Archive for diciembre, 2009


ARMONÍA ENTRE LA CIENCIA Y LA BIBLIA

LITERAL Y ESPIRITUAL

Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

«Reedificarán las ruinas antiguas, y levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades arruinadas, los escombros de muchas generaciones. Y extranjeros apacentarán vuestras ovejas, y los extraños serán vuestros labradores y vuestros viñadores. Y vosotros seréis llamados sacerdotes de Jehová, ministros de nuestro Dios seréis llamados; comeréis las riquezas de las naciones, y con su gloria seréis sublimes. En lugar de vuestra doble confusión y de vuestra deshonra, os alabarán en sus heredades; por lo cual en sus tierras poseerán doble honra, y tendrán perpetuo gozo» (Is.61:4-7).

Los que no creen en el premilenarismo y aceptan la espiritualización del Reino de Dios, “a la griega”, no conciben un gobierno milenario terrenal porque exige un cumplimiento literal, objetivo, de bendiciones materiales, tan reales como el sol y las estrellas, tan palpables como las flores y las piedras. La confusión estriba en que, para el espiritualizador, el Reino literal es uno carnal en su totalidad, un sistema meramente material y antagónico con lo enseñado en las Escrituras. El método de espitualización bíblica nació es la escuela pagana de Alejandría y que Agustín de Hipona se encargó de tomar para elaborar y darle forma después a lo que sería el amilenarismo, vigente hasta el día de hoy, constante en su heretismo, y de notorio auge.

Agustín de Hipona, en realidad, refutó el premilenarismo, no por cuestiones de hermenéutica ni de exégesis; su rechazo se debió porque consideró que los exponentes y defensores del milenarismo poseían una mente terrena y carnal. Arguyó que era un error enseñar que en el Reino espiritual habría comida y bebida en abundante cantidad. Agustín pregonó en su empañada perspectiva que este dogma, por ser carnal, tenía que ser desechado sin retrasos ni demoras.

Así qué, para el amilenarista, para el que es espiritualizador, quien preserva en la doctrina premilenaria no le es posible ver un Reino de carácter espiritual. Para el infortunio de no pocos, el método de espiritualización ha empujado a la palestra del mundo doctrinas como la incoherente inmortalidad del alma, quitándole el propósito genuino y verdadero a la futura resurrección de los muertos, porque… «el que resucitó a Cristo de entre los muertos también dará vida a nuestros cuerpos mortales mediante su espíritu que mora en vosotros» (Ro.811b).

Al Reino de Dios, aunque terrenal, no se le puede exonerar su espiritualidad. Una cosa es espiritualizar el milenio, haciéndose de él una ridícula y ficticia iconografía, y otra es ver las realidades materiales de un Reino milenario que es espiritual, por naturaleza, por mandato del Señor. Este Reino será tangible, físico, perceptible, y de extensión universal. Su espiritualidad, siendo material, se establece en el designio santo del Padre y no en una fatua alegorización inaplicable. Para comprender esto, tenemos el ejemplo claro de la fundación del mundo. En un principio, Dios creó un mundo libre de pecado y de maldad. No había la más ínfima mácula o señal de corrupción y distorsión maligna sobre su faz, hasta que la fealdad del pecado por la rebelión humana hizo acto de presencia. El mundo, entonces, fue declarado por Dios maldito para sumergirse luego en un estado de decadencia y degeneración grotesca.

No obstante, antes de la caída del hombre en el Edén ancestral, como todo el sistema cosmológico, el mundo era uno materialmente incontaminado y sacro, pero vino a perder su idiosincrasia espiritual cuando el hombre le creyó más a la intrigante y astuta Serpie que al Dios que le ofreció eterna vida y las bondades materiales de aquella perfecta y maravillosa tierra…. que no supo valorar las normas espirituales del Altísimo que le ofrecían gozo y paz perdurables. Por eso hogaño, el planeta que habitamos, es un soberano desastre que requiere ser resarcido de su agravio… por culpa del inconsistente hombre.

Ante que la creación fuera impura y el desorden se estableciera “cual peste bubónica medieval”, Dios pudo ver que todo lo que había hecho era bueno, y si era bueno para él, otra vez, siendo «material», no es difícil precisar que el mundo y el universo que lo rodeaba poseían un carácter netamente espiritual.

«Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera…» (Gn.1:31).

Por lo tanto, es lícito percibir, además porque la Biblia lo clarifica de tal modo, un Reino literal y milenario, de inherencia espiritual, porque el sistema de las cosas materiales restituidas por el poder celestial será «santificado» en el futuro, como al principio de la creación de Dios.

