Archive for diciembre, 2009


¿SON TODAS LAS RELIGIONES IGUALES?

¿Qué distingue al cristianismo de otras religiones? Frente a esta gran pregunta se pueden exponer diferentes respuestas. Pero he aquí una explicación que abraza, casi asfixiándolas, a todas las demás: La gracia, que es el regalo de la vida eterna, la esperanza y el perdón definitivo que Dios nos da sin que lo mereciésemos.

Pero como ocurre con casi todos los vocablos de la jerga religiosa, el significado y trascendencia de estos conceptos suelen percibirse en ocasiones de un modo flojo e incluso distorsionado. Hablar de la gracia es hablar de la fuerza transformadora más potente del universo. Aunque en un primer acercamiento puede darnos la impresión de que se produce justo el efecto contrario, el llamado Sermón del Monte pronunciado por Jesús expone, como si de un nuevo Big Bang se tratase, un colosal despliegue del comienzo del nuevo orden empapado por esta gracia: “Cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: ‘Tonto‘ a su hermano será culpable; y cualquiera que le diga: ‘Estúpido‘ quedará expuesto al infierno de fuego. Cualquiera que mira a una mujer para codiciarla ya adulteró con ella en su corazón. A cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; y a cualquiera que te obligue a llevar carga por un kilómetro, ve con él dos. Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo niegues. Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen” (Mateo 5; La Biblia).

Aunque tras un acercamiento superficial no lo parezca, lo que Jesús pone de manifiesto en estos duros mandamientos no es una Ley estricta, ni condenación… ¡Sino una salida hacia la gracia y el perdón! Y es que no nos queda otra, pues el discurso de Jesús nos sitúa a todos en el registro de la propiedad del lago de fuego. Y por esta razón estalla la gracia, porque el Sermón del Monte se nos hace imposible de cumplir. Y es que en realidad, lo que Jesús afirma en este discurso no es acerca de nosotros, sino de lo que Dios es. Nos señala con el dedo y nos obliga a reconocer

nuestra perpetua mediocridad. Es la imagen del delincuente tumbado en la acera mientras la policía le esposa. Es nuestra imagen, la de nuestra incapacidad natural para ser dignos amigos de un Dios puro, justo y santo sin fin.

“Sed perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mateo 5, 48), dijo una vez Jesucristo completamente en serio. Por este motivo es nuestra obligación tratar de cumplir los mandamientos de Dios con su ayuda sobrenatural, pero no olvidemos que se trata de una tarea que nunca alcanzaremos de forma completa en este mundo. No obstante, la gracia no puede prostituirse a modo de excusa para apartarnos de su dador, de Dios. Más bien todo lo contrario, pues este regalo inmerecido de la salvación eterna nos invita a ser agradecidos y a buscar el bien como alegre resultado del hecho de que Dios ya nos ha rescatado sin merecerlo. No hay presupuesto para ganarnos el favor de Dios por nuestros méritos, no hay recursos, no hay capacidad, pues somos imperfectos. Solamente no queda seguir al Maestro sabiendo que corremos hacia una meta inalcanzable por el momento. Eso es, de eso trata el Sermón del Monte, de nuestra incapacidad. Por esta razón se nos presenta esa esencia embriagante a la que Dios llamó gracia, el lugar donde la soledad y la culpa son expulsadas del paraíso por decisión unilateral del dador de la vida. Y es

que lo que ocurrió en la cruz del Calvario ha sido el único escándalo que ha hecho gemir al cosmos de forma literal. A nosotros se nos ha entregado la opción de rendirnos, se nos ha dado una invitación para pasear por dentro del jardín y convencernos sin reservas de que todo lo que Dios nos pide es sinónimo de libertad. Emprendemos ahora un viaje donde el equipaje que debemos dejar atrás es justo aquello que llevamos pero que ya nos hemos dado cuenta de que no lo necesitamos: culpa, vanidad, rechazo, orgullo, miedos, rebeldía, autosuficiencia, baja autoestima, cobardía y todas las demás mentiras que nos habían encadenado hasta ahora comienzan un proceso de desprendimiento a la luz de la verdad de Dios y de su evangelio. Cuando se atraviesan las puertas de la gracia se percibe el cálido aroma del peso y la madera de aquella cruz del Calvario, un aroma tan penetrante que se entremezcla en las llagas producidas por nuestros malditos errores convirtiéndolas ahora en globos que se elevan hasta desaparecer en el Cielo.

Con todo, a nadie se le escapa que resulta chocante que exista una forma de justicia donde el culpable es absuelto gracias a los trabajos forzosos del Juez. Pero si no fuera así, no podríamos siquiera respirar. Así es la gracia desatada en Gólgota, aquello que hace que el mayor ejercicio de perdón de la historia despoje al cristianismo de ser un ismo más. Ahora Cristo ha convertido la existencia -la nuestra- en esperanza. Desde entonces, y desde ahora, la vida se presenta imposible de despreciar, haciendo que lo nuestro con Jesucristo no pueda llamarse simplemente religión. Tan sencillo y tan sublime, pues teniéndole a Él tenemos la gracia, lo tenemos todo. Sólo hace falta quererlo.

© Por Delirante.org

Mariano Artigas es autor de un libro sobre el evolucionismo y su relación con la filosofía y la religión, titulado “Las fronteras del evolucionismo” en el que constata que hay cuestiones que la ciencia no pude resolver. Artigas (Zaragoza, 1938) es miembro de la Academia Internacional de Filosofía de las Ciencias de Bruselas y de la Academia Pontifica de Santo Tomás del Vaticano. Es Doctor en Ciencias Físicas y en Filosofía y es profesor ordinario de Filosofía de la Naturaleza y de las Ciencias en la Universidad de Navarra.

PREGUNTA: ¿El título «Las fronteras del evolucionismo» indica que hay cuestiones que caen fuera de la competencia de la ciencia?

RESPUESTA: “Le responderé con palabras de Stephen Jay Gould, uno de los evolucionistas más importantes del siglo XX. Fue durante casi toda su vida profesor de la Universidad de Harvard. Fue autor, junto con Niles Eldredge, de la teoría del «equilibrio puntuado», que figura en todos los tratados de evolución. Murió de cáncer en 2002, a los 60 años. Era agnóstico. En sus últimos años publicó dos libros sobre las relaciones entre ciencia, humanidades y religión, y sostenía que ciencia y religión son «dos magisterios que no se superponen», porque la ciencia estudia la composición y funcionamiento del mundo natural, mientras que la religión trata sobre cuestiones espirituales y morales.” Gould afirmaba que no tiene sentido buscar respuesta a las preguntas sobre el sentido de la vida en la ciencia natural. Otro evolucionista muy conocido, Richard Dawkins, profesor de l a Universidad de Oxford, es ateo y ataca a la religión, pero reconoce que el estudio de la evolución no puede proporcionar respuesta a los problemas morales.”

P: Es interesante su visión sobre evolución y creación: «La evolución sólo puede darse si existe algo capaz de evolucionar: una evolución desde la nada es un contrasentido. Por eso, las teorías evolucionistas no pueden ser utilizadas para afirmar ni negar la creación». ¿Puede iluminar más esta afirmación?

R: La idea cristiana de creación se refiere a que todo lo que existe depende en su ser de Dios. En cambio, la evolución se refiere a cómo proceden unos seres de otros en el mundo creado a través de una herencia con modificación. Son dos planos diferentes. Esto ya fue reconocido por no pocos cristianos en el siglo XIX, y hace tiempo que es generalmente aceptado por casi todos los cristianos, exceptuando algunos grupos fundamentalistas protestantes que son minoritarios en los Estados Unidos pero arman mucho ruido. Lo que pasa es que no es fácil imaginarse cómo es la acción de Dios, porque no tenemos otros ejemplos semejantes.

P: Usted no pretende criticar las teorías científicas de la evolución, pero hay algunos cristianos que lo hacen. ¿Qué opinión le merecen?

R: Que están en su derecho. Cualquiera puede criticar las teorías científicas, que se formulan públicamente y se apoyan en argumentos conocidos. Pero esas críticas, para que sean serias, deben apoyarse en razones bien fundamentadas. Los «creacionistas científicos» norteamericanos han utilizado argumentos bastante poco convincentes, y han utilizado la Biblia como si fuera un tratado científico, extrayendo de ella doctrinas que van más allá del sentido de los libros sagrados.

P: Pero, ¿qué hacemos con el Libro del Génesis?

R: Pues extraer de él las doctrinas religiosas que contiene, que son muy importantes y que son las que han sido subrayadas por la Iglesia a través de los siglos: por ejemplo, que Dios es el creador de todo lo que existe, que tiene una providencia especial con el ser humano, que en sus orígenes el ser humano se apartó de Dios, que Dios tiene planes de salvación para el género humano y los ha desarrollado a través de la historia. Hace siglos, en Occidente la Iglesia se ocupaba de casi toda la cultura; el desarrollo de la ciencia moderna ha ayudado a dejar más claro cuál es el ámbito de las verdades religiosas y a distinguir esas verdades del revestimiento en que han sido presentadas (los seis días, la manzana, la serpiente).

P: No debería haber ningún problema para combinar evolución y Dios, y, sin embargo, hay conflicto. ¿Cómo se resuelve?

R: Estudiando y evitando prejuicios. Pensando en lo que significa que Dios es causa primera del ser de todo lo que existe, y que las criaturas son causas segundas, que causan de verdad, pero dependen completamente de Dios, aunque Dios respeta las capacidades que Él mismo les ha dado. Advirtiendo que la ciencia es uno de los logros más importantes de la historia humana, pero evitando el imperialismo científico que pretende juzgar todo mediante la ciencia: eso ya no es ciencia, sino una filosofía mala que suele denominarse cientificismo.

¿EXISTE UNA MENTE DETRÁS DEL UNIVERSO?

Si hay una mente detrás del universo, y si esa mente quiere que estemos aquí, ¿cuál es el propósito de nuestra existencia? Es esta cuestión la que por encima de todo preocupa al corazón humano. Y el análisis científico del universo no puede respondérnosla, del mismo modo que el análisis científico de un pastel no nos explica por qué se preparó. El análisis científico del pastel puede decirnos que es bueno para los seres humanos; incluso que es muy probable que haya sido diseñado con los seres humanos en mente, ya que se ajusta bien a sus necesidades nutritivas. En otras palabras, la ciencia es capaz de apuntar la conclusión de que detrás del pastel hay un propósito; pero no puede decirnos exactamente qué propósito es ése. Y sería absurdo buscarlo en el pastel pues sólo el pastelero puede revelárnoslo.La verdadera ciencia no se avergüenza de su incapacidad en este punto, simplemente reconoce que no está equipada para responder a estas preguntas. Del mismo modo, es un grave error metodológico inspeccionar los ingredientes del universo -su materia, sus estructuras y sus procesos- para averiguar para qué estamos aquí. La respuesta tendrá que venir de fuera del universo, de algo o alguien cuya relación con el universo sea similar a la del pastelero con su pastel. Ahora bien, ¿cómo averiguarlo? Existen evidencias a favor de una mente detrás del universo, de una mente que deseaba que estuviéramos aquí. Y disponemos también de una mente propia. No es, por tanto, ilógico que una de las principales razones para explorar ese fascinante universo que es nuestro hogar, sino también para comprender la mente que nos ha proporcionado ese hogar.

Además, los seres humanos podemos dar expresión a los pensamientos de nuestras mentes y comunicarlos a otros. Por tanto, sería muy sorprendente que la mente de la que derivamos sea menos capaz de expresarse a sí misma y de comunicarse que nosotros. Ello nos lleva directamente a la cuestión de si hay alguna evidencia creíble y seria de que esa mente haya hablado alguna vez a nuestro mundo [...]. Lo que está detrás del universo no es una abstracción, ni siquiera una fuerza impersonal. Es un Dios personal. Y al igual que el pastelero no forma parte del pastel, Dios tampoco forma parte de la materia del universo. Pero hay más. Si lo que hay detrás del universo es un Dios personal, eso tiene implicaciones de muy largo alcance en la búsqueda de la verdad ya que implica que puede haber otras formas de conocimiento aparte del estudio puramente científico. Las personas nos comunicamos de modo diferente que las cosas. Como personas, podemos llegar a conocer a otras personas. Por tanto, la siguiente cuestión lógica es: Si el creador es personal, ¿ha hablado directamente (de manera distinta a lo que podemos aprender de él por medio de las estructuras del universo)? Porque, si hay un Dios y ha hablado, lo que dicho será, por definición, de tremenda importancia en nuestra búsqueda de la verdad. [...]. Inevitablemente, pues, todos en general, y no sólo quienes hacemos ciencia, hemos de elegir nuestro supuesto de partida. No hay muchas opciones; en el fondo, sólo dos. O bien la inteligencia humana debe en última instancia su origen a la materia inconsciente y carece de propósito, o bien hay un creador. Es extraño que algunos afirmen que la inteligencia les lleva a preferir la primera opción a la segunda.

© John Lennox, doctor en ciencias para el curso: Fe, razón y ciencia, organizado por el Departamento de Educación de la Universidad de Oxford y recogido en el libro ¿Ha enterrado la ciencia a Dios?, 2003, pp. 137-141. Publicaciones Andamio

 

El público (especialmente Testigos de Jehová) pide a Lavasori ampliar con más información respecto a la supuesta inspección que hiciera Jesús en 1919, premiando y encargando sus bienes a su Esclavo fiel y discreto de la Watchtower por haber suministrado alimento espiritual de alta calidad (veraz e indiscutible) a los domésticos en 1919, según su interpretación privada de Mateo 24:45-47.

Ver vídeo:

Con relación a Dios, en el pensamiento hebreo la principal virtud era la unidad y la integridad de la Deidad. Es decir, sólo hay un solo Dios, Yahvé. Hay un mundo que consiste en los cielos, la tierra, y Seol bajo la tierra, y toda la creación es buena. Cada ser humano es admirable como una unidad cohesionada. La salvación se encuentra en vivir la vida en relación de pacto con el Señor, y la salvación se experimenta en el tiempo inmediato, así como en el futuro.

En el pensamiento gnóstico, cada ser humano tiene un “alma”, que contiene una chispa divina, que aspira a volver a la “Pleroma”(proto cielo-la casa de los dioses con muchas habitaciones) tan pronto como se pueda liberar de la prisión de la “carne”. “En el gnosticismo “la vida correcta” no es tan importante como el “pensamiento correcto”. La salvación se logra mediante el aprendizaje de las palabras mágicas que permiten al alma a ascender a través de los siete cielos para el Pleroma. ¿Acaso no se parece mucho esta idea gnóstica a la creencia “cristiana” de la partida de las almas buenas al cielo para estar con el Dios Trino?

En el pensamiento hebreo, el Mesías es un ser humano, surgido de entre la gente, elegido por Dios y ungido para servir y hacer la redención, para llegar al pueblo de Israel. En el pensamiento gnóstico, el Salvador es un dios, enviado desde el Pleroma (proto cielo) a la Tierra por el buen dios principal para enseñar a todos los que escuchen las palabras mágicas, para la salvación de sus almas.

