Archive for noviembre, 2009


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Patrick Navas ha sido un estudiante de la Biblia durante los últimos catorce años desde que uno de los Gedeones le entregó una copia de bolsillo del Nuevo Testamento y se apoderó de Juan 3.16. En su búsqueda por entender el cristianismo aprendió rápidamente que no había bastantes diferencias entre los diversos grupos, y que todos decían tener la verdad. Esto empujó Patrick a largos años de estudio, que investigó la cuestión más importante de todos-quién es Dios?
El resultado de ese trabajo fue su libro del 2006 titulado Verdad divina o humana Tradición?: Una reconsideración de la doctrina católica-protestante de la Trinidad a la luz de las Escrituras hebreas y cristianas.

Su libro no sólo expone la clara enseñanza bíblica acerca de Dios, sino que también interactúa con los principales defensores de los trinitarios, como el Dr. James R. White, John MacArthur, el Dr. Wayne Grudem, Robert Bowman Jr., el Dr. Robert Morey, el Dr. RC Sproul, y otros. Patrick defiende su posición con contundencia y humildad ya que enumera las razones por las que la Trinidad no es una doctrina bíblica.

 

God and Jesus (Christian monotheism)

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The Shema with Brian Kelly

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The Great Shift with Alex Hall

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The Arian Controversy with Alex Hall

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Is the Trinity Necessary for Salvation with J. Dan Gill

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A Journey to Monotheism with Nathan Crowder

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Is the Trinity Biblical with Patrick Navas

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7

Implications of Monotheism with Danny Dixon

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8

Monotheism Makes Sense with George Littler

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The Restitution of Jesus Christ with “Servetus”

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  • EL REINO DE DIOS(AUDIO):POR APOLOGISTA (1)
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  • EL REINO DE DIOS (AUDIO):POR APOLOGISTA(17)
  • EL REINO DE DIOS (AUDIO): POR APOLOGISTA(18)
  • EL REINO DE DIOS (AUDIO):POR APOLOGISTA(19)
  • EL REINO DE DIOS (AUDIO):POR APOLOGISTA(20)
  • LA VERDAD DEL DOGMA AMILENARIO

    origenes_1Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)«Y tu pueblo, todos ellos serán justos, para siempre heredarán la tierra; renuevos de mi plantío, obra de mis manos, para glorificarme» (Is. 60:21).

    Agustín de Hipona fue el esmerado teólogo occidental (respetado por el Catolicismo Romano y por muchos Reformadores) que pulió en definitiva el dogma amilenario, tomando como referencia el incongruente método de interpretación espiritual que germinó de las herejías de la filosofía griega, para ser preciso, de la escuela de Alejandría, siendo Orígenes el que se encargó de colocar primero el elemento alegorizador de esta institución teológica para el futuro amilenrismo. La escuela teológica de Alejandría no sólo discrepó con el dogma del futuro Reino milenial y terreno presentado en la Biblia, sino que tergiversó toda su literalidad para dar paso a ideas religiosas retorcidas como la inmortalidad del alma y la falsa creencia de la deidad de Cristo. Orígenes, padre apostólico que nació en Alejandría (185-254 d.C), digno discípulo de Clemente de Alejandría, preceptor de la Escuela Catequística, es visto como el más sobresaliente pensador de esa antigua escuela. No es nada nuevo saber que el sistema de interpretación alegórico se originó en la sustracción del pensamiento de los filósofos griegos. Es importante tener en cuenta que Alejandría era helenista por lo que su influencia fue devastadora para el cristianismo de ayer, y como lo continua siendo para el cristianismo de ahora.

    Fue primero el judío Filón el que introdujo el método de interpretación alegórico sustentado por la filosofía griega; después, Clemente de Alejandría y Orígenes lo utilizaron establecer sus propias y fallidas conclusiones. Tanto como Clemente y Orígenes, sin duda, aceptaron la inspiración divina de la Biblia. El problema fue que estos dos hombres creyeron que con la interpretación alegórica se podía comprender el significado correcto de los textos bíblicos. El resultado postrero de la conciliación de la fe cristiana de las Escrituras con la filosofía griega pagana fue un súper heretismo amalgamado, de calibre muy grande. El método alegórico de interpretación se extendió rápidamente por todo el mundo cristiano hasta la Reforma del siglo XVI, desalojando la doctrina verdadera del Reinado terrenal milenario.

    Agustín de Hipona (354-430 d. C), influenciado por la hermenéutica alegórica del donatista Tyconio, creyó que enseñar un Reino literal donde habría comida y bebida en gran abundancia, era una enseñanza carnal que tendría que se refutada sin oportunidad de consentimiento ni tolerancia.

    La postura amilenial de Agustín se convirtió en un dogma preponderante en la Iglesia Romanista Católica, y un enorme número de reformadores la adoptó con sus “variantes ya enmendadas”. Con el amilenarismo, el premilenarismo fue desplazado, y en la actualidad, este primero sigue vigente, erguido en su falso e indurado cimiento con fuerza tremenda. El milenarismo fue eclipsándose y olvidándose conforme la Iglesia Romana crecía a pasos agigantados. En su doctrina “sin milenio literal” Agustín identifica a la Iglesia como si fuese el Reino. Agustín dijo inflexible que el milenio debía interpretarse espiritualmente. Afirmó que el diablo, Satanás, fue encadenado en el transcurso del ministerio terreno de Jesucristo, justificando esta conjetura de Lc. 10:18. Pensó que la primera resurrección se daba con nuevo nacimiento del creyente, según Jn. 5:25. Para Agustín, en su libro «De Civitate Dei», el milenio es el tiempo que abarca entre la primera y segunda venida de Cristo, o sea, el período de la Iglesia de Cristo. Para Agustín Ap. 20:1-6 es una recapitulación de los anteriores capítulos. Agustín jamás vio una secuencia natural cronológica de los sucesos dados en el capítulo 20 de Apocalipsis y que están hilados y precedidos con los del capítulo 19 de dicho libro. Agustín interpretó literalmente los mil años del Ap. 20, pero lo realizó en una desubicada cronología, ya que reconoció el milenio con lo que entonces quedaba del sexto milenio de la historia humana, considerando que esta etapa posiblemente tendría fin en el año 650 d. C. Agustín creyó que este período acabaría con una violenta manifestación de la maldad, con la rebelión de Gog, para culminar con la venida de Cristo como juez. Por lo tanto, en esta expectativa, Agustín resiste con dureza la era del milenio terrenal después de la segunda venida de Cristo, pensando que el milenio acontecería en el tiempo entre la primera y segunda venida del Señor. Agustín de Hipona afirmó que la Iglesia es el Reino y que las promesas hechas a Israel por Dios eran inexistentes. Los oscuros y trágicos acontecimientos manifestados durante el transcurso de la historia de la humanidad nos muestran que el diablo no ha sido atado en el Abismo como Agustín de Hipona lo propuso. Como teólogo, Agustín jamás tuvo la sensatez de entender el sentido proléptico de Lc. 10:18. En estos tiempos en el que imperan en todo lugar el desorden y la maldad, es muy difícil admitir un Reinado milenario del cual se promete para los hijos de Dios hartas y preciosas bendiciones universales, de acuerdo a lo dicho por los fieles profetas de Dios en el Antiguo Testamento, promesa que se reitera en el Nuevo Testamento por Cristo y sus discípulos. Es imposible en estos tiempos de rebelión indescriptible disfrutar de las bendiciones mencionadas felizmente en un mundo atiborrado de marcado egoísmo y de colosal iniquidad. En un mundo que tiene como estandarte y corona el robo, la usura, el abuso y el escarnio, y como blasón, la muerte. ¡Cuán equivocado estaba Agustín de Hipona al respecto! Su místico idealismo, ampara su horrendo y descentrado error.

    Durante los dos primeros siglos de la Iglesia de Cristo, la doctrina que prevaleció fue la que hablaba de un Reino terrenal escatológico y literal. Los padres apostólicos enseñaron que Cristo descendería al mundo en gloria y en majestad, de la misma manera que el Señor lo profetizó primero, con el propósito de implantar su gobierno teocrático de mil años, después de juzgar a las naciones del mundo. Cristo reinará la tierra personalmente para ejercer la autoridad delegada por su Padre y Dios. El Mesías Hombre habrá de sentarse en el trono de David en Jerusalén para reinar con sus súbditos y hermanos con vara de hierro, con justicia y equidad por largura de días, en absoluta paz y dicha perpetua.

    El premilenarismo niega que el diablo se encuentre atado en la era presente de la Iglesia de Cristo. Los siguientes versos bíblicos dan testimonio de esta verdad (Hech. 5:3; 1 Co. 7:5; 2 Co. 4:3, 4; 12:7; 1 Ts. 2:18; 1 P. 5:8).

    El libro de Apocalipsis en el capítulo 20 muestra que el Satanás será atado cuando principie el Reinado milenario de Cristo, y muestra además que será desatado cuando este Reinado de mil años culmine.

    El fundamento del Reino milenario y terrenal es hallado en el Antiguo Testamento, en el pacto que Dios hizo con Abraham, en el pacto hecho con David, y en el nuevo pacto. Dios promete en estos pactos, consecutivamente, una tierra, una simiente, y la bendición para su Pueblo, para los que han creído en el por medio de la fe en Jesucristo, sea gentil o judío, porque no hay acepción de personas. Apocalipsis 20 nos dice que el Reinado de Cristo tendrá una duración de mil años. Cuando Cristo entregue el Poder y el Reino a su Padre, entonces el Nuevo Cielo y la Nueva Tierra aparecerán, en el Reino Eterno (Ap. cap. 21).

    La doctrina prelimenarista fue sostenida por la Iglesia Primitiva durante doscientos cincuenta años. Por desgracia, las bendiciones materiales predicadas con énfasis por los que creyeron en ella, como recompensa dentro del Reinado milenario de Cristo, avivaron posteriormente una conceptualización individual, patéticamente acética y corrupta en aquellos que no la aprobaron; por esta razón, el método espiritual de Agustín vino como tirano impostor para pisotear y desalojar el Reino literal de Cristo en la tierra, tal como lo enseña la Biblia. Antes del concilio de Nicea, la creencia de un milenio literal dominó en su veracidad. No fue jamás una creencia extra bíblica impuesta a conveniencia. Su realidad es tan evidente en la Biblia. Fue reconocida históricamente por los más reconocidos y apreciados maestros cristianos del pasado, mucho antes que la escuela alegórica de Alejandría hiciera ilegal intromisión para robarle su certeza y credibilidad.

    Entre los concertadores del premilenarismo del primer siglo cabe mencionar a Andrés, a Pedro, a Felipe, a Tomás, a Santiago, a Juan, a Mateo, a Aristión, a Juan el Presbítero. Todos ellos fueron nombrados por Papías. De acuerdo a las palabras de Ireneo de Lyon, Papías fue uno de los oyentes directos del apóstol Juan y mantuvo una amistad estrecha con Policarpo, devoto creyente que es nombrado en el Nuevo Testamento. Con este importante antecedente, la fiabilidad de la doctrina premilinarista es contundente. Otros que podemos mencionar son: Clemente de Roma, Bernabé, Hermas, Ignacio de Antioquía, y Policarpo de Esmirna. Los discípulos del Señor concordaron con los judíos con respecto al Reinado de Cristo en la tierra, en la primera parte del siglo primero de la era presente. Para el segundo siglo, hombres como Potino, Melito, Hegesipo, Taciano, Ireneo, Hipólito, Justino Mártir, no tuvieron ningún problema en abrigarla.

    No existió en estos dos siglos de creencia milenarista nadie que la rechazara. Esto nos lleva a pensar inequívocamente que la fe común de la Iglesia en un inicio fue milenarista.

    A continuación dejo estos testimonios antiguos a favor de la postura milenarista, mucho antes que el método alegórico de la escuela teológica de Alejandría fuera tan siquiera una simple perspectiva:

    Justino Mártir, en su «Diálogo con Trifón»:

    «Pero yo y quienquiera que, desde todo punto, sea un cristiano honrado sabemos que habrá resurrección de los muertos y mil años en Jerusalén, la cual será edificada, adornada, y ampliada, como lo declararon los profetas Ezequiel, Isaías y otros…».

    Clemente de Roma:

    «En verdad, pronto y repentinamente se llevará a cabo su voluntad como también testifican las Escrituras, diciendo: “y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis y el ángel del pacto a quien deseáis vosotros”».

    Dios les bendiga siempre.

    Cuadro_de_la_Trinidad_en_Percile

    Aviso importante:

    El estudio está dividido en 13 audios que son lecturas numeradas de mi folleto sobre la Trinidad, el cual puede usted encontrar abriendo el enlace que aparece abajo.

    Le sugiero que escuche los audios numerados junto con mi escrito a la mano. De este modo, si alguna palabra o texto bíblico no lo escuchó bien, el mismo escrito se lo aclarará.

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    abide_with_meEl nombre del Mesías en Isaías 9:6 es “Padre de la Era venidera.” 7 Isaías predijo que el Mesías sería el fundador de la Era Mesiánica. En la cultura bíblica, cuando alguien empezaba algo, él era el “padre” de la misma. Así Jabal es el “padre” de los pueblos nómadas que viven en carpas y pastorean el ganado (Génesis 4:20), Jubal es el “padre” de los que tocan el arpa y la flauta (Génesis 4:21), y Abraham es el “padre” de todos los que creen (Romanos 4:11). Al decir que el Mesías era el “padre de la Era venidera” estaba claro que iba a iniciar la Era Mesiánica en el que las bendiciones de la salud, la seguridad alimentaria, y mucho más, finalmente serían restauradas en la tierra. Los discípulos lo sabían, y justo antes de su ascensión le preguntaron a Jesús si él iba a restaurar el reino en ese momento (Hechos 1:6).

    Aunque la mayoría de las versiones de traducen “… Padre de la Edad por venir…” como “Padre eterno”, esa no es una buena traducción. El único “Padre Eterno” es el Padre, Dios, a quien Jesús se dirigió como “Padre”. En ninguna Teología Bíblica Unitaria o Trinitaria es el Hijo conocido como el Padre Eterno. Significativamente, la Versión Católica Romana Douay-Rheims, de la Biblia (revisada en su forma más moderna en 1749 y aún disponible en la actualidad) dice: “… el Padre del mundo por venir. …”

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    dumboWatchtower1Entre los años de 1914 y 1918 Cristo, según alegan los TJ, “bajó a su templo para ver si sus siervos estaban siendo fieles”.

    Pues bien, en la primavera de 1919-dicen ellos- fue hecha esa inspección y él encontró que efectivamente  ellos eran fieles  y dignos para confiárseles TODOS sus bienes, de modo que pudieran seguir suministrando su alimento espiritual a los domésticos. Jesús supuestamente escogió a la Sociedad Watchtower de entre todas las sectas cristianas alrededor del mundo para este propósito, y esto, debido a su registro ejemplar de suministrar el alimento correcto a su debido tiempo a la casa cristiana.

    Si éste realmente fue el caso, que entre el 1914 y 1919, la Sociedad Watchtower estaba suministrando “el alimento verdadero al debido tiempo”, o en otras palabras, instruyendo oportunamente al rebaño de Cristo, entonces nosotros podemos hacer nuestra propia inspección de esos años a y ver si esas verdades aprobadas por Jesús en 1919 aún están vigentes hoy en día o no. Usted se sorprenderá al ver el siguiente vídeo que muchas de esas verdades se han hecho simplemente humo

    resurreccion_de_jesus_2

    Por Ingº Mario A Olcese, Apologista

    Sin duda alguna, el mensaje del reino es muy simple y claro si abrimos nuestros corazones. Y es tan claro que hasta un niño puede entenderlo y participar de él. Jesús dijo que de los niños es el reino de Dios, lo que sugiere que los niños muy bien lo pueden entender sin muchas explicaciones o elucubraciones.

    Lo que sucede es que la mayoría de la personas les parece imposible que el reino de Dios sea el gobierno literal de Dios en el mundo a través de Cristo. No les entra en la cabeza que Cristo pueda estar en persona nuevamente entre los hombres, y no sobre los hombres. La Biblia es clara cuando enseña que habrá un justo que gobierne ENTRE, no sobre, los hombres en el temor de Dios, en justicia y en rectitud. Para ellos es una degradación ver al Señor nuevamente como un humano (aunque inmortal) en la tierra, pues se les ha enseñado que él es Dios, y Dios no puede permanecer siendo un humano, por más inmortal que sea. Les parece una herejía imperdonable. Es el pensamiento gnóstico de que la materia, del Griego sarx, y del Griego soma, es intrínsecamente mala y corrupta lo que  los lleva a pensar así. Años de pensamiento Griego han opacado la esperanza verdadera del reino de Cristo en la tierra por otra esperanza que se resume como ”la partida al cielo de las almas benditas”.

    Es hora de que los cristianos entiendan que habrá una RESTAURACIÓN DE TODAS LAS COSAS, Hechos 3:19-21, y esto implica esta misma tierra que habitamos, a los hombres, y a nuestra flora y fauna.

