Archive for diciembre, 2009


Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)   

Un evangelio poco conocido hoy 

¿Sabía usted que el reino de Dios fue el mensaje central de nuestro Señor, y la razón que lo trajo a este mundo hace dos milenios? En Lucas 4:43 Jesús fue claro cuando dijo: “Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios, porque para esto he sido enviado”. Aquí Jesús fue enfático cuando dijo que fue enviado para predicar EL REINO DE DIOS. Este REINO DE DIOS fue llamado por el mismo Señor como “el evangelio”, el único y singular evangelio salvador y que desafortunadamente se encuentra ausente en muchas de las iglesias supuestamente cristianas de hoy. 

Es importantísimo saber que la frase “Reino de Dios” aparece en el evangelio de Marcos 14 veces; en Lucas 32 veces; en Mateo 4 veces, y 32 veces “el reino de los cielos”. Por cierto  que también “el reino de Dios” aparece en el evangelio de Juan (6:33). 

El teólogo George Eldon Ladd nos dice en su prólogo de su libro “El Reino de Dios”, lo siguiente: “Nuestro Señor Jesús dedicó gran parte de su ministerio público a la enseñanza del reino de los cielos. Este tema es aún hoy día un mensaje importante para el hombre dondequiera que éste se encuentre”.  

También G.E. Ladd nos dice en la página 13 del mismo libro, lo siguiente: “El tema de la venida del Reino de Dios fue lo central de la misión de Jesús.”

Entonces es menester preguntarnos: ¿Hemos realmente recibido el evangelio primitivo de Jesús cuando nos convertimos? ¿No será que éste aún permanece perdido o ausente de nuestro montón de conocimientos recibidos de la Iglesia?

Un Reino que ha sido complicado y trucado con elucubraciones innecesarias

Siendo que el reino es un mensaje simple y claro, es sorprendente ver cómo en los sitios web cristianos dónde se trata del tema, se lo presenta de manera confusa y enrevesada que hace imposible que los simples puedan entenderlo, aquellos que son como niños de corazón y de mente.

Unos creen que el Reino es una realidad presente, pero otros lo creen futuro; unos creen que el reino es la iglesia, mientras que otros lo creen que será una monarquía restaurada judía en Jerusalén. Unos dicen que el reino está en el corazón del creyente, en tanto que otros creen que es el cielo mismo a donde supuestamente irán los salvos a morar eternamente.

Pero me pregunto, ¿sería posible que el mensaje central y salvador de Jesucristo fuera tan complicado y sujeto a miles de interpretaciones que lo único que haría sería confundir más bien que orientar a los potenciales creyentes?¿Cómo puede uno aceptar el prístino y salvador evangelio del reino si éste es presentado de manera contradictoria y embrollada por las diferentes denominaciones que lo predican?¿Podría ser que el diablo, el gran enemigo del evangelio de la gloria de Cristo, esté detrás de toda esta confusión reinante? Creo que es hora que entendamos el reino de Dios de manera como es presentada en las Escrituras, no a partir del Nuevo Testamento, sino desde el mismo Antiguo Testamento. La llamada Iglesia de Cristo presenta un reino eclesiástico que no se ajusta al Antiguo Testamento, pues recordemos que el reino de Dios no  comenzó con Cristo, sino con su ancestro, David. Este insigne rey tuvo un reino literal en la tierra y súbditos a sus órdenes, sabemos que era muy reverenciado y mentado en las memorias o crónicas de Israel. Así que para entender el reino predicado por Jesús debemos estudiar sus antecedentes en el Antiguo Testamento.

La Expectativa de los Judíos del Primer siglo

Es muy interesante lo que se puede extraer de este suceso que relata la entrada de Jesús en Jerusalén, pues nos revela lo que los paisanos de Jesús esperaban con desesperación. Dice así el relato de Marcos: “Cuando se acercaban a Jerusalén, junto a Betfagé y a Betania, frente al monte de los Olivos, Jesús envió dos de sus discípulos,  y les dijo: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego que entréis en ella, hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado; desatadlo y traedlo.  Y si alguien os dijere: ¿Por qué hacéis eso? decid que el Señor lo necesita, y que luego lo devolverá Fueron, y hallaron el pollino atado afuera a la puerta, en el recodo del camino, y lo desataron.  Y unos de los que estaban allí les dijeron: ¿Qué hacéis desatando el pollino?  Ellos entonces les dijeron como Jesús había mandado; y los dejaron.  Y trajeron el pollino a Jesús, y echaron sobre él sus mantos, y se sentó sobre él.  También muchos tendían sus mantos por el camino, y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían por el camino.  Y los que iban delante y los que venían detrás daban voces, diciendo: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡BENDITO EL REINO DEL PADRE DAVID QUE VIENE! Y entró Jesús en Jerusalén, y en el templo; y habiendo mirado alrededor todas las cosas, como ya anochecía, se fue a Betania con los doce”.

Después de leer este acontecimiento de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, el pueblo se emocionó mucho, pues veían a su rey entrar en la ciudad capital del reino davídico, y ellos pensaron que el reino se manifestaría inmediatamente en Jerusalén. Por eso su exclamación fervorosa: “Bendito el reino del padre David que viene”. Pero, ¿estaban errados los judíos por semejante esperanza? Veamos. En Lucas 19 Jesús precisamente da una parábola (de las Diez Minas) por la misma razón: “…por cuanto estaba CERCA DE JERUSALÉN, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente” (Lucas 19:11). Pero nótese que Jesús no se detiene para reprender o corregir a aquellos hombres por su “supuesta ilusa esperanza” de un reino Davídico restaurado en Jerusalén”, y tampoco les dice algo así como: “Oigan, hijos de Abraham, sepan que yo no voy a reinar en Jerusalén sino desde el cielo y con mi iglesia”. Tampoco les dice que su reino es “en el corazón de mis discípulos” o cosa semejante. El simplemente avala su expectativa mesiánica dando una parábola para que entiendan que el reino davídico será efectivamente restaurado en Jerusalén, pero que AÚN TARDARÍA HASTA SU REGRESO O PARUSÍA EN GLORIA. Este hecho destruye o fulmina todas las otras tesis del reino que aparecen por internet, y que trastocan el verdadero mensaje o esperanza del reino davídico por restaurarse.

Cristo vino a confirmar las promesas hechas a los padres del pueblo Hebreo

Cuando comenzamos a aceptar que el reino está estrechamente ligado a los Judíos, y que Dios hizo pactos muy claros y específicos con Abraham y David, tanto a corto como a largo plazos relativos a una tierra y a un reino, entonces no nos iremos por la tangente con respecto a lo que significa bíblicamente el reino de Yahweh. El problema de las iglesias es que muchas de ellas interpretan alegóricamente el reino obviando su naturaleza terrenal y nacional, tal vez por prejuicios infundados como que los judíos fueron rechazados por Dios porque “mataron a Jesús”. Estos se olvidan de lo que escribió Pablo a los romanos: “Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín. No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció…” (11:1,2). En otra ocasión, Pablo les dice a los mismos romanos que Cristo vino a confirmar lo que Dios les prometió a los padres. Dice el apóstol, así: “Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres” (15:8). Así, pues, si Cristo vino a confirmar las promesas hechas a los padres, esto significa que están vigentes, al día, ¡y por cumplirse! Es necesario entender esto para no irnos por las ramas con relación al reino verdadero que vino a ser confirmado y predicado por Jesucristo, y que luego fue anunciado por sus apóstoles y discípulos verdaderos (Lucas 8:1,2; 9:1,2).

Pablo y el evangelio primitivo

A continuación veremos qué evangelio original predicaba el apóstol de los gentiles:

Y entrando él dentro de la sinagoga, hablaba libremente por espacio de tres meses, disputando y persuadiendo del reino de Dios (Hechos 19:8).

Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, por quien he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro (Hechos 20:25).

Y habiéndole señalado un día, vinieron á él muchos á la posada, á los cuales declaraba y testificaba el reino de Dios, persuadiéndoles lo concerniente á Jesús, por la ley de Moisés y por los profetas, desde la mañana hasta la tarde (Hechos 28:23).

Predicando el reino de Dios y enseñando lo que es del Señor Jesucristo con toda libertad, sin impedimento (Hechos 28:31).

¿No sabéis que los injustos no poseerán el reino de Dios? No erréis, que ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones. Ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los robadores, heredarán el reino de Dios (1 Cor.6:9,10).

Esto empero digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios; ni la corrupción hereda la incorrupción (1 Cor. 15:50).

Envidias, homicidios, borracheras, banqueteos, y cosas semejantes á éstas: de las cuales os denuncio, como ya os he anunciado, que los que hacen tales cosas no heredarán el reino de Dios (Gál. 5:21).

Porque sabéis esto, que ningún fornicario, ó inmundo, ó avaro, que es servidor de ídolos, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios (Efe. 5:5).

Y os protestábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó á su reino y gloria (1 Tes. 2:12).

Una demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis ( 2 Tes.1:5)

REQUIERO yo pues delante de Dios, y del Señor Jesucristo, que ha de juzgar á los vivos y los muertos en su manifestación y en su reino (2 Tim. 4:1).

Otros que creyeron en el evangelio primitivo:

José de Arimatea:

José de Arimatea, senador noble, que también esperaba el reino de Dios, vino, y osadamente entró á Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús. 

Los Apóstoles:

EN aquel tiempo se llegaron los discípulos á Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? (Mateo 18:1).

Entonces los que se habían juntado le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restituirás el reino á Israel en este tiempo? (Hechos 1:6,7

La Madre de los hijos de Zebedeo:

Entonces se llegó á él la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, adorándo le, y pidiéndole algo. Y él le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Di que se sienten estos dos hijos míos, el uno á tu mano derecha, y el otro á tu izquierda, en tu reino (Mateo  20:19,20).

El pueblo Judío:

“Bendito el reino de nuestro padre David que viene: ¡Hosanna en las alturas! (Marcos 11:10).

Los fariseos

Y preguntado por los Fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia (Lucas 17:20).

El “buen ladrón” de la Cruz:

Y dijo á Jesús: Acuérdate de mí cuando vinieres á tu reino (Lucas 23:42).

Jesús llamó a los hombres a predicar el reino  

“Jesus said to him, ‘Let the dead bury their own dead, but you go and preach the kingdom of God.’” (Luke 9:60) “Jesús le dijo: ‘Dejen que los muertos entierren a sus propios muertos, y tu ve y predicar el reino de Dios” (Lucas 9:60).  

Jesús previó la continuación de la Predicación de este evangelio del reino hasta Su Segunda Venida  

Marcos 16:15,16: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio (del reino, Mar. 1:14,15)  a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”.

Lucas 9:60: “Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios”.  

Lucas 9:1,2: “Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades. Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos”.

Mateo 6:33: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”.

Mateo 10:7: “Y yendo, predicad, diciendo: El reino de Dios se ha acercado.”

Mateo 24:14: “Y este evangelio del reino será predicado como testimonio en todas las naciones, y entonces vendrá el fin”.

El ministerio de Felipe: el bautismo y el reino

Es interesante leer sobre el ministerio de Felipe en Hechos 8:12, 13 y que dice: “Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. También creyó Simón (el mago) mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito”. Noten ustedes, hermanos, que aquellos discípulos de Felipe fueron bautizados por él cuando  creyeron, ¿en qué? ¡en el anuncio del evangelio del reino de Dios y en el nombre de Jesús! Así que sí los discípulos de Felipe se bautizaron creyendo en Jesús y en su evangelio del reino. Entonces, ¿por qué millones de cristianos se bautizan hoy “creyendo” sólo en Cristo sin creer al mismo tiempo en su reino?¿Por qué se les ha ocultado el reino de Dios? No será que Satanás está detrás de este error?¿No dice Pablo de Satanás que “…el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo (la gloria y reino son sinónimos—comparar Mateo 20:21 y Marcos 10:37) el cual es la imagen de Dios”. Sí, el enemigo obscurece la mente de los incrédulos (¡Hay muchos cristianos gentiles incrédulos que suponen que le reino de Dios no es para ellos sino sólo para los Judíos!) para que no entiendan el evangelio del reino de Cristo, y así no se salven.

Pregunta Crucial  

¿Está su pastor predicando este mismo mensaje bíblico (apostólico) en su iglesia? Usted tiene que definir bien este asunto, porque creer en un evangelio falso no lo salvará, pues sólo hay un evangelio salvador, y no muchos (Gál. 1:6-9). Ese evangelio primitivo, recuerde, es el reino de Dios. Este fue el mensaje que Dios mandó que Su Hijo predicara a los hombres para su salvación (Lucas 4:43, Rom. 1:16).   

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Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Millones de llamados cristianos dicen creer en el evangelio de Jesucristo, y no obstante, cuando uno les pregunta qué es eso que la Biblia llama “evangelio”, no saben qué responder. Esto resulta  sorprendente, inaudito, y trágico. Sí, en la Biblia aparece la palabra “evangelio” como algo de uso común entre los cristianos del primer siglo. Los apóstoles se encargaron de hacerlo conocer a los judíos, y más adelante, los no judíos oirían de él también. Ellos se esmeraron en cumplir con la gran comisión dejada por Jesucristo antes de partir al cielo, la cual decía: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” (Marcos 16:15,16). 

El verdadero Evangelio perdido de Jesús

Si mi amigo, millones de cristianos dicen haber creído en el evangelio de Cristo sin saber en qué consiste. Me permito preguntarle: ¿Qué es para usted el evangelio de Jesucristo? ¿Lo puede probar con la Biblia? Las opiniones personales en cuestiones de fe no son seguras si no están basadas en la Biblia. Esto debe entenderlo usted muy bien, pues puede terminar desviándose de la verdad que salva (Romanos 1:16). Pero Jesús fue muy claro cuando habló del evangelio y lo llamó claramente: “Este evangelio DEL REINO” (Mateo 14:14).

