristo

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

“…El que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo”
(1 Juan 9b).

La doctrina de Cristo y su importancia

El apóstol Juan escribió lo siguiente en 1 Juan 9: “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo”.

Sin duda alguna la doctrina de Cristo es un “paquete de enseñanzas” que impartió nuestro Señor, siendo la central o la más importante de todas, el Reino de Dios. En Juan 7:16,17 leemos lo que Jesús dijo de su propia doctrina: “Y se maravillaban los judíos, diciendo: ¿Cómo sabe éste letras, sin haber estudiado? Jesús les respondió y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió. El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta”. Así que la doctrina que Cristo fue comisionado a predicar no fue su doctrina sino la doctrina de Dios. En Lucas 4:43 Jesús nos dice sobre la doctrina que fue enviado a predicar, de este modo: “Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado”. Así que, al comparar Juan 7:16,17 y Lucas 4:43 podemos decir que el reino de Dios es la doctrina central de Dios para los hombres. Jesús dice que fue enviado expresamente para predicar la doctrina del reino de Dios, una doctrina que no era de hombres, sino de Su Padre celestial.

Rechace a los predicadores que no traen la doctrina del Reino

Juan también dice: Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina (del reino), no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido! Porque el que le dice: ¡Bienvenido! participa en sus malas obras”. (1 Juan 10,11)

El apóstol Juan es enfático al decir que aquel que no trae la doctrina de Cristo no debe ser recibido con ovación, porque el que lo recibe así, participa de sus malas obras. Nuestro Señor quiere que Su mensaje salvador sea conservado y mantenido límpido y puro para que la gente pueda recibir una esperanza verdadera y realmente alentadora. El Apóstol Juan se regocijaba cuando se enteraba de que sus hermanos en la fe andaban en la verdad que habían recibido por intermedio de los siervos del Señor: “No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad” (3 Juan 4). “Mucho me regocijé porque he hallado a algunos de tus hijos andando en la verdad, conforme al mandamiento que recibimos del Padre” (2 Juan 2). ¿Podría Juan decir lo mismo si viera a los predicadores contemporáneos predicando un evangelio aguado o adulterado? No lo creo! Y de igual sentir hubiese sido Pablo si estuviera vivo hoy, pues recordemos que él mismo dijo: “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema” (Gál. 1:6-9). Así que es algo muy serio desviarse del evangelio original predicado por Jesús y sus discípulos. ¡Es un asunto donde está en juego la vida misma, tanto la del predicador indolente como la de los oyentes negligentes!

La Doctrina de Cristo como “la Palabra del Reino”

En Hechos 13:6,7,12 leemos lo siguiente: “Y habiendo atravesado toda la isla hasta Pafos, hallaron a cierto mago, falso profeta, judío, llamado Barjesús, que estaba con el procónsul Sergio Paulo, varón prudente. Este, llamando a Bernabé y a Saulo, deseaba oír la palabra de Dios… Entonces el procónsul, viendo lo que había sucedido, creyó, maravillado de la doctrina del Señor”.

Así que el procónsul Sergio Paulo creyó maravillado en la doctrina del Señor, o lo que es lo mismo decir, en la Palabra del reino (Ver Mateo 13:19: “Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón”). Y aunque en este capítulo no se especifica exactamente en qué consistió el mensaje, palabra, o doctrina creído por el procónsul, sabemos que éste debió girar en torno del mensaje de que había otro rey y un reino que se establecería en la tierra. Por ejemplo, en Macedonia, Pablo y Silas predicaban que Jesús era el Cristo, el Mesías, el Rey del reino de Dios: “Y cuando Silas y Timoteo vinieron de Macedonia,

Pablo estaba entregado por entero a la predicación de la palabra, testificando a los judíos que Jesús era el Cristo” (Hechos 18:5). Así que Pablo estaba predicando la palabra o la doctrina de que Jesús era el Cristo (el ungido, el rey de Israel). Esto mismo debió oír el procónsul Sergio Paulo cuando recibió a Pablo. Pablo mismo lo dijo así: “Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro. Por tanto, yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos; porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios” (Hechos 20:25-27). En Hechos 17:1-7 leemos algo aún más interesante y que nos lleva a concluir lo que predicaba Pablo y que seguramente también escuchó y creyó el procónsul Sergio Paulo cuando se entrevistó con él. “Pasando por Anfípolis y Apolonia, llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga de los judíos. Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de reposo discutió con ellos, declarando y exponiendo por medio de las Escrituras, que era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesús, a quien yo os anuncio, decía él, es el Cristo. Y algunos de ellos creyeron, y se juntaron con Pablo y con Silas; y de los griegos piadosos gran número, y mujeres nobles no pocas. Entonces los judíos que no creían, teniendo celos, tomaron consigo a algunos ociosos, hombres malos, y juntando una turba, alborotaron la ciudad; y asaltando la casa de Jasón, procuraban sacarlos al pueblo. Pero no hallándolos, trajeron a Jasón y a algunos hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá; a los cuales Jasón ha recibido; y todos éstos contravienen los decretos de César, diciendo que hay otro rey, Jesús”. 

Nótese cuál era la predicación de Pablo: Primero era todo lo relacionado con el ministerio de Cristo, su muerte vicaria y su resurrección de entre los muertos, y la verdad de que él era el Cristo (el Mesías, el Rey de un reino). Esto último queda perfectamente evidenciado en la acusación de la turba que dice: “Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá; a los cuales Jasón ha recibido; y todos éstos contravienen los decretos de César, diciendo que hay otro rey, Jesús”. Y éste no fue un mensaje localizado en un determinado lugar del mundo romano sino que era un anuncio que se expandía por todo el mundo de entonces, por todo el imperio romano y más allá aún. Sin duda el procónsul Sergio Paulo debió escuchar este mismo mensaje de labios de Pablo, es decir, de que había otro rey, Jesús, el Cristo y todo lo que implica este título. 

Pero este mensaje original de Jesús y sus apóstoles no es predicado por la mayoría de los que se llaman “cristianos”. Prácticamente un 95% de cristianos NO ponen el reino de Dios primero en sus vidas y en sus prédicas regulares. Usted mismo, lector, ¿cuánta importancia le ha dado al reino de Dios? ¿Es acaso este reino el tema de sus conversaciones con sus hermanos de la fe y con sus amigos y conocidos no convertidos? ¿Se está esforzando usted para que Cristo (¡y su reino!) sea creído y esperado por los potenciales creyentes por encima de cualquier otra cosa? 

Algunas conclusiones: 

LA VERDAD ES EL EVANGELIO DE CRISTO (GÁL 2:5)

EL EVANGELIO DE CRISTO ES EL REINO DE DIOS (MARCOS 1:14,15)

LA PALABRA DE DIOS ES EL REINO DE DIOS (MATEO 13:19) 

LA PALABRA DE DIOS ES EL EVANGELIO DE DIOS (1 Tes. 1:5,6)

LA DOCTRINA DE CRISTO ES LA PALABRA DE DIOS (HECHOS 13:7,12),

Conclusión:La doctrina de Dios es el evangelio del reino, y el evangelio del Reino es “la verdad” que deben conservar y difundir los discípulos de Cristo.

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cielo

 

Por Ing°. Mario A Olcese (Apologista) 

Buscando el Reino de Dios

El Señor Jesucristo en más de una oportunidad mandó a sus seguidores a “buscar” lo que anhelaban recibir (Mateo 7:7,8) y entre las cosas que debemos buscar e indagar es el Reino de Dios y su justicia (Mateo 6:33). Jesús nunca dijo que buscáramos el cielo y su justicia, o que buscáramos ganar el cielo para morar allá eternamente con Dios. La enseñanza de Jesús en Mateo 6:33 era que nuestra puntería debería estar dirigida a la meta suprema: el reino de Dios o también llamado “el reino de los cielos”(ver Hechos 1:6). Sin embargo, muchas personas se confunden pensando que buscar el reino DE los cielos equivale a buscar el reino EN los cielos. Estos cristianos creen que el reino de los cielos es un reino que se ubica en los cielos, y que allá será nuestra morada y reinado eternos si somos fieles al Señor hasta la muerte misma. Aun otros hermanos suelen enseñar que el reino de Dios y el reino de los cielos son dos cosas diferentes, pero esta idea es imposible, ya que Cristo usa la frase “reino de Dios” y “reino de los cielos” para referirse a la misma idea o enseñanza que quiere presentar. Por ejemplo, compare Mateo 19:23 y Marcos 10:23, donde Jesús, hablando del joven rico, dice que difícilmente un rico entrará en el reino de los cielos (Mateo 19) o en el reino de Dios (Marcos 10). Entonces podemos con verdad afirmar que el reino “de los cielos” y el reino “de Dios” son equivalentes, ya que los términos “de los cielos” y “de Dios” son intercambiables. “de los cielos” quiere decir “de Dios” porque nuestro Dios y Padre está “en los cielos” (Mateo 6:9).

El Reino de Dios es sinónimo de Salvación y vida eterna

En Mateo 19:11-25 Jesús tuvo un encuentro con un joven rico que quería saber lo que debía hacer para ganar la vida eterna. He aquí la historia: “Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? Él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta? Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. Sus discípulos, oyendo esto, se asombraron en gran manera, diciendo: ¿Quién, pues, podrá ser salvo?” En este diálogo entre Jesús y el joven rico, se hace evidente que el reino de Dios tiene relación con la vida eterna y con la salvación. Es decir, la salvación es entrar en el reino de Dios con vida eterna. Así que es muy importante que busquemos el reino de Dios y su justicia por esta tarea implica su vida eterna y su salvación. Si usted busca otra cosa, es obvio que no ganará la salvación y la vida eterna. Usted debe enfocarse en el reino de Dios, que es el único evangelio que Cristo introdujo en el mundo y enseñó durante los tres y medio años que duró su ministerio en la tierra (Marcos 1:1,14,15 y Hechos 1:3).El evangelio del Reino: El poder de Dios para Salvación

En Romanos 1:16 el apóstol Pablo dice: “Porque no me avergüenzo del evangelio (del reino y el nombre de Jesús), porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. Porque en el evangelio (del reino y el nombre de Jesús) la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá”. Así que el evangelio del reino y el nombre de Jesús tienen poder para salvación. Si usted cree en Jesús y no cree en su mensaje del reino, entonces usted no ha creído verdaderamente en Jesús. El nos dice que debemos creer en su palabra o mensaje que trajo para la humanidad (Marcos 6:15,16). Es creer que Jesús es el Cristo, tal como creyó Pedro cuando Jesús les peguntó: ¿Quién decías que soy yo? Creer que Jesús es el Cristo es creer que él es el Mesías, el Rey del reino venidero. ¿Crees tú que Cristo tiene un reino venidero por establecer en la tierra y que él es el rey del mismo?¿Estás esperando realmente el reino de Dios y Su Justicia? ¿Estás como José de Arimatea esperando el reino con ardor o como los mismos apóstoles del Señor? (Marcos 15:43,Hechos 1:6). Si no lo estás haciendo, puedes empezar ahora pidiendo por la venida del reino, tal como Jesús lo enseñó en Mateo 6 en la oración modelo. Es hora que dejes de pensar en el cielo y busques el reino de Dios y pidas por su venida.
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¿CUÁL ES LA RELIGIÓN VERDADERA?

duda“La religión pura y sin mancha delante de Dios nuestro Padre es ésta: atender a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y conservarse limpio de la corrupción del mundo.”-  Santiago 1:27 

Con base a lo anterior aquí presento una lista parcial de preguntas que pudiéramos hacernos para determinar si un grupo cristiano es potencialmente saludable. Por lo menos son las que yo me hago. 

1. ¿Promueve el altruismo al prestar ayuda real a todos, no sólo a los de adentro sino también a los de afuera?

2. ¿Se centra en ideas utópicas tales como “una vez salvo siempre salvo”?

3. ¿Tuercen la Palabra los líderes para sacar ventajas materiales?

4. ¿Expone los principios morales de Dios sin hacerse amos de la conciencia de los que se congregan?

5. ¿Reconoce que el juicio pertenece a Dios?

6. ¿Los asistentes se sienten libres de opinar de manera contraria a los líderes sin temor a repercusiones?

7. ¿Insisten en tener listas de miembros y escrupulosamente miden la asistencia a sus reuniones?

8. ¿Son incitados a celos sus líderes cuando se enteran que los asistentes visitan iglesias de otra denominación?

9. ¿Insisten de manera inflexible en días y horas para sus reuniones?

10. ¿Tiene asientos reservados para personajes “importantes”?

11. ¿Tienen tiempo los líderes para escuchar al más pequeño que se congrega cuando este tiene alguna necesidad?

12. ¿Esta teniendo un impacto positivo en al comunidad? 

Como dice la Biblia en alguna parte, para que dos anden juntos tienen que ponerse de acuerdo. El problema viene cuando la “organización” cobra vida (dada por los hombres) como una bestia apocalíptica y su supervivencia se convierte en un fin en vez de ser simplemente un medio sano para congregar juntos a los creyentes. 

Por estas breves razones, la mejor organización es aquella que existe solamente cuando el colectivo se congrega y una vez que cada uno se va a su casa, desaparece tal como la falda desaparece cuando nos ponemos de pie. 

Reciban un cordial saludo. 

Alfonso Orellana

EditorSaludos a todos los amigos del Foro. 

Como se ha estado hablando de las “Locuras Watchtarianas ”, quiero sacar del baúl de los recuerdos una experiencia que muestra lo astutos y maquinadores que estos señores de la WTBTS son. 

Resulta que fui invitado en la primavera de 1986 a trabajar en el Betel de Brooklyn, específicamente para ayudar en el departamento de ingeniería. Ya yo había trabajado con algunos de esos hermanos durante dos semanas a finales de 1985.

Un par de meses después de haber llegado a Brookyn y terminados los planos para la remodelación del antiguo Bossert Hotel, se me invito a trabajar en un proyecto secreto. Este proyecto envolvía la plantación de un nuevo edificio en el lote donde había existido el viejo Margaret Hotel (al este del edificio 107 Columbia Heights, para los que conocen el área). El viejo hotel había sucumbido en un fuego y ahora la Sociedad entró en negociaciones secretas con el dueño para engañar la comunidad.

La WT no es “santo de la devoción” de los vecinos. La situación particular de la WT crea un impacto económico negativo en el comercio local, pues ellos tienen su propia tienda de comestibles y la mesada extendida a los Betelitas no les permite, por lo general, gastar de manera significativa en los establecimientos locales. Otro aspecto es que cada vez que la Sociedad adquiere una propiedad inmueble, esta es removida de la lista de contribuyentes de impuestos, incrementando la carga financiera para los demás vecinos. Esta situación ha hecho que la comunidad se oponga tenazmente a la expansión de la WT y la critiquen regularmente en su periódico comunal.

Para burlar la segura oposición ellos, recurrieron al engaño. Acordaron preparar los planos y obtener todos los permisos necesarios como si el que aplicaba fuese el dueño legítimo de la propiedad. Se diseñó un hermoso edificio y se le hizo creer  a la comunidad que serian apartamentos de lujo. Astutamente, los arquitectos de Betel desarrollaron un diseño el cual posteriormente con mínimas modificaciones podía ser convertido en habitaciones tipo institución. También el dueño edificaría la armazón de hierro antes de “venderlo” a la WTBTS.

Durante este periodo, el departamento de ingeniería fue cerrado al resto de la familia Betel y la confidencialidad fue llevada a su máximo. Ni siquiera nuestras esposas sabían lo que estábamos haciendo durante las largas noches de trabajo que requirió desarrollar los planos. El proyecto Llego a conocerse cariñosamente entre el equipo de diseño como “Madame X.” Para añadir a la decepción, se creó una oficina ficticia de Bienes Raíces representando los intereses del dueño de la propiedad, a la cual podían llamar personas interesadas en la compra de estos apartamentos de lujo.

Todo marchó a la perfección. El engaño logró su propósito y una mañana, después que la armazón de hierro estaba instalada, se anuncio a la familia Betel que la Sociedad acababa de adquirir el edificio bajo construcción y, mientras la familia aplaudía, mi corazón latía apresuradamente al ser aguijoneado por mi conciencia que me acusaba de haber sido participe de aquel engaño.

Cuando explotó la “bomba”, la comunidad reacciono con un artículo negativo, como era de esperarse. Era ya demasiado tarde. La WTBTS, nuevamente, se salió con la suya.

Después de trabajar en varios proyectos locales e internacionales, deje el servicio al completar un año por razones de salud.

Madame_x[1]

El edificio alto, más o menos cuadrado al centro de la foto de ventanas verdes es “Madame X.”