    Restauración es poner las cosas como eran al principio, y no destruir lo que Dios hizo en un comienzo. Si éste fuera el caso, entonces no queda otra cosa que pensar que Dios creó una tierra y una humanidad imperfectas. Sin embargo, las Escrituras nos dicen que todo lo Dios creó era bueno en gran manera, por lo que no se justificaría ninguna destrucción de lo que al principio se hizo, sólo una regeneración o renovación.

    La Biblia ciertamente nos habla de nuevos cielos y una nueva tierra como también de un nuevo hombre, aunque por cierto más en lo espiritual que en lo físico. El hombre es ya un “nuevo hombre” cuando se vuelve a Cristo y “nace de nuevo” por la palabra, aunque padecerá de dolencias y experimentará finalmente la muerte. Esta imperfección debido al pecado será corregida cuando vuelva Jesús y transforme a los suyos en humanos inmortales, hechos a su propia imagen.

    Creemos que el reino de Dios no significa una mudanza hacia otro lugar lejano de la tierra, en dirección al cielo, sino una nueva existencia en la tierra, donde el mal y los pecadores hayan dejado de existir, y los hombre vuelvan a vivir en armonía con Dios y su medio ambiente renovado…un verdadero retorno al paraíso terrenal, sin contaminación y sin una flora y fauna degradadas.

    El reino de Dios es una propuesta de un mundo ideal, utópico, paradisíaco, donde la humanidad sentirá los beneficios del reinado de la justicia, y donde, además, no habrá finalmente violencia, injusticias, guerras, miserias, taras genéticas, desiertos áridos, enfermedades incurables, desempleo, y muchos otros males que aquejan a la humanidad en el presente. Será el reinado del mismo Hijo de Dios y de sus santos sobre toda la humanidad por espacio de diez siglos, y luego seguirá el reino eterno del Padre.

    Estas son buenas noticias en verdad, y no esa absurda y extraña creencia de una partida al cielo a través de nuestras supuestas “almas inmortales” para estar con Dios y Cristo tocando un arpa o lira dorada por toda una eternidad. Una vida de ocio en el cielo resultaría monótona y absurda, sin duda. Dios trabaja hasta hoy, y ciertamente su Hijo, y Dios puso igualmente al hombre en la tierra para que la trabajara, tal como Él trabaja desde los cielos.

    En el reino de Cristo, los salvos trabajarán, ya no con el sudor de la frente, sino como algo muy natural, sin agotarse y sin frustrarse por los fracasos. Será una vida de permanente actividad para todos, pero con felicidad, y sin amarguras. La tierra realmente será restaurada como al principio, antes de la caída de los primeros padres, y los hombres comerán de los frutos que la nueva tierra les prodigará, de sus viñas, de sus campos, es decir, de sus propias cosechas, las cuales, seguramente, no serán destruidas por las plagas y la malas hierbas como sucede hoy. No habrá ya necesidad de insecticidades que puedan provocar el cáncer y la muerte a los hombres. Todo será bendito, pues será un mundo nuevo, regenerado, y restaurado como en el principio, antes de la caída de los primeros padres. Esto no es difícil de creer, pues nada es imposible para Dios. El dio la tierra a los hombres, y no en vano la creó, sino para ser habitada la diseñó.

    El mensaje de Cristo es precisamente éste, que el hombre puede ser restaurado en su habitat original sin las maldiciones que se traducen en el sufrimiento y la muerte de todo ser viviente.

    El tema del reino es fundamental en la prédica de Jesús, y es la razón de ser de su venida, Lucas. 4:43. El se esmeró de que la gente creyera en este mensaje esperanzador, y que a través de la fe, los hombres puedan entrar nuevamente en ese mundo ideal y maravilloso. 

    Este nuevo mundo significará la salvación de los hombres, un mundo donde la humanidad tendrá finalmente el don de la inmortalidad, cuando sus cuerpos sean cambiados por su Majestad, el Señor Jesucristo, el Segundo Adán que regresa a gobernar en el paraíso restaurado para convertirse en el ”padre eterno” (es decir, “el padre de la era venidera”) de los salvos.  ¿Le cuesta a usted mucho creer en este mensaje? ¡A mí no!

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    Biblia1_315207406Algunas traducciones, incluso varios producidos por los Trinitarios, no utilizan el término “Dios” para el Mesías en Isaías 9:6:

    “Maravilloso Consejero, Campión Divino, padre por siempre, el capitán de la Paz.” Byington

    “Una maravilla de consejero, un héroe divino, un padre para todos los tiempos, un príncipe pacífico”. Moffatt –

    En propósito maravilloso, en la batalla como Dios, Padre por todos los tiempos, Príncipe de la Paz.”—NEB

    “Consejero Maravilloso, Poderoso héroe, Padre Eterno, Príncipe de la Paz.” Biblia Revisada en Inglés.

    “Admirable, Consejero, Poderoso, Potentado, Príncipe de Paz, el Padre de la era por venir”.-La Septuaginta, como se encuentra en el Códice Alejandrino, traducido por Sir Lancelot CL Brenton, c. 1850.

    “Admirable, Consejero, Poderoso, Juez, Eterno, Padre, Príncipe, y la Paz”. -Sanedrín 94a, en el Talmud.

    Dos traducciones no aplican ni “Dios” ni “Padre” al Mesías:

    “El Mensajero de gran consejo, porque yo traeré la paz a los príncipes, y la salud para él.” La Septuaginta, que se encuentra en el Codex Vaticanus, publicado en 1851 por Sir Lancelot CL Brenton.

    “Consejero Maravilloso del Dios Poderoso, del Padre eterno, del Príncipe de paz”. La traducción del Tanaj del texto masorético Hebreo.

     

    bibliaLa respuesta es, sin duda, ¡NO!

    El Reino de los Cielos es la misma cosa que el Reino de Dios.

    Sólo que, puesto que Mateo escribe su Evangelio a una audiencia judía, él utiliza el circunloquio judío común de sustituir la palabra cielo por la palabra “Dios”.

    Así, él es el único escritor en utilizar la expresión «reino de los cielos ‘;
    Sin embargo, es idéntico al “Reino de Dios ‘

    Sólo …

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    (Mateo 4:12) Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, volvió a Galilea;

    (Mateo 4:17) Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos está cerca.

    CON

     (Marcos 1:14-15) Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, 15 y diciendo: El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios está cerca: arrepentirse vosotros, y creed en el evangelio.

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    (Mateo 5:3) Bienaventurados los pobres en espíritu porque de ellos es el reino de los cielos.

    CON
    (Lucas 6:20) Y alzó sus ojos hacia sus discípulos, y dijo: Bendito sean vosotros, pobres: porque vuestro es el reino de Dios.

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    (Mateo 8:11-12) Y yo os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos. 12 Mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas exteriores: allí será el lloro y el crujir de dientes.

    CON

    (Lucas 13:28) Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros mismos desechados.

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    (Mateo 10:7-11) Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos está cerca. 8 sanar a los enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios… 9 no llevéis ni oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos, 10 ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni zapatos, ni de bordón: … 11 Y en cualquier ciudad o aldea donde entréis…

    CON

    (Lucas 9:2-4) Y los envió a predicar el reino de Dios ya sanar a los enfermos. 3 Y él les dijo: No toméis nada para el camino, ni palos, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni tengáis dos túnicas. 4 Y hacéis entrar en casa, no cumplir, y de allí salen.

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    (Mateo 11:12-13) Y de los días de Juan el Bautista, hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan. 13 Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan.

    CON

    (Lucas 16:16) La ley y los profetas fueron hasta Juan: desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él.

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    (Mateo 13:11) Él respondió y les dijo: Porque vosotros os es dado conocer los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no les es dado.

    CON

    (Marcos 4:11) Y él les dijo: A vosotros es dado conocer los misterios del reino de Dios, pero a los que están fuera, todas estas cosas se hacen en parábolas
    (Lucas 8:10) Y él dijo: A vosotros es dado conocer los misterios del reino de Dios, pero a los demás en parábolas que viendo no vean, y oyendo no entiendan.

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    (Mateo 13:31) Otra parábola que puso adelante a ellos, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo:

    CON

    (Marcos 4:30-31) Y él dijo: qué haremos semejante el reino de Dios? o con qué lo compararemos? 31 Es como un grano de mostaza, que cuando se siembra en la tierra…

    (Lucas 13:18-19) Y dijo: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y con qué lo compararé? Es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su huerto;

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    (Mateo 13:33) Otra parábola les habló él: El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo.

    CON

    (Lucas 13:20-21) Y otra vez, dijo, A lo cual, compararé el reino de Dios? 21 Es como la levadura que una mujer tomó y escondió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo.

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    (Mateo 18:3) y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

    CON

    (Marcos 10:15) De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él.

    (Lucas 18:17) En verdad os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño en ninguna manera entrar en él.

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    (Mateo 19:14) Pero Jesús dijo: Dejad que los niños vengan a mí, y no se los impidáis porque de los tales es el reino de los cielos.

    CON

    (Marcos 10:14) Pero cuando Jesús lo vio, se fue muy disgustado, y les dijo: Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis, porque de los tales es el reino de Dios.

    (Lucas 18:16) Mas Jesús, llamándolos, dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. 

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    (Mateo 19:23-24) Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que un rico difícilmente entrará en el reino de los cielos. 24 Y otra vez os digo, es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja, que para un rico entrar en el reino de Dios.

    CON

    (Marcos 10:23-24) Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! Los discípulos se asombraron de sus palabras; pero Jesús, respondiendo, volvió a decirles: Hijos, ¡cuán difícil les es entrar en el reino de Dios, a los que confían en las riquezas!

    (Lucas 18:24-25) Al ver Jesús que se había entristecido mucho, dijo: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! Porque es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. 

     Esperemos que mediante el estudio de estas comparaciones, se pueda ver que las dos frases significan lo mismo, sólo que «reino de los cielos” es el peculiar estilo de escritura de Mateo.

    Mateo también a veces usa la expresión “reino de Dios” [Mateo 6:33, 12:28, 19:24, 21:31, 21:43], incluso como sinónimo de «reino de los cielos”, por ejemplo, Mateo 19:23-24.

    biblia-01Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

    La pregunta: ¿qué mensaje está escuchando usted en su iglesia? equivale a preguntar, ¿qué evangelio ha creído usted para su salvación? Y es que es trágico ver que los más de los que asisten a la iglesia no se pregunten si lo que enseña su Pastor es el mismo mensaje que enseñó Jesucristo y sus discípulos a sus audiencias del primer siglo. Esta pregunta es crucial porque Jesús vino a predicar un mensaje singular y divino que conduce a la vida eterna (Juan 6:68). Este mensaje es el evangelio del reino o buenas nuevas de salvación (Rom. 1:16), y Jesús nos pide creer en este mensaje para ser salvos (Marcos 16:15,16). De modo que el evangelio verdadero salva al que lo cree de corazón. ¿Pero qué sucede cuando alguien cree en un falso mensaje o en un evangelio trucado? ¿Podrá acaso esa fe en un evangelio adulterado salvarle? Pablo fue enfático al decir: “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema” (Gál. 1:6-9). Así que el asunto de resguardar el evangelio original es de vital importancia, y todo aquel que lo trastoque con evangelios espurios, son ANATEMAS, es decir, MALDITOS. Hoy estamos repletos de predicadores malditos, de siervos desleales que predican evangelios de demonios que los conducirán finalmente a la ruina total, y a todos aquellos incautos que los aceptan con verdaderos.

    Parece que los bereanos modernos escasean, es decir, los creyentes fieles y serios que se ciñen a la Palabra revelada. Hoy, los “creyentes” contemporáneos están buscando mensajes agradables a sus oídos, buenas nuevas que les ofrezcan para esta vida grandes bendiciones y no sufrimientos; comodidad y no sacrificio; placer y no desdicha; riqueza y no pobreza. Este tipo de mensajes son los que más atraen a las masas que buscan escapar automáticamente de sus miserias, o de sus actuales frustraciones, y que no están dispuestas a esperar hasta la venida de Cristo para ver sus más caros anhelos hechos realidad, o que no quieren atender primero las exigencias del Señor para la vida presente. Dice Pablo de éstos: “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio” (2 Tim. 4:3-5). Aquí habla Pablo de personas que tendrán ninguno o poco interés interés por la sana doctrina, sino más bien por los mensajes que alimenten sus liviandades. Mensajes que atizan sus avaricias, y sus deseos carnales, y no las aspiraciones espirituales imperecederas. Así, pues, millones son engañados a través de evangelios diabólicos predicados por los evangelistas de la prosperidad o de las riquezas presentes, del reino ahora.

    Deténgase a pensar

    Es hora de que usted haga una pausa y reflexione con la Biblia en la mano si lo que enseña su pastor favorito en algún programa religioso de TV, como es el caso de “Enlace TV”, es Escritural o no. No es sabio que usted acepte automáticamente todo lo que se le dice o enseña sin antes verificarlos con la Biblia. Sólo recién cuando usted proceda tal como le digo, usted se llevará una gran sorpresa al descubrir que un alto porcentaje de los mensajes que se predican hoy, jamás fueron proclamados por Jesús o cualquiera de sus apóstoles en el primer siglo. El mensaje central de Cristo, que giró alrededor de su muerte, sepultura, y resurrección al tercer día, y también en torno a su reino de justicia (sobre todo éste último), no ocupa el primer lugar en los sermones de las iglesias. De hecho, el reino de Dios no es el tema de los sermones de hoy, y ni siquiera es lo primero que buscan los cristianos contemporáneos, a pesar de que Jesús nos mandó a buscarlo primeramente antes que cualquier otra cosa (Mateo 6:33). ¿Qué ha pasado con el evangelio original? ¡Simplemente no es atrayente ni “comercial”! La gente quiere vivir un reino ahora, y no en un reino utópico del futuro. La verdad es que los predicadores fraudulentos de hoy no pueden ofrecer un reino glorioso venidero porque el reino glorioso de ellos lo pueden vivir ahora (¡si se hace el milagro!), como príncipes llenos de riquezas y comodidades. Ellos te dicen que tú puedes ser un príncipe en esta vida si “siembras tu semilla” fielmente. Para los evangelistas ricos sería una incongruencia ofrecerles a sus oyentes la gloria y las riquezas futuras del reino mesiánico, si las pueden vivir ahora y en abundancia. Esta es la razón por la que el evangelio original ha sido convenientemente sustituido por un evangelio de la prosperidad para todos hoy. Es la misma creencia equivocada que tuvieron algunos cristianos del siglo I, quienes suponían que ya estaban viviendo en el reino como reyes poderosos y ricos (1 Cor. 4:8).

    ¿Riquezas, hoy?

    Personalmente me asombro al escuchar a los predicadores de los Estados Hundidos y de Latinoamérica (mimos de los gringos) predicar el mismo evangelio de la prosperidad, haciéndose ricos a costa de los “sembradores”, que con el cuento de la semilla, se quedan más pobres y más endeudados que nunca. Es gente que cree que Dios los llamó a ser ricos, y que la pobreza es una maldición, sin reflexionar que son los ricos muchas veces los más miserables y viciosos que existen. El dinero en exceso se puede convertir en una verdadera maldición, y esto no lo dicen los predicadores de la prosperidad. Salomón, el rey sabio, pidió al señor antes que nada, sabiduría; y en cuanto al dinero, él le dijo a Dios: “ni mucho, no vaya a ser que me olvide de Ti; ni poco, no vaya a ser que reniegue de Ti”. Esta debería ser nuestra propia aspiración si es que queremos proceder con sabiduría.

    El Caso de Gayo

    Juan le escribe a Gayo y le dice: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma. Pues mucho me regocijé cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de tu verdad, de cómo andas en la verdad. No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad” (3 Juan 2-4). Aquí vemos a un tal Gayo, cristiano fiel, y amigo del anciano Juan. A éste, Juan le desea que sea “prosperado en todo…así como prospera tu alma”. ¿Qué vemos aquí? ¿Nos hemos detenido aquí para usar nuestro cerebro que Dios nos dio para reflexionar en estas palabras? Pues bien, acá tenemos a un hombre que prosperaba espiritualmente, que se hacía cada vez más sabio y maduro en la fe…¡pero su prosperidad material estaba estancada, no crecía, no aumentaba, no se hacía patente!  Nótese que Juan no se asombró de ver que la prosperidad material de Gayo no caminase a la par con su prosperidad espiritual. Juan jamás creyó que ambas prosperidades (la espiritual y la material) caminarían juntas en un cristiano, y nunca prometió a nadie, y ni siquiera a Gayo, una creciente prosperidad en la misma medida, o más, que su crecimiento espiritual. Juan sólo deseó, como un anhelo muy personal, de que Gayo fuese prosperado materialmente, pero no había garantía alguna de que esa bendición material ocurriría necesariamente en el futuro. Finalmente, Juan se alegró de ver que sus hijos en la fe andaban en la verdad, y no en el falso sendero de la riqueza o de la prosperidad material.