Un Evangelio Mutilado: 

Otro grupo de cristianos, un poco más entendido, sostiene que el evangelio está definido claramente en 1 Corintios 15:1-6, donde San Pablo dice: “Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis… porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros  pecados, conforme  a las Escrituras;  y que  fue sepultado, y que  resucitó al tercer  día  según  las Escrituras ; y que apareció a Cefas,  y después a los  doce.   Después apareció a quinientos hermanos… después apareció a Jacobo;  después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mi”. 

Aquí hay una interesante definición paulina de lo que es el evangelio de Jesucristo: Este es que Cristo murió por nuestros pecados, fue sepultado, y resucitó glorioso al tercer día, siendo visto por muchos testigos. Si, este es parte del evangelio de Jesucristo, pues no sólo Jesús anunció su muerte para la redención de los pecadores, y su resurrección gloriosa, sino también algo más antes que eso. En este punto muchos cristianos se pierden en lo etéreo. 

El Evangelio Completo: 

He aquí ahora la clara definición del verdadero evangelio de Jesucristo que millones aún ignoran, pero que usted ahora tiene el privilegio de conocer por primera vez en su vida. El que tiene oídos para oír, que oiga. En primer lugar, debemos comenzar diciendo que Jesús no inició su predicación anunciando su muerte, sepultura y resurrección al tercer día. Veamos el Evangelio de San Marcos capítulo 1 y versos 1, 14 y 15. Aquí se lee lo siguiente: “Principio del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios…Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio”. 

Nótese que el principio del evangelio de Jesucristo no era su muerte, sepultura, y resurrección al tercer día, sino: ‘el Reino de Dios’. Sí, Jesús trajo su evangelio, el cual comenzaba con el anuncio del reino de Dios. De modo que el reino de Dios es parte del evangelio de Jesucristo. Ahora bien, si leemos nuevamente el Evangelio de Marcos capítulo 8 y verso 31, veremos que Jesús completa su evangelio anunciando su muerte, sepultura y resurrección al tercer día. El verso dice: “Y comenzó (Jesús) a enseñarles que le era necesario al Hijo del Hombre padecer mucho, y ser desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días”.

Entonces el evangelio completo de Jesucristo—sin mutilaciones— es este: El anuncio del reino de Dios en la tierra; y la muerte, sepultura y resurrección de Cristo al tercer día para asegurarnos el ingreso a dicho reino por la fe. En buena cuenta, Jesús vino a ofrecernos algo maravilloso llamado “el reino de Dios”. Pero para participar de él, uno tiene que ser redimido por la muerte de Cristo en la cruz. Y la seguridad que se tiene de que todo lo prometido por Cristo será una realidad se confirmó con su propia resurrección de entre los muertos (1 Corintios 15:12-20). Si él resucitó para recibir un reino de su Padre (Lucas 19:12), entonces también nosotros resucitaremos para recibir dicho reino de Dios cuando Cristo vuelva nuevamente a este mundo en persona (Mateo 25:31,34). En resumen: Jesús trajo el “Qué”  (la herencia del Reino de Dios) y el “Cómo” (por la fe en su muerte y resurrección al tercer día, y de lo que esto significa para todo pecador arrepentido). Entonces, el “QUÉ y el “CÓMO” constituyen el evangelio de Jesucristo. El “FIN” y el “MEDIO”.

La Definición Original del Evangelio del Reino de Dios:

En primer término, debemos de definir lo que quiere decir “evangelio”. Esta palabra viene del Griego “evangelon” que quiere decir: “Buenas Nuevas” o “Buenas Noticias”. De modo que Cristo fue el Portador de buenas noticias para un mundo sin esperanza y sin rumbo. Él predicó las buenas noticias del reino de Dios y también su muerte y resurrección al tercer día para nuestra redención, para hacer posible nuestra herencia de dicho reino.

Algunas religiones “cristianas” sostienen que el reino de Dios no es otra cosa que “Cristo reinando en nuestros corazones”. Otras conocidas iglesias o   denominaciones cristianas sostienen que “el reino de Dios es la iglesia que Cristo fundó hace dos milenios”. No obstante, el reino de Dios no es ninguna de esas dos definiciones que se están propagando en el mundo cristiano. La Biblia enseña que un reino es un forma de gobierno como lo es el reino de Inglaterra, de España, de Jordania, etc. Este implica un rey o una monarquía, súbditos, leyes, y territorio. De modo que el reino de Dios es la monarquía de Dios, con un rey soberano, súbditos, leyes, y territorio.

En el Antiguo Testamento encontramos reyes y reinos. El reino de Babilonia, con su rey Nabuconodosor; el reino de Grecia, con su rey Alejandro el Grande; el reino de Persia, con su rey Ciro; el reino de Israel, con su rey David, sólo por citar los más importantes. Ahora bien, Israel tenía una monarquía real que formalmente comenzó con David. Este reino de David y de sus descendientes fue llamado: “el Reino de Dios” (1 Crónicas 28:5). Cuando David murió, su hijo Salomón lo reemplazó, y así sucesivamente, hasta que en el año 587 A.C, el rey de turno de Israel—Sedequías—fue derrocado por Nabuconodosor. Desde esa fecha, Israel no ha tenido más reyes. Pero el reino de Dios significará que Dios restaurará nuevamente la línea real de los reyes judíos en la persona de otro judío noble, descendiente de David (Ezequiel 21:25-27).

Sí, el reino de Yahweh (Jehová) será restaurado nuevamente en Israel a través de un descendiente de David, el rey (Hechos 1:6). ¿Quién podría ser ese personaje? La respuesta está en Mateo 1:1 que dice: “Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham”. Aquí tenemos un hecho irrefutable, y es que Jesucristo desciende de un rey famosísimo de Israel. En buena cuenta, Jesús es de “sangre azul” y con el derecho legítimo de tomar nuevamente el territorio israelita, y el trono de su ancestro David. En efecto, en Lucas 1:31-33 leemos: “Y ahora concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin”. Esto es clarísimo. Cristo reinará en el trono de su padre en la carne, David. Su territorio y sus súbditos serán Israel y los israelitas. Recuerde que Dios le cambió a Jacob de nombre. Ese nuevo nombre fue: Israel. Entonces Cristo reinará sobre la casa de Israel, y Jerusalén será la ciudad capital del reino de Cristo o también llamado: El Reino de Dios (Jeremías 3:17; Mateo 5:33-35). Los discípulos de Cristo sabían que su Maestro era aquel que restauraría el reino caído o suspendido del rey David. En Hechos 1:6 los discípulos le preguntaron a Jesús si ya era inminente la restauración del reino de Dios en Israel, a lo cual Jesús sólo se limitó a decirles que únicamente Dios sabía la fecha de esa crucial restauración del reino de David en Israel.

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Estimado amigo(a) que nos visita regularmente:

San Pablo nos dice algo que debiera motivarnos a todos a una seria y profunda reflexión en un pasaje importante de su pluma. Me refiero a 2 Corintios 4:4, y que dice: “en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios”. Ahora note con cuidado que el Apóstol Pablo dice que el diablo ha cegado o embotado el entendimiento de los incrédulos para que nos les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo. Aquí se revela que el diablo no desea que usted reciba el brillo de la luz que emana del evangelio de la gloria de Cristo. Y parece que Satanás lo ha conseguido, pues ya casi ningún predicador o evangelista predica el evangelio de la gloria de Cristo en sus campañas de “evangelización”, ni tampoco la mayoría de maestros y pastores en las iglesias. 

La gloria y el reino son sinónimos

A continuación quiero demostrarles que el evangelio de la gloria de Cristo es equivalente al evangelio del reino que tanto Jesús se esmeró en predicar, pues significaba (…y significa) la salvación de los hombres. Comparemos dos pasajes de la Escritura para encontrar la evidencia clara y contundente:

Mat. 20:20,21: “Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante él y pidiéndole algo. Ella le dijo: Ordena que en tu REINO se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda”.

Mar. 10: 35-37: “Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se le acercaron, diciendo: Maestro querríamos que nos hagas lo que te pidiéramos. El les dijo: ¿Qué queréis que os haga? Ellos le dijeron: Concédenos que en tu GLORIA nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda”.

Si comparamos ambas citas que se refieren al mismo asunto, veremos que Mateo dice que los hijos de Zebedeo (Jacobo y Juan) le solicitaron a Jesús una posición de privilegio en su REINO. En cambio, Marcos escribe que lo que Jacobo y Juan le pidieron a Jesús fue por un lugar de privilegio en Su GLORIA.

Así que vamos a cambiar la gloria por la palabra reino en el texto en cuestión (2 Cor. 4:4) y tendremos lo siguiente: “En los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio del reino de Cristo, el cual es la imagen de Dios”

Sí, mi amigo, el diablo hará hasta lo imposible para que su entendimiento quede embotado para que no le brille a usted la luz que proviene del evangelio del reino de Jesucristo, el único evangelio salvador que nosotros estamos predicando fielmente y de manera consuetudinaria en este blog. 

Desgraciadamente, los más de los cristianos de hoy tienen ideas vagas o retocadas del verdadero evangelio bíblico que realmente nos resulta sorprendente e inaudito que aún persistan en pleno siglo XXI. El diablo, sin duda, ha tenido un éxito enorme con la puesta en marcha de una táctica de “espiritualización” o “mistificación” del reino que es muy maléfica y destructiva, y que ha estado desviando de la verdad a millones de llamados cristianos por todo el mundo por generaciones y a los que no son cristianos en absoluto, como los ateos, politeístas, agnósticos, humanistas, hedonistas, existencialistas, evolucionistas etc, etc). El Reino prístino de Cristo ha sido así trastocado por la Iglesia católica y después por sus hijas (el protestantismo en general), ¡y a nadie parece importarle este asunto tan crucial para nuestra salvación!

Es hora de que los ciegos abran los ojos y puedan ver la luz brillante que emana del verdadero y original evangelio del reino de Cristo, que es el evangelio de la gloria, de la gracia, y de la paz de Cristo. 

Este blog está comprometido a este sagrado propósito para hacerle la guerra al diablo, el enemigo que se opone a Cristo y su reino de justicia que pronto se establecerá en la tierra.

Su servidor,

Ingº Mario A Olcese (Apologista)

“Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo fue muerto por nuestros pecados conforme á las Escrituras…” 

Una palabrita clave:

¿Qué entiende usted por las palabras primero y primeramente? Por ejemplo, si le digo que ‘Dios es primero en la agenda de mi vida’, ¿qué cree usted que quiero decir con esa declaración? Pues seguramente usted me responderá que para mí, Dios es lo más urgente e importante en mi vida.

Si le digo que primeramente busco las cosas de Dios, lo que estoy diciendo es que Dios es lo primero en mi vida. Esto, no obstante, no significa que Dios sea lo único que debo buscar en la vida, pues también existen otras cosas de  importancia que puedo y debo buscar, como por ejemplo: alimentos, ropa, educación, casa, trabajo, etc. El hecho es que las cosas de Dios deben ocupar el primer lugar en nuestras vidas, y las demás cosas que buscamos ocuparán un lugar complementario. 

En Mateo 6:33 leemos que Jesús manda: “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia”. ¿Es acaso el reino de Dios lo único que hay que buscar? ¡NO! Sin embargo, el reino de Dios será lo primero que buscaremos en nuestra vida cristiana. Es decir, uno debe buscar el reino de Dios primero, y luego las otras cosas como ropa, comida, o bebida vendrán por añadidura. Pero lo primero es lo primero, y el Reino de Dios es lo primero que hay que buscar.

Otro ejemplo del uso del vocablo “primero” está en 2 Corintios 8:1-5, donde leemos de la ofrenda de los hermanos de Macedonia para lo santos de Jerusalén. En el verso 5 el apóstol Pablo dice de aquellos hermanos Macedonios, lo siguiente: “…sino que a sí mismos se dieron PRIMERAMENTE al Señor, y luego a nosotros por la voluntad de Dios”. Es decir, los creyentes de Macedonia se dieron PRIMERAMENTE al Señor Jesucristo, y después a Pablo y a Tito, para que la ofrenda llegara a los creyentes en necesidad en Jerusalén. Su entrega fue total: al Señor y a los hermanos. Ellos no sólo se habían comprometido con el Señor, sino también con sus hermanos en la fe.

Hasta este punto entendemos que los Cristianos tenemos prioridades, cosas que ocupan un primer lugar de importancia en nuestras vidas. Esto obviamente no excluye otras cosas que el Señor nos manda a buscar, como por ejemplo, la paz (1 Pedro 3:11), el bien de los demás (1 Cor. 10:24), etc.

Lo Primero del Evangelio del Señor

Este mismo  principio de lo que debe ser primero se aplica al evangelio verdadero, pues el propio evangelio completo de Cristo tiene una parte que podemos llamar central o primordial,  y otra que podemos muy bien llamarla complementaria.

Veamos lo que nos dice Pablo con relación a lo que es el evangelio, pues millones de personas tienen un concepto errado de lo que es el evangelio completo de Jesucristo. Estos predicadores han venido enseñando un evangelio incompleto a parcial como si fuera todo el evangelio de nuestro Señor.

