Archive for marzo, 2010


El secretismo y el misterio encubren todo lo relacionado con esta organización norteamericana. Todo su montaje, aparentemente religioso, es sólo un velo que oculta la realidad, pues quien dirige, controla, manipula y explota a los pobres Testigos de Jehová es una empresa multinacional llamada Sociedad Anónima Watchtower de Nueva York. Dicha sociedad consta de 500 accionistas, que nadie sabe quiénes son, pues tanto en sus libros, revistas, formularios y cartas, nadie firma.

Vea el siguiente video con atención:

Pastor William M. Wachtel (M.Th) 

– Traducido por vuestro servidor, Luciano Morales (www.elevangeliodelreino.wordpress.com)

La forma de Dios

Haya,  pues,  en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual,  siendo en forma de Dios,  no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo,  tomando forma de siervo,  hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre,  se humilló a sí mismo,  haciéndose obediente hasta la muerte,  y muerte de cruz.

Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo,  y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos,  y en la tierra,  y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor,  para gloria de Dios Padre. (Filipenses 2:5-11 RVA)

En Filipenses 2:6, Pablo escribe que Cristo Jesús era “en la forma de Dios”, esta es la traducción al español de la expresión griega en morphe theou. Esta frase ha dado lugar a la afirmación de que Jesús es “verdadero Dios de verdadero de Dios”, según se afirma en el Credo de Nicena, la antigua y primera formulación oficial de la fe trinitaria. De acuerdo con esta fe, Cristo es “co-igual, co-eterno y consustancial” con el Padre, la “segunda persona” de la Trinidad. Esto significa que Jesús es real y verdaderamente Dios en todos los sentidos, además de su ser hombre también nacido de mujer. Todo esto se declara como un “misterio” que debe ser aceptado por la fe, bajo pena de excomunión o – en los siglos pasados – de muerte.

El investigador que ya ha sido convencido por las palabras de Jesús en Juan 17:3 que el Padre es “el único Dios verdadero” y por el testimonio de la mujer samaritana acerca de que los Judios estaban correctos en su doctrina de Dios (Juan 4:21, 22) – una doctrina que no dejaba espacio para otra cosa que no sea la unidad absoluta de Dios – queda desconcertado por la insistencia de ver a Dios como “tres personas”. Uno se alarma mas, por este insistencia, cuando se leen los criterios de Juan para una fe salvadora: “Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre “(20:30,31). N hay Nada aquí sobre la necesidad de creer que Jesús es, de hecho, Dios, el Eterno. Ningún indicio hay aquí del título de la Trinidad, “Dios el Hijo”. Esta es una exigencia directa a creer que Jesús es el Cristo, el Ungido, el Mesías prometido de Israel, y que él es verdaderamente el Hijo de Dios.

A la luz de estos hechos, uno debe preguntarse seriamente lo que Pablo quería decir, cuando dijo que Jesús era “en la forma de Dios”. En primer lugar, observamos que se está hablando de “Jesucristo”, la figura histórica que había nacido y más tarde había sido “ungido” por el Espíritu Santo en el bautismo, convirtiéndose así en “el Cristo” o ” el Ungido” ( Hechos 10:38). El Trinitarismo asume que Pablo está hablando acerca de Jesús antes de su “encarnación”  - es decir, durante su supuesta  pre-existencia como Dios en el cielo antes de que él naciera. Sin embargo, Pablo no da ninguna indicación aquí de que el tiene una idea similar en mente. Esta interpretación sólo puede estar en las mentes de aquellos que ya han decidido creer en la pre-existencia de Jesús como una persona, ya sea como miembro de la Trinidad divina, o como un ser angelical – de la opinión arriana. Pero no, el que estaba “en la forma de Dios” era el hombre llamado “Cristo Jesús”, y lo Pablo describe es lo que era cierto de aquel hombre mientras él estaba en la tierra !NO ANTES!

Pero, ¿qué quiere decir Pablo por esta frase?

Comentaristas trinitarios interpretan a menudo la palabra griega morphe a la luz de algunos de sus usos en la literatura griega clásica, es decir, desde el período de cinco o seis siglos antes al momento en que Pablo escribió la carta a los filipenses. Ese uso podría implicar “lo que es esencial y permanente”. Pero el Nuevo Testamento no está escrito en “griego clásico”, sino más bien en lo que se llama griego koiné, que es el lenguaje popular de los días de Pablo. Gracias a  muchos manuscritos koiné descubiertos por los arqueólogos y que datan del primer siglo, sabemos que algunos términos habían adquirido nuevos significados. Uno de esos términos fue morphe, generalmente traducido como “forma”. Un profesor de griego en el Instituto Bíblico Moody, Kenneth S. Wuest, él mismo un trinitario, nos enseña de que en el griego koiné la palabra morphe había venido a referirse a “una estación en la vida, una posición que se tiene, un rango”. Y esta es la aplicación de morphe en este contexto [Filipenses 2] “(El uso práctico del Nuevo Testamento griego, p. 84).

¿Cómo podemos estar seguros de que morphe en Filipenses 2:6 significa “estación de la vida [condición], rango, posición,” y no “naturaleza inherente” como algunos traductores o comentaristas interpretan la palabra griega (véase NIV en Filipenses 2: 6, por ejemplo)?

Aquí hacemos un llamamiento al contexto inmediato para ayudarnos a entender cómo Pablo utiliza la palabra. En el versículo 7, dice que Cristo tomó la “forma”, el morphe, de un siervo – literalmente, de un esclavo. ¿Qué significa esto? ¿Sugiere la palabra morphe que un servidor tiene algún tipo de “naturaleza inherente” que lo haga a el un esclavo, o no es mejor decir que la servidumbre es, per se, una cuestión de “estatus, rango o posición”? La posición de uno como siervo es o bien una cuestión de elección o una cuestión de circunstancias. No podemos ver, por tanto, que el contexto apoye otro significado para morphe que no se el  que se refiere a la propia jerarquía o condición. La condición de Cristo como Dios está en contraste con su condición como siervo. El traducir o comprender morphe como “naturaleza inherente” en Filipenses 2, entonces, claramente no encaja con la forma en que se utilizando  en su contexto mas inmediato.

Entonces ¿Qué significa todo esto? Significa que Cristo como un hombre en la tierra estaba funcionando en el estado, el rango o la posición de Dios. Asombrosa verdad! Pero ha habido un precedente histórico y  famoso para esto. Cuando Dios llamó a Moisés para ser su agente con el fin de sacar a Israel de Egipto, El le dijo: “Mira, yo te he puesto como Dios para Faraón, y tu hermano Aarón será tu profeta” (Ex. 7:1). El texto hebreo es aún más sorprendente, porque la palabra “como” no aparece en absoluto. Más bien, Dios declara a Moisés: “Te he dado [ser] Elohim para Faraón.” Antes, Dios había dicho que Moisés sería “Elohim” a Aarón (4:16). Esto significa que Moisés funcionó de alguna manera como si fuera Dios en la tierra, el era el líder designado para actuar en nombre de Dios como poseedor de la autoridad que Dios le había conferido designándolo para tener título propio de Yahvé, Dios! Esto es similar al carácter o el papel de un embajador o diplomático que ha recibido de otros “plenipotenciario” facultad para actuar en nombre del gobierno que representa, y cuyas decisiones y  operaciones son consideradas como equivalentes o idénticas a las del Estado soberano el cual lo ha enviado.

Podríamos preguntar, entonces, ¿cómo fue la función de Jesús en la condición, estado, posición de Dios durante su ministerio terrenal? ¿Presentan los cuatro evangelios sus actividades de una manera como para sugerirnos que él estaba haciendo lo que el Padre mismo habría hecho, ha Dios estado presente de forma visible y personalmente para llevar a cabo el ministerio que su Hijo tenia que cumplir? ¿Muestra el registro de los evangelios que en la tierra Cristo estuvo ejerciendo prerrogativas que en realidad pertenecen al mismo Dios?

No tenemos que ir muy lejos para encontrar la respuesta a estas preguntas. Muy temprano en el ministerio de Cristo la pregunta surgió, “¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?” (Marcos 2:7). Jesús acababa de decir a un paralítico: “Hijo, tus pecados te son perdonados.” Los maestros de la ley que le oyeron decir estas palabras lo acusaron de blasfemia. Jesús le respondió: “¿Qué es más fácil, decir al paralítico:” Tus pecados te son perdonados, o decirle: “Levántate, toma tu camilla y anda ‘?” Luego añadió las palabras cruciales “, pero que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar los pecados….” (2:10). Los escribas estaban correctos en el entendimiento de que la máxima autoridad para perdonar los pecados de los hombres descansa con Dios. Pero ellos necesitaban entender que Dios había delegado a su Hijo la autoridad para actuar en nombre de Dios! En este acto de perdón, entonces, Cristo estaba funcionando en el morphe –  estado, condición – de Dios, que le había enviado.

Otra prueba de la condición de Jesús como Dios en la tierra se ve en Juan 5:21: “Porque como el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a quien se complace  darle”. El poder de resucitar a los muertos está en las manos del Padre, y el manifestó ese poder glorioso cuando levantó a su Hijo de la muerte a la inmortalidad (Hechos 17:30,31; Rom. 6:9; 8:11). Pero mientras Cristo estaba en la tierra, él mismo levantó a varios de la muerte – el caso más famoso es el de su amigo Lázaro. Tan chocante fue esto para los enemigos de Cristo que conspiraron para matar al resucitado Lázaro, así como al que lo había resucitado! (Juan 12:9-11) Una vez más, Cristo estaba actuando en lugar de Dios cuando él resucitó a los muertos y se mostró en el morphe de Dios. Él cumplirá esta función de nuevo algún día “por que la hora viene, cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz y saldrán”. La voz que se oiga, para despertarlos, es “la voz del Hijo de Dios” (Juan 5:25-29).