    El Consejo olvidado de Jesús

    Nuestro Señor siempre fue cauteloso con el tema de las riquezas, y para él las cosas materiales en exceso eran casi siempre peligrosas e inseguras. Prácticamente las riquezas eran para él un obstáculo para el discipulado. Muchos hombres, como aquel joven rico que se entrevistó con Jesús, no pueden acceder al reino porque para ellos primero son sus riquezas terrenales. Ellos ya viven hoy su paraíso en la tierra, y no necesitan otro utópico para un futuro distante. El énfasis de Jesús en su declaración: “difícilmente entrará un rico al reino de Dios” debería frenar a muchos predicadores a seguir buscando vehementemente las riquezas presentes, pues sin darse cuenta podrían quedarse excluidos del reino de Dios. Jesús aconseja a todos, incluyendo a Carlos “cash” Luna, y a otros vividores del evangelio trucado, lo siguiente: “Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios” (Juan 12:15-21)

    ¿Es usted Rico para Dios?

    Hay personas que son ricos para el mundo, pero no para Dios. Lo importante es que usted entienda que lo más importante es llegar a ser rico para Dios. Y uno se hace rico para Dios cuando uno tiene la RIQUEZA DE LA FE en primer término (Santiago 2:5). Muchos buscan desesperadamente las riquezas presentes porque no tienen la suficiente fe como para aceptar la promesa: “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, todo las demás cosas vendrán por añadidura” (Mateo 6:33). Son justamente los impíos y los carentes de fe los que buscan desesperadamente asegurarse un confort material presente para luego ocuparse de las cosas del reino. ¡Es como darle la carne al diablo y los huesos a Dios! Los verdaderos cristianos NO SE ENREDAN EN LOS NEGOCIOS DE ESTE MUNDO. Dice así Pablo: “Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado” (2 Tim. 2:4). La idea es que no debemos ser entrampados en los negocios de esta vida, ya que nos pueden distraer de la militancia cristiana. Pero si alguien llegó al Señor siendo rico, éste no debe poner su confianza o esperanza en sus riquezas. Básicamente Dios quiere que seamos ricos en buenas obras, y si alguno es rico materialmente, que haga buenas obras con sus bienes, pues así lo dice Pablo con estas palabras: “A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos” (1 Tim. 6:17-18).

    La Iglesia Laodiceana de los últimos días

    Así que la riqueza que ve Dios es la espiritual y no la material. Así se expresó Juan de la iglesia de Esmirna: “Y escribe al ángel de la iglesia en Esmirna: El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió, dice esto: Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico)…(Apo. 2:9). Nótese que la iglesia de Esmirna era pobre materialmente, pero rica para Dios. Esto es lo importante, estimados amigos: La riqueza espiritual a los ojos de nuestro Dios. En cambio, de la iglesia rica de Laodicea, Juan escribe: “Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto: Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.  

    Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo” (Apo. 3:14-17). 

    Aquí, por ejemplo, tenemos a la mega iglesia, rica y próspera, llena de lujos y confort, pero que está muerta a los ojos de Dios por su tibieza. Tiene un pie en el infierno y el otro en el cielo, por decirlo de alguna manera. Así que es obvio que los evangelistas de la prosperidad son los predicadores laodiceanos de los últimos tiempos que engañan a las buenas ovejas del Señor a vivir un reino ahora, en confort y riquezas en abundancia. Estos caminan a su perdición, cuando en el juicio final sean sentenciados a la gehenna. “En aquel día le dirán al Señor: Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mateo 7:22,23). ¿No cae a pelo esta admonición a los evangelistas de la prosperidad que se las pasan haciendo “milagros” y expulsiones de demonios a granel? En el día del juicio, los falsos cristos (“ungidos”) que vienen predicando falsos evangelios, darán cuenta de sus perversidades ante el trono del Juez Supremo…y sentirán por primera vez la horrenda expectación de juicio en su real dimensión…y junto con ellos, los que los apoyaron.  

    www.yeshuahamashiaj.org

    www.elevangeliodelreino.org

    EL LENGUAJE DEL REINO EN EL SIGLO II

    4073_3_4975023a12844“Los apóstoles salieron con la seguridad del Espíritu Santo, predicando la buena noticia de que el reino de Dios va a venir” (1 Clem 42:3).  

    “Los que se han perfeccionado en el amor, según la gracia de Dios tienen un lugar entre los piadosos que se manifiesta en la visita del reino de Cristo” (1 Clem. 50:3).  

    “La promesa de Cristo es grande y maravillosa y es el descanso de la venida del reino y de la vida eterna” (2 Clem 5:5).  

    “Si no mantenemos nuestro bautismo puro y sin mácula, con qué confianza vamos a entrar en la casa real [reino] de Dios?” (2 Clem 6:9).  

    “Vamos a amarnos unos a otros para que todos podamos entrar en el reino de Dios” (2 Clem 9:6).  

    “Si hacemos justicia delante de Dios, vamos a entrar en su reino y recibir las promesas”, que ni oído oyó ni ojo vio, ni entró en el corazón del hombre” (2 Clem 11:7).  

    “[Papías] dice que habrá un milenio después de la resurrección de los muertos, cuando el reino de Cristo será establecido en forma material en la tierra” (Eusebio, Historia de la Iglesia 3.39.12). 

    “Cerinto… dice que después de la resurrección, la casa real de Cristo estará en la tierra” (Gayo de Roma de Historia de la Iglesia de Eusebio 3.28.2). 

    “Trifón dijo, “Estas y semejantes escrituras, señor, nos obligan a esperar por él, que como Hijo del hombre recibe del Anciano de días el reino eterno”. Justin Diálogo 32. ”Trifón respondió…” que el Cristo vendrá de nuevo con gloria y para recibir el reino eterno de todas las naciones cuando todo reino sea sometido a él está suficientemente demostrado por las escrituras contadas por vosotros “ (Diálogo 39).  “Se levantará a todos los hombres de entre los muertos y nombrará a algunos para ser incorruptibles, inmortales, y libres de la pena en el reino eterno e imperecedero…” (Diálogo 117). 

    “[Los nietos de Judas, el hermano de Jesús según la carne] fue preguntado [por las autoridades] en relación con el Cristo y su reino, su naturaleza, origen y tiempo de aparición, y explicó que no era ni del mundo, ni terrenal, sino celestial y angélico, y sería el fin del mundo, cuando él venga en gloria para juzgar a los vivos y los muertos” (Hegesipo de Eusebio, Historia de la Iglesia 3.20.4). 

    “Dile a mi pueblo que yo les daré a ellos el reino de Jerusalén … El reino está ya preparado para ustedes: vean!” (4 Esdras 2:10-13). 

    Cristo ha recibido de su Padre el reino eterno en Israel (Contra las Herejías 3.12.13). 

    “Aquellos que tienen la idea de otro Dios fuera de él que hizo la promesa a Abraham se encuentran fuera del reino de Dios … blasfemando a Dios, quien introduce a través de Jesucristo a Abraham el reino de los cielos” (Contra las Herejías 4.8.1). 

    “Abraham creyó en las cosas futuras como si estuvieran ya realizadas, debido a la promesa de Dios; y de igual manera lo hacemos nosotros también, por la promesa de Dios, abrigando por la fe esa herencia en el reino” (Contra las Herejías 4.21.1). 

    “El primero despertará de su sueño en su segunda venida a todos los [justos], así como el resto, que serán juzgados, y les dará un lugar en su reino” (Contra las Herejías 4.22.2). 

    Salomón “prefiguró el reino de Cristo.” “Deberíamos temer no sea que… no obtengamos ningún perdón adicional de pecados, sino ser excluidos de su reino” (Contra Herejías 4.27.1,2, citando un “cierto presbitero.”).

    “Llevar a los justos en los tiempos del reino, que es el descanso, el séptimo día santificado, y la restauración de la herencia prometida a Abraham [El Reino]“, (Contra las Herejías 5.30.4). 

    “La bendición predicha, por lo tanto, pertenece incuestionablemente a los tiempos del reino, cuando los justos se enseñorearán después de que resucitan” (Contra Herejías 5.33.3).

    “Los justos reinarán en la tierra… y deberán acostumbrarse a compartir la gloria de Dios Padre, y gozarán en el reino de la asociación y la comunión con los santos ángeles” (Contra las Herejías 5.35.1; llama “los tiempos del reino” en 5.35.3). 

    “Porque en los tiempos del reino del hombre justo, que está sobre la tierra entonces se olvidarán de morir” (Contra las Herejías 5.36.2). 

    “Juan previó la primera resurrección de los justos y la herencia en el reino de la tierra. … Porque el Señor también enseñó estas cosas, cuando prometió que iba a tener la nueva copa compartida con sus discípulos en el reino… El mismo Dios el Padre… cumple en la resurrección de los justos las promesas para el reino de su Hijo” (Contra las Herejías 5.36.3).

    “Porque dos venidas de él son anunciadas: una en la humillación, que ha cumplido, y la otra en la gloria, que se espera se cumpla, cuando él vendrá a dar el reino a los que creen en él y que guardan todas las cosas que Él ha mandado…” (Salmo Clemente, Reconocimientos 1,69).

    Apologista del Siglo XXI

    “Cristo mandó a su iglesia a predicar el evangelio del reino a todas las naciones y entonces vendrá el fin. Por lo tanto, él no volverá a la tierra hasta que este mandato no lo haya cumplido cabalmente su iglesia fiel” (Apologista Sociniano, “Proclamando el Reino”, Apología MDL, inciso IV, cuarteto viii)

     

    LA VIDA QUE SIEMPRE ESTUVO CON EL PADRE

    P26-09-09_13_43Por José Manuel Batalla  (foto)

    VERSÍCULO ESCOGIDO

    “1 En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. 2 Ella estaba en el principio con Dios. 3 Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe.” (Juan 1:1-3)

    PRÓLOGO

    Que yo sepa, el cristianismo entero identifica al lógos [1] con la persona Jesucristo. Incluso fuera de la tradición mayoritaria, los que piensan que Jesucristo es la primera creación literal de Dios y por quien Dios haría después todas las cosas, también identifican al “logos” de Juan con la persona Jesucristo. Por ejemplo, los Testigos de Jehová añaden el artículo “un” al final del versículo uno diciendo “y la Palabra [Jesucristo] era un dios” [2] y, como habéis podido comprobar, incluso escriben “Dios” en minúsculas pero, como los demás, también igualan logos a Jesucristo.[1] “algo dicho (incl. el pensamiento); por impl. tema (sujeto del discurso), también razonamiento (facultad mental) o motivo; por extens. cálculo; espec. (con el art. en Juan) la Expresión Divina (i.e. Cristo): noticia, palabra, plática, pleito, predicar, pregunta, propuesta, razón, sentencia, tratado, verbo, arreglar, asunto, cosa, cuenta, decir, derecho, dicho, discurso, doctrina, evangelio, exhortar, fama, frase, hablar, hecho, mensaje.” (Interlineal Griego-Español)[2] “En [el] principio la Palabra era, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era un dios.” (Juan 1:1) (Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras)Mientras fui Adventista del Séptimo Día, y después de no ser Adventista, yo también pensaba, como todo el mundo, que Cristo Jesús era el logos de Juan 1, por lo que la cita del evangelio de Juan, un evangelio realmente especial, podría haberse trasladado en base a nuestra muy antigua tradición cristiana como sigue:

    “1 En el principio existía Jesucristo y Jesucristo estaba con Dios, y Jesucristo era Dios. 2 Él estaba en el principio con Dios. 3 Todo se hizo por Él y sin Él no se hizo nada de cuanto existe.” (Juan 1:1-3) (Según entendemos la mayoría cristiana)

    Así, al leer esta cita inspirada del apóstol, la mayoría cristiana entendemos, conforme nuestra tradición, que el logos, el Verbo o la Palabra de Dios, es la persona Jesucristo quien siempre habría estado unido íntimamente al Padre, y por quien el Padre habría creado todas las cosas pues Él, Jesucristo, sería Dios Eterno igual que el Padre, origen de toda creación, y Palabra viva de Dios, y por medio de quien Dios ejecuta todas las cosas.

    El hecho de que en el original no figure el artículo “el”, aparece “en principio existía la Palabra…”, es interpretado por nosotros como que potencia la idea de que Jesús estuvo en todo principio, que este principio es un principio indefinido, indeterminado, que Jesús es el origen de toda creación.

    En este sentido las Biblias suelen referir desde Juan 1:3 la cita de Colosenses 1:15-17 que sería interpretado del mismo modo. Dice así:

    “15 Él es Imagen de Dios invisible, Primogénito de toda la creación, 16 porque en él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, los Tronos, las Dominaciones, los Principados, las Potestades: todo fue creado por él y para él, 17 él existe con anterioridad a todo, y todo tiene en él su consistencia.” (Colosenses 1:15-17)

    Yo, como casi todos nosotros, no hace mucho que veía así la identidad del Señor, interpretaba del mismo modo los primeros versículos de Juan, los referidos de Pablo, etc. etc. etc. Sin embargo, el apóstol no escribió “En el principio existía Jesucristo y Jesucristo estaba con Dios, y Jesucristo era Dios”, sino que trasladó al rollo las letras “logos” (verbo, palabra, discurso, pensamiento, etc.) en lugar de “Iesoús Jristós” ¿Por qué?

    En mi Biblia impresa de edición católica, la “Biblia de América”, encuentro la siguiente e interesante nota a pie de página basada en Juan 1:1-18. Dice así:

    “Lo que es conocido como el prólogo del cuarto evangelio es, en realidad, un antiguo himno cristiano que el evangelio adoptó y modificó acentuando la preexistencia de Cristo (Jn 1 2), relativizando el protagonismo de Juan el Bautista (Jn 1 6-8-15) y resaltando el hecho de la encarnación de la Palabra (Jn 1 14)” (Nota al pie de Jn 1, Biblia de América)

    Como es natural, la nota destaca, conforme nuestra tradición, la idea de que la cita bíblica acentúa “la preexistencia de Cristo”, pero yo quisiera resaltar no esto, sino que el famoso prólogo del apóstol fuera en realidad “un antiguo himno cristiano”. ¿Y por qué subrayo esta parte de la nota? En primer lugar porque era un detalle que desconocía y que me parece interesante darlo a conocer, y, en segundo lugar, porque me lleva a preguntar lo siguiente:

    ¿En qué “registro” está hablando Juan cuando escribe los primeros versos de su evangelio? Si el prólogo está basado en un antiguo himno, ¿cuál es el género literario que está empleando? ¿Y por qué omite en los primeros versos mencionar el nombre de Jesús prefiriendo, entiendo yo que con toda premeditación, describir un ente como más abstracto bajo el calificativo de logos (palabra, verbo, discurso, etc.).

    Además caben hacerse más preguntas: ¿A qué nos recuerda a todos el comienzo del prólogo de Juan? Pues a Génesis 1. ¿Y por qué Juan querría recordar nuestra creación? Y ¿es el relato de la creación de nuestro mundo una descripción literal del mismo? ¿Qué estilo o género literario empleó también el autor del Génesis al escribir el relato de nuestra creación?

    Me pregunto aquí si no habremos estado todos cegados por nuestra propia y muy antigua tradición, la cual estaría ocultándonos a todos la “primera realidad” del mensaje evangélico tal cual tenían en mente el apóstol Juan y los demás apóstoles. Ahora comprendo hasta qué punto pueden nuestras propias tradiciones, nuestra propia cultura cristiana determinar la lectura de la Biblia.

    Le doy muchas gracias a Dios por haberme abierto los ojos. Busqué mucho, pero esto no lo busqué, vino como un regalo adicional, como un “buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura” (Mt. 6:33).

    No sé bien cómo funcionan estas “cosas”, pero pienso que Dios está detrás de esta vivencia pasada, que fue Él más protagonista que yo, que casi todo me vino por gracia más que por mi propio esfuerzo, no puedo entenderlo de otro modo, también porque soy una persona sencilla y con poca formación académica, desde luego ningún tipo de estudio teológico superior.

    Creo que he rascado tanta tierra que he dado con los restos primeros de los apóstoles (es una figura, por supuesto), que estoy tocando su lápida pues los escritos del Nuevo Testamento vienen siendo verdaderamente los restos de ellos, el testimonio que nos han dejado por voluntad del Padre que los preservó hasta el día de hoy para nuestro beneficio, gracias a Dios por su Palabra.

    Ahora, cuando leo el evangelio y los libros apostólicos sí tengo la profunda sensación de estar en plena sintonía con el pensamiento de ellos, de estarlos comprendiendo de lleno, cosa que nunca antes me había ocurrido pues siempre hubo, entre otras cosas, versículos declaratorios acerca de Jesús que me dejaban algo perplejo, perplejidad que duraba tan solo unos segundos, tan poco tiempo como larguísima es nuestra tradición que se encargaba de tapar mis dudas al respecto.

    Si no creyera tener algo no estaría escribiendo aquí. Como sí creo tener algo, escribo. Conozco muy bien todas las citas en las que sostenemos nuestra tradición respecto la identidad de Cristo Jesús. Las analizaremos todas en el debido artículo que quedará “abierto” para ser ampliado cuanto necesite. Pero ahora quisiera disfrutar compartiendo con vosotros lo que sinceramente pienso el apóstol Juan quiso decir y enseñarnos de verdad al escribir la introducción de su evangelio, y en clara sintonía con el resto del mensaje evangélico y apostólico.

