Archive for diciembre, 2009
En Lucas 4:43, Jesús dijo: “Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios, porque para esto he sido enviado”. Es decir, Jesús proclama que fue enviado a predicar el reino de Dios, ¡el verdadero evangelio de Dios! En Marcos 1:1,14,15 leemos que Jesús comenzó su prédica del evangelio hablando del reino de Dios, y luego dijo que quien creyera en el mensaje del Padre traído por él, se salvaría. Así que el evangelio del reino fue un mensaje del Padre para la humanidad consistente un nuevo gobierno en la tierra, un gobierno de justicia y paz nunca antes vista. Es el reinado de Jesucristo en la tierra para restaurar la paz y la justicia perdida. Este es el evangelio del reino. Pero el Sr. Sapia nos dice de manera confusa que el reino es la persona de Cristo, sin darnos una explicación del significado del reino de Dios que él proclamó de parte del Padre a la humanidad y que salva a los potenciales creyentes (Rom 1:16).
www.retornoalparaiso.blogspot.com
Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)
Una enseñanza central
Estimados amigos, si hay una enseñanza en la Biblia que me es rotundamente clara y muy fácil de creer, esa es el Reino de Dios. Se puede decir que el reino de Dios es el tema central de las Santas Escrituras, y la razón de la venida de Jesús al mundo. Sí, muchos creen que la razón de la venida de Jesucristo al mundo fue para “morir por nuestros pecados y llevarnos al cielo si somos buenos”—¡Pero esto no fue lo que Jesús dijo! El dijo otra cosa muy distinta, y usted lo puede descubrir en Lucas 4:43: “Es necesario que a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios PORQUE PARA ESTO HE SIDO ENVIADO”. Tome nota usted de que fue Jesús mismo quien dijo que el propósito por el cual fue enviado por su Padre a este mundo fue para anunciar el evangelio del reino de Dios. Por tanto, en ninguna parte encontrará usted que Jesús dijo que fue enviado para morir por nuestros pecados, aunque ciertamente su misión evangelizadora le traería su muerte vicaria a favor de los hombres (Juan 3:16). Así que Dios envió (mandó) a Su Hijo al mundo para que todo aquel que en él crea (en el mensaje divino del evangelio del reino) no se pierda, mas tenga vida eterna. Usted puede leer además en Marcos 1:1,14,15 y 16:16 que Jesús dice que el que creyere en su mensaje o evangelio del reino será salvo. Así que creer en Cristo es creer en su mensaje del evangelio del reino.
La Semilla del Reino
En muchas de sus parábolas, el Señor Jesús habla de su reino, y por eso se las llama, “las parábolas del Reino”. En la parábola del sembrador, tenemos al sembrador en el campo, y la semilla (la palabra) que es sembrada en distintas tierras. La semilla que se siembra es la palabra del reino, y esa palabra del reino es esparcida en diferentes suelos (que representan los diferentes “corazones” de los hombres). Una de las semillas que cayó junto al camino representa, según Jesús, a los que oyen (la palabra del reino) y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra sembrada, para que no crean y se salven” (Lc. 8:12). De modo que la salvación viene por creer en la semilla que se siembra, que es la palabra del Reino (el evangelio). El sembrador, en primera instancia, es Jesucristo, y su semilla es la Palabra del reino, el mensaje del reino que vino a traer de parte de Su Padre (Hechos 10:36). Así que el diablo no está preocupado en sacar del corazón del hombre al sembrador mismo, sino la semilla que el sembrador plantó en el potencial salvo. Es la semilla del sembrador que le preocupa al diablo, porque si ésta echa raíces en el corazón del hombre, dará mucho fruto para salvación. Muchos, como los mismos demonios, creen que el sembrador principal de esta semilla es Jesucristo, el Hijo de Dios, pero esa convicción no los salvará en absoluto. Lo que los salvará es lo que Jesucristo vino a enseñarles, su evangelio, pero sólo a aquellos que lo creen de todo corazón. Por supuesto que para entrar a ese reino maravilloso hay que aceptar la “fórmula” del Señor, y esa fórmula es creer en su sacrificio vicario a favor nuestro para limpiarnos de nuestros pecados pasados (Efe. 1:17; 2:13, 1 Jn 1:7; Apo. 1:5). Así pues, todo aquel que cree en el evangelio de Jesucristo, y se bautiza (símbolo de su propia muerte y resurrección) para perdón de sus pecados, está en camino de la vida eterna en el reino. Este hombre renacido deberá andar en novedad de vida, haciendo buenas obras.
