Archive for diciembre, 2009


  

El Monte de los Olivos

Por Ing° Mario A. Olcese S.

Uno de los versos más usados para enseñar que vamos al cielo es Juan 14:23. Aquí el Mesías dijo, “En la casa de Mi Padre muchas moradas hay: De no ser así, les habría dicho. Voy a preparar un lugar para vosotros. Y si fuere y os preparare lugar para vosotros, vendré otra vez, y los recibiré a Mí Mismo; para que donde yo estoy, vosotros también estén”.

¿Qué y Dónde está preparando lugares para los Suyos?

Antes que nada Jesús jamás prometió a sus seguidores darles un lugar en el cielo como morada permanente. Tampoco ninguno de sus apóstoles creyó que iría al cielo para estar con Dios y Jesús. Fue el filósofo Griego Platón el que sentó las bases de un alma inmortal que parte de este mundo después de la muerte. Su filosofía fue mezclada con el pensamiento Hebreo y nació el gnosticismo. Esta secta gnóstica, muy en boga en los tiempos de Jesús, amenazó a la sana doctrina predicada por Jesús y sus apóstoles. Los apóstoles, y en especial Pablo y Juan, advirtieron a las iglesias cristianas en contra de esa secta. Pablo llamó a los gnósticos: “La falsamente llamada ciencia” (“gnosis”)(1 Timoteo 6:20). Los gnósticos decían que la materia era mala y pecaminosa, y que Cristo no era humano sino que tenía apariencia de hombre. Creían que existía un plano superior (el “Pleroma”, especie de cielo gnóstico) donde vivían los AEONES (espíritus puros superiores, entre los cuales estaba Cristo antes de venir al mundo). Los gnósticos creían que ellos tenían el conocimiento verdadero para lograr partir a ese plano o dimensión de los espíritus con el alma inmortal. ¿No se parece esto mucho al pensamiento “cristiano” sobre una existencia en el cielo con Dios, Cristo, y sus ángeles después de esta vida, a través de nuestras “almas inmortales”? Es muy probable que muchísimos cristianos sean realmente cristianos gnósticos en este punto.

También Pablo advirtió, que después de su “partida”, entrarían en el rebaño del Señor falsos maestros que buscarían ganarse el rebaño con palabras pervertidas (Hechos 20:29,30). Y así fue. Con el correr del tiempo, la iglesia se corrompe con sus propios malos obispos que se levantan con sus herejías destructoras. En el siglo IV aparece el obispo “San Agustín de Hipona”, el Padre y Teólogo del catolicismo. Éste distorsiona radicalmente el verdadero significado del reino bíblico al decir, por vez primera, en su obra “La Ciudad de Dios”, que el reino era la iglesia católica Romana. Parece ser que los “amilenialistas católicos”, y “campbelitas amilenialistas” no han logrado sacudirse del todo de los errores de Agustín de Hipona.

Algunos dirán: “Bueno, ¿no dice Jesús que “los pobres en espíritu es el reino de los cielos”? (Mateo 5:3). Pero tomemos nota que el Señor NO dice que de los pobres en espíritu es el reino EN (sino “DE”) los cielos”. De modo que lo que Cristo ofreció a los pobres en espíritu era un reino que tiene su origen en Dios, y no en los hombres. Viene de Dios como un don o regalo para los hombres.

Pues bien, regresemos a Juan 14:1-3 de la pregunta. Veamos lo que verdaderamente dijo el Señor Jesucristo: “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy pues a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mi mismo, para que DONDE YO ESTOY, vosotros también estéis.”

Muchos estudiantes de la Biblia no se han puesto a pensar en esta última frase “para que DONDE YO ESTOY (tiempo presente)”. En las más importantes versiones de la Biblia Inglesa se vierte este pasaje como “WHERE I AM” en tiempo siempre presente (“donde yo estoy”). Esta frase es sumamente importante y clave para entender los versos en cuestión. Jesús está ofreciendo un lugar a sus discípulos “en la casa de su Padre”. Luego nos dice que él nos tomará para que estemos con él en el lugar donde ÉL ESTÁ en el momento de pronunciar la promesa. Y, ¿dónde estaba Jesús cuando pronunció esa promesa? ¿En el cielo? ¿En Marte? No! Él estaba aún en LA TIERRA, y más exactamente, EN JERUSALÉN. Recuerde que Jesús todavía no había ascendido al cielo, y aún no había ni siquiera resucitado. Por tanto Jesús estaba ofreciéndoles a sus seguidores volver a la tierra para estar con ellos en el lugar donde proclamó su promesa, es decir: ¡En Jerusalén!

Muchos cristianos creen que Jesús nos “llevará al cielo” para darnos nuestro “lugar” en la casa del Padre. Pero Jesús nunca habló de llevarnos al cielo en Juan 14:1-3. Usted NO leerá, ni siquiera una vez, de que iremos al cielo para recibir nuestro “lugar” una vez que esté preparado por Jesús. Lo que Jesús dijo era que prepararía nuestro lugar en la casa de su Padre y que luego volvería para estar con nosotros. Lo que NO dijo era CUÁNDO Y DÓNDE recibiríamos nuestro lugar en la casa del Padre. Él sólo está ahora ocupado PREPARANDO nuestras moradas, pero NO nos dice cuándo entraremos en ellas. En Apocalipsis 21 se revela que la “ciudad santa” bajará del cielo después del milenio. La ciudad santa de Apocalipsis 21 es descrita por Ezequiel como un edificio (40:2), y como una casa en 2 Corintios 5:1,2. Esta ciudad o casa canta bajará del cielo, y “Dios estará con los hombres” (Apocalipsis 21:3). Sólo los salvos entrarán en ella para tomar sus lugares o moradas (Apocalipsis 21:27). También leer Hebreos 11:9,10 donde se nos dice claramente que Abraham (el padre de la fe) “esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.” Y en Hebreos 13:14 Pablo dice: “Porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos LA PORVENIR.”

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JESÚS VERSUS MAHOMA

¿QUIÉN ES EL PADRE DE JESUCRISTO?

He decido hacer una pregunta facilita a mis detractores ”trinotercos” a ver sin con la Biblia me contestan con precisión

 
¡Dios os bendiga, hijos míos!

Monticello, June 26, 1822

_To Dr. Benjamin Waterhouse_

_Monticello, June 26, 1822_ 

        DEAR SIR, — I have received and read with thankfulness and pleasure your denunciation of the abuses of tobacco and wine.  Yet, however sound in its principles, I expect it will be but a sermon to the wind.  You will find it as difficult to inculcate these sanative precepts on the sensualities of the present day, as to convince an Athanasian that there is but one God.  I wish success to both attempts, and am happy to learn from you that the latter, at least, is making progress, and the more rapidly in proportion as our Platonizing Christians make more stir and noise about it.  The doctrines of Jesus are simple, and tend all to the happiness of man.

        1. That there is one only God, and he all perfect.

        2. That there is a future state of rewards and punishments.

        3. That to love God with all thy heart and thy neighbor as thyself, is the sum of religion.  These are the great points on which he endeavored to reform the religion of the Jews.  But compare with these the demoralizing dogmas of Calvin.  

        1. That there are three Gods.  

        2. That good works, or the love of our neighbor, are nothing.  

        3. That faith is every thing, and the more incomprehensible the proposition, the more merit in its faith. 

        4. That reason in religion is of unlawful use.  

        5. That God, from the beginning, elected certain individuals to be saved, and certain others to be damned; and that no crimes of the former can damn them; no virtues of the latter save. 

