LA LEY EN LA BIBLIA

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Carlos Aracil Orts

Revisión: junio de 2006

Introducción*

Para abordar este estudio trataremos de aclarar lo que significa la ley en la Biblia, porque hay quien cree que cuando la Biblia habla de la Ley se refiere, mayormente, al Decálogo o los diez mandamientos dados por Dios a Moisés en el monte Sinaí. Dios dio a Israel, junto con los diez mandamientos, leyes para su gobierno, leyes higiénicas y de alimentación, leyes ceremoniales o rituales que se referían a los sacrificios de animales en el culto del santuario terrenal, y que prefiguraban el sacrificio de Cristo como Cordero de Dios, etc. También intentaremos responder a las preguntas: ¿Fue dada la ley para toda la humanidad o sólo para el Israel bíblico? ¿En que momento de la historia se dio la ley? ¿Por qué se promulgó? ¿Hasta cuando estaría vigente?

Para ello, primero de todo, sentaremos las bases de interpretación de este tema a fin de dejar claro lo siguiente:

a)      La Biblia no diferencia entre ley moral y ceremonial. Por ejemplo, el gran mandamiento de la ley, no se encuentra en el Decálogo, sino fuera del mismo. Veamos Deut. 6:5 “Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.” Igualmente, en Levítico 19:18 encontramos otro importante mandamiento que tampoco tiene nada de ceremonial;“No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová.” Existen muchos más textos (aunque por no alargar citaremos unos pocos más: Ex. 22:21,22, 23:4,5, Lev. 19:16, Deut. 16:19) que corroboran que el Decálogo es sólo un breve resumen de muchas leyes morales que Dios dio a Israel, y por tanto, no es posible separarlo del resto de leyes morales, civiles, higiénicas, ceremoniales, etc. porque constituyen una unidad llamada la Ley. (véase en los siguientes textos como se usa el término “Ley” para referirse a varios tipos de leyes: 1 Cor. 14:34; Mat. 12:5; 22:36; Hechos 23:3.) 

LOS DIEZ MANDAMIENTOS FORMAN PARTE DEL AMPLIO CONJUNTO DE LA LEY (TORAH) EN QUE SE BASA EL ANTIGUO PACTO.

b)      Alguna personas, cuando encuentran el término ley en la Biblia tienden asociarlo con el Decálogo o Diez mandamientos de la ley de Dios. Sin embargo, cuando la Biblia habla de ley se refiere, la mayoría de las veces, a los cinco libros del Antiguo Testamento: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio cuyo autor se cree que fue Moisés, y se conoce por los judíos como la Torah.

Al Antiguo Testamento que conocemos hoy, se le denominaba “la Ley y los Profetas”. Jesús mismo lo atestigua así en el sermón del monte, cuando dijo: “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir” (La Biblia de Jerusalén dice “la ley y los profetas” para referirse a todo el Antiguo Testamento). También, en el evangelio de San Lucas se cita: “La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él.”

c)      LA LEY DE MOISÉS ES LA LEY DE JEHOVÁ. La Biblia usa los términos “Ley de Moisés” y “Ley de Dios” indistintamente para referirse a la misma ley. 2. Crónicas 31:3,  Josué 23:6: Num. 31:21

 “Y dijeron a Esdras el escriba que trajese el libro de la ley de Moisés, la cual Jehová había dado a Israel” (Neh. 8:1). “Y leyó Esdras en el libro de la ley de Dios cada día” (Neh. 8:18). “Y puestos de pie en su lugar, leyeron el libro de la ley de Jehová su Dios la cuarta parte del día” (Neh. 9:3). Los capítulos ocho y nueve de Nehemías describen un esfuerzo prolongado de parte de Nehemías y de sus socios de enseñar al pueblo. El pueblo le dijo a Esdras que trajera “el libro de la ley de Moisés” (8:1). El trajo “la ley” delante de la congregación (8:2). Leyó en el libro, y prestó atención el pueblo “al libro de la ley” (8:3), “las palabras de la ley” (8:13). Cada día leyó en “el libro de la ley de Dios” (8:18), “el libro de la ley de Jehová” (9:3).

Toda persona puede ver que estos términos se usan alternativamente; que se refieren al mismo libro o ley. Por lo tanto, no hicieron distinción los autores inspirados entre “ley de Moisés” y “la ley de Jehová”. Aun lo escrito por Josué fue escrito en “el libro de la ley de Dios” (Jos. 24:26). Lucas, en un párrafo breve, usa estos términos alternativamente: “Y cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, conforme a la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén para presentarle al Señor (como está escrito en la ley del Señor: Todo varón que abriere la matriz será llamado santo al Señor) …Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley… Después de haber cumplido con todo lo prescrito en la ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret” (Lucas 2:22-39).

