Archive for noviembre, 2009


mandamientos-bloggersSegunda parte

Versión 03-11-09

Carlos Aracil Orts

1. Introducción

Estimado amigo Moshé Mena, primero de todo, agradecerle que haya leído mi estudio anterior que trataba este mismo tema, titulado ¿Según Isaías 58: 13, 14 y 66:23 será el sábado día de adoración en la Tierra nueva?, y, también, por formularme la pregunta con relación al texto de Isaías 66: 22, 23, que a continuación transcribimos en tres versiones distintas de la Santa Biblia. La primera es una Biblia evangélica y las otras dos son católicas.

Isaías 66: 22, 23. (Biblia Reina-Valera, 1960)

“(22) Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra que yo hago permanecerán delante de mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre.

(23) Y de mes en mes, y de día de reposo en día de reposo, vendrán todos a adorar delante de mí, dijo Jehová.”.

Isaías 66: 22, 23  (Biblia de Jerusalén, 1998)

“(22) Porque así como los cielos nuevos y la tierra nueva que yo hago permanecen en mí presencia –oráculo de Yahvé-, así permanecerá vuestra raza y vuestro nombre.

 (23) Así pues, de luna en luna nueva y de sábado en sábado, vendrá todo el mundo a prosternarse ante mí -dice Yahvé.”

Isaías 66: 22, 23  (Nacar-Colunga, 8ª edición, 1971)

“(22) Porque así como los cielos nuevos y la tierra nueva que yo voy a crear subsistirán ante mí, dice Yahvé, así subsistirá vuestra progenie y vuestro nombre,

 (23) y de novilunio en novilunio, de sábado en sábado, toda carne vendrá a prosternarse ante mí, dice Yahvé.”

Su pregunta es la siguiente:

“…Considerando los dos párrafos posteriores en su comentario después de esta cita. ¿El contexto de la profecía de Isaías es anterior al “nuevo pacto”? es decir, según vuestra opinión, asumiendo que estamos en el nuevo pacto, esta cita de Isaías debe estar cumplida, porque si no está cumplida esta profecía, usted tendrá que reconocer que habrá un tiempo, según el contexto propio de la revelación del profeta Isaías en que se subirá (una gran cantidad de creyentes) al monte Sion a adorar a YHWH de luna nueva en luna nueva y de shabbat (sábado) en shabbat, sea que esta profecía está dentro o posterior al nuevo pacto.”

Para responder a su pregunta es, pues, necesario que, en primer lugar, nos situemos en el contexto histórico de Isaías. Cuándo nació, vivió y murió, y el estado físico y espiritual del pueblo judío durante la vida y el ministerio de Isaías. Por tanto, en el cuerpo de este estudio trataremos de ubicar el tiempo en que vivió Isaías; fundamentalmente, desde el inicio de su ministerio hasta su final y muerte. A continuación analizaremos el contexto más cercano, es decir, el capítulo 66 del libro de Isaías, donde se encuentran los versículos 22 y 23, y varias profecías de matiz apocalíptico que se objeta que todavía no se han cumplido.

2.  Contexto histórico del libro de Isaías y situación política y espiritual de Israel.

La Biblia de Jerusalén de 1998 (Pág.1080) ubica su nacimiento hacia el año 765 a. C. (mediados, pues, del siglo VIII antes de Cristo), y el inicio de su ministerio profético hacia el año 740 a. C. (año aproximado de la muerte del rey Uzías). Su ministerio duró unos 40 años según esa misma fuente, y según el Comentario Bíblico Adventista, tomo 4, pág. 125, se extendió durante unos 54-60 años, hasta la muerte del rey Ezequías, y el inicio del reinado de Manasés en el año 686 a. C. (2ª Reyes 21:16). Durante este tiempo Isaías y el pueblo de Israel tuvieron que sufrir los asedios de Asiria. 

Situación política y espiritual del pueblo de Israel en tiempos de Isaías y posteriores a él. 

Necesitamos saber, además, que poco después del reinado del rey David (1011 a.C –971 a.C)1, las doce tribus de Israel se dividieron, separándose diez tribus que formaron lo que se denominaría el reino del norte, y estableciéndose a unos cincuenta kilómetros de Jerusalén donde edificaron su capital, Samaria. El reino del sur, conocido como el reino de Judá, quedó formado por las otras dos tribus restantes, teniendo a Jerusalén como capital. Debido a la tremenda apostasía en que cayó el reino del norte, Dios permitió, en el año 722 a. C.2, que un ejército asirio conquistara Samaria y se llevara cautivas a las diez tribus. Al quedar despoblada esta zona, e intentar repoblarla, el emperador asirio, con gente de otras naciones y no conseguirlo plenamente, se vio obligado a solicitar a algunos israelitas cautivos que regresaran a su tierra. Esta mezcla de gentes de diversa nacionalidad y religión dio lugar al pueblo, que en tiempos de Jesús era conocido como los samaritanos. 

La Biblia de Jerusalén de 1998 (Pág.1080), proporciona la fecha, prácticamente coincidente con el CBA, del año 721 a. C., para la caída de Samaria bajo el poder de los asirios. Nos relata, además, que, en Judá, Ezequías sucedió a Ajaz y buscó el apoyo de Egipto para enfrentarse a Asiria. En el 705 a. C, Ezequías se rebeló contra Asiria, y el rey asirio Senaquerib azotó Palestina en el 701 a. C. El rey de Judá quiso defender a Jerusalén de la invasión asiria, para ello contó con el apoyo de Isaías, que le prometió la ayuda de Dios. Esto se cumplió, pues esta vez lograron impedir que les invadiera el rey asirio.

Sin embargo, más tarde, de forma parecida a la destrucción que sufrió Israel del norte, le ocurrió al reino de Israel del Sur, Judá. Pues cuando la apostasía de ellos se hizo insoportable, Dios, permitió que los babilonios, dirigidos por Nabucodonosor, en el año 606/605 a. C.3, conquistaran Jerusalén y se llevaran cautivo al reino de Judá. Jerusalén sería destruida casi totalmente, unos años más tarde, hacia el 586 a.C. En el 605 a.C. empezó el famoso exilio del pueblo de Judá a Babilonia. Dios había amonestado repetida y sucesivamente de lo que les iba ocurrir si seguían adorando los ídolos y apostatando de Él. Incluso Dios, por medio del profeta Jeremías, les predijo, no sólo la fecha exacta de cuando serían derrotados y llevados cautivos por Nabucodonosor, sino también la duración de su cautiverio, que sería de 70 años, contados a partir del 605 a. C. (Jeremías 25:11-12).

Jeremías 25:11-12

“11 Toda esta tierra será puesta en ruinas y en espanto; y servirán estas naciones al rey de Babilonia setenta años. 12 Y cuando sean cumplidos los setenta años, castigaré al rey de Babilonia y a aquella nación por su maldad, ha dicho Jehová, y a la tierra de los caldeos; y la convertiré en desiertos para siempre.”

El decreto que realiza la voluntad de Dios de que su pueblo fuese liberado de la cautividad babilónica, después de esos 70 años de exilio,  y fuera posible su regreso a su tierra, fue dado, en cumplimiento de la citada profecía de Jeremías 25:11-12, por Ciro rey de Persia. Esto queda claro y fielmente registrado en el capítulo uno del libro de  Esdras. Aunque se recomienda leer todo el libro, aquí transcribiremos sólo unos pocos versículos.

Esdras 1:1-4

“1 En el primer año de Ciro rey de Persia, para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, despertó Jehová el espíritu de Ciro rey de Persia, el cual hizo pregonar de palabra y también por escrito por todo su reino, diciendo: 2 Así ha dicho Ciro rey de Persia: Jehová el Dios de los cielos me ha dado todos los reinos de la tierra, y me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá. 3 Quien haya entre vosotros de su pueblo, sea Dios con él, y suba a Jerusalén que está en Judá, y edifique la casa a Jehová Dios de Israel (él es el Dios), la cual está en Jerusalén. 4 Y a todo el que haya quedado, en cualquier lugar donde more, ayúdenle los hombres de su lugar con plata, oro, bienes y ganados, además de ofrendas voluntarias para la casa de Dios, la cual está en Jerusalén.”

Setenta años después del inicio del exilio del pueblo de Israel a Babilonia, nos llevan al 536 a. C. (605 a. C. – 70 años de cautiverio = año 536 a. C.). Aquí se considera el cómputo inclusivo que tiene en cuenta ambas fechas, según la costumbre de la época. Aunque, este decreto hace posible el fin del exilio del pueblo de Judá, lógicamente, la reconstrucción de Jerusalén es un proceso que va durar bastantes años y que está todavía en el futuro. Por eso Dios, en su infinita sabiduría y misericordia, responde, a la fervorosa y magnifica oración registrada en Daniel 9:3-22, que recomiendo encarecidamente sea leída, informando a Daniel el tiempo exacto cuando se hará posible la reconstrucción de Jerusalén.

Este dato del año 536 a. C., es prácticamente coincidente con el que establece la web: http://es.wikipedia.org/wiki/Artajerjes_I.

“…La reconstrucción de la comunidad judía en Jerusalén había comenzado bajo Ciro el Grande quien había permitido a los judíos cautivos en Babilonia regresar a Jerusalén y reconstruir el Templo de Salomón. Una serie de judíos había, en consecuencia, regresado a Jerusalén en el año 537 a. C.”

Puesto que estos eventos relacionados con Ciro ocurrieron bastantes años después de cuando supuestamente murió Isaías en el 686 a.C., algunos exegetas han deducido que hubo un segundo Isaías que continuó su libro a partir del capítulo 40 de su libro. Esta opinión es sustentada también por La Biblia de Jerusalén de 1998 (Pág.1080.). Veamos como el marco histórico presentado por Isaías es posterior a su muerte, puesto que ni Ciro, ni el cautiverio babilónico habían existido todavía.  

Isaías 44:28 

“28 que dice de Ciro: Es mi pastor, y cumplirá todo lo que yo quiero, al decir a Jerusalén: Serás edificada; y al templo: Serás fundado.  

Encargo de Dios para Ciro 

Isaías 45: 1-5

“1 Así dice Jehová a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo por su mano derecha, para sujetar naciones delante de él y desatar lomos de reyes; para abrir delante de él puertas, y las puertas no se cerrarán: 2 Yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares torcidos; quebrantaré puertas de bronce, y cerrojos de hierro haré pedazos; 3 y te daré los tesoros escondidos, y los secretos muy guardados, para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel, que te pongo nombre. 4 Por amor de mi siervo Jacob, y de Israel mi escogido, te llamé por tu nombre; te puse sobrenombre, aunque no me conociste. 5 Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí. Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste,”

No obstante, también es lícito interpretar que los capítulos del 40 en adelante son fruto de la videncia profética del futuro que Dios da a sus profetas.

Las profecías son un gran tesoro para todo el que confía en la Santa Biblia como Palabra de Dios. El apóstol San Pedro nos estimula a que confiemos en las profecías cuando declara: “Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones;”  (2ª Pedro 1:19). Aunque esto abarca a todas las Sagradas Escrituras, es especialmente cierto para las profecías, puesto que éstas siempre anticipan acontecimientos. Porque Dios nunca dejó a su pueblo sin profecía: “Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas.” (Amós 3:7). Él mismo nos dice:  Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, (10) que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero; (Isaías 46:10).

Por tanto, queda aclarado el contexto general e histórico en el que Isaías pone en boca de Dios la siguiente declaración ya citada al inicio de este estudio:

“(22)Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra que yo hago permanecerán delante de mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre. (23)Y de mes en mes, y de día de reposo en día de reposo, vendrán todos a adorar delante de mí, dijo Jehová.” (Isaías 66: 22, 23. BRV, 1960).

3. ¿La profecía citada de Isaías 66:23 se cumplió en tiempos del Antiguo Pacto?

Por el contexto citado arriba comprobamos que el pueblo de Israel atravesaba por cruciales momentos en los que parecía que su desmembración iba a hacerlos desaparecer como pueblo elegido por Dios para acoger su Palabra y al Mesías venidero. De las doce tribus apenas quedaba Judá, pues el reino del norte, Samaria, que ocupaban las diez tribus, se había prácticamente dispersado, y amalgamado con el paganismo. La tribu de Judá y de Benjamín, recientemente (hacia el año 536 a. C.) habían sido liberadas de su cautiverio babilónico, y muchos optaron por quedarse en Babilonia, pues seguramente era más cómodo para ellos, después de 70 años de cautiverio.

Ahora se entiende mejor la solemne promesa que Dios les hace de que  “permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre” para siempre. Eso iba a ser tan cierto como la futura existencia de “los cielos nuevos y la nueva tierra”. Dios con su promesa les garantiza que sobrevivirán y que no dejarán de ser su pueblo jamás, y que volverán a poder seguir adorando a Dios, cada sábado y luna nueva, como requiere la Torá. Debemos de tener en cuenta, que el pueblo en cautividad no lo pudo hacer, y tampoco lo estaba haciendo al principio de su regreso de la cautividad. Tuvieron que pasar todavía muchos años hasta que pudieran reanudar su adoración semanal y mensual, pues era necesario, en primer lugar reconstruir Jerusalén y luego edificar el templo. Obsérvese, que lo que Dios les promete es que volverían a poder adorarle, como antes del cautiverio hacían, no cambiando la ley del Antiguo Pacto, que estaría vigente hasta la muerte de Cristo. Veamos lo que la ley exigía:

Números 10:10

“10 Y en el día de vuestra alegría, y en vuestras solemnidades, y en los principios de vuestros meses, tocaréis las trompetas sobre vuestros holocaustos, y sobre los sacrificios de paz, y os serán por memoria delante de vuestro Dios. Yo Jehová vuestro Dios.”

Números 28:11-14

“11 Al comienzo de vuestros meses ofreceréis en holocausto a Jehová dos becerros de la vacada, un carnero, y siete corderos de un año sin defecto; 12 y tres décimas de flor de harina amasada con aceite, como ofrenda con cada becerro; y dos décimas de flor de harina amasada con aceite, como ofrenda con cada carnero; 13 y una décima de flor de harina amasada con aceite, en ofrenda que se ofrecerá con cada cordero; holocausto de olor grato, ofrenda encendida a Jehová. 14 Y sus libaciones de vino, medio hin con cada becerro, y la tercera parte de un hin con cada carnero, y la cuarta parte de un hin con cada cordero. Este es el holocausto de cada mes por todos los meses del año.”

Ezequiel 46:1-3

“1 Así ha dicho Jehová el Señor: La puerta del atrio interior que mira al oriente estará cerrada los seis días de trabajo, y el día de reposo se abrirá; se abrirá también el día de la luna nueva. 2 Y el príncipe entrará por el camino del portal de la puerta exterior, y estará en pie junto al umbral de la puerta mientras los sacerdotes ofrezcan su holocausto y sus ofrendas de paz, y adorará junto a la entrada de la puerta; después saldrá; pero no se cerrará la puerta hasta la tarde. 3 Asimismo adorará el pueblo de la tierra delante de Jehová, a la entrada de la puerta, en los días de reposo y en las lunas nuevas.”

También, es bueno leer el texto clave objeto de este estudio en otra versión de la Biblia que quizá puedan arrojar luz adicional, por ejemplo, la Biblia de Jerusalén, 1998:

Isaías 66:22, 23  (Biblia de Jerusalén, 1998)

“(22) Porque así como los cielos nuevos y la tierra nueva que yo hago permanecen en mí presencia –oráculo de Yahvé-, así permanecerá vuestra raza y vuestro nombre. (23) Así pues, de luna en luna nueva y de sábado en sábado, vendrá todo el mundo a prosternarse ante mí -dice Yahvé.”

Como podemos comprobar, la mención luna nueva y sábado corresponden perfectamente a la dispensación del Antiguo Testamento, pues se trata de las fiestas ceremoniales que celebraba el pueblo de Israel, que estaban en la Torah, como el mismo Pablo nos dice en Colosenses 2: 16: “Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo.”

El cumplimiento de la promesa de Dios de que los israelitas irían adorarle “de luna en luna nueva y de sábado en sábado”, se cumple totalmente en el pueblo de Israel, durante el Antiguo Pacto, iniciándose con la primera liberación de Israel ordenada por Ciro (536 a. C.), y completándose, posteriormente, con la realizada por el decreto de Artajerjes I en el año 457 a. C. (Véase Esdras 7:11-14 y Daniel 9:25-27). Queda claro, pues que no se trata de la Jerusalén celestial (Apoc. 21), sino de la terrenal, o sea, sólo para el pueblo judío del Antiguo Pacto.

Esdras 7:11-14

“11 Esta es la copia de la carta que dio el rey Artajerjes al sacerdote Esdras, escriba versado en los mandamientos de Jehová y en sus estatutos a Israel: 12 Artajerjes rey de reyes, a Esdras, sacerdote y escriba erudito en la ley del Dios del cielo: Paz. 13 Por mí es dada orden que todo aquel en mi reino, del pueblo de Israel y de sus sacerdotes y levitas, que quiera ir contigo a Jerusalén, vaya. 14 Porque de parte del rey y de sus siete consejeros eres enviado a visitar a Judea y a Jerusalén, conforme a la ley de tu Dios que está en tu mano;

4. ¿El contexto cercano de Isaías 66:23 puede cambiar la conclusión obtenida?

Nuestra anterior conclusión, respecto a que la profecía de Isaías 66:23 se cumplió totalmente en tiempos del Antiguo Testamento, es objeto de discrepancia, por las siguientes razones:

A) La profecía de Isaías 66:23 se debe interpretar a la luz de su propio contexto del capítulo 66. Y puesto que en el mismo existen, aparentemente, profecías sin cumplir es previsible que la citada del verso 23, tenga también su cumplimiento en el futuro, cuando Dios establezca la Tierra nueva.

B) La profecía de Isaías 66:23 sólo se ha cumplido en parte y no en toda su amplitud, puesto que todavía no han venido “todos” (RV, 1960) o “todo el mundo” (BJ, 1998), o “toda carne” (NC, 1971) a adorar ante Dios.

A) Análisis del contexto cercano de Isaías 66:23

Recordemos que Isaías murió hacia el 586 a. C., y por tanto, cuando escribió su libro el pueblo de Judá estaba todavía en cautividad en Babilonia. Su primera liberación fue ordenada por Ciro en el año 536 a. C., y la segunda por Artajerjes I en el año 457 a. C. En la primera mitad del capítulo 66 se entremezclan amonestaciones y promesas de parte de Dios hacia su pueblo cautivo. Dios les consuela asegurándoles una próxima restauración de la Jerusalén terrenal, al tiempo que les exhorta a que escuchen y obedezcan su palabra, y sean pobres y humildes de espíritu (V. 2 úp). También les advierte del futuro juicio que Dios hará sobre todo hombre (V. 16). Sin embargo, junto con el juicio universal, también les previene sobre un juicio particular sobre determinadas abominaciones e idolatrías, que Dios había prohibido expresamente en la ley de Moisés, y que la depravación del pueblo les había llevado a cometer (V. 17). En este capítulo “se yuxtaponen el universalismo y el particularismo”.4 Veamos algunos versículos destacados:

Isaías 66: 15, 16

“15 Porque he aquí que Jehová vendrá con fuego, y sus carros como torbellino, para descargar su ira con furor, y su reprensión con llama de fuego. 16 Porque Jehová juzgará con fuego y con su espada a todo hombre; y los muertos de Jehová serán multiplicados.”

Esta profecía parece referirse al juicio que Dios hará sobre los impíos, en la segunda venida de Cristo, cuando finalice el tiempo de gracia. Esto mismo anuncia el apóstol Pedro en su segunda epístola:

2ª Pedro 3:7, 10-13:

“7 pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos. 10 Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. 11 Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, 12 esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! 13 Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.”

Sin embargo, Isaías 66: 17, “Los que se santifican y los que se purifican en los huertos, unos tras otros, los que comen carne de cerdo y abominación y ratón, juntamente serán talados, dice Jehová.”, parece claro que se ubica en tiempos del Antiguo Pacto, puesto que la prohibición de comer la carne de animales impuros pertenece a la Torá (Levítico 11).

Los siguientes versículos 18-21, puede que se refieran al tiempo de promulgación del evangelio de Cristo a todas las naciones. Lo cual ha estado sucediendo desde la muerte de Cristo en la cruz y seguirá hasta el fin del mundo. Como afirma el mismo Jesucristo: “Y será predicado este evangelio en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin. (San Mateo 24:14).

Isaías 66: 18-21

“(18) Porque yo conozco sus obras y sus pensamientos; tiempo vendrá para juntar a todas las naciones y lenguas; y vendrán, y verán mi gloria.”. 19 Y pondré entre ellos señal, y enviaré de los escapados de ellos a las naciones, a Tarsis, a Fut y Lud que disparan arco, a Tubal y a Javán, a las costas lejanas que no oyeron de mí, ni vieron mi gloria; y publicarán mi gloria entre las naciones. 20 Y traerán a todos vuestros hermanos de entre todas las naciones, por ofrenda a Jehová, en caballos, en carros, en literas, en mulos y en camellos, a mi santo monte de Jerusalén, dice Jehová, al modo que los hijos de Israel traen la ofrenda en utensilios limpios a la casa de Jehová. 21 Y tomaré también de ellos para sacerdotes y levitas, dice Jehová.”