El evangelio completo revelado
Muchos han pasado por alto el crucial pasaje de Hechos 8:12 o simplemente no le han tomado la suficiente atención. ¿Qué nos dice este interesante pasaje? Veamos: “Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres”. Este pasaje es crucial para entender lo que los primeros cristianos predicaban y por lo cual bautizaban. Nótese que Felipe, un evangelista, predicaba dos cosas: el reino de Dios y el nombre de Jesucristo. El pasaje no dice que Felipe predicaba primero el nombre de Jesucristo y luego el reino de Dios. El puso primero el reino de Dios y luego todo lo relacionado con el nombre de Jesucristo. Es exactamente lo que hizo Pablo cuando estuvo en Roma cuando predicaba el evangelio: “Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, 31 predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento” (Hechos 28:30,31). Y esto es así porque sencillamente el reino de Dios es el mensaje de Dios para los hombres, su evangelio prístino que fie complementado con todo lo relacionado con el nombre de Jesucristo. Desafortunadamente las iglesias de hoy, irónicamente llamadas “evangélicas”, sólo son “Cristo céntricas” pero acerca del mensaje del reino nada o muy poco anuncian…¡y luego se atreven a bautizar a gentes que nada o muy poco saben de este precioso mensaje del reino! Hay otras iglesias que se llaman del “evangelio completo” pero que en realidad deberían llamarse del “evangelio incompleto” porque nada predican del maravilloso reino que Jesús restaurará en la tierra en su parusía. El mensaje central del reino es simplemente considerado muy judío, como una promesa que no le compete a la iglesia, y por tanto, no hay porqué predicarlo al mundo gentil. Grave error. Jesús mandó a predicar su evangelio a todas las naciones, y no tan sólo a los israelitas (Mateo 24:14). Satanás si duda ha sembrado esta confusión en la mente de los eruditos bíblicos, restándole importancia al mensaje del reino.
El veneno de la Teología del Reemplazo
Como dice José G. Baritto L: “El espantoso engaño conocido como teología del reemplazo se ha convertido en un cáncer en los círculos teológicos durante los dos últimos milenios y da la impresión que se niega a desaparecer. Si bien la teología del reemplazo tiene diferentes aplicaciones y modos, es una teología que tuvo su origen en los primeros padres, no judíos, de la llamada “Iglesia Cristiana” que afirmaron fríamente que una nueva organización llamada “la iglesia” en Roma y basada en dicha ciudad, era la “nueva Israel.” Esta odiosa doctrina no es, ni mucho menos, un significante tema teológico, sobre el que argumentar, sino que ha estado al frente del antisemitismo, la judeofobia, y ha alimentado el fuego de los trágicos acontecimientos históricos como puedan ser la Inquisición española, las Cruzadas católicas, el que se echase a los judíos de todos los países europeos, así como del holocausto nazi”.
Con el catolicismo romano, y “gracias” al insigne teólogo Agustín de Hipona, el reino de Dios, que es el reino de David, fue trastocado radicalmente, convirtiéndose de la noche a la mañana en una nueva institución humana vertical, clerical, y autoritaria llamada la iglesia de Roma.
Pero el Apóstol Pablo es claro sobre los grandes privilegios que Dios le ha concedido a Israel. Él escribió en Romanos 9:4: ”Que son Israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, los pactos, la dación de la ley, el culto, y las promesas”. Pablo en ninguna parte insinúa que estos grandes privilegios se han anulado, o que han perdido el derecho, o se han cancelado. ¡De hecho los tres capítulos de los cuales este verso es una parte (Romanos 9-11) tienen como uno de sus propósitos hacer énfasis en que Dios no ha cancelado Sus promesas a Israel o las ha transferido a algún otro pueblo! ¿Qué dice Pablo en Romanos 11:1? “Digo, pues, ha rechazado a su pueblo al cual desde antes conoció? ¡De ninguna manera! Porque yo también soy israelita, de la simiente de Abraham, de la tribu de Benjamín. Dios no ha rechazado a su pueblo al cual desde antes conoció”.