Por tanto, nunca se deben separar partes de la ley diciendo que ellas fueron abolidas por Cristo, pues no se pueden abolir partes, ya que todos sabemos que la Ley constituye una unidad.

Podemos entender, pues, que “La Ley de Moisés”, son tanto los mandamientos grabados en piedra, como aquellas ordenanzas, leyes y preceptos de todo orden que Dios dio al pueblo de Israel por medio de Moisés.

d)      ¿CON QUIEN HIZO DIOS EL ANTIGUO PACTO Y A QUIEN FUE DADA LA LEY? Solamente al Israel antiguo: Ex. 34:27,28: ” (27) Y Jehová dijo a Moisés: Escribe tú estas palabras; porque conforme a estas palabras he hecho pacto contigo y con Israel. (28) Y él estuvo allí con Jehová cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan, ni bebió agua; y escribió en tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos”. Véase también, 1 Reyes 8:9,21, Heb 9:4  que identifican las tablas de la ley con el antiguo  pacto de Dios.

Queda pues claro que la ley fue dada al Israel bíblico en el Sinaí, y a ningún otro pueblo de la tierra. En el libro de Levítico, capítulo 26 y verso 46, dice: “estos son los decretos, derechos y leyes que estableció Jehová entre sí y los hijos de Israel en el monte de Sinaí por mano de Moisés”. Y en 27:34 del mismo libro añade: “Estos son los mandamientos que ordenó Jehová a Moisés, para los hijos de Israel”. ¿A qué mandamientos se refiere aquí el escritor? Pues a todo lo que queda escrito atrás de Levítico 27. También, en el encabezamiento del Decálogo se identifica Dios y al pueblo al que da la ley, es decir, al que sacó de Egipto: Éxodo 20:2: “Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.” Y a continuación se registran los diez mandamientos. A este respecto, véase también la repetición de los diez mandamientos en Deuteronomio 5:2-5, 6-21, en los que se ratifica que el Decálogo fue dado sólo para el Israel Bíblico, y el reposo del sábado señala a la esclavitud que este pueblo sufrió en Egipto y a su liberación por Dios.

NO FUE HECHO EL PACTO CON LOS PADRES.

No con los patriarcas ni con los que salieron de Egipto, sino con los que nacieron durante la travesía del desierto: Deut. 5:1-3: “(1) Llamó Moisés a todo Israel y les dijo: Oye, Israel, los estatutos y decretos que yo pronuncio hoy en vuestros oídos; aprendedlos, y guardadlos, para ponerlos por obra. (2) Jehová nuestro Dios hizo pacto con nosotros en Horeb. (3) No con nuestros padres hizo Jehová este pacto, sino con nosotros todos los que estamos aquí hoy vivos”.

RELACIÓN ENTRE LOS DIEZ MANDAMIENTOS Y EL PACTO ANTIGUO

El decálogo es llamado el pacto. Ex. 34:28,  Deut. 4:13, Deut. 9:9-11. Dios hizo este Pacto en Horeb (Sinaí).

¿Cuál fue el Antiguo Pacto hecho por Dios con Israel, por medio de Moisés?

Gál 4:21-31, 5:13,14: (21) Decidme, los que queréis estar bajo la ley: ¿no habéis oído la ley?(22) Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre. (24) Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud;  éste es Agar. (31) De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre.”

(5:13) Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servios por amor los unos a los otros. (14) porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”

 

El Antiguo Pacto es el del monte Sinaí y está simbolizado por Agar. Los creyentes del Nuevo Pacto, somos hijos de la promesa, hijos de Cristo, no de la esclava, por tanto, nunca se ha podido aplicar esta ley a los gentiles ni a los cristianos.

 

e)      ¿En que momento de la historia se dio la Ley?  ¿Por qué se promulgó? y ¿hasta cuando estaría vigente para el pueblo judío, puesto que nunca fue dada a los gentiles?

 

La Ley fue dada cuatrocientos treinta años después, de la promesa dada a Abraham sobre la simiente (Cristo) para que en Él (Gál. 3:14-19) “(14)…La bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu”.. (19)… Fue añadida a causa de las transgresiones,” ¿Hasta cuando? “Hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa;…”

Dios no puso aquel pacto con sus leyes, con propósitos de que fuese un pacto permanente y eterno, sino que lo introdujo como añadido a una promesa anterior y para que le sirviese de instrumento hasta que viniese Cristo.

