EL MISTERIOSO PASAJE DE MATEO 27:52-53

Fuente:

http://www.labiblianodiceesto.blogspot.com/

Inmersos en la consideración de un estudio acerca del libro de Revelación, nos topamos con la explicación de un texto bíblico que nos llenó de sorpresa y que dicho sea de paso, por mucho tiempo, ha pasado desapercibido para nosotros. Dicho estudio, está en la siguiente dirección: “biblicas.blogspot.es” y el texto en cuestión es Mateo 27:52-53, que dice así: “Se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de hombres santos que habían muerto se levantaron; 53 y salidos de los sepulcros después de la resurrección de él, fueron a la santa ciudad y aparecieron a muchos.” Honestamente afirmamos, que aunque entendemos lo que nos dice, no tenemos ni idea de con que se relaciona, ni que pinta ahí. La interpretación del autor de ese artículo, es la siguiente: “Entiendo que estos 24 ancianos pueden llegar a ser las “primicias” del pueblo hebreo, sacerdotes del Señor, que ofrecían sacrificios en el Santuario. Justamente el numero 24, es símbolo de este sistema sacerdotal que estaba representado por 4 ordenes de 24 ancianos cada una, 1.Cro.24. Jehová era la heredad de estos sacerdotes Num.1:47-53; 18:20,23; Deut.10:9; etc. ¿Cuándo fueron llevados ante el Trono?; debemos concluir que cuando resucito Jesús. De esa resurrección tenemos registro en el evangelio de Mat. 27:50-53; en Efes. 4:8; en el griego y buenas traducciones. Que no son parte de la iglesia es claro porque no se identifican con el cántico de los que reinaremos con Cristo Apoc.5:9,10; en griego o en cualquier traducción correcta y actualizada como por ejemplo: Reina – Valera – Actualizada, Biblia De Las Américas, Nueva Versión Internacional, Biblia de Jerusalén, Dios Llega Al Hombre, etc. No sabemos si la estadía es provisoria o para siempre. Si es esto último, se encontraron con un premio que jamás se imaginaron recibir, ya que en aquellas palabras del Señor “YO SOY TU PARTE Y TU HEREDAD” no entendían que significaría estar delante del mismo Trono de Jehová, reinando, por lo que vemos, sobre todo el universo junto al Creador, y todas las huestes angelicales, que es lo que nos sugiere la visión.” Buscando un poco más de información, vimos que otros estudiosos, lo relacionaban como una representación (unas primicias) de los ungidos que en un futuro, gobernarán con Cristo en el Reino Milenario. Y por supuesto que seguramente habrá más interpretaciones, acerca de ello. Sin embargo nosotros, desde este blog y conscientes de que ello comporta algún riesgo, nos decantamos por la duda de si el contenido de dicho pasaje, se ajusta al contenido del manuscrito original o no y sinceramente, creemos que no, a menos que alguien nos muestre lo contrario, claro.Debemos de tener en cuenta, que cuando leemos la Biblia, no estamos haciendo tal cosa. Lo que estamos haciendo, es leer el resultado de copias, de otras copias, de más copias, que a su vez, han sido traducidas de unos idiomas a otros y todo ello, por un espacio de más o menos 2.000 años. Luego un simple e involuntario error en un signo ortográfico, de un copista de la Edad Media (por poner un ejemplo), podría llegar a derivar, en que un texto que leemos hoy, no tenga nada que ver con su versión original. Añadámosle a eso y a través de los siglos, las distintas conveniencias de algunos de sus traductores u organizaciones religiosas que avalaban dichas traducciones (que también es el caso) y verán de lo razonable de nuestra objeción. Pero claro, quizás el sincero y voluntarioso estudiante de la Biblia, sobre todo el principiante en tales lides (como todos hemos sido, en nuestros inicios), podría objetar lo siguiente: “¿Pero no nos dice Jehová, en Revelación 22:18-19, que nadie puede quitar o añadir algo a su Palabra.” Pues no, querido amigo, ahí no nos dice esto. Leámoslo: “Yo advierto a todo el que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añade a estas cosas, Dios le añadirá las plagas que están escritas en este libro; 19 y si alguno quita de las palabras del libro de esta profecía, Dios le quitará su parte del árbol de la vida y de la santa ciudad, de los cuales se ha escrito en este libro.” Luego de lo que aquí se nos habla, es de las consecuencias que comporta el llevar a cabo esa felonía, o sea, el voluntariamente alterar el sentido de un pasaje en un sentido u otro, para beneficio propio. El mero hecho de que la Escritura contemple esa circunstancia, ya es indicativo de la posibilidad de llevar a cabo tal acción y que como en algunas traducciones se observa, algo de eso hay. Eso sí, con su final, justa y merecida retribución. Súmenle a ello, la incidencia del error humano y se darán cuenta, el porqué muchos recomendamos constantemente, tener muy en cuenta el contexto general de las Escrituras para llegar a un correcto entendimiento de cualquier texto y que no es otra cosa, que el comparar lo que nos dice un pasaje determinado, con lo que de ese tema, se nos habla en distintas partes de la Biblia. Además, que ese contexto general es lo único que no puede ser alterado, ya que para ello, se tendría que cambiar el texto bíblico de arriba a abajo y eso es imposible. Por lo tanto, si se ajustan, tanto el pasaje como nuestro entendimiento que de él tenemos, a lo contrastado con el resto de las Escrituras, es correcto el pasaje, así como nuestro entendimiento de él y si por lo contrario no es así, algo pasa, porque la Palabra de Dios no se contradice. 