En cuanto al versículo 22 de Isaías 66, Dios afirma que el pueblo judío no desaparecerá como tal entre las naciones sino que sobrevivirá al cautiverio y a todas las calamidades que le acontezcan. Esa solemne promesa se enfatiza comparando su cumplimiento con la certeza de que habrá en el futuro cielos nuevos y nueva tierra que permanecerán para siempre. El pueblo judío recibe la promesa de que sobrevivirá al exilio y volverá a ser una nación.

Isaías 66: 22. (Biblia Reina-Valera, 1960)

“(22) Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra que yo hago permanecerán delante de mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre.”  

B) ¿La profecía de Isaías 66:23 se ha cumplido sólo en parte y no en toda su amplitud, porque los que vienen a adorar ante Dios no han sido “todos” (RV, 1960) o [“todo el mundo” (BJ, 1998), o “toda carne” (NC, 1971)]?

Como acabamos de comprobar el versículo 22 menciona los cielos nuevos y tierra para dar seguridad al pueblo judío de que permanecerá así como también permanecería la nueva creación. Es decir, el versículo 22 no se relaciona con el 23 sino que sólo trata de consolar a Judá para que tenga esperanza y confíe en la próxima futura restauración del pueblo cautivo, disperso en Babilonia, y el restablecimiento del mismo como nación en Jerusalén (Isaías 66:8).

Isaías 66: 22, 23  (Nacar-Colunga, 8ª edición, 1971)

“(22) Porque así como los cielos nuevos y la tierra nueva que yo voy a crear subsistirán ante mí, dice Yahvé, así subsistirá vuestra progenie y vuestro nombre,

 (23) y de novilunio en novilunio, de sábado en sábado, toda carne vendrá a prosternarse ante mí, dice Yahvé.”

El cumplimiento de la profecía del versículo 23 no puede en absoluto proyectarse al tiempo en que Dios cree “los cielos nuevos y la tierra nueva”, puesto que el mismo versículo se refiere a un tipo de adoración que corresponde a la ley de Moisés como es la celebración de las lunas nuevas o novilunios o primero de cada mes (Núm 10:10; 28:11-14; Ezequiel 46:1-3). 

Ezequiel 46:3

“3 Asimismo adorará el pueblo de la tierra delante de Jehová, a la entrada de la puerta, en los días de reposo y en las lunas nuevas.”

¿Esas fiestas de obligado cumplimiento en el AT siguen vigentes en el NP?

Con el advenimiento del Nuevo Pacto en Cristo (Hebreos 9:15; 8:13) “queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia (Hebreos 7:18). El apóstol Pablo amonesta a los Gálatas porque aún se empeñaban en seguir guardando “los días, los meses, los tiempos y los años” (Gálatas 4:10).

Por tanto, si en el Nuevo Pacto en Cristo la ley mosaica ya está abolida, ¿Cómo puede seguir vigente en la nueva Tierra?

Gálatas 4:9, 10

“9 mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar? 10 Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años. 11 Me temo de vosotros, que haya trabajado en vano con vosotros.”

Ahora analizaremos unos textos muy importantes en la carta a los Colosenses en los que Pablo incide en este tema.

Colosenses 2:16, 17 (Biblia de Jerusalén, 1998):

“(16) Por tanto, que nadie os critique por cuestiones de comida o bebida, o a propósito de fiestas, de novilunios o sábados. (17) Todo esto es sombra de lo venidero; pero la realidad es el cuerpo de Cristo.” 

Colosenses 2:16, 17 (Biblia Nacar-Colunga, 1971):

“(16) Que ninguno, pues, os juzgue por la comida o la bebida,  por las fiestas, los novilunios o los sábados, (17) sombra de lo futuro, cuya realidad es Cristo.” 

¿Las fiestas citadas arriba fueron sombra de la realidad  que es Cristo?

Estimado amigo, usted está convencido que el apóstol san Pablo, en los versículos 16 y 17 del capítulo dos a los Colosenses, está animando a los nuevos creyentes en Cristo a que sigan guardando las citadas fiestas, novilunios y sábados que corresponden a la Torá, sin temor a que sean criticados o juzgados por nadie. Más todavía, según usted estas fiestas apuntan a una realidad que hoy en día todavía no se ha cumplido, que tendrá su cumplimiento en un futuro, y que Cristo no es la plenitud de la realidad de la cual estas fiestas son su símbolo, figura o sombra. Usted pasa por alto totalmente la declaración solemne del versículo 17 que establece el futuro, que representaban estas fiestas, como plenamente ya realizado y cumplido en Cristo: “son sombra de lo futuro, cuya realidad es Cristo” (NC,1971), y sólo tiene en cuenta la acción futura del tiempo verbal  –“sombra de lo que ha de venir” (versión Reina Valera). Sin embargo, según el sentido del texto en cuestión el guardar dichas fiestas de acuerdo con la Torá era sombra de lo que vendría en el futuro y que tendría su perfecto cumplimiento en Cristo, la realidad a la que apuntaban dichas sombras. Veamos otro ejemplo en que la ley o Torá, según la Palabra de Dios, también es “sombra de los bienes venideros” (Hebreos 10:1; 12-14; cf. Hebreos 8:5). ¿A qué bienes venideros se refiere? ¿Se cumplieron en Cristo esos bienes o todavía se esperan en el futuro.

Hebreos 10:1: “Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año hacer perfectos a los que se acercan.”

¿Debemos esperar todavía esos bienes en el futuro? ¿Estamos bajo la ley del AT? ¿Son necesarias ahora las ofrendas y sacrificios de animales si Cristo es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo?

Estas preguntas las responde la Palabra de Dios en el libro de Hebreos. Véase especialmente Hebreos 7:18, 19, 22-28; 8:1-13; 9:11-28; 10. A fin de no resultar demasiado exhaustivos no vamos a transcribir todos los textos sino sólo los siguientes:

Hebreos 9:11, 12

“11 Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, 12 y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.”

Hebreos 10:8-14

“8 Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen según la ley), 9 y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último. 10 En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre. 11 Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; 12 pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, 13 de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; 14 porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.”

¿Guardar estas fiestas es preconizado por el testimonio personal de San Pablo?

Por otra parte, usted apoya su argumento recurriendo al testimonio personal del mismo Pablo que, según se cita en Hechos 18:21, dijo: “Es necesario que en todo caso yo guarde en Jerusalén la fiesta que viene;”

Hechos 18:21

“21 sino que se despidió de ellos, diciendo: Es necesario que en todo caso yo guarde en Jerusalén la fiesta que viene; pero otra vez volveré a vosotros, si Dios quiere. Y zarpó de Éfeso.”

En primer lugar, debemos saber que la frase “Es necesario que en todo caso yo guarde en Jerusalén la fiesta que viene;” es una inserción que, al parecer, no existe en el original, sino que se incluyó posteriormente basándose en el relato de Lucas registrado en Hechos 20:16:5

Hechos 20:16

“16 Porque Pablo se había propuesto pasar de largo a Éfeso, para no detenerse en Asia, pues se apresuraba por estar el día de Pentecostés, si le fuese posible, en Jerusalén.”

Nuestra aseveración anterior queda probada puesto que la Santa Biblia Nueva Reina-Valera (NRV), 1988-1990 traduce Hechos 18: 21 de la siguiente manera:

Hechos 18:21 (Biblia Nueva Reina-Valera (NRV), 1988-1990)

“(21) Después de esto, Pablo decidió ir a Jerusalén, pasando por Macedonia y Acaya. Decía: “Después de estar allá, debo visitar también a Roma”.”

Casi en los mismos términos que la NRV presenta el texto de Hechos 18:21, lo hace la Santa Biblia Nacar-Colunga, 1971. Y tampoco aparece la susodicha frase de Lucas en la Biblia de Jerusalén:

Hechos 18:21 (Biblia de Jerusalén, 1998):

“Sino que se despidió diciéndoles: “Volveré a vosotros otra vez, si Dios quiere,” Y zarpó de Éfeso.”

En segundo lugar, el hecho que Pablo quisiera celebrar la fiesta de Pentecostés o cualquier otra no tiene nada que ver con que él lo hiciera en cumplimiento de los mandamientos de la Torá. Los cristianos evangélicos celebramos el domingo, la Navidad y la Semana Santa, no porque exista ningún mandamiento en la Biblia para hacerlo sino simplemente por tradición, por costumbre o porque nos gusta y nos atrae todo lo que representan.

Aunque la Palabra de Dios no nos dice cuales eran los motivos de Pablo para estar presente en la celebración del día de Pentecostés, podemos suponer que ese día se reunían todos los cristianos de origen judío de toda Palestina, o tal vez esta fiesta tenía un significado especial para él por haber ocurrido el derramamiento del Espíritu santo en ese día.6 En cualquier caso, dadas las raíces hebreas de San Pablo era muy natural que desease estar en Jerusalén para celebrar esa fiesta tan importante no sólo para el pueblo judío sino también para la cristiandad. Sin embargo, en ningún caso podemos deducir que Pablo estaba cumpliendo la Torá pues eso sería ser inconsecuente con todas sus enseñanzas. Veamos a continuación como Pablo dirigiéndose a los Gálatas, y en Hechos de los apóstoles, cómo los dirigentes de la iglesia cristiana primitiva de Jerusalén resuelven el tema de los judíos cristianos, que trataban que los gentiles convertidos al cristianismo cumplieran la ley de Moisés.

Gálatas 2:11-21

“11 Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar. 12 Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión. 13 Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos. 14 Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar? 15 Nosotros, judíos de nacimiento, y no pecadores de entre los gentiles, 16 sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.”

Hechos 15:5; 10; 24-29

“5 Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían creído, se levantaron diciendo: Es necesario circuncidarlos, y mandarles que guarden la ley de Moisés.

10 Ahora, pues, ¿por qué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar? 11 Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos.

 

24 Por cuanto hemos oído que algunos que han salido de nosotros, a los cuales no dimos orden, os han inquietado con palabras, perturbando vuestras almas, mandando circuncidaros y guardar la ley, 25 nos ha parecido bien, habiendo llegado a un acuerdo, elegir varones y enviarlos a vosotros con nuestros amados Bernabé y Pablo, 26 hombres que han expuesto su vida por el nombre de nuestro Señor Jesucristo. 27 Así que enviamos a Judas y a Silas, los cuales también de palabra os harán saber lo mismo. 28 Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: 29 que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien.”

Si después de todo lo que sabemos nuestra conciencia nos dice que debemos guardar las fiestas que Dios mandó al pueblo de Israel en el Antiguo Testamento, hagámoslo así, como dice Pablo, pero no porque sea un mandamiento del Señor, pues no lo es. Los cristianos no tenemos que obedecer más que al evangelio de nuestro Señor Jesús (Gálatas 1:6-9).

Romanos 14: 5, 6

“5 Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente. 6 El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios.”

¿Qué significa “todos” (RV, 1960) o [“todo el mundo” (BJ, 1998), o “toda carne” (NC, 1971)]?

La palabra “todo” en la Biblia casi siempre tiene un valor relativo. En pocos casos es un valor absoluto. Por ejemplo, cuando Pablo dice “todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13); o cuando Jesús afirma “Y todo lo que pidieres al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. (14) Si algo pidieres en mi nombre, yo lo haré.”  (Juan 14:13, 14). Este “todo” se circunscribe y se limita a todo lo que Dios quiera. Luego ese “todo” no es absoluto como tampoco lo es “todo el mundo” o “toda carne”. ¿Han adorado a Dios los incrédulos en cualquier época de la historia de nuestro mundo? El versículo de Isaías 66:23, “vendrán todos a adorar”, se refiere, por tanto, a “todos” los que formaron el restablecido pueblo judío después del cautiverio. “Todos” aquellos que profesan creer en la Palabra de Dios, y obedecen la Torá a la que estaba sujeto el pueblo judío en el Antiguo Pacto. Se refiere exclusivamente al pueblo judío pues solo ellos tenían la obligación de adorar a Dios en los días de reposo y en las lunas nuevas.” (Ezequiel 46:3).

5. Conclusión

El reposo del sábado fue la señal del antiguo pacto (Éxodo 31:13-17), y un recordatorio de la liberación del pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto (Deut. 5:15).

El Nuevo Pacto sustituyó al Antiguo y éste ya no está vigente (Hebreos 8:13). En el Nuevo Pacto, Cristo establece la Santa cena como señal y memoria de su muerte expiatoria por los pecadores y de su segunda venida en gloria.

Por tanto, el creyente cristiano no contempla a la ley que le condena sino a Cristo que le salva mediante “la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.” (Romanos 8: 2).

Cuando aceptamos a Jesús como nuestro salvador, Dios nos hace nacer de nuevo e implanta en nuestra mente, corazón y conciencia sus leyes (Hebreos 8:10).

Los creyentes en Cristo, pues, somos salvos por la fe y no por las obras de la ley (Romanos 3:28; Gálatas 2:16; 3:11-14). “Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra” (Romanos 7:5,6; Véase además 2ª Corintios 3:2-18).

Como hemos podido comprobar en el cuerpo de este estudio, la mención luna nueva y sábado de Isaías 66:23 corresponden perfectamente a la dispensación del Antiguo Testamento, pues se trata de las fiestas ceremoniales que celebraba el pueblo de Israel, y que eran de obligado cumplimento en la Torá, como el mismo Pablo nos dice en Colosenses 2: 16: “Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo.”. Esas fiestas eran sombra de la realidad futura que se cumpliría en Cristo. Se proyectaban hacia el futuro hasta que vino Cristo. Él es nuestra esperanza de gloria (Colosenses 1:27). Nuestra esperanza está puesta en Él como único medio para conseguir la vida eterna que nos prometió (Tito 1:2). “Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como Él es puro.” (1ª Juan 3:3).

Los cristianos no estamos bajo las sombras del AT que apuntaban a Cristo, puesto que Él es “sumo sacerdote de los bienes venideros” (Hebreos 9:11, 12). Nuestra salvación está asegurada por nuestra fe en su sacrificio vicario. Sin embargo, es cierto que todavía no tenemos todos los bienes venideros “porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. (1ª Corintios 15:53).

Hebreos 9:11, 12

“11 Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, 12 y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.”

Tito 2:11-14

 “(11) Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación de todos los hombres, (12) enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, (13) aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y salvador Jesucristo, (14) quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.

Con la ayuda de Dios, espero haberle contestado adecuadamente a sus preguntas, no obstante, si desea hacer alguna aclaración o comentario a este estudio o a cualquier otro, puede dirigirlo a la siguiente dirección de correo electrónico:

carlosortsgmail.com

Carlos Aracil Orts.

www.amistadencristo.com

1 Comentario bíblico Adventista Séptimo día. Tomo 2, pág. 448. Publicaciones Interamericanas, 1984

2 Comentario bíblico Adventista Séptimo día. Tomo 2, pág. 163-164. Publicaciones Interamericanas, 1984

3 Comentario bíblico Adventista Séptimo día. Tomo 3, pág. 93. Publicaciones Interamericanas, 1984

4 Biblia de Jerusalén, 1998; comentario V.18 de Isaías 66.

5 Comentario Bíblico Adventista tomo 6, págs. 362-363.

6 Comentario Bíblico Adventista tomo 6, págs. 385.

Respuesta de Moshé Mena:

Hola amigo Carlos Orts:

Sobre el tema de Isaías 66:23, como ya cumplido históricamente, más no proféticamente en su plenitud puede ser cotejado con otro pasaje del profeta Isaías. Por ejemplo, está documentado en los Escritos Apostólicos que un shabbat Yeshúa leyó la haftará (porción de los profetas, según el servicio judío), esto es lo que se nos testifica:

“Vino a Nazaret,  donde se había criado;  y en shabbat entró en la sinagoga,  conforme a su costumbre,  y se levantó a leer. Y se le dio el libro del profeta Isaías;  y habiendo abierto el libro,  halló el lugar donde estaba escrito: Espíritu de YHWH está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable de YHWH. Y enrollando el libro,  lo dio al ministro,  y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó a decirles:  Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.” (Lc 4:16-21)

Como puedes apreciar, históricamente estas palabras fueron reveladas por el profeta Isaías, a quién YHWH había ungido, recuerde que la palabra ungido o Cristo es un título que tanto los sacerdotes, profetas y reyes de Israel tenían, podemos decir que primeramente estas palabras son aplicadas al profeta que YHWH ungió para transmitirlas, este es Isaías, pero estas palabras tienen un alcance profético, y vemos que Yeshúa atribuye en sí tales declaraciones como el cumplimiento de esas palabras. Ahora bien, no vayamos a cometer el error de ignorar el contexto de la profecía, porque efectivamente Yeshúa dijo que esas palabras se cumplían en él, no es necesario mostrarlo porque sin duda eres un estudiante de las Escrituras y sabes que el ministerio de Yeshúa fue exactamente lo dicho anteriormente por el profeta, evangelizar, mostrar el Evangelio, las buenas nuevas. Pero si miramos la profecía de Isaías, vemos que tuvo cumplimiento la primera parte de la profecía ¿qué sucede con la segunda parte de esa porción? has una comparación de lo que dice el resto del capítulo de Isaías 61 y lo dicho por el profeta Ezequiel en el capítulo 37, versos del 21 al 28, ahí la profecía habla de cosas similares, habla de pacto eterno o perpetuo (Is 61:, Ez 37:26), habla de habitar la tierra (Is 31:7, Ez 37:25) y habla también que las naciones sabrán que YHWH santifica a Israel o reconocimiento de las naciones (Is 61:9, Ez 37:28), habla de otras cosas similares, que en el contexto profético tienen que cumplirse, ahora bien, nota que Yeshúa cerró el rollo del profeta Isaías cuando leyó los primeros versículos, por eso debemos preguntar ¿y qué con las siguientes profecías que siguen al mismo contexto? si analizas bien Isaías 61, verás que habla como estando en la cautividad, habla de cautivos, quebrantados, presos, habla de promesas de gloria a los afligidos de Jerusalén, cuando Yeshúa vino ¿Israel estaba en cautividad o en su tierra? en su tierra, ¿había que reedificar Templo? no, ya estaba en píe el Templo ¿como pues se cumplió esa profecía en Yeshúa, aquí no vas a aplicar un contexto histórico? ¿verdad que no es fácil interpretar las profecías? la profecía habla de una proclamación de “buenas nuevas” de evangelización en un contexto de exilio, eso es lo que el profeta hizo, anunciar las promesas de evangelización y Yeshúa fue el evangelizador que manifestó esa promesa, pero, pero, faltan promesas de gloria para los afligidos de Jerusalén que Yeshúa no pudo habler cumplido en su primera venida. El profeta Isaías por ejemplo habla de “Reedificarán las ruinas antiguas,  y levantarán los asolamientos primeros,  y restaurarán las ciudades arruinadas,  los escombros de muchas generaciones” ¿Como va a cumplirse esto si no había ruinas en Jerusalén en los días de Yeshúa? no hay que equivocarse, para que esta profecía tenga que cumplirse tiene que haber ruinas que “reedificar” y prescisamente, como ya irás deduciendo, Yeshúa profetizó la destrucción del Templo y sin duda también la caída de Jerusalén, es después de Yeshúa que ahora puede cumplirse esta profecía, no antes, porque si fue antes, antes llegó el Mesías, pero no, el Mesías llegó y ahora en su regreso se cumplirá el resto del relato, es como si la profecía estuviera desactivada, pero cuando ya hay que reedificar, la profecía se reactiva para poder ser cumplida. Vemos pues que, en un mismo contexto, la Escritura tuvo alcance profético en Yeshúa pero aun está pendiente el resto de esa porción. Isaías 66:23 no es la excepción, el contexto previo no puede dejar dudas, Yeshúa dijo hablando de la Ley (incluido los profetas) que no pasaría el cielo ni la tierra sin que se cumpla lo dicho ahí, entonces, los cielos nuevos y tierra nueva no han sido implementados en los días del regreso de la cautividad babilónica.