Resumiendo: desde el punto de vista bíblico no existen dos leyes (la ley moral y la ley ceremonial), sino que la Ley es considerada como un todo indivisible sobre el que se asentaba el antiguo Pacto que Dios hizo con Israel. El Decálogo no es una ley diferenciada del resto del corpus legislativo judío, sino que es precisamente el resumen o síntesis de todo ese corpus, identificándose, el mismo, en numerosas ocasiones, con el pacto mismo.

 

Los Diez mandamientos son el resumen de la Ley o Torah, por tanto el Decálogo encuentra su desarrollo en el resto de la legislación israelita. El Decálogo es inseparable del Antiguo Pacto. Deut. 4:13 :”Y él os anunció su pacto, el cual os mandó poner por obra; los diez mandamientos, y los escribió en dos tablas de piedra.  Por tanto, aquellos que separan la ley en moral y ceremonial, no se ajustan a lo que la Biblia enseña.

DIOS, EN EL ANTIGUO TESTAMENTO, ANUNCIA, EXPRESAMENTE, EL NUEVO PACTO Y DICE QUE NO SERÍA COMO EL ANTIGUO. “He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto” (Jer. 31:31,32). No hay distinción entre la ley de Dios y la de Moisés, como con anterioridad hemos visto.  La ley de Dios es, pues, el pacto de Dios con Israel. En la cita anterior Jehová hace contraste entre el pacto que haría en el futuro y el que había hecho con anterioridad, y muestra que el nuevo tomaría el lugar del que fue hecho con Israel. Léanse los capítulos ocho, nueve, y diez de Hebreos, y véase que Dios ha hecho un nuevo pacto. Este pacto nuevo es distinto al viejo.

JESÚS MEDIADOR DE UN NUEVO Y MEJOR PACTO.

 

Hebreos 8: 6, 7, 13: “Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas. (7) Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar par el segundo. (13) Al decir: Nuevo Pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer.”

 

MINISTERIO DE CONDENACIÓN VERSUS MINISTERIO DE JUSTIFICACIÓN  

(A continuación insertamos partes del libro El Cristiano y La Ley, de Domingo Fernández Suárez)

 

(2 Cor. 3: 6-14)

“Vamos ahora a hacer referencia a otro pasaje, uno de los más claros en este sentido; me refiero a 2ª Corintios 3:3-13, donde nos dice que la ley abolida incluye el decálogo y que en este pasaje se tomó el decálogo como resumen representativo de toda la ley, lo cual está de acuerdo con el criterio que mantenemos, de que toda la ley es una ampliación del “decálogo”.

“En el verso tres, del pasaje anteriormente citado, tenemos un contraste entre las “tablas de piedra” del Sinaí y los corazones de los hombres, donde la ley de Cristo es ahora grabada. En el verso seis y siguientes, leemos: “El cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica. Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras  fue con gloria…(8) ¿Cómo no será más bien con gloria el ministerio del espíritu? (9) Porque si el ministerio de condenación fue con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justificación. (11) Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más  glorioso será lo que permanece. (13)… para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de aquello que había de ser abolido”. (2ª Cor. 3: 3-13).

Aquí Pablo no pudo hablar más claro, pues sin duda se está refiriendo a las tablas de piedra, de esas tablas que fueron escritas con el “dedo de Dios”. “Y si el ministerio de muerte en letras grabado en piedras”. “Que esto se refiere a las dos tablas de la ley nadie lo puede negar. Sólo los diez mandamientos fueron escritos en piedra. Para Pablo todo el ministerio de la ley estaba justamente representado en las dos tablas del pacto de la ley escritas por Dios.”

“¿Cómo le llama Pablo al ministerio de la ley?, “Ministerio de muerte”. “Ministerio de condenación”. ¿Qué había de pasar con este ministerio de muerte y condenación? Había de perecer (verso 11). Había de ser abolido (verso 13). ¿Qué había de ocupar el lugar de ésta ley? “El ministerio del espíritu” y “El ministerio de justicia”. “

No debemos dejar que nos ocurra como al pueblo de Israel que: “…el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado” (2ª Cor. 3:14).

Los textos paulinos que hablan del fin de la ley están en armonía con la creencia expresada en el epígrafe anterior, se refieren a toda la ley puesto que, como ya se ha demostrado, ésta no puede, de ninguna manera ser dividida en Moral y Ceremonial o ritual, sino que forma una unidad y por tanto un conjunto indivisible.

 

En el texto de Pablo de Rom. 10:4. Que dice “El fin de la Ley es Cristo para justicia a todo aquel que cree”, la palabra fin (telos en griego) alude tanto a una finalidad u objetivo como a un fin en el sentido de terminación. En el sentido de finalidad u objetivo: “la ley ha sido nuestro  ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe, pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo…”Gál. 3:24-25, Gál 4:1-10.