En 1 Corintios 15:1-7 los evangelistas contemporáneos han creído encontrar todo del evangelio salvador de Cristo, cuando en realidad Pablo sólo menciona lo primero que debe ser enseñado del evangelio de Cristo. Y es que el problema de estos predicadores consiste en que no analizan o escudriñan con atención las palabras clave de los versículos que leen. Veamos lo que dicen los versículos 1-8 de 1 Corintios:15:

“Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles;  y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí. Pues Bien, Si uno lee todos estos versículos anotados, verá que el Apóstol Pablo llama a la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo: EL EVANGELIO. Esto es algo indiscutible obviamente, porque es el mismo Apóstol quien lo está diciendo. No obstante, note usted que en el verso 3 el Apóstol emplea el vocablo “PRIMERAMENTE”, lo que quiere decir que este evangelio o “Buenas Noticias” de la muerte, sepultura, y resurrección de Cristo frente a muchos testigos oculares es LO PRIMERO del evangelio apostólico—¡Pero no es todo el evangelio! Este detalle ha sido por desgracia pasado por alto por millones de estudiantes bíblicos de todos los tiempos. Estos han creído que el Evangelio completo y único de Jesús es su muerte, sepultura y resurrección frente a muchos testigos y punto. ¿Pero puede esta idea popular ser sostenida fuera de 1 Corintios 15:1-7, es  decir, en otros pasajes de la Escritura? Pues, No. En ninguna otra parte de la Biblia se dice que la muerte, sepultura y resurrección de Cristo es el único evangelio apostólico.

Un Evangelio del Reino Ignorado

En Marcos capítulo 1 y versos 1,14,15 leemos que Jesús comenzó predicando y anunciando en Galilea EL EVANGELIO DEL REINO DE DIOS. ¿Interesante, no? Jesús comenzó hablando de “otro” evangelio fuera de su muerte, sepultura, y resurrección al tercer día. Recordemos que Jesús reveló su muerte, sepultura, y resurrección al tercer día algún tiempo después de que anunciara su evangelio del Reino de Dios en Galilea. Observe usted que es recién en Marcos capítulo 8 y verso 31 que Jesús revela que tenía que morir, ser sepultado, y resucitar al tercer día y lo reitera en los capítulos 9 y 10. Este intervalo entre los capítulos 1 y 8 de Marcos supone un año de ministerio público de Jesús, más o menos. Los Apóstoles se quedaron anonadados con este extraño anuncio de su Maestro y realmente no lo comprendieron (Marcos 9:31,32). Ellos no sabían nada de este evento, y no lo entendieron del todo hasta que se cumplió.

Entonces tenemos “dos” evangelios: El Reino de Dios, y la muerte, sepultura, y resurrección de Cristo en gloria al tercer día frente a muchos testigos oculares. Pero como sólo  hay un solo evangelio en la Biblia (Gálatas 1:6-9) es lógico concluir que tanto el Reino de Dios y la muerte, sepultura, y resurrección de Cristo en gloria al tercer día frente a muchos testigos oculares componen el único evangelio de Cristo. Pero esta verdad no es advertida ni aceptada por muchos predicadores de hoy.

El fundamento del Evangelio Apostólico

¿Por qué entonces Pablo predicó la Muerte, sepultura, y resurrección de Cristo al tercer día como lo primero del evangelio, y no el Reino de Dios como lo hizo Cristo en Galilea?¿Acaso no comenzó Jesús su ministerio con su evangelio del Reino de Dios en Galilea sin mencionar para nada todavía su muerte y resurrección de entre los muertos? La respuesta parece simple, y Pablo nos lo va a dar en el mismo 1 Corintios 15:14: “Y si Cristo no resucitó, vana es nuestra predicación, vana es también nuestra fe”. Lo que Pablo dice es que toda su predicación es inútil o fútil si es que Cristo nunca hubiese RESUCITADO  de entre los muertos. Su resurrección es nuestra garantía de que las otras promesas (p.e. el Reino de Dios y la vida eterna) realmente algún día se cristalizarán.

Ahora entendemos por qué Pablo comienza hablando del evangelio o buenas noticias de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo, pues es el evento fundamental para poder creer que las demás promesas se harán realidad algún día. Pero recuerden, Pablo jamás dijo que la muerte vicaria de su Maestro, y su resurrección gloriosa al tercer día, eran su único evangelio. Lo que dijo es que ese mensaje es lo primero del evangelio, lo fundamental, o lo básico. Sin este acontecimiento cumplido, todas las demás promesas serían fútiles. ¡Nunca podríamos entrar al prometido Reino de Dios! ¿Por qué? Porque al no haber resurrección, no podríamos entrar en el Reino incorruptible de Cristo el cual requiere nuestra previa transformación (redención) física por la resurrección del cuerpo (1 Cor. 15:50).

¿Predicó Pablo el Evangelio del Reino de Dios en 1 corintios 15?

En primer lugar, es menester aclarar que Pablo continuamente predicó el reino de Dios en sus viajes misioneros. Lo predicó en Efeso (Hechos 19:5),  en Mileto (Hechos 20:25), y en Roma (Hechos 28:23,30,31). Entonces me pregunto, ¿dejó Pablo de predicarlo en Corinto? No lo creo! Veamos nuevamente 1 Corintios 15, el cual es nuestro texto en discusión. En los versos 1-8 vimos que Pablo predicó PRIMERAMENTE la muerte, sepultura, y resurrección de Cristo frente a muchos testigos. Este evento glorioso fue lo primordial de su evangelio, lo básico, pero no el todo. Y la razón ya lo explicamos arriba. Enseguida veremos que Pablo sí habla del Reino de Dios en 1 Corintios 15. Por ejemplo, después de confesar la gloriosa resurrección del maestro, y ponerla como el fundamento de su prédica, el apóstol Pablo dice en los versos 49 y 50 lo siguiente: “Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos TAMBIEN la imagen del celestial. Por esto digo hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar EL REINO DE DIOS, ni la corrupción hereda la incorrupción.”. Observemos que Pablo, una vez que declaró la resurrección de Cristo en gloria, pasa a decir que también nosotros tendremos que traer la imagen del Cristo glorioso para poder ingresar en el Reino de Dios. Tome nota que Pablo no se detiene a explicar qué es el Reino de Dios, ni los discípulos de Corinto lo preguntan. Esto indicaría que los Corintios ya sabían perfectamente lo que era el Reino de Dios. Lo que Pablo sólo hace es explicarles que es necesaria la resurrección-transformación para poder heredar ese Reino que ya conocían. Como vemos, Pablo no se desliga en absoluto del Reino de Dios.

En Hechos 28:23, 30,31 leemos sobre el ministerio de Pablo en el imperio Romano, lo siguiente: 23 Le señalaron un día y vinieron en mayor número adonde se hospedaba. El les iba exponiendo el Reino de Dios, dando testimonio e intentando persuadirles acerca de Jesús, basándose en la Ley de Moisés y en los Profetas, desde la mañana hasta la tarde.30 Pablo permaneció dos años enteros en una casa que había alquilado y recibía a todos los que acudían a él;31 predicaba el Reino de Dios y enseñaba lo referente al Señor Jesucristo con toda valentía, sin estorbo alguno. Note que Pablo predicaba a los romanos el Reino de Dios, y todo lo relacionado con el nombre de Jesucristo. Es decir, Pablo no sólo predicó a Cristo y su gloriosa resurrección, sino que también les anunció el evangelio del Reino de Dios. ¡Tarea que muchos evangelistas de hoy han pasado por alto y no cumplen!

Aquellos predicadores que insisten tercamente que el único evangelio de Cristo es su muerte, sepultura, y resurrección al tercer día, simplemente están mintiendo y torciendo el testimonio de las Escrituras.

La Importancia del Reino de Dios

Los teólogos más reconocidos admiten que el Evangelio del Reino de Dios es el tema central de toda la predicación de Jesús. Con este tema nuestro Señor comenzó y finalizó su ministerio terrestre de 3 años y medio (Ver Marcos 1:1,14,15 y Hechos 1:3,6,7). El Reino de Dios fue el tema central de todas sus parábolas, y fue la promesa fundamental para todos los pobres de este mundo (Santiago 2:5). El Reino de Dios es sinónimo de vida eterna y salvación, pues no se puede tener vida eterna (=salvación) fuera de él (Mateo 19:16-25). Jesús mandó que los suyos pidieran por la venida del Reino (Mateo 6:10), y de hecho que todo Cristiano debería estar buscándolo constantemente (Mateo 6:33). Jesús insistió que sin perseverar no se puede entrar en su reino (Lucas 9:62), y dijo que quien no se hacía como un niño no entraría en él (Lucas 18:17). Enseñó que los ricos difícilmente entrarían en su reino (Lucas 18:24), y que más bien éste era para los pobres en espíritu (Mateo 5:3). Pablo enseñó que es a través de muchas tribulaciones que entraríamos en el Reino (Hechos 14:22) y Pedro insistió que tal reino sería para los creyentes que son maduros espiritualmente (2 Pedro 1:5-11). También Pablo dijo que los injustos jamás podrían ingresar en el Reino de Dios (1 Cor. 6:9). A Nicodemo Jesús le dijo que tendría que “nacer de nuevo” si quería entrar en su reino (Juan 3:3,5). Y finalmente, el “buen ladrón” de la cruz conocía muy bien este mensaje del Reino de Dios que se lo pidió a Jesús diciéndole: “Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino” (Lucas 23:43).

¿Es suya también, amigo(a), la pregunta del “buen ladrón” de la cruz?¿Le pide usted al Señor que se acuerde de usted cuando venga en su reino para ser parte de él?¿Es usted un bendito de Dios? “Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, HEREDAD EL REINO preparado para vosotros desde la fundación del mundo” (Mateo 25:34).

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LA IDENTIDAD DEL JINETE DE Ap. 6:2

Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

«Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer» (Ap.6:2).

La identidad del jinete o del personaje del caballo blanco (hippos leukos, gr.) de Ap. 6:2, ha sido tema de constante controversia. Unos expositores bíblicos enseñan que se trata de un emperador romano, pero una correcta y cabal hermenéutica no muestra nada al respecto; otros argumentan que es un simbolismo del mensaje del Evangelio de la Gracia, o la misma Palabra de Dios. Hay un grupo que identifica a dicho jinete con Cristo, y otro grupo con un falso cristo.

No hay ninguna razón que sostenga que este jinete sea el Cristo glorificado. La única diferencia que existe entre el jinete de Ap. 6:2 con el Ap. 19, es que cada jinete cabalga un «caballo blanco». En Ap. 6:1, Cristo rompe «los sellos», uno a uno, poniendo de manifiesto cuatro jinetes que vendrán a exponerse en el ámbito histórico del mundo por orden emitida por los «los cuatro seres vivientes» (Ven: érchou, gr. ¡manifiéstate!, ¡sal fuera!) que «están alrededor del trono celestial» (Ap. 5:11), con un propósito de juicio terrenal establecido por Dios. No se puede admitir que Aquel que rompe el primer «sello», que es el Cordero de Dios, fuese al mismo tiempo el jinete del caballo blanco de texto a tratar. Es improbable que Cristo, como el Soberano de los reyes de la tierra (Ap. 1:5), el cual posee «muchas diademas» que lo acreditan como «Rey de reyes y Señor de señores» (Ap. 19:12, 16) reciba «orden de salida» de parte de «los cuatro seres vivientes», por más alto rango o elevada jerarquía que tengan en el orden angélico celestial.

El enigmático jinete de Ap. 6:2 «recibe una corona» (stéphanos, gr.) que «le fue dada» (edóthei, gr.) «para vencer» (kai hina nikësëi, gr.); «para la guerra»; «para conquistar»; «para gobernar la tierra con autoridad» (con esto algunos ya tendrán en mente la identidad del jinete de Ap. 6:2). Opuestamente, el jinete del capítulo 19 de Ap. que es Cristo, no posee una «corona» sino «muchas diademas», de dignidad y realeza, de majestad y nobleza. Esta imagen nos muestra que él viene al mundo como el Rey de la teocracia milenaria (prolepsis). La desemejanza entre el jinete de Ap. 6:2 y del capítulo 19, es ampliamente marcada. Es bueno comentar, que en Zac. 6:1-8 encontramos caballos alazanes, negros, blancos, tordos semejantes a los cuatro vientos del cielo, siervos de la voluntad de Dios. Parece ser que el «blanco» es un color implicado con el triunfo, con la victoria, como el caballo blanco de los reyes de Persia, como el caballo blanco del conquistador romano en su procesión triunfante.

En el aspecto cronológico, hay un gran contraste entre la salida del jinete de Ap. 6:2 con la del jinete de Ap. cap. 19. La apertura de «los sellos» por Cristo, el Cordero de Dios, está involucrada con los terribles acontecimientos de juicio que darán principio a la Septuagésima Semana de Daniel (Dn.9:27), según lo que vemos en Mt. 24:5-8, y que Cristo menciona como «principio de dolores» (Mt.24:8). La Biblia muestra que en el tiempo del «principio de dolores» aparecerán, como primera «señal», falso cristos que «engañaran a muchos» (Mt. 24:5); enseña además que «se oirán rumores de guerra» (Mt.24:6); que «se levantará nación contra nación, y reino contra reino»; y que «habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares del la tierra» (Mt. 24:7). Cada uno los jinetes del capítulo 6 de Ap. están relacionados cronológicamente entre sí. Si estudiamos las características de cada uno de estos «jinetes» veremos su asombrosa similitud con los fatídicos sucesos que se exponen en el «principio de dolores». Si el «principio de dolores» es la antesala de la gran tribulación final, entonces es imposible que el jinete de 6:2 sea Cristo, ya que «la señal de su venida» (Mt.24:30a), de «su manifestación visible y gloriosa» (Mt.24:30b), será «después de la tribulación de aquellos días» (Mt.24:29), y no al empezar ésta.

Ap. 6:2 dice que el jinete del caballo blanco «tenía un arco» (échon tóxon, gr.). Si observamos, en la imagen de la visión presentada por Juan, no se aprecian “flechas” que son indispensables para que el arco tenga su efecto totalmente mortífero. Esto apunta a que la “guerra” de este misterioso personaje sea una incruenta, es decir, una diplomática, aduladora y demagógica. Este personaje tendrá la sagacidad y astucia (Ez. 28:6) de conseguir el favor de los pueblos y naciones con “tamañas” artimañas. Por medio de elocuente y persuasiva política prometerá traer paz a un mundo desesperado y desquiciados por los increíbles desmanes y la corrupción indescriptible de «aquellos días» (Dn. 7:8, 20; 8:23).

