Archive for octubre, 2009


¿QUIÉN FUE MELQUISEDEC?

Melquisedec

Por Jim Kunz

¿Quién fue este Melquisedec a quien Abram rindió homenaje? Algunos comentaristas sugieren que quizás había sido Sem[1]. Algunos grupos religiosos piensan que fue Cristo. La Biblia no lo identifica. El fue un rey y un sacerdote. Esto no compagina con el sacerdocio Levítico o Aarónico. Los sacerdotes Levíticos de acuerdo a la orden de Aarón no fueron reyes. Y los reyes de Israel no fueron sacerdotes. Sabemos que Dios se comunicó con reyes israelitas a través de profetas, cuya oficina excedía al del rey. Pero Melquisedec no pertenecía a ninguna de estas oficinas.

No fue la intención de Dios el identificar la persona de Melquisedec. Esto es aclarado en Heb 7:3. Algunos dicen que este versículo se refiere a Cristo y asumen que él preexistió su nacimiento. Pero Melquisedec no fue el Hijo de Dios, es “semejante al Hijo de Dios” [Heb 7.3]. El pasaje alude a que él no nació y vive para siempre. Sin embargo, esto no es una comprensión apropiada. También dice que su padre, madre, y linaje son desconocidos, ya que su nacimiento o muerte no son registrados. Por lo tanto, “siendo hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote a perpetuidad” [Heb 7.3 LBLA].

El escritor a los hebreos solamente dice que la Biblia no da su genealogía, ni hay un registro de cuando él nació o cuando él murió. Los términos traducidos como “sin padre, sin madre” vienen del griego apator y amator. Apator no significa “sin padre,” más bien “de paternidad [genealogía] no registrada“. Lo mismo con amator, “de maternidad desconocida”.

No hay sustancia al argumento que relata v. 4-10 que el escritor consideró Melquisedec en términos mitológicos. Presentando al sacerdote real del Dios Altísimo [El Elyon[2]] como un personaje histórico en la historia primitiva. El silencio de las escrituras en respecto a los padres de Melquisedec y línea familiar es enfatizado por el escritor para amplificar el concepto de la singularidad de su sacerdocio. Implicando que el sacerdocio de Melquisedec no fue establecido por circunstancias externas de nacimiento o linaje. Fue basado en el llamado de Dios y no en el proceso hereditario por el cual el sacerdocio Levítico fue establecido. Sin una genealogía sacerdotal registrada, Melquisedec no podría haber calificado para el sacerdocio Levítico. Sin embargo, este hombre fue sacerdote del Dios Altísimo y Abraham reconoció su posicion (autoridad) como tal.

Con esto en mente la historia de Melquisedec se aclara y Sal 110:4 lo trae en foco. Sus padres, el tiempo de su nacimiento y muerte no son importantes para el propósito de Dios. Lo que sí es importante fue el hecho que su sacerdocio fue designado por Dios y no vino por herencia como el sacerdocio Levítico. Melquisedec no tomó su servicio sacerdotal de un antecesor y ningún sucesor es listado ni es indicado. Además, él ocupó la oficina de rey y sacerdote colectivamente. Esto es el precedente para la oficina de Cristo en el futuro Reino y tipifica su posicion dada por Dios como “Rey de reyes” (Ap. 19:16; 17:14) y Su Sumo Sacerdote (Representante-Agente Personal, Heb 5:5, 10). La oficina de Cristo no es heredada como linaje real o sacerdotal como lo fue en Israel, pero designada por Dios.

¿Por qué fue necesario designar a Cristo sacerdote para siempre? Heb 7.11-14 nos da a entender que el sacerdocio y la ley fueron sólo temporarios hasta que la “semilla”[3], Cristo, fuera proebida por Dios [Gal 3:19, 24-26][4].

Fue necesario para mostrar que había un sumo sacerdote de Dios, Melquisedec, a quien Abraham, el patriarca de los israelitas, le dio respeto y honor. Esto sucedió mucho tiempo antes que el sacerdocio Levítico fue designado, proveyendo un “tipo [esquema]” y precedente para el sacerdocio (ahora eterno) de Jesucristo.

Melquisedec ejercitó un papel sacerdotal en base a la designación divina y su valor natural. Cristo, el cumplimiento de ese tipo, ha sido designado Sumo Sacerdote, también en base a la designación divina y en su requisito incomparable. La apariencia de Melquisedec hace claro esta característica importante del (eterno) plan de Dios.

Melquisedec fue un ser humano. Heb 7:6 implica que él si tuvo una genealogía, pero “no es contada de entre ellos”, osea, de la familia de Levi.

Pie de notas:

[1] Uno de los 3 hijos de Noé y hermano mayor de Cam y Jafet; Gen 5:32, 6:10; 7:13; 9:18,23,26-27; 10; 11:10; también en 1 Cro 1:4. Ed.

[2] El vocablo aparece 53 veces en Gen 40:7, elyon significa «el más alto», lo contrario de «el más bajo». Según parece, El Elyón era el dios supremo de los habitantes de la Jerusalén pre-israelita. Al identificar a esta divinidad con Jehová, el Dios de Israel, el texto bíblico quiere hacer ver que Abram, el padre del pueblo judío, y Melquisedec, un rey y sacerdote no israelita, veneraban con distintos nombres al mismo Dios creador. Acerca el nombre divino Jehová (cf. v. 22). Ed.

[3] Cp. “simiente de la mujer”, Gen 3.15.

[4] El uso, en Génesis, de la palabra descendencia (lit. simiente), singular pero de sentido colectivo, permite a Pablo aplicarla también en singular a Cristo, conforme a un método de interpretación típico de los maestros judíos. RV 1995.

Fuente:

http://centrocristianoebenezersyd.blogspot.com/

 

UN ESTUDIO DE HEBREOS 1:10

a-buzzardPor Anthony Buzzard

Heb 1.10 “…dice del Hijo de Dios que él puso los cimientos de los cielos y la tierra.”

Hay tres “pruebas de texto” dirigidas hacia el Hijo en Heb 1.8-13. No hay ninguna indicación en el texto que se refieran a alguien más que al Hijo.

El v. 8 comienza: “Pero del Hijo [Dios] dice:…” A continuación hay 3 diferentes citas. La serie termina con el v. 13 que prueba que Jesús no fue un ángel: “Pero, ¿a cuál de los ángeles [Dios] ha dicho jamás…?”

Después Sal 110.1 es citado como refiriéndose al Hijo, Jesús.

Una gran parte de Heb 1 compara al Hijo de Dios con ángeles, demostrando que el Hijo nunca fue un ángel y es superior a ellos. ¡Esto nos dice que el Hijo no puede ser Dios! No es necesario demostrar que Dios es superior a los ángeles. Es algo obvio.

Igualmente claro es el hecho de que el Hijo no puede ser un ángel o arcángel, como lo creen los Testigos de Jehová. ¡Tanto los ángeles, como los arcángeles, son ángeles! Jesús nunca fue un ángel, ya que los sumos sacerdotes son “escogidos de entre los hombres” (Heb 5:1). Y los santos ángeles son inmortales (Lu 20:36), lo que haría la muerte de Jesús, el Hijo, algo imposible.Entonces, ¿qué de Heb 1.10? ¿En qué sentido es el Hijo el fundador de los cielos y la tierra? ¿Cómo puede ser esto ya que Jesús nunca declaro ser el creador y no fue Jesús, sino Dios, quien descansó el séptimo día (Heb 4:4)?

“Dios [no Jesús] los hizo varón y hembra» (Mar 10:6) y “El Señor Dios [no Jesús] formó al hombre del polvo de la tierra” (Gen 2:7). 50 textos dicen que Dios, Padre, ha creado los cielos y la tierra.

Lu 1:35; Mat 1:18, 20; 1 Juan 5:18 (no en la RV) dicen que el Hijo no existía hasta que fue [pro] creado/engendrado en María.

¿Era Jesús ambo 6 meses más joven que Juan el Bautista y miles de millones de años mayor? ¿Tenía Jesús 30 años de edad cuando comenzó su ministerio público y, sin embargo, en realidad miles de millones más 30 años de edad? ¿Qué parte de Jesús era 30 y qué parte era miles de millones de años de edad?

Jesús no puede ser dividido de tal manera o partido en 2. María concibió a un ser humano. Ella no concibió a un ángel. Ella no dio a luz a Dios. No dio a luz una “naturaleza impersonal humana”, como lo dice la teoría Trinitaria. María dio a luz a un lineal, biológico Hijo de David. Ya que esto lo hubiera descalificado como el Mesías.

Dios no puede ser engendrado y el Hijo de Dios fue engendrado. El Dios inmortal (1 Tim 6:16) no puede morir. El Hijo de Dios murió. Dios no puede ser tentado (Santiago 1:13), pero el Hijo de Dios fue tentado. Al no observar estas diferencias categóricas es tirar las instrucciones preciosas de la biblia.

Heb 1:1-2 dice que Dios no habló a través de un Hijo en la época del AT. El v. 2 también dice que Dios hizo los siglos a través de Jesús. Esto podría referirse a futuros siglos o puede referirse a Jesús como la razón por la cual Dios hizo a toda la creación. Heb 1:5, citando la profecía de Sal 2.7, habla de la existencia venidera de Jesús, el Hijo: “Hoy te he engendrado”. El mismo verso habla de la promesa de 2 Sam 7:14, dada mil años antes del nacimiento de Jesús, donde Dios “será un Padre para él, y él será un hijo.” Esa promesa fue dada a David en referencia al Mesías que estaba por venir. El comienzo de la existencia del Mesías, es el momento cuando Dios viene a ser Padre del Mesías. Hech 13:33 se refiere también al comienzo de la existencia de Jesús, quien es levantado (no por segunda vez, como erróneamente es traducido en la KJV) y el v. 34 alude a su resurrección. El mismo comienzo del Hijo es exactamente lo que encontramos en Luc 1:35; Mat 1:20 (“lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es”).

Isa 44:24 dice que Dios, solo, sin ayuda, creó los cielos y la tierra de Génesis. Él estaba totalmente solo. “¿Quién estaba conmigo?” En el momento de la creación de Génesis no había ningún Hijo con Él (cf. Heb 1:1-2).

Dios no habló en un hijo hasta el NT. Entonces, quien dijo, ¿”hágase la luz”? Sería una clara contradicción de Heb 1:1-2 decir que era el Hijo. El Dios del AT es muy distinto que Su único Hijo. Este tuvo su genesis en Mat 1:18 (“el origen-genesis de Jesús fue así”).

¡La Biblia se convierte en un libro de acertijos incomprensibles si Dios tiene un hijo antes que lo trajera a existir!

Luc 1:35 describe cómo el Hijo de Dios vino a existir. Fue engendrado. El engendrar en la Biblia y en nuestro lenguaje es una palabra que, más que toda otra palabra, denota un antes y después [viz. comienzo y fin]. Por lo tanto, el Hijo tuvo un comienzo. Hubo un tiempo antes de que fuera engendrado, antes de que existiera. Si ya existía, estos testimonios en Mat 1; Luc 1 son tonterías.

María dio a luz a un ser humano y no a Dios o a un ángel. De madres humanas nacen seres humanos. No cabe duda que María no sólo dio a luz una “naturaleza humana”, sino hubiera sido asi, esta “naturaleza humana” no sería el descendiente de David y, por lo tanto, el Mesías prometido.

La noción de que el Hijo de Dios, en realidad también es Dios, hiciera una farsa de toda su lucha en obedecer a Dios y ser el modelo y Salvador para nosotros [cp. "autor/principe, consumador/perfeccionador", Hech 2.10; 12.2; cp. "autor/gobernador de la vida", Hech 3.15; "principe y salvador", Hech 5.31].

El objetivo de un Sumo Sacerdote es que debe ser seleccionado de entre los hombres (Heb 5:1). Él es el “hombre [anthropos-ser humano] Mesías Jesús” en contraste con su Padre (1 Tim 2:5). El Padre en Juan 17:3 es “el único que es Dios.” Si Dios es el único que es Dios, nadie más puede ser Dios sino el Padre.

Esto es exactamente lo que Pablo declara cuando ensaya el credo [cp. Deu 6.4, Shema] en 1 Cor 8: “No hay ningún Dios excepto el único Dios Padre” (combinando vv. 4, 6).

Si el hijo fuera Dios, hubiera 2 Dioses. Llamarles a Jesús Dios y al Padre Dios no es monoteísmo, por más que esta etiqueta sea aplicada [por el trinitario[1]].

Análisis textual

La complicación de Heb 1:10 es debido al hecho de que el escritor cita Sal 102 de la versión griega (LXX[2]) y no la versión Hebrea. La LXX tiene un sentido completamente diferente en Sal 102:23-25. Introduce pensamientos que no se encuentra en el texto Hebreo. La LXX dice:

“Él [Dios] le respondió a él [suplicante]…Dime [Dios hablando al suplicante]… Tú, Señor [Dios refiriéndose a alguien más quien le llama 'señor']“.

Sin embargo, el texto Hebreo dice:

“Él [Dios] debilitó mí fuerza… Yo [el suplicante] dije, Dios mío…” [RV]

Por lo tanto, la LXX introduce a un segundo señor a quien Dios se dirige:

“En el comienzo fundaste la tierra y los cielos son las obras de tus manos” (v. 25).

El escritor a los Hebreos tenia ante el abierto la versión griega del AT y no el Hebreo (como que hoy en día alguien cite la NVI en lugar de la RV). El erudito Americano F.F. Bruce en el Nuevo Comentario Internacional sobre Hebreos nos explica:

“En el texto de la Septuaginta [LXX, 70] la persona a la que estas palabras ['desde antigüedad fundaste la tierra'] se refieren, es explícitamente mencionada como ‘Señor’, siendo Dios quien le llama así. Mientras que en el texto hebreo el suplicante es el altavoz desde el principio hasta el final del salmo, en el texto griego su oración llega a su fin con v. 22, y las siguientes palabras leen así:

“Él [Dios] le contesto [al suplicante] en el camino de su fuerza: «Declarame mis cortos días: Traedme no en medio de mis días. Tus [el suplicante] años son a través de todas las generaciones. Tú, Señor [el suplicante, considerado como el Mesías por Hebreos], en el principiofundaste la tierra.”[3]

Ésta es la respuesta de Dios al suplicante; ofreciéndole que reconozca el tiempo acortado de Dios (para la restauración de Jerusalén, como en el v. 13) y no pedirle a Él [Dios] actuar cuando el tiempo ya establecido esta por medio vencimiento, mientras que Él [Dios] le asegura [al suplicante] que él y los niños de su siervos serán preservados para siempre…

[El erudita] Bacon sugiere que en el hebreo, así como en el griego, el texto de este salmo formo una base para la escatología mesiánica, en particular su referencia al ‘acortar’ los días de Dios, ej., el período destinado a transcurrir antes de la consumación de su propósito [la llegada del, aun, futuro Reino mesiánico sobre la tierra]; el encontró aquí en el AT la base para Mat 24:22, 13:20; Mar 13.20 y Epistola de Barnabas[4] (‘corno dice Henoch; pues el Dueño [Dios] abrevió los tiempos y los días, a fin de que se apresurase su Amado y venga a su heredad.’)…”

¿Pero a quien (el lector cristiano de la LXX podría preguntarse) le puede Dios hablar palabras como estas? ¿Y a quien, el mismo Dios, se dirige como “Señor”, como el creador [fundador] de la tierra y el cielo?[5]

Al leer la LXX el escritor de Hebreos ve una clara referencia a los cielos y la tierra nueva del futuro Reino de Dios y mira a Dios dirigiéndose al Señor mesiánico en conexión con las profecías del resto de Sal 102 que habla de “la generación por venir” (v. 18) y de la hora establecida por YHWH para levantar a Sión y aparecer en Su gloria.

El articulo importante del erudito B. W. Bacon (citado por Bruce arriba) da énfasis al hecho que “la palabra ‘señor’ es totalmente ausente del texto hebreo [y sus traducciones] de Sal 102.25.” Pero sí aparece en la LXX citada por Hebreos:

“[Con la traducción en la LXX 'le contesto a él'], todo el pasaje al final del salmo se convierte en la respuesta de YHWH al suplicante, quien consecuentemente aparece dirigido como Kurie [señor] y creador de los cielos y la tierra…En vez de entender el verso como una queja por el salmista en acortar sus días antes de tiempo, LXX y la Vulgata entienden el anuncio ser la respuesta de YHWH a los ayes del salmista que El va a intervenir para salvar a Sión , porque ‘es tiempo de tener piedad sobre ella, sí, el tiempo ha llegado’ (v. 13). Está prohibido reconocer (¿o prescribir?) del corto tiempo establecido por YHWH y de no convocar cuando aun no ha ni expirado medio tiempo. Por otra parte él [señor Mesiánico] es prometido que los niños de sus siervos permanecerán para siempre.”[6]

Este es exactamente el punto y sólo puede hacerse evidente cuando vemos que:

1) El escritor de Hebreos esta leyendo de la LXX, no del texto hebreo, encontrando allí una maravillosa profecía del siglo venidero (Reino, la restauración de Israel) el cual encaja exactamente su contexto y que,

2) hay un Señor Mesiánico a quien le habla YHWH invitandolo a iniciar la creacion de los cielos y la tierra, el nuevo orden político en Palestina, tal y como dice Isa 51:16. Este es probablemente el mensaje que el escritor de hebreos quiere transmitir acerca de la superioridad [no temporal] de Jesús sobre los ángeles. Jesús es el fundador del venidero Reino y su nuevo orden. El escritor a los Hebreos nos dice expresamente en 2.5 que se trata de la tierra habitada del futuro “la cual estamos hablando.”

Resumen

Cuando la diferencia de la LXX se explica, esto realmente no es difícil de entender. Ambos Sal 102; Heb 2:5 y, por lo tanto, todo el primer capítulo de Hebreos se refiere a la nueva orden de cosas iniciadas por Jesús y no importaría si la viéramos también como la nueva orden iniciada por su ascensión (“Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra”, Mat 28.18), o en la segunda venida [parusía].

Todo el Sal 102 es acerca la nueva era de la restauración y el Reino de Jerusalén en el milenio (véase vv. 13-22). La mirada del escritor esta en vista a la restauración de la ciudad cuando Dios aparezca en Su gloria (a traves de Su unigenito, v. 16). El Salmo está escrito para la “venidera generación” (v. 18) y la nueva población creada en el futuro del Reino sobre la tierra.

Hebreos no está hablando de la creación de Génesis, pero la “venidera economía” (2.5).

Isa 51.16 confirma esta explicación. Habla sobre un agente de Dios en quien Dios pone sus palabras en su boca la cual usa para plantar “los cielos, echando los cimientos de la tierra” [RV1995]. El Comentario de la Palabra Bíblica [Word Biblical Commentary] dice:

“No tiene sentido si se refiere a la creación original [Génesis]…En los otros casos, Dios actúa por sí solo, usando ningún agente. Aquí al que El ha escondido en la sombra de su mano es su agente. Cielos y la tierra aquí se deben referir metafóricamente a la orden total en Palestina, cielos refiriéndose a la amplia estructura general del Imperio, mientras que la tierra es la orden política en la propia Palestina.”[7]

 

Conclusion

Así que, ambos Sal 102 (LXX) y en Isaías el Mesías es el agente quien Dios utilizará para establecer el nuevo orden político del venidero siglo. Heb 1:10 es una profecía, escrita en sentido pasado (como acostumbran ser las profecías), pero refiriéndose a la “tierra habitada del futuro acerca de cual estamos hablando” (Heb 2.5). Esa es la preocupación en Heb 1:10. Jesús es el “padre [espiritual] de la era venidera” (Isa 9:6, LXX; cp. Pablo “engendra” y es padre, 1Cor 4.15, 1Tess 2.11, y “madre” Gal 4.19, 1Tess 2.7; Abraham “padre de la fe”, Rom 4. 15-16; 9.8).

Por último, en Heb 9:11 el escritor habla de “los bienes venideros [futuros]“, como cosas “no de esta creación”. Esto quiere decir que las cosas que están por venir son de la futura y nueva creación (cp. Heb 2.5). Esa creación está llevándose a cabo desde que Jesús fue exaltado a la diestra de Dios, donde el ahora es partidario de la nueva creacion, bajo El Padre, ya que se le otorgo suprema “autoridad en el cielo y en la tierra” (Mat 28.18).

Aun el siglo del futuro milenio también será reemplazado por una nueva renovación de los cielos y la tierra (Ap. 20:11, 21:1).

Una vez más, escatología [estudio de los "ultimos dias"] es el gran factor en la revelación de la verdad. Dios tiene una nueva creación en Jesús y vamos a ser nuevas criaturas en Cristo (2 Cor 5:17). El mundo será renovado [renacido] y vendrá bajo la supervisión de Jesús y sus seguidores (Mat 19.28, etc.).

Tenemos que resistir la tentación de estar mirando hacia atrás a Génesis cuando todo el libro de Hebreos nos ofrece ver hacia adelante a la “tierra habitada del futuro” (Heb 2.5). Tenga en cuenta que en varios lugares Hebreos habla de la redención eterna, la herencia, pacto, juicio, salvación y espíritu “de la era [siglo venidera]“. La palabra traducida era/siglo es aionios, se refiere a la era del Reino venidero y no sólo a eternidad. Cristianos hoy en día reciben este “Espíritu Santo de la promesa” (Efe 1:13, RV).

Pie de notas:

[1] “Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso…” Credo de Niceno Constantinopolitano, 381DC. Ed.

[2] Mejor conocida como la Biblia de los LXX (70), o Septuaginta, representa la más antigua e importante entre las colecciones de textos y escritos sagrados judíos, bastante más antigua que la Tanach judía palestina conjuntamente con la cual constituye la fuente para el AT de las Biblias cristianas.

[3] La razón por las diferentes traducciones, entre el griego y hebreo, son los puntos vocales del hebreo. Su sentido puede ser modificado si los puntos vocales son cambiados y a veces no es claro cuál de los sentidos es el correcto. Por lo tanto, en el hebreo el significado de innah es “Él [Dios] inflicto” (v. 23), pero la LXX repunta los mismos consonantes hebreos como anah, que significa “Él [Dios le] respondió [a él].” De manera que en la LXX Dios le responde al que esta orando y llamándole a esa persona “señor”. LXX añade “señor” en el v. 25.

A continuación, el hebreo tiene omar eli (“Yo dije, Dios mío”, v. 24). Pero la LXX lee estas consonantes como emor elai (“Dime a mí”, v. 23b, ej., la persona que está orando es mandado por Dios a decirle a Dios). La idea es que se le pide a Dios acortar los días que deben transcurrir antes de que el Reino venga (cf. Mat 24:22).

Sal 102 es en gran parte sobre la era venidera y la restauración de Israel en el Reino futuro y así totalmente apropiado como prueba de texto para Heb 1 con respecto a lo que el Hijo está destinado a hacer en el futuro, su papel en la nueva creación y no la creación de Génesis. ¡Este sentido es reversado cuando se usa para apoyar ideas no bíblicas de que Jesús era el Creador en Génesis!

[4] Epístola de Barnabas, un tratado cristiano de 22 capítulos, escrito en griego, con algunas características de epístola, preservado en el Codex Sinaiticus del siglo 4, donde aparece al final del NT. Tradicionalmente es atribuida a Bernabé, colaborador y compañero de Pablo de Tarso, mencionado en el libro de Hechos; también ha sido a otro cristiano notable, Barnabas de Alexandria, o a cualquier pedagogo cristiano desconocido.

[5] F.F. Bruce, Epístola a los Hebreos [The Epistle to the Hebrews], Nuevo Comentario Internacional del Nuevo Testamento [New International Commentary on the New Testament), Eerdmans, 1990, p 62-63.

[6] B.W. Bacon, “Heb 1:10-12 y la prestación de la Septuaginta sobre Sal 102.23 [“Heb 1.10-12 and the Septuaginta rendering of Ps. 102:23”], Zeitschrift für die Neutestamentliche Wissenschaft 3, 1902, p 280-285.

[7] Word Biblical Commentary: Isaiah 34-66, Word Books, 1987, 212.

biblia-01Génesis 1:1:

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra”
(RV 1960)

La palabra “Dios” es del hebreo Elohim, cual en sí mismo es en forma plural y de la misma manera como otras palabras, tiene más de una definición. Es usado en un sentido plural para “dioses” o “hombres con autoridad” y en un sentido singular, como “Dios”, “dios”, o “un hombre con autoridad, como un juez”. El lexicón hebreo por Brown, Driver y Briggs, considerado ser unos de los mejores disponibles, tiene como su primer uso de la palabra Elohim: “soberanos, jueces, ya sean como representantes divinos en lugares sagrados o como reflejando majestad divina y poder, seres divinos, sobrehumanos incluyendo a Dios y ángeles o dioses. (Francis Brown, The Brown-Driver-Briggs Hebrew and English Lexicon [El Lexicon Hebreo e Ingles de Brown-Driver-Briggs] Hendrickson Pub., Massachusetts, 1906, p. 43.

Elohim es traducido como “dioses” en muchos versículos. Gen 35:2 dice, “Desháganse de todos los dioses [Elohim] extraños que tengan con ustedes” (NVI) y Ex 18:11 dice: “Ahora sé que el Señor es más grande que todos los dioses [Elohim]” (NVI). Es traducido como “jueces” en Ex 21:6; 22: 8 y 9. Es traducido como “ángeles” (RV 1960) o “los ángeles o los seres celestiales” (NIV) en Sal 8:5. Éste es su uso plural y no hay ninguna evidencia que pruebe como estos “dioses” tuvieran algún tipo de pluralidad de personas dentro de sí.Elohim también es traducido en forma singular como “dios”, “juez” y no hay pista de ninguna “naturaleza compuesta” cuando es traducido así. Un ejemplo es Ex 22:20, cual lee: “El que ofrezca sacrificio a otro dios [Elohim], que no sea el SEÑOR, será destruido” (aparece como “dioses” en toda otra versión bíblica menos en esta de LBA). Otro ejemplo es Jue 6: 31: “Si de veras Baal es un dios [Elohim], debe poder defenderse de quien destruya su altar” (NVI). En Ex 7:1 “el SEÑOR dijo a Moisés: Mira, yo te hago como Dios [Elohim] para Faraón” (LBA—noten el uso de “Dios” en mayúscula en algunas traducciones). Otra vez, en Jue 11:24 el dios pagano Quemós es llamado un Elohim y en 1 Sam 5:7 el dios pagano Dagón es llamado Elohim. Sin embargo, cristianos o las personas que los veneraban, no concluyen que esos dioses sean de alguna forma compuesto de, o “uní-plural”, como un solo ser.

Exactamente cómo traducir Elohim en 1 Samuel 2:25 ha sido debatido por eruditos. La cuestión es si Elohim en el versículo hace referencia a un juez humano o a Dios. La RV 1960 dice “los jueces [Elohim] le juzgarán” [“Dios [Elohim] le servirá de árbitro”—NVI]. Las versiones están divididas entre ellos, algunos traduciendo Elohim como un hombre, otros como Dios mismo. El hecho de que los eruditos y los traductores debaten si la palabra de Elohim hace referencia a un hombre o a Dios muestra intensamente que la palabra misma no contiene ninguna idea inherente de una pluralidad de personas. Si lo tuviera, no pudiera ser traducido como “dios” cuando se refiere a un dios pagano, o como “juez” cuando se refiere a un hombre. La evidencia escritural no merece tener una conclusión de que el hebreo Elohim, contiene la idea intrínsecamente de una naturaleza compuesta.

Algunos enseñan que Elohim implica una unión compuesta cuando se refiere al verdadero Dios. Eso quiere decir que el significado de Elohim de algún modo cambia cuando es aplicado al verdadero Dios, con el propósito de que el verdadero Dios sea un ser compuesto. Pero no hay pruebas de esto. El primer lugar en que debemos de ir para confirmación de esto es con los mismos judíos. Cuando estudiamos la historia y lenguaje de los judíos, descubrimos que de ninguna manera creían que Elohim implicara una pluralidad de Dios. Sin embargo, los judíos estaban incondicionalmente en contra de personas y naciones que trataron de introducir cualquier pista de más que un Dios en su cultura. Los rabinos judíos han debatido la ley hasta el punto del aburrimiento y han grabado volumen sobre volumen de notas sobre la Ley, por lo tanto en todos sus debates no hay ninguna mención de una pluralidad en Dios. Este hecho en sí debe cerrar el argumento.

Ninguna autoridad mayor sobre el lenguaje hebreo podemos encontrar como la del erudito hebreo Gesenio. El escribió que la naturaleza plural de Elohim fue para la intensificación y estaba relacionado con la pluralidad de la majestad y usada para su amplificación. Genesio dice, “el lenguaje ha rechazado la idea de pluralidad numérica en Elohim (aunque signifique un Dios) especialmente probada cuando es único con un atributo singular.” (E. Kautzsch, ed., Gesenius’ Hebrew Grammar [Gramática Hebrea de Genésico]; Clarendon Press, Oxford, 1910, p. 399.)

El pronombre singular siempre es usado con Elohim. Un estudio de la palabra enseña lo qué Genesio dice, que el atributo singular (como “él”, no “ellos”, o “yo” y no “nosotros”) siempre sigue a Elohim. Además, cuando Elohim es usado para denotar otros aparte del verdadero Dios, es entendido como singular o plural, nunca como “uní-plural”. Para nosotros, las pruebas son claras: Dios no es “compuesto” en ningún sentido de la palabra. Él es el “único Dios” de Israel.

La escritura no contiene ninguna reprensión para aquellos que no creen en un “Dios-de-tres”. Aquellos que no creen en Dios son llamados “necios” (Sal 14: 1). Aquellos que rechazan a Cristo son condenados (Juan 3: 18). La Palabra testifica que “toda Escritura, siendo inspirada por Dios, también es útil para enseñar, para reprender, para corregir” (2 Tim 3: 16) y hay muchos versículos para reprender a creyentes para todo tipos de creencias y prácticas erróneas. Conspicuo en su ausencia es cualquier tipo de reprensión por no creer en la doctrina trinitaria.

 Génesis 16:7-13
“7 Y el ángel del SEÑOR la encontró junto a una fuente de agua en el desierto, junto a la fuente en el camino de Shur,
8 y le dijo: Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde has venido y a dónde vas? Y ella le respondió: Huyo de la presencia de mi señora Sarai.
9 Y el ángel del SEÑOR le dijo: Vuelve a tu señora y sométete a su autoridad.
10 El ángel del SEÑOR añadió: Multiplicaré de tal manera tu descendencia que no se podrá contar por su multitud.
11 El ángel del SEÑOR le dijo además: He aquí, has concebido y darás a luz un hijo; y le llamarás Ismael, porque el SEÑOR ha oído tu aflicción.
12 Y él será hombre indómito como asno montés; su mano será contra todos, y la mano de todos contra él, y habitará al oriente de todos sus hermanos.
13 Y Agar llamó el nombre del SEÑOR que le había hablado: Tú eres [El Roí] un Dios que ve; porque dijo: ¿Estoy todavía con vida después de verle [a Dios]? (LBA)

Es creído por algunos Trinitarios que en el AT “el ángel del Señor” es Jesucristo antes de que supuestamente fuera “encarnado” como un ser humano. Este punto es refutado por muchos y con buena razón. No hay ningún versículo que diga que Jesucristo es en realidad sea el ángel del Señor. Toda la doctrina trinitaria es desarrollada de suposiciones. Entonces, ¿si la doctrina no lo dicta, como puede tanta gente cree en esto? La razón es que es muy inoportuno que Trinitarios crean que Jesús es co-igual y co-eterno con Dios desde el principio del tiempo si nunca sale en el AT. Debido a que uno no puede descontar el papel activo que Jesús tiene hoy como Cabeza de la Iglesia, ¿sería posible que hubiera estado en el AT pero nunca haberse involucrado con la humanidad? Una respuesta trinitaria para esta pregunta es de poner a Jesús en el AT por suposición: el debe de haber sido “el ángel del Señor”.