Yo quiero invitarle a que sea usted honesto, si usted mira sin prejuicio el verso anterior de Is 66:23 y el verso posterior verá que el verso anterior habla de la promesa a los hijos de Israel de una permanencia de nuestra descendencia, que ni aun con los cielos nuevos y tierra nueva que hará YHWH será invalidado, porque recordarás que YHWH había dicho por boca del profeta Jeremías: “Así ha dicho YHWH, que da el sol para luz del día,  las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, que parte el mar,  y braman sus ondas; JYHWH de los ejércitos es su nombre:  Si faltaren estas leyes delante de mí,  dice YHWH, también la descendencia de Israel faltará para no ser nación delante de mí eternamente.” (Jer 31:35-36) Por eso en Is 66:22 YHWH dice que ni aun en los NUEVOS cielos que Él hará, tampoco invalidará la permanencia de nuestra descendencia y nombre. También el verso posterior a Is 66:23, habla de los días posteros, habla de cadaveres que saldrán para condenación, está hablando de la resurrección de los justos y los impíos, de hecho, en esta misma porción del profeta en en Is 66:16 está escrito: “Porque YHWH juzgará con fuego y con su espada a todo hombre; y los muertos de YHWH serán multiplicados” como podrás darte cuenta, la conexión entre el verso 16 y 24 no puede ser casualidad, tiene un contexto profético de los últimos tiempos. Entonces, para concluir, no podemos aislar un texto, porque será un pretexto para no considerar el shabbat como normativo en los días venideros, quizás como no cuadra con nuestra teología lo omitimos, pero yo le garantizo que habrá un día en que todos deberán subir a adorar al Rey YHWH en Jerusalén, el todos es para todos, porque quienes no quieran se atendrán a las consecuiencias. Esta profecía no pudo tener su cumplimiento pleno antes del Mesías, porque ¿has oído alguna vez que haya sucedido que: “Y si la familia de Egipto no subiere y no viniere,  sobre ellos no habrá lluvia;  vendrá la plaga con que YHWH herirá las naciones que no subieren a celebrar la fiesta de los tabernáculos. Esta será la pena del pecado de Egipto, y del pecado de todas las naciones que no subieren para celebrar la fiesta de los tabernáculos” ? No, nunca se ha oído hablar de algo semejante, entonces, que no haya duda que el Dios que habló estas palabras por boca de su profetá lo cumplirá. ¿qué mejor que ir prácticando la fiesta de los tarbernáculos, no crees? estas cosas, con razón decía Pablo, son todavía sombras PROFÉTICAS de lo que vendrá, siendo el Mesías el cuerpo, el que hace cumplirlo completamente. Yeshúa cumplió todas las profecías como Mesías sufriente, pero como Mesías Rey, NO TODAS las profecías han sido cumplidas, esa es la necesidad de su regreso, del establecimiendo definitivo y completo del Reino de Dios, el que causara que estas sombras que apuntan al futuro se cumplan, es el Mesías.

Shalom para ti y para mi.
.David .M .Mena

THE WORKS OF FLAVIUS JOSEPHUS

The Works of
Flavius Josephus

Translated by
William Whiston


 

The Antiquities of the Jews

Preface to the Antiquities of the Jews
Book I
From Creation to the Death of Isaac
Book II – From the Death of Isaac to the Exodus out of Egypt
Book III
– From the Exodus out of Egypt to the Rejection of the Generation
Book IV – From the Rejection of that Generation to the Death of Moses
Book V – From the Death of Moses to the Death of Eli
Book VI – From the Death of Eli to the Death of Saul
Book VII — From the Death of Saul to the Death of David
Book VIII – From the Death of David to the Death of Ahab
Book IX – From the Death of Ahab to the Captivity of the Ten Tribes
Book X – From the Captivity of the Ten Tribes to the First Year of Cyrus
Book XI – From the First Year of Cyrus to the Death of Alexander the Great
Book XII – From the Death of Alexander the Great to the Death of Judas Maccabeus
Book XIII – From the Death of Judas Maccabeus to the Death of Queen Alexandra
Book XIV – From the Death of Queen Alexandra to the Death of Antigonus
Book XV – From the Death of Antigonus to the Finishing of the Temple by Herod
Book XVI – From the Finishing of the Temple by Herod to the Death of Alexander and Aristobulus
Book XVII – From the Death of Alexander and Aristobulus to the Banishment of Archelaus
Book XVIII – From the Banishment of Archelaus to the Departure of the Jews from Babylon
Book XIX -- From the Departure of the Jews from Babylon to Fadus the Roman Procurator
Book XX – From Fadus the Procurator to Florus

The War of the Jews

Preface to the War of the Jews
Book I – From the Taking of Jerusalem by Antiochus Epiphanes to the Death of Herod the Great
Book II – From the Death of Herod till Vespasian was sent to subdue the Jews by Nero
Book III — From Vespasian’s coming to Subdue the Jews to the Taking of Gamala
Book IV — From the Siege of Gamala to the Coming of Titus to besiege Jerusalem
Book V — From the Coming of Titus to besiege Jerusalem to the Great Extremity to which the Jews were reduced
Book VI – From the Great Extremity to which the Jews were reduced to the taking of Jerusalem by Titus
Book VII — From the Taking of Jerusalem by Titus to the Sedition of the Jews at Cyrene

 

The Life of Flavius Josephus – Autobiography

Josephus’s Discourse to the Greeks concerning Hades

Flavius Josephus Against Apion
Book I
Book II

rechazoPor Michael J. Vlach, Ph.D.

“Creo que no le damos la suficiente importancia a la restauración de los Judíos. Nosotros no pensamos lo suficiente sobre esto. Pero, ciertamente, si hay algo que se prometió en la Biblia es esto”. Charles H. Spurgeon

“Argumentar que Dios sustituye a Israel con la iglesia es apartarse de un enorme cuerpo de evidencia bíblica”. – Walter C. Kaiser, Jr.,

El Supersesionismo es la opinión de que la iglesia del Nuevo Testamento reemplaza o cumple el lugar de la nación de Israel y su papel en el plan de Dios. Estoy convencido de que la Teología supersesionista del Reemplazo es una doctrina bíblica que viola las claras declaraciones, tanto en el Antiguo y Nuevo Testamento que enseñan y afirman una salvación nacional y la restauración de Israel. A continuación hay doce razones por las que el supersesionismo viola el testimonio bíblico:

El Antiguo Testamento enseña explícitamente la restauración de la nación de Israel.

Deuteronomio 30:1-6: Israel experiencia de dispersión debido a la desobediencia, pero un día será salvada como una nación y experimentará la restauración a su tierra.

Jeremías 30, 31 y 33: La predicción de la Nueva Alianza promete una restauración de Israel, que incluye las bendiciones espirituales y las bendiciones físicas.

Ezequiel 36-37 Este pasaje promete la salvación en el futuro y la restauración de la nación de Israel a su tierra.

Amos 9:11-15

Sofonías 3:14-20

Zacarías 12-14

NOTA 1: Aunque el Nuevo Testamento nunca discutió la restauración de Israel, los numerosos textos explícitos acerca de la restauración de Israel en el Antiguo Testamento dan razón suficiente para creer en la restauración de Israel.

NOTA 2: Puesto que los pactos Abrahamico (Génesis 12:1-3; 15:18-21) y los Nuevos pactos (Jeremías 31) son pactos eternos e incondicionales de Dios, debemos esperar que Dios cumpla estos pactos con Israel, el pueblo con el cual se hicieron los pactos. John Murray está en lo cierto de que la restauración de Israel está vinculada a los pactos del Antiguo Testamento: “Así, el efecto es que la futura restauración de Israel está certificada por nada menos que la certeza de pertenecer a la institución del pacto.” [1]

  El Antiguo Testamento de forma explícita promete la perpetuidad de la nación de Israel (ver Jer. 31:35-37).

“Así ha dicho Jehová, que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, que parte el mar, y braman sus ondas; Jehová de los ejércitos es su nombre:  Si faltaren estas leyes delante de mí, dice Jehová, también la descendencia de Israel faltará para no ser nación delante de mí eternamente. Así ha dicho Jehová: Si los cielos arriba se pueden medir, y explorarse abajo los fundamentos de la tierra, también yo desecharé toda la descendencia de Israel por todo lo que hicieron, dice Jehová.  “(Jer. 31:35-37).

¿Has visto el sol, la luna o las estrellas de hoy? Si es así, usted puede saber que la nación de Israel todavía tiene un lugar en el plan de Dios.

El Nuevo Testamento confirma las expectativas del Antiguo Testamento de la salvación y la restauración de Israel.

Mateo 19:28 – Apóstoles regirán sobre las 12 tribus de Israel.

Según EP Sanders, Mateo 19:28, “confirma la opinión de que Jesús miró a la restauración de Israel.” [2]

Mateo 23:37-39 / Lucas 13:34-35 – Israel un día se aceptará a su Mesías. Donald Senior, dice “En la perspectiva de Mateo, el rechazo de Jesús por los dirigentes es de hecho un pecado grave, que lleva el juicio divino. Sin embargo, la historia de la relación de Dios con Israel no está concluida, y llegará el día en que Jerusalén volverá a recibir a su Mesías con gritos de alabanza. “[3]

Lucas 21:24 – Los Tiempos de los Gentiles llegará a su fin. J. Bradley Chance, dice: “El examen minucioso de Luc. 21:24 b, c proporciona un fuerte indicio de que Lucas había previsto la restauración de Jerusalén.” [4]

Lucas 22:30 – apóstoles gobernarán sobre las 12 tribus de Israel.

Hechos 1:3-7 – Apóstoles creían en una restauración de la nación de Israel después de 40 días de instrucción sobre el reino de Jesús. Scot McKnight, afirma: “Puesto que Jesús era un buen maestro, tenemos todo el derecho a pensar que las esperanzas impulsivas de su público fueron el blanco. Esto no quiere decir que, a veces, señalaron las referencias incorrectas o llegaron a conclusiones inexactas sobre el tiempo o sobre el contenido, pero debemos admitir que Jesús creía en una realización inminente de la restauración del reino a Israel y que él enseñó esto con claridad”. [5]

Hechos 3:19-21 – La restauración es predicada a los líderes de Israel.

Romanos 11:26-27 – Salvación de “todo Israel” se producirá de conformidad con las promesas del Nuevo Pacto dadas a Israel en el Antiguo Testamento.

I.C.E.B. Cranfield: “Es sólo dónde la Iglesia persiste en negarse a aprender de este mensaje, donde en secreto, tal vez sin darse cuenta, cree que su propia existencia se basa en los logros humanos, por lo que no entiende la misericordia de Dios para sí misma, que es incapaz de creer en la misericordia de Dios para el aún Israel incrédulo, por lo que entretiene la fea y no bíblica noción de que Dios ha desechado a su pueblo Israel y simplemente lo ha reemplazado por la Iglesia cristiana. Estos tres capítulos [Rom. 9-11] enfáticamente nos prohíben hablar de la Iglesia como habiendo de una vez y por todas tomado el lugar del pueblo judío. “[6]

II. Jonathan Edwards: “No hay nada más cierto predicho que esta conversión nacional de los Judios en Romanos 11.”

III. En sus comentarios sobre Romanos 11:26-27, Ernst Käsemann declara correctamente que “el cristianismo ya está viviendo en el nuevo pacto”, mientras que “Israel comenzará a hacerlo sólo en la parusía.” [7]

El Nuevo Testamento afirma explícitamente que las promesas y los pactos del Antiguo Testamento a Israel siguen siendo la posesión de Israel, incluso durante esta era de la iglesia, y aún cuando la nación se encuentra actualmente en un estado de incredulidad (véase Romanos 9:3 b-4).

Mis parientes según la carne, que son israelitas, a quienes pertenece la adopción de hijos y la gloria y los pactos y la entrega de la Ley y el servicio del templo y las promesas (Romanos 9:3 b-4).

El Nuevo Testamento indica que Dios es fiel a Israel debido a sus promesas a los patriarcas de Israel. (Romanos 11:28)

Desde el punto de vista del evangelio, son enemigos por su bien, pero desde el punto de vista de la elección de Dios, son amados por el bien de los padres (Rom.11: 28).

El Nuevo Testamento indica que la elección / llamado de Israel es irrevocable. (Romanos 11:29; ver también Deuteronomio 7:6-8).

Porque los dones y la vocación de Dios son irrevocables (Romanos 11:29).

Jürgen Moltmann: “No puede haber ninguna duda de que, de haber Dios rechazado finalmente el pueblo de su elección, entonces tendría que rechazar su propia elección (11,29)— y en su lugar haber buscado a otro pueblo, la iglesia. Las promesas de Israel siguen siendo promesas de Israel. Ellas no han sido transferidas a la iglesia. La Iglesia tampoco empuja a Israel de su lugar en la historia divina. En la perspectiva del Evangelio, Israel no se ha convertido, de ninguna manera,  ”como todas las naciones”. “[8]

W. Pannenberg: “¿Cómo pueden estar seguro los cristianos de sus propia membresía relativamente nueva en el círculo de los elegidos de Dios, si Dios por su parte, no permaneció fiel a su elección, a pesar de la incredulidad de Israel? Este es el punto del apóstol cuando aboga por la inviolabilidad de la elección del pueblo judío (11:29, cf. 9:6). El tiene en mente también la seguridad de la elección de los cristianos. “[9]

Cuanto más se cree en la soberanía de Dios, sobre todo lo que se refiere a la elección, más uno debe estar comprometido con una salvación / restauración de Israel sobre la base de la elección de Dios de este pueblo.

El Nuevo Testamento no utiliza el término “Israel” para aquellos que no son Judíos étnicos. Así, la Iglesia nunca se llama “Israel”.

El título de “Israel” se utiliza setenta y tres veces y siempre se refiere a Judíos étnicos: La gran mayoría se refieren al Israel nacional, étnico. Algunos se refieren específicamente a los creyentes judíos que son Judíos étnicos.

El Nuevo Testamento todavía se refiere a la nación de Israel como “Israel”, incluso después de la creación de la iglesia (Hechos 3:12, 4:10, 5:21, 31, 35; 21:28).

  El libro de los Hechos mantiene una distinción entre Israel y la iglesia. En Hechos, tanto Israel como la iglesia existen simultáneamente. “Israel” se utiliza veinte veces y ekklesia (iglesia), diecinueve veces, sin embargo, los dos grupos se mantienen siempre distintos.

Los Supersesionistas no han podido demostrar que el Nuevo Testamento identifica a la Iglesia como “Israel”.

Romanos 9:6 – Los Judios creyentes son aquellos que son verdaderamente el Israel espiritual. Como William Sanday y Arthur C. Headlam afirman: “Pero, Sn. Paul no quiere decir aquí distinguir a un Israel espiritual (es decir, la Iglesia Cristiana) de la Israel carnal, sino afirmar que las promesas hechas a Israel se podrán cumplir, aunque algunos de sus descendientes fueron expulsados de ellos. Lo que afirma es que no todos los descendientes físicos de Jacob son necesariamente herederos de las promesas divinas implícitas en el nombre sagrado de Israel. “[10]

Gálatas 6:16 – Pablo se refiere a los Judíos cristianos en su referencia a la “Israel de Dios.” Pablo regañó a los judaizantes que dijeron que la circuncisión era necesaria para la salvación, pero reconoce aquellos Judíos en Galacia que no habían seguido los judaizantes en su error. Estos Judíos cristianos son el verdadero “Israel de Dios.” Ronald E. Diprose: “Gálatas 6:16 es motivo insuficiente sobre el cual basar un concepto teológico innovador, tal como la comprensión de que Iglesia es el nuevo y / o verdadero Israel.” [ 11]

Romanos 11:26 – Hay muy pocas posibilidades de que “Israel” se refiera aquí a la iglesia, algo que muchos supersesionistas reconocen. Al igual que las otras diez referencias a “Israel” en Romanos 9-11, Israel en 11:26 se refiere al Israel étnico.

Los Supersesionistas no han podido demostrar que el Nuevo Testamento reinterpreta o altera las profecías del AT original en lo que respecta a Israel. El supuesto enfoque de la “prioridad del NT” del Supersesionismo es realmente “supersesionismo estructural-una hermenéutica que no permite que los pasajes del AT hablen de las cuestiones que ellos abordan.

¿Cómo puede el NT reinterpretar o modificar la expectativa de AT para Israel cuando el NT en realidad reafirma la expectativa de AT? (véase el punto # 3 arriba).

Hebreos 8:8-13 y Jeremías 31:

El Antiguo Testamento no indica que el Nuevo Pacto sería sólo para la nación de Israel. Isaías utiliza el concepto de “rociada” del Nuevo Pacto con respecto a la salvación de los gentiles, en Isaías 52:15.

II. Pablo cita pasajes del Nuevo Pacto en Romanos 11:27 para mostrar que la nación de Israel se salvará (cf. Rom. 11:26). Así, incluso después de que la iglesia comenzó, Pablo ve a Israel como que sigue en relación con la Nueva Alianza.

III. El propósito de Hebreos 8 no es abordar la cuestión de quién es y no es el pueblo de Dios. Hebreos 8 está directamente frente a la superioridad de la Nueva Alianza sobre el Pacto de Moisés, no si la iglesia es ahora el verdadero Israel.

IV. Sólo las bendiciones espirituales de la Nueva Alianza son mencionadas en Hebreos 8:8-13. Si el Nuevo Pacto estuviera siendo cumplido en su totalidad, deberíamos esperar que las bendiciones físicas del Nuevo Pacto sean mencionadas como realizadas con la iglesia. El Nuevo Testamento nunca vincula la iglesia con las bendiciones físicas del Nuevo Pacto.

c. Lo mejor es concluir que la Iglesia está participando en las bendiciones espirituales de la Nueva Alianza, mientras que el cumplimiento escatológico completo de la Nueva Alianza se llevará a cabo con Israel en el milenio.      

Hechos 15:13-18 y Amós 9:11-15

El punto principal de la cita de Amós 9 en Hechos 15, es para demostrar que los gentiles convertidos en pueblo de Dios es coherente o está de acuerdo con lo que previeron los profetas del AT como Amós. No está discutiendo el completo cumplimiento del reino Davídico o llamando a la iglesia “Israel”.

 II. Discusión del lugar de Israel en el plan de Dios no es ni siquiera el centro de Hechos 15

III. Hechos 15 dice “concuerda” y no “cumplir”.

IV. William D. Barrick: “Tome nota, en primer lugar, que Santiago nunca dice que Amós 9 está “cumplido”. En segundo lugar, el razonamiento de Santiago es que el Evangelio debe continuar para ir a los gentiles, porque Dios los ha incluido en su plan redentor de acuerdo a Amós 9. Amós 9 se menciona a los Gentiles como beneficiarios de las bendiciones del reino de Dios, así que ¿cómo podría la iglesia primitiva alguna vez tomar medidas para excluirlos a ellos? “[12]

Los supersesionistas no han podido demostrar que la unidad entre los Judíos y gentiles en  la iglesia excluye la restauración futura de la nación de Israel.  

 Efesios 2:11-22 muestra que los gentiles, que solían estar lejos de Dios ya han sido traídos cerca de Dios por causa de Cristo. Así pues, el estatus soteriológico de los creyentes gentiles ha cambiado. Ellos ahora comparten con Israel en los pactos y promesas de Israel, pero no se conviertan en Israel.

Los creyentes gentiles no pueden ser incorporados a Israel debido a que Pablo dice que ahora forman parte de una nueva estructura-el hombre nuevo.

Howard Taylor: “La lógica superficial ha seguido para argumentar que no hay más originalidad para el Judío y el Israel físico. Dado que se dice que Cristo ha roto la barrera entre Judío y gentil [Efe. 2:11-18], la elección de Israel se terminó.

Pero esta no es la lógica del Nuevo Testamento. Aunque sólo hay un camino de salvación para ambos Judío y gentil, el Nuevo Testamento enseña que el pueblo judío aún guarda un lugar único en el trabajo histórico de la redención de Dios del mundo en Cristo [13].

Rom 11:17-24 subraya que los gentiles están ahora relacionados con las promesas de Dios. Por lo tanto, hay una unidad soteriológica entre Judios y gentiles creyentes. Pero ello no indica que la iglesia es ahora el verdadero Israel. Hay una diferencia entre decir que los gentiles participan con Israel en los pactos de Israel y afirmar que los creyentes gentiles vienen a ser Israel. Los gentiles son partícipes de los pactos no los dueños. Este pasaje no descarta un papel futuro de la nación de Israel o indica que la iglesia es ahora Israel.

Lenguaje israelita aplicado a los creyentes gentiles no significa que la Iglesia es Israel.

1 Pedro 2:9-10 y Romanos 9:24-26 – Sí, el lenguaje utilizado de Israel en el Antiguo Testamento se utiliza para los gentiles en el Nuevo Testamento. Pero la similitud con Israel no significa identificación con Israel. Hay ocasiones en las Escrituras cuando las imágenes de “Israel” se aplica a los no israelitas sin que estos no israelitas se conviertan en Israel. Isaías 19:24-25, por ejemplo, predice que algún día Egipto se llamaría “mi pueblo”. Sin embargo, el contexto deja claro que Egipto es distinto de Israel, puesto que  Egipto es mencionado al lado de “Israel, mi heredad.” Así, incluso en el Antiguo Testamento se predijo que los no israelitas, algún día llevarían a algunos de los títulos de Israel sin ser identificados como Israel.