Los Apóstoles esperaban la Restauración del reino
Los apóstoles y los primeros cristianos fueron judíos, y ellos no perdieron su expectativa mesiánica de un reino davídico restaurado. Contrario de lo que muchos pudieran esperar, los apóstoles no abandonaron su esperanza por un reino davídico restaurado en la tierra prometida. Esto se vislumbra claramente en vísperas del regreso de Jesús al cielo. En Hechos 1:3 vemos que el Jesús resucitado se la pasó con sus discípulos en una especie de seminario intensivo de 40 días para hablarles del reino de Dios. Sí, Jesús pasó 40 días enteros enseñándoles a sus discípulos sobre su reino. En el versículo 6 leemos que los discípulos ansiosos le preguntan al Maestro si él restauraría el reino a Israel en breve, a lo cual Jesús les responde que sólo el Padre sabe el momento preciso para tal añorada restauración (v.7). Estos tres versículos nos demuestran sin lugar a dudas que Jesús no canceló las promesas antiguas de un reino por restaurarse, sino que las confirmas diciendo que sólo Dios sabe el tiempo exacto para tal esperado evento extraordinario. Por eso Pablo pudo decir que Jesús vino a CONFIRMAR LAS PROMESAS HECHAS A LOS PADRES…NO A CANCELARLAS. Dice él así en Romanos 15:8,9: “Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres, 9 y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito”. Nótese que los gentiles glorificarán a Dios por su misericordia, pues ellos también participarán de ese reino davídico y se beneficiarán de sus bondades. Así que decir que para los Judíos es el reino, y el cielo para la iglesia gentil, no es lo correcto.
Usted puede “acelerar” el regreso de Jesucristo a la tierra
El Señor Jesús dijo muy claramente que el fin (…y la parusía) se efectuará sólo cuando sus discípulos cumplieran con su encargo de proclamar su reino a todas las naciones como testimonio. Estas son sus palabras textuales: “Y este evangelio del reino será predicado en todo el mundo como testimonio, y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14).
La iglesia en los últimos 17 siglos se ha olvidado del evangelio del reino porque ha supuesto que el evangelio es Cristo mismo y no su reino. Ha sido también aleccionada de que ella es el reino ya establecido en la tierra, y que Cristo es su rey que reina entre sus fieles. De este modo la proclama del reino futuro se ha vuelto innecesaria ya que esta esperanza ya es historia con la inauguración de la iglesia en Pentecostés del 33 EC.
Nosotros creemos que el reino es una institución que heredará la congregación de Jesús, los verdaderos israelitas, los hijos de Abraham, los escogidos, los cristos (reyes y sacerdotes), los que esperan la parusía del Señor en gloria para heredar el reino. Ellos recuerdan la promesa del Señor Jesús en Mateo 25:31,34: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo”.
Amigo mío, ¿está usted dispuesto para heredar el reino de Cristo? Su salvación está en juego! Le invito a leer mi estudio: La Salvación, ¿qué significa realmente? Sólo me lo debe solicitar y yo se lo enviaré en un email (molceses@hotmail.com).
Más información sobre el evangelio del reino en:
www.retornoalparaiso.blogspot.com
www.elevangeliodelreino.org
Estimados amigos, si hay una enseñanza en la Biblia que me es rotundamente clara y muy fácil de creer, esa es el Reino de Dios. Se puede decir que el reino de Dios es el tema central de las Santas Escrituras, y la razón de la venida de Jesús al mundo. Sí, muchos creen que la razón de la venida de Jesucristo al mundo fue para “morir por nuestros pecados y llevarnos al cielo si somos buenos”—¡Pero esto no fue lo que Jesús dijo! El dijo otra cosa muy distinta, y usted lo puede descubrir en Lucas 4:43: “Es necesario que a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios PORQUE PARA ESTO HE SIDO ENVIADO”. Tome nota usted de que fue Jesús mismo quien dijo que el propósito por el cual fue enviado por su Padre a este mundo fue para anunciar el evangelio del reino de Dios. Por tanto, en ninguna parte encontrará usted que Jesús dijo que fue enviado para morir por nuestros pecados, aunque ciertamente su misión evangelizadora le traería su muerte vicaria a favor de los hombres (Juan 3:16). Así que Dios envió (mandó) a Su Hijo al mundo para que todo aquel que en él crea (en el mensaje divino del evangelio del reino) no se pierda, mas tenga vida eterna. Usted puede leer además en Marcos 1:1,14,15 y 16:16 que Jesús dice que el que creyere en su mensaje o evangelio del reino será salvo. Así que creer en Cristo es creer en su mensaje del evangelio del reino.