        Now, which of these is the true and charitable Christian?  He who believes and acts on the simple doctrines of Jesus?  Or the impious dogmatists, as Athanasius and Calvin?  Verily I say these are the false shepherds foretold as to enter not by the door into the sheepfold, but to climb up some other way.  They are mere usurpers of the Christian name, teaching a counter-religion made up of the_deliria_ of crazy imaginations, as foreign from Christianity as is that of Mahomet.  Their blasphemies have driven thinking men into infidelity, who have too hastily rejected the supposed author himself, with the horrors so falsely imputed to him.  Had the doctrines of Jesus been preached always as pure as they came from his lips, the whole civilized world would now have been Christian.  I rejoice that in this blessed country of free inquiry and belief, which has surrendered its creed and conscience to neither kings nor priests, the genuine doctrine of one only God is reviving, and I trust that there is not a _young man_ now living in the United States who will not die an Unitarian. 

But much I fear, that when this great truth shall be re-established, its votaries will fall into the fatal error of fabricating formulas of creed and confessions of faith, the engines which so soon destroyed the religion of Jesus, and made of Christendom a mere Aceldama; that they will give up morals for mysteries, and Jesus for Plato.  How much wiser are the Quakers, who, agreeing in the fundamental doctrines of the gospel, schismatize about no mysteries, and, keeping within the pale of common sense, suffer no speculative differences of opinion, any more than of feature, to impair the love of their brethren.  Be this the wisdom of Unitarians, this the holy mantle which shall cover within its charitable circumference all who believe in one God, and who love their neighbor!  I conclude my sermon with sincere assurances of my friendly esteem and respect.

VOTOS VERSUS PACTOS

Por Ingº Alfonso Orellana

El convertir la ceremonia de matrimonio en un intercambio de votos es algo que ha causado gran miseria al mundo occidental y sus consecuencias negativas no se pueden calcular. Las tragedias en el seno de la familia entre esposos e hijos frecuentemente son el desenlace de votos quebrantados por una de las dos partes o por las dos.  Someto que muchas de estas tragedias se habrían mitigado o eliminado por completo si la pareja hubiese entrado en un pacto.

Estas dos palabras implican, en su raíz, dos cosas muy distintas. Un voto es un juramento unilateral hecho sin condiciones. Una vez que hay una condición ya deja de ser un voto y se convierte en un pacto. Cuando dos personas juran ante Dios y testigos fidelidad eterna a otra persona en las buenas y en las malas se está exponiendo a miseria. Si la otra persona no cumple en lo absoluto su parte, el otro queda obligado aun por el voto. Nunca he escuchado en ninguna ceremonia de bodas expresiones que comprometan a la otra aparte; por lo tanto el matrimonio, como se practica en el mundo cristiano, no es consistente con la manera en que Dios ha tratado con el hombre desde su creación. En mi opinión, los votos deben estar reservados, en el mejor de los casos, para nuestra relación con Dios, quien es el único que cuya fidelidad es eterna y nunca nos va a defraudar. Los humanos, como en el caso de un cónyuge, siempre existe la posibilidad.

Estando muchas veces en el asiento de consejero matrimonial puedo decir que la raíz de muchos problemas está centrada en la idea de que ‘el (o ella) prometió…’ El dar por sentado que el otro está obligado crea un sentimiento muy real de que se nos ‘debe algo’ a lo cual tenemos derecho sin condiciones. El resultado es el resentimiento y el remordimiento que crece hasta llevar al divorcio en el mejor de los casos. Otros, escogen sufrir toda una vida por varias razones; la religión, la presión social, los hijos, la necesidad económica, etc. El denominador común es que ninguna de estas razones contribuye a la felicidad en el matrimonio y toda la consejería y psiquiatría del mundo no puede ayudar. Tristemente, el ciclo se repite con la siguiente generación. Es muy desventajoso para una persona hacer votos que tendrán un impacto de toda una vida en el momento en que no tienen la suficiente experiencia y conocimiento para tomar la mejor decisión. El asunto del matrimonio se convierte en una lotería de la cual hay muy pocos ganadores.

UNA PERSPECTIVA BIBLICA

En el primer matrimonio en la Biblia no hubo intercambio de votos. Simplemente, Dios le ‘dio la mujer al hombre.’ Esta habría de ser su complemento, ayudante. El resto de la historia la conocemos.

Durante los siguientes siglos se habla de ‘tomar esposa’ y la connotación moderna pudiera implicar lo que realmente existía entonces, una sociedad dominada por hombres. El matrimonio era un asunto de familia y comúnmente envolvía una transacción comercial en la que los padres de uno o del otro presentaban pago por el hijo o hija que se casaba. Esta costumbre continua vigente en muchas partes del mundo junto con el arreglo en el cual la pareja no tiene nada que decidir al respecto. 

El hacer público el acto de tomar una esposa era suficiente para sellar aquella relación.

No había ceremonias eclesiásticas, hasta por menos el siglo noveno A.D. que envolvieran votos entre las partes. Eso es un invento del mundo cristiano. Esta ese entonces el decir que uno estaba ‘casado’ era suficiente aunque dentro de la sociedad Romana y particularmente entre la clase rica ya existían protocolos legales de matrimonio.  Lo importante es reconocer que los siervos de Dios se destacaron por ser los más civilizados de su tiempo en la manera en que trataban a sus esposas.

Cuando la pareja que desea agradar a Dios se encuentran frente a diferencias irreconciliables, la presión psicológica puede ser desbastadora. El deseo de ‘escapar’ de una relación toxica se puede complicar terriblemente y pudiera traer ruina emocional, espiritual, física y económica. Todo esto contribuye a que abogados se enriquezcan a medida que explotan al máximo los protocolos legales existentes y promueven la animosidad entre las parejas. Tristemente muchos de estos procesos “legales” terminan en una desgracia y en hijos huérfanos.

Cuando Jesús habló acerca del divorcio, no podía diluir la ley o estándar perfecto del Padre al condonar el divorcio por cualquier razón pero sí reconoció que debido a la ‘dureza de corazón’ por parte del pueblo, Moises concedió el divorcio entre los israelitas. Aunque sabemos que aun esta provisión se corrompió y se abuso de ella, ¿Qué nos hace pensar que nosotros hoy día no tenemos la misma ‘dureza de corazón’ que necesitó una provisión de divorcio en le Israel antiguo? Creo que hoy, en vista de la introducción de votos matrimoniales es aun más necesario un vehículo por el cual sacar de un ‘yugo desigual’ a cualquiera que llegue a estar al borde de la desesperación al llevar toda la carga que representa andar juntos.

Los votos los hacemos a Dios de manera voluntaria y unilateral. Cuando condicionamos nuestro voto, este llaga a ser un pacto. Dios es un Dios de pactos. En Sinaí Dios hizo un  pacto con la casa de Israel en el cual ambas partes se comprometían. En el caso de Israel consistía en obedecer la ley y la parte de Dios era bendecirles. En el nuevo pacto, Dios provee el “cordero que quita el pecado del mundo” a cambio de que recibamos al mediador del pacto, con todo lo que implica; arrepentimiento y bautismo.

Un ejemplo clásico de un pacto con Dios es la situación de Ana, la madre de Samuel. Ella hizo un pacto o contrato con Dios; si le daba hijo varón, lo dedicaría al servicio de Él. Ambos cumplieron su parte. Dios no ha cambiado, sigue siendo un Dios de pactos. Por eso creo que el matrimonio debe ser un pacto entre un hombre y una mujer de modo que haya un sentido mutuo de obligación ante Dios y ante ellos mismos. Dos personas que caminen juntos, jalando parejo el yugo en amor y altruismo.  Lo que sigue es un boceto, producto de mi imaginación poética, de lo que podrían ser palabras de pacto a ser pronunciadas públicamente entre personas que desean caminar juntos el resto de sus vidas. Cada quien pudiera modificarlas a su antojo.

