Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)
Una profecía mal entendida
Como ya lo expresé antes en otro de mis escritos, los discípulos le hicieron una pregunta a Jesús para que él les revelara UNA SEÑAL concreta de su venida y del fin del mundo. Dice claramente Mateo 24:3, así: “Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?
¿Una señal o varias?
Muchos cristianos creen que Jesús respondió la petición de sus discípulos sobre UNA señal concreta de su venida, con una serie de eventos que muchos erradamente han tomado como “las señales del su venida y del fin del mundo”. Estas supuestas señales de la parusía y del fin del Siglo han sido sacadas de los versículos que siguen al verso 3 de Mateo 24. Veamos lo que dicen esos versos: 24:4 Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. 24:5 Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. 24:6 Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. 24:7 Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. 24:8 Y todo esto será principio de dolores. 24:9 Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. 24:10 Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. 24:11 Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; 24:12 y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.24:13 Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. 24:14 Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin. 24:15 Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), 24:16 entonces los que estén en Judea, huyan a los montes.24:17 El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa; 24:18 y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa. 24:19 Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! 24:20 Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo; 24:21 porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. 24:22 Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados. 24:23 Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis. 24:24 Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos. 24:25 Ya os lo he dicho antes. 24:26 Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis. 24:27 Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre. 24:28 Porque dondequiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas. 24:29 E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas”.
Todavía no es el fin
Es importante notar que Jesús predice una serie de eventos catastróficos que han venido ocurriendo desde que él partió al cielo hace dos mil años. Esos eventos relacionados con falsos Cristos y guerras y rumores de guerras en los versos 5 y 6, NO son señales de la venida de Cristo, pues en el verso 7 el Señor dice claramente que es necesario que todo esto acontezca PERO QUE TODAVÍA NO ES EL FIN (v.7). Es decir, estos eventos antes citados aún NO tienen que ver con “la singular señal” de su venida y del fin del mundo. Son simplemente precursores de la SEÑAL esperada.
Ahora bien, en los versos 8-13 el Señor Jesús revela que habrá guerras, hambres, pestes, terremotos en distintos lugares, persecución, falsos profetas, apostasía, etc; pero ninguno de estos eventos corresponde con LA SEÑAL solicitada de la parusía y del fin del siglo. Es decir, TODOS estos eventos terribles son ANTERIORES a la parusía y el fin de la era. De modo que afirmar que todas las señales que dio Jesucristo en Mateo 24:4-29 son “señales de su venida y del fin del siglo” es un error. Además, hace dos mil años que el mundo va padeciendo de estos males profetizados, los cuales se han ido acentuando más y más con el correr de los siglos hasta hoy. ¿Cuánto más deberán acentuarse éstos hasta que venga el Señor? No lo podemos saber!
Dos eventos que algunos confunden como “la señal de la parusía y del fin del siglo”
Ahora bien, muchos se han centrado en dos eventos de Mateo 24 para decir que éstos encajan con “LA SEÑAL” solicitada por los apóstoles a Jesús. Esos sucesos son:
A).- Jerusalén rodeada por ejércitos y la abominación desoladora en el templo (Mateo 24:15).
B).- La predicación mundial del evangelio del reino de Dios (Mateo 24:14).
Con relación a la primera supuesta “señal” de su venida y del fin del siglo, es importante destacar que Jesús nunca dijo que cuando ocurriera ese evento de la abominación desoladora en el lugar santísimo, sería la “señal clave” de su venida y del fin de la presente era maligna.
Si bien es cierto que esta profecía tuvo su cumplimiento unas décadas después (en el año 70 DC) con el asedio romano a Jerusalén, este evento no puso punto final a la presente edad maligna para dar paso a la era venidera prometida (del reino) que se caracterizaría por la vida eterna de los salvos. Jesús les había dicho a sus discípulos sobre aquella era venidera, lo siguiente: “De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; y en el siglo venidero LA VIDA ETERNA” (Mr.10:29,30).
Sin duda alguna, el 70 DC no dio paso a la edad del reino, la edad de la vida eterna de los salvos. Y aunque algunos digan que Jesús sí les dio vida eterna y el reino a sus seguidores en el primer siglo, lo cierto es que aquí Jesús le está hablando a gente que supuestamente ya tenía la “vida eterna”, pues ya lo habían dejado todo por él (la conversión), y ahora les viene con la noticia de que recibirían (en el “sigl0 venidero”) la vida eterna. ¿Acaso recibirían los salvos la vida eterna dos veces? ¿No será que en realidad nunca la recibieron sino sólo como una promesa? Queda, a mi juicio, aún pendiente la promesa de recibir la vida eterna, y eso será sólo cuando Cristo venga en persona a resucitar a TODOS los suyos y llevárselos a su reino (Mateo 25:31,34). Nada de esto ha sucedido aún!