Sin embargo, respondemos la pregunta aseverando que esto es una prueba convincente para nuestra posición de que Jesucristo no existía durante el AT, pero fue el plan de salvación de Dios para la humanidad. Creemos que físicamente él empezó cuando Dios “concibió” en María (Mat 1:18). ¿Exactamente qué son las razones por la cual los Trinitarios dicen que el ángel del Señor es Jesús? Los Trinitarios no están de acuerdo en los puntos de evidencias (algo que es de esperarse cuando se trabaja solo por suposiciones), pero las razones estandartes son: parece superior a los otros ángeles; está separado del Señor; puede perdonar los pecados (Ex 23: 21); habla con autoridad, como si es Dios; su semblante impresionó temor en las personas; nunca fue visto después del parto de Jesús y, más importante, se dirige como Dios mismo. Todos estos puntos serán considerados y empezaremos con el último, el punto más esencial del argumento.

Un estudio de las apariciones del ángel del Señor revela que a veces se dirige como ángel y a veces como “el Señor” o “Dios” (vea Gen 16: 13 y Jue 6:16). La ley judía de agencia explica por qué es esto. De acuerdo con el conocimiento judío de agencia, el agente fue visto como la persona misma. Esto es expresado bien en La Enciclopedia de la Religión Judía:

Agente (Heb: Shaliah): El punto principal de la ley judía de agencia es expresado en el dicta mentó, “el agente de una persona es mirado como la persona misma” (Ned. 72b; Kidd. 41b). Por lo tanto, cualquier acto cometido por un agente debidamente nombrado es mirado como haber estado cometido por el principal, que asume la responsabilidad completa para esto consiguientemente con la ausencia completa de la parte del agente. (R. J. Z. Werblowsky and Geoffrey Wigoder. op. cit., Encyclopedia, p. 15.)

Los textos en los que el ángel es llamado “Dios” o “el Señor”, es imperativo notar que siempre es identificado como un ángel. Este punto es importante porque Dios nunca es llamado un ángel. Dios es Dios. Así que si un ser es llamado “Dios”, pero es identificado como un ángel, debe de haber una razón. En este versículo de Génesis, el ángel es claramente identificado como un ángel 4 veces distintas. ¿Por qué entonces el texto nos dice que el Señor le hablo a Agar, sierva de Sarai? Lo hace porque como el agente o mensajero de Dios, el ángel estaba hablando en nombre de Dios y el mensaje que llevo era el mensaje de Dios. La misma idea básica es expresada cuando “Dios” dice que “visita” Su gente, cuando en realidad envía una forma de bendición (vea las notas sobre Luc 7: 16). Dios mismo no aparece, pero alguien no familiarizado con la cultura podría llegar a la conclusión de esta redacción como que sí estaba allí. También, algunas de las personas a las que el ángel se le apareció, claramente expresaron su creencia que era un ángel de Dios. Gedeón nos lo explica: “He visto al ángel de Jehová cara a cara” (Jue 6:22—RV 1995).

Hay pruebas bíblicas concluyentes de que los mensajeros y representantes de Dios son llamados “Dios” (vea las notas sobre Heb 1:8). Esto es importante porque, si los representantes de Dios son llamados “Dios”, entonces la manera de distinguir a Dios de su representante está en el contexto. Ya hemos mostrado que cuando el ángel del Señor es llamado “Dios”, el contexto es cuidadoso en decirnos que el agente es, verdaderamente, un ángel.

Otra pieza de prueba que revela que el ángel del Señor es un ángel y no un miembro “co-igual” de la trinidad es que siempre está bajo el comando del Señor (Jehová). En un ejemplo, David desobedeció a Dios y una peste se presentó en la región. “Y envió Jehová el ángel á Jerusalén para destruirla” (1 Cro 21:15). Nos enteramos que era el ángel del Señor que hería a las personas y “el Señor se arrepintió [lit. Le dio pesar] del castigo que había enviado. « ¡Basta! —Le dijo al ángel que estaba hiriendo al pueblo—. ¡Detén tu mano!»” (2 Sam 24:16—NVI). Estos versículos no son escritos como si este ángel era de algún modo Dios mismo. No hay “co-igualdad” aquí. Es simplemente el Señor dándoles órdenes a uno de Sus ángeles.

Otro ejemplo claro que muestra que el ángel del Señor no puede ser de ninguna manera Dios está en Zacarías. Zacarías estaba hablando con un ángel sobre una visión que tuvo. La Biblia dice:

“Ante esto, el ángel del Señor replicó: «Señor Todopoderoso, ¿hasta cuándo te negarás a compadecerte de Jerusalén y de las ciudades de Judá, con las que has estado enojado estos setenta años?» El Señor le respondió con palabras buenas y consoladoras al ángel que hablaba conmigo” Zaca 1:12-13 (NVI)

El hecho de que el ángel del Señor le pidió al Señor por información y luego recibió palabras “consoladoras” indica que no es co-igual con Dios en poder o sabiduría. Es inimaginable que Dios necesitaría información o necesita palabras consoladoras. Por lo tanto, cualquier afirmación de que el ángel del Señor es el pre-encarnado Cristo, cual en todo caso sería el mismo Dios, no puede que par con lo que la Biblia dice.

Es interesante que 2 piezas de evidencias que los Trinitarios usan para probar que el ángel del Señor debe ser el pre-encarnado Jesús es lo que la Biblia dice que él está separado de Dios y que habla con autoridad de Dios. Argumentaríamos que la razón por la cual está separado de Dios es porque él es exactamente lo que el texto lo llama, ej., un ángel y que habla con autoridad porque trae un mensaje de Dios. Los profetas y otros que hablaban por Dios lo hacían con autoridad, como muchos versículos los afirman. También, el ángel del Señor habla sobre Dios en la tercera persona. Por ejemplo, en Gen 16:11 el ángel dice, “el SEÑOR ha oído tu aflicción”. El ángel no dice, “Yo he oído tu aflicción”, como si era Dios. En Gen 22:12, el ángel dijo, “ahora sé que temes a Dios” (LBA), no “ahora sé que me temes”. En Jue 13:5, el ángel dice que Sansón será “nazareo para Dios ” y no “nazareo para mí”. Así que aunque el texto puede llamar el ángel Dios, cual es apropiado para un representante de Dios, el ángel nunca dijo que era Dios y siempre hacía referencia a Dios en una tercera persona.

También, si Jesús fuera el ángel del Señor que le habló a Moisés “entre las llamas de una zarza ardiente” (Ex 3:2—NVI), no lo dijo en sus enseñanzas. Mar 12: 26 nos dice que Jesús les hablo a los Saduceos diciéndoles, “¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el pasaje sobre la zarza ardiendo, cómo Dios le habló, diciendo: “YO SOY EL DIOS DE ABRAHAM, Y EL DIOS DE ISAAC, Y EL DIOS DE JACOB”?” (Mar 12:26—LBA). Si Jesús hubiera sido el ángel en la zarza y abiertamente declarándose como “el Dios pre-existente”, hubiera usado esta oportunidad para decir: “Yo le dije a Moisés”. El hecho de que Jesús dijo que fue Dios el que le hablo a Moisés, claramente demuestra cómo se estaba diferenciando entre él y Dios.

Que el ángel del Señor parece superior a los otros ángeles no es ninguna razón de suponer que es de algún modo parte de la trinidad. Muchos eruditos están de acuerdo en que los ángeles difieren en poder y autoridad. Por ejemplo la Biblia menciona a arcángeles en 1 Thess 4:16 y Judas 9. No fuera anormal que este ángel tuviera una autoridad más grande. Tampoco el hecho de que el ángel del Señor puede perdonar los pecados, es razón de creer que es Dios. Los agentes de Dios pueden perdonar pecados. Dios le dio a Jesús autoridad de perdonar pecados y después él le dio esta misma autoridad a sus discípulos (John 20:21-23; vea también las notas sobre Mar 2:7).Aunque es verdad que el semblante del ángel del Señor ocasionalmente impresionó temor en las personas, ésa no es razón de suponer que es Dios. Una interpretación cuidadosa de los pasajes donde se aparece muestra que a veces las personas no se dieron cuenta de ni siquiera que estaban hablándole a un ángel. Por ejemplo, cuando el ángel del Señor se le apareció a la madre de Sansón, respondió a su marido Manoa con este informe: “Un hombre de Dios vino a mí, y su aspecto era como el aspecto del ángel de Dios, muy imponente. Yo no le pregunté de dónde venía, ni él me hizo saber su nombre.” (Jue 13:6—NVI). Note que los ángeles tenían una reputación de tener un “aspecto…muy impotente” y la mujer pensaba que este “hombre de Dios” también lo tenía, pero todavía no creyó que era un ángel. Cuando Manoa conoció al ángel del Señor y los dos de ellos hablaron sobre cómo criar a Sansón, Manoa no descubrió que era un ángel hasta que ascendió al cielo en el humo de su sacrificio. Por lo tanto, sólo porque el semblante de alguien puede ser impresionante, no es necesariamente Dios.

Es también argumentado que Jesús es probablemente “el ángel del Señor” porque estas palabras (o personaje) nunca aparecen después de su parto y sería razonable suponerse que este ángel debería de aparecer a través de toda la Biblia. Sin embargo, el punto es que el ángel del Señor si aparece después de la concepción de Jesús, cual es inconsistente con la premisa de que el ángel del Señor es el Cristo “pre-encarnado”. La historia del nacimiento de Jesús es muy conocida. María fue descubierta embarazada de Jesús antes de que ella y José estuvieran casados y José, que podía haberla llevado a ser pedrada a muerte, en vez decidió divorciarse de ella. Sin embargo, “un ángel del Señor” se le apareció en un sueño y le dijo que el niño era de Dios. Mat 1: 24 dice, “cuando José se despertó, hizo lo que el ángel del Señor le había mandado y recibió a María por esposa” (NVI). Dos conclusiones pueden ser vistas de esta historia. Primero, Jesús ya estaba en el útero de María cuando el ángel del Señor se le apareció a José. Segundo, debe ser notado que en el mismo relato este ángel es conocido ambo como “un” ángel del Señor y como “el” ángel del Señor. Este mismo hecho puede ser visto en los relatos del AT (Cp. 1 Reyes 19: 5-7).Hay muchas apariciones de “un” ángel del Señor en el NT (Cp. Hech 5:19; 8: 26; 12: 7, 23). De esto, llegamos a la conclusión de que es probablemente el mismo ángel que es llamado ambos “el” y “un ángel” del Señor. En el AT todavía aparece como “un ángel del Señor” después del parto de Cristo. Cuando todas las pruebas son pesadas cuidadosamente, hay buena razón de creer que las palabras que describen al “ángel” del Señor son literales y el ser a que se refieren es un ángel, así como el texto mismo lo dice.

Génesis 18:1-2
“El Señor se le apareció a Abraham junto al encinar de Mamré, cuando Abraham estaba sentado a la entrada de su carpa, a la hora más calurosa del día. Abraham alzó la vista, y vio a tres hombres de pie cerca de él. Al verlos, corrió desde la entrada de la carpa a saludarlos. Inclinándose hasta el suelo” (NVI)

Estos versículos plantean un problema para Cristianos que han sido enseñados que nadie nunca ha visto a Dios. El texto hebreo claramente dice que Yahvé se le apareció a Abraham en forma de un hombre y estaba con dos ángeles que, evidentemente, también asumieron una apariencia humana. Éste no es un problema. Dios creó la humanidad para que pudiera tener un compañerismo íntimo con nosotros. Es razonable pensar que ocasionalmente se podía hacer visible y asumir la forma humana para ser íntimo con su creación. Las escrituras recuentan muchas personas a quien Dios se le apareció: Adán y Eva (“oyeron al SEÑOR Dios que se paseaba” Gen 3:8—LBA), Abraham (Gen 12:7;15:1;17:1;18:1), Jacob (Gen 28:13), Moisés y los ancianos de Israel (Ex 24:9-11), Samuel (1 Sam 3:10), Salomón (dos veces: 1 Reyes 3:5;9:2;11:9), Macarías (1 Reyes 22:19-22), Isaías (Isa 6:1-5), Ezequiel (Ese 1:26-28), Daniel (Dan 7:9-14), Amos (Amos 7:7), Esteban (Hech 7:56) y el Apóstol Juan (Rev. 5:1-8).

Un estudio de Gen 18:1 en comentarios cristianos revela que la mayoría de los teólogos no creen que Yahvé puede aparecer en forma de un hombre. Antes de que revisemos por qué dicen eso, debemos recordar, aunque sea difícil creer o no, que esto es exactamente lo que el texto dice. Muchos teólogos que no creen que el texto pueda ser literal han postulado otras explicaciones. Las explicaciones comunes del versículo son: era un sueño y no real; el pre-encarnado Cristo en persona fue el que apareció; era un ángel que llevaba el nombre de Yahvé.Algunos teólogos enseñan que el relato de Gen 18:1ff era un sueño debido a las circunstancias, ej., era el calor del día y la época para las siestas. Sin embargo, la Biblia nunca dice que era un sueño, e indudablemente no hubo un tiempo cuando Abraham se “despertó”. El relato de Sodoma y Gomorra definitivamente no fue un sueño. Los ángeles dejaron a Abraham y fueron a la ciudad de Sodoma donde rescataron a Lot y sus hijas del juicio de Dios. No hay pruebas solidas bíblicas de que la aparición de Yahvé fue un sueño. Ni explicaría las muchas otras veces en la cual Yahvé aparece.

Muchos teólogos trinitarios dicen que Gen 18:1 es una aparición del pre-encarnado Cristo en persona. Las pruebas que dan para su conclusión es de dos formas: Yahvé es invisible y nadie lo ha o puede ver, así que no puede ser él; el relato claramente nos dice que es Yahvé, así que debe de ser el Cristo pre-encarnado en persona ya que “Cristo es un miembro de la trinidad”. Sin embargo, si pudiera ser probado que Yahvé verdaderamente aparece ocasionalmente en forma de un hombre, entonces no hubiera ninguna razón de tomar la biblia literalmente. Además, el hecho de que la escritura nunca dice que es Cristo el que aparece, es fuerte evidencia de que no es Cristo. Y hay al menos dos ocasiones donde Yahvé y Cristo aparecen juntos (Dan 7 y Rev. 5). Esto aparenta forzar la conclusión de que Yahvé no puede ser Cristo.

La mayor razón de hacer al “Yahvé” de este versículo en un ángel, es la misma razón de decir que se trata de un sueño o hacer a Yahvé el pre-encarnado Cristo en persona. Viene de la idea preconcebida que Yahvé no puede salir en forma humana. Por lo tanto, la tentación aquí es hacer Yahvé parte de un sueño, un ángel o Cristo. Aunque en los otros relatos los ángeles son llamados Dios, en esta ocasión es diferente. Hemos visto de los otros versículos que los ángeles son llamados “Dios” ocasionalmente (mire las notas sobre Gen 16:7-13). Sin embargo, un estudio de los versículos donde el ángel del Señor es llamado “Dios” muestra que siempre fue identificado como un ángel y está claro que estaba llevando un mensaje de Dios. Este ejemplo y otros en cuál Yahvé aparecen, son decisivamente diferentes. El “hombre” identificado como Yahvé está entre otros ángeles, y todo lo demás lo identifica como Yahvé. Y mientras los otros relatos muestran el ángel del Señor cuidadosamente evitando el uso de primera persona, “yo”, “mío”, refiriéndose a Dios, el “Yahvé” de esta historia usa el primer nombre una y otra vez.

La mayoría de los Cristianos no han sido enseñados que Dios puede aparentar ser en forma de una persona. Han escuchado siempre, “A Dios nadie lo ha visto nunca” (Juan 1:18—NVI); el lenguaje de este versículo es explicado como tal: Juan 1:17-18 dice: “pues la ley fue dada por medio de Moisés, mientras que la gracia y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto nunca” (NVI). Por favor noten que la verdad, en su plenitud, no vino con Moisés, pero con Jesucristo. Fue el que por primera vez en la historia hizo a Dios realmente comprensible. No es que los creyentes del AT no conocieron nada de Dios, pero que sus conocimientos y entendimiento de Él fueron muy limitados (a través de un “velo”). Desde que la verdad vino con Jesucristo (“pues la ley fue dada por medio de Moisés, mientras que la gracia y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo”), nosotros creemos que la primera parte de Juan 1: 18 – “A Dios nadie lo ha visto nunca” – significa que ningún hombre había “conocido” a Dios [tal como Él es] en ningún tiempo anterior. Es Jesucristo quien lo revela, o lo hace entendible, Dios al hombre.

En muchos lenguajes, “el ver” es una expresión idiomática común para “el conocer”. En la lengua hebrea, una de las definiciones para “ver” (hebreo = ra’ ah) es “ver, para aprender, para entender”. Similarmente, la palabra en griego traducido como “visto” en el ver. 18 (horao) puede ser “ver con los ojos” o “ver con la mente, percibir, saber”. Incluso en nuestro lenguaje, una de las definiciones para “ver” es “saber o entender”. Por ejemplo, cuando dos personas están hablando de algo, uno le podría decir al otro, “veo lo que estás diciendo”.El uso de “ver” en comparación a conocer es encontrado en muchos lugares del NT. Jesús le dijo a Felipe, “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Juan 14: 9–NVI). Aquí otra vez la palabra “visto” es usada para demostrar conocimiento. Alguien que conoció a Cristo (no solo aquellos que lo “vieron”) conocerían al Padre. Además, Cristo lo había aclarado dos versículos anteriores cuando le dijo a Felipe, “Si me hubierais conocido, también hubierais conocido a mi Padre” (Juan 14: 7–LBA). ["Don't Blame God!" [“No Culpen a Dios!”]; Christian Educational Services, fourth edition, 1994, pp. 59 and 60. 

Deuteronomio 6:4
“Escucha, oh Israel, el SEÑOR es nuestro Dios, el SEÑOR uno es.” (LBA)

Algunos creen que la palabra en hebreo de “uno” (echad) que es usado en Deu 6:4 y en otros versículos, demuestra una “unión compuesta”. Esto no es cierto. El teólogo Anthony Buzzard escribe:

“Es falso decir que el hebreo echad (uno) en Deu 6: 4 señala a una unión compuesta. Una defensa reciente de la trinidad argumenta que cuando “uno” modifica un sustantivo de colectividad como “grupo” o “manada”, una pluralidad es implicada en echad. El argumento es falaz. El sentido de pluralidad es obtenido del sustantivo de colectividad, no de la palabra “uno”. Echad en hebreo significa el número “uno”. Isa 51: 2 describe Abraham como “uno” (echad), donde no hay ningún malentendido posible sobre l significado de esta simple palabra (p. 15).”

No hay ninguna referencia de la palabra “uno” en respecto a una pluralidad de ninguna clase. Es usado de “uno” en cantidad, “el primero” en una serie, “uno” en el sentido de “lo mismo”, y “uno” en el sentido de “cada” (“algún”) uno. Un estudio de sus usos en el AT revela su simple significado y la verdad que expresa. Es traducido “primero” en Gen 1: 5, cuando Dios creó el día y la noche en “el primer día” (NVI). Toda la tierra “hablaba un solo idioma en toda la tierra” antes de Babel (Gen 11:1–LBA). Agar puso a su niño “debajo de un arbusto” (Gen 21:15–NVI).

En el sueño del Faraón, habían “siete espigas llenas…de una sola caña“(Gen 41:5—LBA). En la plaga sobre los ganados de Egipto, “el ganado de los israelitas no murió ni un solo animal” (Ex 9: 6–NVI). Ex 12:49 dice “la misma ley se aplicará al nativo y al extranjero” (NVI). Los ejemplos son muchos para poner en una lista. Echad es usado más de 250 veces en el AT y no hay ninguna pista en ningún comentario judío o lexicón de que implique de algún modo una “unión compuesta”.

La historia de los judíos es muy bien conocida. Eran infames en el mundo antiguo cuando se trataba de defender a su “único Dios”, como las civilizaciones a través de las épocas se dieron cuenta. El erudito Snedeker cita a Eliot:

“Una cosa, muy importante, y segura, de que si cualquier pista [que Dios fuera una pluralidad de personas] fueran expresadas, los Judíos nunca lo hubieran entendido. La presunción es que sabían su propia lengua, y es seguro que entendían la Unión de Dios como lo enseña las escrituras en la manera más total e incondicional. De tal manera era su interpretación de Moisés y los profetas cuando Cristo vino. En todo Palestina seguro no se podría haber encontrado a una mujer o hombre, quien hubieran supuesto cualquier distinción de personas, así como ahora es enseñando, en la Unidad de Dios [p. 293].”

Deu 6:4 es uno de los textos más fuertes contra la doctrina trinitaria. Dios “uno es”, no “tres – en – uno” o cualquier otra pluralidad. Éste ha sido el llamamiento de judíos a través de los siglos quien ha estado agresivamente en contra de cualquier forma de politeísmo o panteísmo. Jesús dio este versículo como parte del primer y gran mandamiento:

“ESCUCHA, ISRAEL; EL SEÑOR NUESTRO DIOS, EL SEÑOR UNO ES; Y AMARAS AL SEÑOR TU DIOS CON TODO TU CORAZON, Y CON TODA TU ALMA, Y CON TODA TU MENTE, Y CON TODA TU FUERZA.”
Mar 12:29-30 (LBA)

Es muy inconcebible que Cristo estuviera promoviendo alguna forma de una doctrina trinitaria mientras al mismo tiempo dando versículos de Deuteronomio que Dios “uno” es a una audiencia judía cual seguramente lo hubieran malinterpretado. Es mucho más razonable creer que Jesús sólo estaba afirmando que si queremos a Dios con todo nuestro corazón, deberíamos de estar seguro de quien es Él—el único Dios de Israel.

Salmos 110:1: “Dice el SEÑOR a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.” (LBA)

Los comentaristas trinitarios argumentan que “mi Señor” proviene de la palabra hebrea adonai, otro nombre para Dios y por lo tanto, es frecuentemente dado como prueba de la divinidad del Mesías. Pero, no solamente es un argumento inválido, este versículo es en realidad una de las más grandes pruebas de la humanidad completa del mesías prometido.
La palabra hebrea traducida como “mi señor” es adoni (Adonai es pronunciado “Adon-ay”, porque el ‘ai’ suena como ‘ay’. Adoni es pronunciado ‘adon-ni’ porque la “i” final es pronunciado como una larga “i” en los estandartes textos hebreos. Esta palabra siempre es usada en las escrituras para describir a amos y señores humanos, pero nunca a Dios. Desafortunadamente, la mayoría de las concordancias hebreas y lexicones dan solamente la raíz de las palabras, no la palabra que ocurre realmente en el texto hebreo. Ésta es una de las razones por la cual personas que usan libros como La Concordancia de Strong son usualmente limitadas.

[Personas que quieran hacer un estudio de esto por sí mismo necesitarán poder trabajar con el mismo texto hebreo y no solo las palabras raíz. Un buen comienzo para esto es el programa de computadora de estudio Biblico, Bibleworks o Logos] Mientras que esto usualmente no afecta la interpretación del texto, a veces hace mucha diferencia, como en Sal 110:1. La revista Enfoque del Reinado (Focus on the Kingdom) reporta:

“La Biblia en Sal 110:1 en realidad le da al Mesías un título que nunca describe a Dios. La palabra es adoni y en todos de sus 195 acontecimientos en el AT representa a un superior que es humano (o ocasionalmente angelical), creado y no Dios. Así que Sal 110:1 presenta las pruebas más claras de que el mesías no es Dios pero, un hombre sumamente eminente.” [Anthony Buzzard, ed., {Enfoque del Reinado}Focus on the Kingdom, Atlanta Bible College, Morrow, GA, March 2000, p. 3.]

La diferencia entre adon (la palabra raíz), adoni (“señor”, siempre usada para hombres o ángeles) y adonai (que es usado para Dios y algunas veces escrito como adonay) es crítico al conocimiento de Sal 110:1. El lexicón hebreo por Brown, Driver y Briggs (BDB), considerado por muchos ser el mejor disponible, hace la diferencia entre estas palabras. Note como en BDB la palabra adoni se refiere a señores que no son Dios, mientras que otra palabra, adonai, se refiere a Dios [El hebreo se lee de derecha a izquierda, así que la primera letra de esta palabra aparenta ser una "X" glorificada]:

1. Refiriéndose a hombres: mi señor, mi amo: (adonai)
a) amo: Ex 21:5 (código del convenio) Gen 24:12+, 44:5 (J, 20t.), 1 Sam 30:13 y 15; 2 Reyes 5:3, 20 y 22; 6:15;
b) esposo: Gen 18:12 (J);
c) profeta: 1 Reyes 18:7 y 13; 2 Reyes 2:19; 4:16 y 28; 6:5; 8:5;
d) príncipe: Gen 42:10 (E), 23:6,11 y 15 (P), 43:20; 44:18+; 47:18, + (J, 12t.); Jueces 4:18;
e) reyes: 1 Sam 22:12+ (S&K 75t.);
f) padre: Gen 31:5 (E);
g) Moisés: Ex 32:22; Núm. 11:28; 12:11; 32:26 y 27 (J); Núm. 36:2 (2x) (P);
h) sacerdote: 1 Sam 1:15 y 26 (2x);
i) ángel theopanic [un ángel representado a Dios]: Josué 5:14; Jueces 6:13;
j) capitán: 2 Sam 11:11;
k) reconocimiento general de una superioridad: Gen 24:18; 32:5+; 33:8+; 44:7+ (J 13t.), Rut 2:13; 1 Sam 25:24+ (15t.).
2. En referencia a Dios: [adonai]. Note que cuando la palabra se refiere a Dios, cambia cuándo se refiere a hombres. La vocal bajo la “n” (la segunda letra de la izquierda) ha cambiado. [Francis Brown, S. R. Driver y Charles Briggs, El Lexicón Hebreo e Ingles de Brown-Driver-Briggs {The Brown-Driver-Briggs Hebrew and English Lexicon} Hendrickson Publishers, Peabody, MA, reprint 1996, p. 11 (Adon, “Señor”). Hemos cambiado la puntuación y las abreviaturas de referencia para hacerlo compatible con las abreviaturas que usamos para facilitar la lectura. Las letras en el paréntesis caracterizan su creencia respecto al autor exacto o redactor de esa parte de la escritura, algo con el que no coincidimos teológicamente.]

En la definición de arriba, adoni y adonai tienen la misma raíz, adon, cual es la palabra listada en las concordancias y la mayoría de los lexicones. Sin embargo, las palabras exactas usadas son diferentes. Adoni, la palabra usada en Sal 110:1, nunca es usado de Dios. Es siempre usado de un ser humano o angélicamente superior. El hecho de que el texto hebreo usa el adoni para Mesías en Sal 110 prueba muy poderosamente que no es Dios. Si el mesías fuera Dios, entonces adonai hubiera sido usado. Esta diferencia entre adoni (un señor) y adonai (el Señor Dios) permanece incluso cuando Dios aparece en teofanias. En Gen 18:3, Abraham se dirige a Dios quien estaba en “forma” de un ser humano, pero el texto usa adonai.

Los eruditos reconocen que hay una diferencia entre adoni y adonai, y que estas diferencias son importantes. La Enciclopedia Bíblica Estandarte Internacional nota:
“La forma ADONI (“mi señor”), un titulo royal (1 Sam 29:8), tiene que ser cuidadosamente distinguida del título divino ADONAI (“mi Señor”) usado paraYahvé. [Geoffrey Bromiley, The International Standard Bible Encyclopedia (Eerdmans, Grand Rapids, MI, 1979), “Señor”.]

Hay muchos usos de adonai que se refieren a ángeles o a hombres, dándoles un estado elevado, pero no indicando que el orador creía que era Dios. Esto está de acuerdo con el lenguaje total. Estudios de palabras como Elohim también nos enseñan ocasionalmente que es usado para seres humanos que tienen un estatus alto [Gen 19:18; 24: 9, 39: 2]. En contraste con adonai siendo usado ocasionalmente para hombres, en ningún tiempo adoni es usado para Dios. Hombres pueden ser elevados, pero Dios nunca es hecho menos.

Los siguientes 148 versículos contienen 166 usos de la palabra (adoni– WTT o BHS AT Hebreo, editado por K. Elliger y W. Rudoph de Deutsche Bibelgesellschoft, Stuttgart, cuarta edición corregida, copyright © 1966, 1977, 1983, 1990 by the German Bible Society) y cada uno de ellos se refiere a un señor humano o un ángel. Ninguno se refiere a Dios:

Gen 23:6, 11,15; 24:12(2x), 14, 18, 27(3x), 35, 36, 37, 39, 42, 44, 48(2x),49, 65; 31:35; 33:8, 13, 14(2x), 15; 39:8; 42:10; 43:20; 44:5, 7, 1(2x), 19, 20, 22, 24; 47:18(2x), 25; Ex 21:5; 32:22; Núm 11:28; 12:11; 32:25, 27; 36:2; Josué 5:14; 10:1, 3; Jue 1:5, 6, 7; 4:18; 6:13; Ruth 2:13; 1 Sam 1:15, 26(2x); 22:12; 24:8; 25:24, 25(2x), 26(2x), 27, 28, 29, 31, 41; 26:17, 18,19; 29:8; 30:13, 15; 2 Sam 1:10; 3:21; 9:11; 11:11; 13:32, 33; 14:9, 12, 15, 17(2x), 18,19(2x), 22; 15:15, 21(2x); 16:4, 9; 18:31, 32; 19:19(2x), 20, 26, 27, 30, 35, 37; 24:3, 21, 22; 1 Reyes 1:13, 17, 18, 20(2x), 21,24, 27(2x), 31, 36, 37(2x); 2:38; 3:17, 26; 18:7, 10; 20:4; 2 Kings 2:19; 4:16, 28; 5:3, 18, 20, 22; 6:5, 12, 15, 26; 8:5, 12; 10:9; 18:23, 24, 27; 1 Cron 21:3(2x), 23; 2 Cron 2:14, 15; Isa. 36:8, 9, 12; Jer 37:20; 38:9; Dan 1:10; 10:16, 17(2x), 19; 12:8; Zaca 1:9; 4:4, 5, 13; 6:4.

Los siguientes 24 usos pueden ser encontrados bajo [l’adoni], “a mi Señor”. Mientras que en nuestro lenguaje separamos la preposición del sustantivo o el verbo que sigue, en el hebreo la preposición es dada directamente a la palabra. Gen 24:3,54,56; 32:5,6,19; 44:9,16,33; 1 Sam 24:7; 25:27,28,30,31; 2 Sam 4:8; 19:29; 1 Reyes 1:2; 18:13; 20:9; 1 Cron 21:3; Sal 110:1. Todos estos se refieren a señores humanos, no a Dios.

Las siguientes 6 referencias pueden ser encontradas bajo [v’adoni]: Gen 18:12; Núm. 36:2; 2 Sam 11:11; 14:20; 19:28; 24:3.

Las siguiente referencia es encontrado bajo [m_adoni]: Gen 47:18.

Estudiantes del hebreo saben que el texto original fue escrito en una forma “sin-puntos”, ej., sin los guiones y las marcas como son ahora las vocales escritas. Por lo tanto, algunos eruditos pueden señalar que debido a que los puntos de vocal del texto hebreo fueron añadidos después, los rabinos podían haber estado equivocados. Debe ser notado, sin embargo, que las dos palabras hebreas, adonai y adoni, mientras que siempre escritas de la misma manera en textos “sin-puntos”, suenan diferentes cuando son pronunciadas. Esto no es anormal en un lenguaje. “Leer” y “leer” son deletreadas lo mismo, pero uno puede ser pronunciado “le-yi”, como en “leí el libro ayer” mientras que el otro es pronunciado como “lea”, como “por favor lean el libro”. La manera correcta de poner las vocales en el texto habría estado conservada en la tradición oral de los judíos. Por lo tanto, cuando el texto fue escrito definitivamente con las vocales habría sido escrito como siempre fue pronunciado.