En este Reino terrenal y material, espiritual, por célica conciliación, y espiritual por sustancia, porque habrá sido redimido, purificado en su modificación, en «el día de la regeneración», la enfermedad será removida en las personas salvas que las adolezcan, para que sean idóneas a la teocracia milenaria. Habrá sanidad para las gentes que hayan sufrido patologías deformantes (Is. 29:17-19; 35:3-6; 61:1-2; Jer. 31:8; Mi. 4:6-7; Sof. 3:19). Habrá trabajo, y no será un período de ociosidad ni de haraganerías. Habrá una sociedad perfectamente sistematizada y de industrias, de agricultura y de manufactura, para la sustentación de los hijos de Dios que ingresen al Reino milenario (Is. 62:8-9; 65:21-23; Jer. 31:5; Ez. 48:18-19). La prosperidad económica, no de la clase que enseñan los maestros de la prosperidad como Cash Luna y Benny Hinn, será el producto del trabajo continuo y armonioso durante el Reinado milenario. La pobreza y la miseria, no mancillarán más la condición humana en el gobierno milenario de Cristo (Is. 4:1; 35:1-2, 7; 30:23-25; 62:8-9; 65:21-23; Jer. 31:5, 12; Ez. 34:26; Zac. 8:11-12; 9:16-17; Ez. 36: 29-30; Jl. 2:21-27; Amós 9:13-14).

La maldición que fue emitida por Dios en contra de la creación, según Gn. 3:17-19, será eliminada íntegramente. Esto dará como resultado una tierra súper fértil y altamente productiva. Los animales fieros y venenosos perderán su agresividad natural y espontánea, y aprenderán a vivir dócilmente con los hombres. Prueba de esto se encuentra en Is. 11:6-9; 35:9; 65:25.

«Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios» (Ro.8:18-21).

Cuando a primera pareja le falló a Dios, la creación entera sufrió la consecuencia de su iniquidad (ver Gn. 3:17-18): El pecado entró en el mundo y el universo se afectó mortíferamente. Nada quedó indemne ante su estrago. Lo que estaba diseñado para ser perenne, fue condenado para deteriorarse y morir. Por tal cosa, con palabras de esperanza, Pablo escribe que esta creación que fue sujetada a vanidad a causa de la trasgresión de hombre, gime y padece en la actualidad, aguardando el día en que será liberada de la esclavitud de corrupción. Este suceso se llevará a cabo en la segunda venida de Cristo, antes de la apertura de la era milenaria (Ap. 20:1-10); Cristo lo llamó «el día de la regeneración», como ya antes lo habíamos mencionado (véase 19:28).

Más claro, no puede haber sido.
.
Dios les bendiga, hermanos y amigos de mentes magnánimas que nos visitan.

ELOHIM COMO UN PLURAL MAJESTÁTICO

Escrito por Angel Candelaria

 La palabra “Elohim” (traducida como “dioses” o “poderosos”), en su naturaleza original, es el plural de “Eloah”. Sin embargo, lo que muchos ignoran es que el título “Elohim” también es usado como un plural majestático; es decir, como un título que denota un alto rango de autoridad. Cuando se utiliza con ese sentido, el título “Elohim” no implica pluralidad, sino superioridad en rango. Es como decir “poderoso de los poderosos”.

Por ejemplo, veamos Éxodo 7:1:

“Yahwéh dijo a Moisés: Mira, yo te he constituido dios (en el original hebreo dice elohim) para Faraón, y tu hermano Aarón será tu profeta.”

¿Está diciendo Yahwéh que Moisés es una composición de dioses o seres podererosos (una trinidad, tal vez)? No; lo que está diciendo es que lo ha constituido una figura de autoridad superior al Faraón.

En la Escritura, es común que se le llame “elohim” a una figura de autoridad, como a un rey, profeta e incluso a un ángel. Eso no implica que esa persona o ser es una “trinidad” o algo similar; simplemente que es una figura con una autoridad superior a las demás.

Por lo tanto, Juan 1:1 no está diciendo que Yahoshúa (Jesús) es “Dios” (Elohim) o que es parte de la Trinidad; simplemente está diciendo que Yahoshúa es una figura de autoridad superior a las demás, y que esa autoridad proviene de su Padre. Correctamente traducido diría algo así:

Juan 1:1 “En el Principio era la Palabra (Davar), y la Palabra era con “Dios” (Elohim), y la Palabra era un poderoso (elohim).

Es correcto llamar a Yahoshúa un elohim, pues es una figura de gran autoridad; un poderoso. Sin embargo, el decir, basándose en este verso, que Yahoshúa es “Dios” (Elohim) es perpetuar el mismo error que muchos han cometido por ignorar los diversos contextos en los cuales se utiliza la palabra “elohim” a través de toda la Escritura.

Cabe mencionar y aclarar también que en el idioma español nosotros utilizamos la palabra “Elohim” con mayúscula para referirnos al Padre, y “elohim” con minúscula para referirnos a cualquier otro ser. Sin embargo, en el idioma Hebreo no hay tal cosa como mayúsculas o minúsculas, así que hay que analizar el contexto en el cual se utiliza la palabra para saber a quién se refiere.