El jinete de Ap. 6:2 aparece con un disfraz formidable haciendo creer al mundo que se trata del “mesías salvador” esperado. Incluso, Israel caerá en su engaño para terminar haciendo un pacto de muerte con él (Is. 28: 14-15; Dn. 9:27). Creemos que esta descripción hecha del jinete del caballo blanco de Ap. 6:2, es la más sensata y congruente. Por las evidencias exhibidas, queda descartado que este jinete sea el Hijo de Dios. Rechazamos contundentemente la idea de que el jinete blanco de Ap. 6:2 sea el Evangelio de la Gracia. Sería muy absurdo admitir que el Evangelio de la salvación en el comienzo de la gran tribulación escatológica sea una “bendita novedad”, si sabemos que durante casi dos mil años y en persistencia el Evangelio salvífico continúa predicándose. Por lo tanto, la predicación del Evangelio del Reino, no estrena el cumplimiento de la escatológica «Semana Setenta».

El jinete del caballo blanco de Ap. 6:2, junto con los otro «tres» anunciados en los textos subsecuentes, determinan un fenómeno conjunto, un multifacético poder sinérgico (engaño, guerra, hambre, mortandad) y que aparecerá en el período de la gran tribulación final (véase Mt. 24:5-8, 4). A la postre, esto convergerá en el desvele de la verdadera naturaleza inicua del jinete del caballo blanco hallado en Ap. 6:2. y a quien el diablo concederá su «trono, poder y autoridad» (Ap. 13:2). Entonces el mundo conocerá en realidad «el falso mesías», «el Anticristo escatológico», «el hombre sanguinario y engañador» (Sal. 5:6), «el malo» (Sal. 10:2-4), «el enemigo» (Sal. 55:3), «el hombre de la tierra» (Sal. 10:18), «la cabeza de muchas tierras» (Sal. 110:6), «el clavo» (Is. 22:25), «el pastor inútil» (Zac.11:16-17), «el rey altivo de rostro» (Dn. 8:23), «el cuerno pequeño» (Dn. 7:8), «el hombre violento» (Sal. 140:1), «el devastador» (Is. 16:4-5; Jer. 6:26), «el desolador» (Dn.9:27), «el asirio» (Is. 10: 5-12), «el renuevo de los robustos» (Is.25:5), «el hombre despreciable» (Dn. 11:21), «el angustiador» (Sal. 74:8-10), «el rey voluntarioso» (Dn. 11:36), «la abominación desoladora» (Mt.24:15), «el hijo de perdición», «el hombre de pecado», como el apóstol Pablo lo nombre (2 Ts. 2:3), llamándole también «el inicuo» (2 Ts. 2:8), y Juan, «la primera bestia» (Ap. 11:7;13:1).

El jinete del caballo blanco de Ap. 6:2, el Anticristo final, aparecerá en la escena en el preludio de la gran tribulación, que es «el principio de dolores». Su aparición está siendo bloqueada ahora por «lo que lo detiene» (2 Ts. 2:6-7). La Septuagésima Semana de Daniel se divide en dos períodos de tres años y medio cada uno. En los tres primeros años y medio el Anticristo final obtendrá un triunfo arrasador en su carrera diplomáticamente proselitista, cuando promocione con diestras mentiras promesas de paz, de orden social, y de prosperidad general para un mejor vivir en un mundo corroído por la maldad. Después, en el segundo período de la gran tribulación final, el jinete del caballo blanco de Ap. 6:2 se establecerá como el líder de un imperio mundial confederado por diez naciones o reinos (Ap. 17:12). Ya en el poder mundial, cambiará con tiranía las leyes e impondrá las suyas (Dn. 7:25), y el pacto hecho con la nación de Israel en la primera fase de la gran tribulación final lo quebrantará sin ningún respeto y coraje (Dn. 9:27); después de este hecho perseguirá al Pueblo de Israel con la finalidad de exterminarlo para siempre (Ap. cap. 12); se proclamará el mismo como Dios (Dn. 11:36-37; 2 Ts. 2:4; Ap. 13:5); y el morador de la tierra que no le adore, lo hará matar en seguida (Ap. 13:15). El jinete del caballo blanco de Ap. 62 representa como simbolismo el poder de la victoria, el espíritu de la lucha militar, la conquista universal.

Pero, al fin, su gobierno de tinieblas será truncado con la venida del Señor, en su Parusía (Dn. 7:22; 2 Ts. 2:8), y el mundo que una vez gobernó este siniestro personaje, pasará a manos del Mesías que implantará su Reinado teocrático en una tierra restituida para regirla junto con los santos en perdurable y santa paz (Dn. 7:27).

Amén.

Biblia Reina Valera (V. 1960).

Biblia Reina Valera de Estudio (V. 1909, cotejada) Siglo XXI.

Eventos Del Porvenir.
J. Dwight Pentecost.

Apocalipsis: La Consumación Del Plan Eterno de Dios.
Evis L. Carballosa.

Comentario Al texto Griego Del Nuevo Testamento.
A.T. Robertson.

JESÚS ES EL HIJO, NO EL PADRE

 

Algunos creen que Jesús y Yahweh es el mismo, pero esto no es lo que el Señor nos ha dado para creer, Yahweh es el Padre, y él solo, fuera de Él no hay otro, Él es la única fuente de poder, no dará Su gloria a otro, él es un Padre celoso (Isaías 42:8,43:10-11,44:6,45:5-6,18, 46:9,48:11, Ex.34: 14,20 : 5).

Yahshúa (Jesús) es el Hijo de Yahvé (Isa.45: 11,13). Si alguien dice diferente es un anti-Mesías, si usted dice que es el Padre, entonces usted está diciendo que Yahshua (Jesús) es un mentiroso, porque él dijo que es el hijo de Yahweh. Yahshua dijo Yo y mi Padre somos uno (Juan 14:4-11). Las personas han malinterpretado estos versos, y dicen que Yahshua (Jesús) es el Padre, pero ésta es una mala interpretación. Lo que Yahshúa está diciendo cuando dijo que el que lo ve a él ve al Padre, es que viene en la autoridad de Yahweh, por la vida que vivió, se podía ver a Yahweh en él.

Estamos diciendo lo mismo que Yahshua (Jesús) dijo entonces, venimos en la autoridad de Yahshua (Jesús), por la vida que vivimos se puede ver a Yahshua (Jesús) en nosotros, así que podemos decir, si usted nos ve, ve a Yahshua (Jesús). Esto no quiere decir que somos Yahshua (Jesús). Eso es lo que Yahshua (Jesús) estaba diciendo en Juan 14. Hay muchas escrituras para demostrar que Yahshua (Jesús) es el Hijo, y que Yahweh es el Padre, algunos textos les vamos a dar al final de esta página.

Algunos dicen que la trinidad prueba que son uno (1 Juan 5:7-8), pero esto no es así. Lo que la Trinidad está diciendo es esto, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo concuerdan como uno. Ellos no son todos un solo ser, Yahweh es el Padre, Yahshua (Jesús) es el Hijo, el Espíritu Santo es el espíritu o poder de Yahweh. Que los tres existen, pero los tres no son uno, todos están de acuerdo como uno.

Gal. 1:1 demuestra que Yahweh es el Padre, y Yahshua (Jesús) es el Hijo. El verso muestra claramente que Yahshua (Jesús) tuvo que ser resucitado de los muertos por nuestro Padre Yahweh, dos seres diferentes, Yahweh es el mayor. En el versículo 3, Pablo hace una distinción entre Yahweh (Dios), el Padre, y nuestro Rey (señor) Yahshua (Jesús) el Mesías. Pablo está diciendo en el versículo 12, que tiene la revelación de Yahshua (Jesús) el Mesías, lo que significa que él sabe quién es Yahshua (Jesús), como él lo declaró en el versículo 1 y 3, que Yahweh es el Padre y Yahshua (Jesús) es el Hijo de Yahweh.

Estas son algunas escrituras para demostrar que Yahweh y Yahshua (Jesús) no son un ser: Apo. 1:1-2,5-6, Apo. 2:18,27. Apo. 3:5,12, Mat. 4:3,6-7,10 Mat. 6:8-13, Mat. 7:21, Mat. 10:32-33,40, Mat.11 :25-27, Mat. 12:50 16:13-17,27, 18:19, 19:17,; 20:23,24:36, 26:39,42,53, Juan 2:16-18, 4:34 Juan 5:19 — 47, 6:38-40,44-46, 8:19,28-29,38,42,49,54, Juan 10:17-28,25,29,32,36, (Juan 13:16 trae este punto aún más claro, afirma que aquel que es enviado no es mayor que aquel que le envió, el Señor envió a Yahshua-Jesús) (Juan 13:20, Juan 14:1-2,11-16,20-24,28, muestra que Yahweh es mayor que Yahshua (Jesús), lo que demuestra aún más que Yahweh es el Padre, y Yahshua (Jesús) es el Hijo, y no el Padre), Juan 14:31,15:1,9-10,16,21, Juan 16: 5,10,15-17,23,26-28, Juan 17, Juan 18: 11, Juan 20:21, Mat. 10:32-33,40, 7:21, Mat. Mateo 12:50. 15:13, 16:17, 18:10,19,35, Mat. 20:23, Mat. 26:39,42,53, Mat. 28:19, Marcos 8:38, 9:37, Salmo 2:7, 8:9,26-27, Lucas 1:31-32, Juan 3:35,36.

Estas escrituras de arriba son sólo algunos ejemplos de las muchas escrituras  encontradas en su palabra, para demostrar que Yahweh es el Padre y Yahshua (Jesús) es el Hijo (Utilizamos la Nueva Versión del Rey Jaime). En este sitio nosotros estamos usando el verdadero nombre de Dios (Yahweh), y del verdadero nombre de Yahshua (Jesús).

Oramos para que YAHWEH abra vuestro Entendimiento por el Espíritu Santo!

Por Pastor W. Fletcher

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JESÚS NO ES DIOS TODOPODEROSO

La divinidad del Hijo.

Me parece que cuando Jesús se refirió a sí mismo como poseedor de «divinidad» era invariablemente en términos del Padre que moraba en él, y no como el encarnado “Dios el Hijo”. El nunca habla de “el Hijo que mora en mí”. En su lugar, Jesús fue habitado por su Dios de la misma manera como fue el arca de la alianza. En Juan 17:3, Jesús claramente establece a sí mismo en contraste con “el único que es verdaderamente Dios, el Padre (ver también Juan 5:44).

Además, donde el título Dios ‘se aplica a Jesús por otros, éste armoniza mucho mejor con la Biblia hebrea para leerlo en términos de una igualdad funcional, en contraposición a la identidad de la sustancia. Moisés fue hecho un dios para Faraón (Éxodo 7:1), porque actuó como soporte de Yahvé para sus relaciones con Egipto. De la misma manera, Pablo describe a Satanás como “dios de esta edad” en que ocupa el dominio, usurpado de Adán, y que el Hijo gozará en el siglo venidero.

Por supuesto, la distinción entre la d “pequeña” ‘y’ D grande ‘en nuestras traducciones españolas es artificial, ya que no había ninguna en el original hebreo o en los manuscritos griegos.

Jesús funciona como Dios hacia la humanidad en que él hizo y habló como lo haría Dios el Padre, resucitando, juzgando, y perdonando a los hombres.

Sin embargo, para todo esto, quiero insistir en que no hay pruebas de que los apóstoles alguna vez se desviaron del monoteísmo en la forma unitaria estricta de los padres judíos. Todavía hay un solo Dios Creador, el Padre, a pesar de la adición de un vice-regente, Jesús, el agente de Dios a través del cual interactúa con el hombre. Sin duda, es significativo que el única claramente articulada teología de la “encarnación” en el Nuevo Testamento se encuentra en la boca de los paganos equivocados (Hechos 14:10). Según 1 Tim 2:5, Dios es uno y su hijo es un hombre (no sería éste el lugar perfecto para presentar el “dios-hombre”?).

Conservar un concepto de Jesús como ‘Dios’ en un ‘sentido homousiano’ (siendo de la misma sustancia que Dios Padre, un término griego que no se encuentra en ningún lugar de la Biblia) tiene un doble efecto:

En primer lugar, divide a la divinidad, en violación de lo que, según Jesús, fue el primer y mayor mandamiento (Marcos 12:29-30). Esto se confirma en el credo contradictorio de Atanasio de que «el Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu es Dios, sin embargo, no hay tres Dioses, sino uno”.
En segundo lugar, eclipsa la humanidad de Jesús, un aspecto sobre el que está puesto el énfasis bíblico más pesado. Evidencia de esto se encuentra en la declaración de Calcedonia de que el Hijo poseía una “naturaleza humana impersonal”. Que él es “hombre”, pero no ‘un hombre’. Leer a la luz de 1 Juan 4:3. Esto debe hacer que suene la voz de alarma.

¿Qué pasa con el Espíritu Santo?

En el desarrollo del pensamiento patrístico, el espíritu no se convirtió en una persona en la divinidad hasta mucho después de que el Hijo fue reconocido Dios consustancial con el Padre. En rigor, el espíritu de Dios parece ser su presencia operativa, en contraposición a una tercera persona en la divinidad.. Es el Dios dinámico, alcanzando el mundo para crear, inspirar, alentar, guiar, etc

Por otra parte, parece aludir a la “vida interior” de Dios, a menudo se utiliza como sinónimo de su pensamiento y, por extensión, de su palabra expresada. Por supuesto, lo mismo podría decirse de nuestro espíritu humano. Ellos también pueden ser vejados, ofendidos, etc sin ser otra persona que subsiste dentro de nuestro” esencia”.

Incluso puede ser que el ‘espíritu’ no sea una categoría ontológica en absoluto, sino más bien, una metáfora. El significado literal de la palabra ruach en hebreo y pneuma en griego son, en ambos casos, viento / respiración. Esto ha sido oscurecido por su transliteración al español del latín spiritus ‘ , en oposición a la traducción correcta. Así, “espíritu” no puede ser nada en sí mismo, sino más bien un término, en calidad de un stand para diversas funciones.