    JUAN 1 y GÉNESIS 1

    “1 En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. 2 Ella estaba en el principio con Dios. 3 Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe.” (Juan 1:1-3)

    “1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 2 La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas.” (Génesis 1:1-2)¿Por qué el apóstol Juan recuerda desde la introducción de su evangelio el Génesis? Pues por el contenido temático de ambos capítulos: Génesis 1-2 y Juan 1 nos hablan “del Hijo de Dios” en donde “la persona Jesucristo” es encuadrado por Juan en el debido momento y lugar:”Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.” (Juan 1:14)

    Génesis dice del primer Adán:

    “26 Y dijo Dios: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra, y manden en los peces del mar y en las aves de los cielos, y en las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todas las sierpes que serpean por la tierra. 27 Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó.” (Génesis 1:26-27)

    Y Juan del segundo Adán:

    “Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.” (Juan 1:14)

    Como nuestra identidad tradicional de Jesucristo es equivocada, de ninguna manera podíamos comprender por qué Juan escribió como escribió el prólogo de su evangelio, y es que está jugando con las palabras “logos” y “Iesoús Jristós”, porque resulta que Juan nos habla de cuatro realidades lo mismo que el autor del Génesis, Moisés. También Juan habla de dos planos de realidad paralelas que en Génesis 1 resultan estar unidas, mientras que en Juan se encuentran mediante Cristo Jesús.

    Juan habla de “Dios” (dseós), de “la Palabra” (lógos), de “la persona Jesucristo” (Iesoús Jristós), y de “los hombres” (ándsropos) y su posibilidad de llegar a ser gracias a la persona de Jesucristo “hijos de Dios” (téknon dseós), y en Génesis 1 Moisés está hablando de Dios, también “del logos” que no es la persona Jesucristo, y del Hijo humano primero de Dios, Adán/Eva.

    Para que podamos comprender lo que verdaderamente quiso Juan enseñar en su prólogo, comenzaré comentando brevemente algunos versículos de manera que podamos identificar en Génesis 1 el logos de Juan 1 que no es la persona Jesucristo que, para la creación de nuestro mundo, no había todavía llegado a ser, estaba aún en la mente de Dios:

    “20 Cristo estaba presente en la mente de Dios antes de que el mundo fuera creado, y se ha manifestado al final de los tiempos para el bien de ustedes” (1 Pedro 1:20)

    Que es lo mismo que expresa Juan:

    “Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.” (Juan 1:14)

    EL “logos” DE JUAN 1 EN GÉNESIS 1

     

    1º) Nuestro principio: Una pequeña desmitificación del Génesis 1.

    “1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 2 La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas.” (Génesis 1:1-2)

    Génesis 1 quiere decirnos en primer lugar que Dios es el creador de nuestro hábitat, de nuestro ecosistema, de nuestra biosfera y atmósfera, de la vida de la que podemos disfrutar aquí en nuestro hogar que es el planeta Tierra, en segundo lugar y por extensión, que Dios es el Creador de todas las cosas.El autor del Génesis introduce la creación de nuestro hogar diciendo que Dios creó los cielos y la tierra pero no, en principio, en un sentido cosmológico, sino en el sentido de que creó nuestro cielo y nuestra tierra, el autor inspirado trata de informar acerca de Dios y de nuestra creación, de nuestro principio, mas de ningún otro principio. Primero dice que “Dios creó los cielos y la tierra” para después pasar a describir de algún modo el proceder ordenado de Dios en tal creación.En épocas pasadas los cristianos pensaron que el Génesis era “la creación absoluta”, esto es, el cómo Dios lo creó absolutamente todo de la nada, y haciendo de nuestro planeta el centro literal del universo. Los mismos hoy han sucumbido a la teoría de la evolución relegando a Dios a un segundo plano, olvidándose así del fondo de la cuestión del Génesis 1, que es que Dios es el Creador de todas las cosas que vemos, y que no vinieron por sí mismas.

    Unos tres mil quinientos años después de escribirse el Génesis me siguen pareciendo hoy sus capítulos 1-3 magníficos, dignos de consideración y verdaderos, por supuesto nada míticos, todo lo contrario, verdad de Dios y anti mito. Del Génesis que es la verdad existen multitud de mitos en todas las culturas humanas.

    “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Gn. 1:1)

    Es decir, “este va a ser el relato del comienzo de nuestro cielo, y de la tierra que pisamos”. O “Dios creó la tierra que pisamos, la atmósfera que disfrutamos y que preserva la vida, y todo lo que contienen, este es el relato de su origen”. Génesis 1:1 viene a ser el resumen de todo el relato. A continuación el autor del Génesis comienza a describir el acto creador de Dios de nuestra vida:

    “La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas.” (Gn. 1:2)

    Por nada del mundo se quiere describir el origen de nuestro planeta, porque se da por sentado que el suelo o tierra ya existía pero que era absolutamente inhabitable, por cierto, como todos nuestros planetas vecinos.

    Según nuestra tradición cristiana trina de Dios, ese “viento” que “aleteaba” por encima de las aguas que lo cubrían todo sería la tercera persona de la Deidad, la persona Dios del Espíritu Santo. Pero según la verdad Dios solamente es uno, y ese “viento” de Dios que aleteaba sobre las aguas está cargado de significado, bien hermoso por cierto, semejante al significado del soplo de Dios sobre la cara del hombre por medio del cual el hombre llegó a ser un ser viviente, casi como si le hubiera dado un beso:

    “Entonces Yahveh Dios formó al hombre con polvo del suelo, e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente.” (Génesis 2:7)

    El mismo sentido tiene “el aleteo del viento de Dios sobre la superficie de las aguas”. Esto significa que Dios iba a convertir toda la superficie en un verdadero “hervidero de vida”, realmente la vida ocupa un ancho o franja muy pequeña en comparación con el radio del planeta, altura de la atmósfera, o profundidad del mar, manifestándose como una “fina y delicada película de vida” que lo envuelve todo.

    Así que era totalmente necesario que, para que se comprenda mínimamente el significado del acto creador de Dios descrito en el Génesis recordara que en absoluto se pretende decir que es la creación absoluta, ni tampoco por ello quiere permitir lo contrario, que Dios no creó nuestra vida ni el resto de la vida que hoy por hoy desconocemos, y que “el principio” del Génesis 1 es “nuestro principio” y el de nadie más.

    El hombre, en su ignorancia, gasta millones de dólares en busca de vida semejante a la nuestra, esto es, vida orgánica basada en el carbono desoyendo la Palabra de Dios. La vida de la que disfrutamos es única, y no hay otra igual en ninguna otra parte, este es uno de los aspectos que conlleva el que seamos un acto creador de Dios, es un acto único e irrepetible.

    Las formas de vida que han sobrevivido hasta hoy no se encuentran en ningún otro lugar. Nosotros y nuestro entorno es el resultado de un acto único y milagroso de Dios, y hoy disfrutamos de lo que queda de aquel acto primero, cuando “nuestro principio”.

    2º) ¿El principio?

    “1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra.” (Génesis 1:1)

    ¿Cuántos principios hay?Ya hemos explicado que Génesis 1 no pretende describir una creación universal y absoluta, sino nuestro principio, nuestro comienzo, el llegar a ser de nuestra vida siendo, por tanto, un principio relativo. Pero, ¿existe un principio absoluto? ¿Hay un origen en el tiempo y en el espacio para todo?Los científicos discuten sobre estas cosas, y algunas teorías sitúan el comienzo de todo, el segundo cero, inmediatamente antes del big bang, de la gran explosión. Pero, ¿qué se aprende de todo esto en las Escrituras?

    Bueno. Aunque la Biblia no pretende ser un libro científico, sí quiere decir la verdad, no es un libro de estilo mitológico sino genealógico, pretende verdaderamente decirte de dónde has venido y te dice que has procedido de Dios que es el Creador de todo.

    Por otro lado la Biblia enseña con claridad que DIOS ES ETERNO, QUE NO CAMBIA, Y QUE ES EL CREADOR.

    “Recuerda esto, Jacob, y que eres mi siervo, Israel. ¡Yo te he formado, tú eres mi siervo, Israel, yo no te olvido!” (Isaías 44:21)

    “Yo, el Señor, no cambio. Por eso ustedes, descendientes de Jacob, no han sido exterminados.” (Malaquías 3:6)

    3º) Dios es eterno

     

    “Yahveh se sienta como rey eterno.” (Salmo 29:10 up.)

    Reflexionemos un poco en ello.

    De oficio soy programador de aplicaciones de gestión. En mi trabajo tengo que escribir bucles, es decir, código que se repite un número fijo o variable de veces, normalmente esto último dependiendo de que se alcance cierta condición. Entiendo que tengo dos formas de programar un bucle o lazo de código informático. El primer método sería indicando el comienzo y el final del lazo o ciclo de código. Por ejemplo, si quisiera multiplicar los diez primeros números (factorial de diez) podría escribir así (pseudocódigo):factorial = 1
    for n=1 to 10
    factorial = factorial * n
    next nY así factorial sería igual a 1 x 1 x 2 x 3 … x 10 = 3.628.800

    Esto habría que encapsularlo en una función que nos permitiera calcular el factorial de cualquier número declarándola de algún modo parecido a como sigue:

    factorial(n) {
    factorial = 1
    for x=1 to n
    factorial = factorial * x
    next x
    }

    Y así invocaríamos la función factorial en nuestro código informático escribiendo, por ejemplo, así:

    print factorial(10);

    y veríamos en pantalla el número 3.628.800.

    Si tuviera que escribir una función factorial lo haría así, porque es el modo natural de pensar, esto es, necesitamos ver con claridad los límites primero y último. Pero podría escribirse la misma función de otro modo, digamos, menos natural o habitual. Sería así:

    factorial(n) {
    if n>0
    factorial(n – 1) * n
    else
    factorial = 1;
    }

    Esta nueva función factorial es recursiva y, por tanto, más difícil de ver, pero funcionaría igualmente, incluso es más concisa, también más peligrosa porque si no se establece la condición de salida se entraría en un bucle infinito.

    La recursividad de la función hace que funcione del siguiente modo: Estaría llamándose a sí misma sin resolverse hasta que la variable n fuera cero. Entonces comenzaría a resolverse las funciones pendientes hasta alcanzar la primera que daría el resultado final. Por ejemplo, factorial(3) haría internamente lo siguiente:

    factorial(3)=factorial(3-1)*3
    factorial(2)=factorial(2-1)*2
    factorial(1)=factorial(1-1)*1
    factorial(0)=1

    Entonces:

    factorial(1)=1*1=1
    factorial(2)=1*2=2
    factorial(3)=2*3=6

    Que todos los programadores prefieran resolver los bucles de la primera forma demuestra que nosotros trabajamos habitualmente y mejor con límites explícitos, lo recursivo nos es más extraño porque tiende al infinito. Con esto quiero ilustrar nuestra tendencia natural a buscar un comienzo a todo.

    Sin embargo, la idea del fin de la vida nos es algo más traumática. Si no fuera por la enfermedad y los achaques, nuestra inercia nos impulsaría a seguir viviendo continuamente, pero, por desgracia, no ocurre así.

    Con la salvedad de la muerte, a los creyentes nos resulta más fácil pensar en un futuro infinito que en uno pasado, porque en el futuro, aunque infinito, nos imaginamos estando y participando de él. Sin embargo, si pensamos en la eternidad pasada se nos nubla la vista, tendemos a preguntarnos si todo tuvo un comienzo, si el infinito pasado necesitó empezar alguna vez porque nosotros también tuvimos un comienzo, un principio, cada individuo necesitó de su principio para llegar a ser. Pero resulta que DIOS ES ETERNO, DE TIEMPO INFINITO.

    Dios no tendría ningún problema con la programación recursiva. Seguramente Él habría escrito la función factorial por el segundo método al serle más cómodo y natural que el primero, porque Él nunca tuvo un comienzo, y se sentirá como pez en el agua con la magnitud de lo infinito. Él no siente ningún vértigo al mirar el horizonte del pasado porque siempre estuvo en él, y si nosotros podemos contemplar con fe el horizonte futuro, ¿cuánto no más Él que es el Dios Eterno?

    Cuando era Adventista del Séptimo Día cayó en mis manos una Revista Adventista que hablaba de la creación, del Génesis 1. Suponía el autor del artículo que existía un principio absoluto a partir del cual vinieron a ser todas las cosas. Antes de aquel principio era la eternidad de Dios, por supuesto, en forma trina: Padre, Hijo y Espíritu Santo. A esta conclusión llegaba leyendo Génesis 1:1 de manera categórica, absoluta, para después decir que a partir del versículo segundo ya se hablaba de nuestro comienzo.

    ¿Y usted, mi querido lector? ¿Piensa que existe un principio absoluto tras el cual todo vino a ser, aunque fuera gradualmente? ¿Incluso todavía ve en Génesis 1 una creación universal? ¿O tal vez se ha pasado al otro lado y piensa que Génesis 1 no es más que un cuento mítico, aunque no evite a Dios como un originador último del primer embrión de vida?

    Las Escrituras revelan que DIOS ES ETERNO, QUE NUNCA CAMBIA, Y QUE ES EL CREADOR, y al mismo tiempo la Biblia nos informa acerca del comienzo de la humanidad y de la vida que nos rodea.

    ¿No estaremos pensando muchos cristianos (y no cristianos) en la existencia de un supuesto comienzo de todo, de un principio absoluto, porque nosotros mismos precisamos de uno y se nos nubla la vista ante el horizonte del tiempo pasado?

    Yo pienso que no existe ningún comienzo absoluto, que todo comienzo es relativo, porque DIOS SIEMPRE FUÉ, ES, Y SERÁ, Y SIEMPRE ES IGUAL, DIOS NUNCA CAMBIA DE MANERA DE SER.

    Si Dios siempre está y siempre es igual, entonces Dios siempre ejerció de su amor mediante un acto creador. Dicho de otra manera, no hay un único acto creador sino infinitos actos creadores, infinitos comienzos semejantes al nuestro narrado en Génesis 1.

    La idea de la existencia de Dios solo por toda una eternidad hasta que llegó el supuesto “principio” (absoluto) me parece anti bíblico, contrario a la enseñanza bíblica. Sin embargo, la existencia de un Dios Eterno y Creador tal cual lo declaran las Escrituras implicaría el siguiente supuesto:

    QUE LA CREACIÓN COMO EL CREADOR ES INFINITA, esto significa que el número de seres creados por Dios sería infinito, INCONTABLE.

    Entonces, ¿pudiera ser que el número de seres creados por Dios fuera infinito? ¿Pudiera ser que la creación no tuviera un comienzo absoluto para toda ella? ¿Es esto bíblico?

    “Mas para mí ¡qué arduos son tus pensamientos, oh, Dios, qué incontable su suma!” (Salmo 139:17)

    El pensamiento de que la creación es infinita puede que nos cause perplejidad porque nosotros nos manejamos bastante mal con lo infinito, porque somos criaturas con un comienzo, y porque estamos hechos más bien para mirar hacia adelante y no hacia atrás. ¿Recordáis el ejemplo del factorial por programación recursiva? Nos manejamos peor con ciclos recursivos, preferimos resolverlos mediante límites explícitos desde/hasta, y algo parecido nos pasa con las dimensiones temporal y espacial. Podría sorprendernos que la creación sea infinita como el Creador lo es porque nosotros somos seres finitos. Pero Dios no tendría ningún problema con una creación infinita.

    “4 Él cuenta el número de estrellas, y llama a cada una por su nombre; 5 grande es nuestro Señor, y de gran fuerza, no tiene medida su saber.” (Salmos 147:4-5)

    4º) Elojím

    “elojím; plur. de 433 [dios, Dios]; dioses en el sentido ordinario; pero espec. que se usa (en plur. así, espec. con el art.) del Dios supremo; ocasionalmente se aplica como forma deferente a magistrados; y algunas veces como superlativo: -ángeles, Dios (dioses), diosa, extremo, grande, ídolo, juez, poderoso, rey.” (Strong al español)

    Estaba buscando el “logos” (palabra, verbo, discurso, pensamiento, …) de Juan 1 en el Génesis 1, y ya llevo un ratito hablando de la creación sin definirme al respecto. ¿Quieren saber dónde se encuentra el logos de Juan en el Génesis? Pues aquí, aquí mismo está, véanlo en la siguiente cita bíblica:”26 Y dijo Dios [elojím]: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra, y manden en los peces del mar y en las aves de los cielos, y en las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todas las sierpes que serpean por la tierra. 27 Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó.” (Génesis 1:26-27)”Los creó varón y hembra, los bendijo, y los llamó «Hombre» en el día de su creación.” (Génesis 5:2)

    Lo siento, pero la explicación del Dios trino como justificación del hebreo el-o-heem ya no me cuela. Ya he aprendido, y solamente de la Biblia, quién es Dios, quién es mi Señor Jesús, y qué es el espíritu santo por el que yo gemía en el pasado, ahora no tanto pues hago mías las palabras del Bautista:

    “13 Jesús fue de Galilea al río Jordán, donde estaba Juan, para que este lo bautizara. 14 Al principio Juan quería impedírselo, y le dijo: Yo debería ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? 15 Jesús le contestó: Déjalo así por ahora, pues es conveniente que cumplamos todo lo que es justo ante Dios. Entonces Juan consintió.” (Mateo 3:14-15)

    ¿Ustedes pueden pensar por un solo instante que Dios creó a la especie humana, al nuevo Hijo de Dios, sin involucrar al resto de la familia? Nosotros mismos bautizamos en agua a la persona ante la iglesia entera como testimonio público de que el catecúmeno entra a formar parte de la comunidad. ¡Pues nuestro querido Padre actúa del mismo modo!