Y eso es lo que nos ocurre con el pasaje que estamos considerando de Mateo 27:52-53, que no cuadra con el resto del contenido bíblico, porque veamos: Un hecho de tal magnitud y que algunos estudiosos califican de “histórico”, tendría que haber dejado una huella indeleble entre sus contemporáneos y por supuesto en el registro bíblico, como así lo hicieron, por ejemplo, las resurrecciones realizadas por Jesús (la hija de Jairo, el hijo de la viuda de Naín y la de Lázaro), por Pedro resucitando a Tabita (o Dorcas) o la de Pablo, sobre un joven llamado Eutico y por supuesto, la del mismísimo Jesús. Sin embargo, sorprendentemente, no hay ni rastro, repetimos, ni rastro de este acontecimiento en ninguna otra parte de las Escrituras, ni ninguna mención de ello registrada por algún historiador o cronista de la época, como por ejemplo, Flavio Josefo. Pero lo más sorprendente del silencio sobre dicho acontecimiento, lo encontramos en la encendida defensa que Pablo realizó de la resurrección, según 1 Cor. 15 y que si bien hace referencia a la de Cristo, de ninguna manera menciona nada acerca de otra multitudinaria resurrección y de cuya veracidad podrían testificar, muchas personas de Jerusalén: “…. y salidos de los sepulcros después de la resurrección de él, fueron a la santa ciudad y aparecieron a muchos.” (verso 53). Y tengamos en cuenta que de haber ocurrido algo semejante, Pablo de ninguna manera habría desaprovechado la oportunidad de citar de ello y así dar más peso a sus argumentos. Sin embargo, silencio total y absoluto sobre dicha cuestión. Cierto es, que alguien podría afirmar que dicha resurrección nada tenía que ver con las siguientes, en el sentido de que fueran para vida eterna o para juicio y que esas personas, al igual que Lázaro y los demás citados, volvieron a morir. Luego entonces ¿qué finalidad tenía tal resurrección? ¿para qué se llevó a cabo? Pero es que aunque aceptáramos ese argumento, queda el hecho de que algo tan espectacular e insólito como una resurrección masiva y tal como ya hemos referido, sería algo digno de mención, tanto en el registro bíblico como en las crónicas de la época. Sin embargo y lo repetimos, nada de nada se nos habla de ello en ningún sitio. Además del hecho, de que dicho pasaje no parece apuntar en esa dirección.

Por lo que hay otra circunstancia, que como mínimo contraría el contexto bíblico. Consideremos de nuevo el pasaje de Mateo 27, pero partiendo del versículo 50 hasta el 53: “Pero Jesús clamó otra vez a gran voz y entregó el espíritu. 51 Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. La tierra tembló, y las rocas se partieron. 52 Se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de hombres santos que habían muerto se levantaron; 53 y salidos de los sepulcros después de la resurrección de él, fueron a la santa ciudad y aparecieron a muchos.” De esta lectura se desprende que, de haberse producido dicha resurrección, fue en el mismo instante de la muerte de Jesús, luego y a bote pronto, nos encontramos que ni la resurrección de Rev. 20:4-6, que acontece en la segunda venida de Jesucristo y que aún no se ha producido, sería la primera resurrección, ni Jesucristo podría ser considerado las primicias, según el orden establecido por Pablo: “Pero cada uno en su orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.” (1 Cor. 15:23). Luego, de nuevo nos muestra Pablo aquí, que no tenía ni la más mínima idea de semejante acontecimiento y con lo cual, podemos observar el desajuste entre ambos pasajes, Rev. 20:4-6 y 1Cor. 15:23, con Mateo 27:52-53. Pero hay otro dato, por demás curioso e inexplicable. Veamos: Si bien estos santos resucitan en el mismo momento de morir Jesús, no salen de los sepulcros, ni aparecen públicamente, hasta tres días después de ser resucitados. ¿Tendría eso algún tipo de lógica? Evidentemente no, luego vemos que todo lo que rodea a este pasaje, como que es un poco forzado, extraño, misterioso, en definitiva, incoherente e innecesario dentro del contexto bíblico. Por eso nosotros nos decantamos por pensar, que dicho texto ha sido deformado en el transcurso del tiempo, hasta quedar en ese sinsentido. Todo ello sea dicho, con todas las cautelas del mundo.La Traducción del Nuevo Mundo de los TJ, vierte así este pasaje: “Y las tumbas conmemorativas se abrieron y muchos cuerpos de los santos que se habían dormido fueron levantados 53 (y algunas personas, saliendo de entre las tumbas conmemorativas después que él fue levantado, entraron en la ciudad santa), y se hicieron visibles a mucha gente.”, dando a entender que los que se hicieron visibles a mucha gente, fueron los que vieron los cadáveres fuera de sus tumbas y lo fueron a contar a sus convecinos en Jerusalén. Todo ello (creémos), en un intento de hacer más razonable y entendible Mateo 27:52-53, pero que no pasa de ser una mera hipótesis, ya que como antes hemos comentado, no existe posibilidad alguna de contrastar dichas palabras o idea en ningún otro lugar de las Escrituras, al menos, hasta donde nosotros sabemos. Por lo tanto, vemos que queda abierto el campo de la especulación y en el que nosotros no hemos pretendido más que aportar nuestro pequeño granito de arena. Porque eso es lo que pretende ser nuestra opinión, una pequeña aportación por demás, susceptible de ser enmendada, acerca de ese misterioso pasaje. Y si alguién, pudiera aportar un poco de luz acerca de este enigmático asunto, le estaríamos agradecidísimos.MABEL

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