 

Por otro lado, todo el sistema llamado Ley, base del Antiguo Pacto (que incluye el Decálogo) termina, finaliza y se cumple con la muerte de Cristo en la cruz: “Anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz”. Col 2:14). (veáse también 2 Cor. 3:3-17). Por lo que, en cualquier caso (objetivo o terminación), la Ley concluye en Cristo.

Como no podía ser de otra manera, las palabras de Pablo están en armonía, y concuerdan en todas las declaraciones que hace en sus otras cartas:

Efesios 2:15: “aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas..”

En todas, se está aboliendo toda La Ley puesto que es una unidad, y no se puede hacer una división artificiosa (en Moral y Ceremonial) que no está apoyada en la Biblia.

“Si la ley viviera con Cristo, sería necesario para la salvación, que con la fe estuviera el cumplimiento de la ley (exactamente el punto de vista de los judaizantes y de los adventistas). Mas siendo el cristiano muerto en Cristo para la ley, basta la fe para la justificación, y basta la justificación para la salvación.”

“Veamos que dice Pablo en Gálatas 2:19, 20.: “Porque yo por la ley soy muerto a la ley, para vivir a Dios”. Y “con Cristo estoy juntamente crucificado”.  Por eso Pablo expresa en Romanos 6:14,  “El pecado no se enseñoreará de vosotros”. ¿Por qué es posible esto? Porque “no estáis bajo la ley sino bajo la gracia”.”

“La ley no puede exigir ninguna cosa más allá de la muerte. La ley condena y exige la muerte. Por tanto el que muere cumple la ley, y por tanto es libre de ella. Pablo dice en Ro. 7:1-6:

“(1) ¿Ignoráis, hermanos, (pues hablo con los que saben la ley) que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que vive”? Ahora Pablo pasa a ilustrarlo tomando como ejemplo el matrimonio. (2) “Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido; (3)… de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adultera”. Ahora viene la aplicación que Pablo da a su argumento, y ésta es que, así como por la muerte del marido la mujer quedó libre de la ley, (4) “así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo…”.

“Por la muerte del marido la mujer queda libre de la ley del matrimonio y por la muerte de Cristo en la cruz, el hombre de fe en Cristo queda muerto a la ley, porque “con Cristo estoy juntamente crucificado…” y ahora “…vive Cristo en mí…” (Gál 2:20). Por eso Pablo dice: “Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos…” Ro. 7:6.

“En Gálatas 4:4, dice: “…Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, y nacido bajo la ley,”. ¿De qué ley fue hecho súbdito Cristo? ¿No es lógico admitir que Cristo fue hecho súbdito de toda la ley? Al parecer, con esto están de acuerdo la mayoría de los comentadores. ¿Para qué se hizo Cristo súbdito a la ley? La respuesta viene en el verso cinco del pasaje citado: (5)”Para que redimiese a los que estaban bajo la ley”. ¿Bajo qué ley? ¿De la ley ritual?. Pero, ¿por qué le hemos de dar al término ley, un alcance general en el verso cuatro, y limitado en el cinco, cuando ambos presentan las mismas características? Hacer otra cosa implicaría una interpretación caprichosa. El término ley tiene el mismo sentido en ambos versículos. Cristo fue obediente y cumplió la ley, pero toda la ley, y él se hizo súbdito a la ley para redimirnos, librarnos de la ley, de toda la ley. “

“Un comentarista dice al respecto, que Cristo liberó “al judío de la ley de Moisés y al gentil de la ley escrita en sus conciencias”. (Romanos 2:14). Por esto es que Pablo pudo escribir que él ya no estaba sujeto a la ley (1ª Corintios 9:20). Quiere decir a la ley del Sinaí, pues ahora tenía algo mejor, “la ley de Cristo”. “

“Creo, por tanto, que la ley está abrogada para el creyente que ha confiado en Cristo y que ha sido regenerado por el Espíritu Santo. Pero para el pecador que no ha muerto en Cristo está bajo los principios morales eternos grabados por Dios en las conciencias y  corazón de todo ser humano; porque la verdad es que Cristo, como representante de toda la raza humana cumplió la ley, toda la ley. La ley pedía la muerte de toda criatura y Cristo murió, el Justo por los injustos. Cristo al someterse como sustituto a las justas demandas de la ley, vindicó ésta y de hecho, por medio de la muerte coloca a los que en él creen, completamente fuera de la jurisdicción de la ley. “

“Ahora bien, el que no sea convertido, regenerado, no puede afirmar ni atenerse a esto. Si es judío sigue bajo los truenos del Sinaí y si no lo es, está bajo las acusaciones de la ley escrita en su conciencia. (Ro. 2:15)”

“Solamente el que ha muerto al pecado y vive en Cristo, es el que está completamente libre de la ley.  Al inconverso la ley moral le muestra que está perdido; pero el convertido no se guía por la ley y guarda de los mandamientos. Para el convertido la ley está muerta y él muerto para ella, en la muerte de Cristo en la cruz. (Romanos 7:6).”