El gnosticismo tuvo una influencia definitiva en el periodo del Nuevo Testamento. Casi todas las personas de la época del Nuevo Testamento y del área percibieron  la realidad en términos gnósticos. El cristianismo también añadió unos cuantos golpes al pensamiento gnóstico. Las enseñanzas cristianas primitivas estuvieron en tensión y diálogo con el gnosticismo, a veces tratando de refutar algunas de las enseñanzas gnósticas y sus maestros. Si los escritores del Nuevo Testamento no hubieran usado ideas gnósticas, el cristianismo habría sido rechazado de plano. La pregunta es: ¿Debe ser el cristianismo,  gnóstico todavía?

Tdo.

Ingº Mario A Olcese (Apologista)

El Neoplatonismo es el término para una escuela de filosofía que se forma en el siglo 3, basado en las enseñanzas de Platón y los platónicos. Aunque se basa en Platón, el neoplatonismo es sustancialmente diferente de lo que Platón escribió, y creyó. El Neoplatonismo se le atribuye a Plotino (c. 205-270 dC) y su discípulo Porfirio (232-c.300 dC) amplió las ideas filosóficas de Platón en algo más parecido a una cosmología de pleno derecho. Porfirio reunió estas enseñanzas en las seis Enéadas.

Según Plotino, el neoplatonista,  el alma, al descender del mundo inmaterial al mundo material, se olvida de algo de su naturaleza divina. Todas las almas humanas individuales, por lo tanto, participación en la divinidad de “Único” y, eventualmente regresarán a la esfera divina de la que proceden, después de arrojar sus cuerpos físicos. Porfirio siguió desarrollando las ideas de Plotino sobre el alma, afirmando que las almas humanas individuales en realidad son distintas y más bajas que el Alma del Mundo. Sin embargo, por el ejercicio de la virtud y la contemplación de lo espiritual, el alma humana puede ascender desde el reino material inferior, hacia el bien supremo, la absoluta belleza y perfección del Uno inmaterial.

San Agustín se refiere al Platónico “ascenso del alma” en el libro 9 de sus Confesiones.

Los cristianos post apostólicos fueron sospechosos profundamente de platonismo y de todas las antiguas filosofías paganas que el cristianismo había superado. Sin embargo, el neoplatonismo tiene cualidades que lo hizo atractivo para los cristianos intelectuales. El Modelo Tripartito de la Divinidad del Neoplatonismo encajó bien con la doctrina cristiana de la Santísima Trinidad. La tensión del Neo-platonismo insistió en el reino inmaterial trascendente como el bien supremo, y también hizo un llamado a la vida ascética en el cristianismo. Agustín encontró que el neoplatonismo contenía todas las ideas principales del cristianismo, con la importante excepción de que no reconoció a Cristo. La realidad, incluso si los cristianos lo negaran, fue que la Trinidad era platónica en su origen. La mayoría de los padres de la iglesia fueron platónicos. El ser “único” del platonismo se convirtió en el Dios hebreo para los cristianos. Para los gnósticos, el “Único” era todavía desconocido y no fue el Dios Hebreo del Antiguo Testamento que ellos consideraban un ser inferior que creó un mundo material dañado. Otra excepción fue que el neoplatonismo no tenía un demonio.  Este atribuyó el mal a la “falta de bondad”.

Resumen:

Queda establecido que la Trinidad y el Neoplatonismo están estrechamente interconectados, así como la partida de las almas de los justos al cielo.

EL DIOS DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

Después de que Cristo fue resucitado de los muertos por su Padre, Él dijo a María: “No me toques, porque aún no he subido a mi padre; más ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.” (Juan 20:17) Jesús sostuvo que su Padre no era sólo su Padre, sino también su Dios.

Pablo oró, “Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de Él.” (Efesios 1:17)

 Jesús hablando a la Iglesia en Filadelfia dijo: “Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén la cual desciende del cielo de mi Dios, y mi nombre nuevo.” (Revelación 3:12) El Dios referido en todos los versos anteriores no es otro más que el Padre.

Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los Profetas, en estos postreros días nos ha hablado por El Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien así mismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma 5841 [una reproducción precisa en todo estilo*] de Su Persona, de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,  1096 [ser propio de, venir a existencia, existir, convertirse en, llegar o pasar a ser*] tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos.” (Hebreos 1:1 al 4) H

El hijo de Dios fue nombrado por su Padre a ser heredero 2818 [Uno que recibe su posesión asignada por derecho de calidad de Hijo*] de todas las cosas. Y Él tiene por hereda obteniendo un nombre excelente.

“Porque ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Mi Hijo eres tú, yo te he engendrado hoy, y otra vez: Yo seré a él Padre, Y él me será a mí Hijo? Y otra vez cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios.… Más del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, [El Padre se refiere a Su Hijo como Dios] por el siglo del siglo; Cetro de equidad es el cetro de tu reino. Has amado la justicia, y aborrecido la maldad, [El Padre refiriéndose como a El mismo el Dios de su Hijo], con Oleo de alegría más que a tus compañeros… Pues, ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado a tus pies?” (Hebreos 1:5 al 13) Nota que el Padre se refiere a su hijo como “Dios” en vez de “Mi Dios”.

Davidescribió: “El Señor 3068 [YAHWEH (ADONAI) = ‘el que existe’ el nombre propio del Dios verdadero ], dijo a mi Señor (ADONI): Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado a tus pies.” (Salmo 110:1) El Padre (ADONAI/YAHWEH) dice a su Hijo (Adoni), siéntate a mi derecha.

 

“Y conozcan que tu nombre es Jehová; Tú solo Altísimo 5945 [El más Alto] sobre toda la tierra.” (Salmo 83:18)

Un hombre poseído vino a Cristo: “Y clamando a gran voz, dijo ¿qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del más Dios Altísimo? 5310 [El más alto, más alto de rango: el más Altísimo Dios*] Te conjuro por Dios que no me atormentes.” (Marcos 5:7) Como podemos ver el Padre de Jesucristo es conocido como el Altísimo.

Juan vio una visión en el cielo y exclamó: “Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el cordero.” (Revelación 21:22) Dios el Padre es quien gobierna sobre todo.

También nota en la visión de Daniel: “Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un Hijo de Hombre, que vino hasta el Anciano 6268 [avanzado de edad, viejo, envejecido] de días, y le hicieron acercarse delante de Él.” (Daniel 7:13)

Estos son algunos de los nombres que se refieren sólo a Dios, el Padre, distinguiéndolo de cualquier otro. Al Padre sólo pertenece nuestro reconocimiento como el Altísimo, el Más Alto, el Dios y Padre de todos, el Antiguo de edad, etc. El Padre es y esta sobre todo (incluyendo su Unigénito Hijo). Pablo declara que hay “Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos y en todos.” (Efesios 4:6) Dios el Padre es sobre todo.

“Estas cosas habló Jesús, y levantando sus ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también te glorifique a Ti… Y esta es la vida eterna: que te conozcan a Ti, el único 3441 [sólo, sin compañero*] Dios verdadero 228 Dios, y a Jesucristo, a quién has enviado.” (Juan 17:1 al 3) ¿Quién es el único Dios verdadero? ¡El Padre! Algunos pueden decir “Si Cristo es Dios y el Padre es el único Dios verdadero entonces tú podrás decir que Cristo es un Dios falso”. De ninguna manera. La palabra Griega alhqinoV que fue traducida verdad significa “real, verdadero, genuino, contrasta realidades con sus semejanzas.” * Cristo es una semejanza del único Dios verdadero.

Dios es un Dios de amor: “El cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Porque hay un solo Dios, y un solo mediador 3316 [uno que interviene entre dos*] entre Dios y los hombres Jesucristo hombre.” (1 Timoteo 2:4, 5) ¿Quién es ese Dios? ¡El Padre!

“Porque de tal manera amo Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.” (Juan 3:16) ¿Quién es Dios en este verso? ¡El Padre!

“Acerca, pues, de las viandas que se sacrifican a los ídolos, sabemos que un ídolo no es nada en el mundo, y que no hay más que un Dios. Pues aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores), para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas [el Padre es la fuente de todas las cosas], y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él. Pero no en todos hay este conocimiento.” (1 Corintios 8:4 al 7) ¿Quién es el Dios de cual todas las cosas son originadas? ¡El Padre!

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LA TRINIDAD ES UNA DOCTRINA CATÓLICA

Razones por las cuales creemos que la doctrina de la trinidad es de origen Católico Romano. He aquí algunas referencias bibliográficas:

“La pregunta ardiente de las décadas posteriores al concilio de Nicea, era como explicar las relaciones de las Tres Personas de la Deidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo.  El concilio había decidido, y el papado se había apropiado de la decisión como suya propia.” (Benjamin G. Wilkinson, Verdad Triunfante, p. 91)

Hasta el día de hoy, el papado admite que ellos son quienes formularon la doctrina.

“El misterio de la Trinidad, constituye la doctrina central de la fe católica. Sobre ella se basan todas las demás enseñanzas de la iglesia…

“La iglesia estudió este misterio con gran cuidado, después de cuatro siglos de clarificación, y decidió explicar la doctrina de este modo: en la unidad de la Deidad hay tres Personas, – el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo…” (Manual para el católico de hoy, p. 11)

“Nuestros oponentes [los protestantes] a menudo sostienen que ninguna creencia debe ser dogmatizada si no se halla específicamente declarada en las Escrituras (ignorando que sólo bajo autoridad de la iglesia  que reconocemos como ciertas ciertos evangelios y no otros). Pero las iglesias protestantes mismas han aceptado tales doctrinas como la Trinidad, para la cual no hay autoridad precisa en los Evangelios.” (Life Magazine, oct. 30, 1950)

La Iglesia Católica no tomó la doctrina de la Trinidad a partir de la Biblia, sino mas bien adoptada de las religiones paganas.

“La doctrina platónica en sí, es meramente una recomposición de otras trinidades provenientes de otras culturas, pareciendo ser la trinidad filosófica racional de atributos que dan origen a las tres hipótesis de personas divinas enseñada por las iglesias cristianas… Este concepto de la trinidad del filósofo griego [Plantón siglo IV BC] …puede encontrarse en todas las antiguas religiones paganas.” (París, 1865 – 1870, Nouveau Dictionaire Universel, editado por M. Lachatre, vol. 2, p. 1457).

El Espíritu Santo

Dijo Jesús: “Si me amáis, guardad mis mandamientos, y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que este con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.” (Juan 14:15-17) Jesús manifestó, con toda claridad, que vendría otro Consolador para reconfortar a Su pueblo luego de Su partida.  

Primeramente, leamos un versículo diferente, donde también se emplea el término otro. “Entonces el Espíritu de Jehová vendrá sobre ti con poder, y profetizarás con ellos, y serás mudado en otro hombre.… Aconteció luego, al volver él la espalda para apartarse de Samuel, le mudó Dios su corazón; y todas estas señales acontecieron en aquel día.” (1 Sam. 10:6-9) Saul se convirtió en otro hombre, aún cuando físicamente era la misma persona, la experiencia lo hizo ser otro hombre.  

Jesús no concluyó su conversación en el versículo 17 de Juan 14. En el versículo inmediato siguiente, dice: “No os dejaré huérfanos, vendré a vosotros.” (Juan 14:18) Jesús dijo a Sus discípulos que vendría como otro Consolador. Esto es bien entendible, puesto que la Escritúra nos dice quien es ese Consolador. El término griego parakletoV (parakletos) traducido como “Consolador,” se emplea cinco veces en la Biblia. En cuatro oportunidades el término se traduce como “Consolador,” y la quinta vez como “abogado.” “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis: y si alguno hubiere pecado, abogado (parakletos = Consolador) tiene para con el Padre, a Jesucristo el justo.” (1 Juan 2:1) Dios, claramente ha revelado que Jesucristo es nuestro Consolador.  

El Señor es ese Espíritu  

Espere un momento, ¿no dice la Biblia que el Consolador es el Espíritu Santo? (Vea Juan 14:26). Ciertamente es así. ¿Quién es el Espíritu Santo? La inspiración declara: “Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.” (2 Cor. 3:17) El Señor es ese Espíritu, sin embargo, ¿quién es el Señor?  

“Para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas y vosotros en él; y un Señor Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.” (1 Cor. 8:6) Esto lo podríamos explicar mediante una serie de fórmulas matemáticas.  

Jesucristo = el Señor.  

El Señor = ese Espíritu  

Por lo tanto, por carácter transitivo,  

Jesucristo = ese Espíritu.  

Efesios 4:4 nos dice que, “hay un cuerpo y un Espíritu.” Sólo hay un Espíritu y la Biblia nos informa que ese Espíritu es nuestro Señor Jesucristo, o más específicamente el Espíritu de nuestro Señor Jesucristo, que lo recibió de Su Padre. “Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de Su Hijo el cual clama: ¡Abba, Padre!” (Gal. 4:6)  

¿Qué exactamente es un Espíritu? De acuerdo con la concordancia de Strong, junto con muchos otros de origen griego, un espíritu es una “mente.” Cuando Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de Su Hijo, enviaba a nuestros corazones la mente o el pensar de Su Hijo. Dios nos pide que: “Haya, pues, en vosotros esta misma mente que había también en Cristo Jesús.” (Fil. 2:5) La mente o el Espíritu que tuvo Cristo, era el Espíritu de Su Padre. “Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla, pues Dios no da el Espíritu por medida.” (Juan 3:34) Estudiemos lo que la Biblia tiene que decir acerca de un espíritu.  

El concepto bíblico de “Espíritu”  

“Y conociendo luego Jesús en su espíritu que convenían de esta manera, les dijo: ¿Porqué cavilan así en vuestros corazones?” (Mar. 2:8) Jesús percibió [griego, , “conocer, es decir, comprender”] en su Espíritu. El Espíritu de Jesús es donde él conocía y comprendía las cosas. El Espíritu de Jesús es la mente de Jesús.  