Con respecto a la predicación del evangelio del reino como la singular “Señal” de que Jesús vendría y que finalizaría la era presente, les recuerdo lo que dijo el mismo Señor, textualmente: “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14). Nótese que cuando se haya predicado el evangelio del reino en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, ENTONCES, Y SÓLO ENTONCES, VENDRÁ EL FIN. Es decir, la señal que más se acerca al fin de la era presente es la predicación del mensaje o evangelio del reino de Dios. Sin embargo, la predicación del evangelio del reino no es, de ninguna manera, una señal que nos indique que Cristo ya está presente entre nosotros, o que él ya está reinando en el prometido trono de David, y menos aún, de que ya estamos gozando de la inmortalidad. Entendamos bien esto de una vez por todas: los eventos descritos en Mateo 24 nos indican que estamos en los últimos días, y que Cristo está pronto a regresar. Recuerden esto: Cuánto más agudos son los dolores de parto de una mujer encinta, más cerca está el alumbramiento del hijo esperado.
La única señal posible de su Venida por fin revelada
La gente suele confundir las palabras de Cristo complicándolas con elucubraciones innecesarias que desvían a los neófitos del entendimiento correcto. El Señor quiere que examinemos las Escrituras, y eso implica que no debemos dejar pasar ni una coma ni una tilde de lo declarado en las Escrituras. Si los discípulos le piden a Jesús UNA SEÑAL de su venida, él no nos complicará las cosas dándoles una serie de señales para abrumarlos y desorientarlos. En efecto, cuando examinamos Mateo 24, veremos que a una petición por UNA SEÑAL de su venida y del fin del siglo, Jesús les da a sus seguidores precisamente esa una ÚNICA (singular) SEÑAL que le piden de la manera más simple y clara posible. ¿Cuál sería esa Señal de su verdadera venida y del fin del siglo que daría paso a la era del reino y de la inmortalidad? ¿La podemos realmente descubrir en Mateo 24? Muchos doctos con grados de Th.D y M.Th no han logrado descubrir esa sencilla señal que vuestro humilde servidor, sin tantos títulos académicos, ha podido descubrir. Es realmente sorprendente!
Para saber cuál es la ÚNICA SEÑAL correcta de su venida y del fin del mundo debemos primero leer el verso 26 de Mateo 24, que dice: “Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis. Noten ustedes que Jesús, entre otras cosas, dice que muchos vendrían en su nombre, los cuales aparecerían en los aposentos y en los desiertos” (Mateo 24:26). Noten usted que Jesús dice que aparecerán falsos Cristos en aposentos y en los desiertos. Aquí lo que Cristo nos dice es que vendrán falsos Mesías que aparecerán milagrosamente en dormitorios o salones declarándose Cristos, ¡y de éstos hemos visto muchos en los últimos 50 años! También aparecerán otros en los desiertos imitando a Cristo, como si fuera un judío o musulmán errante. La idea que quiere presentar nuestro Señor es que el falso Cristo no aparece del cielo, sino de la tierra misma, de entre los mismos hombres. Es decir, el falso Cristo se confunde con los hombres y aparece de entre ellos como un humano destacado y supuestamente con poderes sobrenaturales, a tal punto de hacer maravillas y portentos, como se nos revela en otros pasajes de la Escritura. Pero Jesús advierte: “No lo creías” (V.23,26).
¿Pero qué señal de Cristo sí podemos creer? La respuesta a la petición de los discípulos está claramente revelada en el verso 30 de Mateo 24, y sin embargo pocos se han dado cuenta de ello. Es increíble tanto descuido entre los estudiantes de la Biblia. ¿Y qué nos dice Jesús en el verso 30? Sorpréndase porque ahora sí entenderá cuál es la señal verdadera de su venida y del fin del presente siglo malo:
“Entonces aparecerá LA SEÑAL del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria” (Mateo 24:30).
He aquí la asombrosa SEÑAL de la segunda venida del Hijo del Hombre, Su Majestad, el Mesías, el Rey de Israel: Es precisamente Su manifestación personal visible y audible— no desde los desiertos y aposentos— sino del cielo mismo y sobre las nubes en dirección a la tierra, con poder y gran gloria”. ¡Esta es la SEÑAL que Jesús les dio claramente a sus seguidores, una señal que después fue confirmada por los ángeles de Dios en Hechos 1:11—“Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo”.
Ahora queda claro que cualquier otra forma de venida de Cristo que no corresponda con la que él ha indicado en Mateo 24:30 debe ser desechada como fraudulenta.
Esperemos ardientemente sin desmayar la venida de nuestro Señor desde el cielo a la tierra, visiblemente, audiblemente y personalmente, sobre las nubes del cielo, con poder y gloria. Recién entonces podremos heredar su reino y la tan anhelada vida eterna prometida (Santiago 2:5).