Creo, como dice Pablo en 1 Tim. 1:9-10, “que la ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, (10) para los fornicarios, para los sodomitas, para los secuestradores, para los mentirosos y perjuros, y  para cuanto se oponga a la sana doctrina,” 

¿Qué ley tienen los gentiles? Rom. 2:14-15;“(14) porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, (15) mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos,” 

¿Ha existido siempre una ley moral para todos los seres humanos? 

Respondo: Si, “Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado” (Ro 5:12). Pero la Ley de Moisés o del Sinaí nunca fue dada a los gentiles, sino “la ley escrita en sus corazones” Ro. 2:15 

¿Estamos sin Ley los creyentes del Nuevo Pacto? 

Estamos bajo la Ley de Cristo. No en tablas de piedra sino puesta en nuestra corazones por la gracia de Dios, al morir y nacer en Cristo Jesús, somos adoptados hijos de Dios. Como prometió Dios en Jeremías 31:31-34: “He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré NUEVO PACTO … (32) No como el pacto que hice con sus padres…33…Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón…” 

Creo que “…El que ha muerto en Cristo ha sido justificado del pecado” (Ro. 6:7)

 (7:6) “Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra.”

 (6:14) “Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley sino bajo la gracia. “ 

No tenemos que cumplirla para ser salvos, pero creo como dice Pablo en 1 Cor. 9:20-21 que no estamos sujetos a la ley, sin embargo “[..] No estando yo sin ley de Dios, sino bajo la Ley de Cristo [...], la cual ley según Gálatas 6:2 consiste en “Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo”. Veáse también Gál. 5:13-14. 

Quizá nos preguntemos pero ¿Cual es La Ley de Cristo? ¿Es acaso el mismo Decálogo formado por leyes negativas que era posible cumplirlas aunque fuese de una forma externa pues no podían ir más allá de la letra y que no decían nada de amar a los enemigos y de bendecir a los que os maldicen?

Creo con Pablo lo que expresa en Gálatas 5:13-14,23: “…Hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servios por amor los unos a los otros. (14) porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. (23) Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley.

“Sin duda podemos afirmar que la ley de Cristo es superior a la ley de Moisés. A veces donde Moisés autoriza una cosa, Cristo la prohíbe, y cuando Moisés condena el hecho consumado, Cristo condena el hecho en el propósito, o sea, el pensamiento. Esto forma parte del propósito de Dios al anunciar “un nuevo pacto” y asegurar que no sería como “el antiguo”. En un sentido, toda la moral del Antiguo Testamento la resumió Cristo en estas palabras: (Mateo 7:12) “Todas las cosas que quisiereis que los hombres hiciesen con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esta es la ley y los profetas” es decir, todo el Antiguo Testamento

“Dijo Jesús: “(Mateo 5:33) Habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos. Mas yo os digo: No juréis de ninguna manera”. (5:38-39) Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Mas yo os digo: No resistáis al que es malo…(5:43) Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. (5:44) Mas yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen”. “(5:21) Oísteis que fue dicho: No matarás…. (22) Mas yo os digo que cualquiera que se enojare con su hermano, será culpado del juicio y cualquiera que dijere a su hermano fatuo, será culpado del infierno de fuego. (27) Oísteis que fue dicho no adulterarás: (28) Mas yo os digo, que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró… en su corazón”. “

“Las cosas que habían sido dichas a los antiguos, eran los preceptos morales de la ley de Moisés, al menos en este caso, Jesús se refiere a ellos. Pero Cristo empieza por afirmar que aquellas lecciones de Moisés ahora van a ser sustituidas por otras. O en otras palabras, Cristo llevó la moral de la Ley a un plano mucho más elevado y a una región mucho más lejana y profunda. Moisés condenaba los pecados cuando se habían cometido, pero Cristo los condena desde que se conciben allá dentro, en la región de los pensamientos, sentimientos y deseos. “