“Y vino sobre mí el Espíritu [hebreo, ruwach] de Jehová, y me dijo: Dí: Así ha dicho Jehová: Así habéis hablado, oh casa de Israel, y las cosas que suben a vuestra mente [ruwach], yo las he entendido” (Eze. 11:5) En este texto, ruwach ha sido traducido como “espíritu” en un lugar, y como “mente” en otro. Se puede ver claramente, que el espíritu de un individuo es la mente o pensamiento de ese individuo. (Ver además Isa. 40:13 y Rom 11:34)  

“¿A quién has anunciado palabras, Y de quién es el Espíritu que de él procede?” (Job 26:4) Cuando anunciamos o pronunciamos palabras, estamos revelando de que Espíritu proceden. Tenemos el espíritu del mundo, o el Espíritu de Dios, el cual es el Espíritu Santo. “Y no contristéis el Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.” (Efe. 4:30)  

Mucha gente sostiene que “el Espíritu Santo” y el “Espíritu de Dios” son dos cosas diferentes. Como se puede apreciar del versículo anterior, este no es el caso. La Biblia habla del “Espíritu Santo de Dios.” Dios Padre tiene Espíritu: “Porque no sois vosotros los que hablan, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros.” (Mat. 10:20) Jesucristo tiene espíritu: “Porque sé que esto se me tornará a salud, por vuestra oración, y por la suministración del Espíritu de Jesucristo.” (Fil. 1:19) El Espíritu Santo, ¿tiene Espíritu? Algunos dicen que si, en tanto otros dicen que no. ¿Qué dice la Escritura? “El Espíritu Santo de Dios.” (Efe. 4:30) En ninguna parte de la Biblia se encuentra que diga “el Espíritu del Espíritu Santo.” ¿Por qué es así? ¿Será porque el Espíritu Santo es el Espíritu de Dios Padre y de Su unigénito Hijo? Como claramente establece la Escritura, el Padre tiene un Espíritu, y Su Hijo tiene un Espíritu, no obstante “hay un sólo Espíritu.” Evidentemente el Padre y Su Hijo comparten el mismo Espíritu en tanto son dos personas distintas. Esto es verdad, pues comparten un mismo pensar, un mismo objetivo, un mismo propósito.  

El Padre ungió a Su Hijo con su propio Espíritu. De allí que comparten el mismo Espíritu. “Has amado la justicia, y aborrecido la maldad, por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros.” (Heb. 1:9) “Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habló; pues Dios no da el Espíritu por medida.” (Juan 3:34) Como se ha demostrado claramente, el Padre y el Hijo comparten un Espíritu. ¿Qué clase de Espíritu comparten? Con seguridad es el Santo Espíritu. La Biblia menciona diversos tipos de Espíritu. Leemos acerca de “espíritu impuro,” “espíritu de iniquidad,” “espíritu inmundo,” “espíritu mudo,” “espíritu excelente,” “espíritu humilde,” “espíritu herido,” “espíritu quebrantado,” “buen espíritu.” Todos estos espíritus se designan mediante un adjetivo que los describe. Sabemos que Dios Padre tiene un Espíritu, y puede ese Espíritu ¿ser algo menos que Santo? El término “Santo” es un adjetivo. “Santo Espíritu” no es un nombre propio, sino la descripción del Espíritu de Dios. Sabemos que Dios Padre tiene un nombre propio, que es “YHWH” conocido como Yahweh o Jehová, y el nombre propio de Su único unigénito Hijo es “Yahshua” o “Jesús.” Cabe preguntar, ¿cuál es el nombre propio del Espíritu Santo?  

Nuestro Consolador  

El tiempo y el espacio nos impiden abundar en detalle, pero el punto es, ¿quién es nuestro Consolador? La Biblia dice que nuestro Consolador es Jesucristo, quien nos puede confortar en todas nuestras tentaciones, pues él fue tentado en todo como tú y yo. “Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.” (Heb. 2:18) Es “Cristo en vosotros, la esperanza de gloria.” (Col. 1:27) “Porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.” (1 Juan 4:4) Porque Jesús sufrió al ser tentado, y se allega a nosotros de modo diferente como lo hizo anteriormente. Ciertamente puede denominarse “otro Consolador.” Jesús dijo: “No los dejaré desamparados, vendré a vosotros.”  

El Espíritu Santo habrá de venir y convencer al mundo de pecado. “Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.” (Juan 16:8) “A vosotros primeramente, Dios, habiendo levantado a Su Hijo, lo envió para que os bendijese, a fin de que cada uno se convierta de su maldad.” (Hech. 3:26) Es Jesús, luego de Su resurrección, quien se allega a nosotros para que volvamos del pecado. ¿Preferiría tener un Consolador que sabe por lo que atraviesa porque lo ha sufrido él mismo, o uno que no puede empatizar con usted?  

Algunos podrían decir: “Jesús se refirió al Consolador como ‘él’, por lo tanto, debe ser otro.” No era inusual en los días de Jesús, hablar de uno mismo en tercera persona. En el Nuevo Testamento, encontramos este estilo de expresión. “Respondió entonces Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que él ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente. Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que estas le, de modo que vosotros os maravilléis. Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que él quiere da vida. Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo.” (Juan 5:19-22) Jesús habló de sí mismo en tercera persona.  

Salutaciones epistolares  

Quince de los veintisiete libros del Nuevo Testamento, comienzan con una salutación similar al siguiente: “Sea con vosotros gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y del Señor Jesucristo, Hijo del Padre, en verdad y en amor.” (2 Juan 3) Ninguna de todas las salutaciones, hacen mención a un tercer ser. Sólo se mencionan dos, el Padre y Su Hijo. De cierto que si hubiera otro tercer ser quien debía ser igualmente honrado, los autores del Nuevo Testamento lo hubieran incluido en estas salutaciones, pero no fue así. Jesús nos aclara con quien debemos tener relación.  

Juan dice, “Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión es verdaderamente con el Padre, y con Su Hijo Jesucristo.” (1 Juan 1:3) Ciertamente, si Juan hubiera tenido conocimiento de un tercer Dios, habría deseado que también tengamos comunión con él, pero no se hace mención de otro ser.  Juan declara además: “Cualquiera que se extravía y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ese si tiene al Padre y al Hijo.” (2 Juan 9) Esto concuerda con lo dicho por Zacarías. “Y le hablarás diciendo: Así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: El varón cuyo nombre es el RENUEVO, el cual brotará de sus raíces, y edificará el templo de Jehová, y él llevará gloria, y se sentará y dominará en su trono, y habrá sacerdote a su lado, y consejo de paz habrá entre ambos.” (Zac. 6:12, 13)  

En conversación con los judíos, Jesús dijo: “Y en vuestra ley esta escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero. Yo soy el que doy testimonio de mi mismo, y el Padre que me envió da testimonio de mi.” (Juan 8:17, 18) Si otro ser pudiera dar testimonio en su favor, Jesús lo habría incluido.  

Pablo declara: “Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, y de Sus ángeles escogidos.” (1 Tim. 5:21) Pablo mencionó a los ángeles celestiales para testimoniar por el cargo dado a Timoteo. Hay que tener presente a quien llamó Pablo como testigo por él. Dios el Padre y el Señor Jesucristo son los primeros nombrados, pero Pablo no se detuvo allí. Nombró los ángeles de Dios también como testigos. Ciertamente si Pablo hubiese sabido de la existencia de un tercer ser, coigual con el Padre y Su Hijo, lo hubiera nombrado en éste versículo. Sin embargo, no hay indicio alguno de otro ser, lo que constituye clara evidencia que Pablo nada sabía acerca de un tercer dios.  

La Escritura demuestra claramente que “hay un sólo Dios y Padre” y “un Señor Jesucristo.” (1 Cor. 8:6)  y no un panteón de dioses formando la deidad.  

La tema que estamos discutiendo es de importancia vital.  Por favor toma el tiempo de examinarlo en mucho detalla. La única manera que un juez puede hacer un decisión justo es por examinar y pesar toda la evidencia.  Les exhorto mucho que examinan toda la evidencia antes de hacer una decisión.  “Al que responde antes de oír, le es insensatez y deshonra.” (Proverbios 18:13).

FUENTE:

 http://www.presenttruth.info/tracts/html/holy_spirit_spanish.htm

LAS DOS LUCES DEL GÉNESIS

La luz del cuarto día y la luz del segundo día, ¡obviamente distintas!

En la Biblia encontramos variedad de innumerables textos que nos ayudan a comprender muchas cosas o bien a visualizar un lado o dimensión que no estaba a nuestra vista anteriormente, dependiendo claro está de la necesidad que se tenga específicamente para ese momento, o bien, si el deseo es de ampliar conocimiento en las verdades salvadoras de la Palabra de Dios de seguro que hallaremos las respuestas.

Por ejemplo, en Santiago 1:5 leemos:

“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.”

Sinceramente me da lástima que en ocasiones cosas tan simples y sencillas como la interpretación literal de un texto bíblico comparado a la luz de las Escrituras y de la evidencia científica no pueda ser comprendida con simples palabras. A veces es mejor exponer el tema con propiedad, tanto teológica como también científica.

En días recientes uno de nuestros distinguidos lectores nos confrontó con una inquietud bastante normal y apta de una persona a la cual le apasionan los temas científicos y un tanto los teológicos. Sin embargo, en ocasiones cuando se intenta ir en contra de evidencias contundentes utilizando argumentos vagos y extremadamente parcializados, lo que deja ver es un amplio desconocimiento de términos y terminología, así como de ideas presentes tanto en una disciplina como en la otra.

Pues bien. Nuestro amigo argumentaba que al parecer existe una cierta paradoja o contradicción en el relato bíblico del Génesis, en especial en los versículos referentes al acto creador de Dios referente a la luz (la cuál fue creada en el segundo día como sabemos), y a la de “las grandes lumbreras”, entiéndase, el Sol y la Luna, e “hizo también las estrellas”. El nos decía que como puede ser posible que la luz existiera en el segundo día cuando Dios creó el Sol en el cuarto día… Ciertamente le recomendé a nuestro amigo que repasara el relato de la creación, y aunque no lo hice en aquel momento, creo que también deberíamos recomendarle una ojeadita a su libro preferido de física básica, ya que hay una serie de conceptos que por más que yo intente presentar en la mayor simpleza posible, si no se tienen ciertos conocimientos básicos será imposible comprender a cabalidad el punto de lo que estamos exponiendo. Aunque ciertamente para discutir solo estos pocos textos bíblicos necesitaríamos varios “posts”, intentaré resumir en pocas palabras mi respuesta ante la inquietud antes presentada. Leemos en el capítulo uno del libro del Génesis, en sus primeros versículos lo siguiente:

Génesis 1

1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

2 Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.

3 Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.

4 Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.

5 Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día.

6 Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.

7 E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así.

8 Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo.

9 Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así.

10 Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno.

11 Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así.

12 Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno.

13 Y fue la tarde y la mañana el día tercero.

14 Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años,

15 y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así.

16 E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas.

17 Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra,

18 y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno.

19 Y fue la tarde y la mañana el día cuarto.

20 Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos.

21 Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno.

22 Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra.

23 Y fue la tarde y la mañana el día quinto.

24 Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así.

25 E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno.

26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen,conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.

27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó

28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

29 Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer.

30 Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así.

31 Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.

 

Nuestro amigo argumenta que la luz creada en el segundo día es la luz que ilumina la Tierra y que por lo tanto necesita ser gobernada por el Sol, el cual fue creado “contradictoriamente” para sustentar su argumento, en el cuarto día. Sé que es muy común que cuando se tiene rabia o coraje contra un determinado tema en específico se intente a toda costa el intentar ridiculizarlo. Sin embargo, si no se tiene un conocimiento efectivo previo de la teoría o teorías que piensa atacar, creo que es una fatalidad el aventurase a atacar algo sin saber tan siquiera el “uso básico de las armas” que utilizará para defenderse.

Insto a que lean el pasaje bíblico nuevamente y notarán que en NINGUN lugar este hace referencia a que la luz del segundo día es dependiente del Sol. Sencillamente no lo dice. Punto.

Para aquellos que han tenido el placer y el privilegio de ESTUDIAR la Biblia, no leerla superficialmente, sabrán que ésta está exenta de cualquier aparente o supuesto error o contradicción. En cambio, no es que no tenga sus errores o que los copistas de las antiguas versiones arameas o griegas, ya sea del Nuevo Testamento o del Antiguo Testamento, no hayan cometido errores al hacer la traducción. Lo importante es ver y entender el CONTEXTO del versículo que se está leyendo. No tomar opiniones ajenas de personas incultas respecto al tema, que intentan infructuosamente hacerle daño, aparentando las supuestas e inexistentes contradicciones.

Sin embargo, en ocasiones es importante, como dije anteriormente, el demostrar las cosas de un modo más científico. Tal vez nuestro amigo nos entienda mejor de esta manera.

Les invito a leer nuevamente el pasaje bíblico, concentrándonos esta vez en Génesis 1:4. Obviamente aquí tenemos la evidencia más clara y contundente de que, aunque ciertamente las tinieblas existían, también la luz existía. ¿Por qué? Pues porque en el versículo cuatro se nos dice:

“Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.”

Hasta donde sabemos, si se hace alusión a que se va a separar algo, es porque en algún momento estuvo junto o unido. ¿Qué tiene que ver el Sol en todo esto…? Absolutamente NADA. Aún no ha sido creado, contrario a la luz, la cual se encontraba mezclada con las tinieblas, y de ahí la ya mencionada necesidad de separarlas. Como mencioné en el post anterior, sabemos que hay un rango completo de energías relativas a los fotones, los portadores de luz (sin entrar en la mecánica cuántica por el momento para aquellos de ustedes que estén inquietos…). Estos varían desde las débiles micro-ondas que podemos hallar en un calentador de comida, hasta los rayos gama emitidos en la radiación solar.

Para sorpresa de muchos, en interesante el notar que “la luz” que se menciona en Génesis 1:3 existía en cierta medida, siendo descrita como tal en Génesis 1:4. Tanto los estudiosos de los textos originales de la Biblia, como también gran cantidad de científicos y expertos en el tema, compartimos la idea de que esta luz era tan potente que obviamente no era “visible” en alguna manera para el ojo humano. Por ejemplo, la energía termal que fue necesaria que ocurriera este proceso probablemente llevó a los fotones a una temperatura alrededor de los 2,500 K, permitiendo de esta manera que los electrones se enlazaran a lar órbitas estables de los núcleos de hidrógeno y helio, llegando a ser de esta manera lo que hayamos en el versículo cuatro.

Es importante recordar del mismo modo que la idea o noción de “tinieblas” es un término que utilizamos comúnmente para referirnos a la “ausencia de luz”. Por tal motivo podemos decir que “la luz es luz” y las tinieblas son la “ausencia de luz”. Incluso, en el libro de Isaías, uno de los “profetas mayores” teológicamente hablando, hallamos una declaración por demás interesante.

Está hablando Dios y dice:

“…que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo Jehová soy el que hago todo esto.”

(Isaías 45:7)

Claramente podemos ver que entonces que tanto la luz como las tinieblas fueron claramente creadas, aunque se podría decir también que las tinieblas existían previamente en cierto sentido. Es interesante notar del mismo modo que según este texto, podemos ver que las tinieblas fueron las que ya existían o fueron previamente creadas, probablemente en una creación anterior, y no la luz, la cual se creó después y tuvo que ser separada de las tinieblas. Basta con la evidencia. No hay necesidad de Sol alguno obviamente, tanto teológica como científicamente hablando, para que esta luz del segundo día, muy distinta a la luz o radiación gamma que emite el Sol creado en el cuarto día.

Es obvio que, a menos que no se tenga un total o al menos, un parcial entendimiento en la materia y claro, ningún prejuicio ni repetición de opiniones ajenas en cuanto a estos asuntos, no se logrará vislumbrar la clara verdad que surge de cada una de las líneas del pasaje bíblico. Tanto los teólogos y estudiosos de la Biblia, como también innumerable cantidad de científicos, compartimos este punto de vista referente a la luz y a la distinción entre ambos tipos de la misma. No hay contradicción alguna. No hay paradoja alguna. No hay fábula ni mentira alguna. Simplemente una evidencia tan contundente que abruma a aquellos que se resisten a creer en ella.