Amado(a) compañero(a) mío(a):

Me presento hoy delante de ti, de Dios y de estos testigos para celebrar el encuentro de nuestras almas y para expresar de manera pública que te amo y estoy dispuesta(o)   a caminar contigo, hombro a  hombro  por el resto de mi vida y aun la eternidad, si así lo dispone Dios.

Estoy dispuesta(o) a serte fiel, amarte, respetar tu opiniones y gustos, aun cuando difieran de los míos y cuidarte por tanto tiempo como tú estés dispuesto(a)  hacer lo mismo. No quiero más de ti de lo que yo misma(o) esté dispuesta(o) a dar.

Me esforzare por ser la persona ideal para tu vida a la vez que tú haces lo mismo, de modo que nuestro amor siga creciendo de día en día. Regaremos nuestros campos de mutuas bendiciones mientras confiamos en el cuidado amoroso del Señor. Bienvenido(a) a mi vida.

La parte del “Cesar” es ineludible si queremos vivir en un mundo civilizado, pero pienso que si el énfasis se dirige en direcciona “Pacto” y no “Votos” las cosas pueden marchar de una mejor manera y las exigencias unilaterales podrían mitigarse al tener calor que hay una parte con la cual cada uno tiene que cumplir para que ese contrato siga vigente.

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Hay algunos cristianos que sostienen que sólo 144,000 mártires reinarán con Cristo en su reino milenial. Es decir, aquellos que tuvieron la “buena fortuna” de morir por su fe, ganarán su trono como coherederos del reino de Cristo.

Pues bien, durante los casi veinte siglos de la Era Cristiana, ¿cuántos mártires hubo por la causa de Cristo?

La verdad es que hay autores cristianos y aun paganos de los tres primeros siglos, los cuales están acordes en atestiguar que el número de mártires fue inmenso. Si alguno que otro guarda silencio sobre este punto, este tal no puede prevalecer, en buena crítica, contra las más auténticas aseveraciones. Indi­caremos algunos de estos testimonios.

a. La tradición cristiana ha considerado siempre como muy grande el número de los mártires. La afirmación de los escritores eclesiásticos de los cua­tro primeros siglos, especialmente de Tertuliano, de S. Justino, de S. Ireneo, de Lactancio y de Eusebio, es uniforme: sus historias, sus homilías, sus apolo­gías, sus diversos tratados, como las Actas mismas de los mártires, suponen siempre que las persecucio­nes hicieron mártires sin cuento durante los 249 años que duraron.

-b. Bajo el reinado de Marco-Aure­lio, dice el historiador Eusebio (siglo IV), la animosidad y el furor de los pueblos hicieron un número casi infinito de mártires. De los diez libros de que se compone la Historia de Eusebio, no hay uno solo en que no hable de las persecuciones suscitadas por los diversos emperadores. En una obra atribuida á Lactancio (De inorte persecutorum), y que es cierta­mente de un contemporáneo de Diocleciano, se ha­bla de seis emperadores cuya muerte desastrosa pa­rece ser efecto de la venganza divina. «Toda la tierra fue cruelmente atormentada, dice este autor, y, si exceptuamos las Galias, el Oriente y el Occi­dente fueron desolados y devorados por tres monstruos.»

-c. Tácito, por su parte, afirma (Anales, XV, 44), que bajo el imperio de Nerón, pereció una mul­titud inmensa de cristianos (multitudo ingens). En su oración fúnebre de Juliano el Apóstata, el retórico Libanio afirma que, al advenimiento de este empera­dor, se preparaban los cristianos para ver de nuevo correr «ríos de sangre, flumina sanguinis». –

d. Bajo el imperio de Diocleciano y Maximiano fue tan ho­rrorosa la persecución, que estos emperadores llega­ron á gloriarse de haber exterminado el Cristanismo. Pues bien, al advenimiento de estos perseguidores el Cristianismo florecía en todo el imperio.

-e. Es cierto que desde el año 64 al 313 tuvo la Iglesia sus períodos de tregua: Dios no quiso, dice Orígenes, que fuese enteramente destruida la raza de los cristia­nos; sin embargo, desde Trajano á Septimio Severo la persecución fue continua, en el sentido que siem­pre se mantuvo en una u otra parte del imperio. Después de Septimio-Severo los edictos fueron mu­chas veces revocados, pero por mala voluntad de los gobernadores ó por otra causa, lo cierto es que la sangre cristiana no cesó de correr jamás (6).

Ateniéndose a los cálculos de L. Hertling, se podría calcular que, durante la segunda mitad del siglo I (Nerón, Domiciano), los mártires serian unos cinco mil; para todo el siglo II (Adriano, Trajano, Antonio, Marco Aurelio), unos diez mil; para todo el siglo III (Septi­mio Severo, Decio, Valeriano, Aureliano), unos veinticinco mil; y para finales del siglo III y comienzos del siglo IV (Diocleciano, Gale­rio, Maximino Daja), unos cincuenta mil; con lo cual se podría calcular el número de los mártires de las persecuciones del Imperio Romano en torno a 100,000“[127]. Es decir, sólo en los primeros tres siglos de la Era Cristiana hubo unos 100,000 mártires.

Para redondear la cifra de 144,000 mártires que reinarán con Cristo en su reino, tenemos que suponer que el resto de mártires (44,000) tendría que salir de la iglesia de los siglos subsiguientes. ¿Pero creerá alguno que sólo hubo 44,000 mártires de Cristo en los 16 siglos restantes de la Era Cristiana? Parece difícil creerlo, si pensamos en la gran cantidad de mártires protestantes asesinados por la iglesia Católica en la Edad Media. Sólo entre los siglos VI al XIX el catolicismo asesinó a miles de albigenses y valdenses.  En la ciudad de Béziers (Basiera), por citar una ciudad, mataron a 20.000 Albigenses. En el transcurso de la lucha resultante centenares de miles más cayeron. A estos hay que sumar los mártires de los siglos trece al diecisiete, y que son muchos, por cierto. Además, aún hoy, en distintos países anticristianos, siguen persiguiendo y matando a cientos de cristianos, y no terminará esta persecución y matanza hasta que Cristo regrese en gloria. La cifra de mártires podría subir muy, pero muy por encima de los 144,000 individuos citados en Apocalipsis 7 y 14.

Por tanto nos preguntamos, ¿no deberíamos tomar de manera simbólica el número 144,000 de Apocalipsis 7 y 14?

(ver:http://cristianohoy.wordpress.com/2008/10/26/martires-de-la-inquisicion/)

Carlos “Cashier” Luna es un falso profeta, un ateo con apariencia de piedad, que manipula a las personas empleando la sugestión y el hipnotismo para impresionar a los bobos e incautos que asisten a sus seminarios.   Por este medio  el Sr. Carlos ”Cashier” Luna consigue obtener más dinero de sus “fans”, impelido por su codicia de voraz avaro. Pero como dice el dicho: “el vivo vive del tonto, y el tonto de su trabajo”.

Ya es hora de que estos sátrapas desaparezcan para que no sigan haciendo más daño a la iglesia  del Señor con sus evangelios diabólicos, los cuales apartan radicalmente a los simplones del verdadero evangelio salvador de Cristo.