Bendiciones a todos.

LA CRUELDAD DE LA WATCHTOWER

Dramático Testimonio de un padre de familia que vió morir a su hija Testigo de Jehová Bethany por un tratamiento equivocado que la mató. 

 

LA PSICOLOGÍA O LA BIBLIA

El gran dilema hoy no es respecto a la inspiración de la Biblia, sino en cuanto a la SUFICIENCIA DE LA BIBLIA. En este estracto de la exposición de Paul Washer se contrastan las dos fuentes de autoridad que parecen luchar hoy en el ceno de la iglesia actual, ambas son excluyentes la una de la otra. O es la Biblia lo que ella misma dice ser, Autoritativa, Suficiente y Definitiva o lo es la Sicología. La respuesta está en 2 Timoteo 3:16, 17.

Investigación documental que aclara cómo se formó la iglesia católica apostólica romana. todas las declaraciones estan sostenidas por fuentes rigurosamente verificadas.

 

ADN CONTRA EL LIBRO MORMÓN

Lo que todo buen católico debe saber de la supuesta ”Reina del cielo”.

¡Ojalá que no le caiga indigesto, Sr. Católico!

EX PASTOR ADVENTISTA HABLA SOBRE LA OTRA BIBLIA DE LOS ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO DÍA

¿IGLESIA O CLUB SOCIAL?

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

¡La Verdad bíblica Ignorada por muchos Líderes Cristianos sobre la Santa Congregación Cristiana!

“No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo?” (2 Cor. 6:14,15)

Un Pueblo separado

El Dios de Israel siempre deseó que Su pueblo estuviera alejado de lo inmundo y lo profano, y para ello Él fue reiteradamente claro al mandarle a su pueblo a estar alejado de la compañía de personas que no tuvieran las mismas aspiraciones y los mismos valores que ellos habían adquirido y aprendido de Él. Dios les había dicho:

“Habitaré y andaré entre ellos, Y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo. Por lo cual, Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré, Y seré para vosotros por Padre, Y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso” (2 Corintios 6:16-18).

El Dios de Israel no aprobaba que sus adoradores se juntaran con los incrédulos, ni que los incrédulos se juntaran con ellos bajo ninguna razón, porque sabía que podían ser contaminados y caer en desgracia y perder Su favor. Y la historia de Israel muestra que cuando Israel se relacionó con los paganos, su final fue la idolatría o la fornicación espiritual con la práctica de abominables rituales y festines. Incluso Dios les había mandado a no unirse en matrimonio con parejas personas incrédulas o paganas porque era abominación ante sus ojos (Malaquías 2:11).

Congregación Santa

La idea era que la congregación de Jehová debía ser santa (Números 16:3), y no se permitía o se esperaba que en ella hubiera algún inmundo que ofendiera a Dios con sus pecados. Así que la congregación de Yahweh era una caracterizada por estar conformada exclusivamente de hombres santos, píos, y temerosos de Dios (Salmos 89:7). Y cuando el pueblo se acercaba al templo, ellos lo hacían sabiendo que estaban frente a un Dios que no toleraría ningún pecado de parte de sus adoradores (Salmo 26:12). Y además, el mismo rey David llegó a decir:

“No me he sentado con hombres hipócritas, Ni entré con los que andan simuladamente. Aborrecí la reunión de los malignos, y con los impíos nunca me senté” (Salmo 26:4,5).

 El concepto de santidad y rectitud para David abarcaba incluso el no sentarse junto con los impíos, y el no reunirse con los malignos por ningún motivo. Su separación con los pecadores era radical.

El santuario y el Templo Judíos

Sabemos que en el santuario, como en el templo, sólo el sacerdote levita podía ingresar al santísimo, y no era cualquier sacerdote levita, sino uno que era el que era el mejor, el más idóneo y recto.

El templo tenía varias partes: consistía en el Pórti­co, el Santuario y el Santo de los Santos, circun­dado por patios espaciosos y ocupando tal estructura alrededor de me­dia milla en forma de circunferencia. Transponiendo la muralla exterior se podía entrar al primer patio, denominado “de los gentiles”, ya que aquellos eran admi­tidos allí sin permitírseles seguir más adelante. Así que vemos que los paganos incrédulos (gentiles) no podían tener acceso más allá del primer patio porque era abominación de que tuviesen acceso a la presencia de Dios y a los lugares más próximos al santísimo donde se efectuaban los sacrificios de los sacerdotes levitas. Así que sólo los sacerdotes tenían el privilegio de los sacrificios en los lugares interiores dentro del patio.