Respecto a la Biblia, sabemos que claramente es la Palabra de Dios revelada a nosotros a través de manos de hombres. Esto implica claramente que dado que fueron hombres e obvio que puede ser que tal vez exista un pequeño error de comprensión aquí o allí, o que tal vez los copistas o traductores de las versiones anteriores, ya fuera de la griega o de la aramea, hayan cometido errores (lo cual es lo más común que ha acontecido). Sin embargo, contradicciones como tal, no existen.

Insto a cada lector a que se dedique al ESTUDIO diligente de la Biblia no a LEERLA superficialmente, sin ideas preconcebidas y sin estar buscando textos bíblicos al azar aquí y allí, intentando desesperadamente buscar alguna contradicción aparente. Se darán cuenta pronto que todo lo que aparenta ser contradictorio no son más que vagos intentos por quitarle valor o mérito a un instrumento transformador como lo es la Palabra de Dios. Tomando los temas bíblicos concienzudamente, estudiando diligentemente su contexto se notará que es 100% concordante desde el Génesis hasta el Apocalipsis. Es un hecho. Punto. 

“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.”(Santiago 1:5)

¡Hasta la próxima, y que Dios les bendiga abundantemente!

FUENTE:

www.creaciondimensional.blogspot.com

EL FECHADO DEL CARBONO 14

¿Es confiable el método de fechado por Carbono 14?

Es muy común que en ocasiones ejerzamos una fe ciega en muchas tareas del diario vivir científico o bien, de la vida cotidiana común y normal, sin sentarnos a cuestionar si eso que nos dicen es cierto o bien, si tiene fundamento. Como científico, se que la mayoría de las ocasiones debo ejercer mucha fe en muchos modelos del mundo natural que usamos para intentar creer por no decir engañarnos, de que entendemos algo. Debemos recordar que la ciencia no explica las cosas, simplemente las describe.

Un ejemplo clásico lo hayamos en la relación de datación entre el C-14 y la datación de la columna geológica.Sabemos que el método de Carbono 14 es usado comúnmente para fechar material orgánico o material que en algún tiempo fue parte de un organismo vivo.

Este método está basado en la medida del elemento radiactivo carbono 14, que se encuentra en todos los tejidos vivos. Como resultado de la radiación que pasa a través de la atmósfera superior de la tierra, los átomos ordinarios de nitrógeno se transforman en carbono 14 radiactivo. Algunos de estos átomos radiactivos son entonces incorporados en las moléculas de dióxido de carbono las cuales son a su vez absorbidas por las plantas en el proceso de fotosíntesis. Los animales consumen material vegetal o carne cuyo origen también está vinculado en alguna forma con las plantas. Cada organismo en sí, ya sea planta o animal, contiene una cierta cantidad de carbono 14 radiactivo.

Cuando un organismo muere, la absorción de carbono 14 cesa y el elemento radiactivo comienza el proceso de decadencia de regreso a nitrógeno. Al medir la cantidad de carbono radiactivo en una muestra se puede determinar la fecha de su muerte. Cuanto más carbono 14 esté presente, menor será la edad y cuanto menos tenga, más antiguo será el espécimen.

Al igual que los otros métodos de fechado radiométrico, el método Carbono 14 depende de varias hipótesis. Primero, para que este método de fechado funcione, la cantidad de carbono radiactivo en la atmósfera de la tierra debe haber sido constante. Esto significaría que la tasa de formación de carbono radiactivo habría tenido que ser igual a la tasa de decadencia en la época en que vivió el espécimen. Segundo, hay que suponer que la medida de decadencia era en el pasado la misma de hoy. Tercero, ninguna contaminación de carbono radiactivo podía ocurrir desde la muerte del espécimen.

A fin de evaluar completamente la exactitud del método de fechado carbono 14, procedamos a examinar la evidencia observable. Hay un número de factores en el medio que podemos considerar, los cuales indicarían que la tasa de formación de carbono radiactivo no ha sido constante en el pasado.

1.La disminución de la fuerza del campo magnético de la tierra, lo que provoca que la radiación cósmica penetre más fácilmente en la atmósfera de la tierra.

2.La actividad volcánica, que libera dióxido de carbono. Los períodos de violentas erupciones volcánicas transtornarían el balance del C-14 requerido para que este método fuera válido.

3.Las pruebas nucleares llevadas a cabo hace varias décadas han sido responsables de un aumento en la tasa de formación de carbono radiactivo.

4.Las llamaradas solares también son responsables de un aumento en la tasa de formación de carbono radiactivo.

5.Las colisiones de asteroides o meteoritos que tienen lugar en la tierra. Por ejemplo, en 1908 cayó un meteorito en Tunguska, Siberia. Los anillos concéntricos de todos los árboles alrededor del mundo indicaron que la cantidad de radiactividad fue mayor que la normal el año que siguió a la explosión de Siberia.

Por lo tanto, es inexacto suponer que la tasa de formación de carbono 14 y la de decadencia han sido constantes en el pasado. No hay forma posible de hace ajustes para compensar todas las variaciones que han ocurrido en el pasado. Una evaluación justa de la evidencia observable indica claramente que el fechado por el método de carbono 14 es altamente dudoso.

¿Es confiable el método de fechado por el carbono 14 radiactivo? Cuando se publican fechas en varios artículos científicos, ¿debemos aceptarlas como exactas e indiscutibles? Muchoscolegas científicos han asegurado que el fechado de material orgánico es tan digno de confianza y preciso como un reloj suizo. Procedamos a examinar unos pocos ejemplos señalando una buena razón para cuestionar la confiabilidad de este método.

1.Moluscos vivos han sido fechados por el proceso de carbono 14 y se les ha asignado una edad de 2300 años. Estos resultados fueron publicados en la revista SCIENCE, volumen 130, del 11 de diciembre de 1959.

2.La publicación Nature, volumen 225, del 7 de marzo de 1970, informó que se había llevado a cabo una prueba de carbono 14 en material orgánico contenido en el mortero de un castillo inglés. Aunque se sabía que el castillo tenía 787 años, el carbono 14 dio una edad de 7.370 años.

3. Focas recién muertas fueron fechadas por el método carbono 14 asignándoles 1.300 años de edad; focas momificadas que habían estado muertas por 30 años se les fijó 4.600 años. Estos resultados fueron publicados en el volumen 6, de 1971, del American Journal of the United States.

Y así, la lista continúa…

El siguiente gráfico ilustra una muestra de fechas tomadas del diario científico Radiocarbon and Science. Presenta una comparación de las fechas de carbono 14 con fechados de especímenes por la estructura geológica de tiempo. Las fechas geológicas o eras fueron determinadas por los evolucionistas hace más de 100 años y son todavía reconocidas por la mayoría de los científicos de hoy como exactas y razonables.

MUESTRA FECHA : …………………….CARBONO-14 – FECHA GEOLOGICA

Tigre diente de sable: ………… 28.000 100.000 – 1.000.000
Mamut: …………………………………11.000 20.000 – 35.000
Gas natural : …………………………………14.000 – 50.000.000
Carbón: ………………………………………..1.680 -100.000.000

Es obvio que existe una gran discrepancia entre las fechas del carbono 14 y las propuestas por la columna geológica. Sin embargo, ambos métodos de fechado son aceptados como exactos y confiables por quienes apoyan la teoría de la evolución, a pesar de que una obviamente contradice la otra.

Recordemos:

“ Nuestra amada ciencia no explica las cosas, simplemente las describe”.

Fuente:

http://creaciondimensional.blogspot.com

ORIGEN DEL CARBÓN Y EL DILUVIO

¿De dónde salió el Carbón?

“Bien podemos llamarlos diamantes negros. Cada canasta es poder y civilización”. Ralph Waldo Emerson

 

Llámalo diamante negro. Llámalo canasta de poder. O llámalo carbón. Es uno de los recursos naturales más útiles que se encuentran en la tierra. Se compone de materia vegetal modificada por el calor, la presión, la actividad catalítica y la descomposición. Pero ¿cómo se originó la materia vegetal? La pregunta ha sido un punto de controversia por mucho tiempo. La mayoría de los que han estudiado el carbón creen que es un derivado de la acumulación orgánica natural como las turberas, las marismas y los pantanos que fueron sepultados. Un grupo menor sugiere que la mayoría del carbón se desarrolló a partir de materia vegetal transportada de otras partes.

En el siglo XVIII y la primera parte del siglo XIX, los estudiosos de la tierra mayormente sostenían que el carbón provenía de materias vegetales sepultadas durante una catástrofe mayor (el diluvio de Noé). Estos señalaban evidencias sugiriendo que la formación del carbón no se asemejaba a ningún proceso moderno y que las modernas marismas, pantanos y áreas similares no se pueden comparar con las vetas de carbón en extensión lateral, profundidad y composición.1  

¿Sepultura catastrófica o acumulación gradual?  

Con el surgimiento del uniformismo,2 los científicos comenzaron a explicar todo fenómeno geológico por medio de procesos observables. Charles Lyell, promotor del principio uniformista, visitó algunas de las regiones carboníferas en Europa y en Norteamérica.3 El y otros investigadores notaron la asociación que existe entre los árboles petrificados verticales con las vetas de carbón; argumentaban que el carbón no podía ser el producto de un sepultamiento durante una catástrofe mundial porque el crecimiento de los árboles asociados con los yacimientos de carbón requería demasiado tiempo (Figura 1). Dicha observación y la consiguiente argumentación fueron factores importantes en el cambio de opinión acerca del origen del carbón. Y de la teoría de una rápida acumulación y sepultamiento de residuos de plantas se cambió a la teoría de un proceso gradual de crecimiento, acumulación y sepultamiento.

Cualquier punto de vista que uno encuentre más convincente–sepultamiento catastrófico o acumulación gradual– depende en cierto modo del paradigma con el cual uno trata el tema. Ya que el autor y la mayoría de los lectores de este artículo sostienen una concepción del mundo influenciada por la Biblia, nos concentraremos más en las evidencias que apoyan el relato bíblico. Sin embargo, también se deben examinar algunos de los argumentos usados a favor del crecimiento y la acumulación gradual.

Se puede ver claramente que la mayoría del carbón se compone de materia vegetal como ser troncos de árboles, ramas, cortezas, hojas, agujas y residuos de plantas maceradas. Los carbones del período llamado Carbónico (generalmente las clases más duras) están compuestos por helechos, licopodios, equisetos y otras plantas no clasificadas junto con las que dan semillas (árboles de hojas perennes y de hojas caducas y plantas con flores). Los carbones más blandos (generalmente más arriba en la columna geológica) son mayormente el producto del sepultamiento de árboles de hojas caducas y de hojas perennes. Debido a que el carbón revela que está compuesto de restos de plantas, éstas deben haber crecido donde ahora está localizado el carbón (autóctono) o deben haber sido transportadas a la ubicación actual de los yacimientos de carbón (alóctono).

Preguntas acerca de los yacimientos de carbón

Tal vez la primera pregunta obvia que uno podría hacer es: “¿Se asemeja un yacimiento de carbón a una turbera o un pantano sepultados?” Para responder a esta pregunta tenemos que saber algo acerca de las ciénagas y los pantanos. Una turbera se compone generalmente de un tipo especial de musgo (Sphagnum). Puede haber otras plantas asociadas con las ciénagas, pero la planta dominante es el musgo Sphagnum. Una marisma o pantano puede tener una mayor variedad de plantas –especialmente los tipos de plantas que prosperan en ambientes húmedos–. En el caso de las turberas, la respuesta a la pregunta mencionada arriba es un rotundo No, pues se ve claramente que la mayor parte del carbón no es turba sepultada.4 En el caso de una marisma o pantano la respuesta no es tan clara, especialmente para los carbones del período Carbónico. Muchos de los tipos de plantas encontradas en estos yacimientos de carbón se han extinguido.5 No podemos estar seguros de que ellas prefirieron un habitat de tierra pantanosa. El estudio de plantas actuales emparentadas indica que la mayoría de ellas no eran habitantes de los pantanos. Los carbones del Cretáceo al Eoceno, derivaron principalmente de árboles del bosque. Algunos árboles como el ciprés crecen mayormente en tierras pantanosas en la actualidad, pero muchos de los otros no podrían sobrevivir en un ambiente tal.

Otra pregunta obvia es: “¿Proveen los ambientes húmedos modernos un modelo adecuado para los grandes depósitos de carbón? A esta pregunta se puede dar una respuesta más definida que fue la usada por los primeros geólogos para apoyar su hipótesis del diluvio. Aunque unos pocos pantanos y marismas cubren grandes áreas, por ejemplo el Dismal Swamp de Virginia, Estados Unidos, muchas vetas de carbón son mucho más extensas. El yacimiento de Pittsburg cubre parte de los estados de Pennsylvania, Ohio, y West Virginia, Estados Unidos, un área de 5.000 kilómetros cuadrados y tiene un promedio de un poco más de dos metros de espesor. La cuenca de carbón de los montes Apalaches abarca alrededor de 180.000 kilómetros cuadrados. Se calcula que la cantidad de carbón que se podría extraer de allí llegaría a miles de millones de toneladas. Se ha calculado que el yacimiento de Power River, de Wyoming, en el mismo país, con sus 30.000 kilómetros cuadrados, contiene casi 22.000 millones de toneladas de carbón explotable. Y el valle Latrobe, en Australia, puede proporcionar 70.000 millones de toneladas de carbón. La profundidad o espesor de los yacimientos de carbón es aun menos comparable con las acumulaciones orgánicas modernas.

Problemas de la teoría de acumulación

Bajo un examen más detallado, la teoría autóctona ofrece problemas. Algunos carbones contienen restos de animales, generalmente de animales marinos.6 Un ejemplo común es el Spirorbis, un pequeño gusano tubular espiral de menos de 5 mm de diámetro (Figura 2). La presencia de un gusano marino en yacimientos de turba o de pantanos que son considerados como autóctonos no encaja bien con la hipótesis uniformista. Para evitar este problema, se dice que los Spirorbis han vivido en un ambiente de agua dulce durante el período Carbónico aunque se lo encuentra comúnmente a través de la columna geológica y en los océanos modernos adheridos a corales, moluscos y algas marinas.7 Obviamente, un gusano marino mezclado con carbón es un argumento a favor de que el mar tuvo parte en la formación del carbón.

El carbón frecuentemente muestra una detallada preservación de los restos orgánicos originales. Si el carbón fuera un producto de las acumulaciones de plantas en ciénagas y marismas se esperaría notar algún grado de descomposición. A veces hay exquisitos fósiles de frondas de helechos y hojas ubicados directamente debajo de los sistemas radicales de árboles petrificados verticales (Figura 3). Si los árboles realmente hubieran crecido donde ahora están parados, cualquier resto orgánico como ser hojas o frondas de helechos se hubieran descompuesto durante el tiempo requerido para el crecimiento de los árboles y antes del sepultamiento y la petrificación.