Alguna confusión ha surgido debido a la personificación de Jesús del espíritu en los últimos capítulos de Juan, como el “Paráclito”, que se haría cargo de su papel después de su ascensión. Pero esto es hebraísmo estándar. Uno de los mejores ejemplos sería la personificación de Salomón de la “señora sabiduría” en Proverbios capítulo 8. La Excelente Cristología en formación de James Dunn ofrece muchos ejemplos del judaísmo de la época de Jesús de la utilización generalizada de este dispositivo en relación con los atributos de Dios.

 Incluso hoy en día diríamos de una nave, “Dios la bendiga a ella ya todos los que navegan en ella”. Pero, aunque a menudo personalizar los objetos inanimados, nunca nos referiríamos a una persona en calidad de ‘eso’ a menos que quisiéramos insultarlos a ellos. Sin embargo, en ambos Testamentos, el espíritu de Dios se refiere casi exclusivamente en términos impersonales.

“En aquel día yo levantaré el Tabernáculo caído de David, y cerraré sus portillos y levantaré sus ruinas, y lo edificaré como en el tiempo pasado”. Amos 9:11
“Después de esto volveré y reedificaré el Tabernáculo de David que ha caído y reedificaré sus ruinas y lo levantaré de nuevo. Para que el resto de los hombres busque al Señor Y todos los gentiles, sobre los cuales es invocado mi nombre Dice el Señor, que hace conocer todo esto desde tiempos antiguos”. Hechos 15: 16-18
La palabra tabernáculo. (Skeenee) “era una tienda de campaña, el tabernáculo, es decir, en general, cualquier vivienda temporal, una tienda de campaña, cabina”. Greenfield.
[1] “Una tienda de campaña o en la terraza levantada sobre postes para presentar bajo, núm. XXIV. 5; Mat. XVII. 4. [2] Una casa o vivienda, empleo XI. 14; xxii. 23. [3] Una especie de tienda de campaña para tomar de arriba abajo, cuando la ocasión lo requiere. ” Cruden.
“En hebreo y en griego es una palabra que propiamente significa una tienda de campaña, pero es especialmente aplicada por los hebreos a un tipo de edificio en forma de una tienda de campaña, creada por orden expresa de Dios.” Watson.
Después de haber aprendido el significado primario de la palabra tabernáculo, nuestro próximo deber es averiguar lo que es el tabernáculo de David. La respuesta es fácil y natural. Debe de haber sido su “casa provisional”. ¿Y qué fue eso? y donde se localiza? Era su palacio real, que se encuentra en el Monte Sión, en la ciudad de Jerusalén.
2 Sam. v. 7. “David tomó la fortaleza de Sión, el cual es la ciudad de David.”
El versículo 9. Y David moró en la fortaleza, y la llamó la ciudad de David. Y David construyó alrededor de Milo y hacia adentro. “
El versículo 11. “Y Hiram, rey de Tiro, envió mensajeros a David, y árboles de cedro, y carpinteros y albañiles, y se construyó una casa de David”.
1 Crónicas. XIV. l. “Ahora, Hiram, rey de Tiro, envió mensajeros a David, y madera de cedro, con los albañiles y carpinteros, que le construyeran una casa”.
Josefo corrobora este testimonio. Él dice:
VII del Libro., Cap. 3. “Cuando David había echado los jebuseos fuera de la ciudadela, él también reconstruyó Jerusalén, y la llamó la ciudad de David, y permaneció allí todo el tiempo de su reinado, pero por el tiempo que reinó sobre la tribu de Judá en Hebrón , fue siete años y seis meses. Hiram, también, rey de los tirios, envió embajadores a él, e hizo una liga de amistad recíproca y asistencia con él. También le envió regalos, árboles de cedro y la mecánica, y los hombres calificados en la construcción y la arquitectura, que él podría construir un palacio real en Jerusalén “
Este testimonio más concluyente muestra que “la vivienda temporal” (porque no era inamovible permanentemente) fue su “Palacio Real” en el Monte Sión. Allí estaba su trono real, donde reinó temporalmente. Allí, como un peregrino, habitó o permaneció por una noche, al igual que su padre Abraham, en busca de una ciudad mejor, más duradera y gloriosa.
Hasta ahora, la verdad literal tiene los pies en la roca, con el pleno resplandor de la verdad brillando en su camino. Pero aquí surge una pregunta, ¿tiene alguna evidencia de que “la vivienda temporal de David”, o el palacio real en el Monte Sión, fue lo que las Escrituras llaman tabernáculo? Vamos a dejar que David e Isaías respondan.
SAL. CXXXII. 1-5. “Señor, acuérdate de David y sus aflicciones: cómo juró al Señor, y se comprometió hasta el poderoso Dios de Jacob: Ciertamente, no voy a entrar en el tabernáculo de mi casa, o subir a mi cama, no voy a dar sueño a mis ojos, o sueño a los párpados, hasta que encuentre un lugar para el Señor, una morada para el Dios de Jacob. “
“El tabernáculo de mi casa”, suponemos, es equivalente al “tabernáculo”, que es mi casa”. Podemos concebir ningún otro significado que tendría sentido.
Isa. XVI. 5. “Y en misericordia será establecido el trono, y él se sentará sobre él en la verdad, en el tabernáculo de David”.
¿Dónde estaba el trono? En el palacio real de David en el Monte Sión. ¿Dónde localiza Isaías el trono? “En el tabernáculo de David”. Luego el palacio real y el tabernáculo de David eran los mismos, y, como cuestión de rutina, el tabernáculo de David fue su palacio real, o “casa provisional”, en el Monte Sión.
Esta es la verdad, tan invulnerable como el trono del Señor. Sobre esta base firme podemos estar seguros, y preguntar
Ha sido el tabernáculo de David derribado?
Sión, donde estaba el tabernáculo, es ahora “arada como campo.” Jerusalén se ha “convertido en montones”, y, como cuestión de rutina, el tabernáculo de David está “caído”, y está en ruinas. Sobre este punto no se discute, en aras de la brevedad, pasamos a la investigación
¿Será el tabernáculo de David construido de nuevo?
La palabra de Dios significa algo o nada. Si significa cualquier cosa, significa lo que dice. Creemos que significa lo que su importación más literal significa naturalmente. En consecuencia, el tabernáculo de David, significa “la morada temporal de David”, o el palacio real, el lugar de su trono, de donde salió su ley. Ese tabernáculo, ese palacio, el trono, ha sido lanzado, y el monte de Sión, donde estaba el tabernáculo, es “como un campo arado”. Pero Dios ha prometido redimir el monte de Sión, “construir de nuevo el tabernáculo de David”, establecer su trono allí donde el hijo del rey David se sentará, en túnicas de gloria, rey de reyes y Señor de señores, y desde allí (monte Sión), para el gobierno del mundo.
Pero la prueba, y no el supuesto, es necesaria para establecer esta posición. Está a la la mano, y con mucha alegría se las damos, y espero que todos, lo reciban con alegría y lo crean.
Amos. Ix 11. “En aquel día, voy a levantar el tabernáculo de David que está caído, y cerrar las brechas de ella, y levantaré sus ruinas, y lo voy a construir como en los días de antaño.”
El tabernáculo que será construido de nuevo es el mismo que había existido “en los días de antaño”.
Esto nos parece evidencia infalible de que el tabernáculo de David será construido “de nuevo”.
Hechos. XV. 16. “Después de esto volveré, y construiré de nuevo el tabernáculo de David que está caído, y voy a construir de nuevo las ruinas del mismo, y lo volveré a levantar”.
Tauta Meta. Después de estas cosas, (después de visitar a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre, o después de la clausura de la jornada del evangelio,) Voy a volver.
Anoikodomeso Kai. Y construir de nuevo. Este verbo es una palabra compuesta, se compone de domeo, construir o edificar– oikos, casa, vivienda y  ana, otra vez. Por lo tanto, de por sí, significa volver a construir una casa de vivienda. Pero su significado en este pasaje, es decir, si es posible, hace aún más clara y positiva, con la adición de skeenee, que se define, “Una tienda de campaña, el tabernáculo, es decir, en general, cualquier vivienda temporal, una tienda de campaña, cabina”. Este es “el tabernáculo de David, que está caído.” Peptoknian es de Pipio “, caer, caer postrados, caer, caer en ruinas”.
Kai ta Kates Kammena autes anoikodomeso. ~ ~ Y voy a construir de nuevo, o volver a construir, las ruinas de la misma. Auten Kai anosthoso, y lo volveré a levantar de nuevo.
No hay evasión de la fuerza de este testimonio. Es tan inmutable como la Biblia es verdadera. Y demuestra:
Que el tabernáculo de David fue su “residencia temporal”, o el palacio real, que estaba en el Monte Sión.
Que el tabernáculo de David ha “caído”, y está “en ruinas”.
Que después de “estas cosas”, es decir., El día del Evangelio, en el que un pueblo debe ser sacado de los gentiles para el Señor, él volverá.
Que a continuación el rey glorioso Jesucristo comenzará a reconstruir el Tabernáculo, o el Palacio Real de David.
No pervierta el testimonio como éste, no lo desacredite, sino créalo con todo su corazón, y regocíjese en la bendita seguridad de que lo que Dios promete será pronto una realidad gloriosa.
El tabernáculo o el palacio real de David, que ha estado durante mucho tiempo caído, se levantará de sus ruinas y será convertido en el lugar del trono de Hijo real de David, en el que reinará por los siglos y su reino no tendrá fin.
Por Joseph Marsh (1851)
http://www.timberlandbiblechurch.org/AgeToCome/index.htm

Mateo 22:42-46 registra el siguiente intercambio entre Jesús y algunos fariseos con quien estaba en la conversación.

Mt 22:42-46

42 diciendo: ¿Qué pensáis del Cristo? De quién es hijo? Ellos le dijeron: El Hijo de David. 43 Él les dijo: ¿Pues cómo David en espíritu le llama Señor, diciendo: 44 El Señor dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies? 45 Pues si David le llama Señor, ¿cómo es su hijo? 46 Y nadie fue capaz de responder a él una palabra, ni osó alguno desde aquel día a hacerle más preguntas. Muchos cristianos no se dan cuenta de Yeshua se refiere aquí a un pasaje del Tanaj (llamado el Antiguo Testamento) de los Salmos 110:1.

Salmos 110:1 es un verso de particular importancia. Yeshua lo usó como prueba en que fue superior a David, de ahí el Mesías. Lamentablemente, debido a la deliberada mala traducción del hebreo original, cristianos sinceros tradicionales son a menudo conducidos a una comprensión de este verso crucial que está muy lejos de la verdad.

Salmos 110:1 es uno de los versos de más referencia del Tanaj en el NT. Es también un pasaje de la prueba inequívoca de que el Señor Yeshua (David) no es YHWH.

Salmos 110:1 – 1 El SEÑOR (YHWH) dijo a mi Señor (Adon): Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.

El hebreo utiliza 2 palabras enteramente diferentes para “SEÑOR” (YHWH) y “señor” (Adon). Dado que muy pocos cristianos pasan el  suficiente tiempo leyendo las Sagradas Escrituras que Yeshua y todos sus seguidores utilizaron, se pierden esto por completo. El término señor (en hebreo – Adon) es usado en numerosas ocasiones para referirse a los hombres – NO a YHWH. A menudo se utiliza en referencia a los reyes, capitanes, ángeles, maridos, el titular de una colina de Samaria, príncipes, gobernadores, superintendente del hogar, y básicamente cualquier persona de rango superior. Sin embargo, el término Jehová (Hebreo – YHWH) se utiliza exclusivamente para el único YHWH.

Señoras ¿Cuántas de ustedes consideran a sus maridos, Dios? Sospecho que algunos de sus maridos, a veces, pueden tratar de actuar como Dios, pero ellos responderán por eso en su debido tiempo. Si seguimos los métodos de los Trinitarios en el uso de los Salmos 110:1, los maridos literalmente podrían pretender ser Dios.

Hay algunos que realmente piensan que este versículo dice: “YHWH dijo a YHWH”. ¡Eso no es lo que dice el texto! Esta carnicería de la Escritura es necesaria para los “Trinotercos” para intentar ”probar” de que Yeshúa (Jesús) es YHWH, Sin embargo, la Escritura real (no las corregidas por los maestros del error) muestra una bastante clara distinción entre YHWH (Jehová) y Adon (Yeshua el Mesías). Francamente este verso único derrota las enseñanzas de aquellos que afirman que Yeshúa es YHWH. Si Yeshua es YHWH el hebreo lo mostraría claramente, pero no es así. En su lugar, muestra a Yeshua como el Ungido (Mesías) de YHWH.

Algunos puntos básicos e importantes pueden ser extraídos de este pasaje en Mateo:

-Salmos 110:1 es uno de los pasajes del Tanaj con más referencia o frecuencia en el Nuevo Testamento.

-La frecuencia de su referencia, incluso por Yeshua (Jesús), demuestra que realmente es la Palabra pura de YHWH, ya que ellos (como Yeshua, el Cristo ) consideran que es así.

-El uso de la misma en Mateo 22 muestra el entendimiento común y erróneo de él (incluso hoy en día dentro del judaísmo) fue que se aplicaba al hijo del rey David, de tal manera como para hacer que el hijo sea inferior o igual a David, que era un Mesías (ungido ), pero no EL Mesías. Aunque Yeshua (Jesús) es un descendiente literal de Rey David, él no es – como fue (y es) supuesto – inferior o igual a David. En cambio, el Mesías es superior de David – su Adon (señor), pero no el Dios de David (YHWH).