La Semilla del Reino
En muchas de sus parábolas, el Señor Jesús habla de su reino, y por eso se las llama, “las parábolas del Reino”. En la parábola del sembrador, tenemos al sembrador en el campo, y la semilla (la palabra) que es sembrada en distintas tierras. La semilla que se siembra es la palabra del reino, y esa palabra del reino es esparcida en diferentes suelos (que representan los diferentes “corazones” de los hombres). Una de las semillas que cayó junto al camino representa, según Jesús, a los que oyen (la palabra del reino) y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra sembrada, para que no crean y se salven” (Lc. 8:12). De modo que la salvación viene por creer en la semilla que se siembra, que es la palabra del Reino (el evangelio). El sembrador, en primera instancia, es Jesucristo, y su semilla es la Palabra del reino, el mensaje del reino que vino a traer de parte de Su Padre (Hechos 10:36). Así que el diablo no está preocupado en sacar del corazón del hombre al sembrador mismo, sino la semilla que el sembrador plantó en el potencial salvo. Es la semilla del sembrador que le preocupa al diablo, porque si ésta echa raíces en el corazón del hombre, dará mucho fruto para salvación. Muchos, como los mismos demonios, creen que el sembrador principal de esta semilla es Jesucristo, el Hijo de Dios, pero esa convicción no los salvará en absoluto. Lo que los salvará es lo que Jesucristo vino a enseñarles, su evangelio, pero sólo a aquellos que lo creen de todo corazón. Por supuesto que para entrar a ese reino maravilloso hay que aceptar la “fórmula” del Señor, y esa fórmula es creer en su sacrificio vicario a favor nuestro para limpiarnos de nuestros pecados pasados (Efe. 1:17; 2:13, 1 Jn 1:7; Apo. 1:5). Así pues, todo aquel que cree en el evangelio de Jesucristo, y se bautiza (símbolo de su propia muerte y resurrección) para perdón de sus pecados, está en camino de la vida eterna en el reino. Este hombre renacido deberá andar en novedad de vida, haciendo buenas obras.
El evangelio completo revelado
Muchos han pasado por alto el crucial pasaje de Hechos 8:12 o simplemente no le han tomado la suficiente atención. ¿Qué nos dice este interesante pasaje? Veamos: “Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres”. Este pasaje es crucial para entender lo que los primeros cristianos predicaban y por lo cual bautizaban. Nótese que Felipe, un evangelista, predicaba dos cosas: el reino de Dios y el nombre de Jesucristo. El pasaje no dice que Felipe predicaba primero el nombre de Jesucristo y luego el reino de Dios. El puso primero el reino de Dios y luego todo lo relacionado con el nombre de Jesucristo. Es exactamente lo que hizo Pablo cuando estuvo en Roma cuando predicaba el evangelio: “Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, 31 predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento” (Hechos 28:30,31). Y esto es así porque sencillamente el reino de Dios es el mensaje de Dios para los hombres, su evangelio prístino que fie complementado con todo lo relacionado con el nombre de Jesucristo. Desafortunadamente las iglesias de hoy, irónicamente llamadas “evangélicas”, sólo son “Cristo céntricas” pero acerca del mensaje del reino nada o muy poco anuncian…¡y luego se atreven a bautizar a gentes que nada o muy poco saben de este precioso mensaje del reino! Hay otras iglesias que se llaman del “evangelio completo” pero que en realidad deberían llamarse del “evangelio incompleto” porque nada predican del maravilloso reino que Jesús restaurará en la tierra en su parusía. El mensaje central del reino es simplemente considerado muy judío, como una promesa que no le compete a la iglesia, y por tanto, no hay porqué predicarlo al mundo gentil. Grave error. Jesús mandó a predicar su evangelio a todas las naciones, y no tan sólo a los israelitas (Mateo 24:14). Satanás si duda ha sembrado esta confusión en la mente de los eruditos bíblicos, restándole importancia al mensaje del reino.
El veneno de la Teología del Reemplazo
Como dice José G. Baritto L: “El espantoso engaño conocido como teología del reemplazo se ha convertido en un cáncer en los círculos teológicos durante los dos últimos milenios y da la impresión que se niega a desaparecer. Si bien la teología del reemplazo tiene diferentes aplicaciones y modos, es una teología que tuvo su origen en los primeros padres, no judíos, de la llamada “Iglesia Cristiana” que afirmaron fríamente que una nueva organización llamada “la iglesia” en Roma y basada en dicha ciudad, era la “nueva Israel.” Esta odiosa doctrina no es, ni mucho menos, un significante tema teológico, sobre el que argumentar, sino que ha estado al frente del antisemitismo, la judeofobia, y ha alimentado el fuego de los trágicos acontecimientos históricos como puedan ser la Inquisición española, las Cruzadas católicas, el que se echase a los judíos de todos los países europeos, así como del holocausto nazi”.
Con el catolicismo romano, y “gracias” al insigne teólogo Agustín de Hipona, el reino de Dios, que es el reino de David, fue trastocado radicalmente, convirtiéndose de la noche a la mañana en una nueva institución humana vertical, clerical, y autoritaria llamada la iglesia de Roma.