“Con razón se ha dicho que “el sermón del Monte forma el punto de transición de la ley al evangelio”. Cuando un judío cometía el pecado del adulterio, la ley no estaba quebrantada hasta que el acto estaba consumado. Pero el cristiano que ha llegado a ser templo del Espíritu Santo, desde que los pensamientos son concebidos en él, hay una ley, no escrita en piedras, sino escrita en el corazón, que le impele hacia atrás, que le constriñe a arrepentirse de haber pensado tal cosa; pero lo que le dice al cristiano es: ¡Detén tu pensamiento y tu acción!, No es una letra muerta, sino un poder que lo impulsa en dirección contraria al pecado, que lo ayuda y lo guarda. Es Dios mismo morando en el creyente en Cristo. Para un judío era lo más natural odiar y aborrecer a sus enemigos, y al hacerlo así estaban cumpliendo con la ley de Moisés, pero el hijo de Dios, que por la fe en Cristo ha llegado a serlo, no debe, no puede odiar, porque la ley de Cristo le ordena amar a sus enemigos. Las leyes de Moisés tendían a preservar a un pueblo de la idolatría y el pecado, en medio de todos los pueblos de la tierra. Dios a veces utilizó este pueblo para castigar el pecado de otros pueblos. Ejemplo: Cuando Dios llamó a Abrahán y le dijo: te voy a dar la tierra de Canaán a ti y a tus descendientes; pero todavía no será ahora, aun faltan cuatrocientos años para que la maldad de los moradores de Canaán llegue al límite, entonces tus descendientes los destruirán y poseerán la tierra. (Génesis, 15:16) “

“De esta manera, vemos como Israel era un azote en las manos de Dios para castigar el pecado de ciertas naciones totalmente corrompidas y degeneradas. Por otra parte, Israel estaba bajo “una ley de fuego”, y cuando no la cumplían, o cuando alguno quería extraviar al pueblo, la ley ordenaba que el tal debía de morir. Porque así se evitaba un mal mayor. Así que, el mandamiento que decía “no matarás”, tenía sus excepciones, porque había veces que la misma Ley que Dios les había dado les ordenaba matar. “

“Pero en el Nuevo Testamento, estamos bajo otra dispensación, bajo la época de la Gracia para todos los seres de la tierra. Hay muchos que encuentran dificultad para entender el  Cáp. 5 de Mateo, y conciliarlo con la ley de Moisés. No se pueden poner de acuerdo. Sin embargo, no hay contradicción. Dios creyó conveniente y oportuno ordenarle a Israel que aborreciese a sus enemigos, para de esta manera preservar la unidad y pureza de la raza y preparar el camino para la venida de Cristo, y cuando los planes de Dios se realizaron, él creyó conveniente, al cambiar la dispensación de la ley a la gracia, cambiar también la ley (Hebreos 7:12), y lo hizo. “

“Creo que puedo ilustrar lo anterior así: Abrahán y David tuvieron más de una mujer. ¿Se lo reprochó Dios? Sin embargo, en la actualidad a todo hombre le está prohibido tener más de una esposa y a toda mujer tener más de un marido. Pues lo mismo pasa con otras cosas. Dios a veces dio órdenes a los israelitas para que hiciesen la guerra a otros pueblos, y para que exterminasen a sus moradores. Las enseñanzas de Cristo, no sólo parecen ser contrarias a la guerra, sino que condenan hasta el odio a los enemigos. Hay personas que dicen que si el Dios del Antiguo Testamento apoyaba la guerra, ¿cómo puede ser que el Nuevo Testamento esté en contra, siendo que es el mismo Dios? Pero Dios en el Antiguo Testamento trataba con los hombres desde el punto de vista de la ley, mientras que en el Nuevo Testamento, siendo el mismo Dios, trata a la humanidad desde el punto de vista de la gracia.” (del libro “El Cristiano y La Ley”, de Domingo Fernández Suárez) 

¿LA SALVACIÓN VIENE POR CUMPLIR Y HACER LAS OBRAS DE LA LEY? 

Romanos 3:20, 28: 20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. 28 Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.

Gálatas 3:10-14: “10 Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas. 11 Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá; 12 y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas. 13 Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero), 14 para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.”

¿VIVE EL CRISTIANO SIN LEY MORAL ALGUNA?

El cristiano no está bajo la ley del Antiguo Pacto, sino bajo la ley de Cristo: “Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos: a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley; (21) a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley. 1 Cor. 9:20-21.  Gálatas 5:14, 6:2, 2:16-21, 3:10-11-13. 

EL CRISTIANO NO VIVE BAJO LA LEY MORAL EXTERNA. 

Para el cristiano la ley de Dios no es algo externo que está en tablas de piedra ni en una lista de 10 puntos en un papel, que necesita no olvidar y analizar cada día para comprobar cuantos puntos cumple, y cuantos no. El tratar de dar cumplimiento a cada punto de una ley externa conduce al legalismo, y puede conducir a convertirse en fríos y calculadores legalistas que llegan a creer, con cierto “orgullo espiritual” de que, al menos, formalmente, guardan todo lo que Dios demanda en esos diez mandamientos. Un ejemplo de legalismo o fariseísmo lo encontramos en el evangelio de Lucas 18:9: “A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola: (10) Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. (11) El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; (12) ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. (13) Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. (14) Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.”. 