Según leemos en el libro “Apocalipsis”, p.101 publicado por Los Testigos de Jehová, dicen que Tácito escribió: “Ellos [los cristianos] murieron por métodos de burla; algunos fueron cubiertos con pieles de bestias salvajes y entonces despedazados por perros, algunos fueron [fijados en maderos]“.Pero si acudimos a las obras de Tácito, en el cap. XV:44, en realidad dice: “Su ejecución fue acompañada de escarnios, y así unos, cubiertos de pieles de animales, eran desgarrados por los dientes de los perros; otros, clavados en cruces” (Libro Anales, XV:44, por Tácito)

Las pruebas arqueológicas, los historiadores mas prestigiosos y, lo mas importante, la Biblia, muestran que realmente fue en una cruz, segun podemos ver en Juan 20:25, al leer “clavos” en las “manos”. Algunos han argumentado que el plural se debe a que Tomás hablaba de las manos y pies. Pero, veamos la respuesta de Jesús a Tomás: Juan 20:27 (TNM): “Dijo entonces a Tomás: Pon tu dedo aquí, y ve mis manos, y toma tu mano y métela en mi costado, y deja de ser incrédulo, y hazte creyente” Fíjese, dice “y ve mis manos”. Si Tomás se refiriera a todos los clavos, Jesús le hubiera enseñado también los pies.

El erudito W. Vine (Diccionario Expositivo de Palabras del Nuevo Testamento), dice: “Este método de ejecución pasó de los fenicios a los griegos y romanos. Stauros denota: (a) la cruz, o estaca misma (p.ej., Mat. 27:32); (b) la crucifixión sufrida (p.ej., 1Co. 1:17,18, donde «la palabra de la cruz» significa el evangelio; Gl. 5:11, donde la crucifixión se usa metafóricamente de la renuncia al mundo,”

En resumen: 1º) Hubo más de un clavo que atravesaron las manos de Jesús (Juan 20:25) 2º) El historiador nos dice que “eran clavados en cruces” (Anales de los Judiíos, cap. XV:44, por Tácito) 3º) “Este método de ejecución pasó de los fenicios a los griegos y romanos.” (Diccionario Expositivo de W. Vine, “Cruz”), 4º) Fue Pilato quien lo cruficificó, no los judíos, quienes solamente influenciaron: “Pilato escribió un título también y lo puso sobre la cruz. Estaba escrito: Jesús el Nazareno el rey de los judíos. y estaba escrito en hebreo, en latín, en griego.” (Jn 19:19,20).

La Cruz Roja griega, usa “Stauros” para “Cruz” porque, desde mucho antes de que muriera Cristo, ya era esa la forma impuesta por los romanos en medio Mundo, incluyendo Grecia que ya usaba la forma de cruz desde los fenicios. Ningún habitante en aquella época decía “Stauros” para referirse a una estaca o unmero palo liso vertical, ni siquera para las construcciones ya que siempre tenía un travesaño horizontal arriba. Para estaca o palo vertical se usaba “πασσαλ” (“passal”), como leemos en Ezequiel 15:3 en la versión griega de la LXX.

Amigos que nos visitan:

Muchas matrimonios se rompen por diferentes motivos, pero el más grave de todos es el pecado de adulterio, un pecado que deja heridas sin cicatrizar de por vida, tanto en los esposos como en los hijos.

El adulterio se produce cuando la persona que lo comete deja que los deseos impuros lo dominen, cuando se olvida de su pacto matrimonial de fidelidad para satisfacer un deseo meramente carnal con una atractiva mujer (u hombre) que lo sedujo o que él “conquistó” con engaños. El ejemplo de José y la mujer de “Putifar” debe servirnos de lección para salir corriendo, aunque sea sin mucha tela, ante la seducción satánica.

Muchos hombres (…y mujeres) han quedado atrapados por el adulterio, que incluso han llegado a procrear  hijos de esa relación ilegal; hijos que crecerán sin la figura paterna, y que sufrirán traumas y que podrán presentar comportamientos antisociales. Todo esto como resultado de la conducta irresponsable y poco reflexiva de quienes rompen sus votos matrimoniales; individuos egoístas y necios  que vivirán hasta el resto de sus vidas con sus culpas y tormentos, si es que tienen algo de conciencia, claro.  

Amigo, no deje que el diablo saque ventaja de usted para vencerlo y destruirlo. Esté siempre atento a la Palabra de Dios. Ella nos da instrucción para no cometer los mismos errores que cometieron ciertos hombres de Dios del pasado, individuos que se dejaron seducir por los deseos de sus ojos y de la carne.

Recuerde: Mejor es entrar al reino con un solo ojo, que teniendo los dos y terminar en el infierno. ¿Me explico?

Póngase anteojeras invisibles y le irá muy bien…¡Recuerde siempre a los equinos de los hipódromos, y a José, el maratonista, cuando sea tentado! Y sobre todo, ¡manténgase siempre orando para que no caiga en la tentación del enemigo!

Vea siguiente vídeo: 

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

El amor de Dios que Dios tuvo por la humanidad pecadora y moribunda no tiene parangón, pues es sencillamente inimaginable, pero podemos suponer que fue tan grande que Él fue capaz de dar a Su propio único Hijo para que muriera en la cruz para salvar a todo aquel que en él cree y acepta su evangelio eterno.

Es por eso que los pecadores impenitentes no tendrán el perdón de Dios si insisten en rechazar su oferta de redención y optan por seguir caminando de espaldas a Su Palabra y a sus leyes santas. Este imperdonable desaire a Dios es una peligrosa afrenta a Su Santa Persona, que se traduce en la segura condenación del impío para el día del juicio (Heb. 10:26-31).

Pero aún no es tarde, pues la tardanza del juicio de Dios es precisamente para dar a los hombres la oportunidad para recapacitar y finalmente volver a Él, humillados y contritos de corazón.

Oiga bien esto, estimado lector aún no convertido: no hay pecado que Dios no pueda perdonar y limpir de nosotros, así sea tan rojo como el carmesí… simplemente seremos limpiados y lavados hasta quedar blancos como la nieve si nos humillamos ante Él y aceptamos a Su Hijo como nuestro Señor y Salvador (Juan 3:16).

Dice Isaías 1:16-18, así: ”Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo; aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda. Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana”. 

Recuerde  que Satanás no desea que usted se salve, y para ello él se vale de sus maquinaciones para hacerlo sentir que es demasiado sucio como para merecer la misericordia de Dios. ¿Está Ud. dispuesto a aceptar Su oferta de salvación a través de su Hijo Unigénito? ¡Espero que Sí!