Pero el Apóstol Pablo es claro sobre los grandes privilegios que Dios le ha concedido a Israel. Él escribió en Romanos 9:4: ”Que son Israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, los pactos, la dación de la ley, el culto, y las promesas”. Pablo en ninguna parte insinúa que estos grandes privilegios se han anulado, o que han perdido el derecho, o se han cancelado. ¡De hecho los tres capítulos de los cuales este verso es una parte (Romanos 9-11) tienen como uno de sus propósitos hacer énfasis en que Dios no ha cancelado Sus promesas a Israel o las ha transferido a algún otro pueblo! ¿Qué dice Pablo en Romanos 11:1? “Digo, pues, ha rechazado a su pueblo al cual desde antes conoció? ¡De ninguna manera! Porque yo también soy israelita, de la simiente de Abraham, de la tribu de Benjamín. Dios no ha rechazado a su pueblo al cual desde antes conoció”.
Los Apóstoles esperaban la Restauración del reino
Los apóstoles y los primeros cristianos fueron judíos, y ellos no perdieron su expectativa mesiánica de un reino davídico restaurado. Contrario de lo que muchos pudieran esperar, los apóstoles no abandonaron su esperanza por un reino davídico restaurado en la tierra prometida. Esto se vislumbra claramente en vísperas del regreso de Jesús al cielo. En Hechos 1:3 vemos que el Jesús resucitado se la pasó con sus discípulos en una especie de seminario intensivo de 40 días para hablarles del reino de Dios. Sí, Jesús pasó 40 días enteros enseñándoles a sus discípulos sobre su reino. En el versículo 6 leemos que los discípulos ansiosos le preguntan al Maestro si él restauraría el reino a Israel en breve, a lo cual Jesús les responde que sólo el Padre sabe el momento preciso para tal añorada restauración (v.7). Estos tres versículos nos demuestran sin lugar a dudas que Jesús no canceló las promesas antiguas de un reino por restaurarse, sino que las confirmas diciendo que sólo Dios sabe el tiempo exacto para tal esperado evento extraordinario. Por eso Pablo pudo decir que Jesús vino a CONFIRMAR LAS PROMESAS HECHAS A LOS PADRES…NO A CANCELARLAS. Dice él así en Romanos 15:8,9: “Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres, 9 y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito”. Nótese que los gentiles glorificarán a Dios por su misericordia, pues ellos también participarán de ese reino davídico y se beneficiarán de sus bondades. Así que decir que para los Judíos es el reino, y el cielo para la iglesia gentil, no es lo correcto.
Usted puede “acelerar” el regreso de Jesucristo a la tierra
El Señor Jesús dijo muy claramente que el fin (…y la parusía) se efectuará sólo cuando sus discípulos cumplieran con su encargo de proclamar su reino a todas las naciones como testimonio. Estas son sus palabras textuales: “Y este evangelio del reino será predicado en todo el mundo como testimonio, y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14).
La iglesia en los últimos 17 siglos se ha olvidado del evangelio del reino porque ha supuesto que el evangelio es Cristo mismo y no su reino. Ha sido también aleccionada de que ella es el reino ya establecido en la tierra, y que Cristo es su rey que reina entre sus fieles. De este modo la proclama del reino futuro se ha vuelto innecesaria ya que esta esperanza ya es historia con la inauguración de la iglesia en Pentecostés del 33 EC.
Nosotros creemos que el reino es una institución que heredará la congregación de Jesús, los verdaderos israelitas, los hijos de Abraham, los escogidos, los cristos (reyes y sacerdotes), los que esperan la parusía del Señor en gloria para heredar el reino. Ellos recuerdan la promesa del Señor Jesús en Mateo 25:31,34: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo”.
Amigo mío, ¿está usted dispuesto para heredar el reino de Cristo? Su salvación está en juego! Le invito a leer mi estudio: La Salvación, ¿qué significa realmente? Sólo me lo debe solicitar y yo se lo enviaré en un email (molceses@hotmail.com).
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Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)
Queridos amigos, ¡cuántas personas tienen “el oro y el moro” y no son felices! Y es que la felicidad que da las riquezas es temporal o pasajera. Sé de muchas personas que adquieren bienes materiales como adquiere un adicto la droga para sentirse contentos por un momento, pero luego volver a estar insatisfechos y deprimidos. Se sabe que el cantante Elvis Presley tenía una colección enorme de autos, todas las mujeres del mundo, mansiones, joyas, y mil cosas más, y él era un adicto a los fármacos para sentirse relajado y así poder dormir. Sus amigos cuentan cómo él les regalaba sus autos porque ya estaba aburrido de tenerlos arrimados en su mansión. Realmente esta súper estrella de la música vivió triste y amargada, con un matrimonio fracasado, y con una gran insatisfacción en su vida. Pero él no fue la única súper estrella que vivió una vida miserable, pues sabemos de muchos otros ídolos del cine y de la música se sumergieron también en las drogas y en el alcohol, y murieron a una edad temprana. Sin embargo, muchos jóvenes que saben de estas trágicas historias, persisten a toda costa en hacerse ricos y famosos, sin calcular el precio que tendrán que pagar.