¡Bendiciones a todos!

Ingº Alfonso Orellana

Presos_2“Por Ing°. Mario A Olcese (Apologista)

Un breve Comentario de Hechos 28:15-31

“Los hermanos de esta ciudad, informados de nuestra llegada, nos salieron al encuentro y nos alcanzaron a la altura del “Foro de Apio” y en las “Tres Tabernas”. Pablo, al verlos, dio gracias a Dios y se sintió reconfortado. Cuando llegamos a Roma, recibió autorización para alojarse en una casa particular con un soldado que lo custodiara. Tres días después convocó a los judíos principales, y cuando se reunieron les dijo: “Hermanos, sin haber hecho nada contra el pueblo ni contra las costumbres de nuestros padres, fui arrestado en Jerusalén y puesto en manos de los romanos. Después de interrogarme, quisieron dejarme en libertad, porque no encontraban en mí nada que mereciera la muerte; pero ante la oposición de los judíos, me vi obligado a apelar al Emperador, sin querer por esto acusar en nada a mi pueblo. Por eso he querido verlos y hablarles, ya que a causa de la esperanza de Israel llevo estas cadenas“. Ellos le respondieron: “Nosotros no hemos recibido de Judea ninguna carta referente a ti, y ninguno de los hermanos que vinieron nos han contado nada que te sea desfavorable. Pero ahora quisiéramos oírte exponer lo que piensas, porque sabemos que esta secta encuentra oposición en todas partes”. Entonces fijaron un día para encontrarse con él, y fueron a verlo en mayor número al lugar donde se alojaba. Pablo les habló durante todo el día sobre el Reino de Dios, dándoles toda clase de testimonio y tratando de persuadirlos para que creyeran en Jesucristo, a partir de la Ley de Moisés y de los Profetas. Unos se convencían con sus palabras, pero otros se resistían a creer, y mientras ellos se retiraban sin haberse puesto de acuerdo, Pablo dijo esta sola frase: “Son muy ciertas las palabras que el Espíritu Santo dijo a los padres de ustedes, por medio del profeta Isaías: Ve a decir a este pueblo. Por más que oigan no comprenderán, por más que vean, no conocerán. Porque el corazón de este pueblo se ha endurecido, se taparon los oídos y cerraron los ojos, por temor de que sus ojos vean, que sus oídos oigan, que su corazón comprenda, que se conviertan, y que yo los cure. Sepan entonces que esa salvación de Dios va a ser anunciada a los paganos. Ellos sí que la escucharán”. Pablo vivió dos años enteros por sus propios medios, recibiendo a todos los que querían verlo, proclamando el Reino de Dios, y enseñando con toda libertad y sin encontrar ningún obstáculo, lo concerniente al Señor Jesucristo” (Hechos 28:15-31).

Comentario de Apologista

La plaza o foro de Apio era un pueblo sobre la Vía Apia a 56 kilómetros de Roma, y el lugar llamado Las Tres Tabernas era una aldea 13 kilómetros más adelante hacia la ciudad. Pablo es traído preso a esta ciudad imperial desde Jerusalén y él es recibido por los hermanos, aunque algo temeroso por las posibles malas referencias que de él pudieran ellos haber recibido desde Judea y que motivaron su detención. Sin embargo, el apóstol se siente feliz por el buen recibimiento de sus hermanos, pero deseoso de explicarles y enseñarles a los Judíos, y a todos los interesados no Judíos, la doctrina que venía anunciando en Judea a sus paisanos y que él resumió como LA ESPERANZA DE ISRAEL. Este cometido lo pudo llevar a cabo gracias a que se granjeó el beneplácito de Festo, quien declaró que nada digno de muerte o de cárcel había hecho, y también lo que informara Julio al centurión de su conducta durante el viaje, y que le permitió residir en prisión domiciliaria y no en un centro de reclusión propiamente dicho.

Muchos parecen no entender esta locución “La esperanza de Israel”, creyendo que era una esperanza sólo para los Judíos de que algún día ellos recibieron el favor de Dios, y nada más. Sin embargo, la frase “La esperanza de Israel” tiene una connotación mucho más amplia que el recibimiento dentro de la iglesia de los Judíos que están eventualmente endurecidos, ya que este mismo mensaje es predicado a los gentiles o no Judíos. De modo que la esperanza de Israel de algún modo afectaría a los gentiles de una manera positiva o beneficiosa.

Es interesante notar que en otras dos ocasiones el apóstol Pablo dice que él está sufriendo por la causa Israel, en Hechos 23:6 y Hechos 26:6 encontramos estas declaraciones que nos ayudarán a entender la frase “la esperanza de Israel”. Veamos estos dos textos paulinos:

Hechos 23:6: “Entonces Pablo, notando que una parte era de saduceos y otra de fariseos, alzó la voz en el concilio: Varones hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo; acerca de la esperanza y de la resurrección de los muertos se me juzga”.

Hechos 26:6: “Y ahora, por la esperanza de la promesa que hizo Dios a nuestros padres soy llamado a juicio”.

“Y HABRÁ TERROR Y GRANDES SEÑALES EN EL CIELO” (Lucas 21:11)

 meteoritos

62 nuevas lluvias de meteoritos para la ciencia

Una y otra vez, los biólogos encuentran un filón de especies en las profundidades del océano o en remotos rincones de la Tierra. Pero los astrónomos normalmente tienen que sudar sangres para hacer nuevos descubrimientos, observando una extraña supernova aquí o un par de planetas retrógrados allá.

Ahora, investigadores de Canadá informan del hallazgo de una increíble cifra de 62 nuevas lluvias de meteoros, espectáculos de “estrellas fugaces que vuelven cada año cuando la Tierra pasa a través de la estela de restos dejada tras un cometa o asteroide.

Me sorprendí al encontrar tantas”, dice el líder el equipo Peter Brown de la Universidad de Ontario Occidental.

Da el crédito de la riqueza de descubrimientos a la naturaleza del estudio, el cual detecta los restos entrantes aproximadamente 10 veces menores de lo que pueden ser observados por el ojo, captando objetos de aproximadamente 0,1 milímetros de diámetro. El estudio, con sede cerca de Londres, Ontario, usa un radar para detectar la estela de gases ionizados producidos cuando las partículas de restos impactan en la atmósfera a asombrosas velocidades.

El estudio mide las rutas de las partículas de restos, permitiendo a los investigadores rastrear sus órbitas alrededor del Sol – y siguiendo potencialmente a sus cuerpos padres. “La razón principal para observar estos flujos es rastrearlos hasta sus orígenes”, dijo Brown a New Scientist.

‘Registro arqueológico’

A lo largo de siete años de observaciones, el proyecto ha identificado 117 lluvia de meteoros anuales, de las cuales 62 nunca se había informado antes.

Es interesante señalar que el equipo encontró así la mitad de los 117 flujos observados en órbitas similares a las de otras lluvias de meteoros. Esto aumenta la sugerencia de una investigación anterior sobre que los objetos padre – en su mayoría cometas – probablemente se fragmentan en cuerpos menores que también arrojan una estela de restos – un proceso de fragmentación que puede tener lugar una y otra vez.

“En algunos casos, podemos aún rastrear [las estelas] hasta algunos objetos padre; en otros, no podemos ver ningún padre obvio”, dice Brown. Por ejemplo, su equipo encontró media docena de flujos vinculados al cometa Encke, el cuerpo padre de la conocida lluvia de meteoros de las Táuridas.

Las 62 nuevas lluvias propuestas se unen a las otras casi 300 que están esperando confirmación por parte de la Unión Astronómica Internacional, que hasta la fecha ha reconocido oficialmente 64 lluvias de meteoros.

Peter Jenniskens del Instituto SETI en California, que encabeza el grupo de la IAU a cargo de nombrar las lluvias de meteoros, dice que el nuevo hallazgo puede ser de gran ayuda a la ciencia: “Cada lluvia es un registro arqueológico de la actividad pasada de un cometa”.

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Excelente estudio presentado por el Ingº Alfonso Orellana

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Un solo rebaño y un solo Pastor (Juan 10:16)

El Calvinismo de la Watchtower  y los “Cristianos de Segunda.”

En semanas recientes he estado estudiando el tema del calvinismo, sus raíces cristianas en San Agustín, cómo Calvino definió el tema durante la reforma y cómo teólogos modernos como R.C. Sproul explican lo inexplicable.

Todo este estudio me ha llevado invariablemente a meditar sobre la versión del calvinismo de la Watchtower. A pesar de que la organización ha escrito lo que considero puntos muy validos en contra de la llamada “Reforma” y el tema de la “predestinación”, he llegado a la conclusión de que ellos han adoptado una forma de calvinismo donde hay un poco para todos.

El tema principal del calvinismo es “la elección” divina de aquellos que son salvos, predestinados desde el principio del universo. Por supuesto, está la otra cara de la moneda, el resto, que por no ser elegidos, automáticamente sufrirán tormento eterno.

En el “calvinismo” de la Watchtower están los “ungidos”, elegidos por Dios. Es por estos solamente que Jesús murió en el “madero.” El resto, los Cristianos de Segunda,  solo ‘se benefician’ del sacrificio por estar ‘asociados’ con estos ‘escogidos.’ Este es su premio de consolación. El nuevo Testamento, alega la WTBTS, fue escrito solo para estos 144,000. Estos disfrutan de ser sellados y reciben su premio celestial sin tener que pasar, en la mayoría de los casos sino en todos, la “Gran Tribulación”, el “Milenio” y tampoco la prueba final cuando Satanás sea soltado. Estos reciben una “gracia irresistible,” un salvo conducto al cielo que les concede inmunidad diplomática a la hora de rendir cuentas. Los Cristianos de Segunda tienen que ser “probados” antes de recibir la vida eterna.

La salvación de los no “ungidos” o “elegidos”, está en la balanza hasta ese momento en el futuro, después de la prueba final, mientras que los “elegidos” han estado reinando con Jesús por mil años. Aquí entramos en lo que los calvinistas atesoran: la ‘baraja’ de la soberanía de Dios. La Watchtower también la usa a la hora de responder porqué a estos sí y a los otros no. Es como aquella paradoja de; ‘¿Puede Dios hacer una piedra tan y tan grande que El mismo no la pueda cargar?’

Cierto es que Dios puede hacer lo que quiera, cunado quiere y como quiere. También es cierto que el Dios de la Biblia es movido por amor y son incontables los relatos donde se ve manifiesto Su deseo de hacer el bien a Sus criaturas, a pesar de que esto vaya contrario a Sus propósitos iniciales. Hombres del pasado intercedieron a favor de otros y de sí mismos ante Dios con éxito. (Vea el caso de Moisés y Abraham) El Dios del calvinismo, como el de la Watchtower, es poco flexible y es caprichoso. Su soberanía es más importante que su amor.

Si Jesús es la imagen del Dios invisible y lo que enseño reflejo la mente de Dios, entonces, no puedo creer ni las doctrinas radicales de Juan Calvino ni en los fundamentos teológicos de la Watchtower. El crear dos clases de cristianos es una maniobra de la WTBTS para establecer un asiento de poder y control entre sus filas. Han montado todo un andamio teológico para justificar este concepto herético y privar a 6 millones de humanos de la herencia que legítimamente les pertenece; vida eterna en el Reino de Dios.

Este Reino se establece sobre la base del Nuevo Pacto en virtud del sacrificio de Jesus y realmente esta accesible a toda la humanidad.

En Mateo 25 Jesus separa dos grupos; ovejas y cabras. No hay otro animal representativo, un híbrido intermedio para representar a otro grupo. En Juan 10 Jesus hablo de “otras ovejas” y todo el peso de las escrituras señalan a los gentiles como los integrantes de este grupo que junto con los judíos naturales forman un solo rebano bajo un solo Pastor.

Dios hizo al hombre para ‘llena la tierra’ no para poblar el cielo permanentemente. Digo ‘permanentemente’ porque algunas escrituras me sugieren que puede haber un estado transitorio entre esta vida y la vida en el Reino. Pero eso es otro tema. El punto es que el propósito original de Dios sigue vigente.

Lo que sigue es copia fiel de lo declarado por la Organización WTBTS en La Atalaya del 15 de agosto de 1989. Lo incluyo para que el lector pueda ver hasta dónde puede llegar el razonamiento circular y la gimnasia mental de estos hombres empeñados en enseñorearse sobre el rebano de Dios.

Reciban un cordial saludo.

Alfonso Orellana

*** w89 15/8 30-1  Preguntas de los lectores ***
Preguntas de los lectores

¿Es Jesús el Mediador solo para los cristianos ungidos por espíritu, o para toda la humanidad, puesto que 1 Timoteo 2:5, 6 lo llama el “mediador” que “se dio a sí mismo como rescate correspondiente por todos”?

La Biblia contiene tanto enseñanzas básicas como verdades profundas, que son alimento sólido que requieren estudio. Un estudio de esta índole envuelve el papel de Jesucristo como Mediador. El apóstol Pablo escribió: “Hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, un hombre, Cristo Jesús, que se dio a sí mismo como rescate correspondiente por todos… de esto ha de darse testimonio a sus propios tiempos particulares”. (1 Timoteo 2:5, 6.)

Para captar lo que Pablo dice, primero tenemos que comprender que la Biblia pone dos destinos ante los humanos fieles: 1) vida perfecta en un paraíso restaurado en la Tierra y 2) vida en el cielo para el “rebaño pequeño” de Cristo, que consta de 144.000 miembros. (Lucas 12:32; Revelación 5:10; 14:1-3.) La cristiandad enseña que toda la gente buena va al cielo, un punto de vista no bíblico que ha influido en el punto de vista general, de modo que se cree que Jesús es intermediario para todas esas personas. Pero ¿qué indica la Biblia?

La palabra griega me·sí·tes, usada para “mediador”, significa ‘uno que se halla entre dos cuerpos o partes’. Era un ‘término técnico de muchos aspectos que se usaba en el lenguaje jurídico de los helenos’. El profesor Albrecht Oepke (Theological Dictionary of the New Testament) dice que me·sí·tes era “uno de los términos técnicos más variados del vocabulario de la ley helén[ica]”.

Pero ¿por qué usa la Biblia un término jurídico para el papel de Mediador de Jesús? Como antecedente, considere lo que Pablo escribió acerca de la Ley que Dios dio a Israel cuando aquel pueblo se congregó al pie del monte Sinaí: “Fue transmitida mediante ángeles por mano de un mediador”. (Gálatas 3:19, 20.) Ese mediador fue Moisés. Él sirvió de intermediario entre Jehová y la nación del Israel carnal. ¿Para qué funcionó Moisés como intermediario? Para el establecimiento de un pacto, o contrato legal, entre Dios y aquella nación.

¿Significa esto que hay un sentido específicamente jurídico implicado en el papel de Jesús como Mediador? Sí. Note lo que dice Pablo en Hebreos 8:6. Después de mencionar el tabernáculo y otras representaciones típicas bajo el pacto de la Ley, escribió: “Jesús ha obtenido un servicio público más admirable, de modo que también es mediador de un pacto correspondientemente mejor, que ha sido establecido legalmente sobre mejores promesas”. El “pacto [...] mejor” fue el nuevo pacto, que reemplazó al pacto que medió Moisés. (Hebreos 8:7-13.) El nuevo pacto fue “establecido legalmente”. Colocó la base para que algunos seguidores de Cristo, comenzando con los apóstoles, obtuvieran “entrada al lugar santo”, el cielo mismo. (Hebreos 9:24; 10:16-19.)

Hay otras indicaciones de la naturaleza jurídica del papel de Jesús como Mediador del “nuevo pacto”. En un comentario sobre la promesa de Dios registrada en Salmo 110:4, Pablo escribió: “Hasta ese grado también Jesús ha venido a ser el que es dado en fianza [én·gy·os] de un pacto mejor”. (Hebreos 7:22.) Este es el único uso de én·gy·os en la Biblia. The New International Dictionary of New Testament Theology dice: “El éngyos garantizaba el cumplimiento de una obligación jurídica”. De modo que Jesús como Mediador del nuevo pacto sirve como garantía legal o jurídica de la realización de “una esperanza mejor”. (Hebreos 7:19.)

En otro lugar Pablo usa una palabra diferente que tiene sentido jurídico, ar·ra·bón, traducida “prenda”. El mismo diccionario dice: “La palabra griega arrab_on [...] expresa un concepto jurídico tomado del lenguaje de los negocios y el comercio”. Note cómo emplea este término jurídico Pablo: “El que nos ha ungido [...] es Dios. Él también ha puesto su sello sobre nosotros y nos ha dado la prenda de lo que ha de venir, es decir, el espíritu, en nuestros corazones”. (2 Corintios 1:21, 22.) Los otros dos casos de ar·ra·bón también tratan del ungimiento divino de los cristianos con espíritu, lo que les trae una ‘recompensa o herencia eterna en los cielos’ como hijos celestiales de Dios. (2 Corintios 5:1, 5; Efesios 1:13, 14; véase Kingdom Interlinear Translation of the Greek Scriptures.)