 

Ahora veremos si mi hijito Jaimito Nerd me puede refutar un pasaje de los Trinitarios que aparentemente pone en aprietos a los unitarios…Jaimitoooooooo, ¿puedes venir un minuto por favor?…Sí, por supuesto, ¿en qué te puedo ilustrar, mi querido papito?…Bueno, ya veremos quién ilustra a quién, Jaimito…está bien, papi querido…okey, Jaimito, ¡así me gusta!…ahora presta muchísima atención a lo que dice Juan en Apocalipsis 17:14, y lo leo para ti…” “Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y REY DE REYES; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles”  …¿Te das cuenta, hijito, que Jesús es un Rey Soberano porque se dice de él que es Rey de reyes?…Sí papi, es verdad, y?…Cómo que “y”?…Si Jesús es un rey Soberano, tal como Su Padre Yahweh lo es… entonces es lógico concluir que ambos son la misma Persona, o bien, que ambos son Dioses, ¿no te parece Jaimito?Umm, pues no me parece, viejo…¿cómo que no te parece, Jaimito? ….pues te diré enseguida por qué no…presta ahora muchísima atención a lo que se dice del rey Artajerjes, en el capítulo 7 y verso 12: “Artajerjes REY DE REYES, a Esdras, sacerdote y escriba erudito en la ley del Dios del cielo: Paz”. Aquí, papi, Artajerjes es REY DE REYES. Asimismo en Ezequiel 26:7, el Rey Nabucodonosor, de Babilonia, es llamado “REY DE REYES”… “Porque así ha dicho Jehová el Señor: He aquí que del norte traigo yo contra Tiro a Nabucodonosor rey de Babilonia, REY DE REYES, con caballos y carros y jinetes, y tropas y mucho pueblo”…Así que ahora te pregunto, papi, ¿fueron Artajerjes y Nabucodonosor  parte de la Deidad porque fueron llamados “REY DE REYES?…esteeeee…ya regreso, Jaimito, que siento fuertes cólicos y debo ir a meditar este asunto en un lugar apartado…tú entiendes…si papi…lo entiendo perfectamente…Ya conversamos otro día, hijito…¡Caracoles, siempre mi papi me sale con problemas de salud!… ¿Se siente usted también mal, querido “Trinoterco”?...Siiiiiiiiiiiiiiii¡oiga, no corra, que se puede caer!…bueno, amigos, ya saben, el hecho de que a nuestro Señor se le dé el título de “Rey de reyes” no lo convierte en el Dios Todopoderoso, eterno, y Soberano, de lo contrario tendríamos que concluir que estos dos “rey de reyes” del mundo (Artajerjes y Nabucodonosor) eran también dos Dioses soberanos y parte de la Deidad.

La teoría de la evolución afirma que los complejos sistemas y estructuras del universo se deben a la operación de procesos puramente naturales y fortuitos. Quienes sostienen este punto de vista naturalista no necesitan ni desean un agente externo sobrenatural (es decir, Dios). Ellos consideran que el universo es autónomo y que se desarrolla por sí solo.En posición contraria a esta filosofía, el creacionismo bíblico afirma que los innumerables y complejos sistemas y estructuras del universo ofrecen sólida evidencia de un Creador omnisciente. El creacionista sostiene que el impresionante grado de complejidad y orden encontrado en el universo, nunca podría producirse por mera casualidad, sino que representa la obra de un Dios Todopoderoso.

En este artículo, usando los principios básicos de probabilidad matemática, examinaremos las posibilidades de que la vida haya evolucionado por casualidad.
Probabilidad es simplemente la posibilidad de que ocurra cierto evento. Por ejemplo, la probabilidad de ser alcanzados por un rayo es más o menos 1 en 600.000 (afortunadamente). La probabilidad de ganar el premio mayor de la lotería con un solo billete es más o menos de 1 en 5.2 millones (desafortunadamente).

Los evolucionistas afirman que sistemas sumamente complejos, formados por numerosos componentes interrelacionados, pueden surgir mediante procesos fortuitos y sin propósito. De acuerdo con esa forma de “pensar”, si una cantidad suficiente de monos escribiera a máquina por tiempo prolongado, uno de ellos produciría un diccionario completo y perfecto. Por supuesto, esta idea no tiene sentido. Un breve estudio de las estadísticas de las probabilidades revelará lo absurdo e ingenuo de tal punto de vista.

Por ejemplo, consideremos la posibilidad de escribir la palabra evolución eligiendo al azar nueve letras del alfabeto. Las probabilidades de éxito son solamente 1 en 269 intentos. Esto equivale a una probabilidad en cinco billones, cuatrocientos veintinueve mil, quinientos tres millones, seiscientos setenta y nueve mil intentos. Si consideramos que sólo se trata de un pedido modesto (escribir accidentalmente una palabra de nueve letras), las probabilidades son bastante remotas.
Es obvio que, a medida que aumenta el número de componentes, las probabilidades de lograr el resultado deseado decrecen rápidamente.

La probabilidad de que se forme ese sistema ordenado es de 1 en el factorial 200, o sea, 1 probabilidad en
788,657,867,364,790,503,552,363,213,932,185,062,295,135,977,
687,173,263,294,742,533,244,359,449,963,403,342,920,304,284,
011,984,623,904,177,212,138,919,638,830,257,642,790,242,637,
105,061,926,624,952,829,931,113,462,857,270,763,317,237,396,
988,943,922,445,621,451,664,240,254,033,291,864,131,227,428,
294,853,277,524,242,407,573,903,240,321,257,405,579,568,660,
226,031,904,170,324,062,351,700,858,796,178,922,222,789,623,
703,897,374,720,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,
000,000,000,000,000.

Si queremos escribir esta cantidad astronómica en una forma más simple, podemos indicar que es aproximadamente 10375. De esta manera, hay solamente 1 posibilidad en 10375 para seleccionar en el primer intento, el orden apropiado de un sistema integrado de 200 partes. Pero, ¿cuál sería el resultado si intentáramos diferentes combinaciones una y otra vez? ¿Acaso no obtendríamos finalmente el resulatdo deseado? Bueno, para comenzar, hay sólo 1080 electrones en el universo. Dando por sentado que este el el número máximo de partes disponibles con el que podemos trabajar, sólo 1 x 1080/2 x 102 = 5 x 1077 grupos de 200 partes podrían ser formados en un momento dado. Pero debemos formar 10375 grupos para estar seguros de obtener el correcto. Suponiendo que ninguno de los primeros intentos dé resultado, continuemos tratando una y otra vez, a un promedio generoso de mil millones de intentos por segundo (109). Es más, para dar a los evolucionistas toda ventaja posible, continuemos intentando por un período de 30 mil millones de años (1018 segundo), puesto que esta es la presunta edad del universo. Pero, aun concediéndoles ventajas tan amplias, descubrimos que el número máximo de intentos combinados que podríane fectuarse, es solamente (5 x 1077) (109) (1018) = 5 x 10104. Esta cifra está aún muy lejos de los 10375 intentos combinados que se requieren para tener éxito. De manera que, aun después de esto, las posibilidades de que 1 de estos 5 x 10104 intentos dé el resultado deseado -un sistema de 200 partes-, es sólo 1 en 1 x 10375/5 x 10104 = 2 x 10270. Dicho de manera sencilla, no existe en absoluto la probabilidad de que un sistema compuesto de 200 partes pueda desarrollarse por casualidad.

Un sistema de 200 partes es ridículamente primitivo en comparación con los sistemas vivientes. Investigaciones modernas realizadas por la NASA han demostrado que, el tipo más básico de molécula de proteína que podría clasificarse como sistema vivo, está compuesto por lo menos de 400 aminoácidos unidos.. Cada aminoácido, a su vez, está formado por una combinación específica de cuatro o cinco elementos químicos, y cada elemento químico es una combinación singular de protones, neutrones y electrones. Golay demostró que la probabilidad de que, aun la más simple réplica de una molécula de proteína se forme por casualidad, es de 1 en 10450. Wysong ha calculado que la probabilidad de formar las proteínas y el ADN de la entidad auto-reproductora más pequeña, es de 1 en 10167,626, aun cuando se conceda una cantidad astronómicamente generosa de tiempo y de reactivos.

¿Quién puede imaginar cuáles serían las posibilidades de que se forme por casualidad una estructura u órgano más complejo como la corteza cerebral del ser humano? Esta contiene más de 10,000,000,000 células; cada una de ellas está cuidadosamente situada de acuerdo a un designio específico, y cada una de ellas es increíblemente compleja en sí misma.