Hoy, la iglesia es el nuevo sacerdocio que ofrece alabanzas y sacrificios espirituales a Dios en Cristo, y tiene acceso libre al santísimo por mediación de Cristo, y podemos ser escuchados directamente por el Eterno como sus nuevos sacerdotes previamente purificados por la sangre de Cristo. Así que Dios se agrada de nosotros, y nos tiene como sus hijos adoptivos, hermanos de su Hijo Unigénito. No obstante, como sacerdotes de Dios, no podemos ser parte del mundo, ni podemos asociarnos con los incrédulos, porque como dijo Pablo: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo?” (2 Cor. 6:14,15)

La Fundación de la iglesia Cristiana en Pentecostés

Todos sabemos que la iglesia Cristiana tuvo su inicio o inauguración oficial en el Pentecostés del año 33 d.C. En Hechos 2 vemos que en una casa (no en el templo) estaban reunidos los discípulos listos para recibir el poder de lo alto, y luego dice la Escritura: “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo. Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua” (versos 1.6). 

¿Qué observamos aquí en Hechos 2:1-6?

1.- Que los que estaban dentro de la casa esperando la unción del Espíritu no eran los incrédulos judíos junto con los creyentes Judíos, sino sólo los creyentes judíos, los discípulos de Jesús. Note la frase: ‘estaban todos unánimes juntos’ lo cual sugiere que eran discípulos creyentes que estaban juntos unánimemente. Así que ningún incrédulo estaba presente en el aposento, y era de esperarse en un evento tan solemne y santo.

2.- Los Judíos no cristianos que habían llegado de visita a Jerusalén provenientes de otras ciudades, se acercaron o se juntaron (nótese que el texto dice, ‘se juntó la multitud’) sólo cuando se sorprendieron al oír al oír que los que estaban en el interior de la casa hablaban en las lenguas de los pueblos dónde ellos residían. Esto es suficiente para demostrar que en la reunión no estaban presentes los incrédulos Judíos, los cuales estaban fuera.

Así que la primera iglesia reunida en Pentecostés no congregó a los que no creían, es decir, a los judíos y gentiles no cristianos, sino sólo creyentes. Nótese que luego Pedro les predica un sermón a sus paisanos Judíos incrédulos, y nos dice la Escritura: “Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas” (Hechos 2:44). Nótese que estaban juntos—¿quiénes?—¿Acaso Tiros y troyanos, montescos y capulettos, payos y gitanos, moros y cristianos? NO! Sólo Judíos que se unieron por la misma fe en Cristo. Así que la iglesia estaba unida con personas de las mismas convicciones: la misma fe, la misma esperanza, y el mismo amor en Cristo. ¡Ellos no tuvieron comunión o asociación con ningún incrédulo!

¿Pero qué vemos hoy en las iglesias? Vemos a incrédulos que se meten en las congregaciones y se juntan con los “creyentes” para hablar de todo menos de la fe. Vemos a jovencitos del mundo buscando a señoritas creyentes, o a viudos del mundo buscando a alguna hermanita soltera; o entran simplemente por curiosidad, o porque han sido traídos por otros,  o porque  son personas necesitadas que buscan dinero o algún otro favor. Incluso algunos entran simplemente a calentar el asiento y darse una siestita en un rincón mientras el pastor da su charla a la congregación. Todo esto está mal y no es bíblico permitirlo.

También nos sorprendemos al ver que abundan las súper iglesias con miles de asistentes, de los cuales un regular porcentaje ni siquiera son bautizados o miembros formales. Estas iglesias buscan atraer a las gentes por montones, y recabar ingentes sumas de dinero de todo el mundo, incluyendo de mundanos que ingresan a los cultos por otros motivos y que ni siquiera tienen la intención de hacerse cristianos sino sólo porque hay buenos conciertos de rock, perreo y reguetón cristianos. Sin duda Dios los vomitará de su boca a todos los líderes y feligreses cristianos que consienten semejante fornicación espiritual.

Los Obispos y sus funciones

Muchos obispos se olvidan que ellos han sido puestos como pastores de las iglesias con un fin específico, el cual, desafortunadamente, no están prestando la debida atención para cumplirlo a cabalidad y al pie de la letra. Dice así Pablo:

“Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:11-13).

Aquí Pablo es clarísimo al decir que los funcionarios de las iglesias han sido puestos para PERFECCIONAR A LOS SANTOS, ¡NO A LOS SANTOS Y A LOS INCONVERSOS MOFADORES QUE SE METEN EN LAS IGLESIAS POR CURIOSIDAD, O PARA CRITICAR, O POR ALGÚN OTRO INTERÉS (p.e., buscar una chica bonita, pedir dinero, y cosas como éstas). Pero lo trágico es que este mandato Paulino, así como aquel que manda que el Pastor siempre deberá ser un varón, y el otro que ordena  la pluralidad de pastores en una iglesia, sigue siendo desobedecido en muchas iglesias evangélicas y protestantes en general. Pero el punto central y crucial que queremos resaltar aquí es que la tarea única de los funcionarios de la iglesia es la de perfeccionar a los santos y no a los incrédulos que son invitados a asistir por sus novias cristianas que desean convertirlos, o por esposas creyentes que buscan convertir a sus esposos a la fe, o un creyente que quiere convertir a su amigo drogadicto o alcohólico a la convicción cristiana. La iglesia es el cuerpo de Cristo, y como tal, no admite a los inconversos.