En la Biblia tenemos historias de personas que vivieron en condiciones adversas y de maltratos y fueron dichosas. ¿Cómo puede ser esto posible? ¿Puede alguien sufrir y ser dichoso a la vez? Para el hombre carnal, el hombre común y corriente, esto es imposible. Y es que para los más de los hombres, la felicidad está en las cosas materiales, en el confort, en los placeres, en las comidas exquisitas, en la fama y en el buen prestigio. Sin embargo, las Escrituras nos dicen en verdad dónde está la auténtica felicidad o dicha. En el texto que aparece debajo del título de este artículo, Pablo les dice a los creyentes de Tesalónica, los cuales no estaban viviendo en el mejor de los mundos, lo siguiente: “Estad siempre (no eventualmente) gozosos” (1 Tes. 5.16). ¿Pero cómo puede estar alguno siempre gozoso en un mundo de tinieblas espirituales? Veamos.
El Gozo que viene por el creer en el evangelio del Reino
El apóstol Pablo les dice a los creyentes de Roma, lo siguiente: “Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo” (Romanos 15:13. VV1960).
Tome nota, estimado amigo, que Pablo aquí está diciendo que Dios puede hacer felices y dar paz a todos los que creen— ¿creen en qué? La respuesta la encontramos en los versículos que siguen a este versículo 13, y que dicen: “Mas os he escrito, hermanos, en parte con atrevimiento, como para haceros recordar, por la gracia que de Dios me es dada 16 para ser ministro de Jesucristo a los gentiles, ministrando el evangelio de Dios, para que los gentiles le sean ofrenda agradable, santificada por el Espíritu Santo. 17 Tengo, pues, de qué gloriarme en Cristo Jesús en lo que a Dios se refiere. 18 Porque no osaría hablar sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para la obediencia de los gentiles, con la palabra y con las obras, 19 con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo. 20 Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno, 21 sino, como está escrito: Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él, verán; y los que nunca han oído de él, entenderán”. Así que el evangelio de Cristo, que es el evangelio del Padre, produce gozo y paz en el creyente porque le ofrece una maravillosa ESPERANZA de un mundo ideal donde todas las injusticias desaparecerán. Esta esperanza que otorga el mensaje (el evangelio o la palabra del reino) del Padre no la tienen los incrédulos, y es por eso que sus vidas carecen de verdadera felicidad y paz.
Así que tome nota, amigo, que el secreto de la verdadera felicidad ese encuentra en la esperanza que produce en nosotros el saber (por fe) que habrá un mundo maravilloso regido por un hombre santo y justo que seguirá a éste de densas tinieblas. Ahora preste atención a lo que Pablo les dice a los colosenses. A estos creyentes él los insta a permanecer firmes en la fe, sin moverse de la esperanza que brinda el evangelio de Jesucristo (el reino). He aquí sus palabras: “a causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del evangelio, 6 que ha llegado hasta vosotros, así como a todo el mundo, y lleva fruto y crece también en vosotros, desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad… el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo… si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio (del reino) que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro” (Col. 1:5,6, 13,23).
Es importante recordar que el reino envuelve varias promesas que serán cumplidas en nosotros: a).- la herencia de una tierra purificada, b).-un trono, c).- una gloria, d).- una autoridad, e).- una riqueza inimaginable, f).- una vida inmortal a lado de Dios y Su Hijo. Así que cuando decimos que tenemos esperanza por el mensaje del reino, estamos diciendo que tenemos esperanza de ser los primados del nuevo mundo de justicia. Ahora somos escoria para el presente mundo de Satanás, pero en el mundo de la era venidera, seremos nobles inmortales que gozaremos de una naturaleza divina como la que tiene Jesús ahora al lado de Su Padre (2 Pedro 1:3-11).
Evangelios espurios
¿Pero qué sucede cuando este evangelio que da verdadero gozo y esperanza es trucado o trastocado con un mensaje aguado, frívolo, e inconsistente? ¡Pues simplemente se obtiene creyentes igualmente frívolos, mediocres, e inconstantes! El verdadero evangelio de Cristo tiene PODER… el falso, ¡no! (Romanos 1:16). Es por eso que a mí, como apologista, no me asombra ver tanta herejía en las iglesias, pues sencillamente no han creído en el verdadero evangelio del reino que tiene poder para transformar las vidas de los creyentes. Personalmente les cuento que cuando escucho a “insignes predicadores de la Palabra” predicar un evangelio falso que nada tiene que ver con el reino de Cristo, siento rabia y pena a la vez, porque estoy contemplando a un ciego que ayuda a otro ciego a cruzar una carretera muy transitada. Estoy viendo el desastre en ciernes, una verdadera e inminente tragedia mortal para ambos, maestro y discípulo (Mateo 15:14).
