GLORIÁNDONOS EN LA ESPERANZA DE LA GLORIA DE DIOS

leyendo-la-biblia“Por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios”. (Romanos 5:2)

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Como ya hemos explicado en otras oportunidades, la locución “gloria de Dios” es equivalente a decir “reino de Dios”. Esto lo demostramos comparando Mar. 10: 35-37: “Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se le acercaron, diciendo: Maestro querríamos que nos hagas lo que te pidiéramos. El les dijo: ¿Qué queréis que os haga? Ellos le dijeron: Concédenos que en tu GLORIA nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda”, y Mat. 20:20,21: “Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante él y pidiéndole algo. Ella le dijo: Ordena que en tu REINO se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda”.

Si observamos ambas citas que se refieren al mismo asunto, veremos que Mateo dice que los hijos de Zebedeo (Jacobo y Juan) le solicitaron a Jesús una posición de privilegio en su REINO, mientras que Marcos escribe que lo que Jacobo y Juan le pidieron a Jesús fue por un lugar de privilegio en Su GLORIA.

Es claro, a la luz de estos dos textos, que la gloria es un sinónimo del reino y viceversa. Entonces podemos transcribir el pasaje de arriba, debajo del título del artículo, de este modo: “Por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza del REINO de Dios”. (Romanos 5:2). Además, nótese que Pablo habla en este pasaje de la entrada a esta GRACIA, que obviamente es la esperanza de la entrada en el Reino. Esto se hace más evidente aún cuando comparamos Hechos 20:24,25, donde Pablo justamente combina el evangelio de la gracia con el evangelio del reino. Dicen así estos dos versos:

“Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios. Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro”.

Para terminar este breve comentario, sólo me queda decir que en nuestro texto clave de Romanos 5:2, el apóstol Pablo insta a los creyentes a estar firmes a “esta gracia”, es decir, a este evangelio del reino, la sublime esperanza de la cual se gloría la iglesia fiel y verdadera. ¿Se gloria usted en la esperanza del reino? ¡Espero que sí!

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