Algunos anti-Semitas y anti-hebreos pueden presentar el ridículo argumento de que el hebreo que se utiliza hoy para este verso es corrupto, sin embargo, la comprensión común de la época, que se muestra en el punto anterior, demuestra que el hombre Hebreo no podría haber utilizado el vocablo hebreo YHWH para ambos “señores”, ya que habría supuesto que el descendiente físico de David en las mentes de los Judios era y (es) YHWH, lo que ni siquiera se insinúa como una creencia de la lectura en hebreo que ellos consideraban como VERDADERA. Si hubiera sido esa la lectura, no habrían considerado al descendiente de David inferior o igual a él!

Así, el uso del versículo demuestra  ser irrefutablemente correcto – que 2 palabras separadas en hebreo fueron usadas – (YHWH) y (Adon).

Por lo tanto, este solo versículo prueba que Yeshua (Jesús) no es YHWH, puesto que uno de los dos seres en el verso es YHWH, quien está hablando a un ser separado que es Yeshua el Mesías!

Los que reclaman que Yeshua es YHWH no pueden hacerlo a menos que ellos rechacen el significado inequívoco de este versículo. Es muy claro en este verso que el Mesías es mostrado no ser YHWH! Esto es absolutamente irrefutable a menos que una discusión escandalosamente mística sea utilizada en un intento de destruir completamente la clara implicación de la Escritura. Desafortunadamente, esa es precisamente la táctica adoptada por todos aquellos que se meten con el misticismo y el misterio para sus “pruebas” de que Yeshua es YHWH. A fin de encontrar la prueba, ellos deben, ya sea triturar el contexto, añadir más significados místicos a los pasajes claros, hacer juegos de palabras con palabras en hebreo como echad y elohim, o basar sus argumentos inestables en muy pocos pasajes que parecen apoyarlos, sin embargo, hay otras interpretaciones que son tan aplicables y no requieren de ningún giro “misterioso” para comprobarlo.

Muchas Biblias y la mayoría de los predicadores pierden totalmente el punto simple y concreto  que se muestra arriba. Una de las razones es la falla de los traductores para traducir correctamente el versículo en el Nuevo Testamento Griego e incluso a veces intencionadamente falsas traducciones, capitalizando (SEÑOR o Señor, en lugar de señor) en los Salmos. Debe ser adecuadamente traducido como “señor” sin ningún tipo de capitalización.

Revise su Biblia. Lo más probable es que se representa de forma incorrecta en los Salmos; sin embargo, parece que traducciones posteriores o más recientes están corrigiendo de mala gana este error. La mayoría, por lo menos, han cesado de capitalizar todo el segundo “señor” (SEÑOR) en el Salmo 110:1 y están ahora simplemente capitalizando la primera letra de la palabra (Señor). Sin embargo, incluso esto es falso ya que la palabra hebrea para “Señor” con la “S” mayúscula es Adonay, que es una palabra totalmente diferente utilizada exclusivamente para referirse al Señor Dios (Adonay Elohim).

Así, con Salmos 110:1, es posible mostrar una prueba positiva de que históricamente ha habido un esfuerzo por engañar a los cristianos a aceptar a Yeshúa como YHWH a través de parciales y descaradamente falsas traducciones del hebreo al español por traductores Cristianos de la Biblia. O eso, o los traductores eran de poca inteligencia. De cualquier manera, el panorama no es bastante bonito para ellos.

El Salmo 110:1 (la versión en hebreo) fue utilizado luego por Yeshua (Jesús) para mostrar su Mesianismo. Hoy en día, el mismo pasaje debe ser utilizado para probar un hecho totalmente diferente de la Escritura – que Yeshua (señor – Adon) y YHWH (SEÑOR – YHWH) NO son lo mismo. Este pasaje es difícil para los que promueven que Yeshua es Yahweh Dios, ya que demuestra claramente al Padre y el “señor” Yeshua como separados y distintos, tanto en la palabra hebrea real y el hecho de que Jehová (YHWH) estaba hablando con el señor ( Yeshua). Del que habla y el que es hablado  se puede inferir una distinción clara.

Puedo imaginar una conversación de hoy entre Jesús y los falsos profetas del mundo cristiano:

“¿Qué pensáis de Cristo? ¿Es él Dios?” Los teólogos  dicen de él: “Sí, es Señor Dios.” 43 Él les dijo: “¿Pues cómo David en espíritu claramente lo distingue del SEÑOR Dios, diciendo: 44 YHWH (Jehová) dijo a mi Adon (señor): Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies? 45 Pues si David no se refería a él como Dios (o YHWH), ¿cómo es él Dios (o YHWH)? 46 Y ningún trinitario fue capaz de responderle una palabra, ni osó alguno desde aquel día preguntarle más preguntas.”

De hecho, cuando la traducción errónea es corregida, los trinitarios son dejados incapaces “para responderle una palabra”.

En su afán de “cristianizar” al mundo pagano, el catolicismo romano ha intentado a través de la historia sustituir costumbres idólatras paganas con equivalentes “cristianas”, y las deidades falsas, con santos o vírgenes “cristianos”. Tal es el caso con la así llamada “Semana Santa”, el día de los Reyes Magos o Epifanía, el día de la Candelaria, y ciertamente lo es en la celebración de la Navidad.

La Iglesia Católica Romana ordenó en el siglo V la observación de la Navidad el 25 de diciembre, para sustituir la antigua fiesta pagana romana del nacimiento del dios sol. George P. Fisher, quien fuera profesor de Historia Eclesiástica en la Universidad de Yale, señala sobre el origen de la Navidad:

Navidad, un festival de origen romano, que tomó el lugar del festival pagano en honor al Sol, o a la deidad que llevaba ese nombre, que era celebrada en el solsticio de invierno, o el 25 de diciembre, la fecha erróneamente asignada para el solsticio en el calendario juliano. (History of the Christian Church, por George P. Fisher. New York: Charles Scribner’s Sons, 1926; pág. 65)

Ralph Woodrow, quien ha hecho un excelente trabajo en su Babilonia, Misterio Religioso, al rastrear el origen pagano de muchas costumbres y ritos en la Iglesia Católica, en relación a la Navidad, cita lo siguiente:

En los días del paganismo esta fiesta del nacimiento del dios sol era popular especialmente dentro de los “misterios” conocidos como mitraísmo. Este festival era llamado “La Natividad”. (La Rama Dorada, pág. 471). Y no solamente Mitra, el dios del sol del mitraísmo, del cual se decía que había nacido en esta época del año, sino también de Osiris, Orus, Hércules, Baco, Adonis, Júpiter, Tammuz y otros dioses, puesto que eran todos procedentes de la misma leyenda de Tammuz con otros nombres. Todos ellos habían nacido en la misma época invernal conocida hoy como “Navidad”. (Doane, pág. 474, Hislop, pág. 93)

En Babilonia el cumpleaños de Tammuz era celebrado en esta época del invierno con grandes fiestas, celebraciones y borracheras, igual que se celebra hoy en día. La vieja celebración se dispersó y llegó a ser una costumbre tan arraigada en la “Roma y Grecia paganas en los días de los bárbaros teutónicos, como en las épocas remotas de la civilización egipcia y en todas partes este período era siempre celebrado con fiestas y regocijo.” (Curiosidad de Costumbres Populares, pág. 242) [Babilonia, Misterio Religioso, por Ralph Woodrow. Riverside, California: Ralph Woodrow Evangelistic Association, sin fecha; pág.

De manera que muchos cristianos, incluyendo el que esto escribe, hemos celebrado el nacimiento de un dios pagano sin saberlo, creyendo que celebrábamos el nacimiento del Salvador Jesús. Si no más, el cristiano (o cualquier persona con sentido común) debe reconocer que al celebrar la Navidad está siguiendo una práctica católica, pues fue la Iglesia Católica quien fijó la fecha y ordenó la celebración de la Navidad el 25 de diciembre.

El argumento favorito para defender esta fecha por algunos cristianos es: “Todo lo que yo hago es celebrar el nacimiento de mi Salvador, y aprovechar la ocasión para testificar a otros.” Si lo que quiere es celebrar el nacimiento de Cristo (y como se expondrá más adelante, en ninguna parte de la Biblia se manda eso), ¿por qué seguir una TRADICIÓN pagana establecida por una religión híbrida de cristianismo con paganismo? ¿Por qué no celebrar el nacimiento de Cristo en marzo, o en julio, o mejor aún, en octubre, como algunos estudiosos de la Biblia aseguran que es más probablemente que sea el mes en que Cristo nació?

Se podrán ofrecer muchas excusas para esta celebración, pero no podremos eludir la sentencia de Romanos 2:1, que dice: “Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo”. Porque criticamos a los católicos por sus tradiciones, pero muy convenientemente, seguimos una de ellas: la de la Navidad.

Las Costumbres Navideñas

Intercambio de Regalos en Navidad. Una de las cosas más absurdas en la celebración del supuesto cumpleaños de Cristo, es que todo mundo se regala el uno al otro, y el que nunca recibe nada es el del cumpleaños. En sermones he hecho la pregunta retórica: “¿Qué le parecería a usted que vinieran sus familiares y amigos a celebrar su cumpleaños, y entre ellos todos se regalan unos a otros y a usted no le regalen nada?” No es mala pregunta.

Pero alguien dirá: ¿”No es la Navidad una época de compartir con ‘los hombres de buena voluntad ‘”? (A veces podemos ser muy “bíblicos”, ¿no es así?). ¡NO! El texto bíblico dice: “buena voluntad para con los hombres” (Lc. 2:14) No hay hombres de buena voluntad en el mundo (Romanos 3:10-12).

La verdad es que hasta el intercambio de regalos tiene su origen con otra costumbre pagana idólatra también relacionada con el nacimiento del dios sol. Woodrow señala:

Cuando este festival de invierno llegó a Roma, era conocido como La Saturnalia. Saturno no era más que otros nombre de Nimrod o Tammuz, como el “dios escondido”. Esta fiesta era la más vil, inmoral y degenerada que tanto desprestigió a Roma. Era una época de libertinaje, y borrachera, cuando todas las restricciones de la ley eran puestas a un lado. Fue de esta misma fiesta romana de la que se tomó la celebración del nacimiento de Cristo y que pasó a la Iglesia Católica Romana hasta la presente civilización.

Tertuliano menciona la práctica de intercambiar regalos en esta temporada como parte de La Saturnalia romana. Cuando este festival fue adoptado por la Iglesia Romana, también se adoptó esta costumbre. De ese modo trataron de hallar alguna similitud entre el paganismo y la religión cristiana, los líderes de la Iglesia Romana. Se dijo que era en recuerdo de los dones que los reyes magos presentaron a Jesús niño el intercambiar regalos. Pero no es así. Los magos no intercambiaron regalos entre ellos, sino que dieron sus regalos a Jesús, el nacido Rey de los Judíos. (Era una costumbre oriental el presentar regalos al estar ante un Rey). Pero estos regalos no eran regalos de nacimiento. Cuando los magos llegaron, fue mucho después del nacimiento de Jesús. Para esa época, ya vivía Él en su casa (Mateo 2:9-11), y no en el establo. Obviamente, los regalos de los magos no

Otra fuente, la The Zondervan Pictorial Encyclopedia of the Bible, confirma esta información:

La Fiesta de Saturnalia en la antigua Roma, por ejemplo, se celebraba durante siete días desde el 17 hasta el 24 de diciembre y se caracterizaba por su espíritu de alegría, dar regalos a los niños y otras formas de entretenimiento. Gradualmente, los primeros cristianos reemplazaron la fiesta pagana con la celebración de la Navidad; pero muchas de las tradiciones de esta observancia fueron asimiladas y permanecen hasta este día como parte de la observancia de la Navidad. (Christmas. The Zondervan Pictorial Encyclopedia of the Bible, Merrill C. Tenney, Editor General. Grand Rapids, Michigan: The Zondervan Publishing House, Volumen I, págs. 804-805)

Las posadas. De las citas anteriores se puede ver claramente el origen de la práctica católica de las posadas, excepto que en vez de siete, son nueve los días que duran estas fiestas, mezcla de mundanalidad con religiosidad, puesto que después de rezar, hacer procesión con el “nacimiento”, termina la posada con una gran borrachera, o baile, o algo que ciertamente nada tiene que ver con el nacimiento de Cristo. El ángel anunció el nacimiento de Cristo diciendo que su nombre sería Jesús (Salvador), porque Él salvaría al pueblo de sus pecados (Mateo 1:21). La venida de Cristo a este mundo fue para librarnos del pecado, no para arrojarnos más al desenfreno y a la mundanalidad.

Lo bueno es que nosotros los cristianos lo celebramos “correctamente”, sin excesos, ni borracheras. Muchas iglesias cristianas, aun bautistas fundamentales, tienen su programa y cena de Navidad, en sustitución de las mundanas posadas. ¡Qué bonito! Sea como sea que se practique, no deja de ser una participación de una fiesta de origen pagano. Valdría la pena preguntarse: “¿En qué parte de la Biblia se manda celebrar el nacimiento de Cristo? Contestaremos a esta pregunta más adelante.

El árbol y adornos de Navidad. Los cristianos que participan en esta celebración, justifican que ponen su arbolito de Navidad con luces y esferas, argumentando que representa la cruz de Cristo. Nada podría estar tan lejos de la verdad.

Una vez más, Woodrow explica que:

Una fábula babilónica decía que Semiramis, la madre de Tammuz, afirmaba que durante una noche, un árbol verde se desarrolló de un tronco muerto. El tronco muerto supuestamente representaba a su esposo muerto, Nimrod, ¡y el árbol de pino llegó a ser el símbolo de que Nimrod había revivido en la persona de Tammuz!

La idea se propagó y se desarrolló tanto que muchas naciones tienen su propias leyendas de árboles sagrados. Entre los druidas, los egipcios, los romanos (los cuales adornaban sus árboles con cerezas rojas durante La Saturnalia), los escandinavos y muchos más. Y al igual que otros ritos paganos, fueron absorbidos por el “cristianismo”. Asimismo lo fue el uso del árbol de Navidad. El árbol de Navidad recapitula la idea del culto con sus bolas brillantes en símbolo del sol y todas las festividades del invierno pagano han sido incorporadas al día de la Navidad.