Pruebas adicionales de que los judíos pensaban que la palabra en Sal 110:1 se refería a un mesías humano y no a Dios como que vino a la tierra, siempre son dadas en el texto griego, tanto en la Septuaginta y en citas del NT. Es importante recordar que en la Septuaginta, la traducción griega del AT hebreo, fue hecha aproximadamente 250 BC, mucho antes de que los debates trinitarios empezaran. Así todavía la traducción del Septuaginta apoya a Sal 110:1 refiriéndose a un señor humano, no a Dios. Lo traduce como ho kurios mou.

“Los traductores del LXX [Septuaginta] en el siglo 3 antes de Cristo, atesta a una distinción cuidadosa entre las formas de adon usadas para lo divino y referencia humana traduciendo adoni como ho kurios mou, “mi señor”.” [Anthony Buzzard y Charles Hunting, {La Trinidad, la Herida Hecha por la misma Cristiandad} The Trinity, Christianity’s Self-inflicted Wound (Atlanta Bible College and Restoration Fellowship, Morrow, GA, 1994), p. 28.]

Cuando Sal 110:1 es mencionado en el NT la misma verdad de la señoría humana del Mesías está conservada:

NT, cuando hace mención de Sal 110:1, redacta l’adoni como “a mi señor” (to kurio mou). Pero da adonai ([Sal 110] v.5 y en otros muchos lugares) como “el Señor” (kurios). Esto prueba que la diferencia entre adonai y adoni fue reconocida e informada en griego mucho antes de que los puntos de vocal del Masoretic arreglaran la tradición antigua y oral permanentemente por escrito. [Anthony Buzzard, {Enfoque sobre el Reinado} Focus on the Kingdom, {“Quien es Jesús?” Dios ¿o Único Hombre?} “Who is Jesus? God or Unique Man?” (Atlanta Bible College, Morrow, GA, 1998), p. 8.

Es interesante que los eruditos no le hayan dado mucha atención al texto de Sal 110 o en los lugares dados es mencionado en el NT, y decir que muestra que Cristo debe de haber sido Dios. El diccionario bíblico muy bien conocido de Smith’s contiene un artículo sobre “Hijo de Dios”, escrito por Ezra Abbot. El escribe:

“Acontecida menté descubrimos que, después de la ascensión, los apóstoles trabajaron para traer a los Judíos que reconocieran que Jesús no solamente era el Cristo, pero también una Persona Divina, incluso el Señor Jehovah. Por lo tanto, por ejemplo, San Pedro.... [Abbot acontece a decir como Pedro dijo que Dios habilla hecho a Jesús “ambos Señor y Cristo”.] H. B. Hackett, Dr. William {Diccionario Biblico de Smith} Smith’s Dictionary of the Bible, {“Hijo de Dios”} “Son of God” (Baker Book House, Grand Rapids, MI, reprint 1981), vol. 4, p. 3090.

La nota al pie de página es muy correcta, porque la palabra en Sal 110 es la palabra para un “señor” o “amo” y no Dios. Por lo tanto, Sal 110:1 nos da pruebas muy claras de que el Mesías esperado de Dios no iba ser el mismo Dios, pero un ser creado. Los Judíos escuchando a Pedro en el día Pentecostés claramente hubieran visto la correlación evidente en la enseñanza de Pedro que Jesús fue un “varón aprobado por Dios” (Hech 2:22 – RV 1960), y un ser creado, el “mi señor” de Sal 110: 1 cual Pedro menciono un poco después (Hech 2:34). El uso de adoni en el primer versículo de Sal 110 lo hace bien claro que los judíos no esperaban que su Mesías fuera Dios, pero esperaban un “señor” humano.

Fuente:

http://centrocristianoebenezersyd.blogspot.com/

13indulgences_190Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

«Dinero mayor, misa mayor; dinero menor, misa menor; no dinero, no misa». Dicho irlandés.

Es lo bastante preocupante saber que la obra magistral y engañadora del diablo se ha extendido con rotundo triunfo en esa grey que se hace llamar cristiana y que le encanta discutir con infladas ínfulas, bajo un deteriorado disfraz de erudición teológica, en los foros donde se defiende con ferviente e impuro amor  doctrinas foráneas a la Biblia y que hemos rechazado  sin temor a equivocarnos en santa cordura, como son la de “la trinidad”, la de  “la divinidad de Cristo” y la de “la inmortalidad de alma”, para no hacer tan larga la carrera, entre otras más. Puedo ver hasta ahora con harta tristeza y enojo, cómo es posible qué se critique con  elevada ligereza lo que se desconoce personalmente, pero que histórica y bíblicamente está asentado como un hecho real. La apologética bíblica se caracteriza por presenta pruebas fehacientes que sostienen como un buen cimiento de edificio lo que se defiende. Para que esto pueda ser posible, se tendrá que tener  un aceptable  conocimiento bíblico y de su entorno histórico, se deberá tener nociones fundamentales de interpretación bíblica, habrá de comprenderse las doctrinas teológicas básicas de la Biblia en general, habrá de contarse con la ayuda de interlineales bíblicas, ya sean griegas o hebreas, con el apoyo de Biblias de estudio, y con libros de autores serios que hablen de eventos proféticos pasado y futuros, y con literatura que descubra el engaño dogmático de las diferentes sectas anticristianas que se encuentran enraizadas en todos los puntos de la tierra.

Ni se le ocurra a nadie pensar que aprenderá buena teología bíblica con esos libritos de tercera o cuarta calidad que han escrito autores como  Benny Hinn y Marcos Witt, como Rick Warren y Kenneth Haggin, o con los libros del impío  Kenneth Copeland y del apóstata Joel Osteen. Estos libros no son más que una copia de la psicología motivacional camuflados de cristianos. Lo único que obtendrá  con esta literatura corriente e inicua es el camino seguro a la perdición.

 Alguien por allí, de quien creo que nada tiene que hacer más que perder el tiempo en vomitar imprudencias y sandeces, fue tan osado en criticar sin fundamento alguno un estudio que un servidor editó hace meses con relación a la falsedad católica romanista del purgatorio y de la venta de indulgencias. Este escrito fue elaborado bajo la supervisión de la Palabra de Dios y con harta evidencia histórica  convincente, válgame la redundancia, y aun de tal  modo se atrevió a cuestionarlo con palabras fugadas  de su macilenta y vacua mente “a-espiritual”, y lo peor de todo, nada relevante aportó para el beneficio de los foristas… todo quedó tal como empezó. Palabras, sólo palabras sin vida y sin trascendencia exhaló. Para esta persona, un servidor es visto como  una “amenaza para el pueblo cristiano”, pero escrito está que «por causa de su bendito nombre seríamos  vituperados», inclusive, por los que se dicen ser “hijos de dios”, pero que en verdad no lo son, por los que creen que le sirven, pero que desconocen que no es a él a quien veneran,  sino a otro “dios”, uno que es terrenal y letalmente religioso.

Para que no le quede la menor duda a este “cristiano descreído”  (y no dudo yo que pudiera ser un católico encubierto), presento casi el mismo escrito de «El Negocio del Purgatorio» que escribí tiempo atrás, pero con otros agregados que complementarán el primero. Adelante, pues:   

La doctrina del purgatorio no brotó directamente con la iglesia católica  romanista. Su fundamento histórico principia con el paganismo, mucho tiempo antes de la formación de la Iglesia de Cristo. La doctrina del purgatorio católico viene a cristalizarse  a partir de las religiones y filosofías paganas. Platón (427-347 a.C.), al respecto, habló de los maestros Órficos que iban de casa en casa de las personas pudientes  para convencerlas de que tenían un  poder impuesto por el cielo y que les permitía por medio de sacrificios (obras) y encantamientos enmendar los crímenes cometidos por  sus antecesores muertos y queridos. Este es un claro ejemplo que nos dice que tres siglos antes de Cristo la doctrina del purgatorio no era algo que se desconocía y que la iglesia católica hizo posteriormente parte de sus singulares  y retorcidas ideas, en un nuevo matiz pseudocristiano.

En el primer estudio escrito por un servidor hace “bastante lunas y auroras” explico que ciertos pueblos paganos de la antigüedad creían en un lugar “purificador” que precedía al “paraíso”. Entre los pueblos que mencioné estaba el persa, el griego, el musulmán y el chino. Hice ver cómo los sacerdotes musulmanes cobraban altas sumas de dinero a los familiares de las personas muertas “purgadas” para “extraer” a sus seres queridos del susodicho “lugar purificador”. Se sabe, y no es raro para el cristiano que investiga,  que los chinos budistas compraron “indulgencias” para esquivar el indescifrable lugar de la “purificación ígnea”.        

Y lo reitero,  porque es necesario decirlo otra vez, porque con esta palabra muchos tendrán la curiosidad de saber si realmente lo que han adherido es verdad o no, que la doctrina del purgatorio es completamente «anti bíblica». Sus raíces, que son las evidencias históricas ya presentadas,  dan paso a la cabalidad indiscutible.

Con la doctrina del purgatorio se origina la de “la venta de las indulgencias” para “el perdón de los pecados”.  El concebir que una persona sea capaz de comprar pecados pasados, presentes y  futuros con dinero, deja mucho que desear, ya que la  Palabra de Dios no sostiene semejante y desequilibrada fábula del corazón humano y perverso. La doctrina del purgatorio enseña con formalidad que los católicos que mueren en pecados veniales irán inexorablemente a ese sitio a “purgarlos en quemante sufrimiento”. Cuando haya concluido este sufrimiento, entonces “podrán ir al cielo como alma que lleva el diablo”.

Según los teólogos de iglesia católica romanista, los pecados se dividen en dos categorías o clases: Los mortales y los veniales. Los mortales, los que son más graves, no pueden ser perdonados o expiados por ninguna “obra buena”. Quienes los hayan cometidos, no obtienen el perdón por los sacramentos y las buenas “disposiciones” de la iglesia católica: “El sufrimiento será inevitablemente en el infierno… y para siempre”. Con los pecados veniales, por otra parte, que no son mortales, “se podrá  salir volando del purgatorio al cielo para vivir una gloriosa y maravillosa estancia con el Señor Dios”, eso sí, “previo pago de la indulgencia que redime la pena en su totalidad”. 

Para los que no lo saben, y para los que no lo les conviene saberlo, la Biblia no hace distinción entre un  pecado y otro. Para Dios, el pecado, «pecado es». La Biblia nos muestra que los pecados son «hechos limpios por la sangre de Cristo», y no por “sufrir o experimentar cierta purificación en el purgatorio”, cosa que no deja de ser tan sólo una tradición inconveniente para las personas inconversas. Tampoco se logra limpiar los pecados por “obras buenas” ni por “pagar indulgencias”. Los sacramentos católicos, de acuerdo a la Biblia, no sirven sin lugar a dudas para limpiar o para librar anticipadamente a la gente del “fuego purificador” del supuesto purgatorio. Vemos la prueba:

1 Jn. 1:7-9 «…pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad».

La salvación de un individuo depende de la fe en el Hijo de Dios, en su obra expiatoria, en creer que Cristo es el Mesías esperado, el enviado por el Padre para la salvación de muchos. La salvación jamás podrá darse por “creerse” en otra cosa diferente (véanse: Jn. 3:16, 36; Ro.10:9-10). Por eso exclamó el Señor antes de morir: «Consumado es», entendiéndose con esto que el fue el sacrificio único para el perdón de  los pecados, perdón que llevó a cabo por medio de su obra expiatoria en la cruz del Calvario  (Jn. 19:30). Es por eso que Cristo es «el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (Jn. 1:29). Ir a otra parte a “purgar pecados”, a “purificarlos”,  es como considerar inconclusa y de poca valía  la obra salvadora de Cristo en su muerte vicaria. La doctrina del purgatorio, no es más que una vil y deshonesta mentira con fines de lucro y de poder eclesiástico.

Pablo nos comprueba que el sacrifico cruento de Cristo, aparte,  no cuenta  con otras alternativas diferentes para la expiación del pecado humano:

Col 2:13 «Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados…».

Heb.10:10-14 «En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre. Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados».

La doctrina del purgatorio y la de la  venta de indulgencias son  aborreciblemente malignas y esencialmente anti bíblicas, desde la perspectiva de la «salvación» revelada en el Nuevo Testamento.

La iglesia católica romanista ha tratado de justificar su “falso e indolente remedio” con la cita que se encuentra en Mt. 5:26 y que dice: «No saldrás de allí hasta que pagues el último cuadrante». Sus profanas y muy anguladas cabezas no tienen  en cuenta que este verso habla literalmente de «una cárcel», de «una prisión», de «una celda», y no de “la vida después de la muerte”, en este caso, como lo conciben, en el “purgatorio”. Es necesario comprender  bien el contexto de cualquier verso bíblico y de sus adyacentes para no caer en interpretaciones ominosas que nos desvíen del piadoso camino de luz.          

La venta de las indulgencias fue una satanización que catapultó la Reforma protestante, la iniciada por Martin Lutero. Juan Teztel, hombre muy depravado, carnal y deshonesto, acusado por adulterio, fue juzgado con pena de muerte por sus terribles vicios y más tarde indultado gracias a la intervención del elector Federico. Teztel fue conocido como un perfecto barbaján pero  también como un astuto y mordaz  estafador por lo que el  ambicioso  y demoníaco “sumo pontífice” lo utilizó para fines de lucro y de riqueza, tomando como punto de partida para tal cosas la quimera del purgatorio y de la  venta “misericordiosa” de las indulgencias. Teztel les aseguraba a los ignorantes que “tan pronto el dinero sonara en el cofre, saldría volando o saltando del purgatorio el alma de la persona”. Teztel les pregonaba con tremebundo descaro que “las indulgencias eran el regalo más precioso de Dios”. Por este motivo los ricos entregaban grandes cantidades  de dinero al papado y los que no  tenían, como los desgraciados trabajadores del campo, vendían todas sus propiedades con el fin de poder sacar las “pobres almas” de sus parientes fallecidos del purgatorio, “aprovechando el tirón” para pagar además, en la compra de indulgencias, sus propios pecados.

En la era actual las personas pagan “misas” para disminuir el tiempo que las almas de sus amigos o seres queridos  pasan en el purgatorio para ser purificadas. Se sabe que en un tiempo atrás se había solicitado que se rezara por el alma de un cierto “Papa” que tenía ya muchas décadas de muerto con el propósito de sacarlo del purgatorio. ¡Vaya qué locura es esta! Uno piensa, si después de tantos años no se ha logrado poner fuera del purgatorio al “infalible” y máximo exponente de la religión católica romana, ¿qué se espera de aquéllos pecadores comunes y corrientes qué han muerto?

La Biblia dice que «nadie puede dar rescate por  su hermano» (Sal. 49.7; 2 Co. 6:2; Heb. 2:3). Esto va en contra de la doctrina del purgatorio. Cuando una persona muere, tendrá que esperar en la más absoluta inconsciencia, en el sueño de la muerte, el día de la resurrección para dar cuentas ante Dios según sus obras, hayan sido buenas o malas: 

Jn. 5:28-29 «No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz;  y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación».

Dios les bendiga siempre.  

Bibliografía:

Biblia Reina Valera, Versión 1960.

¿Cuál camino? Luisa Jeter de Walker.  

Babilonia: Misterio Religioso Antiguo y Moderno.

Ralph Woodrow

LAS ALMAS BAJO DEL ALTAR

8918_158214297144_92283362144_2585640_5487600_a“Cuando abrió el quinto sello, vi bajo del altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos” (Apo 6:9-11).

“Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años (Apo 20:4).

Si comparamos ambos textos, veremos que Juan ve sólo las almas de los mártires, de aquellos que fueron asesinados por la Palabra y el testimonio de Jesús. Nos preguntamos si Juan sólo vio a los mártires asesinados en el periodo de la gran tribulación final y no a los de las otras épocas (especialmente a los que fueron martirizados por el romanismo en la Edad Media). Y qué hay de aquellos cristianos que murieron en buena vejez, ¿acaso no aparecen sus almas bajo el altar?¿Qué pasó con esas almas? En fin, ese es un asunto para otra conversación.

Lo de Apocalipsis 6:9-11 lo explica el teólogo anglicano E.W. Bullinger, un creyente en la doctrina de la inmortalidad del alma, de la siguiente manera: “En Apoc. 6:9, este tiempo de persecución no ha llegado todavía, y aquellos que han sido decapitados son representados, por prosopopeya, como si hablaran y preguntaran… Tienen ropas blancas que les fueron dadas, y así se mantiene la prosopopeya. La palabra almas se pone aquí por sinécdoque. Además los muertos no pueden hablar. Véase Sal. 115:17; 146:4, etc” (Figuras de dicción usadas en la Biblia).

Se dice en la Biblia que la sangre de Abel clama. Es evidentemente que es una figura literaria, pues la sangre de nadie clama realmente. Del mismo modo, las almas que Juan ve bajo el altar, es una figura literaria, pues lo que hay debajo del altar es sangre, y las almas no están confinadas bajo el altar literalmente. Y así como la sangre de Abel clamaba, así mismo clamaba la sangre de los decapitados por Cristo. Todo es un cuadro simbólico que no debería confundirnos, si estamos familiarizados con la narrativa bíblica. La respuesta es que claman por venganza en la misma forma como la sangre de Abel clamaba por venganza después de que su hermano Caín lo asesinó. Dios le dijo a Caín: “Se oye la sangre de tu hermano clamar a mí desde el suelo” (Génesis 4: 10).

Los mártires, por sí mismos, no están pidiendo venganza. En la hora de su supremo sufrimiento posiblemente murieron perdonando a sus perseguidores tal como lo hicieron Jesús y Esteban. (Véase S. Lucas 23: 34; Hechos 7: 60.) Es la monstruosa falta de humanidad de sus asesinos la que demanda castigo, que “clama a Dios” por venganza. El mero hecho de que alguien obligó a esas almas a permanecer “bajo el altar” reclama justicia.

Finalmente, si esas almas eran realmente las almas inmortales de los mártires de Cristo, ¿debemos suponer que esas almas estaban ya en el cielo y en la gloria con Dios y con Cristo?¿bajarán nuevamente para la tierra, tomando sus cuerpos humanos para luego dejarlos y volver al cielo como almas desencarnadas?… ¿A round trip ticket?

y1p9Fq92B6paN8usoaYd2YpT1htX8NP7UnPEW6_p945nnr8gkdi8HaL8VreT_YMeOcu2q5ecksVQH0La Watchtower ha creado en 1983 un fondo para Salones del Reino. Ese fondo es aportado por sus propios miembros. Una vez completado el fondo, la WT presta ese dinero a sus propios miembros donantes con una tasa de interés. Una vez devuelto el préstamo a la Sociedad Watchtower, un dinero que proviene de sus propios miembros, el local es puesto a nombre de la Sociedad Watchtower. Un robo y estafa descarados que realiza la supuestamente Organización de Jehová en la tierra.

EL EVANGELIO Y EL REINO FUTURO

buzzardSir. Anthony Buzzard

“Deja que los muertos entierren a sus muertos, pero tú vete a anuncia por todas partes el Reino de Dios” – Jesús en Lucas 9:60

“Se puede decir que durante el ministerio de Jesús el Reino de Dios se habla siempre como un acontecimiento futuro. Se espera, ora y se pide. Pero nunca se dice explícitamente que ha llegado, ni siquiera en la Ultima Cena. Lo que está presente es el agente de Dios, Jesús. Pero debido a que el agente del Reino está presente y activo a través de sus enseñanzas y milagros, el Reino de Dios también se puede decir que puede estar presente… Su llegada en sí misma es representada como un acontecimiento futuro “(Diccionario de Jesús y los Evangelios [A Compendium of Contemporary Scholarship], IVP, 1992, “Reino de Dios”, p. 425).

Dado que la Buena Noticia / Evangelio ofrecido por Jesús por nuestra fe tiene que ver con el Reino de Dios, se deduce que el término Reino de Dios debe ser definido. Sin una definición, ¿cómo puede uno “arrepentirse y creer en el Evangelio del Reino” (Marcos 1:14, 15)? No se puede creer en un evangelio que sigue siendo un concepto vago.

Una confusión generalizada existe en la comunidad de la iglesia acerca de lo que Jesús quiso decir por el Reino.

La cita anterior del Diccionario de Jesús y los Evangelios es inmensamente útil como para establecer el hecho acreditado por Mateo, Marcos y Lucas que Jesús pensó en el Reino como el gran acontecimiento del futuro. Se insta a sus discípulos a seguir orando “Venga tu reino!” Esto no quiere decir “Extiende tu reino”! Usted no orar para que el Reino venga, si ya ha llegado. Tenga en cuenta, también, que José de Arimatea, que era discípulo cristiano, seguía esperando que el Reino de Dios viniera después de la muerte de Jesús (Marcos 15:43). El Reino de Dios es la gran esperanza para el futuro a ser realizado sólo por el retorno de Jesús para que reine en la tierra. La gran mayoría de los textos del reino en la enseñanza de Jesús sin lugar a dudas apunta a la futura intervención de Dios en la futura venida de Jesús. El Reino de Dios es el objetivo de la fe cristiana. La pérdida de este simple hecho es responsable de una gran confusión entre los lectores de la Biblia.

Aquí hay dos versículos clave: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria y todos los ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria … En la regeneración, [cuando el mundo vuelve a nacer] cuando el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, ustedes también se sentarán en doce tronos para administrar las doce tribus de Israel “(Mateo 25:31; 19:28). Estas palabras se combinan para darnos una visión clara de la segunda venida de Jesús y de su siguiente período de sesiones en su trono, gobernando en compañía de los apóstoles. Jesús preveía una reconstitución de las tribus de Israel. Esta “concreta” expectativa del gobierno divino por venir a la tierra – el Reino de Dios / Cielos – es fundamental para cualquier comprensión de la Biblia. La sustitución del constante lenguaje del Reino de Jesús con el “cielo” (que nunca ofreció a Jesús como el objetivo cristiano) confunde el Nuevo Testamento y suprime las palabras de Jesús.

Trono1“Y me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero…. Y no habrá más maldición, sino que el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán. verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. No habrá noche allí: no tienen necesidad de lámpara ni de luz del sol, porque el Señor Dios les da la luz. y reinarán por los siglos de los siglos. “Trono” es singular en el texto griego. Sólo hay un trono, en este contexto, y que es “el trono de Dios” que se menciona en los siguientes seis versos: Matt. 23:22: “Y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por Aquel que está sentado en él.”

Heb. 12:2: “Mirando a Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.”

Apocalipsis 7:15: “Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo. Y el que está sentado en el trono morará entre ellos.”

Rev. 14:5: “Y en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios.”

Ap. 22:1: “Y me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero.”

Ap. 22:3: “Y no habrá más maldición, sino que el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán.”

La Biblia en ninguna parte habla de “el trono del Cordero.” Sin embargo, el Cordero está estrechamente relacionado con “el trono de Dios.” Cuando el Cordero de Dios resucitado ascendió al cielo, fue exaltado y glorificado por su Padre. Cristo es la persona más exaltada y gloriosa en el universo, junto a Dios. Está situado muy cerca del trono, porque “se ha sentado a la diestra del trono de Dios.” (Hebreos 12:2; ver también Sal. 110:1; Marcos 16:19, Hechos 2:33, 34; 5:31, 7:55, 56; Rom. 8:34; Ef. 1:20-23 , Phil. 2:9-11; Col. 3:1, Heb. 1:3, 2:9, 8:1; 10:12; 12:2; 1 Ped. 3:22, y Apocalipsis 3:21).

Es evidente que Jesucristo no es Dios, sino que está al lado de Dios, sentado o de pie al lado de Dios, cerca de Dios, cerca de Dios.

Los siguientes textos describen también muy cerca al Cordero  del trono de Dios. En todos los casos observamos que Dios – no “el Cordero” – está en el trono y el Cordero está cerca del trono:

Apocalipsis 5:13: “La bendición y la honra y gloria y poder sea para el que está sentado en el trono, y al Cordero, por siempre y para siempre!”

Apocalipsis 6:16: “Caed sobre nosotros y escondednos del rostro de aquel que está sentado en el trono y de la ira del Cordero!”

Apocalipsis 7:9: “He aquí, una gran multitud… De pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de ropas blancas y con palmas en sus manos.”

Apocalipsis 7:10: “La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero!”

Notamos que el que está sentado sobre el trono es “Dios” y que “el Cordero” está separado y es distinto al que se identifica como “Dios” y “aquel que está sentado en el trono.” Por lo tanto, “el Cordero” no puede ser Dios. Si el Dios que está sentado en el trono es las tres personas de la Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo), y el Cordero está sentado sobre un trono adicional, entonces el Cordero tiene que estar sentado en dos tronos. ¿Por qué no está el Padre también sentado sobre dos tronos? ¿Y por qué no hay mención alguna de un trono para el Espíritu Santo?

Del mismo modo, en Apocalipsis 21:22 Juan informa: «Y no vi en ella templo, porque el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero son su templo.” Si “el Cordero” es “el Señor Dios Todopoderoso,” ¿por qué están separados por la conjunción “y” como si fueran entidades separadas? ¿Tendría algún sentido si Juan hubiese dicho “el Señor Dios Todopoderoso, y el Padre”? Por supuesto que no! Pero no tiene sentido decir “el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero”, porque “el Cordero” no es “el Señor Dios Todopoderoso”, como es el Padre.

El Apocalipsis de Juan con frecuencia muestra que Dios y el Cordero y el Espíritu Santo no son los mismos:

Apocalipsis 5:13: “La bendición y la honra y gloria y poder para el que está sentado en el trono, y al Cordero, por siempre y para siempre!” (Tenga en cuenta que el Espíritu Santo no está incluido en esta bendición por toda criatura.)

Apocalipsis 7:10: “La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero!” (Tenga en cuenta que la gran multitud atribuye la salvación a Dios y el Cordero, pero no al Espíritu Santo.)

Rev 11:15: “Los reinos de este mundo se han convertido en los reinos de nuestro Señor y de su Cristo.” (Tenga en cuenta que el Espíritu Santo no aparece en el mensaje de la séptima y última trompeta.)

Ap. 12:10: “Ahora la salvación, y el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo ha llegado.” (Tenga en cuenta que el Espíritu Santo no se menciona.)

Rev. 14:1: “He aquí el Cordero…, Y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de su Padre escrito en la frente.” (Tenga en cuenta que el nombre del Espíritu Santo no está escrito en la frente.)

Ap. 14:4: “Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y del Cordero.” (Tenga en cuenta que no son las primicias del Espíritu Santo.)

Rev 14:12: “Los santos… Que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús”. (Tenga en cuenta que el Espíritu Santo es el que falta.)

Apocalipsis 19:6, 7: “El Señor Dios Todopoderoso reina! Vamos… Para darle gloria, porque las bodas del Cordero ha llegado”. (El Espíritu Santo no es mencionado.)

Apocalipsis 20:4: “Yo vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios,… Y vivieron y reinaron con Cristo mil años. (¿Por qué también no reina con el Padre el Espíritu Santo, si el Padre, Cristo y el Espíritu Santo están juntos en la divinidad?

Ap. 20:6: “Ellos serán sacerdotes de Dios y de Cristo.” (¿Por qué no también sacerdotes del Espíritu Santo?)… Porque habla de Dios como su principal representante, Jesús se describe en los siguientes dos versos como “en medio del trono”.

Ap. 5:6: “Y miré, y he aquí, en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba un Cordero como si hubiera sido inmolado, que tenía siete cuernos, y siete los ojos, que son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra. “

Apocalipsis 7:17: “Porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará y los guiará a fuentes de agua viva. Y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos”. Dios nunca se describe como “en medio del trono”, pero las criaturas son:

Apocalipsis 4:6: “Antes del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal. Y en medio del trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás.”
Jesús también dijo que se sienta en el trono de Dios, pero eso no lo convierte en Dios. Si lo hace, entonces debemos concluir que David y Salomón fueron también los miembros de la Divinidad:

1 Crónicas. 29:23: “Entonces Salomón se sentó en el trono del Señor como rey en lugar de David su padre, y prosperaron, y todo Israel le obedecieron.”

Jesús se sienta en el trono de Dios, no porque es Dios, sino porque Dios le ha concedido ese honor maravilloso, así como Jesús dio a sus discípulos el honor de sentarse en su trono propio:

Apocalipsis 3:21: “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, como yo he vencido y me senté con mi Padre en su trono.”

La exaltación de Jesús a un trono de gloria se describe de la siguiente manera. Tomamos nota de que él no es Dios (el Anciano de Días), sino que él es el Hijo del Hombre que se somete y es glorificado por Dios (el Anciano de los Días):

Dan. 7:13, 14: “Estaba mirando en las visiones de la noche, y he aquí, uno semejante al Hijo del Hombre viniendo en las nubes del cielo vino hasta el Anciano de los Días, y le trajeron delante de él. Entonces, le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran. Su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido”.

Jesús es como el hombre noble que “se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver.” (Lucas 19:11-15) El cielo es el “país lejano”, donde es coronado como rey (Daniel 7:13, 14). Él ejercerá su reino y se sentará en su trono de gloria cuando regrese. La Iglesia tomará parte en la gobernación futura de Cristo. Los vencedores serán coherederos con Cristo:

Rom. 8:17: “Y si hijos, también herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que también seamos glorificados”.

2 Tim. 2:12: “Si sufrimos, también reinaremos con él. Si le negamos, él también nos negará”.

Los creyentes serán “reyes y sacerdotes”, mientras que Cristo es “Rey de reyes” y “Sumo Sacerdote sobre la casa de Dios”.(Apocalipsis 1:6, 17:14; Heb. 10:21) Los siguientes textos también muestran que la Iglesia participará con Cristo en el reino futuro:

Apocalipsis 5:10: “Y nos hizo reyes y sacerdotes para nuestro Dios, y reinaremos sobre la tierra.”

Apocalipsis 20:4: “Y vivieron y reinaron con Cristo mil años.”

En conclusión, observamos que en Apocalipsis 22:1-5, los “siervos”, “cara”, y “nombre” de una sola persona se mencionan. Esa persona es obviamente “el Señor Dios” que está sentado en “el trono de Dios.” (Versículo 5)

 Fuente: www.restorationfellowship.org

 

TormentoDelAgua02Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

En diferentes sitios en internet hay creyentes cristianos que me acusan de ser un falso profeta, hereje, y un lobo vestido de oveja—¿por qué?— Porque no soy Trinitario sino unitario. Y no me sorprende esto, puesto que ya es costumbre acusar a los que no piensan como nosotros de renegados, apóstatas, y herejes. Es como un mecanismo de defensa de los fanáticos ante la amenaza que puede representar alguien que cree diferente, para salvaguardar su supuesta “fe ortodoxa” del veneno de la doctrina “apóstata”. ¿Pero dónde dice en la Biblia que aquel que no cree en la Trinidad es un hereje?¿Podría alguno mostrar un solo pasaje donde se condena al no trinitario? Sinceramente no creo.

Lo cierto es que los cristianos suponen que si los concilios de la iglesia formularon el dogma de la Trinidad, esta doctrina debe ser verdadera o de Dios. Por tanto, todo aquel que formula una doctrina diferente de los concilios (llámese binitarismo, modalismo, o unitarismo) es un hereje o un apóstata digno del infierno. ¿Pero son infalibles los concilios? Al fin y al cabo están compuestos por hombres que pueden equivocarse.

La formulación de esta doctrina de la Trinidad no fue sencilla y rápida como todos sabemos, pues requirió de dos concilios de obispos para concluirla y después de largos y agotadores debates. No obstante, aún hoy, en este siglo XXI, la doctrina Trinitaria sigue suscitando debates, discusiones, y discordias entre los cristianos que parecen nunca acabar, pues cada escuela presenta sus razones y argumentos que son interesantes y muy respetables por cierto. No podemos dudar, sin embargo, que el monoteísmo (un solo Dios y Padre) fue la fe de los Judíos de los tiempos de Jesús, y de muchísimos Judíos ortodoxos de todas las épocas.