Una tercera prueba de la condición de Cristo como Dios se revela en Juan 5:22,23: “Por otra parte, el Padre no juzga a nadie, sino que ha dado todo el juicio al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. Él que no honra al Hijo no honra al Padre, que lo envió. “Pablo dijo a los atenienses de que algún día Dios juzgaría al mundo con justicia” por medio de aquel hombre a quien El designó,  dando prueba de ello a todos los hombres por su resurrección de entre los muertos “(Hechos 17:31). Dios es el Juez del Universo, quien es a la vez justo en sus juicios y, sin embargo puede ser al mismo tiempo ” el que justifica al que tiene fe en Jesús “(Romanos 3:26). Pero otra vez, Pablo revela que” Dios juzgará los secretos de los hombres en Cristo Jesús “(Romanos 2:16). Tales textos proporcionan pruebas de que el juicio del trono blanco descrito  en el Apocalipsis 20:11 será presidida por Cristo, que se sentará en el trono del juicio.

La igualdad con Dios

Cristo “no consideró el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse”. ¿En qué sentido era Cristo “igual” con Dios? Ya hemos visto que Pablo está diciendo que en la tierra Jesús estaba “en la condición de Dios.” También hemos considerado algunas de las consecuencias de este estado divino: su autoridad para perdonar el pecado, para resucitar a los muertos, y para juzgar a la humanidad. A esto se añade el mando sobre los elementos, ya  que aun los vientos y el mar le obedecen. (Mateo 8:23-27) Esta situación hizo posible para Pablo declararlo “igual a Dios” en el sentido de que dicha igualdad es una cuestión de autoridad delegada por Dios mismo.

La igualdad, tome nota, no es lo mismo que la  identidad. Pablo no está diciendo que Cristo era idéntico con Dios. Eso sería proporcionar pruebas, ya sea para el Trinitarismo o monarquianismo modalista (también llamado Sabelianismo – la doctrina de que Dios es simplemente una persona o un ser, el cual que puede se manifesto como Padre o Hijo o Espíritu Santo). Un ejemplo útil de la diferencia entre la igualdad y la identidad se puede encontrar en el hecho de que en virtud de la Constitución de EE.UU., el vicepresidente se hace igual al presidente cuando éste queda incapacitado. El vice-presidente esta autorizado a cumplir todos los deberes y responsabilidades de la Presidencia. En esta capacidad, es igual al presidente, pero no se identifica con él.

El texto griego de Filipenses 2:6 muestra que Cristo reconoció su igualdad con Dios, pero que el no tuvo en cuenta esta igualdad dada por Dios como un harpagmos. KJV traduce esta palabra como “robo”. La palabra puede implicar algo que es arrebatado o tomado por la fuerza. Si Pablo está utilizando en este último sentido, da a entender que Cristo no tenía ningún tipo de actitud presuntuosa cuando él vio su igualdad con Dios, ni  trato de tomar ventaja de ella, o se aprovechó de ella, para sus propios fines. Más bien, tomó la condición de esclavo, que sólo tratan de servir a su Dios y a la raza humana que había venido a salvar.

Se despojó de sí mismo

El verbo “vacíó” en griego es kenoo, de la que algunos Trinitarios han desarrollado una doctrina llamada la “teoría de la kénosis.” Según esta doctrina, el “Cristo preexistente” se despojó de la manifestación de algunos de sus atributos de la deidad, a fin de convertirse en hombre. Sin entrar en los diversos aspectos de esta teoría y los desacuerdos, incluso entre aquellos que lo profesan, podemos decir que todos ellos utilizan el término “kenosis” para apoyar la idea de la preexistencia personal de Cristo. KJV hace caso omiso de tales ideas traduciendo que él “se hizo de ninguna reputación,” una referencia obvia al período de su vida humana y ministerio. Ya hemos visto que Pablo está hablando del hombre histórico Cristo Jesús, no de una persona que posteriormente se convertiría en Cristo Jesús! Por lo tanto es esta persona histórica que “se despojó” a sí mismo. En un contexto semejante, la palabra sugiere que Cristo puso afuera la tentación del engrandecimiento personal, o  exaltarse a sí mismo en modo alguno. La reina de Saba fue “vaciada” de su orgullo al ver la magnificencia de la corte de Salomón. “No hay más espíritu en ella”! (1 Reyes 10:1-13)

Asimismo, “el anonadamiento de Cristo” quito dentro de él espacio para el orgullo, la arrogancia, o cualquier plan hecho sin sujeción total a la voluntad de Dios. (Hebreos 10:7-10; Sal 40:7-9) 

 El ” anonadamiento de Cristo” puede ser visto como parte de haber tomado la condición de siervo, y de haber llegado a existir semejante a los hombres.

En la condición de hombre

Moulton y el léxico Milligan ven la palabra schema,  aquí traducida como “semejante”, en el sentido de ” apariencia externa” o “de moda”. Uno está tentado a traducir que Cristo fue encontrado “”en la condición humana”. Él era totalmente humano, a excepción del pecado. El parecía ser lo que era – un hombre. Tales descripciones, al ser inspirada por Dios, prohíben cualquier tipo de enseñanza gnóstica o docetista de que Cristo sólo “parecía” ser de carne y sangre humana, mientras que en realidad era  ”puramente espíritu.” Ya que se creía que todo lo material era maligno. Así que Cristo no pudo tener un cuerpo material. Él sólo “pareció” tener uno, decían los docetistas. El Pastor CT Russell sigue la misma linea cuando enseñaba que Jesús no tenía cuerpo físico después de su resurrección. Simplemente, se materializo en un cuerpo temporal para mostrarse a sus discípulos – una enseñanza todavía propagada por los llamados testigos de Jehová, así como por otros de la tradición Russelita.

Se humilló a sí mismo

Pablo ahora va a declarar hasta dónde Cristo  se sometió a su Padre, que lo había colocado en la situación de Dios para llevar a cabo su ministerio terrenal “Se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte”. El plan de Dios, según lo anunciado por Isaías, era que su hijo llevara la  iniquidad ” de todos nosotros” (53:6), Dios le hacen a el sufrir, y hacer de su vida una ofrenda por el pecado (v.10 ). Pedro dice que Jesús fue entregado a la muerte por el plan predeterminado de Dios “y previo conocimiento” (Hechos 2:23). Y sin embargo, Jesús se sometió voluntariamente a este plan, en obediencia amorosa a su Padre. “La razón por la cual el Padre me ama, es porque yo pongo mi vida – sólo para volverla a tomar. Nadie me la quita, pero yo la doy de mi propia voluntad” (Juan 10:17,18). Toda doctrina de la expiación debe tener en cuenta esta imposición judicial de la muerte de Cristo por su Padre, para que Dios el juez podudiera también actuar con justicia de ser el “justificador” de aquellos que pertenecen a Cristo. (Romanos 3:26 RV)

La obediencia de Cristo “hasta el punto de la muerte” se hace aún más sorprendente por el hecho de que su muerte fue llevada a cabo por uno de los métodos más dolorosos y humillantes – el de la crucifixión! Pablo insiste en esta impactante verdad mediante el uso de la palabra “incluso”. De todas las maneras que uno puede morir, la muerte de cruz es la más horrible  que se puede imaginar – y al mismo tiempo es la clase de muerte que más revela la sumisión total de Cristo a la voluntad de Dios! Como ciudadano romano, Pablo se dio cuenta de que el Gobierno se reservaba la muerte en cruz para los peores criminales, o bien por las personas más despreciadas – los que eran considera enemigos de su autoridad para gobernar el mundo.

Dios lo exaltó hasta lo sumo

Desde este punto más bajo de humillación, Cristo fue elevado a la cima más alta de la autoridad en el universo, a excepción de la de Dios mismo. Jesús como Señor es exaltado “por encima de todo principado y autoridad, poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero “(Efesios 1:21 NVI). Su posición actual es tal que todos los ángeles de Dios deben adorarlo como” muy superior a ellos “, y que ha heredado un nombre superior al de ellos (Hebreos 1:4-6) Este nombre: “es el nombre sobre todo nombre. “Se podría decir que Dios ha dado a su Hijo su propio nombre, al igual que los padres humanos hacen en con sus hijos después de ellos. Ciertamente,  el nombre de Dios,  Yahvé (o Jehová) se aplica al Mesías en profecías como Jeremías 23:6 — – “Este es su nombre por el que se llama, el Señor, nuestra justicia [literalmente, el Señor-tzidkenu].” Zacarías 14:3,4 habla del día cuando “los pies de Yahvé” estarán en el Monte de los Olivos cuando el peleecontra las naciones que hacen guerra a Jerusalén. Parece que esto se refiere a Cristo mismo, viniendo en el nombre de su Padre, para “golpear a las naciones” y de “pisar el lagar del furor de la ira del Dios Todopoderoso” ( Apocalipsis 19:15). Este es el exaltado Hijo de Dios, despreciado y rechazado por los hombres, que aparecerá una vez más en la tierra para ser glorificado en el mismo lugar donde fue humillado! En presencia de Jesús, Rey de reyes y Señor de señores, cada rodilla debe doblarse -  angelical, demoníaca, o humano. Cada lengua debe confesar que el Mesías Jesús es el Señor de todos, por orden expresa de Dios y para la gloria de Dios, el Padre quien exaltó a su Hijo!