Pero alguno dirá: ¿acaso la cizaña no debe crecer junto con el trigo?¿No hay en la iglesia buenos y malos elementos? Pues claro que sí. Nuestro Señor tuvo comunión íntima con sus apóstoles, y uno resultó ser un diablo en potencia hasta que se sacó la careta. Pero Judas era un apóstol, y era parte del cuerpo de Cristo. Su corazón no era recto para con el Señor como sí lo eran los otros apóstoles. En las iglesias hay hermanos que son bautizados y miembros del cuerpo de Cristo, pero aún no dejan sus antiguas andanzas o costumbres. Son considerados miembros, son llamados hermanos, pero andan mal como si en realidad aún amasen el mundo. A éstos el apóstol Pablo llamó a la reflexión y a la corrección, es decir, al arrepentimiento, pues de lo contrario serían separados como impíos. Dice Pablo: “Si alguno no obedece a lo que decimos por medio de esta carta, a ése señaladlo, y no os juntéis con él, para que se avergüence. Mas no lo tengáis por enemigo, sino amonestadle como a hermano” (2 Tes. 3:14,15). Sin embargo, estos casos aislados no dan licencia para admitir a los no bautizados, o a incrédulos curiosos o burlones para que sean instruidos por los funcionarios de la iglesia.

La Conversión de Pablo y de los demás apóstoles

Todos sabemos que fue Jesús directamente quién escogió a sus apóstoles para que lo siguieran a todos lados en su ministerio evangelístico. Incluso después de la exclusión de Judas, el apóstol póstumo de Cristo,  Pablo (Saulo de Tarso), es convertido de manera súbita y personal por la aparición de Cristo en el camino a Damasco. Asimismo, Pablo llamaba a la conversión a los inconversos, no desde las iglesias, sino desde los anfiteatros paganos, sinagogas, y calles de pueblos lejanos. Muchos de sus conversos llegaron a ser miembros de iglesias establecidas por él debido a sus prédicas al aire libre. El nunca invitó a los infieles a reunirse en una determinada iglesia que él había ya formado para que oyeran un sermón suyo y así motivarlos a decidirse por Cristo. Las iglesias estaban exclusivamente integradas por los ya conversos y bautizados. Los incrédulos que se convertían eran AÑADIDOS a la iglesia, pero no antes. Leemos esto en Hechos 2:41 que dice: “Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron (a la iglesia según el verso 47) aquel día como tres mil personas”. 

Así que debemos entender todos que las iglesias originales eran congregaciones exclusivas de creyentes sin a inclusión de no bautizados o incrédulos. Sólo cuando un incrédulo se convertía y se bautizaba le era permitido asistir y participar de los cultos. No antes! Hoy, desgraciadamente, las iglesias se han convertido en centros de reunión para todo tiempo de gente, y se mezclan impíos y “santos”, mundanos y conversos…¡toda una ensalada de verduras y frutas juntas!

 www.yeshuahamashiaj.org

www.elevangeliodelreino.org

 

¡La aurora de un nuevo amanecer!Dice Hechos 3:21 “…a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo”.

Ahora nosotros podemos preguntar, ¿Qué “restitución” es esa que los santos profetas de Dios han estado profetizando todos aquellos años transcurridos del AT?”. Como declara Hechos 3:21, este anuncio comenzó “desde que el mundo (edad) comenzó”. ¿Qué más podría ser aparte del restablecimiento de la autoridad de Dios sobre el hombre, y en el particular Israel, que se hace posible a través de la implementación del “nuevo pacto” de Jeremías 31.

La palabra griega traducida, “restitución” (apokatastasis) conlleva una referencia para el restablecimiento de la Teocracia verdadera y original. No hay implicación de un universo “restaurado”. La “restitución de todas las cosas” no se trata del universo, sino del dominio de Dios sobre el hombre dentro del universo.

“todas las Cosas” como es usada en estos y muchos (no todos) versos del Nuevo Testamento son simplemente una referencia para la totalidad del gobierno, autoridad, y aun gobernantes, supeditándose a una autoridad como el Padre ha concedido para su hijo primogénito en la “ edad ” por venir y en Su Reino, el Reino de Dios.

Debajo hay un listado de los versículos que hablan de “todas las cosas”

Mt 11:27 Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.

Mt 17:11 Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas.

Juan 3:35 El Padre ama al Hijo, y todas las cosas ha entregado en su mano.

Juan 13:3 sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba.

1Cor. 8:6 para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.

1 Cor. 15:27 Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas.

1 Cor. 15:28 Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.

2 Cor. 5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas las cosas son hechas nuevas.

Efe 1:10 de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.

Efe 1:11 En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad.

Efe 1:22 y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia.

Efe 3:9 y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas.