Pero independiente de si uno es hereje o no por rechazar la Trinidad, lo cierto es que muchos que se sienten orgullosos de ser Trinitarios han apostatado de la fe en otras doctrinas fundamentales, creyendo, por citar un ejemplo, que la esperanza y el destino final de los salvos no es heredar el reino de Dios en la tierra, sino partir al cielo inmediatamente después de morir para estar con Dios y Cristo por toda una eternidad. Por tanto me pregunto, ¿qué les vale a estos celosos Trinitarios defender la doctrina de la Trinidad, si por otro lado han rechazado el mensaje central de Cristo para los salvos? No son ellos en otra forma herejes también? ¿Y qué diremos de aquellos que se sienten orgullosos de ser Trinitarios, pero que se han vuelto ecuménicos y mundanos?¿Podrá su fe Trinitaria salvarles? Yo creo que no. La creencia en la Trinidad no salva, sino una fe en el verdadero evangelio, el evangelio salvador de Cristo (Rom. 1:16).

Así que yo mismo soy celoso en conservar el verdadero y prístino evangelio de Cristo, que es su reino. El lo llamó el evangelio del reino, y dijo que para esto fue enviado por Dios al mundo (Lc. 4:43). El comenzó predicando el reino y mandó a los hombres a que se arrepintieran y creyeran en el evangelio del reino de Dios (Mr. 1:1,14,15). El apóstol Pablo dijo que vendrían otros predicando falsos evangelios, pero que no debíamos prestarles atención, pues sólo hay un evangelio salvador (Gál. 1:6-9). De modo que en lugar de preocuparse si uno es Trinitario o no, lo crucial es preocuparse si uno está creyendo y predicando un evangelio verdadero, el mensaje del reino. Este mensaje no puede ser adulterado u olvidado, pues es una cuestión de vida o muerte. Pablo dice claramente que el evangelio (del rey y del reino) es poder de Dios para Salvación, tanto para el Judío como para el gentil (Rom. 1:16). Así que si Ud. cree que puede ser salvo ignorando el evangelio del reino de Jesús, está muy equivocado. Predicar un falso evangelio nos convierte en anatemas, en malditos, en herejes, y en apóstatas verdaderos. ¿Cree y predica usted, amigo Trinitario, el evangelio verdadero de Cristo o lo ha cambiado por otro más “potable”? ¡Cuidadito, que puede ser un hereje de marca mayor!

¿PODEMOS ORAR A JESÚS?

oracion-manosHay una controversia entre los cristianos que creen que Jesús es el Hijo de Dios, acerca sí le podemos orar a él. En la Palabra de Dios podemos encontrar la respuesta correcta a esta pregunta. Cuando tratamos de responder una pregunta es importante no basarnos en una palabra griega o en un versículo. Sin embargo, debemos examinar todas las Escrituras para ver lo que dicen. Creemos que la Biblia aclara que podemos orar a Jesús, pero no necesariamente tenemos que hacerlo y para ello enseñaremos el porque.

Hay muchos puntos de lógica al comprender por qué podemos orar a Jesús. Antes de investigar es importante entender que la definición básica y fundamental de la “oración” es “petición”.  Nuestras oraciones también pueden incluir algunas adoraciones, pero en todo idioma, el orar es fundamentalmente pedir algo, como claramente nos enseña un estudio de palabras traducidas del griego y hebreo de oración, e incluso cuando buscamos la palabra “oración” en un diccionario. Lo siguiente son algunos puntos de lógica y Escritura que indican que si podemos orarle a Jesús.

Jesús es Señor de todo (Hech 10:36; Rom 10:12), y tiene toda la autoridad en el cielo y en la tierra (Mat 28:18). Cómo puede ser “Señor” en cualquier sentido real, ¿si no podemos pedirle algo? Ahora,  que el Señor Jesús tiene toda la autoridad, hace aún más sentido que le pidamos a él, como hizo sentido que la gente le pidió cuando estaba vivo en su ministerio terrenal. Cientos, incluso miles de personas, le pidieron a Jesús cosas cuando estaba en la tierra. ¿Hay alguna diferencia que alguien le podría haber pedido algo a Jesús hace 2000 años, pero no lo pueda hacer ahora?

Deberíamos de tener comunión con el Hijo (1 Juan 1:3). ¿Cómo podemos tener comunión con Jesús, que claramente indica una relación con él, pero no pedirle nada?

Jesús dijo que su seguidores le podían pedir por cualquier cosa.

“Cualquier cosa que ustedes pidan en mi nombre, yo la haré; así será glorificado el Padre en el Hijo. Lo que pidan en mi nombre, yo lo haré.”

Juan 14:13-14 (NVI)

Los versículos son especialmente claros cuando se leen como están escritos en el texto original, que fue sin puntuación:

“Yo voy al Padre y yo hare cualquier cosa  que pidan en mi nombre…me pueden pedir a mi por cualquier cosa en mi nombre y yo lo hare.”

Es claro en estos versículos que Jesús sabía que iba al Padre y quería que la gente le pidiera por lo que necesitaran. Al hacer esto es una oración, ya sea en la iglesia o en nuestro vivir cotidiano.

La Palabra de Dios claramente nos dice que los creyentes de la Iglesia primitiva miraban que era normal hablar con nuestro Señor Jesucristo.

Después de su ascensión, los discípulos le oraron a Jesús para elegir un reemplazo para Judas. Esto era lógico porque entendieron que era Jesús quien originalmente había escogido a los 12.

“Y oraron [proseuchomai] así: «Señor, tú que conoces el corazón de todos, muéstranos a cuál de estos dos has elegido para que se haga cargo del servicio apostólico que Judas dejó para irse al lugar que le correspondía.»”

Hech 1:24-25 (NVI)

Aunque algunos contienden que el “Señor” de este versículo es Dios, es más lógico que se refiere a Jesús. Fue uno de los que escogió a Judas y fue llamado “Señor” por todos los apóstoles una y otra vez en el NT.

Esteban clamo a Jesús y no a Dios, cuando estaba siendo apedreado.

“Mientras lo apedreaban, Esteban oraba [epikaleo=llamándolo]. Señor Jesús, recibe mi espíritu. Luego cayó de rodillas y gritó: ¡Señor, no les tomes en cuenta este pecado!”

Hech 7:59-60ª (NVI)

Pablo le rogo al Señor Jesús por su “aguijón” como es claro en estos siguientes versículos:

“Tres veces le rogué al Señor que me la quitara; pero él me dijo: «Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad.» Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo.”

2 Corintios 12:8-9 (NVI)

Versículos como el de Hech 9:34 y 1 Tim 4:17 demuestran como el Señor Jesús, como Cabeza del Cuerpo, está participando activamente en la sanidad y sustancia de sus miembros. Es nuestra creencia que cualquier cristiano puede pedirle a nuestro Señor Jesús cualquier cosa que necesite y él lo hará. Como Cabeza del Cuerpo, él conversa con los creyentes y pide cosas para ellos. Es muy lógico que también debiéramos pedirle a él. El NT nos habla de su relación personal con Esteban (Hech 7:56); Saúl/Pablo (Hech 9:1-9; 23:11; Gal 1:12; 2 Cor 12:9); Ananías (Hech 9:10-16); Pedro (Hech 10:9-22; 2 Pe 1:14–algunos dicen que el “Señor” aquí es Dios, pero hay buenas razones de creer que era Jesús. Primero, era el hábito de Pedro de llamarle a Jesús “Señor”. Segundo, hay relatos de que siempre discutía con Jesús, pero nunca con Dios); y Juan (Rev. 1:9-18).

Desde el día Pentecostés, muchas cosas llegan a la Cabeza a través del Cuerpo, Jesucristo. Es él el que:

  • Derrama el obsequio del espíritu santo (Hech 2:33)

  • Nos da gracia (Rom 1:5; 16:20; 1 Cor 16:23; 2 Cor 8:9; 13:14; Gal 1:6; 6:18; Ef 4:7; Fil 4:23; 1 Tes 5:8; 2 Tes 1:12; 3:18)

  • Nos da paz (2 Tes 3:16)

  • Nos da la misericordia (1 Cor 7:25)

  • Nos bendice (Rom 10:12; 15:29)

    • Alimenta y cuida la Iglesia, manteniéndola unida y para que crezca (Ef 5:29; Fil 1:19; Col 1:17; 2:19)

    • Nos dirige (1 Cor 16:7; 2 Thess. 3:5)

    • Intercede por nosotros (Rom 8:35)

    • Constituye los ministerios de la Iglesia (Ef 1:1; 4:8,11)

    • Nos da revelación (2 Cor 12:1; Gal 1:12)

    • Transformara nuestros cuerpos en su venida (Fil 3:21)

      • Será juez, recompensara y castigara a la gente, según lo que merecen (Juan 5:21,22; 2 Cor 5:10; Ef 6:8; Col 3:23-25; 1 Tes 4:6; 2 Tes 1:8)

Con una íntima relación con su cuerpo, el Señor Jesús podría entonces aceptar peticiones de su Iglesia. Seguramente podemos pedir a nuestro Señor y Cabeza por cualquier cosa que necesitemos.

A través del AT, cuando la gente “invocaron en el nombre del Señor,” era para orar, apelar, o pedirle ayuda a Dios.

Era un hábito de Abraham orarle a Dios y a través de las escrituras vemos muchos ejemplos pero uno es suficiente:

“De allí se trasladó hacia el monte al oriente de Betel, y plantó su tienda, teniendo a Betel al occidente y Hai al oriente; y edificó allí un altar al SEÑOR, e invocó el nombre del SEÑOR.”

Gen 12:8 (LBA)

Elías reto a los profetas de Baal acerca quién era el verdadero Dios. Él y cada uno de ellos oró a su dios y el que respondiera por fuego seria conocido como el verdadero Dios (ellos oraron, que en el idioma hebreo es “invocad el nombre…”)

“Entonces invocad el nombre de vuestro dios, y yo invocaré el nombre del SEÑOR; y el Dios que responda por fuego, ése es Dios. Y todo el pueblo respondió y dijo: La idea es buena.”

1 Reyes 18:24 (LBA)

Naamán, el gran general sirio que también fue un leproso, esperaba que  Eliseo saliera y orara por él. Él expresa su pensamiento sobre la oración con la frase “invocará el nombre del SEÑOR”.

“Pero Naamán se enojó, y se iba diciendo: He aquí, yo pensé: “Seguramente él vendrá a mí, y se detendrá e invocará el nombre del SEÑOR su Dios, moverá su mano sobre la parte enferma y curará la lepra.”

2 Reyes 5:11 (LBA)

En Sal 99 miramos cuando los grandes hombres de Dios le oraron a Dios (“clamaron [“invocaban—RV 1960] al SEÑOR”), Él les contesto:

“Moisés y Aarón estaban entre sus sacerdotes, y Samuel entre los que invocaron su nombre; ellos clamaron al SEÑOR, y El les respondió.”

Salmos 99:6 (LBA)

Dios le dice a la gente que cuando le oren a Él (“invocan mi nombre”) y Él contestara:

“Y meteré en el fuego a la tercera parte, y los fundiré como se funde la plata, y los probaré como se prueba el oro. El invocará mi nombre, y yo le oiré, y diré: Pueblo mío; y él dirá: Jehová es mi Dios.”

Zacarías 13:9 (RV 1960)

Así como el AT relata personas invocando el nombre del Señor en oración, así las Epístolas de la Iglesia utilizan la misma terminología para relatar personas orándole a Jesús.

“a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los que han sido santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos, con todos los que en cualquier parte invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro:”

1 Corintios 1:2 (LBA)

Esta es claramente la misma frase que es usada en el AT y es aplicada a Jesús como también a Dios. El erudito Vincent escribe:

“es usado para adoración y aquí implica oración a Cristo.” (Vincent’s Word Studies in the New Testament [Estudios de Palabras en el Nuevo Testamento], Vol. 3, p. 186.

R. C. H. Lenski escribe:

“Al invocarlo a él significa adoración, bendecir, agradecer, adorarlo a él y pedirle todo lo que necesitemos para el cuerpo y alma.” (The Interpretation of I and II Corinthians [La Interpretación de 1 y 2 de Corintios], p. 26.

Parece claro que hasta en el AT creyentes invocaron a Dios, nosotros ahora le podemos pedir a Jesús y eso significa que podemos orarle a él y esperar que responda nuestras peticiones. Invocar a Jesús, nuestro Señor, también ocurre en Rom 10:12-14 y 2 Tim 2:22.

Es honorable para Dios cuando honramos a Jesús.

“Además, el Padre no juzga a nadie, sino que todo juicio lo ha delegado en el Hijo, para que todos honren al Hijo así como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.”

Juan 5:22-23 (NVI, LBA)

Lo primero que notamos de estos versículos es la intención de Dios que la gente honre al Hijo así como honran al Padre. Además de eso, si no honramos al Hijo, no honramos al Padre. La pregunta pertinente que nos deberíamos hacer es, “¿Cómo honramos al Padre?” Seguramente una de las formas de honrarlo es por nuestras alabanzas, agradecimiento y por nuestras oraciones. Según la Escritura, deberíamos honrar al Hijo de la misma manera.

No hay ningún versículo en toda las Escrituras, que nos prohíba orar a Jesús. Esto es importante, porque las prohibiciones de Dios en las Escrituras son muy claras. De la misma manera que podemos pedirle a Dios o a otro ser humano algo que necesitamos, es lógico que también le podamos pedir a nuestro Señor Jesús, si no fuera así la Biblia nos lo diría. Sin embargo, ningún versículo nos prohíbe pedirle cosas a Jesús o darle gracias por lo que ha hecho por nosotros.

Agradeciendo a Jesús 

No sólo le podemos pedir a Jesús por cosas, podemos darle gracias por lo que hizo y está haciendo por nosotros, y esto es muy lógico. Piense sobre esto. Jesús está vivo. Él es la Cabeza de la Iglesia. Él es nuestro Señor. ¿Cómo no pudiéramos alzar nuestras voces en alabanza y agradecimiento por lo que ha hecho? Le damos gracias a Dios por todo tipo de cosa y gracias a otras personas por sus actos de bondad para nosotros. Somos también capaces y deberíamos agradecer a Jesucristo por lo que hizo y está haciendo, incluso como Pablo lo hizo. 

“Doy gracias a Cristo Jesús nuestro Señor, que me ha fortalecido, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio;” 

1 Timoteo 1:12 (LBA) 

Alabando a Jesús 

Jesús es digno de nuestras alabanzas. En esta tierra alabamos a hombres que han hecho menos por nosotros de lo que Jesús hizo. Les hacemos fiestas, le damos certificados y medallas, y les cantamos. Es seguro que Jesús merece tales alabanzas y la Escritura dice que le será dado. Jesús fue alabado y cantado por los 24 ancianos (Rev. 5:8-10); por la multitud de ángeles (Rev. 5:11, 12) y por todas las cosas creada por Dios (Rev. 5:13). Si lo vamos a alabar en el futuro, seguramente no está fuera de límites alabarlo ahora por lo que él ha hecho por nosotros.

Adorar a Jesús 

Muchos versículos muestran que la gente adoró al Señor Jesucristo. Esto era natural porque la adoración era muy común (es decir, rendir homenaje a) hombres de una categoría superior. Esto es difícil de ver en la traducción de la Biblia. Los traductores usualmente le dan a las palabras en hebreo o griego como “adoración” cuando se refiere a Dios o Jesús, pero en otro modo, como “postrándose”,  o “rendir homenaje”, cuando se refiere a hombres. Sin embargo, “adoración” es claramente usado en los textos hebreos y griegos y así es cómo debería ser entendido. Por ejemplo:

  • Lot “postró rostro en tierra” cuando llegaron “los dos ángeles a Sodoma” (Gen 19:1—LBA).

  • “Abraham se levantó e hizo una reverencia al pueblo de aquella tierra” donde vivía (Gen 23:7—LBA).

  • Jacob “se inclinó hasta el suelo siete veces hasta que llegó cerca de su hermano” cuando se encontraron después de muchos años (Gen 33:3—LBA).

  • José relata un sueño donde sus padres y hermanos se inclinaron “hasta el suelo” ante el (Gen 37:10—LBA)

  • Los hermanos de José “se postraron ante él en tierra” (Gen 43:26—LBA)

  • “Josué se postró en tierra, le hizo reverencia” (LBA) al “Príncipe del ejército de Jehová” (Josué 5:14–RV 1960)

  • Rut “bajó su rostro, se postró en tierra” a Boaz (Rut 2:10—LBA)

  • David “cayendo rostro en tierra, se postró tres veces” a Jonatán (1 Sam 20:41—LBA)

  • Abigail “inclinó su rostro a tierra” a David (1 Sam 25:41—RV 1960) 

Esta lista es una pequeña muestra de todos los ejemplos que podemos encontrar en las Escrituras. Hay un tipo, por supuesto, de adoración especial (homenaje, lealtad, amor, devoción) dada sólo a Dios, pero no hay palabra única que represente este tipo de adoración especial. Más bien, es una postura del corazón. Entendiendo que ambos Dios y hombres son adorados en la Biblia nos demanda a nosotros como lectores no solo ver la palabra específica de “adoración”, sino también el corazón del que está haciendo la adoración. Esto explica el porqué Dios rechaza la adoración de aquellos cuyo corazón no están con Él. 

Gente se postro y adoro a Jesús mientras el anduvo en la tierra porque amaban y respetaban los grandes milagros que hizo. Es claro el por qué deberíamos de adorarle ahora: se ha ganado nuestro amor y mayormente, nuestra reverencia. Murió para liberarnos y Dios lo ha honrado sentándolo a su diestra y poniéndolo sobre todo poder y autoridad. Jesús fue adorado por sus seguidores antes y después de su resurrección (Mat 28:9, 17; Luc 24:52). Entonces pareciera muy irrazonable afirmar que cristianos ahora no debieran orar a Jesús así como la gente lo hizo cuando estaba en la tierra: haciéndole homenaje, alabanzas, gracias, y peticiones.

Por lo tanto queda claro que podemos orar a Jesús por cosas que necesitemos. Sin embargo, la Biblia no nos da una dirección clara cuándo o sobre que un creyente debería a hablarle a Jesús, en comparación a Dios. Depende del individuo si le quieran o no orarle a Dios o a Jesús. 

Sin embargo, la gran mayoría de escrituras que tratan con la oración dejan en claro que Dios es la fuente principal de todas las cosas y por lo tanto debe ser el enfoque principal de nuestras alabanzas, adoración y suplicas. Aquellos que entusiasmadamente siguen la idea de orarle a Jesús deben reconocer que esta práctica no debe ser de tal manera que les distraiga de la adoración al Padre. Estamos seguros de que nuestro mismo Señor Jesús miraría irónico si lo hiciéramos el objetivo principal de la adoración cristiana, cuando toda su vida y ministerio fue dedicado a la glorificación de su Padre.

También debemos dejar claro que no estamos diciendo que un cristiano debería de orarle al Señor Jesús como parte de su andar cristiano. Porque no existe ningún mandamiento para hacerlo, así como hay para Dios (Ef 5:19, 20; Col 1:3, 9; 4:3), nunca deberíamos de decirle a alguien que tienen que orarle a Jesús.

En conclusión, el orar a Jesús es una cuestión de cada individuo y no debería de ser motivo de discusión y razón para juzgarse unos a otros.

www.restorationfellowship.org

 

EL RAPTO Y LA RESURRECCIÓN

rapture2Por Anthony Buzzard

La gran fuerza del así llamado movimiento adventista del siglo pasado era que éste recobró la doctrina masivamente importante de la Segunda Venida de Cristo. La idea equivocada de que la meta cristiana es “ir al cielo cuando morimos” había reducido la necesidad del regreso personal de Cristo en el final de la edad a virtualmente cero. Cuando los adventistas (Cristianos Adventistas, la iglesia de Dios de la fe de Abraham, Adventistas del séptimo día y otros) señalaron que la Escritura describe a los muertos como realmente inconscientes, “durmiendo” hasta el día de la resurrección, el proceso de recuperar la verdad perdida fue botado. La Segunda Venida comenzó a recibir la atención que goza obviamente en la Biblia.    

Aún el error inevitablemente interfirió con esta nueva aclaración sobre los acontecimientos del final de la edad. El ajuste de la fecha deplorable, que ha persistido hasta este día, tendió a atraer la burla de la idea entera de la Segunda Venida. Por ejemplo, Guillermo Miller con seguridad predijo que Cristo volvería en 1844. Cuando Jesús dejó de aparecer, unos hasta abandonaron la fe, sintiendo que la Biblia no era fiable. Otros más tarde anunciaron (y todavía anuncian) que el Advenimiento ocurrió en 1914, 2520 años a partir de la batalla de Carquemis, que fue incorrectamente supuesto que ocurrió en 607 A.C.. Tales cálculos han demostrado ser falsos; sin embargo ellos permanecen.     

Todos esos intentos para calcular el final de la edad se basan en graves malas interpretaciones de los datos bíblicos y siempre fueron rechazadas por los más cuidadosos estudiantes de las Escrituras. Dentro de los últimos años varias otras afirmaciones seguras acerca de la segunda venida han fracasado, y mucha incertidumbre persiste sobre lo que la Biblia dice en cuanto al orden de los eventos al final de la edad. 

Resolviendo la Incertidumbre  

Hay tres claves muy simples para resolver esta incertidumbre. 1. El llamado “rapto” de I Tesalonicenses 4:13 ocurre, como todos están de acuerdo, al mismo tiempo con la resurrección de los fieles creyentes. Si, por lo tanto, podemos establecer cuándo los fieles muertos serán resucitados a la inmortalidad, podemos saber dónde encaja esta resurrección/rapto en el plan de Dios. 2. Jesús dio a sus discípulos un muy preciso esbozo de los acontecimientos que precederían a su venida a la gloria. Este material es obviamente un dato primario para comprender el orden de los acontecimientos del tiempo del fin. 3. Pablo advirtió contra los sistemas que no permiten que ciertos acontecimientos deban ocurrir antes de la resurrección/rapto de los cristianos. Al hacerlo así, él estable la secuencia adecuada de los acontecimientos claramente. Un examen de estos tres puntos ayudará a disipar la incertidumbre. 

La Resurrección/Rapto  

En primer lugar: la resurrección y el rapto de los fieles para reunirse con Cristo mientras él viene a la tierra. Es fundamental recordar que la diferencia de opinión acerca de los llamados rapto “pre-tribulación” o  rapto “post-tribulación” es en realidad una cuestión acerca de la resurrección pre-tribulación o resurrección post-tribulación de los cristianos muertos. El asunto es sobre el momento de la resurrección de los muertos. El “rapto” es sólo un incidente dentro de un conjunto complejo de sucesos relacionados con la resurrección. Cuando Jesús regrese, él levantará a los muertos en el sonido de la trompeta y los arrebatará (los raptará), junto con los sobrevivientes creyentes, a reunirse con él en el aire. Los santos así acompañarán a Jesús mientras él desciende a la tierra. Este es la forma como importantes dignatarios son escoltados a su destino. 

Afortunadamente, la Escritura no nos deja en la oscuridad sobre el lugar de este gran evento resurrección/rapto en los propósitos de Dios. En 1 Corintios 15:52 somos informados de que nosotros, cristianos, seremos todos resucitados y cambiados “en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, en la última trompeta.” Ultimo, por supuesto, significa último en una secuencia. Los fieles serán levantados a la vida cuando “la última trompeta” sea tocada. ¿Cuando es esto? 

Usando el método bien probado de comparar la Escritura con la Escritura, miramos en otra parte para ver cuándo esta última trompeta debe ocurrir. Nuestra respuesta la encontramos en el libro de Revelación. Sólo tal secuencia de trompetas es descrita en el capítulo 11. “La última trompeta” es muy claramente la séptima de la secuencia que termina en Revelación 11:15-18. No hay más trompetas en esta serie. La última es la séptima, y es entonces que la resurrección ocurre: 

      “Entonces el séptimo ángel hizo sonar su trompeta… Las naciones  se airaron, y tu ira ha venido, y el tiempo para los muertos ser juzgados, para recompensar a sus siervos, los profetas y santos y aquellos que temen tu nombre, tanto pequeños como grandes, y para destruir a los destructores de la tierra” (Rev 11:15, 18, RSV). 

Como esperaríamos, esta séptima y última trompeta habla, en completa armonía con Pablo en 1 Corintios 15:52, de la resurrección de los fieles, colocándolo en este momento cuando Cristo interviene para establecer el Reino de Dios. Como 1 Tesalonicenses 4:16, 17 dice, el rapto de los santos sobrevivientes ocurre al mismo tiempo exactamente — en el sonido de la gran trompeta que es la última, o séptima trompeta que anuncia la llegada del Reino de Dios en la tierra. La sugerencia de que la última trompeta de 1 Corintios 15 no es la séptima trompeta de Revelación fractura la Escritura. ¡Puede haber sólo una última trompeta cuándo la Biblia habla de sólo una secuencia de siete trompetas! La última debe ser que la séptima trompeta de Revelación. 

El Gran Último Discurso de Jesús para los Discípulos 

      En segundo lugar, Jesús perfila para nosotros en Mateo 24, Marcos 13, Lucas 21, la secuencia de acontecimientos que conducen a su regreso. No hay ningún espacio para la incertidumbre sobre a quién Jesús se dirige en este famoso “Discurso de los Olivos.” Él habla a los discípulos, y por ellos a la iglesia. Este es un punto críticamente importante, a veces pasado por alto. Nadie duda que las instrucciones de Jesús a los discípulos para predicar el evangelio en todo el mundo sean instrucciones a la iglesia de generaciones subsecuentes (Mateo 28:19, 20). El caso no es diferente en Mateo 24. No deberíamos olvidar que la iglesia está fundada en los apóstoles y profetas — es decir, en su enseñanza (Efe. 2). En Mateo 24 Jesús se dirige “a vosotros” (discípulos) como aquellos que no deberían ser engañados (Mate. 24:4). Es “vosotros” (discípulos) que oirán de guerras y rumores de guerras (descrito en Dan. 11) (Mate. 24:6). Es “vosotros” (discípulos) que serán perseguidos y matados (v. 9). Es “vosotros” discípulos que deben escaparse a las colinas cuando la Abominación de la Desolación aparezca (v. 15). ¡Jesús no prevé una fuga al cielo! Es “vosotros” (discípulos) que son los elegidos quiénes debe evitar el engaño durante la tribulación: “si alguien le dice a vosotros [discípulos], ‘Helo aquí está Cristo o allí,’ no creáis esto. Estos falsos profetas engañarán, de ser posible, ea los mismos elegidos” (vv. 23, 24). ¿Quiénes son los elegidos o escogidos? “He aquí que os lo he dicho (discípulos) de antemano” (v. 25). 

Según las reglas ordinarias de la lengua, los discípulos son comparados con los elegidos en el discurso entero. Y son los mismos elegidos quiénes deben estar presentes en la tierra durante el tiempo de tribulación y atestiguar el oscurecimiento del sol justo antes de la llegada de Jesús en gloria. Cuando los discípulos, aquellos que vivan en el momento del regreso de Cristo, “vean todas estas cosas, sepan vosotros que él está cerca” (v. 33).     

¿Cuándo esperan estos discípulos elegidos o esocgidos ser reunidos con Cristo? El texto es muy claro. “Inmediatamente después de la tribulación de estos días la señal del Hijo de Hombre aparecerá en el cielo … y él enviará a sus ángeles con un gran sonido de la trompeta para juntar a sus escogidos” (Mate. 24:29, 30, 31). 

      Otra vez la misma trompeta marca la reunión de los fieles, exactamente cuando Pablo predice la resurrección de los Cristianos en la última trompeta, y la Revelación lo coloca en la séptima trompeta, que como todos concuerdan, ocurre después del período de tribulación. 

La Advertencia de Pablo Contra un Sistema de Competición 

      En tercer lugar, Pablo advirtió expresamente contra cualquier perturbación del modelo simple de acontecimientos destinados a preceder a la Segunda Venida y la reunión de los santos. En 2 Tesalonicenses 2:1 él centra la discusión en “la venida del Señor y nuestra reunión con él.” Este acontecimiento Pablo lo compara con el Día del Señor (v. 2). Él entonces enfatiza que dos acontecimientos deben ocurrir antes de que Cristo vuelva para arrebatar y juntar a los fieles: en primer lugar, la apostasía (rebelión contra Dios) y en segundo lugar la aparición del Hombre de Pecado. El mensaje es simple y claro. 

      “No deje que ningún lo tontee, porque la apostasía debe venir primero. El hombre de desafuero, el hijo de destrucción será revelado entonces” (2 Tes. 2:3, Biblia Inglesa Simple).  

Resumen 

      Podemos resumir nuestras conclusiones como sigue: 

      1. El acontecimiento del Rapto/Resurrección ocurrirá en la última trompeta. La Escritura sólo sabe de una última trompeta, la séptima trompeta de Revelación 11:15. Esta trompeta suena después o “post”- tribulación (Mateo 24:29-31). Esta es “la resurrección de los justos” (Lucas 14:14), cuando todos los fieles serán recompensados. 

      2. Jesús habló de los “escogidos”, a quiénes él compara con los discípulos y sus sucesores en la iglesia. Mateo, que es su propio mejor intérprete, en otra parte quiere decir a “creyentes” cuando él usa el término “escogidos o elegidos” (Mateo 22:14): “muchos son llamados, pero pocos son escogidos” (Gr. eklectos). Esta es una regla básica de buena exégesis que a un escritor deben permitirle interpretar por él mismo. 

      3. Pablo expresamente advirtió contra los sistemas que animarían la creencia en la venida de Cristo antes del Hombre de Pecado. Él definitivamente declaró que el Hombre de Pecado aparecerá antes de la venida de Cristo. 

      La doctrina del Segundo Advenimiento, que es la fuerza especial de los grupos adventistas, debe ser liberada de complicaciones innecesarias. La última trompeta (1 Cor.15:52) realmente es la última trompeta! La escritura sabe sólo de una secuencia de trompetas y la séptima, y última, suena después de la tribulación. Por lo tanto la resurrección /rapto de los santos ocurre después de la tribulación. Estas uniones simples proporcionadas por la Escritura muestran un cuadro de la reunión de todos los fieles en la séptima o última trompeta de Revelación 11. Lo que une así  la escritura no debería ser desgarrada.

www.restorationfellowship.org

 

Jesus_heaven

Por Carlos Xavier Jiménez

“Pablo, esclavo de Jesucristo y llamado a ser apóstol, separado para las buenas nuevas de Dios, que él prometió antemano mediante Sus profetas en las sagradas escrituras, acerca de Su Hijo, que provino de la simiente [spérma] de David según la carne, pero que con poder fue declarado Hijo de Dios según el espíritu de la santidad mediante la resurrección de entre los muertos—sí, Jesucristo nuestro Señor[1].”

Rom 1:1-4 

“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los seres humanos [anthropos], Cristo Jesús, ser humano [anthropos]… Ahora bien, un mediador no es de uno solo, pero Dios es uno”

1 Tim 2:5; Gal 3:20 [cp. 1Cor 8:4-6] 

Varios pasajes bíblicos han sido interpretados como que Jesucristo existió de alguna u otra forma literal [como espíritu o persona] en unión con Dios antes de su nacimiento [génesis; Mat 1.1, 18] aquí en la tierra. La mayoría de estos pasajes bíblicos se encuentran en el Evangelio de Juan (3:31; 6:38; 62; 8:42; 58; 16:30; 17:5). Pero se argumenta si estas afirmaciones son claras y debemos aceptar la enseñanza bíblica de que Jesús [no claramente enseñada en las escrituras] preexistió su “nacimiento”. Esta creencia es una de las bases para “la confesión de fe de Westminster”, compartida por toda iglesia ortodoxa:

“[Creemos que] en la unidad de la Deidad hay 3 personas, de una sustancia, poder y eternidad;  Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo.  El Padre es de nadie, ni engendrado ni procediendo: el Hijo es eternamente engendrado del Padre: el Espíritu Santo eternamente procediendo del Padre y del Hijo.”

Pero hay otros pasajes bíblicos que no son vistos en este mismo sentido literal, aunque frecuentemente las personas que lo oyeron no las entendieron. Muchos de estos pasajes también se encuentran en el Evangelio de Juan (2:19-20; 3:3-4; 4:13-15; 4:34; 6:50).

¿Por qué son estos versículos vistos de una forma diferente sólo en relación a Jesús y no a otras personas?