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 Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

En Colosenses 1:13, Pablo dice que Dios nos trasladó (tiempo pasado) al reino de su amado Hijo. ¿Pero se deben tomar literalmente las palabras de Pablo?¿Significan sus palabras que ya estamos en el reino de Cristo?— ¡He aquí la asombrosa verdad!

 

Sentados en los lugares Celestiales con Cristo Jesús

EL Apóstol Pablo, al escribirles a los creyentes de la ciudad de Efeso, les dice claramente lo siguiente: “Y él os dio (pasado) vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,  en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio (pasado) vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó (pasado), y asimismo nos hizo sentar (pasado) en los lugares celestiales con Cristo Jesús”

Si observamos bien, Pablo afirma que los creyentes ya están resucitados y sentados (reinando) con Cristo en los lugares celestiales. Pero sus palabras resultan en cierto modo asombrosas, porque todos sabemos que sólo en la parusía los creyentes serán resucitados de la muerte, y serán glorificados como reyes al lado de Cristo, y no necesariamente ahora (Mateo 25:31,34; Apo. 20:4,5).

La Glorificación

En otra ocasión Pablo dice que los Creyentes ya estamos glorificados, cuando al escribirles a los creyentes de  Roma, les dice: “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó (Rom. 8:30). Notemos que para Pablo, los creyentes ya han sido “glorificados” por Dios. El usa el mismo tiempo pasado para el verbo glorificar como lo hace para el verbo resucitar en Efesios 2:6 para enseñar que ya hemos resucitado y que ya hemos tomado nuestros sitios en los lugares celestiales con Cristo Jesús. Es obvio que para Pablo, los creyentes ya han recibido las promesas hoy en algún sentido, aunque ciertamente no en su integridad. No creo que haya alguno que pueda decir que ya ha sido resucitado de la tumba, glorificado, y sentado con Cristo en los lugares celestiales. Ahora bien, leamos lo que dice Pablo en el verso 17 de Romanos 8: “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados”. En este pasaje Pablo aporta más luz al tema de la glorificación diciendo que para que seamos juntamente glorificados con Cristo (recuerde que en Efe. 2:6 Pablo usa una similar expresión referida a la resurrección: “y juntamente con él (Cristo) nos resucitó), debemos soportar los padecimientos. Así que la glorificación para Pablo no es algo que se obtiene automáticamente, fruto de nuestra conversión, sino que requiere que el creyente pase la prueba de los padecimientos por Cristo. Y si esto es verdad de la glorificación, entonces también lo debe ser de nuestra resurrección y de la toma de nuestras posiciones en los lugares celestiales con Cristo Jesús. De modo que aunque Pablo puede hablar de la presente glorificación, resurrección, y entronización en los lugares celestiales de los creyentes, éstas aún tienen un carácter claramente escatológico o futuro, o sea, para la parusía de Cristo a la tierra. Dice Pablo: “Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria”. En Romanos 8:18  Pablo añadió: “Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse”. Acá está claro que Pablo pasa a hablar de una glorificación futura cuando en otros versículos él habla de una gloria ya obtenida o ganada. ¿Cómo explicar esta aparente contradicción? Una explicación sería que Pablo en el Verso 30 habla de aquellos elegidos de Dios que en Su preconocimiento como personas predestinadas ya han ganado todo por su victoria ante las pruebas. El los ve (como Dios los ve) como triunfantes y galardonados por su vida consagrada al servicio de Dios y habiendo vencido al enemigo y a sus artimañas.

Trasladados al Reino del Amado Hijo

 Otro de los pasajes paulinos que nos hablan de una promesa otorgada por “anticipación” es aquella que nos dice que hemos sido ya trasladados al Reino del amado Hijo de Dios. A los creyentes de la ciudad de Colosas, Pablo les dice, entre otras cosas: “…el cual (Dios) nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo”, lo que para Pablo también significaba un traslado de las tinieblas a la luz, de Satanás a Dios (Hechos 26:18). Como ya hemos visto, es típico de Pablo hablar de cosas futuras como si ya fueran presentes, y aún pasadas. En este caso él nos habla de nuestro eventual traslado al reino del amado Hijo por Su Padre. Sin embargo, el mismo apóstol Pablo se referirá al Reino del Hijo como algo que recibiremos cuando nuestros cuerpos sean transformados en inmortales. En 1 Corintios 15:50, 51 él escribió lo siguiente a los Corintios: “Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.  He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados”. Aquí Pablo habla de la herencia del Reino como algo que es imposible obtener ahora en nuestra naturaleza humana mortal. Por un lado él dice a los Colosenses que ya hemos sido “trasladados” al Reino del amado Hijo, pero a los Corintios les dice que el reino es una herencia que obtendrán sólo los inmortales. ¡Pero Pablo no se contradice! Lo que hay que entender es que así como hemos sido resucitados, glorificados, y entronizados POR LA FE, así también hemos sido trasladados por Dios al Reino de Su amado Hijo POR LA FE. Es decir, a la vista de Dios, los creyentes ya “están” en el Reino de Su amado Hijo. Los elegidos, los justificados, los glorificados están también entronizados en el reino del Hijo, sin estarlo aún realmente o de hecho. Por ejemplo, en el libro de Apocalipsis leemos que los creyentes, los de la fe, ya están escritos en el LIBRO DE LA VIDA. No obstante, el creyente deberá de perseverar en la fe para que su entrada a la vida sea efectiva, de lo contrario correrá el peligro de que se le borre su nombre del tomo (Apo. 3:4,5). Lo que Pablo nos dice es que el Padre nos ha trasladado al reino de Su Hijo en su santa voluntad. El nos ve como ya vencedores y victoriosos, como los elegidos y justificados que han recibido Sus promesas por adelantado. El nos ha dado el título de propiedad, pero El aún espera de que nos ganemos el derecho de recibirla con nuestra vida de obediencia y servicio. En otra ocasión leeremos que nosotros (a la vista de Dios) ya poseemos nuestras coronas de gloria, pero luego se nos pide perseverar para que nadie nos la arrebate (Ver Apo. 3:11). Sin duda, ni usted ni yo tenemos nuestras coronas en nuestra posesión, literalmente hablando. Decir que ya estamos trasladados en el Reino de manera total y real sin haber vencido es como afirmar que los difuntos cristianos ya han resucitado, y que ya están en la gloria, y que ya reinan con Cristo en los lugares celestiales. ¡Nadie creería que esto fuera verdad! Pablo jamás afirmó que la resurrección de los creyentes difuntos ya ocurrió. El siempre lo vio como un hecho futuro (2 Cor. 4:14, 1 Tes. 4:14-16).

Para el apóstol Pablo, y el resto de sus colegas apóstoles, el Reino de Dios seguía siendo la meta por alcanzar de la iglesia. En 2 Pedro 1:5-11 el apóstol Pedro encomia a los creyentes a que crezcan hacia la perfección o madurez espiritual, “porque de esta manera (y no otra forma) os será otorgada una amplia y generosa entrada al Reino eterno del Señor Jesucristo”. Así que el verdadero traslado al reino del Hijo por el Padre se cumplirá cuando los fieles hayan alcanzado la estatura de Cristo (Efe. 4:13)…¡Y esto requiere tiempo y esfuerzo de nuestra parte! (2 Tim. 2:6; Apo. 2:3; 1 Tim. 4:10; Juan 6:27; 1 Tim 4:15; Fil. 2:12).

El Reino de Dios y la Era Venidera

El Señor Jesucristo asoció la vida eterna con el ingreso al Reino de Dios en su diálogo con el joven rico cuando éste le preguntó sobre lo que debía hacer para ganar la vida eterna  (Leer Mateo 19:16-25). ¡Y este detalle ha sido pasado por alto por la mayoría de cristianos! Además, Señor Jesús afirmó que la obtención de la vida eterna (o lo que equivale a ser trasladado al Reino) se obtendrá sólo en el siglo  o era venidera…¡no en éste! “Y él les dijo: De cierto os digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios,  que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna” (Lucas 18:30; Marcos 10:30). Afirmar que ya estamos totalmente en el Reino de Dios es afirmar que ya vimos en la Era venidera de justicia sin la presencia del diablo. Recordemos que Pablo asoció el presente siglo con el maligno. El lo llamó “el presente siglo malo” (Gál. 1:4), regido por “los gobernadores de las tinieblas de este siglo” (Efe 6:12). ¿Pero habrá alguno que ose decirnos que ya no hay ninguna influencia del Diablo y sus demonios en este mundo? Jesús dijo que los asesinos y mentirosos, en particular, eran hijos del Diablo, porque éstos HACEN la voluntad de este maligno (Juan 8:44). Hoy los asesinatos y las mentiras están a la orden del día en todo el mundo, una señal clara e inequívoca de que el Diablo aún hace de las suyas  en este mundo. Por consiguiente es obvio que aún no hemos pasado a la era venidera, la era de la vida eterna, o la era del Reino de Cristo. Recordemos Jesús dijo claramente que su reino no era de este mundo o siglo del maligno, sino de la era venidera, la era de Cristo y su reino milenario. Sin embargo, los exegetas amilenialistas y preteristas extremos sostienen que cuando Jesús dijo que su reino no era de este mundo (Juan 18:36), lo que dijo era que su reino era espiritual, no terrenal; del cielo, y en el cielo. Estos afirman que Jesús jamás volverá a la tierra para restaurar un reino material como lo fue el del rey David y sus sucesores. Esta es una afirmación antojadiza, ya que lo que Jesús afirmó era que su reino no era del presente AION (siglo) del maligno, sino del venidero que se inaugurará en la tierra cuando se restaure el reino de Dios a partir de Jerusalén y cuando el diablo y sus seguidores hayan sido depuestos y encarcelados.