Está claro, pues, que el nuevo pacto no es un arreglo vago o indeterminado accesible a toda la humanidad. Es una provisión jurídica cuidadosamente organizada que envuelve a Dios y a los cristianos ungidos.

Esto debería ayudarnos a entender 1 Timoteo 2:5, 6. Aquí se hizo referencia a un “mediador” después que esa misma palabra había aparecido en otros cinco lugares en cartas escritas antes. Por lo tanto, Timoteo habría entendido que la función de Jesús como Mediador sería Su papel jurídico con relación al nuevo pacto. The Pastoral Epistles, por Dibelius y Conzelmann, reconoce que en 1 Timoteo 2:5 ‘el término “mediador” tiene significación jurídica’, y “aunque en este pasaje, en contraste con Heb 8:6, no se menciona el [pacto], con todo hay que suponer el significado de ‘mediador del pacto’, como lo muestra el contexto”. El profesor Oepke dice que 1 Timoteo 2:5 presenta a Jesús como “el procurador y negociador”.

Una ilustración tomada del presente puede ayudar a aclarar esto, especialmente para el que no es cristiano ungido por espíritu. Piense en un caso jurídico en que participe un procurador o abogado. Puede que él no desempeñe en verdad el papel de un procurador que luche para que se haga justicia, sino el de uno que actúe de intermediario en un contrato legal que sea aceptable y beneficioso para dos partes, o uno que haga que se realice ese contrato. Por supuesto, usted no tiene parte en ese caso jurídico, y en ese sentido él no es procurador para usted. Pero puede que él sea un amigo íntimo suyo que le dé valiosa ayuda en otros sentidos.

A veces lo que hace un procurador produce resultados que benefician a muchas otras personas. Así sucede con los logros jurídicos de Jesús como Mediador del nuevo pacto. Este pacto produce lo que el pacto de la Ley no produjo, un “reino de sacerdotes” celestial. (Éxodo 19:6; 1 Pedro 2:9.) Después, los cristianos ungidos que son parte del Reino trabajarán con Jesús desde el cielo para traer una bendición a “todas las naciones de la tierra”. (Génesis 22:18.)

Aun ahora las personas de todas las naciones que esperan tener vida eterna en la Tierra se benefician de los servicios de Jesús. Aunque él no es el Mediador jurídico de esas personas, porque ellas no han entrado en el nuevo pacto, él es su medio de acercarse a Jehová. Cristo dijo: “Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí”. (Juan 14:6.) Todo el que haya de adquirir vida eterna en la Tierra tiene que dirigir sus oraciones a Jehová mediante Jesús. (Juan 14:13, 23, 24.) Jesús sirve también como Sumo Sacerdote compasivo que puede aplicar a favor de ellos los beneficios de su sacrificio, lo que les permite obtener perdón y, con el tiempo, salvación. (Hechos 4:12; Hebreos 4:15.)

Por consiguiente, en 1 Timoteo 2:5, 6 no se usa “mediador” en el sentido amplio que es común en muchos idiomas. No se dice ahí que Jesús sea mediador entre Dios y toda la humanidad. Más bien, la referencia es a Cristo como el Mediador jurídico (o “procurador”) del nuevo pacto, que es el sentido limitado en que la Biblia usa el término. Jesús es también el rescate correspondiente para todos los que están en ese pacto —tanto judíos como gentiles—, que recibirán vida inmortal en el cielo. El apóstol Juan se refirió a estos en 1 Juan 2:2. Pero indicó que hay otros que también se beneficiarán del sacrificio del Cristo: “Él es un sacrificio propiciatorio por nuestros pecados, pero no solo por los nuestros, sino también por los de todo el mundo”.

“Todo el mundo” son todos los que obtendrán vida eterna en un paraíso terrestre restaurado. Millones de esos siervos aprobados por Dios tienen ahora esa esperanza terrestre. Reconocen a Jesús como su Sumo Sacerdote y Rey mediante el cual pueden acercarse diariamente a Jehová. Confían en el rescate de Jesús, que les es accesible, tal como será accesible a hombres como Abrahán, David y Juan el Bautizante cuando sean resucitados. (Mateo 20:28.) Así, pues, el sacrificio de Cristo tendrá como resultado vida eterna para toda la humanidad obediente.

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pensadorPor: Pastor William M. Wachtel, M.Th.

Desde el punto de vista tradicional de la Iglesia de Dios, el término Reino de Dios se refiere casi exclusivamente al futuro Reino terrenal a ser establecido en la Segunda Venida de Cristo. Este entendimiento del Reino requiere que el evangelio, (o las buenas noticias del Reino), esté casi totalmente dedicado con aquel gran acontecimiento escatológico. “El evangelio del reino,” así, se convierte esencialmente en buenas nuevas sólo de cosas futuras. Este concepto “del evangelio del reino” por lo visto se levantó en reacción al rechazo dentro de la teología tradicional Protestante y Católica de semejante Reino terrenal futuro. En aquella teología el término “el Reino de Dios” por lo general significaba un reino “espiritual” presente que existe en el corazón del creyente y/o como manifestado en la organización y la obra de la iglesia visible en la tierra durante esta edad presente. Tal teología, por supuesto, no estuvo interesada en un futuro Reino terrenal, porque ésta no vio ninguna futura vida principalmente en términos de destino eterno en el cielo para el “alma o espíritu inmortal de ninguno” inmediatamente después de la muerte de uno en la tierra.No cabe duda de que una reacción fuerte a esta esperanza no bíblica era necesaria, a fin de recuperar la verdad Bíblica de la resurrección de los creyentes en el regreso de Cristo — la doctrina que la futura resurrección es la única salida de la muerte, el único medio de vivir otra vez algún día, y el único modo de ganar la entrada en Su Reino terrenal próximo! ¡Parece claro que tal reacción hacia los errores tradicionales era esencial! El peligro en cualquier reacción, sin embargo, consiste en que esto puede hacerse a veces una reacción exagerada. Este escritor cree que una reacción exagerada en cuanto a la naturaleza del Reino ha ocurrido y ha influido en las opiniones de algunos creyentes dentro de la Iglesia de Dios.

Cuando Jesús y Juan el Bautista comenzaron a predicar las buenas noticias del Reino, ellos declararon que el Reino estaba entonces “a la mano” “o cerca”. Los estudiantes de Biblia que creen que de hecho el Reino estaba todavía lejano en el futuro entonces y está todavía futuro para nosotros — es decir., simplemente escatológico — han tenido un poco de dificultad en explicar cómo tal ajuste de tiempo podría ser usado en aquella predicación del evangelio temprana. Dificultad adicional ocurre cuando vemos que Jesús continuó para decir a Sus discípulos que ellos debían salir y curar al enfermo, instruyéndolos de declarar que con tal curación “el reino de Dios está cerca de vosotros” (Lucas 10:9,11).

Un problema similar parece estar sugerido por las palabras del Señor en Mateo 12:22-29 (cf. Lucas 11:14-22). Sus enemigos acusaban a Jesús de expulsar a los demonios por el poder de Belcebú, un nombre popular para Satanás. En la defensa, Jesús indica que Satanás tiene un reino y que los demonios son parte de aquel reino. A fin de expulsar a los demonios, hay que atacar el reino de Satanás “y atar” a su rey. Cuando esto pasa, entonces “el reino de Dios ha llegado a vosotros” (Mateo 12:28; Lucas 11:20). ¡Es obvio que en tal uso, el término “el Reino de Dios” significa más que un reino escatológico! El reino presente de Satanás (que no es escatológico en ningún sentido) es enfrentado en un conflicto claramente presente y desesperado con lo que Cristo llama “el reino de Dios.”

Otro ejemplo de tal uso es encontrado en Colosenses 1:10-13. Pablo describe a los creyentes cristianos como habiendo sido rescatados del dominio de Satanás— “el poder de la oscuridad” – y han sido transferidos en el reino del amado Hijo de Dios. En otra parte, en un guión similar, el Satanás es representado como “el príncipe del poder del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia” (Efe. 2:2). De este malvado gobernante y su reino los creyentes han sido liberados ahora y han sido colocados en un reino diferente, aquel de Cristo. ¡Cristo, así, es en algún sentido claramente un rey ahora, con un reino presente!

Cuando este hecho es reconocido y aceptado, otros textos se vuelven maravillosamente iluminados. Cuando Pablo dice a los cristianos Romanos que “el reino de Dios no es un asunto de alimento y bebida, sino de justicia, paz, y gozo en el Espíritu Santo” (14:17), entonces nos damos cuenta que éstas son características presentes del reino para ser disfrutadas ahora por los hijos de Dios, no sólo en la futura edad. Por contraste, Pablo encontró necesario advertir a la iglesia en Corinto que su autoridad como un apóstol le permitió que él viniera y tratara con sus pecados, porque “el reino de Dios no es en palabra, pero en poder” (1 Corintios 4:20). ¡No es un reino escatológico lo que está en mente aquí, sino una gobernabilidad muy presente y poderosa que le ha dado autoridad de Dios!

Cuando a Jesús le preguntaron los Fariseos cuando vendría el reino de Dios, Él les dijo que éste no era simplemente un asunto de observación externa — como si el reino de Dios fuera sólo un acontecimiento escatológico obvio — sino más bien que el reino estaba ya en su medio! (Lucas 17:20,21.) El Diaglott enfático traduce “la majestad real de Dios está entre ustedes,” basado en el hecho de que la palabra griega basileia, por lo general traducido “reino”, puede ser usada en otro sentido. Benjamín Wilson, el traductor, tiene una nota al pie de la página interesante para ese efecto. Él declara que “basileia aquí se refiere a la persona a quien el título y el honor de rey pertenecieron, más bien que a su territorio o reino.” En ejercer Su ministerio mesiánico, por lo tanto, Cristo estaba cumpliendo ciertos aspectos de Su monarquía, su autoridad real, su basileia. Aquella autoridad real se hará un acontecimiento escatológico cuando Cristo vuelve para sentarse en su propio trono en Jerusalén, el trono heredado de David. Mientras tanto, Él se sienta con Dios en el trono del universo (Rev 3:21), “sosteniendo todas las cosas por la palabra de su poder” (Heb. 1:3).

Nada de esto quita mérito de ningún modo del futuro Reino terrenal de Dios, al cual la mayor parte de los textos del Reino tienen referencia. Pero no debe permitirse que esta mayoría de textos crea una reacción exagerada que nos impida ver la verdad que es enseñada en aquellos textos del Reino que se aplican al ministerio terrenal pasado de Cristo y a Su ministerio celestial presente. Para nosotros que creemos, Él es nuestro Rey y Señor, y como el Rey que Él ha prometido llevar a cabo a través de nosotros, por medio del Espíritu Santo que mora en nosotros, las obras reales y la guerra que tiene que ser llevada a cabo ahora mismo contra el reino del Satanás. A tal efecto Él nos ha designado para servir durante la edad presente como un “real sacerdocio —-llamados de la oscuridad a su luz maravillosa” (1 Pedro. 2:9). ¡Este es un privilegio del Reino para ser disfrutado y administrado por Su pueblo ahora mismo!

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EL DESTINO FINAL DE LOS SALVOS


senderoPor. Sir Anthony F. Buzzard

En un tratado sobre la fe, San Justino escribió: “Si te has encontrado con algunos que dicen que son cristianos y que niegan la resurrección, pero que afirman que sus almas cuando mueren son tomadas al cielo, no te imagines que son Cristianos”.

La declaración puede parecer desconcertante, pero prueba que la Cristiandad primitiva rechazó como una herejía la noción de que en la muerte el alma del creyente va para cielo. Sin embargo, ésta será hallada como la tesis común de millones de adherentes al Cristianismo en el presente siglo, y ha estado así por muchas generaciones. Estos hechos notables exigen una investigación.  El cambio radical en el pensamiento acerca del destino del Cristiano que obviamente ha ocurrido puede ser rastreado en la fusión de la filosofía Griega con la fe bíblica. El proceso fue uno sutil, y el diseño detrás de él fue la promoción de la mismísima mentira que Satanás había impuesto sobre la incauta Eva. La Serpiente rotundamente había contradicho la advertencia divina de que la desobediencia resultaría en la muerte (Gen. 3:4). Ahora él aparece como un predicador del “Cristianismo” para anunciar que el hombre es por naturaleza inmortal, ¡y que él no puede morir! En la muerte, según esta teoría ingeniosa, un hombre debe sobrevivir en el cielo o en el infierno como un alma incorpórea. No será difícil ver que esta idea debilita el Mensaje divino de que el hombre ha caído bajo la pena de muerte, y de que no hay absolutamente ninguna perspectiva de que gane la inmortalidad fuera de la incorporación dentro del plan divino a través de Cristo. La introducción de la idea Griega del “alma incorpórea”, como una parte de toda persona que sobrevive a la muerte, creó de inmediato un significado completamente nuevo para la muerte. La muerte ya no quiso decir la cesación de toda la personalidad consciente. Esta ahora quiso decir su supervivencia como un alma incorpórea en otra esfera. ¡Un hombre con un alma inmortal sin duda “no puede morir”!

La introducción de la “bellaca” idea de que el hombre realmente no puede morir efectuó una revolución en el punto de vista Cristiano de la muerte. Un destacado teólogo británico notó que “toda nuestra tradición occidental se ha confabulado para darle a la muerte un significado totalmente envanecido. Ha habido un enfoque vastamente exagerado sobre la muerte y el momento de la muerte”. Este cambio notable “comenzó cuando las páginas del Nuevo Testamento estaban apenas secas, y es una de las más notables revoluciones silenciosas en la historia del pensamiento Cristiano”. Poco se da cuenta el público practicante que su muy apreciado énfasis sobre “ir al cielo” en la muerte no se origina en las Escrituras Cristianas: Toda nuestra enseñanza e himnología ha dado por supuesto que usted va al cielo —o, por supuesto— al infierno cuando usted muera y esta proposición está en contradicción evidente con lo que la Biblia dice… La Biblia en ninguna parte dice que vamos al cielo cuando nosotros morimos, ni ninguna vez describe la muerte en términos de ir al cielo. Las palabras de Wesley “ordena que la corriente estrecha de Jordán se divida, y llévanos al cielo con seguridad”, no tienen base bíblica.

Hablando en otro contexto, pero con igual énfasis en las horrendas consecuencias de permitir que el pensamiento Griego domine la teología Cristiana, otro erudito se refiere al control ejercido por “la filosofía Neoplatónica y sus pretensiones para constituir un vocabulario adecuado para la articulación de afirmaciones teológicas. No es fácil decir si toda la tradición, durante todos los siglos, ha sido una distorsión del Evangelio”. Él preconiza que los Protestantes ponen “gran énfasis en el Antiguo Testamento en la catequesis y la predicación”. Un llamado a la reforma, que hasta ahora parece haber estado desatendido, fue decretado por Hugh Schonfield. Notando en las palabras de T.E. Laurence que el Cristianismo (como se desarrolló después de la muerte de los Apóstoles) “es una fe híbrida compuesta de lo semítico en lo que se refiere a su origen, y lo no semítico en cuanto a su desarrollo”, él escribió:

El punto que hago es que la Cristiandad no es la sucesora espiritual de Judaísmo, sino una síntesis del Judaísmo y del paganismo. Como tal, es una corrupción de tanto significado como la antigua deserción Israelita al matizar su religión con los cultos de los cananeos. Por consiguiente, no es para los Judíos abrazar la Cristiandad ortodoxa, sino para los cristianos, si deben ser Israelitas ciertamente como el pueblo de Dios, deben revisar y purificar sus creencias, y para recapturar lo que básicamente ellas tienen en común con los Judíos, la visión Mesiánica.