    Cuando Dios creó nuestro mundo y puso en el a la primera pareja no estaba solo, ni mucho menos. Necesariamente le tendría que acompañar una inmensa representación de la creación, del infinito número de hijos de Dios de los cuales Gabriel y Miguel son unos de los principales príncipes (Daniel 10:13).

    ¿Cómo no va Dios a ser definido en plural? ¿A quién pensáis que el Padre de quien ha salido todo llama con suma consideración y respeto “Señor”? ¿A quién el Padre considera como a un igual, como a sí mismo que es Dios sabiendo que es Él mismo el progenitor de ellos por lo que no se rinde a sus pies? PUES A SU PROPIA CREACIÓN DE SEMEJANTES, IMÁGENES O HIJOS SUYOS.

    “32 Jesús les dijo: «Muchas obras buenas que vienen del Padre os he mostrado. ¿Por cuál de esas obras queréis apedrearme?» 33 Le respondieron los judíos: «No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino por una blasfemia y porque tú, siendo hombre, te haces a ti mismo Dios.» 34 Jesús les respondió: «¿No está escrito en vuestra Ley: Yo he dicho: dioses sois? 35 Si llama dioses a aquellos a quienes se dirigió la Palabra de Dios – y no puede fallar la Escritura – 36 a aquel a quien el Padre ha santificado y enviado al mundo, ¿cómo le decís que blasfema por haber dicho: ‘Yo soy Hijo de Dios’?” (Juan 10:32-36)

    ¡Maravilloso Jesús!

    “Yo había dicho: «¡Vosotros, dioses sois, todos vosotros, hijos del Altísimo!»” (Salmo 82:6)

    Es a la iglesia universal, al conjunto de hijos de Dios a quien el Padre llama “Señor” porque resultan ser una imagen de sí mismo, y son infinitas imágenes de sí, como cuando estamos ante dos espejos enfrentados.

    «Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra» (Génesis 1:26 pp.)

    Es decir:

    “Hagamos mis queridos hijos al SER HUMANO a NUESTRA IMAGEN, como SEMEJANZA NUESTRA, esto es mía y vuestra. Aceptad al ser humano como vuestro hermano, aceptémosles en nuestra gran iglesia, en nuestra comunidad de amor.” AMÉN.

    Este es el verdadero sentido del el-o-heem:

    Que Dios nunca se conformó con existir en solitario, sino que se entregó siempre a la creación del semejante. Que la creación de hijos suyos, de imágenes y semejanzas suyas es infinita, incontable e inabarcable como Él mismo es. La creación es digna de sí mismo.

    “3 Al ver tu cielo, hechura de tus dedos, la luna y las estrellas, que fijaste tú, 4 ¿qué es el hombre para que de él te acuerdes, el hijo de Adán para que de él te cuides? 5 Apenas inferior a un dios le hiciste, coronándole de gloria y de esplendor; 6 le hiciste señor de las obras de tus manos, todo fue puesto por ti bajo sus pies” (Salmos 8:3-6)

    “4 Dónde estabas tú cuando fundaba yo la tierra? Indícalo, si sabes la verdad. 5 ¿Quién fijó sus medidas? ¿lo sabrías? ¿quién tiró el cordel sobre ella? 6 ¿Sobre qué se afirmaron sus bases? ¿quién asentó su piedra angular, 7 entre el clamor a coro de las estrellas del alba y las aclamaciones de todos los Hijos de Dios?” (Job 38:4-7)

    “Y en la visión oí la voz de una multitud de Ángeles alrededor del trono, de los Vivientes y de los Ancianos. Su número era miríadas [3] de miríadas y millares de millares” (Apocalipsis 5:11)

    [3] “Miríadas: “gr. murías: diez mil; por extens. «millares» o número indefinido” (Interlineal Griego-Español)

    Cuando Dios creó a la pareja humana, Jesucristo, nuestro Señor, todavía no había nacido, ni existía en ninguna parte mas que en la mente de Dios.

    Continuará.

     

     

    Cristo_ressuscitadoPor José Manuel Batalla

    PRÓLOGO

    Cuando se presenta a alguien la Biblia, los Sagrados Escritos, se le explica acerca de la variedad y número de sus autores (unos cuarenta), de sus divisiones, de que hay una Biblia hebrea y otra griega, sobre los libros históricos, sobre los profetas, de los salmos, del Nuevo Testamento, etc., en definitiva, necesariamente se terminará hablando de “divisiones, clasificaciones u ordenaciones” de los libros que componen esta maravillosa pequeña biblioteca que llamamos Biblia en función de algún criterio objetivo (autoría, finalidad, etc.). Quisiera aquí reflexionar sobre otra posible división de los Sagrados Escritos basado en un criterio bien sencillo: LA PERSONA JESUCRISTO. Esta reflexión me ayuda a comprender sobre la verdadera identidad del Hijo del Hombre.

    LA BIBLIA DE LAS PROMESAS, LA REALIDAD JESUCRISTO, Y LA REALIDAD PRESENTE.

    Si el criterio o “divisor” de los libros que componen la Biblia fuera “la persona Jesucristo”, ¿en cuántas partes dividiríamos las Escrituras?

     

    Pues si Jesucristo fuera el criterio clasificador tendríamos, necesariamente, que dividir la Biblia entera en tres partes:

    1. El Antiguo Testamento.

    2. Los evangelios y el primer capítulo de los Hechos.

    3. El resto del Nuevo Testamento.

    ¿Y por qué esta división?

    Porque en el Antiguo Testamento se anuncia de muchas maneras diferentes la existencia futura del Salvador, del Mesías, del Rey de Israel, del Ungido de Dios, de aquel hombre del que se le dijo a José fuera llamado “Jesús”, mientras que los evangelios y el primer capítulo de los Hechos de los Apóstoles es el testimonio escrito de la realidad de Jesucristo, Jesucristo vivo y en acción de lo que los apóstoles fueron testigos, y todo esto hasta que partió definitivamente al cielo después de la resurrección.

    La tercera parte de la Biblia sería el resto del Nuevo Testamento donde, entre otras cosas, se exalta a lo sumo la figura de nuestro Señor Jesucristo resucitado, victorioso, y a la diestra del Padre.

    ¿Y cómo podríamos llamar a estas tres divisiones de la Biblia?

    Pues el Antiguo Testamento ya fue “bautizado” de algún modo por el apóstol Pablo.Veámoslo:

    “con todo, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés aun sobre aquellos que no pecaron con una transgresión semejante a la de Adán, el cual es figura del que había de venir…” (Romanos 5:14)

    “Estas cosas sucedieron en figura para nosotros para que no codiciemos lo malo como ellos lo codiciaron.” (1 Corintios 10:6).

    “Todo esto les acontecía en figura, y fue escrito para aviso de los que hemos llegado a la plenitud de los tiempos.” (1 Corintios 10:11 )

    “Estos dan culto en lo que es sombra y figura de realidades celestiales, según le fue revelado a Moisés al emprender la construcción de la Tienda. Pues dice: Mira, harás todo conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte.” (Hebreos 8:5)

    “Todo ello es una figura del tiempo presente, en cuanto que allí se ofrecen dones y sacrificios incapaces de perfeccionar en su conciencia al adorador” (Hebreos 9:9)

    “Pensaba que poderoso era Dios aun para resucitar de entre los muertos. Por eso lo recobró para que Isaac fuera también figura.” (Hebreos 11:19)

    Para el apóstol Pablo todo lo anterior era mera “figura” de las “realidades presentes”, y “la realidad presente” era Jesucristo, el Hijo de Dios, y ellos mismos, es decir, los mismos apóstoles y todos los creyentes de aquel tiempo. Así que todo lo anterior era sombra y figura de la realidad Jesucristo que estaba todavía por llegar. De ahí que el tiempo del Nuevo Testamento fuera “el último tiempo”, también por otro motivo que no analizo aquí.

    Leamos los siguientes versículos:

    “De la descendencia de éste, Dios, según la Promesa, ha suscitado para Israel un Salvador, Jesús.” (Hechos 13:23) “32 «También nosotros os anunciamos la Buena Nueva de que la Promesa hecha a los padres 33 Dios la ha cumplido en nosotros, los hijos, al resucitar a Jesús, como está escrito en los salmos: Hijo mío eres tú; yo te he engendrado hoy.” (Hechos 13:32-33) “Y si ahora estoy aquí procesado es por la esperanza que tengo en la Promesa hecha por Dios a nuestros padres” (Hechos 26:6) “En efecto, no por la ley, sino por la justicia de la fe fue hecha a Abraham y su posteridad la promesa de ser heredero del mundo.” (Romanos 4:13) “Entonces, ¿para qué la ley? Fue añadida en razón de las transgresiones hasta que llegase la descendencia, a quien iba destinada la promesa, ley que fue promulgada por los ángeles y con la intervención de un mediador.” (Gálatas 3:19) “Pero, de hecho, la Escritura encerró todo bajo el pecado, a fin de que la Promesa fuera otorgada a los creyentes mediante la fe en Jesucristo.” (Gálatas 3:22)

    La palabra clave es “promesa”.

    Interpretar la Biblia según “las promesas” es sumamente interesante y ayuda también a comprender la problemática de la Ley antigua, y nueva o renovada. Son muchos los versículos que contienen esta palabra, valgan los anteriores como muestra.

    Si el Antiguo Testamento es para Pablo la Biblia de “las figuras” o de “las sombras”, también lo es para Pablo “de las promesas”, y representa todo un tiempo en el que se esperaba el cumplimiento de la realidad presente cuando el tiempo apostólico

    Todo el Antiguo Testamento es también la Biblia de las promesas, mientras que el evangelio y el primer capítulo de los Hechos el cumplimiento de la promesa de la llegada del Salvador al mundo. Entonces, a tenor de los versos leídos, la mayoría de Pablo, ¿qué nuevo nombre podríamos dar a estas tres divisiones de las Escrituras?

    Pues el Antiguo Testamento pasaría a llamarse “el libro de las promesas o de las figuras (sombras)”, el evangelio y el primer capítulo de los Hechos podría también llamarse “los hechos de Jesucristo, el Hijo de Dios”, y el resto de la Biblia “el libro de la realidad presente en Jesucristo”, por ejemplo.

    ¿Y por qué merece la pena recordar estas cosas? ¿Y qué tiene que ver estas tres divisiones de las Escrituras con la debida comprensión de la identidad del Hijo del Hombre?

    ¡Pues absolutamente todo!

    Porque el propio contenido de las Escrituras, su realidad temática nos informa también acerca de la correcta identidad del Hijo del Hombre, del Hijo de Dios, de Jesucristo, y con semejante peso, con tan tremenda fuerza que debería hacernos estremecer por las cosas que creíamos “desde siempre”.

     

    JESUCRISTO COMO PROMESA, REALIDAD Y ESPERANZA PARA NOSOTROS

    La Biblia abarca siglos de historia del pueblo de Dios, y esta historia, paralela a la historia secular, está contenida absolutamente entera en las Escrituras y nos informa de Jesucristo (lo que restó y resta desde el tiempo de los apóstoles hasta la segunda Venida y después está en forma de símbolos).

    Desde la misma caída del primer Hijo de Dios (Adán y Eva) se anunció la llegada DEL SEGUNDO HIJO DE DIOS, “DEL SEGUNDO ADÁN”, “DE JESUCRISTO”.

    “Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar.»” (Génesis 3:15)

    Linaje. Hebreo zéra, semilla: Descendencia, descendiente, especie, estirpe, ser fecunda, genealogía, generación, grano, hijo, etc.

    Podemos decir sin temor a equivocarnos que este es el primer anuncio de la llegada de Jesucristo, el Hijo de Dios, anuncio hecho por Dios mismo, y al momento de haberse quebrantado el vínculo primero habido entre el género humano y el Padre.

    Inmediatamente Dios anunció la llegada futura de “la solución” al drama del género humano que dejó de ser en el Edén “Hijo de Dios” para convertirse en “Hijo de hombre”. Al pecar ellos para Dios murieron de un modo tan real o dramático como resulta ser la propia muerte física que no es más que una consecuencia de la muerte espiritual provocada por haber “ingerido” las palabras del Diablo, el pan del Diablo, su comida. El pan del Diablo resulta ser un pan tan falso y estéril como lo fueron las piedras del desierto de la tentación.

    Así que el propio contenido de la Biblia nos empuja a comprender que en su sentido original hubo un tiempo “de sombras”, “de figuras”, “de promesas”, porque Jesucristo no había todavía llegado a ser, Y NO HAY NINGÚN INDICIO EN EL ANTIGUO TESTAMENTO QUE NOS HAGA CREER QUE DICHA PROMESA YA FUERA UNA REALIDAD DE ALGÚN OTRO MODO: ¡Ninguno!

    Esta es la realidad contextual y literal del Antiguo Testamento, y así los judíos hasta el día de hoy sostienen que Dios es uno solamente, y tienen toda la razón del mundo. Nosotros, los cristianos, venimos a complicar, a enturbiar después esta verdad primera tan sencilla y al mismo tiempo poderosa.

    EL ÚLTIMO ANUNCIO DEL CUMPLIMIENTO DE LA PROMESA

    El tiempo de las promesas, de las sombras o de las figuras comenzaba a esfumarse en el instante mismo que traslado mediante la siguiente cita bíblica:

    “8 Sucedió que, mientras oficiaba delante de Dios, en el turno de su grupo, 9 le tocó en suerte, según el uso del servicio sacerdotal, entrar en el Santuario del Señor para quemar el incienso. 10 Toda la multitud del pueblo estaba fuera en oración, a la hora del incienso. 11 Se le apareció el Ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso. 12 Al verle Zacarías, se turbó, y el temor se apoderó de él. 13 El ángel le dijo: «No temas, Zacarías, porque tu petición ha sido escuchada; Isabel, tu mujer, te dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Juan; 14 será para ti gozo y alegría, y muchos se gozarán en su nacimiento, 15 porque será grande ante el Señor; no beberá vino ni licor; estará lleno de Espíritu Santo ya desde el seno de su madre, 16 y a muchos de los hijos de Israel, les convertirá al Señor su Dios, 17 e irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y a los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.» 18 Zacarías dijo al ángel: «¿En qué lo conoceré? Porque yo soy viejo y mi mujer avanzada en edad.» 19 El ángel le respondió: «Yo soy Gabriel, el que está delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte esta buena nueva.” (Lucas 1:8-19)

    No puedo dejar de comentar, aunque sea un poco, este texto, a salirme del guión de este artículo.

    No pudo haber un actor mejor que el poderoso ángel Gabriel, que salió de delante de la presencia misma de Dios (por cierto, Gabriel dijo que él venía de delante de Dios, no mencionó a Jesús del que diría que nacería, no que se transformaría, ni trajo nadie buenas nuevas de parte de Jesucristo antes del nacimiento del Señor), para hacer tambalearse hasta los mismos cimientos aquel tiempo de sombras, figuras o promesas de lo que ya se echaba encima: LA REALIDAD DEL HIJO DE DIOS.

    Lucas 1:8-19 es el comienzo del último anuncio de la llegada del Hijo de Dios, del cumplimiento de la promesa y, por tanto, del fin del tiempo de las sombras y de las figuras.

    Todo comenzó a tambalearse (santuario judío incluido) a partir de este momento, a partir del momento en el cual el poderoso ángel Gabriel se introdujo hasta delante del Santísimo, para darle las buenas noticias al sumo sacerdote Zacarías quien esperaba todavía el consuelo de Israel, el motivo de sus oraciones.

    El anuncio del nacimiento del precursor, del Bautista, y el anuncio del nacimiento del Hijo de Dios es de tal importancia que resulta ser el comienzo del momento determinado por el Padre desde antes de la creación de nuestro mundo. Gabriel bajó con la exactitud de un reloj en el momento anunciado en Daniel, y esto por revelación misma de Gabriel:

    “Después de las sesenta y dos semanas el Mesías será muerto y no tendrá nada” (Daniel 9:26 pp.) (La Biblia de las Américas)

    ESTAS SESENTA Y DOS SEMANAS SON LAS ÚNICAS SEMANAS DE AÑOS DE TODO EL LIBRO PROFÉTICO DE DANIEL, Y NOS DEJARÁN EN LUCAS 1, EN LA PRESENCIA DEL MISMO ÁNGEL GABRIEL, 434 AÑOS DESPUÉS DEL DEBIDO COMIENZO DE ESTE PERÍODO PROFÉTICO ANUNCIADO HACIA EL FINAL DEL CAUTIERIO BABILÓNICO.