Fil. 3:21 el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.

Col 1:16 Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.

Col 1:17 Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten.

Col 1:18 y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todas las cosas tenga la preeminencia.

Col 1:20 y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.

Heb 1:2 en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas, y por quien asimismo hizo el universo;

Heb 1:3 el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,

Heb 2:8 Todo lo sujetaste bajo sus pies. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto a él; pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas.
Heb 2:10 Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos.

1Ped 4:7 Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración.

Apo. 21:5 Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.

Apo. 21:7 El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.

http://www.yeshuahamashiaj.org/
http://www.elevangeliodelreino.org/
http://www.ladoctrinadedios.blogspot.com/

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Una concepción equivocada

Es sorprendente recibir comentarios de personas sinceras que me dicen: “Pero Ingº Olcese, ¿por qué critica usted a mi Pastor favorito si está salvando a mucha gente del castigo del infierno?” Bueno, ¿Pero están estas personas 100% seguras de que es así como dicen? Veamos lo que nos dice el Señor Jesús con respecto a los falsos maestros: “Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres” (Mateo 15:8, 9). Aquí Jesús cita un pasaje de Isaías donde acusa al pueblo de Dios de estar honrando al Señor sólo de labios y en vano porque estaban enseñando como doctrinas de Dios, mandamientos de hombres. Así que uno debe estar prestando mucha atención a lo que uno cree y enseña y para no terminar siendo desaprobados por Dios y finalmente condenados para siempre (“Hay camino que parece derecho al hombre, Mas su salida son caminos de muerte” Prov.16:25). Por esta razón aquí viene la siguiente pregunta crucial: ¿Está usted seguro de que su querido y amado Pastor está enseñando doctrinas que se encuentran en las Escrituras y que no son simplemente invenciones suyas? Por ejemplo, si su pastor enseña que el Señor quiere que sus seguidores “siembren dinero para cosechar mucho más dinero” ¿puede usted probar que esta enseñanza es una doctrina realmente bíblica?

¿Pobre auto-estima?

Los evangelistas de la prosperidad te dicen que eleves tu “auto estima” y que no te niegues las cosas buenas de la vida: riquezas, lujosos, suntuosidades, relojes finísimos y joyas con finas piedras preciosas como merece todo buen “hijo de Rey”, y un “hermano de Príncipe”. Te dicen que vivir en pobreza es un deshonor y una vergüenza para el cristianismo, pues refleja una iglesia vencida, maldecida e impotente. Realmente es increíble cómo estos evangelistas sátrapas y desvergonzados pueden predicar tamaña mentira y que ésta pueda ser creída por decenas de miles de creyentes sin mayores cuestionamientos, como si fuera una verdad inobjetable del Señor. Realmente hay público para los distintos circos (no, círculos) evangélicos que han caído en el engaño de Satanás, el cual tiene como lema: “Todos estos reinos del mundo te daré si postrado me adorares”. Sí, el diablo está seduciendo a los hombres con un mensaje o evangelio falso que proclama una “prosperidad automática”, y que cautiva o fascina a los frustrados y desposeídos de este mundo, a aquellos que anhelan vehementemente poder disfrutar de las riquezas que este mundo ofrece antes de irse al panteón.

¿100 veces más?

Muchos “creyentes” creen encontrar la evidencia para una prosperidad sin límites cuando Jesús dice: “De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien tantos ahora en este tiempo, casas, y hermanos, y hermanas, y madres, é hijos, y heredades, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna”. En pasajes bíblicos como el de arriba los falsos evangelistas suelen apoyarse para afirmar que uno puede recibir cien veces más ahora, en hijos (wou…¡pobre madre, pues terminará descalcificada!), en madres (¡caracoles!… ¿quién puede tener tantas madres?), en casas (wou…¡cuántos impuestos habrá que pagar por ellas!), con persecuciones (wou…¡es una tortura ser millonario y ser perseguido al mismo tiempo!). Pero si esto hay que tomarlo literalmente, o al pie de la letra, entonces los únicos que pueden recibir 100 veces más en casas, hermanos, hermanas, padre, madre, mujer, hijos o tierras son aquellos que han dejado atrás justamente su casa, a sus hermanos, a sus hermanas, a su padre, a su madre, a sus hijos, a su mujer, y a sus tierras por causa del evangelio. Así que si usted abandona a su esposa por el evangelio, usted recibirá 100 esposas más (¡cuántos musulmanes serían cristianos!), y si usted deja atrás a sus hijos, recibirá 100 hijos más (¡wou, qué responsabilidad!). ¿Pero puede alguien tomar estas palabras de manera literal? Recordemos que este número cien es común en la Biblia, y no debe porqué tomarse siempre literalmente (ver Mateo 18:12,18, Lucas 15:4, Lucas 16:6, Juan 19:39). Además, hay que considerar que acá el Señor está usando una hipérbole, es decir, exagerando o magnificando las cosas para resaltar la importancia que tiene su mensaje o evangelio frente a la familia y a las cosas materiales.