Los Lugares celestiales en la Tierra

Bob Lazar, el físico que supuestamente trabajó en el Área 51 y que dijo haber visto una nave espacial extraterrestre la describió como que era de otro mundo porque tanto su forma como sus dimensiones no parecían haber sido concebidas por humanos. Así que todo parece indicar que el supuesto físico Bob Lazar estuvo caminando en lugares o ambientes extra-terrestres sin moverse de la tierra. Pues bien, Pablo dijo que en el cielo hay un verdadero santuario y un verdadero tabernáculo que Dios construyó y no el hombre (2 Cor. 5:1,2). También Pablo habla de una ciudad o patria celestial preparada para los salvos y que está POR VENIR a la tierra (Heb. 11:14,16; 13:14). Y si esta ciudad está por venir a la tierra, es lógico suponer que nosotros no vamos a necesitar volar al cielo para tomar nuestros lugares de honor. Este palacio tiene moradas o aposentos para los salvos, y Jesús ha ido al cielo para prepararnos lugares para que los ocupemos. De modo que en Juan 14:1-3 el Señor no nos promete que iremos con él al cielo para tomar nuestros lugares de honor. De hecho, en Juan 14:1-3 Jesús no menciona ni una vez el vocablo cielo, aunque sí nos promete VOLVER para tomarnos para sí a efectos de estar con él en el mismo lugar donde estará cuando regrese a la tierra. A los Tesalonicenses el apóstol Pablo les dice que todos los creyentes se ENCONTRARÁN con el Señor en el aire…¡NO EN EL CIELO! (1 Tes. 4:16,17).

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EL NEGOCIO DE LA WATCHTOWER

Los Testigos de Jehová afirman que ellos no venden nada y que todas sus publicaciones son gratuitas, y durante los 130 años de la historia de la Watchtower, siempre su literatura tuvo un precio de venta al público y jamás fue gratuita.

En 1990 la sociedad Watchtower cambió su forma de comercializar su literatura, eliminando los precios impresos en su literatura, por el sistema de donativos, con el único fin de evadir al fisco y no pagar el impuesto a las ventas que todas las empresas tienen que pagar cuando reciben dinero como intercambio por la entrega de su producto.

Los miembros Testigos de Jehová dicen que ellos regalan su literatura porque es gratuita, cuando en realidad sólo han cambiado la palabra ventas por donaciones. Por esta razón ellos tienen ahora que pedir donaciones voluntarias por ellas como mendigos a todas las personas a quienes ellos predican de casa en casa. En realidad nada es gratis y todo tiene que pagarse, pues si no fuera así, ¿de dónde salen entonces los dineros para comprar tantos bienes raíces por todo el mundo, imprentas costosísimas e inversiones en valores de empresas del mundo?

No hay duda que la Watchtower recibe mucho dinero producto de los donativos de sus miembros en sus 3 cajas de contribuiciones estratégicamente colocadas en sus salones del Reino.

La empresa Watchtower S.A es una emporio de publicaciones multimillonario con fachada de religión que ha sabido saquear muy hábilmente a sus miembros ingenuos y muy poco instruidos.

LA HEREJIA DEL MODALISMO

Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

«Jesús les respondió y dijo: Mi doctrina no es mía,

sino de aquel que me envió» (Jn. 7:16).

Fue en el tercer siglo de nuestra era, cuando Sabelio, un presbítero cristiano que vivió en el Norte de Africa, empezó a promulgar que Jesús  era el mismo Jehová del Antiguo Testamento. Para Sabelio, Jesús era el único “dios” pero identificado con “nombres diferentes”. De tal manera que  el Padre y  el espíritu santo muestran ciertos rasgos de la naturaleza o del carácter de Jesús. Este pensamiento o domga, vino a conocerse como «modalismo», por los distintos nombres o “modos” que se han utilizado para identificar a Jesús. Este pensamiento herético fue tan fugaz en su presentación (antes de concluir el siglo IV, dejó de ser), pero resurgió en el siglo XX (1913) con perjudicial y formidable potencia. Son Iglesias modalistas, la Iglesia Pentecostal Unida, la Iglesia Apostólica de Fe en Jesús, Luz del Mundo y otras más, que son  libres o autónomas. 

No es complicado para el avezado en las cuestiones fundamentales de la Biblia, el percibir que Dios, el Padre, y Jesús, el Hijo, poseen personalidades  bien definidas y peculiares, absolutamente diferentes,  adversando con lo que el modalismo afirma, según lo que hablamos en párrafos anteriores.  Cuando Jesús era apenas un jovencito de doce años, hace una notoria distinción entre su Padre y él: «¿No sabéis que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?» (Lc. 2:49).  Jesús nunca jámas se adjudicó ser el Padre. En su alusión precisa sin ninguna incertidumbre que los «negocios» donde se involucraba pertenecían a su Padre y no a él. Esta situación tiene una relación coherente e indiscutible más adelante, y es cuando Jesús menciona que las palabras que él hablaba no eran suyas, sino del Padre que lo había enviado. Las pruebas podrá verlas  querido y amable lector  en Jn. 5:19, 30, 36; 6:38; 7:16. 

Entre Jesús y Dios existen  distintas particularidades como seres individuales, aunque implicados  en  un próposito común y espiritual para con los hombres pecadores: el de su salvación. La Biblia muestra la enorme desigualdad que los identifica  como dos personas aisladas y no como un solo agente o sujeto. Ejemplos, los siguientes:

El Padre ha «entregado» todo  juicio al Hijo (Jn. 5:22).

El Padre «conoce» el retorno del Hijo al mundo. Jesús el Cristo  «desconoce» su venida (Mr. 13:32).

El Padre «glorifica» al Hijo, pero el no se “autoglorifica”  por su propia cuenta (Jn. 8:50, 54).

El Padre «ama» al Hijo, y el Hijo «ama» al Padre (Jn. 3:35; 5:20; 10:17; 14:31; 17:23, 24).

Dios le «entergrará» a Jesús el Cristo el  Trono de David, su padre (Lc. 1:32).

El espíritu santo de Dios «concibió» (engendró) a Jesús el Cristo en el vientre de la virgen María (Mt. 1:18, 20).    

Jesús el Cristo hace una nítida diferenciación entre su ubicación «terrenal» con la «celestial» del Padre.  Es improbable por tal cosa, identificar  a Jesús con la persona de Dios:

«Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre» (Mt. 6:9).

Jesús el Cristo «ruega» al Padre para que «perdone» a sus injuriadores. ¿Es posible con la esta próxima y fidedigna prueba qué los modalistas continuen aun creyendo neciamente  qué el Padre y Jesús el Cristo sean la misma persona?

«Y Jesús decía: Padre, «perdónalos», porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes» (Lc. 23:34).

Jesus el Cristo en su «pluralización»  resuelve que Dios es una persona y él otra («vendremos»;  «haeremos»):

«Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y «vendremos» a él, y «haremos» morada con él» (Jn. 14:23).  

Hay otros textos más que enseñan que Jesús el Cristo y Dios «son dos personas distintas», siendo muy dificultoso para un servidor, por su cuantioso número, colocarlos todos aquí.  Creo que este esrito por demás sencillo, basta para derrumbar cualquier argumento modalista que trate injustificadamente de identificar a Jesús el Cristo con Dios y con el espírtu santo.

¿Es usted “modalista”, amigo que nos lee?

¡Qué espera entonces para cambiarse al “bando correcto”, el del unitarismo bíblico y verdadero!; el que enseña que Dios es Uno, y Jesús el Cristo, su Hijo Amado y Señor:

«. . .para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él» (1 Co. 8:6).  

Gracias honorables lectores. Dios les bendiga siempre.

LAODICENSES

«Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto: Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete» (Ap. 3:14-19).

Duele mucho ver a tantos
En torpezas que han creído,
En doctrinas de los vanos
Que blasfeman al Bendito;
Insujetos al Señor,
Pero esclavos de los ritos.

Es muy triste ver a tantos
Alianzados con el mundo,
Consintiendo lo profano,
Aprobando lo de “abajo”
Que en el alma han sembrado.

Es penoso ver a tantos
Entre gritos y entre llantos,
En desorden indebido
Que sepulta todo juicio:

En la “danza” que promueve
El deseo, el anhelo
De la mente traicionera
Que acomoda a su manera
Las doctrinas del Eterno.

Es tan duro ver a tantos
Que van sordos, que van ciegos,
Abrigando lo de “afuera”,
Denigrando la conciencia
Con lo ambiguo y lo moderno.

Da vergüenza ver a tantos
Que aparentan la piedad:
En el templo son lumbrera,
En la calle oscuridad.

Son tan secos e inhumanos,
No hay amor por el perdido,
Al extraño y confundido
No les viene el ayudar.

Esos tantos lastimeros
Tienen grupo presuncioso,
Negligente y orgulloso:
«Dios me ama», dice presto,
«Tengo todo, soy muy rico».