Es importante mencionar que los matemáticos generalmente consideran que cualquier evento con una probabilidad de menos de 1 en 1050, tiene una probabilidad de cero; es decor, es imposible. Dado que las probabilidades antes vistas son increíblemente mínimas (por ejemplo, 1 en 10375, 1 en 10167,626), vemos que es matemáticamente imposible que aun la forma de vida más elemental haya surgido por casualidad. La vida no es accidente, ni siquiera es algo que los científicos puedan sintetizar. Cuán apropiadas son las palabras escritas por el salmista:

“Grande es el Señor nuestro, y de mucha potencia; y de su entendimiento no hay número” (Salmos 147:5).

LA CIENCIA Y LA FE

Una ciencia que se ensoberbece viola sus propios límites y puede generar una nueva tiranía, la dictadura seudo-científica

Por Javier Garralda Alonso 

Hay afirmaciones que se derrotan a sí mismas: Por ejemplo “no existe la verdad absoluta” equivale a afirmar que existe al menos una verdad absoluta, siquiera sea “que no existe verdad absoluta”.

O afirmar que “sólo existe lo material”, cuando por su mismo concepto lo no material, en principio, no tiene por qué dejar huella material: es decir que la ciencia basada en datos materiales no está capacitada para negar lo no material o espiritual; lo más que puede decir es que en los experimentos físicos o químicos no hay evidencia directa no material, lo que no deja de ser una suerte de tautología (definido el método se deduce el resultado). [Con todo, de un cambio en lo material no explicable por las leyes de la materia y que tenga un sentido más allá de lo meramente físico puede inferirse algo espiritual]. El propio sentido estético nos habla de una belleza que no puede ser negada por afirmaciones miopemente materialistas, como sería reducir la música a meras vibraciones del aire:

“Los cielos dan cuenta de la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos

El día habla al día y la noche comunica sus pensamientos a la noche

No hay discursos ni palabras, no es audible su voz.

Pero su pregón sale por la tierra toda, y sus palabras llegan a los confines del orbe de la tierra (…)” (Sal 19, 2-5)

Hay también afirmaciones que gozan de una evidencia interna que va más allá del método científico: por ejemplo: “la sabiduría (o la propia ciencia) sin bondad puede producir frutos amargos”. O “la finalidad de la ciencia está más allá de la propia ciencia”:

¿Para qué ha de servir la ciencia, para curar a millones de personas de graves enfermedades, o para preparar armas de destrucción masiva que las aniquilen entre grandes dolores? Es evidente que la ciencia, como un cuchillo que puede usarse para esculpir en una madera una grácil escultura, o para herir cruelmente, es en sí ambivalente, y que su sentido, los valores a qué se subordine, vienen dados desde fuera de la propia ciencia.

Una ciencia que se ensoberbece viola sus propios límites y puede generar una nueva tiranía, la dictadura seudo-científica. [El sueño (o delirio) de la razón produce monstruos]. La Fe aparece entonces como un faro que da una base sólida a la verdad, a la belleza, a la bondad (ancladas en Dios) y evita que la razón, abandonada a sí misma, enloquezca y se vuelva contra el hombre en vez de ayudarle a ver y hacer con lucidez.

Se ha dicho que “un poco de ciencia” (mala ciencia) aparta de la Fe y que “mucha ciencia” (buena ciencia) conduce a ella: Grandes científicos han sido grandes creyentes: Conocer la Naturaleza es conocer que estamos rodeados de grandes misterios, y cuanto más uno sabe más consciente es de que ignora mucho más aún. Y, si su corazón no está lleno de la niebla de la soberbia, el científico ante el Universo inclina su mente y su corazón al misterio, que habla con voz inaudible (como dice el salmo) de una inteligencia, de una belleza y de una bondad mucho más allá de lo que el hombre puede soñar.

Fe y Ciencia se dan entonces la mano como ayudas puestas por Dios para su creatura más amada en esta Tierra, el hombre, la mujer, hechos a su imagen y semejanza.

LA EXISTENCIA DE DIOS Y LA CIENCIA

José Gómez Cerda

Presidente de la Asociación Dominicana de Periodistas y Escritores (ADPE)

 La revista científica OMNI de Estados Unidos a publicado un interesante artículo  de K. T. McKynney  y  J. S.  Rayl ,  cuestionado si la ciencia puede probar la existencia de Dios.

 Los autores entrevistaron a varios científicos sobre el tema.  Frank Tipler, un científico-matemático de la Universidad de Tulane, respondió :

 « La ciencia se preocupa por la totalidad de la existencia.

 Si la ciencia no puede alcanzar a Dios, entonces…Dios no existe. »

 Otro entrevistado, Larry Dosey dijo :

 «  Nadie ha tenido alguna vez una partícula subatómica hipotética ( quiark) en sus manos.

El razonamiento puede ser aplicado a Dios. »

 …No sólo existe lo que conocemos físicamente. Si buscamos la existencia de Dios en el materialismo no lograremos nunca tocarlo físicamente, pero EL está presente en toda la naturaleza : la ciencia humana nunca descifrará la energía espiritual, lo sobrenatural, ni los misterios de la fe.

D I O S                

Dios es un ser común.  El se sitúa fuera de éste orden, está por encima de lo físico material, siendo una voluntad divina, es una causa que se eleva por todo el ser.

 «  Sabemos imperfectamente lo que Dios es.

    Sin poder aprehender su esencia en sí misma . »

 Dios es la esencia de la vida, misterio inaccesible a la simple razón, posee propiedad absoluta, tarde o temprano lo llegamos a conocer en su esencia misma, como El es.

 La fe, que es el conocer a Dios sin verlo, es el inicio de la vida eterna, una virtud sobrenatural.

 La metafísica o «  teología natural »,  es una ciencia que ordena lo racional o natural, parte de las cosas visibles, investigando la razón última, llega así al reconocimiento de la existencia de Dios por analogía, partiendo de la naturaleza.

 La teología es la ciencia que nos conduce a los misterios revelados, arraigada en la fe, acompañada de la razón, es la ciencia de Dios : es la luz de la razón acompañada  de la fe.

LA CIENCIA

Los antiguos definían la Ciencia como el conocimiento de las cosas por sus causa     (cognitio rerum per causas).

 Se puede definir también que existen ciencias por el conocimiento de su demostración y por el conocimiento explicativo.

 «  La ciencia general tiene por objeto las necesidades inmanentes a la naturaleza, a las esencias universales realizadas en los individuos, en el mundo de la existencia concreta y sensible » ( J.Maritain).

 La ciencia está limitada a lo necesario, va a los objetos inteligibles que el espíritu busca y desentraña dentro de la realidad, no es para tratar lo contingente, debe ser de carácter universal.  Es el conocimiento de las cosas por sus principios o causas.

Existen ciencias de verificación y de explicación.  Todas las ciencias tienen naturalezas o esencias universales : unas naturalezas  son conocidas o manifestadas ( aunque nunca se llega al conocimiento total), a éstas las llamamos ciencias deductivas o de explicación, como son las matemáticas y la filosofía.

 En matemáticas se trata del dato sensible de la cantidad o edificando sobre él, que en lo real son propiedades de los cuerpos.

 En filosofía el espíritu capta esencias substanciales, dependiendo del método analítico-sintético de la experiencia, del exterior al interior, así se conocen los efectos de las causas.

 La esencia se conoce por analogía, por su espíritu inteligible, encierra verdades eternas, como la existencia de Dios.