Los Hebreos, para quienes el Mensaje divino fue confiado, habían sido adiestrados para creer que el hombre fue un ser animado sostenido, como los animales, por el aliento de vida. Cuando muere, él regresa a la tumba y al polvo del cual él había sido formado, y que su conciencia cesa en ese momento (Gen. 3:19). La única esperanza de vida adicional sería a través de una resurrección de la persona completa del estado de muerte (Dan. 12:2; Isa. 26:19; Sal. 16:10). El Mensaje divino había aclarado, desde el comienzo, que Abraham, David, los profetas, y todos los fieles creyentes deben levantarse de sus tumbas en el futuro para participar en la herencia prometida de la tierra (Heb. 11:19; Mat. 8:11). Aun si la resurrección no había sido deletreada en detalle, ella fue lógicamente necesaria, puesto que todo el mundo sabía que los patriarcas habían muerto sin haber recibido una herencia de su Reino (Heb. 11:13, 39). Por consiguiente deben reaparecer por la resurrección de la muerte para unirse a la compañía de todos los fieles en el reinado del Mesías. De este modo es que Jesús creyó claramente cuando El pronunció estas palabras:

Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos. Porque vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. (Lucas 13:28, 29; Mat. 8:11).

Lo que Satanás logró en los inicios de los siglos fue la supresión de la doctrina bíblica del hombre como que necesita lograr la inmortalidad a través de la resurrección cuando el Mesías haya llegado para establecer el Reino. Éste sería un regalo de su Creador. La enseñanza bíblica estaba hecha para parecer absurda, si, como los Griegos pensaban, el hombre ya era por naturaleza inmortal. La tragedia es que la Iglesia era, y lo es, tan lenta para ver que su carta de triunfo, el Mensaje divino que contenía la promesa de la resurrección y la entrada en el Reino, estaba siendo distorsionada. El nuevo sistema de pensamiento enseñó que la meta Cristiana era la supervivencia como un alma incorpórea en el cielo, en vez de la participación en el Reino Mesiánico en la tierra. La perspectiva de una casa en el cielo donde se tocan arpas es mayormente inconcebible, y distrae más eficazmente la atención fuera de la meta verdaderamente bíblica: El regreso de Jesucristo para administrar el mundo con justicia acompañado de Sus seguidores.

La doctrina Griega de la supervivencia del alma separada del cuerpo ha permeado tanto a las iglesias que sus miembros son comprometidos a la creencia y a la enseñanza del engaño de que los muertos están realmente vivos en el cielo, una idea que es absolutamente extraña para la Biblia. Las simples declaraciones de teólogos destacados del Nuevo Testamento de que “En ningún sitio de la Biblia es el cielo el destino de los moribundos y que la doctrina de la inmortalidad del alma es diametralmente opuesta a la Sagrada Escritura parece no causar ningún impacto en absoluto en lo que se está enseñando en las escuelas dominicales y en los púlpitos, y especialmente en los entierros, a todo lo largo de la tierra. El error tradicional está simplemente muy arraigado a fondo y tiene la intención de permanecer así. Las iglesias constantemente confortan al afligido con su enseñanza tradicional muy apreciada, aparentemente nunca habiéndole dedicado una reflexión seria a su origen. Al proceder así ellas caen presas de ideas que no se originan con los Apóstoles y se privan de la bendición de la visión de un futuro maravilloso para nuestra tierra. El Reino prometido de la Biblia no tiene nada en absoluto que hacer con la vida como un alma incorpórea o espíritu en una esfera más allá del cielo. “Nuestros padres no están en el cielo”. Ellos están durmiendo el sueño de la muerte (Sal. 13:3, etc) hasta que Jesús regrese para despertarlos a la vida.

Un pasaje clásico en el libro de Daniel proveyó un texto de prueba para los primeros cristianos mientras miraban hacia delante a la reunión de los fieles de todas las edades en el Reino venidero: “Muchos de aquellos que están dormidos en el polvo de la tierra despertarán; algunos a la vida de la era venidera” (Dan. 12:2). Esta información instruyó a los creyentes acerca de la condición de los muertos. Ellos estaban en la tierra y durmiendo hasta el día de la resurrección. Que este es el auténtico entendimiento Cristiano de la muerte y de la otra vida se muestra por el hecho de que Jesús fue un exponente del “sueño de los muertos”. Oyendo acerca de la muerte de Su amigo Lázaro, El hizo comentarios de que él estaba “dormido” (Juan 11:11), al cual El luego definió explícitamente como “muerto” (Juan 11:14). La única solución fue “despertar” a Lázaro del sueño de la muerte: “voy a despertarle del sueño” (Juan 11:11). El Comentario Crítico Internacional nota el uso de Jesús de exactamente el mismo vocabulario del sueño de la muerte como es hallado en Job, que prueba otra vez que Jesús derivó Su pensamiento acerca de los asuntos cruciales del destino humano de la Biblia Hebrea.

Por un acto de poder, que testifica de la energía de Dios Su Padre en acción en El, Jesús entonces llamó dramáticamente a Lázaro de su tumba a la vida nuevamente. Lázaro no regresó del “cielo” (Juan 11:43, 44). De acuerdo con Jesús, quien tiene derecho a tener la palabra final en las materias de doctrina Cristiana, “el tiempo vendrá cuando todos los que están en sus tumbas oirán Su voz y saldrán” (Juan 5:28, 29). El punto de vista de la muerte y la resurrección presentada por Daniel 12:2 es la base de toda la enseñanza del Nuevo Testamento acerca de la vida después de la muerte. El estado de los muertos en la Escritura no es definitivamente la existencia consciente en el cielo o el perpetuo fuego del infierno. Los muertos, como declara un Diccionario estándar de la Biblia están, “inconscientes, no trabajan más, no tienen en cuenta ninguna cosa, no poseen conocimiento ni sabiduría, ni tienen más porción en ninguna cosa que se hace bajo el sol”. Esta autoridad advierte que nosotros estamos influenciados siempre más o menos por las ideas platónicas Griegas, que el cuerpo muere, pero el alma es inmortal. Tal idea es completamente contraria a la conciencia Israelita, y no es hallada en ninguna parte en el Antiguo Testamento. El hombre completo muere cuando en la muerte el espíritu o el alma sale de una persona. No sólo su cuerpo, sino su alma también vuelve a un estado de muerte y pertenece al mundo inferior; Por eso el Antiguo Testamento puede hablar de la muerte de nuestra alma (Gen. 27:21).

Los Cristianos seguramente deben rechazar la influencia de las ideas platónicas Griegas.’ Deberían estar deseosos de conocer la mente de Cristo. El Nuevo Testamento no ha abandonado su comprensión Hebrea del estado del hombre en la muerte. No tiene sentido que los Apóstoles se apartasen de la creencia de Jesús en Juan 11:11, 14 donde El hace eco a Daniel 12:2, que confirman las Escrituras en las cuales El había estado adiestrado desde niño. ¿Qué justificación posible puede haber para que la Iglesia continúe abrazando las ideas de Platón en el nombre de Jesús?

Es una cosa corriente del esquema divino que los muertos deban ser resucitados de la tumba para unírsele al Mesías en Su Reino que El inaugurará en Su regreso. Es sólo en la resurrección que los fieles serán vivificados. Ellos deben permanecer muertos hasta entonces. La ilusión de que los muertos ya están vivos con Cristo reduce la resurrección futura a una idea tardía. “Díganme”, escribió el gran reformador William Tyndale, “¿qué razón hay para la resurrección si las almas están en el cielo?… al poner las almas partidas en el cielo ustedes (los Católicos Romanos) destruyen las discusiones por las cuales Cristo y Pablo probaron la resurrección”. Por una paradoja extraña el trabajo de Wycliffe y Tyndale (y un montón de otros distinguidos eruditos) es mantenido en la más alta estima, mientras que sus enseñanzas, las cuales están en directo conflicto con la tradición popular acerca de la otra vida, permanecen completamente inaceptables! Los Protestantes continúan siguiendo al Arzobispo de Roma al hablar de las almas recién partidas, conscientes actualmente en el cielo o en el fuego del infierno. La completa ficción de la oración a María es construida en la misma ilusión. Tales doctrinas, que han jugado un papel macizo en la devoción de los creyentes sinceros, nunca pudieron haberse asentado firmemente si la Biblia Hebrea y la enseñanza de Jesús hubiesen sido retenidas como la base de fe Cristiana. El Reino que Jesús debe establecer ha sido removido de la tierra en el pensamiento popular. Se cree generalmente que él ahora reina con los santos en el cielo. El esquema tradicional ha privado al Mesías de Su reinado prometido en el trono de David en el futuro, y a los Cristianos de su esperanza de compartir esa herencia con El. Ha reducido el gran acontecimiento futuro de la resurrección a un apéndice en nuestro esquema teológico. La resurrección sólo recibe la mención más breve en el credo. Una referencia a la “vida del mundo venidero” es comprendida por muchos, en ausencia de una clara explicación, como alguna suerte de existencia continuada en el cielo en el momento de la muerte. Lo que la Iglesia primitiva miró hacia delante fue la “vida de la era venidera” del Reino de Dios en la tierra, después del regreso de los muertos a la vida por la resurrección en el retorno de Jesús. El texto clásico del Nuevo Testamento es hallado en 1 Corintios 15:23: “Los Cristianos serán resucitados en la venida de Cristo”. La resurrección significará ganar su herencia de la tierra (Mat. 5:5). Hasta ese momento futuro la Biblia los declara que están muertos (1 Cor. 15:35, 52; 1 Tes. 4:16). La resurrección y el regreso de Cristo son el objeto del anhelo apasionado de los Cristianos del Nuevo Testamento, pero lo mismo no puede decirse de muchos creyentes hoy. Hasta tal punto están desafinados con la Biblia a la que ellos reclaman que es la fuente de su inspiración.

El esquema directo de la muerte, y un período de espera en la tumba seguido por la resurrección en el regreso de Cristo, no se me hizo a pesar de muchos años de asistencia a la iglesia. La noción Griega de la inmortalidad natural del alma se había tragado el poderoso énfasis bíblico en la resurrección futura del hombre completo para la inmortalidad. La clara enseñanza acerca del destino del hombre y de nuestro planeta continúa siendo negada a los miembros de la Iglesia mientras que los afligidos son confortados por la idea de que los muertos no están realmente muertos sino verdaderamente vivos en otra esfera. Al introducir la teoría de que la muerte no es de hecho muerte sino la supervivencia en otra parte, la Iglesia se salpicó con una forma de ocultismo. La pregunta de Job no fue “¿si un hombre muere, continuará viviendo”? sino “¿si un hombre muere, volverá a vivir?” (Job 14:14), que es una cosa muy diferente. Un erudito Luterano, que refleja la opinión de Lutero, quién él mismo creyó en el sueño de los muertos, llama nuestra atención por la partida radical de la Escritura representada por la enseñanza Cristiana popular acerca de la muerte:

La esperanza de la iglesia primitiva giró alrededor de la resurrección del último Día. Es ésta la que primero llama a los muertos a la vida eterna (1 Cor. 15; Fil. 3:21). Esta resurrección le ocurre al hombre y no sólo al cuerpo. Pablo no habla de la resurrección “del cuerpo” sino “de los muertos”. Este entendimiento de la resurrección implícitamente comprende a la muerte como un evento que también afecta al hombre completo… Así los conceptos Bíblicos originales han sido reemplazados por las ideas del dualismo Helenístico Gnóstico. La idea de la resurrección del Nuevo Testamento que afecta al hombre completo ha tenido que dejar paso a la inmortalidad del alma. El Ultimo Día también pierde su significado, pues las almas han recibido todo lo que es decisivamente importante mucho antes de ese tiempo. La tensión escatológica [mirar hacia delante] ya no es más poderosamente dirigida al día de venida de Jesús. La diferencia entre ésta y la Esperanza del Nuevo Testamento es grandísima.

Un destacado erudito bíblico resume el punto de vista bíblico del destino del hombre:Los escritores de la Biblia, manteniéndose firmes a la convicción de que el orden creado debe su existencia a la sabiduría y el amor de Dios, y es, por consiguiente, esencialmente bueno, no podría imaginar la vida después de la muerte como una existencia incorpórea (”no seremos hallados desnudos” —2 Cor. 5:3), sino como una renovación bajo condiciones nuevas de la unidad íntima de cuerpo y alma que era la vida humana como la conocieron. Por lo tanto la muerte fue considerada como la muerte del hombre entero, y tales frases como “la libertad de la muerte”, o inmortalidad sólo podrían usarse correctamente para describir lo que se quiso decir por la frase Dios viviente o eterno, “El que sólo tiene inmortalidad” (1 Tim. 6:16). El hombre no posee dentro de sí mismo la calidad de la inmortalidad, pero debe, si él vence el poder destructivo de muerte, recibirlo como el regalo de Dios “quien levantó a Cristo de la tumba”, y puso a la muerte a un lado como una prenda de vestir (1 Cor. 15:53, 54). Es a través de la muerte y la resurrección de Jesucristo que esta posibilidad para el hombre (2 Tim. 1:10) ha sido sacada a luz y la esperanza confirmada de que la corrupción (Rom. 11:7) que es una característica universal de la vida humana se subsanará eficazmente.

Mientras que los escritores de la Biblia “no podrían imaginar la vida después de la muerte como un espíritu incorpóreo”, los predicadores Cristianos perseveran en la diseminación de esa misma idea, con una pérdida consiguiente de la información vital acerca de la resurrección que conducirá al Reino de Dios. Si, como nuestro otro experto sostiene, los conceptos bíblicos originales han sido reemplazados por las enseñanzas del dualismo Helenístico Gnóstico, tales hechos sombríos deben ser de lleno afrontados por la Iglesia dividida. ¿Por qué es que cuando la erudición bíblica “rechaza la idea de una ‘inmortalidad” puramente espiritual del alma en la otra vida, refiriéndose a ella como una imposición sobre el punto de vista bíblico de la personalidad”, las iglesias siguen enseñando que las almas sobreviven a la muerte? El Mensaje divino se ha convertido desesperadamente en un embrollo por la mezcla de dos conflictivos mundos del pensamiento. El punto de vista Hebreo del futuro divino no puede ser reconciliado con la filosofía Platónica Griega. La mente apostólica es clara en esta cuestión de la filosofía foránea. Cuán diferente habría sido el curso de la historia de la iglesia si se hubiesen acatado las palabras de Pablo:

“Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas” (Col. 2:8).

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judios_oleolienzo79x99Introducción | La Salvación Cristiana Depende de los Judíos
Los Gentiles se Hacen Judíos en Cristo | La Elección de los Judíos es Incondicional El Castigo de los Judíos | Su Restauración Bajo el Mesías | El Fortalecimiento de IsraelLa Renovación Espiritual de Israel | No Todos los Judíos Heredarán la Promesa | Resumen Objeciones a la Restauración de los Judíos

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Introducción
Parecerá una sugerencia extraña para la mayoría en estos días, que haya alguna relación entre la esperanza del evangelio y un suceso tan local en su carácter, como lo es la restauración de los judíos en su propia tierra, Palestina. Sin embargo existe tal relación, si nos guiamos por el testimonio de las Escrituras, antes que por la opinión erudita de la venerable tradición.

El interés en los judíos mostrado por los cristianos profesos es solamente de carácter sentimental, y es muy débil y puramente retrospectivo. Tiene su origen en la historia de los judíos, a causa de su relación nacional con la Deidad en los tiempos antiguos, por su antigua mediación como el conducto de la revelación, y por su parentesco en carne y sangre con el Mesías. No se extiende hacia el futuro, excepto en la forma de una preocupación profesa por los intereses espirituales de la nación, en común con los intereses de la humanidad en general. No reconoce ninguna relación entre el futuro de los judíos y la salvación que será manifestada en la tierra; más bien adopta la actitud de agradecer a Dios por un futuro en el cual el judío no tendrá oportunidad como tal.

La Salvación Cristiana Depende de los Judíos

Veremos, antes de llegar al final de este estudio, que la verdad de Dios justifica un interés mucho más práctico que este. Encontraremos que en el propósito de Dios, la salvación del mundo está ligada al destino de los judíos. Aparte de su glorificación nacional, tal salvación es un mero sueño que nunca podrá ser realizado por las naciones ni por los individuos, ni espiritual ni materialmente. El hombre que sea ignorante o escéptico acerca de este futuro desarrollo, se encuentra a oscuras en su entendimiento de una de las enseñanzas principales de la doctrina cristiana.