Pero el «día» ya se «asoma»,
El Señor encarará
A los hombres de este grupo
Que con Ira lanzará
A los Fuegos Destructivos,
Al Infierno del Bramido:
¡Nunca más habrá empezar!

Javier Rivas Martínez.

Allá en 1955, La Watchtower decía lo siguiente: “Un cristiano. . . no puede ser bautizado en el nombre de alguien que esté llevando a cabo la inmersión, o en el nombre de algún hombre, ni en el nombre de ninguna organización, sino en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Eso muestra, entre otras cosas, que el Cristianismo no es cuestión de denominación alguna (The Watchtower, 1 de Julio de 1955, página 411).

Era frecuente que las palabras del discursante que precedían la ceremonia del bautismo recordaran a los candidatos que “ustedes no están simbolizando la dedicación a un trabajo, o la dedicación a una organización, sino la dedicación a una persona, Jehová Dios.” (Como he señalado, este punto era incluido en los bosquejos proporcionados por la Watchtower a quienes pronunciaban el discurso de bautismo). Algo parecido decía The Watchtower del 1 de Octubre de 1966: “No nos dedicamos a una religión, ni a un hombre, ni a alguna organización. No, nos dedicamos al Soberano Supremo del Universo, nuestro Creador, Jehová Dios mismo. Eso hace de la dedicación una relación muy personal entre nosotros y Jehová…”

Sin embargo, ahora los Testigos de Jehová enseñan otra cosa muy diferente sobre el bautismo, que francamente ya no nos sorprende nada de lo que dicen.

 

La Watchtower administran a sus nuevos conversos un bautismo totalmente antibíblico que no se ajusta a las Escrituras,  y que los deja fuera de la familia de Dios, es decir, fuera de la iglesia o cuerpo de Cristo. Esto significa  que ellos de ninguna manera podrán salvarse de la condenación.

Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD

La Biblia nos dice con relevante claridad que los Santos del Antiguo Testamento serán resucitados «junto», «simultáneamente», con los Creyentes del Nuevo Testamento. Contrariamente, ciertos teólogos “dispensacionalistas” alegan que cada «uno» de estos «dos grupos» tendrá una “resurrección” por separado. La cuestión se centra, en el llamado “rapto pretribulacionalista invisible”, el cual es conocido en el “dispensacionalismo” como “la primera fase” de la segunda venida de Cristo, situación doctrinal que la Biblia nunca enseña. Esta idea fue inicialmente preconcebida por Manuel E. Lacunza (1731-1801), un jesuita-católico chileno, y fue hecha manifiesta y promocionada en su libro «La Venida del Mesías en Gloria y Majestad», conciliada luego por Edward Irving (1792-1834), un pastor escocés presbiteriano, y posteriormente por el irlandés John Nelson Darby (1800-1882), de los Hermanos de Plymouth. En la actualidad Darby es conocido como “el padre del dispensacionalismo moderno”. Esta doctrina malograda, ha tenido un éxito rotundo tradicionalista, como la doctrinia trinitaria, en las iglesias protestantes ortodoxas, denominadas como cristianas.Para no desviarnos del tema, y para terminar pronto, la Biblia estipula tan sólo una segunda venida de Cristo, «visible», en «gloria» y en «poder». Jámas nos refiere en sus páginas “dos fases” de esta segunda venida, o Parusía, como lo afirman los “dispensacionalistas”. Si “la primera fase” comprende una “venida invisble” y “la segunda fase” una “venida visible”, no podríamos hablar por esta razón de “dos fases” sino de “dos venidas” que sumarían en total “tres venidas”, si adicionamos a estas “dos” el «primer advenimiento» de Cristo consumado hace casi veinte centurias.

Estas son unas de las muchas pruebas irrebatibles que hay en las Escrituras de una «segunda venida de Cristo», por supuesto, visible y única :

«Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en las nubes con gran poder y gloria» (Mr. 13:26).

«Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo» (Hech. 1:10-11).

«He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén» (Ap. 1:7).

Y en el Antiguo Testamento:

«Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido» (Dn. 7:13, 14).

Algunos textos bíblicos señalan (AT) que la resurrección de los Santos del Antiguo Testamento se llevará a cabo en el momento del retorno de Cristo a la tierra. En Dn. 12:1-2 se narra que la resurrección se sucitará «en aquel tiempo». Este «tiempo» se relaciona con la «Septuagésima Semana», la última de las «Setenta Semanas» o Setenta Hebdómadas reveladas al profeta y estadista Daniel por el ente celestial, cuyo carácter es escatólogico como sabemos. «La Septuagésima Semana» contiene el suceso de «la Gran Tribulación Final» (Lc.24:21), el de «la Persecución de Israel por la Bestia» (Ap. cap. 12), y el del «Retorno Glorioso y Visible de Cristo al Mundo» (Mt. 24:27-30). Como es un tiempo de «liberación de la angustia de la nación de Israel» (Dn. 12:1), de su opresión motivada con propósito de muerte y asolación de parte del Anticristo Final (Jer. 30:6, 7), de su «indignación» (Is. 26:19, 20).

Esta «liberación» está relacionada o adherida a la «resurrección» de los judíos fieles a Dios del Antiguo Testamento (Dn. 12:2), y a la de los dignos creyentes que conforman la Iglesia de Cristo, según lo visto en el Nuevo Testamento (1 Co. cap. 15; 1 Ts. cap. 4). ¿Porqué esta «liberación» está asociada íntimamente con la «resurrección» de los creyentes píos qué constituyen la Iglesia de Cristo? (judíos y gentiles de la Nueva Dispensación). La respuesta a esta pregunta, es porque ellos también serán oprimidos por el Anticristo en el período de la Gran Tribulación Escatológica ( 2 Ts. 1:6, 7; Ap. 6:9, 10; 7:13, 14; 13:7, 15; Ap. 17:6). Lógico, para que la «liberación» y la «primera resurrección» se den por completo, se ha de requerir, esencialmente, de la presencia física de Cristo para tal efecto («…y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida…» Jn. 5:29 a).

El Nuevo Testamento confirma la «liberación» de la nación judía con el regreso de Cristo al mundo protervo. Él frustrará la amenazante destrucción de su Pueblo, del Israel escogido por Dios en un principio (véase también Zac. cap. 14). Cristo salvará a los de la nación judía, a quienes lo reconozcan como el Mesías prometido desde la antigüedad; por eso dice: «Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios…» (Jn. 1:12. «…todo Israel será salvo»):

«Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo (los fieles), como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad. Y este será mi pacto con ellos, cuando yo quite sus pecados» (Ro.11:25-27).

La segunda venida de Cristo, como suceso único y futuro, exige una «resurrección simultánea»: La de los Santos del Antiguo Testamento y la de los Creyentes en Cristo de la Nueva Dispensación. «La segunda resurrección», tan exclusiva para los impíos e incrédulos, no tiene relación con la Parusía, sino con la era posmilenaria. Los hechos sucesivos cronlógicos del capítulo 20 del libro de Apocalipsis, de ese modo lo precisan.

El orden cronólogico de los acontecimientos en el programa de «la primera resurrección» (Ap. 20:6), quedaría entonces de la siguiente manera:

1. La resurrección de Cristo: «Las Primicias» ( 1 Co. 15:23).
2. La resurrección de los Santos del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento (Dn. 12:1, 2; Is. 26:19; 1 Ts. 4:16; Ap. 20:3-5).

«La resurrección de los muertos inicuos y rebeldes a Dios», «la segunda»: Tendrá su consumación hasta que el Reinado milenario de Cristo haya concluido (Ap. 20:5, 11-14).

Dios les bendiga siempre queridos visitantes.

Gracias.

El Papa siente “vergüenza y remordimiento” por los abusos sexuales del clero en Irlanda

AGENCIAS. 20.03.2010 – 13.39 h

 

El Papa Benedicto XVI.

El Papa Benedicto XVI ha ordenado este domingo una inspección de diócesis y seminarios irlandeses implicados en los casos de pederastia y ha afirmado que los sacerdotes implicados deben “responder ante Dios y los tribunales”.

El Papa así lo ha manifestado en la Carta a los católicos irlandeses, hecha pública hoy por el Vaticano, en la que además expresa “abiertamente vergüenza y remordimiento” por los abusos sexuales a centenares de menores por parte de sacerdotes católicos ocurridos durante años en ese país.

“Es comprensible que os sea difícil perdonar o reconciliaros con la Iglesia”, asegura en su misiva el sumo pontífice

En la misiva el Pontífice usa palabras muy duras contra los curas pederastas, acusa también a los obispos irlandeses de no haber sabido gestionar los casos ocurridos y dice que tienen que reconocer que se cometieron graves errores de juicio y fallo de dirección.

“Es comprensible que os sea difícil perdonar o reconciliaros con la Iglesia. En su nombre, expreso abiertamente la vergüenza y el remordimiento que sentimos todos”, afirma el Papa, que les pide perdón.
A los sacerdotes y religiosos que han abusado de niños les dice que han “traicionado la confianza depositada” ellos por jóvenes inocentes y por sus padres.

Grupos de víctimas, defraudados por el comunicado papal

Los grupos de víctimas de abusos sexuales cometidos por sacerdotes pederastas en Irlanda se han declarado decepcionados por el contenido de la Carta del Papa. “Sentimos que la carta se queda corta a la hora de tratar las preocupaciones de la víctimas”, dijo Maeve Lewis, directora ejecutiva de “One in Four” (“Uno de cada Cuatro”).