 Las ciencias de verificación o inductivas, como la física, donde el conocimiento de las razones o causas se dan por los efectos, son identificadas por signos o subtítulos, tienen por objeto el estudio de la materia, pero no necesariamente trascienden en el tiempo, no alcanzan las naturalezas, tienen un valor explicativo :

ser de las cosas

«  Un conocimiento en donde el espíritu constreñido por la evidencia, asigna las razones de ser de las cosas, ya que el espíritu no queda satisfecho sino cuando al aprehender una cosa, un dato cualquier, desentraña que funda ese dato en el ser y en la inteligibilidad. » (J.Maritain)

Para conocer a Dios podemos partir de la naturaleza, la increíble maravilla del cuerpo humano, de las cosas que demuestran que existe un motor que se mueve, sin ser movido.

El conocimiento del científico es para ocuparse del fenómeno, de la apariencia del ser, utilizando los sentidos como instrumentos, es un conocimiento sensorial, diferente al metafísico que penetra en el ser utilizando la inteligencia, cuya capacidad es abstracta, se interesa en el ser en su esencia, en cuanto ser, sin negar el conocimiento sensible del científico.

Santo Tomás de Aquino explica las cinco pruebas de la existencia de Dios, comprendidas así :

1.- Existe un PRIMER  MOTOR  INMOVIL.

    Todo sujeto es movido por otro, hay cosas que son movidas, otras que se mueven, pero  hay algo que se mueve sin ser movido…ESE ES DIOS.

2.- CAUSA EFICIENTE INCAUSADA, que es la imposibilidad de un progreso infinito, es la prueba de las causas eficientes del ser.

3.- LA ULTIMA FUENTE DE TODA NECESIDAD, es necesario no por otro.

    Lo que no tiene en sí la razón suficiente de su existencia debe tenerla en otro : es la contingencia.

    Es la prueba por la contingencia de los seres perecederos.

4.- LOS GRADOS DEL SER.   SER POR ESENCIA.

    Existen varias perfecciones en el mundo, pero  sólo hay una fuente perfecta :DIOS.

5.- PRIMERA INTELIGENCIA CREADORA. Es el principio de la finalidad : todo tiende a su fin.

   Las cosas inanimadas tienden a su conclusión, es obra de alguna que está  fuera de ellas.

   Sólo las cosas vivientes pueden tener finalidad.

 

            APROXIMACIONES A DIOS.

 Jacques Maritain escribió «  APROXIMACIONES A DIOS », para dar una explicación sobre las vías que permiten a la inteligencia humana descubrir a Dios,  las maneras en la cual la razón humana puede tener ese conocimiento de Dios.

 «  La perfección del hombre es a la vez obra de Dios y del hombre, supone por parte del hombre una voluntad decidida y tenaz, heroicamente paciente y perseverante, pero hay que decir que lo perfecto viene de Dios,  nada de uno mismo. »

 La existencia de Dios sobrepasa cualquier «  prueba », « demostración », o « vía », porque la razón demuestra esa existencia, es una actitud inteligente, cuando probamos la existencia de Dios es algo que sobrepasa nuestras ideas, a todas las pruebas o demostraciones.

 Punto de partida es el conocimiento previo a nosotros mismos, de la experiencia intuitiva, que pregunta :

 He existido siempre ?…De donde procedemos ?…He existido siempre, pero no en mí mismo ?

 Jacques Maritain se interroga :

 «  Como es posible que quién esté pensando, en acto de inteligencia, quién está inmerso en el fuego de conocer y de la actividad intelectual,  un día fuera pura nada, un día no existiera ? ».

 La existencia de Dios es una certeza que emana de una demostración lógicamente  elaborada,  de una justificación metafísica racionalmente desarrollada.

 Nos puede conducir al conocimiento de Dios la nostalgia que despierta en el ser humano la belleza, creada por la misma belleza .  El ser de todas las cosas derivadas de la belleza divina.

 «  La belleza es una trascendental, una perfección en las cosas que trascienden a las cosas y atestigua su parentesco con el infinito, las hace experimental de alegría del espíritu. »

 La esencia de la existencia y de la vida de Dios, es un misterio que no tiene fácil acceso a un simple razonamiento, que tiende más a la fe que a la ciencia. CUANDO SE HAYA AGOTADO TODA EN LA CIENCIA…APARECE EL CREADOR.

 Para encontrarnos con Dios debemos buscarlo a El, desear en encuentro con el sumo Creador,  como dice  SAN AGUSTIN :

 «  Busquemos con el afán de encontrar y nos encontraremos con el deseo de buscar aún más. »

Aun lo que no tienen certeza de Dios deben ir en su búsqueda. Así, buscando, escudriñando, investigando, lograremos encontrar el autor de la existencia : DIOS

José Gómez Cerda

Presidente de la Asociación Dominicana de Periodistas y Escritores (ADPE)

FRANCIS COLLINS: HE ENCONTRADO A DIOS

Autor
Solidaridad.net

El científico que lideró el equipo que descubrió el genoma humano ha publicado un libro en el que explica por qué ahora cree en la existencia de Dios y está convencido de que los milagros existen

Fuente: Camina y Ven, artículo 619

Francis Collins, director del Instituto Nacional Estadounidense de Investigación del Genoma Humano reivindica que hay bases racionales para un Creador y que los descubrimientos científicos llevan al hombre “más cerca de Dios”.

Su libro, “El lenguaje de Dios”, reabre el antiguo debate sobre la relación entre ciencia y fe. “Una de las grandes tragedias de nuestro tiempo es esta impresión que ha sido creada de que la Ciencia y la Religión tienen que estar en guerra”, lamenta Collins, de 56 años.

Para Collins, aclarar el genoma humano no creó un conflicto en su mente. En su lugar, le permitió “vislumbrar el trabajo de Dios”. “Cuando das un gran paso adelante es un momento de regocijo científico porque tú has estado en esta búsqueda y parece que lo has encontrado”, explica. “Pero es también un momento donde, al menos, siento cercanía con el Creador en el sentido de estar percibiendo algo que ningún humano sabía antes, pero que Dios sí sabía desde siempre.”

“Cuando has tenido por primera vez delante de ti estos 3.1 billones de letras del ‘libro de instrucciones’ que transmite todo tipo de información y todo tipo de misterios acerca de la humanidad, eres incapaz de contemplarlo página tras página sin sentirte sobrecogido. No puedo ayudar, sino admirar estas páginas y tener una vaga sensación de que eso me está proporcionando una visión de la mente de Dios”, reconoce.

Collins se une así a una línea de científicos cuyos descubrimientos han contribuido a reafirmar su fe en Dios. Isaac Newton, cuyo descubrimiento de las leyes de la gravedad “reorganizó” nuestra manera de entender el universo, fue uno de ellos. Newton aseguró que “el sistema más bello sólo podría proceder del dominio de un ser inteligente y poderoso”. Otro de ellos fue Einstein, que revolucionó nuestro entendimiento del tiempo, de la gravedad y de la conversión de la materia en energía. Einstein creía que el universo tenía un Creador: “Quiero saber cómo creó Dios el universo, quiero conocer Sus pensamientos; el resto son detalles”, escribió.

Collins fue ateo hasta los 27 años, cuando como un joven doctor, quedó impresionado por la fortaleza que la fe daba a muchos de sus pacientes más críticos. “Tenían terribles enfermedades de las que con toda probabilidad no iban a escapar, y todavía, en lugar de quejarse a Dios, parecían apoyarse en su fe como una fuente de consuelo”, explica. “Fue interesante, extraño e inquietante”.Por eso decidió visitar una Iglesia metodista y le dieron una copia del libro de C. S. Lewis “Mere Christianity”, que argumenta que Dios es una posibilidad racional. El libro transformó su vida. “Era un argumento que no estaba preparado para oír”, dijo. “Estaba muy feliz con la idea de que Dios no existía y de que no tenía interés en mí. Y todavía al mismo tiempo, no podía alejarme”.