    Así que estas 62 semanas de años nos dejan hacia el tiempo del nacimiento de Jesús, ningún tiempo profético apunta a la cruz. Lo veremos cuando abordemos el libro del profeta Daniel.

    El último anuncio de la llegada del Mesías ocurrió a los seis meses ante María, la madre de Jesús:

    “26 Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, 27 a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. 28 Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» 29 Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. 30 El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; 31 vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. 32 El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; 33 reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.» 34 María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» 35 El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. 36 Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, 37 porque ninguna cosa es imposible para Dios.» 38 Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.” (Lucas 1:26-38)

    ELÍAS Y JESUCRISTO

    Quisiera hacer una pequeña reflexión respecto ambos anuncios de Gabriel, y es sobre la figura del Bautista del que Gabriel dijo que vendría “con el espíritu y el poder del Elías” (Lucas 1:17).

    La llegada del Hijo de Dios era de tal importancia que fue anunciado dos veces por Gabriel, e implicó el “llegar a ser” del Bautista, de Juan. La misma presencia de Juan bautizando en las aguas del Jordán era LA VERDADERA SEÑAL DE LA INMINENTE LLEGADA DEL HIJO DE DIOS, del comienzo del trabajo público de Jesús en favor de Israel, y esto debería hacernos reflexionar a nosotros en cuanto a la segunda venida.

    Por el estudio del libro del profeta Daniel aprendí hace algún tiempo que muchas veces las palabras del poderoso ángel Gabriel son dobles, es decir, quieren decir dos cosas al mismo tiempo, son palabras “poderosas” dichas por un ángel “poderoso”. Por el mismo libro bíblico comprendí que el ángel Gabriel es el ángel (mensajero) del “tiempo determinado por el Padre para Jesús”, y tanto Jesús como “la visión profética” (Daniel y Apocalipsis) nos hablan del levantarse, del verse un Elías simbólico antes de la Segunda Venida.

    Aunque ya lo dije en el primer artículo creo que merece la pena repetirlo aquí.

    Los cristianos que hoy en día anhelamos la segunda Venida de Jesucristo, que deseamos la llegada del día de la manifestación del Hijo de Dios, creemos entender (no sin razón) sobre “la cercanía” de dicho día por “las señales de los tiempos” (señales negativas, venidas del pecado: Guerras, terremotos, pestes, etc.). Sin embargo:

    DIOS ES TAN MARAVILLOSO, Y SE MANIFIESTA DE UN MODO TAN CLARO, QUE DEBEMOS COMPRENDER QUE LA VERDADERA SEÑAL DE LA LLEGADA PRONTA DE JESUCRISTO SERÁ LA PRESENCIA REAL DEL ELÍAS SIMBÓLICO DE LA VISIÓN TAN CIERTAMENTE COMO LO FUE LA PRESENCIA FÍSICA DE JUAN BAUTISTA EN LAS AGUAS DEL JORDÁN,y os aseguro que este Elías de la visión todavía no se ha levantado.

    YO NO PARARÉ HASTA QUE EL PADRE LEVANTE AL ELÍAS DE LA VISIÓN. ESTOY OBLIGADO A TRABAJAR EN ESTA DIRECCIÓN, NO PUEDO HACER OTRA COSA QUE ESTA EN EL REINO DEL PADRE.

    ¿Se me entiende?

    JESUCRISTO ES TAMBIÉN EL “SEGUNDO ADÁN”

    Aquellos cristianos que casi describen, o sin casi, a Jesús como un hombre corriente que venció por fe deberían tener en cuenta lo que Gabriel dijo a María de Jesús, y también lo siguiente de Pablo:

    “Sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, aun sobre los que no habían pecado con una transgresión semejante a la de Adán, el cual es figura del que había de venir.” (Romanos 5:14) “Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.” (1 Corintios 15:22) “Así también está escrito: El primer HOMBRE, Adán, FUE HECHO ALMA VIVIENTE. El último Adán, espíritu que da vida.” (1 Corintios 15:45)

    Jesús no es DIOS ETERNO del modo que la tradición cristiana enseña, pero tampoco fue al nacer un hombre corriente, incluso se dijo en el siglo primero de Jesús que fue una imagen de Dios en sentido literal, como un espejismo del Padre. Jesús es lo que la Biblia exactamente dice de Él. Jesús es el Hijo de Dios.

    Cuando Dios concibió a Cristo en María realmente estaba creando de nuevo a la humanidad entera. Así que Jesús resultó ser nuestra renovación, nuestra “segunda oportunidad” en el Padre. Dios “se la jugó” a una sola carta. El plan era perfecto (completo, sin faltarle nada, incluso en el sentido actual de la palabra, exacto, preciso, etc.).

    Era absolutamente necesario para nosotros que Jesucristo, el Hijo de Dios:

    1º) Llegara a ser, y esto por voluntad y por el poder de DIOS.

    Y:

    2º) Que venciese.

    Nosotros no somos del “género de Cristo”, sino del “género de Adán”, “del primer Adán”. Todos nosotros nacemos “de la carne” y “por voluntad humana” mas no de Dios. Pero en el género de Cristo se nace por la voluntad y el poder de Dios (Juan 1).

    Todos nosotros hemos salido “de los lomos” de Adán(Eva), y cuando Dios permitió que Adán(Eva) siguieran con vida tras el pecado, permitió nuestra propia vida, todos nosotros “estábamos dentro” de ellos de alguna manera, y fue la voluntad de DIOS que este género nuestro llegara a ser, viviera y tuviera su tiempo. ¿Por qué? Porque Dios se vio obligado a dejarnos seguir por su propia manera de ser, por el amor que lo mueve en todo: ¡Por eso!

    Que no somos del “género de Cristo” lo puedo sostener de manera categórica porque Dios todavía no ha renovado el PACTO SANTO que Cristo logró para nuestro beneficio, el PACTO sigue hoy quebrantado.

    Sin embargo, a pesar de que Jesús era de un “género diferente” al nuestro (“Jesús respondió: «¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros?”(Mateo 17:17 pp.), y esto al bajar del Monte de “la visión” de la Transfiguración), se “solidarizó” (palabra de plena actualidad) con nosotros, fue humilde y no presumido ni orgulloso aunque tenía motivos para ello desde nuestro punto de vista humano (“6 El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios. 7 Sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre; 8 y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz. 9 Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre. 10 Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, 11 y toda lengua confiese que Cristo Jesús es SEÑOR para gloria de Dios Padre.” (Filipenses 2:6-11)), identificándose en todo con nosotros salvo en el pecado, en el mal.

    Y así tenía que ser para que se cumpliera toda justicia (“14 Pero Juan trataba de impedírselo diciendo: «Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?» 15 Jesús le respondió: «Déjame ahora, pues conviene que así cumplamos toda justicia.» Entonces le dejó.” (Mateo 3:14-15)), la justicia del Padre.

    JESÚS ES NUESTRA JUSTIFICACIÓN, NUESTRA JUSTICIA. JESÚS SOMOS NOSOTROS HECHOS JUSTOS. JESÚS FUE EL VOLVER DIOS A CREAR EL GÉNERO HUMANO DEL MISMO MODO QUE CREÓ A ADÁN(EVA).

    “26 ¡Mirad, hermanos, quiénes habéis sido llamados! No hay muchos sabios según la carne ni muchos poderosos ni muchos de la nobleza. 27 Ha escogido Dios más bien lo necio del mundo para confundir a los sabios. Y ha escogido Dios lo débil del mundo, para confundir lo fuerte. 28 Lo plebeyo y despreciable del mundo ha escogido Dios; lo que no es, para reducir a la nada lo que es. 29 Para que ningún mortal se gloríe en la presencia de Dios. 30 De él os viene que estéis en Cristo Jesús, al cual hizo Dios para nosotros sabiduría de origen divino, justicia, santificación y redención, 31 a fin de que, como dice la Escritura:El que se gloríe, gloríese en el Señor.” (1 Corintios 1:26-31)

    ERA NECESARIO QUE LA “NUEVA CREACIÓN”, JESUCRISTO, FUERA PROBADO EN TODO, Y SI GRANDE FUE LA INIQUIDAD DE ADÁN(EVA), MAYOR LA OBEDIENCIA, LEALTAD, NOBLEZA Y GRANDEZA DEL SEGUNDO ADÁN, DE JESUCRISTO, CUBRIÉNDOSE ASÍ ABSOLUTAMENTE EL PECADO ORIGINAL, Y CON NOTA SOBRESALIENTE.

    JESÚS TAPÓ LA FALTA DE ADÁN(EVA) “DE SOBRAS”, Y TODO ESTO POR VOLUNTAD DEL PADRE DEL QUE JESÚS NO SE APARTÓ NI UN GRAMO, NI UN GRANO DE ARENA, NI UNA TILDE.

    SI ADÁN(EVA) RESULTARON SER “NUESTRA” VERGÜENZA, JESUCRISTO ES NUESTRO ORGULLO.

    Si sigo por este camino creo que podría estar escribiendo páginas y páginas. Aquí tan solo unas pinceladas, pero es para ir completando “el cuadro identidad del Hijo del Hombre”.

    El hecho de que Jesús no sea el DIOS ETERNO tal y como enseña nuestra tradición cristiana, ni que no hubiera estado antes de su nacimiento, no desmerece ni un ápice su rol actual, ni un ápice el amor del Padre, ni un ápice la belleza y potencia de todo el plan salvífico de Dios que se debe comprender perfectamente (en sentido bíblico: completamente, sin adulteraciones).

    PROMESAS INCUMPLIDAS

    Jesucristo dejó de ser “promesa” convirtiéndose en “realidad” al nacer por el poder de Dios. Creció en gracia y en verdad, vivió una vida victoriosa, triunfó en la cruz, y Dios lo resucitó de la muerte y lo exaltó a su diestra.

    Nuestro Señor JC quitó el pecado que impedía al género humano pudiera siquiera alcanzar la vida eterna. Sin Cristo esto hubiera sido sencillamente imposible. Estábamos perdidos en relación con la vida eterna de Dios.

    Quisiera ahora tan solo mencionar dos promesas incumplidas para cuando Jesús subió al cielo, la primera de ellas por muy poco tiempo, la segunda continúa incumplida hasta el día de hoy, la primera hoy está, digamos, inconclusa.

    Aquí tan solo destacar a modo de adelanto la relación más que estrecha entre ambas promesas inconclusa e incumplida. El estudio de la relación habida entre ambas promesas empapará completamente el debido enfoque de “la visión” (Daniel y Apocalipsis) a la que me gustará dedicarme más adelante, Dios mediante. La realidad Jesucristo tuvo mucho que decir y dijo respecto al cumplimiento futuro de ambas promesas.

    Son las siguientes:

    Aquí la promesa incumplida:

    “Su voz conmovió entonces la tierra. Mas ahora hace esta promesa: Una vez más haré yo que se estremezca no sólo la tierra, sino también el cielo.” (Hebreos 12:26)

    “3 Sabed ante todo que en los últimos días vendrán hombres llenos de sarcasmo, guiados por sus propias pasiones, 4 que dirán en son de burla: «¿Dónde queda la promesa de su Venida? Pues desde que murieron los Padres, todo sigue como al principio de la creación».” (2 Pedro 3:3-4 )

    “No se retrasa el Señor en el cumplimiento de la promesa, como algunos lo suponen, sino que usa de paciencia con vosotros, no queriendo que algunos perezcan, sino que todos lleguen a la conversión.” (2 Pedro 3:9)

    “y esta es la promesa que él mismo os hizo: la vida eterna.” (1Jn 2:25 )

    Amén.

    Y ahora la promesa inconclusa:

    “a fin de que llegara a los gentiles, en Cristo Jesús, la bendición de Abraham, y por la fe recibiéramos el Espíritu de la Promesa.” (Gálatas 3:14)

    “En él también vosotros, tras haber oído la Palabra de la verdad, el Evangelio de vuestra salvación, y creído también en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la Promesa” (Efesios 1:13)

    Y estas son palabras verdaderas del Señor Jesucristo para nosotros HOY, donde “la ciudad” y “Jerusalén” ahora quieren ser “el mundo” (la gran ciudad simbólica):

    “«Mirad, y voy a enviar sobre vosotros la Promesa de mi Padre. Por vuestra parte permaneced en la ciudad hasta que seáis revestidos de poder desde lo alto.»” (Lucas 24:49 )

    “Mientras estaba comiendo con ellos, les mandó que no se ausentasen de Jerusalén, sino que aguardasen la Promesa del Padre, «que oísteis de mí:” (Hechos 1:4 )

    “pues la Promesa es para vosotros y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos, para cuantos llame el Señor Dios nuestro.»” (Hechos 2:39 )

    Y yo, de nuevo, digo: AMÉN SEÑOR, AMÉN.

    CONCLUSIÓN

    Anotaré lo siguiente en la conclusión del presente artículo:

    Que debido a nuestra propia tradición cristiana terminamos convirtiendo “la Biblia de las promesas”, o “la Biblia de las sombras o figuras de una realidad futura”, esto es el Antiguo Testamento, en un libro donde lo que se anuncia aparece realmente bajo distintas y misteriosas formas.

    Así nosotros, los cristianos, la mayoría cristiana, terminamos “viendo” a Jesucristo “en todas partes” (exagero a propósito) del Antiguo Testamento, como “el Ángel de Jehová”, “el ángel que peleó con Jacob”, “el Dios de Moisés”, “él ángel Miguel”, etc. etc. etc.

    La mayoría cristiana, con el tiempo, terminó traspasando la barrera primera apostólica de ver a Jesús anunciado en el Antiguo Testamento en forma figurada mediante Isaac, Moisés, o el rey David, por ejemplo, a crearlo realmente en el libro de las sombras, de las figuras o de las promesas, y todo esto prestó sin que realmente fuéramos conscientes de ello a mucha confusión. Así hoy sigue existiendo entre nosotros debates sobre si el ángel Miguel es Cristo o no, de si el ángel que peleó con Jacob fue Cristo Jesús, etc.

    La verdad por ser más sencilla no es menos profunda ni menos verdadera.

     

    LAS TRES EXALTACIONES DE CRISTO JESÚS

    jesusPor José Manuel Batalla

    VERSÍCULO ESCOGIDO

    “Jesús se acercó a ellos y les habló así: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra.” (Mateo 28:18)

    TRES EXALTACIONES

    Creo que comprender esto es muy importante para percibir adecuadamente la identidad del Hijo del Hombre, la de nuestro Señor Jesucristo, muy importante. Presten mucha atención, por favor.

    Jesús fue exaltado al menos tres veces. La primera en el cielo, después de la resurrección como todos nosotros sabemos. La segunda en la tierra y como eco o reflejo de la celestial, y resultó ser la exaltación apostólica primera de Jesús. La tercera culminó en Nicea (325), exaltación también humana, y disintió bastante de la primera y segunda exaltaciones. La primera y segunda exaltación fueron verdaderas, la tercera falsa.

    PRIMERA EXALTACIÓN DEL HIJO DEL HOMBRE: EL TESTIMONIO DE JESUCRISTO.

    “Jesús se acercó a ellos y les habló así: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra.” (Mateo 28:18)

    Fijaros en una de las tentaciones del Diablo al que nuestro Señor fue sometido en el desierto:”y le dijo el diablo: «Te daré todo el poder y la gloria de estos reinos, porque a mí me ha sido entregada, y se la doy a quien quiero.” (Lucas 4:6)

    ¡Cómo son las cosas! ¿Verdad? El Diablo ofreció a Jesús todo el poder mundano, de la tierra, que es el conseguido por él, nuestro mundo es el dominio del Diablo, pero tras haber vencido Jesús, su Padre Dios ya no solo le otorgó todo el poder “en la tierra”, sino también “en el cielo”.

    Por desgracia la Iglesia por medio de sus líderes exaltados sucumbieron ante la tentación del Diablo y buscaron “todo el poder y la gloria de estos reinos” terrenales obligando a la Mujer simbólica a demorarse por toda otra media semana simbólica, la media semana de la demora o del tiempo de demora. ¿Y hasta cuándo?

    Pues hasta que Dios mismo sentencie en nuestro favor diciendo que el tiempo de demora se ha terminado del mismo modo que sentenció en favor de Israel al cumplirse los setenta años literales proféticos de cautiverio en Babilonia. De todas estas cosas también hablaremos en este blog, pero ahora es necesario poner los cimientos primeros de la doctrina, que Dios me ayude a ello.

    SEGUNDA EXALTACIÓN DEL HIJO DEL HOMBRE: EL TESTIMONIO APOSTÓLICO.

    Realmente tanto el libro de los Hechos como las restantes cartas de Pablo, Pedro, Juan, Judas y Santiago se encargan, unas más que otras, en exaltar a Jesucristo sobre todo nombre existente salvo el nombre de Dios. Sin embargo, la precisión de las palabras de ellos es elocuente, y ellos llaman a “cada cosa” por su nombre: a Dios “Dios” (gr. Theós), a nuestro Señor “Señor”, “Jesucristo”, “Salvador”, “el Hijo”, etc., y alguna vez, pocas, se le llama también a Jesús “Dios” (gr. Theós) de forma explícita, pero siempre que se le menciona junto a Dios de las maneras anteriores.