Los creyentes en el evangelio verdadero son sellados con el Espíritu de Dios
Es interesante saber que los que creen en el verdadero evangelio son sellados con el espíritu santo de la promesa. Pablo lo dice así: “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados (para la redención del cuerpo Efe.4:30, Rom. 8:23) con el Espíritu Santo de la promesa” (Efe. 1:13). Es decir, al poseer nosotros el Espíritu del Señor en nosotros, éste nos resucitará o transformará para recibir la herencia del reino de Dios (Romanos 8:11). ¿Pero qué sucede con aquellos que no han creído en el poderoso evangelio del reino sino en un evangelio aguado e impotente? ¿Tendrán realmente esas persona el Espíritu Santo?¿Podrán finalmente resucitar de sus sepulcros para la redención de sus cuerpos muertos y putrefactos? He allí el dilema!!!
El apóstol Pablo fue muy claro al advertirnos en contra de los evangelios espurios que son una verdadera maldición para todos aquellos que los aceptan y los difunden sin un mayor examen, cuando dijo: “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. 7 No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. 8 Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. 9 Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema” (Gál. 1:6-9).
Concluimos, entonces, que lo más grande que alguno pudiera tener en esta vida es la fe y la esperanza que ofrece el mensaje que nos trajo nuestro Señor Jesucristo del Padre. Si alguno abraza su evangelio (mensaje) del reino para vivirlo y lo extiende a otros, será verdaderamente dichoso hoy, mañana y siempre. Pero si en cambio uno acepta un evangelio aguado, soso, e impreciso, el resultado será una existencia pueril y sin sabor. Así que le pregunto con toda sinceridad: ¿Está seguro usted de que ha creído en el verdadero y prístino evangelio de Cristo y sus apóstoles? Si es así, entonces su vida tendrá sabor y no será insípida (Mat. 5:13).
Más sobre el evangelio:
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www.yeshuahamashiaj.org
Carlos Sánchez
Cotizalia30/11/09
El efecto devastador que está teniendo la recesión sobre el empleo va mucho más allá de lo que podía imaginarse. Los datos que acaba de publicar Eurostat indican que la tasa de empleo de España -porcentaje de trabajadores con empleo resspecto del total de la población entre 15 y 64 años- ha retrocedido nada menos que cinco puntos en un solo año.
Se trata de la caída más fuerte jamás alcanzada por la economía española desde el Plan de Estabilización; pero también supone poner freno al proceso de convergencia iniciado a mediados de los 90, cuando gracias al fuerte crecimiento del empleo, España llegó a rozar en 2008 el nivel de ocupación de la Unión Europea.Según las cifras de Eurostat, la tasa de empleo española (la variable más relevante desde el punto de vista económico ya que afecta a todo el sistema productivo) se situó en el segundo trimestre de este año en el 59,9%, muy lejos del 64,9% registrado en la eurozona. Un año antes, la tasa de empleo de España se situaba en el 65%, apenas 1,1 puntos porcentuales por debajo de la existente en Europa.
El enorme retroceso supone el incumplimiento de uno de los objetivos estratégicos del Gobierno incorporados en el Programa Nacional de Reformas, un documento que aprueba anualmente el Consejo de Ministros y que supone una especie de evaluación permanente de los objetivos de Lisboa. El objetivo del Gobierno era alcanzar en 2010 una tasa de empleo del 66%, lo que hubiera supuesto converger con la Unión Europea. Sin embargo, ese objetivo es ya imposible de cumplir, lo que lastra la recuperación de la actividad económica.
Empleo masculino
El alejamiento de la convergencia con Europa tiene que ver, fundamentalmente, con el comportamiento del empleo masculino que literalmente se ha desplomado. Ha retrocedido nada menos que 7,5 puntos en sólo un año (ha pasado del 74,4% al 66,9%), mientras que en el caso de las mujeres su evolución ha sido mucho menos negativa. Ha pasado del 55,2% al 52,8%, lo que significa que la ocupación femenina se sitúa ya a seis puntos de la media de la Unión Europea. Con todo, la tasa de ocupación femenina ha tenido un comportamiento espectacular en el último decenio, con una ganancia de cerca de 20 puntos respecto de 1997. Si bien no hay que olvidar que se partían de niveles bajísimos (apenas un 35% al comienzo del anterior periodo expansivo de la economía)A la luz de estos datos, esto supone que de los 27 países de la UE en sólo cinco (Rumania, Polonia, Malta, Hungría e Italia) la tasa de ocupación es inferior a la de España. En 2004, cuando llegó el presidente Zapatero a la Moncloa, la tasa de empleo de España se situaba en el 61,1%, es decir 1,2 puntos por encima de los niveles actuales. Es decir, que en el último año no ha habido convergencia alguna en este indicador estratégico desde un punto de vista económico. El número de ocupados con edades comprendidas entre 15 y 64 años afecta a la financiación del Estado de bienestar (pensiones o sanidad), pero también a la recaudación fiscal, toda vez que estamos ante un sistema tributario que grava fundamentalmente al factor trabajo.