En no menos de 10 referencias bíblicas, el árbol verde es asociado con idolatría y culto falso (Deut. 12:2; 1 Reyes 14:23; 2 Reyes 16:4; 17:10; Ezequiel 6:13). (Woodrow, pág. 242).

Si la Navidad es la celebración del nacimiento de Cristo, y el árbol significara su cruz, ¿no es ilógico que se introduzca un elemento de su muerte en la celebración de su nacimiento? No, la verdad es que ese mito es otro intento de justificar la participación del cristiano en una fiesta pagana.

Lo que Enseña la Biblia sobre la Observancia del Nacimiento de Cristo

Cristo no nació el 25 de diciembre. La Biblia no dice cuándo nació Cristo, pero hay fuerte evidencia de que no nació durante el invierno. Los pastores estaban velando sobre sus rebaños durante las vigilias de la noche (Lc. 2:8). Los pastores de Palestina no hacen esto durante el invierno. La aglomeración en Jerusalén y en sus alrededores (Belén está a solo 5 millas de Jerusalén) se debió, más a la celebración de la fiesta de la cosecha que por el empadronamiento ordenado por Augusto César. Lo primero tenía que ser en otoño, y lo otro, era más factible que se hubiera mandado en otro tiempo del año en que fuera más fácil para viajar. Algunos eruditos han fijado la fecha del nacimiento de Cristo en marzo, otros hablan de junio o julio como la temporada probable de su nacimiento, pero sea como fuere, una cosa es segura, la Biblia no dice que haya sido el 25 de diciembre.

Además, la Biblia no manda en ningún lugar celebrar o conmemorar el nacimiento de Cristo. Si la Biblia manda conmemorar algo, es la muerte de Cristo en la Cena del Señor (1 Corintios 11:26). La predicación de los apóstoles se centró en la muerte, sepultura y resurrección de Cristo, pero nunca en su nacimiento. Alguien dirá: “Sí, pero si Cristo no hubiera nacido, tampoco habría muerto.” ¡Cierto! el Hijo del Hombre vino para salvar lo que se había perdido (Lc 19:10), pero una vez más, ¿dónde dice la Biblia que hay que celebrar su nacimiento? Y si se ha de celebrar, ¿por qué hacerlo en la fecha que según la contundente evidencia histórica, era la fecha en que celebraban los paganos el nacimiento de su dios, y que luego pasó a ser celebración católica?

Lo que Grandes Hombres de Dios han dicho sobre la celebración de la Navidad

El Dr. H. A. Ironside, en su comentario del libro de Apocalipsis, comenta:

Es un hecho lamentable que los principios y prácticas de Babilonia estén rápida y firmemente permeando las iglesias que escaparon de Roma en el tiempo de la Reforma. Podemos ver evidencias de ello en el extendido uso de títulos eclesiásticos rimbombantes, que otrora fueran desconocidos en las iglesias reformadas, en los avivamientos de días santos y festividades eclesiásticas como la Cuaresma, Viernes Santo, Semana Santa y Navidad Debo admitir que algunas de estas festividades, si investidas de cualquier carácter eclesiástico, puede ser que sean practicadas en inocencia en los hogares, pero cuando se convierten en festivales de las iglesias, tales festividades ciertamente caen bajo la condenación de Gálatas 4:9-11, en donde el Espíritu Santo advierte contra la observancia de días y meses y tiempos y años. Todas ellas, y muchas otras que se pudieran añadir, son de origen babilónico, y estuvieron alguna vez relacionados con la adoración de misterio de Astarot y Tamuz. Ha sido a través de Roma que ellas nos han llegado a nosotros; y hacemos bien en recordar que Babilonia es la madre, con hijas que probablemente participan de las características de su madre (Lectures on the Book of Revelation, por H. A. Ironside. Loizeaux Brothers: Neptune, New Jersey, 1973), pág. 301.

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

La palabra restitución se lee una vez en el Nuevo Testamento, y se traduce del Griego apokatástasis de apokathístemi que significa “una restauración de cualquier cosa a su estado anterior”.

Tome nota que la palabra apokatástasis no significa creación, la cual se expresa por el vocablo Griego ‘ktisis’, que significa “el acto de la creación, la producción de la nada.”

Muchos pasan por alto estos hechos importantes: en consecuencia, en lugar de buscar la obra de restitución que se iniciará en la venida de Cristo, esperan que todas las cosas se hagan nuevamente otra vez.

Cabe recordar que este es un mundo perdido: que los santos han caído en la muerte, que se ha perdido Edén, que Jerusalén es aún un lugar de conflictos y no de paz, que el tabernáculo de David está aún caído, y su trono está ausente. También debe tenerse en cuenta de que Dios, por boca de todos los santos profetas, ha prometido una restauración de estas cosas (en particular, su reino). No se ha hablado oscuramente por uno o dos profetas, ni tampoco se ha insinuado como algo inseguro o incierto, sino que todos ellos han tocado de distinta manera este tema glorioso de la restitución.

Dicha restitución o restauración se iniciará en el regreso del Señor, como Pedro, en nuestro texto, dice: “a quien el cielo debe recibir hasta los tiempos de restitución: (Hechos 3:19.21)”. Luego vendrá el Mesías y se iniciará la gloriosa obra de restitución de todas las cosas, y serán tiempos de refrigerio. Los hombres por fin verán cumplidas todas sus nobles y divinas esperanzas, cuando esta tierra sea convertida nuevamente en el paraíso edénico, bajo el liderazgo del segundo Adán, el justo y perfecto, el nuevo padre de la era venidera que reemplaza al primero.

En ningún momento se habló de una restauración o restitución en los cielos, colocando el trono de David a lado del Padre. Esta idea no proviene de la Biblia sino de las fantasías de los hombres que no quieren ver lo que claramente está delineado por Dios en sus Santas Escrituras. Una morada de los salvos en el cielo trastoca el verdadero sentido de la restauración de todas las cosas. El paraíso en la tierra será restaurado y finalmente la Nueva Jerusalén será establecida sobre la vieja Jerusalén, y los hombres morarán con Dios y Su Hijo en dicha mansión o casa del Padre, la cual tiene muchas moradas (Juan 14:2,3; Apo. 21:1-5).

Pensar en la destrucción total del planeta tierra es inconcebible, pues la Biblia nos habla de que vendrá una restauración total de todas las cosas y no una destrucción total de todo lo que hoy existe. Los ingenieros destruyen viejas edificaciones para levantar nuevos edificios, pero lo que hará el Señor será restaurar lo que se estropeó por el pecado. Si los bosques parecen ahora grandes desiertos, con Cristo y su reino éstos serán restaurados como al comienzo, con bellos y frondosos parques con una rica flora y fauna. Si alguien nació cojo o paralítico, en el reinado de Cristo tendrá un cuerpo sano, restaurado y con vida eterna. Si el aire está ahora contaminado, en el reino de Cristo el aire puro y fresco será restaurado con la ayuda de la abundante vegetación restaurada. Y del mismo podemos hablar del reino mismo, el de David. Si antes hubo un reino en Israel, con un trono y un monarca, en la era de la restitución, el rey heredero (Jesucristo) tomará el trono de David en Jerusalén, y se sentará en él con poder y gloria soberanas, y junto con sus santos que poseerán sus tronos propios, gobernarán el mundo.

Aquellos que nos hablan de un reino distinto, espiritual, celestial, no nos están hablando de una restauración o restitución del reino, sino de un nuevo reino en otra esfera. Sencillamente estarían creando (Gr. ktisis) un nuevo y diferente reino que poco o nada se parece al primero.

Los discípulos del Señor en Hechos 1:3,6 le preguntaron a Jesús acerca del tiempo de la restauración del reino. Esa era la esperanza apostólica, es decir, la restauración del reino antiguo y no de un nuevo reino en el corazón de los creyentes, o en el cielo donde mora Dios, o en otro planeta, pues si dicha restitución no fuera tal como lo fue al principio (en la tierra y en Jerusalén), entonces no podríamos hablar de una verdadera restauración. Cuando Agustín dejó de lado la restauración del reino davídico por un reino eclesiástico, lo que estaba haciendo, a mi juicio, era trastocar el propósito divino de manera radical.

Es momento que entendamos todo lo que implica la palabra restitución (apokatástasis) en las Escrituras, y en particular para el asunto del reino de Dios. No es correcto que este tema central de Cristo—su evangelio—sea trastocado con conceptos que se alejan de la verdad prístina de las Escrituras.

CONFESIÓN DE UN EX-TESTIGO DE JEHOVÁ

Estimado Ingº  MARIO A OLCESE:

Estoy muy agradecido con Dios, el Padre, su hijo JESUCRISTO, REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES Y CON SU ESPIRITU SANTO. Deseo y oro para que la bendición de DIOS sea sobre usted y su bendito ministerio.

Antes de encontrar su página como apologista vagué por una densa oscuridad, confusión y desolación durante veinte años, antecedidos de veinte años en los cuales pertenecí a la religión de los Testigos de Jehová y es hasta ahora que DIOS me ha prestado la vida para que con su valiosa instrucción, conocimiento exacto y profundo a la luz de las sagradas escrituras, pueda entender y razonar sobre la verdad que es nuestro Señor Jesucristo, y a la par con los amados hermanos y colaboradores que usted gentilmente y amorosamente presentó en su página. No me queda más que agradecerles a todos, que bajo la supervisión divina, salgan a la luz todas estas verdades para el beneficio de tantas almas que están aún en la oscuridad y en el camino de la perdición antes de que nuestro Señor Jesucristo regrese con poder y gran gloria.

En mi país la religión oficial siempre ha sido la católica, con sus grados de permisividad que todos conocemos, y en la cual es facilísimo estar y pertenecer porque aunque peques arbitrariamente, muchas veces siempre se te perdona con la confesión y comunión de la misa, y además, te permite practicar la idolatría, la santería, el espiritismo, adoración de imágenes. Además te ofrece salvación a partir del bautismo cuando se es infante, en la comunión y la extremaunción, dejando toda la responsabilidad de la enseñanza a la clase clerical, pero dejando que la clase de los laicos se conforme con la misa, la cual antes era celebrada en latín, y peor aún, sin entender la lengua y el sacerdote vuelto de espaldas.

Bueno, este preámbulo lo menciono porque no es difícil entender que una persona que no sabe nada de las escrituras, al llegar a su puerta un Testigo de Jehová, y le comience a predicar con su Biblia y a hablar del reino de Dios con textos del nombre de dios JEHOVA O YAVE usted se asombré porque no sabía nada de eso, porque hasta mediados del siglo XX la iglesia católica más bien prohibía su lectura a los fieles porque supuestamente podían volverse locos, según se advierte en los prefacios de la versión TORRES AMAT, ESCRITA O COMPILADA POR EL PADRE JOSE MANUEL PETISCO DE LA COMPAÑIA DE JESUS, LA CUAL POSEO UN EJEMPLAR. Y POR CIERTO, EN DICHA VERSION CATOLICA SE ENCUENTRA EL NOMBRE DE JEHOVA EN ISAIAS CAPITULO 42, el cual es raro encontrar en una versión Católica. Pues bien, si la persona es intuitiva e inquisidora, y le gusta profundizar en detalles, termina por aceptar un estudio bíblico con los TJ, con el cual comienza a ingresar a una vida de ataduras, esclavitud, tristeza y martirio sin la garantía de salvación, la cual, en dicho movimiento no es importante, ni se gana, sino hasta el fin del milenio. Hay, además, ruptura familiar, amical, y hasta política. Además, la Sociedad Watchtower tiene siempre un interés desmedido para que sus seguidores aprendan más de sus doctrinas, lo cual aumenta cada vez más el stress; adoctrinamiento que finalmente termina en un lavado de cerebro de la persona que ve envuelta en la Sociedad Watchtower. Por tanto, a los siervos de congregación se les ve como personas espectaculares, eminentes, guías escogidos por Dios que inspiran temor, y que se dedican a  pastorear los rebaños de las ovejas, pero con la espada siempre desenfundada. Tal es el sistema de terror al estilo de los nazis o fascistas de la segunda guerra mundial que reina en las congregaciones o salones del reino, y además, se le hace a uno ver a todo el resto de la humanidad mundial equivocada en sus creencias, y perteneciendo a la gran ramera o a Satanás mismo. Se le hace creer a la persona de que se tiene la verdad absoluta, aunque las declaraciones provengan de una sociedad anónima compuesta, según se les hace creer, de hombres fieles y prudentes. Nunca se mencionan los errores u horrores del pasado, sino más bien, se justifican y se hacen ver como muy buenos y excelentes, como grandes deseos de ver cumplidas las profecías de Dios. Se le hace creer que fuera de la congregación usted se queda solo, sin Dios, huérfano y sin ningún lugar a donde recurrir, ya que antes se ha atacado a todas las demás religiones tildándolas de falsas y de inspiración babilónica.

Dentro de la organización definitivamente uno no tendrá libertad de opinión, y siempre estará presente la amenaza de expulsión y destrucción total en Armagedón, la cual ha llevado a algunos al suicidio. Tales son las estrategias y maneras de enseñar de esta religión con sus fechas fracasadas del fin del mundo para asustar y engañar a las gentes humildes de corazón y sin conocimiento de la Escritura. Por lo tanto, ahora me siento feliz y liberado de esta esclavitud y le animo a usted a seguir adelante con su misión y su ejemplo de los fieles seguidores del Altísimo.

Gracias, que Dios le bendiga.