¿Fue Pablo muy bendecido materialmente por causa del evangelio?

¿Pero qué es lo que encontramos en la historia de aquellos insignes primeros cristianos que dejaron todo por el evangelio del reino? Miremos a Pablo. El dijo que fue apartado para el evangelio (del reino) de Jesucristo y por esta causa él sufrió terribles persecuciones…¿pero recibió 100 veces más de lo que dejó atrás? Ciertamente él padeció mucha persecución y tribulación, pero en cuanto a las cosas materiales que dejó atrás, y que en su momento él las consideró valiosas, simplemente él no recibió lo que muchos cristianos del evangelio de la prosperidad esperarían recibir hoy por su “devoción” a Cristo. El libro de los Hechos y las epístolas paulinas nos presentan a un Pablo que pasó por serios apuros, necesidades extremas, hambre y sed, escaseces, desamparo, frío, soledad, etc., y así fue generalmente su existencia como un convertido hasta que fue martirizado en los tiempos del emperador Nerón. Me pregunto: ¿Incumplió el Señor su promesa de bendición multiplicada cuando Pablo lo dejó todo por causa del evangelio? Pues, ¡no aún! Pablo sabía que la venida del Señor Jesús (¡y de su reino glorioso!) traería grandes bendiciones a los santos que jamás fueron imaginadas por hombre alguno (2 Tim. 4:8, 1 Cor. 2:9), y como Juan, Pablo sabía que el Señor Jesús recibiría muchas riquezas en su reino, las cuales serían co-heredadas por todos los santos glorificados (Apo. 5:12; Daniel 7:13,14).

Riquezas: ¿Bendición o Maldición?

Hermanos, no se esperancen en las riquezas prometidas para hoy por aquellos predicadores mentecatos vestidos de ovejas que les dicen que si “siembran” fielmente su “semilla”, recibirán cien veces más hoy, pues Jesús, al contrario de ellos, nos enseña a no poner nuestra confianza en las riquezas que vienen y van, y que son muy peligrosas (Mat. 13:22, Mar.4:19, Luc. 8:14). Y así como un buen padre de familia sabe a qué hijo darle más propina y a quien menos, así el Padre celestial sabe a qué hijo darle más cosas materiales y a quién menos, porque Él los conoce muy bien y no desea que se pierdan en el mundo a causa del dinero.

Debemos reconocer que no todos serán igualmente “bendecidos” en este mundo que fenece. El dinero, recuérdese, puede ser una bendición si se tiene lo suficiente, pero puede volverse una verdadera maldición o pesadilla si se tiene en demasía. Mi experiencia me dice que muchos terminan perdiéndose en sus riquezas y nunca logran recuperarse por completo. Salomón le pidió a Dios sabiduría antes que riquezas, y en cuanto a éstas, él Le pidió lo necesario, es decir, ni mucho como para que se olvidara de Él, ni poco como para que renegara de Él.

¿La oveja o su Lana?

Sinceramente me pregunto si este tipo de “conversos” se están acercando al cordero de Dios con un corazón sincero o simplemente por la “lana” que pueden obtener de él. Hay pues que diferenciar los motivos que nos mueven a buscar al Señor. ¿Es acaso porque tenemos hambre y sed de justicia, y porque deseamos vivir en armonía con el Señor y sus mandamientos? ¿O será más bien que lo que buscamos es que Dios sea nuestro “aladino” y que nos concede nuestro deseo de ser ricos y poderosos porque nos han contado por allí que si creemos en su evangelio de la prosperidad nos volveremos ricos e importantes en este mundo decadente? Así que hágase una introspección y pregúntese qué es lo que lo motiva a asistir a esos cultos que promueven reiteradamente “la siembra de la semilla”, “la mejora de la auto-estima”, “el éxito material”, y otras peroratas motivacionales que de bíblicas no tienen nada. ¿Está usted acaso buscando sinceramente ser salvo de su miseria espiritual presente, o simplemente está buscando una bonanza económica automática y milagrosa para usted y los suyos para esta vida? Recordemos que sólo hay un evangelio salvador, y ése es el evangelio del reino (Gál. 1:6-9, Marcos 1:1,14,15). Si usted no cree en el evangelio del reino, sino en otro evangelio, entonces ni usted, ni su pastor, se salvarán (Romanos 1:16).