EL CRISTIANO TIENE LA LEY DE DIOS EN SU INTERIOR 

“He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová. (33) Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y ellos me será por pueblo. (34) Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jevová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.” (Jer. 31:31-34). 

El cristiano debe tener claro que no puede tratar de ser salvo guardando la ley de Dios, “Ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de Él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.” Romanos 3:20. 

Los creyentes no estamos bajo la ley como un pacto de obras, ni como una obligación legal para justificarse. No estamos bajo su condenación ni su maldición. 

Escribir la ley en el corazón y la mente, no significa interiorizarlas ni espiritualizar la ley, sino perfeccionar el carácter de uno hasta reflejar el de nuestro Redentor. Cristo es nuestro modelo moral, no la ley. Por tanto, aunque hemos sido declarados justos al creer que se nos imputa sus méritos, su obediencia perfecta a la ley, no debemos estar violando a sabiendas, ningún precepto de la ley de Dios. Romanos 2:13,31, 7:12: “13 porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados” 31 ¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley.” 7:12 De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno.” 

Una vez justificados en Cristo ¿Cómo se consigue ser hacedor de la ley? 

Gálatas 2:16-21:16 sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado. 17 Y si buscando ser justificados en Cristo, también nosotros somos hallados pecadores, ¿es por eso Cristo ministro de pecado? En ninguna manera. 18 Porque si las cosas que destruí, las mismas vuelvo a edificar, transgresor me hago. 19 Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios. 20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. 21 No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo. 

Luego, como Cristo no es ministro de pecado, si peco a sabiendas transgresor me hago, y sólo hay un camino para conseguir lo que Dios desea de nosotros y es “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” 

A MODO DE RESUMEN Y CONCLUSIÓN

En resumen y concluyendo, el Pentateuco, que son los cinco libros de Moisés, Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio, forman la ley. La Biblia no distingue entre dos leyes, Moral y Ceremonial (Mateo 22:35-40), Levítico 19). El libro de la ley que se puso al lado del arca contenía tanto la ley moral como la ceremonial y otras leyes (Deut. 27, Gál. 3:10). La ley dada por Dios al pueblo de Israel en el Antiguo Pacto, no se aplica a los cristianos, porque se abolió en la cruz (Efesios 2:15, Colosenses 2:14-17, Romanos 10:4, Gálatas 3:19, 24, 2ª Corintios 3:3-14, etc). Con el Nuevo Pacto desaparece el Antiguo, y con él quedan abolidas las tablas de la ley del Pacto Antiguo (Hebreos 8: 6-13, Deut. 9:9, Éxodo 34:27,28). Sin embargo, los cristianos no estamos sin ley. La ley que rige para los cristianos es la que se reconoce y se confirma en el Nuevo Pacto en Cristo, y se refiere a todas las enseñanzas contenidas en el mismo. Seremos juzgados por las palabras de Jesús (Juan 12:48, Rom. 2:16, Gál 6:2). La cual es la ley de Cristo cuyo cumplimiento es el amor a Dios y al prójimo. Esta ley es la misma ley de amor que Dios implantó en el principio de la creación en los seres humanos, y cuyos nueve mandamientos se reiteran a través del Nuevo Testamento, como podemos ver en el siguiente cuadro: 

ANTIGUO TESTAMENTO                NUEVO TESTAMENTO

1. No tendrás dioses ajenos delante de mí. Éx. 20: 3 1. Os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra y el mar. Hech. 14: 15, Gál 4:8, Ro. 1:23ss 
2. No te harás imágenes. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás. Éx. 20: 4, 5 2. Hijitos, guardaos de los ídolos. I Juan 5: 21, 1 Cor. 8:4, 10:19
3. No tomarás el nombre de Dios en vano. Éx. 20: 7 3. Pero sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ningún otro juramento. Santiago 5: 12 
4. Acuérdate del día de sábado, para santificarlo. Éx. 20: 8 4. No hay mandamiento en todo el Nuevo Testamento para que se guarde el sábado. 
5. Honra a tu padre y a tu madre. Éx. 20: 12 5. Hijitos, obedeced a vuestros padres en el Señor, porque esto es justo. Efe. 6: 1
6. No matarás. Éx. 20: 13 6. No matarás. Rom. 13: 9
7. No cometerás adulterio. Éx. 20: 14 7. Ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros… heredarán el reino de Dios. I cor. 6: 9-10
8. No hurtarás. Éx. 20: 15 8. El que hurtaba, no hurte más. Efe. 4: 28
9. No hablarás falso testimonio. Éx. 20: 16.  9. No mintáis. Col. 3: 9
10. No codiciarás. Éx. 20: 17 10. Pero la codicia, ni aún se nombre entre vosotros. Efe. 5: 3 