J. Ramsey Michaels dice: “En ninguna parte de 1 Pedro se dirige a los lectores como un nuevo Israel o un nuevo pueblo de Dios, como para desplazar a la comunidad judía.” [14]

Gálatas 3:7, 29 El Nuevo Testamento enseña que los creyentes gentiles son la simiente de Abraham, pero esto no significa que los creyentes gentiles son Israel. El concepto de “simiente de Abraham” se utiliza de diferentes maneras en el Nuevo Testamento. En primer lugar, puede referirse a aquellos que son descendientes biológicos de Abraham. En segundo lugar, puede referirse al Mesías, que es la simiente del individuo único de Abraham. En tercer lugar, puede referirse al remanente justo de Israel (cf. Is. 41:8 con Rom 9:6). En cuarto lugar, se puede utilizar en un sentido espiritual para los creyentes Judios y gentiles (Gálatas 3:29). John Feinberg, afirma: “ningún sentido (sobre todo espiritual) es más importante que cualquier otro, y que ningún sentido anula el significado y las implicaciones de los otros sentidos.” [15] Por lo tanto, la aplicación de los títulos de “hijos de Abraham” o “simiente de Abraham” a creyentes gentiles no significa que los creyentes gentiles son Judios espirituales o parte de Israel [16].

Gálatas 3:7-8 enlaza a los gentiles siendo “hijos de Abraham” con la parte del pacto con Abraham que predijo que “todas las naciones de la tierra serán bendecidas.”

La profecía del Nuevo Testamento se refiere a Israel, lo que indica que el plan de Dios para Israel está vivo.

Apocalipsis 7:4-8 – todas las tribus de Israel son mencionados.

Mateo 24:15 ss.

I.La abominación de la desolación está claramente relacionada con el templo judío.

II. Jesús le dice a la residencia de Israel qué hacer en el período de tribulación.

Pablo se refiere al templo en 2 Tesalonicenses 2:4.

Si la iglesia es ahora Israel, ¿por qué las profecías del NT se refieren al Israel étnico?

En conclusión, Ronald Diprose tiene razón cuando afirma que para que el supersesionismo pueda calificar como una doctrina bíblica debe ser “positivamente, o sea, pasajes que la enseñan claramente y negativamente, que ningún pasaje en realidad la excluya.” [17] En ambos caso, el supersesionismo falla. El Nuevo Testamento no llama a la iglesia “Israel”, y en ninguna parte el Nuevo Testamento afirma que la nación de Israel ha sido permanentemente rechazada por Dios. Varios de los textos como Mateo 19:28; 23:37-39, Lucas 13:35, 21:24, 22:30 y Romanos 11 refutan el supersesionismo en que enseñan o reafirman la expectativa del Antiguo Testamento de la restauración de Israel. Por lo tanto, estamos de acuerdo con Walter Kaiser, cuando dice: “Para argumentar que Dios sustituye a Israel con la iglesia es apartarse de un enorme cuerpo de evidencia bíblica.” [18]

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[1] John Murray, La Epístola a los Romanos. (Grand Rapids: Eerdmans, 1959. Reimpresión 1997), 2:100.
[2] EP Sanders, Jesus and Judaism (Philadelphia: Fortress, 1985), 103.
[3] Donald Senior, Mateo, ANTC (Nashville: Abingdon, 1998), 264.
[4] J. Bradley Chance, Jerusalén, el Templo, y la Nueva Era en Lucas-Hechos (Macon, GA: Mercer University Press, 1988), 134.
[5] Scot McKnight, una nueva visión de Israel: Las enseñanzas de Jesús en el Contexto Nacional (Grand Rapids: Eerdmans, 1999), 130-31.
[6] C.E.B. Cranfield, crítico y exegético Comentario sobre la Epístola a los Romanos. ICC (Edinburgh: T. & T. Clark, 1975-79), 2:448.
[7] Ernst Käsemann, Comentario sobre Romanos, trad. y ed. , Geoffrey W. Bromiley (Grand Rapids: Eerdmans, 1980), 314.
[8] Jürgen Moltmann, El camino de Jesucristo: Cristología en dimensiones mesiánicas, trad. Margaret Kohl (San Francisco: HarperSanFrancisco, 1990), 35.
[9] W. Pannenberg, Teología Sistemática, vol. 3, trad. Geoffrey Bromiley (Grand Rapids: Eerdmans, 1993), 471.
[10] William Sanday y Arthur C. Headlam, la Epístola a los Romanos, el ICC (Nueva York: Charles Scribner’s Sons, 1923), 240. Véase también Douglas Moo, la Epístola a los Romanos, NICNT (Grand Rapids: Eerdmans, 1996), 574. Sobre Rom 9:6, Gutbrod escribe: “No se nos dice aquí que los cristianos gentiles son el verdadero Israel. La distinción en R. 9:6 no va más allá de lo que se presupone en Jn. 1:47. . . “. Gutbrod Walter”, “Israhl, K. t. L., “, en Diccionario teológico del Nuevo Testamento, vol. 3, ed. Gerhard Kittel (Grand Rapids: Eerdmans, 1965), 387.
[11] Ronald E. Diprose, Israel en el desarrollo del pensamiento cristiano (Roma: Istituto Italiano Bíblico Evangélico, 2000), 47. Énfasis en el original. Véase también Jocz Jacob, el pueblo judío y Jesucristo: Un Estudio de la controversia entre la Iglesia y la Sinagoga (Londres: SPCK, 1962), 422, n. 316.
[12] William D. Barrick, “Nueva Teología del Pacto y los pactos del Antiguo Testamento”, documento inédito para el Seminario del Maestro de la Facultad Capilla de la serie: Un examen de la Nueva Teología del Pacto, 5, n. 34.
[13] Howard Taylor, “La continuidad del pueblo de Dios en el Antiguo y Nuevo Testamento,” Boletín de Escocia Evangélico de Teología 3 (1985): 14-15. Énfasis en el original.
[14] J. Ramsey Michaels, 1 Pedro, WBC, vol. 49 (Waco, TX: Word Books, 1988), 107. Énfasis en el original.
[15] John Feinberg, “Sistemas de discontinuidad”, en la continuidad y la discontinuidad: Perspectivas sobre la relación entre el Antiguo y Nuevo Testamento, ed. John S. Feinberg (Wheaton: Crossway, 1988), 73.
[16] Los Estados Fruchtenbaum “, lo que los teólogos necesitan reemplazo para probar su caso es una declaración en la Escritura que todos los creyentes son de« la semilla de Jacob. “Esta enseñanza se indica que la iglesia es el Israel espiritual, o que los cristianos gentiles son Judios espiritual. “Fruchtenbaum,” Israel y la Iglesia “, en temas relacionados con los Dispensacionalismo (Chicago: Moody, 1994), 126-27.
[17] Diprose, Israel en el desarrollo del pensamiento cristiano, 70.
[18] Walter C. Kaiser, Jr., “una respuesta Epangelical”, en el Dispensacionalismo, Israel y la Iglesia: La búsqueda de la definición (Grand Rapids: Zondervan, 1992), 364.

 
 
 
 

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estrella1Por Michael J. Vlach, Ph.D.

Algunos pasajes como Mateo 19:28, Lucas 22:30, Romanos 11:25-27, y Hechos 1:6 reafirman explícitamente la expectativa del Antiguo Testamento de la restauración de la nación de Israel. Además, los pasajes de Mateo 23:37-39 y Lucas 13:34-35 también parecen ser pruebas del Nuevo Testamento para la restauración de este tipo. [1] Mateo 23:37-39 registra las palabras de Jesús a los habitantes de Jerusalén:

“¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que son enviados a ella! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus pollitos bajo sus alas, y no quisiste. He aquí a tu casa está siendo dejada desierta! Porque yo digo que de ahora en adelante no se me verá hasta que digan: ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! “

El texto de Lucas 13:34-35 es similar:

“¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedrea a los enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus pollitos bajo sus alas, y ustedes no quisieron! He aquí vuestra casa os es dejada desierta, y yo os digo, no me verán hasta que llegue el momento cuando ustedes digan: “Bendito el que viene en el nombre del Señor!”

En estos dos textos paralelos, Jesús anuncia que la desolación vendrá a Jerusalén y su templo, porque los habitantes judíos de Jerusalén, lo rechazaron. Jesús también anuncia que se ocultará de los habitantes de Jerusalén hasta el día que digan, “¡Bendito el que viene en EL NOMBRE DEL SEÑOR!” La predicción de que los Judíos gritarán un día que Jesús es “Bendito”, es claro, pero la manera en que lo harán está en disputa. ¿Es esta la exclamación de Judios desobedientes enfrentando un juicio escatológico, o es el grito de un Israel arrepentido en el momento de su restauración?

El último punto de vista parece más viable. En nuestra opinión, Mateo 23:37-39 enseña tanto el juicio y la esperanza. Hay un No es el juicio para la generación actual de Israel, pero también existe la esperanza de restauración en el futuro. Como Craig S. Keener declara:

Este pasaje nos recuerda que Dios no olvida sus promesas a su pueblo. . . . Mateo lo sitúa entre los infortunios del juicio venidero, pero al hacerlo se transforma esto en una promesa de esperanza futura. . . . La restauración de Israel fue un tema importante de los profetas bíblicos y por lo menos de vez en cuando reaparecía en el cristianismo primitivo (Romanos 11:26), aunque el énfasis de la apologética cristiana primitiva llegó a centrarse en la misión a los gentiles [2].

Otros afirman esta opinión. Gundry señala que Mateo 23:37-39 se refiere a “la restauración de Israel en el reino del Hijo del hombre.” [3] David K. Lowery, también está de acuerdo con esta conclusión:

La cita así sirve como un recordatorio de que el castigo de Israel no quiere decir que ha sido abandonado por Dios. Las citadas palabras también implican que la restauración de Israel se asociará con el arrepentimiento. . . . La cita, por lo tanto, expresa una nota de esperanza que el rechazo de Jesús como el Mesías, que Mateo ha descrito, no es la última palabra de Israel acerca de él, ni el pronunciamiento de la última palabra de aflicción de parte de Dios sobre ellos [4].

Lucas 13:34-35 también mantiene la esperanza de una restauración de la nación de Israel. Como Robert C. Tannehill declara: “Este lamento sobre Jerusalén incluye una continua esperanza de que una Jerusalén restaurada encuentra esta salvación.” [5] Craig A. Evans, señala que la positiva acogida de Jesús por los Judíos, como se describe en Lucas 13:35, está vinculada a la próxima venida (parusía) de Cristo:

El refrán, por lo tanto, se refiere probablemente a la parusía, en el momento en que el reino es finalmente restaurado a Israel (Hechos 1:6, 11); La Jerusalén terca entonces finalmente bendecirá al Mesías. Pero no hasta entonces los habitantes serán reunidos bajo las alas de la atención y la protección del Mesías. La expectativa es que algún día, pero no ahora, la nación judía responderá y se reconciliará con el Mesías. [6]

John Koenig también vincula una jubilosa acogida de Jesús por los Judíos con la parusía y la restauración de Israel:

Pero esto significa que la profecía registrada en Lc. 13:35 debe mirar hacia adelante a algún otro acontecimiento futuro. Este otro es probablemente el descenso (parusía) de Jesús a Jerusalén como el Mesías Hijo del Hombre, en el Reino de Dios (Lucas 21:27, Hechos 1:11). En ese día Jerusalén se arrepentirá de su ceguera y darán la bienvenida a Jesús con bendiciones. Posteriormente, la restauración final de Israel puede continuar. [7]

La esperanza de una futura restauración de Israel en Lucas 13:35 puede ser apoyada por otras declaraciones en Lucas y Hechos. Como Darrell Bock dice:

Se discute si Lucas por esta observación ofrece esperanza para el futuro de Israel. Lucas 21:24 y el discurso de Hechos 3 muestran que Jesús y la iglesia siguieron ampliando la esperanza de Israel. Ellos creían que Dios restauraría la nación en el final. De hecho, el Nuevo Testamento sugiere que esta respuesta va a preceder el retorno de Cristo, lo que más tarde Lucas referencia al período actual como “la época de los gentiles.” [8]

Tenemos, pues, que la exclamación “¡Bendito el que viene en EL NOMBRE DEL SEÑOR!” Es un grito de alegría de un Israel arrepentido en fase de restauración, y no el grito lamentable de una sentencia de Israel sufriendo juicio. Otra prueba de esto se puede encontrar en el contexto del Antiguo Testamento de esta declaración. Esta exclamación que se hace referencia en Mateo 23:39 y Lucas 13:35 se toma del Salmo 118:26. El Salmo 118 es un salmo de acción de gracias por la bondad salvadora de Dios. Según Evans, “Los rabinos entienden Sal. 118:26 en referencia al día de la redención.” [9]

El contexto alegre del Salmo 118 hace más probable que la cita de este salmo en Mateo 23:39 y Lucas 13:35 se refiera a una liberación gozosa de un Israel restaurado. Tomando nota de que el Salmo 118 los Judíos lo consideraron como un salmo mesiánico de alabanza, Saucy declara: “Es mucho más probable que esta declaración tras el pronunciamiento de la sentencia debe ser tomado como una promesa de un saludo alegre de su Mesías por los habitantes de Jerusalén”. [10] De acuerdo con Larry R. Helyer,” Es difícil no ver aquí una referencia a la futura conversión de Israel (cf. Rom 11:25-26). La sugerencia de que el grito es una admisión renuente de la soberanía tiene muy poco para alabarlo, especialmente teniendo en cuenta el contexto de la cita del Salmo 118:26. “[11] Bock, también argumenta en contra de la idea de que la exclamación de los Judíos es un reconocimiento forzado de Jesús: “Otra explicación defectuosa es que los Judíos se verán obligados a reconocerlo en la segunda venida. . . . La cita de Sal. 118 es positiva y se prevé un reconocimiento positivo, no uno forzado. “[12]Esta interpretación, sin embargo, ha sido objeto de críticas por parte de los supersesionistas. R.T. France, por ejemplo, sostiene que hay “dos factores” en contra de la opinión de que Jesús está hablando de la salvación nacional de Israel. En primer lugar, alega que la declaración “hasta que digan” en Mateo 23:39 es “, expresada en griego como una posibilidad indefinida, más que como una predicción firme.” [13] Así, “Esta es la condición en que lo verán de nuevo, pero no hay ninguna promesa de que la condición será cumplida. “[14] En segundo lugar, France considera que el contexto de juicio de Mateo 23 y 24 se opone a la idea de que Jesús estaba hablando de una esperanza futura para la nación de Israel:

En segundo lugar, una predicción de arrepentimiento futuro sería muy fuera de lugar no sólo con el flujo de pensamiento a través del cap. 23 (de la que este es el punto culminante) y el cap. 24, que trata de la sentencia por venir, sino también con la perspectiva del Evangelio en su conjunto, que reiteradamente ha hablado de la última oportunidad de Israel, y de un nuevo pueblo internacional de Dios (8:11-12; 12:38-45; 21:40-43, 22:7; 23:32-36; etc.) [15]

Los puntos de France no son convincentes. Los Supersesionistas destacan a menudo el contexto de la sentencia de Mateo 23:39 como prueba de que Jesús no estaba hablando de una futura salvación o restauración de Israel. Sin embargo, aunque en gran medida el contexto habla del juicio, esto no significa que, lógicamente, que no puede haber esperanza para Israel después de un período de juicio. Como Goppelt escribe: Mateo “de hecho, puede haber tenido en mente un encuentro salvífico de Israel con el regreso de uno en la parusía en Mat. 23:39.” [16] Lange, también, Mateo 23:39 dice que “es un indicio de una conversión futura. “[17]

Un rayo de esperanza se puede ofrecer en medio de las predicciones sombrías de la sentencia. Así pues, la conclusión es que Mateo 23:37-39 y la enseñanza en paralelo en Lucas 13:35 predicen el día en que los habitantes de Jerusalén reconocerán con gozo a su rey. Como afirma Donald Senior, “En la perspectiva de Mateo, el rechazo de Jesús por los dirigentes es de hecho un pecado grave, que lleva el juicio divino. Sin embargo, la historia de la relación de Dios con Israel no está concluida, y llegará el día en que Jerusalén volverá a recibir a su Mesías con gritos de alabanza. “[18] Ladd, también señala que Mateo 23:37-39 es evidencia de que” Israel todavía no se ha salvado.” [19] También es evidencia de que el rechazo de Israel no es definitiva:

Este rechazo [de Israel] no es definitiva y en última instancia, el día vendrá cuando Israel dirá: “¡Bendito el que viene en el nombre del Señor» (vv. 37-39). El Reino de Dios no se ha tomado de los Judíos para que puedan ser abandonados para siempre; “todo Israel” debe ser salvado aún y llevado dentro del propósito redentor de Dios [20].

Concluimos, por tanto, que Mateo 23:37-39 y Lucas 13:34-35 ofrecen evidencia adicional del Nuevo Testamento para la restauración de la nación de Israel.

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[1] Los que afirman que estos textos son coherentes con la idea de una restauración de Israel nacional incluyen: Robert H. Gundry, Mateo: Comentario sobre su obra literaria y teológica Artes (Grand Rapids: Eerdmans, 1982), 394; Craig S . Keener, Mateo, IVPNTCS, vol. 1, ed. Grant R. Osborne (Downers Grove, IL: InterVarsity, 1997), 341; Lowery, “La evidencia de Mateo”, 179-80; Robert C. Tannehill, Lucas, ANTC (Nashville: Abingdon, 1996), 226-27; Craig A. Evans, “Profecía y polémica: ‘Judios en las Escrituras de Lucas Apologética,” en Lucas y la Escritura: La función de la Sagrada Tradición en Lucas-Hechos, eds. Craig A. Evans y James A. Sanders (Minneapolis: Fortress, 1993), 179; John Koening, Judios y Cristianos en el diálogo: Fundamentos del Nuevo Testamento (Philadelphia: Westminster, 1979), 11-12; Darrell L. Bock, Lucas 9 :51-24: 53, BECNT, vol. 2 (Grand Rapids: Baker, 1996), 1251, Robert L. Saucy, El Caso para el Dispensacionalismo Progresivo: La interfaz entre la Teología Dispensacionalista & No dispensacionalista (Grand Rapids: Zondervan, 1993), 265; Larry R. Helyer “, Lucas y la Restauración de Israel “, Revista de la Sociedad Teológica Evangélica 36:3 (1993): 324-25.

[2] Keener, Matthew, 341.

[3] Gundry, Mateo, 394.

[4] Lowery, “La evidencia de Mateo”, 179-80.

[5] Tannehill, Lucas, 226-27.

[6] Evans, “Profecía y polémica,” 179.

[7] Koening, Judíos y Cristianos en el diálogo, 11-12. Énfasis en el original.

[8] Bock, Lucas, 2:1251.

[9] Evans, “Profecía y polémica,” 179, n. 33.

[10] Saucy, El Caso para el Dispensacionalismo Progresivo, 265.

[11] Helyer “, Lucas y la Restauración de Israel”, 324-25. Aunque no es un no supersesionista, Donald A. Hagner, declara: “Es posible vincular la futura aceptación de Cristo implícita en las palabras del Salmo 118:26 a la salvación escatológica de Israel a que se refiere Pablo en Romanos 11:26, 31.” Donald A. Hagner, Mateo 14-28, WBC, vol. 33 ter (Dallas: Word, 1995), 681.

[12] Bock, Luke, 2:1251. Mark Elliott afirma el mensaje de Mateo 23:39 y Lucas 13:35 “implica la cálida acogida del Hijo del hombre por parte de Israel en una fecha futura.” Mark Elliot, “Israel”, en Diccionario de Jesús y los Evangelios, eds. Joel B. Green, Scot McKnight, y I. Howard Marshall (Downers Grove, IL: InterVarsity, 1992), 363.

[13] Francia, Mateo, 332.

[14] Ibid.

[15] Ibid., 333. Refiriéndose a Mateo 23:37-39, JC Estados Fenton que el juicio de Israel es irreversible: “Así que el juicio vendrá sobre ellos [la gente de Jerusalén], Jesús mismo no será visto de nuevo por la multitud, hasta que venga en su gloria, y entonces será demasiado tarde para arrepentirse. “JC Fenton, San Mateo, del CMP (Philadelphia: Westminster, 1963), 377. Refiriéndose a Mateo 23:39, Donald A. Estados Hagner, “Es posible vincular la futura aceptación de Cristo implícita en las palabras del Salmo 118:26 a la salvación escatológica de Israel a que se refiere Pablo en Romanos 11:26, 31 , pero esto probablemente se va más allá de lo que Mateo y sus lectores entender esta declaración final. “Donald A. Hagner, Mateo 14-28, WBC, vol. 33 ter (Dallas: Word, 1995), 681. Véase también Douglas RA Hare, Mateo: Interpretación, un comentario bíblico para la enseñanza y la predicación (Louisville, KY: John Knox, 1993), 272.

[16] Leonhard Goppelt, Teología del Nuevo Testamento: la variedad y la unidad del testimonio apostólico de Cristo, vol. 2, trans. John Alsup (Grand Rapids: Eerdmans, 1982), 231, n. 29. Énfasis en el original.

[17] Lange, Mateo, 415. Stanley Toussaint señala la importancia de la palabra “hasta” en 23:39, cuando escribe: “Es muy importante para que uno tenga en cuenta que el rechazo de Cristo de Israel no es eterno. La palabra “hasta” (EW] s) del versículo treinta y nueve, junto con la siguiente declaración se afirma el hecho de que Cristo vendrá de nuevo a una nación arrepentido. “Stanley D. Toussaint: He aquí el rey: un estudio de Mateo (Oregon: Multnomah Press, 1980), 265-66.