Uno de los argumentos más fuertes a favor de que el carbón proviene de restos de plantas sepultadas en el lugar surge de las “raíces” (Stigmaria) de los árboles petrificados verticales asociados con el carbón. Estos son gigantescos licopodios con troncos que miden un metro de diámetro y hasta 35 metros de altura. La Stigmaria, generalmente de varios centímetros de diámetro y a veces muchos metros de largo, sostiene numerosas “raicillas” (apéndices) que penetran en los sedimentos (Figura 4). En apariencia pueden asemejarse a un gigantesco cepillo para botellas. La irradiación de estos apéndices en los sedimentos es considerada como evidencia de que están en una posición de crecimiento.8

La controversia acerca de la naturaleza de las “raíces” de la Stigmaria ha existido desde que comenzó el estudio del carbón; pero todavía no se ha arribado un consenso claro. Los modernos licopodios (pequeñas plantas rastreras que raras veces tienen más de un metro de altura) tienen rizomas subterráneos rastreros con estructura similar a la de la Stigmaria de los gigantescos licopodios. Pero si la Stigmaria de estos licopodios son rizomas subterráneos rastreros, ¿dónde están las verdaderas raíces? No se ha encontrado nada con estos fósiles gigantes. Tal vez estas Stigmarias cumplían la función de raíces verdaderas como también de propagar más brotes.

Aunque superficialmente parecería que las Stigmarias con sus apéndices extendidos estuvieran en su posición de crecimiento, ciertos detalles sugieren otra cosa. Generalmente, las Stigmarias son piezas aisladas desconectadas de la base de cualquier árbol. Sin embargo, hasta estas piezas muestran apéndices que se extienden adentro de los sedimentos. Los troncos de los grandes licopodios petrificados verticalmente son huecos y están llenos de sedimentos. Ocasionalmente, algunos trozos de Stigmaria fueron arrastrados por el lodo y la arena que llenaron los tocones huecos.9 También en estos casos, los apéndices irradian hacia afuera de donde están adheridos a la Stigmaria en hileras espirales. Aparentemente, los apéndices eran lo suficientemente duros como para prevenir el aplastamiento cuando fueron sepultados en el lodo y la arena. Tal vez los yacimientos de esquisto eran lodo en suspensión que transportaba los trozos de Stigmaria con apéndices. O se asentaron las Stigmarias y apéndices junto con los sedimentos finos de una suspensión barrosa en el agua. Si los trozos dañados de Stigmaria fueron transportados por agua o por lodo, tendrían que mostrar un alineamiento siguiendo la corriente. Esta información ha llegado de dos sitios de Nueva Escocia, Canadá y de Holanda.10

Aunque el problema de la Stigmaria y los apéndices irradiantes no puede ser plenamente resuelto, un estudio de la misma apoya los argumentos a favor del transporte así como también a favor de la posición de crecimiento.

Transformación de restos vegetales en carbón

El proceso de la transformación de los restos vegetales en carbón ha sido de interés por muchos años. Algunos experimentos de laboratorio han tenido éxito en cambiar los tejidos de plantas a carbón en un año o menos.11 A veces se encuentran troncos carbonizados que fueron usados en antiguas minas de carbón que han sido reabiertas en tiempos modernos. Un importante y reciente descubrimiento ha sido el rol de la arcilla como catalizadora para el proceso de carbonización.12 Si la arcilla era un ingrediente necesario para transformar la materia vegetal en carbón, un diluvio de alcance mundial explicaría mejor la fuente de la arcilla, que un ambiente húmedo uniformista.

Se estima que la cantidad de materia vegetal necesaria para producir un metro de carbón es de 5 a 20 metros, depende de la dureza del carbón. Pocas veces las actuales acumulaciones de restos vegetales (como en una turbera) son más profundas que 10 a 20 metros. De acuerdo con esta fórmula, una turbera de 20 metros de profundidad produciría de uno a cuatro metros de carbón. Pero muchas vetas de carbón son más gruesas que eso y es frecuente encontrar yacimientos de carbón que tienen 30 metros, y los hay de hasta de más de 100 metros de espesor. ¡Australia tiene uno de más de 240 metros de espesor! Es asombrosa la acumulación de 1.200 metros de espesor o más (5 x 240) de materia vegetal necesaria para producir depósitos de carbón tan gruesos, aun en un modelo de diluvio. Sin embargo, por raro que sea, resulta más fácil visualizar una acumulación catastrófica de restos de plantas en una cuenca que está hundiéndose que visualizar la formación de turberas in situ de tales dimensiones.

Con frecuencia, se observa que las capas sucesivas de carbón están separadas desde unos pocos centímetros hasta unos pocos metros de sedimentos. Si estos yacimientos fueran autóctonos, se requeriría el desarrollo sucesivo de turberas o marismas una encima de la otra a lo largo de varias eras. Los ambientes de turberas y marismas requieren condiciones especiales. Es irreal la repetición de tales condiciones vez tras vez para producir numerosas capas sucesivas de carbón en el mismo lugar (Figura 5). Los procesos geológicos que produjeron el sepultamiento de una capa de materia vegetal probablemente hubieran eliminado las condiciones necesarias para la producción de otra turbera en el mismo lugar.

En cambio, el repetido transporte y deposición de resaca o masa de restos vegetales flotantes y su subsecuente sepultamiento provee una explicación más razonable. Algunas investigaciones recientes sugieren que las mareas, con su diario subir y bajar del agua, podrían estar involucradas en el repetido transporte y deposición de restos de plantas en suspensión.13 Por ejemplo, en la cuenca de Indiana, he observado depósitos rítmicos (considerados como el resultado de la acción de las mareas) asociados con las características típicas de los sedimentos del Carbónico que contienen carbón. Sin embargo, las fluctuaciones diarias de las mareas depositarían lodo demasiado rápidamente como para permitir el crecimiento de plantas. Su presencia en tales depósitos requiere transporte. Las observaciones de árboles flotantes revelan que con suficiente tiempo y agua, muchos flotarán y se hundirán verticalmente.14

La mayoría de los geólogos especialistas en carbón no aceptan el sepultamiento catastrófico de restos de plantas y su subsecuente cambio a carbón. Sin embargo, la teoría dominante de las “turberas” presenta problemas que han permanecido sin respuesta por más de cien años. Un modelo del diluvio para la formación del carbón responde a algunos de estos problemas y provee una explicación científicamente razonable para el origen de las grandes cantidades de carbón que existen en el mundo entero.

HGC

Notas

1. Nicolaus Steno (1630-1687) fue uno de los primeros en asignar origen diluvial a los fósiles y estratos sedimentarios. En su tiempo estas eran sugerencias nuevas. Otros notables geólogos diluviales que lo siguieron fueron John Woodward (1667-1727), y Jean-Andre Deluc (1727-1817).

2. La interpretación uniformista de la historia de la tierra establecida especialmente por James Hutton y Charles Lyell trata de aplicar al pasado los índices actuales de los procesos geológicos. Por ejemplo, se supone que el promedio de los índices de erosión y sedimentación observados actualmente son modelos satisfactorios para comprender procesos similares del pasado.

3. Charles Lyell, “On the Upright Fossil Trees Found at Different Levels in the Coal Strata of Cumberland, Nova Scotia”, Proc. Geol. Soc. London 4 (1843), pp. 176-178.

4. Wilfrid Francis, Coal, Its Formation and Composition (London: Edward Arnold Publishers Ltd., 1961).

5. A. C. Seward, Fossil Plants (New York: Hafner Pub. Co., Inc., 1898-1919, 1963).

6. Sergius Mamay and Ellis L. Yochelson, “Occurrence and Significance of Marine Animal Remains in American Coal Balls”, U.S. Geol. Surv. Prof. Papers 354-I (1961). pp. 193-224.

7. Harold G. Coffin, “A Paleoecological Misinterpretation”, Creation Res. Soc. Quart. 5 (1968), p. 85. Spirorbis (Phylum Annelida) tiene una larva trocófora. Varios otros filum también tienen especies con larvas trocóforas. No se ha encontrado ninguna especie con larva trocófora en agua dulce.

8. W. E. Logan, “On the Character of the Beds of Clay Immediatley Below the Coal Seams of S. Wales”, Proc. Geol. Soc. London 3 (1842), pp. 275-277. Esta interesante nota escrita por Logan fue una de las primeras en señalar la abundancia de Stigmaria y apéndices en la arcilla debajo de las vetas de carbón. Logan propuso que esta arcilla era el suelo en el cual se originaron las plantas productoras de carbón y que la Stigmaria y los apéndices representaban raíces todavía in situ. La investigación posterior fracasa en apoyar que estas arcillas son suelos. Ver Leonard G. Schultz, “Petrology of Underclays”, Geol. Soc. Am. Bull. 69 (1958), pp. 363-402.

9. Richard Brown, “Section of the Lower Coal-Measures of the Sydney Coalfield, in the Island of Cape Breton”, Quar. Jour. Geol. Soc. London, 6 (1850), p. 127. Mientras investigaba en los yacimientos de carbón en Nueva Escocia, Canadá, yo también documenté dos ejemplos de trozos de Stigmaria dentro de tocones huecos. Ver Harold G. Coffin, “Research on the Classic Joggins Petrified Trees”, Creation Res. Soc. Annual (1969), pp. 35-44.70.

10. N. A. Rupke, “Sedimentary Evidence for the Allochthonous Origin of Stigmaria, Carboniferous, Nova Scotia”, Geol. Soc. Am. Bull. 80 (1969), pp. 2109-2114, W. F. M. Kimpe and A. A. Thiadens, “On the Occurrence of Coal Raft Above and Rhizome Inclusions in Seam Finefrau B. South Limbourg, Holland”, Proc. Third Inter. Cong. of Sedimentology, Groningen Wageningen (1951), pp. 167-173.

11. John Larsen, “From Lignin to Coal in a Year”, Nature 31 (March 28, 1985), p. 316.

12. R. Hayatsu, et al., “Artificial Coalification Study: Preparation and Characterization of Synthetic Macerals”, Organic Geochemistry 6 (1984).

13. “Blame it on the Moon”, Scientific American, February 1989, p. 18.

14. Harold G. Coffin, “The Puzzle of the Petrified Trees”, College and University Dialogue 4:1 (1992), pp. 11-13, 30-31.

Fuente:

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LAS BALLENAS: ¿EVOLUCIONARON?

Los cetáceos (ballenas y delfines) son en realidad mamíferos, no peces. Pero viven toda su vida en el agua, a diferencia de la mayoría de los mamíferos que viven en la tierra. Pero los evolucionistas creen que los cetáceos evolucionaron a partir de mamíferos terrestres. El libro Enseñando la Evolución y la Naturaleza de la Ciencia destaca prominentemente una supuesta serie transicional. En este capítulo se analiza éste y otros argumentos a favor de la evolución de los cetáceos, y muestra algunas características singulares de las ballenas y los delfines.

MARAVILLOSAS BALLENAS

Los cetáceos tienen muchas características especiales que les permiten vivir en el medio acuático. Por ejemplo:

*Una enorme capacidad pulmonar que les permite un intercambio de oxígeno eficiente; lo que les facilita inmersiones prolongadas.

*Una poderosa cola acabada en grandes aletas horizontales la cual les permite nadar vigorosamente.

*Ojos diseñados para ver correctamente bajo el agua gracias a un alto índice de refracción y al mismo tiempo capaces de resistir grandes presiones.

*Sus oídos poseen un diseño distinto de los oídos de los mamíferos terrestres pues son capaces de captar las ondas sonoras en el aire y al mismo tiempo guardar su tímpano protegido de las altas presiones.

*Su piel carece de pelo y de glándulas sudoríparas pero posee una gruesa capa de grasa fibrosa que sirve como aislante.

*Las aletas de las ballenas y sus lenguas poseen intercambiadores de calor que actúan contra corriente para minimizar la pérdida de calor.

*Fosas nasales en la parte superior de la cabeza (respiraderos).

*Boca y pezones especialmente acondicionados para que el bebé pueda ser amamantado bajo el agua.

*Los misticetos disponen de unas formaciones queratinosas llamadas barbas o ballenas, que cuelgan de la mandíbula superior, dentro de la boca, y filtran el plancton para la alimentación.

Muchos cetáceos localizan objetos usando el eco. Tienen un sistema de sonar que es tan exacto que sería la envida de la marina de los EE.UU. Puede detectar un pez del tamaño de una pelota de golf a una distancia de 70 metros (230 pies). Un experto en teoría el caos ha demostrado que el patrón de repiqueteo del delfín está diseñado matemáticamente para obtener la mejor información posiblei.

Una de las sorprendentes características de la mayoría de los delfines que localizan usando el eco y de las pequeñas ballenas es el “melón”, un saliente grasoso en la frente. Este “melón” es en realidad una lupa de sonido -una estructura sofisticada diseñada para concentrar las ondas de sonido emitidas en un solo rayo que el delfín puede dirigir hacia donde quiera. Esta lupa de sonido funciona porque diferentes lípidos (compuestos grasosos) desvían las ondas ultrasónicas que los atraviesan de distintas formas. Los distintos lípidos deben de estar dispuestos según una forma determinada y en una secuencia precisa para concentrar el sonido rebotado del eco. Cada uno de los lípidos es único y diferente de los lípidos de grasa de ballena normales y se elabora siguiendo un proceso químico complicado en el que intervienen diferentes enzimas.ii

Para que un órgano como éste haya evolucionado, las mutaciones fortuitas deberían haber formado las encimas apropiadas para poder crear los lípidos correctos, y otras mutaciones deberían haber causado que los lípidos se depositaran en el lugar correcto y con la disposición y forma adecuadas. No es posible que este órgano evolucionara gradualmente paso a paso, porque hasta que los lípidos no estuvieran completamente formados y por lo menos parcialmente, en su lugar y forma exactos, no habría servido para nada. Por lo tanto, la selección natural no habría favorecido formas intermedias incompletas.

ESLABONES PERDIDOS

Los evolucionistas creen que las ballenas evolucionaron a partir de algún tipo de mamífero terrestre. Según el libro Enseñando la Evolución, página 18, éstas “evolucionaron a partir de un grupo primitivo de mamíferos ungulados denominados mesoniquios” [Actualización de 2001: esta afirmación ahora ha sido puesta en duda por los mismos evolucionistas]

De todas formas, se requiere una infinidad de cambios para que una ballena evolucione a partir de un mamífero marino. Uno de ellos es la eliminación de la pelvis. La pelvis tendería a aplastar el orificio reproductivo con los movimientos propulsores de la cola.