Collins cree que la Ciencia no puede ser usada para refutar la existencia de Dios porque está confinada a su mundo “natural”. Bajo esta luz, el director del Instituto Nacional Estadounidense de Investigación del Genoma Humano cree que los milagros son una “posibilidad real”

http://verdad-blog.blogspot.com/2007/10/presentacion.html

Muchas personas dicen tener un ejemplar de la Biblia en sus casas pero pocos se han tomado el tiempo necesario para escudriñarla a fondo para saber lo que nos quiere decir o enseñar. Los más de los católicos romanos, por ejemplo, y esto no es una agresión o una afrenta, ni siquiera tienen una idea de cuál es el primer libro de la Biblia, y cuál el último. Los protestantes, sin embargo, parecen ser mucho menos ignorantes y la consideran su “espada” de batalla en sus prédicas, y suelen llevarlas a sus iglesias para escudriñarlas con el maestro en la “escuela dominical”.

Es hora de que todos los cristianos le den a la Biblia la debida importancia y un sitial central en sus vidas.

Sobre la polémica resurrección de Cristo

La fe cristiana se fundamenta en un hecho sobrenatural que es la resurrección de Jesucristo. Pablo afirma que “si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados” (1 Corintios 15, 17; La Biblia). Ante un planteamiento tan contundente no se pueden mantener posiciones tibias, pues tal y como argumenta el escritor C.S. Lewis: “Jesús, o bien fue un mentiroso, un loco o era quien decía ser: el Hijo de Dios; no existe una cuarta opción”. Esta autoproclamación de Jesús sacude la endeble consistencia de la manida idea de considerarse “creyente, pero no practicante”. Eso no es ser cristiano, pues Jesús se presenta a sí mismo como quien viene a cambiar el interior de las vidas de forma radical, sin medias tintas. Nada que ver con las inercias religiosas, sociales o transitorias que no terminan de llenarnos. Además, la propia Escritura afirma que “también los demonios creen, y tiemblan” (Santiago 2, 19). Por lo tanto, aceptarle como lo que Jesús decía ser, y el enviado para pagar nuestra culpa, conlleva una conversión definitiva de nuestro estilo de vida, un cambio completo de los motores que hasta ese momento nos hacían movernos por la vida.

No son pocos quienes se han acercado a la investigación histórica para tratar de desmontar los posibles indicios de la resurrección corporal de Jesucristo. La ciencia como tal no tiene aquí ninguna respuesta, pues la resurrección es un suceso único e irrepetible que se origina en la decisión unilateral del propio Creador de las leyes físicas. Por decirlo así, afirmar que Jesús resucitó hace dos mil años o que no lo hizo, no es algo a lo que pueda respondernos la ciencia. Muchos son quienes tratan de argumentar los porqués de su escepticismo respecto a la resurrección de Jesús. Pero hay quienes sólo han escuchado algunos de estos supuestos argumentos en contra de la resurrección de Cristo, por lo que no está de más que recordemos que existen personas que han decidido realizar estudios históricos para exponer los argumentos “contra la resurrección” y que han acabado ¡convirtiéndose a Cristo y reconociendo su resurrección!

Por tanto, para buscar un equilibrio necesario es interesante anotar someramente algunos datos favorables al hecho de la resurrección de Jesucristo. En este caso, apuntamos algunas pinceladas al respecto extraídas de los escritos del Nuevo Testamento, recordando que estos libros de la segunda parte de la Biblia son cartas que los primeros cristianos se enviaban entre ellos, pues, en contra de la imagen de “tratado universal” que algunas instituciones han dado al Nuevo Testamento, no podemos ignorar que hablamos de correspondencia remitida entre miembros de un movimiento clandestino y perseguido por el Imperio Romano. Considerando que es importante hacer esta aclaración, exponemos ahora algún punto de reflexión acerca de la realidad de la resurrección de Cristo como hecho histórico:

 ¿Jesús no terminó de morir en la cruz? Una tumba sellada no favorece demasiado que un moribundo pueda escapar de ella. Si la tumba no hubiese estado vacía (pensando en que nadie salió de ella), a las autoridades romanas y judías sólo les hubiese bastado con enseñar el cuerpo de Cristo a la multitud para acallar a quienes decían que le había visto resucitado. Pero los romanos no lo hicieron. Y si los discípulos robaron el cuerpo de Cristo, ¿cómo se explica que éstos estuviesen dispuestos a ser torturados y morir por un cuento sin sentido que ellos, supuestamente, se habían inventado? Si nadie hubiese visto a Cristo resucitado ni ascender a los cielos, ¿por qué vemos en el Nuevo Testamento que entre los primeros cristianos no trataban de convencerse fervorosamente de la resurrección? Lo curioso es que en lugar de esto, más bien se intercambian expresiones del tipo “a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado” (Gálatas 3, 1). Fijémonos en que si varios de los receptores de las cartas no hubieran sido testigos oculares de la resurrección, estas referencias no tendrían sentido y hubieran perdido todo su crédito.

 Cuando Jesús es apresado y crucificado, casi todos sus seguidores huyen y se esconden, abandonándolo en una reacción cobarde aunque comprensible. Sólo un encuentro con una sorprendente resurrección de Cristo parece alimentar con fuerza a unas personas a quienes la experiencia vivida les hace impregnarse de nuevas energías ¿Morirían éstos mártires por una mentira creada por ellos? Tratándose de un movimiento pacifista y sin pretensiones políticas, ¿qué beneficio obtenían con todo esto en el caso de que su experiencia no fuese real?, Si Cristo no resucitó, ¿qué hizo que los discípulos pasaran de un estado de cobardía a servir a Cristo frente a los leones del circo romano? ¿Qué les hizo cambiar su miedo en lucha, fe y entusiasmo?

Los criterios psicológicos son también interesantes. Si Cristo no fuese el Hijo de Dios, la coherencia de su mensaje, la revolución de la justicia que el predicada, el perdón que trajo, el poder del amor desprendido de sus hechos y palabras, y todo el influjo tan sanador que su persona ha tenido a lo largo de la historia no encajaría muy bien con la posibilidad de que Él fuera un tarado mental o un engañador.Aunque hemos citado sólo algunas píldoras muy pequeñas de un asunto amplio, no olvidemos que, en el fondo, creer o no creer en la resurrección (aunque esta creencia tenga base histórica) es, a fin de cuentas, un acto de fe y de decisión firme ante el reto que nos presenta a cada uno de nosotros el Jesús en los evangelios. Te invitamos a que confrontes la posibilidad de la resurrección de Jesús con preguntas como las siguientes: ¿Lo que dice Jesús tiene fundamento para mi vida vida? ¿Es Cristo el camino y la fuente de vida eterna? ¿Ha venido para pagar mis deudas? ¿Puedo verme como liberado si decido seguirle y entregarle mi vida? ¿Es la fe cristiana una relación personal con el Jesús resucitado de los evangelios y no lo que, a veces, tanto se dice de él en el ámbito religioso y represor? Millones de personas pueden esgrimir argumentos para no creer en la resurrección, pero muchos otros hemos decidido aceptarla como un hecho válido para nuestras vidas, confirmando y dando testimonio en el día a día acerca de aquella resurrección que hoy es transformación real, radical y pragmática. Vidas rehechas, llenas de esperanza y amor que dan cuenta hoy de los poderosos efectos actuales de esa resurrección.

© Por Delirante.org

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