Nuestro enfoque debería de ser que, exactamente, es lo escrito [lo que Dios quiere comunicarnos] y no lo que teólogos,  iglesias o denominaciones puedan o no interpretar como “revelación” o “iluminación” divina, ya sea personal o congregacional.

Es el deber de todo aquel que se llame Cristiano someter a prueba todo espíritu que se dice salir de Dios; en esto, conocer la verdad, saber de quién somos y de quien venimos. Todo de acuerdo a los mandamientos y enseñanzas bíblicas [1 Juan 4:1-6; Mat 7:13-23].

Humanidad [anthropos]: La Biblia continuamente reafirma la humanidad de Jesús [anthropos=Juan 1:30; 8:40, Hechos 2:22; 17:31, Rom 5:15, 1 Cor 15:21; 47; 1 Tim 2:5], comenzando su existencia como todo ser humano cuando nace. Los evangelios de Mateo y Lucas nos informan que María, la madre de Jesús, milagrosamente concibió por el poder del Espíritu Santo. Si Jesús no fue “creado” de una forma verdadera y existente en ese momento, ¿en qué sentido pudo haber sido el Mesías previsto como la “simiente” [spérma] de David [2 Sam 7:14] y “simiente” de la mujer en el AT [Gen 3:15]? Ya que este futuro ser es repetidamente descrito como anthropos y no como un ángel o el mismo Dios.

“El ángel [Gabriel] le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con Su sombra; por eso el que ha de nacer [gennao] será santo y será llamado Hijo de Dios.” Luc 1:35

La palabra aquí traducida como “nacer” [gennao] significa procreado, o generado. Se utiliza del acto de Dios en la creación del hombre Jesús (Hech 13:33; Heb 1:5; 5.5; cf. Sal 2.7). El mensaje del ángel Gabriel es simple, describiendo una creación divina del Hijo de Dios por medio de Su Espíritu, en el útero de la mujer María. Hecho de tal manera en orden de cumplir con las profecías Mesiánicas de un hijo natural, cual Dios mismo entronizaría como Rey y Salvador del mundo [De 18:15-22]. Cumpliendo los requisitos del “cordero de Dios” como un “macho entero perfecto…sin mancha ni contaminación” [Heb: tamím; Lev 1; 4:32-34; 5:6]. De esta manera también supliendo todos los requisitos y títulos asociados con “el ungido de Dios” [Heb=masshiak; griego=Christos]. Ya que el propósito era que el Mesías inaugura el “Reino de Dios”, donde todas las cosas serian hechas nuevas [Rev. 21-22]. Esta enseñanza apárese en el resto del NT:

“Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo es nacido [gennao] de Dios; y todo aquel que ama al que [Dios] engendró [gennao] ama también al que ha sido [Jesús] engendrado por [Dios].” 1 Juan 5:1

“La generación [nacimiento=genesis] de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de ellos estar juntos, se halló que María había concebido en su matriz  por obra del Espíritu Santo… Así estaba planeado, cuando el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado [gennao] en ella es del Espíritu Santo.” Mat 1:18,20

Por eso, el hombre llamado Jesús es descrito en el NT como el “unigénito” [único nacido] de Dios. La palabra proviene del koiné griego monogenes, compuesta de 2 partes: mono=solo, único; y genes=linaje, raza [del cual se origina la palabra genes, popularmente usada en la ciencia moderna]. Esta se emplea en 5 ocasiones en relación a Jesús, todas ellas en los escritos del apóstol Juan [Juan 1:14, 18; 3:16, 18; 1 Juan 4:9]. Estas indican que como el Hijo de Dios, Jesús era el único nacido y representante del ser y carácter de aquél que lo engendro, Dios su Padre.

Mat 1:18:

“El nacimiento de Jesucristo fue así…” [RV 2000]

  • Mateo narra el “nacimiento” de Jesucristo. Trinitarios incómodos con la palabra original “genesis” [origen, creación] lo cambiaron con “gennesis” [natividad, engendramiento].

Mientras que la mayoría de los manuscritos más tempranos están de acuerdo con la traducción: “El origen [o la creación=genesis] de Jesucristo…”, ambas variaciones [genesis y gennesis] están presente en la tradición textual. Esto implica que no fue un simple error de ortografía o coincidencia en la parte de los escribas. Mateo comienza su evangelio detallando el “libro de la genealogía [genesis] de Jesucristo”, lo que hace más probable la continuación descriptiva de un genesis. Por esto, la mayoría de los eruditos textuales concuerdan que “nacimiento” [natividad=gennesis] representa una corrupción textual.

Al mismo tiempo, algo más profundo puede estar pasando aquí. Ambos genesis y gennesis pueden significar “nacimiento”, siendo apropiado a este contexto. Entonces, ¿por qué los escribas parecen resistir la descripción original que Mateo describe como el “genesis” de Jesucristo? La respuesta se contesta ella sola. El texto original claramente nos dice que fue precisamente en este momento cuando Jesucristo vino a existir [ósea, se originó]. Es un punto de hecho que en la narración de Mateo, ya sea aquí o en el resto del libro, no sugiere que había una noción de que Cristo existía antes de su nacimiento. De todos modos, escribas ortodoxos encontraron uso de este recuento de Mateo, en particular junto con las declaraciones del evangelio de Juan, cual apoya la noción de la preexistencia de Jesús junto con el Padre antes de su apariencia en la carne.

La doctrina ortodoxa por su puesto representaba una conexión de estos puntos de vista cristológicos, a fin de que Jesús fuera confesado como “encarnado [evangelio de Juan], a través de la virgen María [evangelios de Mateo y Lucas].” Cualquier creyente de esta doctrina bien hubiera visto de reojo la implicación que Mat 1:18 esta describiendo un origen de Jesús y con razón hubiera tratado de clarificar el texto substituyendo una palabra que “significaba” la misma cosa, para que al mismo tiempo no fuera mal interpretada. [Véase: Corrupciones Textuales al NT a favor de la posición Trinitaria]      

Concepción y generación marcan el punto cuando un ser humano comienza a existir [vivir], opuesto a alguien que no existe [vive] anteriormente. El Hijo de Dios tiene un principio en la historia de la humanidad y no en una concepción misteriosamente “eterna”.

Esto compagina exactamente con la promesa que el Mesías seria del “simiente” [spérma=descendencia=raza] de la mujer Eva [Gen 3:15]; siendo un profeta como Moisés [ser humano], escogido de entre los Israelitas [De 18:15-19]; simbólicamente descendiente del Rey David [2 Sam 7:14]. Dios, en un preciso momento en la historia humana, inició la historia de Su único hijo. Este fue un hijo por medio de quien Dios expresamente dice que no hablo “en otros tiempos” [Heb 1:1-2]. ¡Y naturalmente, ya que este futuro [prometido, profetizado] hijo no pudo haber existido!

En unas pocas páginas después, Lucas rastrea el linaje de Jesús desde Adán, quien también es llamado “Hijo de Dios” [Luc 3:38]. El paralelo es sorprendente e inmensamente informativo. Así como Dios divinamente hizo y creo al primer ser humano [adam; Gen 1:27; 2:7], a Su debido tiempo, Dios milagrosamente creó [dentro del útero de una mujer humana] uno que iba a ser sobrenaturalmente el “único nacido” Hijo de Dios.

El lector atento a las sagradas escrituras también oyera ecos de la nación de Israel como hijo, primogénito, de Dios (Ex 4:22[2]; Oseas 11:1) y de los reyes Davídicos (Sal 2). Como la nación de Israel antes que él, Jesús, como escogido de Dios, pasa por agua para comenzar su viaje espiritual [Luc 3:21; cp. Ex 14-15; en el desierto y bajo pruebas]. Jesús se demuestra ser el hijo obediente en diferencia a Israel, que desobedeció en el desierto [Ex 14-17; 32-34; Núm. 11].

Jesús, como hijo de Dios, es “llamado Hijo del Altísimo” [Luc 1:32; 8:28]. Este título también es dado a cristianos como “hijos  del Altísimo” [Luc 6:35; cp. Sal 82:6]. La filiación royal de Jesús es establecida por su milagroso engendramiento. Aunque, obviamente, nosotros no fuimos engendrados de la misma forma, sin embargo, podemos recibir un nacimiento sobrenatural espiritual, naciendo de nuevo bajo la influencia del Evangelio [Gal 3:2; Efe 1:13, 14; Rom 10:17; Mat 13:19; Luc 8:11, 12; 1 Pe 1:23-25; Santiago 1:18]:

 

“Si dices que no alcanzas a ver diferencia alguna entre Cristo y los demás, ya que todos somos llamados hijos de Dios, respondo que si nosotros somos llamados hijos de Dios es simplemente por su don y gracia, siendo él [Jesús] el autor de nuestra filiación, y así él es llamado Hijo de un modo más excelente. Por eso se emplea el artículo y a Cristo se le llama el Hijo de Dios, para mostrar que él no es hijo en el mismo sentido general que nosotros, sino en uno muy especial y peculiar. Es hijo natural; los demás no lo son, pero son hechos hijos de Dios, y por eso somos llamados hijos por adopción.” (9a) De Trinitatis Erroribus [Sobre los Errores de la Trinidad], Miguel Servet, Haguenau, 1531.

 

El hecho de que Mateo pueda hablar del “nacimiento” [gennao] de Jesús, sugiere que para él la generación [por la intervención del Espíritu Santo] es lo que causo a crear al Hijo de Dios. La acción creadora, milagrosa, de Dios en la concepción de Jesús permitió que su nacimiento fuese.

No hay ninguna sujeción en la lectura y uso de palabras, de un ser preexistente o en transición, pasando de un estado de ser [con Dios en el cielo] a otro  [3].  El proceso por cual Jesús vino al mundo es definido precisamente en términos teológicos por el ángel Gabriel. Plantando la base fundamental del resto del NT y materializando las promesas proféticas del AT.  

Algunos dicen que Juan 1:1 [“en el principio era la palabra”] nos presenta con una segunda persona quien existe antes de su concepción. Si este argumento fuese verdad, entonces el apóstol Juan estaría contradiciendo el resto del NT. El Jesús de Mateo y Lucas claramente sostienen una concepción y nacimiento terrenal, meses después que su primo, Juan el bautista, y no “eternamente engendrado”.    

Juan no escribe: “en el principio era el hijo de Dios” o “en el principio era Jesús”. Lo que está escrito es: “en el principio era la palabra”, y “palabra” [logos] no es en mayúscula [como si se estuviera refiriéndose a un ser humano]. Por lo tanto, no es correcto traducir lo siguiente como que “todas las cosas fueron hechas a través de él”. Esta traducción inapropiadamente nos lleva a creer en la “palabra” como una segunda persona divina, en vez del plan o mente de Dios. Ocho traducciones de koiné griego original, antes del Latín Vulgata [de cual proviene la RV], no leen así. Este versículo aparece como “todas las cosas fueron hechas a través de ese [o este]”, ya que la palabra logos gramáticamente es neutro.

La “palabra” [logos] conlleva el sentido de un plan o propósito. Entonces, se puede decir que es la inteligencia expresiva, mente, pensamiento del único Dios.  Ya que la “palabra estaba con Dios y la palabra era Dios”. Es la única forma de entender y explicar como algo puede ser y al mismo tiempo estar con uno mismo.

La promesa de un hijo ciertamente es desde el principio[4]. Sin embargo, este hijo todavía era el objeto de la promesa relatada en 2 Sam 7:14. David nunca se imagino que el prometido hijo de Dios [“Mi hijo”=descendiente de David] ya existiera. Este hijo sería engendrado a su debido tiempo. El fue “levantado”—apareciendo en la escena de la “historia humana”—cuando María dio a luz.  Hech 13:33 aplica “hoy mismo te he engendrado” [Sal 2:7] al origen milagroso de un hijo en el útero de una mujer humana, la virgen María.

La palabra, plan y promesa [al. “verbo”] que existía desde el principio también era “con Dios.” En la literatura poética de la Biblia se dice que las cosas son “con Dios” cuando existen como decretos y promesas en Su “plan divino” [Job 27:13; 10:13; 23:14]. La “sabiduría” también era “con YHWH [Dios]” desde el principio, pero “ella” no era una persona en el sentido literal [Pro 8—véase “personificación”]. La “palabra” es tan íntimamente identificada con Dios, que Juan nos dice: ¡“y la palabra era Dios”!

 

Sal 8:5 dice que el ser humano fue hecho un poco menor que los dioses[5], coronado de gloria y honra ya que todo fue sometido a él. Estos versículos también son aplicados a Jesús como ser humano [hijo del hombre]. Pero por la gracia de Dios, la misión cumplida y muerte que Jesús sufrió, ahora resulta en beneficio para todos. También el autor de la epístola a los Hebreos dice que Jesús fue perfeccionado y aprendió la obediencia por medio de sus experiencias aquí en la tierra [Hebreos 2:10, 5:8].

Ahora, si la Biblia se traduce como que Jesús vino del cielo, dice lo mismo acerca de otros hombres:

“Antes de formarte en el vientre, ya te había elegido; antes de que nacieras, ya te había apartado; te había nombrado profeta para las naciones.” Jer 1:5

Estas palabras, si son aplicadas de la misma forma como a Jesús, implican que el profeta Jeremías también existía [de alguna u otra forma] antes de su nacimiento, pero nadie las interpreta como tal. ¿Porque? Porque implican que antes que el profeta naciera ya era una persona existente, quien Dios ya conocía y nombraría como profeta a las naciones [figurativamente una misión ya preexistente, planeada y cumplida][6]. Otro ejemplo:

“Mirad a Abraham, vuestro padre, y a Sara, que os dio a luz; porque cuando no era más que uno solo, lo llamé, lo bendije y lo multipliqué.” Isa 51:2

Como Dios ya había decidido que Abraham tendría una descendencia numerosa, habla de aquello como que ya aconteció antes que físicamente se hubiera realizado [Isa 46:10, 49:1-3, Rom 4:17].

Otro ejemplo:

“Tus ojos vieron mi embrión [gólem[7]], y en tu libro  estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar ni una de ellas.” [8]  Sal 139:16

El NT nos ofrece un relato parecido a este donde Dios ya ha escogido a los cristianos antes que el “mundo” [kosmos] fuera, como que de tal manera ya existían de una u otra forma:

“Dios nos escogió en Él antes de la creación del mundo, para que seamos santos y sin mancha delante de él.” Efe 1:4

Literalmente podemos concluir que si Jesús es descrito de esta misma manera, también preexistían las personas elegidas por Dios. Pero en realidad, Pablo está hablando de una forma de predestinación, el hecho de que Dios conoce de antemano quiénes van a nacer y qué papel harán en su plan y propósito. Unos versículos más adelante el Apóstol nos dice en una forma explícita que:

“En Cristo también fuimos hechos herederos, pues fuimos predestinados [proorizo[9]] según el plan de aquel que hace todas las cosas conforme al designio de su voluntad,”

Efe 1:11; cp. Rom 8:29-30

 

Dirigiéndose a Timoteo, Pablo le dice que:

“Dios nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestras propias obras, sino por Su propio propósito y gracia. Nos concedió este favor en Cristo Jesús antes de los siglos [aiónios[10]]”

2 Tim 1:9

¿Si todos los creyentes ya preexistían antes de los siglos [aiónios], qué significa esto? De la misma forma el apóstol Pedro nos dice sobre la “preexistencia” de Jesús que “él estaba destinado [proginosko[11]] desde antes de la fundación del mundo, pero ha sido manifestado en los últimos tiempos por amor a nosotros” [1 Pe 1:20].

Cuando Jesús habla de “la gloria que tuve [echo[12]] contigo antes de que el mundo fuera” (Juan 17:5), es obvio que Jesús no estaba gozando de esa gloria cuando hizo esta declaración, puesto que las escrituras enfatizan que sólo se hizo heredero de esa gloria al completar en la cruz su misión y victoria sobre el pecado (Heb 2:9; Hech 3:13; 1 Pe 1:21; Luc 24:26; conf. Juan 7:39; 12:16).

Rom 1:3 dice que “según la carne” el hijo de Dios “vino hacer” [ginomai] del linaje de David. Pablo confirma que “Dios envió a su Hijo, nacido” [ginomai=vino a existir] procedente de una mujer” [Gal 4:4].  Si Jesús, de alguna u otra forma ya existía previamente, estas declaraciones se contradijeran y por lo tanto, serian falsas. El segundo [“acerca de”] dice que Jesús “con poder fue declarado Hijo de Dios según el espíritu de la santidad mediante la resurrección de entre los muertos” [Rom 1:4]. Note que la resurrección no constituye a Jesús como hijo de Dios, lo anuncia [horizo=“marca”] con poder, su filiación es determinada en su “generación” [genesis, Mat 1:1, 18] en el vientre de María.

Jesucristo es el único hombre, hasta ahora, que ha experimentado 2 esferas de existencia. Como el hijo de Dios [“según la carne”] Jesús vivió en pobreza y humildad sobre la tierra [Fil 2:5-8]. No a muchos se le fue revelada su verdadera identidad. Pero en su resurrección, el fue llevado a la diestra de Dios y este ser humano entro a una nueva fase de existencia. La resurrección es una poderosa confirmación de su nombramiento [marcación=horizo] como el verdadero, ungido-escogido, hijo de Dios. Entonces, podemos hablar de su resurrección como una “generación corporal” que lo marca “con poder” el hijo de Dios. Esto viniendo después que el físicamente y literalmente nació de su madre, María.

Tanto la existencia de Jesús antes que el mundo fuese, como su glorificación, solamente pudieron haber existido en forma anticipada en la mente y propósito de Dios. Este propósito fue a Su tiempo revelado por medio de los profetas y después realizado en un ser humano [anthropos]. Por eso, Jesús dice:

“A la verdad el Hijo del Hombre va, según está escrito de él…” Mat 26:24

Los pasajes que son citados para apoyar la idea de la “preexistencia” literal de Jesucristo no establecen con certeza si ya existía en el cielo antes de nacer. Simplemente enfatizan en un lenguaje figurativo la promesa desde el principio [después de la caída y comienzo de la “historia humana”—Gen 3:15]. Una promesa prevista no solo por los profetas, sino también por el “padre de la fe”, Abraham [Juan 8:56; Heb 11:13]. Marcando un acontecimiento que fue determinado y autorizado por el Padre celestial, desde antes de la creación del mundo[13]:

“Tal vez alguien pregunte: « ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué clase de cuerpo vendrán?» ¡Qué tontería! Lo que tú siembras no cobra vida a menos que muera. No plantas el cuerpo que luego ha de nacer sino que siembras una simple semilla de trigo o de otro grano. Pero Dios le da el cuerpo que quiso darle, y a cada clase de semilla le da un cuerpo propio. No todos los cuerpos son iguales: hay cuerpos humanos; también los hay de animales terrestres, de aves y de peces. Así mismo hay cuerpos celestes y cuerpos terrestres; pero el esplendor de los cuerpos celestes es uno, y el de los cuerpos terrestres es otro. Uno es el esplendor del sol, otro el de la luna y otro el de las estrellas. Cada estrella tiene su propio brillo. Así sucederá también con la resurrección de los muertos. Lo que se siembra en corrupción, resucita en incorrupción; lo que se siembra en oprobio, resucita en gloria; lo que se siembra en debilidad, resucita en poder; se siembra un cuerpo natural, resucita un cuerpo espiritual.

Si hay un cuerpo natural, también hay un cuerpo espiritual. Así está escrito: «El primer hombre, Adán, se convirtió en un ser viviente»; el último Adán, en el espíritu que da vida. No vino primero lo espiritual sino lo natural, y después lo espiritual. El primer hombre era del polvo de la tierra; el segundo hombre, del cielo. Como es aquel hombre terrenal, así son también los de la tierra; y como es el celestial, así son también los del cielo. Y así como hemos llevado la imagen de aquel hombre terrenal, llevaremos también la imagen del celestial.  Les declaro, hermanos, que el cuerpo mortal no puede heredar el reino de Dios, ni lo corruptible puede heredar lo incorruptible. Fíjense bien en el [secreto sagrado] que les voy a revelar: No todos moriremos, pero todos seremos transformados, en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, al toque final de la trompeta. Pues sonará la trompeta y los muertos resucitarán con un cuerpo incorruptible, y nosotros seremos transformados. Porque lo corruptible tiene que revestirse de lo incorruptible, y lo mortal, de inmortalidad. Cuando lo corruptible se revista de lo incorruptible, y lo mortal, de inmortalidad, entonces se cumplirá lo que está escrito: «La muerte ha sido devorada por la victoria.»” 1 Cor 15:35-54

“Ahora bien, Dios nos ha revelado esto por medio de su Espíritu, pues el Espíritu lo examina todo, hasta las profundidades de Dios. En efecto, ¿quién conoce los pensamientos del ser humano sino su propio espíritu que está en él? Así mismo, nadie conoce los pensamientos de Dios sino el Espíritu de Dios.

 

Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo sino el Espíritu que procede de Dios, para que entendamos lo que por su gracia él nos ha concedido. Esto es precisamente de lo que hablamos, no con las palabras que enseña la sabiduría humana sino con las que enseña el Espíritu, de modo que expresamos verdades espirituales en términos espirituales. El que no tiene el espíritu no acepta lo que procede del Espíritu de Dios, pues para él es locura. No puede entenderlo, porque hay que discernirlo espiritualmente. En cambio, el que es espiritual lo juzga todo, aunque él mismo no está sujeto al juicio de nadie, porque « ¿quién ha conocido la mente del Señor para que pueda instruirlo?» Nosotros, por nuestra parte, tenemos la mente de Cristo.” 1 Cor 2:10-16

 


[1] La frase nuestro Señor Jesucristo, (o «Jesucristo es Señor») se halla en las más antiguas confesiones de fe; véase Hech 2.36; Ro 10.9; Fil 2.11.

[2] En la sociedad israelita, el primogénito, o hijo mayor, tenía privilegios y derechos especiales en cuanto a la herencia; al propio tiempo, este primer hijo pertenecía a Dios (Ex 13.2; 22.29-30; 34.19-20). Jehová exige del faraón la libertad de Israel, nación que le pertenece como propiedad exclusiva (cf. Ex 19.5-6).

[3] “Hay algunos también que sostienen que Él [Dios] también produjo a Cristo como Su propio Hijo, pero de una naturaleza animal y que se hizo mención de el por los profetas.  Este Cristo paso por María igual como agua pasa por un tubo; y bajo a él en forma de una paloma en el momento de su bautismo, ese Salvador que pertenece a la Pleroma y fue formado por los esfuerzos combinados de todos sus habitantes.” [Ireneo, Contra los Herejes, 1,7,2] 

[4] De acuerdo a Gen 3:15, este plan comienza con el “simiente”, cuál iba a destruir al “simiente” de la serpiente. La “historia de salvación” tiene su inicio con este incidente. Entonces, se puede decir que antes de la caída no hay una “historia humana”, ya que el ser humano [adam] es sin pecado y por lo tanto, no confinado a ningún tipo de “historia” [con principio o fin].  

[5] Sal 8:5: “Le has hecho poco menor que los ángeles”: la palabra traducida “ángeles” es del hebreo elojím=dios. También traducido como: un dios, los ángeles o seres celestiales.

[6] Dios Padre nunca se refiere a Su Hijo Jesús de esta forma. Si lo hubiera hecho, este tema de “preexistencia” no fuera debatido. Declaraciones acerca la enseñanza y confesión de fe en la biblia siempre son claramente expuestas y explicadas.

[7] Las primeras historias mitas sobre golems se remontan al principio del judaísmo. Los golems fueron creados por personas creyentes y cercanas a Dios.

Como Adán, el golem es creado del barro insuflándole después una chispa divina que le da la vida, de manera que la creación de Adán es descrita en un principio como la creación de un golem. Desde este punto de vista, algunas personas con un cierto grado de santidad y acercamiento a Dios podrían adquirir algo de su sabiduría y poder. Uno de esos poderes sería el de la creación de vida. Sin embargo, no importa qué grado de santidad tuviera una persona, el ser que creara sería solamente una sombra del creado por Dios ya que, entre otras cosas, el golem carece de alma.

[8] El libro de los Salmos menciona varios libros que están en poder de Dios. Aquí se trata del libro en el que están escritas las acciones futuras de los seres humanos, tal como la sabiduría de Dios las tiene previstas. Véanse también Sal 56.8; 69.28

[9] Nota: Este verbo debe ser distinguido de proginosko=conocer con antelación [antemano]. Este último se refiere especialmente a las personas conocidas por Dios con antelación; proorizo se refiere especialmente a aquello a lo que son destinados=ordenados de acuerdo a Su conocimiento anticipado.

[10] El significado y uso de esta palabra en koiné griego varía y por lo tanto es debatida entre teólogos. Puede describir duración [ya indefinida pero no sin fin—Rom16:25; 2Ti 1:9; Tito 1:2] o indefinida debido a que no tiene fin [Rom 16:26] y los otros 66 pasajes en que se halla en el NT.

El significado predominante con el que se utiliza en todos los pasajes del NT [con la excepción de lo relacionados anteriormente] se puede ver en 2Cor 4:18, donde se pone en contraste con proskairos [lit.: «por una temporada»] y en Fil 15, único lugar donde se usa sin un nombre en el NT. Además, se usa de personas y cosas que por su misma naturaleza son sin fin, como Dios [Rom 16:26; Su poder 1Ti 6:16 y Su gloria; 1Pe 5:10]; del Espíritu Santo [Heb 9:14]; de la redención efectuada por Cristo [Heb 9:12], y de la consiguiente salvación de los hombres (5.9), así como de su futuro gobierno [2Pe 1:11], que en otros pasajes es descrito como sin fin [Luc 1:33]; de la vida que reciben aquellos que creen en Cristo [Juan 3:16], con respecto a los cuales Dios ha dicho: «y nunca perecerán» (10.28), y del cuerpo de resurrección [2Co 5:1], que en otros pasajes es declarado «inmortal» [1Co 15:53], en el que aquella vida llegará finalmente a manifestarse [Mat 25:46; Tito 1:2].

También al pecado que «no tiene jamás perdón» [Mc 3.29], y del juicio de Dios, inapelable [Heb 6:2], y del fuego, que es uno de sus instrumentos [Mat 18:8; 25.41; Judá 7], y del que en otro pasaje se dice que «no puede ser apagado» [Mc 9.43]. La utilización de aionios aquí muestra que el castigo mencionado en 2Th 1:9 no es temporal, sino definitivo, y, en consecuencia, la fraseología muestra que su propósito no es correctivo, sino retributivo.

[11] Del koine griego original proegnosmenou=de proginosko=conocer antes de antemano (pro=antes; ginosko=conocer). Algunos intérpretes han argumentado que Cristo no podría haber fracasado en su misión divina porque él estaba predestinado a triunfar. Esta interpretación ignora la “libre elección” e importancia real del sacrificio y tentaciones que Jesús paso [Heb 4:15]. Como un ejemplo para nosotros en nuestra batalla con el pecado, tenía que haber una real posibilidad de fracaso en su misión hacia una vida victoriosa e impecable. Dios no ordeno o predestino antes de mano que Cristo no podía fallar; más bien, Dios previó que él tendría éxito en su misión, debido a la profundidad de su amor, fe y completa sumisión a Dios Padre.

[12] La palabra traducida “tuve” es del griego echo=poseer, sostener, indicando un presente.

[13] Prolepsis: [del griego prolambanein, anticipación] En sentido literario se refiere a un salto hacia adelante en la narración, mediante el cual se adelantan al lector elementos de la trama, de modo que antes de leer la novela ya sabe o al menos intuye cuál va a ser el final: ej., “El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo.” —Gabriel García Márquez, Crónica de una muerte Anunciada.

 

A través de los siglos, hubo cambios al texto griego torciéndpergamino_thumb2olo a favor de la posición trinitaria ortodoxa. Hoy en día, los mismos eruditos trinitarios han reconocido estos cambios y por lo tanto no los incluyen en los textos griegos modernos, producidos por la United Bible Society [Asociación Unida Bíblica] y el Institude for NT Research [Instituto Investigativo del NT] en Alemania, cual produce el texto moderno llamado Nestle-Aland.  

Es importante para el cristiano saber algo sobre la historia moderna del NT. Ninguno de los textos originales atribuidos a los apóstoles existe. Lo que si existe son unas 5 000 copias de manuscritos hechos a mano del NT en griego del segundo siglo hasta ahora. El texto del NT moderno es traducido de estos manuscritos sobrevivientes que han sido recogidos, como también lo son manuscritos en otros idiomas, como el latín.

Cuando el Señor dio la revelación del NT, los diversos escritores—Pablo, Pedro, Mateo, etc., los escribieron o se los dictaron a un escriba, produciendo lo que ahora es considerado “el texto original”. Este original fue copiado y mandado a las iglesias alrededor del mundo. Fueron también traducido en muchas otras lenguas que los Cristianos hablaban, primeramente en Latín, Griego y Arameo.

Hasta la invención del texto movible y la imprenta [c. 1450DC], todas las copias de la biblia fueron hechas a mano. Una copia completa de la biblia podía llevarse un año para escribirse, ya que el papel era muy caro y la mayoría de la gente no podía leer ni escribir. Por eso la mayoría de las copias fueron hechas por escribas profesionales. Ellos normalmente escribían mientras alguien les dictaba, usualmente a un grupo de escribas. Es fácil de ver como errores podían haber ocurrido. El orador podía leer mal un párrafo o el escriba no oír correctamente. A veces los escribas no tomaban su trabajo en serio, causando muchos errores en la copia. Uno de los ejemplos más notables fue hecho en el códice #109 minúsculo. El escriba estaba copiando la genealogía que se encuentra en Lucas y en vez de copiar la columna de nombres de arriba para abajo, los copio corrido. De tal manera que, en su copia de la biblia, casi todos tienen el padre equivocado, por ejemplo, el origen de la raza humana es Fares y no Dios y ¡Dios termina siendo el hijo de Aran!   

Errores honestos casi siempre pueden ser detectados. Son normalmente en la categoría de errores gramaticales o de ortografía o son aptos algún tipo de patrón estandarte errado, como saltándose una línea, copiar una línea dos veces, o son evidentes en otras formas, como en el ejemplo de arriba acerca la genealogía en Lucas. Un problema más serio ocurrió cuando escribas deliberadamente modificaron el texto para hacer compaginar su teología. Aunque esto es muy grave, la mayoría de cristianos no saben que estos cambios ocurrieron, ya que la mayoría de ministros no mencionan el tema. Piensan que si ya hay problemas para que la gente crea a la biblia, por lo tanto no quieren introducir cualquier otra idea que pudiera causar que la gente dude mas las escrituras. Otra razón por su silencio es que algunos ministros, y sus fieles, no están preparados hacer una investigación textual, la cual requiere escudriñar los manuscritos y los argumentos  para poder discernir la escritura auténtica de errores y falsificaciones.

Los Cristianos tienen que saber que más de los 5 000 manuscritos hecho a mano en griego, no hay uno que sea idéntico al otro. La mayoría de las diferencias son muy menores, como de ortografía o puntuación. Sin embargo, otras diferencias no son menores y no se pueden resolver fácilmente, causando argumentos entre cristianos a lo que es realmente escritura verdadera. Esta es una de las razones principales por la cual hay diferencias entre las versiones bíblicas como la NVI y RV.

Los eruditos hoy en día tienen computadoras que utilizan para comparar los diversos textos. Comparado con incluso hace 100 años, ahora es mucho más fácil para clasificar los manuscritos, determinar las fechas en que se produjeron y descubrir dónde, cuándo y cómo los cambios y errores fueron introducidos. A medida que los eruditos han comparado los textos en sus esfuerzos para reconstruir el original, un sorprendente patrón ha surgido. Los escribas trinitarios constantemente modificaron el texto para hacerlo más trinitario[1]. La evidencia demuestra que estos cambios no fueron accidentales, pero hechos a propósito.