    Son muchísimos los versículos del Nuevo Testamento que podríamos traer aquí donde se ensalza a Jesús “sobre todo nombre”. ¿Cuál traeré? Tal vez mis preferidos sean estos dos:

    Hechos 2

    “22 «Israelitas, escuchad estas palabras: A Jesús, el Nazoreo, hombre acreditado por Dios entre vosotros con milagros, prodigios y señales que Dios hizo por su medio entre vosotros, como vosotros mismos sabéis, 23 a éste, que fue entregado según el determinado designio y previo conocimiento de Dios, vosotros le matasteis clavándole en la cruz por mano de los impíos; 24 a éste, pues, Dios le resucitó librándole de los dolores del Hades, pues no era posible que quedase bajo su dominio; 25 porque dice de él David: Veía constantemente al Señor delante de mí, puesto que está a mi derecha, para que no vacile… [Salmo 16:10-11] 29 «Hermanos, permitidme que os diga con toda libertad cómo el patriarca David murió y fue sepultado y su tumba permanece entre nosotros hasta el presente. 30 Pero como él era profeta y sabía que Dios le había asegurado con juramento que se sentaría en su trono un descendiente de su sangre, 31 vio a lo lejos y habló de la resurrección de Cristo, que ni fue abandonado en el Hades ni su carne experimentó la corrupción. 32 A este Jesús Dios le resucitó; de lo cual todos nosotros somos testigos. 33 Y exaltado por la diestra de Dios, ha recibido del Padre el Espíritu Santo prometido y ha derramado lo que vosotros veis y oís. 34 Pues David no subió a los cielos y sin embargo dice: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra 35 hasta que ponga a tus enemigos por escabel de tus pies. [Salmo 110:1]” (Hechos 2:22-25,29-35)

    Pedro fue el primero en declarar a Jesús “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo” (Mt. 16:16), y ahora, recién llegada la bendición del soplo santo de Dios, es el primero en hablar ante todo el pueblo.

    Este primer discurso de Pedro es un muy buen, exacto, y definido resumen del evangelio primero verdadero, y, por consiguiente, de la verdadera realidad e identidad del Hijo del Hombre. Por todo esto es una de mis citas favoritas en cuanto a la exaltación apostólica y verdadera de Jesús.

    Aquí Jesús es llamado por Dios “Señor” según interpreta “en el espíritu” Pedro a David que profetizó acerca de Jesús, y Jesús es puesto por “la diestra” del Padre, a “la diestra” del Padre, ambas acepciones son válidas y soportadas en el Nuevo Testamento, el uso más frecuente es la segunda acepción.

    Hebreos 1

    “5 En efecto, ¿a qué ángel dijo alguna vez: Hijo mío eres tú; yo te he engendrado hoy [Salmos 2:7] ; y también: Yo seré para él Padre, y él será para mi Hijo? [2 Samuel 7:14 pp.?] 6 Y nuevamente al introducir a su Primogénito en el mundo dice: Y adórenle todos los ángeles de Dios. [Salmos 97:7?] 7 Y de los ángeles dice: El que hace a sus ángeles vientos, y a sus servidores llamas de fuego. 8 Pero del Hijo: Tu trono, ¡oh Dios!, por los siglos de los siglos; [Salmos 45:5] y: El cetro de tu realeza, cetro de equidad. 9 Amaste la justicia y aborreciste la iniquidad; por eso te ungió, ¡oh Dios!, tu Dios con óleo de alegría con preferencia a tus compañeros. [Salmos 45:6-7]” (Hebreos 1:5-9)

    Si existe un libro del Nuevo Testamento que se encarga con toda la energía del autor, inspirado por Dios, en exaltar a Jesucristo incluso hasta la divinidad es el de los “Hebreos”. En la cita traída aquí se declara a Jesús “interpretándose” citas del Antiguo Testamento “Hijo” (gr. juíos), “Primogénito” (gr. prototókos), y “Dios” (gr. Theós), pero un Dios que tiene a su vez a otro Dios.

    El autor del libro de los Hebreos, en plena sintonía con el resto del discurso apostólico, convierte a Jesús en el verdadero heredero del trono, en el Descendiente del linaje de David prometido, convierte al rey David en mera figura o sombra de la realidad posterior Jesucristo.

    Al final del artículo copio de los salmos para que el que quiera recordar las citas referidas pueda comprobar el modo en que el autor de los Hebreos las interpreta aplicándolas a Cristo. Así que debo seleccionar esta otra cita del Nuevo Testamento como muestra de lo siguiente en cuanto a la exaltación apostólica de Jesús:

    Que en las cartas apostólicas existe toda una apología de exaltación de la figura de Jesucristo, en cuyo discurso a veces incluso resulta imposible su lectura literal pero, en todo caso, queda claro el nuevo rol asumido por el Señor Jesucristo por divina y premeditada voluntad del Padre.

    El resumen o lo principal de lo que se quiere decir en ambas citas escogidas, Hechos 2 y Hebreos 1, muestras del todo, es que tras su vida y muerte victoriosas Jesús fue exaltado hasta la diestra de Dios, amén, alabado sea su nombre.

    Destaca también la idea no menos importante de que la iniciativa del “llegar a ser de Jesucristo” fue cosa del Padre, premeditada desde antes de la fundación de nuestro mundo, y revelado “en estos últimos tiempos” (expresión típica apostólica), y que tras la victoria de Cristo es el Padre quien lo presenta y exalta, y quien ordena a todos que lo adoren.

    Esta idea conlleva la realidad de que hubo un tiempo en el cual Dios no había dado todavía “la orden” de que se le adorara, de que hubo un tiempo en el cual el Padre todavía no lo había exaltado sobre todo nombre, que hubo un tiempo en el que Jesús no había sido presentado todavía ante todos los ángeles del universo, y, por supuesto, que hubo un tiempo, una eternidad, en la que Jesucristo todavía no había “llegado a ser” porque no se había cumplido “el tiempo determinado por el Padre”, no se había llegado “a este último tiempo”, todavía no se había revelado el “plan secreto de Dios” porque, efectivamente, Jesucristo es “el decreto de Jahvé (Salmos 2:7).

    Todos vosotros comprenderéis que los entrecomillados son expresiones corrientes y abundantes de las cartas del Nuevo Testamento, de los muchos versículos que conforman esta apología de la exaltación de Jesucristo.

    TERCERA EXALTACIÓN DEL HIJO DEL HOMBRE: EL TESTIMONIO POSTERIOR.

    Terminó expresándose de la siguiente manera en el Credo de Nicea (siglo iv):

    “Creemos en un Dios Padre Todopoderoso, hacedor de todas las cosas visibles e invisibles.

    Y en un Señor Jesucristo, el Hijo de Dios; engendrado como el Unigénito del Padre, es decir, de la substancia del Padre, Dios de Dios; luz de luz; Dios verdadero de Dios verdadero; engendrado, no hecho; consubstancial al Padre; mediante el cual todas las cosas fueron hechas, tanto las que están en los cielos como las que están en la tierra; quien para nosotros los humanos y para nuestra salvación descendió y se hizo carne, se hizo humano, y sufrió, y resucitó al tercer día, y vendrá a juzgar a los vivos y los muertos.

    Y en el Espíritu Santo.

    A quienes digan, pues, que hubo cuando el Hijo de Dios no existía, y que antes de ser engendrado no existía, y que fue hecho de las cosas que no son, o que fue formado de otra substancia o esencia, o que es una criatura, o que es mutable o variable, a éstos anatematiza la iglesia católica.”

    CONCLUSIÓN

    Muy pronto se desvirtuaron las cosas desde que Pedro dijo al Señor “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo” (Mt. 16:16), ya que Jesús pasó de ser “El Hijo de Dios” a “Dios eterno”. El desenfoque fue grande, ya no solo en la persona Jesucristo sino también en el concepto verdadero del soplo santo (Espíritu Santo) de Dios. Y todo esto porque la Iglesia ya caía al lugar al que cayó, porque el liderazgo cristiano sucumbió, y el resultado fue la desnudez, el adulterio espiritual, adulterio a Cristo y al fundamento primero que pusieron “en Cristo” los apóstoles. Cuando alguien pretende ser curado, lo primero que hace es entender que está enfermo, y después acude al médico. No hay peor enfermo que el que se cree sano.

    EPÍLOGO

    Poco a poco iré trasladando lo que pienso es la verdad acerca de la identidad del Hijo del Hombre. En este artículo tan solo meter el dedo en la llaga, en el raíz del problema que se derivó en primer lugar por la pérdida de los dones espirituales impartidos por Cristo Jesús mismo (Hechos 2:33), y después por la llegada de la apostasía de los líderes de la Iglesia quienes buscaron el poder y el reino de este mundo. En semejante contexto era imposible se discerniera la verdad.

    ————————
    Los salmos referidos en Hebreos 1:5-9

    Salmo 2

    1 ¿Por qué se agitan las naciones, y los pueblos mascullan planes vanos?2 Se yerguen los reyes de la tierra, los caudillos conspiran aliados contra Yahveh y contra su Ungido:3 «¡Rompamos sus coyundas, sacudámonos su yugo!»4 El que se sienta en los cielos se sonríe, Yahveh se burla de ellos.5 Luego en su cólera les habla, en su furor los aterra:6 «Ya tengo yo consagrado a mi rey en Sión mi monte santo.»7 Voy a anunciar el decreto de Yahveh: El me ha dicho: «Tú eres mi hijo; yo te he engendrado hoy.8 Pídeme, y te daré en herencia las naciones, en propiedad los confines de la tierra.9 Con cetro de hierro, los quebrantarás, los quebrarás como vaso de alfarero.»10 Y ahora, reyes, comprended, corregíos, jueces de la tierra.11 Servid a Yahveh con temor,12 con temblor besad sus pies; no se irrite y perezcáis en el camino, pues su cólera se inflama de repente. ¡Venturosos los que a él se acogen!

    Salmo 7

    14 Yo seré para él padre y él será para mí hijo. Si hace mal, le castigaré con vara de hombres y con golpes de hombres,15 pero no apartaré de él mi amor, como lo aparté de Saúl a quien quité de delante de mí.16 Tu casa y tu reino permanecerán para siempre ante mí; tu trono estará firme, eternamente.»

    Salmo 45

    6 Tu trono es de Dios para siempre jamás; un cetro de equidad, el cetro de tu reino;7 tú amas la justicia y odias la impiedad. Por eso Dios, tu Dios, te ha ungido con óleo de alegría más que a tus compañeros;

    Salmo 97

    7 ¡Se avergüenzan los que sirven a los ídolos, los que se glorían de vanidades; se postran ante él todos los dioses!

    Salmo 89

    27 Y yo haré de él el primogénito, el Altísimo entre los reyes de la tierra.28 «Le guardaré mi amor por siempre, y mi alianza será leal con él;29 estableceré su estirpe para siempre, y su trono como los días de los cielos.30 «Si sus hijos abandonan mi ley, y no siguen mis juicios,31 si profanan mis preceptos, y mis mandamientos no observan,32 «castigaré su rebelión con vara, y su culpa con azote,33 mas no retiraré de él mi amor, en mi lealtad no fallaré.34 «No violaré mi alianza, no cambiaré lo que sale de mis labios,35 una vez he jurado por mi santidad: ¡a David no he de mentir!36 «Su estirpe durará por siempre, y su trono como el sol ante mí,37 por siempre se mantendrá como la luna, testigo fiel en el cielo.» Pausa.38 Pero tú has rechazado y despreciado, contra tu ungido te has enfurecido;39 has desechado la alianza con tu siervo, has profanado por tierra su diadema.40 Has hecho brecha en todos sus vallados, sus plazas fuertes en ruina has convertido;41 le han saqueado todos los transeúntes, se ha hecho el baldón de sus vecinos.42 A sus adversarios la diestra has exaltado, a todos sus enemigos has llenado degozo;43 has embotado el filo de su espada, y no le has sostenido en el combate.44 Le has quitado su cetro de esplendor, y su trono por tierra has derribado;45 has abreviado los días de su juventud, le has cubierto de ignominia. Pausa.46 ¿Hasta cuándo te esconderás, Yahveh? ¿arderá tu furor por siempre como fuego?47 Recuerda, Señor, qué es la existencia, para qué poco creaste a los hijos de Adán.48 ¿Qué hombre podrá vivir sin ver la muerte, quién librará su alma de la garra del seol? Pausa.49 ¿Dónde están tus primeros amores, Señor, que juraste a David por tu lealtad?50 Acuérdate, Señor, del ultraje de tus siervos: cómo recibo en mi seno todos los dardos de los pueblos;51 así ultrajan tus enemigos, Yahveh, así ultrajan las huellas de tu ungido.52 ¡Bendito sea Yahveh por siempre! ¡Amén! ¡Amén!

    hispanic-christmas-pesebrePor José Manuel Batalla

    PRÓLOGO

    En el artículo previo afirmé que había llegado a ver el concepto de las personas Dios de un modo diferente al decidido por la Iglesia en Nicea (325 d.C.), pero sin definirme al respecto. También que no había encontrado “mi modo de ver” en ninguna otra parte, tampoco soy un experto en religión cristiana. En este artículo comenzaré a explicar lo que he visto respecto a Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios, alabado sea su nombre, amén.

    NADIE EXISTE ANTES DE SU NACIMIENTO

    Lo que resulta ser obvio para cualquier persona humana no lo es tanto cuando hablamos del “Hijo de Dios” Jesucristo, y esto por “nuestra tradición cristiana y trinitaria” tal cual recordé en el primer artículo de este blog.

    De la manera más sencilla posible, y como si tratara de explicar a un niño pequeño “la verdad acerca de la persona Jesucristo”, iré exponiendo subtitulo tras subtitulo, artículo tras artículo, gradualmente, la verdad que pienso es originaria o primera acerca de Jesús, y sin tener en cuenta tradición posterior alguna, basándome únicamente en las Escrituras, y de éstas especialmente en el Nuevo Testamento.

    Tan solo les pido un poco de paciencia y, sobre todo, se libren de prejuicio alguno si tal fuera el caso, para que les domine un espíritu de búsqueda sincera de la verdad del evangelio.

    Le doy infinitas gracias a Dios por haberme abierto los ojos al respecto.

    VERSÍCULO ESCOGIDO

    “20 Cristo estaba presente en la mente de Dios antes de que el mundo fuera creado, y se ha manifestado al final de los tiempos para el bien de ustedes, 21 para que por medio de él crean en el Dios que lo resucitó de entre los muertos y lo colmó de gloria. De esta forma, su fe y su esperanza están puestas en Dios.” (1 Pedro 1:20-21) (Biblia [Católica] de América)

    La Biblia de Jerusalén, ed. 1976, dice así:

    “predestinado antes de la creación del mundo y manifestado en los últimos tiempos a causa de vosotros” (1 Pedro 1:20)

    La cita también resulta ser muy bonita en la versión de “La Biblia de las Américas” que dice así:

    “Porque Él estaba preparado desde antes de la fundación del mundo, pero se ha manifestado en estos últimos tiempos por amor a vosotros”

    COMENTARIOS

    En el strong encuentro el verbo griego proginosko que significa “saber de antemano”, “preveer”, “conocer”, “saber”, “destinar”.

    La idea principal del versículo está bien expresada en la Biblia de América, y es que:

    Jesús estaba en la mente del Padre incluso antes de la creación de nuestro mundo,

    idea del que se desprenden las dos siguientes:

    1º) Jesús no había todavía “llegado a ser” cuando Dios creó nuestro mundo, solamente estaba “en la mente de Dios”.

    Y,

    2º) Que Cristo Jesús es “el momento determinado” por el Padre, el punto central de la historia humana, incluso de la eternidad.

    La interpretación correcta del versículo que no hubiera necesitado de interpretación alguna si no hubiera sido por “nuestra tradición cristiana posterior” sería la siguiente:

    Dios nos amó tanto que incluso antes de la creación de nuestro mundo ya tuvo en mente hacer nacer a Jesucristo por nuestro bien, y esto en el momento profético determinado, conocido y revelado de antemano por Él.

    Idea que figura en otros lugares del Nuevo Testamento, p.e.:

    “En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene; en que Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de él.” (1 Juan 4:9)

    “En efecto, cuando todavía estábamos sin fuerzas, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos” (Romanos 5:6)

    Como posteriormente se aceptó casi universalmente el postulado de Nicea, pues esto empapó enseguida toda lectura posterior, de tal forma que todos añadimos matices a ciertos verbos y expresiones adaptándolas a esta supuesta verdad aprendida desde que éramos niños, y desde ya hace tantos siglos. Aunque no soy un experto en griego me atrevería a asegurar incluso que en el Nuevo Testamento hay más de un error de traducción por culpa de esto.

