LA IGLESIA EN TIATIRA Y EL REINO MESIÁNICO

SOBRE TIATIRA

Esta ciudad estaba situada a unos 60 Km de la costa egea, fue reconstruida por uno de los generales de Alejandro Magno, y adquirió gran celebridad a pesar de no ser una metrópoli gracias a la fabricación de artesanías y sus productos manufacturados, en trabajos de  cobre, alfarería, curtidos y en especial por el arte de teñir de púrpura, en el que empleaban la raíz de la granza –o rubia- como fuente de una amplia gama escarlata.

No se tiene por cierto quien llevó por primera vez el cristianismo –o mesianismo- a Tiatira, ni cuándo. El Evangelio no registra explícitamente si Pablo u otros judíos mesiánicos visitaron esta ciudad.  En Hch. 16:14,15 se dice:  “Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía.  Y cuando fue bautizada, y su familia, nos rogó diciendo:  Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad.  Y nos obligó a quedarnos”.

Esto aconteció en Filipos y no se dice que a través de Lidia hubiese llegado el Evangelio a Tiatira.  Sin embargo, es muy posible que las Buenas Nuevas hubiesen llegado a esta ciudad entre los años 53 y 55 d.c.  cuando Pablo estuvo ministrando en Éfeso, distante a unos 115 Km al Sur Oeste.  Acerca de esta labor del apóstol se dice:  “Así continuó por espacio de dos años, de manera que todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos, oyeron las palabras del Señor Jesús”.  (Hch.19:10)

  EL MENSAJE A TIATIRA.

Ap. 2:18,19

“Y escribe al ángel de la Iglesia en Tiatira: El Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido, dice esto: Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras”

El Hijo de Dios, Jesucristo -Yeshua haMashíaj-, aquel que sabe lo que habita en los corazones y cuyo amor cubre todo conocimiento; reconoce en esta iglesia su amor, su fe, su perseverancia y también sus obras que aumentan cada vez mas. El testimonio que da Tiatira demuestra una congregación vigilante y obediente de las Escrituras; sin duda las palabras de Pablo fueron parte esencial de su doctrina: “Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún.  Deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin para plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.”  (Heb. 6:10-12)   

La unidad de fe que conserva Tiatira le permite progresar en sus obras en tal forma que va creciendo su testimonio. Las obras de misericordia son obras de servicio al prójimo que está más necesitado y Dios ubica a nuestro alcance para que actuemos en  amor, perseverancia, y paciencia hasta el fin.

La iglesia de Éfeso se comportó en otra forma.  Pues a pesar de su arduo trabajo y las revelaciones de su conocimiento, abandonó su primer amor, que es la unidad de fe en la congregación.  Si “el que tiene las siete estrellas en su diestra”  quitase el candelero de Éfeso del lugar prominente en que se encuentra, tal como lo anunció si Éfeso no demuestra arrepentimiento, muy seguramente Tiatira será la encargada de portar la luz que está a la vanguardia, es decir que las revelaciones del conocimiento de Dios las da el Espíritu Santo –Ruaj haKodesh- según la perseverancia en obras de amor.

Ap 2:20,21 

“Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras a esa mujer Jezabel, que se dice profetiza, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a ídolos. Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación.”

Hacia el año 930 a.c., el rey Acab contrajo matrimonio con la princesa de Sidón, Jezabel.  Seguramente las razones de este matrimonio fueron políticas pero las consecuencias para el reino de Israel fueron desastrosas, pues para satisfacer a su esposa la cual rendía culto a Baal, el rey construyó un templo y un altar a este dios diferente (1Re.16:30-33). Del mismo modo esta defensora del baalismo intentó desarraigar del reino la obediencia y el amor. Ordenó matar a los profetas de Israel pero Abdías, el mayordomo de palacio, logró proteger a cien de ellos en cuevas, y Elías tisbita tuvo que escapar al otro lado del Jordán (1Re.17:2), (1Re.18:4).

Así proliferaron los profetas de Baal, de él había cuatrocientos cincuenta y de Aserá –diosa del baalismo-  cuatrocientos.  Todos habían sido promovidos por Jezabel para desarrollar  cultos y ritos de idolatría y perversión.

A pesar de este fanatismo generalizado hubo en “Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal” (1Re.19:18).  Unos mil años después se manifiesta en Tiatira, este impulso motivador inicuo, este espíritu de perversión pagano en “esa mujer Jezabel”, que se dice profetisa, pero en realidad seduce a la tentación y a la idolatría sin entrar en arrepentimiento a pesar del tiempo que se le ha dado para que corrija su error.

Ap.2:22,23

“He aquí, yo la arrojo en cama, y en gran tribulación a quienes con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella. Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras”

En el balance que hace “el que tiene los ojos como llama de fuego” “el que escudriña la mente y el corazón”, se registra un castigo por la maldad que hay en este error de adulterar o mezclar el mensaje de Dios con lo que proclaman otros conocimientos y motivaciones inicuas. A quienes no se arrepientan se les arrojará en cama y a gran tribulación tal como sucedió con Jezabel, con Acab y con su descendencia.

En aquella época por intermedio de Elías se anunció un castigo al rey Acab, quién mostró arrepentimiento y se humilló ante el Dios de Israel, por lo cual su sentencia tuvo algún alivio (1Re.21:17-29)

Ap.2:24,25

“Pero vosotros y los demás que están en Tiatira, a cuantos no tienen esa doctrina, y no han conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satanás, yo os digo: No os impondré otra carga; pero lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga.”

Vemos que en esta congregación permanece fiel al Señor un grupo de creyentes que no torcieron su camino, que han continuado su carrera excelente con templanza y paciencia, con amor, fe, obras y servicio.  Un grupo igual que aquellos “siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal”, y que no quisieron conocer aquello en lo que se deleita el enemigo. A este grupo de justos se les pide que perseveren en las convicciones que tienen arraigadas y en el crecimiento de su fe, hasta que el Hijo de Dios vuelva.

Ap. 2:26,27

“Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro, y serán cortadas como vaso de alfarero; como yo también las he recibido de mi Padre”

El galardón que entrega el que tiene “los pies semejantes al bronce bruñido” a estos vencedores, es autoridad sobre las naciones. Gobernarán con vara de hierro durante el reino milenial de Cristo desde la Nueva Jerusalén, cuando descienda al planeta la ciudad de Dios (Ap.20:6), (Sal.2:8,9).

Recordemos que de este anhelado reino milenial, participaran los justos que hayan sido edificados con alimento espiritual, dado por Jesucristo en el “desierto”.

Así que si el galardón prometido es regir con vara de hierro sobre las naciones, después de estar en “el desierto” y así con gran preparación gobernar sobre las naciones.

“Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono.  Y la mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios para que allí la sustente por mil doscientos sesenta días”. (Ap.12:5,6)

Ap.2:28,29

“Y le daré la estrella de la mañana. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.”

El Espíritu de Jesucristo también promete a estos vencedores “la estrella de la mañana”, la cual es nuestro Señor.

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias.  Yo soy la raíz y el linaje de David la estrella resplandeciente de la mañana” (Ap.22:16)

A estos justos que perseveran en la excelente carrera, con obres, y amor, y fe, y servicio, y paciencia y nuevos logros se les concederá un lugar de importancia dentro de las jerarquías administrativas  que gobernarán al lado de Jesucristo –Yeshua haMashíaj-, “la estrella resplandeciente de la mañana.”

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