Pero una pelvis más pequeña no habría podido sostener las extremidades traseras necesarias para poder caminar. Por lo tanto la hipotética forma transicional no sería apta ni para la tierra ni para el mar, y en consecuencia sería extremamente vulnerable. Del mismo modo, la parte posterior del cuerpo debe poder girar respecto la parte anterior para que las oscilaciones laterales de la cola se transformen en movimientos verticales. Las focas y los dugongos no son desde el punto de vista de su anatomía formas intermedias entre los mamíferos terrestres y las ballenas, pues poseen sus propias características particulares.

La ausencia de formas transicionales en el registro fósil es un hecho del cual se han dado cuenta los evolucionistas expertos en ballenas como E.J. Slijper: “No disponemos ni de un sólo fósil de una forma transicional entre los susodichos animales terrestres [es decir, carnívoros y ungulados] y las ballenasiii.

El fósil de ballena más antiguo del registro fósil muestra que eran completamente acuáticas desde su primera aparición. Sin embargo, el libro Enseñando la Evolución pretende polemizar sobre la evolución. Y por lo tanto reconstruye algunos recientes descubrimientos fósiles para defender las historias evolutivas que Slijper creía basándose en la fe. En la página 18 aparece una hermosa imagen de un supuesta serie transicional entre animales marinos y ballenas (dibujados del mismo tamaño sin explicar a los lectores que algunas de estas criaturas tenía tamaños muy distintos -véase la sección sobre Basilosaurios en este capítulo). Esta imagen parece haber sido tomada de un artículo en la revista Discoveriv. La lista de la revista Discover (abajo) es idéntica a la serie que aparece en el libro Enseñando la Evolución con la diferencia de que en esta última aparece el Basilosaurus en el cuarto lugar y que la lista de la revista Discover posee “fechas”:

*Mesoniquios (hace 55 millones de años)

*Ambulocetus (hace 50 millones de años)

*Rodhocetus (hace 46 millones de años)

*Prozeuglodon (hace 40 millones de años)

Debe notarse la falta de tiempo necesario para que la gran cantidad de cambios ocurrieran mediante mutaciones y selección natural. Si una mutación resulta en un nuevo gen, para que este nuevo gen sustituya al antiguo en una población determinada, los individuos portadores del antiguo gen deben ser eliminados, y esto requiere tiempo. Los cálculos genéticos de la población indican que en 5 millones de años (un millón más del supuesto intervalo entre Ambulocetus y Rodhocetus), los animales de una línea generacional de alrededor de 10 años (típica de las ballenas) no podrían sustituir más de 1.700 mutacionesv. Esto no es ni muchos menos suficiente para generar la nueva información que las ballenas necesitan para la vida acuática, incluso suponiendo que pudieran surgir de alguna forma todas las hipotéticas mutaciones necesarias para añadir la información requerida. (y tal y como se muestra en el capítulo 9, la ciencia real muestra que esto no puede ocurrir).

AMBULOCETUS

El segundo en esta “serie transicional” es el Ambulocetus natans (“ballena caminante que nada”) que tiene una longitud de 2 metros (7 pies). Siguiendo el ejemplo de los medios de comunicación secular y las revistas “populares” de ciencia el libro Enseñando la Evolución frecuentemente presenta bellas historietas a sus lectores, pero no presenta los detalles técnicos de la investigación, ni tampoco sus limitaciones. Las bellas ilustraciones del Ambulocetus natans en estas publicaciones se basan en imaginaciones de los artistas, y ¡deberían ser contrastadas con los huesos que realmente se han descubierto! La diferencia se ilustra bien en el artículo “A Whale of a Tale?vi” (¿Cuentos de ballenas?) Este artículo muestra que los elementos esqueléticos necesarios para establecer la transición de un mamífero terrestre no nadador a una ballena están (convenientemente) ausentes (véase el diagrama de la pagina siguiente). Por lo tanto, no hay forma de evaluar críticamente las grandilocuentes afirmaciones que presenta sobre el significado de los fósiles. La bióloga evolucionistas Annalisa Berta escribe sobre el fósil de Ambulocetus:

“Dado que la faja pélvica no ha sido preservada, no hay ninguna evidencia en el Ambulocetus de que las extremidades posteriores estuvieran conectadas con el esqueleto axial. Esto impide las interpretaciones de locomoción en este animal, dado que muchos de los músculos que sostienen y mueven las patas traseras se originan en la pelvisvii.”

Finalmente, (según métodos de datación evolucionarios) su fecha es posterior a las ballenas que claramente lo son, por lo tanto es poco posible que sea un antepasado caminante de las ballenas.

BASILOSAURUS

Basilosaurus isis (o Zeuglodon) es la cuarta y última forma transicional propuesta en la página 18 del libro Enseñando la Evolución. Basilosaurus en griego significa ‘rey lagarto’, pero en realidad era un mamífero marino parecido a una serpiente de unos 21 metros (70 pies) de largo, con un cráneo de 1,5 metros (5 pies) de largo. Era 10 veces más largo que el Ambulocetus, aunque el libro Enseñando la Evolución lo dibuje del mismo tamaño –así se contribuye a dar la pretendida impresión (falsa) de que existe una serie transicional genuina.

Sin embargo, El Basilosaurus era completamente acuático, y por lo tanto difícilmente una forma transicional entre mamíferos y ballenas. También, Barbara Stahl, paleontóloga especialista en vertebrados y evolucionista, señala:

“la forma de serpiente del cuerpo y la forma peculiar del los dientes laterales dejan claro que estos archaeocetes [como el Basilosaurus] No pueden haber sido los antepasados de las ballenas modernas.”

Ambas ramas de las ballenas modernas, las ballenas dentadas (Odontoceti) y las ballenas verdaderas (Misticetos), aparecen súbitamente en el registro fósil. Stahl señala lo siguiente respecto a la estructura craneana de ambos tipos:

“… muestra una extraña modificación no presente, ni siquiera de forma rudimentaria, en los Basilosaurus y sus parientes: en relación con la migración hacia atrás de las narinas en la superficie dorsal de la cabeza, los huesos nasales se han reducido y ascendido y los elementos premaxilares y maxilares se han expandido hacia atrás para cubrir la cara superior de la caja del cráneo’viii

Basilosaurus tenía pequeñas extremidades posteriores (ciertamente demasiado pequeñas para andar), y el libro Enseñando la Evolución dice “se cree que no eran funcionales.” Pero probablemente se usaban para agarrarse durante la cópula, según otros evolucionistas. Por ejemplo, Philip Gingerich evolucionista experto en ballenas dijo, “Me parece que podrían haber sido algún tipo de abrazadera sexual y reproductiva”ix.

PAKICETUS

Pakicetus inachus, descubierto por Philip Gingerich, es a los ojos de algunos evolucionistas otro candidato a forma intermedia entre ballenas y animales marinos. Según los métodos de “datación” evolucionistas tiene 52 millones de años. Dado que algunas publicaciones educativas han propuesto que el Pakicetus es una forma transicional (véase el diagrama en la página siguiente), merece la pena examinarlo aunque no aparezca en el libro Enseñando la Evolución. Lo cual indica que sus autores no creen que Pakicetus sea un buen ejemplo de forma intermediaria.

Esto podría ser porque, en el momento de escribir, Pakicetus tan sólo era conocido por algunos dientes laterales y fragmentos de cráneo y de la mandíbula inferior, por lo tanto no había fundamentos para saber si su locomoción era transicional. Pero el artículo de Gingerich dirigido a profesores de escuelax presenta una reconstrucción llena de creatividad, como a su vez la portada de la revista Sciencexi, esta reconstrucción era distinta de la realidad tal y como se informaba en el mismo número. Nótese que las partes punteadas del cráneo representan evidencias fósiles reales, mientras que el resto fue “reconstruido”.

Los nuevos hallazgos surgidos después de que Gingerich escribiera han barrido sus imaginativas reconstrucciones. Un prominente experto en ballenas, Thewissen, y sus colegas desenterraron algunos huesos adicionales de Pakicetus, y publicaron sus obras en la revista Nature. El comentario sobre este trabajo en el mismo número dice, “todos los huesos poscraneales indican que los Pakicetus eran mamíferos terrestres, y… que eran animales corredores, que al correr tocaban el suelo sólo con los pies.” (Véase la ilustración arriba.) ¡Esto es muy distinto de la imagen que presenta Gingerich de su animal acuático!

Esto demuestra un fenómeno frecuentemente repetido en la paleontología evolutiva. Muchas de las supuestas formas transicionales se basan en restos fragmentados, que se prestan a varias interpretaciones, basadas en los axiomas del observador. Las presuposiciones evolucionarias significan que lo más probable es que estos restos se interpreten como transicionales, como en el caso de Gingerich, estas presuposiciones también predominan en las afirmaciones acerca de los hombres mono (véase el capítulo 6). Pero cuando aparecen más huesos, entonces los fósiles casi invariablemente encajan en un tipo u otro, y ya no pueden considerarse como transicionales. También es importante notar que las supuestas formas intermedias suelen ser presentadas a bombo y platillo en los medios de comunicación, mientras que las retracciones suelen silenciarse o ignorarse.

Se nota claramente la tendencia evolucionaria de Thewissen al describir al Pakicetus como un “cetáceo terrestre” y afirmar, “las primeras ballenas eran completamente terrestres, y eran incluso corredores remarcables”. Pero el término “ballena” queda desprovisto de sentido si puede asociarse con mamíferos terrestres, y no explica nada de cómo las verdaderas ballenas marinas supuestamente evolucionaron.

¿ PATAS VESTIGIALES ?

Muchos evolucionistas apoyan la evolución de la ballena alegando que hay patas traseras enterradas en su carne. Sin embargo, estas supuestas “remanentes” no carecen de utilidad en absoluto, sino que ayudan a reforzar los órganos reproductores -los huesos son diferentes en machos y hembras. Así pues se explican mejor por la creación, no por la evoluciónxii. Como en el caso de la supuesta falta de funcionalidad de las extremidades de los Basilosaurus, no deberíamos dar por sentado que la ignorancia de una función significa que esta función no existe.

Un mito promulgado por algunos evolucionistas dice que se han encontrado ballenas con extremidades traseras, completas con los músculos del muslo y la rodilla. Pero esta historia probablemente es una leyenda formada a partir de una verdadera narración de un cachalote con un bulto de unos 14 centímetros (5,5 pulgadas) conteniendo un trozo de hueso de 12 centímetros (5 pulgadas). Los cachalotes suelen medir 19 metros (62 pies) por lo tanto este trozo de hueso es minúsculo en comparación con la longitud del cachalote ¡ es difícil calificarlo como “pierna”xiii!

La historia de la evolución de las ballenas resulta ser una “historieta de ballenas”, la escasez de evidencias ilustran la abrumadora falta de fósiles transicionales de cualquier tipo.

Escrito por Dr Jonathan D. Sarfati B.Sc. (Hons.), Ph.D., F.M.

Referencias y Notas

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i R. Howlett, ‘Flipper’s Secret’, New Scientist 154(2088):34–39, 28 Junio 1997.

ii U. Varanasi, H.R. Feldman, and D.C. Malins, ‘Molecular basis for formation of lipid sound lens in echolocating cetaceans’, Nature 255(5506):340–343, 22 Mayo 1975.

iii E.J. Slijper, Dolphins and Whales (Ann Arbor, MI: University of Michigan Press, 1962), p. 17.

iv C. Zimmer, ‘Back to the Sea’, Discover, Enero 1995, p. 83.

v Esto se explica completamente en W.J. ReMine, The Biotic Message (St. Paul, MN: St. Paul Science, 1993), capítulo 8;

vi D. Batten, ‘A whale of a tale? Journal of Creation, 8(1):2–3, 1994. La version en internet ha sido actualizada (2001) para incluir más supuestos hallazgos.

vii J.G.M. Thewissen , S.T. Hussain, y M. Arif, ‘Fossil evidence for the origin of aquatic locomotion in archeocete whales’, Science 263(5144):210–212, 14 Enero 1994. Perspective by A. Berta, ‘What is a whale?’ en el mismo número, pp. 180–181.

viii B.J. Stahl, Vertebrate History: Problems in Evolution (New York: McGraw-Hill, 1974), p. 489; énfasis añadido.

ix The Press Enterprise, 1 Julio 1990. A–15.

x P.D. Gingerich, ‘Evidence for evolution from the vertebrate fossil record’, Journal of Geological Education 31:140–144, 1983.

xi P.D. Gingerich, N.A. Wells, D.E. Russell y S.M.I. Shah, Science 220(4595):403–6, 22 Abril 1983.

xii J. Bergman y G. Howe, ‘Vestigial organs’ are fully functional, Creation Research Society Monograph No. 4.

xiii C. Wieland, ‘The strange tale of a leg on a whale’, Creation 20(3):10–13, Junio–Agosto 1998.

Fuente:

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¿QUÉ TAMAÑO TIENE TU DIOS?

El tamaño de algo se determina por unidades de medida, las que varían dependiendo del objeto que medimos. El oro se mide en onzas o gramos; el carbón, en toneladas. El petróleo crudo se despacha en barriles, la gasolina refinada se vende por litros o por galones. El tamaño de una caja se define por su longitud, anchura y altura, en centímetros o en pulgadas, y para alfombrar una habitación se habla de metros cuadrados o yardas cuadradas. Como los metros o las yardas son inadecuados para indicar la distancia entre Nueva York y Nairobi, usamos kilómetros o millas. Pero las distancias interplanetarias demandan años luz, y un año luz es igual a la distancia que la luz viaja en un año a la velocidad de 300.000 km (186.000 millas) por segundo. ¡Algo casi impensable!

Pero, ¿qué tamaño tiene tu Dios? ¿Está él tan distante y es tan infinito que el espacio y el tiempo no significan nada para él? ¿Es él tan trascendente que podemos reconocerlo como la base moral o la causa primera del universo, y luego dejarlo solo con su grandeza, y seguir nuestras vidas sin referencia a su existencia o a sus demandas? ¿O se halla tan cercano, tan inmanente, tan involucrado en la vida y sus miríadas de movimientos que vive en ese árbol o se lo encuentra en esta piedra o es una parte de todo lo que existe, una especie de ser panteísta, y lo hacemos como uno de nosotros? Y todo esto, ¿tiene realmente sentido, después de todo?

Para el salmista, el asunto del tamaño de Dios era de importancia. “¿A dónde me iré de tu espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiera a los cielos, allí estás tú; y si en el seol hiciera mi estrado, allí tú estás. Si tomara las alas del alba y habitara en el extremo del mar, aun allí me guiará tu mano y me asirá tu diestra” (Sal. 139:7-10). Reflexiona sobre esto, y tendrás una idea del infinito: no del tipo matemático, donde el infinito está más allá de lo alcanzable, sino de la dinámica espiritual, en la cual Dios puede ser a la vez trascendente e inmanente; infinito, pero puede amar lo suficiente como para identificarse con las necesidades y preocupaciones humanas. Por ello David se asombra y siente contentamiento: Dios está en el cielo omnipresente, omnisciente, omnipotente y sin embargo lo suficiente interesado como para que podamos decir: “Me asirá tu mano”.

