“CORREGIR A LOS DEMÁS, NO ES JUZGARLOS…”… “LA CORRECCIÓN ES NECESARIA Y BIBLICA.”

POR: PROF. DR. MERVY ENRIQUE GONZÁLEZ FUENMAYOR. MARACAIBO-ESTADO ZULIA-REPÚBLICA DE VENEZUELA

IMAGEN: JESÚS PREDICA LA VERDAD Y LA CORRECCIÓN AL PRÓJIMO…

“SIMILAR CONDUCTA ES LA DE QUIEN CALLA LA INJUSTICIA COMO LA DE AQUEL QUE LA COMETE”.

La sociedad actual viene utilizando el manido argumento de la libertad de cada ser humano, el mantenimiento de su espacio, el derecho a elegir sus preferencias, todo con el propósito diseñado para eludir el cumplimiento de valores que pre-existen y están categóricamente por encima de algunas veleidades, conductas anómicas, procederes desviados, perversiones , y otras actitudes y patrones de comportamiento transgresores de la dignidad humana, de la moral, de la ética, del Derecho Natural y lo que es mas grave, el desconocimiento, o peor aun, la franca, premeditada y abierta trasgresión de los designios de Dios.

En atención a lo expuesto, ya no se puede reflexionar critica pero positivamente, sin que se corra el riesgo de que te estigmatizan como un “anti”, verbigracia: antipolítico, anti generista, antirreligioso, antitético, antinatural, antiabortista, antilibertario, antigualiatrio, etc. Ante esto muchos prefieren callarse para no ser escandalizados, ni estereotipados, olvidando que peca igual aquel que comete el yerro, que quien calla su concreción.

Reproduciré algunas observaciones de mi autoría, que publique hace algún tiempo:

“Disciplinar, corregir o pretenderle hacer ver a alguna persona sus errores, es algo pero tan serio, que para lo cual nadie saldría de voluntario. Está enojosa situación se nos plantea con una frecuencia mayor a la que pensamos. Lo más serio es que tal actitud y conducta es obligatoria para quienes nos decimos cristianos católicos y no solamente para este tipo o grupo de personas; si no que también es imperativo, dada la naturaleza humana: para cualquier otro individuo corregir, alertar, advertir y señalar los errores en los cuales pudiera estar involucrado ese individuo. De tal manera que no hay posibilidad de evadir esa responsabilidad que tenemos con nuestro prójimo. La palabra del Señor es bien clara cuando nos enseña que debemos corregir y disciplinar al hermano que ha caído, que se ha desviado, que ha venido incumpliendo reiteradamente los mandatos del Señor, que ha caído en la tentación y como consecuencia de ello ha materializado conductas censurables, reprensibles, inmorales, poco éticas, violatorias de las buenas costumbres e incluso transgresoras de la ley terrenal y lo que es más grave aún: conductas violatorias de los preceptos sagrados. Frente a esta situación nuestra actitud, conducta y obligación es ayudarlo. Primeramente sosteniendo con el alguna conversaciones a solas, para hacerle entender que está viviendo una crisis que afecta no solamente sus valores, su familia, su moralidad, su posición dentro de la sociedad si no lo que es realmente dañino, gravoso y pernicioso, como lo es la posibilidad de perder su alma y el acceso a la vida eterna. Tanto es así la gravedad de esta situación. Por ello debemos cumplir esa obligación en los términos previstos en la sagrada escritura: hablar a solas con el hermano que ha caído y si éste no reacciona: auxiliarse de dos o tres testigos para que den fe del auxilio que se le ha prestado y del que se le sigue prestando , así como de las razones que se le han explicado por la cuales debería abandonar su conducta violatoria de las normas sagradas, de aquéllas instauradas por el hombre y las que conciernen a los valores supremos de la sociedad tal como la ética, la moral, las buenas costumbres , la probidad , la honradez y otras.

Finalmente la palabra de Dios nos indica que debemos llevar el asunto la iglesia, para que en comunidad podamos ayudar al hermano y si aún así éste no reacciona entonces será considerado como un pagano o como un publicano. Ya sabemos que estas categorías se refieren a aquellas personas que en tiempo de Jesús, eran consideradas como verdaderos ejemplos del pecado, de la malicia, de la maldad y además como personas que no creían en Dios ni en ningún otro poder. Ellos se consideraban su propio Dios y pensaban que no tenían que rendirle cuentas a nadie. En fin eran candidatos como decimos hoy: a ocupar cualquier lugar en ese terrible sitio llamado el averno y en donde mora Lucifer o Belcebú. Por ello el vídeo en cuestión o propiamente dicho: sus reflexiones, nos motivan a cumplir con esto obligación, porque de lo contrario también a nosotros se nos juzgará por la omisión incurrida”. (Fuente: “CORREGIR A TU PRÓJIMO ES UNA OBLIGACIÓN” NOTA EXPLICATIVA DEL CONTENIDO DEL VÍDEO REFLEXIVO DEL MISMO NOMBRE .REDACTADO Y PUBLICADO EN LA RED;DOMINGO 23 DE MARZO DE 2008, HORA 12 Y 30 P. M. POR: PROF. DR. MERVY ENRIQUE GONZÁLEZ FUENMAYOR).

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