[18] Donald Senior, Mateo, ANTC (Nashville: Abingdon, 1998), 264.

[19] George Eldon Ladd, El Evangelio del Reino: las exposiciones populares en el Reino de Dios (Grand Rapids: Eerdmans, 1959), 120.

[20] George Eldon Ladd, “Mateo”, El Expositor Bíblico, ed. Carl F. Henry (Philadelphia: Holman, 1960), 847. Según Kaiser, “Mientras que el énfasis recae en la sentencia se espera (ser” desolado “y ser” pisoteados »), lo que se toma como una cuestión divina de la realidad es que el Antiguo Testamento las promesas a Israel siguen estando presentes? Jerusalén pertenecerá a Israel una vez que el ‘tiempo de los gentiles han terminado, y una vez que Israel salude “el que viene” (un uso evidente de la terminología de OT para el Mesías), con la bendición en lugar de maldiciones. “Walter C. Kaiser,” Promesas del Reino Espiritual y Nacional “, en la continuidad y discontinuidad: Perspectivas sobre la relación entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, ed. John S. Feinberg (Wheaton, IL: Crossway, 1988), 301.

nuevaJerusalenPor Ingº Mario A Olcese (Apologista) 

Una cosa que llama poderosamente la atención es que la Biblia no nos dice prácticamente nada de nuestra supuesta “vida en el cielo” en la eternidad. Sí, es increíble descubrir que nada se dice de la vida de los salvos en el cielo, a pesar de que este “lugar” es considerado por muchos cristianos como su paradero final después de morir. ¿Pero no extraño de que la Biblia no nos diga nada de lo que harán los justos allá, si en verdad ese es el lugar o el destino final y eterno para ellos? La Biblia dice que Dios trabaja, e igualmente su Hijo, por tanto los cristianos estarán también trabajando en la eternidad, y no tan solo tocando un arpa o una lira dorada. ¿Pero en qué podrían estar trabajando los salvos en el cielo? La Biblia no lo dice. Lo que sí nos dicen las Escrituras es lo que harán los salvos EN LA NUEVA TIERRA. 

Los salvos en el reino de Dios

La Biblia, en cambio, sí nos dice lo suficiente sobre lo qué estarán haciendo los que ganen la vida eterna en el reino de Dios. La palabra de Dios nos da muchísima información de la labor de los salvos en la nueva tierra de justicia. Esto se explica fácilmente porque la tierra, y no el cielo, u otro lugar supra mundano, es la promesa de Dios para los salvos.

Veamos los pasajes más importantes que nos indican cuál será la tarea de los salvos en el reino de Dios:

En Lucas 19:11-19 Jesús nos da la siguiente pista:

“Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente. 12 Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver. 13 Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo. 14 Pero sus conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros. 15 Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno. 16 Vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas. 17 El le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades. 18 Vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha producido cinco minas. 19 Y también a éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades”. 20 

Si leemos con cuidado estos versos, podremos ver que los salvos recibirán del Señor el pago correspondiente por haber cumplido con la tarea que él les encomendó, y ese pago no es un eterno descanso en un paraíso celestial, tocando el arpa, y rodeado de bellas doncellas, sino, más bien, el ejercicio de la autoridad sobre las naciones. ¿Qué significa esto?

El Reino de Cristo es un gobierno

Siendo que el reino de Cristo es un gobierno con un monarca supremo (el Mesías escogido), es lógico concluir que éste tenga un territorio, leyes, y súbditos. Para que el gobierno funcione, el Mesías Jesús deberá contar con asistentes de confianza en su régimen mundial, hombres probos y santos que administrarán en su reino con equidad y justicia. ¿Y quiénes mejores que los miembros de su iglesia que han mostrado probidad en esta vida? Es por eso que la iglesia ha sido llamada para recibir el reino (Lucas 12:32) para que ejerza autoridad sobre las naciones (Apo. 2:27, “Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones”). De modo que acá tenemos la función que desempeñará la iglesia en el reino milenario de Cristo.

Los santos juzgarán el mundo

En 1 Corintios 6:1-3 Pablo dice algo sumamente interesante: “¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas? 3 ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida?

Aquí Pablo amonestaba a los creyentes por su incapacidad para juzgar cosas pequeñas de esta vida, y máxime,  considerando que ellos tenían por delante una tarea aún más difícil e importante que desempeñar y que consistía en el futuro juicio y gobernación del mundo entero.

Daniel vislumbró el dominio de Cristo y los santos en el Reino de Dios

En Daniel 7 leemos: 

“Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él.  Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido…y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán”. 

Así que el pueblo de los santos del Altísimo recibe el reino, el dominio, y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo. Entonces es fácil ver que los salvos, los santos, tendrán una gran responsabilidad en el reino venidero de Jesucristo. Serán los asistentes y los cogobernantes del reino de Cristo por espacio de mil años. 

En el milenio descansaremos de nuestras obras para hacer las obras de Dios en el reino de Cristo. Estaremos edificando una nueva sociedad donde realmente exista la justicia y la rectitud. Será una sociedad donde el diablo y sus demonios estarán ausentes, sin que causen las desgracias y maldades que ahora están ocasionando en la tierra y en los hombres. 

Desgraciadamente son pocos los cristianos que anuncian estas buenas noticias de un mundo de paz y justicia gobernado por Cristo y su iglesia. Los más de ellos predican evangelios trucados o adulterados que nada tienen que ver con el reino de Cristo y el destino final y glorioso de su iglesia en dicho gobierno divino. Los textos que arriba hemos citado son poco o nada citados por los evangélicos y católicos por igual. Simplemente no los creen literales y para la iglesia. 

Es hora de retomar el anuncio verdadero (el evangelio del reino) de Cristo para dejar de estar esperanzados en una creencia errónea de escapar algún día de este mundo caótico y perverso como almas inmortales en dirección al cielo. 

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apologista34

Estimados amigos que visitan mi blog “El Apologista Sociniano” regularmente:

Es increíble cómo van en aumento el número de visitas a mi blog todos los meses, que realmente me deja anonadado, y máxime, considerando que no soy un exponente Trinitario sino Unitario, y para muchos, un auténtico paradigma de la herejía antitrinitaria y sociniana. Pero yo no los perdono (broma), porque sí saben lo que hacen al condenarme injustamente, y por tanto ellos mismos serán igualmente medidos con la misma vara con que me miden.

Les confieso que mi proclama del Reino de Dios, el tema que más tiempo he dedicado al estudio concienzudo, está haciendo impacto en cientos de mis lectores. Ahora estos nuevos creyentes se han convertido en fieles y entusiastas difusores del evangelio prístino de Jesucristo (el Reino de Dios), que ya han inaugurado sus propios sitios web para unirse a este noble y sagrado cometido que Jesús encargó primeramente a sus seguidores originales, los primeros cristianos, sus apóstoles (Lucas 8:1,2; 9:1,2; Marcos 16:15,16) y luego a nosotros, los de este siglo XXI (Mat. 24:14). Sí, mi amigos, hay ahora un verdadero despertar religioso en todo el mundo para retomar el evangelio original que es el Reino de Dios, el único y verdadero Nuevo Orden Mundial que Jesús, su Alteza Real, inaugurará en la tierra cuando regrese en toda su gloria y majestad.

Este mensaje del reino ciertamente le está produciendo a Satanás, el dios de este mundo impío, un terrible dolor de cabeza. El ha venido usando todos los medios posibles a su alcance para que este mensaje del reino de Dios quede trastocado. Primero tentó a Jesús para que obtuviera su reino, el reino del diablo, y no lo logró. Después ha introducido un reino supuestamente del cielo bajo la forma de un “reino eclesiástico” o “iglesia-reino”. Sus agentes del romanismo extendieron este engaño, y el verdadero evangelio del reino davídico por restaurarse quedó obscurecido por muchísimos siglos. Sin duda alguna, el diablo no desea que los hombres crean en el evangelio salvador del FUTURO reino de Dios bajo Cristo y sus fieles, y para ello él sigue obscureciendo magistralmente el entendimiento de los hombres (2 Cor 4:4) para que no entiendan este anuncio divino y así se pierdan para siempre, e incluso ha venido transformándose en un mensajero de luz para traer “buenas nuevas del infierno” y embaucar así a los simples y desapercibidos que son la mayoría, por desgracia (2 Cor.11:14).

El diablo ahora, como un experto mimo de Dios y de Jesús, quiere implantar su Nuevo Orden Mundial, su propio reinado milenario que se parezca al del verdadero Mesías, el Señor Jesucristo. El Diablo lo intentó con su títere, Adolf Hitler, y no tuvo éxito, y ahora lo está intentando de nuevo usando a los hombres que ostentan un tremendo poder político y económico en la tierra. Muy pronto un nuevo líder mundial emergerá en el mundo que se hará pasar por el Mesías esperado y prometerá el bienestar y la prosperidad para todos, y dirá que su propósito es hacer del mundo uno que sea verdaderamente justo y pacífico, en donde todos vivan en armonía y felicidad. Pero todos los buenos cristianos sabemos que este será un Mesías fraudulento que llevará al mundo al peor desastre de su historia. Será la prueba final para los verdaderos creyentes que están atentos a la Palabra del Señor, y el desastre para todos aquellos que confiaron en este falso líder y su NOM diabólico. Finalmente, se producirá la victoria del verdadero Mesías, quien aparecerá en gloria para destruirlo y atar a su inspirador, Satanás y sus demonios por un milenio a fin de poder inaugurar su reinado milenario en la tierra, el verdadero Nuevo orden Mundial que todo verdadero cristiano está esperando con fe y  mucho gozo.

Gracias por sus continuas cartas de aliento y apoyo, pues éstas me animan a seguir adelante, sabiendo que mi trabajo y esfuerzo para el Señor y su causa (el evangelio del reino) no es en vano. Y gracias también por todos aquellos que ya se han alineado con Jesús, para ser embajadores sin cadenas (aún) de su sagrado evangelio del reino de Cristo, la meta del verdadero Israel de Dios y la única esperanza que tiene el mundo para sobrevivir.

Vuestro servidor y hermano,

Ingº Mario A Olcese (Apologista)

wtMuchos potenciales Testigos de Jehová no tienen ni la más mínima idea en lo que se meterían si decidieran bautizarse dentro de la organización Watchtower. Una vez que estén adentro serán controlados en lo que leen, hacen y piensan. No podrán disentir de la organización, no podrán leer otros libros que no salgan de sus imprentas, no podrán usar otras versiones de la Biblia en sus cultos, salvo la que ellos han traducido; no podrán predicar en el púlpito o en internet lo que realmente creen como una verdad bíblica, sino sólo lo que dice su organización, etc. En fin, serán meros esclavos y marionetas y hasta ventrílocuos de una sociedad maléfica y ostracista.  Vean, hijos míos, el siguiente vídeo…¡y sálvese quien pueda antes de que sea demasiado tarde!

DEFINICIÓN DE SUPERSESIONISMO

estrellaPor Michael J. Vlach, Ph.D.

En esta sección vamos a intentar una definición precisa de supersesionismo. Varios títulos han sido usados en la identificación de la opinión de que la iglesia ha reemplazado permanentemente a Israel en el plan de Dios. Como Marten H. Woudstra observa: “La cuestión de si es más adecuado hablar de un reemplazo de los Judíos por la iglesia cristiana o de una prórroga (continuación) del pueblo de Dios del Antiguo Testamento en la de la iglesia del Nuevo Testamento es respondida variadamente. “[i] La denominación más común usada en la literatura académica reciente para identificar esta posición es” supersesionismo. “Comentando este término, Clark M. Williamson escribe:” ‘El supersesionismo “proviene de dos palabras latinas: súper (o sobre) y sedere (sentarse), como cuando una persona se sienta en la silla de otro, desplazando a la segunda. “[ii] Además, el título “la teología del reemplazo” se considera a menudo como un sinónimo de “supersesionismo. “[iii]

Varios teólogos han ofrecido definiciones sobre el “supersesionismo” o “la teología del reemplazo”. Según Walter C. Kaiser, ” la teología del reemplazo. . . declaró que la Iglesia, semilla espiritual de Abraham, había reemplazado a la nación de Israel, ya que había trascendido y cumplido los términos del pacto dado a Israel, cuyo pacto Israel había perdido por la desobediencia. “[iv] Ronald E. Diprose define como teología de la sustitución la opinión de que “la Iglesia completamente y permanentemente sustituyó  al Israel étnico en la elaboración del plan de Dios y como recipiente de las promesas del Antiguo Testamento a Israel.” [v] R. Kendall Soulen sostiene que supersesionismo está vinculado con la manera cómo algunos opinan de la venida de Jesucristo: “De acuerdo a esta enseñanza [supersesionismo], Dios eligió al pueblo judío después de la caída de Adán, a fin de preparar al mundo para la venida de Jesucristo, el Salvador. Después de que Cristo vino, sin embargo, el papel especial de los judíos llegó a su fin y su lugar fue tomado por la iglesia, el nuevo Israel. “[Vi] Herman Ridderbos afirma que hay un elemento positivo y negativo a la opinión supersesionista: “Por un lado, en un sentido positivo, presupone que la Iglesia nace de, nace fuera de Israel; por otra parte, la iglesia ocupa el lugar de Israel como el pueblo histórico de Dios.” [vii]

Estas definiciones de Kaiser, Diprose, Soulen, y Ridderbos parecen coherentes con las declaraciones de aquellos que afirman explícitamente que la iglesia es la sustitución de Israel. Bruce K. Waltke, por ejemplo, declara que el Nuevo Testamento enseña la “dura realidad de que la nación de Israel y su ley se han reemplazado definitivamente por la Iglesia y la Nueva Alianza.” [Viii] Según Hans K. LaRondelle, el Nuevo Testamento afirma que “Israel ya no sería el pueblo de Dios y sería sustituido por un pueblo que aceptaría el Mesías y su mensaje del Reino de Dios.” [ix] LaRondelle cree que este “pueblo” es la iglesia que sustituye a “la nación que rechazó a Cristo.” [x] Loraine Boettner, también, escribe:” Puede parecer duro decir que “Dios terminó con la Judios.” Pero el hecho de la cuestión es que Él está con ellos como un grupo nacional unificado no teniendo nada más que ver con la evangelización del mundo. Esa misión ha sido tomada de ellos y dado a la Iglesia Cristiana (Mateo 21:43). “[Xi]  

Cuando se comparan las definiciones de Kaiser, Diprose, Soulen y Ridderbos con las declaraciones de aquellos que abiertamente promueven la visión de la sustitución, parece que el supersesionismo se basa en dos convicciones principales: (1) Israel nacional de alguna manera ha completado o perdido su condición de pueblo de Dios y nunca más tiene un papel único o función, aparte de la iglesia, y (2) la iglesia es ahora el verdadero Israel que ha reemplazado definitivamente o supersedido al Israel nacional como el pueblo de Dios. El Supersesionismo, entonces, en el contexto de Israel y la iglesia, es la opinión de que la iglesia del Nuevo Testamento es el nuevo Israel que ha sustituido para siempre a la nación de Israel como el pueblo de Dios. El resultado es que la iglesia se ha convertido en la única heredera de las bendiciones del pacto de Dios originalmente prometido a Israel nacional en el Antiguo Testamento. Esto excluye cualquier futura restauración de Israel nacional.————————————————– ————-

[i] Marten H. Woudstra, “Israel y la Iglesia”, en la continuidad y la discontinuidad: Perspectivas sobre la Relación entre los Testamentos, ed. John S. Feinberg (Wheaton, IL: Crossway, 1987), 237. Woudstra considera que los términos “de reemplazo”, y “continuación” son aceptables y coherentes con la enseñanza bíblica. Véase también GB Caird, la teología del Nuevo Testamento (Oxford: Clarendon, 1994), 55.

[ii] Clark M. Williamson, un invitado en la casa de Israel: la Teología post-Holocausto (Louisville, KY: Westminster / John Knox, 1993), 268, n. 9.

[iii] Diprose opina de los títulos de “teología de reemplazo” y “supersesionismo” como sinónimos. También señala que el título de “teología de reemplazo”, es “un término relativamente nuevo en la teología cristiana.” Ronald E. Diprose, Israel en el desarrollo del pensamiento cristiano (Roma: Istituto Italiano Bíblico Evangélico, 2000), 31, n. 2. En el presente trabajo, vamos a utilizar el título “supersesionismo” y la “teología de reemplazo” como sinónimos. Reconocemos, sin embargo, que estas designaciones no pueden ser del todo satisfactorias para aquellos que ven a la iglesia más que la continuación o el cumplimiento de la nación de Israel. Véase Herman Ridderbos, Paul: un esbozo de su teología, trad. John Richard De Witt. (Grand Rapids: Eerdmans, 1975), 333-34; Millard J. Erickson, Christian Theology, 2d. ed. , (Grand Rapids: Baker, 1999), 1058-59.

[iv] Walter C. Kaiser, Jr., “una evaluación de la” teología del reemplazo”:La relación entre el Israel de la del pacto Abraham-davídico y la Iglesia cristiana”, Mishkan 21 (1994): 9.

[v] Diprose, Israel en el desarrollo del pensamiento cristiano, 2.

[vi] R. Kendall Soulen, El Dios de Israel y la Teología Cristiana, (Minneapolis: Fortress, 1996), 1-2.

[vii] Herman Ridderbos, Paul: un esbozo de su teología, trad. Richard John de Witt. (Gran Rapids: Eerdmans, 1975), Pablo, 333-34.

[viii] Bruce K. Waltke, “promesas del Reino como espiritual”, en la continuidad y discontinuidad, 274. También afirma: “El pueblo judío no tiene un lugar especial como el pueblo de Dios, ese lugar ha sido tomado por la comunidad cristiana que cumple con el propósito de Dios para Israel” (275). Énfasis en el original.[ix] Hans K. LaRondelle, el Israel de Dios en la profecía, los principios de interpretación profética (Berrien Springs, MI: Andrews University Press, 1983), 101. Énfasis en el original.[x] Ibíd.

[xi] Loraine Boettner, El Milenio (Philadelphia: Presbyterian & Reformed, 1957), 89-90. Según Bright, “El Nuevo Testamento triunfante celebra la Iglesia como Israel. . . el verdadero heredero de la esperanza de Israel. “John Bright, El Reino de Dios (Nashville: Abingdon, 1953), 226.

Fuente:

http://www.theologicalstudies.org/articles/article/1546226/17515.htm

conver1Por Michael J. Vlach, Ph.D.

Aquellos que sostienen a la teología de reemplazo a menudo afirman que el Nuevo Testamento no se pronuncia sobre la idea de una restauración de la nación de Israel. Pero está el Nuevo Testamento realmente en silencio sobre este asunto? Mateo 19:28 y Lucas 22:30 parecen ser dos pasajes de entre varios que ofrecen evidencia explícita del Nuevo Testamento en favor de una restauración de la nación de Israel. Mateo 19:28 dice:

 Y Jesús les dijo: “En verdad os digo, que vosotros, que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en su trono de gloria, también vosotros os sentaréis en doce tronos para juzgar las doce tribus de Israel.”

En el relato de Lucas de la Cena del Señor, Jesús declaró:

¿Y ustedes son los que han permanecido conmigo en mis pruebas, y así como mi Padre me ha concedido un reino, os lo aseguro que vosotros podrán comer y beber a mi mesa en mi reino, y os sentaréis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel”(Lucas 22:30).  