“Siempre Tendréis pobres entre vosotros”

Jesús contradice a los falsos evangelistas de la prosperidad material diciendo que siempre tendremos pobres entre nosotros. He aquí sus palabras: “Porque á los pobres siempre los tenéis con vosotros, mas á mí no siempre me tenéis” (Juan 12:8). Imaginemos por un instante que todos los creyentes fueran ricos y prósperos, ¿cómo podríamos demostrarles a nuestros hermanos que somos solidarios y desprendidos con nuestras riquezas si ellos son tan ricos como nosotros? Una regular cantidad de hermanos tendrán que seguir siendo pobres para que los creyentes más pudientes puedan actuar caritativamente con ellos. Las Escrituras nos mandan a demostrar nuestro amor cristiano comenzando con los de la fe (ver Gál. 6:10; 1 Tim. 6:17,18). Esto, obviamente, nos indica que no todos los de la fe tendrían igual prosperidad. A los que más tienen se les manda a compartir de lo suyo con los menos afortunados o con los que no tienen nada. Ese es el plan de Dios para con sus hijos. El desea que seamos hospitalarios, solidarios, y filántropos en pro de nuestros hermanos en la fe y aun para los no conversos. Nosotros sólo somos mayordomos de las riquezas de Dios, las cuales nos fueron confiadas para distribuirlas sabiamente entre los necesitados. No tiene sentido que una persona retenga una enorme fortuna que nunca podrá disfrutar, ni aún sus biznietos, cuando en realidad hay muchos ahora que padecen necesidad extrema. Es realmente ofensivo que pocos tengan muchísimo, y muchos tengan muy poco o nada. La avaricia es realmente un pecado, y todos aquellos que la alimentan con sus predicas trucadas de una prosperidad automática en abundancia darán cuenta al Señor por esto, pues el llamado “evangelio de la prosperidad” no es la “fórmula” establecida por Él para que los pobres dejen de serlo.

La participación de sus padecimientos

En Fil 3:10 Pablo dijo participar de los padecimientos de Jesús. Sin duda Jesús no vivió como un rey mientras estuvo en la tierra, y todos sabemos cómo sufrió él por causa del evangelio. Sabemos que Jesús ni siquiera tuvo una casa fija y propia para vivir cómodamente. Me pregunto: ¿Estamos dispuestos nosotros a participar de esos padecimientos y limitaciones de Cristo? ¿Lograríamos ese cometido si en realidad el mismo Señor nos diera abundantes riquezas materiales y poder en este mundo malvado? ¿Realmente predicó Pablo doctrinas motivacionales para elevar la autoestima, y promover el éxito material de la iglesia? Pues, no. En Hechos leemos lo que hacía Pablo en sus viajes misioneros: “Confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles á que permaneciesen en la fe, y que es menester que por muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios” (Hechos 14:22). Nótese que Pablo animaba a los creyentes, es decir, les levantaba la moral, exhortándoles, ¿a qué? ¿Acaso a buscar la excelencia o lo mejor de este mundo? Nooooo!!! Sino más bien a permanecer en la fe y a soportar las muchas tribulaciones, para que de esta manera puedan entrar en el reino de Dios. Así es que es a través de los padecimientos o tribulaciones cómo podemos entrar en el reino de Dios. Sin ellos no tendríamos merecido el ingreso en el glorioso reino de Cristo. Pero muchos cristianos hoy no están dispuestos a padecer por Cristo para heredar su reino. Ellos quieren vivir ahora mismo su reino en la tierra con lujos y en abundancia, sin padecimientos ni angustias que experimentar. ¿Podrán éstos realmente entrar en la vida eterna que significa el reino de Dios? Imposible!!! Así que ya saben lo que les espera a sus predicadores favoritos y a sus acólitos que abrazan y difunden el evangelio falso de la prosperidad. ¿¿¿Estará usted entre estos maestros del engaño??? Espero que no.

Mi misión como apologista

Aunque muchos me acusen de todo, lo cierto es que los predicadores del evangelio de la prosperidad están conduciendo a cientos de miles de personas hacia su condenación eterna. Y es que el evangelio que predican es un evangelio diabólico con apariencia de verdad y bendición. Es un mensaje bien pensado para atrapar a los ingenuos que desconocen totalmente las Escrituras. Pero aquellos que se toman el tiempo para estudiar la Biblia con oración y ayuno logran descubrir fácilmente que esa doctrina de la prosperidad tiene de todo menos de bíblica. Si continúan perdurando los “cristianos- pichones” que sólo abren sus bocas para ser alimentadas con carroña por unos verdaderos buitres del evangelio, sin preocuparse por lo que digieren, entonces terminarán espiritualmente enfermos y sin una verdadera dicha y esperanza para sus vidas. Es ahora de retomar el único evangelio Salvador que es la Buena Nueva del Reino de Dios y el nombre de Jesús (Hechos 8:12). Si otros evangelios son predicados y no corresponden con éste, entonces debemos descartarlos, sin demora, como espurios, al mismo tiempo que reprendemos a los que los difunden, sin temor y sin demora alguna. Esta es mi tarea como apologista.

Dios los bendiga aún más,

Mario A Olcese (Apologista)

www.yeshuahamashiaj.org
www.elevangeliodelreino.org
www.apologista.wordpress.com
www.retornoalparaiso.blogspot.com

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 382 seguidores