En este mismo asombro y contentamiento reside uno de los desafíos más grandes que confrontamos como cristianos con respecto a Dios: la tentación de considerar a Dios desde el punto de vista de nuestras limitaciones y cuestionar su poder y fortaleza.

Resistamos la tentación

Pero los cristianos que aceptan la Biblia como revelación de Dios para la humanidad no están sin ayuda para resistir tal tentación. La Biblia habla de la revelación última que Dios realiza en la persona de Jesús, en quien lo finito y lo infinito se fusionan. En él lo divino y lo humano, el totalmente Otro y Aquel que se identificó con nuestras debilidades y fragilidad, se unieron para mostrar que la vida puede vivirse en estrecha relación con Dios, sin diluir su infinitud magnífica.

Jesús demostró el poder de Dios en su vida, muerte y resurrección, poder que tocó y transformó la vida de sus discípulos. El tímido y atropellado Pedro llegó a ser el predicador intrépido del día de Pentecostés. El Tomás que dudaba buscando una evidencia científica y una prueba sensorial, cuando el Jesús resucitado lo confrontó, cayó a sus pies en humildad, exclamando: “¡Señor mío y Dios mío!” (Juan 20:28).

Pero la timidez de Pedro y la duda de Tomás no eran exclusivas de ellos. Pareciera que los cristianos de todas las épocas han tenido y tienen dificultades para creer en todos los aspectos de la revelación de Dios, si carecen de un apoyo aceptable. Por ejemplo, considera las palabras proféticas de Apocalipsis 1:7: “He aquí que viene con las nubes: todo ojo lo verá”. Algunos preguntan: ¿Cómo pueden todos los habitantes de la tierra ver la venida de Jesús al mismo tiempo, dado el hecho de que la tierra es redonda? Una pregunta científica, es cierto, pero que ignora el hecho de que en este caso nos confrontamos con un evento divino, y no debemos entender a Dios en términos de las limitaciones humanas. Considera que aun nosotros, los humanos, hemos desarrollado en nuestros días la capacidad tecnológica de lograr que un acontecimiento determinado sea visto alrededor de la tierra al mismo tiempo. No estoy sugiriendo que Cristo usará satélites y la televisión para difundir su segunda venida. Pero me refiero a que si los seres finitos han logrado diseñar un sistema mediante el cual un incidente sobre esta tierra puede verse simultáneamente por todos sus habitantes, ¿por qué limitaremos a un Dios infinito al decir que él no puede lograrlo de la manera que él mismo escoja? ¿Qué tamaño tiene tu Dios?

El poder de Dios y la creación

Una área en la que se observa en forma especial este problema de limitar el poder de Dios es el origen de la tierra y de la vida sobre ella. Los científicos afirman que esta tierra, junto con muchas galaxias y planetas, fue el resultado de la explosión de alguna masa de origen desconocido, y que la vida se desarrolló eventualmente cuando se produjeron las condiciones adecuadas. Pero la teoría de la evolución no es tan científicamente sólida como se hace creer a mucha gente y varios trabajos eruditos han señalado los problemas de la teoría de la evolución (ver recuadro).

Existe una diferencia filosófica básica entre un científico que apoya el evolucionismo y uno que cree en la creación. La ciencia trata acerca de los fenómenos naturales. La teoría de la evolución explica el origen del planeta Tierra y la vida sobre él, usando las leyes naturales cuyos efectos se observan en el mundo. El problema es que hay brechas significativas que no pueden salvarse con ninguna ley conocida o fenómeno observado. Por ejemplo, la antiquísima pregunta. “¿Qué fue primero: el huevo o la gallina?”. Todo pollo sale de un huevo que se empolla, y cada huevo es puesto por una gallina. La aparición del primer huevo o la primera gallina, de cualquier otro modo, no es natural, ¡para decir lo mínimo! Los científicos creacionistas señalan esto y dicen que la ciencia sólo puede considerar las leyes naturales que fueron establecidas como parte de una creación sobrenatural. Esto se entiende mejor si comparamos la fabricación y el mantenimiento de un automóvil. Así como las herramientas que son totalmente satisfactorias para arreglar un vehículo son inadecuadas para su fabricación, las leyes científicas que sirven apropiadamente para comprender el funcionamiento y el mantenimiento de este mundo son inadecuadas para dar cuenta de su origen.

La primera ley de la termodinámica, que trata de la conservación de la energía, afirma que los procesos naturales no pueden crear ni destruir la energía, sino que sólo pueden convertir la energía de una forma en otra. Esto fija una limitación importante a la naturaleza. Como la materia es una forma de energía, la naturaleza no puede dar razón de la energía total del universo, incluyendo la materia; de allí la necesidad de lo sobrenatural. ¿Podría esto sobrenatural ser el Dios Creador, revelado más específicamente en Jesucristo?

Los que creen que la Biblia es la revelación de Dios no deberían sorprenderse si cualquier determinación científica de la edad de la tierra no guarda consistencia con la historia de la creación. El acto de la creación implica un acontecimiento sobrenatural que dio como resultado una tierra madura, completamente desarrollada, con sus habitantes al final de la semana de la creación. Cualquier método para datar la tierra científicamente involucra suposiciones de condiciones y procesos naturales, y no dará resultados que apoyen una base de creación sobrenatural.

Como Dios creó este mundo en forma sobrenatural, ningún método de datación científica de la tierra, aun en los días de Adán, podría dar resultados que estuvieran en armonía con la creación. La entrada del pecado cambió la perspectiva de la humanidad y ha puesto límites a la comprensión humana. Aquí es donde entra la fe. “Por la fe comprendemos que el universo fue hecho por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía… Pero sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe y que recompensa a los que lo buscan” (Heb. 11:3, 6).

Se necesita precaución

Lo que hemos considerado hasta ahora nos advierte que debemos ser cuidadosos al buscar, desde nuestra perspectiva humana, poner un límite a la persona y el poder de Dios. No podemos medir ni comprender a Dios desde el punto de vista de nuestra inadecuación. Tampoco podemos apreciar completamente el papel de Dios en esta tierra y su historia, desde la perspectiva limitada de nuestra inteligencia. Podemos pensar, sondear, inquirir, analizar —en realidad Dios nos anima a hacerlo–, pero llega un punto en el que nos confronta el vasto abismo entre lo finito y lo infinito. Lo finito no puede abarcar o comprender plenamente lo infinito; lo finito sólo puede creer. Allí es donde la fe viene a nuestro rescate. Y mientras estudiamos y teorizamos, los que afirman su fe en Dios confesarán humildemente que no todas las cosas son claras todavía. “Ahora vemos por espejo, oscuramente; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré como fui conocido” (1 Corintios 13:12).

¿Qué tamaño tiene tu Dios? ¿Es suficientemente grande para darle sentido a la vida, aunque no podamos comprender todos los misterios involucrados en ella? ¿O es tan pequeño que la vida llega a ser un viaje tortuoso, vapuleada de aquí para allá, de la vacilación a la duda y de la duda a la desesperación? La elección es tuya.

E. Theodore Agard

LA SINGULARIDAD DE LA BIBLIA

La Biblia: ¿Por qué es única?

¡La Biblia! No hay otro libro en la historia que haya sido tan amado como injuriado. Millones han arriesgado sus vidas y esperanza por sus promesas y muchos se han pasado la vida atacando su credibilidad. Para muchos ella da respuestas vitales a preguntas sobre la vida y la muerte, el presente y el futuro, el pecado y la salvación. Para otros, no es nada más que un libro de mitos y fábulas.

Fuera de lo que sus admiradores y críticos podrían decir, un hecho se mantiene al margen de toda discusión: la Biblia es un libro único en historicidad, origen, monoteísmo, profecías y enfoque redentor. Otros libros pueden contener conceptos similares y proclamar principios morales elevados, pero la Biblia es diferente a todos los demás en multitud de aspectos.

Unica en historicidad

La historicidad es una de las características distintivas de las Escrituras. Mientras otra literatura religiosa contiene muchos mitos y leyendas, la Biblia presenta la narración histórica en forma directa.1 Los críticos pueden alegar que mucho material de la Biblia es mitológico y que su narrativa está plagada de errores históricos, pero los hechos contradicen tales afirmaciones. Descubrimientos arqueológicos de los dos últimos siglos han resaltado la naturaleza histórica de las Escrituras de muchas maneras. La arqueología no prueba que la Biblia es la Palabra de Dios, pero ciertamente ha iluminado y provisto en ocasiones la adecuada verificación, necesaria para el registro histórico de las Escrituras.2 Respondiendo a acusaciones de que la historia bíblica combina presunciones con errores, Donald Wiseman, un respetado profesor de asiriología, ha argüido con acierto que la evidencia arqueológica ha eliminado en su mayor parte aquellos “supuestos errores”. Ciertamente, “la mayoría de los errores pueden ser atribuidos a errores de interpretación de catedráticos modernos y no llegan a substanciar ‘errores’ de hecho presentados por los historiadores bíblicos. Esta perspectiva es más adelante confirmada cuando se recuerda cómo muchas teorías e interpretaciones de la Escritura han sido corroboradas o corregidas por descubrimientos arqueológicos”.3

Unica en su origen

Otra peculiaridad de la Biblia es la de su origen distintivo. ¿Por qué es el Antiguo Testamento tan diferente a cualquier otra literatura antigua contemporánea? Un salmo provee la respuesta: “Ha manifestado sus palabras a Jacob, sus estatutos y sus juicios a Israel. No ha hecho así con ninguna otra de las naciones; y en cuanto a sus juicios, no los conocieron” (Salmo 147:19-20). Israel estaba plenamente consciente del hecho de que Jehová, el creador de los cielos y la tierra, se había revelado a sí mismo a Abrahán y sus descendientes como no lo había hecho con otras naciones. El apóstol Pablo, quien habiéndose educado dentro del judaísmo llegó a ser el primero de los apóstoles del Evangelio, está de acuerdo con la reivindicación del salmista por la que Dios da especial revelación a Israel. “…que les ha sido confiada”, dice, “la palabra de Dios” (Romanos 3:1 y 2). “La Palabra de Dios” quiere decir lo mismo que “las Sagradas Escrituras” (2 Timoteo 3:15). Ninguna otra nación o grupo étnico, tales com los babilonios, egipcios, griegos o romanos, produjeron alguna vez una colección de escritos como la Biblia. Esas naciones dejaron un legado de historia, literatura, poesía y drama, pero ninguna ha dejado nada similar a la ‘Scriptura’ hebrea que sea tan coherente, contando con un cuerpo unificado de escritos que cubren historia, biografía y ética; y un sistema religioso que abarque un período de más de mil años, escrito por muchos y muy diferentes autores. Su peculiaridad reside en la fuente de la cual el Antiguo Testamento emergió: la divina revelación exclusiva dada a Israel.

Desde luego, hubo un propósito divino detrás de esta revelación. La intención de Dios era que los israelitas, como receptores privilegiados de la revelación de Jehová, compartirían su conocimiento de Dios con otras naciones. Desde el comienzo Dios estableció su propósito, a saber, que en Abrahán y sus descendientes “todas las familias de la tierra” fueran benditas (Génesis 12:3; 22:18). El plan de Dios era que las Sagradas Escrituras, originalmente confiadas a los judíos, se volvieran eventualmente la herencia común de “toda nación, tribu, lengua y pueblo” (Apocalipsis 14: 6). Las Escrituras no fueron dadas solamente a Israel, sino que por medio de Israel llegaran a toda la familia humana.

Unica en monoteísmo

El monoteísmo es otra característica única que separa a la Escritura hebrea de toda otra literatura religiosa de los tiempos antiguos. Otras naciones fueron politeístas, y mucha de su literatura sacra está constituida por mitos relacionados con dioses y diosas multitudinarios. Por contraste, el Antiguo Testamento habla sobre Jehová como el único y verdadero Dios y no admite otro: “¡Oye, oh Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es! Y amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, con toda tu alma, y con todas tus fuerzas” (Deuteronomio 6:4 y 5). Esta confesión de Jehová como el único Dios, el Dios viviente, el creador del cielo y la tierra fue el fundamento de la religión de Israel.

Es verdad que a través de los siglos muchos israelitas sucumbieron a la atracción del politeísmo. Pero de manera consistente los profetas los llamaron a volver a la fe en el único Dios. Eventualmente, el monoteísmo prevaleció en Israel. A pesar del desinterés de los críticos modernos, la Biblia, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamentos, reconocen a un solo Dios. Este monoteísmo único de la Biblia, no es ni el resultado de genios humanos ni el producto final de un proceso evolutivo en la historia de la religión de Israel, sino que es “el discernimiento inspirado revelado por Dios a su pueblo”4. Sin esta revelación especial, Israel habría seguido el camino de todas las otras naciones antiguas. No habría habido Sagradas Escrituras con el retrato distintivo del supremo y soberano Dios.

Unica en predicciones proféticas

Las predicciones proféticas constituyen otra evidencia de la unicidad de la Biblia. Otras naciones han tenido profetas, pero ellos nunca hicieron predicciones que cubrieran cientos de años sobre el futuro y se cumplieran. Por ejemplo, la profecía de Daniel 2, describiendo la marcha de la historia desde Babilonia a través de Media y Persia, Grecia, Roma, las naciones divididas de Europa y el establecimiento del reino de Dios, no encuentra paralelo en cualquier otro relato literario. Tal predicción profética está más allá de toda sabiduría o previsión humanas. Daniel mismo reconoció la fuente divina de la profecía cuando se lo explicó directamente al rey Nabucodonosor: “Pero hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios, y él ha hecho saber. . . qué ha de acontecer en los postreros días” (Daniel 2:28).

La predicción profética se toma en las Sagradas Escrituras como un serio indicador de la naturaleza del verdadero Dios, que se advierte en el desafío que Jehová lanzó: “Dadnos pruebas de lo que ha de ser después, para que sepamos que vosotros sois dioses” (Isaías 41:23). El verdadero Dios puede revelar el futuro y sólo en la Biblia encontramos predicciones proféticas que han sido cumplidas exactamente luego de períodos prolongados de tiempo. Esto ofrece poderosas evidencias de que la Biblia es la Palabra de Dios de una manera única.

Los críticos, por supuesto, menosprecian el carácter distintivo de las revelaciones proféticas aduciendo que ellas no son más que historia escrita posteriormente al cumplimiento de los hechos. Para sustanciar o respaldar tales pretensiones, a menudo distorsionan la evidencia despiadadamente. Por ejemplo, ellos señalan que las profecías de Daniel, incluyendo el capítulo dos, fueron escritas en el segundo siglo d.C. por un autor desconocido, y no por el profeta Daniel en el siglo VI a.C. No obstante, aún esto no alcanzaría a explicar cómo ese escritor desconocido pudo prever que el cuarto imperio, Roma, sería el más poderoso de los cuatro imperios y que éste sería seguido por otro dividido, en condiciones que se mantendrían por más de mil quinientos años. Así, contrariando la clara evidencia de la historia y la propia del libro de Daniel, el cuarto reino, según dicen, se refiere a Grecia en lugar de Roma, haciendo que la profecía de Daniel 2, como otras predicciones proféticas de ese libro, tengan que ver con eventos ya ocurridos o a punto de producirse en el tiempo en que fueron descriptos. Pero hay evidencias arqueológicas, históricas, y lingüísticas que favorecen firmemente la fecha del siglo VI a.C. para el libro de Daniel, lo cual lleva a la conclusión que las predicciones de Daniel 2 todavía continúan siendo testigos del hecho de que Dios es el verdadero autor.