Veamos la evidencia. Jesús dijo a sus discípulos: “No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel” (Mateo 15:24). Que él se refería a los judíos se confirma por otra declaración: “Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel” (Mateo 10:5,6). Posteriormente declaró a la mujer de Samaria en el pozo de Jacob: “La salvación viene de los judíos” (Juan 4:22). Estos pasajes muestran la restricción nacional de la salvación proclamada por Jesús y sus apóstoles. Jesús era un judío nacido en la casa de David, siendo por designación de Dios el heredero del trono de David, y los apóstoles que laboraban con él también eran judíos. Ellos proclamaban un mensaje que vino del Dios de los judíos, y el cual, según las instrucciones originales de Cristo, solamente estaba dirigido a los judíos. Por esto Pablo podía caracterizar enfáticamente el evangelio como “la esperanza de Israel,” lo cual hizo en las palabras registradas en Hechos 28:20: “Por la esperanza de Israel estoy sujeto con esta cadena.” También hizo la siguiente declaración con un énfasis particular, defendiéndose personalmente delante de Agripa:

“Y ahora, por la esperanza de la promesa que hizo Dios a nuestros padres soy llamado a juicio; promesa cuyo cumplimiento esperan que han de alcanzar nuestras doce tribus, sirviendo constantemente a Dios de día y de noche. Por esta esperanza, oh rey Agripa, soy acusado por los judíos.” (Hechos 26:6,7)

También pudo decir con una veracidad no siempre apreciada:

“Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne; que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas.” (Romanos 9:3,4)

Es evidente que la salvación proclamada en el evangelio, y que deberá ser aceptada, es intensamente judía en su origen, aplicación y resultado futuro. Es igualmente evidente que esta fue la luz bajo la cual fue considerada por los discípulos después del día de Pentecostés, puesto que leemos en Hechos 11:19 que “los que habían sido esparcidos…pasaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, no hablando a nadie la palabra, sino sólo a los judíos.” El lector también recordará que Pedro necesitó una revelación especial para instruirlo del propósito de Dios de admitir a los gentiles en las bendiciones de Israel, y aun entonces responsabilizó a Dios por la acción. Pedro mismo no intentó justificar la idea, sino que se disculpó ante sus hermanos por haber predicado a los gentiles, diciendo: “¿Quién era yo que pudiese estorbar a Dios?” (Hechos 11:17). El hecho es que la admisión de los gentiles fue uno de los misterios del evangelio. Esto se deduce de las palabras de Pablo en Efesios 3:4-6:

“Podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio.”

Los Gentiles se Hacen Judíos en Cristo

Pero esta apertura del camino para la admisión de los gentiles no destruyó el carácter israelita de la esperanza. El efecto fue completamente diferente. En vez de que los gentiles eliminaran el carácter judío de la esperanza que habían recibido, ésta los convertía a ellos en judíos, moldeándolos a su carácter esencialmente israelita. De aquí que Pablo dice a los efesios que lo recibieron: “Estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa… Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios” (Efesios 2:12,19). Posteriormente dijo a los romanos: “Es judío el que lo es en lo interior” (Romanos 2:29). Es decir, el que siendo gentil por nacimiento se ha vuelto judío de corazón, preferencia y esperanza, es un judío más genuino que el reprobado hijo natural de Abraham. Refiriéndose a la admisión de los gentiles, habla del corte de la rama del olivo que es silvestre por naturaleza, y del injerto contra naturaleza en el buen olivo (Romanos 11:24). Por consiguiente, los gentiles son “ramas de olivo silvestre,” sin esperanza, sin derechos de nacimiento, sin promesas, sin una porción futura de ninguna clase. Si se vuelven herederos de la herencia venidera, entonces deben echar fuera el “viejo hombre” de su gentilismo, y vestirse del “nuevo hombre” de verdadero judaísmo, “el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno” (Colosenses 3:10).

Consideremos cuidadosamente el tema: Pablo dice que estaba encadenado “por la esperanza de Israel,” lo cual equivale a decir que esto es lo que predicaba, viendo que a causa de esta predicación había sido puesto en cadenas. Ahora bien, si Pablo proclamaba “la esperanza de Israel,” está claro que no predicaba el conjunto de ideas que ahora se enseñan como evangelio en las iglesias populares; porque ¿en qué sentido podría decirse que estas ideas constituyen “la esperanza de Israel”?

¿Qué esperanza tiene para los judíos el evangelio tradicional? No les promete bendiciones especiales como parte de su desarrollo final. Al contrario, les quita cualquier esperanza que tengan. Les dice que su Mesías no vendrá, y que su esperanza de restauración nacional y engrandecimiento bajo su reinado, en su propia tierra, es carnal e ilusoria. Esto demuestra que no puede ser el evangelio que Pablo predicaba, puesto que el que él predicaba era “la esperanza de Israel.” Su característica fundamental sería reconocida como una esperanza judía nacional fundada sobre ciertas promesas hechas por Dios a los progenitores de la nación. Aquellas promesas en las que estaba fundada la esperanza constituyen las buenas nuevas, el evangelio proclamado por Jesús y los apóstoles para ser creído. Aquellos que creen en él obtienen, de las cosas así proclamadas, una esperanza específica. Puesto que la única esperanza verdaderamente cristiana surge de la recepción de la enseñanza doctrinal del evangelio, y puesto que es la base de una esperanza judía nacional, debe ser muy evidente que hay una relación íntima entre la esperanza cristiana y la esperanza de Israel. Este estudio se propone mostrar esa relación, introduciendo, al mismo tiempo, ciertos asuntos importantes que son esenciales para todo el que desee alcanzar un verdadero conocimiento de lo que enseña la Escritura.

Los judíos son un pueblo cuyo origen e historia son muy bien conocidos por los lectores asiduos de las Escrituras. Abraham, miembro de una familia caldea, recibió la orden de separarse de su pueblo para ir a una tierra “que había de recibir como herencia” (Hebreos 11:8). Obedeció “y salió sin saber a dónde iba.” Fue informado posteriormente que sus descendientes serían una gran nación, con quienes Dios tendría relaciones especiales y que serían objeto de su especial cuidado. En el transcurso del tiempo, la familia de Abraham descendió a Egipto y se estableció como una colonia amistosa. Pero con el tiempo el Faraón los esclavizó, sujetándolos a un amargo gobierno por más de dos siglos. Al fin de ese tiempo fueron libertados por medio de la intervención divina en manos de Moisés; después de variadas vicisitudes se establecieron en la tierra prometida, sujetos a una constitución divina, que establecía que hasta donde la nación fuera obediente a sus requerimientos, permanecería en prosperidad; pero que tan pronto como se apartaran de los estatutos de Dios, quien los había llamado y organizado, la adversidad los abrumaría.

La parte subsiguiente de su historia es resumida en una frase: los israelitas fallaron en observar las condiciones de su pacto nacional y fueron expulsados en desgracia de su territorio nacional y dispersados como fugitivos, donde permanecen hasta el día de hoy. [Nota del traductor: Se recuerda al lector que estas palabras fueron escritas en el año 1862, muchos años antes del regreso del pueblo judío a su patria.]

El conocimiento de los cristianos profesos no va más allá de estos rasgos históricos generales de los judíos. Ellos consideran la historia nacional judía como un hecho consumado, y el destino nacional como irrevocablemente sellado. No tienen conocimiento de algún futuro para los judíos que afecta el interés del mundo en alguna forma. Piensan que si los judíos se convierten al cristianismo tradicional y se vuelven discípulos de los misioneros que son enviados a convertirlos, entonces posiblemente retornen a su tierra. Pero que lo hagan o no, carece de verdadera importancia. “Los cristianos son la gente que va a la vanguardia, destinados a convertirse en los civilizadores e iluminadores del mundo entero. Los judíos no aparecen por ningún lado; están atrasados y serán probablemente absorbidos por los pueblos dominantes que están llenando rápidamente el mundo de frutos.” Este es el sentimiento prevaleciente, y sugerir (como ya lo ha hecho el título de este estudio) que la salvación del mundo depende de la despreciable raza judía, es incurrir en el desagrado del cristianismo popular y la desdeñosa lástima de los sabios de esta generación.

Sin embargo, un inteligente respeto por las Escrituras verdaderas hace que un hombre soporte estos resultados desagradables. Puede ver la inutilidad de los propósitos humanos cuando entran en conflicto con los declarados propósitos de Dios. El gran Ordenador ha dicho: “Mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos”; y este principio puede verse ilustrado en el tema que estamos analizando. Los “caminos” humanos habrían extirpado a los judíos de la faz de la tierra hace siglos; pero los “caminos más altos” los han preservado en medio de las dinastías gentiles caídas, y la aniquilación de razas gentiles. Hasta este día permanecen como un pueblo distinto e indestructible, aunque dispersado entre las naciones de la tierra. Los “pensamientos” humanos han retirado a los judíos, como nación, de toda relación divina posterior; pero los “pensamientos más altos,” mientras por ahora han dispersado a los judíos por su pecado, han decretado la desaparición final de toda otra nación debajo del cielo, y la eterna preservación de la despreciada nación para comunión estrecha con Dios (Jeremías 30:11). Esto será presentado con mayor detalle posteriormente. Mientras tanto, la atención del lector debe dirigirse a los siguientes testimonios con relación a la situación nacional de los judíos delante de Dios:

“Yo Jehová soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos.” (Levítico 20:26)

“Tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra.” (Deuteronomio 7:6)

“Eres pueblo santo a Jehová tu Dios, y Jehová te ha escogido para que le seas un pueblo único de entre todos los pueblos que están sobre la tierra.” (Deuteronomio 14:2)

“Jehová ha declarado hoy que tú eres pueblo suyo, de su exclusiva posesión, como te lo ha prometido, para que guardes todos sus mandamientos; a fin de exaltarte sobre todas las naciones que hizo, para loor y fama y gloria, y para que seas un pueblo santo a Jehová tu Dios, como él ha dicho.” (Deuteronomio 26:18,19)

La Elección de los Judíos es Incondicional

Sería difícil expresar de una manera más enfática la idea de la elección especial, deliberada e incondicional que Dios hizo del pueblo judío, convirtiéndolo en un pueblo de su posesión personal. ¿Quién puede oponerse a esto? “¿No tiene potestad el alfarero sobre el barro?” ¿No tiene el Creador Eterno, en su sabiduría infinita, el derecho de llevar a cabo sus planes según su propio criterio? La elección de los judíos es una de las características del plan que El concibió para este mundo. Esto está probado de manera indiscutible por los pasajes arriba citados. Nada puede anular esa elección: “Irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios.” Los judíos mismos no pueden anular el decreto. Podían atraer sobre sí mismos, tal como efectivamente lo hicieron, el desagrado y el castigo divino a causa de sus pecados; pero no pueden alterar su condición delante de Dios como Su nación escogida. Los diversos castigos que han soportado por muchas generaciones constituyen la prueba de la divina calidad de su condición nacional. “A vosotros solamente he conocido de todas las familias de la tierra; por tanto os castigaré por todas vuestras maldades.” Este es el lenguaje mensaje de Jehová para ellos en Amós 3:2; las auténticas calamidades que les han sucedido son prueba del trato y supervisión divinos. Por ahora, ellos están en dispersión, a causa de sus iniquidades; pero no han sido rechazados, como lo afirma la idea popular. Pablo dice en Romanos 11:2: “No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció.” El testimonio de Jeremías es aun más fuerte. En el capítulo 30:11, leemos:

“Destruiré a todas las naciones entre las cuales te esparcí; pero a ti no te destruiré, sino que te castigaré con justicia; de ninguna manera te dejaré sin castigo.”

Los sufrimientos nacionales de Israel son sólo la mesurada corrección por medio de la cual Dios los está sujetando; no son evidencia de que Dios los haya rechazado definitivamente. El lenguaje de Jehová en Jeremías 33:24-36 implica que alguien en la antigüedad tomó el punto de vista contrario, sosteniendo, como lo hacen muchos de los que actualmente se hacen llamar cristianos, que Dios ha desechado Su pueblo para siempre, sujetándolos a destrucción. La respuesta es sublimemente enfática:

“¿No has echado de ver lo que habla este pueblo, diciendo: Dos familias que Jehová escogiera ha desechado? Y han tenido en poco a mi pueblo hasta no tenerlo más por nación. Así ha dicho Jehová: Si no permanece mi pacto con el día y la noche, si yo no he puesto las leyes del cielo y la tierra, también desecharé la descendencia de Jacob, y de David mi siervo.”

En Miqueas 4:11-13, leemos:

“Pero ahora se han juntado muchas naciones contra ti, y dicen: Sea profanada, y vean nuestros ojos su deseo en Sion. Mas ellos no conocieron los pensamientos de Jehová, ni entendieron su consejo; por lo cual los juntó como gavillas en la era. Levántate y trilla, hija de Sion, porque haré tu cuerno como de hierro, y tus uñas de bronce, y desmenuzarás a muchos pueblos.”

También en Jeremías 51:20:

“Martillo me sois, y armas de guerra; y por medio de ti quebrantaré naciones, y por medio de ti destruiré reinos.”

Estas son las auténticas palabras del Altísimo. Nos muestran que aunque los judíos están ahora en una condición débil y degradada, están destinados a ser los quebrantadores de todos los reinos bajo el cielo. Así que aun las naciones más poderosas del globo, con todo su orgullo y sensibilidad nacional, tendrán que someterse a ellos o ser destruidos por la roca que será hecha entonces cabeza del ángulo.

El Castigo de los Judíos

Actualmente los judíos están sufriendo el castigo por sus pecados. Esto fue predicho por los profetas. Las predicciones son tan conocidas que no es necesario citarlas. La evidencia de su veracidad está delante de nuestros ojos. La vemos en la amplia dispersión de la nación que una vez fuera el pueblo soberano del mundo. La vemos en la ignominia de su posición social dondequiera que se encuentran y en los reproches e insultos que los burladores gentiles amontonan sobre ellos. Profundo y pesado ha sido el beber de la copa de maldición y ayes, de las manos del Vengador. Ellos gritaron, “su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos,” y con sangre y fuego ha vuelto su terrible invocación a su propio seno. ¿Habrá días brillantes para Israel? ¿Tendrán fin sus calamidades? ¿Estará por siempre encendida contra ellos la ira de Jehová? Escuchemos al profeta:

“Así ha dicho Jehová: Como traje sobre este pueblo todo este gran mal, así traeré sobre ellos todo el bien que acerca de ellos hablo.” (Jeremías 32:42)

Esta es una completa respuesta a la pregunta. Afirma que el bien sustituirá al mal que está sobre ellos actualmente, lo cual implica que este tiempo de adversidad nacional llegará a su fin. Nótese además, que se declara que el bien predicho ha sido prometido: “Todo el bien que acerca de ellos hablo.” La pregunta que de inmediato surge de la consideración de esta declaración es: ¿Cuál es el bien de que se les habló? En respuesta a esto, leemos en Jeremías 33:14-16:

“He aquí vienen días, dice Jehová, en que yo confirmaré la buena palabra que he hablado a la casa de Israel y a la casa de Judá. En aquellos días y en aquel tiempo haré brotar a David un Renuevo de Justicia, y hará juicio y justicia en la tierra. En aquellos días Judá será salvo, y Jerusalén habitará segura…”

Su Restauración Bajo el Mesías

Aquí es brevemente resumida la “buena palabra”. Sus principales características son: un rey que ejecutará juicio y justicia en la tierra y la salvación de Judá y Jerusalén en su día. Esto es ni más ni menos que una promesa del Mesías que los rescatará de sus enemigos, y los recuperará de las opresiones a que han estado sujetos por siglos, una promesa que es repetida en las siguientes palabras, en Ezequiel 37:22:

“Los haré una nación en la tierra, en los montes de Israel, y un rey será a todos ellos por rey; y nunca más serán dos naciones.”

Es importante notar el segundo elemento de la “buena palabra”: “En aquellos días Judá será salvo, y Jerusalén habitará segura.” Debería ser evidente hasta para la mente mas torpe, que tales días aún han de venir. Al presente no hay ningún Mesías ejecutando juicio en la tierra prometida, ni Judá y Jerusalén moran en seguridad, como tampoco ha existido nunca tal estado de cosas. Aún así, la promesa es que la “buena palabra” sustituirá con toda seguridad al mal que ha trastornado la nación. Esta promesa no está limitada a esta sola profecía, ni restringida únicamente a este lenguaje. Leemos en Jeremías 31:28:

“Así como tuve cuidado de ellos para arrancar y derribar, y trastornar y perder y afligir, tendré cuidado de ellos para edificar y plantar, dice Jehová.”

Esto será en los días del Renuevo de Justicia cuando reinará y prosperará y ejecutará juicio y justicia en la tierra, pues encontramos en Jeremías 3:17,18 las siguientes palabras:

“En aquel tiempo llamarán a Jerusalén: Trono de Jehová, y todas las naciones vendrán a ella en el nombre de Jehová en Jerusalén; ni andarán más tras la dureza de su malvado corazón. En aquellos tiempos irán de la casa de Judá a la casa de Israel, y vendrán juntamente de la tierra del norte a la tierra que hice heredar a vuestros padres.”