Este apéndice es una muestra de algunos de estos cambios hechos a los manuscritos del griego cual apoyan una doctrina trinitaria.  La mayoría de los mismos eruditos trinitarios de hoy han reconocido todos estos ejemplos como errores producidos por prejuicios de sus antepasados. Sin embargo, los ejemplos de esta lista muestran muy claramente en lo que el NT fue transmitido, escribas modificaron el texto para apoyar sus posiciones teológica.

El impacto de estos cambios no puede ser sobreestimado. Eruditos hoy, haciendo análisis computadorizado de más de 5 000 textos griegos disponibles a ellos, reconocen estos cambios al texto. En los siglos temprano del Cristianismo uno de estos manuscritos variantes pudo haber “ganado el día” en un debate, más fuertemente estableciendo la doctrina trinitaria y resultando en excomunión, exilio, o muerte para el “herético” que perdía el debate. Los cambios también ilustran una actitud hacia el texto que asombraría a muchos cristianos de hoy en día. La idea de cambiar la Palabra de Dios para decir lo que uno quiere, es algo terrible de pensar para la mayoría de los creyentes.

Mal leer o mal entender es una cosa, pero pocos cristianos hoy en día no serían capaces de tomar lápiz y cambiar el texto para que concuerde con su enseñanza. Pero eso es lo que la evidencia de la historia textual nos demuestra que escribas trinitarios ortodoxos hicieron.

La mejor manera de usar este apéndice es junto con las diferentes versiones bíblicas. Para un estudio mas afondo, la mayoría de los ejemplos se encuentran en The Orthodox Corruption of Scripture [La Corrupción Ortodoxa de la Escritura] por Bart Ehrman [New York, Oxford University Press, 1993]. Además, pueden en gran parte ser verificadas en el aparato crítico de United Bible Societies Greek Text [Sociedad Bíblica Unidad del Texto Griego] UBS 4 o el Nestle-Aland Greek NT [NT en griego].

Índice

Mat 1:18:

“El nacimiento de Jesucristo fue así…” [RV 2000]

·         Mateo narra el “nacimiento” de Jesucristo. Trinitarios incómodos con la palabra original “genesis” [origen, creación] lo cambiaron con “gennesis” [natividad, engendramiento].

Mientras que la mayoría de los manuscritos más tempranos están de acuerdo con la traducción: “El origen [o la creación=genesis] de Jesucristo…”, ambas variaciones [genesis y gennesis] están presente en la tradición textual. Esto implica que no fue un simple error de ortografía o coincidencia en la parte de los escribas. Mateo comienza su evangelio detallando el “libro de la genealogía [genesis] de Jesucristo”, lo que hace más probable la continuación descriptiva de un genesis. Por esto, la mayoría de los eruditos textuales concuerdan que “nacimiento” [natividad=gennesis] representa una corrupción textual.

Al mismo tiempo, algo más profundo puede estar pasando aquí. Ambos genesis y gennesis pueden significar “nacimiento”, siendo apropiado a este contexto. Entonces, ¿por qué los escribas parecen resistir la descripción original que Mateo describe como el “genesis” de Jesucristo? La respuesta se contesta ella sola. El texto original claramente nos dice que fue precisamente en este momento cuando Jesucristo vino a existir [ósea, se originó]. Es un punto de hecho que en la narración de Mateo, ya sea aquí o en el resto del libro, no sugiere que había una noción de que Cristo existía antes de su nacimiento. De todos modos, escribas ortodoxos encontraron uso de este recuento de Mateo, en particular junto con las declaraciones del evangelio de Juan, cual apoya la noción de la preexistencia de Jesús junto con el Padre antes de su apariencia en la carne.

La doctrina ortodoxa por su puesto representaba una conexión de estos puntos de vista cristológicos, a fin de que Jesús fuera confesado como “encarnado [evangelio de Juan], a través de la virgen María [evangelios de Mateo y Lucas].” Cualquier creyente de esta doctrina bien hubiera visto de reojo la implicación que Mat 1:18 esta describiendo un origen de Jesús y con razón hubiera tratado de clarificar el texto substituyendo una palabra que “significaba” la misma cosa, para que al mismo tiempo no fuera mal interpretada. Por lo tanto, la palabra gennesis en Mat 1:18 representa una corrupción ortodoxa.      

Mat 24:36:

“Pero del día y hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino mi Padre solo.” [RV]

“Pero de aquel día y la hora nadie sabe,  ni siquiera los ángeles del cielo,  ni el Hijo, sino sólo el Padre.” [LBLA][2]

·         Escribas estaban incómodos con el hecho de que el texto dice que Jesús no sabe el futuro, así que la frase “ni el Hijo” fue omitida.

·         Esta omisión se refleja en la NVI y RV, pero los eruditos reconocen ahora que pertenecen al texto griego moderno, como la mayoría de versiones modernas.

Esta corrupción representa unos de los cambios más claros efectuados para prevenir su mal uso “herético”. La omisión parece haber sido hecha muy tempranamente, ya que es atestada por el patriarca Origen y un sinnúmero de testigos [la mayoría de los textos Siriacos y Cópticos, junto con el Latín Vulgata]. Algunos críticos han argumentado que el texto corto es original a Mateo, ya que la frase en discusión [“ni el Hijo”] también ocurre en Mar 13:32, cual evidencia es segura.

De acuerdo a este punto de vista, el hecho que la mayoría de estos escribas hayan dejado el texto intacto enseña que no les molesto su insinuación Adopcionista[3] [ej., Jesús, como un simple ser humano, no sabía cuándo sería el fin]; entonces, ellos mismo modificaron la forma de Mateo para que compaginara con su paralelo en Marcos.

Tan persuasible que este argumento pueda aparecer, la mayoría de los críticos textuales no están convencidos. Por un lado, no es una certeza decir que los escribas no estaban molestos con la misma frase usada en Mar 13:32: ya que a veces es omitida allí también. Además, entendemos mejor su ausencia frecuente en los manuscritos de Mateo que en esos de Marcos, porque Mateo fue copiado más veces. La popularidad de Mateo hace que una armonización textual hacia Marcos, el evangelio menos copiado, sea relativamente un fenómeno raro. Si hubiera una armonización en este caso, uno esperaría verlo trabajar al contrario; es decir, si Mateo originalmente no tuviera la frase y Marcos la tuviera, esperaríamos que los escribas la omitieran en Marcos también.

Por otra parte, no solamente encontramos la frase “ni el Hijo” en los manuscritos mejores y más tempranos de Mateo, es también integral a su contexto. La frase forma la segunda parte parentética de la clausula gramática “ni”, ya que sin ella la frase es desigual con el resto del texto. Que la frase en si fue vista problemáticamente por los escribas Cristianos es demostrada con claridad, en particular por la historia del manuscrito códice Sináptico. El cual originalmente tenía la frase, que un corregidor borro y un segundo corregidor restauro. La razón por la cual los escribas la encontraron problemática es evidente: sugiriendo que el Hijo de Dios no es omnisciente, una interpretación usada por los Adopcionistas para argumentar que Jesús mismo no era un ser divino.

Tenemos que recordar que aunque la frase hubiera sido problemática en el curso del tiempo, por ejemplo, en la era controversial Arriana [300-400DC], fue omitida mucho más tempranamente, antes de los debates cristológicos del siglo 4. El cambio que fue inicialmente establecido por las controversias adopcionistas llego hacer el texto estandarte de la era Medieval. 

Mar 1:10:

“En seguida,  al subir del agua,  Jesús vio que el cielo se abría y que el Espíritu bajaba sobre él como una paloma.” [NVI]

·         la palabra original “dentro” [eis] fue cambiado con “sobre” [epi]. La diferencia entre las palabras era de mucha importancia para los cristianos de la antigüedad. Que el espíritu haya “entrado” a Jesús pudo haber apoyado la creencia Adopcionista. La doctrina Trinitaria esta tan fuertemente atrincada hoy en día que aunque el griego original lee “eis”, la mayoría de versiones bíblicas [NVI, RV, NMTJ etc.] todavía usan “epi”. La Biblia de Jerusalén [1976] es la única que se aproxima a una traducción correcta [“bajaba a él”].

La dificultad en la lectura de este versículo es obvia. El texto, como originalmente Marcos lo escribió, lo hace vulnerable a afirmaciones Gnósticas que en el bautismo de Jesús un ser divino [llamado el “Cristo”] “entro” en el. Si el mismo apóstol Marcos entendió el evento de esta forma no es la pregunta, aunque es notable ver que ambos evangelios de Mateo y Lucas cambiaron la proposición a “sobre” [epi]. La existencia de esta expresión variante entre la tradición Sinóptica, dio a los escribas del segundo siglo la oportunidad necesaria de evadir un posible “mal uso” del recuento en Marcos[4].

Como en todos los casos, nos tenemos que preguntar el porqué, escribas querían modificar una lectura única a uno de los Evangelios. En este caso las razones no son muy difíciles de localizar. El texto original pudiera haber sido usado por Gnósticos Cristianos quien, como el patriarca Ireneo nos informa, apelaban a este evangelio en particular para apoyar sus Cristologías Separatistas y Adopcionistas.

Mar 3:11:

“Además,  los espíritus malignos,  al verlo,  se postraban ante él,  gritando: ‘¡Tú eres el Hijo de Dios!’”

·         “Tú eres el Hijo de Dios” fue alterado por escribas con “Tu eres Dios, el Hijo de Dios”.

Un cambio similar a este ocurre en Mar 5:19. Después que Jesús sana al endemoniado, lo manda de regreso a su casa para que diga lo que “el Señor” [ho kurios] ha hecho por él; sin embargo, algunos otros testigos, el hombre es mandado a decir lo que “el Dios” [ho teos] ha hecho por él. En cuanto a la posibilidad de que esta variación sea una simple armonización de Lu 8:39[5], uno tiene que preguntarse porque fue hecho en este caso, especialmente en vista a la tendencia ortodoxa del que está haciendo estas cosas es el mismo Dios. Además, también en Luc 8:39 un cambio ha sido hecho el cual lleva al lector a identificar a Jesús como Dios. Aquí, después de que el endemoniado se le ordena proclamar lo que Dios ha hecho por el [ej., en Lucas, a través de Jesús], el va predicando lo que “Jesús había hecho”. Para Lucas la tradición textual no sugiere que Jesús, como Dios, había sanado al hombre.

Jesús no es identificado como Dios en este evangelio, aunque se da a entender que Jesús es aquel a quien través Dios trabaja. Sin embargo, escribas después lo entendieron como que el texto implicaba algo diferente; el pasaje es levemente modificado en un numero de testigos Griegos y Cópticos para dar a entender lo que “Dios” [ej., “Jesús”] había hecho por él.

Lu 1:15:

“Porque será grande delante de Dios, y no beberá vino ni sidra; y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre.”  [RV]

“Porque él será un gran hombre delante del Señor.  Jamás tomará vino ni licor,  y será lleno del Espíritu Santo aun desde su nacimiento.” [NVI]

Pasajes bíblicos relacionados con el nacimiento de Jesús en los evangelios Sinópticos fueron [y son] ocasionalmente cambiados para enfatizar el punto de vista ortodoxo que el que iba a nacer de la virgen, en realidad era Dios. El contexto de la frase “delante del Señor” nos indica que Juan el Bautista iba ir “delante” [v.17] de Jesús, con el poder y el espíritu de Elías.

Esto hace parecer el cambio [aun moderno] de la palabra kurios [señor] a teos [Dios] más que un simple accidente: asumiendo que Juan espera no al Señor Jesús pero al Señor, Dios Jesús[6]. Aunque la NVI tiene la lectura correcta de “Señor” en vez de “Dios”, los traductores modernos también han omitido la lectura original “el vientre de su madre” y reemplazado con “nacimiento” [gennesis]. Por lo tanto, apoyando la enseñanza ortodoxa de la preexistencia de Jesús como una natividad [gennesis] en vez de su origen [genesis]; véase el estudio de Mat 1:18. 

Lu 1:17:

“Él irá primero,  delante del Señor,  con el espíritu y el poder de Elías,  para reconciliar a los padres con los hijos y guiar a los desobedientes a la sabiduría de los justos.  De este modo preparará un pueblo bien dispuesto para recibir al Señor.” [NVI]

“E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y a los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.” [BJ76, RV]

·         como en Luc 1:15 este ha sido cambiado para que en vez de Juan el Bautista presidiendo a “el” [autou—Jesús], dice “el Señor” [ho kurios] ósea, “Dios”.

Lu 1:76:

“Mas en cuanto a ti, niñito, serás llamado profeta del Altísimo, porque irás por adelantado ante Jehová para alistarle sus caminos.” [NM Los TJ]

“Y tú, niño: profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor, para aparejar sus caminos.” [RV, NVI]

·         en un manuscrito del texto palestino-siriaco la palabra “Señor” sale como “Dios”. Aunque el griego original es kurios [señor] algunas traducciones modernas todavía lo traducen como “Dios” [teos] o “Jehová” [NMTJ].

Lu 2:26:

“Además, se le había revelado divinamente por el espíritu santo que no vería la muerte antes que hubiera visto al Cristo del Señor.”

·          cuando Lucas indica que el Espíritu Santo le había revelado a Simeón que no moriría antes de ver al “Cristo del Señor”, el manuscrito antiguo en Latín ha hecho el cambio que ya podemos anticipar : “Cristo, es decir Dios”.

Lu 2:33:

“Y José y su madre estaban maravillados de las cosas que se decían de él.” [RV 2000]

“El padre y la madre del niño se quedaron maravillados por lo que se decía de él.” [NVI]

·         Copiadores cambiaron “padre” [pater] con “José” en muchos de los manuscritos, pensando que esto “aclararía” la posible confusión del Padre de Jesús.

La mayoría de manuscritos griegos, junto con un sinnúmero de manuscritos en latín antiguo, Siriaco, y testigos Cópticos, cambiaron este versículo a leer: “José y su madre estaban maravillados”. El cambio hace perfecto sentido, ya que el punto de vista  ortodoxo no pone a José como el padre de Jesús. Puede haber poca duda que en este caso el texto mayoritario representa una corrupción en vez de la lectura original: ya que varios manuscritos antiguos y mejores, consistentemente muestran la lectura más difícil.

Sin embargo, la amplia declaración de las lecturas variantes y concentración de versiones antiguas que las apoyan, si enseñan que el texto fue cambiado relativamente temprano en la historia de su transmisión, por lo menos en el siglo 3 y más probable el siglo 2—precisamente en la era de las controversias Adopcionistas.

Lu 2:41:

“Los padres de Jesús subían todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua.” [NVI]

·         En algunos manuscritos antiguos, “padres” [goneús] fue cambiado por escribas con “José y María”, al menos que alguien tuviera confusión sobre los “verdaderos” padres de Jesús.  

Lu 2:43:

“Terminada la fiesta,  emprendieron el viaje de regreso,  pero el niño Jesús se había quedado en Jerusalén, sin que sus padres se dieran cuenta.” [NVI] 

“Y acabados los días, volviendo ellos, se quedó el niño Jesús en Jerusalén, sin saberlo José y su madre.”

[RV 2000] 

·         En el texto Siriaco-Palestino, “padres” otra vez es cambiado con “José y su madre” o otras lecturas similares. También, “el niño Jesús” en algunos manuscritos dice “el niño, el Señor Jesús”, porque si Jesús era Dios, entonces tenía que ser Señor desde su nacimiento. 

Lu 2:48:

“Cuando le vieron, quedaron sorprendidos, y su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando.»” [BJ76]

·         “padre y yo” fue alterado con “nosotros” o “José y yo” o “tus parentescos”, etc. Al menos que alguien estuviera confuso sobre el verdadero padre de Jesús. 

Lu 3:21:

“Y aconteció que, cuando todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado; y orando, el cielo se abrió…” [NVI]

·         En el texto Siriaco-Palestino, escribas cambiaron “Jesús”, quien llego hacer bautizado, a “el Señor”, por el énfasis que la palabra Jesús pone sobre su humanidad.  

Luc 4:22:

“Todos dieron su aprobación,  impresionados por las hermosas palabras que salían de su boca.  “¿No es éste el hijo de José?”, se preguntaban.” [NVI]

·         “¿No es éste el hijo de José?” fue totalmente omitido o cambiado a “¿no es este un hijo de Israel?” 

Luc 7:9:

“Al oír esto Jesús, quedó admirado de él, y volviéndose dijo a la muchedumbre que le seguía: «Os digo que ni en Israel he encontrado una fe tan grande.»” [BJ76]

·         escribas cambiaron “Jesús” por “Dios”, para hacer a Jesús Dios. 

Luc 8:28:

“El cual, cuando vio a Jesús, exclamó y se postró delante de él, y dijo a gran voz: ¿Qué tengo yo contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te ruego que no me atormentes.” [RV 2000]

·         “Jesús, Hijo del Dios Altísimo” fue cambiado a “Jesús, el Dios Altísimo” para que hubiera una clara “prueba” que Cristo era Dios.

Luc 8:40:

“Cuando Jesús regresó,  la multitud se alegró de verlo,  pues todos estaban esperándolo.” [NVI]

·         La frase “Cuando Jesús regresó” fue cambiado por la expresión “cuando Dios regreso”.

Luc 9:20:

“Entonces les dijo: ‘Pero ustedes, ¿quién dicen que soy?’. Pedro dijo en respuesta: ‘El Cristo de Dios’.”

·         “El Cristo de Dios” fue cambiado con “El Cristo, Dios”.

Luc 9:35:

“Y vino una voz de la nube, que decía: Este es mi Hijo amado; a él oíd.” [RV 2000]

“Entonces salió de la nube una voz que dijo: “Éste es mi Hijo,  mi escogido;  escúchenlo.” [NVI]

·         escribas cambiaron “mi escogido” [eklelegmenos] con “amado” [agapetós] para sutilmente despistar el hecho de que Jesús fue “escogido” [como el Mesías=“ungido de Dios”], ya que para algunos era llamado Dios. 

La mayoría de los eruditos aceptan la lectura “mi escogido” [eklelegmenos] como original. Entonces, ¿por qué este cambio? No es simplemente para hacer que compagine con el resto de los evangelios [Mar 1:1; 9:7; Mat 3:17; cp. Lu 23:35]. Si este fuera el caso, esperaríamos que hubiera pasado lo contrario—esto es, que los evangelios de Marcos y Mateo compaginaran con el de Lucas. La magnitud de los cambios textuales en Lucas, asociados con casi la ausencia total de cambios a Mateo y Marcos, sugiere que este cambio fue simple y sencillamente hecho por razón doctrinal, para eliminar cualquier posibilidad de una alusión Adopcionista.   

Lu 11:23:

“El que no está de mi parte,  está contra mí;  y el que conmigo no recoge,  esparce.” [NVI]

·         Aunque este versículo no representa una corrupción trinitaria, parece reflejar una corrupción Gnóstica al texto original. Ya que lo que se está encontrando sobre las enseñanzas “ortodoxas” y “Gnósticas” de los primeros siglos del Cristianismo [100-200DC], reflejan una similitud histórica y doctrinal. 

Comentadores generalmente han pasado por alto un cambio a esta lectura dicha por los testigos significantes de los manuscritos Alejandrinos. En ambos de los Evangelios en el cual este versículo sale [Mat 12:30; Luc 11:23], el códice Sináptico se une con otros manuscritos en agregarle el pronombre personal “me” [mi] al final de esta clausula haciéndola leer como: “el que conmigo no recoge,  me esparce a mi”. Hay pocas razones de considerar este variante como original. La mayoría de la tradición del cual proviene [texto Alejandrino] lee contrario a este, como lo es la mayoría de testigos y de los grupos textuales. Ni tampoco hay argumentos convincentes para su autenticidad por motivos internos. 

Los pocos eruditos que tratan con este tema generalmente concuerdan con el teólogo Bruce Metzger que, la lectura representa un intento de balancear el logo, proveyéndole al cuarto verbo con un objeto personal, correspondiente con los 3 anteriores. 

Mientras que esta explicación parece tener una apelación gramática, un examen del tema más cercano revela ciertos problemas. Aun con la adición escritural de “me”, gramáticamente es una clausula “balanceada”, y por lo tanto, asimétrica. Aunque es cierto que para que Jesús haya dicho: “el que conmigo no recoge,  me esparce a mí”, no hubiera tenido ningún sentido en su contexto canónico evangélico. La solución a este problema solo sale cuando se reconoce que en un diferente contexto, fuera de las declaraciones de Mateo, Lucas, y su origen común, la frase puede fácilmente ser interpretada. 

Acordémonos que de acuerdo al patriarca Ireneo, los Gnósticos conocidos como los Valentinianos, adoptaban a 3 diferentes Cristos: uno que ayudo a restaurar la orden a la Pleroma después de la caída de Sofía; otro que represento los atributos combinados de todos los eones; y otro creado por el Demiurgo, en quien el segundo Cristo entro en su bautismo[7].  

Para los representantes de la ortodoxia trinitaria, Gnósticos quienes diferenciaban entre Jesús y el Cristo, dividiéndolo en seres distintos, eran los verdaderos enemigos de Jesús. Lejos de ser aquellos quienes “recogen” con él, esto es, los que se unen a su misión y compañerismo, esos que dividen o “desparraman” a Jesús eran “contra” el. La corrupción de ambos Mat 12:30 y Luc 11:23 personifica el rechazo ortodoxo de cualquiera que niegue la unidad de Jesucristo[8]. 

Juan 10:33:

“No te apedreamos por ninguna de ellas sino por blasfemia;  porque tú,  siendo hombre,  te haces pasar por Dios.” [NVI]

·         escribas agregaron el articulo definido “el” [ho] a la palabra teos [“dios”] en manuscrito p66[9]. Teos sin el articulo significa “dios” y es traducido como tal en Juan 10:34-35; Hech 12:22; 28:6; 2 Cor 4:4. Añadiéndole el artículo definido cambia la palabra “dios” a “Dios” [ej. “el Dios”].

·          La mayoría de los traductores modernos ignoran el hecho de que el texto en griego se lee “dios” con minúscula y no “Dios” con mayúscula y así es como aparece en toda versión moderna [cp. NM Los TJ: “te haces a ti mismo un dios”; la palabra teos es genérica y no designa a ningún nombre como tal]. 

Juan 14:9:

“Jesús le dice: ¿Tanto tiempo [hace que] estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto, ha visto (también) al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?” [RV 2000]

·         La frase “El que me ha visto, ha visto al Padre” es a veces modificada con “también”. Esto fue hecho para evitar la interpretación Modalista que Cristo era una forma de Dios y no una persona en la “Deidad”[10]. Este es un cambio que apoya lo que se ha convertido en la doctrina trinitaria moderna contra la posición de los “Pentecostales del Nombre de Jesús” [“Apostólicos” o “Solo el Nombre de Jesús”[11]], pero el cambio en el texto es reconocido por eruditos y no lo incluyen en el texto griego moderno.

Sabemos del patriarca Hipólito de Roma que el presbítero Noetos apelo a Juan 14:9 para apoyar su opinión que Cristo era el mismo Dios[12]. Para el Modalista este versículo es tomado muy literalmente: al ver al Cristo es ver al Padre. Hipólito deja esta interpretación proveyendo un exegesis de todo el contexto donde el afirma que, el Padre e hijo son claramente diferenciados. Escribas contemporáneos con Hipólito adoptaron otra manera de probar su punto, esto es, alterando el texto. De manera que, uno de los papiros del tercer siglo, junto con un sinnúmero de otros testigos, insertan un adverbio kai después del verbo, así que ahora Cristo le contesta a Felipe: “El que me ha visto, ha visto al Padre también [kai]”. El texto ahora refleja el punto de vista ortodoxo: Cristo y Dios son dos personas, y Cristo revela al Padre. 

Juan 19:5:

“Así salió Jesús fuera, llevando la corona de espinas y la ropa de grana. Y les dice Pilato: ‘He aquí el hombre’.” [RV 2000]

·         “el hombre” a veces fue quitado o cambiado con “hombre” para evitar el hecho de que Jesús era conocido como un ser humano [anthropos]. 

Si fuera que esta frase careciera de un solo testigo, puede tal vez ser explicado como una omisión accidental. Pero el hecho que es ausente de uno de nuestros testigos más tempranos [p66] y de otros testigos desligados a este, nos debería de alertar a la posibilidad de una modificación deliberada al texto. No hay nada aquí que sugiera un acuerdo de error accidental. Si la omisión no fue hecha por un error, ¿Por qué parece ser hecha deliberadamente? 

Para contestar esta pregunta, haríamos bien de observar que un diferente texto aparece en un solo testigo, cual es relacionado con el de p66. En el códice Vaticanos, el articulo definido [el] ha sido omitido, así que Pilato es oído decir: “He aquí, hombre”. Aunque no hay nada que nos diga que esta lectura es original, esto hace para un cambio interesante a su significado. Porque ahora, en vez de referirse a Jesús como “el hombre” que los lideres Judíos quieren que sea destruido, Pilato nos indica que la figura golpeada y desfigurada de Jesús es solamente un hombre=anthropos=ser humano [ej., “Miren, el es mortal.”]. 

Si la lectura que es preservada en el códice Vaticanos alguna vez tuvo más alcance, entonces la omisión de la frase entera tiene un mayor sentido. Escribas encontraron su implicación muy preocupante. Para ellos, aunque Jesús haiga estado sangrando y denigrado, no era simplemente mortal. La declaración de Pilato a lo contrario, pudo mejormente haber sido desechada.  

Juan 19:40:

“Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en vendas con los aromas, conforme a la costumbre judía de sepultar.” [BJ76]

·         escribas cambiaron “el cuerpo de Jesús” a “el cuerpo de Dios”. 

Es interesante notar que la mayoría de lecturas donde regularmente aparece Jesús como Dios, se encuentran a través de los manuscritos tradicionales de la literatura del apóstol Juan, donde la Cristología aparece relativamente exaltada. En este versículo el escriba del códice Alejandrino, tal vez en una falta inadvertida, pero una que es bien prominente, cambia “Jesús” [Christos] con “Dios” [teos], resultando en: “tomaron el cuerpo de Dios y lo envolvieron”. Sea deliberadamente o no, este tipo de cambio pude funcionar de diferentes maneras para los Cristianos ortodoxos: puede contrabatir una noción Docética [porque Jesús como Dios en realidad tiene un cuerpo] o aun mas, una creencia Separatista como la que apoyaban algunos grupos Gnósticos [porque la divinidad de Jesús no la había dejado, aun en su muerte]. 

Pero quizás sobre todo, el cambio, ya sea una falta accidental o una alteración calculada, funciona para expresar la noción ortodoxa que el mismo Jesús es Dios en la carne.      

Hech 2:30:

“Pero como él era profeta y sabía que Dios le había asegurado con juramento que se sentaría en su trono un descendiente de su sangre…” [BJ76] 

“Así que siendo profeta, y sabiendo que con juramento le había Dios jurado que del fruto de su lomo, [en] cuanto a la carne, levantaría al Cristo que se sentaría sobre su trono…” [RV 2000] 

·         “un descendiente” [de David] fue cambiado con “del fruto” [de su corazón o lomo], ej., como David, para evitar la idea que Jesús tenía un descendiente humano. 

¿Por qué un escriba de la antigüedad quisiera hacer semejante cambio? Algunos proponen que el cambio es accidental, la mala translación de un vocabulario de origen Arameo, o una cambio defectuoso de la palabra praecordis [“corazón” o “lomo”] por el escriba griego del códice Bezae, del texto Latino de la pagina opuesta. La primera posibilidad depende de la existencia de alguna fuente Aramea para el vocabulario del libro de Hechos, una opinión donde quiera conocida como llena de errores problemáticos.

El segundo depende de la influencia del texto Latín de Bezae sobre su griego, una influencia que seguramente ocurrió en la otra dirección. Sería mejor considerar el cambio como deliberado en vez de accidental. 

Una posible explicación sería la de un escriba [quien sabía que Jesús fue nacido de una virgen] no aceptando su concepción virginal, técnicamente hablando, como uno  del linaje de David, ya que él estaba en ese linaje solo por una adopción legal; entonces el escriba pudo haber modificado el texto para eludir a una malinterpretación de la declaración de Pedro. Ahora Jesús es dicho ser del “corazón” de David en vez de su “descendencia”[13]. 

Hech 10:37:

“Ustedes conocen este mensaje que se difundió por toda Judea,  comenzando desde Galilea,  después del bautismo que predicó Juan.” [NVI]

·         el “bautismo que predico Juan” fue cambiado con “después de la predicación de Juan” para desasociar la unción de Jesús [v. 38] con su bautismo. Ya que fue en su bautismo que el espíritu vino a Jesús y fue “ungido” [como “Mesías=Cristo”]. Muchos trinitarios no están conformes con que Jesús fue hecho Cristo hasta en su bautismo, entonces algunos escribas desasociaron los dos eventos quitando el “bautismo” del versículo. 

Hech 13:33:

“La cual Dios ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando a Jesús; como también en el Salmo segundo está escrito: Mi hijo eres tú, yo te engendré hoy.” [NVI]

·         “resucitando a Jesús” fue cambiado con “resucitando a Jesucristo”. Este cambio de texto evitó el “problema” que Jesús no fue considerado por algunos como el Cristo, hasta su resurrección.

Hech 20:28:

“Por tanto mirad por vosotros y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la Iglesia de Dios, la cual ganó por su sangre.” [RV 2000]

Este versículo asido representado de diferentes maneras en diferentes textos griegos, haciendo obvio el hecho de que los escribas estaban cambiando el texto. El desafío para los escribas modernos es de intentar descubrir la lectura original entre todos los textos variables. Las lecturas mayoritarias dicen:

1.       “la iglesia de Dios, que él compró con la sangre del [Hijo] suyo.” [NM Los TJ]

2.       “la iglesia de Dios, que él adquirió con su propia sangre.” [NVI]

3.       “la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.” [RV 1995]

4.       “la iglesia del Señor y Dios, la cual él ganó por su propia sangre.”

No hay ninguna referencia en toda la biblia que hable acerca de “la sangre de Dios”. Esta lectura, ya sospechosa por motivos textuales [y contextuales], también se convierte sospechosa por motivos lógicos. Los autores de The United Bible Society of Greek Text [La Asociación Unida Bíblica del Texto Griego], también como los autores de Nestle-Aland Greek New Testament [NT Griego de Nestle-Aland], concuerdan que la frase “tou haimatos tou idiou” [lectura #1] es original. En lo que el debate trinitario enfureció, hubiera sido muy fácil para un escriba cambiar  “tou haimatos tou idiou” [“la sangre del suyo”] con “tou idiou haimatos” [“su propia sangre”—#2] moviendo una palabra y quitando el articulo “tou” [la]. Por lo tanto, la evidencia textual indica que una vez que la lectura “Su propia sangre” fue creada, otros escribas no estaban conformes con la idea que Dios tenía sangre, entonces “Dios” fue suplantado con “Señor” [#3]. Esta lectura tiene sentido, pero la evidencia textual lo hace claro que este fue un cambio ulterior y no original. Luego, escribas copiando el verso tenían otro problema: algunos de los textos, de cual iban a copiar, decían “Dios” y otros decían “Señor”, entonces en vez de escoger uno de los dos creador la frase “Señor y Dios” [#4].

Es interesante que aunque el texto griego del cual la NVI fue traducida tiene como su lectura en el griego original la del #1, ellos siempre la traducen como si fuera el de #2, fuertemente apoyando la posición trinitaria. De todos modos, en las notas bajo la Biblia de Estudio de la NVI, los comentadores admiten que la frase se refiere a la sangre del Hijo de Dios y no al mismo Dios:

“su propia sangre. Lit. ‘la sangre del Suyo [único]’, un termino de cariño [así como, ‘Su propio amado’, refiriéndose a Su propio Hijo]”.

Rom 1:4:

“…acerca de su Hijo, que nació de la descendencia de David según la carne, y que fue declarado Hijo de Dios con poder, conforme al Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos: nuestro Señor Jesucristo.” [LBLA]

Uno naturalmente se asombra de ver como Pablo se refiere a la “declaración” de Jesús como Hijo de Dios por la resurrección, pero el claramente tenía sus razones para citar el credo. Seguro el mismo fue responsable por haber cambiado el vocabulario del credo, interpolando la frase “con poder” [en dunamei]. Ahora el Cristo no se convierte en el Hijo de Dios, pero el “Hijo-de-Dios-con-poder” por la resurrección, una idea compatible con otras citas Paulinas [y pre-Paulinas] textuales [cf., ej., Fil 2:6-11].