Así que ¿cuál es la enseñanza de esos pasajes? Parece que Jesús en ambos de ellos está afirmando la esperanza del Antiguo Testamento sobre la restauración de la nación de Israel. Como señala Robert Saucy, ” El apoyo para una futura restauración de Israel se ve en las declaraciones de Cristo de que sus discípulos se sentaban en tronos juzgando a las doce tribus de Israel en el reino (Mt 19:28; Lc 22:30).” [1 ] También dice: “Estas declaraciones sobre la posición de los discípulos sobre las doce tribus de Israel en el futuro reinado de Cristo, por tanto, no sólo miran hacia el futuro reino, sino también afirman un futuro para la nación de Israel.” [2]             

Otros han llegado a conclusiones similares acerca de estos dos textos. En su análisis del vocablo basileiva, Karl Ludwig Schmidt afirma que Jesús comparte la esperanza de sus contemporáneos judíos de la restauración nacional de Israel. Él cree esto a causa de las palabras de Jesús en Mateo 19:28 y Lucas 22:29-30:             

Incluso donde las esperanzas nacionales y políticas no estaban en primer plano, sino que la salvación fue esperada para todo el mundo en los últimos tiempos, sus contemporáneos  [de Jesús] aún pensaban que era importante que hubiese un lugar de privilegio para Israel. Israel iba a surgir con nueva gloria, y las tribus dispersas, y de hecho los Gentiles, debían fluir hacia la nueva Jerusalén. Jesús comparte esta esperanza. Él da a sus discípulos, los doce, como representantes de las doce tribus del pueblo de Dios, el pueblo santo, la oficina judicial y administrativa en el reino de Dios (Mt 19:28 = Lc. 22:29 s.). [3]

¿Es posible, sin embargo, que Jesús se refiera a la iglesia en Mateo 19:28? Son los “doce tribus” representantes de un nuevo pueblo de Dios que trasciende las diferencias étnicas? [4] La respuesta es: No. Como Robert dice H. Gundry: “Ni en la intención de Jesús ni en la de Mateo Israel significa “la Iglesia”. [5] Anthony J. Saldarini sostiene que Jesús hablaba de Judíos étnicos en Mateo 19:28. [6] De hecho, Saldarini alega que el intento de identificar a Israel con la iglesia es una distorsión del mensaje de Mateo:             

Muchos comentaristas automáticamente interpretan las palabras “pueblo” e “Israel” teológicamente, entendiendo por estos términos los que son llamados por Dios para ser su pueblo especial y se les da las promesas y los pactos. Ellos luego contrastan el pueblo del antiguo pacto con el nuevo pueblo, o el nuevo Israel o la iglesia. . . . Vamos a argumentar que este sistema de la historia de la salvación, con su lectura tendenciosa de las palabras y su uso de categorías no Mateanas, distorsionan el evangelio. [7]

M. Eugene Boring ha sostenido que la opinión de que la iglesia es el nuevo Israel en Mateo 19:28 es una “mala interpretación”. [8] También dice: “El concepto de la iglesia como el “nuevo Israel” es ajeno a Mateo, que siempre utiliza “Israel” en el sentido empírico. Porque incluso escatológicamente restaurado Israel debe ser juzgado y clasificado como la Iglesia, la Iglesia no es simplemente identificada con Israel.”[9] Because even

Por lo tanto, estamos de acuerdo con Scot McKnight cuando señala que Mateo 19:28 es una prueba de que «Jesús prevé un reino”, que se centró en “el templo, la ley, y la tierra”-una “visión realista de la nación elegida de Dios, Israel.” [10] Asimismo, concluimos con EP Sanders que Mateo 19:28, “confirma la opinión de que Jesús miró a la restauración de Israel.” [11]

Lo mismo es cierto para el evangelio de Lucas. Cuando se trata de la cuestión de la iglesia, Arthur W. Wainwright señala que Lucas “nunca explícitamente la llama ‘Israel’, y no hay razón para suponer que cuando habla de la restauración de Israel está aludiendo a la Iglesia. Se refiere a la nación judía.”[12] Según Jacob Jervell,” El concepto de “Israel” nunca es utilizado por Lucas como un término para una iglesia compuesta de Judíos y gentiles. “[13]

Peter K. Nelson llega a una conclusión similar sobre Lucas 22. Como él señala, la referencia a los “doce tribus” en 22:30 no es una referencia a la Iglesia, sino para el pueblo judío. Como él señala, no hay uso de “Israel” en los sinópticos o Hechos “que no se refiera al pueblo/nación judío, el Israel del Antiguo Testamento. . . . Por lo tanto, no parece que Lucas atribuye un nuevo significado cristiano a los diversos términos y frases que se han utilizado tradicionalmente para describir el antiguo Israel (contraste Gal 6:16).”[14] Por lo tanto, a la luz del sentido literal de Lucas de “Israel”, “Lucas 22:30 es, probablemente hablando de la nación de Israel:

Es mejor tomar las “doce tribus de Israel” en Lucas 22:30b como una referencia al Israel del Antiguo Testamento, el pueblo de Dios. Lucas no prevé un nuevo Israel que se separa del Israel de la antigüedad, sino un Israel que ha vuelto a sus raíces y cuyo Mesías ha venido a dar la bienvenida a todos los que se arrepienten y creen [15].

La importancia de Mateo 19:28 y Lucas 22:30 no se debe perder. Estos textos muestran de forma explícita que el Nuevo Testamento enseña una restauración de la nación de Israel. Así, el Nuevo Testamento, en realidad no guarda silencio acerca de la restauración de Israel. Dirigiéndose al presunto silencio del Nuevo Testamento sobre la restauración de Israel, Arnold Fruchtenbaum correctamente escribe: “Jesús no estaba totalmente en silencio, como Mateo 19:28 y Lucas 22:29-30 ilustran.” [16]            

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[1] Robert L. Saucy, El Caso del Dispensacionalismo progresivo: La interfaz entre la Teología Dispensacional & No dispensacional (Grand Rapids: Zondervan, 1993) 267. 

[2] Ibid., 267-68. 

[3] Karl Ludwig Schmidt, “Basileia”, en TDNT, vol. 1, ed. Gerhard Kittel (Grand Rapids: Eerdmans, 1964), 586.
 
[4] Por dos ejemplos de los que sostienen este punto de vista ver a David Hill, El Evangelio de Mateo, NCBC (Grand Rapids: Eerdmans, 1972), 284 y RT France, Matthew: una introducción y comentarios, TNTC, vol. 1 (Grand Rapids: Eerdmans, 1985, reimpresión, 1987), 288.

 [5] Robert H. Gundry, Mateo: Un Comentario sobre su obra literaria y teológica Artes (Grand Rapids: Eerdmans, 1982), 393.  [6] Anthony J. Saldarini, Comunidad Judeo-cristiana de Mateo (Chicago: University of Chicago Press, 1994), 28.

[7] Ibíd., 226, n. 4.

[8] M. Eugene Boring, “El Evangelio de Mateo,” la Biblia del Nuevo Intérprete. Vol. 8 (Nashville: Abingdon, 1995), 392. En sus reflexiones sobre Mateo 19:28, HAW Meyer dice: “Es un error, por lo tanto, tomar el pueblo de Israel como un intento de representar al pueblo de Dios en el sentido cristiano”. Heinrich August Wilhelm Meyer, críticas y exegéticas Mano -Libro del Evangelio de Mateo, trad. Peter Christie (Nueva York: Funk & Wagnalls, 1890), 347.

 [9] Boring, “El Evangelio de Mateo,” 392.

 [10] Scot McKnight, una nueva visión de Israel: “La enseñanza de Jesús en el Contexto Nacional (Grand Rapids: Eerdmans, 1999), 83.

[11] EP Sanders, Jesús y Judaísmo (Philadelphia: Fortress, 1985), 103.

[12] Arthur W. Wainwright, “Lucas y la restauración del Reino a Israel”, (1977 expositivo Times, 89): 76.

[13] Jacob Jervell, Lucas y el Pueblo de Dios: Una nueva mirada en Lucas-Hechos (Augsburg Fortress, 1972; reimpresión, Eugene, OR: Wipf & Stock, 2002), 72, n. 22.

[14] Peter K. Nelson, Liderazgo y Discipulado: Un Estudio de Lucas 22:24-30, SBL Disertación Serie 138 (Atlanta: Scholars Press, 1994), 221-22.

 [15] Ibid., 223.

 [16] Arnold Fruchtenbaum, Israelología: el eslabón perdido en Teología Sistemática (Tustin, CA: Ministerios, Ariel, 1994), 203.

 Fuente:

http://www.theologicalstudies.org/page/page/4367925.htm

 mike2Por Michael J.Vlach, Ph.D.

A veces, los escritores del Nuevo Testamento aplican la terminología utilizada de Israel en el Antiguo Testamento a la iglesia del Nuevo Testamento. Al igual que Israel del Antiguo Testamento, la Iglesia se identifica como la posesión de Dios (cf. Éxodo 19:5 con Tito 2:14), “Mi pueblo” (cf. 2 Crónicas 7:14 con Hechos 15:14 y 2 Corintios 6:16), y la “circuncisión” (Filipenses 3:3). Además, los miembros creyentes en la iglesia se llaman “una raza escogida”, “sacerdocio real”, y “una nación santa” (1 Pedro 2:9). Existe desacuerdo, sin embargo, sobre el significado de estas designaciones israelitas. ¿La aplicación de estos términos a la iglesia significa que la iglesia es el nuevo Israel? Aquellos que tienen una visión de la sustitución suelen decir que sí. Para ellos, como señala Saucy, “Esta aplicación de la terminología de Israel a la Iglesia significa que los escritores del Nuevo Testamento estaban identificando a la Iglesia como el nuevo Israel, y así, redefiniendo el concepto de Israel.” [1]

En referencia a 1 Pedro 2:9-10, Scot McKnight declara, “No hay ningún pasaje del Nuevo Testamento que más explícitamente asocia los términos del Antiguo Testamento para Israel con la iglesia del Nuevo Testamento que éste.” [2] El texto dice:

Pero vosotros sois LINAJE ESCOGIDO, REAL SACERDOCIO, NACIÓN SANTA, pueblo PARA LA POSESIÓN de Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable, porque una vez no erais un pueblo, pero ahora sois pueblo de Dios, que no habíais recibido misericordia, pero ahora habéis recibido misericordia.

Los títulos, “raza elegida”, “sacerdocio real”, “nación santa”, y “pueblo de Dios,” se han tomado de Isaías 43:20 y Éxodo 19:5-6. Estas designaciones, utilizado de Israel en el Antiguo Testamento, son ahora utilizadas por Pedro para describir a los creyentes del Nuevo Testamento.

Esta aplicación de la terminología “Israel” a la iglesia en 1 Pedro 2:9-10 ha llevado a algunos a concluir que Pedro identifica a la Iglesia, como Israel. [3] Fred H. Klooster, por ejemplo, afirma, “la Iglesia como el cuerpo de Cristo se compone de creyentes Judíos y gentiles, y es el nuevo Israel, “un pueblo escogido, real sacerdocio, nación santa”.[4] Hunter y Homrighausen escriben,” Pedro procede a aplicar título tras título atribuidas a la antigua Israel a la Iglesia como el nuevo Israel de Dios.”[5] Grudem también considera que 1 Pedro 2,9 enseña una teología de reemplazo: “el pueblo elegido de Dios ya no se dice que son los descendientes físicos de Abraham, porque los cristianos son ahora la raza elegida verdadera »(v. 9). . . ¿Qué más podría necesitarse para decir con seguridad que la Iglesia se ha convertido en el verdadero Israel de Dios. “[6]

Además de ver a la Iglesia como el nuevo Israel, algunos declaran que 1 Pedro 2:9-10 enseña la sustitución de la nación de Israel con la iglesia. Paul J. Achtemeier escribe: “La descripción doble de la nueva comunidad (2:5; 2:9-10) se muestra por su lenguaje que la iglesia ha asumido el papel de Israel.” [7] I. Howard Marshall hace una fuerte declaración sobre la seguridad de la opinión de los supersesionistas de 1 Pedro 2:9-10: “Es imposible evitar la impresión de que Pedro deliberadamente dice que el pueblo contemporáneo de Israel ya no son pueblo de Dios, aquel Dios que estaba en comunidad con Su pueblo en los tiempos del Antiguo Testamento, sino más bien que la iglesia es el verdadero heredero de Israel. “[8]

 

 
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[1] Robert L. Saucy, El Caso para el Dispensacionalismo Progresivo Dispensa: La interfaz entre la Teología Dispensacional y lo no Dispensacional (Grand Rapids: Zondervan, 1993), 205. Saucy no es un supersesionista.

[2] Scot McKnight, 1 Pedro, NIVAC (Grand Rapids: Zondervan, 1996), 109-10.

[3] Algunos de los que ven 1 Pedro 2:9-10 como que enseñan que la iglesia es “Israel” son: Wayne Grudem, 1 Pedro, TNTC, vol. 17 (Grand Rapids: Eerdmans, 1988), 113; Peter H. Davids, La Primera Epístola de Pedro (Grand Rapids: Eerdmans, 1990), 90-92; Woudstra, “Israel y la Iglesia: Un caso para la continuidad,” 234 ; Ernest Best, 1 Pedro, BCN (Grand Rapids: Eerdmans, 1977), 108-09; JND Kelly, las Epístolas de Pedro y Judas (Peabody, MA: Hendrickson, 1969), 95; RVG Tasker, el Antiguo Testamento en el Nuevo Testamento (Filadelfia: Westminster, 1945), 138; Robert H. Mounce, renacer para una esperanza viva: Comentario sobre 1 y 2 Pedro (Grand Rapids: Eerdmans, 1982), 28; John Bright, El Reino de Dios: El concepto bíblico y su significado para la Iglesia (Nashville: Abingdon, 1953), 227; J. Ramsey Michaels, 1 Pedro, WBC, vol. 49 (Waco, TX: Word Books, 1988), 107; Ridderbos, Pablo, 332; Paul J. Achtemeier, 1 Pedro: A Commentary on First Peter (Minneapolis: Fortress, 1996), 152; I. Howard Marshall, 1 Pedro , IVPNTCS (Downers Grove, IL: InterVarsity, 1991), 72-73; LaRondelle, el Israel de Dios en la profecía, 106; Zorn, Cristo Triunfante, 94.

[4] Fred H. Klooster, “El método bíblico de la salvación: un caso para la continuidad”, en la continuidad y discontinuidad, 159.[5] Archibald M. Hunter y Elmer Homrighausen G., “La Primera Epístola de Pedro,” IB, vol. 12 (Nueva York: Abingdon, 1957), 110.

[6] Grudem, 1 Pedro, 113.

[7] Achtemeier, 1 Pedro, 152.

[8] Marshall, 1 Pedro, 72-73.

Demon_LegionsLos demonios sabían que Cristo no era Dios  cuando se encontraban con él.

Lo siguiente es un ejemplo breve que prueba que Satanás y sus ejércitos demoníacos conocen a Dios y al Mesías MUCHO MEJOR que la mayoría de cristianos y Mesiánicos falsificados. Además, esos emisarios del mal saben, a diferencia de los Mesiánicos y cristianos tradicionales, que el Mesías no es definitivamente “Dios en carne y hueso:Mateo 8:29

Y clamaron diciendo: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?

Los paralelos entre lo muchos – Marcos 1:24, Marcos 3:11, Marcos 5:7, Lucas 4:34, Lucas 4:41, Lucas 8:28

Marcos 1:24

“…diciendo: ¡Ah! ¿Qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios”.

Marcos 3:11

“Y los espíritus inmundos, al verle, se postraban delante de él, y daban voces, diciendo: Tú eres el Hijo de Dios”.

Marcos 5:7

“Y clamando a gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes”.

Lucas 4:34

“diciendo: Déjanos; ¿qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Yo te conozco quién eres, el Santo de Dios”.

Lucas 4:41

“También salían demonios de muchos, dando voces y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Pero él los reprendía y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Cristo”.

¿Lucas 8:28

“Este, al ver a Jesús, lanzó un gran grito, y postrándose a sus pies exclamó a gran voz: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te ruego que no me atormentes”.

¡DE SUMA IMPORTANCIA PARA FIJARSE!

Los Demonios todos supieron exactamente quién fue Jesús, y ellos nunca lo trataron de Dios o aun algún indicio de que Jesús es Dios (Elohim). ¡Todos ellos reconocieron a Jesús como el HIJO de Dios – no Dios el Hijo! No hay un solo ejemplo aislado de los muchos ejemplos registrados de la expulsión de demonios de Jesús donde los demonios alguna vez aun insinuaran de que él es Dios! ¡NI UNO! Utilizando La Versión del Rey Jaime James arriba, ellos lo trataron de:

Lo Santo de Dios

El Hijo De Dios

El Hijo del Dios Altísimo

El Mesías (Cristo)

El Hijo Del Dios Altísimo

De hecho, en Marcos 5:7 el demonio realmente apela a Jesús en el nombre de Dios, lo cual otra vez infiere una distinción evidente entre Dios y Jesús!

¡Ahora, ¿no cree usted que los demonios supieron quién fue Jesús? ¿Quieren los teólogos cristianos y Mesiánicos falsificados que nosotros creamos que los demonios eran simplemente ajenos a la Trinidad o que no supieron de que Jesús era Dios? Obviamente, a menos que uno tenga una imaginación sumamente caprichosa, hay que confesar que los demonios no dieron ninguna indicación en absoluto que ellos pensaron que Jesús era Dios. Ellos ciertamente se percataron que él fue el Mesías y el Hijo de Dios, pero no mostraron la indicación más leve que consideraron que él fuese Dios. ¡Sus razones fueron simples, porque los demonios – A DIFERENCIA DE los cristianos tradicionales y Mesiánicos falsificados – supieron que Jesús no es “Dios en carne y hueso”!

Por consiguiente, los demonios saben más que los líderes cristianos. Ellos creen y conocen al Mesías verdadero y el verdadero Dios mucho mejor que los pastores en las iglesias de hoy y los auto ungidos rabís Mesiánicos en las sinagogas Mesiánicas del hoy.

Un detalle adicional, este estudio debe dejar pensando a los cristadelfianos, quienes no creen que el diablo y los demonios cósmicos existen. Pero lo cierto es que estos demonios sí sabían quién era Cristo y se muestran reverentes.

ORÍGENES Y EL SUPERSESIONISMO

origenes2Por Michael J. Vlach, Ph.D.

El padre influyente de la iglesia, Orígenes (c. 185-254), era importante para el desarrollo de supersesionismo. Él enseñó que Israel estaba permanentemente rechazado por Dios y que la iglesia era el nuevo Israel.

Sobre el rechazo de Israel, Orígenes promovió un enfoque supersesionista punitivo en el que el pueblo de Israel estaba para siempre “abandonado a causa de sus pecados.” [1] También declaró: “Y decimos con confianza que ellos [los Judíos] nunca serán restaurados a su condición anterior. Porque ellos han cometido un crimen de la forma más profana, en conspirar contra el Salvador del género humano en esa ciudad, donde ofrecieron a Dios un culto que contenía los símbolos de los misterios poderosos. “[2] Según Orígenes,” Los Judios estaban abandonados por completo, y no poseen ahora ninguna de lo que se consideraban sus antiguas glorias, de modo que no hay indicación de alguna Divinidad morando entre ellos. “[3]

Además de creer que Israel había sido siempre rechazado, Orígenes sostuvo que la iglesia era ahora el nuevo pueblo de Dios. En su debate con Celso, por ejemplo, Orígenes, declaró: “Nuestro Señor, viendo la conducta de los Judíos que no estaba en absoluto en consonancia con las enseñanzas de los profetas, inculcó por una parábola que el reino de Dios que sería quitada de ellos, y dado a los convertidos del paganismo.”[4] N.R.M De Lange resume la perspectiva supersesionista de Orígenes, así: “crucial para todo el argumento [de Orígenes] es la paradoja de que Judíos y gentiles sufren un cambio de papeles. Los israelitas históricos dejan de ser Israelitas, mientras que los creyentes de los gentiles convertidos vienen a ser el nuevo Israel. Esto implica una redefinición de Israel.”[5]

Además de hacer declaraciones supersesionistas específicas, Orígenes contribuyó a sentar las bases para el supersesionismo. Diprose señala que Orígenes “refuerza la base teórica de la teología de la sustitución fundándola en la exégesis bíblica.” [6] Esta “base teórica” está relacionada con el uso de la alegoría de Orígenes para comprender las Escrituras.

Orígenes dio a la alegoría cristiana su fundamento teórico y él fue fundamental en hacer el método alegórico el enfoque cristiano de la interpretación de textos de las Escrituras con respecto a Israel. En su De Principiis defendió un triple significado de cada pasaje de las Escrituras. [7] Aun reconociendo la importancia del sentido literal, a veces, Orígenes sostuvo que el significado espiritual detrás del sentido literal, era más importante. Por ejemplo, en referencia a la declaración de Jesús: “No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel” (Mateo 15:24), Orígenes niega que Jesús tenía a la vista a los israelitas étnicos. Para Orígenes, el título de Israel se refiere a cualquier persona que realmente conoce a Dios: “No entendemos estas palabras [Mateo 15:24] como aquellos hacen que saborean de cosas terrenales. . . pero entendemos que existe una raza de almas que se denomina «Israel», como se indica por la interpretación del nombre mismo: porque Israel es interpretado como que significa una “mente”, o “el hombre que ve a Dios.” [8]

Orígenes también sostuvo una distinción entre Israel carnal y el Israel espiritual. El Israel carnal o físico, para Orígenes nunca se tuvo la intención de que heredara las promesas del Antiguo Testamento, porque era indigno y no los podía entender. En el mejor de los casos Israel físico funcionó como un tipo para el Israel espiritual, la iglesia, a quien las promesas encuentran su plena realización. [9] El resultado de este punto de vista, de acuerdo con Diprose, fue que “Orígenes efectivamente deshereda al Israel físico”. [10]

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[1] Orígenes, Contra Celso 4.22, ANF 4:506.

[2] Orígenes, Contra Celso 4.22, ANF 4:506.

[3] Orígenes, Contra Celso, 2.8, ANF 4:433.

[4] Orígenes, Contra Celso, 2.5, ANF 4:431.

[5] MRN De Lange, Orígenes y los Judios: Estudios de Relaciones Judeo-Cristianas en el tercer siglo de Palestina (Cambridge: Cambridge University Press, 1976), 80.