Leemos algo más en Ezequiel 37:21:

“Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo tomo a los hijos de Israel de entre las naciones a las cuales fueron, y los recogeré de todas partes, y los traeré a su tierra.”

También en Ezequiel 36:24:

“Yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a vuestro país.”

No hay manera de evadir el significado de este lenguaje. Está tan definidamente expresado que no puede ser espiritualizado o interpretado equivocadamente. Como para prevenir tal cosa, se expresa de la manera siguiente en Jeremías 31:10:

“Oíd palabra de Jehová, oh naciones, y hacedlo saber en las costas que están lejos, y decid: El que esparció a Israel lo reunirá y guardará, como el pastor a su rebaño.”

Por consiguiente, de la misma manera en que los judíos fueron dispersados, también serán recogidos. Fueron sacados de su propia tierra y dispersados entre las naciones: ésta fue la dispersión. Serán reunidos de todas las tierras entre las cuales ahora están diseminados en desgracia, y restablecidos en su tierra como una nación grande: ésta es la recolección. Seguramente esto es claro. Los judíos son ahora burla y proverbio, corroborando la predicción de Moisés; pero en su restauración serán exactamente lo contrario. Serán supremamente honrados en la misma medida en que ahora son menospreciados. Leemos en Sofonías 3:19,20:

“He aquí, en aquel tiempo yo apremiaré a todos tus opresores; y salvaré a la que cojea, y recogeré la descarriada; y os pondré por alabanza y por renombre en toda la tierra. En aquel tiempo yo os traeré, en aquel tiempo os reuniré yo; pues os pondré para renombre y para alabanza entre todos los pueblos de la tierra, cuando levante vuestro cautiverio delante de vuestros ojos, dice Jehová.”

También Zacarías 8:23:

“Así ha dicho Jehová de los ejércitos: En aquellos días acontecerá que diez hombres de las naciones de toda lengua tomarán del manto a un judío diciendo: Iremos con vosotros, porque hemos oído que Dios está con vosotros.”

El Fortalecimiento de Israel

Este honor va ligado a la supremacía política. Los judíos, la gente más miserable, más débil y más menospreciada de la faz de la tierra, se convertirán en la más poderosa y renombrada de las naciones, teniendo a todos los pueblos bajo sujeción. Esto es evidente por el siguiente testimonio:

“Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento… Extranjeros edificarán tus muros, y sus reyes te servirán; porque en mi ira te castigué, mas en mi buena voluntad tendré de ti misericordia. Tus puertas estarán de continuo abiertas; no se cerrarán de día ni de noche, para que a ti sean traídas las riquezas de las naciones, y conducidos a ti sus reyes. Porque la nación o el reino que no te sirviere perecerá, y del todo será asolado… Vendrán a ti humillados los hijos de los que te afligieron, y a las pisadas de tus pies se encorvarán todos los que te escarnecían, y te llamarán Ciudad de Jehová, Sion del Santo de Israel. En vez de estar abandonada y aborrecida, tanto que nadie pasaba por ti, haré que seas una gloria eterna, el gozo de todos los siglos.” (Isaías 60:3,10-12,14,15)

Cuando esto suceda, los enemigos de Israel serán confundidos. Aquellos que ahora se ríen de ellos y se burlan de su esperanza nacional, se verán abrumados por la retribución a que ellos mismos se están haciendo merecedores. La llegada de los judíos a la cumbre de su prosperidad será su destrucción. Los síntomas preliminares del cambio los llenará de pánico. Este es el testimonio de la Escritura siguiente:

“Las naciones verán, y se avergonzarán de todo su poderío; pondrán la mano sobre su boca, ensordecerán sus oídos. Lamerán el polvo como la culebra; como las serpientes de la tierra, temblarán en sus encierros; se volverán amedrentados ante Jehová nuestro Dios, y temerán a causa de ti.” (Miqueas 7:16,17)

La fatalidad que temen los tomará por sorpresa, como se deduce de las palabras de Isaías, capítulo 49, versículos 25 y 26:

“Tu pleito yo lo defenderé, y yo salvaré a tus hijos. Y a los que te despojaron haré comer sus propias carnes, y con su sangre serán embriagados como con vino; y conocerá todo hombre que yo Jehová soy Salvador tuyo y redentor tuyo, el fuerte de Jacob.”

También leemos en Isaías 41:11,12:

“He aquí que todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y confundidos; serán como nada y perecerán los que contienden contigo. Buscarás a los que tienen contienda contigo, y no los hallarás; serán como nada, y como cosa que no es, aquellos que te hacen la guerra.”

De aquí se deduce que habrá una segura destrucción para todos aquellos que actualmente están contra Israel; pero hay bendición disponible para aquellos que los protegen. “Benditos los que te bendijeren, y malditos los que te maldijeren.” Este fue el decreto pronunciado por Balaam bajo la influencia del espíritu, y declarado siglos antes a Abraham. Su aplicación es tanto individual como nacional. Las naciones que han sido menos rigurosas en su persecución de los judíos con toda probabilidad obtendrán lo mejor a la venida de Cristo. Inglaterra es primera en esta clase. Ella estuvo entre los perseguidores de la nación escogida en la primera parte de su historia; pero en los siglos recientes, los ha librado de sus cadenas, garantizándoles protección gratuita a sus personas y propiedades, y últimamente ha abolido sus impedimentos, promoviéndolos al rango de ciudadanos, y hasta admitiéndolos en el Parlamento. Las personas que han visto con interés y compasión la raza exiliada, pueden esperar una bendición cuando la voz resonante del burlador no se oiga más.

La Renovación Espiritual de Israel

Si observamos a los judíos en su condición presente los encontraremos carentes de mucho de lo admirable. Parecen la encarnación de la sordidez y el endurecimiento. Esta es una dificultad ante la cual muchas mentes honestas tropiezan. Dicen: ¿Cómo puede reconciliarse tal carácter con las bendiciones venideras de Quien no tiene acepción de personas y da a cada hombre su recompensa según sus obras? Habría fuerza en esta inquietud si la restauración de los judíos estuviera condicionada a la situación moral de la nación. Que no es así, resulta evidente de Ezequiel 36:22,32:

“No lo hago por vosotros, oh casa de Israel, sino por causa de mi santo nombre, el cual profanasteis entre las naciones adonde habéis llegado. No lo hago por vosotros, dice Jehová el Señor, sabedlo bien; avergonzaos y cubríos de confusión por vuestras iniquidades, casa de Israel.”

Sin embargo, aunque la restauración nacional como propósito de Dios no dependa de una reforma nacional, habrá una limpieza nacional antes de que la restauración sea efectuada. Aunque los judíos serán recogidos de todos los países sin tomar en cuenta su condición moral, ello no significa que todos serán admitidos en la tierra. Esa admisión dependerá de cada individuo de la nación. Esto es obvio en Ezequiel 20:34-38:

“Os sacaré de entre los pueblos, y os reuniré de las tierras en que estáis esparcidos, con mano fuerte y brazo extendido, y enojo derramado; y os traeré al desierto de los pueblos, y allí litigaré con vosotros cara a cara. Como litigué con vuestros padres en el desierto de la tierra de Egipto, así litigaré con vosotros, dice Jehová el Señor. Os haré pasar bajo la vara, y os haré entrar en los vínculos del pacto; y apartaré de entre vosotros a los rebeldes, y a los que se rebelaron contra mí; de la tierra de sus peregrinaciones los sacaré, mas a la tierra de Israel no entrarán.”

En esto reconocemos una semejanza con lo que les ocurrió después de salir de Egipto con Moisés. Eran entonces una multitud de esclavos incrédulos e ignorantes; y una generación entera (con la excepción de Caleb y Josué) pereció en el desierto. “No pudieron entrar a causa de incredulidad,” dice Pablo (Hebreos 3:19). Así que los judíos contemporáneos con el regreso de Cristo no estarán en condición de entrar en la tierra. El suceso los encontrará en su presente estado de degradación y perversión; y la purga descrita en el pasaje anterior será necesaria. Esa selección tendrá lugar en el desierto, como en los días de Moisés, y está señalada en Miqueas 7:15: “Yo les mostraré maravillas como el día que saliste de Egipto.” Posiblemente la expresión “como el día,” no se refiera a la duración del tiempo sino al carácter de los días. Siendo así, los siguientes testimonios se cumplirán después del proceso:

“Os acordaréis de vuestros malos caminos, y de vuestras obras que no fueron buenas; y os avergonzaréis de vosotros mismos por vuestras iniquidades y por vuestras abominaciones.” (Ezequiel 36:31)

“Tu pueblo, todos ellos serán justos, para siempre heredarán la tierra, renuevos de mi plantío, obra de mis manos para glorificarme.” (Isaías 60:21)

No Todos los Judíos Heredarán la Promesa

Algunas veces se objeta que Palestina es demasiado pequeña para acoger a todos los judíos. Sin embargo, la objeción procede de la errónea suposición de que las generaciones israelitas previas, según la carne, serán resucitadas para restauración. No hay razón para suponer que habrá tal resurrección. La resurrección en la venida de Cristo, el Restaurador, no incluirá a todos los judíos fallecidos de generaciones pasadas, sino solamente a dos clases de personas que son demasiado altas o bajas para participar en la restauración de judíos mortales. Los primeros se levantarán para vida eterna y para reinar con Cristo tanto sobre judíos como sobre gentiles, y los otros se levantarán para ser condenados vergonzosamente al castigo de la segunda muerte (Daniel 12:2; Juan 5:29).

La restauración prometida de la nación israelita está restringida a la generación contemporánea con la venida del Mesías. Quizás aun la mayoría de ellos, como hemos visto, serán reunidos solamente para perecer en el desierto como sus antepasados en los días del primer éxodo.

No se ha cometido injusticia con las generaciones previas, pues debemos recordar que los judíos son el pueblo de Dios, únicamente en sentido nacional. Ellos son su nación, a quienes El ha escogido de entre todos los pueblos de la faz de la tierra. No los seleccionó con la idea con la idea de conceder beneficios eternos a todos ellos. En lo que se refiere a la salvación eterna conferida por medio de Cristo los judíos están en igualdad de condiciones con los gentiles, aunque nacionalmente su relación con Dios es muy especial, como se manifestará en la época futura.

Resumen
Del testimonio presentado aprendemos:

  1. Que los judíos son la nación escogida de Dios.
  2. Que ellos son los depositarios de las promesas de Dios.
  3. Que han sido dispersados hasta ahora como castigo por sus iniquidades.
  4. Que serán restaurados de su dispersión, y restablecidos como nación en su propia tierra.
  5. Que todos los enemigos de Israel serán destruidos, y
  6. Que los sobrevivientes de las demás naciones vendrán a ser súbditos del restaurado reino de Israel, peregrinando periódicamente a Jerusalén para rendir homenaje al Rey de toda la tierra y aprender sus caminos.

Este es un sumario de las cosas que constituyen “la esperanza de Israel,” por la cual Pablo fue atado con cadenas. ¿Quién puede dejar de entender que estas cosas son también la base de la esperanza de los creyentes cristianos, como ha sido mostrado en estudios anteriores? La esperanza de los verdaderos cristianos es la venida de Cristo y el establecimiento del reino de Dios, que incluye la restauración de Israel. La esperanza de los judíos es la venida de Cristo, y el establecimiento del reino de Dios. Su esperanza es la misma aunque su relación con ella es ligeramente diferente al principio. El evangelio apostólico es verdaderamente “la esperanza de Israel.” Ese evangelio fue, en realidad, una proclamación del venidero restablecimiento del reino de Israel bajo el que es “más que Salomón” y una invitación a participar de la gloria de Israel, bajo ciertas condiciones específicas. Por consiguiente, nadie puede entender el reino de Dios descrito en las Escrituras, la esperanza del evangelio, si desconoce las enseñanzas proféticas que se refieren a la restauración de los judíos, pues tal restauración es un elemento esencial de su establecimiento. De ser omitida, ningún reino de Dios, tal como ha sido revelado, podría existir en la era futura.

Objeciones a la Restauración de los Judíos

Aun así, ciertas personas bienintencionadas se oponen fervorosamente a esta doctrina. Basándose en ciertas declaraciones del Nuevo Testamento, sostienen con gran tenacidad que la restauración de los judíos es imposible. Podemos tomar como principio básico que cualquier deducción del Nuevo Testamento que sea totalmente opuesta a las claras declaraciones de los profetas, es errónea, puesto que los escritores del Nuevo Testamento daban testimonio “no diciendo nada fuera de las cosas que los profetas y Moisés dijeron que habían de suceder” (Hechos 26:22), y apelaban a ellos como su autoridad. No puede haber contradicción en los escritos dictados por el mismo y único Espíritu eterno, y realmente no la hay. Los argumentos tomados del Nuevo Testamento contra la restauración de Israel están todos basados en interpretaciones erróneas de las declaraciones citadas. Una de estas es Romanos 9:6,7:

“No todos los que descienden de Israel son israelitas, ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: En Isaac te será llamada descendencia.”

Esta declaración está en completo acuerdo con los profetas, sin disminuir de ningún modo la fuerza de su enseñanza en lo que se refiere a la característica de los judíos como nación especial, y su futura restauración natural. Es absolutamente verdadero que todos los de Israel, no son Israel; que miles de descendientes de Abraham no son hijos, y que el principio divino es el de considerar “los hijos de la promesa” como descendientes. Esto es ejemplificado individual y nacionalmente. En el caso de los judíos, requerimientos tales como circuncisión, sacrificio, reverencia por el nombre de Dios, y otras cosas innumerables especificadas en la ley, fueron establecidos como condiciones de ciudadanía en la nación, y la transgresión fue castigada con la expulsión. La pena señalada para casi todos los decretos fue “aquella persona será cortada de su pueblo.” Por consiguiente, los transgresores, aunque de Israel, no eran Israel, aun bajo la ley. Una completa generación de tales no-israelitas pereció en el desierto; pero esto no anuló la elección nacional de la descendencia de Abraham (a través de Israel). Solamente mostró que los descendientes carnales de Abraham no son necesariamente israelitas por eso, pues se necesita la fe de Abraham junto a su sangre.

También individualmente, en lo que se refiere a la herencia del reino, “los que son hijos según la promesa son contados como descendientes.” Ningún descendiente carnal de Abraham tiene derecho natural al honor, gloria e inmortalidad del reino, según el pacto. Esto es reservado para una clase de israelitas definida bajo el principio de creer en las promesas. En este sentido, “la carne para nada aprovecha,” y aun en lo que respecta a la ciudadanía israelita en el presente estado mortal para nada aprovecha, pues como hemos visto, ese privilegio no es garantizado por simple consanguinidad con Abraham. “Os haré entrar en los vínculos del pacto; y apartaré de entre vosotros a los rebeldes.” Esta es una declaración profética. Miles de judíos serán reunidos de todos los países sin poder entrar en la tierra. Aun así esto no destruirá su relación nacional con Dios. Considerando a los judíos, a quienes Dios ha escogido especialmente como una nación, con miras al desarrollo de Su propósito final, cada uno de ellos será recogido en la restauración preliminar. Esta es la declaración de Moisés, quien dice:

“Aun cuando tus desterrados estuviesen en las partes más lejanas que hay debajo del cielo, de allí te recogerá Jehová tu Dios, y de allá te tomará.” (Deuteronomio 30:4)

Isaías proporciona un testimonio similar, diciendo:

“Levantará pendón a las naciones, y juntará los desterrados de Israel, y reunirá los esparcidos de Judá de los cuatro confines de la tierra.” (Isaías 11:12)

“Acontecerá en aquel día, que trillará Jehová desde el río Eufrates hasta el torrente de Egipto, y vosotros, hijos de Israel, seréis reunidos uno a uno.” (Isaías 27:12)

Así que habrá una restauración nacional indiscriminada, sin ninguna referencia a la condición moral individual, como en el caso de las tribus que fueron libertadas de Egipto por medio de Moisés; porque la nación en conjunto es de Dios por soberana elección, y no puede privarse de esa relación aunque sea rebelde y se exponga a Sus juicios destructores. Aun cuando hayan sido reunidos indiscriminadamente, los judíos no serán inmediatamente establecidos en la tierra, sino que de la misma manera que sus antepasados en el día que salieron de la tierra de Egipto (véase el testimonio anteriormente citado de Ezequiel 20), serán sometidos a un proceso de selección en el desierto, del cual ninguno que no esté espiritualmente apto para el privilegio de la ciudadanía bajo el Mesías, podrá escapar. “De las tierras de sus peregrinaciones los sacaré, mas a la tierra de Israel no entrarán” (Ezequiel 20:38).