    Así, por ejemplo, nos imaginamos que cuando la Biblia dice que “Dios envió (gr. apostélo) al mundo a su Hijo único (1 Juan 4:9) pues que esto significa que el “Hijo único” de Dios había estado al lado del Padre como siempre y desde siempre, que participó de nuestra creación, que lo que el Padre tenía en mente era el posterior “envío” literal de Jesús al mundo, que el Padre hizo “transportar” o “trasladarse” a Jesús de algún modo a nuestro mundo, y esto mediante la concepción milagrosa de Jesús en María.

    ¿Se imaginan el supuesto “cambio de ser” del Señor? ¿el pasar de ser Dios Eterno a hombre de naturaleza humana divina? ¿Imaginan la despedida en el cielo? ¡En algún momento Jesús tendría necesariamente que haber desaparecido del cielo para convertirse en un embrión humano “especial” (divino/humano)! ¿No les parece esta secuencia de hechos como “muy complicada”? Perdónenme la comparación, pero a mí todo esto me recuerda al teletransportador del Star Treck. Creo que Dios no actúa de este modo, que es más claro y definido en sus acciones. Ahora entiendo que la verdad es mucho más sencilla.

    La expresión bíblica “Dios envía a” significa, en principio, que la persona aludida en la Biblia “procede o viene de parte de Dios”, y no por su propia cuenta:

    “Hubo un hombre, enviado (gr. apostélo) por Dios: se llamaba Juan.” (Juan 1:6)

    Aquí el verbo “enviar” es el mismo que se dice de Jesús, mas nadie se imagina que Juan viniera literalmente de Dios, es decir, del cielo. También es interesante notar en esta cita que donde se expresa “hubo un hombre” figura el griego “gínomai” que significa “llegó a ser”, y tampoco nadie piensa que Juan hubiera “llegado a ser” antes de su nacimiento por mucho que hubiera sido “enviado por Dios”.

    FALSA LECTURA DE 1 Pedro 1:20

    Ahora entiendo que son numerosas las falsas lecturas que hacía yo del Nuevo y también del Antiguo Testamento causadas por nuestra tradición trina de Dios heredada del Concilio de Nicea. Es ahora que comprendo que, por desgracia, los postulados de este Concilio fueron bastante desastrosos.

    Un ejemplo de esto podría ser “la lectura tradicional” del versículo escogido para hoy, donde todos estaríamos entendiendo que Dios tuvo en cuenta “el envío literal” de su Hijo Jesús desde el cielo por amor a nosotros, y que Jesús habría participado igualmente de la creación de nuestro mundo, pero claro, ¡Dios desde entonces ya habría tenido en mente enviárnoslo desde el cielo!

    TENGAN PACIENCIA

    Por favor. Ya sé que se les está ocurriendo un porrón de versículos bíblicos donde ustedes me querrán decir mediante ellos que Cristo Jesús es preexistente, incluso coeterno con el Padre al “estilo de Nicea”, pero les pido una vez más un poco de paciencia.

    De momento tan solo recalcar la idea principal que dio título a este artículo y que “parece ser” la lectura natural de la cita bíblica escogida para hoy, ya que si Jesús estaba en la mente de Dios, en su pensamiento, no podía estar en realidad a su lado, sencillamente porque no había llegado aquella hora determinada por el Padre desde nuestro principio.

    Me temo que ni Arrio ni Atanasio tenían razón respecto a Cristo, esto es que ni Jesús fue el primer ser creado por quien Dios haría después el resto de las cosas (también como afirman p.e. los Testigos de Jehová) (Arrio), ni que existió verdaderamente siempre con el Padre como se dice conforme la tradición trina de Dios (Atanasio), sino que la verdad acerca de Jesucristo es ésta:

    Que Jesús nunca llegó a ser antes de su nacimiento, y que fue su nacimiento en Belén, y la cruz del Gólgota, es decir, la vida y muerte de Jesús, el tiempo que el Padre tenía en mente incluso aún antes de haber creado a nuestro mundo, y todo esto por amor a nosotros, y en ese “nosotros” entra también Cristo Jesús Señor nuestro.

    EPÍLOGO

    Me había propuesto escribir artículos pequeños basados en un versículo principal, de tal modo que en los mismos se traslade una idea sencilla que todos podamos comprender y sopesar. Creo que en este segundo artículo he conseguido este objetivo. En el siguiente abordaré una cuestión de suma importancia para comenzar a comprender “el calado” del alcance del error de nuestra tradición trina de Dios heredada desde hace tantos y tantos años, y conservada hasta el día de hoy.

    _cristorey1Premisa: Jesús, el Mesías está sentado a la diestra de Dios en el cielo … y para en algún momento del futuro, el estará sentado (i.e. entronizado) sobre el trono de David en la Tierra en la tierra!

    Sin embargo, estar sentado en el trono de David y estar sentado a la diestra de Dios en el Cielo SON DOS COSAS totalmente diferentes!!

    Las Escrituras corrientemente representa a Cristo a la diestra de Dios en el Cielo… pero estar sentado en el trono de David es todavía un evento futuro.

    En cumplimiento de los Salmos 110:1, Jesús se encuentra actualmente en la mano derecha de Dios.

    (Salmos 110:1-2) Salmo de David. Yahweh dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. 2 YAHWEH enviará la vara de tu poder de Sión: Domina tú en medio de tus enemigos.

    Jesús es “el señor” a quien Yahweh dijo debe sentarse a su diestra. Él seguirá sentado a la diestra del Poder hasta que todos sus enemigos son sometidos y destruidos. Durante este período, Dios proclama que este “señor” gobernará en el seno mismo de sus enemigos.

    Así, el “señor” Jesús no va a permanecer en el cielo para siempre! Él volverá a sentarse en el trono de David. Por lo tanto, Pedro nos informa que … (Hechos 3:20-21) Y él [Dios] envíe a Jesucristo, que antes os fue anunciado: 21 a quien el cielo debe recibir o mantener hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas que Dios ha hablado por boca de todos sus santos profetas desde el principio del mundo.

    La palabra clave HASTA

    Por tanto  Jesús está presentemente en el cielo; sin embargo, el cumplimiento de Lucas 1:32,33, Isaías 9:7, Jeremías 23:5-6, 33:14-17, Ezequiel 21:27 ES AÚN FUTURO!!! Jesús debe aún entronizarse sobre el trono de David su padre/ancestro.  

    (Apo. 3:21) {FUTURO} Aquel que venza le concederé que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado (PRESENTE) con mi Padre en su trono.

    ¿Lo captó? Jesús está ahora, de acuerdo a sus palabras, sentado en el trono de su Padre.EL NO ESTÁ EN EL PRESENTE SENTADO EN SU PROPIO TRONO

    EsTo es aún futuro!

    Qué entonces es su propio trono? Qué trono le es prometido al Hijo de Dios? ¿Qué quiso Jesús decir por “en mi trono” como opuesto a “con mi Padre en su trono”? (Apo. 3:21)

     (2 Samuel 7:13-14)… yo afirmaré el trono de su reino para siempre. 14 Yo seré su padre, y él será mi hijo…

    (Isaías 9:7) Por el aumento de su gobierno y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David, y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo del SEÑOR de los ejércitos hará esto.

    (Salmos 132:11) Yahvé tiene jurado en la verdad a David, él no se apartará de él; Del fruto de tu vientre pondré sobre tu trono.

    (Lucas 1:32-33) Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y Yahvé Dios os dará el trono de David su padre: 33 Y él reinará sobre la casa de Jacob para siempre; y su reino no tendrá fin.

    (Sal. 89:4) tu simiente será establecida para siempre, y construirá tu trono por todas las generaciones. Selah.

    (Sal. 89:29) Su simiente también haré que dure para siempre, y su trono como los días de los cielos.

    (Isaías 16:5) y en la misericordia, se estableció el trono, y él se sentará sobre él en la verdad en el tabernáculo de David, juzgando, y buscando el juicio, y apresurando la justicia.

    (Jeremías 33:15-17) En aquellos días, y en ese momento, haré que el Poder de la justicia crezca a David, y hará juicio y justicia en la tierra. 16 En aquellos días Judá será salvo, y Jerusalén vivirá con seguridad: y este es el nombre con que será llamada, Yahvé, nuestra justicia. 17 Porque así dice Yahvé, a David no faltará un hombre que se siente en el trono de la casa de Israel; El trono prometido al Mesías es el trono de David, el trono de la casa de Israel / JUDÁ

    ¿Dijo Jesús en Apo. 3:21, que él estaba en el PRESENTE sentado EN SU PROPIO TRONO? NO!!!

    ¿Cuándo dijo él que aquellos que vencieran se sentarán y reinarán con él?

    Respuesta: ¡Cuando Jesús MISMO esté sentado en SU TRONO DE GLORIA!

    CUÁNDO ENTONCES JESÚS SE SENTARÁ EN SU TRONO? ¿NOS LO DICE JESÚS?

    Mateo 25:31) Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en el trono de su gloria

    (Mateo 19:28) Y Jesús les dijo: De cierto os os digo, que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros también se sentarán en doce tronos para juzgar las doce tribus de Israel. … En cumplimiento de Rev 3:21

    (Lucas 19:11-12) Y al oír estas cosas, dijo una parábola, porque estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente. 12 Dijo, pues: Un hombre noble [Jesús] se fue a un país lejano [el cielo], para recibir un reino [DAN 7:13-14], y volver.

    (Lucas 19:15-17) Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno. Vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas. El le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades. 

    ¿Lo captó? Es en el regreso, en su parusía, Y NO ANTES…

    Es entonces cuando …

    Jesús, el Mesías se sentará en el trono de David de su gloria; éste será el propio trono del Mesías, en cumplimiento de la promesa / pacto que Dios hizo a David, su padre / ancestro.

    Es entonces que el Reino de Dios davídico habrá venido. [Marcos 11:10, Hechos 1:6-7]

    Es entonces que Abraham, Isaac, Jacob y todos los patriarcas, heredarán el reino, la tierra de la promesa, la patria celestial, y se asientan en la ciudad con fundamentos [Hebreos 11:9-16, Mateo 8:11, Lucas 13: 28-29], según lo prometido por Dios.

    Es entonces que los doce apóstoles reinarán con Cristo. (Compárese con Salmos 122:5)

    Es entonces que todos los que han vencido, todos los que han sufrido por Cristo, todos los santos han de co-reinar y co-gobernar con Cristo en la tierra [Ap 5:9-10, 11:15; 2 Timoteo 2:12] y ser recompensados en consecuencia; Es entonces que los mansos heredarán la tierra. [Mateo 5:5]

    Es entonces que los santos heredarán el reino de Dios!!

    Volvamos al Evangelio Apostólico del Reino. Este fue el Evangelio de Juan el Bautista. Este fue el Evangelio de Jesús. Este el evangelio de los apóstoles. El  ”Reino de Dios siendo establecido en la tierra era su esperanza. Era su objetivo. El Reino de Dios es “la Gloria” prometida al Mesías. [Marcos 10:37, Mateo 20:21]

    Jesús será entronizado en su trono de gloria en su parusía según las Escrituras.

    (Psa 110) Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. Jehová enviará desde Sion la vara de tu poder;
    Domina en medio de tus enemigos. El Señor está a tu diestra; Quebrantará a los reyes en el día de su ira. Juzgará entre las naciones, Las llenará de cadáveres; Quebrantará las cabezas en muchas tierras. Del arroyo beberá en el camino, Por lo cual levantará la cabeza.

    ¿Cuándo YAHWEH causa que el Mesías gobierne en medio de sus enemigos y cuándo YAHWEH ataca a los reyes? En el día de su ira, también conocido como el Día de Yahvé, También conocido como el Día del Señor, También conocido como el Día de Cristo, que comienza en la parusía de Cristo y no antes! ¿Dónde enviará YAHWEH su vara de la fuerza? SION es decir, Jerusalén … SION GEOGRÁFICA / Jerusalén.

    Bíblicamente, ¿dónde estaba (y por tanto, dónde estará localizado) el trono de David?

    • (2 Samuel 5:6-7) Y el rey y sus hombres fueron a Jerusalén a los jebuseos, los habitantes de la tierra: … 7 Mas David tomó la fortaleza de Sión, el cual es la ciudad de David.

    • (2 Samuel 5:9) Y David moró en la fortaleza, y la llamó la ciudad de David….

    • (1 Crónicas 11:5) y los habitantes de Jebús dijeron a David: No debes venir aquí. Sin embargo, David tomó la fortaleza de Sión, que es la ciudad de David. (1

    • Crónicas 11:7) Y David moró en la fortaleza, y por lo llamaban la ciudad de David.

    • (1 Reyes 2:10-12) Y David durmió con sus padres, y fue enterrado en la ciudad de David. 11 Y los días que David reinó sobre Israel fueron cuarenta años: siete años reinó en Hebrón, y treinta y tres años reinó en Jerusalén. 12 Y se sentó Salomón en el trono de David su padre, y su reino fue establecido en gran medida.

    • (1 Crónicas 28:5), y de todos mis hijos, (porque el Señor me ha dado muchos hijos) se ha escogido a mi hijo Salomón para sentarse en el trono del reino de Yahvé sobre Israel.

    • (1 Crónicas 29:22-23) Y comieron y bebieron delante del Señor en ese día con gran alegría. Y se hizo Salomón, hijo del rey David por segunda vez, y lo ungió a Yahvé a ser el gobernador en jefe, y Sadoc a ser sacerdote. 23 Entonces Salomón se sentó en el trono de Yahvé como rey en lugar de David su padre, y prosperaron, y todo Israel le obedecieron.

    • (1 Reyes 8:1, 2 Crónicas 5:2) … la ciudad de David, que es Sión.

    • (1 Reyes 11:13) Sin embargo no romperé todo el reino, sino que daré una tribu a tu hijo, por amor a David mi siervo, y por amor a Jerusalén, que yo he elegido.

    • (1 Reyes 11:32) (Pero él tendrá una tribu por mí siervo David, y por amor a Jerusalén, la ciudad que he elegido de todas las tribus de Israel:)

    • (Jer. 13:13) Entonces tú les dirás: Así dice Yahvé: He aquí, voy a llenar todos los habitantes de esta tierra, incluso los reyes que se sientan en el trono de David, y los sacerdotes y los profetas, y todos los habitantes de Jerusalén, …

    Por lo tanto:

    •  (Sal. 2:6) Sin embargo, he puesto mi rey sobre mi santo monte de Sión.

    • (Sal. 48:2) Hermosa provincia, el gozo de toda la tierra, es el monte Sión, a los lados del norte, la ciudad del gran Rey.

    • (Mateo 5:35) ni por la tierra, porque es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey.

    • (Salmos 132:11-13) Yahvé tiene jurado en la verdad a David, él no se apartará de él; Del fruto de tu vientre pondré sobre tu trono. 12 Si tus hijos van a guardarse mi pacto y mi testimonio que yo les enseñaré, sus hijos también se sentarán sobre tu trono para siempre. 13 Porque Yahvé ha escogido a Sión; él ha deseado para su habitación.

    • (Jer 3:17) En aquel tiempo a llamar a Jerusalén el trono de Yahvé, y todas las naciones se congregarán a ella, con el nombre de Yahvé, a Jerusalén, ni se camina más después de la imaginación de su corazón malvado.

    • (Oba 1:21) y salvadores subirán en el monte Sión para juzgar al monte de Esaú, y será el reino de Yahvé.

    •  (Miqueas 4:2) Y vendrán muchas gentes, y dirán: Venid, y subamos al monte del Señor, y en la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y nosotros caminar por sus sendas de la ley saldrá de Sión, y la palabra del Señor de Jerusalén. (Compárese con Salmos 110:2)

    (Lucas 1:32-33) Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y Yahvé Dios os dará el trono de David su padre: 33 Y él reinará sobre la casa de Jacob para siempre; y su reino no tendrá fin.

    Cuando estas palabras fueron pronunciadas por Gabriel, el ángel del Señor, a María, la madre de Jesús; ella no habría tenido ningún concepto que el trono de David se encontraría en algún lugar en el Cielo … ella no habría tenido ningún concepto o  idea de que el trono de David no estaría en la Jerusalén geográfica, sobre el monte de Sión! ¡NO! María, Jesús, los apóstoles, y cada cristiano del siglo I habría entendido que un día Dios enviaría a Jesús [Hechos 3:21], y en su venida, Jesús se sentaría en el trono de David en Jerusalén, en Sión, aquí en la tierra, y que todas las cosas, entonces, serán restauradas! El mundo, es decir, este planeta, este planeta Tierra, será regenerada ENTONCES!

    En cumplimiento de los Salmos 2:6, 132:11, Jere 23:5-6, 33:15-17, Ez 21:27, Apocalipsis 5:9-10 y Salmos 110:2,5,6, el Mesías será entronizado en el trono de David en Jerusalén en el día del Señor, y es desde allí, que hará juicio y justicia en la tierra y Judá será salvo, y Jerusalén vivirá de forma segura.

    nuevos_escritoresSiguen los testimonios de ex-testigos de Jehová que nos cuentan de sus experiencias dentro de la organización Watchtower. He aquí lo que nos dice este hermano de México.

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