[6] Ronald E. Diprose, Israel en el desarrollo del pensamiento cristiano (Roma: Istituto Italiano Bíblico Evangélico, 2000), 86.

[7] Véase Orígenes, De Principiis 4.1.11, ANF 4:359. Véase también “los primeros cristianos de Interpretación”, en The Oxford Companion a la Biblia, eds. Bruce M. Metzger y Michael D. Coogan (Nueva York: Oxford University Press, 1993), 311-12. Kaiser dice Origen “, defendió el sistema alegórico de la interpretación como la mejor manera de manejar la mayor parte del Antiguo Testamento.” Walter C. Kaiser, “una respuesta Epangélica”, en Dispensacionalismo, Israel y la Iglesia: La búsqueda de la definición (Grand Rapids: Zondervan, 1992), 363.

[8] Orígenes, en los primeros principios 4.1.22 ANF 4:371.

[9] Orígenes, dijo que “Israel corporal” [Judios] eran “tipo” para “Israel espiritual” [la Iglesia]. En los primeros principios 4,21 ANF 4:370; Véase también Diprose, Israel en el desarrollo del pensamiento cristiano, 89.

[10] Diprose, 89.

IglesiasCatolicosDibujosReligiosos001Por Michael J. Vlach, Ph.D.

Romanos 9:6 es un pasaje utilizado a veces por los supersesionistas para demostrar que la iglesia se llama explícitamente Israel. [1] Este versículo dice: “No que la palabra de Dios haya fallado; porque no todos los que descienden de Israel son israelitas”. Algunos ven en la primera mención de “Israel un concepto de Israel que va más allá de las fronteras étnicas. Así, Pablo está supuestamente haciendo una distinción entre el Israel étnico y el Israel espiritual que consiste de todos los creyentes, incluidos los gentiles. Esta es la opinión de Ridderbos: “Incluso la distinción que hace Pablo dentro de Jerusalén nacional entre quién es y quién no es un” Judío”, entre “Israel” y “los que son de Israel” (Romanos 2:28 y ss.; 9: 6), tiende a un uso que denota a los creyentes gentiles y, por tanto, a la iglesia cristiana como tal, como “Israel”. [2] En referencia a Rom 9:6-8 Wayne Grudem declara: “Aquí Pablo implica que los verdaderos hijos de Abraham, de los que son en el sentido más verdadero “Israel, no son la nación de Israel por parte de la descendencia física de Abraham, sino aquellos que han creído en Cristo.” [3] En sus comentarios sobre Rom 9:6, Robertson declara, “Son los que, además de estar relacionados con Abraham por descendencia natural, también están relacionados a él por la fe, además de los gentiles que están injertados por la fe, que constituyen el verdadero Israel de Dios.” [4]

Este versículo, sin embargo, no es un texto de apoyo para el supersesionismo como la mayoría de los comentaristas sobre Romanos 9:6 reconocen. Como ha señalado Murray, Romanos 9:6 está enseñando que “hay un ‘Israel’ dentro del Israel étnico.” [5] Pablo no está diciendo que los creyentes gentiles son ahora parte de Israel. En cambio, los Judíos creyentes son el verdadero Israel. William Sanday y Arthur C. Headlam hacen este punto:

Pero Sn. Pablo no quiso aquí distinguir a un Israel espiritual (es decir, la Iglesia Cristiana) de la Israel carnal, sino afirmar que las promesas hechas a Israel se cumplirán, aunque algunos de sus descendientes fueron excluidos de ellas. Lo que afirma es que no todos los descendientes físicos de Jacob son necesariamente herederos de las promesas divinas implícitas en el nombre sagrado Israel [6].

Así pues, el israelita de verdad es uno que es un Judío étnico y uno que ha creído en Jesucristo (véase Romanos 2:28-29). Romanos 9:6, por lo tanto, no es un texto de apoyo para la Teología del Reemplazo.

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[1] Aquellos que ven Rom 9:6 como que incluye a los gentiles en el concepto de “Israel” incluyen: Ridderbos, Paul, 336, n. 30; Grudem, Teología Sistemática, 861; CH Dodd, La Epístola de Pablo a los Romanos (Londres: Hodder & Stoughton, 1932), 155; Goppelt, errores tipográficos, 140; Ellis, el uso de Pablo del Antiguo Testamento, 137, y James DG Dunn, Romanos 9-16, WBC, vol. 38b (Dallas: Word, 1988), 540; LaRondelle, el Israel de Dios en la profecía, 121; Brillante, El Reino de Dios, 226-27. Comentando sobre Rom 9:6, Orígenes, declaró: “Porque si la sentencia respetando el ‘Judio interior” se adoptarán, debemos entender que, como no hay una carrera de’ cuerpo ‘de Judios, por lo que también hay una raza de “Judios por dentro ‘ “. Orígenes, First Principles 4.21, ANF 4:370.

[2] Ridderbos, Paul, 336, n. 30.

[3] Grudem, Teología Sistemática, 861.

[4] O. Palmer Robertson, El Cristo de los Pactos (Phillipsburg, NJ: P & R, 1980), 40.

[5] Murray, La Epístola a los Romanos 2:9.

[6] William Sanday y Arthur C. Headlam, la Epístola a los Romanos, el ICC (Nueva York: Charles Scribner’s Sons, 1923), 240. Véase también Douglas Moo, la Epístola a los Romanos, NICNT (Grand Rapids: Eerdmans, 1996), 574. Sobre Rom 9:6, Gutbrod escribe: “No se nos dice aquí que los cristianos gentiles son el verdadero Israel. La distinción en R. 9:6 no va más allá de lo que se presupone en Jn. 1:47. . . “. Gutbrod Walter”, “Israhl, K. t. L., “, en Diccionario teológico del Nuevo Testamento, vol. 3, ed. Gerhard Kittel (Grand Rapids: Eerdmans, 1965), 387.

agustinitoPor Michael J.Vlach, Ph.D.

La contribución de Agustín en la doctrina del supersesionismo es significativa. James Carroll señala que la actitud de Agustín hacia los Judíos se basaba en “supuestos del supersesionismo.” [I] Según el cardenal Carlo María Martini, Agustín (354-430) presentó un “elemento negativo en el juicio de los Judíos.” [Ii] Lo hizo para avanzar en la “teoría de la sustitución o reemplazo” por el cual el nuevo Israel de la iglesia se convirtió en un sustituto del antiguo Israel. “[iii]

En consonancia con la teología supersesionista, Agustín explícitamente declaró que el título “Israel” pertenece a la iglesia cristiana: “Porque si mantenemos con un corazón firme la gracia de Dios que se nos ha dado a nosotros, nosotros somos Israel, la simiente de Abraham. . . . Que, por lo tanto, ningún cristiano se considere a sí mismo ajeno al nombre de Israel. “[Iv] También dijo:” El pueblo cristiano está, pues, en lugar de Israel.”[V] De acuerdo con Agustín, cuando los gentiles creen y bien a ser parte de la nueva alianza, sus corazones están circuncidados y se convierten en parte de Israel:

Ahora lo que el apóstol atribuyó a los gentiles de este carácter, de cómo ellos tienen la obra de la ley escrita en sus corazones” debe ser algo como lo que dice a los Corintios: “no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón. “Porque así llegan a ser de la casa de Israel, cuando su incircuncisión es contada como circuncisión. . . . Y por lo tanto en la casa del verdadero Israel, en la que no hay engaño, son partícipes del Nuevo Testamento. [Vi

 
En cuanto a el papel de Israel en el plan de Dios, Agustín afirmó que la nación de Israel prefiguró al Israel Espiritual --- el pueblo cristiano:

Abraham, Isaac y Jacob, tres padres, y un solo pueblo. Los tres padres, como fue en el comienzo de la gente; tres padres en quienes la gente fue figurada, y el pueblo antiguo mismo a las personas presentes. Porque en el pueblo judío se ha prefigurado el pueblo cristiano. Hay una figura, aquí la verdad, hay una sombra, aquí el cuerpo: como dice el apóstol, "Y estas cosas que les pasó en figura." [Vii]

En su mayor parte, las opiniones supersesionistas de Agustín no eran originales. De hecho, la mayoría eran coherentes con la tradición patrística que le precedieron. La contribución más original de Agustín con respecto a Israel y la iglesia, sin embargo, se pueden encontrar en sus razones para la existencia continuada de Israel. Durante el tiempo de Agustín, la existencia de los Judíos y el judaísmo plantean un problema de apología de la iglesia. Si la iglesia era el nuevo Israel, ¿Con qué propósito existe Israel nacional?

Agustín ofrece una respuesta a este dilema percibido. Para él, los Judios funcionaron principalmente como testigos. Ellos fueron testigos de la fe predicada por los profetas, los testigos del juicio divino, y los testigos de la validez del cristianismo. Él escribió, “Pero los Judios que lo mataron. . . son así, por sus propias Escrituras un testimonio para nosotros que no hemos forjado las profecías acerca de Cristo.”[viii] Los Judíos, según Agustín, protegieron a los cristianos de las acusaciones de que los cristianos inventaron las profecías del Antiguo Testamento, que señalaban a Jesús. Así, la existencia de Judíos no cristianos no era un problema, sino un testimonio esencial para la verdad del cristianismo.           

Hood ve la contribución de Agustín en esta área como “genial” porque “le dieron una base para tolerar a los Judíos en una sociedad cristiana.” [Ix] la afirmación de Agustín de que los Judíos fueron testigos de cómo el cristianismo llegó a ser especialmente importante cuando las cruzadas comenzaron y la iglesia empezó a perseguir a los herejes. Hood afirma que las opiniones de Agustín “protegieron a los Judíos de la Europa occidental de la fuerza del poder coercitivo de la cristiandad.” [X  A pesar de dedicar gran parte de su atención a cuestiones como el libre albedrío, el pecado original, y la predestinación, los puntos de vista de Agustín sobre la Judios y el judaísmo tuvo gran peso durante muchos años. De hecho, Hood afirma que las ideas de Agustín sobre estas cuestiones "dominaron el debate medieval." [Xi] Esto fue así “a pesar de que el judaísmo y los Judíos no son temas principales en los voluminosos escritos de Agustín.” [Xii] Sin embargo, debido a que los escritos de Agustín en la época medieval eran tan venerados, sus pensamientos sobre cualquier tema, no importa lo escaso, se considera importante.

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[i] James Carroll, Constantine’s Sword: La Iglesia y los Judios (Boston: Houghton Mifflin, 2001), 219.

  [ii] El cardenal Carlo Maria Martini, “el cristianismo y el judaísmo, un histórico y teológico general”, en Judios y los cristianos: la exploración del pasado, presente y futuro, ed. James H. Charlesworth (New York: Crossroad, 1990), 20.

[iii] Ibid.

[iv] Agustín, Sobre los Salmos 114.3, NPNF ¹ 8:550.

[v] Agustín, Sobre los Salmos 114.3, NPNF ¹ 8:550.

[vi] Agustín, en el espíritu y la Carta 46, NPNF ¹ 5:102-03.

[vii] San Agustín, en el Evangelio de San Juan 11.8, NPNF ¹ 7:77. Agustín también declaró: “En que la gente [los Judios], claramente, la Iglesia del futuro es mucho más evidente que prefigurado”. Agustín, Sobre la catequesis de las 19,33 instrucción, NPNF ¹ 3:304. Agustín expresó una perspectiva supersessionist cuando escribió, “Pero cuando ellos [los Judios] lo mataron, a continuación, aunque no lo sabían, se preparó una cena para nosotros.” Agustín, Sermones sobre las enseñanzas del Nuevo Testamento, Sermón 62, NPNF ¹ 6:447 .

[viii] Agustín, La Ciudad de Dios Libro 18,46, NPNF ¹ 2:389.

[ix] YB John Hood, Aquino y los Judios (Philadelphia: University of Pennsylvania Press, 1995), 12. Estados Carroll no, “Es demasiado para decir que, en este momento, permite el” cristianismo “el judaísmo a soportar a causa de Agustín.” Carroll, Constantine’s Sword, 218. Véase también Jeremy Cohen, “Introducción”, en los documentos esenciales sobre el judaísmo y el cristianismo en conflicto: De la Antigüedad tardía a la Reforma, ed. Jeremy Cohen (Nueva York: New York University Press, 1991), 13-14.

[x] Hood, 13.

[xi] Hood, Aquino y los Judios, 10.

[xii] Ibid.

JUSTINO MÁRTIR Y EL SUPERSESIONISMO

justino01Por Michael J. Vlach, Ph.D.

El mártir Justino (100-165 dC) es importante en la historia del supersesionismo porque fue el primer escritor cristiano en identificar explícitamente a la Iglesia como “Israel”. [1] Justino declaró: “Por la verdad espiritual de Israel, y los descendientes de Judá, Jacob, Isaac, y Abraham. . . somos nosotros los que hemos sido llevados a Dios a través de este Cristo crucificado. “[2] Él también dijo,” Desde entonces, Dios bendice este pueblo [es decir, los cristianos], y los llama Israel, y declara que ellos son Su herencia, ¿cómo es que ustedes [Judíos] no se arrepienten de la decepción que practica en sí mismos, como si sólo ustedes fueran el Israel? “[3] Justino también anunció que, “Nosotros, los que hemos sido sacados fuera de las entrañas de Cristo, somos la verdadera raza israelita”[4]

Para Jeffrey S. Siker, “Justino es una figura de transición” [5] en el desarrollo de supersesionismo. Justin no marca el comienzo del supersesionismo, pero abiertamente aboga por un método de sustitución con respecto a Israel y la iglesia que había estado en formación durante casi un siglo: “Justino marca el final de una era, la culminación de un proceso formativo que en el cristianismo había comenzado mucho antes. “[6] El enfoque hermenéutico de Justino en el Antiguo Testamento también era importante en el desarrollo de supersesionismo. El vuelve a aplicar promesas del Antiguo Testamento para que la Iglesia, no a Israel, fuera considerada como el beneficiario de sus bendiciones prometidas. Justino declaró a Trifón: “Y junto con Abraham, nosotros [los cristianos] heredaremos la tierra santa, cuando vamos a recibir la herencia de una eternidad sin fin, siendo hijos de Abraham a través de la fe. . . . En consecuencia, Él le promete a él una nación de fe similar, temerosos de Dios, justos. . . pero no eres tú, en quien no hay fe.” [7] Siker añade: “De acuerdo con Justino, las promesas patriarcales no se aplican a los Judíos, sino que Dios ha transferido estas promesas a los cristianos y. . . a los cristianos gentiles en particular. “[8]————————————————– ————-

[1] Justino Mártir, Diálogo con Trifón 11, Los Padres Ante-Nicenos, eds. Alexander Roberts y James Donaldson (Grand Rapids: Eerdmans, 1950-51), 1:200. Véase también, 1:261, 267. Peter Richardson ha observado que la primera identificación explícita de la Iglesia como “Israel” fue hecha por Justino Mártir en el año 160. Véase Peter Richardson, Israel, en la Iglesia Apostólica (Cambridge: Cambridge University Press), 1.  

[2] Justino Mártir, Diálogo con Trifón 11, ANF 1:200.  

[3] Justino Mártir, Diálogo con Trifón 123, ANF 1:261. También dice: “Aquellos que fueron seleccionados de todas las naciones han obedecido su voluntad a través de Cristo. . . debe ser Jacob e Israel. “(1:265).  

[4] Justino Mártir, Diálogo con Trifón 135, ANF 1:267.  

[5] Jeffrey S. Siker, desheredar a los Judios: Abraham, en los primeros cristianos controversia (Louisville, KY: Westminster / John Knox, 1991), 15.

[6] Ibid., 16.

[7] Justino, Diálogo con Trifón 119, ANF 1:259.  

[8] Siker, 14. Diprose afirma que Justin “adopta una actitud típicamente griegos” hacia los personajes del Antiguo Testamento, en referencia a Abraham, Elías, y tres amigos de Daniel como “bárbaros.” Ronald E. Diprose, Israel en el desarrollo del pensamiento cristiano (Instituto Bíblico Evangélico Italiano, 2000), 79.

estrella-de-davidPor Michael J. Vlach, Ph.D. 

Un texto de uso frecuente por los supersesionistas para apoyar la idea del rechazo permanente de la nación de Israel es Matt 21:43. [1] En este versículo, que Frederick Dale Bruner llama “uno de los versículos más importantes en Mateo,” [2] Jesús ante la incredulidad de los líderes de la nación de Israel, anunció su rechazo de ellos a causa de su terca incredulidad: “Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él”

¿Cuál es el significado de las palabras de Jesús en Mateo 21:43? Los Supersesionistas afirman con frecuencia que Jesús estaba haciendo dos puntos principales. Primero era que la nación de Israel había sido definitivamente rechazada como el pueblo de Dios. Lo segundo es que la “nación” a la cual el reino se le daría es la iglesia.

Este punto de vista de que Mateo 21:43 enseña la sustitución de Israel con la iglesia se celebró en la época Patrística. Como Orígenes declaró, “nuestro Señor, viendo conducta de los Judios de no estar en todo de acuerdo con las enseñanzas de los profetas, inculcó por una parábola que el reino de Dios será quitado, y dado a los convertidos del paganismo.”[3] Ireneo y Crisóstomo, también, creyeron que este texto enseña el rechazo permanente de los Judíos. [4] Esta comprensión de Mateo 21:43, sin embargo, va más allá de la época de los Padres. De acuerdo con WD Davies y Dale Allison, este punto de vista de que Mateo 21:43 enseña la sustitución de la nación de Israel con la Iglesia es “la interpretación dominante en la historia cristiana.” [5]

Este punto de vista de Matt 21:43, sin embargo, es improbable por varias razones. El primer problema se refiere a la identidad del “vosotros” de quien el reino sería tomado. Varios intérpretes han señalado que el “vosotros” se refiere probablemente a los actuales dirigentes de Israel y no a la nación en su conjunto como los supersesionistas han pretendido. M. Eugene Boring, por ejemplo, afirma: “¿Quién está representado por el “vosotros” a quien se toma el reino? ¿Quién es la “nación” o la gente a quienes es dado? En el contexto, los destinatarios son claramente los principales sacerdotes y los fariseos. . . es decir, el liderazgo judío, y no el pueblo como un todo. “[6] Haciendo un punto similar, David D. Kupp escribe, “la creciente antipatía de Jesús hacia los líderes judíos nunca ha marcado el rechazo de la multitud judía, el pueblo de Israel. Incluso en Mateo 21,43 la audiencia a quien se le habla es explícitamente a los líderes, no al pueblo.”[7]   

Boring y Kupp parecen correctos en sus observaciones. Mateo 21:45 dice que los líderes religiosos “entendieron que Él [Jesús] hablaba de ellos.” Anthony J. Saldarini sostiene que el punto de vista supersesionista está más en consonancia con presupuestos supersesionistas que con el significado real de Mateo 21:43: “Esta lectura, que se ajusta a las interpretaciones supercesionistas cristianas posteriores de las relaciones judeo-cristianas, es acosada por varios problemas, el más evidente de ellos es que Mateo hace que los sacerdotes y fariseos apliquen la parábola a sí mismos (21:45), no a Israel como en su conjunto. “[8] Dado que el contexto indica que Jesús estaba hablando específicamente a los líderes religiosos de su época, la afirmación supersesionista de que Jesús estaba anunciando el rechazo permanente de la nación de Israel, parece poco probable.

Otro problema con la opinión de que Jesús declara el rechazo permanente de Israel es que otras secciones del evangelio de Mateo parecen reafirmar o insinúan un futuro para Israel. Como ha señalado Sanders, Mateo 19:28, “confirma la opinión de que Jesús miró hacia la restauración de Israel.” [9] MA Elliott afirma que en el evangelio de Mateo “no se encuentra nada explícito en relación con el rechazo de Israel.” [10]

Un segundo problema se refiere el punto de vista supersesionista de que la nación a la que el reino se daría es la iglesia cristiana. [11] El contexto de Mateo 21 es poco probable que la “nación” de la cual Jesús se refiere es la iglesia. Como Turner escribe: “En el versículo 46 está claro que los líderes religiosos creían que Jesús estaba hablando acerca de ellos, no a Israel como un todo. Así pues, es darle demasiada importancia a este versículo para poder verlo como una indicación de la sustitución de Israel por la iglesia gentil. “[12] Saldarini indica que los teólogos que interpretan la “nación” o “gente” como la Iglesia” están leyendo en la teología cristiana del siglo II” en Mateo 21:43. [13]

Así, Mateo 21:43 no es un texto de apoyo para la teología de reemplazo.