Así, aun en la futura restauración nacional de los judíos, los que son meramente hijos de la carne no serán contados como descendencia, sino solamente aquellos de fe que serán seleccionados por medio de la prueba en el desierto. Entonces, debe ser evidente que se trata de un análisis muy pobre de las palabras de Pablo el que se usaría para destruir la doctrina de la restauración nacional judía. Es una interpretación que el mismo apóstol, si estuviera vivo, combatiría con vigor, porque él ha dejado testimonio de su punto de vista sobre el tema, hablando de “mis hermanos, los que son mis parientes según la carne” (Romanos 9:3):

“Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su plena restauración?… Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos?… Ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad. Y este será mi pacto con ellos, cuando yo quite sus pecados. Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres. Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios. (Romanos 11:12,15,25,26)

Aquí contempla Pablo una plenitud judía, una restauración, una regeneración nacional, cuando “haya entrado la plenitud de los gentiles.” También previene a los gentiles de no jactarse contra los judíos, en la sabiduría de su propia imaginación (versículo 25). Esto nos introduce al punto de vista de Pablo sobre la restauración de los judíos. Los profetas y Moisés, como hemos visto, predicen la gloriosa restauración y la restitución nacional de la misma nación que ha sufrido la venganza del Todopoderoso por cerca de veinte siglos. ¿Cómo pudo Pablo, quien no hablaba de ninguna cosa que ellos no hubieran predicho (Hechos 26:22), inculcar principios que contradijeran sus enseñanzas? Solamente un conocimiento parcial o una total ignorancia. Solamente una ignorancia parcial o total de las Escrituras pudo conducir a los hombres a basar en el Nuevo Testamento un sistema de doctrina que contradice los claros testimonios de los “santos hombres de Dios” quienes “hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.”

Se insiste frecuentemente en otras objeciones igualmente infundadas, pero el limitado espacio a disposición impide mencionarlas. Suficiente se ha dicho para demostrar que la restauración de Israel es uno de los principales rasgos del propósito divino que se desarrollará en el futuro, y que el reino de Dios no puede ser establecido sin su cumplimiento. También es de hecho un elemento del grandioso evento del cual depende la salvación del mundo. “La salvación viene de los judíos” nacional e individualmente. Es importante entender este elemento de la verdad de Dios, para que por medio de nuestra iluminación podamos deshacernos de nuestra condición de gentiles, uniéndonos a una sociedad más elevada, la ciudadanía de Israel, en la cual, siendo “simiente de Abraham” seremos “herederos según la promesa.”

Robert Roberts

rapture2Los fieles seguidores del Mesías serán “arrebatados” junto con aquellos que duermen en Cristo para tener un “encuentro” con el Señor en el aire! Según la Concordancia Exhaustiva de Strong, la palabra “recibir” en 1 Tesalonicenses 4:17 no es el verbo griego apantao, para ir a encontrarse, reunirse, sino que es vocablo Griego apantesis, que se define mejor como una reunión donde se da la bienvenida a otro . Esto es lo que dice acerca W.V.Vine de este sustantivo griego:

“APANTESIS, una reunión (similar a Apantao, apo, de antao, reunirse con, verse cara a cara con), ocurre en Mat. 25:6 (en algunos Mss en el versículo 2, y en 27:32, en algunos Mss), Hechos 28:1, 1 Tes. 4:17. Es usado en el papiro de un magistrado recién llegado. Parece que la idea especial de la palabra fue la bienvenida oficial de un dignatario recién llegado (Moulton, Test. Griego. Gram. Vol. 1, p. 14). “(W.E. Vine, Un Diccionario Expositivo de palabras bíblicas, Thomas Nelson Publishing, páginas 729,730) [negrita y subrayado es del autor, únicamente para énfasis]

Según W.E. Vine, el vocablo griego apantesis implica “reunirse con, enfrentarse cara a cara con”, sin embargo, dice que el significado se relaciona más con la acogida de un dignatario que llega. Apantesis: Esta palabra es usada sólo cuatro veces en la Biblia, y significa la misma cosa cada vez: no sólo es tener un encuentro cara a cara, sino saludar, dar la bienvenida y luego volver para acompañarlo hacia las personas que tenían una reunión con él ! En Hechos 28:15, vemos que la palabra apantesis es utilizada mientras Pablo estaba hablando de sus compañeros hermanos cristianos que habían oído que él y 276 de sus compañeros estaban llegando a Roma, y salieron de la ciudad, tan lejos como el Foro de Apio y las Tres Tabernas para tener una reunión (apantesis) con ellos. Se reunió con ellos y luego los acompañó de vuelta a la ciudad! La misma palabra se utiliza en la parábola de las cinco vírgenes fieles que salieron al encuentro (apantesis) del novio que llega, y lo acompañaron de vuelta a la boda, mencionada en Mateo 25: 1 y 6. Muchos teóricos de usan la parábola de las cinco vírgenes como prueba de que fueron a recibir al esposo y luego, supuestamente, subieron al cielo con él. Sin embargo, adicionalmente en la parábola, vemos que las otras cinco vírgenes que no tenían aceite, estaban llamando a la puerta donde el banquete de la boda se celebra, pidiendo al Señor que abra la puerta. La simple lógica dicta que estas vírgenes no preparadas no podrían haber estado en la puerta del cielo. Sin embargo, en cada uno de los cuatro casos donde se utiliza la palabra apantesis, siempre describe una reunión cara a cara, pero la mejor definición es la que describe específicamente una reunión de bienvenida para escoltar al visitante al mismo lugar donde los anfitriones partieron o salieron!

El mejor ejemplo que el autor puede utilizar de lo que realmente significa la palabra apantesis en 1 Tesalonicenses 4:17, y la otra escritura que acabamos de citar, es comparable a cuando un grupo de personas se reúnen en un aeropuerto para recibir a un dignatario que viene de visita. Cada vez que el Presidente de los Estados Unidos o la reina de Inglaterra visita otro país, siempre encontrará un comité de bienvenida compuesto de gente muy especial. Usted puede encontrar a algunas personas de pie detrás de la valla tratando de echar un vistazo a los dignatarios, pero sólo los “elegidos” se les permite “reunirse” con las personalidades, y por lo tanto, compartir la gloria de la realeza que llega. De ahí la razón por la cual no puede ser una “cogida” en secreto de los creyentes para ir al cielo, entre tres y medio a siete años antes de la gran tribulación, debido a que el regreso de Cristo busca que todo el mundo vea que aquellos que creen en Él son recompensados por su fe, paciencia y confianza, y, por consiguiente, participan en su gloria! Un bello ejemplo de esta verdad se encuentra en Colosenses 3:4, que dice: “Cuando Cristo, que es vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.” En Filipenses 3:20, se nos dice explícitamente que, si bien nuestra ciudadanía está en el cielo, el verso continúa señalando que, esperamos con impaciencia un Salvador de ahí, el Señor Jesucristo, que por el poder que le permite poner todo bajo su control, transformará nuestro cuerpo vil para que ellos sean como su cuerpo glorioso, (Filipenses 3:20, 21, NVI). [El subrayado es por el autor, exclusivamente para énfasis] También, en 1 Tesalonicenses 2:19, Pablo les está diciendo a los santos en Tesalónica lo que es realmente la “bienaventurada esperanza”, y cuando será cumplida:

“Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿No lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, en su venida? Vosotros sois nuestra gloria y gozo.”

Por lo tanto, ¿es el llamado “Rapto”, o la parte de “ser capturados”, (verbo Gr. harpazo) de la venida del Señor, un evento especial en sí mismo? “¡No! Es un aspecto del plan de rescate de Dios; sin embargo, no es un evento especial nombrado que la Biblia identifica, ya que enuncia los pronombres propios, como el día del sábado o la Pascua. Los teóricos sostienen tontamente, y se equivocan gramaticalmente, de que el verbo harpazo ahora se debe equiparar el sustantivo latino “raptus”, y por lo tanto, el verbo “capturados” ahora debe ser visto como un pronombre: El Rapto!

Hay cuatro aspectos especiales del plan de rescate final de Dios, y parece que son instantáneas hasta cierto punto; sin embargo, hay un aspecto procesión para el evento principal, que la Escritura claramente declara en armonía con los pasajes citados. Número uno es el cambio (Gr. Allasso) dicho en 1 Corintios 15:52, que no implica ni describe ninguna remoción o traslación al cielo. Aquí es donde lo perecedero se reviste de lo imperecedero y lo mortal de lo inmortal “, en un abrir y cerrar de ojos.” La segunda etapa es cuando los llamados son capturados (Gr. harpazo, arrancados), no necesariamente en un abrir y cerrar de un ojo, pero con fuerza, tanto los que ya han muerto y están actualmente durmiendo en Cristo, y los que viven y esperan su regreso. La siguiente etapa es cuando nos reuniremos (Gr. apantesis, una reunión), un vocablo para una bienvenida cara a cara con el Señor en el aire, y luego acompañarlo de vuelta a la tierra mientras participamos en su gloria visible, y después comenzar el reinado milenario en la tierra con él para siempre! Luego está la cuarta fase, en el que todos debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba las cosas hechas en su cuerpo, de acuerdo con que él ha hecho, sea bueno o malo, (2 Corintios 5: 10, RV).

Por Joe Ortíz (USA).

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EL JESÚS HISTÓRICO

JESUS HISTORICO
por Duncan Heaster


Flavio_JosefoSi como afirman algunos no hay evidencia de que Jesús de Nazaret haya existido, entonces la existencia misma del cristianismo es difícil de explicar. Esperar que alguien crea que millones de personas durante los pasados 2000 años han basado sus creencias en alguien que nunca existió, y tener una fe tan intensa en él que fueron motivados a difundir su fe en él a nivel mundial, a menudo a riesgo de persecución y muerte, es pedir algo inconcebible. Cristianos y judíos por lo general no tienen dificultad para aceptar que Mahoma existió, aunque rechazan sus pretensiones y enseñanzas. En verdad, aceptamos que los más famosos personajes históricos existieron sin exigir una revisión crítica de la evidencia. Frecuentemente se han hecho análisis de acontecimientos históricos de amplia aceptación, por ejemplo, que en 1066 se produjo la batalla de Hastings, pero hemos encontrado difícil de obtener una evidencia concreta.

———-El hecho de que algunos nieguen tan intensamente la existencia misma de Jesús de Nazaret es sin duda indicativo de una reacción extrema, un deseo de encontrar una excusa conveniente para no hacer frente a las razones para aceptar su Mesiazgo. Esto es especialmente cierto cuando se reconoce que los primeros judíos mismos aceptaron que en el primer siglo existió una persona llamada Jesús. Las siguientes evidencias históricas de la existencia de Jesús de Nazaret muestran que de ninguna manera se le puede desechar como invención teológica de los hombres. Mucha información útil de esta sección se seleccionó de Gary Habermas, ‘Ancient Evidence for the Life of Jesus’ (Antigua Evidencia de la Vida de Jesús).

 


———-TACITO …


———-Tácito fue un historiador romano cuyos dos libros principales acerca del primer siglo (‘Annals’ y ‘Histories’) mencionan a Jesús y al cristianismo. En los ‘Annals’ (Anales), cerca del año 115 de nuestra era, escribió:

“Una clase odiada por sus abominaciones, llamados cristianos por el populacho. Christus, de quien se originó el nombre, sufrió la pena capital durante el reinado de Tiberio, por sentencia de uno de nuestros procuradores, Poncio Pilatos”.

———-El emperador Tiberio reinó entre los años 14-37 de nuestra era, durante cuyo período Cristo fue ajusticiado, conforme a estos anales. Tácito también describe cómo las creencias de este grupo “surgieron no solamente en Judea, donde comenzaron [estas ideas], sino incluso en Roma”, y él continúa describiendo cómo los cristianos eran odiados en todas partes, y muchos fueron muertos en Roma. Todo esto concuerda con el relato del Nuevo Testamento acerca de Jesús, ya que los discípulos y los apóstoles difundieron sus enseñanzas primeramente en Judea, y luego por todo el mundo romano, incluso Roma, encontrando gran oposición.

 


———-SUETONIO …


———-Suetonio, otro historiador romano, comentó sobre el reinado de Claudio (41-54 de nuestra era):

“Debido a que los judíos en Roma constantemente causaban disturbios por instigación de Cresto, él [Claudio] los expulsó de la ciudad”.

———-”Cresto” es otra forma de escribir “Cristo”. Incidentalmente, Hechos 18:2 describe cómo una pareja de judíos llamados Aquila y Priscila tuvieron que salir de Roma debido a la persecución de los judíos.

———-Después Suetonio comenta acerca de la persecución de los cristianos en el reinado de Nerón:

“Después del gran incendio de Roma… también se aplicaron castigos a los cristianos, una secta que profesaba una creencia nueva y malévola”.

———-Esta referencia a la existencia de un grupo llamados “cristianos” en el primer siglo sugiere que una persona llamada “Cristo” existió a comienzos de ese siglo.

 


———-THALLUS …


———-F.F. Bruce (“Christian Origins”, págs, 29,30) señala el hecho de que hay referencias a una historia del Mediterráneo oriental escrita por un historiador llamado Thallus cerca del año 52 de nuestra era. Bruce muestra en otro libro (The New Testament Documents” pg. 113) que un erudito llamado Julio Africano, citó a Thallus, mofándose de la descripción que éste hace de las tinieblas que se produjeron durante la crucifixión de Jesús atribuyéndolas a un eclipse de sol. Esto sugiere que Thallus escribió un relato de la crucifixión de Jesús, la cual ocurrió algunos años antes de que él escribiera su historia en el año 52 de nuestra era.

 


———-PLINIO …


———-Plinio, un oficial del Gobierno Romano, menciona detalladamente la existencia de un grupo de personas muy activas llamadas cristianas en los últimos años del primer siglo. El describe la forma en que ellos efectuaban el servicio recordatorio:

“Tenían la costumbre de reunirse en un cierto día fijo antes de que amaneciera, cuando cantaban en estrofas alternadas un himno a Cristo” (“Cartas de Plinio” traducido al inglés por W. Melmoth, Vol 2, X:96).

———-Los emperadores romanos, Trajano y Adriano, mencionaron el problema de tratar con los cristianos. Para referencias de esto, véase “Carta a Plinio”, Vol.2, X:97 y la Historia Eclesiástica, de Eusebio, IV:IX, respectivamente. La existencia de este grupo desde el primer siglo y su extraordinaria tenacidad durante las persecuciones sugeriría que ellos eran seguidores de un personaje histórico real que vivió en el primer siglo.

 


———-EL TALMUD …


———-El Talmud, un libro sagrado judío, en Sanedrín 43a se refiere a la muerte de Jesús. Es aceptado que esta parte del Talmud data del primer período de la compilación de ese libro (es decir, en los años 70 a 200 de nuestra era):

“En la víspera de la pascua Yeshu [Jesús] fue colgado. Durante 40 días antes de que se realizara la ejecución, un heraldo proclamó: ‘Él va a ser apedreado porque ha practicado la brujería y ha incitado a Israel a que apostatara. Cualquiera que pueda decir algo a su favor, que pase adelante en su defensa’. Pero en vista de que nada se presentó en su favor, fue colgado en la víspera de la pascua”.

———-”Colgado” puede ser un modismo de crucifixión, así se usó en el Nuevo Testamento (Gá. 3:13; Lc. 23:39). Este pasaje describe a los judíos queriendo que Jesús fuera apedreado (¿presumiblemente en conformidad con la ley mosaica?), pero menciona que efectivamente fue colgado. La explicación de esto se da en la descripción del Nuevo Testamento acerca de cómo los judíos tenían que usar la ley romana para efectuar la muerte de Jesús, la cual habría sido por medio de la crucifixión.

———-El Sanedrín 43a también describe cómo cinco discípulos de Jesús fueron sentenciados a muerte, mostrando de nuevo que los judíos habían creído tradicionalmente en la existencia del Jesús histórico. En Sanedrín 106b incluso dice que Jesús tenía 33 años cuando murió; exactamente como lo requiere el Nuevo Testamento. Maier (“First Easter”, pgs. 117,118) cita del documento judío del siglo V, “Toledoth Jesu”, que afirma que los discípulos trataron de robar el cuerpo de Jesús después de su muerte, pero que un jardinero llamado Judá se enteró de sus planes y trasladó el cuerpo de Jesús a otra parte entregándolo después a los judíos. Justino Martyr escribiendo el año 50 de nuestra era consigna que los judíos despacharon mensajeros especiales para que afirmaran que el cuerpo de Jesús había sido robado (“Diálogo con Tryfo”, 108), y Tertuliano (“On Spectacles”, 30), presenta un relato similar cuando escribió en el año 200 de nuestra era.