En su opinión, en su misiva, el Papa dirige sus críticas principalmente hacia los curas irlandeses de bajo rango, al tiempo que se olvida de la responsabilidad del Vaticano en los abusos sexuales de menores, no sólo en Irlanda, sino en todo el mundo.

En Alemania siguen las revelaciones

Por otro lado, el escándalo por los abusos sexuales en la Iglesia católica alemana salpica ahora indirectamente al presidente de la Conferencia Episcopal, Robert Zollitsch, a quien se reprocha haber “ocultado” un caso de pederastia en lugar de denunciarlo a la Justicia.

El caso, del que informa el programa Report Mainz, de la primera cadena de televisión pública ARD, se remonta a 1991 cuando Zollitsch era responsable de recursos humanos en la archidiócesis de Friburgo.

“Los niños y adolescentes no se atrevieron durante años a hablar de abusos”, aseguran fuentes de la investigación

Según las informaciones de esta cadena y del diario Badische Zeitung en su edición de este sábado, en 1991 Zollitsch ordenó la jubilación anticipada de un párroco que entre 1968 y 1991 había abusado de al menos 17 niños y adolescentes, en su mayoría monaguillos, pero no denunció el caso a la Fiscalía.

Una víctima relata en el citado programa que lo que tuvo que padecer desde que los 11 hasta los 17 años, y que empezó con besos, caricias y abrazos, llegó a adoptar la magnitud de “sexo duro”.  En 1991, Zollitsch interrogó al párroco Franz B. sobre el caso, pero éste lo negó todo.

 

CURA PEDÓFILO CARIOCA

 

AFP – Sao Paulo (brasil)

Los recientes escándalos de pedofilia que afectan a la Iglesia Católica salpicaron ayer al país con más devotos de esa fe en el mundo, Brasil, luego de que el Vaticano reconociera que tres sacerdotes son sospechosos de abusar de menores y son investigados por autoridades y la entidad.

La semana pasada, el canal SBT mostró imágenes en cámara oculta en las que aparece el padre Luiz Marques Barbosa, de 82 años, manteniendo relaciones sexuales con un joven en el estado nordestino de Alagoas. El rostro del cura es identificado mirando a la cámara y preguntando: “¿Quién está ahí? ¿Quién es?”.

El reportaje del programa de televisión Conexao Reporter también emitió declaraciones de tres antiguos monaguillos denunciando abusos por parte de párrocos.

“El (Marques) comenzó a tocarme, a besarme, intentando besarme en la boca, yo giraba pero él insistía. Me daban muchas ganas de vomitar. Comenzó a sacarme la ropa, a sacarme la camisa, mi pantalón, y también comenzó a desvestirse”, narró al programa un joven identificado como Fabiano, sobre sus encuentros con Marques Barbosa.

Consultado Marques Barbosa sobre si conocía algún caso de pedofilia en la región en la que vive, responde: “Ah, no sé”. Interrogado sobre si alguna vez abusó de un monaguillo como alegan los denunciantes, Marques responde: “No puedo decirte eso. Sólo a mi confesor le puedo decir un pecado mío (…) No puedo decir nada”.

Las imágenes sin censura de Marques Barbosa manteniendo relaciones con Fabiano, filmadas en enero del 2009, son actualmente comercializadas en las calles de Arapiraca, a 120 km de la capital del estado de Alagoas, Maceió, señala el sitio Alagoas 24 horas.

www.apologista.blogdiario.com

 

Estimado apologista, con todo respeto me dirijo a usted para platicarle sobre Cristo y su posible preexistencia antes de nacer en Belén. Y es que usted ha escrito tanto sobre los errores de la Trinidad, y de la no preexistencia de Cristo, que me veo obligado a mostrarle un texto no tradicional que prueba, a mi entender, la preexistencia del Hijo de Dios. Ojo que con esto no estoy diciendo que dicho texto prueba que Jesús es la Segunda Persona de la Deidad Trina, sino simplemente estoy diciendo que Jesús preexistió como un Hijo engendrado aún antes de nacer en Belén. Eso es todo.

Yo deseo examinar con usted un pasaje importante que creo probaría la preexistencia de Cristo, y el pasaje en cuestión es el de Juan 15:26,27, que dice:

Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí. Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio”.

Fíjese, amigo Apologista, que aquí Jesús dice que el Espíritu Santo dará testimonio de él cuando fuere enviado a los creyentes. Luego Jesús dice que los discípulos darán igualmente testimonio de él (de Jesucristo) porque, como dijo Jesús, “habéis estado conmigo desde el principio”. Observe, Sr. Apologista, que la razón por la cual los discípulos darían testimonio de Jesús era porque ellos HABÍAN ESTADO PERSONALMENTE CON CRISTO DESDE EL PRINCIPIO. Pues bien, el punto que quiero subrayar es que Jesús también dio testimonio de Su Padre, y lo mismo hizo el Padre sobre Él. Dice Juan 3:31,32: “El que de arriba viene, es sobre todos; el que es de la tierra, es terrenal, y cosas terrenales habla; el que viene del cielo, es sobre todos. Y lo que vio y oyó, esto testifica; y nadie recibe su testimonio”.

Así que aquí hay dos cosas que resaltar:

A). Cristo da testimonio de Su Padre, sobre lo que vio y oyó de Él desde el principio (Ver Juan 1:1,2).

B).-Los discípulos también dan testimonio de Jesús, porque ellos habían estado con él desde el principio de su obra en la tierra.

Pero usted, que no cree en la preexistencia de Cristo, sostiene que lo que estuvo desde el principio con Dios era el Logos, un vocablo que usted lo considera como sólo “el plan” y “el propósito de Dios”, y no una persona preexistente llamada el Verbo. Sin embargo, en Juan 15:26,27 Jesús dice que sus discípulos darían testimonio de él porque claramente ellos estuvieron con él, EN PERSONA, DESDE EL PRINCIPIO de su carrera ministerial. Sin duda nadie pensaría que los discípulos de Jesús darían testimonio de un Jesús que nunca estuvo presente con ellos en persona, o de uno que sólo estuvo presente con ellos SIMBÓLICAMENTE a través de SUS PLANES Y PROPÓSITOS. No, apologista, ellos dieron testimonio del Cristo, pues él mismo estuvo presente con ellos, y lo vieron y oyeron predicar. Así, Juan pudo decir, “Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y TESTIFICAMOS, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó); lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo”( 1 Juan 1:1-3).

En resumen, el testimonio de los discípulos y el testimonio de Jesús tienen algo en común, ambos (Jesús y sus discípulos) estuvieron presentes con la persona que luego dieron testimonio. Si Jesús no estuvo lado a lado con el Padre desde el principio, literalmente hablando, entonces tampoco los discípulos estuvieron lado a lado con Jesús para ser sus testigos al mundo. Así de simple es la cosa. ¿Qué opina de esto, amigo, Apologista?

Rolando Filomeno Protel Schwartz

Respuesta:

No sé que responderle, amigo Protel. Su argumento es, por el momento, indisputable. Ya veremos luego qué le puedo responder, pero ahora estoy en blanco.

ENTONCES, Y SÓLO ENTONCES…

I. PRIMERO HAY QUE PREDICAR EL EVANGELIO DEL REINO Y ENTONCES, Y SÓLO ENTONCES, VENDRÁ EL FIN (Y CRISTO EN SU PARUSÍA)

Mateo 24:14: “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y ENTONCES vendrá el fin”.

II. PRIMERO LA GRAN TRIBULACIÓN Y ENTONCES, Y SÓLO ENTONCES, APARECERÁ JESÚS DESDE LOS CIELOS, Y ENTONCES, Y SÓLO ENTONCES, VENDRÁ EL LAMENTO DE LAS NACIONES POR SU VENIDA GLORIOSA.

Mateo 24:21,22 30: “porque habrá ENTONCES gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados…ENTONCES aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y ENTONCES lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria”.

III. PRIMERO DEBE VOLVER JESUCRISTO A LA TIERRA, Y ENTONCES, Y SÓLO ENTONCES, ÉL SE SENTARÁ EN SU TRONO DE GLORIA

Mateo 25:31: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, ENTONCES se sentará en su trono de gloria.”

Mateo 25:34:

IV. PRIMERO DEBE SENTARSE JESÚS EN SU TRONO DE GLORIA, Y ENTONCES, Y SÓLO ENTONCES, LOS BENDITOS DE ÉL HEREDARÁN SU REINO

ENTONCES el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo” (Mat. 25:34). 

V. PRIMERO LA CIEGA, Y ENTONCES, Y SÓLO ENTONCES, LOS IMPÍOS SERÁN ECHADOS AL FUEGO…Y ENTONCES, Y SÓLO ENTONCES, LOS JUSTOS RESPLANDECERÁN COMO EL SOL EN EL REINO DEL PADRE

Mateo 13:41-43. “Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. ENTONCES los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga”.

Mateo 16:27: “Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y ENTONCES pagará a cada uno conforme a sus obras”. 

1 Corintios 15:54: “Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, ENTONCES se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria”.

Colosenses 3:4: “Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, ENTONCES vosotros también seréis manifestados con él en gloria”.  

1 Corintios 4:5: Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y ENTONCES cada uno recibirá su alabanza de Dios. 

Mateo  24:29,30 “Y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre. ENTONCES estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. 
 