Aparentemente, ni aun la modificación Paulina satisfizo a los escribas Latinos de los siglos tempranos. Por lo menos, esto parece ser la implicación de la forma estandarte del verso en latín, cual presupone la palabra prooriothentos [“predestinado”] en vez del simple horisthentos [“destinado”] describiendo la elección de Jesús por Dios. Que la forma compuesta de la partícula no es original al texto es claro: no tiene apoyo en griego ni textual y por lo tanto, hace su concepto más confuso. La noción es hacer que Dios “predestino” a Jesús a alcanzar su estatus como Hijo de Dios en su resurrección.  Por supuesto que esto significaría que Jesús ya disfrutaba un estatus especial antes con Dios y antes del mismo evento [como aquel “predestinado”], a fin de que la resurrección fuera la realización de un estatus anteriormente ya conferido a él. En resumen, la variación, la cual no puede ser trazada mas allá de los confines del Latín Oeste, sirve para minimizar cualquier suposición que la resurrección de Jesús efectuó una posición totalmente nueva con Dios.  

 1 Cor 5:7:

“Desháganse de la vieja levadura para que sean masa nueva,  panes sin levadura,  como lo son en realidad.  Porque Cristo,  nuestro cordero pascual,  ya ha sido sacrificado.” [NVI]

“Limpiad pues la vieja levadura, para que seáis nueva masa, como sois sin levadura; porque nuestra pascua, Cristo, es sacrificada por nosotros.” [RV 2000]

·         el texto original lee “Cristo,  nuestro cordero pascual,  ya ha sido sacrificado”. En algunos textos escribas le agregaron las palabras de “por” o “para nosotros” al fin de la frase [RV] para evitar la implicación de que los pecados de Jesús también eran incluidos.

1 Cor 15:45:

“Así está escrito: “El primer hombre,  Adán,  fue hecho un ser viviente”; el último Adán,  un espíritu que da vida.” [NVI]

·         “El primer hombre,  Adán” fue cambiado con “el primer, Adán” para deshacerse de la palabra “hombre” [anthropos=ser humano], ya que, por implicación gramatical, Cristo también tendría que ser un ser humano. 

Así como cristianos fueron convencidos y convertidos cada vez más a la doctrina de la deidad total de Jesús, se aseguraron no solo de que él nunca pecó, pero que él, como Dios, era absolutamente removido de la esfera del pecado. Como dice el patriarca Tertuliano [arquitecto de la palabra “Trinidad”]: 

“Algunas personas son muy malas, y algunas son muy buenas; pero aun así, todas las almas de todos forman un género; aun en los más malos hay algo bueno, y en lo mejor hay algo malo. Porque solo Dios es sin pecados; y la única persona sin pecados es Cristo, ya que el mismo Cristo es Dios.” [Tratado Sobre el Alma 41] 

La convicción ortodoxa hizo un gran impacto al texto del NT, escribas modificaron algunos pasajes, los cuales llevaban en ellos la implicación de que Jesús, como un ser humano totalmente de carne y hueso, era propenso a pecar.  

1 Cor 15:47:

“El primer hombre, salido de la tierra, es terreno; el segundo, viene del cielo.” [BJ76]

“El primer hombre, es de la tierra, terrenal; el segundo hombre es el Señor, del cielo.” [RV 2000]

La frase “el segundo hombre del cielo” fue cambiado de varias formas:

1.       “el segundo hombre, el Señor”

2.       “el segundo Señor”

3.       “el segundo hombre [es] espiritual”

4.       “el segundo, hombre celestial”

La variedad de formas que este verso nos ha llegado hasta hoy en día demuestra que no fue sólo uno o dos escribas modificando el texto, sino más bien un número de escribas sin escrúpulos que creían que su posición teológica era más importante que la autoridad de la Palabra de Dios. Cualquier verso afirmando que Jesús era un hombre vino hacer “una espina en el costado” de los países que desarrollaron una posición trinitaria e hicieron intentos para eliminar estos del texto. Afortunadamente, a través de los estudios modernos, todos los eruditos están de acuerdo con la lectura original que dice: “el segundo hombre del cielo”.

Gal 2:20:

“He sido crucificado con Cristo,  y ya no vivo yo sino que Cristo vive en mí.  Lo que ahora vivo en el cuerpo,  lo vivo por la fe en el Hijo de Dios,  quien me amó y dio su vida por mí.” [NVI 

·         “por la fe en el Hijo de Dios” fue cambiado de varias formas, como: “en Dios, Cristo” o “en Dios, el Hijo”. 

Algunos críticos creen que este texto fue creado en dos etapas. El manuscrito minúsculo 330 atesta a esto, pero omite la frase kai Chriotou [por lo tanto leyéndolo como: “vivo en la fe de Dios, quien…”]. Esto hace una lectura interesante, porque ahora se da a entender que es Dios el que da Su vida por el Apóstol Pablo. Aquí esta una clara declaración ortodoxa que nos dice que Jesús es Dios. 

El erudito Bruce Metzger sugiere que este tipo de error ocurrió en la tradición temprana, cuando un escriba inadvertidamente omitió las palabras tou uiou [el Hijo]. Otro escriba después de reconocer el error de su ejemplar, trato de corregir el problema emendando el texto. Razonando que el pasaje original seguro decía algo sobre “Cristo”, el escriba agrego las palabras “y Cristo” al final, por consiguiente creando una doble corrupción, en particular, la lectura de “fe en Dios [y/aun] Cristo quien me amo…” Además, otro escriba corrigió el texto diferente, agregando precisamente las palabras que anteriormente habían sido omitidas, tou uiou, pero en el lugar equivocado, haciendo el texto leer: “fe en Dios el Hijo quien me amo…” 

Metzger tiene razón que el texto original seguro decía “fe en el Hijo de Dios quien me amo”. No solo explica todas las otras lecturas, pero es el único que coincide con la teología de Pablo. En ningún lugar habla Pablo de Dios como el objeto de la fe Cristiana y en ninguna de las otras expresiones [“Dios aun Cristo”, “Dios el Hijo”] ocurre de esta manera en Pablo. 

Interesantemente, para nuestros proposititos, aun sin todas estas corrupciones fueron generadas accidentalmente, todas pueden ser vistas como ortodoxas. Como ya hemos visto, aun cambios accidentales funcionan de maneras importantes, y uno siempre se tiene que preguntar qué tipo de escriba hubiera creado tales lecturas y como las hubiera entendido una vez de haberlas hecho. 

Por su puesto que las lecturas singulares no tienen ningún clamor de autenticidad, y estas parecen ser las más ortodoxas de todas: un habla de “Dios” y la otra de “Dios el Hijo” “quien…se dio por mí”. Sin embargo, la variación más comúnmente acertada también es fácil de verse como ortodoxa: aquí Christos nos lleva a la lectura de ho teos [el Dios]. Ya que “Cristo” carece del artículo, el escriba errado parece igualar los dos nombres, usándolos para referirse a la misma persona, y no a dos personas individuales. Entonces, la frase es mejor traducida: “fe en Dios, y a un Cristo, quien me amo y se dio por mi”. 

Como resultado, a un si estos cambios fueron generados accidentalmente, terminan transmitiendo la noción de que el Cristo que efectúa salvación no es otro más que Dios. Es notable que la corrupción puede ser firmemente contada al tercer siglo, y que ocurre en los testigos antiguos de ambos textos alejandrino y del “Oriente”. 

Efe 3:9:

“…y de aclarar a todos cuál sea la comunión del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas por Jesús, [el] Cristo.” [RV 2000] 

“…y de hacer ver a los hombres cómo se administra el secreto sagrado que desde el pasado indefinido ha estado escondido en Dios, que creó todas las cosas.” [NM Los TJ] 

·         “Dios, que creo todas las cosas” fue cambiado a “Dios, que creó todas las cosas por Jesús, [el] Cristo”.  

 Col 2:2:

“Para que tomen consolación sus corazones, unidos en caridad, y en todas [las] riquezas de cumplido entendimiento para conocer el misterio del Dios y Padre, y del Cristo” [RV 2000] 

“Quiero que lo sepan para que cobren ánimo,  permanezcan unidos por amor,  y tengan toda la riqueza que proviene de la convicción y del entendimiento.  Así conocerán el misterio de Dios,  es decir,  a Cristo” [NVI] 

Aunque este versículo no es considerado un versículo trinitario, es ocasionalmente usado para enseñar que el misterio de Dios está en Cristo [ej., que Cristo es ambo Dios y hombre, por lo cual un “misterio”]. 

Este verso fue objeto de fuerte debate y hay muchas pruebas de que escribas modificaron el texto para que compagine con su teología. Los textos griegos reflejan unas 14 variaciones, así descritos en El Texto del NT [The Text of the New Testament], por Bruce Metzger. Sin embargo, es interesante que en casi todos ellos la posibilidad de que Cristo podría ser Dios es eliminado. La versión King James [de cual proviene la RV] es un buen ejemplo de esto. Es ahora ampliamente admitido que el original seguro leía “tou musteriou tou theou Christou”, pero el cómo traducirlo todavía es debatible. Puede ser traducido como lo tiene la NVI. También puede ser traducido como “el misterio del Cristo de Dios” y esta es la traducción más probable. Es difícil de hacer a “Cristo” el misterio de Dios. Acordémonos que la traducción de la palabra mustérion es erróneamente dado el significado de un “misterio” cuando en realidad significa “secreto [sagrado]”. 

Entonces, aunque la teología trinitaria habla del “misterio” de Cristo en el sentido de cómo la Deidad existe o de cómo las dos naturalezas coexisten en Cristo es un misterio, esto no es lo que el versículo nos está diciendo. Además, “Cristo” no puede ser considerado como un “secreto”  ya que él es el gran tema de la Palabra de Dios desde Génesis asta Revelación. Un rápido estudio de los otros usos de la palabra mustérion en la biblia nos enseña que una vez un “secreto” es revelado, puede ser entendido. Pero la “Trinidad” y el concepto de las “dos naturalezas” de Jesucristo, no pueden ser entendidas. 

La pregunta que nos va ayudar a resolver este problema de traducción es: “¿Hay algún ‘secreto’ en el NT que podría ser considerado como ‘el secreto del Cristo de Dios’?” La respuesta a esta pregunta es definitivamente “Si”. La palabra mustérion es usada para referirse a la era de gracia en la que vivimos. Efe 3:2-3 dice: 

“si es que conocéis la [administración] de la gracia que Dios me concedió en orden a vosotros: cómo me fue comunicado por una revelación el conocimiento del misterio [mustérion=secreto], tal como brevemente acabo de exponeros.” [BJ76] 

Entonces, cuando Colosenses hace mención del “secreto del Cristo de Dios”, tiene perfecto sentido verlo como una referencia a la Administración de Gracia, que era un secreto oculto antes de la fundación del mundo pero revelada a Pablo por Cristo. [Cp. Efe 3:2-9; Col 1:27; Gal 1:11-12]

 1 Tim 3:16:

“Y sin falta, grande es el misterio de la piedad: Dios se ha manifestado en carne; ha sido justificado con el Espíritu; ha sido visto de los ángeles; ha sido predicado a los gentiles; ha sido creído en el mundo; ha sido recibido en gloria.” [RV 2000]

“Y sin duda alguna, grande es el secreto de la piedad: Quien fue manifestado en la carne, justificado en el Espíritu, visto de los Ángeles, proclamado a los gentiles, creído en el mundo, levantado a la gloria.”[NVI] 

·         La palabra “quien” [hos=al. “El”] fue cambiado con “Dios” [teos]. Este es un obvio cambio al texto y es abiertamente reconocido como tal por los eruditos trinitarios. El cambio produjo un fuerte argumento trinitario ya que el texto alterado claramente lee como que Dios se hizo carne, en vez de “quien” o “el [Jesús] fue manifestado en la carne”, cual es la lectura correcta y original.

Por supuesto que este cambio puede haber sido creado accidentalmente. Pero hay razones de sospechar que este cambio no fue un accidente.

Primero notemos que cuatro de los testigos textuales quienes atestiguan la lectura errónea de teos lo hacen solo en correcciones. Esto demuestra que teos no solamente era la lectura preferida de escribas más modernos, pero también que no se infiltro a la tradición improvisadamente[14]. Segundo, no podemos dejar pasar el significado este tenía para el escriba ortodoxo—una clara afirmación a la doctrina de que Dios encarno en la persona de Jesucristo. Esto ciertamente es el “misterio” ortodoxo: fue “Dios” quien fue “manifestado en carne, justificado en espíritu”, etc.

Que la lectura de teos no puede ser tomada como original es visto por ambo el carácter atestiguado del manuscrito—los manuscritos más tempranos y superiores todos apoyan el relativo—y por el hecho de que todos los fragmentos típicos de los credos comienzan precisamente de esta manera, esto es, con un pronombre relativo [Cp. Fil 2:6; Col 1:15]. El cambio debe de haber sido muy tempranamente, por lo menos durante el tercer siglo, dada su amplia declaración desde el cuarto siglo. Por lo tanto, se puede explicar como una corrupción anti-adopcionista, apoyando la deidad del Cristo.

 Tito 3:6:

“…el cual fue derramado abundantemente sobre nosotros por medio de Jesucristo nuestro Salvador” [NVI]

·         “Jesucristo nuestro Salvador” fue cambiado con “Jesucristo nuestro Dios”.

 Heb 1:3:

“…el cual siendo el resplandor de su gloria, y [emblema] de su sustancia, y sustentando todas las cosas con la palabra de su potencia, habiendo hecho la [purificación] de nuestros pecados por sí mismo, se sentó a la diestra de la majestad en las alturas…” [RV 2000]

“…el cual, siendo resplandor de su gloria e [emblema] de su sustancia, y el que sostiene todo con su palabra poderosa, después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas…” [BJ76]

·         Escribas alteraron la frase “purificación de los pecados” a “purificación de nuestros [hemón] pecados por si mismo” para evitar el paralelo entre Cristo y los sacerdotes Levíticos quienes proveían purificación por sus propios pecados, como así también por los de la gente.

·         Noten también la mala traducción de la palabra griega de “charaktēr” como “misma imagen” [RV] o “su mismo ser” [NMTJ] cuando la palabra tiene el significado original de “emblema, copia o figura estampada, grabada” de cual proviene la palabra castellana “carácter”. Entonces, si Jesús es “emblema, imagen” de Dios, ¿cómo puede ser el mismo Dios?

La antigüedad y diversidad de los testigos que apoyan la frase preposicional [de “por si mismo”] hablan a su favor. Escribas no solamente encontraron problemático el estilo gramático de este versículo, uno encuentra motivos para sospechar una motivación teológica con la corrupción. La frase di eautou normalmente seria tomado a significar “por su propio esfuerzo, sin ninguna asistencia de afuera”. En otras palabras, se dice que Jesús tomo sobre el mismo el trabajo de adjudicar la limpieza de los pecados sin ninguna asistencia [divina]. Después de haber cumplido con su trabajo, fue exaltado a la mano derecha de Dios. Este entendimiento del himno antiguo hace mucho sentido en el libro a los Hebreos, pero dado su uso en las manos de los Gnósticos, uno puede entender la inclinación natural de los escribas para efectuar una modificación. Porque si el trabajo de Jesús fue hecho di eautou, uno puede inferir que el elemento divino ya lo había dejado antes de ser consumado. Para evitar semejante interpretación, escribas ortodoxos simplemente omitieron la preposición y cambiaron el reflexivo a un pronombre personal. No es sorprendente de encontrar declaraciones de esta corrupción predominantemente en manuscritos Alejandrinos, donde Gnósticos hicieron entradas significantes durante el siglo 2, cuando el cambio seguro fue efectuado.

 Heb 2:18:

“Pues por cuanto él mismo ha sufrido al ser puesto a prueba, puede ir en socorro de los que están siendo puestos a prueba.” [NM Los TJ]

·         la frase “sufrido al ser puesto a prueba [al. tentado]” fue omitido por algunos escribas. En lo que la teología que Jesús era Dios fue desarrollándose, también lo fue la doctrina que Jesús no era capaz de haber pecado. Por lo tanto, una referencia que Jesús fue probado o tentado, se hizo un problema y omitiendo la frase del texto por completo fue la simple solución. 

En el versículo que preside a este, Jesús es descrito como alguien “hecho semejante a sus hermanos en todo para ser un sumo sacerdote fiel y misericordioso al servicio de Dios, a fin de hacer propiciación por los pecados del pueblo.” [Heb 2:17]. En su contexto, es natural leer el siguiente versículo como que a Jesús se le hizo dificultoso aguantar tentación y esto es lo que le causo grande angustia. La omisión de la palabra peirastheis [“puesto a prueba”] pudo haber simplemente sido un accidente; fue corregido después. Pero sin embargo es intrigante: sin ella el texto no dice que Jesús fue “tentado” [probado], solo que el sufrió. 

Heb 13:20:

“Ahora bien, que el Dios de la paz, que hizo subir de entre los muertos al gran pastor de las ovejas con la sangre de un pacto eterno, a nuestro Señor Jesús…” [NM Los TJ]

·         “nuestro Señor Jesús” fue cambiado con “Nuestro Dios Jesús”.  

1 Per 4:1:

“Pues que el Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también estad armados del mismo pensamiento; que el que ha padecido en la carne, cesó de pecado…” [RV] 

“Ya que Cristo padeció en la carne, armaos también vosotros de este mismo pensamiento: quien padece en la carne, ha roto con el pecado…” [BJ76, NVI, NM Los TJ] 

·         “Cristo padeció [sufrió]” fue cambiado con “Cristo padeció por nosotros” de nuevo agregándole las palabras “por nosotros” [huper hemon; cp. Heb 1:3]. Esto refleja el desarrollo de la doctrina trinitaria haciéndolo mas y mas importante para ellos enseñar la perfección y deidad injerta en la vida de Jesús. Por eso, las palabras de “por nosotros” son agregadas, no sea que alguien pensara que las pruebas y el sufrimiento haya sido de algún beneficio para él.

 1 Juan 3:23:

“Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros tal como nos lo mandó.”

·         en algunos textos, los escribas omitieron “Hijo” para que el texto se leyera “que creamos en Su nombre [ej., “Dios”], Jesucristo”, por lo tanto, igualando así a Jesús como a Dios.

 Aunque es posible que la omisión de este pasaje haya sido un accidente, no parece haber ninguna razón en particular para que lo haya habido. Es posible que los escribas de estos manuscritos simplemente tomaron la oportunidad de expresar sus convicciones ortodoxas: “Jesucristo” es el nombre de Dios.  

1 Juan 5:7-8:

“Tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno. Y tres son los que dan testimonio en la tierra: el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan.” [RV] 

Las siguientes versiones [trinitarias] bíblicas, incluyen lo siguiente en sus notas:

·         NVI: 1 Juan 5:8: testimonio — Espíritu. Var. testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo, y estos tres son uno. Y hay tres que dan testimonio en la tierra: el Espíritu (este pasaje se encuentra en mss. posteriores de la Vulgata, pero no está en ningún ms. griego anterior al siglo 16). 

·         RV 1995: 1 Juan 5:8: En diversos ms. no aparece la segunda parte del v. 7 y la primera del v. 8. Dicen: Porque tres son los que dan testimonio: v 8 el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan. 

Cualquiera que estudié sobre la Reforma detalladamente se da cuenta que en los 1500s hubo un tremendo reavivamiento unitario la cual desafió la posición Trinitaria. Una de las respuestas a este desafío fue de agregar una frase trinitaria en 1 Juan. Afortunadamente, los eruditos Trinitarios modernos han reconocido esta adición y las nuevas versiones bíblicas omiten la frase. Sin embargo, el hecho de que eruditos Trinitarios estaban dispuestos a agregarle a la Palabra de Dios para ganar su debate, nos debería llevar a examinar cuidadosamente a otros versículos con referencias trinitarias. 

Conclusión

Es importante volver a repetir que todos estos cambios han sido descubiertos y excluidos de las nuevas versiones del NT en griego y de casi todas las versiones modernas. Los Cristianos tienen una deuda de gratitud a los hombres y mujeres que siguen trabajando en computarizar los textos para hacerlos más fácil de trabajar con ellos y comparar. La gratitud es también extendida a los eruditos honestos que trabajan los textos y basan sus conclusiones de acuerdo a la evidencia textual en vez de la tradición. Estos hombres y mujeres podrían “distorsionar” sus datos para ocultar los cambios trinitarios al texto y por lo tanto, en algunos casos, avanzar su propia teología. Pero las versiones modernas del NT griego, atestiguan de su honestidad por cuanto tratan de restaurar el texto original. 

 
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[1] Se reconoce que en los primeros siglos hubo muchos sistemas de creencias competidoras, los escribas en su mayoría parecen haber alterado textos a favor a sus propias creencias. Sin embargo, de acuerdo a este estudio, el apéndice se concentra en cuestiones trinitarias. 

[2] ni el Hijo. Jesús voluntariamente abandonó el ejercicio de sus atributos divinos durante su vida y ministerio terrenal (Juan 8:26–29; Fil 2:5–8) y aunque continuó siendo Dios El obró dentro de las limitaciones corporales de su humanidad. En su deidad, Cristo es omnisciente (Mt 16:21; 20:17–19; Juan 2:24–25; 4:17–18; 13:38) y en Apocalipsis, el Cristo exaltado y glorificado le da información detallada a Juan acerca del momento de su regreso. [Concordancia de La Biblia de las Américas; LBLA]

[3] La doctrina según la cual Jesús era un simple ser humano, elevado a una dignidad similar a la de Dios luego de su muerte. El adopcionismo es propio del pensamiento cristiano primitivo.

A medidas que paso el tiempo, y que el cristianismo prendió en las capas superiores del Imperio Romano, fue imponiéndose como la doctrina de la Encarnación, según la cual Jesús desde siempre había sido Hijo de Dios (concretamente la Segunda Persona de Dios). El adopcionismo fue progresivamente arrinconado, a pesar de que teológicamente la encarnación plantea una serie de dificultades que el adopcionismo no (la mayor de ella: reconocer la existencia de varias personas divinas, y al mismo tiempo profesar el monoteísmo).

A lo largo de las llamadas disputas cristológicas, el adopcionismo volvería a ser resucitado, en una versión más refinada, más famosamente por el obispo Arrió. El arrianismo, en efecto, se transformaría en la herejía más atosigadora que debería afrontar la joven Iglesia en sus primeros años. Finalmente, después de la formulación del credo trinitario en los Concilios de Nicea (325) y Calcedonia (381), el adopcionismo fue finalmente abandonado.

 

[4] La fecha de la lectura es fija al segundo siglo en vista de las diversas y popular declaraciones. No solamente se encuentra en la mayoría de los manuscritos griegos sobrevivientes, es también la lectura del códice Sináptico del siglo 4, del Siriaco temprano, y de casi todas las evidencias en latín. 

[5] “«Vuelve a tu casa y cuenta todo lo que Dios ha hecho contigo.» Y fue por toda la ciudad proclamando todo lo que Jesús había hecho con él.” —BJ76

[6] Este problema de “Señorío” [en relación al Señor Jesús y Dios, el Señor] se le hace al lector más confuso cuando los traductores bíblicos modernos insisten en traducir el “nombre divino” de YHWH [Jehovah] y Adonay, como “Señor” en el AT, ya que la forma original de escribirlo y aun hablarlo fue perdido entre los Judíos. Esto refleja una fuerte tradición trinitaria ortodoxa, relacionando la identidad entre YHWH del AT con la persona de Jesús.

[7] Este movimiento tuvo numerosos discípulos, de los que quedan algunos escritos, y de los que nos dan noticias numerosas. Los escritores cristianos son: S. Ireneo en el Adversus haereses, Hipólito en los Philosophumena (o Refutatio), Tertuliano en el Adversus Valentínianum, etc. EL fundador, Valentín “el Gnóstico”, es generalmente visto como el fundador de los movimientos Gnósticos Cristianos en Roma y Alejandría.

Los pocos fragmentos que poseemos son insuficientes para reconstruir su doctrina, que sufrió algunas remodelaciones a través del tiempo por sus discípulos. Sin embargo podemos deducir por los escritos de Ireneo, sobre todo, que su creencia se basaba en un sistema de emanaciones (eones) que componían el mundo divino o pléroma. Dividía a los hombres en hílicos (materiales), psíquicos (animales) y pneumáticos o gnósticos (espirituales). Sólo estos últimos podían aspirar a la perfección y al desposorio con los ángeles. Tras el proceso de degradación provocado por Sophía (el eón último más imperfecto del pléroma, origen del pecado) viene el proceso de redención que culmina en la bajada del Logos (Cristo) al mundo. El Salvador ilumina a los gnósticos en el «descubrimiento» de su realidad divina. Con la muerte, el elemento divino presente en el gnóstico se reintegrará al pléroma; también a los psíquicos se les ha reservado una salvación inferior [extrapleromática] mientras que los hombres materiales caerán en una disolución total.

[8] No viene como sorpresa que esta lectura entro a copias del NT producidas y preservadas en Alejandría, uno de los bastiones del Cristianismo Gnóstico, donde escribas ortodoxos constantemente se enfrentaban con alegaciones de sus oponentes herejes.

No solo en un número de manuscritos alejandrinos, pero patriarcas de la estatura de Origen y Atanasio nos cuentan sobre esta corrupción. Su prevalencia en estos círculos significa que avanzó en el texto muy tempranamente, continuando a afectar al texto de esa región mucho después que la amenaza Gnóstica paso a los anales de la historia ortodoxa. 

[9] Papiro 66 [p66]: un códice casi completo del evangelio de Juan. El manuscrito contiene: Juan 1:1-6:11, 6:35b-14:26, 29-30; 15:2-26; 16:2-4, 6-7; 16:10-20:20, 22-23; 20:25-21:9, 12, 17. Es uno de los manuscritos del NT más antiguos en existencia, fijamente puesto a mediado del siglo 2. Una de las cosas interesantes de este papiro es la omisión de la historia de la adúltera [7:53-8:11]. También incluye el uso constante de Nomina Sacra, la tradición de abreviar títulos o nombres divinos como: Dios, Señor, Jesús, Cristo, Hijo, Espíritu, David, cruz, Madre, Padre, Israel, Salvador etc.

[10] Aunque los Modalistas usaban los términos Padre, Hijo y Espíritu Santo, el uso y significado que ellos les daban, era totalmente diferente al que atribuían los trinitarios a estos mismos términos. Los modalistas explicaban que de acuerdo con la Biblia, estos términos nunca pretendían hacer distinciones de tres personas eternas dentro de la naturaleza de Dios, sino que simplemente se referían a modos (o manifestaciones) de Dios. En otras palabras, Dios es un ser individual y único, y los diversos términos usados para describirle (tales como Padre, Hijo, y Espíritu Santo) son designaciones aplicadas a las diferentes formas de su accionar o a las diferentes relaciones que El tiene para con el hombre.

[11] Confiesan el misterio de la piedad y divinidad como: Jesús es el único Dios y Padre eterno, pero en cuanto a su humanidad, Jesús es el Hijo de Dios o el ser humano que nació por la voluntad del Padre.

El término Hijo de Dios siempre está relacionado con la humanidad de Jesús, es decir a Dios manifestado en carne. Jesús es a la vez ambos, el Padre y el Hijo. Ellos argumentan que su concepción de Dios corresponde al monoteísmo estricto del cristianismo primitivo, y ven el concepto trinitario de Dios como algo incorrecto. Esta es la diferencia más seria entre los pentecostales del nombre de Jesucristo con cualquier otra rama del cristianismo, sea trinitaria, unitaria, o de cualquier otra índole.

[12] Sus opiniones, cuales condujeron a su ex comunicación de la Iglesia en Asia, son conocidos principalmente mediante los escritos de Hipólito, su contemporáneo en Roma, donde residió y formo muchos seguidores. El aceptaba el cuarto Evangelio, pero consideraba sus declaraciones sobre el logos como alegórico. Su discípulo Cleomenes, sostuvo que Dios es ambo invisible y visible; como visible Él es el Hijo.

[13] Esta posibilidad es realizada por la incomodidad ya evidente por algunos proto-ortodoxos Cristianos a mediados del siglo 2 sobre sus reclamos paradójicos en respecto a la descendencia de Jesús, esto es, que él era del linaje de David aun por su concepción virginal. Por ejemplo, el oponente de Justino Mártir en el documento Dialogo con Trifo, está contra el nacimiento natural de Jesús [de la “simiente humana”] porque “la Palabra le dice a David que de su lomo Dios tomaría para Sí mismo un Hijo, y establecería su reinado”. Justino responde diciendo que algunas profecías son “oscuramente escritas o parabólicamente o misteriosamente”, e interpreta la idea del descendiente del Mesías de David en vista a lo que él ve como una clara profecía de su nacimiento virginal en Isa 7:14.

[14] El cambio seguramente no fue un accidente porque el escriba del manuscrito 88 más moderno, quien da como su lectura ho teos, no deja ninguna ambigüedad en respecto a su entendimiento del pasaje. 

Fuente: Anthony F. Buzzard

(www.restorationfellowship.org)

12apostlesSí, muchos llamados creyentes bíblicos que no sienten ninguna simpatía por los Judíos debieran recordar lo dicho por el mismísimo Jesús, el Judío: “Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos” (Juan 4:22). Esta es una crucial declaración de nuestro Señor Jesucristo que ha sido ignorada por el catolicismo romano y por algunas denominaciones protestantes. Los católicos, por muchísimos siglos, han mantenido una posición antisemita, o antijudía, persiguiendo y matando a miles de Judíos en Europa y cerrando los ojos ante la barbarie Nazi de la Segunda Guerra Mundial.

La jerarquía Católica ahora piden perdón por su “pasada” fobia hacia los judíos, aunque en la práctica no llegan a entender que es al pueblo Hebreo que Dios le ha prometido la restauración del reino davídico o el dominio mundial. Ahora, Roma, a través de su representante, el Papa, está impulsando con sus declaraciones de buena voluntad para que Jerusalén sea una ciudad dividida o internacionalizada, y así pueda ser gobernada por árabes y judíos por igual, ignorando tercamente las Palabras de Dios sobre el asunto.

En Romanos 11:1,2 el israelita Pablo afirma que Dios no ha rechazado a su pueblo al cual desde antes conoció. Estas son sus palabras: “Digo, pues: ¿ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín. No a desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció…” Además, él mismo afirmó: “Que son israelitas, de los cuales son (no “eran”) la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas” (Romanos 9:4).

Por otro lado, Pablo sostiene que el actual estado de incredulidad hacia Cristo de los judíos tiene como fin el ingreso de los no judíos al pueblo de Dios. Los que desecharon a Jesús son reemplazados por los cristianos gentiles o no judíos, y de ese modo el pueblo de Dios es un pueblo mixto de creyentes que han aceptado el evangelio salvador de Cristo. No obstante, el apóstol Pablo sigue afirmando que el árbol de olivo, que representa al pueblo Hebreo, y su rica savia, que representa los pactos y promesas de Dios, “nutren” a los gentiles y no al revés (Romanos 11:17-25). Las promesas judaicas serán también compartidas por los creyentes que no son judíos, porque han creído en Cristo y en su evangelio del reino. Leer también Efesios 2:11-19 para hallar más luz sobre este tema profundo. Yo espero que el Espíritu Santo pueda guiar al lector de este estudio para que comprenda el plan de Dios.