———-Entre ellos, estos puntos de evidencia muestran que los judíos de los primeros siglos de nuestra era creían en la existencia y muerte violenta del Jesús histórico.

 


———-LUCIANO …


———-El dramaturgo griego Luciano, escribiendo en el segundo siglo, se burla de los cristianos que “adoran a un hombre hasta este día [el cual] fue crucificado” (Luciano, La Muerte del peregrino, 11-13 en “Las Obras de Luciano”, Vol. 4, traducción de Fowler y Fowler).

 


———-JOSEFO …


———-Josefo es el historiador más conocido del primer siglo. En sus “Antigüedades”, escrito en los años 90-95 de nuestra era, él menciona a Santiago, “el hermano de Jesús, que se llama Cristo”. Él también habla en otra sección del mismo libro en términos que claramente corroboran la descripción de Jesús que se encuentra en el Nuevo Testamento:

“Existió en esta época Jesús, un hombre sabio… Porque era un hacedor de hechos maravillosos… Era Cristo… se les apareció a ellos al tercer día, vivo, tal como los profetas habían predicho estas y otras diez mil cosas maravillosas referente a él”.

———-Tan preciso es este pasaje que algunos han afirmado que es una interpolación. Que a pesar de eso hay razón para usar este pasaje en apoyo de la discusión de que hubo un hombre llamado Jesús de Nazaret, que vivió en el primer siglo, se demuestra por las siguientes consideraciones:

Eusebio (Historia Eclesiástica, 1:XI) cita esta sección de Josefo.

Respetados eruditos apoyan esta primera lectura como original, y pueden demostrar que esta sección está escrita en el mismo estilo de la obra de Josefo (véase Daniel Rops, “El Silencio de los Contemporáneos de Jesús”, pg. 21; J.N.D. Anderson, “Cristianismo: El testimonio de la Historia”, pag.20; F.F. Bruce, “Los Documentos del Nuevo Testamento”, pgs. 108,109).

No hay evidencia textual de que esto sea una interpolación.

El profesor Schlomo Pines afirma que era casi seguro que la edición arábiga de las obras de Josefo que se han descubierto era la original. El pasaje recién mencionado aparece allí, pero sin las obvias declaraciones doctrinales referentes a la resurrección y Mesiazgo de Jesús que se hizo en el extracto dado anteriormente. Esto parece razonable considerando que Josefo era judío. Pines primeramente hizo públicos sus hallazgos en artículos en “The New York Times”, Febrero 12 de 1972, en el cual él cita el debatido pasaje de Josefo acerca de Jesús tomado de la versión arábiga:

“En esta época hubo un hombre sabio llamado Jesús. Y su conducta era buena y fue conocido como virtuoso. Y mucha gente entre los judíos y otras naciones llegaron a ser sus discípulos. Pilato lo condenó a morir crucificado. Y aquellos que habían llegado a ser sus discípulos no abandonaron su discipulado. Ellos informaron de que él se les apareció tres días después de su crucifixión y que estaba vivo; en consecuencia, tal vez era el Mesías referente al cual los profetas han relatado maravillas”.

Este relato concuerda admirablemente con el relato del Nuevo Testamento.

 


Artículo extraído de http://www.bbie.org/spanish/


russell1Cualquier testigo de Jehová sabe que la adoración a las criaturas es condenada por la Biblia, ya sea que estén vivas o muertas, y esto es enseñado incluso por el ‘esclavo fiel y discreto’.

Lo cierto es que millones de testigos de Jehová hoy ignoran que la Sociedad Watchtower fue culpable de adoración a los muertos. Vea este vídeo:

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judio

Caricatura burlesca y mordaz de un Judío avaro

Los Protocolos de los Sabios de Sión constituye -a todas luces- uno de los más terribles fraudes en la historia de la humanidad. En este documento se afirma que existe un gobierno judío secreto, que a través de una red universal de instituciones y organismos, tiene bajo su dominio a partidos políticos, gobiernos, periódicos, bancos y opinión pública en general para apoderarse del mundo. El mito de la conspiración judía internacional que argumenta es una adaptación moderna de la antigua tradición demonológica. Es, en síntesis, una mezcla de los restos de viejos terrores con ansiedades y resentimientos típicamente modernos.

Los Protocolos es la culminación de una larga cadena de literatura antisemita que encuentra sus orígenes en la Revolución Francesa y que se genera a raíz de la serie de profundos cambios políticos, económicos y sociales que ésta conllevó. Los privilegios heredados por la aristocracia europea dejaron de ser sacrosantos, y los valores y creencias tradicionales fueron puestos en tela de juicio. Con la consecuente emancipación ciudadana, los judíos tuvieron la oportunidad de integrarse plenamente a la sociedades en las que vivían. Se constituyeron así en comunidades identificables asociadas con el mundo moderno, reforzando de esta manera su proclividad natural a ser culpados en forma injustificada por los cambios que alteraban la estabilidad social.

La primera versión de Los Protocolos apareció en Rusia en 1903 en el diario “Znamia”, dirigido por P.A. Krushevan, instigador del terrible pogrom de Besaravia. Ediciones posteriores han circulado por todo el mundo, y a pesar de que se ha comprobado su natu raleza fraudulenta, han servido de herramienta para fomentar el antisemitismo en la URSS, la Alemania nazi y los países árabes, entre muchos otros.

El Concepto de la “Conspiración Judía” antes de Los Protocolos

La hostilidad hacia los judíos se remonta muchos siglos atrás. Del siglo II al IV e.c. los judíos fueron vistos como seres misteriosos, dotados de terribles poderes y de un espíritu maligno. Estas fantasías resurgieron siglos después en una nueva demonología. A partir de la segunda Cruzada los judíos fueron presentados como seres con poderes ilimitados, como hijos del diablo. En el siglo XII, al judío se le acuso de asesinar niños cristianos y de envenenar los pozos. Posteriormente, con el Liberalismo y el Iluminismo, surgió un antisemitismo progresista dirigido no sólo contra el carácter religioso de los judíos sino contra su supuesto poder económico.

De este modo la imagen popular del judío medieval se modernizó, se secularizó y se nutrió de una serie de documentos fraudulentos que culminaron con Los Protocolos y que justificaron la hostilidad antijudía. En 1797, en Francia, el abate Barruel publicó la obra “Mémoire pour servir a l’histoire du Jacobinisme” en la que sostenía que la Revolución Francesa representaba la culminación de una antigua conspiración planeada por una sociedad secreta. El clérigo hacia referencia a los grupos masónicos que supuestamente pretendían socavar a la Iglesia y la religión católicas, y apenas menciona a los judíos.

En 1806 Barruel recibió una carta procedente de Florencia de un oficial llamado J.B. Simoni en la que lo felicita por su “descubrimiento” y lo pone al tanto de la “secta judaica” que según él se encontraba detrás de los grupos masones que impulsaron la Revolución. Simoni afirmaba que los judíos se habían comprometido a “en menos de un siglo ser los amos del mundo, abolir a todas las otras sectas, establecer el dominio sobre ellos, y convertir a las iglesias en sinagogas” . Tanto Barruel como Simoni se vieron influidos por una serie de publicaciones que hablaban del peligro “judeo-masón”.

En la actualidad una amplia gama de literatura antisemita de extrema derecha hace alusión a la aparente alianza entre los judíos y los masones. Hay que recordar que las sociedades masónicas surgieron en Inglaterra durante el siglo XVII con una tradición de doctrinas y símbolos y con un ritual específico que se supone derivan del Primer Templo de Jerusalem. Su constitución obligaba a sus miembros a practicar la tolerancia religiosa y el libre pensamiento, lo cual antagonizaba a la Iglesia católica. Por ello, las sociedades masónicas fueron prohibidas en 1738 a través de una Bula promulgada por el papa Clemente XII. En el siglo XVIII -y a pesar de ciertas oposiciones- algunos judíos se integraron a estas sociedades. Para 1860, en Alemania, los judíos y los franco-masones comenzaron a ser vistos como elementos responsables de minar las estructura tradicionales, debido a que muchos de los movimientos liberales de esa época fueron discutidos en el seno de las logias masónicas. Las fantasías de Barruel y de Simoni no tuvieron eco durante la primera mitad del siglo XIX pero prepararon el terreno para la publicación de otros textos fraudulentos.

En 1850 reaparece en Alemania el mito de la conspiración judeo-masónica como instrumento de la extrema derecha en su lucha contra las fuerzas del nacionalismo, liberalismo, democracia y secularismo. En 1848, un publicista llamado E. E. Eckerte, escribió sobre la participación de los franco-masones en todos los movimientos revolucionarios y en todos los desastres económicos sin mencionar a los judíos. Esta idea es retomada en Munich por el periódico “Historisch-Polltisch Blattech”, que en 1862 publicó una carta en la que se habla de la creciente influencia de los Judíos en la vida política y pública de Prusia. A la vez, habla de centros judíos en Roma Londres y hace referencia a una asociación no masónica que amenaza la seguridad de todos los Estados y que está compuesta principalmente por judíos.

Es en 1868, en Alemania, en donde surge el verdadero borrador de los Protocolos. Su autor fue Hermann Goedsche, un exfuncionario del correo prusiano. Después de ser despedido por actos indebidos Goedsche se incorporó al diario “Die Preussische Kreuzzeltung” y comenzó a escribir novelas bajo el seudónimo de John Rectcliffe. En el capítulo “Cementerio Judío de Praga” de su novela titulada “Biarritz” el autor describió una supuesta reunión en un cementerio de los “jefes” de las 12 tribus de Israel con el diablo, reviviendo así el mito de los judíos como agentes malignos. En ésta, los líderes hebreos informaban sobre sus actividades y sus planes y concluían afirmando que “después de siglos de opresión Israel derribara a sus enemigos gracias al oro que recibieron”. Agregaban además, “que la tierra les pertenecería y que a través del mercado de valores transformarían en deudores a todos los gobiernos”. La idea de Goedsche volvió a aparecer en San Petersuburgo, Rusia en 1872, en un folleto en el que se aclaraba que se trataba de un relato ficticio, pero que supuestamente tenía bases reales. En 1876 se publicó en Moscú un folleto similar titualdo “En el Cementerio Judío de la Praga Checoslovaca: Los Judíos Soberanos del Mundo”. Posteriormente se publicaron otras ediciones en Rusia, Checoslovaquia y Francia basadas supuestamente en el “auténtico programa judío del Gran Rabino John Readclif”. Los discursos de los participantes -aducía- estaban dirigidos por un rabino de alta jerarquía a una convención judía secreta. La “autenticidad” del discurso la fundamentaron en la obra inédita de un diplomático inglés, Sir John Readcliff, con asombrosa semejanza con el “John Retcliffe” que escribiera sobre la reunión de jefes judíos en el cementerio de Praga.

En 1896 el folleto se imprime ya como el “Discurso del Rabino”, que fue utilizado por agitadores antisemitas durante años. Tal fue le caso del Prof. P.A. Khrushevan quien se valió de este libelo para desatar el pogrom de Besaravia en 1903.

En 1905 Serguei Nilus, escritor místico ruso, publicó la tercera edición de su libro “Lo Grande y lo Pequeño; El Anticristo Considerado como Inminente Posibilidad Política”, en la que insertó una primera versión de Los Protocolos, sin citar las fuentes de origen. Según Nilus se trataba de la traducción al ruso de las copias del documento original que estaba escrito en francés. Posteriormente, aunque Nilus no pudo probar la autenticidad de la obra, esta fue aprobada por los censores de Moscú y en 368 sinagogas rusas se pronunció un sermón citando este texto.

La edición de 1917 cobró gran notoriedad histórica y se propagó por el mundo, cuando los frustrados partidarios del depuesto Zar adjudicaron la revolución a un complot judío para esclavizar al mundo. El mayor número de adherentes a Los Protocolos surgió en la Alemania nazi. Se utilizó la teoría del supuesto “poder oculto de los judíos” para explicar la derrota germana durante la primera guerra mundial. La primera versión en alemán se publicó en 1920 y para 1933 ya habían sido publicadas 33 ediciones.

Hitler explotó el mito para consolidar su poder y lo adoptó como ideología central de su partido para justificar el genocidio judío.

Su Contenido

La obra contiene las supuestas actas del Primer Congreso Sionista realizado en Basilea en 1897 en donde se “establecieron los planes secretos de los líderes judíos para dominar al mundo”. El documento -escrito en un estilo confuso, con argumentaciones ilógicas- incluye un prefacio de E. Jovin, cura de la orden de San Agustin,quien pretende “demostrar” la veracidad de la obra. Esta compuesto de 24 secciones o protocolos que abarcan tres temas principales: a) crítica del liberalismo, b) análisis de los métodos que usaran los judíos para dominar al mundo y c) descripción del estado mundial a establecerse. A través de estos se responsabiliza a los judíos de:

  • Ser los principales responsables del Iluminismo, de la ideología francomasona y del libre pensamiento. Con estas corrientes lograron adueñarse de la educación para sembrar ideas que van en contra de la moral y de la Iglesia.
  • Ser los promotores del bolchevismo, cuyo objeto es conducir a una revolución mundial que altere la estabilidad social.
  • Ser los dueños del poder económico con el que subyugaran a otros pueblos.
  • Pretender establecer un hogar judío para ejercer el dominio internacional.
  • Introducirse en las profesiones -medicina, educación y política- para dominar a todos los países.
  • Utilizar a la prensa y los medios de comunicación como instrumento de dominio.

Un Fraude

La veracidad de Los Protocolos fue puesta en tela de juicio en diversas ocasiones, pero no fue sino hasta 1921 cuando se demostró su carácter falso. Phillip Graves, corresponsal del London Times en Constantinopla, se aboco a esta tarea y realizó investigaciones en el Museo Británico a través de las cuales descubrió que el libro en cuestión era una copia de la obra “Diálogo en el Infierno entre Montesquieu y Maquiavelo” escrita por un abogado francés llamado Maurice Joly y publicada en Bruselas en 1864.

Su propósito era desacreditar al Segundo Imperio de Napoleón III, ya que no se le podía criticar abiertamente. No obstante, en 1865 el régimen francés logró reconocer sus intenciones. El autor fue arrestado, juzgado y sentenciado a 15 meses de prisión. Su libro fue prohibido y confiscado. Esta obra de Joly así como los textos alusivos a un cónclave judío secreto que habían pululado desde el siglo XVIII sirvieron de inspiración a Nilus para elaborar su libro. En total, 16 de los Protocolos -esto es dos quintas partes del texto- se basan en los párrafos de Joly. En nueve de los capítulos el plagio es de mas de la mitad del texto, en otros es de tres cuartas partes y el séptimo protocolo es copia íntegra. La obra de Nilus sigue -casi en su totalidad- el orden de la de Joly y la disposición de los capítulos es bastante similiar. De este modo Nilus atribuyó a los líderes judíos la actitud conquistadora del Maquiavelo de Joly.

Conclusiones

Los Protocolos reflejan la compleja estructura del antisemitismo moderno en su expresión más virulenta. El judío conserva las características sobrenaturales que se le adjudicaban en la Edad Media, pero a la vez adquiere nuevos matices y se inserta en un contexto típicamente moderno. Este libelo ha servido como justificación de innumerables pogroms, cuyo punto culminante fue el genocidio perpetrado por los nazis en el presente siglo. De una u otra forma -y a pesar de los argumentos en su contra- el mito de la conspiración judía ha sobrevivido y se ha difundido por el mundo. Más aún, la idea del dominio judío avalada por esta obra no sólo no ha desaparecido sino que se ha proyectado a otro plano y sirve de base al antisionismo. En la versión antisionista de Los Protocolos, Israel es el centro geopolítico de esta conspiración, concepto compartido por todos los grupos de extrema derecha.

En la actualidad, y a pesar de vivir un final de siglo caracterizado por la apertura y los cambios, Los Protocolos se sigue publicando. La versión que circula con mayor frecuencia y que data de 1917, se publica en cientos de idiomas -incluyendo el español- y se distribuye masivamente en países como México, en su afán por atizar prejuicios y el odio racial.

 

Bibliografía

Tomado de Tribuna Israelita 

Cohn, Norman

El Mito de los Sabios de Sión

Editorial Candelabro, Panama 

Encyclopaedia Judaíca

Keter Publishing House, Ltd. Israel, 1981 

Korey, Williams

Los Protocolos de los Sabios de Sión

Colección Contemporánea, México, 1979 

Los Protocolos de los Sabios de Sión

Editorial Epoca,. México, 1990

Wistrich, S. Robert

Anti-Zionism and Antisemitism in the Contemporary

World

MacMillan Press, USA, 1990

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