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[1] Los siguientes autores han expresado la idea de que Mateo 21:43 enseña el rechazo de la nación de Israel y / o sustitución de Israel por la iglesia: Jack Dean Kingsbury, Matthew: Estructura, la Cristología, Reino (Philadelphia: Fortress, 1975), 157; RT Francia, El Evangelio según Mateo, TNTC, vol. 1 (Grand Rapids: Eerdmans, 1985; reimpresión, 1987), 310; John Gerstner, erróneamente la palabra de la Verdad: Una Crítica de la Dispensacionalismo (Brentwood, TN: Wolgemuth & Hyatt, 1991), 190-91; Archibald Thomas Robertson, Imágenes de palabras en el Nuevo Testamento, vol. 1 (Grand Rapids: Baker, 1930), 172; Zorn, Cristo Triunfante, 30; George Eldon Ladd, El Evangelio del Reino (Grand Rapids: Eerdmans, 1959), 114; Karl Rahner, Los fundamentos de la fe cristiana: Introducción a la la idea del cristianismo, trad. William V. Dych (Nueva York: Seabury, 1978), 337; Herman Ridderbos, La venida del Reino, trad. H. de Jongste (Philadelphia: Presbyterian & Reformed, 1962), 352-53; Francis Wright Beare, El Evangelio según Mateo: A Commentary (Oxford: Basil Blackwell, 1981), 431; LaRondelle, el Israel de Dios en la profecía, 101; John Bright, El Reino de Dios (Nashville: Abingdon, 1953), 226. Otros textos han sido utilizados para apoyar esta idea del rechazo permanente de Israel. Diprose menciona Juan 8:30-59 como un texto de apoyo posible para la teología de reemplazo. En este texto, Jesús insiste en que los líderes judíos no eran hijos de Abraham, sino hijos del diablo (véase 8:44). Ronald E. Diprose, Israel en el desarrollo del pensamiento cristiano (Roma: Istituto Italiano Bíblico Evangélico, 2000), 36-38. Diprose también menciona 1 Tesalonicenses 2:15-16. La última parte del versículo 16 estados sobre la Judios, “Pero la ira ha venido sobre ellos al máximo.” (55). Bright menciona Matt 8:11 como paralelas a Mateo 21:43. Brillante, El Reino de Dios, 226.

[2] Frederick Dale Bruner, Matthew: A Commentary, vol. 2 (Dallas: Word, 1990), 770.  

[3] Orígenes, Contra Celso, 2.5, ANF 4:431.  

[4] Véase Ireneo, Contra las herejías 4.36, ANF 1:514; Crisóstomo, Homilías sobre el Evangelio de Mateo, 68, PG, 58:631-34; Véase también Constituciones Apostólicas 5.16, ANF 7:446.  

[5] WD Davies y Dale Allison, crítico y exegético Comentario al Evangelio según San Mateo 19-28, Corte Penal Internacional, vol. 3 (Edinburgh: T. & T. Clark, 1997), 189.

[6] M. Eugene Boring, “El Evangelio de Mateo: Introducción, comentarios y reflexiones”, NIB, vol. 8 (Nashville: Abingdon, 1995), 415. 
 [7] David D, Kupp, Emmanuel Mateo: Presencia Divina y el pueblo de Dios en el primer Evangelio (Cambridge: Cambridge University Press, 1996), 95. Según DA Carson, “Estrictamente hablando, entonces, v. 43 no habla de transferir el lugar del pueblo de Dios de Judios a los gentiles, aunque puede que en esta pista en la medida en que lugar se extiende mucho más allá de la autoridad de los judíos gobernantes. . . en cambio, habla de la finalización de la función de los líderes religiosos judíos jugado en la mediación de la autoridad de Dios. “DA Carson,” Mateo “, EBC, vol. 8 (Grand Rapids: Zondervan, 1981), 454. Luz escribe: “¿Es Jesús que anuncia la superación de Israel por parte de la Iglesia de los gentiles en la historia de la salvación de la humanidad? . . . No, porque en este contexto, es evidente que debería hablar con los líderes de Israel y de nadie más. No, porque la etnia-la misma palabra griega para “pueblo” que significa, en plural, «naciones» o «Gentiles’-no puede ser simplemente sinónimo de” iglesia “. Ulrich Luz, la teología del Evangelio de Mateo, trans . J. Bradford Robinson (Cambridge: Cambridge University Press, 1995), 119. Véase también David L. Turner, “Mateo 21:43 y el futuro de Israel”, (2002 Bibliotheca Sacra 159:633): 56.

[8] Anthony J. Saldarini, Comunidad Judeo Cristiana (Chicago: University of Chicago Press, 1994), 59.
[9] EP Sanders, Jesus and Judaism (Philadelphia: Fortress, 1985),103. Por la restauración de Israel, Sanders significa “la restauración judía” (116). 

           [10] MA Elliott, “Israel”, en Diccionario de Jesús y los Evangelios, eds. Joel B. Green, Scot McKnight, y I. Howard Marshall (Downers Grove, IL: InterVarsity, 1992), 359. Elliott también escribe: “Algunos partidarios de esta nueva escuela de mantener la investigación de Jesús que el supuesto importante para el ministerio de Jesús era la doctrina escatológica generalizada de la restauración de Israel, y que Jesús tanto en cuenta esta preocupación y entendido su ministerio a la luz de la expectativa “(360).

              [11] De acuerdo con Frederick Dale Bruner, “Un fuerte tradición exegética dice que la iglesia no es la« nación »a la que Jesús Mateo, que promete el reino” será dado. “Frederick Dale Bruner, Matthew: A Commentary, vol. 2 (Dallas: Word, 1990), 771. Énfasis en el original.  

[12] Turner, “Mateo 21:43 y el futuro de Israel”, 57. Si la “nación” en Mateo 21:43 no es la iglesia, ¿quién es? Dos explicaciones alternativas se han ofrecido. En primer lugar, Turner afirma que la “nación” es “la comunidad de Mateo como un remanente mesiánica escatológica cuyos líderes sustituirá al actual establecimiento de Jerusalén y dirigir a Israel en que lleva el fruto de la justicia de Dios” (59). Esta comunidad “Mateo judeo-cristiana” supuestamente “, dirigido por los apóstoles de Jesús” (61). Véase también Saldarini, Christian Mateo-de la Comunidad Judía, 63. Otros han entendido la “nación” de Mateo 21:43 como una referencia a una generación creer futuro de Israel. Ver Arnold G. Fruchtenbaum, Israelology: el eslabón perdido en Teología Sistemática (Tustin, CA: Ariel, 1994), 60.  

[13] Saldarini,60

sermon_jesusPor Michael J. Vlach, Ph.D.

Hechos 1:6-7 dice: “Y así, cuando se habían reunido, le preguntaron, diciendo:” Señor, ¿es en este momento que vas a restaurar el Reino de Israel? “Él les dijo: «No es para vosotros poder saber los tiempos o las épocas que el Padre ha fijado por su propia autoridad”.

Este texto es importante en el debate sobre si la nación de Israel será sometida a una restauración nacional. Los no supersesionistas, que creen en la restauración de la nación de Israel, sostienen que este texto, que describe el intercambio final de Jesús con sus apóstoles, se afirma la idea de una restauración de la nación de Israel. [i] Por lo general lo hacen afirmando dos puntos: (1) los discípulos esperaban la restauración de Israel nacional, y (2) esta expectativa nacionalista de los discípulos era correcta.

En cuanto a la primera cuestión, John A. McLean sostiene que los discípulos esperaban claramente que hubiese una futura restauración del reino davídico a la nación de Israel: Los términos “Israel” y “israelita” aparecen 32 veces en Lucas-Hechos. En cada aparición de los términos se refieren al pueblo de Israel como una entidad nacional. Por lo tanto, parece correcto entender que la pregunta de los discípulos en Hechos 1:6 se refiere a la restauración de un reino a la nación de Israel. Pedían a Jesús sobre el calendario de la futura restauración del reino davídico de Israel, como se describe y se define en el Antiguo Testamento. [ii]

La segunda cuestión concierne si los discípulos estaban en lo correcto por tener puntos de vista nacionalistas sobre la restauración de Israel. Los no supersesionistas sostienen que la creencia de los discípulos era válida y no un error. Dos razones se dan para apoyar esta opinión. En primer lugar, Hechos 1:3 dice que Jesús se reunió con los discípulos durante un período de cuarenta días después de su resurrección para “hablar de las cosas del reino de Dios.” Para los no supersesionistas, parece poco probable que los discípulos pudiesen estar errados en sus percepciones del reino de Israel después de haber recibido cuarenta días de instrucción sobre el reino del mismo Señor resucitado. Como sostiene McLean:

Estos discípulos, sin embargo, eran los mismos a los que Jesús había explicado las Escrituras (Lucas 24:32), cuyas mentes había abierto para comprender las Escrituras (v. 45), y con los que él había pasado 40 días hablándoles sobre el reino de Dios (Hechos 1:3). Por lo tanto, es muy poco probable que hubiera pensado que la intención de alterar el significado del reino mediante la exclusión de de su carácter político nacional. Por lo tanto, en lugar de corregir la comprensión de los discípulos, él les dijo que debían esperar un reino en un período de tiempo no revelado. [iii]

Larry Helyer también argumenta en contra de la posibilidad de que los discípulos estuviesen equivocados acerca de sus concepciones del reino basado en la creencia de que Jesús había tenido muchas oportunidades para corregir los conceptos erróneos que podían haber tenido ellos:

Los discípulos tuvieron el beneficio de los cuarenta días de instrucción post resurrección sobre el reino de Dios (1:3). Lucas especifica que la pregunta sobre el tiempo de restauración fue inmediatamente antes de la ascensión. En otras palabras, fue su última pregunta. Parece improbable que psicológicamente la cuestión de la restauración nacional no había llegado a debate antes de ese momento. Según Lucas, tan tarde como la última cena, los discípulos habían estado discutiendo acerca de quién iba a ser el mayor en el reino (22:24). Esto debe haber implicado el liderazgo en la nueva comunidad. Por lo tanto, si Cristo nunca tuvo la intención de restaurar a Israel a nivel nacional seguramente habría abordado ese tema candente. Sin embargo, tenemos esta cuestión en Hechos 1:6. Mi conclusión es que el punto de la pregunta difícilmente podría haber sido si habría una restauración, sino, más bien, cuando se produciría. [iv]

De acuerdo con John Michael Penney, “La pregunta de los discípulos aquí (1,6), difícilmente puede interpretarse como un malentendido nacionalista. El lenguaje hace eco de Gabriel en el primer capítulo del Evangelio. “[V]

Los no supersesionistas también creen que la falta de corrección de Jesús en Hechos 1:7 es la validación de que los discípulos estaban en lo correcto en sus creencias sobre la restauración de Israel. Si los discípulos se equivocaron en su idea de una futura restauración del reino de Israel, afirman, Jesús probablemente habría corregido su error, como lo hizo en otras ocasiones. Pero la falta de Jesús de la corrección es vista como la afirmación de su idea. Como McLean afirma:

El ministerio de Jesús se centró, en parte, en la corrección de la doctrina falsa y reprender a los maestros errantes. Sin embargo, cabe señalar que Jesús no corrige la pregunta de los discípulos sobre la restauración del reino de Israel. Por lo tanto, en vista de la coherencia del ministerio de Jesús para corregir los discípulos cuando estaban en el error, parece correcto concluir que en su pregunta en Hechos 1:6 ellos apropiadamente anticiparon una futura restauración del reino de Israel. [vi]

Robert Saucy reconoce que “los discípulos tuvieron dificultades con algunas de las enseñanzas espirituales del reino,” [vii], pero también cree que la idea de que estaban totalmente equivocados acerca de la relación del reino a la nación de Israel es difícil de justificar:

Acusarlos de un total desconocimiento de la esperanza del reino de Israel basados en una reinterpretación de esta supuesta esperanza es de difícil justificación en las Escrituras. Justo antes de que los discípulos le preguntaron acerca de Israel y el reino, Lucas registra que Jesús había estado enseñando “sobre el reino de Dios” (v.3). Si después de toda esta instrucción de Jesús su pregunta todavía era equivocada, por cierto que esperaríamos encontrar una reprimenda y una corrección en la respuesta de Jesús. Después de todo, estaba a punto de partir y de enviarlos como sus testigos. Pero, aunque algunos no están de acuerdo, no encontramos nada como un reproche en las palabras de Jesús. [viii]

Según  los no supersesionistas, Jesús se negó a abordar el calendario del reino, pero no ofreció ninguna corrección a su idea de que una restauración de la nación de Israel tendría lugar. Como J. Bradley Chance escribe, “En resumen, la respuesta de Jesús se opone a la esperanza de una restauración inmediata de Israel. Que no cuestiona la esperanza de tal restauración en sí. “[Ix]

Los no supersesionistas afirman que Hechos 1:6 indica que los discípulos de Jesús correctamente esperaban una futura restauración de Israel como nación, pero los supersesionistas, que niegan la restauración de la nación de Israel, discrepan. Mientras los supersesionistas a menudo han reconocido que los discípulos en este punto tenían expectativas nacionalistas en sus mentes, [X] no están de acuerdo con la idea de que Hechos 1:6 es una prueba para la creencia de una futura restauración nacional de Israel. Los Supersesionistas han ofrecido dos explicaciones alternativas para el significado de los Hechos 1:6. En primer lugar, algunos han afirmado que los discípulos estaban simplemente equivocados en su comprensión del reino o que no habían comprendido el verdadero significado del mensaje del reino de Jesús. [xi] Raymond O. Zorn Hechos 1:6 indica que “el último destello de parte de los apóstoles. . . respecto a su esperanza de que la nación de Israel volvería a ser otra vez una teocracia política. “[xii]

En segundo lugar, otros como Robertson sostienen que de hecho Israel sería restaurado, pero que sería restaurado de una manera diferente de las expectativas nacionalistas de los apóstoles. Como él dice, “El reino de Dios será restaurado a Israel en el dominio del Mesías, que sería realizado por la acción del Espíritu Santo a través de los discípulos de Cristo, en tanto dan su testimonio hasta los confines de la tierra”. [xiii] Así, mientras el mensaje del Reino se llevó al mundo a través del Espíritu Santo, el reino de Israel estaba siendo restaurado. Para apoyar este punto de vista, Robertson ata la pregunta de los discípulos en Hechos 1:6, con la declaración de Jesús en Hechos 1:8 que los discípulos recibirían el poder del Espíritu Santo y que serían testigos de Jesús por toda la tierra: “Esta declaración [en 1:8] no debe ser considerada como periférica a la pregunta de los discípulos. Por el contrario, es propio de toda la cuestión de la restauración del reino de Israel. “[Xiv]

En segundo lugar, otros como Robertson sostienen que de hecho Israel sería restaurado, pero que sería restaurado de una manera diferente de las expectativas nacionalistas de los apóstoles. Como él dice, “El reino de Dios será restaurado a Israel en el dominio del Mesías, que sería realizado por la acción del Espíritu Santo a través de los discípulos de Cristo, en tanto dan su testimonio hasta los confines de la tierra”. [xiii] Así, mientras el mensaje del Reino se llevó al mundo a través del Espíritu Santo, el reino de Israel estaba siendo restaurado. Para apoyar este punto de vista, Robertson ata la pregunta de los discípulos en Hechos 1:6, con la declaración de Jesús en Hechos 1:8 que los discípulos recibirían el poder del Espíritu Santo y que serían testigos de Jesús por toda la tierra: “Esta declaración [en 1:8] no debe ser considerada como periférica a la pregunta de los discípulos. Por el contrario, es propio de toda la cuestión de la restauración del reino de Israel. “[Xiv]

  A pesar de estas explicaciones, sin embargo, Hechos 1:6 parece ser evidencia significativa de la opinión de los no supersesionistas. El hecho de que estos discípulos habían experimentado  inmediatamente cuarenta días de instrucción sobre el reino del Jesús resucitado (Hechos 1:3), es poco probable que pudieran estar tan equivocados sobre la naturaleza del reino y la relación de la nación de Israel a la misma. Además, la respuesta de Jesús, aunque no es una afirmación explícita de su esperanza, parece suponer lo correcto de sus expectativas. Como declara Scot McKnight:

Puesto que Jesús era un buen maestro, tenemos todo el derecho a pensar que las esperanzas impulsivas de su audiencia estaban en el objetivo. Esto no quiere decir que ellos, a veces, señalaron referencias incorrectas o llegaron a conclusiones inexactas sobre el tiempo o sobre el contenido, pero se debe admitir que Jesús creía en una realización inminente de la restauración del reino a Israel y que él enseñó esto con claridad. [xv]

De esta manera concluimos con Paul W. Walaskay que Jesús no dijo nada que “deshiciera la esperanza de los discípulos de un reino nacional.” [Xvi] Hechos 1:6-7, por lo tanto, es una prueba para la restauración de la nación de Israel.

————-
[i] Las siguientes personas ver este texto en la afirmación de una futura restauración de la nación de Israel: Scot McKnight, una nueva visión de Israel: “La enseñanza de Jesús en el Contexto Nacional (Grand Rapids: Eerdmans, 1999), 130-01; Paul W. Walaskay, ‘Y así llegamos a Roma »: la perspectiva política de San Lucas (Cambridge: Cambridge University Press, 1983), 17; John A. McLean,” ¿Jesús correcto de los discípulos Vista del Reino? “Bibliotheca Sacra 151 : 602 (1994): 222; Saucy, The Case for Progressive Dispensacionalism, 268, Larry Helyer “, Lucas y la Restauración de Israel”, 327; John Michael Penny, el énfasis de Lucas Misioneras de pneumatología (Sheffield: Sheffield Academic Press, 1997 ), 69; Blaising y Bock, Progressive Dispensacionalismo, 237; Tiede David L., “La exaltación de Jesús y la restauración de Israel en Hechos 1,” Harvard Theological Review 79:1-3 (1986): 278; David Larsen, Judios, los gentiles y la Iglesia: una nueva perspectiva sobre la historia y la profecía (Grand Rapids: Discovery House, 1995), 35; Fruchtenbaum, Israelology, 104-05.

[ii] McLean, “¿Corrigió Jesús el punto de vista de los discípulos del Reino?” 222. Véase también Saucy, The Case for Progressive Dispensacionalismo, 268.

[iii] McLean, “¿ Corrigió Jesús el punto de vista de los discípulos del Reino?” 218.

[iv] Helyer “, Lucas y la Restauración de Israel”, 327.

[v] Penny, el énfasis de Lucas Misioneras de pneumatología, 69. “La cuestión en juego aquí no es si la tierra se restablecerá a Israel, sino sólo la cuestión del calendario.” Walter C. Kaiser, Jr., “La Tierra de Israel y el retorno en el futuro (Zacarías 10:6-12), “en Israel, la Tierra y el Pueblo, ed. , H. Wayne House (Grand Rapids: Kregel, 1998), 223.

[vi] McLean, “”¿ Corrigió Jesús el punto de vista de los discípulos del Reino?” 219.

[vii] Saucy, The Case for Progressive Dispensacionalism, 269.

[viii] Saucy, The Case for Progressive Dispensacionalism, 269.

[ix] J. Bradley Chance, Jerusalén, el Templo, y la Nueva Era en Lucas-Hechos (Macon, GA: Mercer University Press, 1988), 133.

[x] Robertson afirma: “¿Qué puede decirse sobre la naturaleza de este reino, tal como la entienden los discípulos? El hecho de que hablaban de su ser “devuelto a Israel indica que ellos estaban pensando en él como una entidad nacional con su centro situado en Jerusalén y su dominio que abarca la tierra de sus padres. Estaban expresando la esperanza de los judíos que Dios establecerá su gobierno, para que Israel sería liberado de sus enemigos, y se reconstituyó como la gran nación que alguna vez fue. “O. Palmer Robertson, el Israel de Dios: Yesterday, Today, and Tomorrow ( Phillipsburg, NJ: P & R, 2000), 130. NT Wright dice que los discípulos “todavía acariciaba ambiciones de la nación de Israel.” Wright, Jesús y la victoria de Dios, 463.

[xi] Según NT Wright, Hechos 1:6 indica que los discípulos “no habían comprendido la naturaleza radical del programa de Jesús.” Wright, Jesús y la victoria de Dios, 463.

[xii], Raymond O. Zorn, Cristo triunfante: Perspectivas bíblicas sobre su Iglesia y España (Carlisle, PA: Banner of Truth Trust, 1997), 50. Zorn también dice, “como la persistencia de las ideas equivocadas de los discípulos era en términos de continuidad de la vieja economía” (194, n. 1).

[xiii] Robertson, el Israel de Dios, 134. Wright states that “Jesus reaffirms the expectation, but alters the interpretation.” N. T. Wright, The New Testament and the People of God (Minneapolis: Fortress, 1992), 374.

[xiv] Robertson, 133.

[xv] McKnight, una nueva visión de Israel, 130-31.

[xvi] Paul W. Walaskay, ‘Y así llegamos a Roma “: la perspectiva política de San Lucas (Cambridge: Cambridge University Press, 1983), 17. Blaising escribe: “La esperanza nacional de Israel en su pregunta aparece como un hecho. La cuestión tiene que ver sólo con el tiempo de cumplimiento “. Blaising y Bock, Progressive Dispensacionalismo, 237. Véase también David L. Tiede, “La exaltación de Jesús y de la restauración de Israel en Hechos 1,” Harvard Theological Review 79:1-3 (1986): 278. Véase también Larsen, Judios, los gentiles y la Iglesia, 35.

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