 

En ningún sitio del Nuevo Testamento se da el mandamiento de guardar el día sábado como día obligatorio de reposo para Dios, por el contrario, se afirma expresamente que dicha institución sabática ya no está vigente y se ha cumplido en Cristo. Como cristiano, por la gracia de Dios y el poder del Espíritu Santo, yo guardo y obedezco la ley moral no porque está en el Decálogo, sino porque está en el Nuevo Testamento. El sábado es una ley ceremonial en sí misma y por su naturaleza. La ley moral, sin embargo tiene que ver con la conciencia, y no necesita revelación escrita, pues está grabada en las conciencias de todos los seres humanos. Así pues los cristianos tenemos todos los mandamientos del Nuevo Testamento, o sea las palabras de Jesús y de los apóstoles (1 Cor. 14:37, 2ª Pedro 3:2).

El ser humano debe reconocer la propia incapacidad de cumplir la ley de Dios, es decir, amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo. Por tanto, ésta debe ser la primera condición para acogerse a la salvación y la gracia que vienen por medio de Jesucristo. Sin Jesús nada podemos hacer (Juan 15:5: “5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.”) 

Los seres humanos sin Cristo somos siervos del pecado (Rom. 6:16-18: “16 ¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia? 17 Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; 18 y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia.”)

¿De qué sirve la ley?

La función de la ley es doble. Por un lado, nos proporciona la conciencia de pecado en nosotros (Romanos 3:20: “20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.”  Por otra parte, al ser conscientes de nuestra impotencia para cumplir la ley, nos conduce a Cristo (Gálatas 3:24: “24 De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.”  Además, “la ley fue añadida a causa de las transgresiones” (Gálatas 3:19: 19 Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; [la simiente es Cristo] y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador.”)

¿Está el Cristiano libre de cumplir la ley? 

El cristiano está libre de la autoridad y de la imposición de la ley, porque no está bajo la ley sino bajo la gracia (Romanos 6:14 “Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.”). Esto quiere decir que rechazamos obrar mal no porque esté prohibido, o exista una ley o evangelio externo que nos obligue a ello, sino porque el amor de Cristo está grabado en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos da poder para no transgredir la ley de amor. El que evita hacer mal por la imposición de los mandamientos considerados como un código de leyes que regulan su vida desde el exterior, el tal no es libre. Donde gobierna “el Espíritu del Señor, allí hay libertad” (2 Cor. 3:17). 

El amor no es una norma exterior de conducta, sino una fuerza interior dada por el Espíritu Santo. El evangelio “es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree;…” La vida del cristiano se fundamenta en la gracia y el amor proporcionados por el Evangelio de Jesús (Gálatas 5:14: “Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple; Amarás a tu prójimo como a ti mismo” Romanos 13: 8-10). La posición del hombre nuevo en Cristo ante la ley fue ya prometida y anunciada en el Antiguo Testamento ( Ezequiel 36:26,27: “26 Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. 27 Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.”) 

La ley no ha sido instituida para los justos, sino para los pecadores (1 Timoteo 1:8-11: “8 Pero sabemos que la ley es buena, si uno la usa legítimamente; 9 conociendo esto, que la ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, 10 para los fornicarios, para los sodomitas, para los secuestradores, para los mentirosos y perjuros, y para cuanto se oponga a la sana doctrina, 11 según el glorioso evangelio del Dios bendito, que a mí me ha sido encomendado.”) 

Luego, el cristiano está libre de la ley, en cuanto sigue la ley de amor en Cristo, y renuncia a sus  egoísmos, no empleando esa libertad para satisfacer los deseos de la carne (Romanos 6:6-8, 12-13, 7:6: “6 sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. 7 Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado. 8 Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él. 12 No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; 13 ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.” 7:6 Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra. 

Entonces, hagamos como San Pablo si queremos ser verdaderamente libres: (Gálatas 2:19-21: “19 Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios. 20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. 21 No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.”) 

Carlos Aracil Orts.

www.amistadencristo.com 

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Si deseas hacer algún comentario a este estudio, puedes dirigirlo a la siguiente dirección de correo electrónico: carlosorts@ gmail.com

* Las referencias bíblicas están tomadas de la versión Reina Valera de 1960 de la Biblia. Las negrillas y los subrayados realizados al texto bíblico son nuestros.

 

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