Atentamente,

Mario Barrantes,

Costa Rica

DIES NATALIS SOLIS INVICTI

El hombre en toda su historia, cultura y religión ha levantado los ojos al sol, ese astro de fuego que da luz, calor y vida a toda cosa animada. Desde el norte de Europa, la planicies de Mesopotamia, las cumbres de Asia y las selvas de las Américas pueblos han contado sus días y los ritmos de la vida pautados por la travesía anual del sol en el cielo. No es de extrañar que desarrollara leyendas, mitología y sistemas de adoración asociados a este astro luminoso. Teniendo la humanidad un origen común, notamos que estas historias están salpicadas aquí y allá de hechos reales de la historia del trato de Jehová con la humanidad.

Los romanos se destacaron como imperio no solo por sus conquistas militares sino también por su rica tradición de festividades basadas en su mitología, amalgama de los griegos y persas. Sobresaliente está la fiesta del nacimiento del sol invicto. Constantino fue inicialmente responsable de “cristianizar” esta fiesta y las saturnales que le precedían al asignar el 25 de diciembre como el natalicio de Jesús. Cómo tomaron esto los cristianos verdaderos es desconocido, pero sí sabemos que eventualmente la celebración que hoy conocemos como la navidad se hizo parte integral del calendario cristiano hasta hoy.

No sabemos si Constantino hizo un puente entre las escrituras que asocian a Jesús el Mesías con el sol o como fuente de la que mana luz, pero muchos han hecho esa asociación a la hora de justificar la celebración.

Hoy, relativamente pocas personas conocen el origen de la Navidad y otro gran porcentaje de los que sí lo conocen deciden que, a este tiempo, lo importante es que se ha designado un día para celebrar lo que los ángeles y pastores celebraron en grande la noche en que nació el salvador del mundo, Emmanuel.

A aquellos que usan estos días para reflexión espiritual alejados del impertinente comercio avaro y que desean celebrar el nacimiento más importante de la historia del hombre, les deseo un feliz Navidad y que este nuevo año este acompañado de ricas bendiciones del verdadero Sol Invicto, Jesús.

Alfonso Orellana

He aquí unos pasajes que demuestran que el Dios del Antiguo Testamento es el Padre:

El testimonio de los Hechos 4:24, 27

Hechos 4:24,27 revela que Dios el Padre es el Dios Creador del Antiguo Testamento. La siguiente cita omite los versículos 25-26, porque estos no son pertinentes a esta cuestión:

Hechos 4:24 Y cuando oyeron eso, alzaron su voz a Dios con un acuerdo, y dijeron: Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra y el mar, y todos los que en ellos hay.

Hechos 4:27 se unieron en esta ciudad contra TU santo Hijo Jesús…

El pronombre posesivo “Tu” en el versículo 27 señala a Dios que tiene un hijo llamado Jesús, y por tanto este Dios debe ser Dios el Padre. En el versículo 24 este Dios es identificado como el Dios Creador del Antiguo Testamento. Hechos 4:24-27 identifica a Dios el Padre como el Dios Creador del Antiguo Testamento.

El testimonio de Romanos 1:1-3

Rom 1:1 Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios,

Rom 1:2 (que había prometido antes por sus profetas en las Sagradas Escrituras,)

Rom 1:3 En cuanto a su Hijo Jesucristo, nuestro Señor, …

El versículo 1 declara que Pablo fue apartado para el evangelio de Dios. Esto plantea la pregunta: De qué Dios fue este evangelio? El versículo 2 nos dice que este evangelio había sido prometido por el Dios en cuestión »Afore» (es decir, durante los tiempos del AT) a sus profetas. De esto podemos identificar al Dios en cuestión como el Dios del Antiguo Testamento. El versículo 3 declara que el evangelio que dio tiene relación con su Hijo Jesucristo. Por lo tanto, el Dios del AT era  Dios el Padre del NT.

Testimonio de Pedro en Pentecostés:

Hechos 3:12  Viendo esto Pedro, respondió al pueblo: Varones israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto? ¿o por qué ponéis los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a éste?  13 El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando éste había resuelto ponerle en libertad.  En la despedida, sólo un par de puentes del Antiguo Testamento, Nuevo Testamento que muestran que el Dios del Antiguo Testamento es el Padre del Nuevo Testamento.

Juan 2:16 Y les dijo: … no hagáis la casa de mi Padre casa de mercado

Juan 2:17 Y sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: El celo de tu casa me consume.

Sal. 69:9 Porque el celo de tu casa me consume …

Sal 69:13 Pero en cuanto a mí, mi oración es para ti, oh Señor, …

Juan 2:16-17 muestra que Jesús estaba celoso por la casa de su Padre o Templo. Sus discípulos vincularon a Su Padre con el Dios del AT por medio de citar el Salmo 69:9. Que este es también el Señor del AT puede verse en el contexto del Salmo 69, por ejemplo, el versículo 13. De nuevo el Dios del NT es el Señor del  AT o Yahvé.

Juan 6:45 está escrito en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Cada hombre, pues, que ha oído, y ha aprendido del Padre, viene a mí.

Isaías 54:13 Y todos tus hijos serán enseñados por Jehová; …

Jesús dice en Juan 6:45 que todo hombre que ha aprendido de Su Padre viene a Él. En esto Jesús cita de Isaías 54:13 y así podemos volver a identificar a Dios el Padre del NT con el Señor del AT o Yahweh.

EL MENSAJE DE LA PROSPERIDAD MATERIAL

Grupo Lausana apela contra el mensaje de la prosperidad

El evangelio de la prosperidad enriquece a los que predican, multitudes de personas, y particularmente los pobres, no mejoran su situación más bien empeora por la carga añadida de esperanzas frustradas, agrega el comunicado hecho por el grupo Lausana.

En el mundo las enseñanzas en la iglesia sobre la prosperidad a aumentado enormemente en el mundo y especialmente en África, por lo mismo un grupo de teólogos a formulado un documento para la reflexion de este tema.

La comisión de Teología del grupo de Lausana sostiene que “las enseñanzas de los que promueven enérgicamente el ‘evangelio de la prosperidad’ son falsas y distorsionan gravemente la Biblia”, reconociendo de que hay algunos aspectos de la enseñanza de la prosperidad que tienen raíces en la Biblia.

Esto fue publicado en la revista”Christianity Today” y es una serie de documentos acordados en reuniones del grupo de teólogos de octubre de 2008 hasta septiembre de 2009

Chris Wright y John Azumah, son los destacados teólogos que trabajan en esta comisión. Ellos no quieren ser negativos reconocen la realidad social en la que florece la
Enseñanza, pero consideran que el impacto mundial de estas enseñanzas es dañino pastoralmente, no conviene en lo espiritual y lo mas importante puede desviar a las personas del mensaje de Salvación.

“Nosotros… pedimos al Movimiento de Lausana estar alertas y a hacer una declaración muy clara de rechazo a los excesos de la enseñanza de la prosperidad, que es incompatible con el cristianismo bíblico evangélico” explica su declaración.

“Los creyentes tienen derecho a ser beneficiados en salud y riqueza y que pueden obtener estas bendiciones a través de las confesiones positivas de fe y la ’siembra de semillas’ al pagar diezmos y ofrendas”. Es lo que el Evangelio de la prosperidad es definido por los teólogos de Lausana.

Una encuesta del Pew Forum 2006 dice que en 10 países encuestados sobre el tema dijeron que Dios les concede buena salud, alivio a sus enfermedades, si eran creyentes que tenían fé suficiente. En 9 de los países los pentecostales afirma que estos beneficios de salud y alivio a las enfermedades son debido a su fé, y la mayoría está en África, ellos aceptan este mensaje.

El grupo de Lausana reconoce que se encuentra inmersa dentro de iglesias carismáticas, y se ha ido incorporando en iglesias protestantes tradicionales.
Sin embargo hay que alertar que el evangelio de la prosperidad es un fenómeno que trasciende las barreras denominacionales.

“El poder milagroso de Dios que puede operar en forma automática, por técnicas humanas, por manipulación hecha por palabras humanas, o por acciones o rituales”.
Dicen no creerlo, y que no tiene sentido alguno.

Denuncian también “la clara evidencia de que muchos de los que la practican se han alejado de principios básicos y fundamentales de la fe evangélica, incluida la autoridad y la supremacía de la Biblia como la Palabra de Dios, y de estar centrados en la cruz de Cristo”.

Los teólogos dicen que muchas personas han sido engañadas pese a que reconocen de que el número de cristianos a crecido notablemente y que hallan también testimonios notorios de impacto por estos mensajes, pero de todas formas dicen que son falsas enseñanzas.

Este grupo señala que además hay muchos lideres que practican este mensaje pero su calidad de vida extravagante y manipulador lo hace poco ético y en muchos casos ya es idolatría.

Fuente:

Noticia Cristiana

¿OTRAS REVELACIONES?

Uno de los argumentos que muchos presentan contra el cristianismo es el hecho de que otras religiones claman tener sus propias revelaciones divinas. Pero eso no es del todo cierto. Aunque existen muchas religiones en el mundo, y muchas de ellas tienen sus propios escritos sagrados, la función de tales libros es muy diferente a la función de la Biblia en el cristianismo.

Algunas religiones, como el budismo y el confucionismo, no creen en la existencia de Dios y, por lo tanto, no claman tener ninguna revelación de origen divino. Y en el caso de las mayorías de las religiones restantes, tampoco afirman tener ninguna escritura divinamente inspirada como la Biblia clama serlo. Las únicas con excepción de la veda hindú, son el judaísmo, el cristianismo, y el islam. Ahora bien, en el caso del judaísmo, éste acepta como inspirado el Antiguo Testamento de la Biblia; en el caso del cristianismo, éste acepta como inspirada la Biblia completa, Antiguo y Nuevo testamentos; y en el caso del islamismo, el Corán no sólo posee una fuerte influencia de la Biblia, sino que también nos dice que la Biblia fue inspirada por Dios, pero que luego fue corrompida por los seguidores de Cristo.

Así que, de un modo u otro, estas tres religiones mayoritarias apuntan hacia la Biblia como la palabra de Dios. En este aspecto, la Biblia no tiene punto de comparación con ningún otro libro de la literatura universal .Por supuesto, el hecho de que un libro afirme ser inspirado por Dios no es una prueba infalible de su origen divino, pero sí sería una prueba contundente en su contra el hecho de que no clame para sí ser un libro inspirado. Lo menos que podemos esperar de un libro divinamente inspirado es que afirme tener a Dios como su autor, y eso es lo que precisamente encontramos en la Biblia en un sinnúmero de textos.

Por otra parte, el caso a favor de la Biblia es más contundente aún, por cuanto sus evidencias internas apoyan abrumadoramente lo que ella dice de sí misma (sus profecías cumplidas, su perfecta coherencia de principio a fin, su exactitud histórica, etc.). Así como Dios  ha dejado huellas dactilares plasmadas en la creación, así también las dejó plasmadas en la Biblia para que sepamos que es en sus páginas, y no en ningún otro lugar, donde Él nos revela Su Persona, sus obras, sus planes y su voluntad. Esa revelación sigue tan  vigente y relevante como el momento en que la Biblia fue escrita.

 www.apologista.blogdiario.com

www.elevangeliodelreino.org

www.yeshuahamashiaj.org

www.retornoalparaiso.blogspot.com

 

UNITARIOS QUE ESCRIBEN PARA MI BLOG

Anthony Buzzard, erudito británico, nacido en Gran Bretaña en 1935, y autor de innumerables artículos, folletos, libros y vídeos donde explica la verdad del Unitarismo bíblico. Su sito web: www.restorationfellowship.org (bilingüe) 

Dr. Javier Rivas Martínez, estudioso unitario nacido en México hace 51 años.  Escritor un prolífico escritor de muchos artículos sobre temas bíblicos, y en especial, sobre los errores de la Trinidad. Es Médico Cirujano, y un devoto cristiano y padre de familia. Actualmente reside en su tierra natal y ejerce su profesión de médico, atendiendo a muchos pacientes a quienes también comparte la palabra de Dios y la esperanza del reino venidero de Cristo. Su blog es: www.ladoctrinadedios.blogspot.com

Lavasori, unitario, estudioso de los Testigos de Jehová y entendido de la historia y las contradicciones de esta secta. Ha subido más de 430 vídeos sobre los Testigos de Jehová en Youtube, los cuales están haciendo gran impacto entre los estudiantes de la Biblia, especialmente entre los miembros de la secta Brooklyniana, tanto en America Latina como en la madre patria.Su blog es: www.lavasori.wordpress.com

Luciano Morales, unitario Argentino de tan sólo 20 años de edad que radica en Mendoza, Argentina, y que tiene su propio blog que lleva por nombre: www.elevangeliodelreino.wordpress.com 

Mauro Gonzáles, uruguayo convertido al unitarismo bíblico hace algunos años. Antes de su conversión era un reconocido ocultista y escritor de historietas macabras, por no decir, satánicas. Hoy es un hombre renacido y felizmente casado, y un exponente importante de la fe unitaria. Su sitio web es

www.evangeliocristiano.com

William M Wachtel, Pastor Unitario estadounidense, y teólogo con un grado de Magister. Es el de camisa celeste y corbata ( a la derecha) y la persona que me bautizó en 1987. El del Centro con lentes y remera negra es el Unitario David Krogh, presidente de la Conferencia General de la Iglesia de Dios (Fe de Abraham)

Foto no disponible.

Juan Baixeras, unitario cubano residente en E.U y piloto de la aerolínea United. Es un estudioso de las Escrituras y gran exponente del Unitarismo bíblico. Su sitio web es:

www.geocities.com/athens/olympus/5257

Harley Pinon (izquierda), Pastor Unitario norteamericano, que tiene su sitio web donde publica sus artículos sobre los errores de la Trinidad. Es el siguiente:

www.harleypinon.com

 

Allon Maxwell, unitario australiano y su esposa. Es escritor de numerosos artículos sobre el reino y el unitarismo. Su sitio web es:

http://home.pacific.net.au/~amaxwell/allonmax.htm

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