VI- HOY CONOCEMOS EN PARTE, PERO CUANDO VENGA LO PERFECTO, ENTONCES, Y SÓLO ENTONCES, LO QUE ES EN PARTE SE ACABARÁ

1 Corintios 13:10: “mas cuando venga lo perfecto, ENTONCES lo que es en parte se acabará”. 

VII. CUANDO DIGAN PAZ Y SEGURIDAD, ENTONCES, Y SÓLO ENTONCES, VENDRÁ SOBRE ELLOS LA DESTRUCCIÓN REPENTINA.

1 Tesalonicenses 5:3: “que cuando digan: Paz y seguridad, ENTONCES vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán”.

VIII- SÓLO CUANDO LO QUE DETIENE AL ANTICRISTO SEA QUITADO, ENTONCES, Y SÓLO ENTONCES, ÉSTE SE MANIFESTARÁ.

2 Tesalonicences 2:7,8  ”Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. Y ENTONCES se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida”.   

 

¿Es realmente la Organización Watchtower un culto peligroso? Júzguelo por usted mismo, viendo el video siguiente:

La iglesia post-apostólica, la iglesia institucional, siempre ha proclamado que Dios bajó del cielo a la tierra y que se convirtió en un hombre. Más concretamente, se ha afirmado que el Hijo/Logos preexistente (Verbo-Hijo) se hizo carne para convertirse en el hombre, Jesús de Nazaret. La iglesia ha calificado su doctrina de que Dios se hizo hombre como “la encarnación.” Se ha afirmado que la encarnación es una de las doctrinas más esenciales, si no la más esencial de la fe cristiana. La iglesia siempre ha declarado que una persona no es un verdadero cristiano si él o ella no cree en esta doctrina clásica de la encarnación. Este término teológico “encarnación” se deriva de la palabra latina incarnatus que significa “en la carne”, o mejor  “encarnación “. Los Padres Latinos de la Iglesia aplican incarnatus a “la Palabra” en Juan 1,14. Se lee: “Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad”.

Sorprendentemente, Juan 1.14a es la única declaración del NT que confirma este concepto. Muchos expositores tradicionalistas de la Biblia razonan de que Dios se convirtió en el hombre Jesucristo mediante la comparación de John 1.14a con la traducción tradicional de John 1.1c-”y el Verbo era Dios.” Su razonamiento es el siguiente: (1) el Verbo era Dios, (2 ) el Verbo se hizo carne, es decir, el hombre Cristo Jesús, por lo tanto, (3) Jesucristo era Dios. Pero este razonamiento se basa en la traducción tradicional de Juan 1.1c, que es bastante sospechosa. Así, los eruditos consideran el Evangelio de Juan como en gran parte responsable de esta doctrina de la iglesia de la Encarnación. Esto se debe a la enseñanza del Logos en su prólogo, que consta de 18 versos, y algunos textos del Evangelio concernientes relativas a la aparente preexistencia de Jesús. Caracteres en el Evangelio de Juan, a menudo mal entendió los dichos de Jesús, porque fueron tomados literalmente, mientras que Jesús quiso que fuesen tomados metafóricamente. Por eso el Evangelio de Juan se le ha llamado “el evangelio espiritual.” (El más conocido ejemplo de esta confusión es el dicho de Jesús a Nicodemo de que tenía que nacer de nuevo [Juan 3,1-12]). Por ejemplo, el Jesús de Juan afirma: “Yo soy el pan vivo que descendió del cielo” (Juan 6,51). Los cristianos han creído que Jesús quiso decir que existió antes y que literalmente bajó del cielo, lo que confirma la encarnación. Pero probablemente significó su venida del cielo metafóricamente, de modo espiritual, ya que es como se refería a sus palabras “Pan”, “sed”, “comer (s)” y “morir” en esta lectura. Leemos: “los Judios comenzaron o sostener entre sí, diciendo:” ¿Cómo puede éste darnos de comer su carne? “Entonces Jesús les dijo:«En verdad, en verdad, os digo: si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros” (Juan 6,52-53). Lo decía espiritualmente,  expresando: “las palabras que os he hablado son espíritu y son vida” (v. 63). Si Jesús era Dios, por lo que necesariamente preexistía y bajó del cielo, él no fue como el resto de nosotros, los seres humanos, ya que ninguno de nosotros ha preexistido y venido del cielo. Sin embargo, el escritor de Hebreos dice que Jesús ” se había hecho semejante a sus hermanos en todas las cosas… para hacer expiación por los pecados del pueblo” (Hb 2,17). Es decir, que Jesús había de ser como nosotros para ofrecer la salvación, haciendo posible el perdón de nuestros pecados. El Padre de la Iglesia Atanasio argumentó vigorosamente a favor de la clásica encarnación, y muchos padres de la iglesia posteriores y académicos aprobaron su razonamiento.

Es que Jesús había de ser Dios, y por lo tanto, no un ser engendrado, con el fin de proveer salvación. Pero esta afirmación es totalmente arbitraria, que queda demostrada por su fracaso en prestar todo el apoyo de las Escrituras. El autor de Hebreos seguramente quiso decir que Dios hizo a Jesús como los otros seres humanos “en todas las cosas”, pero sin pecado. Porque este autor dice que Jesús fue “tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado” (4.15). Y se describe a Jesús como “un sumo sacerdote, santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores” (7,26).

El autor de Hebreos no está solo en estas afirmaciones. El apóstol Pedro llama a Jesús “el Santo y del Justo” (Hch 3,14). Y Pedro cita a Isaías 53,9 y lo aplica a Jesús, diciendo que él “no cometió pecado, ni hubo engaño en su boca” (1 Pedro 2,22). Además, el apóstol Pablo escribe acerca de Jesús, diciendo que Dios “lo hizo, que no conoció pecado, pecado en nuestro nombre” (2 Corintios 5.21). Por último, el autor de 1 Juan dice de Jesús que “en Él no hay pecado” (1 Juan 3,5). Por lo tanto, el NT revela que Jesús tuvo que ser sin pecado, como un cordero para el sacrificio sin defecto, para llegar a ser un sacrificio aceptable en la cruz por nuestros pecados. Si bien el nacimiento virginal de Jesús le ayudó a convertirse en pecado, estas cosas no indican que él era Dios. ,

 La doctrina clásica de la encarnación se ha visto seriamente cuestionada en los tiempos modernos. James Dunn informa “, desde la Ilustración la doctrina tradicional de la Encarnación se encuentra bajo una creciente presión para explicarse y justificarse a sí misma.” Y Anthony Harvey conjetura: “En los últimos años ha llegado a cuestionarse si la construcción resultante de Jesús como “Dios encarnado” es creíble o comprensible … los primeros cristianos se veían obligados a mantenerse muy lejos de esta “Cristología de la encarnación”.

El distinguido teólogo católico Hans Kung niega que el Evangelio de Juan identifica a Jesús como Dios. Él se pregunta, “¿El Hijo de Dios se hizo hombre”? “Ciertamente, la categoría “se hizo hombre”, es ajeno al pensamiento Judío y judeo-cristiano y se deriva del mundo helenístico … El modelo conceptual griego de la “encarnación” en cierta medida debe ser enterrado … El hombre Jesús no actuó como el doble de Dios ( «segundo Dios»). Por el contrario, proclamó, manifestó y reveló la palabra y la voluntad de único Dios”. Y Kung cita a Juan 17,3 para apoyo, en la que Jesús llama al Padre “el único Dios verdadero”. En resumen, ni el Evangelio de Juan, ni ninguna otra parte de la Biblia apoya la clásica encarnación. Por consiguiente, en la segunda mitad del siglo 20, estudiosos de la Biblia de manera constante la abandonaron. Muchos ahora llaman a Jesús “el Verbo encarnado” y no “el Dios encarnado”. De hecho, lo mejor es simplemente entender Juan 1.14a en el sentido de que Jesús es el Logos hecho hombre.

Is the Holy Spirit pictured in Scripture as a separate and distinct ‘person’ of God, or the breath and power of God the Father Himself? The Bible has much to say on this important subject!

 

 

 

 

 

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  He aquí una concienzuda y reveladora explicación de un texto que ha sido mal comprendido. ¿Acaso dijo Jesús que irían al cielo los cristianos? Muchos en la actualidad creen que Jesús les dijo a sus discípulos que los cristianos pasarían la eternidad en “moradas” celestiales. Ellos citan Sus palabras encontradas en Juan 14:1-4.

 ¿Acaso Jesús quiso decir que nuestra recompensa sería una morada en el cielo?

¿Cuál es la Casa del Padre?

          En la casa de su Padre, dijo Jesús con toda claridad, hay muchas “moradas“. Si no fuera así, continuó, Él nos lo hubiera dicho. El vocablo griego vertido al castellano como “morada“, significa también habitación, aposento, un lugar de alojamiento, una cámara. Así, en la casa del Padre hay un número de habitaciones, aposentos o cámaras.