Unica en su enfoque redentor

Sin embargo, las predicciones proféticas de la Biblia nunca han intentado gratificar la curiosidad humana. Ellas fueron dadas para revelar el verdadero carácter y propósito de Dios: salvar a la humanidad del pecado. Este plan divino para la redención de la raza humana fue desplegado progresivamente durante cientos de años. Primero, por la anticipación provista por medio de las revelaciones dadas a los patriarcas y a los profetas, y luego, en la encarnación del Hijo de Dios. Más que cualquier otra cosa, es el enfoque redentor el que caracteriza la unicidad de la Biblia, tanto en el Antiguo como el Nuevo Testamentos, como la Palabra de Dios. Desde la primera promesa de redención en Génesis 3:15, hasta la seguridad final de la gracia de Jesucristo en Apocalipsis 22:21, la Biblia constituye una única y coherente revelación de Dios en búsqueda de los seres humanos perdidos.

La promesa del Antiguo Testamento y su cumplimiento en la encarnación, vida, muerte, resurrección y exaltación de Jesús de Nazareth como se registra en el Nuevo Testamento, provee suprema evidencia de que estos escritos son en verdad divinos. Acertadamente Pablo exalta la redentora unicidad de la Palabra de Dios: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16 y 17).

Jesús mismo frecuentemente apelaba al Antiguo Testamento para mostrar que su ministerio, muerte y resurrección, daban cumplimiento a esas promesas y profecías. Pero muchos de los dirigentes judíos rechazaron las reivindicaciones de Jesús y su interpretación de las Escrituras. El les dijo a los dirigentes en términos bien claros: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida . . . No penséis que voy a acusaros delante del Padre; hay quien os acusa, Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. Porque si creyeseis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras?” (Juan 5:39, 40, 45-47) ¿No son estas mismas palabras aplicables hoy a muchos catedráticos cristianos, quienes mientras pretenden desarrollar una exégesis de la Biblia de rigor científico, neutralizan el significado obvio de las profecías en el Antiguo Testamento y frecuentemente atribuyen sus interpretaciones y aplicaciones en el Nuevo Testamento a la prejuiciada o mal informada comprensión de la iglesia primitiva?

Si nosotros creemos que Cristo es el que pretende ser: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6), entonces nosotros tenemos, como él, que aceptar las Escrituras como “la Palabra de Dios” (Marcos 7:13), como la Santa Escritura, la cual “no puede ser quebrantada” (Juan 10:35). No hay evidencia de que Jesús haya citado alguna otra fuente fuera de las Escrituras. En su conflicto con la tentación de Satanás en el desierto la Escritura fue su única arma. El dijo: “Escrito está: no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4).

Unica para mí

Yo me crié en un hogar secular. No teníamos oración, ni lectura de la Biblia, ni devoción alguna. A los diecinueve años dejé mi hogar para estudiar leyes en la Universidad de Groningen, Holanda, mi tierra natal. No comprendía el propósito de mi existencia y buscaba afanosamente el sentido de la vida. Por la lectura de la Biblia llegué a creer que ella tenía las respuestas para mi búsqueda. Acepté a Jesucristo como mi Salvador y Señor. Renuncié a estudiar leyes y me preparé para ser pastor. Trabajé durante diez años como misionero y luego regresé para realizar estudios teológicos superiores.

En el seminario teológico me confrontaron una miríada de preguntas críticas sobre la Biblia. ¿Escribió Moisés realmente los libros que se le atribuyen? ¿Fue David el autor de todos los salmos que van bajo su nombre? ¿Fue el libro de Isaías escrito por tres o más personas desconocidas en lugar del profeta Isaías? ¿Se originó el libro de Daniel en el segundo siglo a.C. en lugar del sexto? ¿Fueron las narraciones del libro de Génesis mitos antes que relatos históricos? ¿Fueron los cuatro evangelios invenciones plagadas de contradicciones y faltas a la verdad? Mi confianza en la Biblia como revelación divina vaciló. Comencé a preguntarme si la Biblia realmente era lo que había creído que era cuando me convertí catorce años antes. Me di cuenta que si perdía mi confianza en la Biblia podía perder mi fe en Cristo, tarde o temprano, porque era por las Escrituras que él se me había revelado a sí mismo y me había hablado continuamente por medio de ellas.

Después de mucha oración y estudio, decidí que iba a mantenerme apegado a Cristo y a su Palabra, aunque yo no podía contestar todas las preguntas críticas en aquel momento. Ahora, cerca de treinta años más tarde, plenos de estudio y oración, muchas preguntas han sido contestadas y otras permanecen sin resolver. Sin embargo, tengo la confianza de que un día Dios me proveerá las respuestas, sea en esta vida o en el mundo por venir. A través de los años, mientras estudio cuanta evidencia puedo hallar, continúo cultivando mi relación personal con mi amante y compasivo Salvador y estoy más convencido que nunca de que la Biblia es verdaderamente la Palabra de Dios. No hay otro libro que califique para ese título.

El autor de este relato es actualmente dirigente de Iglesia en Norteamérica, esperamos entrevistarlo pronto.

Fuente:

http://creaciondimensional.blogspot.com/2009/11/la-biblia-por-que-es-unica.html

¿Sabías que Jesús no nació el 25 de diciembre?

COROTOS AJENOS
(Tomado de Planeta Curioso)

Así es, ¿pero por que decimos esto? Por muchas razones. No existe ninguna evidencia que indique que Jesús hubiera nacido el 25 de diciembre. Más bien, la evidencia demuestra lo contrario.

Por ejemplo en el libro Celebrations, de Robert J. Myers, leemos: “El relato bíblico sobre el nacimiento de Jesús no indica nada de la fecha en que tuvo lugar. Sin embargo, el informe de Lucas [Lucas 2:8] tocante a que los pastores ‘moraban en los campos, guardando sus rebaños por la noche’, da a entender que Jesús debió nacer en el verano o a principios del otoño. Ya que diciembre es un mes frío y lluvioso en Judea, lo más probable es que por la noche los pastores hubieran buscado refugio para sus rebaños”.

Además en el libro Daily Life in the Time of Jesus (Vida cotidiana en el tiempo de Jesús), de Henri Daniel-Rops, se nos dice algo semejante: “Los rebaños […] pasaban el invierno bajo cubierto; y solo por este detalle puede verse que es poco probable que la fecha tradicional de la Navidad, en el invierno, sea cierta, ya que el Evangelio dice que los pastores estaban en los campos”.

The Encyclopedia Americana dice lo siguiente sobre el 25 de diciembre: “En Occidente no se estableció esta fecha hasta aproximadamente mediados del siglo IV, y en Oriente, hasta más o menos un siglo después”.

Si buscamos información en la Biblia, llegamos a la conclusión que Jesús no nació en esa fecha. Y él no autorizó la celebración de la Navidad, como tampoco lo hicieron sus discípulos ni los escritores de la Biblia. De hecho los primeros cristianos no celebraban el nacimiento de Cristo. Además si hubiese sido importante recordar su nacimiento, ¿no lo habría mandado?

Además hasta la Iglesia Católica reconoció que Jesus no nació en esa fecha, en su periodico del Vaticano L’Osservatore Romano dijo: “Históricamente, la verdadera fecha del nacimiento de Jesús permanece bajo un velo de incertidumbre que no han podido levantar ni la historia romana, ni el censo imperial de aquella época, ni la investigación de siglos posteriores. Y pasa explicar por que razón se escogió el 25 de diciembre para recordar el nacimiento de Jesús. Pero ese tema lo tocaremos para otra ocasión.

Fuente: Planeta Curioso

www.yeshuahamashiaj.org

www.elevangeliodelreino.org

www.retornoalparaiso.blogspot.com

EL VERDADERO ORIGEN DE LA NAVIDAD

¿Conoce realmente las raíces de esta fiesta? ¿Distingue el origen de esta festividad? ¿Sabe el origen del árbol de Navidad?  

La Navidad, en pocas palabras, no puede ser celebrada por los cristianos. Los fieles aman la verdad de Cristo y no deben ser atraídos por una fiesta que no tiene un origen divino. 

La Navidad está llena de paganismo, fue disfrazada por la iglesia Católica Romana. Los falsos maestros promueven la Navidad y engañan la mente de las personas a través de la radio o televisión incitando a celebrarla. 

Origen de la Navidad

Esta palabra proviene del término Natividad, el cual tiene su origen en el latín “Nativitatem”, que significa Nacimiento. El mundo religioso la aplica al nacimiento de Jesucristo.

Esta fiesta en lengua inglesa se le llama “Christmas”, que quiere decir “Misa de Cristo” y es celebrada en la misma fecha.

Esta enseñanza no es bíblica porque no encontramos nada relacionado con la Navidad; ni Pedro, ni Pablo, ni Juan, ni alguno de los apóstoles nos hace mención de dicha fiesta, por lo cual se entiende que no la celebraron. En consecuencia, ni la iglesia primitiva guardó esta fiesta.

El 25 de diciembre (solsticio de invierno en el hemisferio norte) se festeja la Navidad en la mayoría de iglesias denominacionales, (y en la iglesia ortodoxa).

Las llamadas “posadas” empiezan el 16 de diciembre y conmemoran el viaje de María y José en su búsqueda de alojamiento antes del nacimiento de Jesús.

La historia nos dice que cuando el emperador Constantino aceptó la doctrina de Jesús se empezó a cristianizar muchas festividades paganas.

Algunas enciclopedias nos dicen que esta festividad era conocida no con el nombre de Navidad, sino como “Saturnalias”, celebrada por los romanos paganos del 17 al 24 de diciembre y el 25 de diciembre era el nacimiento del dios Sol.

La enciclopedia Quillet dice: “La navidad no figuraba entre las primeras fiestas antes del siglo V. El primer lugar donde se menciona una fecha del nacimiento de Jesucristo es en Egipto. San Clemente de Alejandría se asombró de que algunos teólogos egipcios hablan no solamente del año, sino también del día en que ocurrió el nacimiento de Jesús que suponían ser el 20 de mayo. Más tarde se creyó que Cristo había venido al mundo el 19 o 20 de Abril o 6 de Enero. La primera mención cierta del 25 de diciembre aparece en el calendario de Filocalus en el año 254”.

La enciclopedia Barsa dice: “esta celebración se generalizó en el siglo IV. Como no se conoce la fecha precisa del nacimiento de Jesús, la iglesia Católica adoptó finalmente el 25 de diciembre y cristianizó festividades paganas, que en diversos pueblos se celebraban como la fiesta del sol y los carnavales de Saturno”.

La enciclopedia de religión Católica: “se menciona que no hay fundamentalmente una razón que favorezca la fecha en cuestión, pues quien estableció esta fecha fue el papa Julio I en el siglo IV para quitar la enorme discrepancia que había en cuanto al tiempo del nacimiento del hijo de Dios, porque unos creían que había nacido en mayo, otros en abril y otros en enero”.

Origen del árbol de Navidad

Dicen algunas fuentes que antiguamente había un hombre llamado Nimrod, éste nació precisamente el 25 de diciembre, y se dice que él es el mismo que aparece en el libro de Génesis 10:8-10; dicho hombre se unió con su madre, llamada Semiramis, y de esa unión nació un hijo que se llamó Tammuz, (Ezequiel 8:14).

Cuando Nimrod murió su madre-esposa lo sepultó. Pero al paso del tiempo creció un árbol donde él había sido enterrado. Semiramis comenzó a enseñar que su “hijo-esposo” se había encarnado en ese árbol y cada día de su natalicio visitaba la tumba y llevaba regalos los cuales colgaba en las ramas.

Esa doctrina se propagó por todos los pueblos, siendo uno de ellos Babel y la tierra de Sinar, que luego se llamó Babilonia.

De esta forma vino a existir el “árbol” del natalicio de Nimrod. Lo que hoy se hace en diciembre es recordar indirectamente el nacimiento de este hombre malvado y pecador, Génesis 10:8-10.

La decoración del árbol se puede rastrear en los romanos que ponían máscaras del dios Baco en las ramas de los árboles para alcanzar protección.

También colgaban chuchearías en los árboles para celebrar el saturnal, el festival del dios de la cosecha. Las campanas, las frutas y otras decoraciones que se emplean en la actualidad han evolucionado a lo largo de los siglos demostrando que esta fiesta se funda en tradiciones de hombres y no en lo divino.

Se cuenta otra leyenda de tres árboles que estaban cerca del pesebre para honrar al recién nacido: el olivo, el dátil y el pino. El olivo dio su fruto, la palma dio dátiles, pero el pino no tenía nada que dar.

Unas estrellas bajaron de los cielos y se posaron sobres sus ramas para servir de ofrenda, es el supuesto origen del árbol decorado.

En las primeras fiestas de Navidad los romanos usaban árboles de pino para representar el calor del nuevo nacimiento del dios Sol en forma de fuego.

Se basaba en una vieja leyenda babilónica: durante una noche, un árbol verde se desarrolló de un tronco muerto. Significa que el dios Sol Nimrod (tronco seco) reencarnó en Tamuz (árbol verde) cuando su madre Semiramis lo parió esa noche.

Los romanos colgaban del árbol cerezas rojas que después fueron esferas, como símbolos del dios Sol. De los países Sajones se adoptó la costumbre de colgar regalos y golosinas. Costumbre que proviene de Alemania, donde el misionero inglés Bonifacio, sustituyó en el siglo VII los sacrificios que se hacían en la encina sagrada de Odin, por un pino adornado en homenaje al niño Jesús.

¡No! La Biblia no autoriza esto, el libro de Deuteronomio 16:21 dice: “no plantarás bosques, ni árbol ninguno cerca del altar del Señor tuyo”.

El propósito actual del árbol de Navidad no es otra cosa que “adoración” y no tiene ninguna relación con el nacimiento de Cristo.

Esta costumbre vino de la madre de Nimrod, Semiramis, y así pasó a otros países, como Egipto, Roma, Babilonia, donde se llamaba “Baal-Tamar”; de modo que a los hijos de Dios se les prohíbe poner este árbol.

Conclusión

Hermanos, hemos conocido la verdad en cuanto a la Navidad y sus fiestas paganas. No debemos andar por allí contentos y alegres diciendo a todos: “Feliz Navidad”.

Dios desea que usted se libre de las fiestas que celebran los paganos. Por favor, apártese de la Navidad y manténganse puro y limpio delante de Dios. La Navidad no existe, ni debe existir entre los cristiano. Disfrute a Cristo y no la Navidad, ponga su mirada en las cosas celestiales y no en las terrenales.

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