EL RESENTIMIENTO ES UN VENENO QUE POCO A POCO TE MATA

Atreverse a abrir el corazón, puede tener riesgos, es más, existen los riesgos, porque pocas personas escuchan con respeto y discresión. Sin embargo, sí existen esas personas, aunque no las identifiques ahora. Un amigo, un familiar, alguien cercano, puede ser el apoyo que tanto te hace falta. No te consumas con tu rencor.

Tener resentimiento en la juventud es el comienzo de raíces de amargura que podrían durar toda la vida. “Asegúrense de que nadie deje de alcanzar la gracia de Dios; de que ninguna raíz amarga brote y cause dificultades y corrompa a muchos”

Investigadores dijeron que cuando nos enojamos, movemos mayormente los músculos faciales. Al enojarse movemos 72 musculos. Al sonreir movemos 14 músculos. Pensemos en los 72 musculos: Todas esas emociones dolorosas van al cuerpo, allí se procesan y enferman a las células, las cuales se vuelven cancerígenas. Está demostrado que las enfermedades por cáncer, tienen mayormente su origen en enojos y resentimientos acumulados.

• Tener resentimiento en la juventud será motivo para alejarse y volverse áspero con las personas.

Esaú se enojó con su hermano Jacob porque continuamente le robaba sus cosas. Era el típico hermano que siempre hacían algo para molestar a los demás. Un día su hermano Jacob se disfrazó e hizo creer a su padre que él era Esaú, y le robó la bendición. Esaú se enojó tanto que decidió matarlo. Por ello abandonó su casa y el pueblo. Vivió lejos de la familia, con resentimiento y dolor. Se casó con una mujer contraria a sus creencias en Dios, lo cual causó amargura a sus padres. Hasta que un día, Dios habló al corazón de Esaú y lo condujo a buscar a su hermano para pedirle perdón y reconciliarse. Sin embargo ya habían transcurrido como unos 40 años de dolor. Familias completas estaban afectadas.

¿Se han dado cuenta que hermanos distanciados, producen primos distanciados?

• Tener resentimiento en la juventud te hace ser tan responsable como culpable.

Un joven maltrataba a sus padres, y aún lo hacía delante de sus amigos.  Él desarrollaba un ministerio dentro del grupo de alabanza de su iglesia. Hablé con sus padres: ¿que está causando tanto enojo? El papá respondió: “mi esposa es ruda con él”.  Entendí que cuando una madre guarda enojo y se los transmite a sus hijos, innevitablemente ellos absorverán esos sentimientos y lo manifestarán con resentimiento multiplicado.

Es posible que tu no tengas la culpa, pero tus reacciones te hacen ser culpable. Es importante recordar que, tu no vas a dar cuentas a Dios de las acciones de tus padres o hermanos, sólo de lo que tu hagas. Eso debe preocuparte

• Tener resentimiento en la juventud es perder la pasión por prepararse y ayudar a los demás.

• Tener resentimiento en la juventud es volverse insensible a las necesidades de los demás. Es como querer castigarlos con tu látigo de indiferencia.

¿Te ha sucedido que de pronto quieres llegar a casa y abrazar a tus padres y decirles que los amas? Pero al acercarte, se desvanece el propósito y no lo haces.

Sabes lo que produce un abrazo: fuerza. Las personas más seguras son aquellas que han tenido manifestaciones de afecto sincero y repetitivo. No saludarlas, comunicar tus sentimientos, o tener confianza para pedirles algo.

• Tener resentimiento en la juventud te hará ser un crítico destructivo. Has escuchado cuando las personas se refieren a alguien y dicen: ¿es muy negativo, todo le molesta, por todo se enoja? Pro 14:17 El que fácilmente se enoja hará locuras; Y el hombre perverso será aborrecido.

• Tener resentimiento en la juventud es arriesgarse a perder la visión del futuro para anticipar proyectos y sólo te quedarás en el presente inmediato para disfrutar el momento.

Una niña, desde temprana edad era abrazada por su padrastro para ser acariciada y agredida sexualmente. Su mamá no le creyó cuando pidió ayuda. La culpó de ser coqueta. Cuando cumplió 15 años abandonó la casa. Comenzó una búsqueda de sí misma, al extremo de caer en el libertinaje sexual. Aborrecía a los hombres porque tenía la sospecha de todo varón la miraba con lujuria. Su resentimiento le hizo odiar a su mamá, padrastro, hermanos. El concepto que desarrolló hacia el papá, era de un tirano,  y hacia mamá como una encubridora. Un día escuchó que alguien especial podía darle la paz interior que tanto necesitaba. Con dudas y temores, decidió abrir su corazón para que ese “alguien”, Jesucristo, sanara todas sus lastimaduras emocionales y espirituales.