          Pero, ¿cuál es la casa del Padre? ¿Qué es lo que la Biblia dice ser la casa del Padre? Cuando en cierta ocasión Jesús entró en el templo de Jerusalén, al ver que los Judíos vendían allí dentro palomas y ganado, les dijo: “Quitad de aquí esto, y no hagáis de la CASA DE MI PADRE casa de mercado” (Juan 2:16). Aquí se encuentra una sencilla definición de lo que es la casa del Padre

          Más aun, el templo de Jerusalén era el tipo terreno (Hebreos 8:5) de la casa del Padre en el cielo. Lucas 19:46 e Isaías 56:7 también citan al Señor quien se refirió al templo con las siguientes palabras: “Mi casa es casa de oración…” Así, el templo de Jerusalén en los días de Cristo era un tipo de la casa del Padre en el

          Pero, ¿tenía el templo muchas “moradas” o aposentos? ¡Ciertamente! En Jeremías 35:2 leemos: “…Habla con ellos, e introdúcelos en la casa del Eterno, en un de los aposentos…“. En el versículo cuarto del mismo capítulo, notamos que diferentes aposentos estaban asignados a personas de diferente rango. Hanán, varón de Dios, tenía su aposento o habitación “junto al aposento de los príncipes, que estaba sobre el aposento de Maasías … guarda de la puerta“.

          Los varios aposentos o “moradas” corresponden con la jerarquía de las personas que los ocupan. Cada aposento del templo–un tipo de la casa de Dios– designaba no tan sólo la residencia de cada funcionario, sino que también indicaba su posición o colocación fuera este guarda de la puerta o un príncipe.

          Aun el comentador bíblico, Adam Clarke, anota en su comentario: “Nuestro Señor hace referencia aquí al templo, el cual se llamaba la casa de Dios, en cuyos atrios se encontraban un gran número de cámaras. Véase también 1 Reyes 6:5; Esdras 8:29 y Jeremías 36:10.

No Es el Cielo

          En ninguna parte dice la Biblia que el “cielo” es la casa del Padre. ¡La casa del Padre está siendo construida EN el cielo, pero no está situada en el cielo! En ninguna parte dice que el cielo tiene “moradas”.

          El antiguo tabernáculo que Moisés construyera constaba de dos compartimientos, el interior, llamado Lugar Santo, era una reproducción exacta del trono de Dios–del cielo mismo. No tenía moradas. Léase Hebreos 8:5 y 9:1-7 para enterarse de cómo es el cielo.

          No, Jesús no se estaba refiriendo al cielo. Él hizo referencia a un lugar que estaba siendo preparado en el cielo.

¿Cuál es el lugar que Está siendo Preparado?

          Consideremos ahora el resto de la conversación que tuviera Jesús con sus discípulos.

          Jesús dijo: “…voy, pues, a preparar lugar para vosotros…” Por las Escrituras aprendemos que Jesús se fue al cielo a la diestra del Padre, donde está actuando como nuestro “Sumo Sacerdote” (Hebreos 9:11).

          ¿Comprende usted lo que esto significa?

          Otro deber del Sumo Sacerdote es la preparación de un lugar para cada uno de nosotros tal como Jesús lo prometiera a sus discípulos. La preparación de cada lugar se está efectuando en el cielo, pero Jesús no dijo que esos lugares eran una parte del cielo. La esposa prepara los alimentos en la cocina, pero los alimentos no son una parte de la cocina.

          Puesto que el cielo. el lugar donde está situado el trono de Dios, carece de aposentos o moradas, ¿cuáles son los “lugares” que están siendo preparados? ¿Nos dice la Biblia qué es lo que se está preparando?

          Existen solamente dos versículos en la biblia que nos dicen lo que está siendo PREPARADO. El primero se encuentra en Mateo 25:34. Aquí Cristo dijo: “Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo“. El otro texto se encuentra en Apocalipsis 21:2: “Y yo Juan vi la santa ciudad la nueva Jerusalén, descender DEL CIELO, de Dios, dispuesta (preparada) como una esposa ataviada para su marido“.

          El templo de Jerusalén que existía en los tiempos de Jesús, era un tipo del reino de Dios y de la Nueva Jerusalén.

          La Biblia dice que los únicos lugares que están siendo preparados son el Reino de Dios y la Nueva Jerusalén. Siendo que es el Reino y la Ciudad Santa los que finalmente son preparados para todos nosotros, entonces, entonces lo que Jesús está preparando para cada uno de los verdaderos cristianos, necesariamente tiene que ser el cargo (posición) en el reino y en la nueva ciudad, Jerusalén.

          Ahora es claro porqué Cristo se refirió al templo como un ejemplo del Reino de Dios y de la Nueva Jerusalén. El templo tenía aposentos que servían como oficinas para los varios residentes con diferentes posiciones o rangos. De la misma manera, cada uno de nosotros tendrá su lugar personal o posición en la Ciudad Santa, de acuerdo a qué tan eficientemente hayamos usado los talentos que se nos han sido dados por Dios. Entre más se venza en esta vida, más honorable será nuestro lugar en la Nueva Jerusalén y más importante y responsable será la posición que ocupemos en el reino.

¡La Casa del Padre Desciende a la Tierra!

          Apocalipsis 21:2 prueba con toda claridad que la Ciudad Santa—la casa del Padre, o su hogar, puesto que Él la hará su Futura residencia (Apocalipsis 21:3 y 22:3)— es una de las cosas que Jesús está preparando ahora en el cielo. Dios el Padre y Su Hijo le han estado dando forma, ya que lo que el Padre hace, el Hijo hace lo mismo (Juan 5:19). Puesto que la ciudad desciende del cielo es allí en el cielo donde se está preparando, tal como Jesús dijo que lo haría.

          Nótese también, que la ciudad desciende del cielo. Nótese también que No dice que nosotros iremos al cielo.

          Veamos ahora lo que la Biblia dice acerca del Reino que está siendo preparado en el cielo, y que vendrá a la tierra. Jesús se fue de regreso al cielo a recibir el reino (Lucas 19:12). Él ha de estar preparándolo a la vez que está ocupando el puesto de Sumo Sacerdote. Puesto que el Reino está siendo preparado para que todos nosotros lo heredemos, entonces el lugar en particular que cristo está preparando para cada uno de nosotros tiene que ser nuestra propia posición u ocupación en ese reino. Lugar significa posición, ocupación, rango, a la vez que sitio geográfico. Nuestro lugar o posición en el gobierno de Dios dependerá del puesto (ocupación, empleo) que ocuparemos. Cristo tiene el primer lugar, puesto que Él es el Rey de reyes. Todos nosotros ocuparemos lugares secundarios, posiciones inferiores bajo su autoridad.

          El Reino de Dios es el gobierno de Dios, cuyos miembros irán a nacer de Dios. Al ser nacidos de Dios quiere decir que todo el reino, viene a ser la familia de Dios. “…el que no naciere de agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” (Juan 3:5). Esta es la razón por la cual Jesús usó el antiguo templo como un tipo físico de la familia espiritual o del Reino de Dios.

          Ahora se está haciendo más obvio el por qué nuestro lugar o posición en el gobierno de Dios ha tenido que ser preparado en el cielo por el mismo Jesús. No podíamos haber recibido el Espíritu Santo, el único medio por el cual podemos entrar en el reino, hasta que Cristo ascendiera al cielo (Juan 16:7). La manera como Cristo prepara nuestro lugar o posición en el reino es siendo nuestro Sumo Sacerdote, intercediendo por nosotros y dándonos el Espíritu Santo. Los lugares y posiciones—las responsabilidades de la ocupación—están siendo preparadas a la vez que nosotros somos adiestrados y educados para ocupar dichos puestos. Jesús, como nuestro Sumo Sacerdote, ha estado llamando, justificando, y perfeccionando a cada uno de nosotros para su Reino, y así cuando el Reino de Dios venga a la tierra (Mateo 6:10), cada una de sus posiciones o puestos estarán debidamente preparadas para ser ocupadas por cada uno de nosotros. Si Cristo no estuviera en el cielo actuando como nuestro Sumo Sacerdote, el reino no estaría preparado. No habría nadie capacitado para ocupar sus diferentes posiciones.

Volveré Otra Vez

          Cristo tenía que irse al cielo, pero antes de partir Él dijo: “Y si me fuere y os preparare lugar, VENDRÉ OTRA VEZ, y os tomaré a mi mismo, para que DONDE YO ESTOY, vosotros también estéis.” (Juan 14:3). ¡Aquí tenemos la promesa de Jesús de que Él volvería otra vez!

          Jesús volverá del cielo en la nubes. Nosotros iremos a encontrarle en el aire (1 Tesalonisenses 4:15-17). En este tiempo Jesús nos dará a cada uno nuestra posición o responsabilidad en el reino, de acuerdo con lo que hagamos con lo que se nos ha dado. Algunos recibirán una recompensa oposición pequeña por no haber crecido espiritualmente como deberían haberlo hecho. Estúdiese la parábola en Lucas 19:12-27.

          Una vez que hayamos recibido nuestras responsabilidades, descenderemos juntamente con Jesús al monte de los Olivos en ese mismo día. Este día es el mismo en que Cristo vuelve a la tierra, no en el que regresa al cielo (Zacarías 14:4). ¡El viene a establecer el Reino sobre la tierra! Comoquiera que nosotros heredemos el reino, nosotros, también, estaremos en la tierra, no en el cielo.

          Es así entonces que los cristianos no van a ir al cielo. Vamos a estar con Jesús aquí en la tierra— “Para que DONDE YO ESTOY, vosotros también estéis“. Estaremos gobernando a las naciones juntamente con Cristo (Apocalipsis 20:4). Y después de esto, la Nueva Jerusalén desciende del cielo a la nueva tierra. Aun el padre mismo habitará entre nosotros aquí en la nueva tierra donde viviremos y reinaremos por los siglos de los siglos.

          No es extraño entonces que Jesús dijera que los mansos recibirán la tierra por heredad (Mateo 5:5).

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