Si, el pueblo Hebreo, o llamado también Judío, o israelita, tiene una preferencia o predilección de parte de Dios. Pablo vuelve a decir: “Así que en cuanto al evangelio, son enemigos a causa de vosotros; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres” (Romanos 11:28). ¿Quiénes son los padres? La respuesta es que son los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob, y también David. A Abraham, Dios le dijo que él sería bendición para toda la humanidad (Génesis 12:1)—¿Cómo? A través de su simiente o descendencia. Sí, Abraham procrearía un hijo, el cual, a su vez, procrearía a otro hasta llegar a Jesucristo, el hijo de la promesa final. A Abraham Dios le promete, además, darle una tierra que sería la sede de su reino—el reino milenario de Dios (Génesis 13:15;15:18; 1 Crónicas 28:5). Sí, Dios le dijo a Abraham que tendría un hijo especial que sería para la bendición del mundo entero. Este hijo sería un gobernante o soberano mundial que traería la justicia y la paz nunca antes vistas por hombre alguno. Es por eso que Mateo comienza su evangelio diciendo que Cristo es hijo de Abraham e hijo de David, pues de ambos desciende. Nótese que desciende de un rey—¡David! Eso quiere decir que Cristo es de linaje real, un hombre noble, un príncipe heredero del trono de David, por ahora suspendido. Así como Jordania tiene un rey o una monarquía real, así también lo tendrá Israel cuando regrese del cielo el heredero del trono de David, el Señor Jesucristo (Léase Mateo 25:31,34). Si, Israel será nuevamente un estado monárquico con Cristo a la cabeza de su reino restaurado.

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Dudas_Frecuentes¡Una Intrigante Pregunta que ha Confundido a los Eruditos!  

Compilado por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

¿Qué significa restaurar el Reino? Este diálogo entre Jesús y sus discípulos es materia de mucha controversia. Mientras algunos desean ridiculizar a los discípulos por su “constante demostración de ignorancia”, aun después de que Jesús murió y fue sepultado, otros defienden a los discípulos por tener una opinión correcta del Reino. ¿Cuál es más apropiado? Antes de que esta pregunta pueda ser contestada, primero tiene que ser derramada mucha luz en la opinión de los discípulos sobre el Reino, la popular creencia judía del Reino, y la opinión de Jesús del Reino.

¿Cuál era el concepto de los discípulos del Reino?

Anthony Buzzard indica que la constante enseñanza de Jesús consistía en que el reino cristiano no es sólo espiritual sino también político. [1] Los discípulos creyeron que Jesús era el Mesías, El prometido de Dios. Sin embargo, “esta expectativa fue desestabilizada y casi destruida por su muerte (Lucas 24:21)…. sin embargo, su regreso a la vida los emocionó otra vez …y cuando ellos ya no  dudaron que él restauraría el Reino a Israel, le preguntaron si él lo haría en este tiempo”. [2] Por lo tanto, los discípulos creyeron que Dios había enviado ya a su Mesías, y que él era Jesús, y que Jesús restauraría por su parte el Reino terrenal y nacionalista a Israel.

Muchos Judíos creyeron que la escritura notaron que el Reino de Dios sería “la restauración de las fortunas de Israel, y que sería marcado por la actividad reanimada del Espíritu de Dios que había sido retenido desde los últimos de los profetas”. [3] Seguramente los discípulos habían visto el renacimiento del Espíritu de Dios en Jesús, y si las escrituras estuvieran correctas, entonces eso significaba que Jesús sería el que sucedería al Rey David en el trono, quitaría la ocupación romana, y restauraría a Israel en una monarquía nacionalista que rivalizaría con el enemigo más fuerte.

Ya que los discípulos creían que Jesús iba a restaurar el Reino a Israel, muchos comentaristas escriben que ellos eran unos idiotas. Un comentarista fue tal lejos como para decir que “hay más errores en la pregunta que de lo que hay de palabras… Su ceguera es notable, que cuando ellos habían sido tan plenamente y cuidadosamente instruidos por un período de tres años, ellos dejaron traslucir no menos ignorancia que si ellos nunca hubieran oído una palabra”. [4] Esta ha sido la creencia más popular durante algún tiempo.

La definición de “Israel” en Lucas-Hechos es muy interesante, pues determina exactamente lo que los discípulos quisieron decir cuando ellos preguntaron si Jesús restauraría en aquel tiempo el Reino a “Israel”. El Evangelio de Lucas menciona la palabra “Israel doce veces, y en cada caso ésta claramente se refiere a un Israel nacional y/o a su pueblo. [5] Naturalmente, la opinión de los discípulos de una restitución étnica y nacionalista del Reino de Dios es fácil de entender. Ellos estaban sólo demasiado impacientes para averiguar exactamente cuándo ocurriría este triunfo.

El Reino: Presente y Futuro

Los estudios han mostrado que Jesús “enseñó un presente y un futuro aspecto del reino de Dios”. [6] el presente es probablemente marcado por la presencia física de Jesús entre los discípulos. El futuro aspecto es en lo que los discípulos estuvieron más preocupados. Jesús predicaría a los “Fariseos de que el reino de Dios estaba cerca”. [7] En Lucas Jesús les dijo a sus discípulos que oraran “Venga tu reino” (11:2) y también les mencionó a ellos que “él no comería la comida de la Pascua de los judíos otra vez “hasta que sea cumplido en el reino de Dios” (Lucas 22:16-18). Ya que Jesús prestó mucha atención a los futuros aspectos del Reino de Dios, los discípulos estaban impacientes para saber cuándo sería Israel restablecido.

Así que, ¿qué exactamente era la teología escatológica del reino de Dios de los discípulos? Sus opiniones siguen cinco características distintas. Primero, ellos creyeron que vendría el Espíritu Santo (1:5-8). [8] luego, ellos sabían que el Espíritu Santo los bautizaría (1:5,8). [9] Tercero, los discípulos creyeron que el poder del Espíritu Santo les permitiría atestiguar (1:8). (bib) Después, ellos creyeron que Jesús vendría otra vez del mismo modo como se marchó (1:11). [10] Finalmente, ellos creyeron que el Padre había decidido ya el tiempo para restaurar el Reino a Israel (1:7). [11] Ya que el Padre había decidido el tiempo de la restauración de Israel y su reino, los discípulos quisieron saber cuándo sería aquella fecha, y cuán cerca estaba.

Opiniones de los Eruditos Bíblicos

Una razón principal del porqué los comentaristas creen que los discípulos carecieron de mucho discernimiento cuando ellos le preguntaron a Jesús sobre el tiempo de la restauración del Reino a Israel es porque los eruditos creen que “hay una dinámica espiritual del reino, y por lo tanto éste no puede tener un aspecto nacional o político”. [12] Otros comentaristas creen que “el reino es sustituido por el Espíritu, la predicación de Jesús del reino de Dios debe ser interpretado en este sentido “eclesiológico neumatológico”. [13] Esta “espiritualización” del Reino de Dios no es lo que los discípulos estuvieron pensando cuando ellos le preguntaron a Jesús sobre el tiempo de la restauración del Reino a Israel.

Recientemente, algunos eruditos otorgan a los discípulos el beneficio de la duda asumiendo que tal vez ellos no se equivocaron completamente al preguntarle a Jesús  acerca de la venida del Reino de Dios y sus connotaciones nacionalistas. Los eruditos formulan una pregunta central en defensa de los discípulos en contra del cargo de ‘estupidez’: si ellos están totalmente equivocados, ¿por qué no los corrigió Jesús? Jesús es el maestro, él está de pie ahí mismo con los discípulos cuando ellos hacen la pregunta, y si ellos se equivocaron totalmente en su asunción de un Reino nacionalista, entonces Jesús mismo era el indicado para corregirlos.

Jesús y la supuesta “pregunta estúpida”

Jesús, en el evangelio de Lucas, siempre corregía los comentarios estúpidos de sus discípulos. Durante la mayor parte de su ministerio, “Jesús se concentró, en parte, corrigiendo las falsas doctrinas y reprochando a los maestros errantes”. [14] Si ellos estaban errados, Jesús los habría reprochado abiertamente, como era su norma. Sin embargo, con la ausencia de la corrección de Jesús a los discípulos, unos asumen que su pregunta no era totalmente sin buen mérito. Otros discrepan y afirman que la carencia de una corrección no era una confirmación de sus creencias; mejor dicho, Jesús trataba de distraer su atención a un tiempo posterior. En otras palabras, “más bien que corregir el entendimiento de los discípulos de un reino, Él los condujo a esperar un reino en algún período de tiempo sin revelar”. [15]

De todos modos otros eruditos están de acuerdo que si la pregunta de los discípulos no fue una muy inteligente, no era su culpa. Si ellos estropearan todo esto ahí mismo al final, entonces Jesús era el culpable. [16] Jesús había pasado tres años con los discípulos enseñándoles sobre el Reino de Dios. Después de que él fuera crucificado y resucitado de los muertos, Jesús pasó cuarenta días enseñando privadamente a sus seguidores sobre el Reino de Dios (1:3). Si, después de todo este tiempo y esfuerzo y enseñanza sobre el Reino de Dios, los discípulos no tienen una idea correcta sobre el Reino de Dios, entonces, unos discutirían que  es culpa de Jesús. 

Jesús no corrigió a sus discípulos su creencia “errada” del Reino de Dios porque sencillamente ellos no se equivocaron en sus asunciones de  que el Reino de Dios, en efecto, sería uno físico, nacionalista, y terrenal.

La tendencia de la erudición cristiana ha sido minimizar la pertenencia étnica Judía de la visión de Jesús del Reino de Dios con la observación de que él no tenía ningún interés a un Reino político, o uno que podría ser establecido por el poder militar o por una rebelión contra Roma. La asunción tácita es que no político significa no nacionalista, lo cual a su vez significa no étnico y no judío, y que más bien significa, ‘espiritual’ ‘y universal’. Realmente el Reino de Dios en la expectativa judía era tanto espiritual como nacional, tanto universal como étnico”. [17]

Los Discípulos no estaban equivocados

Lo que muchos creen es que “la respuesta de Jesús no da ninguna insinuación de que esta expectativa nacionalista era de algún modo incorrecta o desacertada, sólo que el tiempo de la restauración fue puesto en la autoridad de Dios únicamente. [18] Por lo tanto, los discípulos no se equivocarían en preguntarle a Jesús cuándo sería la fecha para la restitución nacionalista del Reino. De hecho, ellos estaban muy acertados en la asunción  de que Jesús sería el que inauguraría el reino de Dios.

Notas

[1] Anthony Buzzard, “Hechos 1:6 y el Eclipse del Reino Bíblico,” The Evangelical Quarterly 66, no. 3 (1994): 199.

[2] Ibid.,  200

[3] John A Mclean, “¿Corrigió Jesús la opinión de los Discípulos sobre el Reino?,”  Bibliotheca Sacra  151 (Abril-Junio 1994): 216.

[4] Buzzard, 200

[5] Mclean, 222

[6] Ibid.,  221

[7] Ibid., 220

[8] Ibid., 220

[9] Ibid., 220

[10] Ibid., 220

[11] Ibid., 220

[12] Ibid.,  217

[13] Buzzard,  216

[14] Mclean,  219

[15] Ibid.,  218

[16] Buzzard, 98

[17] Buzzard, 212

[18] Ibid., 212

 Más sobre el Reino de Dios en:

www.elevangeliodelreino.org

www.yeshuahamashiaj.org

www.esnips.com/web/BibleTeachings

dudasPor Ingº Mario A Olcese (Apologista) 

El “Evangelio encubierto”

Es interesante lo que el apóstol Pablo dijo tocante a lo que él llamó “el evangelio encubierto” entre aquellos que se pierden, con palabras que no admiten controversia alguna:

 “Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Cor. 4:3,4).

En el pasaje de arriba, el apóstol Pablo dice que su evangelio está encubierto entre los que se pierden, es decir, entre aquellos que no se salvarán. Y es que este mensaje salvador del evangelio ha sido velado o encubierto por el dios de este mundo llamado Satanás, personaje oscuro y macabro que persigue como león rugiente la destrucción de los hombres (1 Pedro 5:8). Este maléfico Ser cósmico, espiritual, angélico, ha cegado el entendimiento de los que no creen para que no les brille la magnífica luz que irradia el evangelio de la gloria de Cristo. Este ser cósmico y angélico a quien un importante número de “cristianos” considera un personaje mitológico, se agazapa para pasar inadvertido y así sigilosamente manipular a su antojo a los impíos como si fueran marionetas para que vivan siempre alejados de Dios y de Su Palabra salvadora.

Aun muchos llamados cristianos rechazan el verdadero evangelio salvador de la Biblia cuando aceptan como verdaderos otros evangelios que son espurios y diabólicos. Pero el apóstol Pablo hace mucho tiempo nos advirtió claramente que sólo hay un evangelio en la Biblia y no más. En Gálatas 1:6-9 Pablo escribió lo siguiente: “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema”. 

El evangelio de la Gloria de Cristo es el evangelio del reino

Muchos creen que el evangelio de la gloria de Cristo es el evangelio que proclama su Deidad, es decir, que Jesús es el mismísimo Dios Todopoderoso y Sumamente excelso que bajó del cielo para salvarnos y hacernos dignos del cielo. Sin embargo, éste no es precisamente el mensaje que Cristo vino a enseñarnos como el evangelio salvador. Cuando Pablo escribió acerca del evangelio de LA GLORIA de Cristo en 2 Corintios 4:4, él se refirió al evangelio DEL REINO de Cristo. La frase “LA GLORIA” es equivalente a la frase “EL REINO”. Esta verdad aún permanece ignorada en el mundo cristiano, tanto de líderes como de “laicos”, a pesar de que este binomio (reino-gloria) es fácilmente perceptible a través de los evangelios sinópticos. Por ejemplo, si comparamos Mateo 20:21 y Marcos 10:37, veremos que reino y gloria son equivalentes. He aquí los versos:

“El le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en TU REINO se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda” (Mateo 20:21).

“Ellos le dijeron: Concédenos que en TU GLORIA nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda” (Marcos 10:37). 

Esta verdad, desafortunadamente,  está oculta entre los que se pierden, pues no sólo la desconocen, sino que, al oírla por vez primera, se resisten a aceptarla y se sienten confundidos, porque se les ha dicho que Dios ya no trata más con la impía Israel, y que el reino davídico es ahora espiritual, uno en el corazón de los creyentes.  Estos están convencidos de que el destino final del “verdadero creyente” es el cielo, el cual ellos confunden con el término ‘Reino de los cielos’.

Otro grupo de “creyentes” de mente más amplia sostiene que el reino davídico será sólo una realidad para los Judíos que se salven, pero no para la iglesia del Nuevo Testamento, la cual, según  ellos, tiene una “mejor promesa” que es la de vivir con Dios y Cristo en los cielos. Esto, aunque no es exactamente igual, se parece al postulado de los Testigos de Jehová sobre las dos esperanzas de los salvos.

Así que, estimados amigos, si ustedes no creen en el verdadero evangelio del reino de Cristo, que es el evangelio de su gloria, entonces usted está entre los que se pierden, pues el diablo ha logrado nublar su percepción intelectual para que no retome el verdadero evangelio de Cristo. Y si usted insiste en otro evangelio, sea éste el “evangelio de la Deidad de Cristo”, el “evangelio social”, “El evangelio de la prosperidad”, “el evangelio de las moradas celestiales para los salvos”, o como quiera llamarlo, usted está entre los que se pierden. Así de fácil es la cosa, mis estimados.

Este es un llamado para la recaptura del evangelio original, y para dejarse trasladar al reino del amado Hijo, escapando a tiempo de las garras del enemigo que lo tiene a usted en  tinieblas espirituales (Col. 1:13).

Le invito a usted a anunciar el reino de Dios (Lc. 9:60), a buscarlo (Mateo 6:33) y a pedirlo todos los días (Mateo 6:10). Su corazón debe estar puesto en Jesús, en lo que él hizo por usted en la cruz, y por lo que él le ofrece para cuando aparezca por segunda vez, y le diga: “Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades” (Lc. 19:17).

www.elevangeliodelreino.org

cartasSr. Olcese:

En primer lugar, quisiera agradecer sus esfuerzos por difundir el mensaje del evangelio del reino. Dios es bueno. Tengo poco tiempo de haber aceptado a Cristo en mi corazón (casi 5 años). Al inicio fue realmente hermoso, pero, cuando se vuelve una religión, todo comienza a cambiar. Mi alma extravagante fue opacada por las formalidades de un esquema agotador en donde cualquier curiosidad puede ser malinterpretada y traducida en rebeldía. En fin, soy feliz pues, desde hace algún tiempo vengo estudiando del Reino y ahora todo tiene sentido e incluso, estoy comenzando a tener idea de mi propósito dentro de la idea original de Dios para nosotros. Aún no termino de leer sus artículos, pero debo agradecer desde ya lo aprendido y lo que voy a aprender. Comencé mis estudios del reino con una entrevista entre Benny Hinn y Myles Monroe. Después, he podido ver casi todos los videos de Myles en youtube y encontré Re-Discovering The Kingdom en versión digital. Ahora, estoy por comprar “La gran idea de Dios”. 

Tengo un par de amigos que al igual que yo, estudiamos el tema y nos juntamos para conversar. Casualmente, uno de ellos fue quien me recomendó su blog y me alegra saber que es peruano como nosotros!  

En segundo lugar, hubo una inquietud por parte de mis amigos que hemos intentado conversar pero no hemos llegado a ningún acuerdo. En verdad, es una curiosidad. 

Cuando aceptamos a Cristo en nuestros corazones somos coherederos con él y tenemos la potestad de ser llamados hijos de Dios. Adán y Eva eran criaturas o hijos? El pueblo de Israel eran hijos o criaturas?. Una amiga mía precisó: 

En el nuevo testamento se menciona primero a Jesús como unigénito y luego como primogénito. Entonces, Dios no tuvo hijos antes de Jesús y Adán y Eva (cuando estaban en perfecta comunión con Dios) eran criaturas perfectas a imagen y semejanza. 

Ojalá y pueda comentar un poquito nuestra inquietud respecto de si la humanidad antes de Jesus era creación… si los miembros del reino de Dios (El pueblo de Israel cuando tuvo buenos gobernantes) eran hijos de Dios o no … 

Saludos, 

Dios lo bendiga!

Atte,

N.R

RESPUESTA DE APOLOGISTA:

Estimada Natalia, hola y bendito sea Dios por haber encontrado usted el sentido a su vida en el mensaje del evangelio del reino. No obstante, y para tristeza mía, muchos predicadores están trastocando el mensaje prístino del reino con ideas erradas y preconcebidas. Allí tiene a los llamados ”dominionistas”, los que promueven el “El Reino ahora”, un reino de Cristo logrado por la iglesia y por los esfuerzos de sus líderes por hacer de este mundo un paraíso, y conseguir la conversión completa de la tierra para el Señor. Muchos evangélicos de la rama pentecostal (Los de la Lluvia Tardía) enseñan esta herejía, entre los cuales están los afamados Oral Roberts, Kenneth Copeland, P. Crouch, B. Hinn, y muchos, muchos otros.

El Sr. Myles Munroe enseña que Dios necesita nuestro permiso para obrar en la tierra. Él también enseña que los ángeles necesitan nuestro permiso también para hacer sus obras. Por ejemplo, él enseña que Dios buscó a Abraham para pedirle permiso para destruir Sodoma y Gomorra. Esto es absurdo, el pensar que un Omnipotente y Soberano Dios necesita nuestro permiso de actuar en Su universo! Piense en ello hermana, ¿no es esto una gran arrogancia? ¿Qué tiene que decir la Biblia sobre el plan soberano de Dios y los esfuerzos vanos del hombre que intenta derribarlo? “Y todos los habitantes de la tierra son reputados como nada: y él hace según su voluntad en el ejército de cielo, y entre los habitantes de la tierra: y ninguno pueda detener  su mano, o decirle, Qué haces?” Daniel 4:35, ver también Isaías 43:3, Salmo 115:3, 135:6. ¿A quién le va a creer, Dios o Myles Munroe?

Lo más grave es que Benny Hinn hizo los endosos siguientes después de estas declaraciones increíblemente blasfemas de Myles Munroe: ¡”hombre! ¡Esto es absolutamente imponente! ¡Querido Dios!… ¡Eso es increíble! ¡Eso es increíble! ¡Wow!… ¡Wow! ¡Wow! ¡Wow!… ¡Esto es tan asombroso!… Están siendo bendecidos ustedes como yo estoy, querido Jesús.”  Myles Munroe: “Es por eso la necesidad de que el ángel necesite nuestro permiso para obrar. Ellos no pueden actuar incluso sin nuestro permiso, ve usted. Pero aquí está la declaración más grande: incluso Dios mismo es ilegal en la tierra. ¿Por qué? Porque Él es un espíritu y la ley que Él estableció por Su propia boca era que sólo los espíritus con cuerpos pueden funcionar en la tierra legalmente.” (Myles Munroe, “Este Es Su Día,” Benny Hinn, el 12 de julio de 2004)

Así que tenga mucho cuidado con los que predican un reino falso que no se ajusta al reino predicado por Jesús y sus apóstoles. El Reino es presente en el sentido que la presencia benefactora de Cristo era la presencia del reino, por así decirlo. Cuando Cristo vino, la parte más importante del todo se hizo presente y nos dio a saborear, por decirlo de alguna manera, lo que sería su reino FUTURO. El reino, no obstante, sería establecido con todas sus bendiciones sólo en la PARUSIA en gloria de su Rey, el cual dirá a los de su derecha: “Venid, benditos de mi Padre, HEREDAD EL REINO, preparado para vosotros desde la fundación del mundo (Mat. 24:31,34).

Debemos entender que el reino no será establecido por los esfuerzos denodados de los cristianos, sino por la intervención personal y gloriosa de Cristo desde el cielo a la tierra. Será él quien hará realidad el mundo paradisíaco, la teocracia verdadera en la persona de Cristo. Esta verdad debe ser predicada y creída para luego proceder al bautismo bíblico (Hechos 8:12). Muchos se han bautizado sin entender ni una pizca del mensaje del reino, y eso es increíble e inaudito.

En cuanto a su pregunta de si Adán y Eva eran criaturas o hijos de Dios, me parece que la respuesta está en Lucas 3:38: “hijo de Enós, hijo de Set, hijo de Adán, hijo de Dios”. Si Adán era hijo de Dios, debo concluir que Eva era una hija de Dios también.

En cuanto a Jesús, él es efectivamente Unigénito (monogenes) y primogénito (Prototokos). Unigénito, porque es el único Hijo de Dios engendrado, no creado. Y es Primogénito, porque es el primero en su clase y jerarquía. Es también el primero (primogénito) en resucitar en gloria.

CRISTO, COMO PRIMOGÉNITO:

Es interesante leer lo que dice Pablo de Jesucristo en el libro de Colosenses 1:15,18. Veamos lo que dicen estos versos: “El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación…el que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga preeminencia.”

Note que a Cristo se le llama “el primogénito” de toda la creación y de entre los muertos. No obstante, debemos de preguntarnos qué significado tiene la palabra primogénito en el caso de Jesús. Los Testigos de Jehová dicen que Cristo es el primero en el tiempo en ser creado y resucitado, pero: ¿Es verdad eso?  Veamos:

La palabra“primogénito” viene de la voz griega “protótokos”, la cual nunca significó exclusivamente, “primero en nacer”; sino que, en virtud de los privilegios de la primogenitura, pasó a designar una persona eminente, dotada, respetable, digna de especial atención; y eso desde el Antiguo Testamento.

Ejemplos de Primogénitos en la Biblia:

Éxodo 4:22:

“Israel es mi hijo, mi primogénito”.

A pesar que Esaú había nacido antes que Jacob (=Israel), Dios considera a éste su primogénito. Es decir, Israel se convierte es su hijo predilecto.

Jeremías 31:9:

“Efraín es mi primogénito”.

Manasés, su hermano, nació primero que él, y no obstante Dios lo considera a Efraín Su primogénito. Bueno, ¿En que sentido era Efraín el primogénito? La respuesta está en Jeremías 31:20, donde se lee: “Efraín, hijo precioso”. Es decir, hijo predilecto, o preferido sobre los demás.

Salmo 89:20,27:

“Hallé a David mi servo;…lo pondré por primogénito”.

Pero todos los estudiantes de la Biblia sabemos que David fue el último de 8 hermanos, los hijos de Isaí. Entonces, ¿Cuál era el sentido de su primogenitura? ¡Usted tiene la respuesta!

Igualmente podemos descubrir que José fue considerado “primogénito”, aunque era el undécimo hijo (1 Crónicas 5:2).

El Primogénito Gozaba de lo Siguiente:

1.-Del derecho de señorío, semejante al del padre, sobre el resto de sus hermanos (Génesis 25:23;27:29).

2.-Tenía el privilegio del sacerdocio (Números 3:12,13; 8:18).

3.-El primogénito era el heredero preferencial, con una parte mayor que los demás (Deuteronomio 21:17).

Entonces podemos concluir que “el Cristo primogénito” no significa necesariamente que él fue el primer hijo de Dios, sino más bien, aquel que tiene todos los privilegios de un hijo mayor. Así, al leer Colosenses 1:18, Pablo tiene razón al decir: “para que en todo tenga preeminencia”.

De modo que la forma griega de Colosenses 1:15, “protótokos páses ktíseos”, puede significar, “el señor de toda la creación espiritual(la iglesia, el reino venidero, nuevos cielos y nueva tierra, etc—Efesios 2:10).

Primogénito Entre Muchos Hermanos:

En Romanos 8:29 encontramos que dice de Jesús, lo siguiente:

“Para que él sea el primogénito entre muchos hermanos”.

Sin duda aquí se está refiriendo a Jesús como el que tiene la primacía o la señorío entre muchos hermanos (la iglesia). Aquí no se está haciendo referencia al factor tiempo sino al factor rango o autoridad.

La Congregación de los Primogénitos:

Leemos en Hebreos 12:23 lo siguiente:

“A la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos…”

Leemos que hay una “congregación de primogénitos”, seguramente haciendo referencia a la misma iglesia que Cristo salvó y que los hizo aceptos y preferidos para Dios, el Padre. Sí, cada creyente se constituye en un “primogénito”, y en consecuencia, es merecedor de los privilegios de un hijo de Dios adoptivo.

B.- CRISTO, EL UNIGÉNITO.

En Juan 1:18 leemos:

“A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer”.

Acá hay una cita que indica que Cristo es el único Hijo engendrado, o nacido de Dios, no creado. Es decir, Cristo salió de Dios y en el vientre de María se desarrolla como un hombre completo como cualquiera de nosotros nos fuimos formando en nuestras progenitoras. Es decir, Cristo fue engendrado por Su Padre, y no por algún hombre mortal. Algo de Dios el Padre se formó en María, y dio como fruto al Hijo de Dios (Lucas 1:35). ¡Esto es un verdadero misterio!

Pero la palabra “unigénito (Gr. Monógenes) puede tener un significado más profundo como lo tiene “primogénito” (protótokos). Por ejemplo, en Hebreos 11:17 se dice que Isaac fue el unigénito de Abraham. No obstante, ya vimos que Abraham tuvo antes un hijo con la esclava Agar, y posteriormente por lo menos 8 hijos con Cetura (Génesis 25:1,2). Recuérdese que Dios le dijo a Abraham que despidiera a su hijo Ismael, y a su madre Agar, porque no heredaría el hijo de la esclava sino Isaac, el hijo legítimo de Sara (Génesis 21:10). Para Dios sólo Isaac era el hijo de Abraham, su único hijo (“unigénito”). Además, Isaac en cierto momento representa a Jesús; y Abraham, a Jehová. Así como Isaac era el unigénito, igual lo era Cristo, aunque Dios tenía y tendría otros hijos (Hebreos 2:10; Romanos 8:14-17, Mateo 5:9). Los ángeles son hijos de Dios (Génesis 6:2), y también los cristianos (1 Juan 3:2), pero el unigénito es sólo Cristo. ¿Por qué? Sencillamente porque así como Isaac sería el heredero de Abraham, Cristo también lo es de Dios, su Padre (Hebreos 1:2).

De modo que “unigénito” significa único, singular, especial, solo, uno, de una especie, raza o clase (Liddel & Scott Greek Lexicon, tomo 2, pág. 1144). También leer Vocabulario del Nuevo Testamento de Moulton y Milligan, pág. 416. Por tanto, así como Isaac fue llamado unigénito, no porque él era el único hijo, ni por ser el mayor, sino por ser el hijo predilecto, el hijo de la promesa, el heredero de su padre; igual es con Jesús, el Unigénito Hijo de Dios.

Todo lo Creado se Postra ante Dios y Jesucristo:

En Apocalipsis 5:13 encontramos algo muy interesante. Dice:

“Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la

 tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que

 está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la glo-

 ria y el poder, por los siglos de los siglos”.

En este pasaje encontramos algo que es muy sugestivo. Se dice que TODO LO CREADO que hay en el cielo, tierra, mar, y debajo de la tierra, dan la alabanza, gloria y honra a Dios y al Cordero Jesucristo. Ahora bien, si Cristo es una criatura más, entonces realmente no todo lo creado está alabando a Dios, sino todos menos Cristo, pues él no está alabando, sino que también recibe dicha alabanza junto con Su Padre. Si este razonamiento es correcto, entonces Apocalipsis 3:14: “El principio de la creación de Dios (‘He arjé tés ktíseos toú Theóu’), que alude a Cristo, no debe ser tomado tan literalmente o al pie de la letra. Entonces, ¿en qué sentido es el principio de la creación de Dios? Algunos sugieren que es la primera criatura de Dios, o el primer creado por Dios.

Los “Testigos de Jehová” sostienen que el texto debe verterse como “El principio de la creación por (no, ‘de’) Dios”.  Esta variante haría de Cristo una criatura de Dios. Pero esto parece imposible, pues el artículo ‘tou’, que en la forma genitiva como está, equivale en español a ‘de’. Si fuera ‘por’ (“creación por Dios”), debería aparecer necesariamente la preposición ‘ypo’, lo que no sucede en el griego de este texto.

‘arjé’ puede ser correctamente vertida por “origen”, entonces tendríamos que el texto dice: “el origen de la creación de Dios”. Pero preguntémonos: ¿A qué creación se refiere Pablo? ¿A nuestro planeta tierra, al cosmos, y a toda forma de vida? Si nos atenemos a la Biblia, ella nos informa que sólo Yahweh (Yavé o Jehová) creó el cosmos y dio origen a la vida en todas sus formas. Eso está claramente revelado por el profeta Isaías 44:24, que dice:

“Así dice Jehová, tu Redentor, que te formó desde el vientre: Yo Jehová, que lo             hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por mi mismo”.

Aquí hay un personaje que solo, y sin la ayuda de nadie, crea todo. Su nombre es Jehová, el Redentor. Pero: ¿Es Jehová del Antiguo Testamento el Jesucristo del Nuevo Testamento? El Salmo 110:1 niega tajantemente esa posibilidad.

Entonces permanece la interrogante: ¿Cómo es que Jesús es el principio u originador de la creación de Dios? La respuesta es que hay dos creaciones: La primera, material; y la segunda, espiritual. Jesús es el originador de la creación espiritual de Dios. El hace “nuevas criaturas”, “nuevos cielos y nueva tierra donde morará la justicia” (2 Pedro 3:13,14), etc.

Dice 2 Corintios 5:17:

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.

Y en Efesios 2:10 Pablo vuelve a decir:

“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras…”

Y finalmente, creo que los patriarcas y profetas, y en especial, los reyes de Judá, así como el pueblo de Israel, eran hijos de Dios porque era un pueblo santo, y creyeron en el futuro Mesías, el Cristo, el Hijo de Dios, aunque aún él no estaba presente con ellos en persona. La Biblia dice que Israel era Hijo de Dios (Deut. 14:1,2, Exo. 4:22). Estoy convencido de que Su fe en el Mesías, en el heredero del trono de David, eran incuestionables. Esa fe, como la fe que tenemos en que Jesús es el Hijo de Dios, el Cristo, nos hace a todos los creyentes de todas las épocas en hijos de Dios. El mismo Abraham recibió el evangelio o buenas nuevas de que a través de su simiente (el Cristo) todas las naciones serían benditas… ¡y él tuvo mucha fe en el evangelio que se le presentó! (Gál. 3:8,9). Así que sin duda Abraham era no sólo el padre de la fe, sino también hijo de Dios.

Espero haberle ayudado a despejar sus dudas con mi aporte.

Su servidor,

Apologista, Lima/Perú

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