• Tener resentimiento en la juventud te llevará a callar tu dolor y ocultarlo.

Esa fue la experiencia de David, el mejor rey que tuvo la nación de Israel:  “Mientras guardé silencio, mis huesos se fueron consumiendo por mi gemir de todo el día” Sal 32:3

Aunque el mejor camino es compartir tus sentimientos con alguien de confianza, siempre existe el miedo de hablar. Un muchacho de 14 años, decía a los pocos con los que conversaba que, a nadie le tenía confianza, porque las personas que mas deberían amarlo, lo decepcionaron.

Atreverse a abrir el corazón, puede tener riesgos, es más, existen los riesgos, porque pocas personas escuchan con respeto y discresión. Sin embargo, sí existen esas personas, aunque no las identifiques ahora. Un amigo, un familiar, alguien cercano, puede ser el apoyo que tanto te hace falta. No te consumas con tu rencor.

• Tener resentimiento en la juventud te hará formar un día una f-a-m-i-l-i-a con carencias de afecto, ternura, respeto.

Por la sencilla razón de la repetición. Nuestra tendencia humana es repetir todo aquello que vimos o escuchamos. Felipe había crecido en una familia disfuncional. Lo que más le dolía era la violencia entre sus padres. Aunque muchas veces les gritó para que terminaran con los golpes y ofensas, se dió cuenta que sus padres terminarían en el divorcio. Cuando él se casó, tenía miedo de que lo persiguiera el “fantasma” de ser violento y agresivo con su esposa a la que amaba. No pasó mucho tiempo para que sucediera. Felipe no tenía control de sus emociones, mayormente cuando era criticado o no le salían bien las cosas. Comenzó a usar palabras ofensivas y golpes. Cuando reconoció que estaba reproduciendo las acciones negativas de sus padres, decidió buscar ayuda profesional.

• Tener resentimiento en la juventud, opacará tu potencial.

Eduardo se inscribió para participar en un concurso internacional de historia. Su universidad lo despidió con elogios y muchas expectativas. En Europa obtuvo el segundo lugar con muchos reconocimientos. Pero Eduardo disfrutó su premio. Tenía muchos problemas emocionales, mayormente con su papá. Se sentía solo y vacío. Se refugiaba en las drogas y el alcohol.  Pero, comenzó a perderse en las drogas. Descuidó sus estudios y no terminó su carrera. Le faltaba la motivación de ser libre del resentimiento.

• Tener resentimiento en la juventud es como recibir las 4 plagas del libro de Joel.

Mira las 4 plagas del tiempo del profeta “Lo que quedó de la oruga comió el saltón, y lo que quedó del saltón comió el revoltón; y la langosta comió lo que del revoltón había quedado. Joel 1:4 No quedó nada.

Estos insectos invadieron un campo fértil, de manera escalonada. Poco a poco aquella cosecha fue destruida. Así operan nuestros sentimientos cuando son lastimados. El rechazo se convierte en resentimiento, luego en rencor, éste a su vez en rebeldía.  Como el efecto “dominó”, la innevitable caída de lo que está adelante. Si reconoces que estás enojado, puedes evitar problemas futuros. Tal vez, ahora estés diciendo, ¿como? Tu pregunta es importante.

1. Aprender a reconocer cuando estás enojado. No intentes demostrarte a tí mismo que no pasa nada.

2. Habla inmediatamente con Dios. Él está allí aunque tu no lo sientas. ¿Que le puedes decir? Lo que necesites. Dios no es el villano que nos han pintado. Es Padre en esencia y él está interesado en que experimentes ahora mismo su amor. El es tierno. Es accesible. Te escucha. ¿Te anima a hablar?  Dile algo así:  Padre, me siento mal. Estoy mal. No quiero seguir adelante con este enojo y rencor. Ven a mi corazón y limpiame. Dame pensamientos limpios, actitudes de perdon. Te entrego mi vida para que tu vivas la vida victoriosa y feliz en mi. En el Nombre de Jesús te lo ruego. Amén.

¿Hiciste la oración anterior? Magnífico. ¿Sabes que ha sucedido? Dios ha entrado en tu vida para sanarte. Es importante que a partir de ahora, comiences una nueva relación con Dios. ¿Cómo? Orando a Dios, estudiando su Palabra.

No es saludable guardar lo que nos hace daño. Porque no debe vivir con nosotros. Debemos despojarnos. Mira lo que dice la Biblia:

“Pero ahora abandonen también todo esto: enojo, ira, malicia, calumnia y lenguaje obsceno. Dejen de mentirse unos a otros, ahora que se han quitado el ropaje de la vieja naturaleza con sus vicios, y se han puesto el de la nueva naturaleza, que se va renovando en conocimiento a imagen de su Creador. Col 3:8-10

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