LA INFIDELIDAD CONYUGAL (ADULTERIO): LO QUE DICE LA BIBLIA

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Muchas matrimonios se rompen por diferentes motivos, pero el más grave de todos es el pecado de adulterio, un pecado que deja heridas sin cicatrizar de por vida, tanto en los esposos como en los hijos.

El adulterio se produce cuando la persona que lo comete deja que los deseos impuros lo dominen, cuando se olvida de su pacto matrimonial de fidelidad para satisfacer un deseo meramente carnal con una atractiva mujer (u hombre) que lo sedujo o que él “conquistó” con engaños. El ejemplo de José y la mujer de “Putifar” debe servirnos de lección para salir corriendo, aunque sea sin mucha tela, ante la seducción satánica.

Muchos hombres (…y mujeres) han quedado atrapados por el adulterio, que incluso han llegado a procrear  hijos de esa relación ilegal; hijos que crecerán sin la figura paterna, y que sufrirán traumas y que podrán presentar comportamientos antisociales. Todo esto como resultado de la conducta irresponsable y poco reflexiva de quienes rompen sus votos matrimoniales; individuos egoístas y necios  que vivirán hasta el resto de sus vidas con sus culpas y tormentos, si es que tienen algo de conciencia, claro.  

Amigo, no deje que el diablo saque ventaja de usted para vencerlo y destruirlo. Esté siempre atento a la Palabra de Dios. Ella nos da instrucción para no cometer los mismos errores que cometieron ciertos hombres de Dios del pasado, individuos que se dejaron seducir por los deseos de sus ojos y de la carne.

Recuerde: Mejor es entrar al reino con un solo ojo, que teniendo los dos y terminar en el infierno. ¿Me explico?

Póngase anteojeras invisibles y le irá muy bien…¡Recuerde siempre a los equinos de los hipódromos, y a José, el maratonista, cuando sea tentado! Y sobre todo, ¡manténgase siempre orando para que no caiga en la tentación del enemigo!

Vea siguiente vídeo: 

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Un pensamiento en “LA INFIDELIDAD CONYUGAL (ADULTERIO): LO QUE DICE LA BIBLIA

  1. Estimado Frank, hola!

    Comprendo el gran dolor que debe usted estar sintiendo en estos momentos por la infidelidad de su esposa, pues no es fácil borrar de la mente un engaño de esa naturaleza que provoca tormentos e ira al afectado. Sin embargo, usted debería perdonar a su esposa si es que ella le confiesa estar sumamente arrepentida y dolida por lo que hizo, pues eso espera el Señor de sus hijos. Sé que no es fácil olvidar lo sucedido, pero tal vez, no sé, usted tenga en parte alguito de culpa de la traición de su esposa debido a que la descuidó, o la dejó de lado. Claro, nada justifica la traición, pero somos humanos, y como tales, aún somos imperfectos, llenos de taras y complejos que no se logran erradicar de la noche a la mañana. Usted tiene ahora que animar a su esposa, dándole palabras de perdón y consuelo para que no se desespere más. Creo que todos merecemos una segunda oportunidad, y yo creo que si hay un amor profundo en usted por su mujer, sabrá perdonarla. Recuerde: el amor todo lo soporta…y usted debe hacer un esfuerzo por soportar lo que ella le hizo a usted hasta que el tiempo cure las heridas y las cicatrice. El tiempo y el amor verdadero son los remedios para su dolor, y usted seguramente olvidará lo sucedido por la buena y amorosa conducta que le prodigará su esposa en los años venideros. Estoy seguro que su mujer será una mejor esposa para con usted debido a la culpa que sentirá por lo que le hizo. Ella seguramente se esforzará por ser una mejor esposa y compañera y será más noble y servicial con usted. Desgraciadamente el machismo nos lleva a no perdonar una infelidad de la mujer, pero si comprendemos que la mujer y el hombre son iguales en lo afectivo, y que ambos podemos caer en tentación por igual, la cosa se puede aceptar con más resignación. Me parece que ella merece una oportunidad, pues estoy seguro que su esposa le habría dado esa oportunidad o usted si usted hubiera sido el que le falló. Nadie, ni el hombre más devoto, está libre de caer en tentación…nadie. Recuerde, el diablo quiere que los esposos se divorcien, y los hogares se destruyan, y no creo que usted quiera darle gusto al enemigo al punto de destruir su hogar. El ya ganó una batalla impía, pero no la guerra. Usted puede restaurar su matrimonio y darle un “lapo” al diablo con su actitud misericordiosa para con su esposa, y así el enemigo se irá rabioso al no haber podido lograr su objetivo. Es mi consejo muy personal, aunque sé que otros le dirán te deje a su esposa y se case con otra más “digna”. Pero ese no es mi consejo sabio, mi hermano.

    Que Dios le dé fuerzas y ánimo,

    Apologista

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