La brutal caída de la tasa de ocupación hay que vincularla al aumento del desempleo. Según datos de Eurostat, España es responsable de nada menos que del 40% de lo que ha aumentado el paro en la UE en el último año. Los malos datos de empleo condicionan la salida de la crisis, ya que componentes de la demanda interna como el consumo de las familias (el 55% del PIB) se sostienen principalmente por la variable ocupación, por lo que si esta no crece, es prácticamente imposible que la economía se recupere de forma sostenida. Durante los años del boom, el empleo llegó a explicar el 80% del crecimiento del Producto Interior Bruto, lo que da idea de su importancia en términos estratégicos.
Cada vez más estadounidenses dependen de los bonos de alimentación y los bancos de alimentos, especialmente las personas de la tercera edad. Nuevas estadísticas del gobierno indican que el número de personas ancianas que viven solas y solicitan ayuda de las reservas de alimentos en Estados Unidos aumentó un 81% entre los años 2006 y 2008, y las solicitudes siguen aumentando. La red de organizaciones benéficas católicas Catholic Charities USA informó un aumento del 54% en las solicitudes de alimentos y servicios de personas ancianas de todo el país durante el tercer trimestre del año en comparación con el mismo período el año anterior.
Aine Duggan, del Banco de Alimentos para la Ciudad de Nueva York, dijo: “La cuestión es que los impactantes índices de desempleo, pobreza e inseguridad alimentaria están aumentando en todo el país y todos los economistas prevén que esos inquietantes índices de desempleo se mantendrán hasta el año 2012. Por lo tanto, es muy difícil para aquellos que trabajamos en el frente de batalla saber qué se entiende por reactivación y fin de la recesión, porque aún falta mucho para que se termine para las personas que ayudamos”.
La Sociedad Watchtower exhorta a sus seguidores a buscar información sobre ella acudiendo únicamente a su página web oficial, que es la de su Esclavo fiel y discreto, y que es también el único canal de comunicación de Jehová con su pueblo. Con este reglamento la Sociedad busca evitar que sus seguidores sean “envenenados” con los artículos y vídeos de los “apóstatas” ex testigos de Jehová.
Vivimos en libertad y creemos que todas las personas tienen el derecho de leer lo que quieran y donde quieran, sin que nadie les esté diciendo dónde y qué investigar.
Sin duda este reglamento es pura manipulación mental de la Sociedad Watchtower. Su táctica es achacar a los sitios WEB que no están ligados a ella de apóstatas o satánicos. La demonización de estos sitios web de información es para que el público no Jehovísta, y los propios Testigos de Jehová, no descubran las mentiras y contradicciones doctrinarias de la Sociedad Watchtower.
Ver siguiente vídeo:
De acuerdo a la revista de La Atalaya de Febrero de 1881, página 188, Charles Taze Russell enseñaba que sólo existía una sola esperanza para los cristianos. Sin embargo, por obra y gracia del Espíritu Santo, la Watchtower sustituyó esta enseñanza de Russell por otra totalmente diferente que consta, ya no de una esperanza, sino de dos, una para una clase privilegiada de 144,000 personas que heredarán los cielos, y otra para una gran muchedumbre de personas que heredarán y vivirán en la tierra.
Este cambio es inadmisible porque infringe el concepto vertido por el mismo Charles T. Russell sobre lo que debía hacer ”una luz más brillante”. Recordemos que él estipulaba que una “luz más brillante” no podía reemplazar a la “luz menos brillante” porque la apagaba totalmente en vez de iluminarla más.
Veamos específicamente la doctrina de la “Generación Final” y lo que significa ésta para los Testigos de Jehová. Vean ustedes cómo su entendimiento ha evolucionado durante los últimos 130 años que la vienen enseñando a sus feligreses y público en general.
Sepa usted qué hacer para proteger a sus seres queridos de las garras de la Sociedad Watchtower de los Testigos de Jehová. Aprenda a reconocer los indicios que encenderían la luz roja del peligro que podría encontrarse su ser querido al comenzar a tener algún contacto con ellos para ser capturdo dentro de esta organización falsa con careta de religión teocrática.





